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El día en que muera el sol
Reflexiones sobre tópicos que afectan a la Gaia

José Gilberto Garza Grimaldo


Coordinador
El día en que muera el sol
Reflexiones sobre tópicos que afectan a la Gaia
8

El día en que muera el sol


Reflexiones sobre tópicos que afectan a la Gaia

José Gilberto Garza Grimaldo


Coordinador

PRIMERA EDICIÓN 2011

Coeditores

2011 © Universidad Autónoma de Guerrero


Av. Javier Méndez Aponte Núm. 1
Fracionamiento Servidor Agrario C.P. 39070
Chilpancingo, Gro.
www.uagro.mx

&

2011 © Editora Laguna, S.A. de C.V.


Río Guadalquivir 1501
01 (871) 717 08 70
Torreón Coahuila
editoralaguna@prodigy.net.mx

Las características gráficas de esta edición son propiedad de los coeditores.


Queda prohibida la reproducción parcial o total del texto de esta obra por cualquier medio gráfico
o magnético sin permiso de los coeditores.

ISBN 978-607-7679-27-1

Impreso y hecho en México


Made and printed in Mexico

El día en que muera el sol  


UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE GUERERO

Directorio

Dr. Ascencio Villegas Arrizon


Rector

Dr. Alberto Salgado Rodríguez


Secretario General

Mtro. Javier Saldaña Almazán


Director General de Planeación

MC. Roberto Rodríguez Saldaña


Director de la Unidad Académica de Derecho

MC. José Luis Ramírez Mendoza


Subdirector de las funciones sustantivas

MC. Claudio Jaimes Flores


Subdirector Administrativo

Dr. Francisco Guerrero Flores


Coordinador del Posgrado
Para mi esposa e hijos (as):
Ma. del Consuelo Arellano Pérez,
Luis Fernando Garza Arellano, Alejandra Garza Arellano,
Laura Garza Parra, Andrea Garza Parra
Índice

A manera de introducción ......................................................................15


José Gilberto Garza Grimaldo

Prólogo.................................................................................................21
Adulfo Jiménez Peña

El agua, la agricultura y la sustentabilidad para Guerrero .........................31


Tomás Bustamante Álvarez

Acerca de la ley de protección a los animales en el estado de Guerrero .......47


David Cienfuegos Salgado

Residuos, desarrollo humano, huella ecológica y análisis de ciclo de vida ....65


Cristina Cortinas de Nava

El juez frente a los problemas ambientales ...............................................81


Genaro David Góngora Pimentel

El agua: objeto del derecho, la política y la administración........................93


Manuel González Oropeza

La humanidad ante la revolución científica y tecnológica del Siglo XXI


(Los derechos frente a los riesgos de la ciencia y tecnología) ......................139
José Gilberto Garza Grimaldo

Las tropelías de Sempra Energy y la corrupción de las autoridades de


México: La inexistencia del Estado de Derecho (El poder factico y el
poder público endeble)............................................................................181
Jaime Martínez Veloz
14

El día en que muera el sol (Reflexiones sobre diversos tópicos de


actualidad) ............................................................................................197
Silvia Ribeiro

Responsabilidad por daño ambiental de las entidades financieras ...............217


Mario Peña Chacón

La ciudadanía étnica ambiental ..............................................................265


Marisol Anglés Hernández

Agua y energía. Las necesidades de normas ambientales ...........................297


Thalia Denton Navarrete, Elsa Roqué Fourcade

Índice
A manera de introducción

Somos herederos de una gran riqueza que no se mide


en dinero y de la que hoy quieren despojarnos: no es
tiempo de pedir limosnas al agresor. Cada uno de los
indígenas y campesinos sabemos de la contaminación
por transgénicos de nuestros maíces y decimos con or-
gullo: siembro y sembraré las semillas que nuestros
abuelos nos heredaron y cuidaré que mis hijos, sus
hijos y los hijos de sus hijos las sigan cultivando. (...)
No permitiré que maten el maíz, nuestro maíz morirá
el día en que muera el sol.
(Intervención de Aldo González, zapoteco de la
Sierra Juárez de Oaxaca, en el “Segundo foro en
defensa del maíz (2010)

El título del libro es tomado del soberbio trabajo de Silvia Ribeiro, de quien he
aprendido de sus enseñanzas a través de sus artículos que publica en La Jornada.
Es una investigadora con un gran talento y profundo compromiso social.
El artículo de tan prestigiada académica, hace mención del desarrollo del “Se-
gundo foro en defensa del maíz” y me emocione de las emotivas y bellas palabras
de un hermano zapoteco que con el corazón inflamado de orgullo por su linaje
natural y fusionado con la naturaleza, enfatizó en dicho foro: “No permitiré que
maten el maíz, nuestro maíz morirá el día en que muera el sol”.
El libro es un homenaje para Aldo, a quien no conozco, pero nos identifica-
mos en ideales. Para su comunidad, para los hermanos indígenas que están en
contacto con la naturaleza, saben que es vida, que formamos parte de ella y hay
que protegerla, cuidarla, amarla, pues al amarla, nos estamos amando a nosotros
mismos.

“El hombre protege lo que ama”. Jacques-Yves Cousteau


“Cada persona tiene el derecho de heredar un planeta no contaminado en el cual todas las
formas de vida puedan florecer”. Carta de Derechos de las Generaciones Futuras.
“El agua centelleante que corre por los ríos y esteros no es meramente agua sino la sangre
de nuestros antepasados. Si os vendemos estas tierras, tendréis que recordar que ellas son
sagradas y deberéis enseñar a vuestros hijos que lo son y que cada reflejo fantasmal en las
aguas claras de los lagos habla de acontecimientos y recuerdos de la vida de mi pueblo. El
murmullo del agua es la voz del padre de mi padre”. Carta del Jefe Seattle.
16

Mientras en la cultura occidental se plantea transitar del antropocentrismo al


biocentrismo, los pueblos originales siempre han estado en contacto con la natu-
raleza, hay una fusión entre ésta y el hombre. Bolivia y Ecuador en sus respecti-
vas constituciones han rescatado la cosmogonía de sus pueblos originales y han
reconocido a la naturaleza como sujeto de derechos: Hay un contrato natural y
social.
Basta de ver al bosque como una bodega de madera, al agua como una mer-
cancía, a las playas como terrenos residenciales de gran plusvalía, sin importar
destruir los manglares y demás vida.
Basta de ver al hombre como una maquina al que hay que conocer perfec-
tamente para “venderle” supuesta salud, órganos, fantasías, cambiar su propia
naturaleza.
Basta de querer hacer niños de la nada, envenenar millones de litros de agua
para hacer un simple anillo de oro o plata, de acabar con los peces en el mar por
simple dinero.
Basta de querer crear mosquitos o pulgas que no piquen, pájaros que no can-
ten, flores sin perfume, mazorcas de maíz robotizadas, arboles de plástico, san-
días y melones con forma cuadrada, de querer llegar a la galaxia más lejana, de
crear una arma que mate a la gente y no destruya las construcciones o edificios,
cuando mueren millones de personas cada año de hambre, sed y falta de servicios
de salud.
El sistema capitalista ha hecho del hombre una marioneta y a la naturaleza,
la ha calificado de una simple cosa, a la que hay que someter y explotar. Ayer el
agua era considerada infinita, hoy, es, todos sabemos, finita: Se agota el agua
dulce y se comercializa con ella.
Pero esa “cosa” llamada naturaleza, empieza a reaccionar al no poderse seguir
autoregulando (Teoría de la Gaia) debido a la contaminación de la atmósfera y
destrucción de ecosistemas por acción del hombre.
Tiene razón mi amigo el Dr., Camilo Valqui Cachi, cuando me acota: “Son
los hombres y mujeres que veneran al sistema capitalista, al mercado; es este
sistema voraz, salvaje, quien ha conducido a nuestro planeta azul a las condicio-
nes en las que se encuentra. Pero hay muchos hombres y mujeres que amamos y
defendemos a la naturaleza”.

A manera de introducción
17

Las reflexiones del Dr. Camilo Valqui Cachi, me hicieron recordar una histo-
ria que frecuentemente comenta Eduardo Galeano, a propósito de cómo se com-
porta o trata el capitalismo al hombre.
Cuenta Galeano, que estando comiendo en un restaurant de Italia, el chef
mandó llamar a la gallina, al cerdo, al pavo, a la vaca y a otros animales. Estan-
do todos los animales reunidos, el chef les preguntó muy cariñosamente: ¿Con
que salsa quieren que los guise?
El pavo le respondió: ¡Yo no quiero que me cocines, yo quiero vivir!
El Chef, respondió enojado: ¡Sólo deben de limitarse a responder como quie-
ren que los guise!...
Así vivimos los pueblos en vías de desarrollo, sólo tenemos el derecho de deci-
dir libremente cómo quieren que los países desarrollados nos guisen… En mu-
chos casos, ni a ese derecho se llega, se comen vivos a “los nadie, esos que cuestan
menos que las balas que los matan”.
(Eduardo Galeano: http://www.youtube.com/watch?v=R0Ku7QxYZpQ).
Agradezco a todas y todos los que escriben en la presenta obra, por haber
aceptado la invitación a participar. De profesiones diversas, pero hermanados
espiritualmente en pro de la naturaleza y del hombre.
Cada uno escribe desde su área de conocimiento, desde su visión, pero siem-
pre objetivos e imparciales.
El libro se integra con los siguientes trabajos:

El agua, la agricultura y la sustentabilidad para Guerrero.


Tomás Bustamante Álvarez
Acerca de la ley de protección a los animales en el estado de Guerrero.
David Cienfuegos Salgado
Residuos, Desarrollo Humano, Huella Ecológica y Análisis de Ciclo de Vida.
Cristina Cortinas de Nava
El juez frente a los problemas ambientales.
Genaro David Góngora Pimentel
El agua: objeto del derecho, la política y la administración.
Manuel González Oropeza
La humanidad ante la revolución científica y tecnológica del Siglo XXI (Los derechos
frente a los riesgos de la ciencia y tecnología).
José Gilberto Garza Grimaldo

El día en que muera el sol 


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Las tropelías de Sempra Energy y la corrupción de las autoridades de México: La


inexistencia del Estado de Derecho (El poder factico y el poder público endeble).
Jaime Martínez Veloz
El día en que muere el sol (Reflexiones sobre diversos tópicos de actualidad).
Silvia Ribeiro
Responsabilidad por daño ambiental de las entidades financieras.
Mario Peña Chacón
La ciudadanía étnica ambiental.
Marisol Anglés Hernández
Agua y energía. Las necesidades de normas ambientales.
Thalia Denton Navarrete, Elsa Roqué Fourcade

En cada uno de los trabajos hay análisis, crítica y proposiciones sobre el obje-
to de estudio. Inclusive, hasta denuncia de corrupción; son de una gran nitidez y
profundidad.
Los autores (as), tienen una amplia y reconocida trayectoria en la investiga-
ción, docencia y ejercicio profesional, tanto nacional como internacional.
Termino esta breve introducción con una historia, que como ésta hay muchas
en todo el planeta, en todas las ciudades. Por el calentamiento del planeta, se
mueren personas, animales, plantas, empero, nuestro barco lo dirigimos irreme-
diablemente a un gran iceberg, con el cual finalmente chocaremos. En ocasiones
ponemos freno, disminuye la velocidad, pero la ruta es la misma, el choque es
inevitable.
Juan Arvizu, en un emotivo y documentado artículo titulado “Explotación
petrolera en el Refugio nacional del ártico para la vida silvestre (Un duro golpe para
las generaciones futuras), al final de su trabajo nos narra la siguiente dramática
historia:

Para ese tiempo, los residentes de Punta Arenas ya habían estado expuestos a algunas
radiaciones UV debido al agujero en la capa de ozono, que anualmente se extiende sobre
la Antártica cubriendo por completo esta ciudad chilena.
Sabemos bien que demasiada radiación UV ocasiona cáncer primigenio, el fitoplancton.
Productos químicos hechos por el hombre tales como los cloroflurocarburos (CFC), utiliza-
dos en aerosoles y refrigerantes principalmente, ocasionan el agotamiento del ozono. Esto
es un precio muy alto que pagan los valerosos habitantes de Punta Arenas a un problema
ocasionado por el mundo industrializado.

A manera de introducción
19

Las autoridades de la ciudad chilena, en conjunto con ONGs e instituciones escolares or-
ganizaron una ceremonia para la entrega de miles de firmas en el estadio citadino. Des-
pués de mostrar una serie de videos producidos localmente en los que mostraban las graves
amenazas que enfrentan los seres humanos, flora y fauna debido a la extremada radiación
de UV, una joven adolescente víctima de cáncer en la columna vertebral, apoyándose en
muletas, subió al podio y leyó un pequeño poema.
Su voz era clara y firme y —como representante de Jacques Cousteau—, me dirigió las
preguntas que atribulaban su mente y que constan en su poesía:
¿Qué derecho has tenido, adulto humano en decirme que antes hubo…y ya no hay hoy?
Qué hubo aves, flores, ríos, lagos. Que ya no conoceré yo... ¡Ni mis hermanos!
Qué derecho has tenido en tu afán de enriquecerte, de no ofrecerme vida… ¡Sino muerte!
Fui incapaz de contestarle ese día —la joven murió 6 meses después—, y no logro contes-
tar a la misma pregunta que nos hacen ahora nuestros hijos del siglo XXI. (http://www.
wagingpeace.org/articles/2005/03/00_arvizu_oil-drilling_espanol.htm).

El discurso de la entonces niña Severn Cullis-Suziki (junio de 1992), todavía


se escucha en el Brasil, en todo el mundo, está vigente, empero, la situación
ambiental ha empeorado. Los adultos seguimos sin hacer nada (http://www.you
tube.com/watch?v =DLV 6jaZFLro).
La Cumbre Mundial contra el Cambio Climático de la ONU (COP16),
desarrollado en diciembre del 2010 en Cancún, es un ejemplo de cómo en las
naciones poderosas, sus gobiernos cuidan a sus representados: Las empresas, el
capital. El periódico El Universal del 3 de diciembre de 2010, informa que la
organización española de investigación humanitaria Dara, afirma en uno de sus
reportes que un total de 5 millones de personas, la mayoría niños, puede morir a
causa del cambio climático.
El ex presidente francés, Jaques Chirac, expresó en una ocasión que: “Cada
vez está más cerca el día en que el cambio climático estará fuera de control. Estamos
en el límite a partir del cual no se puede dar marcha atrás (…) Ha llegado el momen-
to de que se produzca una revolución de conciencia, de la economía, de la actuación
política”.
Ante este desolador panorama, viene a mi mente la letra y melodía de la can-
ción del cantautor catalán, Joan Manuel Serrat, Pare, que está llena de drama-
tismo por las condiciones tan precarias de la “Gaia” o “Pachamama”:

El día en que muera el sol 


20

PADRE

…Padre, dime qué


le han hecho al bosque
que no hay árboles
en invierno
no tendremos fuego
ni en verano sitio
donde resguardarnos

..Y decía usted,


padre si no hay pinos
no se hacen piñones
ni gusanos ni pájaros
padre, donde no hay flores
no hay abejas,
ni cera, ni miel.
(http://www.youtube.com/watch?v=BMvPWyQMeQo)

Le agregaría a tan bella canción de mensaje: Pare, si la naturaleza no tiene las


condiciones normales que adquirió en millones de años, no sobrevivirá ningún hombre,
planta o animal.
Agradezco al Rector Ascencio Villegas Arrizon, Rector de la Universidad de
Guerrero, al Director General de Planeación y Evaluación Institucional, Javier
Saldaña Almazán, al Director de la Unidad Académica de Derecho, MC. Rober-
to Rodríguez Saldaña, el apoyo brindado para la publicación de esta obra.
Como toda obra que publica la Universidad Autónoma de Guerrero, es sin
fines de lucro.
La ubicación de los trabajos es por orden alfabético en base a los apellidos de
los autores.
El termino hombre, lo utilizo como sinónimo de humanidad.

José Gilberto Garza Grimaldo

A manera de introducción
Prólogo

La atención de la problemática ambiental requiere de un tratamiento inte-


gral: el conocimiento científico, la participación social y la organización política
y administrativa, son tan sólo algunos de los elementos que deben ser considera-
dos para su identificación plena, para su mejor enfrentamiento.
La educación ambiental, la responsabilidad institucional, los catálogos de re-
glas de conducta y los mecanismos de defensa jurídica, son elementos indispen-
sables que desafortunadamente siguen siendo poco explorados en la realidad de
México.
La presente obra persigue ese objetivo: discutir los diferentes tópicos asocia-
dos al problema ambiental para dar alternativas que sumadas constituyan herra-
mientas para su conocimiento y solución. O en el menor de los casos, el punto
de partida para una discusión más amplia y profunda.
En esta obra encontraremos aspectos concretos como el estudio sobre el agua,
la agricultura y la sustentabilidad para el Estado de Guerrero, a cargo de Tomás
Bustamante Álvarez o el análisis que de la ley de protección a los animales en el
Estado de Guerrero hace David Cienfuegos Salgado, así como reflexiones gene-
rales sobre el tema de los residuos, desarrollo humano, huella ecológica y análisis
de ciclo de vida que presenta Cristina Cortinas de Nava, o acerca de la humani-
dad ante la revolución científica y tecnológica en el siglo XXI de José Gilberto
Garza Grimaldo.
La obra está enriquecida con temas de análisis jurídico, como la difícil situa-
ción de los jueces frente a los problemas ambientales, a cargo de Genaro David
Góngora Pimentel y el caso del agua como objeto del derecho, la política y la
administración de Manuel González Oropeza.
Son destacables, por la denuncia de casos concretos de deterioro ambiental
ocasionados por el desarrollo de actividades económicas, las aportaciones de Jai-
me Martínez Veloz acerca de las tropelías de Sempra Energy y la corrupción de
las autoridades de México y el documentado análisis de Silvia Ribeiro bajo la
denominación que da nombre a este texto: “El Día que Muera el Sol”.
Mario Peña Chacón nos ilustra con el poco analizado tema de la responsabi-
lidad por daño ambiental de las entidades financieras y Marisol Anglés Hernán-
22

dez con el estudio de la ciudadanía étnica ambiental, para finalizar con el siem-
pre polémico tema de la necesidad de normas ambientales en materia de agua y
energía a cargo de Thalía Denton Navarrete y Elsa Roqué Fourcade.
Dentro de las conclusiones que encontramos en las aportaciones de los exper-
tos participantes en esta obra, está la importancia de la participación social. Es
nuestra consideración que un factor determinante de dicha participación es la
educación ambiental, sin ella no habrá conciencia ambiental, inclusive el objeti-
vo de lograr que haya consumo sustentable difícilmente se logrará.
La educación ambiental, se ha dicho, sirve para que la sociedad adopte com-
portamientos dirigidos a la protección al ambiente, o para que evite aquéllos que
lo dañan.
Podemos imaginar que la educación ambiental lograría que la población dis-
minuyera el uso de sus vehículos automotores para reducir las emisiones de óxi-
dos de carbono a la atmósfera y con ello reducir los riesgos que ocasiona el cam-
bio climático.
Podemos imaginar que la población, posterior a recibir educación ambiental,
cambiará sus hábitos y dejará de comprar bienes envasados o empaquetados para
reducir su producción de residuos, o dará a éstos nuevo uso o procurará destinar-
los a empresas o negocios que empleen los materiales de los cuales están hechos.
Podemos imaginar que con la educación ambiental la población será más
limpia, es decir evitará arrojar basura en las calles, caminos, parajes, playas y
cuerpos de agua.
También podemos imaginar que mediante la educación ambiental la pobla-
ción dejará de asentarse en parajes naturales, evitará aprovechar vegetales y ani-
males del medio natural, dejará de defecar al aire libre y usar leña como combus-
tible para mantener los bosques.
Todo eso nos podemos imaginar que se lograría con la educación ambiental,
¿pero ayudará realmente a la protección al ambiente?
Cuando nos enteramos que la producción de óxidos de carbono por los vehí-
culos automotores es a consecuencia del uso de combustibles fósiles y que no
depende de la población el diseño de los vehículos ni el tipo de combustible que
usan, empezamos a dudar de la efectividad de la educación ambiental.

Prólogo
23

Cuando descubrimos que el transporte público es deficiente, insuficiente y


muy peligroso para sus usuarios, sentimos incertidumbre de la funcionalidad de
la educación ambiental.
Cuando advertimos que los bienes que deseamos consumir sólo se encuentran
envasados en el mercado y que si los deseamos “orgánicos” son más caros, co-
menzamos a ver inútil la educación ambiental.
Cuando observamos que la pobreza, la carencia de techo y el hambre obliga a
la gente a asentarse en lugares en donde con recursos del medio natural se puede
medianamente satisfacer los requerimientos de alimento y techo, sufrimos de-
cepción de lo que se pueda lograr con la educación ambiental.
Cuando nos enteramos que el principal generador de óxidos de carbono es el
proceso de generación de energía eléctrica y que ese proceso está en poder de
empresas y gobiernos poderosos, empezamos a identificar que la educación am-
biental debería estar dirigida a otros y no solamente a los consumidores.
Cuando se nos informa que son las industrias, los productores de bienes y
servicios en general y sobre todo los más grandes consorcios, los que contami-
nan, destruyen los ecosistemas naturales e imponen los esquemas de consumo
que imperan en las sociedades y nos hacen coparticipes de la destrucción del
ambiente, pues definitivamente creemos que no hace falta educación ambiental
sino un cambio sustancial en las políticas de gobierno, mayores restricciones a
las grandes empresas contaminadoras, atención urgente a la pobreza, para erradi-
carla por supuesto, y sin duda un sistema eficiente y eficaz de protección a los
consumidores.
La educación ambiental, creemos, no sólo debe motivar comportamientos
adecuados, sino que los ciudadanos sepamos reflexionar sobre los causantes
del deterioro ambiental, incluidos por supuesto los procesos económicos, las
desigualdades sociales y la justicia distributiva.
Otro tópico que destaca en la obra que prologamos refiere la función de las
normas jurídicas para la protección al ambiente.
¿Cuál es la función de la ley en el tema de la protección al ambiente?
Si nos guiamos por alguna de las definiciones más generales, responderíamos
que imponer las conductas que deben observar los particulares en el mismo tema.
Entonces incomprensible sería que encontráramos una ley “ambiental” que no
prescribe conductas para la protección al ambiente. Y si nos ponemos muy es-

El día en que muera el sol 


24

trictos, que determine sanciones ante la inobservancia de esas conductas impues-


tas y todavía más, que establezca las formas de reparación de los daños que ante
tal incumplimiento se pueda dar.
Los diseñadores de la legislación ambiental en México y con ellos los legisla-
dores que las han aprobado, se ocuparon de darle contenidos orgánicos y pro-
gramáticos, que por sí solos no son una alternativa jurídica real para enfrentar el
problema del deterioro del ambiente y sus efectos en las poblaciones humanas y
se olvidaron (o quizás a voluntad omitieron) de establecer reglas de conducta.
A cambio, los legisladores facultaron a las autoridades administrativas para
darle “operatividad” a los principios de las leyes ambientales mediante la expedi-
ción de normas técnicas que, dice la doctrina, no son leyes ni reglamentos, es
decir disposiciones que impongan reglas de conducta, sino sólo datos técnicos de
observancia obligatoria.
Por ejemplo: si la ley dice que se deberán evitar descargas de aguas residuales
a los cuerpos de aguas nacionales (ríos, lagos, lagunas, esteros, otros) sin obser-
var las prescripciones de las reglas técnicas, pues será la autoridad administrativa
la encargada de expedir dichas reglas técnicas. Es decir, el legislador sólo estable-
ce principios o directrices de orden político y se deja a la autoridad administrativa
que determine el dato técnico o científico que permita la aplicación de dichos
principios o directrices.
Esta forma de legislar el tema ambiental ha sido criticada porque supone la
delegación de la facultad de imponer reglas de conducta del poder legislativo a la
administración pública y por supuesto la renuncia de los legisladores a desempe-
ñar la noble labor de imponer las reglas de conducta que se deban observar para
proteger al ambiente.
Las razones que se han esgrimido en defensa de esta forma de legislar son va-
rias, aunque destaca: que el conocimiento técnico y científico para dar conteni-
dos a las prescripciones obligatorias en materia ambiental lo tiene la administra-
ción pública; que el avance científico y tecnológico reclama mecanismos ágiles de
adecuación del marco normativo, circunstancia que sólo se puede lograr, permi-
tiendo que las instancias calificadas se hagan cargo de tal función; en ese mismo
sentido, que el proceso legislativo es lento y por ello impide que se tomen deci-
siones oportunas para enfrentar la problemática ambiental, entre otras.
Desde 1972 está en práctica este modelo de legislar sobre el tema de la pro-
tección al ambiente y aunque hemos visto cambios en la sociedad y las institu-

Prólogo
25

ciones (hay mas autoridades ambientales y conocimiento social sobre el problema


y sus posibles alternativas de solución) no ha habido un cambio sustantivo en
el proceso de contención del deterioro ambiental, por el contrario, el daño al
ambiente y las consecuencias graves en las poblaciones humanas son cada vez
mayores.
Ello exige que haya un replanteamiento de la legislación ambiental, es decir
que los legisladores asuman su responsabilidad e impongan a través de las leyes
las conductas que se deban observar para detener el deterioro del ambiente, que
por cierto requiere salir de esquemas generales para particularizar en cada activi-
dad del ser humano, pues no ocasiona el mismo deterioro ambiental asar un
pedazo de carne para ser consumido al momento que operar una termoeléctrica o
cualquier otra industria química.
Se deberá iniciar (o reiniciar) por regular en las leyes aquéllos giros o activi-
dades que realmente dañan al ambiente, incluyendo mecanismos sancionadores y
la consecuente reparación de daños, tanto en el ambiente como para las personas
que los sufran, aun en el caso de tratarse de las poblaciones indefinidas de una
localidad.
Además se debe ampliar la legitimación procesal activa a favor de cualquier
persona, a fin de que se pueda impugnar cualquier acto de autoridad o de los
particulares que dañan al ambiente o que contravienen las conductas que legal-
mente les han sido impuestas. Otra forma de proceder en el tema de la protec-
ción al ambiente, y así lo ha demostrado la experiencia universal, será inútil.
En la obra que ahora prologamos destaca el análisis de la distribución de
competencias en temas ambientales, como el aprovechamiento y la conservación
del agua, el establecimiento de políticas institucionales en la materia y lo que
podríamos llamar el federalismo ambiental, sin embargo, la experiencia ha de-
mostrado que el funcionamiento de las instituciones responsables de la protec-
ción al ambiente y de los recursos naturales depende en gran medida de la pre-
sión que pueda ejercer la sociedad.
Una forma de presión los son los procesos electorales, pero esta forma de pre-
sión sólo se puede ejercer justamente cuando hay elecciones de nuevos gobernan-
tes o representantes sociales y lo que hace falta es que los mecanismos de pre-
sión se puedan ejercer en cualquier momento, ello permitirá inclusive la acción
preventiva.

El día en que muera el sol 


26

Por eso, consideramos, los ciudadanos deberían tener la posibilidad de im-


pugnar ante los tribunales (que es una vía institucional y pacífica) las omisiones
y decisiones de las autoridades en el tema de la protección al ambiente y de los
recursos naturales.
El veintinueve de julio de 2010 se publicó en el Diario Oficial de la Federa-
ción un decreto que reforma la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos, en el sentido de adicionar un párrafo al artículo 17, mismo que tex-
tualmente señala: “El Congreso de la Unión expedirá las leyes que regulen las
acciones colectivas. Tales leyes determinarán las materias de aplicación, los pro-
cedimientos judiciales y los mecanismos de reparación del daño. Los jueces fede-
rales conocerán de forma exclusiva sobre estos procedimientos y mecanismos”.
Para el tema de la protección al ambiente, la reforma constitucional es
trascendente ya que puede significar la posibilidad de que se amplíe la legitima-
ción procesal activa para que mayor número de ciudadanos estén en posibilidad
de impugnar los actos de autoridad que son lesivos en forma directa o indirecta
al ambiente.
Sin embargo, y ya se está volviendo tradición en México, la reforma constitu-
cional mencionada no aborda en forma directa el tema de las acciones colectivas,
sino sólo dota de facultades al legislador federal para legislar sobre el tema, que
por cierto no debió ser contenido del artículo 17 constitucional, sino del 73 que,
como se sabe, indica las materias que son competencia de la federación.
Entonces habrá que esperar a que el Congreso de la Unión decida legislar so-
bre el tema de los derechos colectivos que, como andamos, puede que se lleve
hasta la integración de una nueva legislatura o que de plano se vaya a la congela-
dora, y es que no a todos conviene la ampliación de la legitimación procesal acti-
va para impugnar actos de autoridad que afectan los derechos colectivos.
Si se legisla el tema correctamente, es decir con claridad, precisión y siempre
teniendo como objetivo básico la protección de los derechos colectivos, los prime-
ros afectados serán las grandes industrias de todo tipo que reciben canonjías de
los gobiernos federal, estatales y municipales para el establecimiento y operación
de sus monopolios con afectación al ambiente y a la salud de las personas.
Otros afectados serán las grandes empresas nacionales, PEMEX y la CFE,
dado que sus actividades, sean ejercidas directamente o a través de sus concesio-
narios, son dañinas para el ambiente.

Prólogo
27

Un filtro que dichos interesados pueden imponer a través de sus legisladores


(que los tienen por supuesto) consiste en que se concentre en el ministerio públi-
co federal la facultad de accionar en contra de las autoridades que con sus deci-
siones afectan a los derechos colectivos. Ello además de hacer poderosos a los
agentes del ministerio público federal, permitiría que se controlen los casos en
que se ejercería la acción colectiva. Es decir, que sigan los ciudadanos imposibili-
tados para hacer valer sus derechos colectivos en forma directa.
Lo correcto hubiera sido que la reforma constitucional de una buena vez
abordara el tema, como lo hace por ejemplo la Constitución argentina que en su
artículo 43 establece: “Toda persona puede interponer acción expedita y rápida
de amparo, siempre que no exista otro medio judicial más idóneo, contra todo
acto u omisión de autoridades públicas o de particulares, que en forma actual o
inminente lesione, restrinja, altere o amenace, con arbitrariedad o ilegalidad
manifiesta, derechos y garantías reconocidos por esta Constitución, un tratado o
una ley. En el caso, el juez podrá declarar la inconstitucionalidad de la norma en
que se funde el acto u omisión lesiva. Podrán interponer esta acción contra cual-
quier forma de discriminación y en lo relativo a los derechos que protegen al
ambiente, a la competencia, al usuario y al consumidor, así como a los derechos
de incidencia colectiva en general, el afectado, el defensor del pueblo y las asocia-
ciones que propendan a esos fines, registradas conforme a la ley, la que determi-
nará los requisitos y formas de su organización. …”. O como lo propusimos en
un foro sobre el tema: “Los particulares tienen la facultad de impugnar ante el
Poder Judicial, en cualquier momento y sin condición previa alguna, los actos y
omisiones de las autoridades y otros particulares, que incumplan las disposicio-
nes de esta Constitución y de las leyes que de ella emanen”.
Hoy por hoy el asunto no se ha resuelto, entonces ¿por qué festinar una re-
forma constitucional que sólo postergó la atención del tema?
Vayan nuestras anteriores argumentaciones en apoyo al esfuerzo de los auto-
res de esta obra destacada y de permanente utilidad dada la trascendencia de la
temática que abordan.

Adulfo Jiménez Peña

El día en que muera el sol 


El día en que muera el sol
Reflexiones sobre tópicos que afectan a la Gaia
TOMÁS BUSTAMANTE ÁLVAREZ*

El agua, la agricultura y la sustentabilidad para Guerrero

DEBE SER 31

INTRODUCCIÓN
La sustentabilidad, en este caso específico la agricultura sustentable o sostenible,
está de moda sobre todo en el discurso político, donde se ha vuelto más retórica
que realidad. Ante los diversos problemas ambientales, de agotamiento de recur-
sos, la contaminación con agroquímicos y la demanda creciente de producción
agrícola, apelan a la sustentabilidad como solución; la perspectiva sustentable
“está presente” en toda estrategia y proyecto de desarrollo en los diversos niveles
de gobierno, pero su impacto real hasta ahora es nulo.
De inicio la sustentabilidad impone dos problemas básicos: uno, la diversidad
de interpretaciones que se le dan al concepto. Es necesario saber por cuál susten-
tabilidad trabajar; y segundo, las condiciones del entorno, económicas, políticas,
sociales y ambientales que requieren las prácticas sustentables.
Hablar de agricultura sustentable o sostenible es hablar de agua. Sin agua no
hay agricultura; hablar de agua es hablar también de ecosistemas, de bosques, de
suelos, de climas, de políticas forestales, de prácticas y tecnologías agrícolas y
ganaderas de producción, de cultura, etc., todo se relaciona con el agua y la agri-
cultura sustentable.
Trabajar en la perspectiva de una agricultura sustentable, implica cambiar
prácticas y técnicas tradicionales de trabajo que están transformando, destruyen-
do y degradando, por ejemplo, suelos, bosques y diversos ecosistemas que se ma-
nifiestan con el agotamiento del agua. La agricultura sustentable implica trans-
formaciones culturales de los productores, tener mayor responsabilidad con la
preservación de los recursos productivos y naturales.
En este trabajo se exponen algunas ideas para comprender la sustentabilidad,
y al mismo tiempo se dan algunas evidencias históricas de prácticas agrícolas que

*
Profesor e Investigador, Unidad Académica de Filosofía y Letras, Universidad Autónoma de
Guerrero.
32

pueden ser consideradas como sostenibles, donde el agua ha sido el factor básico
de esas prácticas. Los pueblos campesinos de Guerrero son poseedores de una
cultura y de prácticas sustentables resultado de la adaptación ancestral a las con-
diciones particulares de una geografía de difícil acceso, de climas cambiantes, de
una naturaleza sensible a la acción humana. Esa cultura se está perdiendo debido
a la influencia de las nuevas tecnologías. La sustentabilidad no hay que buscarla
fuera, no debe ser importada, hay que rescatarla de la experiencia aquí existente.
Para eso la historia nos ayuda. En este caso veremos algunas experiencias de
prácticas y formas de relación hombre-naturaleza más amigables, que debemos
tomar en cuenta en la perspectiva de una agricultura responsable con la produc-
ción alimentaria y el cuidado del medio ambiente.

A) LA GEOGRAFÍA DE GUERRERO
Climas, precipitaciones, cuencas, suelos y vegetación son los factores naturales
que determinan el agua que recibe y retiene el territorio de Guerrero, que se
presenta en forma de corrientes, lagos y acuíferos.
La geografía de Guerrero se caracteriza por lo agreste y accidentado. Son po-
cos los espacios planos o con pendientes suaves, la mayor parte del territorio lo
forman montañas, cerros y hondonadas derivadas de la Sierra Madre del Sur.
Ese relieve, con relación al agua, no favorece su retención mediante la infiltra-
ción de las lluvias; se producen rápidamente los escurrimientos superficiales,
donde el agua que cae escurre rápidamente, al principio en una película poco
espesa sobre el suelo, rueda fácilmente formando barrancas, arroyos y ríos que
drenan finalmente al Balsas y al mar. El escurrimiento superficial comienza
desde que la infiltración de la lluvia en el suelo no basta ya para absorber toda el
agua que cae. La infiltración y en consecuencia el escurrimiento varían según la
composición geológica del suelo, según su estado de humedad relacionado con
las lluvias anteriores, según la densidad de vegetación y, sobre todo, según la
intensidad de la lluvia.1 A lo accidentado del territorio de Guerrero, se une
el factor geológico que no favorece la formación de mantos freáticos importan-
tes, por lo que Guerrero, en general, no posee reservas importantes de aguas
subterráneas.

1
GHISLAIN DE MARSILY. El Agua. Siglo XXI, 2001., p. 20.

Tomás Bustamante Álvarez


33

En consecuencia en Guerrero, principalmente en las partes altas, tenemos


agua azul —agua de lluvia— abundante pero muy fugaz, que cae en forma de
precipitaciones pluviales y por las condiciones físicas y topográficas regresa en
caudal a las barrancas, ríos y mar. Los escurrimientos superficiales, su caudal y
duración, están relacionados directamente con la cantidad y duración de las llu-
vias; si los temporales son buenos, serán menores las penurias de agua durante la
temporada de secas; pero si los temporales son irregulares y escasos en lluvia, en
la mayor parte del Estado, diversas poblaciones viven situaciones de crisis de
agua.
La condición natural y geográfica de Guerrero, indica que la retención
de agua pluvial debe ser una estrategia básica en las políticas de desarro-
llo regional, para que, de esa manera, tener seguridad de abasto a la cre-
ciente demanda de la población. La retención de agua puede hacerse de diver-
sas maneras, una de ellas es la forma natural de infiltración. La infiltración de
agua en el suelo sirve, por una parte, para constituir la provisión superficial que
alimenta la evaporación y la transpiración, y engendra, por otra parte, en la tem-
porada de invierno, una infiltración profunda que irá a alimentar las aguas sub-
terráneas que contienen las rocas,2 que son las que mantienen vivos también a
los manantiales, a los arroyos y los ríos, con una duración que está en relación
directa con las condiciones favorables o no de las infiltraciones. Para que la infil-
tración sea lo mayor posible deben existir los otros elementos que intervienen en
la retención del agua, como son la vegetación y la capa de suelo vegetal o per-
meable, sin los cuales el agua rodará rápida y superficialmente, con infiltraciones
mínimas, formando torrentes y arrastrando lo que encuentra a su paso, es lo que
sucede en los terrenos deforestados, erosionados y urbanizados. En ese tipo de
suelos no se detiene nada, incluso la tierra en forma de lodos baja y se acumula
en forma de arena, grava y piedra en las partes bajas, como es evidente en la
mayor parte del territorio estatal.
Otra forma secundaria de retención que, más bien, es almacenamiento de
agua, es mediante obras físicas, como son las represas en sus diversas modalida-
des. Pero esta manera de retener agua debe integrar a la primera, para asegurar
la producción sostenible del recurso, de lo contrario, la obra física de retención
pronto no tendrá agua que almacenar, o bien, quedará azolvada por la cantidad
de arrastre que bajan las embravecidas avenidas. Esto significa que aunado al

2
GHISLAIN DE MARSILY. Cit., p. 21.

El día en que muera el sol 


34

almacenamiento, debe asegurarse la producción de agua, que en la proyección de


un embalse deben mirarse primero las condiciones de infiltración en las partes
altas de la cuenca, donde los bosques son el factor natural principal. En la cons-
trucción de una obra para almacenar agua debe considerarse, de manera
integral, la preservación y reproducción de suelos y bosques.
El suelo, el agua y los bosques están tan íntimamente ligados que no deben
verse por separado. El suelo como medio y el agua como vehículo, forman la
unidad de producción, pero el factor determinante del equilibrio funcional de
éstos, lo constituye la vegetación forestal, formando así un triángulo que encierra
la clave de la vida humana.3 Por eso la permanencia de nuestras aguas no radica
en obras físicas solamente, como el hacer más presas y grandes obras de conduc-
ción y bombeo, sino en conservar los bosques de arriba y de las cuencas, porque
solamente la acción de los bosques puede hacer que el agua que cae en forma de
lluvia no se vacíe rápidamente al mar, solamente los bosques pueden darnos agua
todo el año, solamente los bosques pueden proteger los suelos de la erosión y
evitar las inundaciones. Debe ser cuestión estratégica en las políticas de
desarrollo regional la preservación y reproducción de los ecosistemas fo-
restales y de las cuencas de la Sierra Madre del Sur, porque de ellos no
solamente depende la existencia de agua, sino también la vida y el desa-
rrollo de Guerrero.
Guerrero tiene a la Sierra Madre del Sur como un don de la naturaleza, es el
espacio de mayor recepción, retención y distribuidor de agua, es la fuente de vida
de la mayor parte de la población estatal. Pero la acción humana está transfor-
mando y destruyendo los factores naturales que favorecen las infiltraciones y la
retención del agua, dando lugar a la erosión de los suelos. El 94% del territorio
regional está afectado por la erosión hídrica cárcava y superficial, la deforesta-
ción, el cambio de uso del suelo y la sobreexplotación de suelos, son la principal
causa de su degradación. La tala acelerada de bosques, los incendios y la tala de
bosques de selva con los tlacololes han disminuido las áreas forestadas y con ello
los cuerpos de agua. La escasez de agua es la manifestación inmediata con la
alteración de ecosistemas, lo que trae consigo la disminución de las condiciones y
potencialidades productivas de la región.

3
BUSTAMANTE, Tomás. La tragedia de los bosques de Guerrero Historia ambiental y las políticas
forestales. Fontamara, 2003, p. 54.

Tomás Bustamante Álvarez


35

B) LA PRESIÓN DEMOGRÁFICA SOBRE EL AGUA


Aunado a los problemas de deterioro ambiental, Guerrero tiene una creciente
presión demográfica sobre los recursos naturales. A pesar de la fuerte emigración
que han tenido los pueblos de regiones como la Montaña, Norte, Tierra Caliente
y Centro, a partir de la segunda mitad del siglo XX y recientemente las costas, la
población crece y su migración tiene que ver con lo limitado de recursos como
son el agua y la tierra. Por ejemplo, la población estatal en un siglo creció de
menos de quinientos mil habitantes a más de tres millones que sumaban en el
año 2005; la mayoría de la población, un 80% aproximadamente, vive en pobla-
ciones urbanas con las mayores concentraciones de población y demandantes
crecientes de servicios de agua. Esto ha dado lugar también a la apertura de ma-
yores áreas para la agricultura y ganadería, a la intensificación de las áreas en
producción, a nuevos y crecientes asentamientos de población, a la extracción y
entubamiento de más fuentes de agua, etcétera, prácticas que tienen un fuerte
impacto en la sensible y complicada geografía, que cada vez más se dificulta la
recuperación de sus potencialidades naturales.
Las tendencias opuestas de comportamiento, de unos recursos naturales limi-
tados y que se agotan, ante una población que aumenta y ejerce mayor presión
sobre esos recursos a los que exige mayores producciones, es el gran reto a en-
frentar para desarrollar producciones sustentables o sostenibles. Se impone la
necesidad de producir más con menos recursos naturales, producir más en espa-
cios menores y con menos agua. Esto es lo que está haciendo la revolución verde,
opción que nos ha llevado a otro círculo vicioso, el de la contaminación y des-
trucción de los recursos, de los ecosistemas y del planeta en general. Esta opción
eficientista y redituable de ganancias a las empresas mundiales que la controlan
no es sustentable, porque a costa de una alta productividad agota, transforma y
destruye los recursos naturales, la propia naturaleza y la vida en general.
A continuación apelamos a la historia para ver cómo en otros tiempos, otras
generaciones enfrentaron el problema y ver qué enseñanzas podemos obtener de
esas experiencias. En este caso recuperamos tres experiencias históricas de pro-
ducciones donde existieron elementos sustentables, es decir, de cierto equilibrio
entre recursos y producciones, en unos casos, y en otros, equilibrios productivos,
ambientales y sociales. Pero todos en un contexto de existencia de recursos sufi-
cientes en relación a la población.

El día en que muera el sol 


36

C) EXPERIENCIAS DE AGRICULTURA SOSTENIBLE


Las prácticas sustentables o sostenibles, además de más equilibradas social y
ambientalmente, son más perdurables o duraderas, es lo que entendemos tam-
bién como sostenibles. Veamos unos casos históricos y que forman parte de la
cultura agrícola local.
a) La experiencia agrícola precolonial. Como sociedades agrícolas y con una cul-
tura en el uso y dominio del agua, es como describen las crónicas e informes de
los colonizadores del siglo XVI a los pueblos mesoamericanos. La diversidad
social, étnica y cultural de los pueblos, se fundía —y lo sigue haciendo— con la
diversidad geográfica, climática y ecológica del territorio mexicano. Unas cultu-
ras habían ido dando paso a otras, pero en general, el territorio mesoamericano,
a la llegada de los europeos estaba sembrado de pueblos que se relacionaban de
diferentes formas con los recursos de la naturaleza; unos con niveles de autocon-
sumo de producción, otros con producciones para el intercambio o trueque y la
acumulación, otros más con producciones de sometimiento y explotación tribu-
taria, otros más con economías de guerra y el mantenimiento de élites sociales de
guerreros y sacerdotales en desarrollo. En general, se estima que en los tiempos
cercanos a la conquista existía ya una diferenciada presión social sobre los recur-
sos naturales de producción, eran los casos con la tierra y el agua, principalmente
en las regiones más pobladas del centro y otras que eran asiento de poblaciones
importantes como la nahua, la mixteca y tlapaneca en lo que ahora es el estado
de Guerrero.
Los pueblos surianos del actual estado de Guerrero, a la llegada de los euro-
peos se encontraban inmersos en un conjunto de relaciones e interacciones so-
ciales, de dominio unos y de defensa de su cultura y territorio otros; pueblos
todos sedentarios, con reconocimiento e identidad con sus territorios y recursos
naturales que eran aprovechados de manera comunitaria y con una organización
social patriarcal; con avances de organización social y conocimientos técnicos en
el aprovechamiento y uso del agua en la agricultura de temporal, humedad y
riego. Los pueblos surianos pertenecían a diversas culturas que se encontraban
bajo la influencia de los aztecas, influencia que incluía tecnologías y formas de
hacer producir la tierra.
Diversas fuentes historiográficas de comienzos de la colonia, como son cróni-
cas y correspondencia de los conquistadores, los informes oficiales como fueron
la Suma de Visitas de Pueblos y las Relaciones Geográficas, así como la informa-

Tomás Bustamante Álvarez


37

ción toponímica que existe por todas partes, describen un panorama de pueblos
donde, de manera generalizada, existe el uso de riego para la producción agrícola,
ya con cultivos de humedad en las riveras de ríos y lagos, con el uso de acequias o
apantles, pozos, chinampas y terrazas. En las diversas cuencas y ríos del actual
estado de Guerrero, los pueblos practicaron el cultivo de riego y humedad, hasta
la segunda mitad del siglo XVI, después ese riego indígena se acabó junto a la
diezmada población.4
Los cultivos que reportan las fuentes que se producían mediante regadío, de
manera generalizada en esta región suriana son: el maíz, chile, algodón, cacao,
tomates, frijol y calabaza; en las riveras de los ríos de las zonas calientes, el culti-
vo de melones y otras legumbres, además de los anteriores; en Chilapa se agrega-
ba el ají; y por Zacatula además del maíz, cacao y algodón, se cultivaban melo-
nes, pepinos y calabazas.5
Los sistemas prehispánicos de riego más generalizados fueron los siguientes:

1. Sistemas de riego originados en fuentes permanentes, ríos o manantiales, que


conducían el agua por canales y redes de acequias, a veces elevando el agua de la fuen-
te por medio de represas permanentes o efímeras.
2. Sistema de riego por inundación, que utilizaban el flujo temporal de las avenidas o
escurrimientos de las lluvias, conducidos a veces por canales.
3. Sistema de riego a brazo en los que el agua se aplicaba a las plantas manualmente
con cántaros, jícaras o bules.
4. Sistemas de riego por infiltración.6

En general se trató de regadíos ribereños con facilidades naturales, donde la


tierra es blanda, húmeda y rica en nutrientes, “salido de sus riberas no pueden
sembrar ni siembran por ser tierras pedregosas y no tenerlo de uso, ni herramien-
tas con que cultivarla, y van tras los lugares dichos que son tierras blandas”.7 Ahí

4
ARMILLAS, Pedro. “Notas sobre sistemas de cultivo en Mesoamérica. Cultivos de riego y hume-
dad en la cuenca del Río de las Balsas”. Cuicuilco No. 13, Revista de la ENAH, abril de 1984.
México, D.F., p. 38.
5
ARMILLAS, P., ob. cit., pp. 35-42.
6
ROJAS, Teresa. (Coord.). La agricultura en tierras mexicanas desde sus orígenes hasta nuestros días.
Editorial CONACULTA, Grijalbo, México, 1990, p. 89.
7
Suma de visitas, pueblos de Tierra Caliente. Citado por Armillas., ob. cit., p. 40.

El día en que muera el sol 


38

recogían dos y en algunos casos hasta tres cosechas al año de los diversos produc-
tos que cultivaban.
Las herramientas utilizadas se limitaron a palos o espeque con punta endure-
cida en el fuego y piedras filosas, solamente en los pueblos de occidente del ac-
tual estado de Guerrero, bajo la influencia de los tarascos, se utilizaban espeques
con punta de cobre.
El regadío fue un rasgo cultural de los pueblos mesoamericanos, por su ex-
tensiva existencia y dominio sugiere que tenía una considerable antigüedad que
se desconoce. Por la magnitud de las obras, el regadío precolonial se componía
de empresas locales, construidas y mantenidas con sólo los recursos de una co-
munidad; la mayoría de los sistemas de regadío parecen haber tenido sólo impor-
tancia local y no haber requerido de grandes obras hidráulicas
En resumen la característica del desarrollo cultural de los pueblos del sur, al
momento de la llegada de los españoles, se puede definir como una sociedad
equidistante entre los niveles de desarrollo alcanzados por las culturas más avan-
zadas y dominantes y los grupos aislados más atrasados y pobres diseminados por
distintas partes de la región. En ese marco de relaciones culturales se explica el
dominio que las sociedades locales tuvieron sobre el uso del agua en la agricultu-
ra de humedad y de riego, la asociación de cultivos y las tecnologías aplicadas.
Los del sur eran pueblos periféricos y tributarios que vivían una situación de
avasallamiento central o tenochca; su establecimiento en torno a los ríos y ma-
nantiales les permitió desarrollar una agricultura sedentaria y con sistemas ele-
mentales de regadío que les permitió sortear los riesgos climáticos y asegurarse
alimentos. Fueron producciones en limitados espacios ribereños que para su
mejor aprovechamiento los llevó a tener una organización social comunal y pa-
triarcal. Eran pueblos que tenían ya un reconocimiento de un espacio territorial
y de sus recursos, y evolucionaban, probablemente, hacia su urbanismo como lo
estaban haciendo las culturas centrales, proceso que fue impactado por la con-
quista y colonización española.
En ese complejo y heterogéneo proceso de relaciones sociales que vivían las
sociedades precoloniales, había relaciones de producción con cierto grado de
sostenibilidad o equilibrio. Esto se explica por la existencia de recursos naturales
suficientes ante una población, que aunque estaba en crecimiento, daba tiempo
suficiente a la recuperación natural de los recursos. Y por otra parte explica la

Tomás Bustamante Álvarez


39

perdurabilidad de ese tipo de relaciones productivas, por el cierto equilibrio exis-


tente entre recursos y niveles de aprovechamiento de la población existente.
b) La producción agrícola de las haciendas. Los nuevos mercados mineros y la
ruta comercial México-Acapulco, favorecieron desde comienzo del siglo XVII, la
formación de haciendas agrícolas y ganaderas en su entorno; después, a lo largo
de los siglos XVII y XVIII, proliferaron en la mayor parte del territorio suriano,
primero como estancias ganaderas y después como productoras de caña de azúcar
y huertos frutales, además de la producción de maíz y ganado.8
Las producciones de regadío que ahora se tiene conocimiento son las que co-
mienzan a desarrollar los españoles, como la caña de azúcar, diversas hortalizas y
árboles frutales en torno a ríos, manantiales y humedales. Las producciones
que van a destacar en el sur a partir del siglo XVII son: el ganado y sus deriva-
dos (carne seca y cueros principalmente), la caña de azúcar y sus derivados (pa-
nocha y aguardiente), el maíz y cultivos asociados, algodón y diversas frutas y
hortalizas.
La existencia de las unidades de producción llamadas haciendas,9 D. Dehou-
ve, para el caso de la región suriana, las ubica desde principios del siglo XVII.10

8
Gisela von Wobeser, dice que “La primera mención de la palabra hacienda que hemos encontra-
do aparece en un mapa de 1579, de la zona de Zacatula (actual estado de Guerrero), donde se
señala “la casa y hacienda de Villegas”. Después la palabra hacienda se encontrará para la designa-
ción de las haciendas cerealeras del Centro y las haciendas mineras y ganaderas. La formación de la
hacienda en época colonial. El uso de la tierra y el agua. UNAM, 1989., p. 50. Para el caso de la
Montaña de Guerrero, Danièle Dehouve dice que “La primera alusión a una hacienda de caña de
azúcar asociada a un molino data de 1602.” Cuando los banqueros eran santos. Historia económica y
social de la provincia de Tlapa, Guerrero. Universidad Autónoma de Guerrero, Centro Francés de
Estudios Mexicanos y Centroamericanos, 2002., p. 56. La misma Dehouve proporciona eviden-
cias de diversas haciendas que se establecieron en la región de la Costa Chica, a lo largo del XVII
con la producción de caña de azúcar, cacao y ganado, producciones que implicaron la construcción
de obras hidráulicas para el riego, lo que implicaba hacer arreglos entre españoles y las poblaciones
indígenas para el uso del agua. Un caso que se menciona de finales del siglo XVI, donde “la asam-
blea, los principales y los naturales de Ayutla” otorgan satisfacción a don Diego de Villegas sin
problemas, pues estas tierras baldías “nunca se han sembrado ni cultivado ahora y en tiempo algu-
no, antes recibirán bien y utilidad sacando el dicho Villegas acequias por donde van a el agua y se
rieguen las dichas tierras”., ob. cit., p. 56.
9
El concepto de hacienda en su acepción más general significaba bienes, posesiones y riqueza
material. Se denominaba hacienda al conjunto de bienes que poseía un individuo, así como a los
bienes pertenecientes a una comunidad, país o institución. WOBESER, G. von. La formación…, ob.
cit., p. 50. Durante el siglo XVII se encuentran tres tipos de hacienda: haciendas mineras, hacien-
das agrícolas y haciendas ganaderas, aunque unas juntaban dos o las tres actividades al mismo

El día en que muera el sol 


40

Esas haciendas se establecieron en la región de influencia de los centros mineros


y otras cercanas a la ruta centro-sur, hubo otras más en la región de la montaña
de Tlapa y en la Costa Grande, en Zacatula. A lo largo del siglo XVII esas
haciendas se dedicaron principalmente a la producción de ganado y después a la
de caña de azúcar donde fueron combinando la producción de frutales y cacao en
huertos y hortalizas, cultivos que requerían necesariamente de riego. Un cultivo
generalizado de las haciendas y que requirió el apoyo de regadío fue la caña de
azúcar; igual que el cacao de los indígenas del que habló Armillas, ahora, ahí
donde se habla del cultivo de caña dulce implica el usó de riego.
Las formas de explotación a que fueron sometidos los recursos naturales, tie-
rra y agua, durante este periodo colonial fue, en primer lugar, a través de la pro-
ducción minera; en segundo lugar, con la producción de ganado; y en tercer
lugar, la producción agrícola. En ese proceso productivo hubo un cierto equili-
brio entre recursos y producción, favorecida por el descenso de la población indí-
gena causada por las epidemias del siglo XVI, por un lado y por otro, estimulado
por los mercados mineros y rutas comerciales. Fueron procesos de producción
duraderos, sostenibles, económicamente y también ambientalmente, mas no
socialmente. La no sostenibilidad social de esas producciones hacendísticas, fue
lo que causó su colapsamiento. Las haciendas no terminaron por ineficiencias
productivas, sino por su carácter oligárquico y despótico sobre el control de los
recursos naturales y de producción, su sistema económico injusto y antisocial.
c) La agricultura de pequeño riego. Guerrero en general, por su geografía y ca-
racterísticas de sus escurrimientos hidrológicos ha sido y sigue siendo de pequeño
riego. Es la técnica que mejor se ha adaptado a las condiciones de la geografía
regional, es lo que mejor ha funcionado social y económicamente, de lo que
mayor han vivido y se han beneficiado sus pueblos. Esta realidad natural ha in-
fluido en el “tiempo social” representado por las culturas que han pasado por su
territorio.
En su lucha por sobrevivir, los campesinos históricamente han recurrido a
dos estrategias de producción: una, “han comido” del maíz, y la otra, “han vivi-
do” de cultivos complementarios, entre los que destacan los de riego, la cría de
ganado en pequeño y las actividades artesanales. Así, durante el periodo de antes

tiempo. Fue a partir del siglo XVIII cuando la idea de hacienda tiene mayor relación con las acti-
vidades agrícolas y ganaderas.
10
DEHOUVE, D., Cuando los banqueros eran santos…, p. 57.

Tomás Bustamante Álvarez


41

y después de la revolución, por ejemplo, los cultivos de que vivían eran la caña de
azúcar, los plátanos, las frutas y hortalizas, eran los que les daban los ingresos
complementarios para adquirir los productos de vestir, del hogar y de consumo
familiar.
Las pequeñas producciones de riego estuvieron ahí donde las haciendas las de-
jaron estar, o bien donde las haciendas no pudieron entrar; cubrían todos los
espacios accesibles a las desviaciones de aguas de ríos, manantiales y barrancas.
El paisaje de hondas cañadas, en torno a los múltiples ríos y barrancas, lo for-
maban las huertas de caña dulce, árboles frutales, donde siempre estaban presen-
tes los mangos, los aguacates, los mameyes, los majestuosos y siempre verdes
árboles de zapote negro, los plátanos, en la primavera los aromáticos naranjos en
flor, los limones dulces y cítricos, las toronjas, las limas, el café, los carrizales, el
bambú, el cultivo de maíz y diversas frutas y hortalizas como el melón, la sandía,
la jícama, diversos tipos de camotes, chiles, rábanos, lechuga, jitomate, tomate,
cebolla, ajos, cilantro, entre otros propios de cada región. Estas producciones se
realizaban en las distintas regiones de Guerrero, en las cañadas donde por lo
general el clima es cálido, en tiempo de secas sobresalían los hilos verdes de huer-
tas y cultivos. En el caso de las costas y Tierra Caliente, las producciones de
riego tuvieron lugar donde los ríos caen a las partes planas, a pie de monte, ahí
se facilitaba la desviación de las corrientes de agua menores, porque una vez que
los ríos llegan y cruzan las planicies su cauce se ahonda y requieren de obras
mayores para levantar el agua.
Moisés T. de la Peña y su equipo, quienes recorrieron en los años cuarenta
del siglo pasado las diversas regiones de la entidad, describen que la agricultura
de riego eran producciones de pequeño regadío a lo largo y ancho del territorio de
Guerrero. Haciendo una somera comparación entre cuencas, observaron que era
la cuenca del Tlapaneco, en la región de la Montaña con profundas raíces indo-
campesinas, la zona más amplia bajo riego, a lo largo de los municipios de Alco-
zauca, Tlalixtaquilla, Tlapa, Alpoyeca y Huamuxtitlán, donde miles de campesi-
nos disfrutan de áreas inferiores a una hectárea con cultivos de riego, sembrando
caña de azúcar, frutales, maíz, arroz, frijol, camote y legumbres en general.
El pequeño riego era una cultura en los campesinos y pueblos; funcionaba de
manera autogestiva, desde la construcción de las obras, su reparación y conserva-
ción, así como en la organización y uso del agua. El pequeño riego, herencia de
múltiples generaciones de usuarios, se constituyó en un sistema de trabajo y de
producción que funcionó y perduró durante siglos acoplado a las condiciones

El día en que muera el sol 


42

naturales. Como toda actividad humana no estuvo exento de problemas, princi-


palmente cuando se desenfrenaban las ambiciones de algunos productores y se
violaban las reglas de convivencia y uso, o cuando la economía y los mercados
estimulaban la producción y aumentaba la presión sobre los limitados recursos
hidrológicos, aumentaba también la disputa por su uso y control; pero en gene-
ral, se lograban acuerdos y arreglos, ya fuera con la intervención de las autorida-
des locales, como fue durante el siglo XIX
El pequeño riego mostró históricamente virtudes sociales, biológicas y am-
bientales. Se trata de un uso óptimo y autogestionario del agua, la tierra y con
altos rendimientos productivos. El Pequeño riego hasta hace unas tres décadas
no era monocultivo, eran huertas que combinaban diversos cultivos (frutales,
caña, maíz, hortalizas, flores, camotes, etc.), favorecía la biodiversidad y no uti-
lizó los agroquímicos. El pequeño riego favorecía el ciclo de reproducción
hidrológico, haciendo de las cañadas y pequeñas áreas de riego, ecosistemas de
retención del agua y su consumo en la tierra, que unido a los cultivos, huertas,
árboles, carrizales y vegetación diversa, que pintaban de verde las cañadas, reten-
ían la humedad y daban lugar a la infiltración de agua que retornaba a la superfi-
cie en forma de pequeños manantiales que proliferaban a lo largo de los ríos, con
lo cual las aguas después del riego, buena parte de ellas, retornaban a los cauces
de las corrientes mediante la infiltración, y por la vegetación existente los niveles
de evaporación eran mínimos. Así se explica que los ríos y arroyos, además de
alimentar a las represas de regadío tenían agua permanente, no se secaban como
ahora. Ahí se realizaba, gracias a la vegetación existente, el reciclamiento local
del agua, proceso que se define como de producción de agua, condición básica
para la existencia de una agricultura sustentable.
Estas prácticas agrícolas una no negó a la otra, sino que se incorporaron, se
complementaron, se actualizaron. Esta realidad las hace ser vigentes hoy en día.
Guerrero y sus productores no tienen propensión para el riego moderno, por las
condiciones naturales citadas y por los altos costos y competitividad de la agricul-
tura comercial. Por eso no dieron resultados favorables las estrategias de desarro-
llo con los distritos de gran riego construidos en Guerrero; fueron políticas de
altos costos y de baja productividad; ahí siguen esas obras majestuosas y subutili-
zadas. En cambio el riego en pequeño ahí sigue dando de comer a las familias
campesinas y abasteciendo a los mercados locales y regionales. Los factores ad-
versos a que se enfrenta son, la competencia asimétrica a que se enfrenta en los
mercados globales y a las políticas públicas neoliberales de abandono del campo

Tomás Bustamante Álvarez


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mexicano. Con una política que vea al campo y a sus pobladores, la agricultura
de pequeño riego sigue siendo una opción de vida. Es también, el que ofrece las
mejores condiciones para revertir tecnologías industriales y contaminantes, y
recuperar tecnologías ambientales y alimentarias más limpias y saludables.

D) LA AGRICULTURA SUSTENTABLE
Desarrollo sustentable, es el paradigma ideológico —más que económico—, que se
fomenta a partir de finales del siglo XX, con el propósito de enfrentar las pro-
fundas diferencias sociales, económicas y problemas ambientales a que ha dado
lugar el modelo de desarrollo capitalista dominante.
Desarrollo y sustentabilidad encierran un dilema: el concepto de sustentabili-
dad implica “el aprovechamiento de los recursos de tal manera que mejore la calidad
de la vida y la productividad, cuidando el equilibrio ecológico y el ambiente, pero sin
gastar lo que debe ser para las futuras generaciones” (Informe Brundtland). Y desa-
rrollo, sugiere producir y crecer más, como forma de satisfacer las necesidades
sociales, superar la pobreza y las grandes desigualdades económicas. En conse-
cuencia el desarrollo sustentable se propone crecer materialmente y, al mismo
tiempo, mantener y conservar los recursos y condiciones naturales de produc-
ción; satisfacer las necesidades y exigencias de las generaciones presentes y tam-
bién de las futuras. Éste es el gran reto y dilema a la vez a que se enfrenta el
presente y que debe de resolver, hasta ahora la sustentabilidad así entendida, es
retórica, no hay evidencias en lugar alguno de su realización.
Como alternativa a la problemática social y ambiental, a partir de las dos
últimas décadas del siglo XX, se fomenta el desarrollo sustentable o sostenible,11
que considera que las economías deben crecer para satisfacer las necesidades
presentes y al mismo tiempo preservar los recursos para las generaciones futuras.
Esta idea se discute ampliamente, la crítica que se le hace es que pretende reali-
zar sus objetivos revitalizando el viejo mito desarrollista, promoviendo la falacia
de un crecimiento económico sostenible sobre la explotación indefinida de un
planeta limitado.12 El debate sigue aportando ideas de cómo entender el desarro-

11
Entendido cómo la satisfacción de las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de
las futuras generaciones para satisfacer las propias. Nuestro futuro común. ONU 1987.
12
www.manifiestoporlavida.com p. 315.

El día en que muera el sol 


44

llo sustentable, sostenible o sustentabilidad,13 conceptos que tienen distintas


connotaciones y que ponen en el centro de la discusión dos interrogantes:
¿se trata de negar y construir una sociedad poscapitalista?, o bien, ¿se trata de
hacer compatibles y más amigables naturaleza y capitalismo, o sea un capitalis-
mo sustentable?14
No obstante esas discusiones, se ha avanzado en la redefinición de la idea de
sustentabilidad. Una corriente del pensamiento, comprometida también con la
problemática ambiental y social que hoy se vive, sostiene que la sustentabilidad
debe ser entendida y fundada en el reconocimiento de los límites y potencialida-
des de la naturaleza, así como la complejidad ambiental, inspirando una nueva
comprensión del mundo para enfrentar los desafíos de la humanidad. La susten-
tabilidad debe promover una nueva alianza o relación naturaleza-cultura fundan-
do una nueva economía, reorientando los potenciales de la ciencia y la tecnolog-
ía, y construyendo una nueva cultura política fundada en una ética de la susten-
tabilidad —en valores, creencias, sentimientos y saberes— que renuevan los sen-
tidos existenciales, los mundos de vida y las formas de habitar el planeta Tierra.15
En la perspectiva anterior y considerando las experiencias y enseñanzas de
producciones agrícolas de otros tiempos en la región, trabajar por una agricultura
sostenible, más equilibrada económica, social y ambientalmente, implica respetar
y adecuarse a las condiciones de la naturaleza, propiciando que se regeneren las
potencialidades productivas del suelo, la producción de agua y la vegetación. Se
deben cambiar prácticas productivas que están deteriorando, erosionando y ma-
tando la capa fértil y de producción de la tierra, como son la tumba y quema de
la vegetación, el pastoreo y producción de cabras y el tractoreo reciente que por
la inclinación de los suelos lo hacen de arriba abajo provocando el deslave de la
tierra.
Cuando la población era menor, los campos eran suficientes, se podía tumbar
monte por un lado y al siguiente año por otro y así sucesivamente; en otros casos
existía el sistema de año y vez, es decir un año de cultivo y otro de descanso lo
que daba tiempo a la regeneración de la vegetación y condiciones productivas de
la tierra. Ahora no hay esa rotación y regeneración de espacios, ante la creciente

13
Véase: REINOLD, Thiel, E., Teoría del desarrollo. Nuevos enfoques y problemas, Ed. Nueva Socie-
dad, Caracas 2001.
14
La sustentabilidad en la Naturaleza es opuesta a la del capitalismo.
15
“Manifiesto por la vida. Por una ética para la sustentabilidad”. LEFF, Enrique., (coord.) Ética,
vida, sustentabilidad. ONU, PNUMA, PNUD, CEPAL. México, 2002, p. 310.

Tomás Bustamante Álvarez


45

población que demanda lugares para trabajar y producir sus alimentos, un mismo
espacio se cultiva consecutivamente, a lo que se agrega la quema de la materia
orgánica y el uso de herbicidas y fertilizantes químicos, todo esto ha dado lugar a
procesos mayores de erosión, de no renovación de la vegetación y la muerte de la
fertilidad de los suelos. Aquí las nuevas tecnologías agrícolas no son susten-
tables, hacen posible producciones de alimentos baratos, pero deterioran
las condiciones naturales de producción, hacen posible comer ahora, pero
están generando una gran incertidumbre para el mañana y las nuevas
generaciones.
Impulsar procesos productivos acordes a las condiciones naturales de las re-
giones, es el gran reto de los productores de Guerrero.
En la búsqueda de alternativas sustentables, los productores de Guerrero no
parten de cero, existe una amplia cultura, adaptación y conocimiento de las con-
diciones naturales de producción. De lo que se debe tomar conciencia, que a
diferencia de antes, ahora se debe producir más con menos recursos. Porque
ahora es más la población y los recursos productivos son los mismos o menores;
se deben practicar nuevas tecnologías productivas, por ejemplo, la producción de
invernadero ocupa pequeños espacios y poca agua con sistemas de goteo, hace
posible incrementar en mucho la producción; se deben retomar tecnologías tra-
dicionales no destructivas de los equilibrios de la microvida de los suelos, con los
fertilizantes y control de plagas biológicos.
Hoy existen los conocimientos técnicos y agronómicos para producir los ali-
mentos y conservar la naturaleza. En ese sentido existe en los campesinos de
Guerrero potencial histórico y cultural de conocimientos que son su fortaleza
mayor. Durante siglos han sabido enfrentar las difíciles y adversas condiciones
geográficas, políticas y económicas, y así han producido sus alimentos, se han
reproducido socialmente y han recreado sus culturas, hoy deberán de hacerlo de
nuevo, aunque para ello tengan que emigrar. Como me dijo un campesino de
Tierra Caliente: para seguir siendo campesino tengo que ir a trabajar a los Estados
Unidos, para ganar dinero y poder cultivar la tierra aquí.

BIBLIOGRAFÍA DE REFERENCIA:
ARMILLAS, Pedro. “Notas sobre sistemas de cultivo en Mesoamérica. Cultivos
de riego y humedad en la cuenca del Río de las Balsas”. Cuicuilco No. 13, Re-
vista de la ENAH, abril de 1984. México, D.F.

El día en que muera el sol 


46

BUSTAMANTE ÁLVAREZ, Tomás. El agua: abundancia o escasez dilemas para el


desarrollo de Guerrero. Plaza y Valdés, 2009.
BUSTAMANTE ÁLVAREZ, Tomás. La tragedia de los bosques de Guerrero. Histo-
ria ambiental y las políticas forestales. Fontamara, 2003.
DEHOUVE, Danièle. Cuando los banqueros eran santos Historia económica y so-
cial de la provincia de Tlapa, Guerrero. Universidad Autónoma de Guerrero,
Centro Francés de Estudios Mexicanos y Centroamericanos, 2002.
LEFF, Enrique., (coord.) Ética, vida, sustentabilidad. “Manifiesto por la vida.
Por una ética para la sustentabilidad”. ONU, PNUMA, PNUD, CEPAL.
México, 2002.
MARSILY GHISLAIN., El Agua. Siglo XXI, 2001.
Nuestro futuro común. ONU 1987.
ROJAS, Teresa (Coord.). La agricultura en tierras mexicanas desde sus orígenes
hasta nuestros días. Editorial CONACULTA, Grijalbo, México, 1990.
Suma de visitas, pueblos de Tierra Caliente. Citado por ARMILLAS. “Notas so-
bre sistemas de cultivo en Mesoamérica. Cultivos de riego y humedad en la
cuenca del Río de las Balsas”. Cuicuilco No. 13, Revista de la ENAH, abril
de 1984. México, D.F.
T. DE LA PEÑA, Moisés. Guerrero económico T.2. Edición Gobierno del estado
de Guerrero, 1949.
THIEL, E. Reinold. Teoría del desarrollo. Nuevos enfoques y problemas, Ed. Nueva
Sociedad, Caracas 2001.
WOBESER, Gisela Von. La formación de la hacienda en época colonial. El uso de la
tierra y el agua. UNAM, 1989.
www.manifiestoporlavida.com.

Tomás Bustamante Álvarez


DAVID CIENFUEGOS SALGADO*

Acerca de la ley de protección a los animales en el estado de


Guerrero

I. INTRODUCCIÓN
Durante el mandato del gobernador José Francisco Ruiz Massieu se publicó, el 9
de marzo de 1991, en el periódico oficial de dicha entidad la Ley de protección a
los animales [LPA]. Dicha ley, vigente hasta la fecha con algunas modificaciones
en 2005, tiene como objeto “fijar las bases y las condiciones para el desarrollo y
protección de la fauna en el Estado de Guerrero”.
Tales objetos se ven adicionados por las finalidades de la LPA, en el artículo
3º, referidas a evitar el deterioro del medio ambiente; proteger a los animales
domésticos y silvestres, y regular la vida y el crecimiento natural de las especies
de animales no nocivas; propiciar el aprovechamiento racional de las especies,
impidiendo la crueldad hacia los animales domésticos, silvestres, acuáticos y en
cautiverio; impulsar las técnicas de desarrollo de especies animales y su racional
explotación para fines alimenticios, de preservación ecológica y de aprovecha-
miento económico, utilizando las técnicas más modernas que impidan la cruel-
dad en los procesos de su aplicación; fomentar la educación ecológica y el cuida-
do y protección de la naturaleza; proteger la fauna silvestre y sus refugios natura-
les de acciones destructoras para asegurar su conservación; controlar la reproduc-
ción y el desarrollo de la fauna nociva mediante sistemas que eviten la crueldad
hacia los animales y no pongan en peligro la salud humana o la existencia o su-
pervivencia del resto de la fauna, y establecer y aplicar las medidas convenientes
para erradicar la crueldad hacia los animales.
El objeto y finalidades de la legislación dan pauta para interpretar el conteni-
do de las diversas disposiciones que integran esta ley, que fue promulgada diez
años después de que el presidente de la República promulgara la Ley de Protec-
ción a los Animales para el Distrito Federal, publicada el 7 de enero de 1981 en

*
Presidente de la Fundación Académica Guerrerense.
48

el Diario Oficial de la Federación. Otras entidades federativas han recogido, con


escasas variantes el contenido de estas leyes y las han incorporado a su acervo
normativo.
¿Qué hay detrás de tales legislaciones? En el ámbito jurídico no puede negar-
se que la creación normativa corresponde a contextos y políticas públicas defini-
dos. En el caso guerrerense, las circunstancias que rodean la expedición de dicha
ley permiten justificar la emisión de esta norma que ha tenido escasa aplicación
por parte de las autoridades estatales y municipales, a pesar de tratarse de normas
de orden público, que complementaban en parte la legislación medioambiental
federal (en el caso la Ley General de Equilibrio Ecológico, como lo señala el art.
6º LPA).
José Francisco Ruiz Massieu es con creces el gobernador legislador: propuso y
logró la aprobación de numerosas leyes que delinearon un sistema jurídico local
de avanzada, aunque, como suele ocurrir, en algunos casos terminaron siendo
letra muerta o no alcanzaron los objetivos que habían sido planteados y espera-
dos. El caso de la ley que comentamos es un ejemplo de legislación modélica, en
el sentido de que pretendía modificar la forma de ver un determinado problema
social, como es el de la relación que se establece con los animales domésticos y
las especies silvestres y acuáticas. El tema era relevante, dado que constituía un
fiel reflejo de las tendencias culturales que habían reflexionado acerca de la nece-
sidad de replantear la relación que el ser humano ha establecido con las demás
especies animales que le acompañan.
Pero, ¿de qué se ocupa la LPA? ¿Qué se entiende por animal, a los efectos
de dicha normativa? A diferencia de las modernas legislaciones, que en el dere-
cho comparado definen el concepto de animal, la LPA no se ocupa de pronun-
ciarse sobre el tema. En su diccionario, la Real Academia Española ha estableci-
do como acepción principal del concepto animal la siguiente: “Ser orgánico que
vive, siente y se mueve por propio impulso”. Al respecto debe mencionarse que la
ley catalana de protección animal (2003) señala en su artículo 2.2 que “los ani-
males son seres vivos dotados de sensibilidad física y psíquica, así como de mo-
vimiento voluntario, los cuales deben recibir el trato que, atendiendo básicamen-
te a sus necesidades etológicas, procure su bienestar”.
Por su parte, el Estatuto Nacional de Protección Animal (1989) de Colom-
bia, al referirse a su objetivo señala en su artículo primero que “a partir de la
promulgación de la presente Ley, los animales tendrán en todo el territorio na-

David Cienfuegos Salgado


49

cional especial protección contra el sufrimiento y dolor, causados directa o indi-


rectamente por el hombre”, y se agrega que la expresión “animal” empleada en
dicha legislación, “comprende los silvestres, bravíos o salvajes, y los domésticos o
domesticados, cualquiera sea el medio donde se encuentren o vivan en libertad o
en cautividad”.
Guardadas las distancias conceptuales, esa es la materia de que se ocupa la
LPA al regular lo relativo a los animales domésticos, a los animales que se en-
cuentran en cautiverio y la fauna silvestre.
Este último concepto, el de fauna, está referido al conjunto de especies ani-
males que habitan en una región geográfica o en un ecosistema determinado.
Siguiendo al diccionario de la Real Academia Española, el concepto deriva del
latín Fauna, que era la diosa de la fecundidad, y significa al conjunto de anima-
les de un país o región.

II. ESTRUCTURA DE LA LPA


La LPA, en vigor desde el 10 de marzo de 1991, al día siguiente de su publica-
ción, tiene 79 artículos, más dos transitorios. Sin embargo, por reforma de no-
viembre de 2005, se derogó el contenido de los artículos 74 y 75.
La LPA se compone de cinco títulos: el primero contiene disposiciones gene-
rales, entre los que se encuentran el objeto, finalidades y criterios de aplicación,
así como la naturaleza de sus disposiciones, que en el caso son de orden público.
El segundo título se dedica a la protección de la fauna, con cinco capítulos que
se ocupan de las reglas sobre la propiedad y la posesión de los animales en el
estado de Guerrero, así como lo relativo a la actividad cinegética y a la participa-
ción ciudadana y difusión en la materia. El tercer título está orientado a regular,
en dos capítulos, algunos aspectos de la transportación y del comercio de anima-
les. El título cuarto regula, en un único capítulo, lo relativo al sacrificio, mutila-
ción, experimentación y abandono de los animales. El quinto y último título
contiene, en dos capítulos, las disposiciones relativas a las sanciones administra-
tivas y a las responsabilidades, especialmente de tipo penal.
Si bien puede parecer una ley sencilla, debe advertirse que resulta compleja
por el manejo de conceptos no habituales en el derecho nacional, dado que se
trata de categorías de nueva incorporación al corpus normativo.

El día en que muera el sol 


50

III. SOBRE LA PROPIEDAD Y POSESIÓN DE LOS ANIMALES


La LPA señala que son propiedad de la Nación los animales de cualquier especie
que vivan libremente y que no hayan sido objeto de domesticación o mejora-
miento genético, cualquiera que sea la fase de desarrollo en que se encuentren,
así como sus huevos y crías, despojos, refugios y guardas naturales. Como fácil-
mente se puede advertir, esta disposición deriva directamente de la Constitución
federal, cuyo artículo 27 contiene una serie de lineamientos relacionados con las
competencias en materia de aprovechamiento de elementos naturales susceptibles
de apropiación, equilibrio ecológico, fomento de la silvicultura y “para evitar la
destrucción de los elementos naturales y de los daños que la propiedad pueda
sufrir en perjuicio de la sociedad”.
En tal sentido, el artículo 7 LPA, señala que corresponde a las autorida-
des locales, en coordinación con las federales, la creación de reservorios, la sal-
vaguarda de las especies con población crítica, el establecimiento de vedas
periódicas y la repoblación en los lugares con ausencia de animales silvestres o
acuáticos.
Respecto de los animales sin marca, la LPA establece en adición a la Ley
Ganadera del Estado de Guerrero, la presunción de propiedad para el dueño de la
propiedad donde se encuentren, con ciertas restricciones. Asimismo, tratándose
de un “animal manifiestamente feroz o peligroso por su naturaleza”, se impone
para su posesión de una autorización “de las autoridades estatales o municipales
que correspondan”, aunque no se delimita el ámbito competencial correspon-
diente. Se prevé que si el propietario poseedor o encargado permite que tal ani-
mal deambule libremente en la vía pública será sancionado.

IV. LOS ANIMALES DOMÉSTICOS


La Real Academia Española señala en su diccionario que lo doméstico es lo per-
teneciente o relativo a la casa u hogar, mientras que en el caso de un animal, se
define como aquel “que se cría en la compañía del hombre, a diferencia del que
se cría salvaje”. Siguiendo estas acepciones, la LPA define los animales domésti-
cos como “aquellos que se crían en la compañía del hombre y están bajo su cui-
dado” (art. 10), señalando la obligación de propietarios, encargados o poseedores
de “procurarle alimentación y cuidados apropiados a su modo de vida, así como
las vacunas preventivas e inmunizaciones de enfermedades transmisibles confor-
me a las disposiciones reglamentarias correspondientes” (art. 11).

David Cienfuegos Salgado


51

Se prevé que aquellos animales domésticos abandonados o perdidos cuyo


dueño se ignore se reputarán como mostrencos y deberán ser retenidos y custo-
diados por las autoridades en lugares adecuados o apropiados o bien confinados a
las asociaciones protectoras de animales (art. 12). Además, para los casos en que
un animal doméstico sea abandonado y cause daños, se prevé la responsabilidad
del propietario, poseedor o encargado (art. 13).
Resulta relevante la prohibición de actos de crueldad hacia los animales
domésticos, considerándose como tales: los actos u omisiones que puedan causar
a un animal dolores o sufrimientos considerables o que afecten gravemente su
salud e integridad física; torturar o maltratar a un animal por maldad, brutali-
dad, egoísmo o grave negligencia; descuidar la morada y las condiciones de venti-
lación, movilidad, higiene y albergue de un animal, cuando esto pueda causarles
sed, insolación, dolores considerables o atente gravemente contra su salud, y el
no proporcionarles una alimentación diaria y suficiente para poder cubrir sus
necesidades vitales (art. 15).
Además de los propietarios, poseedores y encargados, se prevé que quienes se
dediquen a la cría de animales domésticos, están obligados “a brindarles en su
desarrollo un trato humanitario, de acuerdo a los adelantos científicos y técnicos
que puedan satisfacer el comportamiento natural de su especie y utilizando para
ello las condiciones de espacio e higiene que permitan tal desarrollo” (art. 16).

V. LOS ANIMALES EN CAUTIVERIO


El diccionario de la Real Academia Española define el cautiverio como la priva-
ción de libertad en manos de un enemigo o la vida en la cárcel, sin embargo, en
lo que nos interesa señala que también puede entenderse como la “privación de la
libertad a los animales no domésticos” o el “estado de vida de estos animales”.
En el caso de la LPA, el legislador guerrerense presumió que el cautiverio de
los animales no domésticos se daría sólo en parques zoológicos, pues el capítulo
dedicado a tal tema regula ampliamente tales instituciones. Al respecto debe
mencionarse que hemos popularizado el concepto de zoológico, sin embargo el
concepto correcto en español es el de parque zoológico, el cual es definido como
el “lugar en que se conservan, cuidan y a veces se crían diversas especies animales
con fines didácticos o de entretenimiento”. Estas instituciones son conocidas
desde la antigüedad y se han mantenido bajo diferentes nombres: jardín zoológi-
co, parque zoológico, casa de fieras o, como lo hace la LPA, simplemente zooló-

El día en que muera el sol 


52

gico. En cualquier caso, el concepto hace referencia como dijimos a una instala-
ción en la que los animales están confinados dentro de los recintos; tales instala-
ciones están expuestos al público o visitantes (pueden ser también privadas) y en
ellas los animales pueden ser estudiados, conservador o criados. Destacamos el
hecho de que existan colecciones privadas de animales, toda vez que en su origen
los parques zoológicos fueron de tal tipo, propiedad de reyes y príncipes. Sería
hasta el siglo XVIII cuando se inaugure en Europa el primer parque zoológico
abierto al público, en Viena en 1765; en América pasarían casi cien años antes
de que en 1864 se inaugurara el de Nueva York.
Según la LPA los parques zoológicos en Guerrero estarán a cargo de las au-
toridades estatales o municipales y de particulares, ajustándose en todos los casos
a reglamentos de funcionamiento y seguridad. En el caso de los particulares, el
cumplimiento de las disposiciones legales y reglamentarias es requisito para la
autorización de funcionamiento y su refrendo anual.
Se menciona que el objetivo central de los parques zoológicos será “la educa-
ción ecológica, el respeto al medio ambiente y la protección para su reproducción
y desarrollo de las especies” (art. 17). Asimismo se impone como obligación de
estas instituciones las de “mantener a los animales en instalaciones amplias, de
manera que se les permita la libertad de movimiento y la satisfacción de sus ne-
cesidades vitales, así como asegurar las condiciones de seguridad pública e higie-
ne”. Similares medidas se imponen a los “circos y ferias que exhiban o utilicen
animales” (art. 18).
Se previene que la dirección de los parques zoológicos “en todo caso … estará
a cargo de un médico veterinario o especialista equivalente, quien otorgará una
responsiva sobre la seguridad de los visitantes, de los trabajadores del zoológico y
sobre el cuidado de los animales en cautiverio” (art. 21).

VI. LA FAUNA SILVESTRE


Otro de los conceptos que emplea la LAP, es el de fauna silvestre que se refiere a
los animales que normalmente no están domesticados (criados por el hombre).
Al respecto, también resulta ilustrativa la definición que nos ofrece la Ley Gene-
ral de Vida Silvestre (LGVS) sobre el concepto “vida silvestre”. La LGVS seña-
la que debe entenderse por vida silvestre los organismos que subsisten sujetos a
los procesos de evolución natural y que se desarrollan libremente en su hábitat,

David Cienfuegos Salgado


53

incluyendo sus poblaciones menores e individuos que se encuentran bajo el con-


trol del hombre, así como los federales.
A los efectos de la regulación de la LAP, se señala que son animales de la
fauna silvestre aquellos que viven libremente y que no han sido objeto de domes-
ticación o mejoramiento genético, cualquiera que sea la fase de desarrollo en que
se encuentren, así como sus huevos y crías.
La protección dispensada a este tipo de animales, integrantes de la biodiversi-
dad guerrerense, queda reflejada en el artículo 24 LPA, que señala: “Nadie tiene
derecho a apropiarse de animales silvestres o a mantenerlos en cautiverio, salvo
que disponga de la autorización de las autoridades correspondientes”. Esta dispo-
sición debe verse a la luz de las numerosas prohibiciones que existen con la fina-
lidad de proteger las especies animales, especialmente aquellas en peligro de ex-
tinción. También debe mencionarse que a últimas fechas esta protección se ha
extendido a las especies vegetales, que han sido objeto de un desmedido tráfico
ilegal en todo el mundo (orquídeas y cactáceas, por citar un ejemplo).
Resulta importante destacar que la LPA reconoce que la conservación, res-
tauración y fomento de la fauna silvestre que existe en la entidad es una tarea
compartida en la que deben involucrarse autoridades y ciudadanos. (Art. 25).

