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ELMAN R. SERVICE
LOS ORIGENES DEL ESTADO
Y DE LA CIVILIZACION

Capítulo 3
EL HOMBRE EN ESTADO DE NATURALEZA:
LA SOCIEDAD IGUALITARIA.

Las diversas clases de sociedades del mundo han sido cla- ten; las amenazas de violencia causadas por las exigencias
sificadas de muchas maneras: tecnológicamente, como en la egoístas de los individuos se ven contrarrestadas por las exi-
tricotomía de sociedades de cazadores, de pastoreo y agríco- gencias sociales de generosidad, amabilidad y cortesía. Lo que
las; geográficamente, por continentes o por «áreas culturales» los filósofos no tuvieron en cuenta fue que una sociedad sin
más pequeñas; racialmente, como indios cobrizos, europeos formas gubernamentales no siempre se encontraba realmente
blancos, africanos negros y asiáticos amarillos; lingüística- en un estado de libertad. Existen numerosos modos sociales
mente, como arios, malayo-polinesios, suyanos; y quizás en informales de constreñir a un pueblo además del explícita-
primer lugar, y de forma más difundida, según sus institucio- mente gubernamental, y en ausencia de instituciones equiva-
nes sociopolíticas. Esta última clasificación distinguía princi- lentes al Estado, aquéllos pueden ser incluso correspondien-
palmente entre pueblos con alguna clase de gobierno formal y temente más enérgicos que las coerciones doméstico-cultura-
pueblos sin este tipo de gobierno. les a que nosotros estamos acostumbrados.
Como ya he dicho anteriormente, esta dicotomía tuvo una Toda sociedad, por muy pequeña y primitiva que sea, está
importancia central en las teorías políticas del siglo XVIII, organizada y tiene un funcionamiento social estructurado en
cuando los argumentos relacionados con los fines del gobier- puntos importantes; de otro modo no podría ser una sociedad.
no, la evolución de las instituciones civilizadas, el futuro de la Incluso un grupo informal —por ejemplo, una pandilla de
civilización, etc., se apoyaban considerablemente en las con- barrio—, posee una estructura, como (a veces innecesaria-
cepciones de la índole de la naturaleza humana y, por supues- mente) nos ha enseñado la moderna investigación sociológica.
to, en su importancia en la vida social. Todos los filósofos Todas las sociedades controlan las relaciones sociales de sus
importantes de ese período creían que la vida de los pueblos miembros por medio de reglas de etiqueta y sanciones nor-
primitivos en la sociedad pre-civil era una vida en un «estado mativas que definen la conducta correcta y la incorrecta. Son
de naturaleza», libre de las trabas de nuestra forma de coer- tan fundamentales que comienzan en la infancia: como «so-
ción artificial (es decir, gubernamental). cialización» (en lenguaje sociológico) y como «encultura-
Pero, como ya hemos señalado, los filósofos carecían de ción» (en lenguaje antropológico). Es también universal, y
información correcta sobre los pueblos primitivos. Por esta muy similar a las reglas y sanciones antes mencionadas, la
razón, sus versiones de la naturaleza humana pueden ir desde subdivisión de la sociedad en status y sus correspondientes
la idea de Hobbes de que la vida primitiva era una «guerra de roles de comportamiento.
todos contra todos», hasta la concepción de Rousseau de una En una sociedad primitiva de pequeño tamaño, buena parte
idílica y pacífica libertad. Sin embargo, la idea de que la de la vida social está regulada pacíficamente por esos códigos,
sociedad primitiva era anárquica, y, por consiguiente, de que reglas, expectativas, hábitos y costumbres, relacionados con la
la naturaleza de esta vida social podía revelar los elementos etiqueta, la ética y el rol. Y como normalmente ni son explí-
esenciales de las cualidades sociales inherentes al hombre, era citos ni se ponen de manifiesto por quebrantamientos fre-
algo común a todos ellos. cuentes, la sociedad puede dar la impresión de libertad y ca-
Resulta interesante el hecho de que la naturaleza real de la rencia de conflictos, impresión que pudo tener Rousseau.
primitiva sociedad pre-estatal, tal como nosotros la conoce- Pero no todas las personas son iguales, y un individuo va-
mos ahora etnológicamente, puede justificar, aunque sólo en ría a lo largo de su vida, de forma que no todos se adaptan pa-
parte, tanto a Hobbes como a Rousseau. La guerra, en el sen- cíficamente a sus status ni a las expectativas normales del
tido que Hobbes le daba —tanto como amenaza o inminencia correspondiente rol. Y lo que es más importante, probable-
que corno acción— es, ciertamente, una característica omni- mente ninguna sociedad es capaz de socializar a la perfección
presente de la vida primitiva, como lo es, en parte, uno de los a todos sus miembros ni de proponer normas sin ambigüeda-
aspectos de la paz y generosidad rousseaunianas. Como vere- des que puedan ajustarse a todas las ocasiones. Y por supues-
mos más adelante, estos dos aspectos de la vida social coexis- to, a veces una persona está «loca». (Una definición perfecta-
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mente correcta de una persona loca es que ésta se conduzca de rencia, calificar las dos clases de sociedades respectivamente
una forma no predecible, dejando de hacer lo que la sociedad con los adjetivos de igualitarias y jerárquicas. La ausencia de
espera de ella.) Toda sociedad tiene, por tanto, la certeza de posiciones de autoridad no familiares en las primeras y su
que ha de afrontar el problema de la desviación individual en presencia en las segundas hacen, por supuesto, enteramente
uno u otro momento, y suele tener algún medio de enfrentarse distintas las respectivas soluciones a los problemas políticos.
al mismo. Charles Darwin vio este problema en el primer pueblo pri-
Un problema más importante es el de la sincronización de mitivo con que se encontró. Observó que la «igualdad» carac-
las relaciones, intergrupales; y cuando los grupos constituyen terística de los indios de la Tierra del Fuego «tiene que demo-
sociedades enteramente autónomas, el problema, por supues- rar por mucho tiempo su civilización». Puede observarse que
to, es grave. Todas las sociedades tienen que hacer frente a la igualdad retarda también muchas otras cosas de importancia
veces, aunque sea raramente, a los hechos de la diversidad, la práctica, cotidiana. Consideremos con cuánta frecuencia, par-
desviación y el conflicto intergrupal. En este punto podemos ticularmente en las sociedades cazadoras, se hace necesaria la
considerar correcta la visión de Hobbes, particularmente en lo existencia de algún tipo de persona con ascendiente, un líder,
que respecta a su énfasis en la amenaza, la potencialidad del para tener éxito en una acción coordinada, con todas las
conflicto, tanto como en su realidad. Pero, al contrario que dificultades que para éste supone actuar como tal cuando la
Rousseau, Hobbes no concebía mecanismos sociales no gu- personalidad ideal consiste en pasar desapercibido.
bernamentales que pudieran funcionar de manera tan acertada En una sociedad igualitaria, un líder tiene necesariamente
como para controlar el conflicto. Cada uno de ellos se apo- unas características peculiares. Puesto que es una autoridad
yaba en su propia versión de la naturaleza humana para sin un status formal, su posición tiene que basarse entera-
explicar lo que sucedía en la sociedad primitiva. mente en sus cualidades personales. Esto, a su vez, quiere de-
cir que actividades o contextos diferentes deben probable-
Igualdad e influencia mente llevar a primer plano a personas también diferentes. La
persona que dirige una ceremonia es generalmente un anciano,
La mayor parte de la enculturación realizada mediante re- versado en la mitología tribal y en los usos ceremoniales a
glas de etiqueta se lleva a cabo, particularmente dentro de las causa de su edad; el líder de un partido de guerreros, por otra
sociedades de pequeño tamaño, en el seno de la familia do- parte, puede distinguirse por su vigor y valor juveniles.
