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Asociacion de vecinos de Aluche http://www.avaluche.com/spip.php?article116

Contaminación magnética y enfermedades debidas a las


Líneas de Alta Tensión
de 2002 / AVA

Susana Morales Revista integral nº 66

La electricidad tiene una cara oculta: múltiples investigaciones han desvelado la nocividad de
las líneas de alta tensión para quienes trabajan, hablan o permanecen cerca de ellas además
de para la naturaleza. Sin embargo, poderosos intereses creados impiden que se establezcan
medidas eficaces de seguridad.

"Solo conocemos actualmente unas pocas de las radiaciones invisibles. Además hemos
comenzado a darnos cuenta de su diversidad y de lo limitado de nuestro conocimiento sobre
las radiaciones que nos rodean y atraviesan. Un hecho que es difícil de comprender por
mentes acostumbradas a otras concepciones del universo... Estamos rodeados y penetrados
en todo momento y en todo lugar por un eterno cambio, combinado y compuesto por
radiaciones de diferente longitud de onda, desde la diezmillonésima parte de un milímetro
hasta un buen número de kilómetros".

Quizá estas palabras del científico soviético V.I. Vernadskii, fechadas en 1926, sean un buen
punto de partida para tratar un tema tan importante y desconocido como el de los efectos de
las líneas eléctricas de alta tensión, apenas un ejemplo más de las controvertidas
consecuencias del avance científico y tecnológico, o mejor dicho, del uso que de él se hace. Es
indudable que hoy en día se ha adelantado mucho en el conocimiento de esas radiaciones
invisibles de origen natural de las que hablaba Vernadskii, pero no es menos cierto que a
éstas se han ido añadiendo otras muchas de origen artificial, capaces de producir efectos
perjudiciales sobre los seres vivos.

MÚLTIPLES DOLENCIAS

La propia Organización Mundial de la Salud, junto con el Programa del Medio Ambiente de las
Naciones Unidas y la Asociación Internacional de Protección de la Radiación, auspiciaron en
1981 un trabajo de investigación por parte de un grupo de especialistas internacionales sobre
algunas de estas radiaciones no pertenecientes al espectro visible: la microondas y
radiofrecuencias. En el mismo se afirma textualmente: "El creciente uso de aparatos eléctricos
y electrónicos junto al rápido desarrollo de los sistemas de comunicación (por ejemplo vía
satélite), radioaficionados, repetidores de televisión o instalaciones de radar, ha elevado la
posibilidad de exposición humana a la energía electromagnética y, al mismo tiempo, la de que
ésta tenga efectos sobre la salud..."

En el mismo informe se utiliza el término de "contaminación electromagnética" y se da cuenta


de los resultados de la experimentación con animales y campos electromagnéticos similares a
los que genera una línea eléctrica de 400 kilovoltios. La córnea y cristalino oculares, y en
menor grado la retina, resultan ser sumamente sensibles: desciende el número de glóbulos
rojos y aumenta la concentración de hemoglobina; se producen también alteraciones en el
sistema inmunitario y efectos teratógenos sobre el material genético (aparición de
aberraciones cromosomáticas). El informe recoge distintas dolencias detectadas en personas
relacionadas profesionalmente con estos campos magnéticos (datos aportados
fundamentalmente por el doctor Marha, catedrático del Instituto de Higiene Industria y
Enfermedades Profesionales de Praga): disminución de la espermatogénesis, cambios en la
menstruación, alteración de la proporción de nacimientos de varones y hembras, efectos
congénitos en recién nacidos, disminución de la lactancia, síntomas asténicos, descenso de la
tensión arterial y bradicardia. Otras investigaciones avalan o incluso amplían la lista de
efectos.

Las muertes súbitas de lactantes sin causa aparente, por ejemplo, han sido relacionadas por
el ingeniero eléctrico alemán Egon Eckert con la cercanía a las vías electrificadas, emisoras de
radio, radar y líneas de alta tensión. Para el biofísico Andrew Marino y los doctores Robert
Becker y Perry, de la Escuela de Medicina del Centro Médico de la Universidad de Luisiana
estas mismas fuentes electromagnéticas son, a través de un efecto aditivo o sinérgico,
desencadenantes de diversos cánceres. Estos últimos investigadores han comprobado,
además, que 590 casos de suicidio de 1.184 estudiados, correspondían a moradores cercanos
a líneas de alta tensión de 50 hertzios. Por su parte, un grupo británico de la Universidad de
Salford, dirigido por el doctor Cyril Smith, ha puesto de manifiesto un tipo de drogadicción
originada por campos magnéticos. Según han comprobado, las personas que habitan cerca de
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líneas de alto voltaje sufren una superproducción de ciertas sustancias que el organismo
fabrica de modo natural: las endorfinas. La concentración de estas auténticas drogas, de
acción muy similar a la de la morfina, disminuye cuando lo hace la tensión eléctrica o cuando
estas personas se alejan de las líneas, sufriendo un cuadro típico de abstinencia propio de los
toxicómanos desprovistos de su dosis habitual.