VII. LA CAZA
El artículo 3º de la Ley General de Vida Silvestre define la caza como “la activi-
dad que consiste en dar muerte a un ejemplar de fauna silvestre a través de me-
dios permitidos”, y a la caza deportiva como “la actividad que consiste en la
búsqueda, persecución o acecho, para dar muerte a través de medios permitidos a
un ejemplar de fauna silvestre cuyo aprovechamiento haya sido autorizado, con
el propósito de obtener una pieza o trofeo”. El artículo 27 LPA se refiere al
“ejercicio del derecho de caza”, lo cual llama la atención, por el sentido que pue-
de darse al reconocimiento de que existe un “derecho de caza”.
De acuerdo con el artículo 26 LPA, la caza de cualquier especie animal sil-
vestre está prohibida en el Estado de Guerrero a excepción de la que se efectúe
en aquellos cotos de caza que las autoridades fijen para fines deportivos, confor-
me a las leyes y reglamentos aplicables. A tal efecto, la LPA define como coto de
caza una superficie delimitada y destinada por el Ejecutivo de la Unión a la caza
deportiva, en los términos de las disposiciones federales aplicables. Nótese la
remisión a la normativa federal. En tal sentido, debe recordarse que en materia

El día en que muera el sol 


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de caza la Ley General de Vida Silvestre establece como requisito para realizarla
el contar con una licencia de caza, misma que define como “el documento me-
diante el cual la autoridad competente acredita que una persona está calificada,
tanto por sus conocimientos sobre los instrumentos y medios de las actividades
cinegéticas, como de las regulaciones en la materia, para realizar la caza deporti-
va en el territorio nacional”.
De acuerdo con el artículo 27 LPA, el ejercicio del derecho de caza se regirá
por los reglamentos administrativos y en tal actividad se observarán las siguientes
reglas: a) se considera capturado el animal que ha sido muerto por el cazador
durante el acto venatorio y también el que está preso en redes; b) si la presa heri-
da muere en terrenos ajenos, el propietario de éstos o quien lo represente, deberá
entregarla al cazador o permitir que entre a buscarla y en todo caso el cazador
deberá mostrar la autorización para tal actividad, y en caso de no disponer de la
misma el propietario deberá dar aviso inmediato a la autoridad administrativa
correspondiente, y c) el propietario que infrinja el inciso anterior pagará el valor
de la pieza, mientras que el cazador perderá ésta si entra a buscarla sin permiso
de aquél o sin disponer de la autorización administrativa correspondiente.
La LPA prevé la licitud de la actividad realizada por los campesinos tendiente
a destruir en cualquier tiempo los animales bravíos o cerriles que perjudiquen sus
sementeras, cultivos o plantaciones o dañen a animales de su propiedad, bajo su
posesión o responsabilidad (Art. 28).
Asimismo, se impone a las curtidurías, tenerías y establecimientos de taxi-
dermia que se dediquen a la preparación de pieles de animales silvestres, la obli-
gación de requerir del interesado el permiso correspondiente y a llevar un libro de
control de las piezas preparadas, además de disponer de una autorización de la
autoridad sanitaria para su funcionamiento (Arts. 29 y 30).

VIII. LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA Y LA DIFUSIÓN


Uno de los aspectos que permite generar eficacia en los instrumentos normativos
es el conocimiento por parte de la ciudadanía de la existencia de dicho corpus
legal y su consecuente aplicación. La LPA incluye un artículo sobre este tema,
con la pretensión de incentivar la preocupación de los particulares acerca de la
vida silvestre en el estado, pero también de evitar actos de crueldad hacia los
animales en general.

David Cienfuegos Salgado


55

Los artículos 32 al 40 LPA prevén mecanismos a través de los cuales la ciu-


dadanía (la “comunidad” en la LPA) participa en la preservación, fomento, desa-
rrollo y defensa de los animales, así como para la preservación de las especies y el
hábitat natural de éstas (art. 32); directamente o con aportaciones económicas,
en especie e investigaciones científicas, y con trabajos de vigilancia de las vedas y
de los cotos de caza, conforme a los programas implementados por las autorida-
des responsables (art. 33).
Asimismo, se prevé que los ciudadanos podrán participar en los trabajos
públicos de protección de animales, denunciando ante la autoridad competente,
los ilícitos o las infracciones de orden administrativo consignados en la LPA
(art. 34)
Se prevé que “en los términos de la Ley que establece las bases para el fomen-
to de la participación de la comunidad, el gobierno del estado, con la participa-
ción de los respectivos ayuntamientos y de las autoridades competentes podrán
otorgar reconocimientos a nivel estatal o municipal a personas físicas o morales,
o bien a agrupaciones ciudadanas, por sus contribuciones al logro de las finalida-
des de esta Ley”.
De igual manera se señala que las autoridades estatales y municipales fomen-
tarán la creación de sociedades o asociaciones protectoras de animales (art. 36);
celebrarán convenios con los diferentes medios de comunicación de masas y con
la prensa para difundir periódicamente noticias relativas a la protección de los
animales y la preservación de las especies y de sus hábitats naturales (art. 39);
celebrarán convenios con instituciones educativas, académicas y de investigación,
que tengan por objeto la realización de estudios e investigaciones, para la protec-
ción, mejoramiento, fomento y desarrollo de los animales (art. 40); y, promo-
verán, tratándose de las autoridades educativas, la difusión del contenido de la
LPA entre los educandos (art. 38).

IX. TRANSPORTE Y COMERCIO DE ANIMALES


El título tercero de la Ley de protección a los Animales (LPA) se ocupa de lo
relativo al transporte y comercio de animales. Ambas actividades se distinguen
claramente en sendos capítulos. Transportar consiste en llevar algo (o a alguien)
de un lugar a otro y no implica, necesariamente un destino final, sino que puede
llevarse a cabo con diversas intenciones; tampoco implica necesariamente que tal
actividad se realice mediante algún tipo de vehículo en particular. El acarreo

El día en que muera el sol 


56

puede tener como objetivo el de trasladar un rebaño o hato de ganado a un lugar


de alimentación diverso, con mejores condiciones climáticas o un entorno más
propicio para el desarrollo y reproducción.
El énfasis se pone en la LPA respecto de las condiciones en que se realiza tal
acarreo, pues se pretende impedir “el traslado mediante el arrastramiento o cual-
quier procedimiento que lesione o cause sufrimiento a los animales” (a. 41
LPA).
Para el caso en que los animales a trasladar sean cuadrúpedos la LPA prevé el
empleo de vehículos que los protejan “del sol y de la lluvia en trayecto de más de
tres horas de duración y que tengan paredes sólidas y pisos antiderrapantes”. En
el caso de que los animales a trasladar sean más pequeños se prevé que las cajas y
huacales en que se transporten deberán tener ventilación y amplitud apropiada,
así como la suficiente consistencia para evitar su rompimiento y garantizar que
en las maniobras de estiba los animales no sufran daños o muerte (a. 42 LPA).
Cabe mencionar que aunque se señale en la ley el término genérico cuadrúpe-
do, de la intención que se advierte en la misma, pareciera referido a ganado ma-
yor, es decir al ganado vacuno, ovino o cabrío; aunque también podría aplicar en
general para aquellos animales de pezuña (vacas, carneros, ovejas, cabras, cerdos,
caballo, asnos, mulas, etcétera). Sin embargo, la definición de cuadrúpedo abar-
ca un conjunto mucho mayor que los mencionados: felinos, cánidos, probosci-
dios, entre los numerosos rubros en que se divide el orden de los mamíferos. Más
aún, incluso podría incluir a algunos reptiles, que también son cuadrúpedos.
Más allá de esta discusión debe mencionarse que la LPA exige que las empre-
sas del transporte, en los casos en que se utilicen sus servicios para la moviliza-
ción de animales, “están obligadas a exigir a los remitentes el permiso y las guías
sanitarias que amparen su envío”. Esta disposición además se entiende que tiene
relación con el cuidado de la población humana y de las poblaciones animales,
dada la posibilidad de que los animales pudieran ser trasmisores de alguna en-
fermedad. De igual manera, la LPA señala que “la velocidad de los vehículos que
transporten animales no excederá de 80 kilómetros por hora”.
En lo relativo al comercio de animales, en el capítulo correspondiente, se
menciona que cuando éste se lleve a cabo en zonas urbanas “quedará sujeto a los
reglamentos y autorizaciones sanitarias previas correspondientes y se realizará en
instalaciones adecuadas, ventiladas, con suficiente luz y respetando las normas
de higiene y seguridad pública” (art. 45 LPA). Esta disposición se complementa

David Cienfuegos Salgado


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con la prohibición absoluta de que se realice “la venta de animales en la vía


pública”. En tales supuestos se prevé que las autoridades administrativas proce-
derán a requisar los animales que se pretenda vender en la vía pública y aplicarán
las sanciones correspondientes a quienes infrinjan esta disposición. El destino de
los animales requisados queda expresamente consignado al señalarse que “se
destinarán a los albergues de asistencia social”. Sin embargo, como podrá imagi-
narse esta disposición ofrece numerosos inconvenientes pues exige de las autori-
dades el contar con la infraestructura adecuada a los fines perseguidos con tal
normativa.
Finalmente, en relación con la comercialización ilegal de especies animales,
el art. 47 LPA señala que “las autoridades estatales y municipales vigilarán, en
coadyuvancia con las autoridades federales, que no se lleven a cabo exportaciones
clandestinas de piezas de caza vivas o muertas, así como de sus productos deriva-
dos, cualesquiera que éstos fueren”.

X. SACRIFICIO, MUTILACIÓN, EXPERIMENTACIÓN Y ABANDONO


DE ANIMALES
El título cuarto de la LPA se encarga de regular en un único capítulo lo relativo
al sacrificio, mutilación, experimentación y abandono de animales. Puede adver-
tirse que la temática es amplia, sin embargo, como veremos la regulación que se
pretende busca generar un nuevo modo de ver la relación con los animales, de
ahí que se entienda que esta normativa sea apenas una punta de lanza para cum-
plir con los objetivos planteados inicialmente por la ley.
Respecto del sacrificio, en la acepción que interesa, se entiende que es la ma-
tanza de animales, especialmente para el consumo, especialmente el consumo
humano, aunque existen otras razones para el sacrificio como pueden ser la posi-
bilidad de evitar el contagio de otros hatos o para destinarlos al consumo de otras
especies.
La LPA señala que el sacrificio de animales se hará en locales adecuados des-
tinados al efecto, salvo que exista autorización sanitaria que permita el sacrificio
en otro sitio. Como en muchas regiones del país esta normativa tiene el incon-
veniente de que la autoridad no está en posibilidades de vigilar eficazmente su
cumplimiento. Más del 20% del sacrificio de animales en el país se realiza en el
ámbito doméstico, con lo cual se requiere una amplia labor de divulgación para
que las condiciones previstas en la LPA se lleven a cabo.

El día en que muera el sol 


58

Un ejemplo de la necesidad de esta difusión es la relativa a que la LPA exige


que “previamente al sacrificio de animales se procederá a insensibilizarlos”. Esta
labor nunca se realiza cuando se da el sacrificio doméstico. La LPA prevé como
métodos para la insensibilización animal: “A) Con rifles o pistolas de émbolo
oculto o cautivo de penetración, o cualquier otro aparato de funcionamiento
análogo, concebido especialmente para el sacrificio de animales; B) Por electroa-
nestesia, y C) Por cualquier otro método científico autorizado por las autorida-
des sanitarias o por las sociedades protectoras de animales”.
En el caso específico del sacrificio de animales destinados al consumo huma-
no, la LPA señala que “deberá realizarse siguiendo las disposiciones sanitarias y
en todo caso mediante técnicas y aparatos adecuados, especialmente concebidos
para tal efecto”.
El manejo de los animales destinados al sacrificio, especialmente en los ras-
tros, impone como obligaciones las de que “los animales dispondrán de alimen-
tos y agua, así como locales amplios, ventilados y estarán resguardados del sol y
la lluvia” (art. 50), de igual manera, se prevé que las reses y demás cuadrúpedos
destinados al sacrificio, “no podrán ser inmovilizados sino hasta el momento en
que éste se realice” (art. 51).
La LPA prohíbe así el sufrimiento innecesario de los animales que vayan a
ser sacrificados. En el mismo art. 51 se menciona que “queda prohibido fractu-
rar las patas de los animales antes del sacrificio” y en el artículo 52 señala que
“la introducción de los animales vivos o agonizantes a las cámaras frigoríficas,
así como de vertebrados concientes a recipientes de agua hirviendo, así como el
sacrificio de hembras en el estado de preñez, es causa de responsabilidad admi-
nistrativa para los trabajadores de los rastros estatales o municipales y amerita
despidos sin responsabilidad para el patrón, haciéndose acreedor el responsable
además, a las sanciones que establece esta Ley”.
No omitimos que resulta cuestionable en términos laborales esta disposición,
puesto que debe ponderarse los intereses en juego, sin embargo, permite advertir
el talante protector de la disposición, exigiendo para los trabajadores de los ras-
tros una ética de respeto a las demás formas de vida, aun cuando éstas estén
destinadas al sacrificio para satisfacer necesidades humanas.
Una de las disposiciones que llama la atención es la que prohíbe la presencia
de menores de edad “en las salas de matanza o locales donde se sacrifiquen ani-
males. Esta circunstancia se hará pública mediante anuncios colocados en lugar

David Cienfuegos Salgado


59

visible en los sitios de matanza”. Sin embargo, esta disposición nos permite re-
cordar que en los pueblos y en las matanzas domésticas es común que en torno al
animal que va a ser sacrificado se congreguen los menores de edad “para ver el
espectáculo”.
De igual manera, el art. 55 LPA señala que salvo causa de fuerza mayor o
por razones de seguridad pública ningún animal podrá ser muerto en la vía
pública.
Asimismo, la LPA prohíbe la muerte de animales domésticos por envenena-
miento, ahorcamiento o golpes. En tales casos se señala que los responsables se
harán acreedores a diversas sanciones, como se verá más adelante. Sin embargo,
la propia LPA prevé que en los casos de enfermedad, incapacidad física, vejez
extrema o por razones de seguridad personal, un animal doméstico si pueda ser
sacrificado. Se reitera en el art. 56 que el sacrificio de los animales domésticos
no destinados al consumo podrá realizarse cuando éstos constituyan una amena-
za a la salud, la economía del estado o del municipio en cuestión o cuya prolife-
ración signifique un peligro para la salud pública.
El empleo de raticidas y productos similares contra roedores quedará sujeto a
la reglamentación sanitaria correspondiente y se prohíbe la venta de alimentos,
líquidos y otras substancias que contengan veneno, salvo que dicha venta esté
autorizada por las autoridades competentes.
Tratándose de los perros callejeros, la LPA prevé que su captura y sacrificio
“por motivo de salud pública, se efectuará únicamente bajo la coordinación y
supervisión de las autoridades sanitarias”, evitándose en todo momento “los ac-
tos de crueldad innecesarios, tormentos, sobre excitación o escándalo público”.
Asimismo, se prohíbe “lesionar o dar muerte a perros en la vía pública, así como
el empleo para eliminarlos de ácidos corrosivos, extricnina, warfarina, cianuro,
arsénico y otras substancias similares”.
Se prevé la obligación para propietarios, encargados, administradores o em-
pleados de expendios de animales o rastros, así como los administradores de cir-
cos, zoológicos públicos o privados, de “sacrificar inmediatamente a los animales
que por cualquier causa se hubiesen lesionado gravemente” (art. 58).
Por otra parte, con relación a la mutilación, que es la acción de cortar o cer-
cenar una parte del cuerpo de un ser vivo, el art. 59 prevé que “la mutilación
orgánica de animales vertebrados sólo podrá ejecutarla un médico veterinario o
por cualquier otra persona con conocimiento y experiencia en la materia”.

El día en que muera el sol 


60

Experimentar es, en el ámbito de las ciencias naturales, hacer operaciones o


realizar labores destinadas a descubrir, comprobar o demostrar determinados
fenómenos o principios científicos. La LPA señala que “los experimentos que se
lleven a cabo con animales, se realizarán únicamente cuando se justifique ante
las autoridades correspondientes y cuando tales actos sean imprescindibles para el
estudio y avance de la ciencia, siempre y cuando quede demostrado: A) Que los
resultados experimentales deseados no puedan obtenerse por otros procedimien-
tos y alternativas; B) Que los experimentos sean necesarios para el control, segu-
ridad, la prevención, el diagnóstico o el tratamiento de enfermedades que afecten
al hombre o a los animales; C) Que los experimentos sobre animales vivos no
puedan ser sustituidos por esquemas, dibujos, películas, fotografías, videocintas o
cualquier otro procedimiento análogo” (art. 60 LPA). Si bien la experimenta-
ción aparece prohibida como regla general, la propia LPA señala que si los expe-
rimentos llenan algunos de los anteriores requisitos, no se aplicará sanción algu-
na al experimentador.
Para evitar los sufrimientos de los animales utilizados en los experimentos se
prohíbe que sean “usados” varias veces en experimentos de vivisección debiendo
previamente ser insensibilizado, curado y alimentado en forma debida antes y
después de la intervención. Asimismo, para el caso de que las heridas provocadas
por la experimentación sean de consideración o impliquen una mutilación grave
serán sacrificados inmediatamente al término de la operación.
La LPA señala que “queda prohibida la utilización de animales vivos en los
siguientes casos: A) Cuando los resultados de la operación sean conocidos con
anterioridad. B) Cuando la vivisección no tenga una finalidad científica o de
enseñanza académica y en particular cuando la experimentación esté destinada a
satisfacer una actividad puramente comercial”. En este último apartado quedan
comprendidos los experimentos que son realizados en las escuelas de educación
secundaria o media superior, destinados a la enseñanza anatómica o fisiológica
en los seres vivos.
La LPA también prevé que “nadie puede cometer actos susceptibles de oca-
sionar la muerte o mutilación de animales o modificar negativamente sus instin-
tos naturales, excepción hecha de quienes estén legal o reglamentariamente auto-
rizados para realizar dichas actividades. Queda prohibido el azuzar animales para
que se cometan actos de violencia entre ellos y hacer de las peleas así provocadas,
un espectáculo público o privado. Queda prohibida la organización de peleas de
perros. Quedan exceptuadas de esta disposición las corridas de toros, novillos y

David Cienfuegos Salgado


61

becerros, así como las peleas de gallos; las que habrán de sujetarse a los regla-
mentos y disposiciones aplicables” (art. 63).
Como puede verse a pesar de la evidente tendencia protectora de la legislación
las excepciones hechas al final forman parte de un debate actual sobre la permi-
sión de los espectáculos que tienen como contenido el sufrimiento y muerte de
algunos animales.
La LPA también “prohíbe el uso de animales vivos para entrenamiento de
animales de guardia, de caza, o de ataque o para verificar su agresividad” (art.
64) y la “la vivisección experimental de animales a particulares y a escuelas del
sistema educativo nacional sin la intervención de personas que tengan título
profesional en medicina, medicina veterinaria o biología o bajo el control de
éstas. Tales prácticas se llevarán a cabo bajo anestesia y con animales adultos,
salvo que la naturaleza de la investigación indique específicamente lo contrario”
(art. 65). Respecto de estas últimas previsiones legales, el propio art. 65 LPA
señala que “los experimentos de vivisección que se hagan en los términos del
artículo anterior, deberán figurar en un informe previo rendido a las autoridades
académicas correspondientes, dando cuenta del género de investigación de que se
trata, su descripción y justificación, los objetivos científicos que se persiguen la
especie y números de animales utilizados y las fechas y plazos de duración del
experimento”.

XI. SANCIONES Y RESPONSABILIDADES


El título quinto de la ley se ocupa de las sanciones y responsabilidades. El capí-
tulo primero se dedica a las sanciones administrativas (artículos 67-70), el se-
gundo a las responsabilidades (artículos 71-79).
Para la aplicación de la LPA se estima que son autoridades responsables, en
los términos de sus respectivas competencias, las Secretarías de Planeación, Pre-
supuesto y Desarrollo Urbano, de Desarrollo Social, los Servicios Estatales de
Salud y las direcciones u oficinas municipales de salud. Asimismo, se les faculta
para que impongan las sanciones administrativas por las infracciones a las dispo-
siciones de la LPA.
Se prevé que las multas que se impongan con apoyo en lo preceptuado por es-
te capítulo, se considerarán créditos fiscales y les serán aplicables las reglas que
establece el Código Fiscal del Estado y el procedimiento de ejecución se hará a
través de la Secretaría de Finanzas (art. 69).

El día en que muera el sol 


62

Asimismo, se previene que las sociedades protectoras de animales y las perso-


nas interesadas en la materia podrán denunciar el incumplimiento de la LPA y
las autoridades responsables estarán obligadas a rendir un informe justificado
sobre las denuncias formuladas en un término no mayor de 15 días hábiles a
partir de su presentación (art. 70).
La LPA señala un catálogo de normas que establecen tipos penales:

** Se impondrá de 3 a 6 años de prisión y multa de 250 a 500 veces el salario míni-


mo general de la región, independientemente de la comisión de cualquier otro delito a
quienes realicen los siguientes actos en perjuicio de un animal vertebrado, provenien-
tes de sus propietarios o poseedores por cualquier título, encargados de su guarda y
custodia o de personas que entren en relación con ellos: A) La muerte producida uti-
lizando un medio que prolongue la agonía animal, causándole sufrimientos innecesa-
rios; B) La mutilación orgánicamente grave, que no se efectúe bajo el cuidado de un
médico veterinario; C) El atropellamiento deliberado de cualquier animal; D) El tiro
al blanco en cualquier forma utilizando como objetivo a los animales vivos, y E) Toda
privación de aire, luz, alimento, bebida, espacio suficiente o de abrigo contra la in-
temperie, así como privarle de atención médica y sanitaria que cause o pueda causar
daño a un animal. (art. 71 LPA)
** Se impondrá de 6 a 12 años de prisión y multa de 500 a 1000 veces el salario
mínimo general de la región, independientemente de la comisión de cualquier otro
delito a toda persona que incurra en los siguientes ilícitos: I. Ocasione la difusión de
una enfermedad de los animales que ponga en peligro la riqueza zoológica del Estado;
II. Viole las disposiciones relativas a los cotos de caza o las correspondientes a las ve-
das declaradas por la autoridad competente, así como la comercialización de sus pro-
ductos y derivados que no estén autorizados, y III. Destruyan en predios ajenos los
nidos, huevos y crías de aves de cualquier especie (art. 72).

Asimismo se señalan como infracciones administrativas las contenidas en los


siguientes numerales:

** La violación de las disposiciones de esta Ley por parte de quien ejerza la profesión
de médico veterinario o médico zootecnista, independientemente de la responsabili-
dad civil, penal o administrativa en que incurra, ameritará amonestación, multa y
hasta la suspensión del ejercicio profesional, en los términos de las disposiciones rela-
tivas al ejercicio profesional en el Estado de Guerrero (art. 73).

David Cienfuegos Salgado


63

** Las piezas de caza y las armas o medios empleados en la comisión de los delitos o
infracciones, se recogerán por la autoridad administrativa y sólo se devolverán cuando
se usen con permiso de la autoridad competente y previo pago de las multas corres-
pondientes (art. 76).
** Son faltas en materia de caza: I. Ejercer la caza sin el permiso correspondiente; II.
La apropiación de animales salvajes sin permiso; III. Transitar en despoblado con
armas de caza, trampas u otros medios de captura, sin la licencia respectiva; IV. La
captura de animales depredadores con trampas no autorizadas; V. Ejercer la caza de
especies en veda temporal; VI. Ejercer la caza con ayuda de luz artificial, de venenos
o reclamos; VII. La venta, comercio o anuncio de carnes, productos o despojos de
animales de caza; VIII. Cazar o capturar más animales de los autorizados en el per-
miso; IX. Transportar animales de caza o productos derivados de los mismos, sin la
documentación correspondiente, o en mayor número del autorizado; X. Remitir pro-
ductos de caza mezclados o cambiar su denominación para eludir la vigilancia, y XI.
Violar cualquiera de las demás disposiciones de esta Ley o su Reglamento (art. 77).
Estas faltas se castigarán con multa de 125 a 250 veces el salario mínimo general de
la región y con la confiscación de los productos y equipos, sin perjuicio de que respec-
to de las armas, éstas se pongan a disposición de las autoridades responsables (art.
78).

De manera previa, en el artículo 31 LPA, se señala que las autoridades esta-


tales y municipales coadyuvarán con las autoridades federales en la prevención y
persecución de los delitos y faltas de caza que se señalan en la Ley Federal de la
materia y el título respectivo de la LPA.
Asimismo, se prevé que “ninguna persona que haya violado esta Ley podrá ser
autorizada a efectuar experimentos de vivisección” (art. 79).
De igual manera, en el artículo 22 LPA se señala que “las personas que
ofrezcan a los animales en cautiverio cualquier clase de alimentos u objetos cuya
ingestión pueda causarles daño físico y funcional o enfermedades, serán sancio-
nados en los términos de esta Ley cuando se compruebe la intención de causar la
muerte del animal, el responsable podrá ser sancionado con arresto de hasta 36
horas inconmutables, independientemente de las responsabilidades pecuniarias
en que incurra por la enfermedad, las lesiones o los daños causados. Igual pena
se aplicará a la persona que en lugares públicos o privados, moleste o azuce a un
animal en cautiverio o doméstico en exhibición”.

El día en que muera el sol 


64

XII. REFLEXIONES FINALES


En pleno siglo XXI revisar el contenido de esta legislación guerrerense, prácti-
camente olvidada, nos sirve para advertir que aún queda mucho camino por an-
dar en la construcción de una nueva mentalidad, donde la relación que se esta-
blezca con los demás seres vivos se caracterice por el respeto de ciertas normas de
conducta. Normas necesarias para generar un compromiso no sólo con los ani-
males que nos acompañan en nuestro paso por esta vida, sino con todo lo que
nos rodea y que al final constituye el elemento primordial de lo que hemos dado
en llamar calidad de vida.

David Cienfuegos Salgado


CRISTINA CORTINAS DE NAVA*

Residuos, desarrollo humano, huella ecológica y análisis


de ciclo de vida

PREÁMBULO
Las reflexiones que se comparten en este documento, se relacionan con otras que
se han difundido por Internet y a través de la página electrónica de su autora, en
torno al tema de los residuos sólidos urbanos, de manejo especial y peligrosos, y
en el contexto del Primer Encuentro Nacional de Organizaciones Ciudadanas
Involucradas en la Prevención y Gestión Integral de los Residuos, cuyo producto
principal es una Agenda Ciudadana en la materia.1
Su propósito es llamar la atención y provocar el análisis sobre la necesidad de
concebir los esfuerzos por evitar la generación de residuos, aumentar su aprove-
chamiento como recursos y disminuir al máximo su disposición final como basu-
ra, en un marco más amplio de acciones ciudadanas y gubernamentales destina-
das a lograr un desarrollo humano en cada entidad del país, que amplíe las opor-
tunidades para todos de acceder a la educación, al cuidado de la salud, a un am-
biente adecuado, al empleo y otros satisfactores básicos, sin descuidar la protec-
ción de los ecosistemas, como lo prevé la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos y el Plan Nacional de Desarrollo 2007-2012 y debiera ser
una aspiración de cada ciudadano.
La convicción que anima estas reflexiones deriva del convencimiento de que
—no importa que tan efímera sea nuestra vida y limitados nuestros recursos—
todos podemos contribuir en la medida de nuestras posibilidades —y siempre y
cuando tengamos acceso al conocimiento— a realizar los cambios radicales en
los modelos de consumo y producción, así como en los modos o estilos de vida y

*
Para mayor información consultar: www.cristinacortinas.net
1
Para mayor información consultar la página:
http://www.semarnat.gob.mx/eventos/anteriores/experienciasresiduos/Paginas/ArticulosyResumenes
.aspx
66

en los patrones de desarrollo, que nos permitan detener y, de ser posible revertir,
los daños que hemos provocado en nuestro Planeta y que amenazan nuestra vida
y la de los ecosistemas. Ello significa admitir que se trata de procesos de larga
duración, por lo que probablemente algunos de nosotros no lleguemos a ver los
resultados tangibles y positivos de nuestras acciones, lo cual no invalida la im-
portancia de nuestra contribución al cambio.

RESIDUOS
Como se ha hecho en otros documentos relacionados con éste, es importante
destacar el papel que cada ciudadano en el país juega como generador de resi-
duos, asociados tanto a sus formas de consumo, como a sus modos o estilos de
vida, y el hecho de que sin su participación, informada, organizada, activa y res-
ponsable, no es posible lograr la prevención de la generación de aquellos que se
puedan evitar, así como la recuperación de aquellos que sea posible aprovechar, a
través de su reutilización, reciclado, co-procesamiento en procesos productivos, y
transformación en mejoradores de suelos o en energía.
No menos importante es subrayar que, de nada sirve cambiar los patrones de
consumo si, consecuentemente no se cambian los modelos de producción y el
productor asume su responsabilidad de producir bienes y servicios que a lo largo
de su ciclo de vida integral sean compatibles con la protección al ambiente y la
salud humana, en un contexto de desarrollo sustentable donde el crecimiento
económico vaya de la mano con la equidad de oportunidades para todos los ciu-
dadanos de satisfacer sus derechos sociales.

DESARROLLO HUMANO
A fin de poner en contexto los esfuerzos que se hagan para cambiar los hábitos
de consumo y producción y los estilos o formas de vida (no sólo para contribuir a
reducir la cantidad y composición de los residuos sólidos e incrementar el apro-
vechamiento de los materiales contenidos en ellos, sino también para aumentar
el bienestar social y la protección de los ecosistemas), se refieren a continuación
consideraciones en torno del desarrollo humano y los objetivos y metas del mile-
nio difundidas por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo
(PNUD), que son relevantes.

Cristina Cortinas de Nava


67

Características del Desarrollo Humano


El desarrollo de un país no puede ser entendido desde la perspectiva única del
crecimiento económico. El propósito final del desarrollo se encuentra en cada
uno de sus habitantes y en las posibilidades que ellos tienen para elegir una vida
en la que puedan realizar a plenitud su potencial como seres humanos.
El desarrollo humano consiste en la libertad que gozan los individuos para
elegir entre distintas opciones y formas de vida. Los factores fundamentales que
permiten a las personas ser libres en ese sentido, son la posibilidad de alcanzar
una vida larga y saludable, poder adquirir conocimientos individual y socialmente
valiosos, y tener la oportunidad de obtener los recursos necesarios para disfrutar
un nivel de vida decoroso.
En el núcleo del concepto de desarrollo humano se encuentran las personas y
sus oportunidades, no la riqueza que poseen, el ingreso que devengan, o las mer-
cancías y servicios que consumen.
El objetivo del desarrollo es crear un ambiente que permita a las personas dis-
frutar de vidas largas, saludables y creativas.
http://www.undp.org.mx

Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) Relevantes a la Prevención y Gestión Integral


de los Residuos en el Contexto del Desarrollo Humano

Objetivos Metas Situación de México Respecto de las


Metas
Erradicar la Reducir a la mitad, entre 1990 Del 2000 al 2008, por primera vez en
pobreza extrema y 2015, el porcentaje de perso- los últimos 10 años, el número de las
y el hambre. nas cuyos ingresos sean inferio- personas en pobreza alimentaria, el
res a un dólar por día. equivalente a la pobreza extrema del
Banco Mundial (BM), creció y pasó de
13.8 a 18.2% de la población del país y
aún no se miden los efectos de la crisis
del 2009.2
Lograr la ense- Velar para que en 2015, los La cobertura en primaria se ha logrado,
ñanza primaria niños y niñas de todo el mundo persiste el desafío de lograr que los
universal. puedan terminar un ciclo com- grupos poblacionales más rezagados,

2
AGUILAR VALENZUELA, Rubén, (raguilar@eleconomista.com.mx). La pobreza extrema en Méxi-
co. En:
http://eleconomista.com.mx/sociedad/2010/03/05/pobreza-extrema-mexico

El día en que muera el sol 


68

pleto de enseñanza primaria. como los migrantes y los indígenas,


tengan acceso a ella, y de aumentar la
cobertura en los siguientes niveles edu-
cativos y mejorar la calidad del sistema
educativo.
Promover la Eliminar las desigualdades La igualdad de género en la educación
igualdad de entre géneros en la enseñanza ya no es un desafío para el país, como sí
género y la primaria y secundaria, preferi- lo son la discriminación salarial, la carga
autonomía de la blemente en 2005, y en todos global de trabajo (doméstico y extra-
mujer. los niveles de enseñanza antes doméstico) y la violencia física y emo-
de finales de 2015. cional que padecen las mujeres.

Reducir la mor- Reducir en dos terceras partes, En cuanto a la salud es importante


talidad infantil. entre 1990 y 2015 la tasa de lograr la reducción de la mortalidad
mortalidad de los niños meno- materna e infantil y hacerlo a partir de
Mejorar la salud res de cinco años su abatimiento en las localidades más
materna. Reducir entre 1990 y 2015, la rezagadas del país. Valdría la pena
tasa de mortalidad materna en considerar el establecimiento de metas
Garantizar la tres cuartas partes. en términos absolutos, en las que se
sustentabilidad Incorporar los principios del establezca, por ejemplo, que ninguna
del medio am- desarrollo sostenible a las políti- zona tenga una tasa de mortalidad
biente. cas y los programas nacionales. superior a una “equis” tasa determinada.
Reducir a la mitad, para 2015,
el porcentaje de personas que Desafortunadamente, a pesar de las
carezcan de acceso sostenible a acciones tomadas no se ha logrado
agua potable. detener ni revertir el deterioro ambiental
acumulado durante las décadas en las
que el componente ambiental estuvo
prácticamente ausente de las políticas de
desarrollo.
http://www.undp.org.mx

Políticas y programas para alcanzar los ODM


Para los países de ingreso medio alcanzar el desarrollo no es una cuestión sólo de
aumentar recursos públicos, sino de mejorar el funcionamiento institucional. La
heterogeneidad y desigualdad existentes en la población mexicana han generado
como respuesta una oferta variada de políticas y programas que buscan dar aten-
ción a segmentos poblacionales muy diferentes entre sí.
Los ODM son una oportunidad para plantear una agenda de desarrollo que
incorpore nuestros principales retos y problemas, así como las estrategias para
darles solución.

Cristina Cortinas de Nava


69

http://www.undp.org.mx

HUELLA ECOLÓGICA
La huella ecológica se entiende como “un indicador agregado definido como «el
área de territorio ecológicamente productivo (cultivos, pastos, bosques o ecosis-
temas acuáticos) necesaria para producir los recursos utilizados y para asimilar
los residuos producidos por una población dada con un modo de vida específico
de forma indefinida». Su objetivo fundamental consiste en evaluar el impacto
sobre el planeta de un determinado modo o forma de vida y, comparado con
la biocapacidad del planeta. Consecuentemente es un indicador clave para la
sostenibilidad.
La ventaja de la huella ecológica para entender la apropiación humana está en
aprovechar la habilidad para hacer comparaciones. Es posible comparar desde las
emisiones de transportar un bien en particular con la energía requerida para el
producto”.3
El conocimiento de las medidas que en la actualidad pueden estar al alcance
de los consumidores para contribuir a reducir su huella ecológica al disminuir —
entre otros— la generación de residuos destinados a disposición final es clave,
por lo cual se alienta a los interesados a consultar las páginas electrónicas que
difunden materiales educativos sobre este tema, las cuales pueden buscarse a
través de Google. A manera de ejemplo, se sugiere la consulta del siguiente do-
cumento identificado por esta vía.
Punto Verde. Consultoría en Desarrollo Sostenible. U.S. Environmental
Protection Agency y Environmental Education Exchange. Módulo 7: Mi com-
promiso personal: consumo sustentable.
www.redfronteriza.net/recursos/curso-abc-aire...y.../cap7_espanol_edit.pdf
Con anterioridad a este documento, su autora difundió otro denominado Me-
joremos Nuestra Huella Ecológica con indicaciones de cómo calcularla, por lo
que ahora la atención se centra en otro tema relacionado que es el relativo al
análisis del ciclo de vida de los materiales que se utilizan para producir bienes y

3
http://www.footprintnetwork.org (inglés) o Mathis WACKERNAGEL y William REES, Nuestra
Huella Ecológica, LOM, Santiago de Chile, 2001,
http://www.ulibros.cl/estudio/huella_ecologica.htm Referencias citadas en:
http//es.wikipedia.org/wiki/Huella_ecol%C3%B3gica

El día en que muera el sol 


70

servicios, cuyo conocimiento aún se encuentra en desarrollo con perspectivas


prometedoras y el cual es indispensable para lograr eficazmente los fines que se
persiguen.

ANÁLISIS DE CICLO DE VIDA


Nuestro mundo de abundancia material tiene un precio oculto. No podemos
saber en qué medida las cosas que compramos y usamos conllevan otros costos,
el daño que le causan al planeta, sus efectos sobre la salud de los consumidores y
sobre las personas cuyo trabajo hace posible nuestra comodidad y satisfacción de
nuestras necesidades. Vamos por la vida inmersos en un mar de cosas que com-
pramos, usamos y tiramos, desperdiciamos o guardamos.

… es muy posible que estos impactos ocultos constituyan el aspecto más importante
de tales objetos.
Daniel Goleman

En esta ocasión, las reflexiones y consideraciones que sobre el tema se expre-


san a continuación, han sido extraídas del libro de Daniel Goleman intitulado
Inteligencia Ecológica: Reconocer los Impactos Ocultos de lo que Compramos Hará
la Diferencia, publicado en 2009 por la editorial Vergara.
Este autor, jefe del Servicio de Inteligencia Emocional en Sudbury, Massa-
chussets, E.U.A., relata cómo se empezó a interesar en “el precio oculto de lo
que compramos”, cuando decidió adquirir un auto de madera de colores vivos
amarillo y verde por 99 centavos de dólar para su nieto, el cual descubrió después
que contenía plomo en la pintura y podría intoxicarlo si se lo llevaba a la boca,
por lo que nunca se lo dio.
Sin embargo, a partir de ahí inició una investigación para saber más acerca
de los beneficios y amenazas asociados a los productos que consumimos, así co-
mo sobre los avances realizados en la evaluación de los impactos al ambiente, la
salud y el bienestar social que pueden llegar a tener en las distintas fases de su
ciclo de vida, desde que se extraen o sintetizan las materias primas para fabricar-
los, durante el proceso de transformación de éstas para producirlos, al ser empa-
cados, cuando se transportan hacia sus lugares de venta, a lo largo de su utiliza-
ción y cuando se convierten en desechos.

Cristina Cortinas de Nava


71

Los resultados de dicha investigación, junto con los de la relativa a la forma


en que este conocimiento puede orientar a los consumidores a hacer elecciones
informadas al comprar productos y, a través de ellas, influir en los productores
para incitarlos a generar productos cada vez más seguros desde la perspectiva
ambiental y sanitaria, así como socialmente aceptables, son resumidos de manera
amena en el libro citado.
El autor comienza su relato mencionando cómo la Academia Nacional de
Ingeniería de su país, publicó en 1997 el primer número de la revista de Ecolog-
ía Industrial, rama del conocimiento que “surgió de la idea de que los sistemas
industriales se asemejan en muchos aspectos a los sistemas naturales: el flujo de
los productos manufacturados que pasa de una empresa a otra, extraídos de la
tierra y emitidos en nuevas combinaciones, puede medirse en términos de insu-
mos y productos regulados por una especie de metabolismo. En este sentido, la
industria también puede considerarse como una especie de ecosistema, que tiene
un efecto profundo en todos los demás sistemas ecológicos”.
Para él, la Ecología Industrial incluye aspectos tan diversos como el cálculo
de las emisiones de CO2 de todos los procesos industriales (las cuales provocan
el efecto de invernadero que está cambiando el clima en el mundo) o el análisis
del flujo global de fósforo, hasta la manera en que el sistema de etiquetas
electrónicas puede optimizar el reciclaje de la basura.
Es gracias a los ecologistas industriales, que se están generando los datos para
realizar los análisis de ciclo de vida que miden los impactos ambientales, sanita-
rios y sociales producidos durante la vida de los productos que consumimos.
Como se verá más adelante, estos datos están siendo procesados por otro grupo
de especialistas, para transformarlos en índices de calificación —para estas tres
variables— que permiten a través de colores (verde, amarillo y rojo) decidir cuáles
son los productos más convenientes de acuerdo con nuestra propia escala de
valores como consumidores.

“En la medida en que podamos basar nuestras decisiones en información completa y


exacta, el poder se transfiere de los que venden a los que compran, ya sea que se trate
de un ama de casa en el mercado, del encargado de compras de una empresa o insti-
tución o del gerente de una marca. Podemos convertirnos en los arquitectos de nues-
tro destino y dejar de ser víctimas pasivas. Por el simple hecho de ir a la tienda, po-
demos votar con nuestro dinero.

El día en que muera el sol 


72

Al hacerlo, crearemos una ventaja competitiva nunca antes vista para las empresas
que ofrezcan los tipos de productos que necesita nuestro futuro colectivo.
La regla básica de los negocios en el siglo pasado, lo barato es mejor, está empezando
a ser complementada, y en ocasiones sustituida, por un nuevo mantra4 del éxito: lo
sustentable es mejor, lo saludable es mejor y lo más humano es mejor. Ahora pode-
mos saber con mayor precisión cómo poner en práctica dicho mantra”.

Para Goleman el Análisis de Ciclo de Vida, surgido del trabajo de un grupo


de físicos, ingenieros químicos e industriales, consiste en documentar los detalles
de la fabricación de un producto —por ejemplo, un automóvil— en términos
tales como los materiales que se emplean al construirlo, la energía que se consu-
me en su fabricación, los tipos de contaminación y de toxinas que se generan y
en qué cantidades, en cada una de las unidades básicas de una larga cadena de
producción. Paradójicamente, las emanaciones de CO2 de los automóviles que
conducimos, superan con mucho las que se producen a lo largo de la fabricación
de sus distintos componentes, por lo que terminamos siendo los conductores los
que más contribuimos al cambio climático relacionado con este tipo de producto.
Existen productos o embalajes en el comercio que tienen alguna cualidad
ecológica por la cual se les considera o publicita como “verdes”, sin que necesa-
riamente se haya realizado un análisis de su ciclo de vida integral, lo que puede
confundir al consumidor y que posiblemente cambiará en un futuro próximo al
contar con mayores datos que nos permitan tener la “película completa” sobre las
bondades y aspectos negativos de cada uno de ellos, de manera a facilitar nues-
tras decisiones de compra.
Para citar un ejemplo, ante la preocupación por los problemas ambientales
que ocasionan las bolsas de plástico, el autor del libro que se cita señala que se
suelen resaltar las ventajas de las bolsas de papel, las cuales no necesariamente
son mejores si se les ve tras la “lupa del análisis de ciclo de vida” que nos indica
que se requiere más energía y se contamina más agua con la fabricación de bolsas
de papel que con la de las de plástico. Estudios recientes realizados por el Centro
Nacional de Investigación y Capacitación Ambiental (CENICA), del Instituto

4
Mantra es una palabra de origen sánscrito, que está formada por los términos manaḥ y trāyate,
que se traducen como mente y liberación respectivamente, de ahí se dice que un mantra es un
instrumento para liberar la mente del flujo constante de pensamientos que la confunden. Un
mantra puede ser una sílaba, una palabra, una frase o texto largo, que al ser recitado y repetido va
llevando a la persona a un estado de profunda concentración. http//es.wikipedia.org/wiki/Mantra

Cristina Cortinas de Nava


73

Nacional de Ecología (INE), de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos


Naturales (SEMARNAT), cuyos resultados se presentaron en el Encuentro
Nacional mencionado al inicio de este documento, muestran que el análisis de
ciclo de vida tanto de bolsas de plástico normales como las que se ostentan como
“biodegradables” hace ver que son equiparables, es decir, que las segundas no
ofrecen una ventaja ambiental sobre las primeras. En ambos casos, las recomen-
daciones que derivan de los estudios van en el sentido de que lo mejor es utilizar
bolsas no desechables “ecológicamente correctas” para ir de compras.
Antiguamente era popular el refrán “lo que no sabes no te afecta”, después de
leer el libro de Goleman, queda claro que pronto este refrán será sustituido por
otro que pudiera ser “las características ocultas de los productos que consumimos
nos afectan a nosotros, al resto de la población y al planeta”.
“Nuestra imposibilidad de reconocer de manera instintiva la relación existen-
te entre nuestros actos y los problemas que se derivan de ello nos permite crear a
manos llenas los peligros de los que nos quejamos”.

Según Goleman, “nuestro cerebro está sincronizado de manera agudísima para iden-
tificar con precisión y reaccionar de inmediato a una variedad determinada de peli-
gros, todos aquellos que se encuentran en la mira del periscopio de la naturaleza…

Sin embargo, ningún elemento de nuestro pasado evolutivo ha preparado


nuestro cerebro para detectar amenazas menos palpables como el progresivo ca-
lentamiento del planeta, la difusión gradual de partículas químicas destructivas
en el aire que respiramos y los alimentos que consumimos, ni para la destrucción
inexorable de una gran parte de la flora y fauna de nuestro planeta”.
Con un agudo sentido crítico, el autor de referencia menciona que por lo ge-
neral, las formas actuales de reciclaje de materiales centradas en algunos cuantos
(papel, cartón, plásticos, vidrio, etcétera) y no necesariamente sujetas al análisis
del ciclo de vida integral de los materiales, nos pueden crear un “falso sentimien-
to de seguridad” o de complacencia. Por ello, menciona el libro de William
McDonough y Michael Braungart, Cradle to Cradle (De la Cuna a la Cuna), pu-
blicado en 2002 por la editorial Nueva York: North Point Press, en el cual se
propone un reciclaje total en el que todas las partes de un producto se utilizarán
de nuevo en otros productos o se descompondrán por completo en moléculas que
la naturaleza podrá absorber sin problema.

El día en que muera el sol 


74

En este contexto, el autor introduce el concepto de “mentiras vitales” que


hacen que “todos participemos en una colusión para no tener que ver frente a
frente los efectos ocultos de nuestras elecciones. En todos los grupos, desde la
familia a la empresa y hasta la sociedad en su conjunto, existen cuatro reglas de
atención que rigen la proporción entre la información y la ignorancia y que, por
lo tanto, tienen graves consecuencias”.
Para él, las dos primeras reglas determinan qué información compartimos
(esto es de lo que nos damos cuenta; éste es el nombre que le damos) y el segun-
do par de reglas determina nuestro nivel de ignorancia (esto es de lo que no nos
damos cuenta; esto es lo que decimos al respecto).

“En el lenguaje de la teoría económica, estas cuatro reglas pueden expresarse de la si-
guiente manera: en el mercado, lo que vemos y nombramos representa la informa-
ción que tenemos sobre un producto. Los aspectos del producto que pasan desaperci-
bidos y, en consecuencia, no les ponemos ningún nombre, representan nuestra igno-
rancia. Estas reglas de atención explican por qué, por desgracia, los compradores no
castigan los efectos nocivos de los productos ni premian los efectos positivos de los
mismos”.

¿Quién es responsable de esta situación?, Goleman plantea que los psicoana-


listas utilizan el término “proyección” para designar el comportamiento que im-
plica la atribución de nuestras deficiencias a alguien o algo más, pero nunca a
nosotros mismos.
Para redondear estas últimas ideas, el autor considera que:

“El mundo del comercio responde a los deseos de los consumidores; el libre mercado
nos brinda, por lo menos en teoría, lo que queremos comprar, pero esto significa que
todos nosotros podemos convertirnos, en cada etapa, en agentes activos para incre-
mentar a gran escala las mejoras que necesitamos con desesperación. La inteligencia
que podría salvarnos de nosotros mismos requiere que todos estemos conscientes de
lo que pasa y que hagamos un esfuerzo coordinado en nuestra calidad de comprado-
res, hombres de negocios y ciudadanos”.

Haciendo un alto en el camino de la reflexión y análisis sobre este tema tan


complejo, el relato de una historia de supervivencia milenaria a las condiciones

Cristina Cortinas de Nava


75

más adversas posibles que se cita a continuación, nos da una idea de la sabiduría
humana y, en el caso de México, nos lleva a reflexionar sobre casos similares de
comunidades que podrían darnos lecciones de supervivencia en condiciones de
compenetración con la naturaleza y de respeto a ésta y a sí mismos (algunas de
las cuales esperamos se compartan en el Encuentro Nacional de Organizaciones
Ciudadanas al que hace mención este documento).

Ejemplo de Inteligencia Ecológica


“Sher, es un pueblo diminuto en el Tibet, ha logrado existir durante más de mil
años a pesar de su terrible ubicación: colgado de una estrecha cama de roca a lo
largo de una ladera empinada. Este lugar del árido altiplano tibetano recibe ape-
nas 7.5 centímetros de lluvia al año, pero cada gota se colecta en un antiguo
sistema de riego. La temperatura media anual es cercana a la congelación y de
diciembre a febrero puede bajar de 10 a 20 °F (-6 a -12 °C). Las ovejas de la
región poseen una lana muy gruesa que conserva el calor de una manera increí-
ble; la lana cardada y tejida en el pueblo sirve para fabricar mantas y prendas de
vestir que ayudan a los habitantes a soportar los gélidos inviernos sin más cale-
facción que el fuego del hogar.
Los tejados de las casas de piedra y estera deben cambiarse cada diez años y
los sauces plantados a lo largo de los canales de riego proporcionan el material
necesario para los mismos. Cada vez que se corta una rama para un tejado, se
injerta una rama nueva en el árbol. Un sauce vive alrededor de cuatrocientos
años y cada vez que muere alguno, se planta uno nuevo. El desperdicio humano
se recicla como fertilizante para hierbas, verduras y campos de cebada, el princi-
pal ingrediente del plato típico, tsampa, y tubérculos que se guardan para el
invierno.
Durante siglos, la población de Sher ha permanecido estable en alrededor de
trescientos habitantes”.
Daniel Goleman puntualiza que los tres factores naturales para la superviven-
cia de la comunidad tibetana del ejemplo anterior, han sido “la luz del sol, el
agua de la lluvia y la sabiduría de utilizar los recursos de la mejor manera posi-
ble” lo cual pudiera ser calificado como “inteligencia ecológica”. Para él, la inte-
ligencia se refiere a “la capacidad de aprender de la experiencia y de tratar en
forma eficaz nuestro medio ambiente, y el término ecológico se refiere al cono-
cimiento de los organismos y sus ecosistemas. La inteligencia ecológica nos per-

El día en que muera el sol 


76

mite aplicar lo que aprendemos sobre cómo la actividad humana interfiere en los
ecosistemas, de tal manera que hagamos el menor daño posible y podamos vivir
nuevamente de manera sustentable en nuestro nicho, que en la actualidad es
todo el planeta.
…Todas las culturas nativas han hecho gala de estos talentos al adaptarse a
su medio ambiente particular”.

“Algunos ven en la naturaleza ridículo y deformidad y otros apenas la ven, pero para
un hombre con imaginación, la naturaleza es la Imaginación misma. Lo que un
hombre ve depende de lo que él mismo es”.
William Blake

Para dicho autor, los psicólogos —por lo general— “consideran que la inteli-
gencia reside en el interior de los individuos, pero las habilidades ecológicas que
necesitamos para sobrevivir en la actualidad debe adoptar la forma de una inteli-
gencia colectiva, una que podamos aprender y dominar como especie y que se
encuentre distribuida entre vastas redes de personas”.
Por su parte, los antropólogos evolutivos consideran, según Goleman, “que
las habilidades cognitivas necesarias para una inteligencia compartida constitu-
yen una característica exclusiva de los seres humanos, misma que desempeñó un
papel vital en la supervivencia de nuestra especie en las primeras etapas de su
existencia”.

“Hoy en día, debemos aprovechar al máximo esta capacidad de compartir nuestros


conocimientos para salir airosos de los nuevos desafíos que amenazan nuestra super-
vivencia.
Una inteligencia colectiva bien distribuida incrementa el conocimiento consciente ya
sea entre amigos y familiares, dentro de una empresa o en la sociedad en su conjunto.
La colaboración y el intercambio de información son fundamentales para adquirir los
conocimientos ecológicos esenciales y los datos que necesitamos para actuar por el
bien común”.

Si siguiéramos el ejemplo de los enjambres de hormigas, indica Goleman,


nuestras metas ecológicas podrían reducirse a:

Cristina Cortinas de Nava


77

1. Conocer los efectos


2. Favorecer las mejoras
3. Compartir lo que se aprende

Esto último traería como consecuencia “el incremento constante de nuestra


inteligencia ecológica, si tenemos siempre presentes las verdaderas consecuencias
de lo que hacemos y compramos, si nos decidimos a efectuar cambios positivos y
si compartimos lo que sabemos para que otros puedan hacer lo mismo”.
En el caso de México, esta inteligencia ecológica colectiva, se ve reflejada en
las iniciativas ciudadanas para que se recolecten y reciclen las pilas y baterías,
para que se sustituyan las bolsas de plástico por otro tipo de bolsas no desecha-
bles en las tiendas, para que los residuos orgánicos de alimentos y de jardinería
no vayan a parar a la basura sino que se transformen y aprovechen como mejora-
dores de suelos, así como en la organización del Primer Encuentro Nacional de
Organizaciones Ciudadanas Involucradas en la Prevención y Gestión Integral de
Residuos, para intercambiar experiencias al respecto, por citar algunos ejemplos.
D. Goleman menciona que una manera de mejorar nuestra inteligencia
ecológica colectiva es conocer formas de clasificar y pensar en los efectos de los
productos en tres campos interrelacionados: la geosfera (incluido el clima), la
biosfera (incluidos los diversos organismos vivos) y la sociósfera en la que se con-
sideren preocupaciones humanas, como las condiciones laborales de los obreros
(o el trabajo infantil).

El día en que muera el sol 


78

Para ilustrar los distintos tipos de daños que pueden estar asociados al ciclo
de vida de los materiales y productos, baste mencionar el cambio climático por la
liberación al aire de los gases con efecto de invernadero, la “eutrofización” de
cuerpos de agua superficiales por el vertimiento de descargas que acarrean nutri-
mentos como el nitrógeno y fósforo provenientes de fertilizantes o materia orgá-
nica como el estiércol animal y las heces humanas. No menos importante es la
destrucción provocada por los seres humanos de los bosques, la sobreexplotación
de acuíferos, la erosión de los suelos y su contaminación por agroquímicos y
basura o residuos de diferente índole, particularmente los no biodegradables o de
lenta degradación.
La dimensión social, indica Goleman, tiene que ver con los efectos humanos
positivos y negativos, además advierte que algunas veces tiene sentido incluir esta
dimensión en los análisis de ciclo de vida de los materiales y productos, pero a
veces no lo tiene. En el caso de las zonas de pobreza en donde operen las empre-
sas pueden encontrarse beneficios de la inclusión del efecto social en los análisis
del ciclo de vida de sus productos.

“Si una empresa se involucra con una comunidad local, da un trato equitativo a las
mujeres, es filantrópica con la localidad, paga salarios de subsistencia plena o partici-
pa en movimientos internacionales para mejorar las condiciones laborales, todos estos
son efectos positivos”.

Una consideración importante en este contexto, es la relativa a preguntarnos:

- ¿cuánto de cuáles impactos genera el ciclo de vida de un producto, y cómo podemos


llegar a un resultado deseado con el mínimo de daño general?
- ¿cómo podemos todos, desde compradores, hasta fabricantes, participar en la reduc-
ción de este daño?
- ¿por qué no podemos conocer los efectos reales de todo lo que adquirimos cuando
estamos decidiendo si lo compramos o no? y
- ¿de qué manera el hecho de conocerlos transformaría nuestro mundo?
“La falta generalizada de indicadores autorizados que alerten a los consumidores so-
bre los efectos ocultos de lo que compran se traduce en que el mercado ofrece sólo
una recompensa esporádica o ínfima a los productos que son ecológicamente correc-
tos, por lo que hay poca presión competitiva que obligue a mejorar los productos.

Cristina Cortinas de Nava


79

…los efectos ecológicos que antes estaban ocultos se convierten en una fuerza de
mercado.
…La esencia de la transparencia radica en que las personas informadas transmitan
información a las no informadas”.

D. Goleman enfatiza que: “Cuando los compradores expresen su preferencia


por productos más seguros, más sustentables y más humanos, crearán un incen-
tivo fiscal agregado para que las empresas examinen sus métodos de fabricación,
materiales y prácticas. Donde haya efectos adversos, esta fuerza económica redu-
cirá el riesgo financiero e incrementará la ventaja financiera para aquellas empre-
sas que estén desarrollando mejores alternativas”.

“El mundo del comercio está repleto de procesos y tecnologías que necesitan reinven-
tarse, lo que constituye oportunidades comerciales que pueden impulsar la creación
de valor mediante la innovación en la siguiente década o más.
…la transparencia radical puede crear un terreno de juego competitivo nuevo y lleno
de vitalidad, donde hacer lo correcto también signifique hacer lo mejor. Las recom-
pensas serán para las empresas que innoven con más rapidez y optimicen característi-
cas como la sustentabilidad que los consumidores están usando para comparar pro-
ductos y marcas”.

El multicitado libro sobre la inteligencia ecológica aborda otros temas de in-


terés para los consumidores y productores, que no serán resumidos en el contex-
to del presente documento, que se busca culminar con la mención a una de las
iniciativas que nos pueden dar una idea de hacia dónde evolucionará este campo
y las opciones que tendremos a nuestro alcance para decidir qué productos com-
prar en las tiendas que sean amigables con el ambiente, la salud y a lo largo de
cuyo ciclo de vida se obtienen beneficios sociales.
Daniel Goleman destaca la contribución de la empresa GoodGuide Inc., de
carácter benéfico, a que cambie “la forma en que la gente ve e interactúa con
productos y empresas mediante el suministro de información amplia y rigurosa
en el punto de compra”.
GoodGuide ha logrado obtener el acceso a cientos de bases de datos que le
permiten conocer el historial de numerosos productos y calcular sus efectos am-
bientales específicos durante la fabricación, transporte, empleo y desecho de los
mismos. Según Goleman “en un nivel macroscópico, puede determinar la posi-

El día en que muera el sol 


80

ción que ocupa una empresa en comparación con otras dentro del mismo sector
en lo que se refiere al medio ambiente, la salud o la sociedad, así como determi-
nar qué marca o empresa ha mejorado con el tiempo. Además, “puede evaluar las
políticas de una compañía, la cantidad de información esencial que da a conocer
sobre sus productos y, en última instancia, los efectos que causa la compañía en
sus trabajadores, los consumidores, las comunidades y el medio ambiente”.
Para probar la accesibilidad de sus primeros sistemas de transmisión de esta
información a los consumidores, GoodGuide trabaja con un grupo de “eco-
papás” que según la empresa constituyen la punta del iceberg de los consumido-
res preocupados y espera que ellos —a través de sus propias redes sociales— le
ayuden a difundir la estrategia para informar sobre los resultados de los análisis
del ciclo de vida de los productos de los cuales tiene conocimiento. En un inicio,
su sistema computarizado abarca 50 mil marcas de productos de cuidado perso-
nal y de limpieza doméstica, pero espera en versiones subsecuentes agregar otras
categorías como alimentos, aparatos electrónicos y prendas de vestir. En su pri-
mer ensayo, los consumidores han podido dirigir las cámaras de sus teléfonos
celulares al código de barras de los productos para enviarles dicha información y
recibir en automático la evaluación correspondiente.

Cristina Cortinas de Nava


GENARO DAVID GÓNGORA PIMENTEL*

El juez frente a los problemas ambientales*

“Cuando vuelvo mis ojos hacia los trabajos de los


hombres y contemplo las ciudades levantadas en tan-
tas partes, todos los elementos utilizados, las lenguas
establecidas, los pueblos organizados, los puertos
construidos, los mares conocidos, la tierra y el cielo
medido, el mundo me parece viejo.
Pero cuando encuentro a los hombres inciertos sobre
los primeros principios de la medicina y de la agricul-
tura, sobre las propiedades de las sustancias comu-
nes, sobre el conocimiento de las enfermedades que los
afligen, la tierra me parece habitada apenas ayer…”.
Dionisio Diderot.
Pensamientos filosóficos. París, 1746.

Inicio mi intervención ante esta distinguida audiencia citando a Diderot, filósofo


francés del siglo XVIII, quien junto a Holbach, Helvecio y Lamettrie hizo frente
a las consecuencias del ateísmo imperante en la época, tratando de resolver dos
cuestiones esenciales: saber si el hombre vive en un mundo, movido por una
fuerza indiferente o inteligente y encontrar su fundamento natural, suficiente
para su conducta moral.
Como Diderot, vemos que esa incertidumbre campea por el mundo, no por la
ignorancia de los principios de la agricultura o de las propiedades de las substan-
cias, sino por el conocimiento de los riesgos ambientales, sus consecuencias y las
condiciones de vulnerabilidad de la especie humana. Lo que causaba desazón a
los franceses del siglo XVIII suponía la afectación a la salud y desarrollo de una
comunidad; lo que hoy nos aflige es una amenaza global.

*
Ministro en retiro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
*
Conferencia en el Foro Ambiental Internacional, Buenos Aires 2008. Publicada en la revista
Lex, Difusión y Análisis, número 103, de enero de 2009, Editora Laguna.
82

El problema no es menor.
En el ámbito global, numerosas sustancias químicas se han vertido al medio
ambiente y forman parte de nuestra economía industrial. Los “disruptores endo-
crinos” interfieren en el funcionamiento del sistema hormonal suplantando a las
hormonas naturales, bloqueando o aumentando su acción o disminuyendo sus
niveles; no son venenos clásicos ni cancerígenos típicos, pero se acumulan en el
cuerpo, sometiendo a las especies a una exposición de bajo nivel pero de larga
duración, sin precedentes en nuestra historia, cuyos efectos, en los seres huma-
nos, están determinados por los estudios científicos.1
La actividad industrial y minera arroja al ambiente metales tóxicos. Sobre los
riesgos asociados con la metalurgia, el historiador griego Plutarco relataba, hace
más de 1900 años, los daños que provocaba a los trabajadores de las minas y las
fundiciones, la exposición a esos “metales pesados”. Hoy sabemos que algunos de
ellos ingresan habitualmente a nuestro organismo en porciones menores, vehicu-
lizados por los alimentos, el agua o el aire que respiramos, acumulándose en
nuestro organismo con graves daños a la salud.2
La emisión de gases contaminantes, principalmente dióxido de carbono, aso-
ciado al desarrollo económico, es considerada como el factor que más influye en
el calentamiento global y sus consecuencias están presentes en el clima, en los
ciclos hidrológicos y biogeoquímicos, en los ecosistemas y en la economía del
mundo.3
En lo regional, las agendas ambientales de los países tratan de resolver priori-
dades como la conservación de los mantos acuíferos, la disponibilidad de agua, la
sustitución de las fuentes de energía y del transporte, la contaminación atmosfé-
rica, el manejo de residuos sólidos y agua residual, el confinamiento de sustan-
cias peligrosas, la conservación del suelo y deforestación.

1
Cfr. José Santamarta. La amenaza de los disruptores endocrinos. Revisor y coeditor de la edición
en castellano del libro Nuestro Futuro Robado, escrito por Theo COLBORN, Dianne DUMANOSKI y
Meter MYERS.
2
Cfr. Norberto I. Schinitman. Metales pesados, ambiente y salud. En este artículo propone un
método para clarificar la expresión “metales pesados” asociados a aspectos ambientales.
3
Cfr. Stern Review on the Economics of Climate change. Publicado el 30 de noviembre de 2000.
Afirma que se necesita una inversión equivalente al 1% del PIB mundial para mitigar los efectos
del cambio climático y que de no hacerse dicha inversión, las naciones se expondrían a una rece-
sión que podría alcanzar el 20% del PIB global.

Genaro David Góngora Pimentel


83

En la tutela al medio ambiente, entendido como el conjunto de condiciones,


leyes, influencias e interacciones de orden físico, químico y biológico, que rigen
la vida en todas sus formas,4 —al macro-bien y sus subsistemas, como lo explica
el señor Ministro Ricardo Luis Lorenzetti—5 subyace la preservación de la espe-
cie humana tal como la conocemos hoy.
Y, en este drama ambiental ¿qué papel representan el derecho y los jueces?
En las tres últimas décadas, en la mayoría de los países ocurrió, simultánea-
mente, una rápida modernización de la economía y un crecimiento acelerado de
la población. Durante este periodo, se consideró que, con la urbanización y la
industrialización, se mejoraría la calidad de vida de la población, pero no se pre-
vió el impacto que ese desarrollo tendría sobre los recursos naturales y el medio
ambiente.
La legislación ambiental, en ese entonces vigente, centraba su interés más
en sancionar que en prevenir, más en corregir los efectos de la contaminación
sobre la salud humana, que proponer una solución integral a las causas que la
originaban.
Una concepción amplia de la protección al medio ambiente, la preservación y
restauración del equilibrio ecológico, exigía, entonces, el establecimiento de un
sistema de normas, políticas e instituciones que consideraran al problema am-
biental de manera orgánica, a partir de la indisoluble vinculación entre el medio
ambiente y el desarrollo.
Consecuencia de esa visión, los países introdujeron a sus legislaciones am-
bientales conceptos con una mayor carga valorativa e integraron instrumentos
diseñados específicamente para darles eficacia como el censo ecológico, la evalua-
ción del impacto ambiental, las normas técnicas ecológicas, así como normas
paralelas relacionadas con la planeación, la regulación de las actividades produc-
tivas y de servicios, los estímulos fiscales y los financiamientos.
Con ese renovado derecho ambiental las cosas debían mejorar; sin embargo,
no ha sido así, al menos, no lo esperado, las normas, principios e instituciones

4
Cfr. Ley brasileña (6938/81, artículo 3, I).
5
Cfr. Teoría del Derecho Ambiental, primera edición, Buenos Aires, La Ley, 2008, pp. 13 y ss. El
autor señala que en el concepto de “ambiente” corresponde distinguir entre el “macro-bien” y los
“micro-bienes”. Explica que el ambiente es un “macro-bien” y como tal es un sistema lo cual
significa que en más que sus partes: es la interacción de todas ellas. En los “micro-bienes” subsume
la fauna, la flora, el paisaje, los aspectos culturales, el suelo, etc.

El día en que muera el sol 


84

del derecho ambiental parecen insuficientes para la prevención de riesgos y su


solución, a veces, el derecho parece difuminarse.
Antonio Azuela6 en su interesante aproximación sociológica al derecho am-
biental, señala que con la juridificación de los problemas no se agota lo que la
sociedad espera. Dado que en la sociedad hay más de una expectativa sobre qué
hacer respecto de los problemas, el derecho no puede reflejar a la sociedad en
toda su complejidad, sus normas generan una drástica simplificación de tales
expectativas y, muchas veces, una profunda distorsión y, en el peor de los casos,
trae consigo una pérdida de sentido del derecho como un instrumento de solu-
ción y prevención de riesgos.
El derecho ocupa un lugar destacado, sino el principal, en la cuestión am-
biental, y su contenido no siempre satisface las expectativas que en él depositan
los grupos sociales. La enorme cantidad de divergencias que se presentan frente a
los contenidos materiales de la legislación ambiental es un tema que el derecho
debe resolver con el auxilio de las disciplinas sociales.7
¿Cómo conciliar los intereses de una comunidad y una empresa frente al con-
finamiento de residuos tóxicos; entre los defensores de una especie y los practi-
cantes de la cacería; entre el derecho al ambiente sano y el progreso económico
de las naciones?
En esa confrontación, el establecimiento de las garantías eficaces de los dere-
chos ambientales de los ciudadanos y la colectividad y una lectura garantista de
las normas ambientales parecen el inicio de la solución.
Ninguna duda cabe que la problemática ambiental —aquí incluyo tanto a los
temas regionales como a los globales— exige una mayor carga valorativa. La
existencia de un valor permite fijar fines concretos y, al mismo tiempo, constitu-
ye un parámetro para determinar si el resultado obtenido es o no acorde con los
valores tutelados.
Aunque es responsabilidad del legislador impregnar a las normas de un alto
contenido valorativo, en la judicialización de los problemas ambientales corres-
ponde al juez la tutela efectiva del medio ambiente. Ese es el imperativo del
juzgador.

6
Visionarios y Pragmáticos, primera edición, México, Universidad Nacional Autónoma de México,
2006, pp. 92 y ss.
7
Antonio Azuela, ob. cit., p. 112.

Genaro David Góngora Pimentel


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El juez no puede esperar a que el legislador emita leyes positivas, pues en su


quehacer debe trabajar con el marco normativo vigente, positivo o no, pero lo
que sí puede hacer es construir criterios jurídicos a partir de una lectura garantis-
ta de las leyes ambientales.
José Luis Serrano8 señala que una lectura garantista-ecologista del derecho
ambiental exige recordar que los planos normativos del derecho son siempre ten-
dencialmente ecológicos, mientras que los planos operativos son siempre tenden-
cialmente ecocidas, de modo que el fundamento de esta necesidad, obedece a que
en la medida en que subimos por la escala de validez encontramos con más faci-
lidad postulados ecológicos como el principio de desarrollo sostenible o el dere-
cho fundamental a un medio ambiente adecuado; y en la medida en que bajamos
por la escala de la operatividad, hallamos una mayor tendencia al ecocidio.
En mi experiencia como Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Na-
ción de México, he participado en la discusión y resolución de algunas controver-
sias constitucionales relacionadas con las normas ambientales.
Enseguida haré referencia a cuatro casos de especial interés.
Amparo en revisión 1398/2005, promovido por Pemex Exploración y
Producción, se impugnó el artículo 31, fracción XI, de la Ley General para la
Prevención y Gestión Integral de Residuos y su acto de aplicación, por el cual la
autoridad ambiental atribuyó a los “lodos de perforación base aceite”, el carácter de
residuos peligrosos.
En la sentencia, la Segunda Sala estimó fundado el concepto de violación re-
lativo a la indebida fundamentación y motivación del acto de la autoridad.
En ese asunto, voté en contra, porque en mi opinión no existía ese vicio en el
acto de autoridad, porque la clasificación de los “lodos de perforación base aceite”,
como residuos peligrosos, está contenida expresamente en el artículo 31, frac-
ción XI, de la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Resi-
duos, debido a lo cual, respecto a tal sustancia bastaba que la autoridad adminis-
trativa invocara el precepto citado, para estimar que el oficio cumplía con los
requisitos de fundamentación y motivación exigidos por el artículo 16 de la
Constitución federal, máxime que el organismo quejoso reconoció expresamente
en su demanda, que el material indicado lo utilizaba en sus labores de perfora-

8
Principios de derecho ambiental y ecología jurídica, primera edición, España, Trotta, SA. 2007, p.
141.

El día en que muera el sol 


86

ción, terminación y mantenimiento de pozos petroleros —lo cual constituía


confesión expresa con valor probatorio pleno.
En mi opinión, la inclusión de los recortes de perforación resultantes de la
labor de perforación, como residuos peligrosos, obligaba a considerar el principio
de prevención en materia de derecho ambiental, consistente en que, “cuando
exista la amenaza de daño grave o irreversible, la falta de pruebas científicas definiti-
vas no debe usarse como justificación para posponer las medidas encaminadas a
evitar la degradación ambiental y a proteger los ecosistemas”; principio conforme al
cual, la sociedad no puede esperar hasta conocer todas las respuestas, antes de
tomar medidas que protejan la salud humana o el medio ambiente de un riesgo
potencial.9
Luego, siempre que, careciendo de certidumbre científica,10 exista la amenaza
de daño grave e irreversible al medio ambiente, a la salud humana o a las espe-
cies, deben tomarse las medidas preventivas atinentes, en protección al derecho
que toda persona tiene a gozar de un medio ambiente adecuado, establecido en el
artículo 4° de la Constitución federal. Desafortunadamente la Segunda Sala no
lo vio de esa manera.
El segundo caso es el relativo a la contradicción de tesis 193/2005-SS —
este tipo de asuntos se suscita, de acuerdo con el artículo 197-A de la Ley de
Amparo, cuando los Tribunales Colegiados de Circuito sostienen criterios opues-
tos ante casos semejantes— se analizó lo relativo a si, previo a la práctica de una
visita de inspección para verificar el cumplimiento de la Ley General de Equili-
brio Ecológico y la Protección al Ambiente, la autoridad aplicando supletoria-

9
Principio contenido en el artículo 1º, de la Ley General de Prevención y Gestión Integral de
Residuos.
10
Una razón para clasificar a los “lodos de perforación base aceite” como residuos peligrosos era
que no existen evidencias, científicamente sólidas, para estimar que las concentraciones de hidro-
carburo contenidas en aquellas sustancias no son tóxicas o inocuas al ambiente y a la salud huma-
na, ya sea por exposición directa o por bio-acumulación, pues incluso instancias internacionales,
como el Programa Ambiental de las Naciones Unidas, recomiendan que se utilicen lodos basados
en agua no tóxicos y que se minimice el uso de lodos base aceite. De ahí que si los recortes de
perforación, al salir de los pozos de perforación, se mezclan con los “lodos de perforación base
aceite”, éstos considerados expresamente por la ley como residuos peligrosos, lógico es que la mez-
cla de ambos elementos provoquen que el residuo clasificado como “peligroso” contamine al diverso
residuo que resulta de la labor de perforación en que aquél se utilice, sin que pueda existir certi-
dumbre suficiente, de que la separación de uno y otro, eliminen de los recortes de perforación, todo
vestigio de los lodos de perforación base aceite.

Genaro David Góngora Pimentel


87

mente el artículo 36 de la Ley Federal de Procedimiento Administrativo debe


notificar previamente la realización de tal visita.
En ese asunto, se concluyó que ese precepto no es aplicable supletoriamente a
las visitas de inspección previstas en los artículos 162 a 164 de la ley ambiental
relativa, en virtud de que estos dispositivos regulan suficientemente la forma en
que tales visitas deben desarrollarse; además, la circunstancia de que el legislador
no haya establecido que la orden de inspección se notifique personalmente, ni
que la diligencia se efectúe previo citatorio, no se debe a olvido u omisión, sino a
la intención deliberada de evitar que el visitado, al ser alertado, oculte los hechos
violatorios, impidiendo que la diligencia de inspección satisfaga su objetivo pri-
mordial de detectar la verdadera situación del lugar visitado.11
El tercer caso es la controversia constitucional 57/2004. En éste, la Fe-
deración, a través del Poder Ejecutivo federal, demandó la invalidez de la “Nor-
ma Ambiental para el Distrito Federal NADF-003-AGUA-2002 que establece
las condiciones y requisitos para la recarga en el Distrito Federal, por inyección
directa de agua residual tratada al acuífero de la Zona Metropolitana de la Ciu-
dad de México”,12 por considerar que tal norma invadía la esfera de competencia
de la Federación.
La litis planteada obligaba a decidir si las facultades que las normas constitu-
cionales otorgan a la Federación, en materia de uso o aprovechamiento de las
aguas de jurisdicción federal, dentro de las que se encuentran las subterráneas,
implicaban también la de expedir normas para la inyección de aguas residuales
en el subsuelo, o bien, si se trataba de una facultad relativa a la protección al
ambiente, preservación y restauración del equilibrio ecológico, materia concu-
rrente en términos del artículo 73, fracción XXIX-G, de la Constitución federal.
En la sentencia, el Tribunal en Pleno, por mayoría de nueve votos, declaró la
invalidez de la norma antes referida, por estimar que invadía la esfera de compe-
tencia de la Federación.

11
Jurisprudencia 2ª/J. 8/2006, publicada en el Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta,
tomo XXIII, febrero de dos mil seis, página ochocientos diecisiete, de rubro “VISITAS DE INS-
PECCIÓN PARA VERIFICAR EL CUMPLIMIENTO DE LA LEY GENERAL DEL
EQUILIBRIO ECOLÓGICO Y LA PROTECCIÓN AL AMBIENTE Y DE LAS DISPO-
SICIONES QUE DE ELLA DERIVEN. SU PRÁCTICA NO DEBE ESTAR PRECEDI-
DA DE NOTIFICACIÓN PERSONAL NI DE CITATORIO”.
12
Expedida por la Secretaría del Medio Ambiente del Distrito Federal y el Gobierno del Distrito
Federal, publicada el 26 de marzo de 2004 en la Gaceta Oficial de esa entidad.

El día en que muera el sol 


88

En la discusión del caso, expresé que, para abordar el estudio, debía darse res-
puesta a un primer cuestionamiento: La recarga del acuífero ¿es una cuestión de
uso o aprovechamiento del agua?, o, en contrapartida, ¿se trata de una cuestión
de preservación y restauración del equilibrio ecológico?
Ese aspecto era trascendente, porque si nos decidíamos por la primera opción,
como lo hizo la sentencia, resulta evidente que estamos ante una facultad de
la Federación; pero si nos enfrentamos ante una norma de carácter ambiental,
tendremos que atender al sistema de facultades concurrentes; pero entonces
había que formular un nuevo cuestionamiento relativo a si conforme al sistema
de concurrencia ¿tiene facultades el Distrito Federal para dictar normas relacio-
nadas con la infiltración de aguas residuales en el acuífero o éstas pertenecen
únicamente a la Federación?
En cuanto al primer cuestionamiento: aumentar o mantener el volumen del
agua de un acuífero, consideramos los ministros de la minoría, que no es una
medida relacionada con el uso o aprovechamiento, sino una medida indudable-
mente ambiental y, por tanto, se introduce en el sistema de concurrencia previs-
to por la Constitución mexicana.
En ese sentido advertimos que las facultades relativas al aprovechamiento o el
uso de las aguas no es sinónimo de las facultades relativas a su protección, pues
los aprovechamientos únicamente giran sobre la actividad material de utilización
de esas aguas: uso público urbano, uso agrícola, uso en generación de energía
eléctrica y uso en otras actividades productivas, mas no sobre la protección del
recurso. Luego, tener facultades para regular el uso y aprovechamiento del agua,
no es sinónimo de tener facultades para regular toda la materia del agua, la cual,
por ser un recurso necesario para la vida se introduce en la perspectiva ambiental
y cae, por tanto, en el sistema de concurrencia.
Con relación al segundo cuestionamiento, esto es, determinar si la norma
ambiental impugnada se refiere a uso o aprovechamiento o bien, a la protección
del ambiente consideramos, de acuerdo con el documento descriptivo, que la
norma tiene como finalidad la protección del acuífero de la Ciudad de México,
contribuyendo con la reutilización y el cuidado de la calidad del agua residual
que se utilice para la recarga del acuífero, por lo que es inconcuso que se está
ante una cuestión de equilibrio ecológico y protección al ambiente y no de uso o
aprovechamiento.

Genaro David Góngora Pimentel


89

Y por lo que hace al tercer cuestionamiento, sostuvimos que el Distrito Fede-


ral tiene facultades para dictar normas relacionadas con la infiltración de aguas
residuales en el acuífero de la zona metropolitana, porque nuestra Constitución
política acoge en forma decidida y prioritaria, un sistema normativo ambiental
cuya finalidad consiste en mitigar la tendencia inercial hacia una catástrofe en
este aspecto. Evidentemente, fenómenos como el calentamiento de la tierra, la
desertificación de los suelos, la limitación de los recursos hídricos, el exterminio
de las especies y de los ecosistemas, el debilitamiento de los componentes de la
capa de ozono, la contaminación del aire, del mar, de la atmósfera, etcétera, se
constituyeron en factores y variables que han sido considerados por el Órgano
Reformador de la Constitución, el cual ha producido instrumentos jurídico-
políticos tendentes a la conservación y disfrute de un ambiente sano para la
promoción y preservación de una calidad de vida, así como para la protección de
los bienes naturales y de la riqueza ecológica necesaria para la promoción del
bienestar general.
Por último, referiré la controversia constitucional 6/2004, que es otro
episodio en lo que parece ser “la guerra por el agua” entre el Distrito Federal y el
Estado de México.
En los antecedentes del caso, el Gobernador del Estado de México solicitó a
la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales, la terminación del con-
venio13 relativo a la explotación del acuífero de la cuenca del Río Lerma, celebra-
do entre el Estado de México, el Distrito Federal y las entonces secretarías de
Recursos Hidráulicos y de Agricultura y Ganadería; asimismo, solicitó la revoca-
ción del título de concesión correspondiente.14
Ante la negativa de la autoridad, la Legislatura del Estado de México, promo-
vió controversia constitucional. En la sentencia, la Suprema Corte determinó
que en el caso, sólo se impugnaba el oficio —al cual reconoció validez— sin
hacer referencia al tema ambiental subyacente en el concepto de invalidez consis-
tente, esencialmente, en el grave desequilibrio ecológico ocasionado por la sobre-
explotación de la cuenca del río Lerma.

13
Publicado en el Diario Oficial de la Federación el dieciséis de diciembre de mil novecientos
noventa y seis.
14
Otorgado al Distrito Federal el cuatro de marzo de mil novecientos noventa y seis, para usar o
aprovechar un volumen de trescientos nueve millones cincuenta y dos mil ochocientos metros
cúbicos anuales de aguas nacionales superficiales, y setecientos ochenta millones quinientos diecis-
éis mil metros cúbicos anuales de aguas del subsuelo.

El día en que muera el sol 


90

En mi opinión, la sentencia debió estudiar el concepto de invalidez relativo a


la violación del derecho fundamental a un medio ambiente adecuado, puesto que
la parte actora adujo que la abstención a no dar por concluido el convenio y la
concesión, se traduce en una violación a las garantías individuales de los habitan-
tes del Estado de México, consagradas en el artículo 4º constitucional, al permi-
tir que continúe la sobreexplotación de los mantos acuíferos, con el consiguiente
deterioro del ecosistema de la región central del país.
Como podrán ustedes advertir de la relatoría de estos cuatro casos, analizados
por la Suprema Corte de Justicia de México, en tres de ellos, propuse una solu-
ción distinta a la que finalmente se adoptó como sentencia.
Con todo, no es mi intención poner sobre la mesa discusión, si la decisión de
la mayoría de los señores ministros fue correcta o no, el propósito que me anima
es demostrar que un mismo problema puede tener dos soluciones y que en la
materia ambiental cualquiera de ellas es compleja.
Compleja, porque el juez tiene que lidiar con normas altamente especializa-
das, con la apreciación de hechos y sus consecuencias futuras demostrables o no,
con la valoración de pruebas y evidencias científicas, pero también tiene que
lidiar con la presión ejercida por el gobernado afectado por el acto de autoridad o
con la presión ejercida por la comunidad. Sin duda, cuando un juez se sumerge
en un caso ambiental se convierte un poco en biólogo, en químico, en geólogo,
en psicólogo social, en urbanista.
Compleja, porque la transversalidad del derecho ambiental le obligará a anali-
zar aspectos de instituciones básicas como la propiedad de los recursos naturales,
la responsabilidad civil, penal o administrativa por el daño ambiental causado, la
legitimación para actuar de las autoridades administrativas y la prescripción,
entre otras.
Compleja, porque deberá considerar que la preservación del medio ambiente
se relaciona con otros derechos fundamentales, como el derecho a la vida, a la
salud, a la propiedad y a la información.
Sin duda, ante la complejidad del caso, el juez sentirá en lo profundo de su
ser una inmensa soledad, pero no, no está solo, lo acompaña su vocación de
juzgador.
Su vocación lo guiará en la construcción de la sentencia: se interiorizará del
caso hasta conocer sus últimos detalles; resolverá cualquier duda consultando a
los expertos y la bibliografía especializada; a falta de una norma que le dé susten-

Genaro David Góngora Pimentel


91

to a su conclusión, deberá aplicar los derechos fundamentales, los principios del


derecho ambiental y los que deriven de los tratados internacionales.
La respuesta judicial a estos problemas debe construirse siempre sobre la tute-
la efectiva del derecho al medio ambiente adecuado y nunca se deberá emitir un
veredicto sobre la base exclusiva de lo establecido en un determinado precepto,
vamos, una sentencia técnica, porque una resolución de ese tipo no es útil a
nadie: no lo es para la salvaguarda del medio ambiente, no lo es para la sociedad.
El juez, frente a un caso de riesgo ambiental, tiene el imperativo de antepo-
ner el valor subyacente en la norma ambiental —la preservación de la vida—, a
cualquier solución de índole política, económica o administrativa.
La solución ecológica será siempre la mejor solución económica y social.
Muchas gracias.