méstica. Igualmente, la mayoría de los status jerárquicos nor- Adam Ferguson reconoció hace tiempo esta característica
males se encuentran también en la institución familiar. Existen de las sociedades igualitarias (1767, pp. 83 - 84):
diversas series de status padre-hijo, viejo-joven, varón-mujer;
y son, desde luego, profundamente desigualitarias, porque bá- ... No tienen de hecho ningún grado de subordinación diferente a causa de
sicamente constituyen sistemas de autoridad. la distribución de funciones, que obedece a las diferencias de edad, talentos
Pero no son sistemas de autoridad y jerarquía políticos; y disposiciones. Las cualidades personales proporcionan un ascendiente en
el momento clave de las ocasiones que requieren su ejercicio; pero en los
son sistemas familiares. Todas las sociedades tienen tales tiempos de relajación, no dejan vestigio alguno de poder o prerrogativa.
status jerárquicos basados en la edad y el sexo, aunque por su-
puesto varían algo de una sociedad a otra. Pero los problemas Las personas superiores parecen ser esenciales como con-
políticos no son problemas familiares. Vagamente definidos, sejeros, pero no como ejecutivos. Por ejemplo, el padre Le
los problemas políticos están relacionados con la conducta Jeune, en 1.634, hablaba así de los indios cris canadienses (en
desviada que perjudica a alguien ajeno a la familia del desvia- Thwaites, 1.896 – 1.901, vol. 6, p. 243)1:
do, y con las dificultades de diversa índole que se dan en las
relaciones entre grupos diferentes, tales como familias y Toda la autoridad de un jefe reside en la punta de su lengua; porque es
grupos de parentesco más amplios, más que en el seno de cada poderoso en la medida en que es elocuente, y no será obedecido a menos
que agrade a los salvajes.
grupo. Con frecuencia, los problemas políticos pueden ase-
mejarse a los familiares en algunos aspectos: dos hombres pe-
leándose son dos hombres peleándose; pero dos hermanos que
se pelean pueden ser separados por su padre, que también pue-
de poner fin a la disputa, mientras que dos hombres de fami-
lias no emparentadas que luchan presentan un tipo de pro-
blema de mediación totalmente distinto, problema que puede
tener consecuencias muy serias para la sociedad en su
conjunto.
Este último caso, como todos los casos de dificultades
entre familias más que en el seno de una familia, son muy
difíciles de solucionar en las primeras formas de la sociedad
primitiva, simplemente porque no existe ninguna jerarquía
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real de autoridad fuera de la de los status de parentesco. El Las ilustraciones que siguen están bastante desequilibradas, porque repre-
atributo distintivo de estas sociedades es el hecho de que, fue- sentan una muestra más amplia de bandas cazadoras-recolectoras que de las
ra de la jerarquía familiar de edad-sexo, sean tan profunda- numerosas sociedades tribales. Este desequilibrio fue producido por el hecho
de que pueblos muy primitivos como los esquimales, los bosquimanos y los
mente igualitarias. Tan sorprendente es esto —y tan igualmen- australianos, por ejemplo, han conservado en los tiempos modernos particu-
te sorprendente y profundo es el desigualitarismo de las socie- larmente, a causa de su relativo aislamiento en habitáis marginales, una
dades de jefatura y de los estados posteriores— que será ade- cultura más puramente aborigen de lo que la han conservado la mayoría de las
cuado, así como apropiadamente indicativo de su gran dife- tribus hortelanas. Para una muestra más amplia, consúltense los estudios
reseñados en el apéndice 1.
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*
De otro grupo indio, los naskapis montañeses del Labra- las de otros hombres, aunque éstos sean de mayor edad. Pero
dor, Le Jeune decía que el indio no «soportará lo más mínimo Radcliffe-Brown tiene buen cuidado de señalar que se trata de
a aquellos que se muestran deseosos de arrogarse una supe- una influencia enteramente personal y no de una posición de
rioridad sobre los demás» (ibid., p. 165). autoridad.
Con referencia a los ancianos australianos, M. J. Meggitt La actitud de pasar desapercibido de los hombres de in-
ha dicho (1.962, p. 250): «Cualquiera que fuese el control de fluencia se ve bien ilustrada por los bosquimanos sudafri-
jacto que tuvieran sobre los actos de los demás, derivaba canos. Elizabeth Thomas, al describir el caso de un hombre
simplemente de su capacidad para hacer sugerencias basadas que había alcanzado un alto status en competencia con otros
en el conocimiento de primera mano de las situaciones que dos que esperaban obtenerlo, dice (1.959, p. 183):
normalmente se dan...» Algo análogo ocurre entre los esqui-
Pero tampoco fue nunca contestada la posición de Toma como líder por-
males, que designan a las personas de importancia con el títu- que no era una posición que éste hubiera ocupado por la fuerza o la pre-
lo de Isumatag, que significa «el que piensa». sión, sino que la había logrado sencillamente con su sabiduría y capacidad,
Con respecto a los yir yorontes de Australia, R. L. Sharp y el pueblo prosperaba bajo su mandato. Ningún bosquimano desea la
señala que aunque los status de parentesco son desiguales por prominencia, pero Toma fue más lejos que la mayoría en evitarla; no tenía
apenas posesiones y repartía todo lo que caía en sus manos. Era diplo-
su propia naturaleza, ello no confiere ningún tipo de status mático, porque a cambio de su pobreza autoimpuesta, se ganó el respeto y
absoluto bajo o alto (1.958, p. 5): el seguimiento de todo el pueblo en aquel lugar. Disfrutaba de su posición
y, encontrándose sorprendentemente libre de las tensiones y recelos nor-
La naturaleza de los roles de parentesco desempeñados por cada uno de males de los bosquimanos, discernía con claridad la justicia y, por tanto,
los yir yorontes implica que toda relación individual entre varones supone conducía bien a su pueblo.
una inferioridad o superioridad definida y aceptada. Un hombre no tiene
con otro hombre (ni tampoco con las mujeres) un trato en términos exacta- Una característica importante de una persona influyente es
mente iguales. Y dado que cada uno está al mismo tiempo en posiciones
relativamente débiles y en un número igual de posiciones relativamente —entre otras— la capacidad para interpretar la opinión públi-
fuertes, ninguno puede tampoco ser absolutamente fuerte o absolutamente ca. Esto se describe como particularmente importante entre los
débil. Una jerarquía de tipo piramidal o de Y invertida que incluya a todos indios athabascanos de Canadá (MacNeish, 1.956, p. 151):
los hombres en el sistema es una imposibilidad. Sin un cambio radical en
toda la estructura de parentesco, los yir yorontes no pueden tolerar ni En resumen, el líder tiene, característicamente, una posición muy delica-
siquiera jefes indulgentes, por lo que sería impensable que aceptaran un da en la sociedad athabascana del nordeste. Puede servir como consejero,
líder con autoridad absoluta sobre todo el grupo. coordinador, director y quizás iniciador de acciones militares específicas,
y/o de actividades económicas ocasionales y particulares, más allá de la ru-
A veces, una persona combina un alto grado de habilidad, tina cotidiana de la caza y el trampeo. Además, en virtud de su prestigio,
valor, buen juicio y experiencia, de manera que su gran am- ganado con sus capacidades superiores y sus poderes aterradores, el líder
puede actuar como el primer dictaminador en materias sociales dentro de la
plitud de conocimientos y aptitudes en una variedad de con- tribu. Su «autoridad» reside en poner su sello de aprobación en las decisio-
textos puede dar la apariencia de autoridad de una jefatura nes a que ha llegado el grupo como un todo, o, más específicamente, sus
plena. Pero incluso en tales casos, ello no constituye un pares de sexo masculino. El jefe o líder prudente tiene su dedo sobre el
cargo, una posición permanente en la sociedad; antes bien, pulso de las opiniones individuales y grupales. Ha de atraer a los otros a su
propia forma de pensar, o, si esto falla, alterar en consecuencia su línea de
ésta de-pende enteramente de sus cualidades personales, actuación. Su posición puede afianzarse mediante la atribución de poderes
reales y ads-critas: un poder del tipo comúnmente deno- medicinales, y la evaluación y el uso como «jefe comercial» que los euro-
minado carismáti-co. Pero precisamente porque esta posición peos hagan de su ya dominante rol. Pero el poder de un líder fuerte o
es personal, más que un puesto, dicha persona no puede «grande» reside en su influencia más que en su autoridad «legal». De
ordinario, no tiene recursos morales ni físicos para imponer su voluntad. La
mandar verdaderamen-te. Sólo le es posible conservar la caracterización hecha por Birket-Smith del jefe Chipewyan como primas
posición durante el tiempo que el pueblo le respete y le ínter pares da la clave de la posición del líder del norte del Dené.
escuche; es una especie de in-fluencia moral lo que ejerce.