Sin embargo, han sido los científicos soviéticos quienes primero y en mayor número y
profundidad han efectuado investigaciones obres esta contaminación enemigo de la salud. Ya
en 1962, después de que funcionasen las primeras líneas de 500 Kv durante varios meses, se
investigaron los dolores de cabeza, malestar físico general, cansancios, insomnio e impotencia
que empezaron a padecer los trabajadores de estaciones transformadoras intermedias.

El informe, corroborado por más de cien posteriores en la Unión Soviética, concluía que
trabajar sin medidas protectoras entre 500 y 750 Kv podía causar trastornos en el sistema
nervioso central, corazón y vasos sanguíneos y alterar la estructura de la sangre. Otro trabajo
en el que se examinó a 200 empleados de las estaciones transformadoras de 220, 330 y 500
Kv, puso de manifiesto un significativo aumento de la hemoglobina, amnesia, cambios de
conducta (como estrés y otros) y dolencias más graves relacionadas directamente con la línea
de alta tensión. Pero ¿cómo ejercen estas ondas su acción nociva y a qué intensidades?.

ACCIÓN SUTIL DE LOS CAMPOS MAGNÉTICOS

Las líneas eléctricas de alto voltaje son las vías por las que discurre la energía eléctrica en
ondas de baja frecuencia, aunque con una particularidad: la fuerza eléctrica en ondas de baja
frecuencia, aunque con una particularidad: la fuerza eléctrica no pasa solamente a través o
por dentro del cable, sino que, produciendo ondas en su misma dirección, genera un campo
magnético que se extiende a su alrededor a considerable distancia y pierde intensidad con la
misma (imaginemos el oleaje que produce un gran barco al surcar el mar).

Esto se puede comprobar con un fluorescente. Haced la prueba: llevaos un fluorescente con
toma de tierra y comprobad cómo bajo una línea de alta tensión sigue encendido sin
necesidad de estar enchufado a la red.

Como las ondas de baja frecuencia no son capaces de romper las moléculas orgánicas que
atraviesan y formar así partículas cargadas eléctricamente (iones), se incluyen entre las
denominadas radiaciones no-ionizantes. Por eso, mientras las radiaciones ionizantes
destruyen las células vivas, las no ionizantes ejercen su acción a un nivel mucho más sutil y
desconocido por la ciencia.

Para los doctores Marino y Becker, los campos electromagnéticos de baja frecuencia afectan a
los seres vivos al suministrarles unas cantidades de energía que pueden desencadenar
mecanismos fisiológicos específicos, análogamente a como, de forma natural, pequeñas
corrientes eléctricas procedentes dl cosmos controlan las actividades vitales.

Según Marino, en el cosmos las células existen en equilibrio con su microambiente eléctrico
inmediato. Ciertos cambios en éste dan por resultado una información que es transmitida a las
células y que es capaz de controlar sus funciones. Así una determinada célula puede ser
activada para diferenciarse, incrementar la síntesis proteica o disminuir la producción de
hormonas. En algunos casos las reacciones de los organismos vivos a los campos magnéticos
sólo ocurre mediante este efecto disparador a ciertas intensidades óptimas. Pero también se
dan efectos acumulativos producidos por repetidas exposiciones, y en intensidades más bajas
s observa cómo una simple exposición puede rebasar el umbral de reacción y activar el
mecanismo.

Es obvio que si los ciclos de los seres vivos dependen de los ritmos del campo magnético de la
Tierra, si las tormentas magnéticas solares originan cambios de conducta, enfermedades
mentales o suicidios, no podemos esperar que la sobrecarga electromagnética que está
imponiendo la moderna tecnología no tenga consecuencias sobre esos dieléctricos o pilas
eléctricas que son los seres vivos.

