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GUIAS PARA UNA BUENA INTERACCIÓN ENTRE

MAESTRO Y ALUMNO.

La violencia es una preocupación generalizada en el mundo. Durante


los últimos años Plan Internacional ha priorizado la prevención de la
violencia en los países donde trabaja debido al alto impacto que
ejercen las manifestaciones de violencia en la vida de los niños y
niñas. La escuela es un ámbito donde la violencia es uno de los
impedimentos importantes para que el derecho a la educación
pueda ejercerse con libertad.

La violencia afecta profundamente el ambiente escolar, reduce el


rendimiento de los y las estudiantes y cuerpo docente, deteriora las
relaciones, incide sobre el abandono y expulsión escolar. 1

Esta guía está diseñada de acuerdo a las 8 guías que corresponden a


la metodología ICDP (International Child Development Programmes,
por sus siglas en inglés) que ha sido implementada por Plan Guatemala
con las familias de las comunidades de Jalapa, Salamá, Rabinal y
Escuintla. La experiencia de un trabajo directo en las relaciones de
madres, padres y cuidadores con niños y niñas a su cargo, ha sido
sumamente valiosa en el trabajo de desarrollo integral de la primera
infancia. Esta metodología plantea una manera nueva de relacionarse
entre adultos y niños, basada en el respeto y en la confianza dejando
detrás métodos violentos que deterioran la autoestima de los adultos y
los niños y niñas.

OBJETIVOS.

1. Concientizar a los maestros sobre el impacto que un clima escolar


positivo y agradable tiene en el aprendizaje de sus alumnos.

2. Desarrollar vínculos de confianza y respeto entre maestro-alumno y


entre los mismos alumnos que faciliten el aprendizaje y la
permanencia en al escuela.

4. Enriquecer la interacción entre maestros y alumnos, como también


con padres, madres y autoridades educativas.

1
Las Voces de Niñas, Niños y adolescentes sobre violencia. Consulta de América
Latina en el marco del Estudio del Secretario General de las Naciones Unidas sobre la
Violencia contra los Niños.
Numero 1.
Formando afectivamente
Muéstrale afecto a tu alumno o alumna.
Les muestras afecto a tus alumnos cuando:
1. Los aceptas tal y como es. No haces distinción de nadie, de
sexo, de color de piel, estado de ropa, estatus social, estatus
económico u origen.
2. Sigues y respondes a sus iniciativas. Abres espacios para
que se exprese, escuchas sus sugerencias, aunque no esté de
acuerdo a tu pensamiento. Consulta con ellos y ellas sobre las
cosas que les afectan.
3. Cuando le estimulas a que continúe en el logro de las metas
que se propone en la vida escolar y fuera de ella.
4. Cuando le das afecto, lo respetas y no hieres sus sentimientos.
5. Cuando le enseñas a conocerse a sí mismo y a encontrar los
valores y virtudes que posee.
6. Cuando no le obligas a hacer cosas en contra de su misma
naturaleza.
7. Cuando muestras interés por lo hace dedicando tiempo a
escucharlo o escucharla.
8. Cuando prestas atención a los deseos e intenciones del
alumno.
9. Cuando estableces contacto visual y lo miras con respeto y
estima.
10. Cuando valoras lo que dice, los esfuerzos que hace, alabas
sus logros y lo animas cuando se equivoca.

2. Fijando la atención en el aprendizaje


Formación para la buena comunicación, el docente
como mediador en el aprendizaje
Tú ayudar a tus alumnos a fijar su atención para una buena
comunicación cuando:
1. Nombras a cada uno por su nombre propio y no por apodos,
sin burlas ni adjetivos que denigran su persona.
2. Amplias su comprensión de las cosas y experiencias del
mundo.
3. Procuras una comunicación efectiva con el alumno, en donde
tanto él como tú expresan sus opiniones.
4. Hablas y describes las cosas con una visión positiva de la
vida.
5. Ayudas a los alumnos a conocer el pasado, comprende el
presente y definir su futuro.
6. Resuelves los conflictos por medio del diálogo y el respeto.
7. Orientas a los padres de familia a fomentar el respeto y la
dignidad de la niñez.

3. Poniendo límites en forma positiva


Para regular comportamientos

Pones límites en forma positiva cuando:


1. Aprendes a controlarte y enseñas a controlar la conducta
de forma positiva a tus alumnos.
2. Fomentas en tu alumno el respeto a los derechos de los demás,
a no recurrir a la violencia, enriquecerse con las desigualdades y
a fomentar la buena comunicación.
3. Promueves y valoras los aportes de los padres de familia
para la buena crianza y formación de sus hijos.
4. Das seguridad y facilitas y le ayudas a controlar sus impulsos.
5. Apoyas a tus alumnos a planear sus acciones paso a paso.
6. Explicar la forma adecuada de hacer las cosas, demostrando
paciencia y serenidad.
7. Le ayudas a poner cuidado en lo que hace.
8. Le haces preguntas generadoras de reflexión sobre sus
acciones y sobre lo que sucede a su alrededor.
9. Permites que crezcan en su aprendizaje con valores que
sean constructivos para su presente y su futuro.

Maestro: la comunidad educativa necesita que seas

• Comprensivo y positivo
• Atento a las iniciativas de los alumnos y de los padres y madres
de familia.
• Capaz de comunicarte en una forma positiva con tus alumnos y
alumnas.
• Comprensivo, que afirmes y elogies más las iniciativas de los
alumnos.
• Capaz de regular el comportamiento de los alumnos y de
colocar límites de una manera positiva.

La comunidad necesita que formes alumnos que sean:

• Positivos/as emocionalmente, abiertos/as, seguros/as de sí


y activos/as.
• Respetuosos de los demás.
• Imaginativos y creativos, con interés de aprender.
• Capaces de controlar sus impulsos inmediatos,
respectando las necesidades de las otras personas y siguiendo
las reglas de la cooperación.
• Capaces de participar y de expresar lo que sienten.

Recuerda tu propio aprendizaje

1. ¿Cuándo crees que aprendiste más?

Cuando tus compañeros se burlaban de ti


Cuando la clase era alegre y estimulante
Cuando tenías miedo del maestro

2. ¿A qué maestro o maestra recuerdas con más cariño?

El que te infundía confianza en ti mismo


El que te castigaba duramente
El que te enseñó con paciencia y respeto

3. ¿Cuándo te sentiste más estimulado (a)?

Cuando te imponían una nota sin importar tu esfuerzo


Cuando reconocían tus esfuerzos y logros
Cuando te enseñaron a aprender de tus errores

4. ¿Qué fue lo más divertido?

Cuando eras invitado por los demás a jugar


Cuando te hacían a un lado por ser diferente
Cuando te ponían apodos chistosos

5. ¿A qué adulto admirabas?

Al que te escuchaba y te comprendía


Al que te ignoraba
Al que no demostraba autocontrol y descargaba sus emociones en
los demás
Al que confiaba plenamente en tí

UN MAL MAESTRO utiliza la violencia que inhibe el desarrollo de la


persona, provoca la timidez, negativiza las actitudes, propicia
inquietud en las mentes y corazones de los niños y niñas que estarán
destinados a ser excluidos y a no tener herramientas para
desarrollarse.
UN BUEN MAESTRO dirige su clase con positivismo y alegría. Practica
los valores y los sabe transmitir. Infunde en sus alumnos confianza en
sí mismos y los motiva a desarrollarse y a emprender una vida
estimulante y productiva. En resumen, un buen maestro es lo que
nuestros niños y niñas necesitan para sobresalir!