Radcliffe-Brown (1.948, p. 45), escribiendo sobre los negritos Autoridad e igualdad deben ser incompatibles, puesto que
de las islas Ardaman, mencio-naba cómo determinadas la verdadera autoridad descansa en la jerarquía. No obstante,
cualidades personales, tales como la habilidad en la caza y en algunos de los fines de la autoridad que se encuentran en la
la guerra, pueden combinarse con la generosidad, amabilidad sociedad civil se cumplen en cierto modo en estas sociedades
y buen carácter, de tal forma que la persona llegue a ser igualitarias; y ciertamente existen las mismas clases de pro-
altamente respetada y que sus opiniones tengan más peso que blemas políticos, aunque diferentes en grado, que aquellos con
los que normalmente lidian las personas revestidas de auto-
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Siempre que leía un libro de antropología editado en fecha reciente me ridad de otras sociedades. Como reseñé en el capítulo 1, las
sorprendía encontrarme en una misma línea los hotentotes, los nuer, los zu- actividades o roles que normalmente asume esa autoridad con
lúes y los ashanti, por ejemplo, concordando los unos en número con el respecto a los problemas son tres: refuerzo, liderazgo y media-
artículo y los otros no. Al adentrarme en los problemas que plantea cualquier ción. Puede resultar útil discutir en estos términos las pecu-
traducción, he encontrado, creo, el motivo de dicha disparidad: la cultura
antropológica foránea, como cualquier otro tipo de cultura, nos venía antes a liaridades de la sociedad igualitaria.
través del francés y del alemán, idiomas en los que los adjetivos no
planteaban ningún problema de traducción al castellano porque concuerdan Refuerzo
en género y número con los nombres, y en los que los gentilicios no son
adjetivos sustantivados, como lo son en el idioma inglés, idioma que
constituye actualmente el más importante vehículo de cultura extranjera en Buena parte, si no la mayor, del refuerzo de un orden so-
nuestro país. cial es psicológico, habitual y consuetudinario, un constreñi-
The portuguese are, the rich are, the ahanti are, the nuer are no hay más miento de la conducta social realizado por medio de sistemas
remedio que traducirlos por los portugueses son, los ricos son, los ashantis de recompensas y castigos en el seno de la familia doméstica.
son, los núeres son, aplicando, con mayor o menor fortuna, las reglas del
plural en castellano. Espero que, pasada la primera sorpresa, el lector no se Pero los individuos difieren entre sí, las familias difieren entre
muestre demasiado disconforme con mi decisión. (N. de la T.) sí y los sistemas culturales de comportamiento social no siem-
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pre son iguales para todos, de manera que, en una u otro mo- cualquier persona más joven. De igual modo, el status de
mento, es probable que una u otra persona viole las normas de varón confiere normalmente más influencia que el de mujer, y
conducta familiares generalmente aceptadas. Esto quiere decir así encontramos que en las sociedades primitivas por lo gene-
que todas las sociedades tienen que tener alguna forma sancio- ral es el hombre, más que la mujer, quien se ocupa de las
nada de disuasión de la delincuencia, forma de disuasión que situaciones no domésticas, de las situaciones políticas, pudié-
es política; esto es, superimpuesta al papel de la familia do- ramos decir. Así, en resumen, cabe afirmar que las diferen-
méstica. El término refuerzo se usará de ahora en adelante pa- ciaciones de los status de sexo y edad en el seno de las fami-
ra incluir tanto la enculturación familiar y la interiorización lias domésticas pueden funcionar en contextos de refuerzo
inconsciente como las sanciones explícitas positivas y nega- indefinidos pero más amplios, de manera que se aproximen a
tivas, conscientemente aplicadas. verdaderas acciones políticas. Pero debe recordarse que esto
A fin de cuentas, todos los sistemas de autoridad parecen se da tan sólo en sociedades presenciales de tamaño rela-
descansar en unas definiciones aceptadas de la delincuencia tivamente pequeño, que en sí mismas son familiares, por muy
acompañadas por los castigos apropiados. Para el hombre ci- atenuados que estén los vínculos reales de parentesco.
vilizado, estas definiciones normalmente están hechas explí-
citas como leyes formales. Pero la primitiva sociedad iguali- Liderazgo
taria carece de cargos formales dotados de autoridad y tam-
bién de leyes formales. En ella sólo encontramos personas La más visible de las actividades compendiadas por el tér-
influyentes y sanciones consuetudinarias públicas y generales mino liderazgo es normalmente el rol de autoridad con oca-
en vez de leyes. Por consiguiente, en tales sociedades las san- sión de una acción grupal concertada. Pero, como ya se ha in-
ciones negativas no son administradas comúnmente por una dicado, en la sociedad igualitaria no existe una posición per-
persona especial. Esto es así porque en la sociedad primitiva manente de líder, no existe ningún «jefe» legal. Y lo que es
la mayor parte de las normas de conducta social correcta per- más, la sociedad igualitaria ni siquiera tolera la sugerencia de
tenecen al dominio de la etiqueta. La sociedad igualitaria tal posibilidad. El «caudillaje» no tiene nada que hacer, y la
normalmente es de pequeña dimensión y la mayoría de las humildad se considera el valor más elevado.
relaciones sociales, consiguientemente, son relaciones cara a Fue este autooscurecimiento del liderazgo y este aparente
cara; y el castigo usual en cualquier sociedad para un quebran- orden de las sociedades sin posiciones visibles de autoridad lo
tamiento de la etiqueta es una desaprobación general más o que llevó a escritores tan conocidos como Walter Bagehot y
menos importante, o el aislamiento del delincuente, priván- Sidney Hartland a hablar de la «costra de la costumbre», el
dole de la cortesía y del miramiento recíprocos. El punto poder de las normas culturales sobre la individualidad de las
extremo de tal castigo es, desde luego, el ostracismo, destino personas. Herbert Spencer, por otra parte, se vio llevado a su-
prácticamente equivalente a la muerte en la sociedad primiti- poner que este mismo igualitarismo permitía a los individuos
va. Todo quebrantamiento de la etiqueta es observable, de for- una esfera de acción más amplia que la que permitía el Estado
ma que nadie puede escapar nunca de algunas de sus conse- autoritario posterior. Emile Durkheim, sin embargo, en un in-
cuencias (mientras que los crímenes y delitos pueden ser en- teresante pasaje (1933, p. 94), se mostraba en desacuerdo con
cubiertos). Pero las sanciones contra un quebrantamiento de la Spencer:
etiqueta no se invocan por una persona designada para ello,
Antes de datar la desaparición del individuo a partir de la institución de
sino por la propia comunidad. una autoridad despótica, debemos, por el contrario, ver en esta institución
Solamente el raro pero verdadero delincuente, el «loco», un primer paso hacia el individualismo. Los jefes son, de hecho, las
es el que puede soportar repetidamente las sanciones normales primeras personalidades que emergen de la masa social. Su situación
del código de la comunidad. Estas sanciones —murmuración, excepcional, que los coloca por encima de los demás, les proporciona una
fisonomía y, en consecuencia, les confiere individualidad. Al dominar la
ridículo, aislamiento, etc.— pueden no detenerle, y algunas sociedad, ya no se ven obligados a seguir todos los movimientos de ésta.
veces, cuanto más se le aplican, más empeño pone en resistir- Por supuesto, su poder deriva del grupo, pero una vez que el poder se
las. Pero una persona que tan consistentemente se porta mal lo organiza, deviene autónomo y les hace aptos para desempeñar una
probable es que ofenda a familias y grupos distintos de los actividad personal. Se abre así una fuente de iniciativa que no había
existido antes de entonces. A partir de ese momento, existe alguien que
suyos, y esto perjudica a su propia familia debido a la posi- puede producir cosas nuevas e incluso, en cierta medida, negar los usos
bilidad de que se tomen represalias, que a menudo terminan colectivos. Se ha roto el equilibrio.