El día en que muera el sol 


MANUEL GONZÁLEZ OROPEZA*

El agua: objeto del derecho, la política y la administración*

I. PALABRAS INTRODUCTORIAS
Las tropas invasoras a Irak han roto el código ético de no utilizar el recurso acuí-
fero como instrumento de conquista y violencia contra la población civil. Este
precedente sienta un terrible antecedente en el Medio Oriente y en el mundo
entero, donde las tensiones y actos terroristas nunca habían llegado al grado de
violar la santidad del agua,1 a pesar de los fundamentalismos que se debaten en
esa región.
Pero las consecuencias de esa infausta guerra, criticada por la comunidad in-
ternacional, se esperan en el futuro y puede haber la sospecha de que ni el agua,
tan escasa como lo es en nuestro país y en nuestra región geográfica, y ajena a
los conflictos mundiales, se escape de actos terroristas que por nuestra vecindad
con los Estados Unidos, imponen a México una serie de compromisos ajenos a
su agenda nacional.
Aunque desde inicios del año 2002, las autoridades mexicanas han identifi-
cado a extranjeros de paso por nuestro país, con probable relación a la organiza-
ción Al-Qaeda, y algún periódico de los Estados Unidos ha insinuado, en el
primer cuatrimestre del 2003, que un ataque terrorista se está fraguando desde
México, la Policía Federal Preventiva no ha identificado ningún acto o grupo
terrorista en el territorio nacional, y nadie ha sido acusado de estos ilícitos.
Sin embargo, la tensión creada por los Estados Unidos como respuesta a los
ataques terroristas, llevó a aceptar la colaboración de investigadores de ese país,

*
Magistrado de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.
*
Publicado en el número 115 del Suplemento-Ecología de la revista Lex, difusión y análisis del
mes de enero de 2005.
1
Se reconoce que las Leyes Mora y judía fueron las que determinaron desde la más remota anti-
güedad, que el agua es de naturaleza sagrada, pues con ella, se ejecuta el rito del bautismo. Ira G.
Clark. Water in New México. A history of its management and use. University of New México Press.
Albuquerque. 1987., p. 10.
94

en la investigación del robo de varias toneladas de cianuro, que se verificó en


México, durante el segundo trimestre del 2002, y que se consideraba como posi-
ble línea de investigación, la de que dicho cianuro sería vertido en las presas o
ríos internacionales, el Bravo y el Colorado, para envenenar a la población fron-
teriza de ese país, aunque de paso, los estragos también serían para la nuestra.
Afortunadamente, hasta el momento no ha sucedido ello, y todo ello no ha sido
más que especulaciones, quizá precisamente porque México no ha apoyado nin-
guna invasión a otros países, de acuerdo a su clásica doctrina Estrada.
No obstante, la calidad del agua fronteriza entre ambos países es precaria y
sujeta a grandes cantidades de contaminantes, por la cantidad de pesticidas y
arsénico que se ha detectado en ella, provocando serios problemas de salud públi-
ca para la comunidad binacional que la consume y daños a la agricultura que se
labora en esas zonas.
Los peligros que plantean las oleadas de terrorismo e invasión desatadas a
partir del año 2001 y que afectan seriamente múltiples actividades comerciales,
así como pone bajo el rubro de seguridad nacional bienes y servicios que habían
estado alejados de cualquier consideración de esa naturaleza, como es la adminis-
tración de los recursos hidráulicos; obligan a optimizar dicha administración y a
reconsiderar cuál sería la mejor forma de organización administrativa, en conso-
nancia a la organización del Estado mexicano.
Es opinión sustentada en este ensayo, que el sistema federal que desde 1857
ha prevalecido en nuestro país, resulta el más compatible para una organización
descentralizada del recurso acuífero; pero que el sistema presidencialista, renova-
do en nuestro sistema constitucional a partir de 1917, representa la fuerza cen-
tralizadora más importante, por lo que la administración de agua, como parte de
la administración pública, no ha estado alejada de esta influencia concentradora.
Precisamente, como la administración del agua contiene la fuerza descentra-
lizadora de las cuencas y regiones por un lado, y la concentración de facultades
en autoridades centrales, por el otro, el primer punto del presente trabajo será
discutir, nuevamente, las características del federalismo mexicano y la viabilidad
o conveniencia bien de la centralización o descentralización en la administración
de los recursos hidráulicos.

Manuel González Oropeza


95

II. EL FEDERALISMO MEXICANO ESTÁ SUJETO A UNA


REFORMA SUSTANCIAL
La mayoría de los partidos políticos nacionales ha expresado su desencanto hacia
el actual sistema de distribución de competencias del Estado federal mexicano, a
través de diversas iniciativas de reformas constitucionales que tienden a modifi-
carlo. Si bien en agosto del 2003, la Cámara de Diputados se renovó en su inte-
gridad, la reforma del federalismo mexicano ha sido encomendada al Senado de
la República que continuará su labor hasta las próximas elecciones presidenciales
del 2006, por lo que es de esperarse que la Constitución y las leyes sean modifi-
cadas en el lapso comprendido en los próximos dos años. En la agenda legislativa
del Senado está como prioritaria la reforma de distribución de competencias del
Estado federal.
Como mencionamos en un ensayo anterior2 la actual distribución de compe-
tencias en el Estado federal proviene originalmente del Acta de Reformas a la
Constitución de 1824, aprobada en 1847, cuyo artículo 23 por primera vez
estableció en nuestro sistema federal una regla similar al actual artículo 124
constitucional y contempló como presupuesto que las facultades federales serían
pocas y expresas, a diferencia de los estados que tendrían facultades reservadas,
las cuales, por naturaleza, serían ilimitadas.
No obstante la intención de los constituyentes mexicanos, la Constitución
mexicana se ha reformado indefinida y crecientemente a partir de 1883, por lo
que ha ido acumulando a favor de la Federación múltiples facultades que antes
correspondían a los estados; lo anterior ha tenido como consecuencia que los
estados no participen en todas aquellas materias que ahora corresponden a la
Federación, pues la regla de distribución de competencias del artículo 124 cons-
titucional, cuenta como una de sus características, la exclusividad en el ejercicio
de sus facultades, bien sean expresas para la Federación, bien reservadas para los
estados.
Dichas reformas fueron propiciadas por el titular del Poder Ejecutivo Fede-
ral, por lo que el sistema presidencial ha sido el causante de la centralización
jurídica y política en las competencias constitucionales. A partir del año 2000,

2
GONZÁLEZ OROPEZA, Manuel. “La reforma jurídica del agua”. Lex. Difusión y análisis. 3ª Épo-
ca. Año VII. Julio 2002, número 85., p. IV-XXXVII.

El día en que muera el sol 


96

se aprecia, sin embargo, un cambio con la reforma constitucional indígena,3


ya que de todas las legislaturas estatales, fue una mera mayoría simple de 19
legislaturas, las que el 14 de agosto de 2001, aprobaron el nuevo artículo 2º
constitucional.4
Esta exclusividad en el ejercicio de facultades legislativas ha provocado una
ruptura del Estado federal mexicano, donde dos órdenes por separado y al mar-
gen uno de otro, pretenden cumplir en beneficio del mismo pueblo, tareas diver-
sas que son comunes y que por su naturaleza exigen complementariedad más que
separación.
De la misma manera, esta exclusividad y separación entre la Federación y los
estados en el ejercicio de sus facultades, no corresponde a los sistemas modernos
federales, donde la participación de las entidades federativas en la voluntad fede-
ral por un lado, y la subsidiariedad de las facultades federales en las facultades
locales por otro, presentan un marco de cooperación en el ejercicio de facultades
legislativas, así como de su implementación, distinto del marco de exclusión que
prevalece en el actual sistema.
Esta separación de facultades fue diseñada originalmente para evitar contro-
versias entre los niveles de gobierno federal y estatal que hacia 1847 ya provoca-
ba conflictos que amenazaban con la desunión, por la carencia de medios consti-
tucionales para su solución. Sin embargo, en la actualidad, estas controversias
que además de naturales son propiciadas por la pluralidad y democracia que
hemos alcanzado en nuestro país, ya están debidamente encausadas por la inter-

3
La reforma de 2001 es fundamentalmente producto de dos iniciativas: la primera, del entonces
Presidente Ernesto Zedillo, presentada el 14 de marzo de 1998 y la segunda, la conocida iniciativa
del Presidente Vicente Fox el 5 de diciembre de 2000. Ambas iniciativas coinciden en el fracaso
de la reforma de 1992, para justificar una más amplia reforma constitucional. En términos con-
cretos ambas iniciativas son fundamentalmente idénticas: definiendo a los pueblos indígenas, a la
libre determinación de los pueblos indígenas, a los elementos de la autonomía indígena, a la reite-
rada preocupación de que dicha autonomía no rompería la unidad nacional ni se crearía un “Esta-
do dentro de otro Estado” y a la separación de las autoridades tradicionales de las autoridades
municipales, dejando al municipio en sus términos como única forma de organización política
dentro de los pueblos indígenas.
4
Lo cual no deja de sorprender, ya que por vez primera una reforma iniciada por el Presidente de
la República no es aprobada con rapidez y por abrumadora mayoría, como era costumbre desde
1921, cuando comienzan las reformas constitucionales al texto vigente. Ocho Legislaturas votaron
en contra, algunas de ellas de manera muy abierta, y cuatro legislaturas se abstuvieron de votar, lo
cual hace un total de doce.

Manuel González Oropeza


97

vención de la Suprema Corte de Justicia, a través de las controversias constitu-


cionales a que se refiere el artículo 105 constitucional, o del Senado de la Re-
pública, a través de la solución de conflictos políticos, a que se refiere el artículo
76, fracción VI, de la Constitución.
Aunque este diseño de distribución de competencias cuenta ya con más de
ciento cincuenta años en vigor, la Constitución previene en el artículo 133 cons-
titucional que, además de la Constitución, las leyes federales y los tratados inter-
nacionales, serán la ley suprema de toda la Unión, lo cual implica que sean los
estados y sus autoridades quienes cumplan y hagan cumplir dicha ley suprema,
además de las autoridades federales que naturalmente cuentan con la obligación
de acatarla, tal como se desprende de la obligación de los jueces de cada Estado y
de los gobernadores, en el artículo 120 constitucional, de aplicar con preeminen-
cia dicha ley suprema, aunque contravenga la ley local. De la misma manera, los
poderes federales son integrados por electores de los estados y las reformas cons-
titucionales que otorgan nuevas facultades federales son aprobadas por las legisla-
turas de los mismos estados, por lo que no debiera existir la ficticia separación y
exclusividad de facultades.
Las iniciativas a consideración del Senado de la República coinciden en cali-
ficar de desproporcionada la abundancia de facultades exclusivas de la Federación
y de escasas a las facultades reservadas a los estados, lo cual contradice la inten-
ción original del constituyente de 1847. Sin embargo, las soluciones que propo-
nen no corresponden al defecto que pretenden subsanar, pues se conforman con
sistematizar las facultades exclusivas de la Federación y de ampliar un catálogo
enunciativo,5 a semejanza de las facultades expresas de la Federación, para los
estados. En nuestra opinión tal metodología en nada beneficia a los estados,
pues sus facultades reservadas no necesitan estar explícitas en la Constitución y,
al incluirlas, las someteríamos a la dinámica de requerir reformas constituciona-

5
Como lo propone la iniciativa del senador César Jáuregui. La idea de dos catálogos de competen-
cias, uno para las federales y otro para las provinciales ha sido ensayado en Canadá desde 1867, a
través de su Constitución (British North American Act), mediante los artículos 91 y 92, sin embar-
go, ante la duda sobre competencias nuevas, la discrecionalidad judicial ha fomentado interpreta-
ciones que salvan o flexibilizan la certeza que dan esos catálogos. Efectivamente, en Canadá hasta
antes de 1896, la interpretación de la cláusula de paz, orden y buen gobierno de la Constitución,
se interpretó para asignar más facultades a la federación de las estrictamente contenidas en el
artículo 91, pero a partir de ese año, el Consejo Privado del Parlamento Inglés ha interpretado a
favor de las provincias; por lo que la doctrina moderna se pregunta sobre la utilidad de los dos
catálogos.

El día en que muera el sol 


98

les para modificarlas. Lo cual ya es, desde el año 2001, un procedimiento difi-
cultado y dudoso ante la pluralidad y democracia de nuestro país. Por lo que
estas iniciativas ahondan en los defectos del diseño constitucional en esta mate-
ria, sin ningún beneficio para los estados.
Como muestra de los efectos perniciosos que desataría la consagración de un
doble catálogo de facultades en la Constitución y en las leyes, incluso en aquellos
estados centralistas con un régimen de autonomías provinciales, como lo es Es-
paña, podemos mencionar el caso del artículo 149.1.22 de la Constitución es-
pañola vigente, aprobada en 1978, que considera como exclusiva la facultad del
Estado (central) para legislar sobre aguas que discurran por más de una Comu-
nidad Autónoma o Provincia; pero también la misma Constitución contempla
en el artículo 148.1.10ª, la competencia sobre la materia que se le otorga a las
comunidades autónomas, sobre los recursos hidráulicos que sean de interés.6 La
abierta contradicción de estas normas, que crearían un doble catálogo, tuvo que
ser resuelto mediante una resolución del Tribunal Constitucional de ese país en
1988, según explicaremos posteriormente.
En la distribución de competencias concurrentes entre la Federación y los es-
tados, se ha considerado como facultad propia de la autoridad central, tanto la
planeación hidráulica como la ejecución de los tratados internacionales sobre la
materia y tratándose de ríos internacionales, mientras que la operación y admi-
nistración directa del recurso en las cuencas se confía a las entidades federativas
o provincias o comunidades autónomas, en su caso.
Ante esta situación, un aspecto que resulta de la mayor importancia definir
en la reforma del Estado federal, lo constituye el análisis de la tesis LXXVII/99
que la Suprema Corte de Justicia emitió en el mes de noviembre de 1999, donde
se estableció que los tratados internacionales están por encima de las leyes fede-
rales y las leyes locales, lo cual constituye un criterio interpretativo del artículo
133 muy peculiar que impacta la jerarquía de normas en el Estado federal mexi-
cano. En dicha tesis se afirma que el Senado representa a los estados de la
Unión, y por lo tanto, al ratificar los tratados internacionales en el ejercicio de
sus facultades constitucionales como órgano federal, puede modificar por esta
vía, cualquier ley local que se le contraponga.

6
BERMEJO VERA, José., et al. Derecho Administrativo. Parte Especial. Editorial Civitas. 4ª edición.
Madrid. 1999., p. 378.

Manuel González Oropeza


99

De la misma manera, se establece en dicha tesis aislada de jurisprudencia, que


los tratados internacionales están por encima de las leyes federales, aunque el
propio artículo 133 constitucional asimila tanto a las leyes federales como a los
tratados internacionales en la categoría común, de igual jerarquía, de “Ley Su-
prema de la Unión”; la cual no se confunde ni equivale a la supremacía constitu-
cional. En un apartado posterior abordaremos con más detenimiento este tema.
Esta tesis aislada de jurisprudencia tiene que ser rectificada en una reforma
constitucional pues demuestra la gran confusión que existe en los fundamentos
del federalismo mexicano, la cual sólo puede ser disipada a través de una reforma
constitucional. Esta reforma debe hacer prevalecer el principio de autoridad for-
mal de la ley, mediante el cual ninguna ley, sea federal como local, puede ser
interpretado, reformado o derogado, si no es siguiendo el mismo procedimiento
que se siguió para su creación. En otras palabras, o los tratados internacionales
se implementan mediante una ley federal, siguiendo el mismo procedimiento de
aquellas leyes que interpreta, reforma o deroga, o ningún tratado puede ser jerár-
quicamente superior a las leyes federales, a pesar de la ratificación senatorial del
mismo, porque dicho procedimiento no es el mismo procedimiento de creación
de las leyes prescrito en el artículo 72, inciso f).
Por cierto, las relaciones internacionales han rebasado la centralización que
antes requerían, por lo que la prohibición contenida en el artículo 117, fracción
I, constitucional hacia los estados para que éstos no puedan celebrar alianza,
tratado o coalición con otro estado ni con las potencias extranjeras, debe ser
nuevamente examinada, ya que en el escenario internacional, nuestras entidades
federativas están abiertas a las relaciones internacionales, para arreglar problemas
comunes que presentan un carácter más local que nacional, tal como fue el pro-
blema de aguas surgido entre la Provincia Canadiense de Manitoba con el Esta-
do de la Unión Americana de Montana.
De esta manera, sería conveniente suprimir la prohibición absoluta de que los
estados no puedan celebrar convenios con otros estados y para ello tendría
igualmente que reformarse la Constitución federal. Afortunadamente estas cir-
cunstancias y otras ya están tomadas en cuenta en las iniciativas sometidas a
dictamen en el Senado de la República.

El día en que muera el sol 


100

III. SURGIMIENTO DE UN NIVEL NACIONAL DE GOBIERNO


PARA LAS RELACIONES INTERGUBERNAMENTALES
La complejidad de las relaciones gubernamentales que originalmente se reducían
a un diálogo entre la Federación y los estados, se ha agravado con la presencia de
nuevos actores públicos y privados; desde hace ya algún tiempo, los municipios
juegan el papel preponderante que merecen, pero además las agencias municipa-
les al interior de grandes municipios, las relaciones con condados y estados de
países vecinos, así como organismos de interés social y asociaciones de diversa
índole, la confederación de municipios y de gobernadores de estados, concurren
en la formación de las políticas estatales, siendo la fuente de su creación más
amplia por la diversidad y pluralidad democrática del país.
Quisiera referirme con detenimiento al ejemplo que nos brinda la coordina-
ción fiscal. El federalismo fiscal es de fundamental importancia para una refor-
ma del Estado federal, por lo que el sistema de coordinación fiscal está sujeto a
varias propuestas sustanciales de modificación. De tal manera, se ha considerado
que la regla que por excepción se establece en la fracción XXIX-A del artículo 73
constitucional, que establece un régimen de participaciones por parte de la Fede-
ración hacia las entidades federativas, sólo tratándose de “contribuciones especia-
les”, debiera convertirse en regla general e incluirse en el artículo 116, el princi-
pio de que las entidades federativas y los municipios deberán tener participacio-
nes en el rendimiento de las contribuciones federales, en los términos y plazos
que determine la ley federal.
Las finanzas públicas han mostrado lo inadecuado de la denominada coordi-
nación fiscal, con un modelo de centralización en el manejo de los caudales
públicos. Si la recaudación proviene de impuestos federales y locales, ya que por
medio de los convenios de coordinación fiscal, los estados declinan la doble im-
posición de impuestos locales, para que sea la Federación el único nivel de go-
bierno que imponga y recaude contribuciones sobre esas fuentes impositivas, el
manejo que se hace de los dineros públicos de manera unilateral y graciosa por
parte de la Federación, ha sido cuestionado seriamente ante el Congreso de la
Unión, por diputados y senadores federales, así como por los gobernadores de los
estados y por algunos municipios. La convocatoria a una nueva Convención
Nacional Fiscal es previsible y, en todo caso, el cambio de la administración
tributaria nos muestra que las relaciones intergubernamentales en México se
desarrollarán con órganos al nivel nacional, donde representantes de la Federa-

Manuel González Oropeza


101

ción desahogarán conjuntamente con representantes de estados y municipios, los


asuntos de mayor interés e importancia para todas las esferas del Estado federal
mexicano.
Lo anterior es muestra de que el actual sistema federal se ha transformado
bajo las bases de un Estado centralizador, que ya no responde a las actuales con-
diciones de pluralidad y apertura al nuevo desarrollo regional que demanda el
país. La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece potes-
tades exclusivas para la Federación, los municipios y el Distrito Federal, dejando
a los estados facultades residuales, acompañadas de prohibiciones absolutas y
relativas.
No obstante, esta regla que pretende ser clara y excluyente, se ve exceptuada
por la indefinición en los derechos y responsabilidades por parte de los estados en
materia de gasto público y ha devenido en una distribución desigual del mismo.
Las participaciones federales se manejan con gran discreción por parte de la Fe-
deración, y los estados y municipios desean mayor información y capacidad de
decisión en su distribución.
A partir del desarrollo de un federalismo cooperativo de los últimos treinta
años, un importante número de facultades se ejercen de manera concurrente
entre la Federación, los estados y los municipios, sin reglas claras y sin el ejerci-
cio equitativo de los presupuestos asignados para el desempeño de dichas fun-
ciones.
El ejercicio del gasto público dentro de un federalismo equitativo debiera re-
girse por el principio general de que las instancias locales sean las responsables
primarias de la prestación de todos los servicios a dicha localidad, por lo que
debieran ser las primeras en recaudar las contribuciones que las financien, elabo-
rando también los planes y programas de inversión a instrumentarse en cada
entidad. En este sentido, creemos que deben pasar a ser responsabilidad de los
estados, la mayor parte de las funciones correspondientes a los rubros de educa-
ción, salud, desarrollo y empleo.
Por lo anterior, mientras se logra una verdadera reestructuración del Pacto
Federal que asegure el objetivo de que todas las regiones puedan alcanzar un
nivel de desarrollo competitivo, con la infraestructura básica necesaria y la debida
atención a zonas marginadas, las relaciones intergubernamentales están madu-
rando en México, por lo que todas las facultades legales deben ser apreciadas bajo
esta óptica de colaboración y descentralización.

El día en que muera el sol 


102

En nuestra historia se observa que la primera forma de delegación y adminis-


tración territorial desconcentrada, aunque coordinada por una autoridad central,
se dio precisamente en el área financiera con la ley del 21 de septiembre de
1824, por la cual se crearon comisarías con autonomía técnica, distribuidas en el
territorio nacional, para desempeñar funciones financieras. Esta tendencia
obligó a crear el primer banco estatal, el de Avío, creado el 16 de octubre de
1830, el cual operó por más de doce años, lo cual fue una proeza, dados los aza-
rosos años en que funcionó. El funcionamiento de este Banco era autónomo
con respecto a la administración pública.
La existencia de comisarías o comisiones proliferó durante la Primera Re-
pública Federal Mexicana, incluso relacionadas con las aguas nacionales, como
la Comisión de Coatzacoalcos, creada el 28 de enero de 1828 y la Comisión del
Desagüe de Huehuetoca, creada en la misma fecha; lo cual refleja el carácter
descentralizador en la administración del recurso acuífero.
De la misma manera, el 20 de enero de 1837 se creó el Banco Nacional, pre-
sidido por un funcionario designado por el Congreso general y representantes de
la sociedad, como eclesiásticos, comerciantes, trabajadores y empresarios mine-
ros. Como se aprecia, aun bajo los regímenes centralistas, existieron formas inci-
pientes de descentralización, preocupadas por garantizar la representatividad
democrática.7
En esta época, las tesorerías departamentales eran las primeras en recibir la
recaudación de los impuestos y contribuciones, y era el Gobierno central, el que
recibía de los departamentos (antes estados), una participación bajo la denomi-
nación de contingente. Con el establecimiento del sistema federal en 1846, el
sistema tributario comenzó a separar los ámbitos exclusivos de imposición, ejer-
cidos por cada una de los dos niveles de gobierno, correspondiendo a los estados
el cobro de los impuestos sobre las ventas de mercancías, mejor conocidas con el
nombre de alcabalas, las cuales no fueron suprimidas parcialmente, sino hasta
después de numerosos intentos legislativos hacia 1896.

7
GARCÍA CÁRDENAS, Luis. “Antecedentes y Desarrollo de la Administración Pública federal en
México”. Revista de Administración Pública. Número 54. Abril-junio 1983. INAP., pp. 237-242.

Manuel González Oropeza


103

Todavía al inicio de la denominada coordinación fiscal, la iniciativa presiden-


cial del 18 de noviembre de 1953,8 pretendiendo “vigorizar la unidad económica
de la República”, eliminó importantes impuestos que eran recaudados por los
estados, a los que llamó alcabalatorios, unificando las fuentes impositivas e invir-
tiendo completamente la recaudación para transferírsela a la Federación y, deci-
dir el monto y modalidades de las participaciones hacia los estados.
Las alcabalas fueron odiosas por onerosas y desproporcionadas y porque cons-
tituyeron, desde la Edad Media, la principal fuente de ingresos para las comuni-
dades y localidades, en detrimento de la consolidación económica del gobierno
general o central. En México, el siglo XIX se caracterizó por la existencia de un
gobierno federal débil, sometido principalmente a los ingresos de las aduanas y
las participaciones que les otorgaban los estados (contingentes), mientras que los
estados, con el control de las recaudaciones en sus manos, crecieron sobre todo
bajo la imposición de impuestos indirectos o alcabalatorios.
Hemos llegado en contraste, a partir del siglo XX, a un esquema opuesto
donde la mayoría de las facultades, como las finanzas y la prestación de los
servicios públicos, son ejercidas por la Federación, creando un monopolio de
funciones.
Esta contradicción entre la federación y los estados degeneró en adversidad y
confrontación y, para consolidar el gobierno federal, se tuvo que sacrificar a los
estados; surgiendo la falsa disyuntiva que el bienestar de la Federación era opues-
to al de los estados, teniendo que fortalecer a la Federación mediante el debili-
tamiento de los estados. Como apreciamos, el esquema constitucional del federa-
lismo hacendario es falaz, pues se basa en la premisa de que bien los estados o
la Federación se hacen rehenes uno del otro, en una lucha de contrarios irrecon-
ciliables.
La concentración de facultades constitucionales que comenzó el Porfiriato
bajo la federalización de atribuciones, originó el proceso de fortalecimiento
económico del gobierno federal en detrimento de los estados. Así se ha llegado al
otro extremo del federalismo fiscal, en donde sólo la Federación administra el
80% de los recursos fiscales del país, en contraste con todos los países de Améri-
ca del Norte, mientras que los estados se ven reducidos a un 20%, el cual a su

8
Peter Ward y Victoria E. Rodríguez con la colaboración de Enrique Cabrero Mendoza. New
federalism and State Government in México: Bringing the States back in. University of Texas Press.
Austin. US-Mexican Policy Studies program. Policy Report numero 9., pp. 98-104.

El día en que muera el sol 


104

vez, representa el 80% de su ingreso. El avance democrático logrado en nuestro


país se ve en peligro por esta dependencia hacendaria de los estados hacia la
Federación.
La inconformidad de esta situación hacendaria se muestra en la denominada
Declaración de Mazatlán, realizada por veinte gobernadores de las entidades
federativas de nuestro país, en la cual se propuso en el año 2001: “Impulsar una
modernización de la hacienda pública federal, estatal y municipal, que tenga
como principal premisa, la transferencia de potestades, atribuciones y responsa-
bilidades a las entidades federativas en materia de ingresos, deuda y gasto públi-
co, con el fin de crear mejores condiciones para atender las demandas y aspira-
ciones de los mexicanos”.
Vistos los problemas de la agenda nacional, todas las instituciones federales
son producto de la participación de las unidades constitutivas de la Federación,
como son los estados. Por ello se explica la creación de una segunda cámara en el
Congreso de la Unión, para moderar la sobrerepresentación popular de los esta-
dos más poblados y más poderosos frente a los estados con menos habitantes y,
en consecuencia, con menos representantes. A toda institución federal ha co-
rrespondido, de ser posible, una institución similar en los estados que cumplan
con los mismos fines: al ejército federal se creó la guardia nacional en los esta-
dos, al Consejo de Gobierno federal se crearon en su época consejos de gobierno
locales, y aún en la actualidad a instituciones federales hay sus correspondientes
estatales: como en el caso de la salubridad general frente a la local, vías generales
de comunicación frente a los caminos estatales, aguas nacionales y recursos acuí-
feros locales.
Sin embargo, en algunas materias, como la impositiva y hacendaria, se han
“federalizado” los impuestos y contribuciones, tanto en su recaudación como en
su administración; por lo que las obras públicas requeridas por los estados, así
como todo tipo de prestación de servicios, tienen que depender de la autorización
y planificación de la sede de los poderes federales, sin real conocimiento ni pre-
ocupación de las regiones del país. Este viejo proceso de más de 120 años no ha
producido ventaja alguna para ninguna de las partes de nuestra Unión Federal,
pues el gobierno federal está exhausto por el cúmulo de atribuciones y, en conse-
cuencia, responsabilidades; mientras que los estados son actores pasivos y aliena-
dos en las relaciones intergubernamentales.

Manuel González Oropeza


105

Esta coordinación centralizada se ha hecho a través de una ley federal y de


convenios entre las entidades federativas y el gobierno federal, con repercusiones
de importancia, para la regla general de distribución de competencias del Estado
federal mexicano, establecido en el artículo 124 de la Constitución federal. Aun-
que en principio, las atribuciones federales deben estar explícitamente otorgadas
por la Federación, mientras que los estados se reservan las que no aparecen cata-
logadas en la Constitución federal, el sistema de coordinación fiscal, tal como se
ha estructurado y desarrollado, ha monopolizado las fuentes impositivas del país,
así como su recaudación.
Por ello, no es adecuado que ninguna de las esferas de gobierno tenga el
monopolio en el ejercicio de una competencia en donde han concurrido y
deben conjuntarse, las decisiones con la participación de los distintos niveles de
gobierno.
En los orígenes de nuestro constitucionalismo, la administración de los im-
puestos y contribuciones estuvo diferenciada de la recaudación de los mismos
para evitar corrupción y manejo indebido de los mismos. Desde el Acta Consti-
tutiva de la Federación de 1824 hasta la actualidad, se hacen referencia a los
empleados superiores de Hacienda, encargados de las Oficinas Generales de
Hacienda en cada Estado y en la Federación, cuya función se debiera desempe-
ñar fuera del ámbito de la Secretaría de Hacienda.
En el Congreso Extraordinario Constituyente de 1856-1857, se explicó por
iniciativa de Francisco Zarco e Ignacio Ramírez en la sesión del 13 de octubre
de 1856, la necesidad de reservar para el Congreso de la Unión, que en la actua-
lidad la conserva el Senado de la República, la facultad de ratificar los nombra-
mientos que el Ejecutivo haga de los empleados superiores de Hacienda, que son
precisamente los funcionarios que manejan el tesoro público. Siendo el Nigro-
mante quien detalló que tales empleados son los que efectúan funciones de re-
caudación, inversión y dirección de los caudales públicos.
Esta separación entre la recaudación y la administración de las rentas públi-
cas, es conveniente por razones de contraloría, transparencia y facilidad en su
control. Este ejemplo nos muestra que las funciones que importan la participa-
ción de la Federación y entidades federativas, tienden a la creación de órganos
autónomos que contemplen en su estructura la participación de funcionarios
federales y locales y que de esta manera garantice un federalismo cooperativo

El día en que muera el sol 


106

para el transparente y eficiente manejo de la función encomendada a dichos ni-


veles de gobierno, en diversas etapas de su aplicación.
La importancia de la administración del agua trasciende a las facultades del
Poder Ejecutivo Federal y convierte a los recursos hidráulicos en una competen-
cia que debe ser integralmente atendida a través de un organismo del Estado
federal, donde los estados y la propia Federación participen en la designación de
sus funcionarios, para conservar el equilibrio y la transparencia que deben carac-
terizar esta función.
El sistema federal predica precisamente este proceso que evade la centraliza-
ción, a través de la inclusión de los actores políticos en la toma de decisiones.9
La descentralización por su parte, implica la posesión de facultades legislativas
exclusivas, como se da en el caso de la Comisión Nacional del Agua respecto a la
Ley federal del Agua.10
Aunque en las relaciones intergubernamentales se presentan conflictos por
ser relaciones complejas, las soluciones a dichos conflictos están al alcance de los
medios constitucionales y garantías legales que en nuestro Estado de Derecho se
presentan.11

IV. LOS RÍOS COMO FRONTERA


El agua no sólo es de la mayor importancia para la Federación y los estados y
municipios que concurren en el gobierno nacional, sino que juega un papel es-
tratégico en las extensas fronteras de México, particularmente en la del norte.
Las razones están no sólo en la escasez de agua que existe en la región que se ha
denominado con justo motivo “Árida América”, sino en la seguridad nacional
con que los países vecinos catalogan sus fronteras, entre muchas otras.
La frontera norte de México comparte una extensión de 3,141 kilómetros
(1,952 millas) con los Estados Unidos, en una región desértica con dos princi-
pales ríos, el Bravo y el Colorado, que bañan las secas regiones fronterizas. Con-
trario a lo que pasaba en otros años, la zona fronteriza es una zona altamente

9
RAMOS GARCÍA, José María. “Federalismo, descentralización y relaciones intergubernamentales:
Una agenda para la toma de decisiones político-administrativas”. Gaceta Mexicana de Administra-
ción Pública Estatal y Municipal. INAP. 1999., p. 10.
10
Ídem., p. 29.
11
METER MEEKISON, J., Las relaciones intergubernamentales en los países federales. Una serie de
ensayos sobre la práctica de la gobernancia federal. Foro de Federaciones. Ottawa., pp. 11-18.

Manuel González Oropeza


107

poblada en ambos países, con 10.6 millones de habitantes en 1995, se calcula-


ban entre 11.5 y 13.4 millones en el año 2000. El panorama se ha caracteriza-
do por la existencia y creciente desarrollo de por lo menos catorce ciudades ge-
melas, tal como se muestra en el siguiente cuadro:

Ciudades Poblaciones 1995


Tijuana Baja California 989,000
San Diego California 2´721,000
Mexicali, Baja California 696,000
Calexico, California 25,000
San Luis Río Colorado, Sonora 133,000
Yuma, Arizona 60,000
Nogales, Sonora 133,500
Nogales, Arizona 20,700
Agua Prieta, Sonora 56,000
Douglas, Arizona 14,800
Naco, Sonora 4,900
Naco, Arizona 870
Palomas, Chihuahua 20,000
Columbus, Nuevo México 770
Ciudad Juárez Chihuahua 1´010,000
El Paso, Texas 583,000
Ojinaga, Chihuahua 23,600
Presidio, Texas 3,500
Ciudad Acuña, Coahuila 81,600
Del Río, Texas 34,400
Piedras Negras, Coahuila 116,000
Eagle Pass, Texas 24,800
Nuevo Laredo, Tamaulipas 275,000
Laredo Texas 162,000
Reynosa, Tamaulipas 337,000
MacAllen, Texas 101,000
Matamoros, Tamaulipas 363,000
Brownsville, Texas 131,500

En la zona fronteriza coexisten los gobiernos y pobladores de 39 municipios


mexicanos con 25 condados de los Estados Unidos, así como el territorio de seis
estados mexicanos con el de cuatro de los Estados Unidos. Étnicamente, es una
zona de inmensa mayoría de población hispana o, mejor dicho, mexicana y el
español es lengua franca. Las minorías étnicas en la zona fronteriza de los Esta-

El día en que muera el sol 


108

dos Unidos es mayoría ya que representan el 57% de su población, habiendo


condados como el Starr en Texas donde el 97% de la población es de origen
hispano.
Así como los límites de la frontera se han fijado y redefinido a través de diver-
sos tratados bilaterales,12 muchos problemas fronterizos merecen atención formal
al nivel de un tratado internacional. No obstante, los tecnicismos que algunos de
ellos implican, han orientado la tendencia de expedir leyes unilaterales, dentro de
la “soberanía” de cada país involucrado, o de memoranda de entendimiento entre
autoridades o comisiones bilaterales,13 que no están revestidas de la misma fuerza
de los tratados internacionales.
En medio de un tenso clima de racismo y políticas antimigratorias, México y
los Estados Unidos crearon la Comisión Internacional de Límites el 1º de marzo
de 1889 para arreglar bilateralmente los problemas comunes, aunque fuesen de
carácter geográfico. Con el Tratado de Aguas de 1944, esta Comisión cambió su
nombre al de Comisión Internacional de Límites y Aguas. Este modelo de orga-
nización binacional ha probado su éxito y debería permear hacia todos los pro-
blemas fronterizos de ambos países.
Aunque la cuestión geográfica fue la primera de interés entre las relaciones
bilaterales de nuestros países, para definir la frontera y delimitar territorialmente
la soberanía de cada uno de los países, fijando el territorio ocupado por conquista
e invasión por parte de los Estados Unidos, y para fijar un coto al avance territo-

12
Por lo menos 10 tratados se han signado para definir cuestiones limítrofes entre la frontera de
México con los Estados Unidos: El Tratado Guadalupe Hidalgo del 2 de febrero de 1848, 2) El
Tratado de la mesilla del 30 de diciembre de 1853, 3) La Convención del 12 de noviembre de
1884 para alinear los cambios de curso de los ríos fronterizos, 4) La Convención del 1º de marzo
de 1889 que creó la Comisión Internacional Fronteriza, 5) La Convención del 20 de marzo de
1905, 6) La Convención del 21 de mayo de 1906 para la distribución equitativa de la cantidad de
agua en la frontera, 7) La Convención del 1º de febrero de 1933 para rectificar el cauce del Río
Bravo, en una extensión de 249 kilómetros, 8) El Tratado de Aguas del 3 de febrero de 1944 para
la utilización de las aguas de los ríos Colorado, Tijuana y Bravo, 9) El Tratado de El Chamizal del
29 de agosto de 1963 y 10) el Tratado del 23 de noviembre de 1970.
13
Como el memorándum o minuta número 242 del 30 de agosto de 1973 que atañe al grave
problema de la desalinización del Río Colorado bajo la jurisdicción de la Comisión Internacional
de Límites y Aguas. Innumerables minutas como la número 261 del 24 de septiembre de 1979
han sido firmadas para solucionar los problemas sanitarios de las ciudades y regiones fronterizas
entre ambos países. La Comisión de Límites ha llegado incluso a fungir como árbitro en conflictos
sobre los límites entre ambos países, sin éxito por cierto, tal como sucedió con el arbitraje llevado a
cabo el 10 de junio de 1911 respecto a la propiedad del Chamizal.

Manuel González Oropeza


109

rial de su vecino por parte de México; los problemas sociales comenzaron a ocu-
par la atención de los acuerdos y programas conjuntos, que pretendían diluir o
neutralizar el afán de delimitar y separar las fronteras, con la intención de fusio-
narlas. Ante la necesidad de mano de obra de una economía en guerra como la
de los Estados Unidos, México colaboró con el Programa Bracero (1940-1962),
con un énfasis en el empleo. Ante la necesidad de una expansión económica
frente a la competencia internacional, donde la mano de obra es barata, particu-
larmente en Asia, los Estados Unidos requirieron de un programa de estableci-
miento de industrias de ensamble, en principio, con mano de obra mexicana en
territorio mexicano, por lo que nuestro país puso en marcha el Programa Nacio-
nal Fronterizo en 1961, que dio origen a las industrias maquiladoras que sobre-
viven en la actualidad.
Pero la cooperación industrial entre México y los Estados Unidos comenzó a
producir problemas ambientales, de salud y sociales, como el de vivienda, ante la
gran afluencia de población en la frontera norte de México, en búsqueda de tra-
bajo y mejoramiento económico así como el manejo inadecuado e ilegal de los
desechos tóxicos que producen las industrias. Las ciudades fronterizas mexicanas
presentan un crecimiento desproporcionado de más de dos millones de habitan-
tes entre 1990 y 1995.14 Este crecimiento es, a su vez, derivación, de la duplica-
ción de población en diez años que fueron de tres millones de habitantes en
1980 a seis millones en 1990.15
Aunque ese incremento poblacional también se observa en las ciudades her-
manas fronterizas de los Estados Unidos, con la excepción de San Diego, Cali-
fornia, respecto de Tijuana; todas las ciudades mexicanas fronterizas exceden la
población de sus contrapartes norteamericanas, y el crecimiento en muchas de
ellas ha duplicado su población en el periodo de quince años que va de 1980 a
1995.16

14
Datos tomados del Documento Description of the Border XXI Program (http://home.earthlink.
net/-buehler/b2.1txt) p. 18.
15
Joann Matthiesen. “What now for the Texas colonias?”. New México Law Review. Vol. 27 (in-
vierno 1997)., p. 17.
16
Como el caso de Nogales, Sonora con 68,000 (1980) ha crecido hasta contar con 133,000
(1995); Ciudad Acuña, Coahuila, que tenía 42,000 (1980), ahora cuenta con 81,600 (1995)
habitantes; Ciudad Juárez con 567,000 (1980) tiene 1´010,000 (1995) habitantes y Tijuana con
428,000 (1980) cuenta con 989,000 (1995). Solo Ojinaga en Chihuahua ha permanecido está-
tica sin crecimiento demográfico y en el lado Americano, la ciudad de McAllen observa un creci-

El día en que muera el sol 


110

La gran extensión de la frontera de México con los Estados Unidos provoca


problemas de diverso contenido y magnitud. Las soluciones unilaterales de am-
bos países no logran remediar ninguno de los problemas comunes, pues los orí-
genes de dichos problemas se encuentran a ambos lados de la frontera y, a menos
que se aplique fuera del territorio nacional de cada país, la legislación doméstica
es ineficaz para atajar los graves problemas fronterizos, ya que requiere de la
colaboración de los países involucrados, tanto para fijar las políticas públicas
pertinentes como para aplicarlas.
Además, la globalización comercial de América del Norte ha ampliado la
franja fronteriza, adentrándola en el territorio de los dos países, y ampliando así
los problemas fronterizos a regiones de mayor espectro.
No sólo los problemas físicos y de medio ambiente responden a la anterior ca-
racterización, sino también los problemas de criminalidad, pobreza, vivienda y
salud, para nombrar algunos, confluyen en una combinación anárquica por la
cual, las fronteras se han convertido en los talones de Aquiles de México y Esta-
dos Unidos, así como motivo de continua tensión entre ambos países.
El bienestar de los habitantes de uno y otro lado es interdependiente en estas
condiciones y no vale soberanía nacional para tratar de evadirse mutuamente.
Por otra parte, la solución de los problemas fronterizos no depende exclusiva-
mente de la calidad en la administración de servicios, sino que va mucho más
allá de esos aspectos, para incidir en la regulación y formación de políticas de
estado, que implican decisiones que tendrían que tomarse bilateralmente por los
órganos políticos de los países involucrados.
La fijación geográfica de la franja fronteriza ha sido delimitada en 100 kiló-
metros tierra adentro del territorio mexicano y 62 millas del correspondiente a
los Estados Unidos, para efectos de colaboración ecológica. La necesidad de
servicios está más allá de las capacidades de los gobiernos locales de cada lado de
la frontera. El fracaso de la respuesta nacional de los problemas ambientales de
la frontera, ha propiciado ya la adopción, muy escasa por cierto, de soluciones
bilaterales de colaboración, como el Acuerdo de La Paz, suscrito por México y
los Estados Unidos del Norte el 14 de agosto de 1983.

miento notable, a partir del Tratado de Libre Comercio, y se ha convertido en la tercera ciudad de
mayor crecimiento en los Estados Unidos. San Diego tarda en duplicar su población en alrededor
de 29 años, casi el doble de las ciudades mexicanas antes mencionadas.

Manuel González Oropeza


111

Este tratado que entró en vigor el 16 de febrero de 1984 plantea la coopera-


ción en el área de protección ambiental en la zona fronteriza de los dos países;
dicha cooperación tiene como principios rectores a la equidad, la reciprocidad y
el mutuo beneficio. Las medidas ambientales que afecten a la frontera tendrán
que ser tomadas de común acuerdo entre ambas naciones según los artículos 1º y
5º de dicho Convenio, y no sólo acatando la legislación doméstica de cada país.
En el texto del mismo artículo 1º del Acuerdo, se establece rudimentaria-
mente un principio denominado de precabilidad, cuando se comprometen los dos
países a tomar las medidas necesarias en la prevención de la contaminación en la
zona fronteriza. El principio de precabilidad (precautionary principle) es un
ejemplo del avance de instituciones en el Derecho Internacional que no se da a
nivel de las legislaciones domésticas o nacionales con la misma fuerza.
Este principio de la mayor importancia fue adoptado por vez primera en la
Conferencia Ministerial para la protección del Mar del Norte, celebrada en 1987
y, desde entonces, se encuentra presente en múltiples reuniones internacionales
para la conservación del medio ambiente. Sin lugar a dudas está en el ánimo de
la Comisión Ambiental del Tratado de Libre Comercio, ya que el control tradi-
cional de la contaminación, basado en la existencia y prueba de un daño ecológi-
co no es suficiente para solucionar los problemas relativos, sino que constituyen
más bien una actitud pasiva y costosa de espera, que lejos de solucionar los pro-
blemas los fomenta a que se den, para poder actuar con una reparación dudosa y
ciertamente más costosa.17
Por ejemplo, la construcción de un muelle en una zona coralífera, provocaría
la destrucción de los mantos coralíferos que no podrían ser regenerados ni su
reparación pecuniaria podría ser suficiente, por lo que el daño sería irreparable y
la sanción del agente no tendría sentido más allá de su carácter punitivo.
En contraste, el principio de precabilidad descansa en la prevención, como
acción de Estado y se evitaría así tanto el costo de la reparación ambiental como
el daño en sí mismo. Este principio debiera de orientar la cooperación ambiental
y la agenda binacional de los problemas fronterizos en general; sin embargo, este

17
El artículo 48 de la Ley de Metrología y Normatividad faculta a las autoridades sanitarias la
expedición de normas oficiales mexicanas para prever algún perjuicio a la salud pública, con el
carácter de medidas de emergencia. De la misma manera, la Ley General de Salud permite a la
autoridad sanitaria la expedición de medidas de seguridad para prever problemas de salud que pue-
den llegar hasta la confiscación de un objeto potencialmente peligroso.

El día en que muera el sol 


112

principio no se encuentra consolidado en ninguna de las legislaciones nacionales


de los dos países fronterizos y sí en las normas de Derecho Internacional que
animarían las relaciones bilaterales.
El sistema federal entorpece aparentemente el proceso de exitosa operación de
la frontera, pues la autoridad federal en ambos casos, es la competente para regu-
lar y administrar la franja fronteriza; sin embargo, muchos problemas impactan
las localidades fronterizas y las autoridades municipales o estatales, las cuales no
tienen las facultades para negociar ni decidir en los tratos diplomáticos, de alto
nivel, que efectúan las respectivas federaciones. Como ejemplo se ha documenta-
do el caso del río Sonoita que, a pesar de ser la única fuente del recurso en la
zona de El Pinacate-Gran Desierto de Altar, en el Estado de Sonora, no se ve
beneficiado de las medidas federales de protección y reserva de 1993, ya que el
Programa Frontera XXI, pactado por las autoridades federales de México y los
Estados Unidos no lo incluyeron entre las zonas de prioridad.18 Lo anterior se
solucionaría si las autoridades de Sonora y Arizona pudieran llegar a acuerdos de
la misma naturaleza que las federales, en su carácter de protección.
En México, los estados y, por supuesto, los municipios, están impedidos
constitucionalmente para celebrar cualquier convenio o acuerdo de nivel interna-
cional, por prohibición absoluta contenida en el artículo 117, fracción I, de
la Constitución federal.19 A pesar de la inconstitucional Ley de Tratados Mexi-
cana, publicada el 2 de enero de 1992, que autoriza la celebración de “acuerdos
interinstitucionales” a las administraciones públicas federales, estatales y muni-
cipales.20

18
MURGUÍA RUIZ, María de Lourdes. “El agua en la reserva de la biosfera El Pinacate y Gran
Desierto de Altar, Sonora, México: Comunidades, vida silvestre y la frontera con Estados Uni-
dos”. Natural Resources Journal. Primavera 2000. Vol. 40., núm. 2., pp. 411-434.
19
“Artículo 117. Los Estados no pueden, en ningún caso: I. Celebrar alianza, tratado o coalición
con otro Estado ni con las potencias extranjeras”.
20
Pues dicha disposición viola el artículo 89, fracción X, de la propia Constitución federal que
asigna como facultad y obligación exclusiva del Presidente la de dirigir la política exterior y celebrar
tratados internacionales, sometiéndolos a la aprobación del Senado. En cambio, el artículo 2º
fracción II, de la Ley de Tratados, define como acuerdo interinstitucional: “El convenio regido por
el Derecho Internacional público, celebrado por escrito entre cualquier dependencia u organismo
descentralizado de la administración pública federal, estatal o municipal y uno o varios órganos
gubernamentales extranjeros u organizaciones internacionales, cualquiera que sea su denomina-
ción, sea que se derive o no de un tratado previamente aprobado”. Dentro del régimen constitucio-
nal mexicano, no existen diversos tipos reconocidos como acuerdos internacionales, la sola expre-

Manuel González Oropeza


113

Por su parte, los Estados Unidos en un lenguaje similar y una interpretación


idéntica, tiene establecido en la cláusula 3ª sección 10, del artículo I de su Cons-
titución que ningún Estado podrá celebrar acuerdo o tratado con una potencia
extranjera sin el consentimiento del Congreso. Confirmando esta prohibición,
que parece relativa en el texto constitucional, el lenguaje judicial norteamericano
desde 1840 ha determinado que la intención del constituyente fue prohibir de
manera absoluta cualquier “acuerdo fuese escrito o verbal, formal o informal,
explícito o implícito” entre un Estado y otro país.21
Nótese que en México la prohibición es absoluta, mientras que en los Estados
Unidos basta una autorización del Congreso federal, para que un estado pueda
celebrar acuerdos internacionales. Ya en México existen iniciativas para la aper-
tura de las relaciones internacionales de las entidades federativas, por lo que esta
situación puede ser sorteada en el futuro, a efecto de hacer posible la internacio-
nalización de la frontera.
Además de las prohibiciones en ambos países, la conveniencia de que los es-
tados, miembros de una Unión Federal, como se observa en México y Estados
Unidos, puedan llegar a acuerdos individualizados para zanjar sus problemas
domésticos, es relevante ante la circunstancia de que los gobiernos federales se
pueden ver complicados en problemas diplomáticos por situaciones totalmente
ajenas a las de los estados en cuestión, como sería la invasión de los Estados
Unidos a Irak, y la actitud de nuestro país de no apoyar esa política intervencio-
nista, lo cual ha retrasado convenios como los migratorios.
La realidad en esta materia se está imponiendo, pues desde 1980, los gober-
nadores de estados fronterizos de México y Estados Unidos, se han reunido pe-
riódicamente para tratar asuntos bilaterales de carácter local o regional, llegando
a declaraciones que implican acuerdos. En 1982 se llegó a un acuerdo sobre el

sión de tratados internacionales satisface y completa la normatividad de esa índole, a diferencia de


los Estados Unidos que su jurisprudencia ha creado varios tipos de acuerdos, con diferente trata-
miento constitucional, como los Acuerdos del Ejecutivo y los propios Tratados, auto y heteroapli-
cativos. Por ello, en la Constitución mexicana sólo existen los tratados internacionales celebrados
por el Presidente y ratificados por el Senado, todos ellos autoaplicativos, sin ninguna referencia
a los “acuerdos interinstitucionales”. De la misma manera, la Convención de Viena sobre Trata-
dos, ratificada por México en 1973, asume que los Tratados son firmados por un Estado cuan-
do son suscritos por cualquier persona que aparezca con plenos poderes para obligar al Estado
(artículo 7º); por lo que, las personas que representan a las administraciones públicas asumen esa
característica.
21
Holmes v. Jennison 39 US 572 (1840).

El día en que muera el sol 


114

medio ambiente y el 11 de diciembre de 1987 emitieron un comunicado donde


se aprobó el punto de acuerdo, por el cual se aceptó que los asuntos de interés
común podían ser examinados para acordar soluciones viables para ambas partes.
Y en la VII Conferencia realizada en 1989 se acordó que: “Las soluciones a los
problemas fronterizos deben encontrarse a través de una acción concertada por
los gobiernos estatales y el federal”.
Estas prohibiciones, lejos de agilizar los acuerdos internacionales de coopera-
ción como el de La Paz de 14 de agosto de 1983, denominado oficialmente
como Acuerdo de Cooperación para la protección y mejora del Ambiente y los pro-
blemas transfronterizos, aleja de la agenda nacional de ambos países, la solución
integral y racional de los problemas de la frontera, y los pierden entre la inmensa
agenda nacional que las autoridades federales tienen que atender, para la desespe-
ración de las ciudades y estados fronterizos. No obstante, para México, el Acuer-
do de La Paz es un tratado internacional con toda la formalidad, mientras
que para los Estados Unidos es un acuerdo del Ejecutivo no ratificado por el
Senado.22
No obstante, en materia ambiental, la Secretaría de Medio Ambiente de
México y la Environmental Protection Agency de los Estados Unidos han formali-
zado “Planes de Emergencia de Ciudades Hermanas” desde 1998,23 que abun-
dan en la solución bilateral de los problemas, aunque con un enfoque que espera
los daños ambientales más que los previene.
En este contexto, los estados fronterizos han tomado la iniciativa de promo-
ver comunicados y resoluciones conjuntos a través de las conferencias de gober-

22
Al hablar de la internacionalización de la frontera, ambos países deben tomar en cuenta las
diferencias que sus sistemas jurídicos les otorgan a los tratados internacionales. En el caso de
México, su Constitución sólo acepta a los tratados internacionales como acuerdos internacionales,
independientemente del nombre que adopten (Acuerdo, Convenio, Protocolo, etc.). Mientras que
en los Estados Unidos, la jurisprudencia ha desarrollado diferenciaciones entre tratados interna-
cionales, Acuerdos del Ejecutivo, Convenciones del Congreso y otros instrumentos que cuentan
con distinta naturaleza, la cual se refleja en el procedimiento de su adopción, sobre todo para
escapar la inflexible regla de las dos terceras partes de los votos del Senado que los Estados Unidos
tienen en su Constitución y que se reserva sólo a los tratados internacionales. Para este tema Vid.
Made in the USA Foundation v. USA 242 F2d. 1300 (2001).
23
En 1998, se concluyeron los planes para Matamoros-Brownsville, Piedras Negras-Eagle Pass, y
Laredo-Nuevo Laredo, y se consideraba que hacia el año 2000, terminarían los demás planes de
las demás once ciudades gemelas. “La cooperación ambiental entre México y los Estados Unidos
en 1998”. Comunicado de Prensa. Embajada de los Estados Unidos.

Manuel González Oropeza


115

nadores fronterizos que desde 1980 se han organizado con la asistencia de todos
los gobernadores de dichas entidades, siendo la celebrada en el año 2001 la XIX
Conferencia. En estos foros, se observan la tendencia y los avances que se han
contado en la cooperación binacional. Por ejemplo, en la Conferencia de 1982
se aprobó una primera resolución sobre medio ambiente. La VI Conferencia
celebrada en 1987 acordó que:

Los asuntos de interés común son susceptibles de examinarse a la luz de la coopera-


ción internacional y del respeto mutuo para plantear soluciones viables de beneficio
recíproco.

En el mismo sentido, la VII Conferencia verificada en 1989 enfatizó que las


soluciones a los problemas fronterizos deberían encontrarse a través de una ac-
ción concertada por los gobiernos federales y locales de cada país; lo cual refleja
la preocupación de los gobernadores, acerca de la dislocación de las políticas de
los distintos niveles de gobierno en nuestros países.
Sin embargo, existen esfuerzos todavía más duraderos como el del gobierno
provincial de Québec en la Federación Canadiense, con su Declaración acerca de
la participación de Québec en los foros internacionales sobre educación, lengua, cultu-
ra e identidad, emitido el 24 de marzo de 1999, mediante el cual el gobierno
provincial afirmó su facultad para hacerse representar en cualquier foro sobre
esas materias, así como acordar con el gobierno federal de Canadá, las modalida-
des de su participación ante los organismos internacionales que tengan como
objetivo el análisis y la protección de dichos derechos. Éste es un ejemplo de
coordinación fronteriza y estadual de las provincias de Canadá con distintos
países, por lo que México y los Estados Unidos deberían seguirlo.
Algunos intentos se han hecho en este sentido, a través de las instancias bi-
nacionales México-Estados Unidos, precisamente creadas para la delimitación de
sus fronteras; desde su fundación, la Comisión Internacional de Límites y
Aguas, ha emitido minutas o actas de acuerdo que han consistido en puntos de
resolución o recomendación para los problemas en la zona fronteriza; su eficacia
ha sido exitosa y su emisión ha sido profusa, pues hasta marzo de 2001 se hab-
ían acordado 307 minutas que consisten en otras tantas decisiones sobre la coti-
diana solución y aplicación de políticas nacionales de manera concertada, sobre
los problemas fronterizos.

El día en que muera el sol 


116

Estos procedimientos informales han tenido gran efectividad y han destacado


importantes acuerdos sobre el mejoramiento del medio ambiente fronterizo; no
obstante, el carecer de la categoría de tratados internacionales, sus benéficas
consecuencias han permitido avanzar en las soluciones, tanto de conflictos leves
como graves.
Al respecto destacan, entre otras, la minuta 242, acordada en la ciudad de
México, el 30 de agosto de 1973, por instrucciones de los respectivos presidentes
de México y los Estados Unidos, mediante la cual se dio solución “permanente y
definitiva” a la salinidad del Río Colorado. También por medio de la minuta
264, aprobada por nuestro país el 4 de diciembre de 1980, México reconoció los
serios problemas ambientales que estaba provocando la contaminación del Río
Nuevo que corre a través de las ciudades fronterizas de Mexicali y Calexico, im-
pactando la laguna salada de Salton Sea, ubicada en el Estado de California.24
Al respecto habrá que mencionar que los Estados Unidos han venido salinizando
el valle Wellton-Mohawk y esto ha ocasionado serios daños a los campos de al-
godón del Valle de Mexicali.
De la misma manera, el 20 de abril de 2001, los estados fronterizos acorda-
ron colaborar en el combate de la fiebre aftosa, constituyendo así otro ejemplo de
colaboración formal.25 Sin duda, en la cooperación ambiental es donde se han
dado los logros más significativos en esta materia, por lo que su ejemplo podría
ayudar en implementar medidas similares para resolver problemas distintos. El
Programa México-Estados Unidos de Frontera XXI, diseñado específicamente
para la cooperación ambiental, ha pretendido coordinar los trabajos de las auto-
ridades mexicanas y norteamericanas sobre este aspecto, con un éxito operacio-
nal sin duda, aunque con una carencia de marco normativo.
Los mismos problemas que se dan en la frontera tienen distintas respuestas
legales y de políticas públicas a nivel municipal, estatal y federal. La asimetría
que se crea en consecuencia es de gravedad, pues siempre hay personas de uno y
otro lado, dispuestas a evadir las obligaciones legales situándose en la hipótesis
menos estricta; sin embargo, con ello si bien se evade la normativa de uno de los
países, el problema que se pretende resolver se agrava, pues lejos de solucionarse,

24
En 1998, se concluyeron los Planes para Matamoros-Brownsville, Piedras Negras-Eagle Pass, y
Laredo-Nuevo Laredo, y se consideraba que hacia el año 2000, terminarían los demás planes de
las demás once ciudades gemelas. “La cooperación ambiental entre México y los Estados Unidos
en 1998”. Comunicado de Prensa. Embajada de los Estados Unidos.
25
“Acuerdan Estados Fronterizos colaborar contra fiebre aftosa”. Notimex. 20 de abril de 2001.

Manuel González Oropeza


117

la actividad ilícita al verificarse en el otro país, impacta la sociedad, el ambiente y


de ambos, por la estrecha interrelación de la frontera.
Éste es uno de los variados síntomas que permiten afirmar que la legisla-
ción nacional o doméstica es ineficaz para regular y solucionar los problemas
fronterizos.
Una efectiva respuesta a los problemas de toda índole en la frontera radica
idealmente en la acción concertada de ambos países sobre los problemas comu-
nes, a través de acuerdos bilaterales con rango de tratado internacional; sólo así
la ley suprema de las dos uniones federales se interpondría a cualquier obstáculo
que la misma normativa nacional pudiera presentar. Por los artículos 133 de la
Constitución Mexicana y VI de la Constitución norteamericana, estos tratados
podrían regular los fenómenos fronterizos de común acuerdo, en convenios con-
teniendo políticas sustantivas y mecanismos de aplicación real, con la certeza que
las políticas de un país serán seguidas por el otro, así como en la cooperación
para su implementación. De esta manera, ningún interés escapará el cumpli-
miento del bienestar general de la comunidad fronteriza, con el subterfugio de la
asimetría normativa y de aplicación que ofrece el panorama actual de los dos
países.
La actual situación de esta asimetría se observa en múltiples fenómenos como
el del uso de sustancias peligrosas. Con la creciente actividad industrial que re-
presentan las maquilas a lo largo de la frontera, dentro del territorio mexicano,
principalmente concentradas en torno a los ramos de la industria electrónica,
maderera, metálica y plástica; los insumos requeridos para el desarrollo de estas
actividades dejan residuos altamente contaminantes, como solventes, que no sólo
impactan al medio ambiente común de las ciudades fronterizas, sino también a
la salud personal de los trabajadores de esas plantas maquiladoras, principalmen-
te mujeres, lo cual genera adicionalmente una serie de problemas genéticos a su
familia.26
La problemática es tan compleja, que incluso en la aplicación de tratados de-
bidamente formalizados, como el de Límites y Aguas, el aprovechamiento de los
derechos al uso del agua es asimétrico, no sólo según el lado de la frontera que
tomemos como referencia sino, por el destino que se le dé a dicho uso. Un estu-

26
DURAZO, Laura y DÍAZ, Margarita. “Uso de sustancias peligrosas en la industria de Tijuana
B.C. Desde una perspectiva del derecho a la información ambiental”. Documento de Trabajo.
Proyecto Fronterizo de Educación Ambiental. www.laneta.apc.org/emis/docs/tijuana.htm

El día en que muera el sol 


118

dio reciente ha demostrado que el uso del agua está privilegiando a ambos lados
de la frontera a las corporaciones o industrias, más que a los asentamientos
humanos.27
Esto demostraría que aún tratándose de los instrumentos idóneos para la so-
lución de los problemas, como son los tratados internacionales, necesitarían de
ajustes y especificaciones con base en la acción de las comisiones bilaterales; sin
embargo, lo anterior no significa la eliminación de tales medidas, sino una con-
secuencia lógica de la armonización de dos sistemas jurídicos para la solución de
problemas complejos.
A pesar de la especial atención de los Estados Unidos hacia la política exte-
rior, llama la atención que su principal instrumento normativo de regulación en
torno a las relaciones internacionales no sean específicamente los tratados inter-
nacionales, acuerdos del Ejecutivo (Executive agreements) o como se les desee
denominar por la doctrina y jurisprudencia de ese país; sino más bien, el instru-
mento privilegiado sea su legislación doméstica que con longa manus pretende
regular extraterritorialmente los fenómenos que afectan la frontera.
La aplicación de los tratados internacionales ha sido efectiva en ese país para
neutralizar cualquier regulación de las entidades federativas que estuviera en
contra del contenido de un acuerdo internacional; sin embargo, esta supremacía
no ha sido orientada para neutralizar la legislación federal, la cual al calificar un
hecho ocurrido fuera del territorio nacional, como de “efecto significativo sobre
los Estados Unidos”, es suficiente causal para extender la aplicación de su ley
doméstica federal sobre otros países o, incluso sobre res nullius o sea, el territorio
internacional. Como ejemplo de lo anterior se encuentran las siguientes leyes:
Marine Protection, Research and Sanctuaries Act, National Environmental Policy
Act y Endangered Species Act.
Los Estados Unidos no son parte del Convenio sobre la protección y uso de cur-
sos de agua transfronterizos y lagos internacionales de las Naciones Unidas (17 de
marzo de 1992) por ejemplo. Así tampoco han firmado el Protocolo de Helsinki a
la Convención sobre contaminación transfronteriza de largo alcance del aire (8 de

27
Un ejemplo lo constituye la industria maquiladora establecida en Piedras Negras, Coahuila, que
se dedica a fabricar pantalones de “planchado permanente”, cuyo proceso requiere de grandes
cantidades de agua, la cual nunca ha tenido problemas de escasez de agua; mientras que en una
colonia cercana a dicha planta sufre de la falta de agua crónicamente. CORONADO, Irasema y
KOUROUS, George. “Water conflict in the borderlands”. Borderlines. Volumen 7. Número 6. Julio
1999., pp. 2-3.

Manuel González Oropeza


119

julio de 1985), ni el Protocolo de Oslo (14 de junio de 1994) de la misma Con-


vención para una mayor reducción de emisiones de azufre. Por su parte, en oca-
siones el Senado norteamericano ha interrumpido la entrada en vigor de instru-
mentos internacionales de importancia para la frontera, como la Convención de la
Ley del Mar (10 de diciembre de 1982), la Convención sobre Biodiversidad Biológi-
ca (22 de mayo de 1992) y la Convención sobre efectos transfronterizos de los acci-
dentes industriales (17 de marzo de 1992), entre otros. Resalta por su importan-
cia para el manejo de desechos, la Convención de Basilea sobre el Control de Movi-
mientos transfronterizos de desechos peligrosos (22 de marzo de 1989), la cual los
Estados Unidos no ha ratificado, a pesar de la gran importancia para nuestra
común frontera y del gran número de problemas que esos desechos representan
para la población de ambos países.
De la misma manera, los Estados Unidos no han ratificado la Convención
Internacional sobre el Establecimiento de un Fondo Internacional para la indemniza-
ción por daños causados por la contaminación por petróleo (18 de diciembre
de 1971), como tampoco las Convenciones Internacionales de 1969, 1976
y su Protocolo de 1984 sobre daños provocados por la misma contaminación
petrolera.
En contraste, México se ha caracterizado por una intensa participación in-
ternacional, formalizada a través de tratados internacionales debidamente forma-
lizados; es decir, ratificados por el Senado. A diferencia de los Estados Unidos,
los tratados celebrados con México no requieren de una ley doméstica de imple-
mentación en ningún momento para su validez, lo cual ha provocado algunos
problemas que pretenden ser resueltos mediante el precedente judicial emitido
por la Suprema Corte de Justicia en 1999 bajo los siguientes términos:

TRATADOS INTERNACIONALES. SE UBICAN JERÁRQUICAMENTE


POR ENCIMA DE LAS LEYES FEDERALES Y EN UN SEGUNDO PLA-
NO RESPECTO DE LA CONSTITUCIÓN FEDERAL.
(...) Esta Suprema Corte de Justicia considera que los tratados internacionales se en-
cuentran en un segundo plano inmediatamente debajo de la Ley Fundamental y por
encima del derecho federal y local. Esta interpretación del artículo 133 constitucio-
nal, deriva de que estos compromisos internacionales son asumidos por el Estado
Mexicano en su conjunto y comprometen a todas sus autoridades frente a la comuni-
dad internacional; por ello se explica que el Constituyente haya facultado al Presiden-
te de la República a suscribir los tratados internacionales en su calidad de Jefe de Es-

El día en que muera el sol 


120

tado y, de la misma manera, el Senado interviene como representante de la voluntad


de las entidades federativas y, por medio de su ratificación, obliga a sus autorida-
des.(...).28

Por consecuencia, si bien la anterior tesis no tiene fuerza de jurisprudencia y


aunque fuera, ésta no cuenta con la misma fuerza legal del precedente en los
Estados Unidos (Stare decisis), la tendencia en México es de ubicar jerárquica-
mente a los tratados internacionales por encima de la legislación, sea federal o
local; lo cual aunque cuestionable desde el punto de vista de Derecho Constitu-
cional mexicano, resulta positivo para la solución de los problemas fronterizos y
nos favorece y facilita la internacionalización de las fronteras.
A pesar de esta ventaja, México no ha desarrollado del todo las consecuencias
del concepto de “Ley Suprema de la Unión”, a que se refiere el artículo 133
constitucional, el cual es una traducción literal al español de la Cláusula de Su-
premacía de los Estados Unidos. Por ejemplo, en México, los “jueces de cada
Estado” no son los que aplican la ley suprema, sino que dicha tarea es exclusiva
de los jueces federales. De la misma manera, los tratados internacionales no son
aplicados frecuentemente por los tribunales locales, donde se ventilan los pro-
blemas fronterizos, sino que, aunque surja un problema de aplicación por el tra-
tado, la jurisdicción de los estados tiende a esperar que sea un tribunal federal el
que lo resuelva.
Además, esta regulación internacional excluye categóricamente la participa-
ción de las entidades federativas en México, provocando una rígida perspectiva de
los problemas fronterizos, pues en la elaboración de las políticas públicas respecto
de dichos temas, los estados y municipios mexicanos convidados de piedra en la
formación de instrumentos internacionales e incluso de las leyes federales. No
existe en consecuencia, la debida “permeabilidad” entre los estados y municipios
y la Federación.
Un último problema de esta semblanza, lo constituye el hecho de falta de
aplicación de la regulación ambiental y de otra naturaleza en México. Nuestro
país no se caracteriza por un eficiente logro en el cumplimiento de la ley. Lo
mismo sucede hacia los tratados internacionales, por lo que la frontera está entre
dos establecimientos que la dañan: por un lado un país, los Estados Unidos, no

28
Semanario Judicial de la federación y su Gaceta. Tomo X. Noviembre de 1999. Tesis
LXXVII/99., p. 46.

Manuel González Oropeza


121

desean comprometerse por completo en la regulación internacional de los pro-


blemas fronterizos, mientras que por otro, México, promete hacerlo pero no lo
cumple a cabalidad. Este círculo vicioso ha provocado el agravamiento de algu-
nos problemas y ha generado nuevos, como la extraterritorialidad de las leyes
norteamericanas.
En conclusión, podemos afirmar que los acuerdos internacionales no son ex-
traños en la solución de problemas fronterizos de nuestros países; sin embargo,
los Estados Unidos se muestran reticentes para reconocer esta vía de solución, y
la celebración de los mismos es escasa; mientras que en México, su aplicación y
seguimiento es deficiente. La materialización de los problemas fronterizos en
convenios internacionales ayudaría a formar comisiones binacionales, expertas y
eficientes como lo han sido, para especializarse en la atención de problemas que
afectan a los dos países por igual. De la misma manera, estos acuerdos darían
formalidad y establecerían las políticas a seguir de común acuerdo, fuera del
ámbito doméstico.
El contenido de los convenios por signarse variaría de acuerdo a la materia
objeto de regulación, pero en todo caso, la prohibición constitucional hacia los
estados y municipios para concurrir en esos acuerdos, es un obstáculo en la ac-
tualidad para la solución real y efectiva de sus problemas, que si bien hay interés
nacional en resolverlos, éstos comienzan por impactar seriamente a las localida-
des fronterizas. La realidad ha rebasado la formalidad legal y distintas reuniones
y negociaciones se han consolidado a través de varios años, por lo que habrá
sencillamente de reconocerlos y legitimarlos mediante la supresión de las barreras
al reconocimiento de la personalidad internacional de los estados y municipios.
Lo anterior implicaría igualmente, que la Federación se reservaría la facultad
para vetar o hacer observaciones a los acuerdos concluidos por las localidades,
pero que quienes primero tienen los problemas serían capaces —y responsables—
de solucionarlos con el apoyo federal. Este sistema no es una innovación y fun-
ciona en otros sistemas federales con éxito.

V. EL AGUA COMO CONTENIDO DE TRATADOS INTERNACIONALES


La globalización económica en Norte América ha provocado que tres países dife-
rentes como Canadá, Estados Unidos y México hablen un mismo idioma
económico, pero falta mucho por hablar un mismo idioma jurídico. Para mues-
tra, nos conformamos con analizar la concepción y naturaleza jurídicas tan dife-

El día en que muera el sol 


122

rentes entre los tres países de lo que es un tratado internacional. Particularmen-


te, describiremos las más recientes resoluciones judiciales de Estados Unidos y de
México que muestran la más profunda confusión en cuanto a la jerarquía de los
tratados internacionales y su relación con el derecho nacional de cada país. Esta
indefinición daña el desarrollo del Derecho Internacional y, además, provoca
conflictos con el derecho interno de ambos países.
La facultad para celebrar tratados internacionales prevista en la Constitución
federal mexicana fue inspirada en el texto de la Constitución de los Estados
Unidos, tal como muchas otras instituciones; sin embargo, este modelo no fue
conocido en sus orígenes ni en sus circunstancias políticas, sino tan sólo en el
lenguaje prescriptivo de su Constitución.
Pero además del desconocimiento de sus orígenes, la evolución constitucional
de los tratados internacionales en los Estados Unidos ha estado sujeta a interpre-
taciones judiciales, amplias en su espectro, que contrastan con el rigorismo de
nuestro Derecho Codificado.
Originalmente, la facultad para celebrar tratados fue concebida por la Comi-
sión respectiva de la Convención Constituyente de los Estados Unidos, como
una facultad otorgada al Senado, según se presentó en proyecto, durante la se-
sión del 6 de agosto de 1787; no obstante, durante los últimos días de la Con-
vención, se incluyó al Presidente de ese país como corresponsable en las relacio-
nes exteriores.29
Mediante el desarrollo en el ejercicio de esta facultad, las responsabilidades
del Presidente y del Senado se han definido, haciendo del Presidente el negocia-
dor único y del Senado, el órgano ratificador, en un proceso que observa etapas
separadas y diferenciadas.30
El ejercicio de facultades exclusivas, bien del Presidente para negociar trata-
dos, o del Senado para ratificarlos en su caso, debe entenderse como un diálogo
entre poderes y no monólogos separados, que al confrontarse pudieran provocar
serios trastornos a la política exterior. En México, al nivel local, ya comienzan a

29
FindLaw. Constitutional Law Center: US Constitution, Article II, Clause 2.
30
Fue John Jay quien escribió en El Federalista número 64, que la etapa de negociación haría del
Presidente, el actor preponderante en la celebración de tratados. Por su parte, la Suprema Corte
de Justicia de ese país abonó en este tema con la decisión de United States v. Curtiss-Wright Export
Corporation 299 US 319 (1936), mediante la cual determinó que las etapas a cargo del Presidente
y del Senado eran separadas y diferenciadas una de otra.

Manuel González Oropeza


123

apreciarse conflictos por la falta de entendimiento en el ejercicio de facultades


exclusivas de distintos poderes y el pretendido predominio del Poder Ejecutivo,31
por lo que al nivel federal pudieran presentarse igualmente problemas de ratifica-
ción de tratados.
Sin embargo, la separación tajante de las etapas en el proceso de celebración
de tratados, puede provocar problemas en la negociación internacional, ya que
observaciones posteriores a la firma del tratado, formuladas al interior del Sena-
do, podrían poner en peligro la celebración misma del instrumento, como suce-
dió con el Tratado de Versalles de 1919, para la creación de la Liga de las Na-
ciones, donde el Senado norteamericano no ratificó el tratado negociado a pesar
de haber sido auspiciado por el Presidente Woodrow Wilson.
De esta manera, la naturaleza contractual de los tratados entre naciones es al-
terado por un requisito que al principio pareciera de mera forma, pero que es de
existencia, como es la ratificación del Senado, a quien formalmente no se le
reconoce la naturaleza de participante en la negociación internacional. Por ello,
en el antiguo caso de Foster v. Nelson 27 US 314 (1829), la Corte Marshall de
los Estados Unidos decidió considerar a los tratados como equivalentes a una ley
del Congreso, lo cual se materializaba en una ley que implementaría el tratado
concluido.32
Pero la formalización de un tratado requiere de la aprobación de tres cuartas
partes de los votos en el Senado, este requerimiento hace muy difícil en ocasio-
nes lograr que un tratado sea ratificado, por lo que el Presidente de los Estados
Unidos, en su carácter de conductor de la política exterior y de comandante en

31
Por ejemplo, en los Estados de Tlaxcala y Nayarit se observan serios conflictos entre los poderes
Ejecutivo y Legislativo por la interposición de vetos por parte del primero, a los presupuestos de
egresos aprobados por los segundos. Todavía durante el primer semestre del año 2003, no se había
definido jurídicamente si era posible que el Ejecutivo del estado vetara o no los presupuestos de
egresos.
32
La implementación de los tratados internacionales mediante una ley del Congreso o Parlamen-
to, es una tradición anglosajona muy arraigada, tanto para Estados Unidos, como para Canadá, tal
como se explicó en los casos sobre las Convenciones sobre Trabajo por el Consejo Privado de
Inglaterra: “Within the British Empire is a well-established rule that the making of a treaty is an
executive Act, while the performance of its obligation, if they entail alteration of the existing
domestic law, requires legislative action. Unlike some other countries, the stipulations of a treaty
duly ratified do not within the Empire, by virtue of the Treaty alone, have the force of law” Attor-
ney General for Canada v. Attorney General for Ontario et al. (1937) Dominion Law Reports 326,
347 (PC).

El día en que muera el sol 


124

jefe de las fuerzas armadas, ya que mucho de su política exterior se basa en el uso
de las armas, ha ejercido al margen de la Constitución, facultades para celebrar
otros instrumentos internacionales que no son denominados tratados, para librar
el requerimiento del voto senatorial; así como el Poder Judicial ha ejercido tradi-
cionalmente la revisión judicial también al margen de la Constitución permi-
tiendo y dando plena legitimidad a las convenciones y compromisos firmados por
el Presidente de los Estados Unidos.
La primera legitimación dada al Presidente para comprometer al país interna-
cionalmente sin la celebración de tratados propiamente dichos, se dio en las ne-
gociaciones con México en 1923, a través del “Acuerdo entre Caballeros”, cono-
cido como los “Tratados de Bucareli”, para evadir la aplicación del artículo 27
constitucional a las concesiones petroleras en nuestro país. Ni Álvaro Obregón,
ni los tres presidentes de los Estados Unidos que intervinieron, sometieron a sus
respectivos Senados para ratificación el instrumento negociado a puerta cerrada.
Posteriormente, el caso Reid v. Covert 351 US 487 (1956), dio carta de natura-
lización a los denominados genéricamente “Acuerdos del Ejecutivo”, como una
facultad exclusiva del Presidente de los Estados Unidos para celebrar estos com-
promisos, diferentes de los tratados internacionales.
La necesidad de implementar los tratados mediante leyes domésticas, según la
tradición anglosajona, ha enfatizado la separación de funciones del Ejecutivo por
un lado y del Senado por el otro, creando diversos problemas de comunicación
entre un poder y el otro. Lo anterior debido a que la negociación y la firma de un
tratado concebidas como facultades exclusivas del Ejecutivo, separadas de la fa-
cultad senatorial para ratificar, y de las facultades legislativas del Congreso para
reglamentar el contenido de un tratado, mediante una ley de implementación,
pueden generar contradicciones con la intención original del tratado.
Pero la implementación de tratados mediante leyes, tiene la limitación de re-
ferirse a la legislación federal y a su ámbito de competencia, por lo que si el tra-
tado se tratara de implementar en el régimen interior de los estados miembros de
un sistema federal, la teoría anglosajona de la implementación es insuficiente, ya
que concebida para un país centralista, no se explica por sí misma en un país
federal como lo son los tres países de América del Norte.
Estados Unidos salvó artificialmente este problema con precedentes judiciales
que provienen desde el siglo XVIII, cuando el Tratado de Paz celebrado entre ese
país y la Gran Bretaña, entró en conflicto con varias leyes expedidas por los es-

Manuel González Oropeza


125

tados del sur, particularmente Virginia, al confiscar los bienes de los ingleses,
mientras que en el tratado se obligaba el gobierno federal a respetar los derechos
de propiedad de dichos súbditos. En los casos Ware v. Hylton (1796) y Martin v.
Hunter´s Lessee (1816), se afirmó la supremacía de los tratados internacionales
sobre las leyes locales, contraviniendo la ortodoxia de la regla de implementación
por un lado, pero por otro, asignándole el carácter de ley federal autoaplicativa al
tratado internacional, confirmando así la tesis de John Marshall de que los trata-
dos eran leyes del Congreso federal.
Las anteriores decisiones de la Suprema Corte fueron magistralmente com-
plementadas por el precedente McCulloch v. Maryland (1819), donde se estable-
ció que la distribución de competencias en el federalismo de los Estados Unidos
no exigían facultades explícitas en la Constitución para el gobierno federal, sino
que estaba autorizado para expedir cuantas leyes fuesen “apropiadas y necesarias”
para lograr el bienestar general de la Nación; por lo que si la Federación podía
expedir dichas leyes, también podía celebrar tratados sin ninguna limitación,
sobre todo cuando las relaciones exteriores eran de exclusiva competencia y les
estaba prohibido a los estados el entablar negociaciones internacionales.
Por nuestra parte, antes de 1999, la jurisprudencia de la Suprema Corte
Mexicana respecto a la jerarquía de los tratados internacionales se resumía en la
Tesis del Pleno número C/92, cuyo encabezado decía: “Las leyes federales y los
tratados internacionales tienen la misma jerarquía legal”.33 Sin embargo, esta
tesis ha sido modificada como lo hemos visto, dando a los tratados una prepon-
derancia muy especial, de dudosas consecuencias.

VI. ORGANIZACIÓN ADMINISTRATIVA DE LOS RECURSOS HIDRÁULICOS


EN MÉXICO
La administración del agua en México posee como características estructurales,
tanto la descentralización en su uso, manejo y supervisión, como su carácter de
bienes de dominio público de uso común. En el trabajo anteriormente entregado
se explicó que hasta el porfiriato, todas las leyes y facultades de administración
del agua recaían bajo las potestades de los ayuntamientos y gobernadores; sin
embargo, la ley federal del 21 de diciembre de 1910 marcó la diferencia asimi-
lando la mayoría de las aguas del país, a la categoría de aguas nacionales, y con-

33
Semanario Judicial de la Federación y Gaceta. Número 60. Diciembre de 1992., p. 27.

El día en que muera el sol 


126

fiando a la Secretaría de Fomento la operación sobre el uso y explotación del


recurso.
Esta tendencia se distanciaba de cientos de años de administración descentra-
lizada del agua, por lo que tuvo que fundarse en una explícita disposición consti-
tucional, prevista en el artículo relativo a las facultades del Congreso de la
Unión, que fuera aprobado como reforma el 20 de junio de 1908. He aquí el
carácter pendular de las facultades en materia del agua, tal como se ha descrito
en otras materias, como la financiera, en el federalismo mexicano: De un extre-
mo se pasa al siguiente, de un periodo de descentralización absoluta se termina
en otro de marcada centralización.
Sin embargo, el mismo término de aguas nacionales lleva a la conclusión que
su manejo le corresponde al pueblo, tal como distinguidos tratadistas han con-
cluido.34 Este pueblo no está reducido a la Federación ni a las entidades federati-
vas, según lo establece el artículo 39 constitucional, al determinar que todo poder
dimana del pueblo, sino que trasciende a todos los niveles de gobierno; ya que por
su voluntad, la República federal, democrática y representativa se forma y está
integrada por estados libres y soberanos que al unirse crean a la Federación, de
acuerdo al artículo 40 constitucional.
La Ley de Aguas Española de 1866 capturó muy bien el espíritu de esta co-
laboración intergubernamental, cuando aludió al hecho de que la mancomunidad
de intereses a que dan lugar los aprovechamientos colectivos de aguas públicas,
exige una administración común con la participación de todos los actores.35
Los ríos, propiedad nacional, son por lo tanto, bienes inmuebles del dominio
público, no sujetos de apropiación privada,36 cuya naturaleza jurídica la otorga el
legislador y encomienda al Estado federal en su mantenimiento y explotación.
Desde el Derecho Romano, los ríos son considerados como bienes del dominio
público, asignándoles las características de: a) uso público de acuerdo con la ley,
b) la perennidad de sus aguas, c) la magnitud de su volumen de agua y, algo ex-

34
MERKL, Adolfo. Teoría General del Derecho Administrativo. Editora Nacional. México. 1975., p.
402.
35
PÉREZ PÉREZ, Emilio. “Naturaleza de las comunidades de usuarios del agua y esquema de su
régimen jurídico”. Civitas. Revista Española de Derecho Administrativo. Número 81. Enero-marzo
1994., p. 48. Del mismo autor “Marco jurídico del uso del agua en los regadíos españoles”. Revis-
ta Crítica de Derecho Inmobiliario. Año LXXI. Mayo-junio 1995. Número 628., p. 793.
36
Esta característica es igualmente observada en otros sistemas jurídicos, como el de los Estados
Unidos. David. H. Getches. Water Law. West Publishing Co. 1997. Saint Paul., p. 82.