AUSENCIA DE MEDIDAS DE SEGURIDAD

Las repercusiones negativas de las líneas de alta tensión no parecen tan evidentes para las
empresas eléctricas (que poseen informes científicos secretos), ni para las autoridades
sanitarias u organismos oficiales. En algunos países, como la URSS, la intensidad máxima
inocua se cifra en 5 Kv/m y existen severas normas de seguridad: nadie debe exponerse a
campos de más de 25 Kv/m (la máxima exposición debe ser de 5 minutos cada 24 horas): a 10
Kv/m se permiten 3 horas de estancia y a 5 Kv/m cualquier periodo de exposición es seguro.
Sin embargo la OMS se limita a recomendar un mayor número de investigaciones y establece
en 20 Kv/m la intensidad máxima inocua. Para esta organización, los campos eléctricos y
magnéticos de sistemas de alto voltaje de hasta 420 Kv no constituyen un peligro esencial

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para la salud humano, lo cual basándose en la experiencia, es también cierto para 800 Kv. En
1978, sin embargo, unos jueces en Nueva York fallaron a favor de la población que vivía en
una zona de 200 m alrededor de una línea de 750 Kv, reconociendo el riesgo para la salud.
Las compañías eléctricas tuvieron que sufraga un cambio de residencia masivo.

Una persona montada sobre un tractor, bajo una línea de 765 Kv, está expuesta a un campo
electromagnético tan intenso que en la URSS está prohibido permanecer ahí siquiera durante
un minuto. Para líneas eléctricas capaces de generar campos electromagnéticos de más de 25
Kv/m, se prohíbe hasta una distancia de 110 metros de presencia de todo tipo de
edificaciones, paradas de autobús o vehículos, así como el uso de protectores metálicos en la
maquinaria agrícola. Bajo este tipo de líneas disminuye el crecimiento vegetal, a 100 m se
producen alteraciones sanguíneas y circulatorias, y a 300 m cambios de conducta y pérdida de
reflejos.

CONTAMINACIÓN Y ALTERACIÓN DE LOS ECOSISTEMAS

No cabe duda de que las líneas de alta tensión producen contaminación atmosférica. Debido al
llamado "efecto corona" descargan electrones al aire circundante desde el cable conductor,
que activa químicamente las moléculas de aire con lo cual se producen nuevos compuestos. Es
el caso del oxigeno que se ioniza y transforma en ozono y cuya proporción a razón de una
sola molécula entre 12 millones de moléculas de aire ya puede ser peligrosa para la vida
humana. También se originan óxidos de nitrógeno, componentes del smog fotoquímico, diez
veces más tóxico que el ozono y que combinados con el agua de lluvia producen la temida
lluvia ácida.

Según el doctor Hirsch del departamento de Física de la Universidad de Minesota, cada día que
una línea de alta tensión trabaja normalmente se producen, en cada milla, 60 litros de ozono y
40 de óxido de nitrógeno. Asimismo, en el Laboratorio Nacional de Oak Rigde (EE.UU.) se
comprobó cómo en sólo diez minutos, líneas de 500 Kv producían concentraciones de ozono
diez veces superiores al nivel normal ambiental. La lluvia ácida cae a lo largo d toda la línea,
sobre todo si hay inversiones de temperatura.

Las brisas, por su parte, favorecen el aumento de los niveles de ozono y su transporte a otras
áreas.

Además, el ozono no sólo puede producirse en la superficie de los cables conductores, sino
también en cualquier borde afilado de las torres, en cercas de alambres d púas situadas por
debajo de la línea, y hasta en algunas puntas de las ramas y hojas que sobresalgan. Por otra
parte, también se ha observado la producción de una nube de iones positivos nocivos para la
salud, y el campo electromagnético, a su vez, incrementa su intensidad al reducir los iones la
resistencia de la atmósfera a su alrededor.

Los ecosistemas circundantes se ven afectados: se ha comprobado, por ejemplo, como cerca
de las líneas de alta tensión las abejas dejan de recoger polen y producir miel y acaban
matándose entre si; las aves pierden su sentido de orientación; los peces y animales
abandonan los arroyos y las zonas cercanas a las líneas, y los animales domésticos comienzan
a perder peso (las vacas incluso dejan de producir leche). A ello hay que añadir el peligro de
descargas eléctricas - sobre todo si hay nieblas o riego - capaces de producir incendios de
dificultosa extinción (la conductividad del humo origina tremendas descargas eléctricas).

Como vemos, las líneas de alta tensión suponen un peligro para la vida, al alterar el equilibrio
que ésta requiere. Por tanto, procuremos apartarnos de ellas y exijamos de las compañías
eléctricas las medidas de seguridad y los informes que hasta ahora han escamoteado.

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