en una riña. Es muy corriente en la sociedad primitiva que el
grupo al que pertenece el delincuente trame acabar con aquél ¡Qué confusión! De las características más destacadas de
si fallan todos los demás medios para controlarle. las pequeñas sociedades primitivas, su igualitarismo y su
En los pocos contextos en que el refuerzo es función de docilidad social a pesar de su carencia de líderes, se han
personas particulares, éste es muy informal y en gran medida extraído conclusiones encontradas. Esto puede significar que
una cuestión de status social más que de verdadera autoridad. tales sociedades no tienen posiciones formales de autoridad
El ejemplo más usual de esto es simplemente el de un anciano porque no las necesitan, lo que daría la razón a Rousseau.
amonestando a una persona más joven. Por supuesto, ésta es Pero ¿por qué no las necesitan? Porque la costra de la
la conducta normal en el seno de las familias —el más viejo costumbre que sobre ellas pesa es tan gruesa que sólo pueden
guía y disciplina al más joven, el padre castiga al niño— y es, pensar y actuar en términos de normas colectivas, dicen
por consiguiente, una acción familiar más que política. Pero algunos.
en las sociedades primitivas de pequeño tamaño el status de En cualquier caso, parece efectivamente que la sociedad
«anciano» otorga también una cuantía considerable de in- igualitaria dispone de liderazgo cuando éste es necesario. De
fluencia más allá de la familia inmediata, y, por consiguiente, lo que carece es de las posiciones de liderazgo permanentes y
puede actuar en el contexto del refuerzo de la conformidad en adscritos, con los accesorios gratificantes para el ego que
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acompañan y caracterizan a las posiciones jerárquicas de auto- un consenso. La mayor parte tiene probablemente una idea
ridad. Esto no debe interpretarse como que necesariamente inicial sobre de qué lado está, pero desea reservarse la
signifique que las personas se encuentren niveladas en todos expresión de esta opinión hasta averiguar si concuerda con la
los aspectos, que la conformidad sea necesariamente mayor de la mayoría. Gradualmente, cada vez más personas se ríen
que en cualquier otra clase de sociedad. Simplemente quiere más abiertamente de las canciones de un duelista que de las
decir que la superioridad de una u otra especie es intermitente del otro, dando a entender con ello su preferencia pero sin
y personal más que permanente y adscrita a un cargo. trasladarla manifiestamente a los duelistas. Esto puede luego
Durkheim estaba tan equivocado al negar la individualidad de convertirse rápidamente en unanimidad.
las personas en la sociedad igualitaria como lo estaba en Entre los duelistas australianos las disputas se resuelven
atribuirla a un jefe en otras sociedades políticamente más típicamente mediante un lanzamiento de azagayas. Desde una
avanzadas. Pero de este último punto trataremos más exten- distancia prescrita, al acusador se le permite tirar un cierto nú-
samente en el próximo capítulo. mero de azagayas, mientras que al demandado sólo se le per-
mite esquivarlas. El público puede aplaudir la habilidad en el
Mediación lanzamiento del acusador y la destreza y agilidad del deman-
dado. Lo mismo que en el caso del duelo de canciones de los
En la sociedad igualitaria el derecho al uso de la fuerza esquimales, el público va componiendo gradualmente una opi-
física no está monopolizado por un poder público ni por nión mayoritaria, que luego se transforma rápidamente en
cualquier otra autoridad qué reprima los conflictos internos unanimidad. Cuando esto sucede en favor del demandado, el
con medios legales. ¿Nos encontramos de nuevo ante un caso acusador deja simplemente de arrojar azagayas. Pero si es el
en que la fuerza no es necesaria porque el peso de la demandado el que pierde, se espera que consienta que una de
costumbre es un factor disuasivo suficiente? ¿O es que existen las azagayas le hiera.
suficientes medios informales para preservar el orden en una Entre los miembros de una misma comunidad existen
sociedad de pequeño tamaño como para que sea innecesario varias maneras de solventar las disputas, pero estas formas no
un gobierno formal? Quizás ocurra algo de ambas cosas. son suficientes cuando la disputa tiene lugar entre miembros
Generalmente, y a causa del tamaño tan pequeño de las so- de diferentes comunidades. Cuanto más distantes estén los dos
ciedades, los conflictos se dan entre parientes. En tales casos, grupos, o cuanto menos se conozcan mutuamente, más difícil
resulta posible con frecuencia que un pariente común de los resulta mediar en una disputa. Un grupo primitivo de paren-
contendientes, de edad avanzada, intervenga y concierte una tesco, como puede ser un linaje o un clan, reacciona como un
conclusión satisfactoria. Idealmente, el arbitraje debe reali- todo ante una injuria a uno de sus miembros. Y ala inversa, da
zarlo un pariente que equidiste de ambos, para que así no por sentado que una injuria del grupo hecha a cualquiera de
pueda existir expectativa alguna de favoritismo. los miembros del bando culpable será suficiente para cumplir
En muchas de las disputas una persona puede tener cla- con la ley de retribución.
ramente la razón y la otra no, tanto que la opinión pública sea Evidentemente, existe el gran peligro de que el ciclo inju-
casi unánime. En tales casos puede decirse, en algún sentido, ria/retribución arriba descrito pueda evolucionar hasta conver-
que el propio público es el mediador. Sin embargo, cuando la tirse en una contienda a gran escala. La retribución o el des-
decisión no resulta clara surgen dificultades, puesto que una quite en la línea de «ojo por ojo y diente por diente» no suele
de las características destacadas de la sociedad igualitaria es dar como resultado una vuelta al estado de equilibrio original,
que, a diferencia de nuestra familiar regla de la mayoría, simplemente porque no es probable que los contendientes
parece aspirarse a la unanimidad de opinión en las decisiones contemplen la injuria original desde el mismo punto de vista,
políticas. Uno de los recursos más usuales es que los con- lo que hace improbable que puedan ponerse de acuerdo sobre
tendientes libren algún tipo de duelo o lucha pública. lo que constituyó un desquite equivalente a aquélla. En estas
Entre los esquimales, por ejemplo, son formas típicas de sociedades primitivas, la gente parece darse cuenta de que
duelo público la lucha libre o la lucha a cabezazos. Más esto constituye un peligro, y algunas veces incluso previenen
corrientes, y ciertamente más interesantes, son sus famosos las formas de evitarlo. El esfuerzo más común para evitar las
duelos de canciones (Hoebel, 1954, p. 93): contiendas entre diferentes comunidades lo constituye lo que
Los duelos de canciones se usan para resolver rencillas y disputas de todo ha sido denominado «combates expiatorios». Por ejemplo, en
orden, salvo en los casos de muerte. No obstante, un groenlandés del este la Australia aborigen, en casos de homicidio, algunas veces la
puede buscar su satisfacción por él asesinato de un pariente a través de un persona culpada se ve requerida por sus propios parientes para
duelo de canciones, si físicamente es demasiado débil para obtener su fin, o
si tiene tanta habilidad para cantar que pueda tener la certeza de obtener la
que se someta a un lanzamiento de azagayas que le son arro-
victoria. Si se tiene en cuenta que los groenlandeses del este se absorben jadas por parientes cercanos de la persona muerta. Una vez
tanto en el puro arte de cantar que llegan a olvidar la causa del duelo, esto que el culpable es herido, resulta posible poner fin al con-
es comprensible. Entre estos esquimales, la habilidad en el canto iguala o flicto, aun cuando la satisfacción no haya sido completa. Asi-
se empareja con las toscas proezas físicas.
El estilo de las canciones es muy convencional. El cantor de éxito utiliza
mismo, algunas veces, los parientes del culpable pueden cas-
las pautas de composición tradicionales, que intenta transmitir con tal tigar a éste antes de que la otra parte tenga una oportunidad de
perfección que deleite a la audiencia y la lleve a un aplauso entusiástico. El desquite —en reconocimiento, asimismo, del peligro de una
«ganador» es aquel a quien más cordialmente se le aplaude. El ganar un contienda.
duelo de canciones no lleva consigo ningún tipo de restitución. La única
gratificación está en el prestigio.