Manuel González Oropeza


127

traordinariamente importante para este ensayo, d) la opinión de los habitantes


que se aprovechan de sus aguas (existimatio circumcolentium).37
La conformación de estas características es producto de la opinión de los glo-
sadores del Derecho Romano que fueron explicando la naturaleza de dominio
público de los ríos. De esta manera, Ulpiano en el Digesto consideró que los ríos
públicos, de aqua profluens, tenían que contar con aguas perennes (Digesto. Li-
bro 43. Título 12. Ley 1ª Párrafo 3º) y de magnitud mayor que los arroyos. La
navegabilidad no era sustancial al carácter público de los ríos, aunque era indica-
tiva de esa naturaleza.
El siguiente paso en la centralización de la administración de los recursos
hidráulicos se plasmó en la reforma constitucional del 21 de abril de 1945 por la
cual, la participación del Congreso de la Unión fue reducida para ampliar el
control y absoluto manejo del recurso en manos del Poder Ejecutivo Federal, de
ahí que hayamos afirmado que el sistema presidencial concentró los poderes
constitucionales en ésta y muchas otras materias, desvirtuando las tendencias
descentralizadoras del sistema federal.
La Secretaría de Recursos Hidráulicos, creada en 1946, fue producto de di-
cha reforma. A partir de esta fecha, el término Nación ha venido desvirtuándose,
para convertirse en “Federación” y, más específicamente, administración pública
centralizada; dando como consecuencia una virtual renuncia de la soberanía o
poderes del pueblo, a favor de sus administradores, que ni siquiera son sus repre-
sentantes políticos. Un correctivo a esta tendencia lo marcó la Ley Federal de
Aguas de 1972, por la cual los usuarios, ejidatarios, comuneros, pequeños pro-
pietarios y colonos se incluyeron como parte de la organización, así como repre-
sentantes de los gobiernos estatales y municipales.
Continuó esa tendencia, la creación de la Comisión Nacional del Agua en
1989 como un organismo desconcentrado de la Secretaría que antecedería a la
Secretaría de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca. No obstante, desde
su creación, la Comisión ha estado unida a una organización centralizada de una
Secretaría de Estado, cuando funcionalmente, desde el Plan Nacional de Desa-
rrollo (1989-1994), ha requerido la implementación de un Programa Nacional
de Descentralización de los Distritos de Riego, que marcan la pauta claramente a
una descentralización nuevamente. La vigente Ley del Agua de 1992 consolida

37
MARIENHOFF, Miguel S., Tratado de Derecho Administrativo. Abeledo-Perrot. Buenos Aires.
Vol. VI., p. 325.

El día en que muera el sol 


128

la descentralización y considera a los consejos de cuenca como órganos de rela-


ción intergubernamental entre la Federación, los estados y los municipios.
La desconcentración no es una fórmula feliz para lograr los objetivos comple-
jos de las relaciones intergubernamentales en el marco de un federalismo coope-
rativo. En principio, la administración de los recursos hidráulicos observa una
organización administrativa compleja, cuyo control no podría ser exitosamente
mantenido por una sola cabeza. Un solo Secretario de Estado al frente de la
organización pondría en peligro el control mismo y la eficiencia en la adminis-
tración.38 El artículo 33 del Reglamento Interior de la Semarnap, publicado el 8
de julio de 1996,39 establece que los organismos desconcentrados al no tener
personalidad jurídica, ni patrimonio propio, estarán jerárquicamente subordinados
a los mandos de la Secretaría, por lo que las decisiones en materia de adminis-
tración de los recursos hidráulicos están en manos de una estructura política-
burocrática, más que de una estructura político-democrática.
El titular de la Semarnap con fundamento en esta subordinación jerárquica
podrá conformar, modificar, revocar o nulificar los actos dictados, a pesar de ser
producto del consenso entre autoridades federales, estatales, municipales y de
usuarios, de la organización de la Comisión Nacional del Agua. Esta centraliza-
ción es tan absoluta que no hace falta denominar como desconcentrado a un or-
ganismo que está totalmente subordinado en su actuación.
¿Por qué es necesario llevar a cabo una profunda estructuración en la admi-
nistración del agua? ¿Por qué es preferible la descentralización que la “descon-
centración” para la estructura de la Comisión Nacional del Agua? Aunque ya
hemos articulado algunas respuestas en las páginas anteriores, estas preguntas
serán objeto de respuesta en el siguiente apartado.

VII. LA DESCENTRALIZACIÓN: FORMA DE ORGANIZACIÓN ADMINISTRATIVA


COMPATIBLE CON EL FEDERALISMO Y LA DEMOCRACIA
La descentralización es una tendencia que inspira manifestaciones en la política
y en la administración. Según hemos explicado, la descentralización política que
conlleva el ejercicio autónomo de los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial,

38
THOMPSON, James D. Organizations in action. McGraw-Hill. Nueva York. 1967, pp. 132-135.
39
Reglamentos Interiores I. Revista de Administración Pública. México 1996. INAP. Núm. 93., p.
321.

Manuel González Oropeza


129

por parte de estados libres y soberanos, es una decisión fundamental determinada


por el pueblo y consignada en el artículo 39 constitucional.
De la misma manera, la descentralización administrativa es una forma evolu-
cionada de la organización administrativa que surge en la Constitución de 1917,
a través de los desaparecidos departamentos administrativos hasta los organismos
descentralizados o establecimientos públicos dotados de independencia.
En la desconcentración, los supuestos organismos autónomos, ejercen facul-
tades delegadas que corresponden originalmente al Poder Ejecutivo Federal, tal
como el artículo 37 del reglamento interno de la Semarnap prescribe para la
Comisión Nacional del Agua. No obstante, insistimos que la administración de
las aguas nacionales exceden las facultades del Presidente de la República, pues
como bienes del dominio público, son administradas por todos los niveles de
gobierno y en sus resoluciones intervienen actores públicos y privados que no
dependen del Poder Ejecutivo Federal. El carácter nacional corresponde a todo
el pueblo de México, que lo ejerce a través de todas las autoridades del Estado
federal, por lo que la concentración de todas las facultades sobre el agua en el
Presidente de la República es una ficción que raya en lo inconstitucional.
En el anterior ensayo comentamos el caso de la dotación y restitución de tie-
rras durante el periodo preconstitucionalista de 1915, a través de la ley del 6 de
enero, por medio de la cual los procedimientos agrarios estaban articulados entre
autoridades federales y estatales, por lo que no fue ni ha sido una facultad exclu-
siva ni de la Federación ni de los estados. El agua que a través del riego ha esta-
do ligada a dicha dotación de tierras, también debe tratársele de la misma mane-
ra, como parte de las relaciones intergubernamentales.
En la aplicación de la Ley de Aguas Nacionales, la administración del recurso
no le corresponde exclusivamente a la Federación, pues la misma Constitución
plasma en el artículo 115, fracción III, inciso a, constitucional la facultad del
municipio para administrar las obras del agua potable, drenaje, alcantarillado,
tratamiento y disposición final de residuos; y en cuanto a los estados, su régimen
interior le concede facultades reservadas, además de las explícitas en las leyes
federales sobre esta materia.40 En otras palabras, constitucionalmente, el régi-

40
Los estudios clásicos de la administración pública señalan que los intereses locales merecen
formas descentralizadas de administración. BLUNCHLI, M. “La Administración Pública” (1876).
Revista de Administración Pública. Número 42. Abril-junio 1980. INAP., p. 133. El servicio de
agua potable y alcantarillado no sólo es problema municipal, sino los estados toman en sus manos,

El día en que muera el sol 


130

men jurídico de las aguas no es facultad exclusiva de ninguno de los niveles de


gobierno, por lo que no puede haber una dependencia de la administración públi-
ca centralizada que concentre todas las funciones relacionadas con la administra-
ción del agua; tal como explicamos en el anterior ensayo con relación a las facul-
tades en materia educativa: la desaparición de la Secretaría de Instrucción Públi-
ca y Bellas Artes, prevista en el artículo 13 transitorio de la Constitución de
1917, obedeció precisamente a que la educación pública, con su carácter nacio-
nal y democrático de acuerdo al artículo 3º constitucional, no podía ser atendida
exclusivamente por una Secretaría de Estado dependiente del Poder Ejecutivo
Federal y, a la postre, se crearon múltiples organismos descentralizados para
atender, en su nivel superior, a la educación pública.
Es por ello que la descentralización en la administración de las aguas nacio-
nales resulta necesaria y congruente. La desconcentración en que se encuentra la
Comisión Nacional del Agua, teniendo que atender y coordinar a los actores
estatales, municipales y de usuarios del servicio del agua, no es más que una
apariencia de administración autónoma de dicho recurso, pues la obediencia
jerárquica, el sometimiento administrativo, la delegación de facultades, la revo-
cación de sus resoluciones por vía administrativa y todos los demás elementos de
dependencia que se observan en ella, no hacen más que concluir que no existe
ningún elemento sustancial de autonomía, ni técnica, ni administrativa, ni de
ninguna índole, por lo que no tiene sentido que sea un organismo desconcentra-
do por región o territorial, ya que se les somete a la categoría de delegaciones,
como las demás dependencia del Ejecutivo federal que cuentan con oficinas en
todo el territorio del país.
En el mundo, la administración del agua resulta de la mayor importancia y se
observa una clara tendencia a estructurar una organización descentralizada. Des-
de el último cuarto del siglo XX, quedó plasmado en la agenda política nacional
que descentralizar era sinónimo de democratizar y que democratizar era descen-
tralizar.41 Puede concluirse que todo el siglo XX, con raíces desde los últimos 25
años del XIX, México ha sufrido un gran proceso centralizador, aparejado con la
consolidación del presidencialismo, de manera proporcional a su abandono por la

ante la insuficiencia de los municipios, como se observa en SALVADOR DE LA MORA, Diego. “El
programa de agua potable y alcantarillado en zonas urbanas, la experiencia nacional y local”. Con-
trol Gubernamental. Gobierno del Estado de México. Año II. Número 5., pp. 50-55.
41
RODRÍGUEZ, Victoria E., Decentralization in México. From Reforma Municipal to Solidaridad to
Nuevo Federalismo. Westview Press. 1997, p. 7.

Manuel González Oropeza


131

vida democrática. Ante el nuevo panorama del siglo XXI, la democracia debe ser
y será el motor de la descentralización en el país, tanto por el legado federalista
con que contamos, como por la prospectiva que deseamos en la democratización
plena que implicará una mayor descentralización de nuestros servicios.
De esta manera, la descentralización administrativa se caracteriza por contar
con facultades propias establecidas en la ley, como es el caso de la CNA y la Ley
Federal de Aguas, con personalidad jurídica y patrimonio propios, que no son
simples agentes por delegación sometidos a una obediencia jerárquica a la admi-
nistración pública, sino que toma sus decisiones con base en consideraciones
técnicas y políticas derivadas no de la autoridad central, sino de los órganos re-
presentativos de las comunidades a las que sirve.42
La justificación inicial para que la CNA fuese organizada como organismo
desconcentrado se basó precisamente en que las cuencas deberían ser atendidas
en el lugar donde se ubican y por agentes que respondieran a los intereses de las
comunidades por las que atraviesan los ríos; ésta ha sido una característica es-
tructural de la administración del agua, desde las épocas más remotas, no podría
pensarse en consecuencia, que una autoridad central sea la encargada de decidir y
conducir esta gestión.
Para Vedel, las diferencias entre la desconcentración y la descentralización
son abismales:

1. La desconcentración no tiene ningún elemento democrático, sino que es una


técnica de mando,
2. La descentralización cuenta con un valor democrático pues deja a los interesados o
de sus representantes, la conducción de sus asuntos,
3. La descentralización es la forma de organización más compatible con el federalis-
mo, aunque también se da en regímenes centralizados,
4. La descentralización puede ser territorial y funcional (servicios).43

Por supuesto, la autonomía que se logra con la descentralización no implica


la total carencia de mecanismos de control, pues ello no es posible, ya que sería
contrario al principio de división de poderes. Ningún organismo autónomo des-

42
VEDEL, Georges. Droit Administratif. Presses Universitaires de France. Colección Thémis. 5a
edición. 1973., p. 639.
43
VEDEL., op. cit., p. 639.

El día en que muera el sol 


132

centralizado escapa a los controles de los demás poderes, como al juicio político,
la responsabilidad administrativa o la revisión judicial de sus actos. Desde este
punto de vista, la descentralización no excluye responsabilidad, sino que la com-
parte con los demás órganos de gobierno.
Incluso con relación a la administración pública, los organismos descentrali-
zados cuentan con un régimen de responsabilidad que debe estar detallado en la
ley que los crea, denominado “tutela administrativa”; que se diferencia de la
jerarquía administrativa sobre los organismos desconcentrados en que ésta es
incondicional y genérica, mientras que la tutela es limitada a los supuestos y
condiciones marcados en la ley.
Esa tutela se ejerce por toda la administración pública y no por una depen-
dencia en particular, por lo que no es “sectorizada”, lo cual abunda en la diferen-
ciación entre la descentralización y la desconcentración.44 Lo anterior debido a
que la tutela tiene como objetivo el control de la legalidad sobre el órgano autó-
nomo; ya que si bien tiene facultades legales exclusivas,45 éstas deben ser revisa-
bles no para marcar la dependencia, sino para garantizar el eficaz cumplimiento
de la ley que le da sustento.
Todo lo anterior, permite describir algunas ventajas de la descentralización
sobre cualquier otra forma de organización administrativa:

1. Existe una mejor adaptación del servicio público hacia las necesidades de los inte-
resados;
2. Es una forma democrática de organización administrativa, al dejar la gestión de
un bien o servicio, de acuerdo a las necesidades de los interesados;
3. Desahoga eficientemente el trabajo sin sobrecargar de trabajo a las autoridades
centrales, reservándose éstas facultades de supervisión;
4. La prestación del servicio se otorga de manera más rápida y eficiente, ya que las
decisiones se toman en el lugar mismo.46

Si bien la eficiencia es un concepto que puede escapar a las divisiones de cen-


tralización o descentralización, otra ventaja que se observa en la adopción de esta
tendencia de política administrativa, resulta de la forma de Estado en que se ha

44
Ídem., p. 643.
45
MARIENHOFF., op. cit. Volumen I., p. 635.
46
Op. ult. cit., pp. 641-642.

Manuel González Oropeza


133

organizado México, como una república federal. Efectivamente, el federalismo


tiene como base la descentralización política, lo cual implica que la descentrali-
zación administrativa es necesaria para lograr los objetivos de un sistema federal,
pues es el complemento idóneo de una distribución de facultades entre diversos
niveles de gobierno.
Los organismos de cuenca en países federales y centralistas tienden a elegir a
sus integrantes de entre los usuarios. Tomando el ejemplo del Estado de Califor-
nia en los Estados Unidos, donde existen 4200 distritos hidráulicos a nivel de
condados (municipios), todos ellos observan completa autonomía de los orga-
nismos federales y estatales. En el condado de San Diego, funciona el distrito de
la Presa Padre (Padre Dam Municipal Water District) que brinda el servicio del
agua en un área de 85 millas cuadradas a 125 000 usuarios. La agencia u orga-
nismo está integrado por cinco miembros que forman parte de la Junta Directiva
(Board of Directors). Cada miembro es electo popularmente por cuatro años y
representan una zona geográfica específica dentro del distrito, aunque sus deci-
siones afectan todo el distrito. La Junta Directiva nombra a una administrador
general del distrito que es el funcionario operativo, en la conducción diaria de los
asuntos. Finalmente, es conveniente anotar que las facultades de la Junta Direc-
tiva son las más importantes respecto a la conducción del distrito, como son: a)
Fijación de políticas hidráulicas para el distrito, b) Determinación de los proce-
dimientos de operación, c) Otorgamiento de contratos para la construcción de
obras hidráulicas, d) Aprobación del presupuesto del distrito, y e) Fijación de
tarifas y derechos.
Este modelo es seguido con pocas variaciones en, por lo menos, diecisiete es-
tados de la Unión Americana. En todos ellos, los distritos hidráulicos son admi-
nistrados por una junta elegida por los usuarios del agua.47 En Texas, estos dis-
tritos cuentan con gran tradición y surgieron precisamente para el uso del agua
del Río Bravo o Grande en la irrigación de esa zona árida. Actualmente se cuen-
tan 1300 distritos. La importancia fue tan grande, que la Constitución de Texas
fue reformada en 1904 explícitamente para proveer la creación de una “agencia”
u organismo a cargo de estos distritos hidráulicos.48 La independencia de estos

47
GLIDDEN, Timothy W., Water administration in the seventeen western Status. A report to the New
Mexico Legislature Council. New Mexico Legislature Council Service. Santa Fe. 1965., p. 51
passim.
48
CAREY, Alan D. y OWEN, John P., Water Districts, an asset or a liability? Houston Home
Builders Association. 1959., p. 13.

El día en que muera el sol 


134

distritos se acerca a la de los municipios o condados, la Suprema Corte de Esta-


do de Texas ha reconocido que estos distritos son

Entidades políticas que subdividen al Estado y que llevan a cabo funciones gubernati-
vas, por lo que gozan de la misma categoría que los condados y otras divisiones políti-
cas establecidas en la ley.49

Pero aún en países centralistas como España, la descentralización política ha


influido en sus estructuras y con la Constitución de 1978 se han consolidado las
comunidades autónomas que son equivalentes a lo que una entidad federativa
sería en una Federación. La Ley 29 del 2 de agosto de 1985, relativa al agua en
España, otorgó al Estado o autoridad central la capacidad de planeación hidráu-
lica tomando como base de dicha administración a la cuenca.
En la sentencia 227/88 del 29 de noviembre de 1988, el Tribunal Constitu-
cional Español delimitó las competencias entre el Estado (autoridad central) y
las comunidades autónomas, en relación con la administración del agua. Te-
niendo como base las cuencas, al ser un elemento territorial local, la sentencia
favoreció la descentralización en la administración del agua, a favor de las co-
munidades autónomas, interpretando a las disposiciones del Reglamento del
Dominio Público Hidráulico de ese país, expedido el 11 de abril de 1986, como
supletorias de las disposiciones legales de las comunidades autónomas.
Esta importante sentencia, invirtió la preeminencia de las disposiciones lega-
les expedidas por el Estado central y confió la regulación de las cuencas a las
disposiciones legales de las comunidades autónomas, a las que interesa en primer
lugar la suerte del recurso. Ello sólo puede lograrse reconociendo la perspectiva
descentralizadora de la administración del agua.
De esta manera, la confederación hidrológica, equivalente al Consejo de
Cuenca mexicano, es declarada autónoma e independiente de la administración
pública centralizada de España. La Ley de Aguas Española crea un Consejo
Nacional del Agua integrada por representantes del Estado (central), de las co-
munidades autónomas, organismos de cuenca y profesionales y confía a las “co-
munidades de regantes” la asociación de usuarios de una cuenca, en la que tie-
nen un jurado que resuelve los problemas de hecho entre usuarios.

49
CAREY y OWEN., op. cit., p. 16.

Manuel González Oropeza


135

México debiera tomar en cuenta esta organización española de administra-


ción de los recursos hidráulicos. La descentralización se impone para la Comi-
sión Nacional del Agua, integrada no sólo por autoridades federales, sino por las
estatales, municipales y de usuarios, de la forma e integración que se estimen
pertinentes. De esta manera, las gerencias regionales de la CNA, serían como los
organismos de cuenca, órganos desconcentrados de la Comisión transformada en
organismo descentralizado, ya que esta forma se ha conocido en establecimientos
públicos con gran tradición, como lo es la universidad pública autónoma, donde
la descentralización funcional se ha visto complementada por una desconcentra-
ción territorial.
Como ejemplo está el caso de las unidades de la Escuela Nacional de Estu-
dios Profesionales, dentro de la Universidad Nacional Autónoma de México, la
cual reformó su Estatuto General en el artículo 8º el 20 de febrero de 1974,
para agregar el campus Cuautitlán, con autogobierno y autonomía para aprobar
sus propios programas de estudios. El modelo se repitió varias ocasiones más,
creando nuevas escuelas con autonomía técnica.50
Esta tendencia afecta incluso el principio de división de poderes, pues es tan
poderosa que el poder político y administrativo tiende a dividirse. En el campo de
la división de poderes, que tradicionalmente se reducía a tres, se ha visto forzada
a abandonar un número determinado de poderes, para favorecer órganos autó-
nomos de Estado que jurídicamente no dependen de ningún otro poder, aunque
se conservan medios de control, para evitar el abuso de sus facultades y, sobre
todo, hacer prevalecer un control de la legalidad. Entre dichos órganos de Estado
se encuentran el Banco de México, el Instituto Federal Electoral, las universida-
des públicas autónomas, entre otros.
La descentralización en la administración del agua, con base en las cuencas,
fue una recomendación tan antigua, como el inicio de la centralización del re-
curso en México. Efectivamente, en los Estados Unidos se creó el 7 de julio de
1947, cuando comenzaba la operación de la Secretaría de Recursos Hidráulicos
en México, la Comisión Hoover sobre la eficiencia en la administración pública.
Esta Comisión elaboró un Reporte donde sugirió la descentralización con base
en organismos locales de cuenca, para satisfacer adecuadamente las necesidades
de agua de las localidades y regiones. Contemporáneamente a dicha Comisión, se

50
Compendio de Legislación Universitaria, 1910-2001. UNAM. Tomo III., pp. 1255, 1287 y
1299.

El día en que muera el sol 


136

creó en ese país, una Comisión sobre las Políticas del Recurso Hidráulico que
modificó la total independencia de los organismos de cuenca, sometiendo todos
sus proyectos y programas a una Junta Nacional que los apreciara y modificara
de ser el caso.51
La combinación de ambas recomendaciones fue consolidada por los resulta-
dos de la Segunda Comisión Hoover, la cual en diciembre de 1955, enfatizó la
necesidad de tratar la administración del agua en el marco de las relaciones in-
tergubernamentales dado que previó que para el año 2000, la crisis del agua, sólo
se resolvería con la cooperación de los tres niveles de gobierno.
Como resultado de estas recomendaciones, desde 1965 se establecieron los
principios que animan la política hidráulica en los Estados Unidos, establecidos
en la Ley de Planeación de los Recursos Hidráulicos. Dichos principios se redu-
cen a los siguientes puntos:

1. Igualdad. Las acciones en la materia deben ser tomadas por consenso entre los es-
tados y la Federación;
2. Consejo Nacional. El organismo federal debe contar con autonomía y estar for-
mado por representantes acreditados;
3. Comisiones de cuenca. Estos órganos autónomos se encargarán de coordinar las
políticas particulares de la Federación, los estados y los condados, por donde pasan
los ríos y fijarán las prioridades para la cuenca.52

Este modelo ha impactado a la mayoría de los países de América Latina,


según se aprecia del Reporte de la Comisión Económica para América Latina
y el Caribe, aprobado el 2 de abril de 1996. En una de sus partes, el reporte
menciona:

Lo anterior está conduciendo a una discusión creciente en muchos países sobre la ne-
cesidad de crear instituciones administrativas basadas en las cuencas, para resolver los

51
CLARK, Ira G., op. cit., p. 376.
52
Ídem., p. 378.

Manuel González Oropeza


137

conflictos entre usuarios y así administrar mejor el suministro, así como mejor eva-
luar el impacto del uso del agua en el medio ambiente.53

En dicho Reporte se hace mención igualmente de la tendencia a la privatiza-


ción del uso del agua, que es una tendencia apreciada en la actual Ley del Agua
de 1992, tal como expusimos en nuestro trabajo anterior. Sin repetir las críticas
que en ese trabajo formulamos, creo que la privatización es la puerta falsa de la
descentralización, tal como lo percibió Roberto Gayol desde 1905 en nuestro
país.54
De la misma manera en que se formaron las comisiones federales para evaluar
el impacto de organismos y programas en la administración pública federal; se ha
hecho al nivel estatal, y en 1999, la pequeña Comisión Hoover, creada en el
Estado de California, inició un estudio sobre la evaluación de los trabajos de los
denominados distritos “especiales”, como lo son los hidráulicos. El resultado ha
sido que, si bien son eficientes y exitosos en su funcionamiento, está por imple-
mentarse una política de mayor responsabilidad e información hacia los usuarios
del agua, con el objeto de que los recursos, obras y programas implementados por
los distritos sean más difundidos con transparencia y exista un contacto de tipo
electoral, que permita crear un sistema de responsabilidad hacia las decisiones
tomadas por los distritos.55
Lo anterior borda sobre el conocido problema de que la Nación no debe re-
nunciar en sus representantes los poderes sobre los recursos y servicios; de tal
manera, a pesar de que el modelo descentralizado de distritos hidráulicos sea
democrático, los procedimientos deben garantizar un control por parte del pue-
blo mismo en las acciones más importantes. Esta tendencia es un movimiento
mundial que se refleja también en la ley francesa del 12 de abril de 2000, donde

53
United Nations. Economic and Social Council. Activities of the United Nations System in the
field of water and mineral resources, and inter-agency coordination, focusing on progress made towards
achieving sustainable development. E/C.7/1996/16.
54
GAYOL, Roberto. Dos problemas de vital importancia para México: La colonización y el desarrollo de
la irrigación. IMTA. CIESAS. 1994. 114 pp.
55
TERCIAN, Richard R., “Special districts: Relics of the Past or Resources for the future?”. Cal-
Tax Digest. Julio 2000.

El día en que muera el sol 


138

los órganos administrativos están obligados a guardar proximidad y a mantener


informados a los ciudadanos de todas sus resoluciones.56
Por lo demás, los estados de Arizona, California, Colorado, Nuevo México,
Texas y Florida de los Estados Unidos, complementan los organismos distrita-
les, con comisiones estatales cuyos directivos son nombrados por el gobernador
con el consentimiento de la Legislatura local o del Senado local respectivo.57

56
DELAUNAY, Bénédicte. «La loi du 12 avril 2000 relative aux droits des citoyens dans leurs
relations avec les administrations». Revue du Droit Public de la Science Politique en France et à
l´Étranger. Tomo 116. Julio-agosto 2000. Número 4., pp. 1191 y ss.
57
GLIDDEN., op. cit., pp. 2-51.

Manuel González Oropeza


JOSÉ GILBERTO GARZA GRIMALDO*

La humanidad ante la revolución científica y tecnológica del


Siglo XXI
(Los derechos frente a los riesgos de la ciencia y tecnología)

Lo importante es reconocer que no se trata tan


sólo de un desafío ético, sino también político Por-
que serán las decisiones políticas que tomemos en
los próximos años respecto a nuestra relación con
esta tecnología las que determinen si encontrare-
mos o no un futuro posthumano, así como el po-
tencial abismo moral que semejante futuro puede
abrir ante nosotros. (Fukuyama, Francis (2003),
El fin del hombre).

INTRODUCCIÓN
El desarrollo de la ciencia y tecnología se ha realizado sin una clara normatividad
jurídica y sin valores éticos. Hoy el planeta azul está agonizando y la especie
humana está en peligro.
La presente investigación parte de la hipótesis de que el avance de la ciencia y
tecnología pueden terminar o transformar la “naturaleza del hombre”. Inclusive,
acabar con la naturaleza, con nuestro planeta.
El profesor de la Universidad de Harvard, James Lovelock,1 considera que
desde hace siglos nos movemos a través de un planteamiento erróneo: “beneficiar
a la humanidad”. Sostiene que deberíamos preocuparnos de la Tierra porque

*
Doctor en Derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México. Es investigador-docente
de tiempo completo de la Unidad Académica de Derecho, miembro del Sistema Nacional de In-
vestigadores y autor de diversos artículos y libros sobre tópicos jurídicos-políticos… (garzagrimal
do33@yahoo.com.mx).
1
LOVELOCK, James. La venganza de la Tierra, España: Planeta, 2007.
140

dependemos de ella. Si no lo hacemos, la humanidad sufrirá, e inclusive, puede


desaparecer.
Los nuevos filósofos del derecho están cambiando de discurso (paradigma): El
fin de Estado y del derecho es la protección de la naturaleza y el hombre. Sí,
primero la naturaleza, y en segundo lugar, el hombre (humanidad).
Revisar los resultados de investigaciones de otras disciplinas (disciplinas du-
ras), me permitieron comprender que el derecho se ha rezagado; los estudiosos de
las ciencias sociales tenemos mucho que “desaprender para aprender”.
Los precursores del pensamiento complejo nos invitan a dejar atrás el simple
positivismo y arribar al pensamiento multidimensional.2
Observar documentalmente (videoteca) los avances de la ciencia y tecnolo-
gía, me permitió comprender lo lejos que estamos los abogados o juristas de ese
avance (desinformados) y de los peligros que representa su evolución para la
humanidad.
El calentamiento global es prueba plena, el armamentismo representa el mo-
numento más grande a la sinrazón del hombre; la clonación y la vida artificial
son una realidad, están aquí, no es ciencia ficción.
Deseamos que “Los niños de Brasil” quede tan sólo en una película y no una
realidad nefasta.
El sentido que le damos al término naturaleza humana, es el mismo que
Francis Fukuyama, adopta en su obra “El fin del hombre”:

La naturaleza humana es la suma del comportamiento y las características que son


típicas de la especie humana, y que se deben a factores genéticos más que a factores
ambientales.3

El presente trabajo nos permitió, además, observar en México dos aspectos:


La existencia de una frágil legislación sobre estos campos y la inexistente infor-
mación sobre los peligros que representa el desarrollo de la ciencia y tecnología
en el hombre y naturaleza.

2
MORIN, Edgar (2005). Introducción al pensamiento complejo. Barcelona: Gedisa editorial, p. 23.
3
FUKUYAMA, Francis (2003), El fin del hombre p. 214…Ver BROCKMAN, John (1996). La tercera
cultura. Barcelona: Tusquets editores.

José Gilberto Garza Grimaldo


141

Los países desarrollados han alcanzado ese estatus gracias al apoyo que sus
gobiernos han dado a la ciencia y tecnología. Inclusive, se sostiene que en el siglo
XXI, un país será soberano si es independiente en estas áreas. ¿Pero cuál es el
objetivo final? De la realidad se desprende que el objetivo es la supremacía de un
Estado sobre los demás: Es dominación y lucro.
En el documental de Al Gore, “La verdad incómoda”, se informa como algu-
nos políticos y científicos consideran hasta “perturbados mentalmente” aque-
llos(as) que proponen un desarrollo sustentable. Tenemos que cambiar la visión
individualista del mundo por una visión holista.4
En un exceso de codicia, diversas empresas, sin importar la salud de los con-
sumidores, elaboran productos nocivos o de baja calidad; sólo les importa las
ganancias. El ser humano está consumiendo diversos productos sin estar infor-
mados de sus consecuencias colaterales.
Dos ejemplos de lo anterior, son, en primer lugar, el debate que se dio entre
el maestro Javier Flores y la empresa Pfizer en el 2008. El escritor publicó un
artículo periodístico con el título de “Drogas: presiones inaceptables”, señalando
algunos daños colaterales por la digestión de la pastilla “Viagra”. A lo cual
la industria farmacéutica lo desmintió.5 Empero, en una contrarréplica, el maes-

4
(En línea) (Consulta: 10/09/2009). Disponible en: www.verdadincomoda.net. La verdad Incómo-
da (An Inconveniet Truth)… Director: Davis Guggenheim; Estudio: Paramount; Género: Do-
cumental; Relatos: Al Gore; Calificación: ATP; Duración: 96 min; Sitio Oficial:
www.climatecrisis.net..Se recomienda los documentales “Días extraños” de National Geographic y
“Alerta Mundial. Calentamiento Global”.
5
FLORES, Javier. (2008, 21 de octubre). “Drogas: presiones inaceptables”, La Jornada. (En línea)
(Consulta: 21/10/2008). Disponible en:
<http://www.jornda.unam.mx/2008/10/21/indez.php?section=opinion&article.> Por cierto, el
Gobierno del Distrito Federal, ha impulsado un programa de otorgamiento de este producto a las
personas de la tercera edad: El derecho al placer….La Jornada del 15 de enero de 2010, proporciona
la siguiente información: “Tres demandas por daños personales fueron presentadas contra Pfizer
Inc., el jueves, debido a cargos que sostienen que su medicina para dejar de fumar, Chantix, mo-
tivó intentos de suicidio o la muerte. Todas las demandas fueron presentadas en la Corte Suprema
del Estado de Nueva York en Manhattan por la misma firma legal para todos los demandantes.
Los afectados reclaman que Pfizer falló en notificar a médicos y pacientes sobre los riesgos que la
compañía supuestamente conocía sobre la píldora, incluyendo depresión y pensamientos suicidas.
Aunque Pfizer agregó posteriormente advertencias a su inserto en el empaque, la firma legal señaló
que la etiqueta de la medicina sigue siendo inadecuada. Pfizer presentó Chantix en Estados Uni-
dos en 2006, con la esperanza de que se convirtiera en un producto que les ayudara a revivir las
utilidades de la empresa, pero sus ventas se marchitaron entre las preocupaciones por sus efectos

El día en que muera el sol 


142

tro Javier Flores, proporcionó mayores elementos e información sobre su aseve-


ración.
En segundo lugar, el periódico El Universal de 9 de julio de 2009, informa
en base a los datos proporcionados por Álvaro González Muñoz, presidente del
Frente Nacional de Productores y Consumidores de Leche en nuestro país, que
el 67% de los productos “supuestamente lácteos”, no contienen leche, son
hechos a base de “fórmulas”, alertando que de acuerdo a un estudio, el 100% de
los quesos doble crema y panela, así como 25% de yogurts no cumplen con las
características necesarias, poniendo en riesgo la salud de los consumidores.
Esto me recuerda una anécdota que me comentó un servidor público de la
Secretaría de Salud a finales del siglo pasado, cuando una empresa lechera sa-
biendo que no podía en breve término solventar algunas observaciones hechas
por la misma Secretaría, pagaba por adelantado “futuras infracciones”. ¿Moder-
nidad administrativa o corrupción? ¿Cinismo?
No obstante de los peligros que representa el avance de la ciencia y tecnolo-
gía, no estamos sugiriendo detener la revolución de estas disciplinas,6 sino, de
que se parta de la idea de que éstas deben estar al servicio de la naturaleza y del
hombre, no a su destrucción; que consoliden la grandeza humana.
Interesante que en Ecuador, su Constitución (Art. 71 y ss.) reconozca que la
naturaleza o Pacha Mama, es sujeto de derechos. Ésta es la nueva visión que
debe permear en los juristas, y claro, en toda la humanidad. La Constitución de
Bolivia tiene igual cosmogonía.

secundarios. “El acusado intencionalmente, imprudentemente, y/o negligentemente ocultó, supri-


mió, omitió, y/o tergiversó los riesgos, peligros, defectos y desventajas de Chantix”, acusó el aboga-
do Marc Grossman en las tres demandas. No se pudo contactar inmediatamente a Pfizer para
obtener sus comentarios”.
6
El Dr. Ramón Espinoza Contreras, sostiene que se han dado cuatro revoluciones científicas: “La
primera revolución científica inaugurada por Copérnico (1473-1543), Galileo (1542-1727). La
segunda revolución científica, iniciada a principios del siglo XX, se desarrolló cuando surgió la
física cuántica, la teoría de la relatividad de Einstein, la investigación atómica y los progresos de las
matemáticas modernas. La tercera revolución se llevó a cabo con la energía nuclear, la cibernética
y la automatización. La cuarta revolución se conformó por la biotecnología, la medicina genómica,
la robótica, la mecatrónica, la informática, la telematización, la expansión de los PCs y la internet
en todos los sistemas sociales. Esta última es la que suele llamarse “revolución del conocimiento)
Ver ESPINOZA CONTRERAS, Ramón. La violencia en la modernidad. Hacia una alternativa de paz
(2009). México. ediciones EON, pp.104-1059.

José Gilberto Garza Grimaldo


143

No queremos ciencia y tecnología aventurada, no queremos arribar a, como


dice Alastair Campbell: “Obispos que bautizan buques de guerra”.
Hay quienes como Ted Sargent,7 que sostienen la positividad de la nanotec-
nología para la humanidad. Pero, también hay quienes la consideran un peligro;
para Richard Dawkins, la tecnología puede ser una amenaza genética para los
manuales del pasado (codificación genética).8
Claro, que hay avances, pero también retrocesos y de muy alto riesgo. Algu-
nos sociólogos hacen referencia de que vivimos en una sociedad de riesgo.
Ante los focos rojos de que su camino se ha extraviado, hay que coadyuvar en
alertar del peligro tan eminente en que nos encontramos todos. No queremos
llegar nuevamente a experimentos como en la época del nazismo.
Empresas privadas paralelamente desarrollan esta actividad y están condu-
ciendo a la humanidad por caminos cada vez más estrechos. Lo que se ve en las
pantallas de cine o en novelas de ciencia ficción, está muy próximo a llegar ser
realidad: la pérdida de la naturaleza humana, la muerte del planeta.
Para el Dr. Luis T. Díaz Muller, “la bioética, como disciplina autónoma, es
capaz de establecer un vínculo humanista entre el mundo de la salud (ciencia y
tecnología) y el mundo de los derechos humanos”.9 El prestigiado investigador

7
SARGENT, Ted (2007). La danza de las moléculas: cómo la nanotecnología cambia nuestras vidas.
Madrid: Espasa-Calpe.
8
PUNSET, Eduardo (2006). Cara a cara con la vida, la mente y el universo. Barcelona: ediciones
Destino, p. 308. Para Dora E. Jorge (2009), en su obra, Los microbios, ¿amigos o enemigos? con-
sidera que: “El comienzo del siglo XX trajo consigo el desarrollo de la microbiología y de la genéti-
ca. El siglo XXI está marcado por los avances en el campo de la biotecnología, cuya contribución
permitirá al hombre modificar la naturaleza”. México: SEP-FCE-CONACYT, p. 127.
9
DÍAZ MULLER, Luis T. (2001). Bioética, salud, y derechos humanos. México: Porrúa, p. IX. Ver
a BRENA, Ingrid y TABOUL, Gerard (2009). Hacia un instrumento regional interamericano sobre
bioética”. México: Instituto de Investigaciones Jurídicas…...CANO VALLE, Fernando (2005). Bioéti-
ca. México: Universidad Nacional Autónoma de México. …DÍAZ MULLER, Luis T. (2008)
(Coordinador). Paz, Tecnología, y Bioética. México: Universidad Autónoma de México… Por otra
parte. Wikipedia, nos proporciona la siguiente información sobre bioética: “La bioética es la rama
de la ética que se dedica a proveer los principios de conducta humana de la vida; la ética está apli-
cada a la vida humana y no humana. En un sentido más amplio, sin embargo, la bioética no se
limita al ámbito médico, sino que incluye todos los problemas éticos que tienen que ver con la vida
en general, extendiendo de esta manera su campo a cuestiones relacionadas con el medio ambiente
y al trato debido a los animales. La bioética es una disciplina relativamente nueva, y el origen del
término corresponde al pastor protestante, teólogo, filósofo y educador alemán Fritz Jahr, quien en
1927 usó el término Bio-Ethik en un artículo sobre la relación ética del ser humano con las plan-

El día en que muera el sol 


144

considera a la bioética, como el conjunto de principios morales relacionados con


la vida y la salud.10
Se tiene que orientar toda actividad humana bajo principios jurídico-éticos.
Debe alejarse de todo aquello que implique lucro y explotación, que son la base
del capitalismo. Hoy en día, la ciencia y tecnología están al servicio del mercado
y alejadas de la humanidad.
Se afirma que si los más de seis mil quinientos millones de seres humanos
pudieran llevar una vida consumista y depredadora como se vive en Estados Uni-
dos de Norteamérica, se necesitaría tres o cuatro planetas como el nuestro. Lo
cual nos alerta del peligro que corre el planeta azul por la explotación irracional
de los recursos naturales.
El científico norteamericano, Daniel Goleman, autor del best seller: “Inteli-
gencia emocional”, adquirida por cinco millones de lectores en el mundo, nos
concientiza en otra de sus obras, que:

Nuestro mundo de abundancia material tiene un precio oculto. No podemos saber


en qué medida las cosas que compramos y usamos conllevan a otros costos, el daño
que le causan al planeta, sus efectos sobre la salud de los consumidores y sobre las
personas cuyo trabajo hace posible nuestra comodidad y satisfacción de nuestras
necesidades.11

Diversos países desarrollados han dictado normas para prohibir pinturas ela-
boradas con base de plomo, en virtud de una investigación que arroja una gran
cantidad de enfermos de cáncer y males renales.

tas y los animales. Más adelante, en 1970, el oncólogo norteamericano Van Rensselaer Potter
utilizó el término bio-ethics en un artículo sobre “la ciencia de la supervivencia”. (En línea) (Con-
sulta: 17/02/2010). Disponible en:<eswikipedia.org/wiki/bio%C3oA9tica>.
10
DÍAZ MULLER, Luis T. (2004). El derecho al desarrollo y el nuevo orden mundial. México: Univer-
sidad Nacional Autónoma de México, p. 58.
11
GOLEMAN, Daniel 82009). Inteligencia ecológica. México: ediciones Vergara, pp. 9-10… Issak
Schifter (2009), en su obra La huella invisible: humos, polvos y perfumes, asegura que “muchas
personas afirman que la exposición a productos aromatizados impacta de manera negativa su salud.
Los reportes de los quejosos van desde dolores de cabeza, náuseas, mareos, fatiga, dificultades para
respirar y concentrarse, así como síntomas alérgicos”. México: coedición SEP-FCE-CONACYT,
p. 31.

José Gilberto Garza Grimaldo


145

¿En México, como oros países en vías de desarrollo estará prohibida la fabri-
cación de pinturas con base de plomo? En artesanías se utiliza y para pintar
casas.12
Las empresas de juguetes permanentemente informan del peligro que repre-
senta para los niños y niñas, la compra de estos productos en su versión “piratas”
o aquellos que se venden sin control de calidad. Han difundido los medios de
comunicación los diversos productos que consumimos con ese carácter que son
altamente nocivos para la salud: alimentos y bebidas, ropa, zapatos, cremas,
pinturas, lápiz labial, perfumes, etc.
La manufactura de perfumes piratas no cumple con los estándares de calidad,
utilizan materias primas inadecuadas para el uso final del producto, alcoholes de
baja calidad o lacas automotivas con partículas de plomo o mercurio nocivas para
la salud.
Se trata de fragancias que la población adquiere en los tianguis a precios ba-
jos, que pueden provocar salpullido, alergias o incluso decoloración o manchas
en la piel u otras enfermedades.
Los alimentos y bebidas alcohólicas adulteradas pueden llegar a provocar la
muerte. Ya en México, en el municipio de Temixco, Morelos, la venta de mezcal
adulterado ocasionó varias muertes.
En “los mejores lugares”, “espacios exclusivos”, se han encontrado productos
“piratas” y solamente se les aplica una sanción pecuniaria, cuando debería de ser
clausura y cárcel.
El periódico Milenio de 13 de noviembre de 2010, proporciona la siguiente
información, que obviamente es preocupante:
La venta de medicamentos registra ganancias que superan los 2 mil millones
de pesos anuales en el mercado negro, pues se registró un incremento de 40 por
ciento en el robo de estos productos durante los últimos 10 meses del año, con
respecto al mismo periodo de 2009….De manera simultánea se detectó un au-
mento de 32 por ciento de oferta en fármacos piratas. Vertientes en las que aho-

12
Todavía la encontramos en la gasolina, pinturas, jarras y vajillas de peltre, baterías de almace-
namiento, etc. (En línea) (Consulta: 18/01/10). Disponible en:
www.nlm.nih.gov/medlineplus...Ver VILLASEÑOR CABRERA, Teresita J., RUÍZ SANDOVAL, José
Luis y RAMOS ZÚÑIGA, Bioética y neurociencias, en Díaz Muller, Luis T., (Coordinador) (2008).
Paz, Tecnología, y Bioética. México: Universidad Autónoma de México, pp. 216-250.

El día en que muera el sol 


146

ra, según el estudio, incursiona el crimen organizado porque representan altas


ganancias y el riesgo es sensiblemente menor…. De acuerdo a Grupo Multisis-
temas de Seguridad Industrial (GMSI), los medicamentos falsificados que más
se consumen e incautan en México son los prescritos contra disfunción eréctil,
como Viagra, Cialis y Levitra, aunque también se encuentra en el top de los
fármacos piratas la aspirina y los destinados a tratar enfermedades como el
cáncer…Simultáneamente, los medicamentos que en México presentan más
falsificaciones y ventas en el mercado informal son la insulina de acción rápida,
lentes de contacto y preservativos… “El riesgo de adquirir un medicamento pira-
ta, en mal estado e incluso caducado se incrementa al adquirir medicinas en los
mercados informales e internet”, explica Alejandro Desfassiaux, presidente de
GMSI.
Cada vez más académicos y ciudadanía en general, se declaran proclives por
una mejor regulación de la ciencia y tecnología. Los académicos Uribe, Magaña
y Becerra, a propósito de la ética científica, citan las ideas que Harold Varmus,
director de los National Institutes of Health de los Estados Unidos, pronunció
en 1994:

En los últimos diez años, mi actitud en esta materia ha cambiado considerablemente.


Hubiera dicho antes que la ciencia se corrige sola y que la sociedad debe dejarnos
tranquilos. Ahora pienso que las faltas éticas en la ciencia constituyen un problema
real, que merece toda la atención pública que está teniendo.13

Hay quienes aseguran que esa regulación es un sueño, pues mientras exista
“curiosidad en el hombre”, no habrá frontera que lo detenga.
Jordi Sabater Pi, uno de los padres de la etología y primatelogía en España,
afirma que: “la humanidad se encamina hacia la abolición del maltrato de los
animales, pero cuando se legisle ya no quedarán animales en la naturaleza”.14
Finalmente, no hago ningún señalamiento de responsabilidad a ninguna de
las empresas citadas en el texto; los que se hacen, se cita la fuente respectiva.

13
URIBE ESQUIVEL, Misael, MAGAÑA IZQUIERDO, Manuel y BECERRA POSADA, Francisco,
“Ética e investigación científica”, en BRENA, Ingrid y DÍAZ MULLER, Luis T. (2004). Segundas
jornadas sobre globalización y derechos humanos: bioética y biotecnología México: Universidad Nacio-
nal Autónoma de México, pp. 117-118.
14
Nota 8, p. 331.

José Gilberto Garza Grimaldo


147

Hay empresas privadas que escudándose en la debilidad de la ley, atacan a


quienes las denuncian de corrupción y dañar la integridad de las personas y a la
propia naturaleza.

1. SOBRE EL FIN DEL HOMBRE Y LA NATURALEZA HUMANA


Diversos intelectuales han escrito sobre la amenaza que para la humanidad repre-
senta el avance de la ciencia y tecnología sin controles. No es posible para algu-
nos de ellos, que se busque agua en la luna cuando aquí se destruye nuestra casa
azul; existe sobre producción y más de mil millones de seres humanos no tienen
posibilidad de comer.
La ciencia y tecnología está más cerca de la perversidad que de un verdadero
“sentido humano”. Todos los días estamos en contacto con los resultados del
avance y tecnología: celular, vacunas, medicinas diversas, pantallas de plasma,
refrigerador, etc., pero que contaminan el medio ambiente, que enferman al
hombre.
Resulta inexplicable que los millones de productos que comemos o usamos,
perjudican a nuestra salud, sin que el Estado empequeñecido por el mercado,
dicte políticas enérgicas de salud pública; un ejemplo de ello, es la obesidad (Ver
a VERAZA, Jorge. Coordinador, Los peligros de comer en el capitalismo, Itaca,
México, 2007).
Por ejemplo, la diferencia entre la cocaína y la azúcar refinada es tan sólo una
molécula. El daño que causa el aspartame y que se encuentra en los productos
light y para diabéticos, la autoridad es omisa en alertar del daño que causan estos
productos en los consumidores.
Por otra parte, se ha difundido la noticia sobre la aparición de “superbacte-
rias”, originadas por el uso abusivo de antibióticos que las ha hecho resistentes
a los mismos. Algunos científicos aseguran que si esa tendencia persiste, no
se podrán realizar trasplantes de órganos, quimioterapias o atender a bebes
prematuros.15

15
Periódico La Jornada del 11 de noviembre del 2009. Esta nota representa una alerta mundial de
salud pública: Uso excesivo de antibióticos en Europa extiende resistencia de bacterias… “Las infeccio-
nes con SARM causan la muerte de unas 25 mil personas por año en Europa y alrededor de 19 mil en
Estados Unidos”. (En línea) (Consulta: 11/12/2009). Disponible en:
http://www.jornada.unam.mx/2009/11/11/index.php?sectinon=ciencias.

El día en que muera el sol 


148

Francis Fukuyama, en su obra “El fin del hombre”, nos alerta de los cam-
bios que están por venir en la humanidad a consecuencia de la revolución bio-
tecnológica:

Huxley tenía razón, que la amenaza más significativa planteada por la biotecnología
contemporánea estriba en la posibilidad de que se altere la naturaleza humana y, por
consiguiente, nos conduzca a un estadio <posthumano> de la historia. Esto es im-
portante, alegaré, porque la naturaleza humana existe, es un concepto válido y ha
aportado una continuidad estable a nuestra experiencia como especie. Es, junto con
la religión, lo que define nuestros valores más básicos. La naturaleza humana deter-
mina y limita los posibles modelos de regímenes políticos, de manera que una tecno-
logía lo bastante poderosa para transformar aquello que somos, tendrá posiblemente,
consecuencias nocivas para la democracia liberal y para la naturaleza de la propia
política.16

Tiene razón el citado y polémico autor, sobre todo, a partir de su artículo (El
fin de la historia) y posteriormente su obra “El fin de la historia y el último hom-
bre”. Más cuando vemos que otras disciplinas están avanzando a pasos agiganta-
dos y, estamos cerca de rebasar el actual significado de naturaleza humana.
Basta ver con detenimiento el extraordinario y sorprenderte documental “La
neurociencia avanza” que se encuentra en You Tube,17 que originalmente se
transmitió en francés y posteriormente en alemán en año del 2007, cuyo título
original del documental es “Las ratas también sueñan”, se aprecia como los
científicos en laboratorio están por dominar al hombre mentalmente (cerebro vs
cerebro), es una especie de hipnotismo (insertando en el cerebro microchips),
mandando señales de cerebro a cerebro. De igual manera, se aprecia la posibili-
dad de controlar maquinas con el cerebro. Dice el traductor del documental: ¡No
quiero imaginarme los ejércitos del futuro!
Está expresión es interesante, está difundiendo el avance de la neurociencia y
el traductor lo relaciona con lo militar, el dominio, la guerra.
En un documental sobre el avión que no es detectado por el radar y que se
utilizó por primera vez en la Guerra de Estados Unidos-Irak, el narrador termi-

Nota 3, p. 25.
16

(En línea) (Consulta: 25/09/2009). Disponible en:


17

<www.youtube.com/watch?v=DJdZuh95TiM.>

José Gilberto Garza Grimaldo


149

na diciendo que ese avión seguirá surcando los cielos para llevar la democracia en
donde se necesite.
En el documental “La neurociencia avanza”, se observa a una persona sin nin-
guna capacidad motriz o de movimiento, pero a través del cerebro puede contro-
lar una computadora o el movimiento de una prótesis.
Mediante un microchip, controlan el cerebro de una rata y la conducen por
caminos complejos previamente diseñados por los científicos.
National Geographic lo difunde en el estupendo documental “Los robots y los
humanos”, hace mención de la perspectiva infernal: “Las maquinas dominan”, en
alusión a esa famosa película que lleva el mismo nombre. De igual manera, la
película “Yo, robot”, hace referencia a esa perspectiva apocalíptica.
La revista National Geographic en español de enero de 2010, contiene im-
presionante artículo sobre humanos biónicos. La serie de televisión el “hombre
Biónico o The Terminator”, ayer ficción, hoy una realidad.
Para algunos científicos, estamos en el octavo día de la creación, como se ar-
gumenta en el documental “El humano del futuro” de Discovery Channel.18
El periódico La Jornada de 25 de febrero de 2010, informa el avance de la
ciencia y tecnología aplicado en juguetes:

Utilizadas para ayudar a las personas paralizadas, las tecnologías que permiten con-
vertir el pensamiento en acciones al captar algunas ondas cerebrales ingresan también
en el universo de lo lúdico gracias a nuevos juegos y atracciones. Así, es posible lanzar
una pelota en un juego bastante real, como propone el Mindflex, que comercializa
Mattel en Estados Unidos. El casco Epoc, de la empresa estadunidense-australiana
Emotiv, dotado de 14 sensores, que permitiría al usuario controlar sus respuestas
emocionales gracias a “un mapa de su actividad mental” proporcionado en tiempo
real.

Cuando el ex presidente Bill Clinton, convocó a toda la comunidad interna-


cional para reflexionar sobre los problemas jurídicos, éticos, morales, a partir de

18
Se recomienda visitar los siguientes website:
www.youtube.com/watch?v=DJdZuh95TiM
www.euroresidentes.com/.../avances.../avances-en-neurociencia-mover-objetos.htm
www.tecnologiahechapalabra.com/.../articulo.asp?i.
http://www.youtube.com/watch?v=-9zWWEoYgL8

El día en que muera el sol 


150

la clonación de la oveja “Dolly”, tenía razón. Pero hoy, la situación es más com-
pleja, es una realidad la vida artificial.
Por otra parte, la BBC de Londres, informa que en una clínica en los Ánge-
les, California (Fertily Institutes), los padres pueden seleccionar sexo y carac-
terísticas físicas de sus bebes, mediante la manipulación embrionaria.
En breve, podremos seleccionar la profesión o actividad de nuestros hijos, o
bien, el grado de su inteligencia, lo que traerá como consecuencia una más mar-
cada desigualdad entre los hombres. Volveremos a nueva esclavitud, debido a una
superioridad de hombres que sus padres pudieron pagar la manipulación embrio-
naria, contra millones de seres humanos que no podrán hacerlo.
Se nos informa del primer bebé británico seleccionado genéticamente para no
portar el gen del cáncer de mama nacido en el hospital del University College en
Londres. Agregando además, que:

Alrededor de mil bebés han nacido hasta ahora beneficiándose de ese método de se-
lección genética para eliminar la carga genética de otras enfermedades, como la fibro-
sis cística o la de Huntington (mal neurodegenerativo hereditario).
El permiso para autorizar este método que permitió el nacimiento de la niña fue
otorgado por la Autoridad de Embriología y Fertilización Humana (HFEA).19

Giovanni Berlinguer, afirma que hoy nos enfrentamos al dilema de nacer en-
tre la naturaleza y ciencia. Sostiene que “se puede y se debe afirmar que la libertad
humana debe de prevalecer sobre todo límite y sobre todo obstáculo, ya sea que se
derive de las injusticias sociales, de la manipulación mental o de la predeterminación
genética.20
Para el divulgador de la ciencia, Eduardo Punset, el avance tecnológico y
científico serán tan rápidos que transformará de manera irreversible la vida

19
Nace el primer bebe británico sin gen del cáncer de mama. Nota del Periódico El Universal de 9 de
enero del 2009. (En línea) (Consulta: 09/01/2009). Disponible en:
<www.noticiasabc.com/2009/.../nace-el-primer-bebe-britanico-sin-gen-del-cancer-de-mama/>. Se reco-
mienda visitar los siguientes website:
<news.bbc.co.uk/hi/spanish/misc/.../7964310.stm>.<www.jornada.unam.mx/2009/03/05/index.
php?sectin
20
BERLINGUER, Giovanni (2002), Bioética cotidiana, México: Siglo XXI, p. 18. Ver ROEMER,
Andrés, (2009, 25 de julio). ¿Diseñar la humanidad? El Universal. (En línea) (Disponible en).
http:///www.eluniversal.com.mx/editoriales/45007.html

José Gilberto Garza Grimaldo


151

humana: “Al ritmo actual, a finales del siglo XXI, aunque en realidad sólo hayan
pasado cien años, parecerá que hayan transcurrido doscientos siglos de innovación
tecnológica”.21
El trastorno de la naturaleza en otras especies ya es una realidad. El periódico
La Jornada de 1º de marzo del 2010, en su sección “Ciencia”, nos proporciona
la siguiente información: “Herbicida convierte a ranas machos en “hembras”:

Los machos expuestos a la atrazina estaban demasculinizados (castrados de forma


química) y completamente feminizados de adultos”, indicaron Tyrone Hayes y su
equipo de la Universidad de California en Berkeley, en la revista Proceedings de la
Asociación Nacional de Ciencias de EU.
La atrazina ha provocado un desequilibrio hormonal que los ha hecho desarrollarse
en el sexo que no les corresponde, en términos de su constitución genética.

La nota termina con los siguientes comentarios: “La Unión Europea prohi-
bió la atrazina en 2004. El hallazgo podría sumar presión a las autoridades de
Estados Unidos para que regulen más de cerca el producto, muy utilizado en la
agricultura”.

2. LA NANOTECNOLOGÍA
El periodista Alfredo Valadez Rodríguez, nos informa sobre la conferencia diser-
tada por el investigador uruguayo, Guillermo Foladori,22 fundador y presidente
de la Red Latinoamericana de Nanotecnología y Sociedad, el día 29 de septiem-
bre de 2009, en la ciudad de Zacatecas, en la que habló sobre los hallazgos y
problemas a los que la humanidad se enfrenta con la nanotecnología, argumen-
tando que:

- En laboratorios de Europa y Asia se ha comenzado a comprobar que las nanopartí-


culas, creadas para su aplicación en múltiples procesos industriales y comerciales, tie-
nen alto grado de toxicidad.

21
PUNSET, Eduardo, (2007). El alma está en el cerebro. México: Aguilar, p. 68.
22
Guillermo Foladori, ha sido profesor de las universidades de Honduras, Uruguay y Brasil, e
investigador en la Universidad Columbia.

El día en que muera el sol 


152

- Hay muchos productos en el mercado mundial de empresas de cosméticos, como


L’Oreal, y aparatos de telefonía móvil, como el Phone, elaborados a partir de la na-
notecnología, sin advertir a los consumidores sobre los riesgos a los que se enfrentan.
- Lo mismo ocurre con Samsung, DuPont y Bayer, que producen y comercializan
productos “innovadores”, peligrosos para la salud y el ambiente.
- Estamos en la antesala de una nueva revolución industrial y social. La aplicación de
la nanotecnología tendrá un impacto enorme en la división social del trabajo. Inclu-
so, muchas ramas de la economía mundial como hoy las conocemos se reducirán o
desaparecerán.
- Estamos frente a la creación de vida artificial, que ya se ha hecho y se ha patentado
para cumplir acciones específicas; por ejemplo, la producción de bacterias para de-
terminadas funciones en la industria de la limpieza.
- Se puede pensar en el desarrollo de un motor de combustión interna que no requie-
ra de aceite y cuya vida útil sería tres o cuatro veces más prolongada que la de uno
común.
- En el desarrollo de un tejido, para la industria del vestido, que además de expeler el
olor del perfume no se arrugue y no requiera lavarse, pues se limpiará solo.
- Pero está por venir más desempleo, pobreza y la marginación. Hay productos como
la lana, el algodón y el lino que están por ser sustituidos industrial y comercialmente
en los próximos años por fibras que los superen en calidad, durabilidad y costo.
- Se evitará producir millones de cabezas de ganado lanar, y miles de millones de
hectáreas en la agricultura dejarán de destinarse al cultivo del algodón en el mundo, y
será enorme el impacto económico, social y político.
- Está el aspecto toxicológico conocido y desconocido, que muchos de los grandes la-
boratorios ocultan.
- De acuerdo con los experimentos, los nanotubos de carbono producen cáncer en el
estómago y las nanopartículas de plata aumentan de manera notoria las respuestas
alérgicas.
- Hay un cepillo de dientes de Oral-B en Brasil que advierte sobre el uso de nanotec-
nología, pero en México se le comercializa sin informarlo.
- Todas las marcas importantes de cosméticos usan nanopartículas que podrían ser
absorbidas por la piel y provocar reacciones tóxicas y alérgicas aún desconocidas.23

23
VALDEZ RODRÍGUEZ, Alfredo, (2009, 30 de septiembre). Alerta experto sobre toxicidad de pro-
ductos hechos con nano partículas. “La Jornada”. Guillermo Foladori, sostuvo que: “La nanotecno-
logía está abriendo nuevos y complejos retos éticos y sociales, al comprobarse que en las fronteras de la
manipulación atómica y molecular de la materia “prácticamente no hay diferencia entre el material
biótico y el abiótico”. (En línea) (Consulta: 30/09/2009. Disponible en:
http://www.jornada.unam.mx/2009/09/30/index.php?=section…article

José Gilberto Garza Grimaldo


153

Estamos conviviendo y utilizando a diario la nanotecnología y no nos damos


cuenta del peligro que puede representar para nuestra salud y el medio ambiente,
empero, el ser humano está sin protección alguna, salvo tibias normas que en
algunos países han establecido.
El inventario de nanotecnología para el 2010, publicado el 25 de octubre por
las asociaciones europeas de consumidores BEUC y ANEC, muestra 475 pro-
ductos que contienen nanomateriales en comparación con los 151 que había el
año anterior. (Fuente: http://www.euractiv.com/en/food/nanotech-presence-con
sumer-goods-growing-news-499152).
Hay productos lácteos que se anuncian como protectores de la flora intestinal
e informan que su contenido es 40 mil millones de lactobacillus casei shirota,
claro, este lactobacillus es bueno, el comentario gira en torno en que algo tan
pequeño representa todo un universo.
Daniel Goleman, en su obra, Inteligencia ecológica, nos alerta de lo que hay
detrás de los productos que consumimos:

Comprar shampoo “herbal” contiene químicos que amenazan a nuestra salud y con-
taminan el medio ambiente… Nos sumergimos para conocer los arrecifes de coral,
sin percatarnos que el bloqueador solar alimenta al virus que destruye esa milenaria
maravilla natural. Usamos ropa “orgánica” sin saber que los tintes usados represen-
tan un riesgo para la leucemia para los trabajadores que las producen… El uso del
plástico en las botellas acarrea posibles efectos adversos para salud por las sustancias
químicas que filtran al agua embotellada.24

Es increíble que hasta por comer palomitas de maíz industrializadas nos cau-
sa daño a nuestro organismo porque se emplea en su fabricación diacetilo. Este
producto químico se utiliza para aromatizar y saborizar la mantequilla, algunos
quesos, bocadillos y productos en panaderías: “Existe información sobre enferme-
dades que están padeciendo trabajadores y consumidores sobre productos como: ca-
ramelos, pastelitos, papitas, etc., por estar expuestos o por consumir en exceso estos
productos elaborados por saborizantes, incluido el acetaldehído (que se usa en sabori-
zantes cítricos) y el benzaldehído (saborizantes comunes de cereza y fruta)”.25

24
Nota 11, p. 65 y ss.
25
(En línea) (Consulta: 23/11/2009) Disponible en:
www.butterflavoringlungin.com/pdf/faqs/spanish.

El día en que muera el sol 


154

Si lo que consumimos durante un año de productos químicos en bebidas,


comida, dulces, etc., lo consumiéramos en una sola porción, nos moriríamos.
Empero, poco a poco nuestro organismo lo estamos dañando.
Los saborizantes y colorantes causan daños al cerebro. Los niños son los
principales consumidores de estos químicos en los productos que consumen, y
que por cierto, en las escuelas se venden. Lo anecdótico es que les enseñan a no
consumir productos “chatarra”.
Estados Unidos ha dictado algunas medidas para prohibir en las escuelas la
venta de productos chatarra en virtud de que ha contribuido en el alto índice de
obesidad que existe entre los niños y niñas. En nuestro país hay interés de com-
batir el consumo de esos productos con la obvia resistencia de las empresas pro-
ductoras de los mismos.
El periódico El Universal de 15 de febrero de 2010, señala que la Secretaria
de Educación Pública ha informado que en este momento no se puede prohibir
la venta de productos chatarra, refrescos, panes, golosinas y otros productos en
las escuelas, pero que se está analizando, junto con la Secretaría de Salud, los
términos legislativos y jurídicos del tema en su conjunto, así como los que invo-
lucran los aspectos sanitarios y de impacto a la salud.
Varias empresas refresqueras proporcionan donativos en especie (computado-
ras) o en efectivo a las escuelas para que se les permita vender su producto en
forma exclusiva, convirtiéndose en un círculo perverso.
El Universal de 9 de julio del 2010,26 informa que según estimaciones de la
Secretaria de Educación Pública, las tienditas escolares en primaria y secundaria
generan ventas hasta por 40 mil millones de pesos al año. El mismo periódico en
su editorial, comenta que:

Es una cantidad equivalente al 15% de las ventas anuales de Walmart en México.


Representa tres cuartas partes de las ventas totales de empresas como Bimbo y Oxxo
en este país. Es lo mismo que vende la cadena de tiendas Chedraui en todo México.
Se entiende que los empresarios del ramo no quieran perder esos ingresos; sin embar-
go, deben comprender que llevan las de perder, porque no hay argumentos que valgan

26
El mismo periódico del 3 de noviembre del 2010, informa que finalmente el Senado aprobó la
Ley Antiobesidad. Algunos analistas señalan que la citada ley no prohíbe el consumo de alimentos
chatarra en el interior de las escuelas; en la reforma sólo se restringió la venta y la publicidad
dentro de los planteles.

José Gilberto Garza Grimaldo


155

cuando está en juego la salud de millones de niños, máxime si la motivación detrás de


la resistencia es económica.

Estados Unidos se ubica entre los tres primeros lugares de obesidad en el


mundo; éste fue uno de los motivos que llevó a Morgan Spurlock a realizar su
ópera prima

Super Size Me (Súper engórdame, en español), donde experimenta en sí mismo las


consecuencias de desayunar, comer y cenar por treinta días en una famosa cadena
de hamburguesas. La obesidad que adquiere es impresionante y le daña los órganos
internos.27

La revista Quo Salud (2009), contiene un interesante artículo de Elsa


Rodríguez Osorio, denominado: El Botox: el veneno que cura.
Nos dice que el Botox es uno de los venenos más potentes que se conoce:
“Producida por la bacteria Clostridium botulinium, es considerada como una arma de
destrucción masiva, pero usada en nanogramos, tiene un sinfín de aplicaciones
terapéuticas”.
Wikipedia nos informa sobre este producto:

La toxina botulínica es una neurotoxina elaborada por una bacteria denominada


Clostridium botulinum. La ingestión de alimentos contaminados por toxina botulí-
nica preformada produce botulismo, una enfermedad que se caracteriza por el desa-
rrollo de alteraciones vegetativas (sequedad de boca, náuseas y vómitos) y parálisis
muscular progresiva. Se trata de uno de los venenos más poderosos que existen y, en
ocasiones, la ingestión de mínimas cantidades de toxina puede ser fatal y provocar la
muerte del paciente por parálisis del músculo respiratorio.
Está catalogada como un arma química extremadamente peligrosa, prohibida por el
Protocolo de Ginebra y la Convención sobre Armas Químicas; en esta aplicación se
conoce como «agente X» o «XR». En tanto que arma química, se considera un arma
de destrucción masiva.

27
Ficha técnica del documental Super Size Me (Súper engórdame). Dirección y guión: Morgan
Spurlock. Actores: Morgan Spurlock, Bridget Bennett, Dr. Lisa Ganjhu, Don Gorske, Dr. Daryl
Isaacs, Alexandra Jamieson. País: Estados Unidos. Año: 2004. Tiempo de duración: 96 minutos.
Ver el documental “Las medicinas que nos enferman”, en:
http://www.dsalud.com/numero91_2.htm

El día en que muera el sol 


156

Esta capacidad que posee la toxina botulínica para producir parálisis muscular se
aprovecha desde el punto de vista clínico para tratar ciertas enfermedades neurológi-
cas, que causan una hiperactividad muscular, como el síndrome de Tourette. Tam-
bién es usada como materia prima para la elaboración del BOTOX®, marca regis-
trada de Allergan, Inc. un producto cosmético.28

Por otra parte, y continuando con información que denuncia sobre el peligro
que se ciñe en contra de las personas por el consumo de productos (Prozac. Zo-
loft) que traen aparejado daños colaterales, está la que aparece en el periódico La
Jornada del 15 de enero del 2010 informa que “Antidepresivos fallan en 50% de
los casos, investigan la razón”.
El mismo periódico, informa que “Chantix, de Pfizer, puede provocar suici-
dios”. Al inicio de la nota se dice que: “Tres demandas por daños personales fueron
presentadas contra Pfizer Inc., debido a cargos que sostienen que su medicina para
dejar de fumar, Chantix, motivó intentos de suicidio o la muerte”.
Al final de la nota se lee algo importante y que los abogados tenemos que ex-
plorar la siguiente argumentación: “El acusado intencionalmente, imprudentemen-
te, y/o negligentemente ocultó, suprimió, omitió, y/o tergiversó los riesgos, peligros,
defectos y desventajas de Chantix”, acusó el abogado Marc Grossman en las tres
demandas”.
El científico norteamericano, Daniel Goleman, al referirse al tratamiento de
la depresión, hace el siguiente acotamiento y alerta que:

En los niños, a diferencia de los adultos, la medicación no es una alternativa clara a


la terapia o a la educación preventiva para tratar la depresión, los niños metabolizan
los medicamentos de manera distinta que los adultos. En estudios dirigidos realizados
con niños, los antidepresivos triciclicos, que suelen dar buenos resultados con los
adultos, no han mostrado ser mejores que una droga placebo inactiva. Algunos nue-
vos medicamentos antidepresivos, por ejemplo, Prozac, aún no se han probado en los
niños. Y la desipramina, uno de los triciciclos de uso más común (y seguro) en adul-
tos, se ha vuelto en estos tiempos el foco de investigación de la FDA (Administración
de Alimentos para la Salud) ya que se considera una causa posible de muerte en los
niños.29

28
(En línea) (Consulta/22/11/2009). Disponible en: es. wikipedia.org/wiki/Toxina_botulínica
29
GOLEMAN, Daniel, (2009). Inteligencia emocional. México: ediciones Vergara, p. 284.

José Gilberto Garza Grimaldo


157

Miguel Jara, en su interesante artículo titulado ¿Son realmente independientes


las agencias reguladoras de fármacos y alimentos? Hace fuertes denuncias sobre
estos órganos reguladores, donde el cabildeo y la corrupción están presentes.
Entre las fuertes denuncias que hace el articulista está el siguiente:

Quizá uno de los casos más flagrantes sea el de Vioxx, fármaco para la artritis que
comercializaba Merck a sabiendas —según afirman conocidos investigadores— de que
podía causar infartos cerebrales y de corazón entre quienes lo consumían. Es más,
para poder poner a la venta el producto “engañó” a la FDA…aunque es obvio que
más bien se dejó engañar. Sólo tras descubrirse que había provocado ya varias muer-
tes accedería Merck —a finales del 2004— a retirarlo “voluntariamente”. Cabe aña-
dir que el prestigiado farmacólogo español, Joan Ramón Laporte, afirma al respecto
que si extrapolamos los datos de los trabajos que hizo Merck sobre la seguridad de su
producto al número de consumidores que lo tomaban cuando se retiró puede colegir-
se que en el mundo deben de haber muerto por su causa ¡más de 300.000 personas!
Un escándalo que casi ningún medio de comunicación se ha atrevido a contar…30

La misma revista contiene información sobre el caso judicial del suplemento


alimenticio Bio-Mac Renoven. Asimismo, trae la noticia que la prensa británica
ha vertido sobre la vacuna contra el Papiloma Humano relacionada de nuevo con
la muerte de una niña y problemas graves en otra.
De igual manera, resultan interesantes las siguientes obras. La de Bryan
Hubbard, “Secretos de la industria farmacéutica” (Contrapunto, Barcelona,
2006), donde se hace referencia a los efectos adversos de muchos medicamentos,
bajo sospecha su fabricación y prescripción.
La de Jorg Blech, “Los inventores de enfermedades” (Destino 2005), donde se
denuncia la manera en que la industria farmacéutica nos manipula y nos con-
vierte en sus eternos pacientes. Asimismo, denuncia la “aparición” de nuevas
enfermedades, todas ellas, bajo sospecha.
La de Teresa Forcades i Vila, “Los crímenes de las grandes compañías farma-
céuticas” (Cuadernos CJ, núm. 141), en él se explica como “En el breve periodo
que va de 2000 a 2003, casi la totalidad de las grandes compañías farmacéuticas
pasaron por los tribunales de EEUU, acusadas de prácticas fraudulentas. Ocho

30
JARA, Miguel (Nov-2009). ¿Son realmente independientes las agencias reguladoras de fármacos y
alimentos? Revista Discovery Salud, Madrid, núm. 121, p. 32. http://www.dsalaud.com

El día en que muera el sol 


158

de dichas empresas han sido condenadas a pagar más de 2,2 billones de dólares
de multa”.
El Universal de 17 de noviembre de 2010, a través de una nota de Ruth Ro-
dríguez, proporciona la siguiente información:

Una píldora contra la diabetes, empleada también para adelgazar, comercializada co-
mo Mediator, del laboratorio Servier, podría haber causado la muerte a 500 perso-
nas, en las últimas tres décadas en Francia...Este producto, que ha sido comerciali-
zado por más de 30 años en el mundo, provocó que más de 3 mil 500 franceses fue-
ran hospitalizados por lesiones en las válvulas cardíacas…Xavier Bertrand, ministro
de Sanidad francés, llamó a aquellos pacientes que ingirieron el medicamento cuya
sustancia principal es el benflourex, entre 2006 y 2009, a que acudan a su médico
para monitorear posibles problemas cardíacos. …Mediator, del laboratorio francés
Servier, que tiene presencia en 140 países, entre ellos, México, es un medicamento
prohibido en Francia desde noviembre del año pasado.

El Excélsior del 23 de noviembre de 2010, publica la siguiente nota infor-


mativa:

McNeil, una unidad del grupo farmacéutico y del cuidado de la salud Johnson &
Johnson, inició un retiro voluntario de las tabletas antialérgicas Benadryl para niños,
con sabor a cereza y uva, aduciendo insuficiencias en el proceso de fabricación. El
anuncio es un nuevo golpe para J&J, que se ha visto afectado en los últimos meses
por los retiros masivos de numerosos productos de consumo, como el Tylenol y el
Motrin para niños. McNeil, una unidad de J&J dedicada a la fabricación de productos
para el cuidado de la salud, dijo además que inició un retiro voluntario de Junior
Strength Motrin Caplets, de 24 unidades, que se distribuyeron en Estados Unidos.

Howard Gardner, en su obra “Las cinco mentes del futuro” (Barcelona: Pai-
dos, 2008, p. 208), hace referencia que la empresa Johnson & Johnson, retiró
del mercado las capsulas de Tylenol durante la crisis de 1982, y agrega:

Los ejecutivos de Coca-Cola Bélgica, en la década de 1990 o de Merck Estados Uni-


dos, que negaron que sus respectivos productos —refrescos en un caso, fármacos en
el otro— tuvieran problemas hasta hacer frente tanto a los gritos de alarma de los
medios de comunicación como al malestar del público en general.

José Gilberto Garza Grimaldo


159

Frecuentemente encontramos en los medios de comunicación este tipo de in-


formación que sin embargo, el ciudadano no pone atención, por dos cosas: la
primera, es una información en páginas interiores, y la segunda, por falta de
interés.
Es necesario dar seguimiento del porqué del retiro de esos productos, algunos
de ellos los hemos consumido, nuestra familia o amigos.
Se recomienda visitar el siguiente web: http://www.cofepris.gob.mx/.... Se en-
cuentra información interesante sobre aspectos tratados en el presente artículo.

¿Qué es la nanotecnología?
La nanotecnología es un campo de las ciencias aplicadas, dedicado al control y
manipulación de la materia a una escala menor que un micrómetro (a nivel de
átomos y moléculas).
Nano, es un prefijo griego que indica una medida, no un objeto, de mane-
ra que la nanotecnología se caracteriza por ser un campo esencialmente multi-
disciplinar, y cohesionado exclusivamente por la escala de la materia con la que
trabaja.31
En la página de internet de nombre euroresidentes, se afirma que la revolu-
ción nanotecnológica, se asocia a la fabricación molecular cuya viabilidad tendrá
un impacto enorme en la humanidad. Hay resultados en la medicina, la biología,
el medioambiente, la informática, la construcción, etc.
Asimismo, se informa que en la actualidad los principales avances prácticos
ya se dan en algunos campos: nanopartículas, nanotubos... Los progresos —más
cuestionados— en materia de nanorobots y autoreproducción son objeto de
polémica entre los expertos... Terminan sosteniendo que hay debate sobre sus
beneficios y riesgos. 32
Para Francis Fukuyama, “observadores como Billy Joy, han manifestado su
preocupación por la nanotecnología, esto es, máquinas capaces de reproducirse sin
control, a escala molecular, y destruir a sus creadores”.33

31
(En línea) (Consulta: 13/10/2009). Disponible en: <Wikipedia. La enciclopedia Libre.>… <
es.wikipedia.org/wiki/Nanotecnología.
32
(En línea) (Consulta: 25/10/09. Disponible:
www.euroresidentes.com/.../nanotecnologia/nanotecnologia_que_es.htm
33
Nota 3, p. 26.

El día en que muera el sol 


160

En la película G.I. JOE (Global Integrated Joint Operating Entity… Ciencia


ficción) está formado por operativos de varios países que usan equipos de alta
“tecnología” para combatir a Cobra, una organización malévola liderada por un
traficante de armas escocés. Se aprecia una ojiva con nanotecnología, donde al
hacer contacto con el objetivo, organismos vivos devoran la materia (MARS).
De igual manera, e inspirados con los resultados obtenidos en los laboratorios
de los científicos, llega a las pantallas la película de “ciencia ficción” “Identidad
sustituta”: En una época futurista donde los humanos viven aislados, tienen que
interactuar con robots idénticos a ellos para poder experimentar el mundo. Un
policía se verá forzado a dejar su hogar por primera vez en años con el propósito
de investigar los asesinatos de varias personas por sus sustitutos.
Hay varias películas de corte futurista que nos exponen cómo podría ser la
forma de vivir de la humanidad en corto plazo: “Cuando el destino nos alcance”.

Cuando el destino nos alcance (Soylent Verde) nos ubica en el año 2022. La ciudad
de Nueva York está habitada por más de 40.000.000 de habitantes, separada
entre una minoría que vive cómodamente y una mayoría hacinada en calles y edifi-
cios donde malvive con agua en garrafas y un producto comestible llamado Soylent
red y soylent yellow. El mundo está hipercontaminado, caliente y ha agotado
sus recursos, la población no tiene acceso a ningún otro tipo de alimentación, for-
mación o cultura y sólo algunos privilegiados pueden disponer de algunas ver-
duras o trozos de carne. La película ofrece una apocalíptica visión sobre el ca-
lentamiento global y sobre la superpoblación que afecta a todo el planeta, a tal
grado como ya se mencionó, de comerse a los muertos… ¿Seguros de que es en el fu-
turo o el problema ya está presente?34

No podemos dejar de mencionar y recomendar “Naranja mecánica”, “Un día


después de mañana”, “La verdad incómoda”, “Viaje alucinante”, “Cariño he encogi-
do a los niños”, “Identidad sustituida”, etc.
El doctor Noboru Takeuchi, sostuvo en el Congreso de nanotecnología lleva-
do a cabo en Ensenada, Baja California, en los primeros días del mes de no-
viembre de 2009, que “Es una ciencia del presente que impulsará la revolución
tecnología del siglo XXI”.

34
En línea) (Consulta: 17/10/2009). Disponible en:
www.iac.es/galeria/hcastane/.../SoylentGreen.htm

José Gilberto Garza Grimaldo


161

En el citado Congreso, el director del Centro de Nanociencias y Nanotecno-


logía de la UNAM, doctor Sergio Fuentes Moyado, afirmó que la nanotecnolo-
gía se utiliza en proyectos de medicina, agricultura y electrónica, entre otros
campos, en los que ha reportado avances innovadores. Tiene una aplicación en la
vida cotidiana, como la ropa repelente al agua, raquetas aerodinámicas o los dis-
cos duros de las computadoras, etc.35
Eduardo Punset, le preguntó al científico Richard Dawkins, si los cambios
rapidísimos de hoy en día, como la tecnología, ¿pueden ser una amenaza genéti-
ca para los manuales del pasado? Y el académico respondió: “Si, todo cambio
radical en el entorno es una amenaza…La tecnología y la civilización humana son
una amenaza porque han cambiado radicalmente el mundo…”.36

3. VIDA SINTÉTICA
En el 2008 la revista Scienc, difundió que el equipo de investigadores del Institu-
to Craig Venter en Rockville, Estados Unidos, logró crear a partir de elementos
químicos el mayor genoma artificial completo de un ser vivo, el de una bacteria,
el Mycoplasma genitalium, con 582.000 pares de bases, 485 genes en un solo
cromosoma, la bacteria con vida independiente con el genoma más simple.37
En mayo del 2010, la misma empresa da a conocer a la comunidad científica
de la creación de células sintéticas, a la que Arnaldo Kraus, en su artículo “Cien-
cia: hasta donde”, publicado en La Jornada del 26 de mayo del 2010, comenta:

Algunas conquistas científicas, además de producir admiración, generan preocupa-


ción. Craig Venter, uno de los padres del genoma humano, y su grupo, informaron,
hace pocos días, la creación de una bacteria. Este hallazgo pone fin a uno de los
grandes (e inviolables) dogmas de la biología: las células, es decir, la vida, provienen
forzosamente de la división de otras células vivas. Romper paradigmas biológicos es
un suceso inmenso. Crear células artificiales generará, seguramente, grandes benefi-

35
HERAS, Antonio, (2009, 12 de noviembre). Congreso en Ensenada reúne a expertos en nano-
tecnología, La Jornada. (En línea) (Consulta: 12/11/2009). Disponible en:
http://www.jornada.unam.com.mx/2009/11/12//index.php?section=ciencias&article
36
Nota 8, p. 308.
37
Se recomienda visitar los siguientes website:
axxon.com.ar/not/181/c-1813080.htm
www.europapress.es/...instituto-craig-venter-produce-genoma-artificial-bacteria.html

El día en que muera el sol 


162

cios; sin embargo, es muy probable que se susciten algunos dilemas éticos. Otro in-
grediente insoslayable es que Venter combina su gran capacidad científica con su
ímpetu comercial: es fundador y codueño de la empresa Synthetic Genomics.

Con una gran claridad y profundidad, Mónica L. Ferrado, en un interesante


reportaje sobre el avance de la ciencia, nos informa que:

Para ello, han diseñado un complejo sistema de ingeniería genética con el que han
logrado sintetizar pequeños segmentos artificiales de ADN, y luego ensamblarlos y
clonarlos utilizando dos contenedores biológicos, la bacteria Escherichia coli y la le-
vadura. Así han conseguido una réplica artificial, a imagen y semejanza del genoma
de la bacteria original, aunque los propios investigadores reconocen que todavía queda
pendiente el acto final: “El próximo paso va a ser crear las células vivas de una bacte-
ria viva basada en este cromosoma sintético”.38

No cabe duda que el libro de Aldous Huxley, “Un mundo feliz”, puede en un
breve tiempo, titularse “El mundo infeliz o desdichado”, o como dice, Francis
Fukuyama, el “Fin del hombre”.
Desde hace años, hombres como el ex presidente Felipe González, nos alerta
sobre la revolución tecnológica y científica, de sus problemas, de lo lejos que está
de servir a plenitud al hombre. Nos recuerda de las mega fábricas en España
cuando era niño, y hoy, fábricas mecanizadas o digitalizadas, con mayor produc-
ción, pero con menos trabajadores (fábricas de bolsillo y un ejército de desem-
pleados).
José Saramago, Ernesto Sabato, entre otros, han resaltado desde hace años
de los peligros que representa la revolución tecnológica y científica, pues su desa-
rrollo no está pensado para servir a la humanidad, sino, para dominarla.
Se recomienda visitar los siguientes website:

http://www.youtube.com/watch?v=Nf1AoZfINl0
http://www.youtube.com/watch?v=q1Qj53IgV3U

38
FERRADO, Mónica L., (2008, 25 de enero): A un paso de la vida artificial El País. (En línea)
(Consulta: 13/10/2009). Disponible en: www.elpais.com/articulo/sociedad/.../artificial/.../Tes/
Visitar la página en internet: www.ornl.gov/bac

José Gilberto Garza Grimaldo


163

http://www.youtube.com/watch?v=cV_pG0qPcxA
http://www.youtube.com/watch?v=PqbA7YSrv7gh
http://www.youtube.com/watch?v=k2XTZcdSMWk
http://www.youtube.com/watch?v=fFdGptyhr7Y.....
www.tudiscovery.com/web/vida-sintetica.
http://www.youtube.com/watch?v=Yt1E7x3KzwY
http://www.youtube.com/watch?v=TCJkH5sCJvU

Tiene razón Francis Fukuyama, cuando sostiene que:

- Podría darse la blanda tiranía imaginada en Un mundo feliz, donde todos están sa-
nos y felices pero han olvidado el significado de la esperanza, el miedo o el esfuerzo.
- No tenemos por qué aceptar ninguno de estos futuros bajo un falso estandarte de
libertad si ésta extraña unos derechos reproductivos ilimitados o una investigación
científica sin restricciones. No tenemos por qué considerarnos esclavos de un progre-
so científico inevitable si éste no sirve a los fines de la humanidad.39

Resulta preocupante la respuesta del científico Kenneth Kendler ante la pre-


gunta de Eduardo Punset. El conocido divulgador español de la ciencia le pre-
gunta al académico si se puede considerar en términos generales que las enfer-
medades externas están controladas40 y que ahora el reto es controlar las que
vienen de nuestro interior.
El científico responde que es verdad. En base a un estudio de la Organización
Mundial de la Salud, afirma que estarán la depresión y ansiedad entre las diez
principales causas de muerte a nivel mundial. Agrega además:

Por lo tanto, si pensamos en las causas generales del sufrimiento humano, la degra-
dación de la vida y la moralidad, los síndromes nerviosos y de comportamiento, ju-
garán un papel cada vez más importante en las próximas décadas.41

39
Nota 3, p. 345.
40
Pero sin ignorar, que hay varios investigadores que afirman que las empresas farmacéuticas
crean las enfermedades y al mismo tiempo, ofrecen el agua milagrosa. La población, —aseguran—,
está cautiva por estas empresas.
41
Nota 8, p. 153.