Pero a veces, por supuesto, la contienda tiene lugar, pu-
diendo enconarse y convertirse rápidamente en una verdadera
Normalmente, el duelo de canciones se sostiene durante un guerra en mayor escala entre las tribus. Sin embargo, la guerra
cierto tiempo, dando lugar con ello a que el público llegue a entre sociedades igualitarias pocas veces es una acción campal
y sangrienta. Este tipo de sociedad no puede mantener muchos
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hombres en campaña, y por tanto las batallas no son grandes domésticas (y también la ley en la sociedad civil) constituyen
ni continuadas. Pero en la limitación de la escala de la guerra un aspecto omnipresente de los problemas que supone el man-
en estas sociedades juega un papel más importante la natu- tenimiento del orden social interno, pero los asuntos externos
raleza igualitaria de las mismas. En primer lugar, el liderazgo carecen esencialmente de leyes y no están regulados por cos-
es efímero, y el líder carece de una organización o autoridad tumbres mutuas ni por sanciones públicas. La sociedad iguali-
fuerte que pueda reclutar combatientes o bien forzar a la gente taria no puede emprender una guerra o hacer la paz de manera
a cumplir sus órdenes. Y no puede obligar a nadie a ser efectiva por medio de alianzas y tratados porque carece de un
valiente bajo amenazas de un castigo legal por abandono de su cuerpo responsable, de una autoridad gubernamental. Sin em-
deber. Los guerreros, por su propia cuenta, no suelen correr bargo, los problemas de política exterior existen, aunque el
grandes riesgos en que estén en juego sus vidas, y por ello son modo de tratarlos es simplemente, al igual que en el caso de
raras las batallas campales; la forma normal de la guerra son los problemas políticos internos, la extensión a un campo más
las emboscadas y las incursiones por sorpresa. Cuando tiene amplio de unas determinadas capacidades personales y fami-
lugar una verdadera batalla, ésta es más ruidosa que san- liares.
grienta como ocurre en el siguiente ejemplo procedente del Parece claro, como hemos visto en el caso de contienda
norte de Australia (Hart y Pilling, 1960, pp. 86-87): anteriormente mencionado, que los pueblos primitivos reco-
nocen el peligro de guerra y toman medidas para reducir la
Así, las batallas de los tíwis tenían que ser confusas, desordenadas,
probabilidad de la misma. Estas medidas son, por supuesto,
inconclusas, como siempre lo fueron. Generalmente duraban todo un día,
durante el cual unos dos tercios del tiempo se consumía en palabras variadas, pero todas ellas son reducibles a un modo genérico
violentas e insultos mutuos entre los personajes centrales y sus satélites, de efectuar alianzas: el intercambio recíproco.
que cambian constantemente. La restante tercera parte del tiempo se El intercambio recíproco constituye la forma en que todas
dividía entre duelos desarrollados por un par de hombres que se arrojaban
azagayas mutuamente hasta que uno de ellos resultaba herido, y unas
las organizaciones de parentesco extienden o intensifican los
breves ráfagas de un lanzamiento más general de armas, llevado a cabo vínculos interpersonales normales de los status de parentesco.
quizá por una docena de hombres a la vez, que terminaban cuando alguien, Toda relación de parentesco implica obligaciones y derechos
aunque fuera un espectador, era alcanzado. Como resultado de este día normalizados que están simbolizados por intercambios de bie-
completo de violencia, quizás se consiguiera solventar esa noche algunos
casos —al entregar finalmente algún padre a su hija prometida, o al
nes y favores (así como también por formas de etiqueta pres-
renunciar un hombre a su esposa disputada en favor del esposo legítimo—; critas). Normalmente, tales intercambios son tanto utilitarios
pero cuando los contendientes se retiraban al día siguiente para volver a sus como simbólicos. Esto quiere decir que un presente valioso
casas, el número de casos resueltos era probablemente menor que el libremente ofrecido a una persona obliga a ésta a responder de
número de nuevas pendencias, agravios e injurias que se habían originado
durante el día de la batalla. Porque los participantes no sólo se llevaban del
manera apropiada —como si los lazos personales existieran
campo de batalla una vivida memoria de todas las heridas físicas, intencio- realmente a fuerza de simbolización por el intercambio—. Al-
nadas o accidentales, mutuamente infligidas, sino que también rumiaban go parecido a esto, en efecto, se da en toda la humanidad y
larga y suspicazmente sobre quién había defendido a quién y por qué lo puede ser observado incluso en las obligaciones de alianza
había hecho, ya fuera verbalmente o con la lanza en la mano.
Finalmente, a través de todas estas disputas y acciones hostiles, entre los
que los niños se imponen mutuamente en los terrenos de juego
hombres de mayor edad surgía una conjunta desconfianza hacia los jóve- del mundo moderno. Pero en la sociedad primitiva los inter-
nes. A lo largo de dos años, la única «batalla» entre grandes grupos proce- cambios se toman con gran seriedad, sencillamente porque la
dentes de bandos distintos que tuvo un final claro y decidido fue una libra- sociedad es igualitaria y anárquica. Las reglas y expectativas
da en Rongu en 1928. En esta ocasión, después de disputar y luchar entre
ellos desde las primeras horas de la mañana hasta las últimas de la tarde, que gobiernan los intercambios constituyen la verdadera esen-
todos los ancianos presentes de ambos bandos contendientes canalizaron cia de la vida familiar, desde luego, pero son también los
gradualmente toda su cólera hacia un desafortunado mandiimbula, joven y únicos medios de que disponen los pueblos primitivos en sus
soltero, al que terminaron por acusar de ir de un bando a otro creando ma- esfuerzos para hacer frente a los problemas políticos de la
lentendidos entre diversos ancianos. Varios de éstos, de ambos bandos,
testificaron públicamente que el recelo entre ellos había comenzado inme- guerra y la paz. El fracaso y el éxito en la creación de alianzas
diatamente después de que el joven en cuestión hubiera empezado a rondar son fracaso y éxito en la creación de la paz. Esto —el sugerir
sus hogares; después de esto, los guerreros de mayor edad de los dos ejér- que la situación de guerra tiende a producirse, más o menos
citos contendientes no tuvieron ninguna dificultad en decidir que la mayor normalmente, por decirlo de alguna manera, a menos que se
parte de sus recelos recíprocos «eran todos culpa suya», y con gran unani-
midad se unieron contra el joven y rápidamente lo apalearon hasta dejarlo tomen acciones positivas para evitarla; que el deterioro de las
inconsciente por ser un chismoso y un propagador de recelos. En el fragor acciones encaminadas a la creación de la paz tiende a tener
de la batalla, la gerontocracia había reafirmado su solidaridad por el como resultado la guerra— suena a hobbesiano. Yo pienso
procedimiento de encontrar un chivo expiatorio joven sobre el que des- que esto es cierto: por lo general resulta vano hablar de las
cargar todos sus mutuos recelos y agresiones.
«causas de la guerra»; es la evolución de diversas causas de
Relaciones exteriores la paz lo que puede estudiarse en la historia humana; y una
parte vasta y esencial de la evolución de la organización
En los ejemplos hasta ahora estudiados hemos tratado am- política la constituye sencillamente una extensión e
pliamente de los problemas políticos que se dan en el seno de intensificación de los medios para crear la paz. Es más: puede
las sociedades. Pero cuando examinamos las cuestiones de las afirmarse que no sólo la evolución del gobierno, sino también
contiendas y batallas nos tropezamos con la esencia de los la verdadera evo-lución de la sociedad y de la propia cultura,
problemas gubernamentales de política exterior. Si el gobier- dependen de la evolución de los medios de «emprender» la
no es principalmente una organización formada para usar la paz en las cada vez más amplias esferas sociales —con el
fuerza legal, entonces no sólo tiene para su uso, o para la procedimiento de añadir nuevos ingredientes políticos a la
amenaza de la fuerza, los contextos internos, sino también los organización social.
externos. Por supuesto, los dos contextos deben estar separa- Los intercambios en las sociedades primitivas son de mu-
dos, porque son muy diferentes: las sanciones y coerciones chas clases y tienen diversas implicaciones. Aquí sólo quere-
7
mos discutir los importantes intercambios utilizados en la de la madre? Ellos son ya nuestros aliados.» Esta norma, por
creación de alianzas entre grupos soberanos. Son principal- tanto, tiene el efecto de ampliar los vínculos de parentesco
mente de dos clases (aunque cada uno de ellos puede tener nu- mucho más allá de los matrimonios más al uso entre primos
merosas variaciones y permutaciones): matrimonios y true- hermanos cruzados3. Ateniéndose a ella, se consigue al menos
ques de bienes. Estos últimos no constituyen exactamente un duplicar el número de parientes.
«comercio» en el sentido en que lo conocemos en los tiempos En el ejemplo anterior, la reciprocidad del matrimonio
modernos, porque aunque el comercio moderno con miras a la puede ser diferida y convertida en muy general cuando se re-
obtención de beneficios puede, en ciertos sentidos, contribuir fiere al intercambio real de mujeres entre dos grupos, en ma-
al mantenimiento de la paz internacional, los trueques de bie- trimonios sucesivos. Pero, algunas veces, en la sociedad
nes creadores de alianzas de la sociedad primitiva son inter- igualitaria los matrimonios-alianzas pueden demorarse tanto
cambios personales a modo de regalos que constituyen prue- en la reciprocidad —o resultar tan dudosos a causa de las
bas de generosidad y amistad, y no unas extracciones imper- largas distancias— que el diferido matrimonio recíproco pue-
sonales de los beneficios del comercio, «comprar barato y de ser sustituido por el inmediato regalo de bienes. Esto es,
vender caro». La otra forma de reciprocidad, el matrimonio, por decirlo de alguna manera, reciprocidad sobre la marcha.
hay que distinguirla también de su versión moderna. Los ma- Su manifestación más conocida es el impropiamente deno-
trimonios modernos se contratan a menudo tan libremente co- minado «precio de la novia» o «compra de la novia», en el
mo producto del amor romántico que con frecuencia pensa- que los intercambios se cancelan simbólicamente en el mo-
mos que el fin, o la función, del matrimonio es la legitimación mento de la ceremonia real del matrimonio. De hecho, es
del amor, de las relaciones sexuales y la descendencia. En las probable que algún tiempo después se efectúe un matrimonio
sociedades primitivas, el matrimonio cumple también estos de correspondencia, y una similar correspondencia de bienes
fines, pero únicamente como un subproducto de la creación de para la nueva novia.
alianzas, básica, obvia, planificada, políticamente proyectada, Los matrimonios de levirato y sororato, muy comunes en
mediante los intercambios de contrayentes. Por supuesto, el la sociedad primitiva, demuestran por completo el hecho de
matrimonio es el medio en que se originan los parientes por que el matrimonio primitivo es una forma de alianza, un
afinidad y, en la generación siguiente, los nuevos parientes acuerdo de tipo político, entre grupos más que sencillamente
consanguíneos. entre las dos personas que se casan. El matrimonio de levirato
Evidentemente, ésta es la forma más temprana, más básica (del latín levir, «hermano del marido») obedece a la cos-
y también la más segura de crear una alianza, porque extiende tumbre, o norma, de que si muere el esposo, su hermano —ge-
fuera de sus límites el dominio doméstico. Una norma matri- neralmente un hermano más pequeño— asume la custodia de
monial (esto es, una norma que indica qué clases de grupos la esposa y los hijos de aquél. El matrimonio de sororato (del
pueden casarse entre sí, o, a la inversa, qué grupos no pueden latín soror, «hermana») mantiene la alianza si es la esposa la
hacerlo) regula en general las relaciones recíprocas en la so- que muere, porque entonces su hermana debe tomar el lugar
ciedad. Por ser una «norma», hecha por consiguiente por el de aquélla. En ambos casos se pone de relieve lo muy en serio
propio pueblo, pueden anticiparse sus consecuencias; y asi- que los grupos toman el acuerdo. El «trato» cerrado debe ser
mismo puede cambiarse con objeto de que cumpla determi- mantenido y «ni siquiera la muerte nos (los grupos) separará».
nados; propósitos políticos.2
Las normas matrimoniales pueden ser considerablemente Los límites de la organización política
complicadas —es decir, complicadas desde nuestro punto de
vista—. Los aruntas norteños de Australia central, por ejem- Si en la sociedad igualitaria la extensión política de la paz
plo, tienen una norma de matrimonio que los etnólogos han se realiza por medios tan personales y no gubernamentales
denominado «matrimonio entre primos segundos cruzados». como los trueques de bienes y los matrimonios, debe ser,
Otra forma de manifestarla, probablemente más indicativa del pues, que el campo de la organización política no es parti-
esquema real, es la de que es tabú el matrimonio entre primos cularmente claro, ni sus límites son consiguientemente visi-
hermanos. Esencialmente, ello quiere decir que un joven no bles. Las sociedades más primitivas tienen esferas de rela-
puede casarse dentro del grupo local de parentesco de su ciones sociales (y por consiguiente, potencialmente políticas)
padre ni de su madre (por el contrario, en muchas sociedades que se superponen y entrelazan con otras sociedades aparente-
primitivas, un matrimonio conveniente sería el contraído con mente autónomas.
la hija del hermano de la madre), sino que debe casarse con Este carácter bastante indeterminante de las organizacio-
alguien de un grupo familiar más alejado: el de un primo her- nes políticas primitivas está originado en gran medida por la
mano de la madre. De esta clase de matrimonio han dicho los efímera naturaleza del liderazgo y por el hecho de que los di-
propios participantes: «¿Por qué casarse dentro de la familia ferentes problemas políticos se resuelven directa y oportuna-
mente, si es que se resuelven de algún modo; después de lo
2
E. B. Tylor (1888, p. 267) desarrolló este punto hace mucho tiempo. «Entre
3
tribus de baja cultura sólo existe un medio conocido de mantener una alianza Un primo cruzado es un hijo de un hermano .de sangre de uno de los padres
permanente, y este medio es el matrimonio entre miembros de diferentes tri- del sexo opuesto; así, un hijo de un tío materno o de una tía paterna. Los
bus... Una y otra vez, en la historia del mundo, las tribus salvajes tienen que primos paralelos son los hijos de hermanos de sangre del mismo sexo. Esta
haberse encontrado claramente con la simple alternativa práctica de reali- distinción obedece a la muy generalizada práctica primitiva de la exogamia
zar un matrimonio exógamo o verse aniquiladas por los miembros de otra tri- local: no es posible casarse dentro del propio grupo local, por lo que la madre
bu. Incluso en tribus con un mayor nivel cultural subsiste el valor político del y el padre de cualquiera de los miembros del grupo proceden de grupos
matrimonio entre miembros de tribus distintas... Es bien conocido el pasaje locales diferentes. En consecuencia, los primos cruzados residen en diferentes
de la historia israelita que dice: "Entonces nosotros os daremos a nuestras grupos locales (y por consiguiente pueden tomarse normalmente en ma-
hijas, y tomaremos a las vuestras para nosotros, y habitaremos con vosotros, y trimonio), mientras que los primos paralelos crecen en el mismo grupo local y
nos convertiremos en un solo pueblo".» no pueden casarse entre sí.
8
cual el sistema vuelve a caer en la anarquía. Y a esto se añade Evans-Pritchard resume esto en la conclusión a su ensayo
el hecho de que las diferentes clases de problemas y activida- sobre los núeres (Fortes y Evans-Pritchard, 1.940, p. 296):
des reunirán a diferentes cantidades de personas; las convo-
... La consistencia que percibimos en la estructura política de los núeres
catorias a fiestas o danzas normalmente atraerán a más gente es una consistencia de proceso más que de morfología. Este proceso con-
que, digamos, un funeral. Pero debido a que constituye un siste en las tendencias complementarias hacia la fisión y la fusión que,
grupo social, cualquier reunión de este tipo, aunque sólo sea operando del mismo modo en todos los grupos políticos mediante una serie
temporal, puede tomar a su cargo algunas funciones políticas. de inclusiones y exclusiones que están controladas por la cambiante situa-
ción social, nos capacita para hablar de un sistema y decir que este sistema
Radcliffe-Brown lo expuso como sigue, hablando de los abo- está definido característicamente por la relatividad y la oposición de sus
rígenes australianos (1940, página XIX): segmentos.