El día en que muera el sol 


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4. SOBRE LA AMENAZA DE LA PANDEMIA “LA INFLUENZA” Y LA LLEGADA


DEL “MAÍZ TRANSGÉNICO” EN MÉXICO
Cada uno de nosotros hemos recibido vía internet información sobre la pande-
mia de la influenza y, poco a poco se devela el manto de la corrupción a gran
escala, pero sobre todo, y eso es lo peligroso, una posible estrategia de exterminio
de la humanidad por el capitalismo en el siglo XXI.
Susan George, nos alerta de esta posibilidad en su obra “El Informe Luga-
no”.42 Basta ver las interesantísimas entrevistas que se le hacen a las docto-
ras Rauni Kilde, ex-ministra de sanidad de Finlandia, y Teresa Forcades, para
comprender el thriller del asunto sobre la influenza. Gracias a la internet (algo
positivo de este medio), podemos estar debidamente informados sobre aspectos
trascendentales que están ocurriendo para bien o para mal a la humanidad, sobre
cuestiones del avance científico y tecnológico.43

42
GEORGE, Susan, (2007). Informe Lugano. Barcelona. Icaria Editorial.. Como ejemplo de las
diversas opiniones que circulan en internet sobre la influenza está el siguiente mensaje que he
recibido: “Entrevista a la periodista austriaco-irlandesa Jane Burgermeister que consiguió deman-
dar con suficientes pruebas y evidencias a la OMS, ONU, banqueros y principalmente a la far-
macéutica Baxter internacional por intento de genocidio y de reducción de la población a través de
la próxima vacunación masiva de virus h1n1, la cual representa el verdadero peligro letal debido a
que Baxter envío a principios del 2009 material contaminado para la elaboración de vacunas a
diversos laboratorios de 18 países y que si los gobiernos lograsen convencer por cualquiera de sus
sucios y acostumbrados métodos que la mayoría de la gente se vacunase (lo cual debemos evitar a
toda costa) entonces habremos perdido la batalla y ellos se habrán salida con la suya. Por favor
distribúyanlo y/o quémenlo en DVD¨s y háganselo llegar a cuanta gente sea posible en particular a
director/as de escuelas, profesores, médicos, ejército, vecinos, enfermeras, presidentes municipales
etc., es de vital importancia si es que queremos sobrevivir. Llegó la hora de demostrar que no
seremos ya los corderos agachones y llenos de pánico de siempre yendo directo hacia el matade-
ro.”…. Algunos medios informativos, dieron a conocer la negativa del senador Francisco Labastida
Ochoa de aplicarse dicha vacuna. Pero en una entrevista por televisión enfatizó: “Me niego rotun-
damente a recibir la vacuna.” ¿Por qué? Es la pregunta.
La entrevista se encuentra en los siguientes website:
http://www.youtube.com/watch?v=DiELv7lmtT0;
http://www.youtube.com/watch?v=kf8AzCrR-RE;
http://www.youtube.com/watch?v=H1rimu2r92o;
http://www.youtube.com/watch?v=4VX6kmDHugc;
http://www.youtube.com/watch?v=-k_2qA4KdV8;
http://www.youtube.com/watch?v=1rBiLs3nqEk.
43
Se recomienda los siguientes website:
http://vimeo.com/6790193
http:/youtube.com/watch?v=gKwk8Kq8QXA

José Gilberto Garza Grimaldo


165

Recordemos también que se manejó como un posible acto de bioterrorismo,


inclusive un editorial de New York Times, hizo certeros comentarios: El robo de
cepas de un laboratorio militar en un estado de EUA.
Por otra parte, existe una lluvia de información de posible corrupción sobre la
vacuna para la gripe A/H1N1, donde aparecen nombres de famosos científicos y
políticos. Interesante nota publicó “La Jornada” el 25 de octubre del 2009, con
el nombre de “Pandemia y pobreza informativa”, con motivo de que el presidente
de Estados Unidos, Barack Obama, declaró emergencia nacional ante la prolife-
ración de los contagios por influenza A/H1N1, que ha provocado más de un
millar de muertes y se ha extendido por 40 estados del vecino país. La citada
nota agrega además que:

- En México, a nivel gubernamental, se ha dado diversa información tan disímbola,


que raya en lo ridículo. Basta leer las diversas declaraciones desde el Presidente, Se-
cretario de Salud y otros servidores, para darnos cuenta del desamparo en que se en-
cuentra el pueblo en materia de salud pública. La OMS de igual manera, quedó en
entredicho su autoridad en esta materia. A lo anterior se suman las inquietudes ex-
presadas por algunos expertos internacionales sobre el uso y los posibles efectos se-
cundarios de la nueva vacuna. La propia Organización Mundial de la Salud ha reco-
mendado extremar la vigilancia sanitaria tras la aplicación de la misma, en tanto que
el Sindicato Nacional de Profesionales Enfermeros de Francia ha señalado que se
trata de una vacuna desarrollada demasiado rápido, con pruebas insuficientes, y sus-
ceptible de activar enfermedades autoinmunes, ante lo cual el remedio puede ser peor
que el mal.
- A lo que puede verse, tales contraindicaciones han sembrado desconfianza en distin-
tos países, como lo muestra una encuesta recientemente publicada por el rotativo es-
tadunidense The Washington Post, en la que dos tercios de los entrevistados manifes-
taron que no se vacunarían en contra del virus de la influenza humana.

La información que se vierte en diversos medios de comunicación, se habla de


una danza de millones que giran alrededor de corruptos científicos, políticos,
empresas farmacéuticas: Tamifflu, Donald Rumsfeld, La Hoffmann-Roche,
están entre los señalados como involucrados.

http:/www.youtube.com/wath? v=nTgyakGAddM
http://www.youtube.com/watch?v=6HgzZTVoPac
http://www.youtube.com/watch?v=xGTwWoJbA-A
http://www.youtube.com/watch?v=KFGCqCEuIVo

El día en que muera el sol 


166

El periódico El Universal de 12 de enero de 2010, informó que “expertos eva-


luarán la actuación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) frente a la
pandemia de influenza A/H1N1, luego de que el Consejo de Europa denunció la
posible presión de laboratorios farmacéuticos para exagerar la situación y promo-
ver así la aplicación de vacunas y la venta de medicinas”. Días después, la OMS,
desmintió tal acusación, pero en la opinión pública mundial “prevalece la duda”.
El mismo periódico del día 9 de febrero de 2010, dio a conocer algunas de-
claraciones del Secretario de Salud de México, Dr. José Ángel Córdova Villalo-
bos, negando toda posibilidad de corrupción con las empresas farmacéuticas.
Avaló, además, el trabajo de la OMS.
Antonio F. Muro, cita en un reportaje las declaraciones del médico e investi-
gador canadiense Andrew Moulden, que se ha pronunciado por la prohibición de
la aplicación de todo tipo de vacunas. En el citado reportaje el investigador afir-
ma que:

Merced a mis investigaciones y trabajos a lo largo de los últimos años, he descubierto


que las vacunas provocan deterioros en el flujo sanguíneo en forma de isquemias (su-
frimiento celular causado por la falta total o parcial de riego sanguíneo) que afectan
tanto al cerebro como al resto del organismo causando desde situaciones clínicamente
silentes hasta la muerte….Lo que está pasando es genocida. Y lo malo es que se verán
más afectados quienes hayan recibido más vacunas porque los daños son acumulati-
vos. Por tanto, serán los más jóvenes los más afectados de forma inmediata. Estamos
a punto de crear trastornos MASS, trastornos de anoxia vascular, a escala masiva.
Provocarán daños en el cerebro y en el cuerpo a todos. Cuando el Estado no tiene de-
recho a meterse, por ley o decreto, con la santidad de la sangre humana, el cuerpo o
el alma. Sin embargo, el Estado ha decidido imponer su voluntad sobre el ciudadano.
Se avecina una catástrofe porque va a crear la misma situación que tiene por objeto
evitar.44

44
MURO, Antonio F. (Nov-2009). Andrew Moulden: Deberían prohibirse todas las vacunas. Ma-
drid, revista Discovery Salud, núm. 121, pp. 40-46. (http://www.dsalud.com)...El Universal de 28
de febrero de 2010, publica un artículo de Jean Meyer, ¿Y tu gripe? Bien, gracias?, en donde el
investigador resalta que: “Esto confirma, un complot político para desviar la atención de los pro-
blemas reales; en otros países, en una conspiración mundial entre gobiernos y grandes firmas
farmacéuticas, a la hora de la crisis económica mundial”.

José Gilberto Garza Grimaldo


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Las siglas, MASS, es un acrónimo de Moulden Anoxia Spectrum Syndro-


mes…Expectro del Síndrome de Anoxia Moulden.
El autor del citado reportaje, inicia el mismo, asegurando que Andrew
Moulden, ha puesto una vez más encima de la mesa una de las grandes contro-
versias de la medicina moderna: “El papel de los microorganismos en el origen de la
enfermedad”.
Por otra parte, recordemos que hay quienes sostienen que la sobrepoblación
es la causa central de los problemas de la misma humanidad. Algunos afirman
además, que las especies tienen que ser controladas, visión Darwiniana.
Para el politólogo italiano, Giovanni Sartori, en su obra “La tierra explota”,45
considera que los graves problemas mundiales, se deben a un factor fundamen-
talmente: La sobrepoblación.

45
SARTORI, Giovanni, (2003). La tierra explota. España: Taurus. El Dr. Miguel Carbonell, en un
interesante artículo publicado en el periódico “El Universal” del 22 de octubre de 2009, “El
próximo ombudsman”, establece algunos temas que deben contemplarse en la agenda sobre los
derechos humanos. Así, en el numeral 5. Denominado los “Nuevos derechos”, argumenta que: “El
ombudsman nacional debe ser sensible a la dimensión histórica de los derechos, expresada clara-
mente en su permanente evolución. En ese contexto, debe ser capaz de ubicar y saber defender
derechos que pueden ser calificados como “nuevos”. Me refiero a derechos como el derecho al agua,
los derechos de las personas homosexuales, el derecho al medio ambiente, los derechos frente a
riesgos tecnológicos, etcétera. Ojalá el siguiente ombudsman fuera capaz de formular, desde la pro-
pia CNDH, una agenda progresista y moderna de derechos”. (En línea) (Consulta: 22/10/2009).
Disponible en: <http://eluniversal.com.mx/editorisales/46042.html>… Se recomienda visitar la
página: <www.biotech.bioetica.org/i23.htm.....>… Se encuentra entre otros materiales, un estu-
pendo artículo de Alina Álvarez Frati, sobre “La regulación jurídica a la biotecnología”, en la que
afirma que: “La biotecnología es producto de la actividad del hombre, y hallándose éste sumergido
en una profunda crisis generalizada que abarca todos los órdenes, social, político, económico,
cultural, educativo, científico, religioso, ético, moral, etc., dentro de una globalización evolutiva
generada por el desenvolvimiento de la especie humana, no puede dejar de estar también en crisis.
El estado crítico que se va acentuando de manera vertiginosa, se refleja en la producción de crea-
ciones biotecnológicas de dudoso valor para el hombre y de aplicación riesgosa para el manteni-
miento del equilibrio vital y la vida misma en el planeta. No se conocen los límites de la biotecno-
logía, que se presentan difusos. La sociedad no ha impuesto fronteras éticas claras en aquellos
casos en que se pretende innovar reemplazando lo natural por lo artificial con el solo objeto de
obtener patentes y establecer monopolios sobre el producto biotecnológico obtenido y los productos
conexos necesarios para su aplicación. Se están comercializando productos de este tipo, que están
causando estragos en la naturaleza, con grandes perjuicios para el ecosistema y repercusiones sobre
la salud, el hábitat, la biodiversidad, los recursos naturales, etc.” En sus conclusiones, resalta la
importancia del derecho para resolver este problema: el bioderecho”.

El día en que muera el sol 


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Interesante la entrevista que realiza Eduardo Punset, a Edward O. Wilson,


donde éste considera a la humanidad como el nuevo meteorito destructor de la
vida en la tierra.46
Coinciden “El informe Lugano”, “La tierra explota” y la entrevista a la Dra.
Rauni Kilde, sobre una catástrofe que está por venir sobre parte de la humanidad:
África está en la mira.
Sobre lo anterior, información terrorífica anda circulando en internet:
<http://www.youtube.com/watch?v=tNgCfmYf0RI>.
Interesantes comentarios vertió Rosaura Ruiz Gutiérrez, presidenta de la
Academia Mexicana de Ciencias (AMC), durante el “Coloquio Internacional
Ciencia, Técnica y Filosofía”, organizado por la Universidad Nacional de Méxi-
co (UNAM y AMC), en la que planteó la necesidad de poner límites a la investi-
gación científica, para que no se repitan los experimentos efectuados por la Ale-
mania nazi durante la Segunda Guerra Mundial.
Por otra parte, el periódico el Universal del 15 de octubre del 2009, informa
que el gobierno de México otorgó dos permisos para la siembra experimental de
maíz genéticamente modificado en terrenos controlados y aislados de otro tipo
de cultivos para evitar cualquier contaminación.
Cierto sector de la comunidad científica mexicana, ha fijado una postura
crítica sobre la llegada de la semilla transgénica, así como de otros sectores.47
La Jornada del 4 de noviembre de 2009, a través de una nota de Laura Poy
Solano, da cuenta de la opinión de varios expertos de la UAM, en los que la
mayoría consideran “delito de lesa humanidad”, imponer al maíz el “modelo
Monsanto”, que rompería la organización milenaria del cultivo de la tierra.

47
En México existen diversas organizaciones en defensa del maíz criollo. <foroendefensadel-
maiz.galeon.com/productos365401.html>.www.cec.org/maize/index.cfm?varlan=español>…Ver
NADAL, Alejandro (2009, 21 de octubre). Maíz mexicano y sorgo de Alepo: lección amarga. La
Jornada (En línea) (Consulta: 21/10/2009). Disponible en:
http://www.jornada.unam.com.mx/2009/10/24/index.php?section=opinion&article
RIBEIRO, Silva (2009, 24 de octubre). Maicidio racista. La Jornada. (En línea) (Consulta:
24/10/2009). Disponible en:
http://www.jornada.unam.com.mx/2009/10/24/index.php?section=opinion&article
Se recomienda el siguiente website: www.greenpeace.org/mexico> <www.weedscience.org

José Gilberto Garza Grimaldo


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Resulta interesante la postura del gobierno del Distrito Federal al anunciar


que se impedirá en su territorio el cultivo de maíz transgénico. Marcelo Ebrard
Casaubon, el día 29 de octubre de 2009, al presentar el Programa de Protección
a las Razas de Maíz Nativo en el patio central del Antiguo Palacio del Ayunta-
miento, remarcó que México debe adoptar una “política sensata, responsable, de
protección y de freno a la proliferación de transgénicos”.
Algunos intelectuales como Giovanni Sartori, están de acuerdo con las semi-
llas transgénicas, afirman que es la única forma de dar de comer a los más de mil
millones de personas en el mundo. Sin embargo, otros sostienen que no es posi-
ble que exista sobreproducción y por otro lado, millones de hambrientos, respon-
sabilizando de este lamentable hecho al capitalismo salvaje o globalización.
Debemos de resaltar, por otra parte, de los resultados de los estudios en diver-
sas universidades de los Estados Unidos, que arrojan la siguiente conclusión:
“Personas que consumen frutas, cereales y verduras, son las que tienen una alta
posibilidad de enfermarse de cáncer”. El uso de pesticidas es la causa. Por cierto,
muchas de ellas prohibidas en los países desarrollados, se aplican en México.
Cristina Pérez-Stadelmann, en su interesante artículo, “Pesticidas: la muerte
lenta en los campos de EU”., resalta que:

La uva, el algodón y el brócoli son los cultivos más peligrosos, comenta Silvia Berro-
nes, Coordinadora del Programa Salud de la Mujer de Líderes Campesinas, y casi la
mitad de los reportes por enfermedades con pesticidas relacionados con la agricultura
se concentran en diez productos: uva, algodón, brócoli, naranja, plantas ornamenta-
les, almendra, tomate, lechuga, fresa y alfalfa. “He tenido dolores de cabeza, mareos,
náuseas, dolor de estómago y vómito por envenenamiento en el trabajo. Le dije al
mayordomo como me sentía, y él dijo que estaba crudo. Me ignoró y se fue. Soy el
que rocía el pesticida y continuamente me mojo con el líquido que se usa para las
plantas. Mi ropa no me protege, es muy delgada y los brazos se me mojan. Nunca
puedo ir al doctor porque no tengo suficiente dinero”, comenta Julio, mientras
Magdalena agrega que cuando se sintió enferma durante su trabajo como piscadora
de fresas en una gran finca, le comentó al mayordomo que las crecientes erupciones
en su piel se debían a estar expuesta a los químicos. “De mala gana me dieron permi-
so de acudir con el doctor de la compañía, con la advertencia de que debía pagar por
la consulta, en caso de que el médico determinara que mi enfermedad no se debía a

El día en que muera el sol 


170

los pesticidas. En pocos días fui despedida con la única explicación de que no estaba
esforzándome lo suficiente en el trabajo”. 48

En igual sentido, Silvia Ribeiro, sostiene que:

Los cultivos transgénicos han significado un aumento sin precedentes del uso de
agrotóxicos (herbicidas y otros plaguicidas). Un informe del doctor Charles Benbrook
publicado a fin de 2009 (Impacts of genetically engineered crops on pesticide use:
the first thirteen years, www.organic-center.org) analizando el uso de agrotóxicos
en Estados Unidos en soya, maíz y algodón transgénico de 1996 a 2008, muestra
que las variedades transgénicas aumentaron el uso de agrotóxicos en más de 144 mi-
llones de kilogramos en esos 13 años. Estados Unidos es el mayor y más antiguo
productor de transgénicos, por lo que los datos son significativos a nivel global.49

¿Que se está haciendo en México para parar estas perversidades? Hay estu-
dios de universitarios guerrerenses sobre la producción de los melones en Tierra
Caliente por empresas trasnacionales, en los que se concluye que al menos varios
trabajadores que laboran en esas empresas se han enfermado de cáncer.
La revista Selecciones Reader¨s Digest de marzo de 2010 (pag.13), reco-
mienda comprar productos orgánicos, en virtud de que la organización estaduni-

48
PÉREZ-STADELMANN, Cristina (2009, 28 de diciembre). “Pesticidas: la muerte lenta en los
campos de EU”. El Universal. (En línea) (Consulta: 28/12/2009). Disponible en: http://www.
eluniversal.com/notas/648261.html
49
RIBEIRO, Silva (2010, 30 de enero). Los transgénicos usan más tóxicos. La Jornada. (En línea)
(Consulta: 30/01/2010). Disponible en:
http://www.jornada.unam.com.mx/2010/01/30/index.php?section=opinion&article.
Por otra parte, la misma investigadora en un interesante artículo denominado “El ADN silencioso
y los que no ven ni oyen pero igual hablan, del primero de noviembre del 2003, afirma que: Las
bases teóricas de la biotecnología y la genética molecular están tambaleándose frente a las eviden-
cias científicas de que sus principios son insuficientes o incluso erróneos para explicar lo que suce-
de en nuestros genes y los del resto de los seres vivos.” (En línea) (Consulta: 18/02/20109. Dis-
ponible en: http://www.endefensadelmaiz.org …En su artículo ¿Geingeniería? ¡No, gracias!, publi-
cado en La Jornada de 2010, argumenta que: “El 29 de octubre 2010, Naciones Unidas, aplican-
do el principio de precaución, adoptó una moratoria global a la geoingeniería, reconociendo que
son tecnologías de alto riesgo que tendrían impactos en la biodiversidad y mucho más. Es un freno
a las iniciativas privadas y públicas que pretendían apropiarse del control del termostato global, con
el negocio de manipular el clima para enfriar el planeta” —del calentamiento global que provocan
los mismos países y empresas que promueven la geoingeniería”.

José Gilberto Garza Grimaldo


171

dense The Environmental Working Group ha clasificado a las verduras que tie-
nen menor cantidad de plaguicidas.
La Jornada de 28 de febrero de 2010, publica interesante entrevista de Angé-
lica Enciso L, que realiza a Pat Mooney, donde éste advierte que:

La biotecnología abarca muchas cosas, pero lo que ahora está en debate en todo el
mundo, lo real, lo que causa problemas, son los transgénicos. Los textos de la FAO y
esta actitud de confundirlo todo, de insistir en no diferenciar los transgénicos como
un problema y tratar de poner todo en un mismo saco titulado ‘biotecnología’ parece
una cortina de humo para tapar los problemas.
Sobre esta confusión han superpuesto la imagen de que la única salida para que los
países del sur enfrenten el hambre es adoptar la biotecnología. Pero en la realidad, el
núcleo de la biotecnología agrícola son los transgénicos, por lo que la conferencia de
la FAO está promoviendo los intereses de seis multinacionales que controlan dichos
cultivos en el mundo.

Se recomienda la lectura del libro “El mundo según Monsanto” (De la dioxina
a los OGM. Una multinacional que les desea lo mejor), de Marie-Monique Ro-
bin, ediciones Península, Barcelona, 2008. En el que se explica a detalle los
peligros que representan las semillas transgénicas. En la contraportada del libro
se lee: “El mundo según Monsanto es un ejercicio crítico que muestra, de forma clara
y comprensible, el rostro más atroz y peligroso de progreso global”.
Se recomienda visitar los siguientes Website:

http://www.youtube.com/watch?v=C99CklvN__A
http://www.youtube.com/watch?v=Ln4Okz7eb0Q
http://www.youtube.com/watch?v=YWqmw_YKwCg
http://www.youtube.com/watch?v=uw0rFb_u_UY
http://www.youtube.com/watch?v=FZ5OxdIq5DY
http://www.youtube.com/watch?v=sjfIUNRaghA
http://www.youtube.com/watch?v=Av6dx9yNiCA
http://www.youtube.com/watch?v=W9bxt_72Zxc
http://www.youtube.com/watch?v=LV8tq_uhqhU
http://www.youtube.com/watch?v=CouVdJzs67U
http://www.youtube.com/watch?v=_gpMfi6Fjk0

El día en que muera el sol 


172

Hoy más que nunca, la “Declaración sobre las Responsabilidades de las Genera-
ciones Actuales para con las Generaciones Futuras” (adoptada el 12 de noviembre
de 1997 por la Conferencia General de la UNESCO en su 29ª reunión) cobra
una importancia trascendental por la situación de peligro en que se encuentra la
humanidad y nuestra casa azul.

5. CONCLUSIÓN Y PROPUESTA
Por todo lo anteriormente expuesto y comentado, podemos afirmar que la natu-
raleza del hombre está en peligro, como toda la vida.50
De ninguna manera estamos solicitando que la ciencia y tecnología se pare o
detenga; lo que pedimos es que esté al servicio de la naturaleza y del hombre.51
La revolución científica y tecnológica está en contacto todos los días en nues-
tras vidas: Comida, vías de comunicación, ropa, cosméticos, semillas, etc., que si
bien es cierto ha traído beneficios, pero también ha contribuido a nuestra degra-
dación como humanidad y la destrucción del planeta.
Las universidades públicas del país, deberían estar atentas con lo que está pa-
sando con la revolución tecnológica y científica: ¿Está sirviendo a la humanidad
o representa un peligro para ella?
Las escuelas de derecho deben alertar sobre los riesgos que se está corriendo
sino se reglamenta debidamente el desarrollo de la ciencia y tecnología. No de-
ben verse solamente desde una perspectiva meramente materialista, sino, huma-
nista. Debemos de impulsar la disciplina “bioderecho”.
Se recomienda visitar los siguientes website:

50
Cfr. BARTRA, Armado, El hombre de hierro. Los límites sociales y naturales del capital, Itaca,
México, 2008.
51
La Jornada de 14 de octubre, en su nota: “Sin rostro humano, la adaptación al cambio climático:
especialistas”, informa que: “Las medidas de adaptación al cambio climático carecen de rostro
humano, son técnicas y no van a solucionar el problema. En México se estima que una de cada
tres personas viven en zonas donde hay riesgos de inundaciones y alrededor de 11 millones residen
en regiones de sequía extrema, advirtieron expertos que proponen incorporar los temas demográfi-
cos en las acciones de adaptación al calentamiento global. Durante el foro Dinámicas de la pobla-
ción y cambio climático que se realizó ayer en el Colegio de México, George Martin, sociólogo
canadiense, consideró que buscar la reducción de emisiones por medio de la tecnología verde o la
geoingeniería no tendrá impactos significativos en bajar la generación de gases de efecto invernade-
ro, pues lo que se requiere es bajar el consumo”.

José Gilberto Garza Grimaldo


173

http://www.youtube.com/watch?v=nWfk8sIUfOkhttp://www.youtube.com/watc
h?v=ZKD65ZQ1ZIU.... http://www.youtube.com/watch?v=0hA5l2Nklv4).
La cátedra sobre los derechos humanos, debe de actualizarse con los “nuevos
derechos humanos”, entre ellos, “los derechos frente a riesgos tecnológicos”.
Se debe de incluir en el contenido de esta materia, la enseñanza de la “Decla-
ración sobre las Responsabilidades de las Generaciones Actuales para con las
Generaciones Futuras” (UNESCO, 1997), así como la “Declaración Universal
sobre Bioética y Derechos Humanos” (UNESCO, 2005)”.
Las escuelas de derecho públicas deben ser las promotoras de los límites éticos
y jurídicos de la ciencia y tecnología: éstas deben de estar al servicio de la huma-
nidad, no para beneficio de las empresas trasnacionales.
(http://www.youtube.com/watch?v=5FQKZP70uus).
El día 10 de noviembre del 2009, el Director General de la UNESCO, Sr.
Koichiro Matsuura con motivo del Día Mundial de la Ciencia para la Paz y el
Desarrollo, enfatizó que la ciencia y tecnología deben estar al servicio del hombre
y la naturaleza:

Creo firmemente que la crisis actual ofrece una oportunidad singular para reestructu-
rar a fondo los sistemas de valores que sustentan el desarrollo sostenible. Por lo tan-
to, en este Día Mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo pido a la comunidad
internacional que promueva el papel de la ciencia en tanto que vector fundamental de
la recuperación económica del mundo, que persista en la consecución de una eco-
nomía ecológica por conducto de la ciencia y la tecnología y que trabaje mancomu-
nadamente con miras a cambiar las mentalidades, superar los retos económicos y
medioambientales del momento y sentar las bases de un futuro sostenible y pacífico.

Concluyó con la postura del Consejo Nacional de Bioética, en virtud de que


no puede la ciencia y tecnología seguir por el camino de la buena fe y frente a un
Estado omiso en cuanto a su control legal: “El momento —tecnocientífico— en
el que actualmente estamos viviendo requiere más que nunca de legislación y de
una buena legislación porque el no contar con ella, especialmente en el campo de

El día en que muera el sol 


174

las ciencias de la vida, impiden el desarrollo de la ciencia y dejan la puerta abierta


a una tecnociencia irresponsable”.52
Como una prueba de lo anterior, el periódico El Universal del día 29 de enero
de 2010, en su página de internet, en su sección de videos, da conocer la entrega
de premios denominado “The public eyes”, uno de ellos fue entregado a la empre-
sa farmacéutica “Roche” por trabajar con órganos trasplantados y que supuesta-
mente fueron extraídos de presos ejecutados en china. La fuente original es el
documental de la BBC de Londres. (Son los anti-premios de la Responsabilidad
Corporativa más famosos del mundo, los Public Eye Awards)
Stephen Jay Gould, considera que los humanos —los animales humanos,
como nos designa— no nos estamos dirigiendo hacia algo cada vez mayor y me-
jor…. De ahí la importancia de impulsar la bioética.
Para Marcelo Pakman, “el mundo se moverá en una dirección ética, sólo
si queremos ir en esa dirección. Es nuestra responsabilidad y nuestro destino el
que está en juego. El pensamiento complejo es una aventura, pero también un
desafío”.53
En la parte introductoria hago mención a la hermosa canción de Joan Ma-
nuel Serrat, Padre…Pero hay otras de igual mensaje, como: “Las ballenas,
“Amazonia” y “El Progreso”, del cantautor brasileño, Roberto Carlos; “Donde
jugaran los niños” de Maná; “Imagine” de John Lennon; “Esto es América” de
Franco de Vita.

52
Con la creación del Consejo Nacional de Bioética en México, es un paso importante en el área
de la salud. www.cnb-mexico.salud.gob.mx. En ésta página se encuentra un artículo denominado
“Nanoética buena-Nanotecnología buena”. En la parte inicial del citado artículo se afirma que: “Dada la
historia de la ciencia y la tecnología a partir de la postguerra, es claro que la ética y las implicacio-
nes sociales de su desarrollo no les pueden ser ajenas, igualmente la ética y la sociedad no pueden
darle la espalda a los avances tecnocientíficos. Se trata de una ciencia responsable y de una ética
comprometida con la ciencia, la tecnología y la sociedad. Para que esta relación florezca y dé frutos
es necesario que se involucren varios actores, la academia, la industria, la sociedad civil y el Estado.
Este último juega un papel particular muy importante en cuanto a legislación se refiere. El mo-
mento —tecnocientífico— en el que actualmente estamos viviendo requiere más que nunca de
legislación y de una buena legislación porque el no contar con ella, especialmente en el campo de
las ciencias de la vida, impiden el desarrollo de la ciencia y dejan la puerta abierta a una tecnocien-
cia irresponsable”.
53
PAKMAN, Marcelo, “Introducción”, en MORÍN, Edgar (2005). Introducción al pensamiento
complejo. Barcelona: gedisa ediciones, Barcelona, pp. 18-19.

José Gilberto Garza Grimaldo


175

Roger Bartra termina su libro “El hombre de hierro”, con la siguiente cita, que
hago mía, para que de igual manera, sea el cierre de este artículo:

¿Qué le han hecho a nuestra tierra, a nuestra noble hermana?


Saquearla y herirla, violarla y morderla,
acuchillada en el costado al amanecer.
(Jim Morrison. Cuando la música termina. The Doors)

BIBLIOGRAFÍA Y HEMEROGRAFÍA
ÁLVAREZ FRATI, Alina. La regulación jurídica a la biotecnología. (En línea) (Con-
sulta: 30/01/2009). Disponible en: <foroendefensadelmaiz.galeon.com/pro
ductos365401.html>.www.cec.org/maize/index.cfm?varlan=español>.
BARTRA, Armando. (2008). El hombre de hierro. Los límites sociales y naturales
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José Gilberto Garza Grimaldo


JAIME MARTÍNEZ VELOZ

Las tropelías de Sempra Energy y la corrupción de las


autoridades de México: La inexistencia del Estado de Derecho
(El poder factico y el poder público endeble)

1. LOS DAÑOS ECOLÓGICOS DE SEMPRA ENERGY A BAJA CALIFORNIA (I)1


Uno de los principales requisitos para que pueda ser autorizado un proyecto para
la construcción de una planta regasificadora como la construida por Sempra
Energy en el municipio de Ensenada, es la presentación por parte de la empresa
promovente, y aprobación por parte de la Secretaría del Medio Ambiente y Re-
cursos Naturales (Semarnat), de una manifestación de impacto ambiental
(MIA). Energía Costa Azul presentó a la mencionada dependencia la MIA para
la aprobación del proyecto. Sin embargo, al analizar la misma se demuestran
diversas situaciones violatorias de la ley y que ameritan que a la misma le sea
retirada la autorización para la construcción de la planta regasificadora en el
municipio de Ensenada.
Para entender un poco más de qué estamos hablando, describo brevemente
qué es el gas natural licuado (GNL, por su abreviatura) y su proceso de obten-
ción. El GNL ha sido procesado para ser transportado en forma líquida a una
presión atmosférica normal pero a menos 160 grados centígrados, lo cual reduce
en 600 veces el volumen de gas transportado, al convertirse en líquido. El trans-
porte se realiza en grandes barcos conocidos como metaneros, los cuales se en-
cuentran diseñados especialmente para ello y cuentan con tanques que funcionan
como termos, manteniendo el gas líquido. Estas naves tienen mecanismos muy
avanzados de seguridad, sistemas sofisticados de radar, posicionamiento vía sate-
lital, sistemas para alertar a la tripulación del tráfico existente y de otros peligros
alrededor del barco. Una vez que llega a la terminal receptora, es descargado y
llevado a los tanques en los cuales se almacena, para después pasar a un proceso
de vaporización, conforme al cual, mediante intercambio de calor con agua de

1
Publicado en La Jornada de 12 de febrero de 2010.
182

mar se regasifica, es decir, se le vuelve a su estado gaseoso. Ya en este estado,


puede ser conducido mediante gasoductos a sus lugares de destino.
Por su alta peligrosidad, no es fácil cubrir la reglamentación para instalar
plantas regasificadoras. En Estados Unidos es muy estricta, particularmente en
California, debido a la proximidad de algunas ciudades a la Falla de San Andrés.
Por tal razón, desde el año 2000 algunas compañías trasnacionales, como Phi-
llips Petroleum, Marathon Oil Co., Shell Group y Sempra Energy, veían la
posibilidad de instalar sus plantas receptoras y regasificadoras en México, en los
estados fronterizos, y trasladar el gas hacia Estados Unidos a fin de evitar escasez
en aquel país y cubrir su demanda interna.
Según un estudio realizado en 2002 por Bill Powers, P.E. Powers Enginee-
ring de San Diego, California, denominado Evaluación de riesgos potenciales
asociados con la ubicación de una planta de GNL aledaña a Bajamar y opciones
alternas viables”, el cual puede ser consultado en Internet, “… el GNL es una
forma de gas natural que se extrae de campos de gas en el subsuelo, comprimido
a temperaturas súper frías (-260ºF) que condensan el gas en un líquido que se
puede transportar en buques cisterna. La conversión del gas natural en GNL es
un método económicamente viable que permite transportar amplias cantidades
de gas natural a través de grandes distancias hasta mercados distantes”.
El GNL es el combustible preferido para la extensa construcción de nuevas
plantas de energía en la región fronteriza entre Estados Unidos y México.
Las razones para el fuerte interés en la construcción de terminales de recep-
ción en México, junto a la frontera con Estados Unidos, son: 1) la proximidad
del mercado de alta demanda de Estados Unidos, 2) normas menos exigentes, y
3) menor oposición local aparente para la ubicación de terminales de GNL cerca
de poblaciones existentes.
Las plantas de recepción terrestre de GNL presentan dos importantes moti-
vos de preocupación en el caso de los sitios propuestos en Baja California: 1) la
transformación de su prístina costa en una zona de grandes instalaciones indus-
triales pesadas, con la consecuente disminución de su valor ecológico y turístico,
y 2) el peligro que representa para los habitantes que residen en áreas adyacentes
un accidente catastrófico o el sabotaje en una planta de GNL.
Habría que anotar que Estados Unidos, a pesar de la gran demanda de ener-
gía eléctrica, la cual puede ser obtenida mediante quema de gas, tiene sólo alre-
dedor de media docena de terminales de recepción de GNL. En años recientes,

Jaime Martínez Veloz


183

los ciudadanos de ese país rechazaron terminales de gas natural. Para las empre-
sas estadunidenses no es fácil establecerse en su propio territorio, por la concien-
cia ciudadana, la presión de grupos ambientalistas y la oposición de políticos
comprometidos con el bienestar de la población. Lo anterior, independientemen-
te de las rígidas normas que en materia ambiental y de seguridad nacional existen
en ese país.
Ante las dificultades para construir plantas en Estados Unidos, Sempra
Energy, de la cual es subsidiaria Energía Costa Azul, desarrolló una intensa
campaña mediática que contó con el apoyo incondicional del gobierno del esta-
do, encabezado por Eugenio Elorduy Walther, quien aseveró que “no se debía
detener el progreso para permanecer en una burbuja de cristal”, lo que permitió a
la trasnacional obtener los permisos de las autoridades mexicanas municipales —
al parecer sin consultar al cabildo—, estatales y federales para construir la regasi-
ficadora cerca de Ensenada, así como una planta generadora de electricidad en
Mexicali.
Lo anterior, además de que la ubicación de la regasificadora produce un serio
impacto negativo en el medio ambiente, en el que existen ecosistemas locales
altamente sensibles, ya que el gas es descongelado en ciertos procesos con agua
de mar, misma que ya contaminada con químicos, se devuelve al océano, lo que
a corto, mediano y largo plazos ocasiona daños irreversibles a la flora y la fauna
marinas.

2. LOS DAÑOS ECOLÓGICOS DE SEMPRA ENERGY (II)2


La península de Baja California alberga un patrimonio natural único en el mun-
do, con reservas de la biosfera y áreas de protección de flora y fauna, que consti-
tuyen santuarios de diversas especies, incluyendo tortugas, hoy amenazadas por
las gaseras. Las aguas aledañas a la planta son ricas en alimento para especies
protegidas, como la ballena gris, misma que tiene en esa región un santuario
excepcional para su reproducción. Además, en el contorno habita una importan-
te cantidad de especies de mamíferos y aves marinas, y el mar es gran fuente de
recursos pesqueros. Todo ello está condenado a desaparecer si no se toman me-
didas inmediatas.

2
Publicado en La Jornada el 26 de febrero de 2010.

El día en que muera el sol 


184

En su oportunidad, en el Congreso de Baja California se expresó que “existen


ranchos de acuacultura de atún aleta azul que se verían afectados por los cambios
de la temperatura del agua y el cloro utilizado en el proceso de regasificación”. Al
respecto, habría que preguntarse por qué los intereses políticos y económicos
prevalecieron sobre la vida de los ciudadanos y de las especies animales, sobre
todo marítimas, comprometiendo el desarrollo sustentable de las siguientes gene-
raciones. Por otra parte, en la zona donde se construyó la regasificadora, en
Bejamar, había vestigios arqueológicos, de los cuales el INAH sólo pudo rescatar
algunas piezas, por lo que el daño al patrimonio de la nación es doble.
En la revisión de la información contenida en la manifestación de impacto
ambiental (MIA), presentada para la autorización del proyecto Terminal de Re-
cibo, Almacenamiento y Regasificación de Gas Natural Licuado por Energía
Costa Azul, S. de RL de CV, ubicado en Costa Azul, Ensenada, Baja Califor-
nia, existen omisiones, anomalías y falsedades.
Las irregularidades aparecen desde la clasificación misma del proyecto; no
obstante, la pregunta es: ¿por qué se permitió esta clasificación del proyecto?
¿Costa Azul únicamente es comercializadora de gas al por mayor? ¿No es acaso
Sempra Energy —empresa que está detrás de Energía Costa Azul— una de las
principales industrias de Estados Unidos en materia de gas?
Desde la clasificación del proyecto mismo vemos la manera tramposa en
que fue clasificado para obtener la aprobación, toda vez que el lugar en que se
desarrollaría el mismo sería en un área turística y pesquera. La empresa argu-
menta que no existe ninguna transformación del producto, simplemente que hay
un cambio en la fase: de líquido a gaseoso. ¿De verdad las autoridades de la Se-
marnat fueron tan ingenuas para creer esto y apoyarlo?
¡Por supuesto que hay una transformación! Existe todo un proceso industrial
para llegar al llamado “cambio de fase”, incluso en la carretera a Ensenada había
un letrero que decía: “Puerto Industrial Costa Azul”. Además, el estudio de
riesgo es nivel 3, en el cual están comprendidos los siguientes aspectos: “existe
reacción química, intercambio de calor y/o energía, presiones diferentes a la
atmosférica o temperaturas diferentes a la ambiental; y la zona donde se preten-
de ubicar sea susceptible a sismos, hundimientos o fenómenos hidrológicos y
meteorológicos adversos”.
En lo que respecta al registro federal de contribuyentes de la empresa —ECA
020116 9N7—, ésta se registra el 16 de enero de 2002. Sin embargo, de

Jaime Martínez Veloz


185

acuerdo con el reporte anual que Sempra dio a sus accionistas en 2006, según
palabras de Donald E. Felsinger, presidente del Consejo y director general, “en
2001, Sempra LNG comenzó a construir su primera terminal de recepción,
Energía Costa Azul, en Baja California, México, con autorización para operar.
La construcción de la terminal en Energía Costa Azul está en marcha…”. De
ser cierta esta afirmación, significa que los trabajos de Sempra dieron inicio
antes de contar con su RFC y sin la aprobación de la manifestación de impacto
ambiental, lo cual es violatorio del artículo 28 de la Ley General del Equilibrio
Ecológico y la Protección al Ambiente.
En el punto de tipificación del proyecto, la MIA señala que en las instalacio-
nes “solamente recibirán el gas licuado y lo regasificarán para enviarlo a ductos
propiedad de otras empresas”. No se especifica si las empresas destinatarias del
gas se encuentran en territorio nacional o en Estados Unidos, lo cual es su in-
tención. Una de las principales omisiones de la MIA, que refleja el dolo con el
cual fue presentada, se refiere en el punto de políticas de crecimiento a futuro:
“Para el caso de este proyecto de la terminal de recibo, almacenamiento y regasi-
ficación de gas natural licuado se tienen contemplados en su etapa inicial dos
tanques de almacenamiento de gas natural licuado. Se estima que el proyecto
podrá ser terminado en su construcción en aproximadamente 48 meses, con una
reducción de entre seis y ocho meses por el desarrollo de la ingeniería y el inicio
de contratos para la adquisición de algunos de los equipos”.
A pesar de que el proyecto estaba en su fase inicial, se gestionó ante la Se-
marnat la autorización para instalar dos tanques más de almacenamiento de gas
natural licuado, lo que, según la empresa, implica que se vayan a realizar más
obras en zonas terrestres y marinas adicionales a las consideradas en el proyecto
original. Esto plantea un problema de fondo, ya que si aún no se sabe el daño
ecológico que se va a tener con la operación de la regasificadora ¿cómo es que se
autoriza al doble la capacidad de la planta?

3. LOS DAÑOS ECOLÓGICOS DE SEMPRA ENERGY (III)3


En la audiencia pública realizada para informar en relación con la ampliación del
proyecto de Sempra Energy, que se llevó a cabo el primero de junio de 2006, la
representación de la empresa informó que la ampliación implica la construcción

3
Publicado en La Jornada del 21 de marzo de 2010.

El día en que muera el sol 


186

y alargamiento del rompeolas y del muelle de descarga. Donde antes descargaba


un solo barco, ahora descargarían simultáneamente dos metaneros y argumenta
lo que sigue.

“En el proyecto autorizado hay dos tanques, cada uno de 160 mil metros cúbicos de
capacidad, en la ampliación se pondrían dos tanques adicionales para un total de cua-
tro tanques. En el sistema de descarga del gas natural en el muelle hay tres brazos de
descarga de 16 pulgadas en el proyecto original; ahora habría cinco brazos de descar-
ga. La longitud del rompeolas en el proyecto original está autorizada con 836 metros
de longitud al cual se le agregarían 464 metros para un total de mil 300 metros de
longitud para el rompeolas. Unidades de electrocloración para tratamiento del agua
de mar: habría dos contempladas y se agregaría una para un total de tres. En cuanto
a la generación eléctrica para la terminal se consideraban tres turbogeneradores para
un total de 14.2 megavatios, ahora se consideran cuatro de 14.2, para un total de
siete turbogeneradores de 14.2 megavatios. En el sistema de generación eléctrica para
las plantas de inyección de nitrógeno tampoco se había considerado la generación que
necesitaba, ahora se están considerando cinco turbogeneradores. Es importante tam-
bién la generación eléctrica para la planta desaladora con un turbogenerador que se va
agregar”.

Si ya existían irregularidades, esto cambió totalmente la perspectiva, conside-


rando que el daño causado al lecho marino y al hábitat de la flora y la fauna es
mucho mayor con la construcción del muelle adicional y el alargamiento del
rompeolas; además, el nuevo proyecto incrementa en cientos de miles de metros
cúbicos la cantidad de agua fría vertida diariamente al océano por los procesos de
regasificación y la cantidad de cloro, biocidas y alguicidas para conservar las tu-
berías de la instalación utilizados, cuya cantidad no se especificó en el proyecto.
El daño en caso de un siniestro crecería también exponencialmente. Asimismo,
al duplicarse el tráfico de metaneros de gran calado —el proyecto inicial plantea-
ba de dos a tres por semana, con la ampliación serían de cuatro a seis por sema-
na— se trastorna en mayor medida el hábitat de la fauna y mamíferos marinos,
algunos de los cuales están considerados especies en peligro. ¿Cómo es posible
que aún sin estar en operación el proyecto y verificados los daños que pudiera
causar se permita una ampliación? ¿Es posible que las autoridades no hayan
notado la forma perversa en que se obtiene una autorización para después sim-
plemente cambiar los números? En ese mismo punto se indica que “la experien-
cia en la operación de instalaciones similares indica que prácticamente el riesgo

Jaime Martínez Veloz


187

de explosiones es nula…”. Sin embargo, la realidad señala importantes acciden-


tes ocurridos en diversas instalaciones de gas natural licuado.
En octubre de 1944 en Cleveland, Ohio, explotó un tanque de GNL que
mató a 128 personas; se argumentó que no tenía muro de retención y que había
sido construido durante la Segunda Guerra Mundial, en medio de un estricto
racionamiento de metal. En febrero de 1973 en Staten Island, Nueva York, se
incendió un tanque de almacenamiento mientras era reparado. La presión au-
mentó rápidamente dentro del tanque, lo que hizo ceder la cúpula, que cayó
dentro del mismo, lo cual provocó la muerte de 37 obreros. En 1979 falló una
bomba en la instalación de GNL en Cove Point, Maryland, lo que liberó vapor
de gas, mismo que se infiltró en los conductos eléctricos. El cierre del circuito
provocó la ignición de los gases, dejando por saldo un trabajador muerto y seve-
ros daños al edificio. En enero de 2004, ocurrió un accidente en la planta de
licuefacción de Sonatrach, Argelia, que dejó 27 muertos, 80 heridos y tres tre-
nes de GNL destruidos. En ese año, la producción se redujo en 76 por ciento.
Uno de los principales argumentos que se planteó a los medios de comunica-
ción fue que la planta traería enormes beneficios por la creación de empleos. Sin
embargo, la gran mayoría fueron temporales, esto es, durante la etapa de cons-
trucción de la regasificadora. La manifestación de impacto ambiental (MIA)
indica que para la etapa de operación, “el total de trabajadores que se estima que
van a trabajar en la terminal de gas natural licuado es de 82, de manera que los
servicios requeridos serán mínimos”.
¿Vale la pena la destrucción medioambiental, la pérdida de la belleza del pai-
saje y el riesgo para la vida marina de la zona y sobre todo comprometer la vida
de las futuras generaciones por 82, 164 o más empleos que fueran?
Otro punto se relaciona con las descargas de aguas al océano. Sempra señala
que “se construirá un sistema de tratamiento biológico de aguas residuales, que
incluirá un sistema separado de captación de aguas de lluvia y aceitosas y un
sistema de tratamiento de aguas sanitarias (...) La descarga se hará en la parte
norte del predio mediante un emisor submarino”.
Cabe preguntar: ¿qué se va a hacer con las grasas y aceites que sean separa-
dos? Y las otras aguas que se junten y descarguen, ¿qué problemas de degrada-
ción ocasionarán en el sitio de descarga?

El día en que muera el sol 


188

4. LOS FRAUDES DE SEMPRA ENERGY A LA BOLSA DE VALORES4


De que la perra es brava, hasta a los de la casa muerde, reza el adagio popular.
Mientras que el Comité de Energía del Senado en California proponía el 10 de
abril de 2003 terminar con el proceso de liberalización del mercado energético y
devolverlo al Estado, aquí en México el gobierno del presidente Fox nos vendía la
peregrina idea de las supuestas ventajas de un proceso de privatización que en la
cuna del capitalismo había demostrado un fracaso rotundo, generándole al estado
de California un déficit presupuestal, según cálculos conservadores, de más de 25
mil millones de dólares, que fue el detonador de la caída de Gray Davis como
gobernador de ese estado.
De esta manera, los gobiernos de Vicente Fox y Eugenio Elorduy le regala-
ron a Sempra Energy y a su socia British Petroleum, entre otros, un negocio de
610 millones de dólares anuales. Con el disfraz de la integración económica, la
administración federal cedió territorio y activos del país a poderosas compañías
extranjeras.
La Secretaría de Energía otorgó en los años 2002 y 2003 permisos de expor-
tación de electricidad en Baja California para instalar seis plantas, con capacidad
nominal de 2 mil 600 megavatios, que permitirán venderle anualmente a Esta-
dos Unidos aproximadamente 20 teravatios/hora, con lo que se podía tener ga-
nancias mínimas de 290 millones de dólares al año.
La crisis boliviana tendría sus repercusiones en el proyecto energético califor-
niano; principalmente Sempra sufrirá las consecuencias, dado que tenía tiempo
construyendo un rentable negocio que le permitiría coyotear el gas boliviano,
vendiéndolo a un costo 10 veces mayor al de compra original. La caída del presi-
dente boliviano Gonzalo Sánchez de Lozada obligó a los socios Sempra Energy
y British Petroleum, a través de su filial BPMIGAS en Indonesia, a firmar un
convenio para el suministro de 3.7 millones anuales de toneladas de gas natural
licuado por 20 años para Estados Unidos y México.
Si al menos se hubiese previsto el suministro de gas por parte de Petróleos
Mexicanos, esta paraestatal habría tenido la posibilidad de ganar 320 millones de
dólares al año, por este proyecto de exportación. Si el gobierno federal dice que
la industria eléctrica requiere recursos para invertir, ¿por qué le regala ese nego-

4
Publicado en La Jornada de 18 de junio de 2010.

Jaime Martínez Veloz


189

cio multimillonario a los extranjeros? Para nosotros la basura, para ellos las
ganancias y la energía.
Con estas jugosas ganancias en juego y con la complicidad de los gobiernos
federal y estatal, no escatimaron acción alguna para lograr su propósito, no im-
portándoles atropellar derechos ciudadanos y violentar las leyes mexicanas, am-
parados en la protección brindada a dichas trasnacionales por Vicente Fox y
Eugenio Elorduy.
Sin embargo, en la embriaguez de su ambición no midieron las consecuen-
cias que provocarían sus burdos atropellos y con un cinismo ramplón, propio de
la miserable actitud con que tratan a los pueblos del mundo, se atrevieron a si-
mular una operación de compraventa a una persona de nombre Elodia Gómez
Castañón, el 31 de enero de 2006, cuando la misma había fallecido el 10 de
octubre de 2004, para adquirir el terreno que la ley le obliga a tener como zona
de amortiguamiento. Ahí es donde la puerca torció el rabo y ahora sus actos
ilícitos los tienen contra la pared.
En el exhorto Nº 21/2010 del 24 de mayo de 2010, girado por el juez pri-
mero de lo penal de Tijuana, Baja California, licenciado Francisco A. Molina
Hernández, se ordena la restitución del inmueble a su legítimo propietario, al
cual le fue regresado después de que había sido despojado del mismo mediante las
complicidades de Sempra y las autoridades estatales. El que dicha empresa no
tenga la posesión jurídica sobre el terreno tiene muchas implicaciones; la princi-
pal, que quedó al descubierto la farsa montada por Sempra y avalada por el go-
bierno estatal en turno.
Sempra ha cometido fraude al ocultar a los tenedores de acciones en la bolsa
de valores que existía una demanda en su contra; y presentar proyecciones de
futuros que sabía no tenían ni podían garantizar jurídicamente. Ha cometido
perjurio en contra de la SEC (Securities & Exchange Commission), al no repor-
tar la demanda en su contra y ocultarle que perdieron el litigio en el tribunal
colegiado desde marzo de 2009; y posteriormente querer ocultar la verdad al
iniciar una denuncia falsa por despojo, que ahora se resuelve y sale a relucir des-
pués de más de tres largos años. Y ha cometido fraude en contra de sus acreedo-
res, a quienes mintieron y ocultaron que tenían esta demanda. ¿El honorable
Donald E. Felsinger, chairman de Sempra Energy, podrá reconocer ante sus
socios gringos que le compró un terreno en Ensenada a una difunta? Entre más

El día en que muera el sol 


190

poderosos, más cínicos. Donald E. Felsinger no es la excepción: en el fondo, no


es más que un pobre diablo.
Sempra Energy engañó a las autoridades federales, como la Semarnat, la
SCT, la Comisión Federal de Competencia, a las cuales mintió para cambiar el
uso de suelo y obtener las licencias y permisos necesarios, ya que de mala fe se
hicieron del terreno por su desesperación por cumplir con el megacontrato con
CFE por más de mil 400 millones de dólares por año, por 15 años.
La actividad de Sempra Energy ha tenido múltiples consecuencias, entre
otras: que no se observen las disposiciones constitucionales establecidas para la
conservación del medio ambiente; que nuestro país incumpla con tratados y
convenciones internacionales en materia de protección al ambiente; que se agu-
dice la amenaza y el peligro de extinción para especies únicas en el mundo; que
se afecte el potencial pesquero y turístico de toda la región. En síntesis, que se
comprometa el futuro de plantas, animales y seres humanos, gracias a la impu-
nidad con la cual opera esta empresa.
Por todo ello la regasificadora en Ensenada de Sempra Energy debe ser clau-
surada a la brevedad posible, en cumplimiento de las leyes que rigen en nuestro
país.

5. CIERRE DE SEMPRA: UNA ACCIÓN LEGAL NECESARIA5


La estrategia conjunta diseñada por la empresa trasnacional Sempra Energy, el
ex presidente Vicente Fox y el gobernador anterior de Baja California Eugenio
Elorduy para convertir al estado en el sótano de máquinas del sur de Estados
Unidos ha traído como consecuencia no sólo el deterioro del medio ambiente,
sino además ha contribuido en forma acelerada a una crisis de credibilidad en las
instituciones del Estado.
A manera de recuento podemos apuntar los siguientes antecedentes:

1. La entrega anticonstitucional de concesiones por parte del gobierno federal para la


instalación de cinco plantas de generación de energía eléctrica de exportación para
abastecer el sur de California y Arizona, desde territorio bajacaliforniano, con una
capacidad en su conjunto aproximada de 2600 megavatios, la cual constituye el doble

5
Publicado en La Jornada de 4 de junio de 2010.

Jaime Martínez Veloz


191

de la capacidad productiva de las dos plantas actuales (Cerro Prieto y Rosarito) que
suministran dicho energético a los hogares del estado y parte de Sonora.
2. La instalación de una estación de gas natural licuado en Ensenada con una capa-
cidad receptora de mil millones diarios de pies cúbicos, suficientes para abastecer 12
plantas de 500 megavatios, cuya quema de combustible contribuirá en 17 por ciento
a las emisiones del calentamiento global provenientes del gas natural. La estación de
gas requerirá de dos a cuatro tanques, donde cada uno tendrá la capacidad de almace-
nar 5 millones de pies cúbicos de gas natural licuado. En caso de romperse la cubier-
ta de los tanques o que fallara el sistema de enfriamiento, este líquido se expandiría a
3 mil millones de pies cúbicos, razón por la cual esta estación jamás sería construida
en California, aunque el destino del producto sea la propia California.
3. La concreción de esta estrategia ha sido posible gracias a la creación de una enor-
me red de complicidades de funcionarios federales y estatales, que han pisoteado dere-
chos ciudadanos, violentado la soberanía nacional y avasallando las instituciones del
Estado.
4. Las acciones ilegales de Sempra en Baja California se pusieron al descubierto al
descubrirse que la adquisición del terreno para ser utilizado como zona de amorti-
guamiento fue realizada mediante una operación fraudulenta, donde la supuesta ven-
dedora, de nombre Elodia Gómez Castañón, había fallecido un año tres meses antes
de realizarse dicha operación.
5. Para encubrir el fraude, el gobierno del estado de Baja California contó con la
complicidad del notario público de Ensenada Diego Monsiváis Franco, jueces locales
y agentes del Ministerio Público estatales, que desalojaron al legítimo propietario, y le
giraron orden de aprehensión, durante el periodo del ex gobernador Eugenio Elorduy,
cuya hija aparece como apoderada de la empresa DGN, fusionada con Sempra Ener-
gy según la Comisión Federal de Competencia.
6. Como una acción adicional, en un hecho insólito y violatorio de la soberanía na-
cional, la empresa Sempra celebró un contrato en Estados Unidos el 16 de abril de
2008 con un investigador privado para realizar acciones de espionaje en territorio
mexicano, a los abogados y familiares de la persona despojada de su terreno y a auto-
ridades del estado. El pago por dichos servicios lo realizó Sempra mediante los che-
ques 132532, 133709 y 137361.
7. La operación para privilegiar la instalación de esta empresa en Baja California y el
encubrimiento de sus actividades fraudulentas corrió a cargo de Bernardo Martínez,
secretario de Gobierno de Eugenio Elorduy y actual empleado de dicha trasnacional.
Durante el presente gobierno, el procurador del estado, Rommel Moreño Manjarrez,
reconsignó el expediente, y a pesar de que la justicia federal amparó al legítimo pro-
pietario, ha declarado que el propietario del terreno es un delincuente, en un intento
por proteger los intereses de la trasnacional.

El día en que muera el sol 


192

8. Después de años de litigio, mediante el exhorto Nº 21/2010 del 24 de mayo de


2010, girado por el juez primero de lo penal de Tijuana, Baja California, licenciado
Francisco A. Molina Hernández, se ordena la restitución del inmueble a Ramón Eu-
genio Sánchez Ritchie, y el mismo juez indica al agente del Ministerio Público que
queda sin efecto la orden de aprehensión dictada en contra de Sánchez Ritchie por el
delito de despojo.
9. El que dicha empresa no tenga la posesión jurídica sobre el terreno tiene varias y
profundas implicaciones, la principal es que quedó al descubierto la farsa montada
por Sempra y avalada por el gobierno estatal en turno, en la cual adquirió el predio
mediante un fraude, y al mismo tiempo la trasnacional queda en el desamparo legal y
violenta las normas de la Semarnat que la obligan a cubrir el requisito obligatorio de
tener una área de amortiguamiento.
10. Un fraude adicional de Sempra es ocultar a los tenedores de acciones en la bolsa
de valores que existía una demanda en su contra; y presentar proyecciones de futuros
que sabía no tenían ni podían garantizar jurídicamente, y al mismo tiempo han co-
metido perjurio en contra de la SEC (Securities Exchange Commission), al no re-
portar la demanda en su contra y ocultarle que habían perdido el litigio en los tribu-
nales mexicanos.

Con estos antecedentes, comprobables uno por uno, dos acciones son impos-
tergables para la recuperación del Estado de Derecho en Baja California y en el
país. La cancelación de la concesión a Sempra Energy y, en consecuencia, la
clausura de la terminal de gas natural licuado en Ensenada.

6. UN ÁRBOL TORCIDO LLAMADO SEMPRA6


Cuando la violación a las leyes por parte de personas o grupos es una práctica
cotidiana la situación es grave. Cuando esta violación es realizada en forma sis-
temática por las propias autoridades encargadas de hacer cumplir la ley, la situa-
ción no sólo es grave, sino que acerca a la sociedad al gobierno autoritario.
Cuando la violación de la ley por parte de las autoridades lleva implícito el riesgo
de una conflagración de grandes magnitudes, con la consecuente pérdida de in-
contables vidas humanas, estamos muy cerca del genocidio autorizado.
La instalación de la planta regasificadora de gas natural licuado Energía Cos-
ta Azul, perteneciente al consorcio estadunidense Sempra Energy, estuvo desde
el principio plagada de irregularidades. Este árbol que nació torcido continúa

6
Publicado en La Jornada el 2 de julio de 2010.

Jaime Martínez Veloz


193

desarrollándose al amparo de funcionarios que han puesto los intereses persona-


les por encima de la seguridad y la vida de las personas y del interés de la nación.
Por el enorme potencial destructivo que puede tener una planta industrial re-
gasificadora, en la que se almacenan millones de litros de gas, la normatividad
internacional en materia de seguridad es sumamente rigurosa. Particularmente
en lo relativo al área de amortiguamiento, zona de salvaguarda o perímetro
de seguridad que proteja a las personas y edificaciones que se encuentran en su
vecindad.
En los Países Bajos, el radio de nivel de riesgo aceptable para las zonas vulne-
rables se encuentra fuera de los 1,030 metros contados a partir de los límites
donde se pretende desarrollar el “proyecto”; existiendo un radio de afectación de
2,600 metros lineales fuera del límite del terreno en donde se pretende realizar la
obra. En otros países con este tipo de desarrollos industriales la situación es si-
milar: toda planta debe tener esta área de salvaguarda.
La peligrosidad inherente al almacenamiento de gas hace que aún esté fresco
en la memoria San Juanico, con sus más de 500 muertos, 900 heridos y decenas
de viviendas destruidas. Hoy en Baja California se pretende gestar un Frankens-
tein con una capacidad de almacenamiento, y en consecuencia de detonación,
muy superior. Las instalaciones de Sempra Energy en Ensenada, cobijadas desde
el poder, representan una violación a la legislación ambiental mexicana y consti-
tuyen un enorme peligro para la vida humana y la de los ecosistemas terrestres y
marinos de la zona.
Para darnos una idea de la importancia que tiene contar con esta área protec-
tora, cada uno de los tanques que Sempra tiene en la planta Costa Azul mide
79.2 metros de diámetro, tiene una altura de 53.3 metros y una capacidad de
almacenamiento de 189 millones de litros, para un total de 378 millones de
litros.
En abril de 2003, la Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental de la
Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) decidió autori-
zar el proyecto de Sempra de manera condicionada; la condicionante número 5
establece que la empresa debe “garantizar la seguridad de las zonas residenciales y
asentamientos humanos diversos, ubicados al norte del sitio del proyecto, esta-
bleciendo una zona intermedia de amortiguamiento; esto se realizará llevando a
cabo la compra adicional de terrenos aledaños en igual superficie a la que se verá
afectada por la instalación de la terminal y sus equipos auxiliares, los cuales

El día en que muera el sol 


194

serán destinados y mantenidos para la conservación y protección de las especies


de flora y fauna que habitan en los mismos”.
Sempra intentó que se modificara la mencionada condicionante número 5;
sin embargo, la misma autoridad negó la modificación a dicha condicionante,
debido a la posibilidad de eventos graves de riesgo, y en consecuencia daños irre-
parables en virtud de su proximidad a los centros de población aledaños, previen-
do las tendencias de expansión y la creación de nuevos asentamientos en la zona.
La negativa institucional motivó a Sempra Energy a adquirir los predios vecinos
a sus instalaciones. Al no serle vendido uno de los terrenos necesarios para con-
tar con el área de amortiguamiento exigida por la Semarnat, la empresa, con la
complicidad de las autoridades estatales, instrumentó un fraude acusando al
dueño de despojo, argumentando haberlo adquirido previamente. Después de tres
años de litigio, un juez federal dispuso la devolución del predio a su legítimo
propietario.
Esta resolución federal implica que Sempra, al no tener ese predio en el que
estaba parte de la zona de amortiguamiento de la planta, no cumpla una condi-
ción fundamental impuesta por la Semarnat, la cual señaló como requisito obli-
gatorio el que la empresa contara con el área de amortiguamiento para otorgarle
la autorización definitiva.
La empresa no dio importancia a esto, señalando que dicho terreno no es ne-
cesario para su operación, postura que desafía abiertamente la autoridad de la
Semarnat. Todo hace suponer que un funcionario de esta dependencia, en forma
por demás irresponsable, autorizó a la empresa a operar no cumpliendo con este
que es un requisito fundamental para la preservación de la vida humana. Esta
situación presenta una disyuntiva: ¿es más importante la permanencia en terri-
torio nacional de una empresa que ha violado en múltiples ocasiones las leyes
mexicanas, y cuyas instalaciones representan un enorme peligro para la seguridad
de la vida y las personas, o lo es el cumplimiento de las leyes, así como la seguri-
dad y la vida de los bajacalifornianos?
Por cuestión de principios, no puede permitirse que Sempra tome la ley
en sus manos, ni tampoco que un funcionario tome una decisión que puede ser
de vida o muerte. Permitir esto sería fomentar la impunidad y dejar nuestro
destino.
No se trata sólo de la defensa del cumplimiento a la legislación ambiental
mexicana, sino el peligro que esta violación representa para la vida humana y la

Jaime Martínez Veloz


195

de los ecosistemas terrestres y marinos de Baja California. Si es necesario que


Sempra salga de Baja California por incumplir la ley, que así sea.

El día en que muera el sol 


SILVIA RIBEIRO*

El día en que muere el sol


(Reflexiones sobre diversos tópicos de actualidad)

1. FRENO A LA GEOINGENIERÍA1
Blanquear nubes, fertilizar el océano, tapar el sol, inyectar nanopartículas de
azufre en la estratosfera, abrillantar los mares, sembrar miles de árboles artificia-
les, plantar millones de árboles para quemar como carbón y enterrarlos como
“biochar”, invadir las tierras con mega-plantaciones de transgénicos súper bri-
llantes para reflejar los rayos solares...
Suena como lista de delirios, pero son algunas de las propuestas “serias” de
los que propugnan por la geoingeniería como solución a la crisis climática.
La geoingeniería se refiere a la manipulación intencional de grandes trozos
del planeta para, supuestamente contrarrestar el cambio climático. Hasta hace
poco era considerada ciencia ficción. Ahora, poderosos intereses económicos y
políticos, presionan por llevarla a la práctica. En el último año, varias institucio-
nes científicas de renombre —como la Sociedad Real del Reino Unido— se han
prestado a publicar informes sobre geoingeniería, con escasa o nula participación
de científicos críticos, concluyendo que “se debe financiar con recursos públicos
la investigación y experimentación de la geoingeniería”.
Los científicos que promueven la geoingeniería alegan que como los políticos
no se ponen de acuerdo para enfrentar el cambio climático, hay que tener prepa-
rado un “plan B”. Reconocen que implica enorme riesgos, pero según ellos, no
hay otra salida.
Después del fracaso de la cumbre del clima en Copenhague, paradójicamente
provocado por los mismos gobiernos y empresas que causaron el cambio climáti-
co, científicos provenientes de esos mismos países convergen en decir que la de-
mocracia no es útil para enfrentar las crisis. Proclaman que ellos tendrán que

*
Investigadora del Grupo ETC.
1
Publicado en el periódico La Jornada de 22 de mayo de 2010.
198

salvar al planeta y a la humanidad, aunque sea a la fuerza y contra nuestra


voluntad.
James Lovelock, famoso científico preocupado por el ambiente, declaró que
“habrá que poner la democracia en pausa” (The Guardian, 29/3/10). Para él, la
única alternativa es manipular el clima con geoingeniería. Lo mismo expresa el
científico canadiense David Keith, que en enero 2010 publicó en la revista Na-
ture que urge “manejar la radiación solar”, inyectando nanopartículas azufradas
en la estratosfera, para que desvíen los rayos del sol. Esto imitaría la nube que se
forma en una erupción volcánica, y quizá bajaría la temperatura global (teórica-
mente lo que sucedió con la erupción del volcán Pinatubo en 1991). Tendría
muchos y gravísimos impactos y efectos colaterales no deseados, sobre todo en
regiones al sur del mundo, muy lejos de los países de Keith y Lovelock, pero
como aclara Keith “el manejo de la radiación solar tiene tres características esen-
ciales: es rápida, barata e imperfecta”.
Pese a eso, Keith aboga por experimentar con geoingeniería en campo a la
brevedad, sin que haya intromisión de Naciones Unidas u otro tipo de supervi-
sión multilateral, que solamente demorará lo que algunos científicos y unos
cuantos hombres ricos y empresas pueden hacer sin que los molesten las instan-
cias democráticas internacionales.
La semana pasada salió a luz el proyecto de otros científicos, financiados con
dinero de Bill Gates, para experimentar el “blanqueo de nubes”, inyectando agua
del mar desde barcos no tripulados en una superficie de 10 mil kilómetros cua-
drados de océano. (www.etcgroup.org/es/node/5138). Argumentan que es “bara-
to” y solamente un experimento. Pero en rigor, la etapa “experimental” no existe
en geoingeniería. Para tener algún efecto sobre clima debe ser a mega-escala. Los
que proponen blanquear las nubes para aumentar el reflejo de la luz del sol, re-
conocen que habría que cubrir cerca de la mitad del Océano Pacífico con barcos
que lancen agua de mar a las nubes, para quizá tener algún efecto sobre el clima.
No son sólo científicos los que proponen la geoingeniería. Ellos proveen el
discurso y las “capacidades” a los más interesados: grandes capitales y trasnacio-
nales, sobre todo empresas que hasta ahora negaban el cambio climático porque
son los principales culpables (como petroleras, de carbón, energía). Ahora ven en
la geoingeniería no como plan B, sino como plan A. Para ellos y gobiernos como
Estados Unidos y Reino Unido, la geoingeniería es la solución “perfecta” al
cambio climático: no hay que cambiar nada, se puede seguir contaminando y

Silvia Ribeiro
199

emitiendo gases de efecto invernadero, porque podrían enfriar el planeta perma-


nentemente, lo cual además les reportará lucros adicionales. El discurso de que
“todos” somos igualmente responsables de las crisis climáticas y ambientales y
que la democracia no sirve, les viene de perlas para tener aún más impunidad.
Ahora hasta parece que nos están salvando.
Frente a estas tropelías, se creó en el marco de la reciente Cumbre de los
Pueblos frente al Cambio Climático en Cochabamba, la campaña “No manipu-
len la tierra”, que ya cuenta con la adhesión de más de 100 organizaciones y
grandes redes internacionales de ambientalistas, campesinos, indígenas y otras.
La demanda central es prohibir la geoingeniería y cambiar las causas reales de la
crisis climática. (handsoffmotherearth.org)
Un primer logro a nivel internacional, es que un cuerpo de asesoramiento
científico técnico de Naciones Unidas, acordó el 14 de mayo de 2010, en Nai-
robi, Kenya, recomendar al Convenio de Diversidad Biológica, establecer una
moratoria sobre la geoingeniería, por los impactos que puede tener sobre la bio-
diversidad y las formas de vida relacionadas a ella. Un primer paso de una lucha
que será dura, pero que cada vez cuenta con una oposición mayor desde todos los
rincones del planeta.

2. VIDA ARTIFICIAL CON FINES DE LUCRO2


El pasado 20 de mayo, el controvertido científico Craig Venter anunció que el
Instituto Venter y su empresa Synthetic Genomics Inc, habían construido en
laboratorio el primer genoma completo totalmente artificial, con capacidad
de auto-replicación. Insertaron este genoma artificial en una bacteria a la que
habían previamente despojado de su material genético y lograron que el genoma
sintético intruso comandara la bacteria, replicándose.
Son muchos los temas y problemas que plantea construir y liberar vida artifi-
cial, desde éticos a bélicos —por su alto potencial como armas biológicas— así
como por los graves impactos ambientales y económicos que tendría.
Sin embargo, con la arrogancia que lo caracteriza, Venter anunció el hecho
como si fuera un estreno de Hollywood, encomiando sus logros y desestimando
los riesgos de esta nueva forma de manipulación de la vida. Según él, la cons-
trucción de vida artificial será la solución para problemas energéticos, climáticos,

2
Publicado en La Jornada el 5 de junio de 2010.

El día en que muera el sol 


200

ambientales, alimentarios y de salud. Todo en función del lucro que pueda con-
seguir con ello, por lo que ha patentado todo el proceso y para que nadie pueda
usar o copiar su invento, introdujo en el genoma artificial secuencias genéticas
que identifican su propiedad.
Un macabro ejemplo que muestra el tipo de “solución” al que se refiere Ven-
ter, es la colaboración de Synthetic Genomics, la empresa de la cual es co-
fundador (con capitales y participación de los mexicanos Alfonso Romo y Juan
Enríquez), con empresas que están entre las más sucias del planeta: las petroleras
Exxon y BP. Buscan desarrollar combustibles a partir de su producción con
microbios construidos artificialmente y basados en algas transgénicas y microal-
gas con genoma artificial. Implicaría la liberación masiva de vida artificial en
miles de kilómetros del mar, con impactos potenciales mucho más allá de lo que
nadie pueda predecir, ya que nunca ha habido vida artificial en interacción con el
medio ambiente y otros organismos vivos.
Con el reciente mega-derrame de petróleo en el Golfo de México, BP ha de-
mostrado fehacientemente al mundo que en función de ahorrarse dinero en me-
didas de seguridad, no duda en poner en riesgo enormes áreas naturales y ecosis-
temas, la vida de millones de seres vivos y las formas de vida y sustento de cien-
tos de miles de personas. Imagine usted lo que puede surgir de la colaboración
entre los entusiastas de la manipulación y privatización de la vida y de la ciencia
con las empresas más contaminantes e irresponsables del planeta.
Aunque otros científicos cuestionan, con razón, que ésta sea creación de “vi-
da” artificial, ya que en realidad Venter introdujo un genoma en una bacteria
pre-existente, ello no disminuye los riesgos que significa este engendro. El obje-
tivo de Venter es crear un genoma “mínimo” que se pueda construir artificial-
mente para usarlo como una plataforma, un “chasís” al que agregarle diferentes
genes según la función que se busque. Por eso afirma que se podría usar en tan-
tos campos: dependería de los genes que se les agregue.
Para buscar esos genes, Venter se ha dedicado a biopiratear sitios megadiver-
sos del mundo (incluyendo México, Ecuador, El Salvador y otros de América
Latina y el mundo). Cuenta ahora con una enorme colección de genes con ca-
racterísticas extremas, para sus fines comerciales. Mientras los colectaba aseguró
que eran para investigación “sin fines de lucro”. Poco después declaró que si
lograba construir un microbio artificial para producir combustibles, valdría “bi-
llones de dólares”, y “sin duda patentaría todo el proceso”.

Silvia Ribeiro
201

Lo que Venter y otros que trabajan en biología sintética no nombran, es que


si funcionan, necesitarán alguna fuente de carbohidratos para alimentar esos
microbios artificiales y producir lo que avizoran. Eso significará un ataque masi-
vo con nuevas fronteras de explotación y comercialización de la “biomasa” del
planeta, de los cultivos y bosques existentes y/o nuevos acaparamientos de tierra
para sembrar interminables monocultivos para procesar con microbios artificia-
les. Esto acarreará más impactos ambientales y sociales, con desplazamientos de
campesinos, indígenas y otros habitantes en esas tierras. En lugar de buscar el
petróleo bajo tierra, que es biomasa procesada en millones de años, ahora quieren
convertir en hidrocarburos y polímeros la biomasa sobre la tierra (y el mar), exis-
tente o por sembrar.
Cada vez hay más evidencias científicas de que el funcionamiento de los genes
y su relación dentro de los organismos y con el medio, son mucho más complejas
de lo que se creía. La construcción de vida artificial en laboratorio puede “fun-
cionar”, pero no hay duda que violenta los largos procesos co-evolutivos natura-
les de los organismos y el ambiente, con impactos impredecibles sobre éstos.
Por éstas y otras razones, el cuerpo científico técnico del Convenio de Diver-
sidad Biológica de Naciones Unidas acordó en Nairobi, al día siguiente del
anuncio de Venter, enviar una recomendación de moratoria a la liberación de
organismos vivos artificiales, a la próxima sesión del Convenio. Es apenas un
comienzo, que marca la urgencia de un amplio debate social para impedir que
empresas y científicos ávidos de lucro sigan actuando en la impunidad.

3. FAO Y TRANSGÉNICOS: APUESTA EQUIVOCADA3


Es grave e irresponsable el intento de FAO de legitimar los transgénicos como
solución al hambre y la crisis climática en el tercer mundo, cuya expresión más
reciente es la conferencia de Biotecnologías agrícolas en los países en desarrollo
(Guadalajara, México, 14 de marzo). Frente a las críticas que van en aumento,
los funcionarios de FAO (Organización de Naciones Unidas para la Alimenta-
ción y la Agricultura) declararon que la biotecnología es más que transgénicos y
ellos sólo plantean opciones”. Pero los documentos que coordinó la FAO para la
conferencia no recogen cuestiones fundamentales sobre biotecnología, como el
dominio de las empresas trasnacionales sobre todo el sector. Ignoran también los

3
Publicado en La Jornada el 27 de febrero del 2010.

El día en que muera el sol 


202

resultados a la vista del uso de biotecnología agrícola: la contaminación trans-


génica de las variedades campesinas, el aumento del uso de agrotóxicos de esos
cultivos (que empeora el cambio climático) y otros impactos sobre el ambiente y
la salud de los consumidores.
Si FAO hubiera querido realizar un proceso de discusión sobre “opciones”,
no podría haber organizado una conferencia sesgada, sin la participación de los
actores fundamentales, y desechando las posiciones críticas. Ahora, lo que hace
la FAO es condonar la apropiación de las semillas y la cadena alimentaria del
planeta que crece por parte de unas pocas trasnacionales de transgénicos, lo cual
agravará el hambre y el caos climático.
La conferencia partió de un proceso errado desde el inicio: no estaban —y si-
guen sin estar— los campesinos y agricultores familiares y sus organizaciones,
que son nada menos que los que producen la alimentación de la mayoría del
planeta y son la clave más importante para enfrentar la crisis climática y alimen-
taria. Este rol fundamental de los campesinos, pastores, pescadores artesanales y
otros pequeños productores ha sido confirmado con nuevos datos en varios re-
portes recientes. (Por ej. ¿Quién nos alimentará? Preguntas ante la crisis climática
y alimentaria, del Grupo ETC www.etcgroup.org/es/node/4952)
Pero la FAO no se preocupó por esta notable falta, sino que consideró que
invitando a una decena de individuos de organizaciones no gubernamentales
internacionales cumplía con la formalidad “participativa”. La mayoría de esos
invitados seleccionados por FAO son de organizaciones de las trasnacionales de
la industria de los transgénicos (como Croplife y Biotechnology Industry Orga-
nization, BIO) u organizaciones de grandes agricultores industriales y ONG e
instituciones que son favorables o turbiamente ambiguas a los transgénicos.
Como excepción, Pat Mooney, director del Grupo ETC, aceptó integrar el co-
mité de pilotaje de esta conferencia, luego de mucha insistencia de parte del se-
cretariado de la FAO que aseguró sería un proceso “justo y neutral”.
El 23 de febrero 2010, Pat Mooney, Premio Nobel Alternativo y uno de los
más profundos conocedores del trabajo de la FAO desde hace 40 años, renunció
públicamente a este comité, luego de constatar que en todo el proceso, la FAO
nunca tomó en cuenta ninguna de sus observaciones y recomendaciones, pero sí
usó su nombre para justificar ante organizaciones mexicanas que no les permi-
tirían participar en la conferencia, pero que Mooney representaba sus preocu-
paciones.

Silvia Ribeiro
203

Entre muchas otras ausencias graves en los documentos, una de las más
ofensivas es el hecho de que aunque la conferencia se realiza en México, centro
de origen del maíz, la FAO no se ha dignado incluir en el reporte ni pedir cuen-
tas al gobierno mexicano sobre la contaminación transgénica de variedades nati-
vas. Ni sobre la ya ocurrida ni la que ahora promete el gobierno con la aproba-
ción de 24 siembras experimentales de maíz transgénico a favor de las trasnacio-
nales Monsanto, DuPont-Pioneer y Dow.
Uno de los principales organizadores de la conferencia, Shivaji Pandey, por
décadas funcionario del Centro Internacional del Investigación Agrícola sobre
Maíz y Trigo (CIMMYT) ubicado en Texcoco, México y actualmente presidente
del Grupo de Trabajo sobre Biotecnología de la FAO, contestó con una breve y
aséptica nota a las preocupaciones que dirigieron a la FAO más de mil 500 or-
ganizaciones de 70 países demandando que la FAO debía llamar la atención del
gobierno mexicano ante la escalada de contaminación y restablecer la moratoria,
por ser centro de origen del maíz. Pandey contestó con su mantra de que “la
biotecnología incluye muchas tecnologías”, que tienen “mucho potencial” y los
transgénicos sí, algunos riesgos, pero que en definitiva era un problema nacional.
¿Cómo puede un funcionario de la FAO considerar el centro de origen del maíz
del mundo —siendo además uno de las cuatro principales cereales bases de la
alimentación de toda la humanidad— un problema “nacional”?
No hay en los documentos para la conferencia ninguna mención a la graví-
sima contaminación transgénica en centros de origen y diversidad como México.
Sin embargo, los mismos funcionarios de Cibiogem que en México aprobaron en
forma irresponsable condonar la contaminación transgénica pasada y aumentarla
para permitir el lucro de las trasnacionales, serán ponentes en la conferencia de
la FAO ¡en el tema de bioseguridad! Seguramente no mostrarán las críticas que
han recibido de más de 700 científicos contra la aprobación de siembras de maíz
transgénico (www.uccsnet.org).
Mientras tanto, afuera, en calles, plazas y centros de Guadalajara y otras par-
tes del mundo, habrá una gran variedad de actividades de la sociedad civil y orga-
nizaciones campesinas para denunciar estas falacias y defender, realmente, las
alternativas campesinas que necesitamos para enfrentar las crisis. Definitivamen-
te, no incluyen transgénicos.

El día en que muera el sol 


204

4. MITOS Y ENGAÑOS DE LAS GRANDES REPRESAS4


Las grandes represas son presentadas como si fueran un símbolo de desarrollo,
energía limpia y una alternativa frente a la crisis climática. Nada de esto es ver-
dad y como en tantos megaproyectos, quienes se benefician son unas cuantas
empresas trasnacionales, en este caso relacionadas al control del agua, al negocio
de la construcción y de generación de energía, mientras se violan derechos esen-
ciales de las comunidades. Es importante desarmar esos mitos, porque la reali-
dad es que tienen consecuencias devastadoras en el ambiente, la salud y el cli-
ma, además de enormes impactos sociales y económicos contra las poblaciones
locales.
Una razón que esgrime el gobierno para impulsar las grandes presas, es que
serían una alternativa a la crisis climática. Sin embargo, según estudios compi-
lados por la International Rivers Network, tomadas en su ciclo de vida y conside-
rando la vegetación y áreas naturales que destruyen para embalses y turbinas y
que dejan de absorber carbono naturalmente, sumado al metano que se genera
por la descomposición vegetal en los embalses, las grandes presas son emisoras
netas de gases de efecto invernadero. Esto se acentúa en las zonas tropicales,
donde las megarepresas emiten más gases de efecto invernadero que algunas
fuentes de energía basadas en combustibles fósiles.
Es el caso del proyecto hidroeléctrico La Parota, en Guerrero, que sus pobla-
dores resisten desde hace más de siete años, costándoles cuatro muertos, muchos
heridos y presos. Pese a que la mayoría de los ejidatarios están en contra del
proyecto —logrando que se suspendiera en enero pasado— la CFE consiguió
recientemente reunir una asamblea falsa, protegida por guardias armados, donde
una minoría “consintió” al proyecto. El Consejo de Ejidos y Comunidades Opo-
sitores a la Presa La Parota no se rinde antes estas maniobras y es urgente apo-
yar su justa lucha.
La mayoría de las grandes represas construidas o en proyecto en el país, se
hacen contra la voluntad de los pobladores locales. No existe ningún caso en que
las comunidades desplazadas estén mejor que antes. Priva la desintegración de las
comunidades y familias que han debido trasladarse por la fuerza o aceptando
condiciones que siempre están muy lejos de las promesas que les hicieron, como
es el caso de la Presa Picachos en Sinaloa. Invariablemente, los beneficios de las
grandes presas van fuera de las comunidades desplazadas, a engrosar capitales de

4
Publicado en La Jornada el 8 de mayo del 2010.

Silvia Ribeiro
205

empresas nacionales y trasnacionales, que además de recibir enormes subsidios


por la construcción, ganan con la operación de la presas. En varios casos, tam-
bién se presentan al Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) de Naciones Uni-
das, para cobrar adicionalmente “créditos de carbono”, mostrando lo cínico de
este mecanismo. Las represas La Yesca y La Parota están entre los proyectos que
la CFE y el gobierno presentan como casos para MDL.
Otra resistencia actual es contra la presa El Zapotillo, en Jalisco. El objetivo
de ésta es trasvasar el Río Verde (lo cual es un desastre ecológico de proporcio-
nes, que desequilibrará el ecosistema en las áreas afectadas) para llevar agua a la
Ciudad Industrial de León, Guanajuato, la cual en periodos de lluvia sería de-
vuelta a través del Río Turbio a la cuenca Lerma-Chapala-Santiago. Si lo hicie-
ran, “devolverían” el agua limpia que recibieron, fuertemente contaminada por
industrias y agroindustrias, condición actual del Río Turbio. También empeo-
rarían la contaminación del Río Santiago, donde los pobladores del El Salto,
Jalisco, están en resistencia contra la gravísima contaminación industrial y de
excrementos que los está matando de cáncer y enfermedades respiratorias.
Para construir El Zapotillo en beneficio de grandes empresarios, la Conagua
y la Comisión Estatal del Agua de Jalisco (CEAJ) pretenden inundar los pueblos
Acasico, Palmarejo y Temacapulín, establecidos allí hace siglos. Ante la resisten-
cia de sus pobladores, los amenazan con expropiarlos a la fuerza. Raúl Iglesias,
director del Organismo de Cuenca Lerma Santiago-Pacífico, les dijo que “si se
quedan les compraremos botes y chalecos salvavidas”. En el sitio de reubicación
no hay tierras para cultivo y tendrían que dejar de ser campesinos y pequeños
ganaderos, su actual sustento.
El Colectivo Coa explica que pese a que los pobladores presentaron amparos y
juicios de nulidad administrativa y está aprobada la suspensión de obras, la CEAJ
sigue los trabajos para reubicación, en flagrante ilegalidad. Sin consentimiento
de los pobladores, la Conagua entregó la obra de El Zapotillo a la trasnacional
española FCC y la mexicana Peninsular Compañía Constructora y Grupo Her-
mes. Éstas contarán con un subsidio público de 75 por ciento de los gastos de
diseño y construcción y el cobro de ganancias de 25 años de operación. Según
Claudia Gómez de Coa, las grandes presas son una de las formas más evidentes
de las trasnacionales para robar recursos públicos y obtener lucros privados. Para
el gobierno, agrega, otra forma de destruir comunidades campesinas e indígenas,
ya que con decretos expropiatorios termina con la propiedad ejidal o comunitaria
y sus medios de vida. Como dice Arundhati Roy, las grandes represas son “un

El día en que muera el sol 


206

medio seguro para desarraigar a los campesinos de su entorno y una manera


descarada de quitarles agua, tierra y regadíos a los pobres para dárselos a los ri-
cos”. Por si fuera poco, empeoran la crisis climática.

5. EL DÍA EN QUE MUERA EL SOL 5


A principios de diciembre 2004 se realizó en la ciudad de México el segundo
foro “En defensa del maíz”. Participaron comunidades y organizaciones campe-
sinas e indígenas de todos los puntos cardinales del país y organizaciones de la
sociedad civil nacionales e internacionales. Cada uno traía sus granos de maíz, de
sabiduría, de conocimiento. Y su preocupación, sus interrogantes, sus angustias,
que se fueron resolviendo en el tejido colectivo. El maíz, origen de la vida y la
cultura, esencia de la carne de los pueblos que a su vez lo crearon y lo cultivaron,
está contaminado con transgénicos.
Lo sabíamos todos, lo sabe el gobierno, lo sabe el mundo. Según Camila
Montecinos, de la organización GRAIN en Chile, fue un crimen intencional.
¿O acaso los “científicos” que crearon los transgénicos para las multinacionales
no sabían que el maíz se cruza abiertamente con otras plantas, que insectos y
vientos transportan el polen cubriendo distancias cada vez mayores? La estrate-
gia está más evidenciada que nunca: crear situaciones de hecho, contaminando
nuestros alimentos desde nuestros campos y esperar que cuando los daños se
aprecien claramente sean demasiado imponentes, demasiado generalizados para
revertirlos o encontrar a los responsables. Al contrario, las mismas empresas,
otra vez con ayuda de los gobiernos, inician una nueva fase de ataque, ahora el
campo legal.
En Canadá, donde se comprobó que la canola transgénica ha contaminado la
mayor parte de los cultivos de canola —que se cruza y se difunde aún más que el
maíz y con una gran variedad de cultivos emparentados—, se advierte a los agri-
cultores que no usen sus propias semillas ni las guarden para la próxima cosecha,
porque las empresas los pueden procesar por “abuso” de sus genes patentados.
En México, centro de origen del maíz y muchos otros cultivos, la situación es
mucho más grave, ya que los elementos en juego son exponencialmente mayores
en cantidad y complejidad (presencia de muchísimas más variedades de cultivos y
de parientes silvestres o asilvestrados, de muchas más especies silvestres de fauna

5
Publicado en La Jornada el 20 de diciembre del 2003.

Silvia Ribeiro
207

y flora en ecosistemas y agrosistemas). El maíz es el logro agronómico más im-


portante de la historia de la humanidad: de un simple “pasto” los pueblos campe-
sinos indígenas crearon un cultivo de enorme versatilidad para ecosistemas dife-
rentes y para multiplicidad de usos. No se reproduce en forma silvestre, es un
cultivo ligado para siempre a sus creadores, a los que según las historias, también
creó, en un camino de cuidados recíprocos.
El maíz en México es tanto más que un cultivo o un alimento, es elemento
central de la cultura culinaria rural y urbana, es corazón de la historia y el pre-
sente de los pueblos de México, de su economía, de sus religiones e ilusiones.
Los ciclos y usos del maíz dan forma a la fiesta y a la estética, crean muebles y
utensilios específicos, moldean la arquitectura. En los pueblos indígenas y cam-
pesinos es base de la identidad y de la autonomía. Contrastando fuertemente con
la relevancia de esta riqueza milenaria colectiva y haciendo caso omiso de ella, el
gobierno mexicano no ha monitoreado la extensión de la contaminación trans-
génica, no ha parado las fuentes de la misma (y además las ha promovido me-
diante las importaciones de maíz) y, para colmo, pretende levantar la moratoria
oficial que existe contra la siembra de maíz transgénico.
En la misma tónica, unos pocos “científicos” que pasean su ignorancia a
nombre de la Academia Mexicana de Ciencias, cabildean activamente en el Con-
greso de la Unión para que la Cámara de Diputados consolide el acto de enorme
irresponsabilidad que una vez más cometió la Cámara de Senadores al aprobar
una iniciativa de ley de bioseguridad que legalizará, favorecerá y aumentará la
contaminación transgénica.
El segundo foro en defensa del maíz denunció y reprobó enérgicamente todas
estas acciones. Y tomó cuidadosa nota: la contaminación y quienes la favorecen
fueron considerados responsables de crímenes contra la humanidad, contra la
historia y el presente de los pueblos del maíz. Al igual que hace un año en el
encuentro en defensa de la medicina tradicional, y recuperando esta experiencia,
la palabra de las comunidades resonó claramente: no piden favores, declaran una
moratoria unilateral a la siembra e introducción de maíz transgénico.
Así como tuvieron que hacer sus propios muestreos para informar al pueblo
de México sobre la contaminación, también decidieron establecer redes de moni-
toreo, alerta y cuidado del maíz, en las que se convoca a todos, en la ciudad y en
el campo.

El día en que muera el sol 


208

Se trata de la defensa integral de los pueblos del maíz. Aldo González, zapo-
teco de la Sierra Juárez de Oaxaca, resumió: “...somos herederos de una gran
riqueza que no se mide en dinero y de la que hoy quieren despojarnos: no es
tiempo de pedir limosnas al agresor. Cada uno de los indígenas y campesinos
sabemos de la contaminación por transgénicos de nuestros maíces y decimos con
orgullo: siembro y sembraré las semillas que nuestros abuelos nos heredaron y
cuidaré que mis hijos, sus hijos y los hijos de sus hijos las sigan cultivando. (...)
No permitiré que maten el maíz, nuestro maíz morirá el día en que muera el
sol”.

6. EL HAMBRE DE LOS AGRONEGOCIOS6


Por todo el mundo siguen aumentando los precios de los alimentos y en los paí-
ses más vulnerables resultan en situaciones intolerables como hambrunas, a me-
nudo combinadas con sequías o inundaciones, efectos perversos del cambio
climático. Ante la gravedad de la crisis, caen máscaras y se vacían discursos,
como la receta de los agrocombustibles y los supuestos beneficios del libre co-
mercio y la agricultura de exportación.
Robert Zoellick, ahora como presidente del Banco Mundial, anuncia que los
precios seguirán altos por varios años, y que es necesario fortalecer la “ayuda
alimentaria” para gestionar la crisis. Zoellick, que pasó a este cargo luego de ser
jefe de negociaciones de Estados Unidos en la Organización Mundial de Comer-
cio, sabe de lo que habla: desde su puesto anterior hizo todo lo que pudo para
romper la soberanía alimentaria de los países, en función de favorecer los inte-
reses de las grandes trasnacionales de los agronegocios. Incluso ahora, la receta
de la “ayuda alimentaria”, es otra vez un apoyo encubierto a las mismas trasna-
cionales, que tradicionalmente son quienes venden al Programa Mundial de
Alimentos los granos que “caritativamente” les entregan a los hambrientos, con
la condición de que ellos mismos no produzcan los alimentos que necesitan.
Los grandes ganadores de la crisis alimentaria son también actores centrales y
grandes ganadores en la promoción de los agrocombustibles: las trasnacionales
que acaparan el comercio nacional e internacional de cereales, las empresas semi-
lleras, los fabricantes de agrotóxicos.

6
Publicado en La Jornada del 10 de mayo de 2008.

Silvia Ribeiro
209

En estos dos últimos rubros son en muchos casos las mismas empresas: a ni-
vel global, Monsanto es la principal empresa de semillas comerciales y la quinta
en agrotóxicos. Bayer es la primera en agrotóxicos y la séptima en semillas, Syn-
genta la segunda en agrotóxicos y la tercera en semillas, Dupont la segunda en
semillas y la sexta en agrotóxicos. Junto a BASF y Dow (tercera y cuarta en
agrotóxicos), estas seis empresas controlan el total de las semillas transgénicas en
el mundo, que casualmente es también la solución que proponen a todos los
nuevos problemas (que ellas mismas han sido parte fundamental en provocar).
Junto a los que dominan más del 80 por ciento del comercio mundial de ce-
reales: Cargill, ADM, ConAgra, Bunge, Dreyfus; todas han tenido ganancias
absolutamente impúdicas, gracias a la escasez de alimentos, la promoción y sub-
sidios a los agrocombustibles y el alza de los precios del petróleo (los agrotóxicos
son petroquímicos). Un excelente informe de Grain (El negocio de matar de
hambre, www.grain.org), da cuenta de estas ganancias: para el 2007, Cargill
aumentó sus ganancias 36 por ciento; ADM, 67 por ciento; ConAgra, 30 por
ciento; Bunge, 49 por ciento; Dreyfus, 77 por ciento, en el último trimestre de
2007. Monsanto obtuvo 44 por ciento más que en 2006 y Dupont-Pioneer 19
por ciento.
A esta situación se suma el hecho de que los grandes fondos de inversión es-
peculativa —frente a la crisis financiera e inmobiliaria— trasladaron millonarias
sumas de dinero a controlar los productos agrícolas en el mercado internacional
o commodities. Actualmente, se estima que estos fondos controlan 60 por ciento
del trigo y altos porcentajes de otros granos básicos. La mayor parte de la cose-
cha de soya de los próximos años, ya está comprada como “futuro”. Estos ali-
mentos se han convertido en un objeto más de especulación bursátil, cuyo precio
se modifica (y aumenta) en función de los jaloneos especulativos, no de los mer-
cados locales o las necesidades de la gente.
Pese a esta paliza global a toda la gente común, peor para los más despo-
seídos, las trasnacionales no se dan por satisfechas y van por más. Ahora prepa-
ran el próximo asalto, monopolizando a través de patentes, los caracteres genéti-
cos que consideran útiles para hacer plantas resistentes a la sequía, salinidad y
otros factores de estrés climático.
Los gobiernos a su servicio, como México, pretenden apagar el fuego con ga-
solina: en lugar de soberanía alimentaria y control campesino de las semillas e
insumos, proponen transgénicos con aún más modificaciones y más riesgos,

El día en que muera el sol 


210

maíz transgénico para aumentar la contaminación y la dependencia, y que hasta


los campesinos más pobres, con apoyos públicos, siembren agrocombustibles en
lugar de comida.

7. LA MALA LECHE: HORMONAS TRANSGÉNICAS EN LÁCTEOS7


Gran parte de la producción industrial de leche en Estados Unidos, México y
otros países latinoamericanos utiliza una hormona transgénica de crecimiento
bovino llamada rBGH, propiedad de Monsanto —que la denomina Somato-
Tropina Bovina o BST (por sus siglas en inglés).
Es una hormona que se le inyecta a las vacas y las hace producir hasta el do-
ble de leche. Esto tiene efectos muy negativos en la salud del ganado, pero
además puede tener consecuencias fatales para quienes consumen esos lácteos.
Esta hormona transgénica provoca que suba en la leche el nivel de otra hor-
mona llamada en inglés IGF-1 (factor de crecimiento insulínico tipo 1). Estu-
dios recientes muestran que los niveles anormalmente altos de esta segunda
hormona se asocian con el surgimiento de cáncer de seno, próstata y colon.
Según el doctor Michael Hansen, asesor de la Unión de Consumidores de
Estados Unidos, que analizó y compiló estos estudios (http://www.organicconsu
mers.org/rbgh0724_monsanto_rbgh.cfm), las vacas que reciben esta inyección
tienen un aumento significativo en la frecuencia de 16 enfermedades, incluidas
mastitis y problemas de gestación.
Las vacas sufren muchísimo y, además, la leche contiene restos de antibióti-
cos, pus y sangre, por las continuas enfermedades y tratamientos a que son so-
metidas. Esto genera una mayor resistencia a antibióticos en quienes consumen
esa leche y sus derivados, lo cual ya desde antes era un grave problema de salud
pública.
Pese a que el uso de esta hormona artificial está prohibido en Europa, Ca-
nadá, Japón, Nueva Zelanda y Australia, se aprobó su uso comercial en México,
Guatemala, Honduras, Costa Rica, Panamá, Brasil, Colombia, Ecuador, Perú,
Venezuela y ocho países de otros continentes, basados en estudios que la propia
Monsanto proporcionó a las agencias reguladoras estadunidenses.

7
(En línea) (Consulta: 18 de junio de 2010). Disponible en:
http//: www.estudiosecologistas.org/docs/reflexion/.../malaleche.pdf

Silvia Ribeiro
211

La hormona transgénica de crecimiento bovino está en circulación en Esta-


dos Unidos desde 1993. Ya para esa época, su aprobación estuvo plagada de
irregularidades y en varios documentos se señala la relación absurdamente estre-
cha de Monsanto con los funcionarios de la FDA (Administración de Fármacos
y Alimentos estadounidense), que aprobaron la venta comercial de la hormona y
de la leche de las vacas tratadas con ésta.
En los informes de la propia Monsanto a la FDA se registraba que las vacas
sufrían más enfermedades y que en la leche de las vacas tratadas con la hormona
bovina de crecimiento había un aumento “significativo” (sic) de la hormona
IGF-1.
Pero en sus conclusiones, la empresa descarta que eso tenga algún impacto en
la salud humana. No es la única vez que Monsanto tiene este proceder: también
lo ha hecho con otros estudios que indicaban toxicidad en variedades de papa y
maíz transgénico en ratones de laboratorio. Pese a las evidencias de daño en sus
propios experimentos, concluía: “no son importantes”, mientras la revisión ulte-
rior por parte de científicos independientes mostró lo contrario.
Conforme se divulgan más informes que muestran los riesgos de la hormona
rBGH, se expresa con más claridad el rechazo de los consumidores estadouni-
denses.
Grandes cadenas de supermercados como Kroger, Safeway y la cadena de ca-
feterías Starbucks han prometido a sus clientes que no tendrán leche con hor-
monas artificiales. Ningún producto transgénico es etiquetado en Estados Uni-
dos, porque desde sus inicios, las empresas productoras de transgénicos lograron
con presiones de todo tipo que no se use una etiqueta que diga “contiene trans-
génicos” o cualquier formulación que lo indique, aunque sea verdad.
Seguro desde entonces sabían que tenían mucho que ocultar. Ahora, frente a
las acciones de esos supermercados (motivadas por el rechazo de los consumido-
res), la respuesta de Monsanto es acosar a las autoridades para que tampoco se
pueda etiquetar que la leche “no contiene” esa hormona transgénica.
Monsanto alega que etiquetar es una forma de “engañar” a los consumidores,
porque la leche con hormonas no tendría diferencias con las otras. Como explica
el doctor Michael Hansen, los consumidores entienden muy bien qué significa
“libre de hormonas de crecimiento bovino”, o “libre de hormonas artificiales
BST” (STB en castellano), y reconocen el valor de productos cuya etiqueta indi-
ca “sin colorantes artificiales” o “sin saborizantes”.

El día en que muera el sol 


212

La decisión sobre si quieren o no una etiqueta informativa es de los consumi-


dores, no de las empresas que lucran con estos aditivos y productos transgénicos.
En todo el mundo, las encuestas a los consumidores sobre si prefieren o no eti-
quetado de transgénicos, hallaron de 80 a 98 por ciento a favor del etiquetado.
En México, existen dos marcas de leche orgánica, que declaran estar libres de
hormonas STB, pero esta hormona se usa en 24 cuencas lecheras de este país y
las marcas que se abastecen allí no declaran su contenido en sus productos.
Tampoco lo hacen en los otros países latinoamericanos, donde la población igno-
ra totalmente que la leche que consume diariamente posiblemente contiene esta
hormona. Con los nuevos informes en circulación, los países que aprobaron esta
hormona deberían prohibir urgentemente su uso, tal como ya hizo la mayoría de
los países industrializados.

8. MAÍZ TRANSGÉNICO: FARSA Y VIOLENCIA8


A fines de 2009 el gobierno mexicano autorizó la siembra experimental” de maíz
transgénico en 12.7 hectáreas, rompiendo una moratoria de más de 10 años, a
favor de las trasnacionales Monsanto, DuPont (propietaria de Pioneer Hi-Bred)
y Dow. En 2010, sin tener los resultados de su supuesta experimentación,
aceptó otra veintena de solicitudes de las mismas trasnacionales, a las cuales se
agregó Syngenta. Las nuevas solicitudes para siembras experimentales de maíz
transgénico, están en “consulta pública”, otro eufemismo gubernamental, ya que
las opiniones críticas son ignoradas.
Si le parece que 12.7 hectáreas de las solicitudes aprobadas en 2009 no es
mucho, imagine un metro cuadrado y piense que son más de 120 mil metros
cuadrados, en apretadas filas de miles de plantas manipuladas genéticamente,
cada una de las cuales emite polen suficiente para contaminar muchas más. Las
nuevas solicitudes pretenden ocupar más de mil hectáreas, o sea, más de 10 mi-
llones de metros cuadrados.
Al dar trámite a estas nuevas solicitudes, el gobierno evidenció que no cree
necesario esperar los resultados de los mal llamados “experimentos”, como haría
cualquier institución seria, porque de todas maneras no se trata de experimentar:
los resultados mostrarán lo que ellos hayan decidido previamente, ya que sólo son
una formalidad para legalizar las plantaciones comerciales de las empresas. Pron-

8
Publicado en La Jornada el 20 de junio de 2010.

Silvia Ribeiro
213

to veremos un show mediático diciendo que comprobaron que “el maíz trans-
génico produce más, las plagas no sobreviven, y nada se ha contaminado”. Lo
cual va en contra de la evidencia que existe de producción real, según estadísticas
oficiales sobre decenas de miles de hectáreas y 13 años de cultivos comerciales en
Estados Unidos, que muestran que 75-80% del aumento de producción de maíz
en ese país se debió a enfoques agronómicos no transgénicos. (Failure to Yield,
Union for Concerned Scientists, 2009). Plantar transgénicos no aumenta la
producción sino que la detiene. La semilla es hasta 35 por ciento más cara y al
estar patentada, la contaminación se convierte en un delito para las víctimas.
También está ampliamente demostrado que el maíz transgénico inexorablemente
contamina otras variedades. En Estados Unidos la contaminación se ha difundi-
do de tal manera por todo el país, que hasta se ha encontrado en los paquetes de
semilla etiquetados como no transgénicos.
La razón por la que Estados Unidos y unos pocos países los plantan (en más
de 170 países no están autorizados) no es que los transgénicos ofrezcan algo
mejor, sino que Monsanto y algunas de las otras cinco trasnacionales que mono-
polizan las semillas, controlan de tal modo el mercado (y/o los gobiernos), que
los agricultores no tienen elección.
Buscan que todo esto se replique en México. Pero aquí la contaminación
transgénica del maíz implica muchos otros temas, aún más graves. México es el
centro de origen del maíz y el cultivo está en el centro de las economías y auto-
nomía de las culturas milenarias que lo crearon. El maíz integra la dieta cotidia-
na de la gran mayoría de la población, urbana y rural, por lo que los impactos
sobre la salud se multiplican como en ningún otro lugar. La vasta mayoría de la
población del país, desde artistas e intelectuales a científicos y campesinos, se
oponen a su liberación. Los argumentos para ellos son numerosos, diversos y
sólidos.
Por otro lado, haga usted una búsqueda electrónica para ver quiénes defien-
den la siembra de maíz transgénico en México. Todos, empezando por Agrobio
México, fachada de las trasnacionales de transgénicos, tienen vinculación directa
o indirecta con esas empresas. Todos reciben o han recibido dinero y favores de
éstas, sean académicos, directivos de organizaciones de agricultura industrial,
funcionarios o asesores que están en la maquinaria de la bio(in)seguridad en
México, incluido el propio secretario ejecutivo de la comisión de bioseguridad
(Cibiogem).

El día en que muera el sol 


214

La siembra de maíz transgénico en México es una imposición del gobierno,


contra los intereses del país y a favor de unas pocas trasnacionales. Ni siquiera
cumplen las leyes que ellos mismos diseñaron ni esperan a desplegar la farsa de
“resultados positivos” de sus “experimentos”. Intentan que la gente de campo y
ciudad se acostumbre también a esta forma de violencia, que crea que no hay
nada que hacer.
Muy por el contrario, la Red en Defensa del Maíz, integrada por cientos de
comunidades indígenas y campesinas, en conjunto con la Vía Campesina y la
Asamblea Nacional de Afectados Ambientales, denunciaron en marzo pasado
esta farsa, asentaron que el maíz transgénico en Mesoamérica es un crimen de
lesa humanidad, que las trasnacionales y el gobierno quieren pisotear 10 mil
años de historia colectiva y que su meta es robarnos el futuro a todos y todas.
Están construyendo un caso colectivo para denunciar este crimen en tribunales
internacionales, pero sobre todo, seguirán ejerciendo la defensa territorial del
maíz, desde las asambleas, comunidades y organizaciones, informando los ries-
gos, conservando e intercambiando sus semillas, no dejando plantar maíz de
programas de gobierno. La violencia impuesta existe y crece, pero también la
experiencia de más de 500 años de resistencia.

9. MUERTES POR NANOTECNOLOGÍA9

“Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala, es


el silencio de la gente buena”. Mahatma Gandhi

El caso fue revelado en un artículo publicado en 20 de agosto 2009 en el Euro-


pean Respiratory Journal, escrito por investigadores chinos liderados por Yuguo
Song, del Departamento de Enfermedades Laborales y Toxicología Clínica del
Hospital Chaoyang de Beijing.
Es la primera vez que se comprueban daños fatales en humanos relacionados
con el contacto con nano partículas. Lejos de ser un caso aislado, podría ser la
punta del iceberg de una industria extremadamente riesgosa que ha avanzando
vertiginosamente a nivel comercial en todo el mundo, aplicando una nueva tec-

9
Publicado en La Jornada el 29 de agosto del 2009.

Silvia Ribeiro
215

nología sobre la cual no existen supervisión independiente ni regulación en nin-


guna parte del mundo.
Según el artículo, las jóvenes habían trabajado entre cinco y trece meses ro-
ciando paneles de poliestireno con pintura, aspirando vapores y humo que con-
tenían nano partículas. Al caer enfermas, los médicos encontraron exceso de
fluidos en pulmones y corazón, que deterioraron sus funciones respiratorias y
cardiacas. Los análisis mostraron la presencia de nano partículas de 30 nanóme-
tros de diámetro en los pulmones y fluidos, como las contenidas en la pintura
que usaban.
Estudios científicos anteriores —desde 2003 a 2009— mostraron que las
nano partículas y nano tubos producen daños pulmonares en ratones. Estudios
con células humanas de varios órganos también mostraron toxicidad de nano
partículas. Son parte de los cerca de 500 estudios científicos que se han publica-
do en los últimos años mostrando toxicidad de diferentes nano partículas, nano
compuestos y productos nano formulados, en animales de laboratorio, en culti-
vos de células humanas, en el medio ambiente (en suelo, agua, cultivos, microor-
ganismos, algas, invertebrados).
Pese a esto, Clayton Teague, encargado de la Oficina de Coordinación Na-
cional de Nanotecnología de la Casa Blanca, Estados Unidos, afirmó que este
caso se debió a malas condiciones laborales, por trabajar en un espacio reducido
sin ventilación. Similares argumentos esgrimieron otros que tienen intereses en
la nanotecnología, en un marcado esfuerzo por desvincular a la nanotecnología
de lo ocurrido.
Sin duda, las pobres condiciones laborales aceleraron el proceso. Sin embar-
go, el tema es mucho más preocupante. Los autores del artículo reconocen las
malas condiciones de trabajo, pero consideran que el caso tiene implicaciones
más allá, relacionadas directamente con la presencia y contacto con nano partí-
culas sintéticas. Yuguo Song enfatizó es claro que los síntomas, los resultados de
los exámenes y el desarrollo de la enfermedad en nuestras pacientes [las trabaja-
doras chinas] difiere notablemente de las patologías inducidas por inhalación de
pinturas de otros pacientes. Señaló que pese a que las trabajadoras cesaron sus
actividades en la fábrica, en los años siguientes dos de ellas murieron y la fibrosis
pulmonar de las sobrevivientes siguió avanzando.
Actualmente, se conocen a nivel global más de 800 líneas de productos de
venta directa al consumidor que usan nanotecnología: la mayoría contienen

El día en que muera el sol 


216

nano partículas de plata o de carbono, sustancia nano encapsulada para controlar


su liberación en los organismos (más lenta, más rápida o abrirse en contacto con
ciertos tejidos o condiciones ambientales). Son usadas en barnices, pinturas,
textiles, construcción, informática, telefonía, agricultura, alimentación, farma-
céutica, cosméticos, vestimenta, entre otras industrias.
La industria de nanotecnología hace propaganda de sus supuestos enormes
beneficios (al menos para ellas sí los tienen) y ninguno de sus riesgos. Tal como
la industria nuclear —también en el negocio de manipular átomos decía que era
natural porque hay átomos en todas partes, o la ingeniería genética, que todos
tenemos genes, la industria nano tecnológica nos dice que toda la naturaleza está
compuesta de nano partículas. Pero, de manera similar a los otros ejemplos, se
trata de partículas y nano compuestos sintéticos, manipulados, que nunca antes
habían existido en la naturaleza y frente a los cuales, por su tamaño y propieda-
des nuevas, ni el sistema inmunológico humano ni la naturaleza se han enfren-
tado antes. Pese a que existen cientos de estudios que indican toxicidad, a que
hay enormes vacíos de conocimiento científico y grandes incertidumbres sobre
sus impactos en los organismos y en la naturaleza, miles de productos están en
los mercados sin pasar por ningún tipo de evaluación ni regulación.
Avizorando todo esto, el Grupo ETC propone desde 2003 una moratoria a la
liberación comercial de productos con base nano tecnológica, e incluso a la in-
vestigación hasta definir claros protocolos de investigación, supervisados en for-
ma independiente. Nos llamaron enemigos de la ciencia y la tecnología. ¿Cuán-
tos muertos se necesitarán para que se aplique el principio de precaución y las
industrias, gobiernos y científicos acríticos dejen de usar al público como coneji-
llos de indias?

Silvia Ribeiro
MARIO PEÑA CHACÓN*

Responsabilidad por daño ambiental de las


entidades financieras1

«O financiamento, em que se analisa a variante am-


biental, passa a ensejar um novo tipo de convivência
administrativa, colocando em parceria os bancos e os
órgãos ambientais»
Paulo Leme Machado

A inicios de presente siglo, Rainforest Action Network, organización no guber-


namental ecologista inició una campaña contra Citigroup, reconocido gigante de
la banca norteamericana. El conglomerado bancario fue acusado de participar en
la destrucción de los bosques tropicales, del cambio climático y de la perturba-
ción de la vida de los pueblos indígenas a causa de sus inversiones en infraestruc-
turas. A raíz de lo anterior, muchos de los seguidores de la ONG cancelaron
y devolvieron sus tarjetas de crédito a este grupo financiero. En situación simi-
lar, el banco alemán WestLab entró en disputa con grupos ecologistas debido
a un oleoducto financiado en Ecuador, al que le achacaron graves impactos
ambientales.
Hasta hace poco, las actividades habituales del sector financiero habían sido
consideradas como neutras o de muy bajo impacto ambiental y por tanto, sin
ningún tipo de responsabilidad ambiental, a diferencia de muchos otros sectores
como el manufacturero, la producción de químicos, papel, curtiembres, minería,
agricultura extensiva, desarrollos inmobiliarios, etc. Los bancos han creído erró-
neamente, que los actuales sistemas de responsabilidad los excluyen de los daños

*
Consultor Legal Ambiental, profesor derecho ambiental de la Universidad de Costa Rica y de la
Universidad Tecnológica Centroamericana de Honduras, mariopena@racsa.co.cr
1
Investigación realizada por encargo de la Unidad de Política y Gestión Ambiental de UICN-
ORMA.
218

ambientales causados por sus clientes, sin tomar en cuenta el hecho que cuando
los bancos son facilitadores de los recursos para las distintas actividades, indirec-
tamente están causando daños ambientales.
A la vez, en su normal giro comercial realizan una serie de actividades que
podrían afectar el ambiente, ya sea cuando actúan como depositarios o poseedo-
res temporales de bienes contaminados o susceptibles de causar contaminación,
al adquirir este tipo de bienes por remate, dación en pago o adjudicación extraju-
dicial, al venderlos a terceros, o bien durante el desempeño del cargo de fiducia-
rio en el contrato de fideicomiso, o el rol de arrendador en el de leasing.
El problema principal radica en que los riesgos ambientales han sido tradicio-
nalmente excluidos del proceso de evaluación a la hora de conceder créditos o
participar en operaciones financieras. La introducción del concepto de responsa-
bilidad social corporativa y las normas ISO 26000;2 los Principios del Ecuador
que integran la gestión social y ambiental a la financiación de grandes proyectos
de desarrollo;3 la actual normativa ambiental sobre responsabilidad por daño

2
La responsabilidad social es aquella que asegura la ética y la transparencia de una organización
ante el impacto de sus decisiones y actividades en la sociedad y el ambiente. La norma ISO 26000
establece siete principios para regir la responsabilidad social. Su aplicación es voluntaria y a dife-
rencia de las normas ISO 9000 e ISO 14000, no certifica la operación de una entidad. ISO
26000 es un estándar para la transparencia y la competitividad de cualquier organización. En su
principio número 4 dispone que se debe promover y aplicar medidas que eviten a la organización
impactar el ambiente. Si contamina, debe pagar por ello.
3
Los Principios de Ecuador son un conjunto de guías o directrices elaborados por los bancos que
rigen sus acciones en la gestión de temas sociales y ambientales ligados a la financiación de grandes
proyectos de desarrollo. Nacieron en el 04 de junio del 2003, cuando diez bancos de siete países
anunciaron su adopción. Los bancos suscriptores se comprometen a aplicar los Principios de ma-
nera global en todos los sectores industriales, principios que se basan en las políticas y guías del
Banco Mundial y de la Corporación Financiera Internacional (IFC), la agencia que los ha impul-
sado. Para su implementación y puesta en aplicación, cada uno de las entidades financiaras sus-
criptoras deben adoptar sus propias políticas y procesos internos. Los bancos se comprometen a
otorgar créditos únicamente para proyectos cuyos patrocinadores demuestren, a satisfacción del
banco, su capacidad y buena voluntad para adoptar ciertos procesos y asegurar que se ejecuten de
manera socialmente responsable y con buenas prácticas de dirección ambiental. Bajo los Principios
de Ecuador, los proyectos se catalogan en base a sus impactos sociales y ambientales en tres cate-
gorías: alto, medio y bajo impacto.
Los Principios Ecuatoriales fueron objeto de revisión en el año 2006 por parte de IFC, siendo los
principales cambios los siguientes:
• Los Principios se aplican a todas las financiaciones de proyectos con costos de capital superiores
a 10 millones de dólares. Este umbral se disminuyó de los anteriores 50 millones de dólares.

Mario Peña Chacón


219

ambiental; las obligaciones “socio-ambientales” establecidas en la Ley Orgánica


del Sistema Bancario Nacional, Ley de Banca para el Desarrollo y otras normas
propias del sector financiero costarricense; las repercusiones económicas que
acarrea el cierre temporal o definitivo de las actividades financiadas por actua-
ciones u omisiones del cliente violatorias a las normas ambientales; la pérdida de
valor de los bienes dados en garantía a raíz de un evento de contaminación; la
caída en la imagen y pérdida de reputación de las entidades financieras ante sus
clientes, acreedores, accionistas, administración pública y público en general a
raíz de la pérdida o disminución de solvencia del prestatario por inversiones im-
previstas por acontecimientos medioambientales adversos; pueden tener como
consecuencia la afectación directa de los resultados económicos de la entidades
financieras.
Por ello, previo al otorgamiento de un crédito, durante su vigencia, en su eje-
cución judicial extrajudicial, así como en su normal giro comercial, las entidades
financieras deberían cuestionarse: ¿La actividad financiada produce impactos
ambientales significativos? ¿Cuáles pueden ser las consecuencias de los impactos
ambientales negativos para la buena marcha de la empresa? ¿Cumple un proyec-
to con la legislación ambiental vigente? ¿Cuenta la entidad con seguro de res-
ponsabilidad civil en caso de siniestro? ¿Estaría en condiciones de afrontar si-
tuaciones eventuales adversas en sus instalaciones?
A raíz de lo anteriormente expuesto, por medio del presente estudio se pre-
tende analizar desde una perspectiva jurídica y a la luz de los principios de la
responsabilidad ambiental, aquellos supuestos de daño ambiental en que podrían
eventualmente incurrir las entidades financieras en el ejercicio de su normal giro
de actividades, así como brindar algunas recomendaciones generales que refuer-
cen su deber de diligencia.

• Los Principios también se aplican ahora a las actividades de asesoría de financiación de pro-
yectos.
• Los Principios revisados ahora cubren específicamente mejoras o expansiones de proyectos exis-
tentes en los que los impactos ambientales o sociales adicionales son importantes.
• El enfoque para la aplicación de los Principios en países con altos estándares ambientales y
sociales se ha hecho más eficiente.
• Ahora se requiere a cada entidad financiera que haya adoptado los Principios Ecuatoriales que
informe el progreso y desempeño de la implementación de estos Principios anualmente.
• Los Principios Ecuatoriales revisados incluyen estándares sociales y ambientales más estrictos y
mejores, incluyendo estándares de consulta pública más sólidos.

El día en que muera el sol 


220

I. RESPONSABILIDAD POR DAÑO AMBIENTAL DE LAS ENTIDADES


FINANCIERAS EN EL DERECHO COMPARADO

1. Estados Unidos
El tema es regulado por la COMPREHENSIVE ENVIRONMENTAL RESPONSE
COMPENSATION AND LIABILITY ACT (CERCLA) de 1980, modificada por la
Asset Conservation Lender Liability (1996) y Deposit Insurance Protection Act
(1997).
La CERCLA fue promulgada para obligar a los responsables del daño am-
biental a soportar los costos del saneamiento de sitios contaminados con sustan-
cias peligrosas.4 La norma sigue un criterio de responsabilidad estricto y objeti-
vo,5 separado e independiente de la existencia de culpa o negligencia (omisión al
deber de cuidado), siendo las únicas causas de exoneración de la responsabilidad
los denominados “Acts of God” o sea, la fuerza mayor-caso fortuito, o bien el
hecho de un tercero.
La responsabilidad contemplada por CERCLA es en base a la tenencia de si-
tios contaminados con desechos peligrosos como propietario “ownership” o bien,
del desarrollo de operaciones y actividades con sustancias peligrosas como opera-
dor directo “management”.
La norma CERCLA atribuye a la Agencia de Protección del Ambiente
(EPA)6 competencias para individualizar los sitios contaminados o en riesgo de
contaminación, constituir listados de sitios de prioridad nacional7 en base a nivel
de peligro que representan, y obligar a los responsables a soportar los costos del
saneamiento ambiental.
CERCLA instituye desde 1980 un fondo de compensación ambiental deno-
minado Superfund, cuyo objetivo es la restauración de lugares contaminados con
sustancias peligrosas y financiar el saneamiento de vertederos tóxicos o peligrosos
con fondos provenientes del gravamen sobre petróleo y determinados productos
químicos, impuestos a la importación de determinados productos químicos, im-

4
La CERCLA emplea el término “clean up” para referirse a la reparación, compensación y restau-
ración de sitios contaminados.
5
Utiliza el término “Strict Liability”.
6
Environmental Protection Agency (EPA).
7
National Priority List.

Mario Peña Chacón


221

puestos a las ganancias empresariales, partidas presupuestarias, así como de fon-


dos obtenidos por la recuperación de los costos de la limpieza de lugares conta-
minados con sustancias peligrosas.8
Dentro del funcionamiento del Superfund se recoge el principio de responsa-
bilidad solidaria, donde las sujetos potencialmente responsables financian a
través de contribuciones dinerarias, destinadas a fortalecer el fondo para el cum-
plimiento de los objetivos propuestos por la autoridad, existiendo además la posi-
bilidad de acciones de repetición o regreso de quienes afronten los costos de la
remediación respecto del resto de los potenciales responsables del hecho que pro-
duce el daño.9
El Superfund actúa subsidiariamente en los supuestos donde no pueda deter-
minarse la responsabilidad del operador, cuando el responsable es insolvente o su
solvencia no alcanza para pagar el total saneamiento del sitio, o cuando los cos-
tos no pueden recuperarse a través del esquema de responsabilidad.10

1.2. Evolución de la responsabilidad ambiental bajo la CERCLA


La CERCLA distingue entre varios sujetos pasivos de obligaciones. Por una
parte menciona al Fiduciario el cual es visto en sentido amplio, ya sea el “trustee”
del contrato de fideicomiso, acreedor hipotecario y prendario, el arrendante del
contrato de préstamo (leasing), otorgante del contrato de factoring, y quienes
tienen derecho sobre bienes en interés de un tercero o de un crédito.
Por otra parte menciona y regula la responsabilidad de los “Lender”, término
que abarca a las instituciones financieras, de leasing, de fideicomiso, asegurado-
ras de crédito y acreedores ordinarios.
Por último utiliza el término “Foreclosure” para referirse al derecho de pose-
sión del bien para su posterior venta (depósito judicial o voluntario) y el de “Ma-
nagement” para aquel operador con participación en la dirección empresarial.

8
VALLS, Mario F., Derecho Ambiental, Abeledo Perrot, Buenos Aires, 2008.
9
SEBSAY, Daniel Alberto y DI PAOLA, María Eugenia (2003). “El daño ambiental colectivo y la
nueva ley general del ambiente”. Anales de Legislación Argentina. Boletín Informativo. Número 17.
Buenos Aires, La Ley.
10
VALLS DE ROSSI, Mariana, Daño Ambiental, Responsabilidad por daño ambiental (quinta entre-
ga), extraído de Edial.com, Biblioteca Jurídica Online, accesible en www.eldial.com

El día en que muera el sol 


222

Previo a la reforma de 1996,11 CERCLA llegó a considerar responsable de


los costos del saneamiento ambiental de los sitios contaminados a los “lenders”
en caso de presunción de propietario12 o participación como operador en el “ma-
nagement” de la empresa que ocasionó el riesgo. Por su parte, la reforma de
1996 estableció límites para la responsabilidad de los “fiduciarios” correspondien-
te al valor de los bienes en poder de los mismos.
Estados Unidos v. T.P. Long Chemical, ante Corte de Quiebras del Distrito
Norte de Ohio de 1985, es el primer precedente jurisprudencial en tratar la res-
ponsabilidad de las entidades financieras respecto a los costos del saneamiento
ejerciendo el derecho de posesión del bien del deudor para su posterior venta
“foreclosure”. En sentencia, la Corte de Quiebras resolvió que el ejercicio del
aseguramiento13 en bienes personales del deudor no podía justificar la responsa-
bilidad del Banco de acuerdo a la norma CERCLA.
En el caso Estados Unidos v. Mirabile, de 1985, la Corte de Distrito excluyó
la responsabilidad del operador en virtud que el demandado sólo participó en el
día a día de la operación “management” por un lapso de 4 meses (hasta la enaje-
nación del bien), y por tanto, no podía equipararse su comportamiento con el de
un propietario u operador a los efectos establecidos por la CERCLA.
El anterior criterio jurisprudencial cambia a partir del caso Estados Unidos v.
Maryland Bank And Trust Co., donde la Corte resolvió que el ejercicio del “Fo-
reclosure” sobre bienes del deudor y consiguiente adquisición de la propiedad,
causaban responsabilidad respecto a los costos de limpieza y saneamiento de los
desperdicios dañinos vinculados con la propiedad. Este fallo produjo un impacto
negativo en el mercado entre prestamistas y tomadores de créditos, e hizo casi
imposible el financiamiento de ciertas ramas de la industria, siendo que algunos
prestamistas prefirieron renunciar al ejercicio o derecho de “foreclosure” ante el
peligro de ser considerados responsables de la limpieza.
Para el año 1990 se da un nuevo cambio de precedente en el juicio BERG-
SOE ante el Tribunal Noveno Circuito, mismo que resolvió en sentencia que “el
acreedor (lender) puede estar en posición de ejercer influencia en el tratamiento o
no de materiales peligrosos, pero si sólo tiene el poder de verse envuelto en el
“management” pero no lo ejerce de hecho, no tiene responsabilidad”.

11
Asset Conservation Lender Liability (1996).
12
CERCLA utiliza el término “indicia of ownership”.
13
CERCLA utiliza el término “security interest”.

Mario Peña Chacón


223

1.3. Responsabilidad bajo el esquema actual de la ley CERCLA


Bajo el actual esquema de responsabilidad ambiental de la CERCLA, el Fiducia-
rio14 que libere, vierte o emane sustancias peligrosas de un receptáculo o instala-
ción, limita su responsabilidad de saneamiento a los activos que detente en ese
carácter.
Esta limitación no se prolonga a personas que actúan en otro carácter distin-
to al de Fiduciario, ni tampoco al mismo fiduciario cuando su propia omisión al
deber de cuidado causa o contribuye a la emanación de sustancias peligrosas.
La norma CERCLA excluye a los “lenders” o financiadores de las responsabi-
lidades propias del “propietario” u “operador”. De esta forma, la CERCLA dife-
rencia entre el propietario o guardián, respecto a quien sólo manifiesta “indicia of
ownership” para proteger su interés de acreedor asegurado (hipoteca, fideicomiso,
cesión, privilegio o embargo judicial, prenda, contrato de garantía, factoring,
leasing), es así como el simple ejercicio del derecho de posesión del bien del deu-
dor para su posterior venta “foreclosure” no implica responsabilidad por daño
ambiental.

2. Argentina
Argentina sin lugar a dudas, posee el sistema de responsabilidad civil más
desarrollado de Latinoamérica, siendo que la responsabilidad por daño ambiental
no escapa de dicha realidad.
La responsabilidad estrictamente ambiental se encuentra regulada por la ley
25675 “Ley General del Ambiente”, norma que define al daño ambiental como
toda alteración relevante que modifica negativamente el ambiente, sus recursos,
el equilibrio de los ecosistemas, o los bienes o valores colectivos, y tiene como
objeto de regulación todos aquellos hechos o actos jurídicos, lícitos o ilícitos que,
por acción u omisión, causen daño ambiental de incidencia colectiva.
El esquema de responsabilidad por daño ambiental sigue un modelo de carác-
ter objetivo15 contemplando expresamente la obligación del restablecimiento al

14
“Trustee” del contrato de fideicomiso, acreedor hipotecario y prendario, arrendante del contrato
de préstamo (leasing), otorgante del contrato de factoring, y quienes tienen derecho sobre bienes en
interés de un tercero o de un crédito.
15
“El sistema acepta plenamente la responsabilidad objetiva. Desde su dación, el Código Civil la
había establecido para algunos supuestos de daño ambiental (artículos 1133 y1134), principios

El día en que muera el sol 


224

estado anterior a su producción”,16 siendo las únicas causas de exención de res-


ponsabilidad la culpa exclusiva de la víctima o de un tercero.17 Si en la comisión
del daño ambiental colectivo, hubieren participado dos o más personas, o no
fuere posible la determinación precisa de la medida del daño aportado por cada
responsable, todos serán responsables solidariamente de la reparación frente a la
sociedad, sin perjuicio, en su caso, del derecho de repetición entre sí para lo que
el juez interviniente podrá determinar el grado de responsabilidad de cada perso-
na responsable. En el caso de que el daño sea producido por personas jurídicas la
responsabilidad se hace extensiva a sus autoridades y profesionales, en la medida
de su participación.18
La Ley General del Ambiente otorga a los tribunales jurisdiccionales ordina-
rios, según corresponda por el territorio, materia o persona, la aplicación del

que la reforma de 1968 generalizó (artículo 1113, párrafo 2). Por ello, quien cause un daño al
ambiente o tenga bajo su dependencia o guarda una persona o cosa que lo cause será plenamente
responsable” VALLS, Mario F., Derecho Ambiental, Abeledo Perrot, Buenos Aires, 2008, p. 222.
16
La jurisprudencia se ha encargado de desarrollar el tema, al respecto cabe destacar”... En la
perspectiva del sistema de responsabilidad objetiva, para liberarse el ofensor deber probar que la
culpa de la víctima lo ha excluido. El nexo causal, a su vez, sólo requiere de mero contacto. Los
cuidados que se observan en el proceso industrial resultan irrelevantes si, en definitiva, el daño se
produce... Puede atribuirse a la demandada responsabilidad objetiva en la producción del daño
ambiental, tanto si se considera que el mismo fue ocasionado por la “cosa” en el caso arsénico de
propiedad de la accionada —como si se estima el complejo industrial como cosa o actividad riesgo-
sa... Puede estimarse el abandono de desechos contaminantes como conducta riesgosa, generadora
de responsabilidad. También se ha señalado que quien debe responder es el dueño o guardián en el
momento de la introducción del riesgo. Nuestro actual derecho positivo recoge la idea. Según el
artículo 46 de la ley 24051, en el ámbito de la responsabilidad extracontractual, no es oponible a
terceros la transmisión o abandono voluntario del dominio de los residuos peligrosos”, texto de
sentencia extraído del ensayo “Daño ambiental/Jurisprudencia” del autor CAFFERATTA, N., publi-
cado, en Revista Jurídica La Ley, Año LXIII, número 131, Buenos Aires, 2003.
17
El tema ha sido abordado por la jurisprudencia argentina y a manera de ejemplo se muestran los
siguientes extractos de sentencias “... No se aportó prueba que demuestre que la contaminación
tuvo su origen en el hecho de tercero —interrupción o ruptura del nexo causal. No basta a la
responsabilidad de las accionadas la circunstancia de que existan responsabilidades de que mediante
las redes de desagüe operadas por OSN, hoy Aguas Argentinas S.A., pudieran filtrarse combusti-
bles pertenecientes a otras estaciones de servicios o que los desechos cloacales contribuyan a la
generación de mayor contaminación, pues en todo caso puede llegar a existir una responsabilidad
plural... En la perspectiva del sistema de responsabilidad objetiva, para liberarse el ofensor debe
probar que la culpa de la víctima lo ha excluido”, texto extraído del ensayo “Daño ambien-
tal/Jurisprudencia” del autor CAFFERATTA, N., publicado, en Revista Jurídica La Ley, Año LXIII,
número 131, Buenos Aires, 2003.
18
Artículo 31 de la Ley General del Ambiente de Argentina.

Mario Peña Chacón


225

régimen de responsabilidad ambiental, además sigue un modelo de legitimación


sumamente amplio en el cual se le otorga legitimación activa para obtener la
recomposición del ambiente dañado, tanto al afectado directo, como al Defensor
del Pueblo, a las asociaciones no gubernamentales de defensa del ambiente, al
estado nacional, provincial o municipal. Además otorga legitimación para solici-
tar indemnización a la persona directamente damnificada por el hecho dañoso
acaecido en su jurisdicción.19
La Ley General del Ambiente dispone expresamente la obligación de todo su-
jeto físico o jurídico, público o privado, que realice actividades riesgosas para el
ambiente, los ecosistemas y sus elementos constitutivos, de contratar un seguro
de cobertura con entidad suficiente para garantizar el financiamiento de la re-
composición del daño que en su tipo pudiere producir; asimismo, según el caso y
las posibilidades, podrá integrar un fondo de restauración ambiental que posibili-
te la instrumentación de acciones de reparación.
Si bien la Ley General del Ambiente de Argentina, obligó la contratación de
seguros para todas aquellas actividades riesgosas para el ambiente para garantizar
el financiamiento de la recomposición del daño que pudiese producirse, lo cierto
del caso es que la norma no lo reguló, siendo las resoluciones de la Secretaría de
Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación 1398/2008, 177/2007,
303/2007, 1639/2007 y las resoluciones conjuntas 178/07 y 12/07; 98/07 y
1973/04 con la Secretaría de Finanzas, las que delinean y determinan los aspec-
tos claves y conflictivos, tales como las actividades riesgosas que debe contratar el
seguro para daños de incidencia colectiva, así como los criterios para establecer
los montos mínimos asegurables. Actualmente, la cobertura se encuadra en la
modalidad de caución, donde el asegurado es la autoridad competente, el Estado,
que es quien ejerce la tutela sobre el medio ambiente, el asegurador es la persona
jurídica que cubre el riesgo pactado contractualmente en la póliza; y el tomador,
el titular de la actividad riesgosa asegurada que celebra el contrato de seguro con
el asegurador.
Por su parte, la ley 24051 sobre residuos peligrosos en su artículo 46 dispone
que en el ámbito de la responsabilidad extracontractual, no es oponible a terceros
la transmisión o abandono voluntario del domicilio de los residuos peligrosos.
Igual esquema siguen tanto el artículo 41 de la Ley 25612 respecto la transmi-
sión del dominio o abandono voluntario de los residuos industriales y de activi-

19
Artículo 30 de la Ley General del Ambiente de Argentina.

El día en que muera el sol 


226

dades de servicio y el numeral 9 de la ley 24804 “Ley Nacional de la Actividad


Nuclear” por accidentes ocasionados con sustancias nucleares fuera del sitio de
la instalación o fuera del transporte, cuando al momento de ocurrir el acciden-
te nuclear esas sustancias hubieren sido objeto de robo, pérdida, echazón o aban-
dono.
Por último, la Ley 24441 denominada Ley de Fideicomiso, incluye 2 nor-
mas que limitan la responsabilidad objetiva derivada del 1113 del Código Civil
Argentino, aplicable a casos de fideicomiso y leasing. Su artículo 14 dispone que
los bienes fideicomitidos constituyen un patrimonio separado del patrimonio del
fiduciario y del fiduciante. La responsabilidad objetiva del fiduciario emergente
del art 1113 CC se limita al valor de la cosa fideicomitida cuyo riesgo o vicio
fuese causa del daño si el fiduciario no pudo razonablemente haberse asegurado.
Mientras tanto, el numeral 33 reza que la responsabilidad objetiva del dador
emergente del art 1113 CC., se limita al valor de la cosa entregada en leasing
cuyo riesgo o vicio fuere la causa del daño si el dador o el tomador no hubieran
podido razonablemente haberse asegurado y sin perjuicio de la responsabilidad
del tomador.

2.1. Responsabilidad de los entes financieros por otorgamiento de créditos a activi-


dades que resulten contaminantes o contaminadas
Al respecto, el autor argentino Héctor Alegría20 opina que debe de partirse del
hecho de la ausencia de norma jurídica que imponga una conducta específica a
las entidades financieras. De esta forma, el financiador (externo no vinculado
con la actividad que financia) no es responsable de los daños ambientales produ-
cidos por el tomador del crédito. Lo anterior aplicaría tanto si el tomador usó los
fondos con el destino previsto, como cuando les otorgó otro tipo de uso. El juris-
ta argentino recalca que las entidades financieras no son policía ambiental, ni
poseen facultades legales para imponer conductas a sus clientes, salvo cuando se
hayan contemplado cláusulas verdes (green clauses) en el contrato de préstamo.

20
“Economía, Medio Ambiente y Mundo Financiero”, en obra colectiva, Responsabilidad por
daños en el Tercer Milenio, Editorial Abeledo Perrot, 1997, p. 322.

Mario Peña Chacón


227

2.2. Responsabilidad emergente por la tenencia de la cosa contaminante o contami-


nada durante la ejecución del crédito
Si la entidad financiera, al ser puesta en tenencia de la cosa por depósito judicial
o voluntario, produce con ella daños a terceros incluyendo daños a bienes colec-
tivos, su responsabilidad de tipo objetivo, derivaría del artículo 1113 del Código
Civil, no existiendo razón jurídica para su exención de responsabilidad.
El Dr. Mario F. Valls nos señala que el depositario asume todos los riesgos
de la cosa dada en depósito una vez que aceptó y recibió el depósito. Las excusas
que tendría son que el daño sea causado por el depositante usando la cosa dada
en depósito, porque ello interrumpiría los efectos del contrato de depósito o por
cualquier interrupción y las excusas aplicables en cada caso. Su criterio es que, la
responsabilidad solidaria por daño ambiental abarcaría también al propietario de
la cosa y al Poder Judicial que impusiera la guarda para evitar un mal mayor, y
como ejemplo nos señala el ya famoso caso Beatriz Mendoza del Riachuelo,
donde la Corte argentina condenó a la vez a los Gobiernos nacional, de provincia
y de la ciudad por no haber impedido que cosas de los habitantes causasen daño
ambiental.
Además y coincidiendo con la tesis del Dr. Héctor Alegría,21 todos aquellos
gastos en que incurra la entidad financiera para evitar degradación ambiental
durante la tenencia del bien, deberían equiparse a “mejoras necesarias” y tener
prioridad de pago ya sea en concurso o quiebra, o como gastos o costas procesa-
les del proceso de remate.

2.3. Responsabilidad derivada de la venta del bien contaminado o contaminante a


terceros
Tal y como lo expone acertadamente el Dr. Mario Valls,22 la rresponsabilidad
ambiental normalmente es “propter rem”, o sea ambulatoria e inherente a la pro-
piedad de una cosa, pues el vínculo se establece con quienes revisten la calidad de
propietarios de la cosa dañina. Se trasmite sucesivamente a quien va usando o se
va sirviendo de la cosa que daña al ambiente. En consecuencia, todo adquirente
de una cosa debería averiguar si contiene elementos o calidades susceptibles de

21
“Economía, Medio Ambiente y Mundo Financiero”, en obra colectiva Responsabilidad por daños
en el Tercer Milenio, Editorial Abeledo Perrot, 1997, p. 323.
22
VALLS, Mario F., Derecho Ambiental, Abeledo Perrot, Buenos Aires, 2008, p. 223.

El día en que muera el sol 


228

originar daño ambiental como cuando adquiere un animal afectado por una en-
fermedad contagiosa o un fundo contaminado por elementos infecciosos.
De esta forma, si la venta es judicial o extrajudicial y el bien nunca formó
parte del patrimonio de la entidad financiera, ésta no será responsable frente al
adquirente, salvo que hubiera otorgado garantía.
Mientras que si la entidad financiera se apropió del bien en ejercicio de su ga-
rantía (prendaria, hipotecaria o fiduciaria) y después vende la cosa contaminada
o contaminante a un tercero, su responsabilidad sería la de cualquier vendedor.

2.4. Responsabilidad derivada del contrato de fideicomiso y del leasing


Siguiendo las reglas especiales de la responsabilidad contempladas para los con-
tratos de fideicomiso y leasing de la ley número 24441 “Ley de Fideicomiso”,
específicamente para el fiduciario y para el dador en leasing respectivamente, ésta
queda limitada al valor de la cosa fideicomitida o dada en leasing cuyo riesgo o
vicio fuese causa del daño si el fiduciario o dador en leasing no pudieron razona-
blemente haberse asegurado, quedando intactas las demás responsabilidades del
caso. El deber de diligencia de las entidades financieras en estos casos pareciera
ser la descarga de la responsabilidad por daños ambientales y a terceros mediante
la suscripción de seguros, mismos que por sí solos no excusan la solidaridad de la
responsabilidad.

3. Brasil
Tanto la ley 6038 del 31 de agosto de 1981,23 como el Decreto 99274 del año
1990,24 disponen expresamente la obligación que recae sobre las entidades y
agencias gubernamentales de financiamiento y gestoras de incentivos, de condi-
cionar el respectivo otorgamiento de créditos e incentivos a la existencia demos-
trada de licenciamiento ambiental (EIA), y al cumplimiento de normas, criterios
y lineamiento de la Comisión Nacional del Medio Ambiente (CONAMA) para
la actividad, obra o proyecto solicitante.

23
Artículo 12. «As entidades e órgãos de financiamento e incentivos governamentais
condicionarão a aprovação de projetos habilitados a esses benefícios ao licenciamento, na forma da
Lei, e ao cumprimento das normas, dos critérios e dos padrões expedidos pelo Conama».
24
Artículo 23. «As entidades governamentais de financiamento ou gestoras de incentivos,
condicionarão a sua concessão à comprovação do licenciamento».

Mario Peña Chacón


229

De igual forma, la ley 6.803 de 02/07/80 sobre Directrices Básicas para la


Zonificación Industrial en áreas críticas de contaminación, en su artículo 12
dispone que los órganos y entidades gestores de incentivos gubernamentales y los
bancos oficiales, deben condicionar la concesión de incentivos y el
financiamiento a industrias, a la presentación de la licencia ambiental.25
Más reciente, la ley 8.974, de 05/01/95, que establece las normas para el uso
de las técnicas de la ingeniería genética y de la liberación en el ambiente de orga-
nismos genéticamente modificados, en el apartado 3 de su artículo segundo dis-
pone que los entes financieros o patrocinadores de actividades o proyectos rela-
cionados con Organismos Genéticamente Modificados (OGM´s), públicos y
privados, nacionales y extranjeros o internacional, deberán cerciorarse de la ido-
neidad técnico-científico de los solicitantes de créditos, y exigirles el cumplimien-
to tanto de las normas y mecanismos previstos por la misma ley como de sus
propios lineamientos, teniendo la obligación de exigir la presentación del certifi-
cado de la calidad en Bioseguridad previsto en el artículo 6 de la misma ley, bajo
el apercibimiento que en caso de incumplimiento serán co-responsables de lo que
llegare a suceder.
De la normativa antes expuesta se deduce la obligación legal de las institu-
ciones financieras de:

- Condicionar los créditos a la aprobación de la licencia ambiental (EIA)


- Condicionar el financiamiento al cumplimiento de normas administrativas
ambientales

De esta forma, las instituciones financieras deben cumplir su compromiso so-


cial en el área ambiental derivado del artículo 225 constitucional y demás nor-
mativa infraconstitucional, no bastando unicamente la exigencia de la respectiva
licencia ambiental, sino que es necesario además que valoren los riesgos de daños
ambientales de las actividades, obras o proyectos que financian, y exijan a sus
deudores el cumplimiento de las normas ambientales, caso contrario, serían
solidariamente responsables de los daños ambientales que acontecieren.

25
Artículo 12: «os órgãos e entidades gestores de incentivos governamentais e os bancos oficiais
condicionarão a concessão de incentivos e financiamentos às indústrias, inclusive para participação
societária, à apresentação da licença de que trata esta lei».

El día en que muera el sol 


230

Por lo anterior, coincidimos plenamente con el destacado jurista brasileño


Paulo Leme26 cuando afirma:

«o financiamento, em que se analisa a variante ambiental, passa a ensejar um novo tipo


de convivência administrativa, colocando em parceria os bancos e os órgãos ambientais»

4. Paraguay
La ley 294/93 sobre Evaluación de Impacto Ambiental en su artículo 12, dispo-
ne que:

“La Declaración de Impacto Ambiental será requisito ineludible en las siguientes tramita-
ciones relacionadas con el proyecto:
a) Para obtención de créditos o garantías;
b) Para obtención de autorizaciones de otros organismos públicos, y
c) Para obtención de subsidios y de exenciones tributarias”.

La misma norma dispone que mediante la reglamentación que realizará la


Secretaría del Medio Ambiente (SEAM), se establecerán las características que
deberán reunir las obras y actividades cuyos proyectos requieran Declaración de
Impacto Ambiental.
A pesar de la anterior exigencia, el Decreto Reglamentario de la Ley 294/93,
no se pronuncia sobre el artículo 12 de la ley, es decir no lo reglamenta, y por
tanto surgen dudas acerca de en qué casos, las entidades financieras deben exigir
la presentación de la Declaración de Impacto Ambiental, en el entendido que
dicha exigencia es una clara obligación legal de hacer, cuya omisión podría gene-
rar responsabilidad civil por daño ambiental de la entidad financiera, si luego se
llegare a confirmar que la actividad financiada por ella, sin requerir el citado
requisito, ha causado efectivamente daños al medio ambiente.27

26
Citado por Álvarez Vianna, J.R, A responsabilidade solidária das instituições financeiras por danos
ambientais, accesible en la siguiente dirección electrónica:
http://www.unifap.br/ppgdapp/biblioteca.htm
27
Consultada sobre el tema, la jurista paraguaya Guillermina Basaglia expresó lo siguiente: “En-
tonces tenemos que, si bien la norma establecida en el artículo 12 de la Ley 294, es clara con
respecto a la obligación legal de “hacer” (verificar el cumplimiento de la legislación ambiental
vigente mediante la posesión de la DIA), la misma no resulta aun operativa por no existir regla-
mentación al respecto. Con relación a los alcances del tipo responsabilidad imputable, la legislación

Mario Peña Chacón


231

Parece quedar claro que en caso de financiación de proyectos, la Declaración


de Impacto Ambiental es un requisito indispensable, y debe ser un factor de
riesgo más a evaluar: el riesgo ambiental, mismo que constituye un pasivo con-
tingente de suma importante al analizar el crédito. El problema surge respecto a
todas aquellas actividades que llevan a cabo las entidades financieras en su giro
normal además de la financiación de proyecto, actividades como el otorgamiento
de préstamos para capital operativo, para financiación de importaciones, finan-
ciación de exportaciones, financiación de bienes de capital, financiación de capi-

general sobre obligaciones contenida en el Código Civil paraguayo presenta una limitación concre-
ta al referirse al fenómeno de la solidaridad, tras establecer que la misma debe nacer de declaracio-
nes legales taxativas. Este dispositivo legal, no podría ser ignorado ni soslayado por diseños regla-
mentarios establecidos vía Decreto o Resoluciones. La conducta del legislador paraguayo ya ha
demostrado la recepción del mandato legal que condiciona el nacimiento de la solidaridad, al san-
cionar Leyes especiales que regulan supuestos puntuales en que intervienen agentes intermedia-
rios que viabilizan el negocio jurídico (comparable perfectamente al caso objeto de este ensayo),
con la entrada en vigencia y aplicación de la Ley… de Escribanos… que establece que en los ca-
sos…. serán solidariamente responsables. Si bien la tutela ambiental requiere de los más flexible y
amplios criterios de interpretación, es nuestro parecer que en el caso de Paraguay la solidaridad,
para ser considerada imputable a las entidades financieras, requiere de una remisión legal concreta.
Con relación al estado actual de la cuestión, no hay dudas que hay obligación legal que pesa sobre
las entidades financieras de pedir DIA. Se reconoce entonces que se requiere generar una solución
normativa en la brevedad posible a fin de evitar que el artículo 12 de la Ley 293/94 caiga en de-
suetudo por la sobrevivencia en el tiempo de lagunas reglamentarias. Con relación a la imputabili-
dad de los efectos de la responsabilidad nacida por omisión de un deber legal (omisión de verifica-
ción de tenencia de DIA), podría considerarse dentro de los patrones del sano juicio legislar com-
plementariamente imponiendo una escala progresiva de sanciones por incumplimiento del artículo
12 de la Ley 294/93, dentro de cuya arquitectura reglamentarista de la norma pudieran jugar un
rol preponderante factores de atribución de carácter subjetivo y objetivo: En primer lugar, conside-
ramos importante tipificarse el grado de negligencia cometida (factor subjetivo) por la entidad
financiera ante la omisión —al realizar la evaluación de riesgos proyectos de alto potencial conta-
minador, de los cuales resulta a todas luces procedente la revisión del cumplimiento de la legisla-
ción ambiental a diferencia de aquellos de los cuales directamente no se hace presumible la genera-
ción de daño ambiental— y la magnitud del daño ambiental generado —como ser: grave, medio
y leve— (factor objetivo). Por lo tanto, a través de la graduación de la negligencia y la medición del
daño, plasmados en categorías, podrían operativizarse los principios generales del derecho ambien-
tal imponiendo responsabilidad (definida e inidentificada) a sujetos intervinientes, aunque objeti-
vamente, en la generación del daño ambiental. Concluyendo, podría sostenerse que la responsabili-
dad solidaria no es atribuible a las entidades financieras en los casos que analizamos y que para que
el artículo 12 de la Ley 294 sea operativo se requiera una modificación legal que imponga sancio-
nes ante el incumplimiento del mandato legal que recae sobre las entidades financieras, cuya gra-
duación podría ser evaluada en función a la negligencia cometida y a la magnitud del daño ambien-
tal acaecido”.

El día en que muera el sol 


232

tal operativo y garantías de mantenimiento de oferta o buen cumplimiento, car-


tas de crédito de importación o exportación, avales, etc., sobre las cuales no exis-
ten lineamientos claros respecto al deber de exigir o no DIA, laguna jurídica que
debe ser llenada vía reglamentación.
Para la jurista paraguaya Rosa Velázquez de Palacios,28 existen argumentos
importantes para sostener la tesis de que las entidades financieras están obligados
a exigir la presentación de la Declaración de Impacto Ambiental, previo a cual-
quier desembolso de préstamo o garantía relacionado a un proyecto que pueda
tener un impacto ambiental, de acuerdo a la enumeración contemplada en la Ley
294/93, y que el incumplimiento de esta obligación puede generar responsabili-
dades civiles a cargo de dichas entidades.
Al respecto menciona la alta relevancia del bien jurídico protegido: el ambien-
te; las disposiciones constitucionales relacionadas al ambiente; las ratificaciones
del Paraguay al Tratado de MERCOSUR y al Acuerdo Marco de Medio Am-
biente del MERCOSUR; la Ley del EIA; los Principios Generales del Derecho
Ambiental; y la Declaración sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, argumen-
tación que refuerza el deber de diligencia que deben poner todos los agentes,
privados o públicos, que intervienen directa o indirectamente en aquellas activi-
dades que pueden generar daños al medio ambiente, siendo evidente que la fi-
nanciación de un proyecto constituye un factor esencial para que tal actividad
pueda concretarse, y en esta fase, la participación de las entidades financieras es
innegable.
Velázquez de Palacios concluye que es necesaria la reglamentación de la Ley
294/93 para detallar de manera explícita qué operaciones crediticias están sujetas
al requisito de la DIA de modo que la ley no se convierta en un innecesario
obstáculo para la financiación de aquellas actividades que no requieren de dicha
exigencia. Su posición es que no están dadas las condiciones para que se imple-
mente la exigencia como manda la Ley, salvo en el otorgamiento de créditos
destinados explícitamente a financiar Proyectos de Inversión, pero existen mu-
chos casos dudosos y otros que se encuentran bajo la discrecionalidad de la SE-
AM, que necesitan ser debidamente reglamentados por parte del Banco Central
del Paraguay. No hay duda de que los bancos y entidades financieras serían un
órgano contralor más para la SEAM, descentralizando sus actividades y evitando

28
Tesis para optar por el grado de Magister en Derecho Ambiental y Urbanístico de la Universidad
de Limoges y Universidad Católica de Paraguay.

Mario Peña Chacón


233

duplicación de funciones, por contar los bancos con personal altamente califica-
do en evaluación y análisis de riesgos que bien podrían hacer este control.

II. RESPONSABILIDAD DE LAS ENTIDADES FINANCIERAS POR DAÑO


AMBIENTAL EN COSTA RICA
Previo a desarrollar algunos de los supuestos de responsabilidad por daño am-
biental en que podrían incurrir las entidades financieras en su normal giro co-
mercial, es prioritario tener claro las características generales del sistema costa-
rricense de responsabilidad ambiental, desarrollado tanto a través normativo
como jurisprudencial.
Ha de tenerse en cuenta que el hecho o conducta dañosa del ambiente puede
ser de naturaleza activa u omisiva, voluntaria o involuntaria, culposa o dolosa,
lícita o ilícita, actuando por sí, o por encargo de otro, ya sea realizado por perso-
na física o jurídica, privada o pública (administración centralizada y descentrali-
zada).
A la vez, la responsabilidad por daño ambiental puede generarse tanto por
acción como por omisión, por hecho ilícito como lícito (los permisos ambientales
no exoneran de responsabilidad). Su naturaleza es de tipo objetivo y de carácter
solidario entre todos los sujetos que por acción u omisión participaron en el
hecho dañoso, con inversión de la carga probatoria recayendo ésta en el sujeto
procesal a quien se le acusa de haber cometido daño ambiental, siendo los únicos
eximentes de responsabilidad la fuerza mayor, caso fortuito, culpa de la víctima y
hecho tercero.
El sistema de legitimación activa para reclamar acciones preventivas, indem-
nizatorias y compensatorias es sumamente amplio, por tratarse el daño ambien-
tal de un típico interés difuso, existiendo en todos los casos, la obligación de
restauración del ambiente, en la medida de lo posible, a su estado anterior.
Además, debe tenerse siempre presente que un mismo hecho dañoso contra el
ambiente puede dar lugar tanto a responsabilidad penal, civil, como administra-
tiva, pudiendo ser conocidos bajo las reglas propias de los distintos ramas del
derecho, por procesos diferentes y ante distintos órganos jurisdiccionales o admi-
nistrativos, no implicando en ningún momento que la exoneración de responsa-

El día en que muera el sol 


234

bilidad en una vía, conlleve que necesariamente se exima de responsabilidad en


otra.29

1. Responsabilidad de los entes financieros por otorgamiento de créditos a


actividades, obras o proyectos contaminantes o contaminados
Al respecto, es de vital importancia tener presente que la Ley Orgánica del Sis-
tema Bancario Nacional en sus numerales 73 y 108, prohíbe expresamente a los
bancos comerciales:

- Realizar operaciones de crédito que en cualquier forma contravengan los preceptos


legales y reglamentarios;
- Participar directa o indirectamente en empresas agrícolas, industriales, comerciales
o de cualquier otra índole, y comprar productos, mercaderías y bienes raíces que no
sean indispensables para su normal funcionamiento.
- Otorgar créditos para industrias cuyo funcionamiento, a juicio exclusivo suyo,
no sea provechoso para la economía nacional o no presente posibilidades financieras
satisfactorias;
- Otorgar créditos cuando los promotores de la industria no posean la debida capaci-
dad industrial y técnica para su eficaz operación.

1.1. Entidad bancaria conoce, acepta y asume el riesgo de financiar una actividad,
obra o proyecto riesgoso, contaminado o contaminante del ambiente
Se parte del supuesto que existió voluntad y cognición (dolo) por parte de la
entidad bancaria de financiar una actividad riesgosa y/o contaminante, a pesar de
las prohibiciones establecidas en los artículos 73 y 108 de la Ley Orgánica del
Sistema Bancario Nacional.
El dolo es causa autónoma de responsabilidad no dispensable, y de conformi-
dad con el artículo 701 del Código Civil no se presume, y quien lo comete queda
siempre obligado a indemnizar los daños y perjuicios que con él ocasione, aunque
se hubiere pactado lo contrario.
Además, tal y como lo dispone el artículo 1045 del mismo cuerpo normativo:

29
Sentencias 14076-2004 de las 9:28 horas del 10/12/2004 y 9690-2008 de las 10:15 horas
del 13/06/2008 de la Sala Constitucional y sentencia 19-2009 de las 11:59 horas del
13/02/2009, Tribunal Contencioso Administrativo.

Mario Peña Chacón


235

“Todo aquel que por dolo, falta, negligencia o imprudencia, causa a otro un daño, está
obligado a repararlo junto con los perjuicios”.

Y de forma específica, el artículo 101 de la Ley Orgánica del Ambiente


establece:

“Sin perjuicio de las responsabilidades de otra naturaleza que les puedan resultar como
partícipes en cualquiera de sus formas, los causantes de las infracciones a la presente ley o
a las que regulan la protección del ambiente y la diversidad biológica, sean personas físicas
o jurídicas, serán civil y solidariamente responsables por los daños y perjuicios causados.
Solidariamente, también responderán los titulares de las empresas o las actividades donde
se causen los daños, ya sea por acción o por omisión. Igual responsabilidad corresponderá
a los profesionales y los funcionarios públicos que suscriban una evaluación de impacto
ambiental contra las disposiciones legales o las normas técnicas imperantes o no den el se-
guimiento debido al proceso, originando un daño al ambiente o a la diversidad biológica”.

De lo anterior es fácil deducir que las entidades financieras y sus titulares,


que conocen y asumen voluntariamente los riesgos de financiar actividades,
obras o proyectos contaminantes o contaminados, son objetiva y solidariamente
responsables de los daños ambientales que lleguen a acontecer a través de la acti-
vidad financiada, encontrándose obligados junto con el financiado, a recomponer
el ambiente a su estado básico anterior.

1.2. Entidad bancaria participa directamente en la administración u operación de la


actividad, obra o proyecto riesgoso, contaminante o contaminado, o bien, es su socio
o copropietario
En este supuesto, la entidad financiera, a pesar de la prohibición establecida en
el artículo 73 de la Ley Orgánica del Sistema Bancario Nacional, interviene
directamente en la actividad, obra o proyecto riesgoso, contaminante o contami-
nado, ya sea administrándolo, operándolo, o bien como socio o copropietario,
ostentando entonces dominio de la actividad que genera daños ambientales. Ca-
be destacar que como excepción, el mismo numeral 73 faculta a los bancos del
Estado con el objeto de asegurar la recuperación de sus créditos, a convenir con
las empresas deudoras suyas, la intervención de éstas cuando se encuentren en
estado de difícil situación económico financiera que les impida atender adecua-
damente sus obligaciones. Con tal objeto, los bancos pueden nombrarles inter-

El día en que muera el sol 


236

ventores, administradores o fiscalizadores, o ejercer cualquier tipo de vigilancia,


fiscalización o control de la empresa y su administración.
Al existir dominio de la actividad, sería de aplicación la teoría general del
riesgo y sus dos corrientes de justificación, por una parte, el “riesgo provecho”,
basado en el provecho o beneficio que goza el que crea y asume el riesgo, y por
otra, el “riesgo creado” que supone un acto anormal valorado según las condicio-
nes normales de la época y del lugar. De acuerdo con la teoría general del riesgo,
toda actividad económica comporta la creación de un peligro para la comunidad,
es decir, es fuente posible de daño. De esta forma, el riesgo obliga al que crea o
saca provecho de él, al que abusa del derecho o excede la normal tolerancia, así
como al agente que desorbita los límites propios de la razonabilidad y proporcio-
nalidad en cada caso particular.
Por ello, las entidades financieras y sus titulares, que participan voluntaria-
mente en la gestión de las actividades, obras o proyectos riesgosos, contaminan-
tes o contaminados, son objetiva y solidariamente responsables de los daños am-
bientales que lleguen a acontecer a través de la actividad financiada, encontrán-
dose obligados junto con el financiado, a recomponer el ambiente a su estado
básico anterior.

1.3. Entidad Financiera otorga crédito sin cerciorarse que la actividad, obra o pro-
yecto requería de viabilidad ambiental (EIA), permiso sanitario de funcionamiento
(PSF), autorización municipal de uso de suelo, o cualquier otro tipo de permisos o
licencias ambientales
En este supuesto, existiría una omisión al deber de cuidado (culpa) por parte del
ente crediticio al no exigirle a su financiado, la presentación previa de los permi-
sos exigidos por la normativa ambiental, siendo que dicha omisión sería co-causa
del daño que acontezca.
Es importante tener en cuenta que para ciertas actividades específicas, la exi-
gencia previa de permisos ambientales se convierte en una obligación del ente
crediticio, tal y como lo contempla, a manera de ejemplo, el artículo 113 de la
Ley Orgánica del Ambiente:

El Sistema Bancario Nacional podrá abrir una cartera crediticia ambiental destinada a
financiar los costos de reducción de la contaminación en procesos productivos, mediante
créditos a una tasa de interés preferencial que determinará el Banco Central de Costa Ri-

Mario Peña Chacón


237

ca. Cuando los procesos productivos impliquen el uso del suelo, para el financiamiento, el
Sistema Bancario Nacional deberá exigir un plan de manejo y uso de las tierras de con-
formidad con capacidad de uso.

En otros casos, la normativa deja a “discreción” de la entidad financiera la


exigencia del permiso o la licencia:
a) Ley de Uso, Manejo y Conservación de Suelos.

Artículo 20. En las áreas previamente declaradas como críticas, según el artículo 16 de
esta ley, ya sean de dominio privado o público, los dueños de los terrenos deberán aplicar
forzosamente todas las medidas y prácticas que conlleven la recuperación del suelo y pre-
servación del ambiente en general.
Para otorgar los créditos para realizar actividades en las áreas críticas, los bancos del Sis-
tema Bancario Nacional podrán solicitar, como requisito de trámite, la presentación de un
estudio de impacto ambiental orientado a la actividad agroecológica al nivel de cuenca,
subcuenca o finca, que determine su capacidad de uso y recomiende las prácticas agronó-
micas adecuadas para el buen manejo y conservación del recurso suelo, de manera que se
asegure que la actividad por desarrollar esté acorde con la capacidad de uso de la tierra.

b) Ley de Pesca y Acuicultura

Artículo 109. Para el caso de los contratos de crédito que se celebren entre los bancos del
Sistema Bancario Nacional y los propietarios de embarcaciones que cuenten con licencia
de pesca debidamente otorgadas por INCOPESCA, en los cuales se tenga como garantía
parcial o total la embarcación sobre la cual se tiene por autorizada el uso de la licencia,
el INCOPESCA podrá dar su autorización para que en el caso de remate de la embarca-
ción, la licencia correspondiente se traspase a favor de quien resulte adjudicatario de la
misma, en iguales condiciones y por el plazo restante al otorgado originalmente.

A efectos de establecer responsabilidades, debe tenerse en cuenta que de con-


formidad con el artículo 98 de la Ley Orgánica del Ambiente sobre imputación
por daño ambiental:

“El daño o contaminación al ambiente puede producirse por conductas de acción u omi-
sión y les son imputables a todas las personas físicas o jurídicas que la realicen”.

El día en que muera el sol 


238

Por ello, el deber de diligencia ambiental “due diligence” conllevaría a la enti-


dad financiera la exigencia a su deudor, previo al otorgamiento del crédito y du-
rante su vigencia, de todos y cada uno de los permisos ambientales necesarios
para realizar la actividad, obra o proyecto propuesto, caso contrario, tanto el
financista como sus titulares, podrían ser considerados objetiva y solidariamente
responsables junto con el deudor, de los daños ambientales que acontecieren, y
solidariamente se encontrarían obligados a restaurar el ambiente degradado.

1.4. Financista cumple con su deber de diligencia “due diligence” ya sea, mediante la
imposición de “green clauses” dentro del contrato de crédito, y/o exigiendo al deudor
viabilidad ambiental (EIA), permiso sanitario de funcionamiento (PSF), autoriza-
ción municipal de uso de suelo, o cualquier otro tipo de permisos o licencias ambienta-
les
Tal y como se expuso anteriormente, el riesgo intrínseco que conllevan muchas
actividades, obras o proyectos sobre el medio ambiente, así como la posibilidad
que la responsabilidad por daño ambiental se extienda al otorgante del crédito,
obligan el reforzamiento del deber de diligencia por parte de las entidades finan-
cieras, ya sea mediante la suscripción de cláusulas verdes30 dentro de los contra-
tos financieros y/o la exigencia al deudor de todos los permisos ambientales re-
queridos por la normativa, antes y durante la vigencia del crédito.
El reforzamiento del deber de diligencia por parte de las entidades crediticias
exigiendo permisos ambientales y/o estipulando cláusulas verdes en los contratos
financieros, prevendría el daño ambiental de las actividades, obras y proyectos
financiados.
Este tipo de estipulaciones contractuales encuentran asidero jurídico en la
Ley Orgánica del Sistema Bancario Nacional, que específicamente en su artícu-

30
Las cláusulas ambientales o “green clauses” dentro de los contratos financieros condicionan la
eficacia del contrato de préstamo, el desembolso o su mantenimiento, al cumplimiento por parte
del deudor de los requerimientos exigidos por la normativa ambiental. Mediante green clauses, el
ente financiero podría exigir la realización de inspecciones, auditorías ambientales, toma de segu-
ros, etc., bajo sanción de dar por vencido el plazo del crédito y por tanto, exigible la obligación en
caso de incumplimiento por parte del tomador del crédito. De igual forma, es posible vía “green
clauses” exigir información suficiente de los destinos señalados por el usuario para la aplicación de
los fondos, analizar los proyectos que se pretenden financiar, controlar el uso efectivo de los recur-
sos crediticios y pactar el vencimiento del plazo ante incumplimiento del destino de los fondos
(cláusula de aceleración).

Mario Peña Chacón


239

lo 64 dispone que los planes de inversión de los créditos pueden ser objeto de
control por parte de los bancos, siendo que cuando éstos comprueben que los
fondos han sido destinados a fines distintos de los especificados sin que hubiere
mediado previo acuerdo o autorización expresa por parte del ente financiero, los
bancos acreedores se encontrarían facultados a dar por vencido el plazo de la
obligación. Además, la misma norma autoriza a las entidades bancarias a regla-
mentar las hipotecas que garanticen créditos abiertos, conforme a lo estipulado
en el artículo 414 del Código Civil.
De esta forma, a pesar que la responsabilidad por daño ambiental es de carác-
ter objetiva, la entidad financiera que demuestre su actuar diligente de conformi-
dad con las reglas anteriormente expuestas, podría excusarse mediante la excep-
ción procesal de hecho de un tercero, siendo ese tercero precisamente el tomador
del crédito.

2. Responsabilidad por daño ambiental de las entidades financieras a raíz


del contrato de depósito (judicial o contractual) o la tenencia temporal de
bienes contaminantes o contaminados
El artículo 116 de la Ley Orgánica del Sistema Bancario Nacional faculta a los
bancos comerciales a actuar como depositarios judiciales o extrajudiciales, así
como a actuar como mandatarios y, especialmente, como administradores de
bienes sucesorios o que pertenezcan a menores, incapaces o ausentes.
En los casos en que un banco comercial tuviere que hacer efectivas las ga-
rantías constituidas a su favor por operaciones de crédito, procederá de confor-
midad con las siguientes disposiciones establecidas en el numeral 71 de la Ley
Orgánica del Sistema Bancario Nacional que al efecto dispone:

- Si se tratare de bienes inmuebles hipotecados o cuyos frutos hubieren sido dados en


prenda agrícola al banco, este podrá pedir el embargo del inmueble o, en su caso, de
los frutos y ejercer el cargo de depositario por medio de la persona que él mismo indi-
que, bajo su propia responsabilidad. En virtud de ese depósito, el Banco recibirá la
posesión del inmueble y podrá percibir sus rentas, entradas o productos, los cuales
aplicará de preferencia a cubrir los gastos ocasionados, incluyendo los gastos de
administración, y el resto lo destinará al pago de su crédito, con los respectivos inter-
eses, hasta la liquidación final.

El día en que muera el sol 


240

- Si se tratare de animales dados en prenda, el Banco podrá solicitar el embargo o de-


pósito de los mismos, y proceder a la venta de ellos mediante remate que podrá efec-
tuar el depositario que será nombrado a indicación de aquél. Para ese efecto, el deu-
dor deberá, al constituir la garantía, convenir en que la venta se haga en la forma in-
dicada y por el precio mínimo que se fije en el respectivo documento. El producto de
la venta se aplicará, en primer término, a cubrir los gastos causados y el sobrante se
destinará al pago de los intereses no satisfechos y a la cancelación de la deuda. Todas
esas operaciones deberán ser aprobadas por la autoridad judicial que conozca del ne-
gocio.

2.1. Entidad financiera ejerce depósito de un bien, y durante su tenencia, éste se


contamina y/o contamina otros bienes (acción u omisión)
Según los artículos 1348 del Código Civil y 523 del Código Comercio, el depo-
sitario se encuentra inhibido de utilizar la cosa dada en depósito.
Por su parte, los artículo 1349 y 1363 del Código Civil establecen que sobre
el bien dado en depósito, su depositario se encuentra obligado a prestar en su
guarda y conservación, el cuidado y diligencia que acostumbra emplear en la
guarda de sus propias cosas, y tratándose de un bien inmueble, tiene respecto a
su administración, las facultades y obligaciones de un mandatario con poder
general.
Sobre la responsabilidad del depositario, el numeral 523 del Código de Co-
mercio dispone que en su ejercicio, responderá de los menoscabos, daños y per-
juicios que las cosas depositadas sufran por culpa, dolo o negligencia suya o de
sus empleados o encargados.
De las normas antes citadas, en conjunción de los artículos 98 y 101 de la
Ley Orgánica del Ambiente, se extrae la responsabilidad por daño ambiental y
deber de recomposición que recaería sobre la entidad financiera que actúe como
depositario cuando en su ejercicio, acontece daño ambiental por medio del bien
dado en depósito, dado que el depositario asume todos los riesgos de la cosa dada
en depósito una vez que aceptó y recibió el depósito, salvo vicios ocultos, fuerza
mayor, caso fortuito, hecho de un tercero o culpa de la víctima.
En el caso de tratarse de depósito judicial, el juez debe determinar, previo a su
otorgamiento, si el bien es susceptible de causar daños ambientales, y escoger a
la persona idónea para su conservación y cuidado, caso contrario, el juez, el
Poder Judicial y el depositario, serían solidariamente responsables del daño acon-
tecido.

Mario Peña Chacón


241

A raíz de lo anterior, el deber de diligencia de la entidad financiera que actúa


como depositario, nuevamente debe reforzarse en cuanto a la guardia y conserva-
ción del bien dado en depósito, lo cual incluiría incurrir en todos aquellos gastos
con el fin de prevenir y evitar que la cosa dada en depósito cause daño ambiental,
mismos que estarían justificados bajo el amparo del artículo 71 de la Ley Orgá-
nica del Sistema Bancario Nacional.

2.2. Entidad financiera actuando como depositaria y a pesar de su debida diligencia


en el manejo y custodia de los bienes dado en depósito, éstos poseen un vicio o riesgo
oculto imprevisible o inevitable que genera contaminación, o bien, por motivo imprevi-
sible e inevitable se contaminan o contaminan otros bienes
Si bien el depositario asume todos los riesgos de la cosa dada en depósito una vez
que aceptó y recibió el depósito, lo anterior lo es salvo vicios ocultos, fuerza ma-
yor, caso fortuito, hecho de un tercero o culpa de la víctima.
Por ello, el depositario no podría asumir el riesgo o vicio oculto de la cosa ob-
jeto del depósito, y por tanto, a todas luces, no existiría responsabilidad por daño
ambiental de la entidad financiera que actúe como depositaria del mismo, ni de
la autoridad que otorgó el depósito en el supuesto de depósito judicial.
No obstante lo anterior, tratándose de vicio oculto, al propietario del bien
dado en depósito sí se le podría achacar responsabilidad por daño ambiental
si no logra acreditar alguna de las causales de exoneración de la responsabilidad
objetiva.