La peculiaridad a registrar es que tales asambleas reunidas con fines reli- Poner el énfasis en que la sociedad igualitaria no tiene lí-
giosos o ceremoniales están formadas, en acontecimientos diferentes, por
distintos conjuntos de hordas [grupos de parentesco locales]. Cada mites políticos fijos implica que las sociedades con organiza-
asamblea, mientras dura, constituye una sociedad política. Si existe una ción política formal están limitadas, y que ésta es una impor-
disputa entre dos de las hordas constituyentes, o bien debe solventarse y tante función, y un importante aspecto, de la verdadera orga-
hacerse la paz, o debe mantenerse en suspenso durante la reunión, para nización política. Sir Henry Maine lo sabía e hizo de ello parte
estallar de nuevo y continuar cuando ésta acabe. De este modo, en distintos
acontecimientos una horda pertenece temporalmente a diferentes grupos de su famosa distinción entre sociedad primitiva, sin Estado, y
políticos provisionales y de mayor amplitud. Pero no existe un grupo de civilización. Los estados políticos llegan a estar basados en el
esta clase permanente y definido del que una horda pueda decir que forma principio de la contigüidad local a medida que se van desarro-
parte. En algunos lugares de África —por ejemplo, entre los tallensis— se
llando más allá de la posibilidad de incorporar nuevos miem-
encuentran situaciones similares a ésta.
bros por medio de extensiones de parentesco (Maine, 1861, p.
Los mencionados tallensis son agricultores sedentarios, 109). Numerosos antropólogos han discrepado de Maine sobre
constituyendo una sociedad mucho más amplia que las sim- la base de que muchas sociedades primitivas están compuestas
ples hordas nómadas, cazadoras-recolectoras, del desierto aus- por familias, linajes y clanes que están firmemente enraizados
traliano. Con todo, ésta y muchas otras, tan distintas en diver- en territorios con límites. Pero esto es incongruente: está claro
sos aspectos como los iroqueses y los indios de las llanuras que Maine no quiere decir que los pueblos primitivos no
septentrionales americanas, son todas ellas sociedades iguali- tuvieran en absoluto conocimientos de los límites territoriales,
tarias sin Estado, siendo difícil para un extraño distinguir los sino que las unidades constituyentes, territoriales o no, no es-
límites de la sociedad. Los acontecimientos políticos surgen taban consistentemente unidas entre sí dentro de unos límites
de los acontecimientos sociales, el tamaño de cualquier asam- que contuvieran la entidad política permanente, mientras que
blea depende de su función, y en todas las direcciones irradian uno de los aspectos importantes de un Estado o gobierno es la
vínculos de parentesco de forma que la parentela —la real y poderosa significación del área en que sus leyes han de ser
constante sociedad de parientes desde el punto de vista de un observadas y que él mismo defiende. La flexibilidad de la so-
individuo— no es el mismo grupo de personas de una familia ciedad igualitaria, las grandes variaciones en su radio de
a otra. Y por supuesto, ninguna parentela se corresponde con acción en dependencia de la naturaleza del problema político,
una determinada demarcación territorial, ni con cualquier otra se ve ilustrada de forma dramática por la variedad de res-
distinción tal como los rasgos lingüísticos o culturales. Las puestas de estas sociedades a la perturbadora arribada de los
sociedades tribales de mayor tamaño, todavía dentro de la colonizadores europeos a América, África y Oceanía.
categoría de las sociedades igualitarias, tienen grupos de pa- Los estados primitivos y las sociedades de jefatura están
rentesco con nombres propios y algunos con territorios deli- limitados, gobernados y permanentemente establecidos en un
mitados, de manera que, por decirlo de algún modo, están grado mucho mayor que las sociedades igualitarias, y por con-
objetivados y constituyen una corporación que trasciende la siguiente ofrecen a los invasores posibilidades de preservar
parentela personal y los cambios en el conjunto de sus miem- tales poblaciones para la explotación. Pueden hacerlo reem-
bros producidos por el paso de las generaciones. Normalmen- plazando la organización gobernante por la suya propia o, lo
te, estos grupos son linajes de personas emparentadas patrili- que es más usual y tiene un mayor éxito, dejando en el poder
neal o matrilinealmente, y clanes (asociaciones de linajes em- al grupo dirigente con tan pocas modificaciones como sea po-
parentados). Pero incluso en este caso no resulta posible deli- sible. Esta forma de «dominación indirecta» fue practicada
mitar la sociedad. Diversos clanes pueden unirse con algún por los españoles en México y Perú5; por los ingleses, muy
propósito común —ritual, festivo o de guerra— y al día si- notablemente, en África occidental, Kenia y Rhodesia, y por
guiente desintegrarse en sus distintas partes constituyentes. los misioneros en Hawai, Tonga y Tahití.
Esta cualidad de subdivisión y reconstitución estructural en
función de los acontecimientos está tan formalmente equili- mentary Systems (Tribus sin gobernantes: Estudios de los sistemas segmen-
brada en algunas sociedades que éstas han recibido la denomi- tarios africanos; 1958).
5
nación estructural-funcional de sociedades segmenetarias4 . Por el hecho de que los españoles fueron capaces de explotar a los mexi-
canos y peruanos nativos, mientras que los ingleses no fueron capaces de ex-
4
plotar a los nativos norteamericanos, los ingleses crearon la famosa «leyenda
Ejemplos clásicos pueden encontrarse en M. Fortes, «The Political System negra», la de que los españoles fueron crueles y explotadores y los ingleses
of the Tallensi of the Northern Territories of the Gold Coast» («El sistema correspondientemente benevolentes. Yo he argumentado en otro lugar que
político de los tallensis de los territorios septentrionales de la Costa de Oro») esta explotación en Latinoamérica y su relativa ausencia en Angloamérica fue
y en E. E. Evans-Pritchard, «The nuer of the Southern Sudan» («Los núeres debida a la naturaleza de las sociedades nativas: Los indios peruanos y mexi-
del sur del Sudán»), ambos en su African Political Systems (Sistemas canos tenían estados en avanzada situación de desarrollo, pero los indios nor-
políticos africanos; 1940). teamericanos tenían sociedades igualitarias, con la excepción de algunas
Un volumen más reciente está enteramente dedicado a las sociedades seg- sociedades de jefatura débilmente desarrolladas en el sudeste de los Estados
mentarias africanas. Se trata de Tribes without Rulers: Studies in African Seg- Unidos y en la costa del noroeste (Service, 1971, c. 6).
9
Pero las sociedades igualitarias no ofrecen tales posibilida- Estos últimos, los indios no montados, son hoy día cono-
des, y sus adaptaciones a los invasores constituyen sorpren- cidos como indios paiutes y shoshones del oeste. Gracias a
dentes ilustraciones de sus capacidades alternativas para «la una ventajosa ubicación, los shoshones conocidos ahora como
fisión y la fusión». Realmente, y de forma repetida, se dan dos utes adquirieron antes que los demás caballos y armas de fue-
respuestas totalmente opuestas: en algunas situaciones se hi- go, lo que ponía en fuga a los indios que no los tenían y que
cieron grandes confederaciones de una dimensión que nunca no pudieron reunir los suficientes hombres y caballos para
se había logrado en las condiciones puramente aborígenes; en lograr una organización viable que pudiera competir con los
otras situaciones, cuando las confederaciones no podían resis- utes porque éstos pudieron evitarlo. (Cuando los shoshones
tir la clase de presión que les era aplicada, las tribus se sepa- encontraban un caballo, se lo comían.) La organización resul-
raban en unidades más pequeñas: el mejor modo de salvarse tante fue de la forma fragmentada y de familia aislada descrita
del descalabro. Uno piensa inmediatamente en las confedera- en la famosa monografía de Julián H. Steward8.
ciones de los abnakis, de los mohicanos, de los crikes y espe- Un ejemplo interesante de respuestas de fisión-fusión se
cialmente de los iroqueses en América del Norte, y en las con- dio en la región septentrional del área cuenca-altiplanicie,
federaciones, más efímeras, de los indios de las grandes llanu- interesante porque un indio ofreció la misma explicación
ras (tales como el gran ejército multitribal que destrozó el funcional de los cambios que la que aquí hemos propuesto. Un
ejército del general Custer) cómo ejemplos del primer tipo de ban-at-tee (una paiute del norte), citado por Alexander Ross
respuesta. Sin embargo, los ojibwas de los Grandes Lagos Su- en 1824, decía: «No podemos nunca aventurarnos en las
periores, incapaces de luchar tanto contra los blancos como llanuras abiertas por temor a los piesnegros y a los pieganes, y
contra los indios confederados, quedaron apartados en fecha por esta razón nunca conservamos los caballos.» En 1.825, un
tan temprana de la época colonial que desde entonces se con- ban-at-tee explicaba a Ross que su pueblo vivía escondido
virtieron en conocidos casos etnológicos de una cultura «indi- porque «si viviéramos en grandes bandas, seríamos descu-
vidualizada» y «fragmentada»6. biertos con facilidad» (Ross, 1956, pp. 176, 277-278).