2.3. Entidad financiera en calidad de depositario, es turbada o despojada en la pose-


sión de la cosa dada en depósito y ocurre daño ambiental
Ante este supuesto, el artículo 1355 del Código Civil dispone que el depositario
que fuera turbado en la posesión, o despojado de la cosa por un tercero, se en-
cuentra obligado a dar aviso sin demora al depositante, y mientras éste no acuda,
debe tomar su defensa, siendo que si no lo hiciere, será responsable de los daños
y perjuicios ocasionados.
El artículo 1355 refuerza el deber de diligencia del depositario en el cuidado
de la cosa y obliga dar aviso a la autoridad judicial depositante. Si se actúa de
conformidad con el 1355 y da aviso inmediato de la perturbación o despojo de la
cosa, la entidad financiera se encontraría exonerada de responsabilidad, escudada

El día en que muera el sol 


242

en la excepción procesal del hecho de un tercero, caso contrario, asumiría una


responsabilidad solidaria conjuntamente con el tercero que lo turba o despoja del
bien.

2.4. Entidad financiera, actuando como depositaria, incurre en gastos con el fin de
prevenir o evitar que la cosa dada en depósito cause daño ambiental
Según el numeral 1357 del Código Civil, el depositante se encuentra obligado a
indemnizar al depositario todos los gastos que haya hecho en la conservación de
la cosa, y las pérdidas que la guarda haya podido ocasionarle, siendo que el depo-
sitario, para ser pagado, goza del derecho de retención.
El deber de diligencia obligaría a la entidad financiera que actúe como deposi-
tario, a incurrir en gastos sobre las cosas que tiene en depósito, con el fin de
evitar o impedir su incidencia en el deterioro ambiental.
Estos gastos se encontrarían justificados a la luz del artículo 71 de la Ley
Orgánica del Sistema Bancario Nacional, bajo la figura de “gastos de adminis-
tración” o “gastos causados” y por tanto, deberían ser retribuidos al depositario.

3. Responsabilidad por daño ambiental de las entidades financieras por


adquisición judicial o extrajudicial de bienes contaminados o contaminantes
3.1. Entidad financiera se adjudica judicial o extrajudicialmente bien mueble o in-
mueble contaminado o que contamina
La responsabilidad ambiental normalmente es “propter rem”, o sea ambulatoria
e inherente a la propiedad de una cosa, pues el vínculo se establece con quienes
revisten la calidad de propietarios de la cosa dañina.
La responsabilidad se trasmite sucesivamente a quien va usando o se va sir-
viendo de la cosa que daña al ambiente. En consecuencia, el deber de diligencia
de todo adquirente de una cosa, incluyendo a las entidades financieras, conlleva a
averiguar si ésta contiene elementos o calidades susceptibles de originar daño
ambiental.
En algunos casos la transmisión o el abandono de la cosa no excusa respon-
sabilidad, como lo estipula la reciente Ley de Gestión de Residuos, que extiende
la responsabilidad respecto a los residuos de manejo especial a los productores o
importadores, durante todo el ciclo de vida del producto, incluyendo las fases

Mario Peña Chacón


243

posindustrial y posconsumo. De esta forma, a pesar de que un generador trans-


fiera sus residuos a un gestor autorizado, debe asegurarse por medio de contratos
y manifiestos de entrega-transporte-recepción el manejo ambientalmente ade-
cuado de éstos y evitar que ocasionen daños a la salud y el ambiente, y en caso de
incumplimiento de esta obligación podrá ser considerado como responsable soli-
dario de los daños al ambiente y la salud que pueda ocasionar dicha empresa por
el manejo inadecuado de éstos y las sanciones que resulten aplicables.31
De lo anterior se deduce nuevamente el reforzamiento del deber de diligencia
por parte de las entidades financieras, previo a la adquisición judicial o extrajudi-
cial de bienes muebles o inmuebles, cerciorándose que los mismos no contami-
nen o se encuentran contaminados, o bien, poseen características que los haga
susceptibles de causar daños al medio ambiente, ya que mediante su compra/
adjudicación se adquiere a la vez, la responsabilidad sobre los mismos y con ello,
el deber de recomposición ambiental.

3.2. Entidad financiera adquiere judicial o extrajudicialmente bien mueble o inmue-


ble, y bajo su administración y ejercicio del dominio, un tercero causa daño ambiental
al mismo bien o por medio de éste
Sobre el tema cabe remitirse a la resolución 00019-2009 del Tribunal Conten-
cioso Administrativo, Sección X:

“Téngase presente que existe responsabilidad por omisión de los propietarios de inmuebles,
que no hayan impedido que se haya cometido el daño ambiental, por aplicación directa de
la frase del artículo 101 de la Ley Orgánica del Ambiente, cuyo texto ya citamos, no
apreciándose la imprecisión alegada. Aún más, en el caso de los propietarios de una pro-
piedad inmueble que cumple una función ecológica, como es en la que se produjo el daño
ambiental, no se encuentra que no exista una aplicación a supuestos no aplicados por el
legislador, sino más bien que las resoluciones administrativas cuestionadas, se cumplió
con los propósitos de la ley, que son establecer un régimen de responsabilidad amplio,
cuando se enfrente el daño ambiental. Tampoco, la existencia de una forma de responsabi-
lidad por comisión (la cometida por Ronny Monge), excluye la responsabilidad por omisión
de los aquí actores”.

31
Artículo 43 de Ley de Gestión Integral de Residuos.

El día en que muera el sol 


244

De esta forma, el deber de diligencia exige a las entidades financieras ejercer


un estricto control, fiscalización y monitoreo sobre los bienes muebles o inmue-
bles que lleguen a formar parte de su patrimonio, independientemente que su
dominio y administración sea temporal, caso contrario, les sería extensiva la
responsabilidad solidaria por daño ambiental, en este caso por omisión.

4. Responsabilidad de las entidades financieras por venta de bienes conta-


minados o contaminantes a terceros
4.1. Entidad financiera adquiere bien judicial o extrajudicialmente contaminado o
contaminante y lo vende a un tercero
De conformidad con la legislación civil, la entidad financiera como cualquier
vendedor, es garante del bien y por tanto, de los vicios de la cosa, objeto del con-
trato de compra venta.
Si bien como se mencionó anteriormente, la responsabilidad ambiental es
propter rem y se transmite de propietario a propietario, subsiste la acción del
comprador de reclamarle al vendedor por los vicios ocultos de la cosa.
Tanto el principio de la buena fe, como el deber de diligencia, obligan a la en-
tidad financiera a informarle al comprador del estado de la cosa, previo a la cele-
bración de la compra-venta, y a ponerlo sobre aviso respecto a los problemas
ambientales que posee o puede llegar a generar.
La entidad financiera sería responsable ante el comprador, salvo que en con-
trato de compraventa se estipule expresamente el estado de la cosa, y el compra-
dor debidamente informado al respecto, asuma el riesgo sobre la misma.

4.2. Entidad financiera presenta a ejecución judicial o extrajudicial bien mueble o


inmueble contaminante o contaminado que no ha ingresado a su patrimonio, y el
bien es adjudicado a favor de un tercero
En la medida que el bien mueble o inmueble no haya salido del patrimonio del
deudor, no existiría responsabilidad de la entidad financiera ejecutante frente al
adquirente, debido a que el bien nunca ha ingresado a su patrimonio y por tanto,
no lo está transmitiendo directamente, salvo que la entidad financiera hubiere
otorgado garantía voluntariamente al adjudicatario.

Mario Peña Chacón


245

5. Responsabilidad de las entidades financieras por daño ambiental deriva-


do del contrato de fideicomiso
El artículo 116 de la Ley Orgánica del Sistema Bancario Nacional faculta a los
bancos comerciales a realizar contratos de fideicomiso, conforme a lo dispuesto
en el Código de Comercio y las demás normas legales y reglamentarias aplicables.
Por medio del contrato de fideicomiso32 una parte (fideicomitente), transmite
a otra (fiduciario), bienes o derechos, para que éste los emplee en la realización
de fines lícitos y predeterminados en el acto constitutivo. Se trata de la transmi-
sión de bienes que forman un patrimonio autónomo finalizado a una actividad
lícita. Así lo delimita el artículo 633 del Código de Comercio. Con esta transmi-
sión no se crea una persona jurídica independiente, ni tampoco una “figura con
personalidad jurídica restringida”. Simplemente el fiduciario33 se convierte en

32
La figura del fideicomiso se puede dar en diversas modalidades a efecto de lograr el fin persegui-
do por las partes, mediante la constitución de la propiedad fiduciaria. Sin embargo, por la función
o finalidad inmediata de los bienes fideicomitidos y la función que en relación a ellos cumple el
fiduciario, es posible reunir las especies en cuatro grupos generales: los fideicomisos de inversión,
los fideicomisos de garantía, los de administración y los mixtos, estos últimos resultantes de la
combinación de las anteriores categorías, sin que con ello se agoten las modalidades. Ahora bien, el
fideicomiso de garantía es aquel por el cual se trasfiere al fiduciario bienes para garantizar con ellos
o con su producido el cumplimiento de ciertas obligaciones a su cargo o a cargo de terceros, desig-
nando como beneficiario al acreedor o a un tercero en cuyo favor, en caso de incumplimiento, se
pagará una vez realizados los bienes, el valor de la obligación o el saldo insoluto de ella, conforme a
lo previsto en el contrato. Al fiduciario se le transmiten los bienes afectados en garantía para que,
en caso de incumplimiento de la obligación garantizada, proceda a su venta o entregue en propie-
dad los bienes al beneficiario o a un tercero acreedor, según se haya previsto en el pacto fiduciario.
Mientras que los fideicomisos de administración son en los cuales se trasfiere la propiedad de los
bienes a un fiduciario para que los administre conforme a lo establecido por el constituyente,
destinando el producido, si lo hay, al cumplimiento de la finalidad señalada en el contrato. Esta
especie de fideicomiso en estado puro es menos frecuente, siendo evidente que en la práctica los de
inversión y los de garantía contienen elementos de administración. MARTORRELL, Ernesto Eduar-
do. Tratado de los contratos de empresa. Buenos Aires, Ediciones Depalma S.A., Tomo II, Contra-
tos bancarios; 1.996, pp. 902, 904 y 905.
33
El fiduciario es la persona que recibe el dominio de los bienes o derechos fideicomitidos, se
obliga a realizar los actos necesarios para el cumplimiento del fin pactado en el acto constitutivo
del fideicomiso, también se le atribuye la titularidad del patrimonio, considerándolo dueño jurídico
de los bienes o derechos al realizarse el traspaso de ellos. Se constituye una propiedad fiduciaria, la
cual no es de carácter económico ya que el fiduciario no puede sacar provecho de las posesiones en
beneficio propio, únicamente puede utilizarlos para el cumplimiento de los fines estipulados por el
fideicomitente, convirtiéndose de esta manera, en el propietario ante terceros.

El día en que muera el sol 


246

propietario de los bienes que están afectos a una actividad o finalidad lícita esta-
blecida y éstos pasan a ser de su propiedad en calidad de fiduciario.34

5.1. Entidad financiera actuando como fiduciario recibe en propiedad fiduciaria el


bien fideicomitido (contaminante o contaminado) o bien, durante su administración y
custodia se produce un daño ambiental
Debe partirse del hecho de que Costa Rica no cuenta con normativa específica
que establezca o limite la responsabilidad del fiduciario ante terceros, como si
sucede en la ley CERCLA de los Estados Unidos y en la ley de Fideicomiso de
Argentina. Por ello, previo a emitir criterio sobre el tema, es primordial analizar
el actual marco normativo general que regula el contrato de fideicomiso, así co-
mo la jurisprudencia respectiva, en especial la que atañe al tema de la responsabi-
lidad del fiduciario.
El artículo 634 del Código de Comercio dispone que los bienes fideicomiti-
dos constituyen un patrimonio autónomo aportado para los propósitos del fidei-
comiso.
Las obligaciones y atribuciones del fiduciario se encuentran contenidas en los
artículos 644 y 645 del Código de Comercio, entre las que se encuentra la de
eejercitar los derechos y acciones necesarios legalmente para la defensa del fidei-
comiso y de los bienes objeto de éste, así como la de emplear en el desempeño de
su gestión el cuidado de un buen padre de familia.
Respecto a los bienes fideicomitidos, el fiduciario responde de cualquier
pérdida que fuere ocasionada por su culpa o negligencia en la inversión o en
su manejo y atención, según lo ordena el numeral 647 del mismo cuerpo norma-
tivo.
Por su parte, la Ley Orgánica del Sistema Bancario Nacional en su artículo
116 establece disposiciones especiales a los bancos comerciales cuando actúen
como fiduciarios. De esta forma, en la eventualidad de que terceras personas
pretendieran algún derecho sobre los bienes afectados en fideicomiso, o que di-
chos bienes fueran amenazados en alguna forma por motivos anteriores a la fe-
cha del contrato de fideicomiso, los bancos, como fiduciarios, si están en cono-
cimiento de dichos hechos deberán ponerlo en conocimiento del fideicomitente y

34
Tribunal Segundo Civil, Sección Segunda, voto N ° 406, de 11:15 horas del 13 de octubre de
2.000.

Mario Peña Chacón


247

de los beneficiarios para que ellos ejerciten los derechos y acciones correspon-
dientes, siendo esta la única obligación de los bancos en ese sentido. Si los moti-
vos fueran posteriores a la fecha del fideicomiso, se estará a lo dispuesto en el
artículo 644 inciso e) del Código de Comercio. En el contrato respectivo puede
convenirse en el establecimiento de controles en cuanto al manejo de los fondos
afectos al fideicomiso. Si se establecieran “Comités Especiales” con ese propósito
el fiduciario al sujetarse a sus disposiciones, descargará su responsabilidad en
cuanto a la respectiva transacción. Respecto del Impuesto de la Renta por los
rendimientos de los bienes afectados en fideicomiso, la obligación de los bancos
como fiduciarios se limitará a notificar a la Tributación Directa, con copia al
fideicomitente los beneficios reportados como renta por el capital fideicomitido,
debiendo dicho informe remitirse aun en el caso de que el patrimonio afectado
esté constituido por valores exentos del pago del Impuesto de la Renta. En este
último caso, lo advertirá así.
Sobre la naturaleza jurídica de los bienes fideicomitidos, el Tribunal Segundo
Civil, Sección Segunda, mediante resolución de las 9:45 horas del 06 de mayo
de 1999 dispuso:

“No hay duda que los bienes de fideicomiso son parte de un capital autónomo, bienes que
salen del dominio del fideicomitente, y lo anterior se afirma aún mas, cuando en nuestra
legislación mercantil ante citada, se obliga al fiduciario al pago de los impuestos y tasas
correspondientes de los bienes fideicomitidos, estableciéndose entonces un patrimonio pro-
pio del fideicomiso. Dispone además nuestra legislación que si los acreedores del fideicomi-
so consideran que con la creación se les ha causado algún tipo de fraude, podrán impug-
narlo en los términos en los que autoriza la legislación civil, lo anterior significa de forma
clara, precisa y concordante, de que si los acreedores pueden acudir a la vía legal corres-
pondiente en reclamo de sus derechos, es porque los bienes dados en fideicomiso salen
del dominio del fideicomitente, no pudiendo sus acreedores perseguirlos en forma
directa, hasta tanto no se logre demostrar en la vía declarativa el fraude de acreedores”.

Refiriéndose al mismo tema, la Sala Constitucional en resolución número


2001-9392 manifestó:

“Sin embargo, es importante mencionar que los bienes fideicomitidos, desde el momento
en que el negocio se celebra, constituyen un patrimonio autónomo para los propósitos del

El día en que muera el sol 


248

fideicomiso, lo que supone pérdida del derecho de propiedad por parte del fideicomi-
tente sobre los bienes que conforman este patrimonio autónomo”.
“Sobre el contrato de fideicomiso en garantía, figura negocial que se encuentra reconocida
en la norma impugnada, cabe señalar que se utiliza como un contrato accesorio, por medio
del cual, el fideicomitente —deudor de la obligación principal— entrega determinados bie-
nes al fiduciario para que —entre otras cosas— los administre y custodie —teniendo
en cuenta desde luego, lo que dispongan sobre el particular las partes en el contrato— du-
rante el término en que perdure la obligación principal; posteriormente para que proceda a
su enajenación, en el caso en que el fideicomitente o deudor no pueda satisfacer sus obliga-
ciones para con el acreedor fideicomisario”.

Específicamente, respecto a la responsabilidad civil ante terceros del fiducia-


rio, la Sala Tercera de la Corte Suprema de Justicia, en la sentencia Nº 866 de
las 10:30 horas del 30 de agosto de 2002 determinó:

“Por otra parte, de acuerdo con la teoría del patrimonio autónomo: “... los derechos tras-
mitidos al fiduciario en virtud de la fiducia no ingresan en su propio patrimonio, sino que
se crea un patrimonio autónomo en cada caso... El patrimonio autónomo no es una per-
sona jurídica, porque si la autonomía es una consecuencia de la personalidad, dicha auto-
nomía no presupone inversamente la existencia de sujetos diferentes. El patrimonio sepa-
rado es un patrimonio de destino, tiene una finalidad. Para que se pueda cumplir, la ley
eleva a esta especie de patrimonio a una universalidad jurídica que comprende derecho y
obligaciones, o sea, una masa nueva que permanece idéntica no obstante el cambio de sus
elementos. Con cada fideicomiso se constituye un patrimonio autónomo, diferente del pa-
trimonio personal del fiduciario, quien tendrá en consecuencia tantos patrimonios como fi-
deicomisos tenga bajo su titularidad..”. (MARTORELL, op. cit., p. 887; las letras negrilla
y cursiva se suplen). En el Código Mercantil vigente, se dispone en el artículo 634, que:
“... Pueden ser objeto de fideicomiso toda clase de bienes o derechos que legalmente estén
dentro del comercio. Los bienes fideicomitidos constituirán un patrimonio autónomo apar-
tado para los propósitos del fideicomiso...”. En ese entendido, resulta evidente que el pa-
trimonio constituido para los efectos del fideicomiso, sí responde por la condena civil, inde-
pendientemente de la interpretación subjetiva que al respecto señalan los recurrentes”.
“Si en la gestión del patrimonio fideicomitido, realizada por el fiduciario, se han generado
obligaciones, es a él, en calidad de tal, a quien debe demandarse…”.
“Los argumentos expuestos no resultan atendibles: Basta señalar, que el artículo 187 de
la Ley de Tránsito dispone la responsabilidad solidaria de las personas jurídicas que por
cualquier título exploten vehículos con fines comerciales. El término “exploten”, como forma
verbal, es la conjugación en tercera persona plural, del verbo “explotar” que —entre sus di-
versas acepciones— significa: “... 2.- Sacar utilidad de un negocio o industria en prove-

Mario Peña Chacón


249

cho propio…”. (Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, décimo novena


edición, p. 598, 1.970 Madrid); (la negrilla y la cursiva son suplidas). En ese entendido,
es evidente que la F. M. M. S. A. explota el referido vehículo, en la medida en que lo utili-
za para obtener utilidades en su quehacer mercantil como empresa crediticia y en ese en-
tendido, es que en su condición de fiduciaria, responde solidariamente con el conductor y
no como de manera incorrecta se ha señalado en la impugnación, por ser una: “... empre-
sa dedicada al transporte de personas” (ver folio 647). Cabe aclarar sin embargo, que
dicha responsabilidad —acorde con todo lo antes expuesto— no está referida a
la totalidad de su patrimonio, sino al contenido del patrimonio autónomo consti-
tuido por la entidad para los efectos del contrato de fideicomiso (confrontar folios
325 a 331) y en ese sentido, corresponde declarar con lugar el recurso por el fondo. Se
casa parcialmente la sentencia —únicamente— en cuanto fija la responsabilidad solidaria
de la empresa F. M. M. S. A., que se entiende limitada al valor de los bienes por los que
se constituyó el fideicomiso. En todo lo demás, permanece incólume el fallo recaído en
autos”.

De la normativa y jurisprudencia antes mencionada puede extraerse lo


siguiente:

- Los bienes fideicomitidos constituyen un patrimonio autónomo apartado para los


propósitos del fideicomiso.
- Existe una trasmisión temporal del dominio sobre el bien dado en fideicomiso a fa-
vor del fiduciario.
- Propiedad fiduciaria implica un dominio imperfecto y revocable.
- Fiduciario administra y custodia los bienes dados en fideicomiso.
- La responsabilidad por daño ambiental es “propter rem” o sea ambulatoria e in-
herente a la propiedad de la cosa.
- Que a pesar de no existir norma expresa en el ordenamiento jurídico costarricense
que limite o restrinja de alguna forma la responsabilidad del fiduciario por daños a
terceros, la jurisprudencia se ha encargado del tema, disponiendo que la responsabili-
dad no está referida a la totalidad de su patrimonio, sino al contenido del patrimonio
autónomo constituido por la entidad para los efectos del contrato de fideicomiso.

En consecuencia, el deber de diligencia obligaría a la entidad financiera que


actúa como fiduciaria a cerciorarse si los bienes fideicomitidos contienen ele-
mentos o calidades susceptibles de originar daño ambiental, a ser diligente en su
administración y custodia, a incurrir en los gastos que sean necesarios con el fin
de evitar o impedir su incidencia en el deterioro ambiental, y en la medida de lo

El día en que muera el sol 


250

posible, descargar la responsabilidad sobre asegurador mediante la suscripción


de pólizas de responsabilidad civil que proteja el patrimonio autónomo del fidei-
comiso.

6. Responsabilidad por daño ambiental de las entidades financieras deriva-


do del contrato de leasing
6.1. Entidad financiera da en arrendamiento vehículo automotor y el arrendatario se
ve envuelto en accidente de tránsito donde es considerado autor responsable de la
colisión que genera daños ambientales
Para determinar la responsabilidad del arrendante por daños causados a terceros
a través del bien dado en alquiler (vehículo automotor) se hace necesario acudir a
la normativa general de responsabilidad civil referida a la materia de tránsito.
El artículo 7 de Ley de Tránsito por vías Públicas Terrestres, dispone que en
todo hecho de tránsito, en el cual se encuentre involucrado un vehículo, el pro-
pietario registral será el responsable civil objetivo de las consecuencias que se
deriven del uso, la manipulación, la posesión o la tenencia del vehículo, aun
cuando él no haya sido el conductor del vehículo y el responsable del hecho no
sea identificado en un proceso de tránsito; salvo que dicho propietario registral
demuestre haber vendido el automotor, por medio de escritura pública con fecha
anterior al hecho que se investiga. Para determinar la responsabilidad civil soli-
daria del propietario, la gestión se realizará, de conformidad con lo dispuesto en
el artículo 188 y siguientes de esta Ley.
Por su parte, el numeral 188 del mismo cuerpo normativo establece los
supuestos de responsabilidad solidaria del propietario registral respecto al con-
ductor:
Responderán solidariamente con el conductor:

a) El dueño de un vehículo que permita que lo conduzca una persona carente de la


respectiva licencia o bajo los efectos del licor o drogas enervantes.
b) Las personas físicas o jurídicas que, por cualquier título, exploten vehículos con fines
comerciales o industriales, incluyendo el transporte público.
c) El propietario que permita que las placas de su vehículo sean utilizadas por otro
vehículo al que no le han sido asignadas, o no las entregue a la Dirección General de
Transporte Público, para su custodia, si el vehículo al que le fueron asignadas, queda
imposibilitado permanentemente para circular.

Mario Peña Chacón


251

d) Toda persona física o jurídica que importe, ensamble, produzca o comercialice


vehículos automotores, en caso de que el accidente de tránsito tenga como causa la
omisión, en el vehículo o vehículos involucrados en el hecho de tránsito, de las res-
pectivas medidas de seguridad, comprendidas en el artículo 31 de esta Ley.
e) El dueño de un vehículo que obligue o permita la circulación con exceso de carga
por parte de vehículos de carga liviana y pesada, de acuerdo con los parámetros esta-
blecidos en la respectiva reglamentación.

Respecto a la responsabilidad civil de quienes “exploten” vehículos con fines


comerciales, la Sala Tercera de la Corte Suprema de Justicia, en la sentencia Nº
866 de las 10:30 horas del 30 de agosto de 2002 determinó:

“Basta señalar, que el artículo 187 de la Ley de Tránsito dispone la responsabilidad soli-
daria de las personas jurídicas que por cualquier título exploten vehículos con fines comer-
ciales. El término “exploten”, como forma verbal, es la conjugación en tercera persona plu-
ral, del verbo “explotar” que —entre sus diversas acepciones— significa: “... 2.- Sacar
utilidad de un negocio o industria en provecho propio..”. (Diccionario de la Real Academia
Española de la Lengua, décimo novena edición, p. 598, 1.970 Madrid); (la negrilla y la
cursiva son suplidas). En ese entendido, es evidente que la Financiera Más Por Menos
S.A., explota el referido vehículo, en la medida en que lo utiliza para obtener utilidades en
su quehacer mercantil como empresa crediticia y en ese entendido, es que en su condición
de fiduciaria, responde solidariamente con el conductor y no como de manera incorrecta se
ha señalado en la impugnación, por ser una: “... empresa dedicada al transporte de per-
sonas” (ver folio 647).

De lo anteriormente expuesto se extraen las siguientes conclusiones:35

- De acuerdo con la Ley de Tránsito por Vías Públicas terrestres y la jurisprudencia


que la informa, la regla general de responsabilidad civil del propietario del vehículo
causante de daños derivados de un accidente de tránsito de o un delito consiste en
que el dueño del automotor solamente responde con el valor del automóvil por los
daños materiales y morales causados al damnificado. Se trata de una responsabilidad
civil restringida que tiene fundamento normativo en los artículos 7, 189, 193 y 194

35
Al respecto puede consultarse a: LÓPEZ CASAL, Yury, “La Responsabilidad Civil Extracontrac-
tual del dueño del vehículo causante de un percance de tránsito o de un delito”, Revista Judicial
número 97, Costa Rica, accesible en la siguiente dirección:
http://www.poder-judicial.go.cr/escuelajudicial/revista%20judicial/revista%2097/index.htm

El día en que muera el sol 


252

de la Ley de Tránsito por vías Públicas Terrestres y con base en ellos la jurispruden-
cia ha indicado que el propietario solamente responde por los daños causados hasta
por el valor del automotor, el cual se constituye en una garantía total o parcial de la
indemnización que fije el Juez.
- La excepción a la regla general de responsabilidad civil restringida que la Ley de
Tránsito por vías Públicas Terrestres impone sobre el propietario del vehículo causan-
te del daño se encuentra en los supuestos que establece el numeral 188 de la Ley es-
pecial mencionada. En las hipótesis previstas en esa norma, el propietario del vehícu-
lo responde de manera solidaria (junto con el conductor del vehículo que fuera
encontrado culpable del accidente de tránsito o del delito), plena (con la universali-
dad de su patrimonio) y con el valor total de los daños que el juez le conceda al
damnificado.
- Requisito constitutivo de la responsabilidad civil objetiva que establece el numeral
1048 párrafo quinto del Código Civil y de la responsabilidad civil solidaria que esta-
blecen los artículos 188 inciso b) de la Ley de Tránsito por vías Públicas Terrestres y
137 inciso 1) del Código Penal de 1941, que son Reglas Vigentes sobre Responsabi-
lidad Civil según Ley N° 4891 del 8 de noviembre de 1971 es la explotación del
vehículo causante del percance de tránsito o del delito, explotación que impele la uti-
lización del automotor para obtener una ganancia, lucro o utilidad de un negocio o
industria en provecho propio. La explotación del automotor es un requisito que debe
probar el damnificado por tratarse de un hecho constitutivo de su pretensión resarci-
toria, de conformidad con el artículo 317 inciso 1) del Código Procesal Civil.

A raíz de lo anterior, siendo la entidad financiera la propietaria registral del


bien dado en arrendamiento y quien lo explota con fines de lucro, ésta sería obje-
tiva y solidariamente responsable junto con el arrendatario de los daños ambien-
tales generados como consecuencia del uso del bien arrendado, respondiendo
ambos con la universalidad de sus patrimonios, razón por la cual, el deber de
diligencia llevaría a las entidades financieras arrendantes de vehículos, a descar-
gar la responsabilidad sobre compañías aseguradoras mediante la suscripción de
pólizas de responsabilidad civil.

III. LA DEBIDA DILIGENCIA AMBIENTAL DE LAS ENTIDADES FINANCIERAS


EN COSTA RICA, OBSERVACIONES Y RECOMENDACIONES GENERALES PARA
SU CUMPLIMIENTO
Partiendo del hecho que los bancos son facilitadores de los recursos para activi-
dades, obras y proyectos susceptibles de ocasionar daños ambientales y que a la

Mario Peña Chacón


253

vez, en su normal giro comercial realizan una serie de actividades que podrían
afectarlo, y considerando:

- La introducción del concepto de responsabilidad social corporativa y las normas


ISO 26000;36
- Los Principios del Ecuador que integran la gestión social y ambiental a la financia-
ción de grandes proyectos de desarrollo;37
- La actual normativa ambiental sobre responsabilidad por daño ambiental;

36
La responsabilidad social es aquella que asegura la ética y la transparencia de una organización
ante el impacto de sus decisiones y actividades en la sociedad y el ambiente. La norma ISO 26000
establece siete principios para regir la responsabilidad social. Su aplicación es voluntaria y a dife-
rencia de las normas ISO 9000 y ISO 14000, no certifica la operación de una entidad. ISO
26000 es un estándar para la transparencia y la competitividad de cualquier organización. En su
principio número 4 dispone que se debe promover y aplicar medidas que eviten a la organización
impactar el ambiente. Si contamina, debe pagar por ello.
37
Los Principios de Ecuador son un conjunto de guías o directrices elaborados por los bancos que
rigen sus acciones en la gestión de temas sociales y ambientales ligados a la financiación de grandes
proyectos de desarrollo. Nacieron en el 04 de junio del 2003, cuando diez bancos de siete países
anunciaron su adopción. Los bancos suscriptores se comprometen a aplicar los Principios de ma-
nera global en todos los sectores industriales, principios que se basan en las políticas y guías del
Banco Mundial y de la Corporación Financiera Internacional (IFC), la agencia que los ha impul-
sado. Para su implementación y puesta en aplicación, cada uno de las entidades financiaras sus-
criptoras deben adoptar sus propias políticas y procesos internos. Los bancos se comprometen a
otorgar créditos únicamente para proyectos cuyos patrocinadores demuestren, a satisfacción del
banco, su capacidad y buena voluntad para adoptar ciertos procesos y asegurar que se ejecuten de
manera socialmente responsable y con buenas prácticas de dirección ambiental. Bajo los Principios
de Ecuador, los proyectos se catalogan en base a sus impactos sociales y ambientales en tres cate-
gorías: alto, medio y bajo impacto.
Los Principios Ecuatoriales fueron objeto de revisión en el año 2006 por parte de IFC, siendo los
principales cambios los siguientes:
• Los Principios se aplican a todas las financiaciones de proyectos con costos de capital superiores
a 10 millones de dólares. Este umbral se disminuyó de los anteriores 50 millones de dólares.
• Los Principios también se aplican ahora a las actividades de asesoría de financiación de pro-
yectos.
• Los Principios revisados ahora cubren específicamente mejoras o expansiones de proyectos exis-
tentes en los que los impactos ambientales o sociales adicionales son importantes.
• El enfoque para la aplicación de los Principios en países con altos estándares ambientales y
sociales se ha hecho más eficiente.
• Ahora se requiere a cada entidad financiera que haya adoptado los Principios Ecuatoriales que
informe el progreso y desempeño de la implementación de estos Principios anualmente.
• Los Principios Ecuatoriales revisados incluyen estándares sociales y ambientales más estrictos y
mejores, incluyendo estándares de consulta pública más sólidos.

El día en que muera el sol 


254

- Obligaciones “socio-ambientales” establecidas en la Ley Orgánica del Sistema Ban-


cario Nacional, Ley de Banca para el Desarrollo y otras normas propias del sector
financiero;
- Repercusiones económicas que acarrea el cierre temporal o definitivo de las activi-
dades financiadas por actuaciones u omisiones del cliente violatorias a la normas am-
bientales; o bien, la pérdida de valor de los bienes dados en garantía a raíz de un
evento de contaminación;
- La caída en la imagen y pérdida de reputación de las entidades financieras ante sus
clientes, acreedores, accionistas, administración pública y público en general a raíz de
la pérdida o disminución de solvencia del prestatario por inversiones imprevistas por
acontecimientos medioambientales adversos;

Hace necesario un reforzamiento sustancial del deber de diligencia ambiental


de las entidades financieras procurando que su gestión interna y externa sea
desarrollada de una forma social y ambientalmente responsable.
A continuación se exponen una serie de observaciones y recomendaciones ge-
nerales que facilitarían el cumplimiento del “due diligence ambiental” de las
entidades financieras.

1. La incorporación de cláusulas ambientales o “green clauses”


Las cláusulas ambientales condicionan la eficacia del contrato de préstamo, su
desembolso o mantenimiento, al cumplimiento por parte del deudor de los re-
querimientos exigidos por la normativa ambiental, así como de aquellos exigidos
por la propia política y procedimientos ambientales internos de la entidad finan-
ciera prestataria.
Mediante su estipulación dentro de los distintos contratos financieros, la en-
tidad crediticia se asegura:

- El cumplimiento de las leyes, reglamentos y permisos ambientales locales y esta-


tales.
- Control del uso efectivo de los recursos crediticios;
- La realización de inspecciones, auditorías ambientales, toma de seguros,38 etc.;

38
Mediante los seguros ambientales las empresas trasladan parcialmente a las aseguradoras los
riegos a los que se ven expuestas en sus actividades cotidianas que puedan alterar o menoscabar el
medio ambiente, a cambio de una prima. De esta forma la asunción de riesgos por los daños deri-

Mario Peña Chacón


255

- Vencimiento anticipado del plazo de la obligación crediticia ante incumplimientos


de la normativa ambiental o de cualquiera de las obligaciones ambientales pactadas
expresamente en el contrato financiero.

Este tipo de estipulaciones contractuales encuentran asidero jurídico en la


propia Ley Orgánica del Sistema Bancario Nacional,39 que específicamente en
su artículo 64 dispone que los planes de inversión de los créditos pueden ser
objeto de control por parte de los bancos, siendo que cuando éstos comprueben
que los fondos han sido destinados a fines distintos de los especificados sin que
hubiere mediado previo acuerdo u autorización expresa por parte del ente finan-
ciero, los bancos acreedores se encontrarían facultados a dar por vencido el plazo
de la obligación. Además, la misma norma autoriza a las entidades bancarias a
reglamentar las hipotecas que garanticen créditos abiertos, conforme a lo estipu-
lado en el artículo 414 del Código Civil.
El objetivo final de las cláusulas ambientales es el de prevenir el daño ambien-
tal que podrían eventualmente generar todas aquellas actividades, obras y proyec-
tos que gozan del financiamiento otorgado por parte del ente crediticio, y a la
vez, ser un escudo protector de la imputación de responsabilidad, en el entendido
que el reforzar su deber de diligencia convierte a la entidad financiera, ante un
suceso de daño ambiental causado por su deudor, en un tercero no colaborador y
por tanto, excluido de la responsabilidad solidaria y por omisión propia de la
materia ambiental.

2. Debida diligencia de las entidades financieras en el otorgamiento de


créditos
La adopción de una política y procedimientos ambientales internos dentro del
ente financiero tendría como resultado que su propia gestión, así como los pro-
yectos, obras o proyectos que financia, sean desarrollados de una forma social-

vados de una actividad intrínsecamente peligrosa corresponde a los responsables de la misma y no a


la víctima o, en último término, a la sociedad. Se trata de una alternativa mucho más limitada y
menos expedita que los fondos de compensación ambiental, ya que estos últimos permiten resolver
los problemas de daños por contaminación, aun los causados por el normal funcionamiento de las
instalaciones, por contaminación crónica, por contaminación originada en el pasado o por conta-
minación originada en una infracción a la ley, todos ellos generalmente excluidas de la cobertura
de los seguros por daño ambiental.
39
Número 1644 del 25 de septiembre de 1953.

El día en que muera el sol 


256

mente responsable y reflejar prácticas de gestión ambiental sanas y eficientes,


evitando a toda costa impactos ambientales y sociales negativos, o bien en el
peor de los casos, reduciéndolos, mitigándolos y compensándolos de manera
adecuada.
El fin último es la prevención del daño ambiental y la minimización de ries-
gos derivados de su responsabilidad, ello implicaría una prohibición total de fi-
nanciamiento de todas aquellas actividades, obras o proyectos riesgosos, conta-
minantes o contaminados, así como de toda participación en la operación de este
tipo de proyectos, ya sea como administrador, socio o copropietario.
La propia ley Orgánica del Sistema Bancario Nacional en sus numerales 73
y 108, prohíbe expresamente a los bancos comerciales:

- Realizar operaciones de crédito que en cualquier forma contravengan los preceptos


legales y reglamentarios;
- Participar directa o indirectamente en empresas agrícolas, industriales, comerciales
o de cualquier otra índole, y comprar productos, mercaderías y bienes raíces que no
sean indispensables para su normal funcionamiento.
- Otorgar créditos para industrias cuyo funcionamiento, a juicio exclusivo suyo, no
sea provechoso para la economía nacional o no presente posibilidades financieras
satisfactorias;
- Otorgar créditos cuando los promotores de la industria no posean la debida capaci-
dad industrial y técnica para su eficaz operación.

Por el contrario, la Ley Orgánica del Ambiente en su artículo 113 crea una
cartera crediticia dentro del Sistema Bancario Nacional destinada a financiar los
costos de la reducción de la contaminación de los procesos productos, y la ley del
Sistema de Banca para el Desarrollo40 impulsa y promueve el financiamiento de
proyectos viables y factibles técnica, económica, legal, financiera y ambiental-
mente, mediante la implementación de mecanismos crediticios, avales, garantías
y servicios no financieros y de desarrollo empresarial; otorgándole tratamiento
preferencial los proyectos viables y factibles que incorporen o promuevan el con-
cepto de producción más limpia, entendiéndose como una estrategia preventiva
integrada que se aplica a los procesos, productos y servicios, a fin de aumentar la
eficiencia y reducir los riesgos para los seres humanos y el ambiente.

40
Número 8634 del 23 de abril de 2008.

Mario Peña Chacón


257

La debida diligencia ambiental obliga al ente financiero a tomar acciones pre-


ventivas previas al otorgamiento del crédito, durante su vigencia e incluso, du-
rante su ejecución judicial o extrajudicial.

2.1. Previo al otorgamiento

- Exigir información sobre destino del crédito;


- Determinar si la actividad, obra o proyecto a financiar es viable y factible técnica,
económica, legal, financiera y ambientalmente;
- Corroborar que el solicitante posea la debida capacidad industrial y técnica para su
eficaz operación;
- Determinar si la actividad, obra o proyecto es sujeta a realización de un Evaluación
de Impacto Ambiental (EIA), así como todos los permisos y licencias ambientales
requeridos;
- Exigir la obtención de todos y cada uno de los permisos ambientales necesarios para
realizar la actividad, obra o proyecto propuesto;
- Exigir declaraciones juradas y garantías respecto al cabal cumplimiento de la nor-
mativa ambiental;
- Imponer cláusulas verdes dentro del contrato financiero que prevean el vencimiento
anticipado de la obligación crediticia ante el incumplimiento de la normativa ambien-
tal o de las obligaciones ambientales contraídas en el mismo contrato crediticio.

2.2. Durante la vigencia del crédito

- Inspeccionar y darle seguimiento continuo y sistemático a la actividad, obra o pro-


yecto incluyendo el cierre de operaciones, con el fin de corroborar la aplicación de los
fondos y cumplimientos ambientales tanto de la normativa como de los compromisos
adquiridos contractualmente mediante las cláusulas ambientales;
- Requerir la presentación sistemática de los informes ambientales (realizados por el
regente o responsable ambiental del proyecto) durante las obras y hasta la cancelación
del crédito;
- Llevar un control de la vigencia de todos y cada uno de los permisos y licencias am-
bientales exigidos por la normativa ambiental;
- En la medida de lo posible exigir la contratación de seguros de responsabilidad civil.

El día en que muera el sol 


258

2.3. Durante la ejecución del crédito

- Obrar como “buen padre de familia” respecto a los bienes en posesión a raíz de De-
pósito Judicial;
- No utilizar la cosa dada en depósito;
- Dar aviso al depositante (juez) sobre perturbaciones a la posesión o despojo de la co-
sa dada en depósito;
- Evitar e impedir que la cosa dada en depósito cause daños ambientales;
- Investigar previo a adjudicación de un bien judicial o extrajudicialmente si contiene
elementos o calidades susceptibles de originar daño ambiental;
- Ejercer estricto control sobre los bienes adjudicados (acción y omisión) durante el
periodo previo a su venta;
- Informar al comprador del bien de los elementos susceptibles de originar daños
ambientales.

3. Debida diligencia durante el ejercicio del contrato de depósito (judicial o


contractual) o la tenencia temporal de bienes contaminantes o contaminados.
Dado que el depositario (entidad financiera) asume todos los riesgos de la cosa
dada en depósito una vez que aceptó y recibió el depósito, la debida diligencia lo
obliga a:

- Obrar como “buen padre de familia” respecto a los bienes en posesión a raíz de De-
pósito Judicial;
- No usar la cosa dada en depósito;
- Dar aviso al depositante (juez) sobre perturbaciones a la posesión o despojo de la
cosa;
- Evitar e impedir que la cosa dada en depósito cause daños ambientales (gastos de
conservación);
- Incurrir en todos aquellos gastos con el fin de prevenir y evitar que la cosa dada en
depósito cause daño ambiental.

El deber de diligencia también se extiende a la autoridad judicial, quien debe


determinar, previo a otorgar en depósito, si el bien es susceptible de causar daños
ambientales, y escoger a la persona idónea para su conservación y cuidado, caso
contrario, el juez, el Poder Judicial y el depositario, serían solidariamente res-
ponsables del daño que llegase a acontecer.

Mario Peña Chacón


259

4. Debida diligencia al adjudicarse judicial o extrajudicialmente bienes mue-


bles o inmuebles
Previo a la adquisición judicial o extrajudicial de bienes muebles o inmuebles, la
entidad crediticia debe cerciorándose que los mismos no contaminen o se en-
cuentran contaminados, o bien, poseen características que los haga susceptibles
de causar daños al medio ambiente, ya que mediante su compra/adjudicación se
adquiere a la vez, la responsabilidad sobre los mismos y con ello, el deber de re-
composición ambiental.
De esta forma, el deber de diligencia exige a las entidades financieras ejercer
un estricto control, fiscalización y monitoreo sobre los bienes muebles o inmue-
bles que lleguen a formar parte de su patrimonio, independientemente que su
dominio y administración sea temporal, caso contrario, les sería extensiva la
responsabilidad solidaria por daño ambiental, en este caso por omisión.

5. Debida diligencia al vender bienes


Tanto el principio de buena fe como la debida diligencia, obligan a la entidad
financiera a informarle al comprador del estado de la cosa, previo a la celebración
de la compra-venta, y a ponerlo sobre aviso respecto a los problemas ambientales
que posee o puede llegar a generar.

6. Debida diligencia al actuar como fiduciario o fideicomitente


El deber de diligencia obliga a la entidad financiera que actúa como fiduciaria a
cerciorarse si los bienes fideicomitidos contienen elementos o calidades suscepti-
bles de originar daño ambiental, a ser diligente en su administración y custodia,
a incurrir en los gastos que sean necesarios con el fin de evitar o impedir su inci-
dencia en el deterioro ambiental, y en la medida de lo posible, descargar la res-
ponsabilidad sobre asegurador mediante la suscripción de pólizas de responsabili-
dad civil que proteja el patrimonio autónomo del fideicomiso.
Además, cuando actúe como fideicomitente, debe de exigir al fiduciario el fiel
cumplimiento de sus obligaciones y pedir su remoción cuando proceda, caso
contrario, se le extendería la responsabilidad por daño ambiental

El día en que muera el sol 


260

7. Debida diligencia al actuar como arrendante en contrato de leasing


Al estado actual de la responsabilidad contemplada en la Ley de Tránsito, el
deber de diligencia llevaría a descargar la responsabilidad sobre compañías asegu-
radoras mediante la suscripción de pólizas de responsabilidad civil.
A manera conclusión, se considera de vital importancia potenciar el “due dili-
gence ambiental” de las entidades financieras procurando que su propia gestión,
así como los proyectos que financian, sean desarrollados de una forma social-
mente responsable y reflejen prácticas de gestión ambiental sanas y eficientes,
evitando a toda costa impactos ambientales y sociales negativos, o bien su signi-
ficativa reducción, mitigación y compensación.

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Derecho Ambiental y Urbanístico de la Universidad de Limoges y Universi-
dad Católica de Paraguay.

El día en que muera el sol 


MARISOL ANGLÉS HERNÁNDEZ∗

La ciudadanía étnica ambiental

El espejo indígena es aquel en el que muchos mexica-


nos evitamos mirarnos.

1. INTRODUCCIÓN
La construcción de la ciudadanía étnica en México es una lucha que encuentra
su fundamento en el reclamo organizado de las comunidades y pueblos origina-
rios por el respeto de sus derechos en un marco nacional, es decir, los indígenas
exigen su reconocimiento y trato como verdaderos ciudadanos mexicanos.
En este estudio revisamos el cumplimiento sobre la obligación de realizar
consultas a las comunidades y pueblos originarios, así como la posibilidad que
ellos tienen de accionar en materia ambiental; a tales fines, revisamos la norma-
tiva internacional y nacional, así como el aparato jurídico-institucional desarro-
llado para consultarles y lograr su participación eficaz en la toma de decisiones
de carácter ambiental.
Para los efectos del trabajo nos acogemos a las nociones propuestas por el re-
lator especial de la Subcomisión de Prevención y Protección de las Minorías,
quien define a las comunidades, los pueblos y las naciones indígenas como:

“[…] los que teniendo una continuidad histórica con las sociedades anteriores a la
invasión y precoloniales que se desarrollaron en sus territorios, se consideran distin-
tos de otros sectores de las sociedades que ahora prevalecen en esos territorios o en
partes de ellos. Constituyen ahora sectores no dominantes de la sociedad y tienen la
determinación de preservar, desarrollar y transmitir a futuras generaciones sus terri-
torios ancestrales y su identidad étnica como base de su existencia continuada como


Doctora en Derecho, “Programa Derecho Ambiental”, Universidad de Alicante, España,
Académica del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, marisol.angles@yahoo.com.mx
266

pueblo, de acuerdo con sus propios patrones culturales, sus instituciones sociales y
sus sistemas legales. De manera individual, el indígena es la persona que pertenece a
un pueblo indígena por autoidentificación, que cuenta con el reconocimiento y acep-
tación de ese grupo como uno de sus miembros”.1

Sin duda, justificaciones para analizar la emergencia de la ciudadanía étnica


ambiental en México sobran, en esta ocasión sólo referimos dos, ambas relacio-
nadas con la diversidad. En primer término, tenemos que México se ubica entre
los primeros cinco lugares en el mundo en diversidad lingüístico-cultural, nada
menos que con 62 grupos étnicos.2 El porcentaje de la población indígena de
México representaba en el año 2000 el 7.1% del total de la población nacional.3
En el año 2005, el porcentaje nacional de la población hablante de lenguas indí-
genas representaba el 6.7%.4 En segundo lugar, México es uno de los países
megadiversos, ya que alberga en su territorio cerca del 12% de las especies ani-
males y vegetales conocidas del mundo,5 muchas de ellas son endémicas.
Si conjugamos estas razones, percibimos claramente la necesidad de garanti-
zar la participación eficaz de los indígenas en la toma de decisiones de carácter
público que atañen al medio ambiente y sus recursos; pues debido a la margina-
ción a la que fueron sometidos las comunidades y pueblos originarios, resulta
que la mayoría de ellos se encuentra asentada en zonas de importancia ecológica
por su gran biodiversidad y por los recursos susceptibles de aprovechamiento;
mismos que recientemente han despertado el interés tanto del Estado como de
las grandes empresas para acceder a ellos, hecho que motiva en muchas ocasiones
que los indígenas sean desplazados de sus lugares de origen a causa del desarrollo

1
MARTÍNEZ COBO, J. R., Estudio del problema de la discriminación contra las poblaciones indígenas,
Vol. V, Conclusiones, propuestas y recomendaciones, Nueva York, Naciones Unidas, 1987,
E/CN.4/Sub.2/1986/7, Add.4, tomado de Sánchez, Consuelo, Los pueblos indígenas: del indige-
nismo a la autonomía, México, Siglo XXI, 1999, p. 159.
2
Estrategia de Conservación para el Desarrollo 2007-2012, México, Comisión Nacional de Áreas
Naturales Protegidas, 2007, p. 7.
3
Cfr. INEGI, La población indígena en México, México, Instituto Nacional de Estadística, Geo-
grafía e Informática, 2004, p. 4.
4
Cfr. INEGI, Perfil sociodemográfico de los Estados Unidos Mexicanos, México, Instituto Nacional
de Estadística, Geografía e Informática, 2008, p. 69.
5
SEMARNAT, ¿Y el medio ambiente? Problemas en México y en el Mundo, México, Secretaría del
Medio Ambiente y Recursos Naturales, 2007, pp. 62-63.

Marisol Anglés Hernández


267

de proyectos de gran envergadura,6 con las consecuentes implicaciones de des-


membración del grupo y pérdida de la identidad, cultura y biodiversidad.
En lo relativo al término ciudadanía queda claro que aún la ciudadanía social,
que incorpora cuestiones tales como el goce de garantías y derechos sociales,
económicos y culturales,7 es una noción cuyo contenido se limita a la actuación
y goce de derechos de determinadas personas que cumplen con ciertos requisitos
cualitativos. Actualmente, el concepto ciudadanía exige una conformación hete-
rogénea, a fin de lograr la igualdad en la diferencia.8 Así, coincidimos con Kym-
licka al sostener que la ciudadanía debe permitir el ejercicio de derechos diferen-
ciados en función de la pertenencia cultural, lo que conduciría a lograr la igual-
dad entre los grupos mayoritarios y minoritarios.9

2. EL RECONOCIMIENTO INTERNACIONAL DE LOS DERECHOS A LA


CONSULTA Y PARTICIPACIÓN INDÍGENA Y SU VINCULACIÓN CON LA
PROTECCIÓN DEL MEDIO AMBIENTE
El trabajo internacional relacionado con la protección de las comunidades y pue-
blos originarios se remonta al año 1921, con el estudio sobre las condiciones de
los trabajadores indígenas;10 a este esfuerzo siguieron algunos otros, pero espe-
cialmente nos interesa mencionar que en el año 1957 fue adoptado el Convenio
107, relativo a la protección e integración de las poblaciones indígenas y de otras
poblaciones tribales y semitribales en los países independientes; este instrumen-
to, que en el fondo pretendía incorporar a estos grupos a los sistemas jurídicos
tradicionales, fue revisado en 1989 y dio lugar a la adopción del Convenio 169
de la Organización Internacional del Trabajo sobre Pueblos Indígenas y Tribales
en Países Independientes con una tendencia totalmente distinta encaminada a

6
Cfr. Naciones Unidas, Informe sobre Desarrollo Humano 2009; Superando barreras, movilidad y
desarrollo humanos, Nueva York, Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, 2009, p.
72.
7
PÉREZ LUÑO, A. E., Derechos humanos, estado de derecho y constitución, 8ª ed., Madrid, Tecnos,
2003, pp. 88 y ss.
8
Un interesante debate teórico sobre la ciudadanía puede verse en KYMLICKA, Will y WAYNE,
Norman, “El retorno del ciudadano. Una revisión de la producción reciente en teoría de la ciuda-
danía”, Cuadernos del CLAEH, Montevideo, año 20, núms. 2-3, 1996, pp. 81-112.
9
KYMLICKA, W., Ciudadanía multicultural, Barcelona, Paidós, 1996, pp. 72 y 76.
10
Cfr. ORDÓÑEZ CIFUENTES, J. E. R., “Constitucionalidad de los derechos de los pueblos indíge-
nas. Análisis interdisciplinario”, Revista de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales, Universidad
de San Carlos de Guatemala, Guatemala, no. 13, julio-diciembre de 2004, p. 45.

El día en que muera el sol 


268

garantizar el respeto a sus formas de organización, usos, costumbres y sistemas


normativos propios. Además de este último, que por su importancia revisaremos
con más detalle, a la fecha contamos con otros instrumentos jurídicos interna-
cionales, tanto vinculantes como declarativos, que reconocen los derechos
humanos de los indígenas a la consulta y participación, ambos elementos intrín-
secos de la ciudadanía étnica.
En principio, estos derechos encuentran su fundamento en las normas inter-
nacionales de derechos humanos, entendidos éstos como los privilegios que posee
el ser humano por el simple hecho de serlo, concomitantes a su naturaleza propia
y dignidad. Se trata de derechos inherentes a la persona humana, anteriores al
Estado, que encuentran reconocimiento por la sociedad política,11 pero que re-
quieren de su positivización para producir consecuencias jurídicas.
En este sentido, la Carta de las Naciones Unidas, adoptada en 1945, se refie-
re, en su artículo 55, inciso c, al respeto universal y efectivo de los derechos
humanos y de las libertades fundamentales para todos, sin distinción alguna.12
Reconocimiento que es retomado por la Declaración Universal de los Derechos
del Hombre de 1948 y por el Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Polí-
ticos de 1966.13
Por su parte, la Declaración sobre las Personas Pertenecientes a las Minorías
Nacionales o Étnicas, Religiosas o Lingüísticas, de 1992, insta, en su artículo
4º, a los estados a adoptar las medidas necesarias para garantizar que las perso-
nas pertenecientes a minorías puedan ejercer plena y eficazmente todos sus dere-
chos humanos y libertades fundamentales sin discriminación alguna.
Vale apuntar que el derecho a la consulta adquiere su verdadera dimensión en
el marco del movimiento democratizador en el que el fenómeno participativo se

11
TROVEL Y SIERRA, A., Los derechos humanos, Madrid, Tecnos, 1968, p. 11.
12
Carta de las Naciones Unidas y Estatuto de la Corte Internacional de Justicia, Nueva York, Na-
ciones Unidas, 1978, p. 5.
13
“Toda persona tiene los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción
alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen
nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición”, artículo 2.1, Decla-
ración Universal de Derechos del Hombre, Nueva York, Naciones Unidas, 1949, pp. 4-6. Todos los
ciudadanos gozarán sin ninguna distinción y sin restricciones indebidas, del derecho y oportunidad
a participar en la dirección de los asuntos públicos, directamente o por medio de representantes
libremente elegidos (artículo 25, inciso a), Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos,
Nueva York, Naciones Unidas, 1978.

Marisol Anglés Hernández


269

expande14 y cobra mayor sentido en nuestros días bajo el fundamento de un Es-


tado social y democrático de derecho, el cual legitima la actuación de las admi-
nistraciones públicas15 y fomenta la ideología participativa16 que considera las
distintas expresiones sociales resultado de una realidad compleja que involucra
factores de toda índole.17
Así, en el ejercicio de la democracia participativa, las exigencias ciudadanas
nutren las plataformas y reivindicaciones políticas de las organizaciones de la
sociedad civil, las cuales, cada vez con mayor frecuencia, inciden en los procesos
políticos, económicos y sociales, entre los que se incluye la defensa del ambien-
te,18 misma que ha sido asumida como compromiso y obligación ya no sólo de
los entes gubernamentales, sino de la colectividad en su conjunto.
La aceleración de este proceso de participación se debe a una concatenación
de, al menos, siete factores:19 1) la tendencia global a la democratización; 2) la
adopción del nuevo paradigma del desarrollo sostenible a través de los instrumen-
tos internacionales; 3) el movimiento ambiental internacional que impulsa la
participación pública; 4) la incorporación de los mecanismos de participación
pública como parte de los requerimientos para otorgar financiamiento interna-
cional; 5) la incorporación de la participación pública en el catálogo de los dere-
chos humanos como un derecho político; 6) el reconocimiento, cada vez mayor,
de los derechos de los indígenas y de las comunidades locales, y 7) la internet, la

14
Cfr. PÉREZ MORENO, A., “Crisis de la participación administrativa”, Revista de Administración
Pública, Madrid, núm. 119, mayo-agosto, 1989, pp. 91-132.
15
Cfr. DELGADO BARRIO, J., “Reflexiones sobre el artículo 106.1 CE: El control jurisdiccional de
la Administración y los principios generales del Derecho”, en Martín-Retortillo, S. (coord.), Estu-
dios sobre la Constitución Española, Homenaje al Profesor Eduardo García de Enterría, Madrid,
Civitas, 1991, T. III, pp. 2321-2322.
16
Cfr. GARCÍA DE ENTERRÍA, E. y FERNÁNDEZ, T.,R., Curso de derecho administrativo, 3ª ed.,
Madrid, Civitas, 1991, T. II, p. 84.
17
Cfr. MACÍAS G., L. F., “Aspectos jurídicos de la participación ciudadana en la gestión ambien-
tal en Colombia”, Medio Ambiente & Derecho. Revista Electrónica de Derecho Ambiental, Sevilla,
núm. 5, junio, 2001.
18
GONZÁLEZ GAUDIANO, E., “Educación para la ciudadanía ambiental”, Interciencia, Caracas,
Vol. 28, núm. 10, octubre de 2003, p. 614.
19
Cfr. PRING, G. (R.) y NOÉ, S. Y., “The emerging international law of public participation
affecting global mining, energy, and resources development”, en ZILLMAN, D. N., LUCAS, A. R. y
PRING, G. (eds.), Human Rights in Natural Resource Development; Public participation in the Sus-
tainable Development of Mining and Energy Resources, New York, Oxford University Press, 2002,
p. 13.

El día en que muera el sol 


270

cual facilita la posibilidad de la sociedad de obtener y difundir la información,


subsanándose algunas de las barreras para la participación en temas de interés
público.
Ahora bien, a qué nos referimos cuando hablamos de consulta y participación
de las comunidades y los pueblos originarios. La primera significa que el gobier-
no y demás entidades públicas pongan en la mesa los problemas que afectan la
vida de los indígenas y que ambas partes lleguen a un acuerdo sobre el asunto en
cuestión; bien trátese de la explotación de recursos naturales, el desarrollo de
proyectos de infraestructura que afecten sus tierras y territorios, la adopción de
instrumentos normativos que alteren su vida y, entre otros, sus costumbres.20
Mientras que, la participación de los indígenas implica que éstos sean consi-
derados por los gobiernos como parte integrante de los programas que deseen
implementar, desde el momento mismo de la planeación y hasta la ejecución,
pero con una visión incluyente que garantice su contribución a la creación, ma-
nejo y ejecución de políticas y programas que les afecten; por ejemplo, los decre-
tos de áreas naturales protegidas y sus planes de manejo.21
En concreto, el objetivo de celebrar consultas consiste en obtener el consen-
timiento o el acuerdo de los indígenas que puedan verse afectados por las deci-
siones que van a adoptarse. Por tanto, las consultas deben realizarse de buena fe
y en las etapas iniciales de la elaboración o planificación de la medida propuesta
a fin de que las comunidades y pueblos originarios puedan participar efectiva-
mente, legitimándose así la adopción de decisiones.
En este sentido, la Conferencia Mundial de Derechos Humanos de Viena,
celebrada en 1993, reconoce la dignidad intrínseca y la contribución de los indí-
genas al desarrollo y pluralismo de la sociedad y reitera la determinación de ga-
rantizarles el bienestar económico, social y cultural, así como el disfrute de los
beneficios de un desarrollo sostenible. “Los estados deben garantizar la total y

20
Cfr. MENDOZA ANTÚNEZ, C. A., “Los derechos de los pueblos indígenas en el marco del Dere-
cho Internacional”, en Procuraduría General de la República, Debido Proceso para Indígenas,
México, Programa de Cooperación Unión Europea-México, Fortalecimiento y Modernización de
la Administración de Justicia en México, 2006, p. 41.
21
Ídem.

Marisol Anglés Hernández


271

libre participación de las poblaciones indígenas en todos los aspectos de la socie-


dad, en particular en las cuestiones que les conciernan”.22
Sin duda, el referente obligado en estos temas es el Convenio 169 de la
Organización Internacional del Trabajo sobre Pueblos Indígenas y Tribales en
Países Independientes,23 ya que se trata de un instrumento jurídicamente vincu-
lante que aborda, entre otras, la participación de los indígenas en lo relativo a la
protección de sus derechos, adopción de medidas para allanar las nuevas condi-
ciones de vida y trabajo, proyectos de desarrollo, programas de explotación de
recursos naturales (minerales, hídricos o de otro tipo en sus tierras); fortaleci-
miento y fomento de actividades tradicionales y programas de educación (artícu-
los 2.1, 5.c, 7.2, 15.2, 23.1, 27.2).
Este Convenio también regula, como elemento previo a la participación, la
consulta de los indígenas, la cual deberá hacerse de buena fe y de manera apro-
piada a las circunstancias para poder llegar a acuerdos respecto de todo lo que les
afecte. Serán sometidos a consulta: la explotación de los recursos naturales exis-
tentes en las tierras indígenas, incluso si son propiedad del Estado; lo concer-
niente a la enajenación de tierras o transmisión de derechos sobre ellas; los pro-
gramas de formación, instituciones y medios relativos a la educación (artículos
6.2, 15.2, 17.2, 22.3, 27.3 y 28).
De conformidad con el informe del relator especial para los derechos y liber-
tades fundamentales de los pueblos Indígenas, “el deber de los estados de celebrar
consultas con los pueblos indígenas en los procesos de decisiones que los afecten
tiene por objeto poner fin al modelo histórico de exclusión del proceso de adop-
ción de decisiones”; […] deber que deriva del derecho primordial de los pueblos

22
Declaración de Viena, adoptada en la Conferencia Mundial de Derechos Humanos, Viena, 1993.
Entre los antecedentes de estos derechos encontramos lo consagrado en la Convención internacional
sobre la eliminación de todas las formas de discriminación racial, adoptada el 21 de diciembre de 1965
y en vigor a partir del 4 de enero de 1969, cuyo artículo 5º, inciso c), afirma que los Estados
partes se comprometen a prohibir y eliminar la discriminación racial en todas sus formas y a ga-
rantizar el derecho de toda persona a la igualdad ante la ley, sin distinción de raza, color y origen
nacional o étnico, particularmente en el goce de los derechos políticos, en particular […] el de
participar en el gobierno y en la dirección de los asuntos públicos en cualquier nivel […].
23
Adoptado en la ciudad de Ginebra, Suiza, durante la Septuagésima Sexta Reunión de la Confe-
rencia General de la Organización Internacional del Trabajo, cfr. Diario Oficial de la Federación,
México, 3 de agosto de 1990.

El día en que muera el sol 


272

indígenas a la libre determinación y de los principios conexos de democracia y


soberanía popular”.24
Por su parte, la Comisión de Expertos en Aplicación de Convenios y Reco-
mendaciones de la OIT25 ha considerado que el contenido del artículo 6º del
Convenio 169 constituye el pilar que permite la aplicación de sus demás disposi-
ciones. “La consulta es el instrumento previsto por el Convenio para institucio-
nalizar el diálogo, asegurar procesos de desarrollo incluyentes y prevenir y resol-
ver conflictos. La consulta en los términos previstos por el Convenio intenta
armonizar intereses a veces contrapuestos mediante procedimientos adecua-
dos”.26 Se trata de una herramienta jurídica que intenta frenar la discrecionali-
dad y arbitrariedad del Estado y de la iniciativa privada en los territorios indíge-
nas, en tanto permite a las comunidades y pueblos originarios emitir su opinión
y tomar parte en los procesos de toma de decisiones que les pueden afectar,
asimismo, les permite determinar sus prioridades en lo que a su desarrollo se
refiere.27
En la medida en que los pueblos y comunidades originarios sean consultados
efectivamente, se avanzará en la inclusión, el abuso del poder y la arbitrariedad
serán superados y la participación pasará de la ficción a la realidad con la finali-
dad de adoptar acuerdos que concilien los intereses de las comunidades y pueblos
originarios con los privados y/o públicos.
De acuerdo con las observaciones del Relator Especial de Naciones Unidas,
James Anaya, sin la adhesión de las comunidades y los pueblos indígenas, conse-
guida mediante consultas en las primeras etapas de la elaboración de las iniciati-

24
Cfr. ANAYA, J., Promoción y protección de todos los derechos humanos, civiles, políticos, económicos,
sociales y culturales, incluido el derecho al desarrollo. Informe del Relator Especial sobre la situación de
los derechos humanos y las libertades fundamentales de los indígenas, Ginebra, Naciones Unidas,
Consejo de Derechos Humanos, 2009, pp. 15-16.
25
La Comisión de Expertos es un órgano jurídico encargado de examinar el grado de aplicación de
los convenios y las recomendaciones por parte de los Estados miembros de la OIT.
26
Cfr. CEACR: Observación individual sobre el Convenio sobre pueblos indígenas y tribales,
1989 (núm. 169) Guatemala (ratificación: 1996) Publicación: 2006, disponible en http://www.
oit.org/ilolex/cgi-lex/singles.pl?query=062006GTM169@ref&chspec=06
27
Cfr. GUTIÉRREZ RIVAS, R., “Derecho a la consulta de los pueblos indígenas en México: Un
primer acercamiento”, en FERRER MAC-GREGOR, E. y ZALDÍVAR LELO DE LARREA, A. (coords.),
La ciencia del derecho procesal constitucional; Estudios en homenaje a Héctor Fix-Zamudio en sus
cincuenta años como investigador del derecho, México, UNAM, Instituto de Investigaciones Jurídi-
cas, 2008, T. XII, p. 540.

Marisol Anglés Hernández


273

vas públicas, la eficacia de los programas gubernamentales, incluso los que se


proponen beneficiar específicamente a los pueblos indígenas, puede verse menos-
cabada, ya que, generalmente, la falta de una consulta apropiada lleva a situacio-
nes conflictivas28 y, últimamente, se ha logrado la paralización o reorientación
del proyecto inicial.
En cuanto a la metodología para llevar a cabo las consultas, el artículo 34
permite la flexibilidad. “Para que la consulta sea «apropiada» debe ajustarse a las
exigencias propias de cada situación y ser útiles, sinceras y transparentes”.29 No
necesariamente la consulta implica llegar a consensos, mas sí debe garantizar que
los intereses y necesidades de las comunidades y pueblos originarios sean consi-
derados en la decisión que se adopte.30
Por lo que hace a la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos
de los Pueblos Indígenas,31 ésta insta a los estados a celebrar consultas y coope-
rar de buena fe con los pueblos indígenas interesados por medio de sus institu-
ciones representativas antes de adoptar y aplicar medidas legislativas o adminis-
trativas que los afecten, a fin de obtener su consentimiento libre, previo e infor-
mado. Este deber se relaciona con desplazamientos, actividades culturales,
prácticas contra la discriminación, protección de menores, protección de la salud
y del medio ambiente, proyectos de desarrollo y explotación de recursos (artículos
10, 11, 15, 17, 19, 29, 30, 32, 36 y 38).
Esta Declaración también promueve la participación plena de los indígenas
en la vida política, económica, social y cultural del Estado; así como en la adop-
ción de decisiones que afecten sus derechos y en la elaboración y determinación
de los programas que les conciernen (artículos 5, 18, 19 y 23). De igual forma,
se refiere al derecho a las tierras, los territorios y recursos de acuerdo a la propie-
dad tradicional o cualquier otra forma de ocupación o utilización tradicional; a
poseerlos, utilizarlos, desarrollarlos y controlarlos; así como a mantener su rela-
ción espiritual con ellos y a la reparación por las tierras o los recursos confisca-
dos, tomados, ocupados, utilizados o dañados sin su consentimiento (artículos
25, 26 y 28.1).

28
ANAYA, J., Promoción y protección de todos los derechos humanos, …, op. cit., p. 13.
29
OIT, Convenio Número 169 sobre Pueblos Indígenas y Tribales: Un Manual, Ginebra, Organiza-
ción Internacional del Trabajo, 2003, p. 17.
30
ANAYA, J., Los pueblos indígenas en el Derecho Internacional, Madrid, Trotta, 2005, p. 235.
31
Adoptada en Nueva York, el 13 de septiembre de 2007.

El día en que muera el sol 


274

De manera puntual se dispone que los estados deban establecer y aplicar con
la debida participación de los indígenas un proceso abierto y transparente para
reconocer leyes, costumbres y sistemas de tenencia de la tierra tradicionales (artí-
culo 27). Resulta relevante el artículo 32, al señalar que los pueblos indígenas
tienen derecho a determinar y elaborar las prioridades y estrategias para el desa-
rrollo o la utilización de sus tierras o territorios y otros recursos.
La participación de las comunidades en la definición de su propio modelo de
desarrollo considera que el desarrollo sostenible es endógeno, por lo que cada
grupo humano debe participar de manera protagónica en el planteamiento de sus
necesidades, la definición de sus objetivos y el establecimiento de controles cultu-
rales que permitan conciliar los programas de desarrollo con la idiosincrasia de
cada comunidad.32
Aunque el Proyecto de Declaración Americana sobre los Derechos de los
Pueblos Indígenas,33 como su nombre lo indica, aún no tiene carácter definitivo,
pese a más de una década de negociaciones en el seno de la Comisión Interame-
ricana de Derechos Humanos, revisamos su contenido porque de ser adoptado
sustentaría la participación y consulta informadas de los indígenas en esta región
del globo.
Así, en el artículo XIII, apartados 2 y 4, el Proyecto dispone que: “los pue-
blos indígenas tienen derecho a ser informados de medidas que puedan afectar su
medio ambiente, incluyendo información que asegure su efectiva participación
en acciones y decisiones de política que puedan afectarlo”; asimismo, tienen
derecho de participar plenamente en la formulación, planeamiento, ordenación y
aplicación de programas gubernamentales para la conservación de sus tierras,
territorios y recursos.
El Proyecto alude en su artículo XXI al derecho al desarrollo, por tanto, los
estados reconocen el derecho de los pueblos indígenas a decidir democráticamen-
te respecto a los valores, objetivos, prioridades y estrategias que presidirán y

32
Cfr. NOVO, M., “La Educación Ambiental formal y no formal: Dos sistemas complementarios”,
Revista Iberoamericana de Educación, Washington, D. C., núm. 11, mayo-agosto, 1996, p. 88.
33
En la Décima Reunión del Grupo de Trabajo encargado de elaborar el Proyecto de Declaración
Americana sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, realizada del 23 al 27 de abril de 2007,
en La Paz, Bolivia, se reafirma el mandato del grupo de trabajo para que continúe sus reuniones
de negociación para la búsqueda de consensos con el fin de culminar la redacción del Proyecto de
Declaración, aprobado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos el 26 de febrero de
1997.

Marisol Anglés Hernández


275

orientarán su desarrollo, aun cuando los mismos sean distintos a los adoptados
por el Estado nacional o por otros segmentos de la sociedad. Los pueblos indíge-
nas tendrán derecho sin discriminación alguna a obtener medios adecuados para
su propio desarrollo de acuerdo a sus preferencias y valores, y a contribuir a
través de sus formas propias, como sociedades distintivas, al desarrollo nacional y
a la cooperación internacional.
A tales fines, salvo que circunstancias excepcionales justifiquen el interés
público, los estados tomarán las medidas necesarias para que las decisiones refe-
ridas a todo plan, programa o proyecto que afecte derechos o condiciones de vida
de los pueblos indígenas se adopten con el consentimiento y participación libre e
informada de dichos pueblos; que se reconozcan sus preferencias al respecto y
que no se incluya provisión alguna que pueda tener como resultado efectos nega-
tivos para dichos pueblos.
En lo tocante a la consulta, el Proyecto, en su artículo XIII, apartado 7, se-
ñala que cuando el Estado declare un territorio indígena como área protegida, y
en el caso de tierras y territorios bajo reclamo potencial o actual por pueblos
indígenas y de tierras sujetas a condiciones de reserva de vida natural, las áreas de
conservación no deben ser sujetas a ningún desarrollo de recursos naturales sin el
consentimiento informado y la participación de los pueblos interesados.
También se refiere en su artículo XVII a la inclusión en las estructuras orga-
nizativas estatales, de instituciones y prácticas tradicionales de los pueblos indí-
genas, en consulta y con el consentimiento de ellos. De forma complementaria,
las instituciones relevantes estatales que sirvan a los pueblos indígenas serán
diseñadas en consulta y con la participación de los pueblos interesados para re-
forzar y promover su identidad, cultura, tradiciones, organización y valores.
Es necesario señalar que en el artículo XVIII, sobre las formas tradicionales
de propiedad y supervivencia cultural, se hace referencia a uno de los aspectos
medulares en materia indígena, el desplazamiento. Así, el apartado 6, dispone
que: “A menos que justificadas circunstancias excepcionales de interés público lo
hagan necesario, los estados no podrán trasladar o reubicar a pueblos indígenas,
sin el consentimiento libre, genuino, público e informado de dichos pueblos; y
en todos los casos con indemnización previa y el inmediato reemplazo por tierras
adecuadas de igual o mejor calidad, e igual status jurídico; garantizando el dere-
cho al retorno si dejaran de existir las causas que originaron el desplazamiento”.

El día en que muera el sol 


276

Este precepto vislumbra dos tipos de movilización, bien temporal o definitiva,


según las circunstancias de que se trate (desastres naturales, deforestación, deser-
tificación, inundaciones, sequías, desarrollo de políticas públicas, proyectos de
inversión u obras de infraestructura).34 Lo que es un hecho es que independien-
temente del motivo del desplazamiento, éste tiene serias implicaciones socia-
les, económicas, culturales y ambientales sobre las comunidades y pueblos movi-
lizados.
Paralelamente, deben considerarse otros instrumentos que también aluden a
la participación, entre ellos se halla la Declaración de las Naciones Unidas sobre
el Derecho al Desarrollo,35 que define a éste como “un derecho humano inalie-
nable en virtud del cual todos los seres humanos y todos los pueblos están facul-
tados para participar en un desarrollo económico, social, cultural y político en el
que puedan realizarse plenamente todos los derechos humanos y libertades fun-
damentales, a contribuir a ese desarrollo y a disfrutar de él” (artículo 1º). Si-
multáneamente, este derecho implica la plena realización del derecho de los pue-
blos a la libre determinación, el cual incluye el ejercicio de su derecho inalienable
a la plena soberanía de todas sus riquezas y recursos naturales (artículo 2º).
De conformidad con los principios de la Conferencia Internacional sobre la
Población y el Desarrollo,36 debe haber un cuidadoso equilibrio entre el recono-
cimiento de los derechos humanos individuales y el derecho de las naciones al
desarrollo. De esta manera, los principios se relacionan con cuestiones funda-
mentales en la esfera de la población y el desarrollo, tales como: la incorporación
de la población en políticas y programas de desarrollo sostenible; la erradicación
de la pobreza, el derecho a la educación y, entre otros, las necesidades en materia
de población y desarrollo de las poblaciones indígenas, sin duda todas las ya
enunciadas.

34
Ha quedado demostrado que con el desarrollo de proyectos de explotación de recursos, tanto
públicos como privados, se generan impactos devastadores en los pueblos y comunidades indígenas,
lo que menoscaba su capacidad de auto-sostenimiento, física, espiritual y cultural. Cfr. MACKAY,
F., El Derecho de los Pueblos Indígenas al Consentimiento Libre, Previo e Informado y la Revisión de
las Industrias Extractivas del Banco Mundial, England, Forest Peoples Programme, 2004, p. 17.
35
Naciones Unidas, Declaración de las Naciones Unidas sobre el Derecho al Desarrollo, Programa de
las Naciones Unidas para el Desarrollo, 1986.
36
Cfr. Informe sobre la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo, El Cairo, 5 al 13
de septiembre de 1994, Nueva York, Naciones Unidas, 1995, disponible en:
http://www.unfpa.org/icpd/docs/icpd/conference-report/finalreport_icpd_spa.pdf

Marisol Anglés Hernández


277

En el contexto ambiental, la Declaración de Estocolmo de 1972 dispone, por


virtud de sus Principios 23 y 24, que toda persona tendrá la oportunidad de
participar en el proceso de preparación de las decisiones que conciernen directa-
mente a su ambiente, quienes deben actuar, individual o colectivamente, para
alcanzar y observar los objetivos y las disposiciones de la Carta.37
A partir de esta Conferencia se introduce en diversos textos nacionales e in-
ternacionales la necesidad de efectuar, antes de llevar a cabo una actividad capaz
de generar algún impacto ambiental considerable, una Evaluación de Impacto
Ambiental (EIA).38 Aunque el propósito fundamental de la EIA consiste preve-
nir daños al medio ambiente, implícitamente se considera la cuestión social, por
lo que sé la autorización de una actividad o proyecto busca una armonía socio-
ambiental, a través de la promoción de esfuerzos para prevenir o eliminar los
daños al ambiente y a las comunidades o grupos sociales asentados en el lugar
donde se pretende llevar a cabo el proyecto o actividad, bien de carácter público o
privado.39
Diez años después, la Carta Mundial de la Naturaleza reafirma, en su Princi-
pio 16, que toda planificación incluirá, entre sus elementos esenciales, la elabo-
ración de estrategias de conservación de la naturaleza, el establecimiento de in-
ventarios de los ecosistemas y la evaluación de los efectos que hayan de surtir
sobre la naturaleza las políticas y actividades proyectadas; todos estos elementos
se pondrán en conocimiento de la población recurriendo a medios adecuados y
con la antelación suficiente para que la población pueda participar efectivamente

37
Esta Declaración forma parte del Informe de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el
Medio Humano, celebrada en Estocolmo, Suecia, del 5 al 16 de junio de 1972, disponible en
http://www.pnuma.org/docamb/mh1972.php
38
Aunque no debe perderse de vista que la Evaluación de Impacto Ambiental tiene su origen en la
National Environmental Policy Act (NEPA), adoptada en 1969 en los Estados Unidos de América.
39
Un ejemplo claro de esta situación en México se advierte claramente en el proyecto Hidroeléctri-
co “La Parota”, cuyas irregularidades generaron un conflicto y tensión entre las autoridades de la
Comisión Federal de Electricidad, el gobierno del Estado de Guerrero y las comunidades afectadas,
entre otras, por el vacío normativo relacionado con los mecanismos para hacer efectivo el derecho a
la consulta de las comunidades afectadas; esta situación dio lugar a recomendaciones internaciona-
les para suspender los trabajos de realización del Proyecto hasta en tanto los derechos humanos de
las personas afectadas sean respetados. Cfr. KOTHARI, M. Report of the Special Rapporteur on ade-
quate housing as a component of the right to an adequate standard of living, and on the right to non-
discrimination in this context, Geneve, United Nations, Human Rights Council, 2008, A/HRC/
7/16/Add.1, p. 9.

El día en que muera el sol 


278

en el proceso de consultas y de adopción de decisiones que puedan afectar al


ambiente.40
En 1987, la Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo, creada
por las Naciones Unidas como órgano independiente para estudiar los problemas
ambientales y de desarrollo del planeta, presentó su informe denominado “Nues-
tro Futuro Común”, en el que plantea la posibilidad de alcanzar un crecimiento
económico apoyado en políticas de sostenibilidad y expansión de la base de los
recursos ambientales.
A lo largo de su introducción, el Informe se refiere a la participación en ma-
teria ambiental y, de manera específica, el Principio 5 señala que debe promover-
se la participación pública en aquellos procesos de toma de decisión que afecten
al ambiente y a las cuestiones relacionadas con el desarrollo.41
En el mismo sentido, la Declaración de Río, adoptada en la Conferencia de
las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo de 1992, afirma en su
Principio 10, que el mejor modo de tratar las cuestiones ambientales es con la
participación de todos los ciudadanos interesados, en el nivel que corresponda.
En el plano nacional, toda persona deberá tener la oportunidad de participar en
los procesos de adopción de decisiones. Los estados deberán facilitar y fomentar
la sensibilización y la participación de la población poniendo la información a
disposición de todos.42
La materialización de estos derechos requiere, como lo dispone el Principio
11, de la promulgación de leyes eficaces sobre el medio ambiente. Las normas,
los objetivos de ordenación y las prioridades ambientales deben reflejar el contex-
to ambiental y de desarrollo al que se aplican; cuestión que nos lleva a las pri-
macías determinadas en los planes nacionales de desarrollo. No olvidemos que
existen países, como el nuestro, cuyas necesidades apremiantes (pobreza extrema
y salud pública), exigen el destino de mayores recursos a áreas diversas a la pro-

40
Adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas, en su Resolución 37/7, el 28 de
octubre de 1982. El texto íntegro de la Carta puede verse en SZÉKELY, A., Instrumentos funda-
mentales de Derecho Internacional público, México, UNAM, Instituto de Investigaciones Jurídicas,
1990, T. V, pp. 2934-2940.
41
Cfr. Comisión Mundial de Medio Ambiente y del Desarrollo, Nuestro futuro común, Madrid,
Alianza, 1988, p. 14.
42
ADEDE, Andrónico O., Digesto de Derecho Internacional ambiental, México, Secretaría de Rela-
ciones Exteriores, 1995, p. 481.

Marisol Anglés Hernández


279

tección ambiental,43 aunque el nexo entre pobreza/desarrollo sostenible ha que-


dado comprobado.44
De forma específica, el Principio 22 de la Declaración en comento reconoce
que las comunidades y poblaciones indígenas y locales desempeñan un papel
fundamental en la ordenación del medio ambiente y en el desarrollo debido a sus
conocimientos y prácticas tradicionales. Por ello, los estados deberían reconocer
y apoyar debidamente su identidad, cultura e intereses y hacer posible su partici-
pación efectiva en el logro del desarrollo sostenible; asimismo, de acuerdo con el
Principio 23, deben protegerse el medio ambiente y los recursos naturales de los
pueblos sometidos a opresión, dominación y ocupación; todas estas característi-
cas de muchas comunidades y pueblos originarios.
De forma simultánea, la Agenda 21, también adoptada en la Conferencia de
las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, incorpora en su Capí-
tulo 6, intitulado “La dimensión ambiental en la toma de decisiones”, como uno
de sus objetivos: el mejorar o reestructurar el proceso de adopción de decisiones,
caracterizado por el establecimiento o mejora de los mecanismos participativos
que garanticen el acceso al público de la información pertinente, incluyéndose las
cuestiones socioeconómicas y ambientales, a fin de construir una opinión públi-
ca que permita su participación adecuada.45
Los estados deben adoptar una estrategia nacional de desarrollo sostenible
con la mayor participación pública, que armonice los diversos planes y políticas
de carácter económico, social y ambiental del país, cuyos objetivos aseguren un
desarrollo económico socialmente responsable y al mismo tiempo protejan la
base de recursos y el ambiente para beneficio de las generaciones futuras.46

43
Cfr. PACHECO-VEGA, H. R., CARMONA-LARA, M. del C. y VEGA-LÓPEZ, O., “The Challenge
of Sustainable Development in Mexico”, en NEMETZ, P. N. (ed.), Bringing business on board:
Sustainable development and the B-School Curriculum, Vancouver, Journal of Business Administra-
tion Press, 2001, pp. 715-739.
44
Al respecto véase ANGLÉS HERNÁNDEZ, M., “El Desarrollo Sostenible al centro de la tríada:
Pobreza, Medio Ambiente y Desarrollo”, Revista de Direito Ambiental, Sao Paulo, año 13, núm.
50, abr/jun, 2008, pp. 300-314.
45
Apartado 8.3, incisos c, f y g, Agenda 21. La versión completa de la Agenda puede verse en
KEATING, M., Cumbre para la Tierra. Programa para el Cambio. La Agenda 21 y los demás Acuer-
dos de Río de Janeiro en versión simplificada, trad. de C. Núñez, Ginebra, Centro para Nuestro
Futuro Común, 1993.
46
Apartado 8.7, Agenda 21.

El día en que muera el sol 


280

Al referirse al tema del fortalecimiento del papel de los grupos principales, la


Agenda señala que uno de los requisitos fundamentales para alcanzar el desarro-
llo sostenible es la amplia participación de la opinión pública en la adopción de
decisiones. Además, en el contexto más concreto del ambiente y desarrollo se ha
hecho evidente la necesidad de emplear nuevas formas de participación. Se trata
que las personas, los grupos y las organizaciones conozcan el mecanismo de
adopción de decisiones y participen en los procedimientos de toma de decisiones
cuando exista la posibilidad de que éstas afecten el lugar donde viven y trabajan a
las comunidades.
Otro de los convenios ambientales sobre el tema que nos ocupa es el Conve-
nio sobre la Diversidad Biológica, adoptado en 1992, el cual regula varios aspec-
tos vinculados a la participación de los indígenas y al acceso equitativo de los
beneficios. Así, entre sus objetivos está la participación justa y equitativa en los
beneficios que se deriven de la utilización de los recursos genéticos, mediante,
entre otros, un acceso adecuado a esos recursos y una transferencia apropiada de
las tecnologías pertinentes, teniendo en cuenta todos los derechos sobre esos
recursos y esas tecnologías, así como a través de una financiación apropiada
(artículo 1º).47
Cada parte contratante, en la medida de lo posible y según proceda, con arre-
glo a su legislación nacional, respetará, preservará y mantendrá los conocimien-
tos, las innovaciones y las prácticas de las comunidades indígenas y locales que
entrañen estilos tradicionales de vida pertinentes para la conservación y la utili-
zación sostenible de la diversidad biológica y promoverá su aplicación más am-
plia, con la aprobación y la participación de quienes posean esos conocimientos,
innovaciones y prácticas, y fomentará que los beneficios derivados de la utiliza-
ción de esos conocimientos, innovaciones y prácticas se compartan equitativa-
mente (artículo 8º, inciso j).
Es ya de dominio público el interés creciente de las grandes empresas multi-
nacionales, especialmente de las industrias alimentaria y farmacéutica sobre
el conocimiento tradicional sobre la biodiversidad,48 pues los indígenas han

47
Convenio sobre la Diversidad Biológica, en ADEDE, Andrónico O., Digesto de Derecho Interna-
cional ambiental, México, Secretaría de Relaciones Exteriores, 1995, pp. 518 y 523-524.
48
En la actualidad, el mercado mundial de medicinas elaboradas con base en el conocimiento
tradicional asociado a las plantas se estima en 60 mil millones de dólares americanos, cfr. OMS,
Estrategia de la OMS sobre medicina tradicional 2002-2005, Ginebra, Organización Mundial de la
Salud, 2002, p. 12.

Marisol Anglés Hernández


281

desarrollado un conjunto amplio y complejo de conocimientos, innovaciones y


prácticas vinculados con el mejor aprovechamiento de los recursos biológicos,49
lo cual supone un ahorro económico en investigación de los principios activos
de los recursos genéticos; ello, a su vez, acorta el tiempo destinado a la biopros-
pección y todo en conjunto disminuye los costos de inversión, por lo que maxi-
miza la recuperación de ésta. Ante esta realidad, el Convenio podría haber esta-
blecido las bases para equilibrar los intereses de las comunidades y pueblos indí-
genas con los de los agentes privados; sin embargo, se dejó a los Estados Parte la
materialización de sus disposiciones, por lo que será en los ámbitos nacionales
donde se determine la forma de legislar al respecto, si es que se decide hacerlo.
Vale señalar que el Convenio enfatiza el derecho soberano que tienen los es-
tados sobre sus recursos, este hecho deja en un segundo plano el derecho de las
comunidades y pueblos indígenas respecto de aquéllos y podría dar lugar a la
vulneración de sus intereses.
Otro instrumento interesante es la Carta de la Tierra de 2000,50 la cual dis-
pone que deben fortalecerse las instituciones democráticas en todos los niveles y
brindarse transparencia y rendimiento de cuentas en la gobernabilidad, participa-
ción inclusiva en la toma de decisiones y acceso a la justicia; para ello es funda-
mental promover la participación significativa de todos los individuos y organiza-
ciones interesados en la toma de decisiones.51
Ya en el continente americano, concretamente en el seno de la Organización
de los Estados Americanos, se trabaja sobre el tema de la participación pública
en general y con especial ímpetu, respecto de la participación en materia ambien-
tal. Muestra de ello es el Plan de Acción de la Cumbre de Bolivia sobre Desarro-
llo Sostenible, el cual incluye entre los propósitos para avanzar hacia el desarro-
llo sostenible el fortalecimiento de la participación de los sectores de la sociedad
civil, especialmente de grupos vulnerables, usuarios, agricultores, comunidades
indígenas y locales, sector privado y mujeres.52

49
Cfr. CARMONA, M. del C., “Las relaciones entre derecho agrario/derecho ecológico/derecho
indígena”, en ORDÓÑEZ CIFUENTES, J. E. R. (coord.), Balance y perspectivas del derecho social y
los pueblos indios de Mesoamérica; VIII Jornadas Lascasianas, México, UNAM, Instituto de Inves-
tigaciones Jurídicas, 1999, p. 64.
50
Disponible en http://www.cartadelatierra.org
51
Principio 13, inciso b, Carta de la Tierra.
52
Sección III.4 del Plan de Acción para el Desarrollo Sostenible de las Américas, aprobado en la
Cumbre de Bolivia sobre Desarrollo Sostenible, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, diciembre,

El día en que muera el sol 


282

Pese a todo lo apuntado, es claro que no basta con diseñar disposiciones de


carácter retórico, éstas deben contar con mecanismos que garanticen la imple-
mentación de los derechos a la consulta y participación, mismos que, a su vez,
deben considerar la cosmovisión, lengua, cultura y formas de organización de los
pueblos originarios para que aquéllas sean congruentes con sus capacidades, cir-
cunstancias, valores y, sobre todo, necesidades.

3. BASES JURÍDICAS SOBRE PARTICIPACIÓN Y CONSULTA AMBIENTAL EN


MÉXICO
Actualmente, una de las máximas del Estado social y democrático de derecho y
de la administración pública es la incorporación de la iniciativa y creatividad de
los ciudadanos en la toma de decisiones con repercusiones ambientales.53
En nuestro orden jurídico la participación pública encuentra sus bases legíti-
mas en la corresponsabilidad que comparten los distintos sectores sociales con el
Estado mexicano;54 ya que, de acuerdo con nuestra Ley Suprema, a aquél le
corresponde la rectoría del desarrollo nacional para garantizar que éste sea inte-
gral y sostenible, que fortalezca la soberanía de la nación y su régimen democrá-
tico y que, mediante el fomento del crecimiento económico y el empleo y una
más justa distribución del ingreso y la riqueza, permita el pleno ejercicio de la
libertad y la dignidad de los individuos, grupos y clases sociales.55
La propia Carta Magna señala los lineamientos para la participación de los
sectores sociales en la planeación democrática del desarrollo nacional, a fin de
que las aspiraciones y demandas de la sociedad sean incorporadas a los programas

1996, disponible en OEA, Sistema de Información de la Cumbre de las Américas, http://www.


summit-americas.org/boliviaplan-spanish.htm
53
LOPERENA ROTA, D., El derecho al medio ambiente adecuado, reimp., Madrid, Civitas, 1998, p.
82.
54
Cfr. MÁRQUEZ ANGUIANO, J. A., “Marco de referencia para el diseño de las estrategias tendien-
tes a fortalecer la participación ciudadana de los Estados en materia ambiental”, Lex. Difusión y
Análisis, México, 3ª época, año VI, núm. 77, noviembre 2001, p. vi.
55
Cfr. Reformas al artículo 25, Constitución mexicana, Diario Oficial de la Federación, México, 28
de junio de 1999.

Marisol Anglés Hernández


283

y al plan nacional de desarrollo, instrumento al que se sujetarán obligatoriamen-


te los programas de la administración pública Federal.56
La ley facultará al Ejecutivo para que establezca los procedimientos de parti-
cipación y consulta popular en el sistema nacional de planeación democrática y
los criterios para la formulación, instrumentación, control y evaluación del plan
y los programas de desarrollo. Asimismo, determinará los órganos responsables
del proceso de planeación y las bases para que el Ejecutivo Federal se coordine,
por razón de convenios, con los gobiernos de las entidades federativas e induzca y
acuerde con los particulares las acciones a realizar para su elaboración y ejecu-
ción.57 De igual forma, el Congreso está facultado para expedir leyes que esta-
blezcan la concurrencia de los tres niveles de gobierno en materia de participa-
ción de los sectores social y privado.58
Por lo que hace a la Ley de Planeación, que da sustento a la política nacio-
nal, ha incorporado las bases para promover y garantizar la participación de-
mocrática de los diversos grupos sociales, así como de los pueblos y comunidades
indígenas, a través de sus representantes y autoridades en la elaboración del Plan
Nacional de Desarrollo y los programas sectoriales.59
Si nos remitimos a la ley ambiental marco, esto es, la Ley General del Equi-
librio Ecológico y la Protección al Ambiente (LGEEPA), ésta dispone en su
Título Quinto sobre Participación Social e Información Ambiental que el go-
bierno federal debe promover la participación corresponsable de la sociedad en la
planeación, ejecución, evaluación y vigilancia de la política ambiental y de recur-
sos naturales.60 A tales fines, se cuenta con el instrumento denominado “Pla-
neación ambiental”, por virtud del cual, a través del Sistema Nacional de Pla-
neación Democrática se convoca a las organizaciones obreras, empresariales, de
campesinos y productores agropecuarios, pesqueros y forestales, comunidades

56
Artículo 26, apartado A, párrafo segundo, Decreto por el que se declaran reformados los artícu-
los 26 y 73 fracción XXIX-D de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, Diario
Oficial de la Federación, México, 7 de abril de 2006.
57
Artículo 26, apartado A, párrafo tercero, Constitución mexicana, Diario Oficial de la Federación,
México, 7 de abril de 2006.
58
Artículo 73, fracción XXIX-L, Constitución mexicana, Diario Oficial de la Federación, México,
27 de septiembre de 2004.
59
Artículo 1º, fracción IV, Ley de Planeación, Diario Oficial de la Federación, México, 5 de enero
de 1983 y reformas del 13 de junio de 2003.
60
Artículo 157, reformado, LGEEPA, Diario Oficial de la Federación, México, 13 de diciembre de
1996.

El día en que muera el sol 


284

agrarias, pueblos indígenas, instituciones educativas, organizaciones sociales y


privadas no lucrativas y demás personas interesadas para que manifiesten su opi-
nión y propuestas.61 Pero creemos que no basta convocar y permitir la expresión
de opiniones, en su lugar debiese existir un mecanismo vinculante entre los re-
sultados de la consulta, participación y la toma de decisiones.
En materia de impacto ambiental, tibiamente la LGEEPA señala que a soli-
citud de cualquier persona de la comunidad de que se trate, la Secretaría del
Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) podrá llevar a cabo una
consulta pública en la que cualquier interesado podrá proponer el establecimiento
de medidas de prevención y mitigación adicionales, así como las observaciones
que considere pertinentes, mismas que serán agregadas al expediente respectivo y
consignadas en la resolución que emita la autoridad ambiental, mas, como ya lo
apuntamos, dichas observaciones y propuestas carecen de carácter vinculante.
Por su parte, la Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable tiene entre
sus objetivos específicos desarrollar y fortalecer la capacidad institucional en un
esquema de descentralización, desconcentración y participación pública, en la
que se incluya a los pueblos y comunidades indígenas en la aplicación, evaluación
y seguimiento de la política forestal.62
En la planeación, diseño, aplicación y evaluación de los programas e instru-
mentos de la política forestal se promoverá la participación de la sociedad, me-
diante la convocatoria, entre otros, a las comunidades indígenas y demás perso-
nas interesadas para que manifiesten su opinión y propuestas respecto de los
programas e instrumentos de la política forestal nacional, regional, estatal, distri-
tal o municipal.63
Aunado a lo anterior, debe tenerse presente que la SEMARNAT se coordina
con diversas entidades de representación, las cuales inciden en la elaboración y
seguimiento de políticas públicas y programas ambientales, por ejemplo: el Con-
sejo Nacional Forestal (CONAFOR),64 órgano colegiado de mayor importancia
en el sector forestal mexicano, en el que están representados todos los actores

61
Artículo 158, fracción I, reformada, LGEEPA, Diario Oficial de la Federación, México, 13 de
diciembre de 1996.
62
Artículo 3º, fracciones XXV y XIX, respectivamente, Ley General de Desarrollo Forestal Sus-
tentable, Diario Oficial de la Federación, México, 25 de febrero de 2003.
63
Artículo 150, Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable.
64
Artículos 157 y 155, respectivamente, Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable.

Marisol Anglés Hernández


285

involucrados —comunidades indígenas, pequeños propietarios, prestadores de


servicios técnicos forestales, industriales, personas físicas o morales relacionadas
e interesadas y las entidades gubernamentales. También destaca el Consejo Na-
cional de Áreas Naturales Protegidas,65 integrado por diversas instituciones, así
como por representantes de comunidades indígenas y campesinas, con el objeto
de promover la participación pública en el establecimiento, administración, con-
servación, protección, aprovechamiento y desarrollo sostenible de las áreas natu-
rales protegidas; así como la evaluación de la política para el establecimiento,
manejo y vigilancia de las mismas para asegurar la protección y preservación de
los ecosistemas y su biodiversidad.66
Evidentemente todas estas disposiciones carecen de carácter instrumental,
pues existe una amplia discrecionalidad por parte de la autoridad para darles
cumplimiento y, en caso de hacerlo, una vez acreditado cierto interés exigido,
independientemente de que la participación quede asentada en los expedientes
respectivos, prácticamente, los resultados de la consulta y participación de las
comunidades y pueblos indígenas puede soslayarse, sin que exista para ellos me-
canismo jurídico alguno para evidenciar y reclamar las omisiones presentadas.
Ante esta realidad, las comunidades y pueblos originarios han acudido a ins-
tancias internacionales a denunciar las violaciones de que son objeto, por lo que
distintos organismos de Naciones Unidas han exhortado al gobierno mexicano a
realizar los esfuerzos necesarios para evitar la exclusión y opresión de que son
objeto los indígenas; a desarrollar la implementación legislativa del contenido del
Convenio 169 de la OIT y a evitar el uso de la fuerza en relación con la ejecu-
ción de proyectos en tierras y territorios indígenas.67

65
Cfr. VILLALOBOS, I., “Áreas naturales protegidas: instrumento estratégico para la conservación
de la biodiversidad”, Gaceta Ecológica, México, núm. 54, 2000, p. 42.
66
Artículos 47, 65 y 66, fracción III, LGEEPA, Diario Oficial de la Federación, México, reformas
del 13 de diciembre de 1996.
67
El Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales insta al Estado mexicano a que
consulte debidamente a las comunidades indígenas y locales afectadas por proyectos a gran escala
en las tierras y territorios que poseen, ocupan o usan tradicionalmente, y a que procure obtener su
consentimiento fundamentado previo en cualquier proceso conducente a la adopción de decisiones
en relación con estos proyectos que afecten a sus derechos e intereses amparados por el Pacto, en
consonancia con el Convenio 169 de la OIT. Asimismo exhorta a México a que reconocer los
derechos de propiedad y posesión de las comunidades indígenas sobre las tierras que ocupan tradi-
cionalmente, a garantizar una indemnización apropiada y/o viviendas y tierras alternativas para el
cultivo a las comunidades indígenas y de agricultores locales afectados por el desarrollo de proyec-

El día en que muera el sol 


286

4. LA CONSTRUCCIÓN DE LA CIUDADANÍA ÉTNICA AMBIENTAL


El vocablo “ciudadanía étnica”, que tan fácil pronunciamos, tiene un trasfondo
doloroso, basado en la lucha incesante contra la opresión, exclusión y margina-
ción. Hoy, al referirnos a la ciudadanía étnica tenemos plena conciencia que se
trata de demandas indígenas organizadas de derechos económicos, políticos,
sociales, culturales y ambientales para lograr “formas alternativas de inclusión en
la nación”.68
La ciudadanía étnica conjuga la proclama universal de los derechos de igual-
dad ante la ley con construcciones sociales basadas en la alteridad para el reclamo
de derechos diferenciados; esto es, la yuxtaposición de la ciudadanía universal y
la cultural69 en un contexto de solidaridad y tolerancia; el cual está fuertemente
presionado por la realidad social emergente, que se mueve bajo las reglas de la
globalización.
La problemática es compleja y multidimensional, ya que involucra aspectos
políticos, sociales y jurídico-institucionales relativos a la transición de la protec-
ción indígena en el texto constitucional y en el desarrollo del aparato institucio-
nal encargado de ello; el rubro social relativo a las demandas de las comunidades
y pueblos originarios y los mecanismos participativos y de acceso a la justicia y,
por si fuera poco, desde el punto de vista del conocimiento, lo cual pone a prueba
nuestra capacidad para dotar de contenido nuevo a categorías conceptuales de
viejo cuño en torno a la garantía de la participación de los indígenas en aras de
corregir las desigualdades características de las relaciones de poder.
Pese a las dificultades planteadas, el reconocimiento de la pluriculturalidad,
como lo ha hecho nuestra Constitución, implica repensar sobre la pluralidad
cívica;70 pluralidad que apuntale su construcción desde abajo,71 en contraposición

tos de construcción y a proteger sus derechos económicos, sociales y culturales. Cfr. Comité de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales; Informe sobre los Periodos de Sesiones Trigésimo Sexto
y Trigésimo Séptimo (1.º a 19 de mayo de 2006 y 6 a 24 de noviembre de 2006), Nueva York,
Naciones Unidas, 2007, E/2007/22, E/C.12/2006/1, p. 47.
68
LEYVA SOLANO, Xóchitl, “Indigenismo, indianismo y «ciudadanía étnica» de cara a las redes
neo-zapatistas”, en DÁVALOS, P. (comp.), Pueblos indígenas. Estado y democracia, Buenos Aires,
CLACSO, 2005, p. 281.
69
Ibídem, p. 282.
70
Cfr. DE LA PEÑA, G., “Notas preliminares sobre la «ciudadanía étnica». (El caso de México)”,
en OLVERA, Alberto J. (coord.), La sociedad civil. De la teoría a la realidad, México, El Colegio de
México, 1999, p. 300.

Marisol Anglés Hernández


287

a la impuesta desde arriba; una ciudadanía pluricultural que posibilite la partici-


pación de todos. Esto obligaría a superar la categoría de ciudadanía clásica cuya
legitimación excluye la participación en la toma de decisiones de todos aquellos
que no reúnen los requisitos cualitativos para ser considerados ciudadanos.72 Por
tanto, la consolidación de los derechos indígenas implica superar procesos dis-
criminatorios en los que confluyen: desigualdad socioeconómica, diferencias
culturales y racismo.73
Aunado a lo anterior, resulta imprescindible trabajar en el fortalecimiento de
capacidades de los indígenas y en el diseño de oportunidades que permitan su
inclusión social y participación eficaz en los procesos de adopción de decisio-
nes.74 Para ello, la educación desempeña un rol fundamental, por lo que debe
adaptarse para responder a las características lingüísticas y culturales de cada uno
de los grupos indígenas del país, así como de la población rural dispersa y grupos
migratorios.75 Sobre este aspecto, se sabe que cada vez más jóvenes indígenas
acceden al sistema educativo formal hasta llegar a obtener posiciones profesiona-
les, lo que da lugar, en palabras de Stavenhagen, a la conformación de una “elite
intelectual indígena” capaz de transformar la lucha de las organizaciones indíge-
nas en defensa de los derechos humanos, los derechos a la tierra y la protección
del medio ambiente.76
En este tenor, el artículo 52, fracción IV, de la Ley de Desarrollo Rural Sus-
tentable,77 se refiere al fortalecimiento de capacidades a través de la asistencia
técnica y capacitación en materia de preservación y recuperación de las prácticas
y los conocimientos tradicionales vinculados al aprovechamiento sostenible de los
recursos naturales, su difusión, el intercambio de experiencias, la capacitación de
campesino a campesino, y entre los propios productores y agentes de la sociedad
rural, y las formas directas de aprovechar el conocimiento, respetando usos y

71
Cfr. TURNER, B., “Outline of a theory of citizenship”, Sociology, Oxford, Vol. 24, no. 2, 1990,
pp. 192-193.
72
Cfr. YOUNG, I. M., Justice and the politics of difference, Princeton, Princeton University Press,
1990, pp. 100 y 107.
73
Cfr. DE LA PEÑA, G., “Notas preliminares sobre la «ciudadanía…, op. cit., p. 286.
74
Cfr. ANGLÉS HERNÁNDEZ, M., “El Desarrollo Sostenible al centro …, op. cit., p. 312.
75
Artículo 38, Ley General de Educación, Diario Oficial de la Federación, México, 13 de julio de
1993.
76
Cfr. STAVENHAGEN, Rodolfo, Derechos humanos de los pueblos indígenas, México, Comisión
Nacional de Derechos Humanos, 2000, pp. 21-22.
77
Cfr. Diario Oficial de la Federación, México, 7 de diciembre de 2001.

El día en que muera el sol 


288

costumbres, tradición y tecnologías en el caso de las comunidades indígenas. Al


respecto reproducimos el cuestionamiento de López Bárcenas sobre ¿cómo es
que va a darse la capacitación y asistencia técnica por parte de un ente estatal
respecto del conocimiento tradicional creado y renovado constantemente por las
comunidades indígenas?78
Del mismo instrumento legal resulta relevante el artículo 175, al establecer
la prioridad para la obtención de permisos, autorizaciones y concesiones para
desarrollar obras o actividades económicas a favor de ejidatarios, comuneros,
pueblos indígenas, propietarios o poseedores de los predios y demás población
que detente o habite las áreas naturales protegidas.
Aunado a lo anterior, la reciente Ley General de Pesca y Acuacultura Sus-
tentables incluye, entre los principios que orientan la formulación y conducción
de la Política Nacional de Pesca y Acuacultura Sustentables, la participación,
consenso y compromiso de los productores y sus comunidades en la corresponsa-
bilidad de aprovechar de forma integral y sostenible los recursos pesqueros y
acuícolas.79
Por último, resulta trascendental el artículo 43 de la ley en comento, al pre-
ceptuar que, en igualdad de circunstancias, tendrán preferencia las solicitudes de
las comunidades indígenas. Cuando la concesión o permiso pueda afectar el
hábitat de alguna comunidad indígena la autoridad deberá recabar el parecer de
los representantes de dicha comunidad; pero ¿qué sucede si los indígenas no
están de acuerdo con el otorgamiento de dicha concesión o permiso? La ley es
omisa al respecto y la práctica también.
Acerca del estímulo de las capacidades productivas de las comunidades indí-
genas, se contempla el desarrollo de programas, la dotación de recursos y tecno-
logías que favorezcan su desarrollo sostenible. Mas estos postulados quedan suje-
tos al desarrollo de políticas y programas, los cuales, cuyo proceso de implemen-
tación, en muchas ocasiones, es demasiado lento y está entrampado en las redes
de la burocracia administrativa.

78
Cfr. LÓPEZ BÁRCENAS, F. y ESPINOZA SAUCEDA, G., “Recursos genéticos y conocimiento
tradicional indígena; La regulación internacional y su impacto en la legislación mexicana”, en
CONCHEIRO BÓRQUEZ, L. y LÓPEZ BÁRCENAS, F. (coords.), Biodiversidad y conocimiento tradi-
cional en la sociedad rural; Entre el bien común y la propiedad privada, México, Centro de Estudios
para el Desarrollo Rural Sustentable y la Soberanía Alimentaria, Cámara de Diputados, LX Legis-
latura, 2006, p. 120.
79
Artículo 17, fracción X, Ley General de Pesca y Acuacultura Sustentables.

Marisol Anglés Hernández


289

Evidentemente, las comunidades indígenas y locales80 son las que poseen ma-
yor conocimiento sobre el ecosistema que habitan, por lo que dimensionan co-
rrectamente la importancia de su protección para su aprovechamiento sostenible;
sin embargo, en nuestro país, como en muchos otros, la constante ha sido man-
tenerlas de forma sistemática al margen de las políticas públicas. Desafortuna-
damente, tuvo que haber un levantamiento armado, del Ejército Zapatista de
Liberación Nacional (EZLN) en 1994, para que el Estado mexicano prestara
interés respecto a sus obligaciones asumidas mediante la adopción del ya aludido
Convenio 169 de la OIT. En este escenario se negociaron las reformas constitu-
cionales del 14 de agosto de 2001, con la supuesta finalidad de reconocer los
derechos de las comunidades y de los pueblos indígenas.
A partir de entonces, el artículo 2º, Apartado A, fracción VI, de la Constitu-
ción mexicana reconoce y garantiza el derecho de los pueblos y las comunidades
indígenas a la libre determinación y, en consecuencia, a la autonomía para, entre
otras: acceder, con respeto a las formas y modalidades de propiedad y tenencia de
la tierra establecidas en esta Constitución y a las leyes de la materia, así como a
los derechos adquiridos por terceros o por integrantes de la comunidad, al uso y
disfrute preferente de los recursos naturales de los lugares que habitan y ocupan
las comunidades, salvo aquellos que corresponden a las áreas estratégicas, en
términos de esta Constitución. Para estos efectos las comunidades podrán aso-
ciarse en términos de ley.81
No obstante, cabe preguntarnos: ¿cómo es que la Constitución garantiza el
derecho de los pueblos y las comunidades indígenas a la libre determinación, si a
la fecha no se ha desarrollado mecanismo alguno que permita su ejercicio pleno?,

80
Apartado 38.5, Agenda 21.
81
Cfr. Documento elaborado el 16 de febrero de 1996: Propuestas Conjuntas que el Gobierno
federal y el EZLN se comprometen a enviar a las instancias de debate y decisión nacional, corres-
pondientes al punto 1.4 de las Reglas de Procedimiento, en especial el Punto 6, inciso d: Se pro-
pone al Congreso de la Unión y a las legislaturas de los estados de la República que, en el recono-
cimiento de la autonomía indígena y para la determinación de sus niveles, tomen en consideración
los principales derechos que son objeto de la misma, estableciéndose las modalidades que se requie-
ran para asegurar su libre ejercicio. Entre dichos derechos podrían destacar los siguientes: “[…]
acceder de manera colectiva al uso y disfrute de los recursos naturales, salvo aquellos cuyo dominio
directo corresponda a la Nación”; también se hizo referencia en el apartado de reformas constitu-
cionales a la necesidad de “reglamentar un orden de preferencia que privilegie a las comunidades
indígenas en el otorgamiento de concesiones para obtener los beneficios de la explotación y aprove-
chamiento de los recursos naturales”, véase HERNÁNDEZ NAVARRO, Luis y VERA HERRERA,
Ramón (comps.), Acuerdos de San Andrés, México, Era, 2004, pp. 65 y 71.

El día en que muera el sol 


290

y ¿cómo hablar de acceso al uso y disfrute preferente de los recursos naturales de


los lugares que habitan y ocupan las comunidades, si aquél está supeditado a
respetar las formas y modalidades de propiedad y tenencia de la tierra que esta-
blece la Constitución y las leyes de la materia?
Por si fuera poco, la participación de los indígenas en la vida política nacio-
nal, referida en el mismo artículo 2º, Apartado A, fracción VII, queda subordi-
nada a su reconocimiento y regulación por parte de las legislaturas locales, por
tanto, en el ámbito estatal se decidirá si tal derecho se reconoce y, en su caso,
regula o no.82
Correlativamente al falso reconocimiento constitucional de los derechos indí-
genas, en el apartado B del mismo artículo 2º se incorporaron ciertos mandatos
a cargo de la Federación, los estados y los municipios para promover la igualdad
de oportunidades de los indígenas y eliminar cualquier práctica discriminatoria,
establecer las instituciones y determinar las políticas necesarias para garantizar la
vigencia de los derechos de los indígenas y el desarrollo integral de sus pueblos y
comunidades, las cuales deberán ser diseñadas y operadas conjuntamente con
ellos. A todas luces, se trata de mandatos aún pendientes de implementar.

5. REFLEXIONES FINALES
Pese a las reformas en materia indígena de que ha sido objeto la Constitución
mexicana, las necesidades y derechos de las comunidades y pueblos originarios
siguen soslayadas.
En general, el orden jurídico mexicano trata de adecuarse al nuevo paradigma
del desarrollo sostenible que emana del Derecho Internacional público, sin la
debida consideración de los saberes producto de la pluriculturalidad característica
de nuestro país.
La cosmovisión indígena considera al medio ambiente y a los recursos natu-
rales como sustento de la vida, como elementos integrantes de la tierra que son
susceptibles de aprovechamiento colectivo de forma sostenible y equitativa, sin

82
Véase MOLINA CARRILLO, J. G. y GALLARDO LOYA, R. C., “El Convenio 169 de la Organiza-
ción Internacional del Trabajo y la Propuesta de Ley de los Pueblos Indígenas del Estado de Pue-
bla”, en ORDÓÑEZ CIFUENTES, J. E. R. y ZARAGOZA ÁNGELES, I. (coords.), Pueblos indígenas y
tribales. Respeto, participación y consulta, México, UNAM, Instituto de Investigaciones Jurídicas,
2008, p. 71.

Marisol Anglés Hernández


291

que prevalezca la concepción patrimonialista basada en el régimen de propiedad


privada que se contrapone a la propiedad colectiva de los bienes ambientales y del
conocimiento tradicional.
La ciudadanía étnica en México está apenas en cimentación, su construcción
requiere del andamiaje jurídico y político que consolide el rol fundamental de
comunidades y pueblos originarios a través de su participación eficaz en la toma
de decisiones.
Resulta impostergable actuar en el marco de un nuevo pacto social incluyente
y solidario que respete los conocimientos y pareceres de los indígenas, lo cual nos
permitirá llegar a acuerdos legitimados con aplicación real y resultados eficaces y
satisfactorios.

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Marisol Anglés Hernández


THALIA DENTON NAVARRETE
ELSA ROQUÉ FOURCADE

Agua y energía
Las necesidades de normas ambientales

La relación de los seres humanos con la naturaleza tiene múltiples manifesta-


ciones y produce igual número de efectos. De manera similar que otras especies,
somos parte del ambiente, convivimos e interactuamos con todos los elementos
para conservar la existencia biológica y social; dependemos necesaria y absoluta-
mente, no sólo de todos los componentes del ambiente, sino de sus propiedades y
calidad.
Esta situación inicial de compatibilidad, que debería sostenerse a pesar de
mejores condiciones de vida, fue alterada considerablemente en el curso del desa-
rrollo. Conforme la humanidad avanza y logra formas nuevas, altamente tecnifi-
cadas, arriesga perspectivas de existencia futura.1
La prosperidad, apoyada en la suficiencia humana de dominio y control, ocu-
rre sin miramientos de los umbrales naturales de absorción y reestructuración;
en el trayecto sobrevienen desajustes y daños, algunos de éstos irreparables o de
difícil recuperación, así como nuevos bienes y servicios que proporcionan bienes-
tar y elevan las condiciones de vida.

1
Es demostrativo de ello lo que sucede con el consumo energético. Desde los requerimientos
naturales hasta llegar a la época actual para satisfacer exigencias de calidad de vida. En épocas
primitivas quedaba constreñido a cubrir las necesidades propias de los procesos internos, corpora-
les, traducidos en la relación entre calorías invertidas y las calorías generadas, que asemejan el
fenómeno humano al de otras especies. Sin embargo, con la evolución nacen nuevas demandas
energéticas venidas de procesos externos. El conocimiento y dominio de la naturaleza enseñarán a
utilizar y aplicar el calor o la fuerza motriz, según se quiera transformar, mejorar el movimiento,
aplicar en la invención de instrumentos o apoyar expectativas de desarrollo. En este devenir fue
crucial el descubrimiento y uso de técnicas que permitieran liberar energía hasta llegar a la explota-
ción industrial de los elementos ricos como son los combustibles fósiles —gas, carbón y petróleo.
Cfr. VÁZQUEZ TORRE, María Guadalupe, Ecología y formación ambiental, pp. 52 a 56.
298

Un ámbito extenso de contrariedad entre costos y beneficios lo constituyen


las energías y, vinculado con ellas, los modelos para el desarrollo social elabora-
dos sin medir, bien a bien, las pérdidas, principalmente cuando las pautas des-
precian la capacidad de auto regeneración que tienen los ecosistemas.2
Para la biosfera3 no pasa desapercibido el fenómeno social. Tanto el aconte-
cer como los productos de la interacción “persona-naturaleza-persona” son una
suerte ambigua de argumentos sobre secuelas negativas y riesgos o peligros po-
tenciales para el medio natural, pero también, de innumerables beneficios en
bienes y servicios. La intensidad y nocividad de las actividades humanas, sufribles
algunas, predecibles otras, impredecibles o improbables científicamente por el
momento las más, constituyen la realidad que debe ordenar el derecho.

2
El ecosistema está considerado como la unidad funcional Fundamental de la biosfera. Ver
VÁZQUEZ TORRE, María Guadalupe, Ecología y Formación ambiental, pp. 154 y siguientes. El
concepto como entidad ecológica no trasciende en su verdadero valor al ámbito social. Cuando se
establecen relaciones con los elementos naturales, cuando usamos, aprovechamos o explotamos, no
hay ningún ánimo de unidad, no hay conciencia de tomar la parte de algo. A pesar de que se opine
a favor de la existencia de una protección indirecta o casual antes de una ley ex profeso, lo cierto es
que para el ordenamiento jurídico no es la unidad funcional de la biosfera o las unidades de rela-
ción de los componentes de un ecosistema el meollo del asunto. Dicho de otro modo, en un primer
momento, los ecosistemas no constituyen —hasta la venida de una ley de ambiente que los consi-
dere— el objeto de las normas jurídicas. Si el derecho se ocupó del agua, suelo, flora, fauna o
bosques, fue, y tendrá que seguir siendo así en las leyes sectoriales, por la utilidad y provecho que
brindan cada una y la exigencia de ordenar los títulos sobre los mismos. Ésta es una causa o moti-
vo necesario de regulaciones. El problema radica en que el avance desafía las leyes del equilibrio
natural; minimiza los efectos, así como las consecuencias por las transformaciones o la disconti-
nuidad de ciclos naturales. Sin embargo, después de la sanción de reglas que ex profeso protegen el
medio ambiente y el equilibrio de los ecosistemas, la apreciación de los mismos viene del valor
como el espacio necesario al cual pertenece lo aprovechable. Las normas protegen su existencia y
características en la inteligencia de algo más para integrar un objeto final. Para el derecho, lo que
sin lugar a dudas, interesa es el desmenuzo de sus componentes y cada uno de éstos en calidad de
recursos.
3
Biosfera es el conjunto de los medios en que se desenvuelve la vida vegetal y animal. Conjunto
que forman los seres vivos con el medio en que se desarrollan. Ver Diccionario Enciclopédico Espa-
sa, p. 229. VÁZQUEZ TORRE, María Guadalupe. Ecología y formación ambiental, p. 154, define
como la región de la corteza terrestre y de la atmósfera donde existe la vida.

Thalia Denton Navarrete • Elsa Roqué Fourcade


299

EL AGUA COMO RECURSO


Aguas es la palabra que se utiliza en la legislación para denotar un bien que es
propiedad del Estado o de los particulares.4 En el siglo XIX se habló de aguas
públicas y aguas privadas, para indicar de quién era la propiedad de las aguas, o
del poder público o de los particulares; en el texto de la Constitución vigente se
maneja el mismo significado.
La importancia del agua estriba en que forma parte de nuestra vida y conse-
cuentemente de nuestro desarrollo, el cual no puede existir donde no hay agua
manejada adecuada y prudentemente. Las grandes culturas se han desarrollado
siempre en relación con el agua, necesaria para el ser humano, su supervivencia y
su desarrollo, y consecuentemente debe estar correctamente regulada. La rela-
ción del derecho con el agua ha dado lugar a su clasificación en tres órdenes
condicionados por la situación geográfica a saber: el dominial que considera to-
das las aguas propiedad del Estado, principalmente corresponde a países áridos;
el ribereño que atribuye las aguas a los particulares y predomina en los países
húmedos; y el mixto que corresponde a países semiáridos, esta última, según José
Trinidad Lanz Cárdenas5 califica a nuestro país.
El abastecimiento de agua en la zonas metropolitanas es cada día más defici-
tario, no se cuenta con la infraestructura controlada para el suministro del líqui-
do; ni en cantidad y calidad adecuadas para satisfacer las necesidades de parte de
los usuarios, de ahí el planteamiento de reformas legales, desde el precepto cons-
titucional a las leyes secundarias, relativas al uso racional del agua para consumo
humano y el mayor aprovechamiento de las aguas tratadas y recicladas, y, princi-
palmente, que se cuiden los volúmenes del recurso para que garanticen el sumi-
nistro durante el estiaje y en un futuro no muy remoto.
Considerando el agua como un recurso precioso y escaso, su uso y reuso ame-
ritan una regulación más específica. Uno de los aspectos que llama poderosa-
mente la atención es que en algunos países del primer mundo6 la dotación indi-
vidual de agua por habitante es de 200 litros diarios, mientras que en algunas

4
Diccionario Jurídico Mexicano, Instituto de Investigaciones Jurídicas, UNAM y Editorial Porrúa,
S. A, México, 1987, p. 130.
5
Lanz Cárdenas, José Trinidad, “Régimen jurídico de las aguas interiores en México”, Moderniza-
ción del derecho mexicano: reformas constitucionales y legales 1992, Instituto de Investigaciones
Jurídicas, Universidad Nacional Autónoma de México, México, 1993, pp. 280-281.
6
Datos proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (lNE-
GI). Página de Internet, 2001.

El día en que muera el sol 


300

partes de la zona metropolitana de México el abasto de agua para uso urbano es


de 362 litros, mismos que en su mayoría se desperdician. Del abastecimiento
para uso doméstico se desvía el 30% en fugas, lo cual podría corregirse a través
de una red mallada que evite casi al 100% las mencionadas fugas. Es importante
hacer notar que esa agua en fugas es limpia, se mezcla con aguas negras y grises
y se va del alcantarillado al drenaje profundo, situación que podría evitarse con
instalaciones que permitan la separación de las aguas limpias de aquellas para
tratamiento y reuso.
En el drenaje de las ciudades de México se descargan por igual las aguas de
lluvia y las de usos doméstico e industrial; de estas aguas se aprovechan en reuso
sólo el 2% de la precipitación pluvial. En la Ciudad de México, toda el agua que
se va al drenaje profundo, se libera de algunos contaminantes durante su recorri-
do a cielo abierto por los campos del estado de Hidalgo y lo que es peor, con
estas aguas se riegan las hortalizas que se consumen en el Valle de México y que
contienen metales pesados entre ellos el plomo. Aunque no corresponde a esta
parte del trabajo, se hacen algunas consideraciones, se mencionan algunas refe-
rencias técnicas expresadas por funcionarios de la Comisión Nacional del Agua
al respecto. Se proponen algunas soluciones tales como la necesaria construcción
de depósitos o cisternas para almacenar agua de lluvia y aguas grises, la fractura
mediante hoyos en espacios cubiertos por pavimentos o planchas de concreto
suficientes para permitir el escurrimiento del agua de lluvia con el fin de reabas-
tecer los acuíferos de la zonas metropolitanas.
El programa ya añejo del ahorro de agua difundido por los medios de comu-
nicación televisivos e impresos, podría completarse con la educación práctica de
ciertas conductas específicas tendientes al uso cuidadoso del agua, como podría
ser respecto a la separación de las aguas que contempla la Ley de Aguas Nacio-
nales (LAN) y el tratamiento de mayor cantidad de las aguas grises, industriales
y negras para ser usadas en otras actividades, como riego de áreas verdes, antes
de su descarga a ríos, mantos y cuencas.
El agua es esencial en la vida humana y en la de todos los seres del planeta;
sin embargo el comportamiento de los seres humanos respecto de ese elemento
ha sido de desperdicio, afectación y falta de tratamiento del recurso de por si
escaso. Las pocas normas jurídicas existentes en materia de agua y la violación a
las leyes de la naturaleza, ha llevado a enfrentarnos con una realidad dramática,
las cuencas o cuerpos de agua son contaminados, lo cual hace el recurso agota-
ble. La conducta humana debe mejorar respecto del uso y aprovechamiento del

Thalia Denton Navarrete • Elsa Roqué Fourcade


301

agua y esto debe hacerse a través de una normatividad jurídica más específica, lo
que justifica el análisis de las normas existentes, a fin de que operen de manera
más eficaz y acertada para la preservación, conservación y restauración de los
mantos acuíferos.

COMO ELEMENTO EN LA NATURALEZA


La sustancia líquida7 de que están formados los mares, ríos, arroyos, fuentes,
estanques y lagunas, por una parte es capaz de ocasionar graves daños y por otra
parte es la sangre de la tierra y de la vida de los campos, da lugar a cuestiones de
importancia para la agricultura, las servidumbres o gravámenes que tienen las
heredades inferiores de recibir las aguas que bajan naturalmente de las superiores
y el derecho que tiene el propietario de las aguas que nacen en su predio y las
aguas que pertenecen al público y las que pasan por la orilla o por dentro de una
heredad.
Miguel Acosta Romero8 nos dice: el agua no sólo es indispensable para la vida
biológica, sino que es también un elemento necesario para la satisfacción cultu-
ral y espiritual de los humanos. El agua guarda una estrecha relación con el gra-
do de civilización alcanzado por una determinada sociedad, a la abundancia de
agua se da el progreso y a su escasez se da la desolación.
El agua es un recurso permanente dentro del sistema solar, la tierra es el úni-
co planeta que debido a su densidad y temperatura, posee una abundante provi-
sión de agua. Tres cuartas partes se encuentra en los glaciares y casquetes polares
casi inaccesibles. Los acuíferos (canales subterráneos de agua) contienen alrede-
dor de 1'000,000 de millas cúbicas de agua y están situados a no más de una
milla de profundidad, existen veintisiete veces más que las aguas superficiales.9
El agua de las corrientes superficiales o que se encuentra en estanques, lagos o
reservorios se denomina agua superficial; la calidad del agua depende de la clase
de suelo a través del cual ha sido absorbida luego de una precipitación, de la du-
ración de su trayecto subterráneo y del tipo de estrato que ha atravesado. La

7
Diccionario razonado de Legislación y Jurisprudencia, por Don Joaquín Escriche, París, 1888, p. 107.
8
ACOSTA ROMERO, Miguel, “El espíritu del municipio mexicano: legislación, administración
municipal y federalismo”, El municipio en México, Archivo General de la Nación. Secretaría de Go-
bernación. México, 1996, pp. 327-332.
9
LANZ CÁRDENAS, José Trinidad, “Régimen jurídico de las aguas interiores en México”, ídem, p.
280.

El día en que muera el sol 


302

superficie de agua dulce de la tierra equivale, probablemente, al 10 por ciento del


agua subterránea disponible.

SIGNIFICADO GRAMATICAL
El diccionario Pequeño Larousse Ilustrado10 nos describe el concepto agua: del
latín agua, liquido transparente, insípido e inodoro.
El agua es un cuerpo compuesto que resulta de la combinación de dos volú-
menes de hidrógeno por uno de oxígeno. Su fórmula química es H2O. En esta-
do puro es incolora e insípida; hierve a la temperatura de 100 grados C, cuando
la presión que en ella se ejerce no es superior a la de una atmósfera, pero dicha
temperatura de ebullición aumenta con la presión; el agua se solidifica a O gra-
dos C. Existe en la atmósfera un estado de vapor. Un cm3 de agua a 4 grados C
pesa 1 g. El agua natural no está nunca pura; contiene en disolución gases y
sales y en suspensión polvos diversos y a veces microbios. La absorción de estos
últimos puede ocasionar graves enfermedades y muy especialmente la fiebre ti-
foidea. Por esta razón conviene filtrar cuidadosamente el agua que se ha de beber
y, siempre que se sospeche alguna epidemia, hervirla previamente.

CONCEPTOS DOCTRINALES
En derecho civil, el agua es elemento fundamental para la vida, ha sido siempre
11

objeto de reglamentaciones jurídicas, por referirse a la navegación, a los riegos, al


alimento humano, a la higiene de las personas y de las poblaciones. El agua crea
la propiedad, al disminuir su curso y formar islas; o la aumenta, por el acrecen-
tamiento paulatino de arenas en las orillas o por segregar una porción de otro
predio ribereño que se une a distinta finca. Lentamente por el oleaje o violenta-
mente por la crecida, arrebata terreno en las riberas, lo torna fango o arena de
imposible reivindicación; y más aún, consuma la pérdida total de la propiedad
por inundación completa de un terreno, ya por la naturaleza o a consecuencia de
determinadas obras, que anegan comarcas y sumergen poblaciones en el fondo de
pantanos, embalses o represas.

10
Diccionario Pequeño Larousse Ilustrado. Impremerie Larousse, France, 1964, p. 33.
11
Diccionario enciclopédico de Derecho Usual de Guillermo Cabanellas. Tomo 1,18ª edición
Buenos Aires Argentina, 1981, p. 219.

Thalia Denton Navarrete • Elsa Roqué Fourcade


303

Miguel S. Marienhoff12 se refiere al agua como una de las voces que pueden
ser tratadas enciclopédicamente en el terreno del derecho, pues encuentra ubica-
ción no sólo en todas las ramas sino en muchas ciencias auxiliares como la eco-
nomía, física, química, hidrología, etc. Físicamente es un cuerpo que se presen-
ta en estado líquido, sólido y de vapor. Como cosa, el agua es susceptible de un
derecho de propiedad, su clasificación puede ser en públicas o privadas, según
cada país, conforme a los principios de derecho administrativo, conforme a las
modalidades de su propio ambiente.
Ángel Bassols Batalla,13 de manera muy detallada señala: el agua puede con-
siderarse como riqueza permanente en tanto que su volumen general sobre el
planeta es más o menos constante, gracias al ciclo hidrológico de evaporación-
condensación-lluvia-movimiento-evaporación, pero al mismo tiempo en una
región dada el agua puede ser utilizada al máximo, para renovarse por medio de
ese propio ciclo hidrológico. La importancia del agua no deriva solamente de su
abundancia, cerca de tres cuartas partes de la tierra es agua, su elevado calor
específico y altos valores latentes de fusión y evaporación, mayores que en cual-
quier otra sustancia, la convierte en importante factor de equilibrio para regular
los cambios de temperatura del medio. El agua forma parte sustancial de todos
los organismos, la tierra no sirve para fines agrícolas si carece de agua y cada vez
son más complejos los usos que la sociedad le está dando, de acuerdo con la
técnica y el aumento de las necesidades.
Por su parte, lo expresan ampliamente Violeta Múgica Álvarez y Jesús Figue-
roa Lara:14

El agua es, quizá, la sustancia más importante y versátil que se encuentra en la naturale-
za, sus propiedades están relacionadas con su estructura simétrica, misma que le confiere
cualidades que le permiten ser una de las sustancias más importantes para la vida del
planeta ... es un disolvente de innumerables sustancias ... esencial para el transporte de
nutrientes y la eliminación de desechos ... su alta tensión superficial la convierte en el in-
grediente idóneo para la limpieza de todo tipo de objetos y superficies ... por su alta cons-

12
Enciclopedia Jurídica Omeba, Tomo 1A, Editorial Bibliográfica Argentina, Buenos Aires, p.
615.
13
BASSOLS BATALLA, Ángel, Recursos naturales de México: teoría, conocimiento y uso, 19ª edición,
Editorial Nuestro Tiempo, S. A., México, 1986, pp. 129 y 130.
14
MÚGICA ÁLVAREZ, Violeta y FIGUEROA LARA, Jesús, Contaminación Ambiental, causas y control,
Editorial Universidad Autónoma Metropolitana, México, 1996, p. 21.

El día en que muera el sol 


304

tante dieléctrica solubiliza sales y forma electrolitos que a su vez tienen la propiedad de
conducir la energía eléctrica por los iones que contiene … tiene alta capacidad calorífica ...
si la temperatura del agua fluctuara fácilmente con la energía solar, los efectos climáticos
serían muy grandes ... es un buen agente de transferencia de calor ... es utilizada para ca-
lefacción e intercambio de calor en la industria ... cuando se congela forma una estructura
hexagonal que ocasiona que su punto de fusión sea mayor que el esperado, su densidad es
menor a la del agua líquida, lo que permite que la flora y la fauna sobrevivan en el invierno
... se dice que está “contaminada” cuando las actividades del hombre la han hecho inútil
para algún uso en particular, ... la naturaleza y grado de contaminación están definidos
por el tipo de uso del agua.

El manejo de la calidad del agua se mejora con la aplicación de normas de ca-


lidad para cuerpos receptores y descargas de aguas residuales. La reglamentación
vigente fija el procedimiento para establecer las características de las descargas de
aguas residuales para que con base en la capacidad de asimilación y dilución del
cuerpo receptor, pueda darse al agua el uso previsto sin detrimento de la salud o
del equilibrio ecológico.15

DATOS SOBRE DISPONIBILIDAD


Aun cuando parece contrario a toda lógica, las grandes ciudades de México se
han fundado lejos de los cuerpos de agua y de corrientes, su geografía es tan
variada, cuenta con zonas áridas, semi-áridas, húmedas y tropicales. Durante la
temporada de lluvias la precipitación pluvial nos hace pensar que durante el estia-
je no se padecerá escasez de agua. Sin embargo, existen lugares como el norte del
país, donde muy escasamente llueven 77 cms., en cambio, en el sureste sus habi-
tantes han padecido inundaciones con los consiguientes desastres a las viviendas
y siembras.
En el caso de México,16 establece la Comisión Nacional del Agua (CNA),
una disponibilidad promedio de 4 mil 900 metros cúbicos por habitante al año,
cifra muy inferior a la de países como Estados Unidos y Canadá, que cuentan
anualmente con 10 mil y 99 mil metros cúbicos por persona, respectivamente;

15
ATHIE LAMBARRI, Mauricio, Calidad y cantidad del agua en México, Ed. Fundación Universo
Veintiuno, México, 1987, p. 50.
16
Investigación y Desarrollo, ¿Se puede evitar una crisis hidráulica en México? Suplemento del
Diario La Jornada, abril del 2002.

Thalia Denton Navarrete • Elsa Roqué Fourcade


305

lo cual se calcula en promedio general, sin tomar en consideración la hidrología


regional, ya que la distribución de los recursos hídricos es muy irregular.
En ese sentido, México presenta grandes contrastes, ya que mientras en el su-
reste se dispone de 27 mil metros cúbicos por habitante al año, en las regiones
centro y norte se tienen niveles inferiores a los dos mil 500 metros cúbicos
anuales por persona. Las disparidades regionales muestran un fuerte déficit,
acentuadas en el norte del país y en el Valle de México.17
De la precipitación aproximada, existe el gran inconveniente, que en grandes
ciudades de México como el Distrito Federal, Guadalajara y Monterrey, el agua
de lluvia se escurre por el drenaje, donde se desperdicia hasta el 50 por ciento,
que se va por los ríos al mar.
En nuestro país se llevan a cabo medidas alternativas para llevar a cabo un
uso racional del agua, sin embargo, estas acciones se ven nulificadas por el in-
cremento en la demanda de este recurso.18 A la problemática de demanda se
suman las características geográficas, orográficas y climáticas de nuestro país, ya
que se localiza en su mayor parte dentro de los paralelos que delimitan las zonas
más áridas del mundo.
Las grandes corrientes de los ríos, principalmente en la frontera norte, los
ríos Bravo y Colorado, son el ejemplo más ilustrativo de la escasez de agua,
misma que no ha podido ser regulada debidamente, principalmente porque el
vecino país del norte, cuenta con presas y embalses suficientes para disponer de
agua de ese lado, en cambio, en nuestro país, conforme al Tratado Bilateral de
Aguas, como resultado de la sequía que por once años ha ocurrido en esta re-
gión, México tenía hasta el 2003 una deuda de mil setecientos metros cúbicos
de agua con Estados Unidos y deberá invertir mil quinientos veintidós millones
de dólares en los próximos cinco años para evitar el desabasto de las ciudades y
del campo.19

17
HERRERA BELTRÁN, Fidel, “La guerra del agua”, Revista Quorom, Año 11, No. 20, noviembre
de 1993, México, p. 47.
18
DELGADO NÚÑEZ, Aída Araceli, “El panorama ambiental de México hacia el año 2000”, Revis-
ta Pemex Lex, Nos. 105-108, marzo-abril 1997, México, p. 55.
19
CEVALLOS, Diego, “Sin agua al sur del Río Bravo”, Terramérica, publicación en Internet, Nota
del 17 de agosto del 2001.

El día en que muera el sol 


306

En la operación del Tratado de 194420 en el Río Bravo es importante la cláu-


sula en la que se indica que cuando la capacidad perteneciente a los EE. UU; en
las presas La Amistad y Falcón se llenen con agua perteneciente a este país,
todos los débitos de México, en cuanto a su compromiso de entregar al menos
431.7 millones de m3 (de los ríos Conchos, Las Vacas, San Rodrigo, San Die-
go, Escondido y Salado), como promedio en un periodo de 5 años, se cancelan y
se inicia un nuevo ciclo.
Durante el periodo de octubre de 1953 a 1996 ha habido muchas ocasiones
en que se da por terminado un ciclo debido a que las presas se llenan con agua de
los Estados Unidos de Norteamérica. Sólo ha ocurrido en tres ocasiones que
México no ha entregado el volumen comprometido. La primera en el ciclo octu-
bre de 1953 a octubre de 1958; la segunda en el ciclo junio de 1982 a junio de
1987, y la tercera en el ciclo que se inició en septiembre de 1992 y se cerró en
septiembre de 1997. En las primeras dos ocasiones, el adeudo se ha saldado en el
transcurso del ciclo siguiente, ya sea porque se ha entregado el agua o porque se
han cancelado los débitos.
En el informe respecto al tratado de aguas México-EUA21 los legisladores
miembros de la Comisión Permanente, conocieron una comunicación de Arturo
Herrera Solís, Comisionado Mexicano de la Comisión Internacional de Límites
y Aguas entre México y los Estados Unidos, en la que informa de la aplicación
del inciso f) del artículo 9º del Tratado de Aguas de 1944, en respuesta al acuer-
do del Senado de la República del 3 de abril de 2001.
El documento señala que aunque el almacenamiento estadunidense de agua
en las presas internacionales Amistad y Falcón es mayor al de México, y que la
cuenca del Río Bravo está padeciendo una sequía, no es indicativo de que existe
un abundante abastecimiento en Estados Unidos. Asimismo, indica que el vo-
lumen disponible para Estados Unidos, de acuerdo con información proporcio-
nada por ese país, no les permite llevar a cabo todas las actividades productivas
que bajo un escenario de almacenamiento normal realizarían.
Por último reitera su disposición de permanecer vigilante del desenvolvimien-
to de la situación, de manera que, de darse todos los supuestos de la fracción f)
del artículo 9° del tratado, se proceda a invocarlo sin dilación, máxime que ya en

20
Artículo 4° del Tratado.
21
Comisión Permanente del Senado. Congreso de México. Boletín de Prensa 025, México, D.F.,
20 de junio de 2001.

Thalia Denton Navarrete • Elsa Roqué Fourcade


307

el Acta 307 acordada en febrero pasado, se logró que Estados Unidos reconozca
que nos encontramos en un cuadro de sequía extraordinaria.
Llama la atención el comentario de que diversos sectores de la sociedad
chihuahuense incluyendo al Gobernador del Estado y a los grupos parlamenta-
rios de algunos partidos políticos22 se oponen a que la entidad pague a Estados
Unidos el adeudo de más de mil 800 millones de metros cúbicos de agua, deuda
derivada de no pagar la cuota anual que estipula el Tratado Internacional de
Aguas de 1944. De hecho, civiles, policías y militares se ponen a montar guardia
en las desangradas presas, luego que se sabe que Conagua estaría abriendo los
vertederos por la noche para hacer llegar al Bravo la citada cuota. Atiza la hogue-
ra la ignorancia del gerente de la dependencia, quien declara que el agua es de la
Federación y por lo tanto, los chihuahuenses no pueden disponer de ella.
En nota periodística se dio a conocer23 que México notificó a Estados Unidos
que se le acreditarán 94 mil acres-pie de agua a la brevedad, pero que no se trata
de agua almacenada en presas mexicanas, sino que se extraerá de las presas in-
ternacionales La Amistad y Falcón, ubicadas en la frontera. Esto lo corroboró el
embajador de México ante la Comisión Internacional de Límites y Aguas, Alber-
to Székely, quien abundó que ya se encuentran 114 millones de metros cúbicos
de líquido que se obtuvieron de los escurrimientos y sólo se contabilizará dicha
agua y se entregará a la Unión Americana y que se trata de un trámite legal, el
acto formal de asignación:

El destino nos está alcanzando y le da parte de la razón a la CILA, porque la disputa por
el agua en el norte de México no sólo representa una amenaza para Estados Unidos,
puede convertirse también ojalá nos equivoquemos, en el detonador de cruentos choques
entre los nuestros.

No obstante después de muchas gestiones se logró establecer la disposición de


las aguas sin las consecuencias nefastas de salinidad y contaminación por estar
aguas abajo, sin embargo, no se ha dado la cooperación entre ambos países de
manera satisfactoria a las necesidades de agua de este lado de los ríos fronterizos.

22
QUINTANA, S. Víctor M., “El destino nos alcanza”, Diario la Jornada, México, lunes 18 de
junio de 2001.
23
CRUZ SÁENZ, César, Exigirá Bush a Fox que ya pague, El Diario/Corresponsal, marzo 6 de 2002, In-
ternet.

El día en que muera el sol 


308

Un buen ejemplo de estos acuerdos complementarios lo constituye el Acta


293 que en octubre de 1995, permitió desarrollar el esquema de otorgar un
préstamo emergente de agua por parte de Estados Unidos de Norteamérica a
México, para su utilización como agua potable, debido a las condiciones extre-
mas de sequía de la cuenca de Río Bravo.
Entre los principales problemas que comparten México y Estados Unidos de
Norteamérica24 destacan el mal uso y el agotamiento del agua. La región fronte-
riza entre ambos países es semiárida, y el agua es el factor esencial para el desa-
rrollo; además hay una gran cantidad de contaminantes encontrados en el río
Bravo por los estadunidenses.
El mínimo tratamiento que reciben las aguas residuales de este lado de
la frontera ocasiona que el agua residual recuperada sea escasa y se reduce su
disponibilidad.
Sin embargo, se han implementado paliativos a la escasez, la Comisión In-
ternacional de Límites y Aguas (CILA), creada para vigilar y atender problemas
derivados del uso de los ríos Colorado, Tijuana y Bravo, frontera natural de
México y Estados Unidos, señala que la situación ha mejorado con plantas de
tratamiento y otras obras hidráulicas instaladas en Ciudad Juárez, Chihuahua y
Nuevo Laredo, Tamaulipas.
Con motivo del Acuerdo Paralelo del Tratado de Libre Comercio entre Ca-
nadá, Estados Unidos de América y los Estados Unidos Mexicanos, la Comisión
de Cooperación Ecológica Fronteriza (COCEF),25 creada en el marco de este
tratado, es un organismo binacional constituido por los gobiernos mexicano y
estadunidense para identificar, evaluar y certificar proyectos de infraestructura
ambiental, en un amplio proceso de participación comunitaria.
Al ser certificados los proyectos, la COCEF considera la viabilidad del pro-
yecto, principalmente referido a tratamiento de aguas residuales y saneamiento
de cuerpos de agua, recomienda su financiamiento al Banco de Desarrollo de
América del Norte (BDAN), su institución hermana o a otra fuente de finan-
ciamiento.

24
ALFIE COHEN, Miriam, “Industria maquiladora de exportación: desechos tóxicos y salud am-
biental”, Revista El Cotidiano, Año 14, No. 87, enero-febrero 1998, UAM, México, p. 117.
25
BRAVO, Gonzalo, Asesor Especial del Administrador General Adjunto. Comisión de Coopera-
ción Ambiental, La COCEF y sus esfuerzos por desarrollar proyectos de infraestructura ambiental
en la frontera México-Estados Unidos, Ponencia solicitada al autor.

Thalia Denton Navarrete • Elsa Roqué Fourcade


309

Este esquema de cooperación bilateral es único en el mundo ya que se crea


una organización que identifica necesidades en forma directa y descentralizada
con las comunidades, las apoya para que sus propuestas puedan cumplir con un
cuerpo de criterios o requisitos técnicos y financieros, con una visión de planea-
ción de largo plazo y con la validación social. La cooperación bilateral no es me-
nos importante sobre todo con los países vecinos con los que compartimos pro-
blemas comunes directos.26
La Comisión prepara, desarrolla, coordina, ejecuta y supervisa proyectos de
infraestructura ecológica de la zona fronteriza, incluso el diseño, ubicación u
otros aspectos técnicos de los mismos. A lo largo de cinco años desde su crea-
ción, ha logrado avanzar en la resolución del rezago de infraestructura ambiental
en la frontera y destaca la certificación de 42 proyectos, 27 del lado estaduniden-
se y 15 del lado mexicano, con una inversión de mil millones de dólares y bene-
ficio de ocho millones de habitantes, de estos proyectos 13 están en etapa cons-
tructiva y 5 están ya en operación. En las ciudades de México, destacan las obras
de saneamiento de Ciudad Juárez, Piedras Negras, Ciudad Acuña, Reynosa,
Mexicali y Tijuana lo que permite la operación de plantas de tratamiento de
aguas residuales en las tres primeras mencionadas y avances importantes en las
obras de las ciudades restantes; se contempla el desarrollo de 104 proyectos para
certificación con apoyo financiero de mil millones de dólares.
Proporciona asistencia técnica dando preferencia a proyectos relacionados
con la contaminación del agua, el tratamiento de aguas residuales, los desechos
sólidos y otros asuntos relacionados.
Parte de la presión sobre los recursos acuáticos del Río Grande proviene del
crecimiento exponencial de las nuevas plantas maquiladoras que se han estable-
cido en el lado mexicano del Río Bravo desde 1994, cuando entró en vigor el
Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA), que vinculó co-
mercialmente a Canadá, Estados Unidos y México. Aunque las maquiladoras,
que operan según un programa aprobado por el gobierno mexicano, han produ-
cido presión sobre los recursos naturales, también han aumentado el comercio

26
CHIRINOS CALERO, Patricio, “El derecho ecológico”, Revista de la Facultad de Derecho de Méxi-
co, tomo XLI, Nos. 178-180, julio-diciembre 1991, México, p. 200.

El día en que muera el sol 


310

recíproco entre Estados Unidos y México y han creado miles de empleos para los
trabajadores mexicanos.27
Como gobernador de Texas de 1994 a 2000, el Presidente Bush de Estados
Unidos de América, promulgó varias leyes encaminadas a solucionar el problema
del agua que, según funcionarios texanos, pone a prueba, más que cualquier otro
recurso natural, el futuro del estado. Una ley firmada en 1997, cubre siete as-
pectos de la política de Texas sobre suministro de agua, a saber: planificación
hídrica, aprovechamiento del agua, ayuda financiera al suministro y conservación
del agua, ayuda a las pequeñas comunidades y recopilación y diseminación de
información sobre el agua. En virtud de esta ley y de otra firmada en 1999, se
autorizó a la Junta de Desarrollo de Aguas de Texas a utilizar fondos en México
para proyectos de recursos hídricos, siempre que éstos beneficien a los habitantes
de Texas.28
La legislatura de Texas inició en 1991 un Programa de Ríos Limpios,29 en-
caminado a garantizar que las cuestiones relacionadas con los recursos hídricos
se atiendan debidamente. El objetivo del programa, administrado por la Comi-
sión Internacional de Límites y Aguas, es mantener y mejorar la calidad de las
aguas de cada una de las cuencas hidrográficas en Texas, mediante asociaciones,
con varias comisiones, autoridades fluviales, entidades regionales, gobiernos loca-
les, la industria y los ciudadanos de Texas.
Otra de las causas de la escasez de agua es el uso ineficiente del recurso, pues-
to que aún en este siglo se siguen políticas agrarias anticuadas, requieren de la
mayor parte del agua para riego por inundación, misma que sufre evaporación, se
desperdicia un cincuenta por ciento, además esta agua resulta contaminada por
el uso descontrolado de agroquímicos que, al filtrarse en el suelo, causan daños
irreparables a los cuerpos de agua cercanos.
En México es necesario un verdadero control de la dotación de agua que el
organismo encargado de su manejo, CNA, señala de acuerdo a la disponibilidad,
medida que puede consistir en el racionamiento del agua para uso agrícola, a fin
de reducir el volumen destinado a los mínimos posibles, con el consiguiente

27
Departamento de Estado de Estados Unidos de América. Programas de información interna-
cional, Servicio noticioso desde Washington, 30 agosto 2001, Esfuerzo conjunto limpieza Río
Grande tiende puente, E. U., México.
28
Ibidem.
29
Ibidem.

Thalia Denton Navarrete • Elsa Roqué Fourcade


311

cambio de los métodos utilizados a la fecha, en lugar de inundación y canaliza-


ción de los campos, el mayor aprovechamiento a través de goteo y aspersión,
ambos implantados desde hace tiempo en países como Israel, donde el desperdi-
cio se considera un crimen; esta práctica nos enseña el cuidado de la tierra para
el adecuado aprovechamiento de sus productos y la variación de cultivos y tiem-
pos de siembra para evitar el agotamiento de la tierra.
Una de las formas de preservación del recurso agua deberá tomar en cuenta
las cifras reales de extracción de los acuíferos para lograr su recuperación; el ba-
lance desastroso que tenemos es de 104 acuíferos que se encuentran sobreexplo-
tados,30 a lo cual hay que sumar los que tienen salinización y contaminación con
metales pesados; esto ha llevado a la administración gubernamental, a considerar
la preservación y conservación de los recursos acuáticos como un problema de
seguridad nacional.
En efecto, el agua es patrimonio común, el elemento más importante del
ambiente, que permite la vida en nuestro planeta; el Estado maneja el recurso en
forma subsidiada y precisamente por eso los usuarios no utilizan el agua como
valor inapreciable. Se debe generalizar la conciencia de la población respecto de
las consecuencias del uso indiscriminado de este recurso.
A este propósito se ha cuestionado si la solución sería cobrar el costo real del
agua a los usuarios, si con ello se lograría el uso adecuado del recurso, con el
argumento de algunos sectores gubernamentales relacionados y doctrinarios de
que se trata del costo real por la extracción y conducción hasta la toma del usua-
rio. Sin embargo, por lo que toca al agua para uso humano, las condiciones so-
ciales y económicas de algún sector de la población, no permiten que se pague
más de lo que actualmente pagan por el uso del recurso; aunque la justificación
del cobro del agua se debería hacer tomando en consideración que el agua que no
se usa adecuadamente, se contamina. Precisamente con el capital obtenido me-
diante el cobro, se pretende establecer tantas plantas de tratamiento como co-
rresponda al tipo de aguas residuales generadas y para mantener la infraestructu-
ra (bombeo y tuberías) en óptimas condiciones para el suministro a la población.
En cuanto a políticas de gestión gubernamental el gobierno mexicano31 ha
señalado que el agua es un problema de seguridad nacional, con lo cual establece

30
Comisión Nacional del Agua, Estadísticas del agua 2005, capítulo 3, publicación electrónica, p. 32.
31
LICHTINGER, Víctor, Secretario de SEMARNAT, México, declaraciones publicadas en la página electró-
nica de la Dependencia. 2001.

El día en que muera el sol 


312

una prioridad en lo que corresponde a políticas de gobierno, dada la real escasez


del vital líquido, que se traduce en poca disponibilidad del recurso.
Las Dependencias del Ejecutivo reguladoras en la materia son: Secretaría de
Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), Comisión Nacional del
Agua (CNA), Instituto Nacional de Ecología (INE), Secretaría de Agricultura,
Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA), deberán ac-
tuar coordinadas con las demás dependencias del gobierno para la solución inte-
gral de los problemas relativos al agua.
En materia ambiental, la SEMARNAT, como responsable de la política am-
biental, la Secretaría de Salud (SS) por lo que se refiere al cuidado de la salud de
la población y la Secretaría de Educación Pública por lo que toca al aspecto cul-
tural de información y científico-educativo en materia de agua, así como de la
formación de recursos humanos expertos que a su vez sean instructores de la
población.

DELIMITACIÓN DE LOS RECURSOS POR ZONAS GEOGRÁFICAS


México recibe una precipitación media anual (periodo 1941-2003) aproxima-
damente de 772 mm, y un escurrimiento natural medio superficial interno de
347,080 hm3 en 37 regiones hidrológicas.32 Esta agua que se distribuye en 320
cuencas hidrológicas de las cuales las más importantes son las de los ríos Yaqui,
Fuerte, San Pedro, Lerma, Santiago y Balsas en la vertiente del pacífico, Bravo,
Pánuco, Papaloapan, Grijalva y Usumacinta en la vertiente del Golfo y la del
Río Nazas entre las cuencas endorreicas, indica notorias diferencias de una re-
gión a otra, en cuanto a precipitaciones y escurrimientos. La precipitación ocu-
rre durante la temporada lluviosa y se concentra en áreas poco pobladas; la ma-
yor población y la actividad económica se distribuyen en México en relación
inversa a la disponibilidad de agua.
Lo anterior provoca insuficiencias en las aguas superficiales y subterráneas
para el abastecimiento en el 75% del territorio nacional, lo que a su vez conduce
a sobreexplotación de acuíferos y obliga a hacer transferencias entre cuencas. La
contaminación, por otra parte, ha reducido el potencial de uso de varios acuífe-
ros, ríos y cuerpos de agua.

32
Comisión Nacional del Agua, Estadísticas del agua 2005, capítulo 2, publicación electrónica, p. 19.

Thalia Denton Navarrete • Elsa Roqué Fourcade


313

Por otro lado, en el 25% restante del territorio, la abundancia de agua repre-
senta un problema severo cuando se presentan inundaciones y además porque la
actividad industrial principal se relaciona con el petróleo, lo cual trae problemas
de contaminación; el potencial hidroeléctrico de la zona no ha sido aprovechado
totalmente.
La mayor parte de la explotación tiene lugar en las porciones áridas donde la
recarga de los acuíferos es pobre y el balance hidráulico negativo, por consiguien-
te se está minando el almacenamiento subterráneo. En las regiones más lluviosas
y menos desarrolladas, una parte considerable del volumen renovable permanece
desaprovechada.
En los primeros 300 metros de profundidad, contados a partir de la superficie
del terreno, el subsuelo de México almacena un volumen de agua del orden de los
5 billones de m3 y las exploraciones revelan la existencia de acuíferos regionales
que se extienden bajo dos o más cuencas hidrográficas, no es posible garantizar a
priori que estos acuíferos ofrezcan agua en cantidad suficiente, calidad adecuada,
costo accesible y distribución geográfica necesaria para cubrir el déficit actual.

INFRAESTRUCTURA HIDRÁULICA
Del volumen medio anual escurrido (347 mil millones de m3), se captan o con-
trolan en las presas unos 100 mil millones de m3 y se aprovechan anualmente
146 mil millones de m3.
La infraestructura hidráulica construida proporciona una capacidad de alma-
cenamiento de 150 mil millones de m3, equivalente a 37% del escurrimiento
medio anual. La mayor parte de los grandes ríos están parcial o totalmente con-
trolados dentro de los límites técnicos y económicos, a través de presas de propó-
sitos múltiples que protegen áreas agrícolas significativas y ciudades densamente
pobladas.
Con 6.3 millones de hectáreas bajo riego, México ocupa el sexto lugar a nivel
mundial en área irrigada. Se obtiene más de una quinta parte de la producción
total de electricidad con 10,258.98 MW en plantas hidroeléctricas.

El día en que muera el sol 


314

112 distritos de riego y 4 zonas de riego que operan en el país abarcan el


60% de la tierra irrigada, mientras el 40% restante se distribuye entre más de 27
mil pequeñas unidades de riego.33

EL AGUA COMO GENERADOR DE ELECTRICIDAD


El uso de agua en estado de vapor para la generación de energía eléctrica y el uso
de agua para enfriamiento, se considera uso industrial (artículo 126 del Regla-
mento de la LAN).
La CNA, podrá hacer la reserva necesaria para concesionar mediante concur-
so y en los términos del artículo 40 del Reglamento, el aprovechamiento de
aguas nacionales para usos múltiples, incluida la generación de energía eléctrica,
para lo cual publicará la reserva de agua respectiva (artículo 22 de la LAN y artí-
culo 118 de su Reglamento). Cuando exista la posibilidad de utilizar con fines
hidroeléctricos la infraestructura hidráulica federal, el concurso a que se refiere el
párrafo anterior podrá comprender, igualmente, la concesión de dicha infraes-
tructura. Previamente, la CNA elaborará y aprobará las bases de la convocatoria
a que ha de sujetarse el concurso.
En las solicitudes de concesión para la explotación, uso o aprovechamiento de
aguas nacionales para la producción de fuerza motriz o energía eléctrica, la no-
vedad en lo que toca a uso en generación de energía eléctrica, es que se incluye
en el artículo 78 de la LAN, el requisito de la evaluación del impacto ambiental,
para el otorgamiento del título de asignación de agua a favor de la Comisión
Federal de Electricidad (CFE).
El solicitante deberá presentar a la CNA el proyecto constructivo que trate de
desarrollar, la aplicación que se le dará, el sitio de devolución del agua y las ac-
ciones a realizar en materia de control y preservación de la calidad del agua y en
materia de impacto ambiental, prevención y control de avenidas, y la no afecta-
ción de los flujos de las corrientes (artículo 119 del Reglamento de la LAN).
No se requerirá de concesión para la explotación, uso o aprovechamiento de
agua, en los términos del artículo 80 de la ley, cuando sea para generación de
energía hidroeléctrica en pequeña escala, entendida como tal aquélla que realizan
personas físicas o morales aprovechando las corrientes de ríos y canales, sin des-

33
Comisión Nacional del Agua, Estadísticas del agua 2005, capítulo 5, publicación electrónica,
pp. 47-52.

Thalia Denton Navarrete • Elsa Roqué Fourcade


315

viar las aguas ni afectar su cantidad ni calidad, y cuya capacidad de generación


no exceda de 0.5 Megavatios. Sin perjuicio de lo anterior, las personas físicas
o morales a que se refiere el precepto deberán cumplir, en todo caso, con lo
dispuesto en la Ley del Servicio Público de Energía Eléctrica (LSPEE) y su
Reglamento.

ELECTRICIDAD UNA FORMA DE ENERGÍA

La energía es una propiedad de todo cuerpo o sistema material en virtud de la cual éste
puede transformarse, modificando su estado o posición, así como actuar sobre otros origi-
nando en ellos procesos de transformación.34

De acuerdo a las distintas fuentes que proporcionan energía pueden considerarse


dos grupos, renovables y no renovables.35 No obstante la anterior clasificación,
las formas o tipos tienen relación con el origen y la transformación.36
El ser humano transforma la energía en trabajo y éste, a su vez, en poten-
cia.37 La energía puede convertirse en fuerza motriz, combustible, calor o co-
rriente eléctrica y usarse con nuevas propiedades en procesos de cambios. En este
sentido la energía es mecánica, térmica38 y eléctrica.
Como propiedad pertenece a determinados elementos del mundo físico o na-
tural, llamados fuentes primarias. La utilización de fuentes tradicionales está
sujeta a procesos industriales y, en algunos casos, depende de procedimientos

34
Cfr. ALEJO GARCÍA-MAURICIO, Rafael, Centrales eléctricas. p. 1. Aunque no es propiamente
una definición, sino más bien una explicación de la energía como propiedad de los cuerpos de la
cual depende la evolución, el mismo movimiento esencial.
35
Agua, sol, viento, biomasa, mareas y olas, se incluyen dentro de las fuentes renovables (aunque
respecto del agua puede ser seriamente cuestionado en términos de disponibilidad). Por su parte,
entre las no renovables están los combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas natural), geotérmica y
uranio (elemento para la energía nuclear de fisión).
36
De acuerdo con la fuente primaria: energía cinética, asociada al movimiento de los cuerpos;
energía potencial, asociada a la posición dentro de un campo de fuerzas; energía interna, asociada a
la temperatura de los cuerpos; energía luminosa, asociada a la radiación solar y energía nuclear,
asociada a los procesos de fusión (unión de núcleos) que tienen lugar en el interior de los átomos.
37
Cfr VÁZQUEZ TORRE, María Guadalupe, Ecología y formación ambiental, p. 54.
38
Energía en tránsito, que fluyen de un cuerpo a otro. Ver ALEJO GARCÍA-MAURICIO, Rafael.
Centrales eléctricas, p. 4.

El día en que muera el sol 


316

especiales; por tanto, se les asigna un valor como recursos aprovechables para
obtener un producto (final o insumo). A su vez, la actividad de transformación y
la aplicación de tecnologías hacen posible u originan otros bienes que en la lógica
socio-económica implica un valor añadido, ingresa al mundo de las relaciones
para completar un ciclo sociedad-naturaleza-sociedad, donde además de ser un
componente o propiedad de la materia es un recurso.
La electricidad, o más propiamente, corriente eléctrica, no es un recurso na-
tural, es un bien39 producido a partir del aprovechamiento de los beneficios de
ciertos elementos naturales. La biosfera que es el depósito de la energía primaria
se convierte también en receptora de las nuevas formas de bienes y servicios que
la sociedad crea. Diríamos que hasta donde lleguen los efectos de las conductas
humanas, el entorno natural padece estas repercusiones. La generación de elec-
tricidad no es la excepción. Si las actividades que ella implica consisten en trans-
gresiones a sus propias leyes y capacidades. Es el momento de los impactos nega-
tivos cuando significan efectos no asimilables y por lo mismo intolerables. Even-
to que de estar contemplado en el régimen jurídico puede configurar una infrac-
ción o delito y puede ser el presupuesto de un especial tipo de daños y perjuicios.
En el caso específico de la energía eléctrica, los impactos negativos se origi-
nan por la explotación y aprovechamiento de los recursos naturales de los que
depende, además de la contaminación por emisión, descarga o infiltración en los
usos de atmósfera, agua y suelo sobre los que recaen las emanaciones, desechos,
instalaciones y en general, los efectos que implica el funcionamiento de una
industria.

39
En la Ley 15332 de 1960 (reformada en 1992 Argentina), el artículo 2° proporciona una
especie de definición a los fines del régimen jurídico que ella establece sobre la electricidad: “A los
fines de esta ley, la energía eléctrica, cualquiera sea su fuente y las personas de carácter público o
privado a quienes pertenezca, se considerará una cosa jurídica susceptible de comercio por los
medios y formas que autorizan los códigos y leyes comunes en cuanto no se opongan a la presente.

Thalia Denton Navarrete • Elsa Roqué Fourcade


317

LA ELECTRICIDAD COMO RECURSO ENERGÉTICO


Los elementos de la naturaleza en tanto útiles para la obtención de cualquiera de
los tipos de energía son considerados: recursos. Aplicando distintos criterios,
pueden agruparse40 como sigue:

1) De acuerdo con la perdurabilidad, se consideran: no renovables, agotables (petró-


leo, carbón, gas natural y uranio) o renovables, interminables (solar, eólica, hidráuli-
ca, maremotriz y biomasa).
2) En atención a cómo se utilizan, pueden llamarse: primarias, energía formada y
acumulada en la naturaleza, (carbón, petróleo, gas natural, nuclear) o secundarias,
derivadas o producidas, útiles o finales (corriente eléctrica, combustibles).
3) Según sea la proporción del uso entre las opciones de aprovechamiento, encon-
tramos las convencionales, uso generalizado por la dependencia económica y tecnoló-
gica hacia ellas (carbón, petróleo, hidráulica, gas natural, nuclear) y no convenciona-
les, fuentes en etapa de desarrollo, tienen escasa participación en la cobertura energé-
tica nacional.

Por otra parte, el término recursos se usa con una significación más extensa,
pero siempre evocando una esencia patrimonial o la función que cumplen en los
procesos económicos. En atención a sus principales características y en el más
amplio sentido, los recursos pueden ser: naturales, culturales y humanos.41
Dentro de esta apreciación, las fuentes de energía primarias quedan compren-
didas entre los primeros. Sin embargo, no todas las energías son elementos natu-
rales como las fuentes secundarias, aunque son recursos energéticos. Esta deno-
minación agrupa todas las formas tradicionales que proveen calor o fuerza, igual
si se consumen como insumos o como productos finales.
Los recursos naturales son energéticos cuando brindan calor, fuerza o trabajo
y su aprovechamiento tiene efectos socioeconómicos. Dentro de este planteo, en
principio quedan aparte las fuentes alternas, sol y viento, mientras su uso no
genere consecuencias económicas. Hasta ahora, lo que sí tiene valor es el medio
para su aprovechamiento, esto es, la tecnología y los instrumentos que hacen

40
Clasificación realizada en 222 cuestiones sobre energía, cuestión 5, edición Foro de la Industria
Nuclear Española. Para el concepto que implica cada una, JIMÉNEZ CISNEROS, Blanca E., La
contaminación ambiental en México: causas, efectos y tecnología apropiada, p. 844.
41
PIGRETTI, Eduardo A., Derecho Ambiental, Ediciones Depalma, Buenos Aires, 2000, pp. 11 y
siguientes.

El día en que muera el sol 


318

posible la transformación del calor o fuerza en electricidad o calor como produc-


to final.
Dentro de estas categorías, el caso más atípico lo representa el agua. Es un
recurso natural, no energético, que se podría tener como tal cuando los saltos,
son utilizados para la generación de electricidad. Aunque perdería esta aprecia-
ción en el momento en que sirve a la misma industria a raíz de otra propiedad y
en otras funciones del proceso, enfriamiento, por ejemplo.
La corriente eléctrica se obtiene a partir de los elementos capaces de propor-
cionar calor o fuerza motriz. Es en consecuencia un recurso energético secunda-
rio que resulta de un procedimiento basado en el aprovechamiento del calor o
fuerza de alguna de los proveedores primarios.
En México destacan dos recursos naturales de los que depende mayoritaria-
mente la generación de energía eléctrica: hidrocarburos y carbón. De acuerdo
con las estimaciones que publica CFE al cierre del mes de marzo del año 2005,
incluyendo a los productores independientes de energía, cuenta con una capaci-
dad efectiva instalada para generar energía eléctrica de 46,171.02 MegaWatts
(MW), de los cuales 7,750.90 MW son de los productores independientes (ter-
moeléctricas), 10,258.98 MW son de hidroeléctricas, 23,234.59 MW corres-
ponden a las termoeléctricas de CFE que consumen hidrocarburos, 2,600.00
MW a carboeléctricas, 959.50 MW a geotermoeléctricas, 1,364.88 MW a la
nucleoeléctrica y 2.18MW a la eoloeléctrica.42
La capacidad de MW muestra la dependencia hacia las fuentes tradicionales
no renovables y exhibe, respecto de las convencionales, la desproporción produc-
tiva entre la fuente más nociva ambientalmente comparada con las menos con-
taminantes (hidroelectricidad, eoloeléctrica). Por otra parte, vinculando los MW
producidos con la capacidad total surge la participación escasa de la nucleoeléc-
trica e insignificancia de las fuentes renovables.
En estadísticas publicadas por la Secretaría de Energía (SENER), la capaci-
dad efectiva de generación alcanza 45.922 MW en septiembre de 2004, con un
crecimiento significativo de la participación de productores independientes en
comparación con el desarrollo de fuentes alternativas, demostrativo de que las
políticas tienen objetivos cuantitativos más que cualitativos.43

42
Ver en la sección Anexo, cuadro 1. Capacidad efectiva instalada de generación.
43
Ver en la sección Anexo, cuadro 3. Sector eléctrico nacional. Capacidad efectiva de Generación.

Thalia Denton Navarrete • Elsa Roqué Fourcade


319

EL PROBLEMA AMBIENTAL EN LA GENERACIÓN DE ELECTRICIDAD


En general la industria de los energéticos —exploración, explotación, beneficio,
producción de energías secundarias, transporte, distribución— y el consumo de
los mismos en procesos diversos o como bienes finales, son actividades a las que
se les atribuye impactos sobre el ambiente.
El documento de discusión preparado por el Secretariado de la Comisión pa-
ra la Cooperación Ambiental (CCA) en apoyo a la iniciativa Electricidad y Me-
dio Ambiente, promovida en términos del artículo 13 del Acuerdo de Coopera-
ción Ambiental de América del Norte,44 expresa que, sin perjuicio de los obvios
beneficios que la electricidad acarrea, su generación y transmisión tiene también
considerables impactos en la salud humana y la de los ecosistemas. A nivel agre-
gado, por ejemplo, el sector de electricidad de EU es responsable de casi 25% de
las emisiones de NOx; alrededor de 35% de las de CO2; la cuarta parte de las de
mercurio, y casi 70 por ciento de las de SO2. El sector es la mayor fuente de
emisiones tóxicas nacionales reportadas en Estados Unidos y Canadá, (según
nota 2 del documento, los datos se toman de CCA, 2001 b. En balance 1998.
Montreal) y representa una fuente importante de emisiones tóxicas en México.
Los datos actuales muestran que las consecuencias en la región de análisis
son suficiente razón para trabajar en la mejora de los instrumentos que se tienen
o para implementar nuevas acciones.
Por otra parte, en los análisis más recientes de los costos externos de la ter-
moelectricidad a partir de combustibles fósiles, los resultados que se obtienen son
de consideración y ponen en evidencia que en algunos casos las concentraciones
alcanzan niveles superiores a los permisibles. Aunque existan dudas sobre la cer-
teza de tales resultados o de que los efectos coincidan exactamente con la reali-
dad de perjuicios en ecosistemas y en salud humana, de todos modos, sirven para
confirmar las complicaciones en materia de prevención y control cuando se trata
del uso de los combustibles fósiles.45

44
Página 6 del documento, noviembre de 2001, elaborado para Retos y Oportunidades Ambienta-
les en el Dinámico Mercado de Electricidad de América del Norte en junio del 2002.
45
Según los resultados encontrados en estudios para determinar los costos externos de la termoe-
lectricidad aplicando la metodología “Vías de Impacto”. Empero, los datos fundamentales y varia-
bles requeridos para llevarlos a cabo, impiden la aplicación directa de tal metodología, haciendo
necesario, en cada caso, estudios preliminares y opciones simplificadas. Debido a ello habría que
valorar la corrección en los antecedentes y la procedencia de la versión del método por el cual se
opta. En México y Cuba se hicieron a partir de diseños simplificados con base en la Metodología

El día en que muera el sol 


320

México cuenta con un estudio46 cuyo propósito es evaluar las externalidades


de la generación de energía eléctrica a base de combustibles fósiles, la t