Existen excelentes ejemplos de los dos tipos de procesos En América del Sur, tribus igualitarias de hortelanos habi-
en el oeste americano, especialmente en la Gran Cuenca de taban las junglas de las tierras bajas, y bandas nómadas de
Nevada y en las regiones adyacentes de Utah e Idaho. La per- cazadores-recolectores, las sabanas y las pampas australes. Al
turbación histórica se dio después que en las tierras más próxi- igual que en América del Norte, las respuestas tienden a pola-
mas hacia el este, y por esta razón las descripciones que hasta rizarse en los extremos de un continuo de fusión-fisión. Los
nosotros han llegado ponen de manifiesto una situación más araucanos de Chile y del oeste de Argentina, y los puelches y
puramente aborigen. (Esta situación fue detallada por Lewis y tehuelches de la Argentina central, constituyen ejemplos bien
Clark en 1.805, referida a la parte septentrional de la cuenca; conocidos de duraderas federaciones en gran escala que for-
por Alexander Ross en 1824-25, y luego por otros.) Los indios maron fuertes, y por tanto agresivas, tribus depredadoras (que
de la cuenca hablaban el mismo idioma shoshoneano, y su por ello fueron posteriormente compendiadas en etnología con
cultura aborigen y su organización social eran genéricamente el calificativo de «belicosas»).
similares. Pero etnológicamente los hemos conocido como Por otra parte, algunas de las regiones más remotas se con-
tipos de sociedades muy diferentes a causa de sus diferentes virtieron en refugios de las tribus fragmentadas. Esto se dio de
respuestas ante la llegada del hombre blanco a aquella área. forma muy notable en la región del Xingú superior, en el Ma-
Algunos de los shoshones de la cuenca adquirieron caba- tto Grosso, en la Montaña y en el Gran Chaco. De modo más
llos en Nuevo México (y posteriormente armas de fuego a tra- evidente incluso que en los ejemplos de la Gran Cuenca, la
vés del tráfico procedente del norte) y extendieron tanto sus fragmentación de estos pueblos no se dio como consecuencia
áreas de caza, y su base de subsistencia de una forma tan mar- de la naturaleza del abastecimiento de alimentos, como diría
cada, que llegaron a parecerse a los móviles y belicosos caza- Steward, sino de fisiones defensivas9.
dores de búfalos de las grandes llanuras. Estas tribus son las En África, la situación fue bastante distinta debido al ma-
que posteriormente hemos conocido como las utes. Con su yor número de reinos y sociedades de jefatura existentes (las
nueva forma de subsistencia, y en la medida en que unas sociedades de jefatura se confederaban a menudo para con-
sociedades de mayor tamaño lo hicieron posible así, fueron vertirse en reinos, sobre todo en el África occidental costera y
capaces de defenderse a sí mismos y a sus extensiones de en la del sudeste). África del sudoeste, las junglas del Congo y
caza, de una manera efectiva y durante mucho tiempo, contra las zonas montañosas de África del este fueron áreas de refu-
los blancos y también contra los demás indios. Finalmente gio para las sociedades más débiles. Parece claro de nuevo
llegaron a ser tan fuertes que se convirtieron en depredadores que la fragmentación era una forma de adaptación a una domi-
casi profesionales, haciendo incursiones contra los blancos en nación político-militar extraña, y no se debía a la naturaleza
busca de pistolas, caballos, cuchillos, etcétera, pero también del abastecimiento de alimentos10.
hacían incursiones contra los otros indios. Una de las más Con objeto de que el principio de fisión-fusión no se tome
notables de sus empresas fue la de llegar hasta la cuenca cen- con demasiada ingenuidad como la única respuesta carac-
tral de Nevada, una zona casi desértica donde se habían refu- terística de los pueblos primitivos a los invasores europeos,
giado los shoshones no montados, a los que rodearon para debemos insistir, más bien entre paréntesis, en que una de las
transportarlos a Santa Fe y venderlos como esclavos7. 8
Basin-Plateau Socio-Political Groups (Grupos sociopolíticos de la cuenca-
altiplanicie; 1938). Esta explicación difiere de la de Steward; él creía que la
fragmentación social era producida por la escasez de alimentos.
6 9
Véanse los documentados informes de este temprano proceso realizados por Carneiro (1961).
Harold Hickerson (1960, 1962). 10
Los datos correspondientes se estudian con todo detalle en Service (1971,
7
Farnum, citado por Stcward (1938, p. 9). c. 10).
10
causas más corrientes de fragmentación fue la simple mortan- están formadas por grupos componentes iguales y similares
dad ocasionada por las enfermedades europeas. Pero cuando (normalmente, grupos de parentesco como clanes o linajes).
esto sucedía, encontramos también, con frecuencia, que las al- Obsérvese que yo no he intentado tratar exhaustivamente
ternativas respuestas adaptativas de confederación versus las diversidades de los procesos políticos en las igualitarias
fragmentación eran siempre posibles. Algunas veces se produ- sociedades segmentarias. En el presente capítulo he intentado
jeron confederaciones de pueblos no emparentados, restos de sólo describir de manera muy general las características más
antiguas sociedades de parentesco, aunque más corrientemen- destacadas de estas sociedades, dado que guardan relación con
te el tributo de las enfermedades daba como resultado una so- el objetivo más importante de los capítulos siguientes: el ori-
ciedad tan debilitada demográficamente que la política de gen y la naturaleza de las invenciones políticas formales en
ofensa-defensa se veía desequilibrada hacia una retirada de- tanto que relacionadas con el origen y la naturaleza de la
fensiva, y por tanto hacia una continua o posterior fragmen- civilización. Por consiguiente, en este capítulo he procurado
tación. Pero en cualquier caso, en este punto ponemos el acen- presentar algunos rasgos de la no-civilizacion con la espe-
to sobre las prácticas más puramente políticas, en particular de ranza de que resultarán útiles para reflexionar sobre la pre-
manera que amplíe la pertinencia etnológica del utilísimo civilización, lo que a su vez debe ser útil para la reflexión
principio político de fusión-fisión, cuya aplicación hasta ahora sobre los hábitos políticos con que tuvieron que abrirse
se ha visto confinada a las sociedades denominadas «segmen- camino los estados primitivos.
tarias».
Pero atención a esta diferencia: Evans-Pritchard y Fortes
hablaban de sociedades que con frecuencia alteraban caracte- ELMAN SERVICE
rísticamente su composición como parte de un sistema conti-
nuo de equilibrio con respecto a diferentes acontecimientos LOS ORIGENES DEL ESTADO
políticos —su marbete de «segmentaria» caracteriza así a un Y DE LA CIVILIZACION.
tipo de sociedad—. Pero en este capítulo estamos hablando
sobre el proceso político como tal, y no hace al caso el hecho EL PROCESO DE LA EVOLUCIÓN
de que, en muchas de las sociedades mencionadas, la fusión o CULTURAL.
la fisión se diera de forma importante sólo una vez en sus CAPITULO 3.
historias, de manera que en el sentido expuesto no puedan ser
consideradas como tipos de sociedades segmentarias. Por con-
MADRID.
siguiente, reservaremos el término segmentarias, en el sentido ALIANZA EDITORIAL.
durkheimiano (1.933), para aquellas clases de sociedades que 1.984