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DERECHOS HUMANOS Y MEDIO AMBIENTE1

I. LA EVOLUCION DE LOS DERECHOS HUMANOS Y LA INCORPORACIÓN DEL


DERECHO AMBIENTAL COMO DERECHO DE HUMANO DE TERCERA
GENERACION

Por lo general la mayoría de las definiciones sobre derechos humanos están cargadas
del fundamento filosófico de sus respectivos autores, ya sea positivista o más bien con
tendencia hacia el derecho natural.
En el primer caso, por ejemplo, Arturo Pérez Luño dice: “Los Derechos Humanos
aparecen como un conjunto de facultades e instituciones que, en cada momento
histórico, concretan las exigencias de la dignidad, la libertad y la igualdad humanas,
las cuales deben ser reconocidas positivamente por los ordenamientos jurídicos a nivel
nacional e internacional.”2
En el segundo, el profesor Eusebio Fernández, señala: “Toda persona posee unos
derechos morales por el hecho de serlo y que estos deben ser reconocidos y
garantizados por la sociedad, el derecho y el poder político, sin ningún tipo de
discriminación…Estos derechos son fundamentales, es decir se hallan estrechamente
conectados con la idea de dignidad humana.”3
En nuestro caso, y por tratarse este de un ensayo en tres vías, una reexposición
didáctica-académica, otra comparativa y por último una que nos permita exponer
nuestras propias conclusiones y propuestas sobre la conexidad entre los derechos
humanos y el medio ambiente, tomaremos una definición más que todo de índole
positivista; sin perjuicio de hacer referencias de índole natural en el vocabulario o
comparativos respectivamente.
Así, diremos que los Derechos Humanos son el conjunto de normas y principios
reconocidos tanto por el Derecho Internacional como por los distintos ordenamientos
jurídicos internos, de observancia universal e inherentes al ser humano, tanto en su
faceta de individuo como de sujeto integrante de la colectividad, y que definen las
condiciones mínimas y necesarias para que el individuo pueda desarrollarse
plenamente en el ámbito económico, social, cultural, político y jurídico, en armonía con
el resto de la sociedad.
En este sentido consideraremos la posición de los Derechos Humanos como indicador
de democracia en una sociedad, donde su existencia implica el reconocimiento a la
dignidad del hombre, por ser anteriores, superiores y prevalentes al Estado.
Desde una perspectiva didáctica, los derechos humanos se pueden dividir a los
Derechos Humanos en tres generaciones:
La primera generación de Derechos Humanos es positivizada por el Bill of Rights
norteamericano de 1776 y por la Declaración de Derechos del Hombre y el Ciudadano
suscrita en Francia en el año 1789. Se trata de los denominados derechos civiles y
políticos, dirigidos a proteger la libertad, seguridad, la integridad física y moral de los
individuos. Se caracterizan por ser derechos exclusivos del individuo, sin atención a la
sociedad, ni a ningún otro interés, porque deben responder a los derechos
individuales, civiles o clásicos de libertad.
La segunda generación de Derechos Humanos incorpora los derechos económicos,
sociales y culturales, estos hacen referencia a la necesidad que tiene el hombre de
1
Artículo publicado en la Revista Lex Difusión y Análisis, año VIII, agosto 2004, número 110, México;
en la Revista Digital de Derecho Ambiental del Instituto de Derecho y Economía Ambiental, número 4,
noviembre de 2004, Paraguay, www.idea.org.py/rda/ y en Revista Direito Ambiental número 39, año 10,
noviembre 2005, Brasil.
2
PÉREZ LUÑO, ANTONIO. “Derechos humanos en la sociedad democrática.” Editorial Tecnos.
Madrid, 1924. Pag.48.
3
FERNANDEZ, EUSEBIO. “El problema del fundamento de los derechos humanos.” En Anuario del
Instituto de Derechos Humanos, 1981. Editorial Universidad Complutense de Madrid, 1982. Pag.76.
desarrollarse como ser social en igualdad de condiciones. Nacen a raíz del
capitalismo y de lo que se ha conocido como “la explotación del hombre por el
hombre”. Su primera incorporación la encontramos en la Constitución mexicana de
Querétaro suscrita en el año 1917, siendo desarrollada también tanto por la
Constitución de las Repúblicas Socialista Federativa de Rusia del año 1918 y por la
Constitución de la República de Weimar de 1919. El derecho a la educación, a la
salud, al trabajo, seguridad social, asociación, huelga y derecho a la familia, forman
parte de esta segunda generación de Derechos Humanos. Un sector de la doctrina
denomina a esta generación como “derechos crédito” o sea, aquellos que son
invocables por el ciudadano ante el Estado al asumir éste último no ya el papel de
garante de la seguridad (estado gendarme) sino que la realización de los objetivos
sociales.4
Los derechos humanos tanto de primera como de segunda generación fueron
incorporados rápidamente en una gran cantidad de constituciones a nivel global, pero
no pasaban de ser parte del derecho interno de los distintos Estados. Esto viene a
cambiar a partir de 1948, cuando a raíz de las atrocidades cometidas en las dos
anteriores guerras mundiales, y el fracaso de la Liga de las Naciones, el 10 de
diciembre de 1948 una gran cantidad de países reunidos en el seno de la emergente
Organización de las Naciones Unidas toma el acuerdo de suscribir la Declaración
Universal de Derechos Humanos.
Esta Declaración marca el inicio de una era en pro de la codificación, reconocimiento,
defensa y promoción de los derechos humanos. Su objetivo principal fue garantizar la
libertad, la justicia y la paz de los habitantes del orbe, encontrando su sustento en los
derechos fundamentales de libertad, igualdad y fraternidad desarrollados desde la
Revolución Francesa. Mas también fue servir de base firme para el desarrollo de los
derechos humanos reconocidos hasta ese momento y dejar la plataforma para
aquellos venideros.
Así, la corriente de cambio iniciada con la promulgación de la Declaración Universal de
los Derechos Humanos sienta las bases para que en el año de 1966 se suscribiera el
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, así como el Pacto Internacional de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales.
Con la promulgación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y el
complemento necesario de estos Protocolos, los Derechos Humanos se incorporan
efectivamente en el Derecho Internacional, naciendo a la vida jurídica el Derecho
Internacional de los Derechos Humanos; entendidos como aquella rama del Derecho
Internacional que se ocupa del establecimiento y promoción de los derechos humanos
y de la protección de los individuos o grupos en el caso de violaciones a sus
derechos fundamentales.
Téngase en cuenta que para este momento histórico, por la coyuntura socio-política
mundial, los conflictos internacionales, la economía de pos-guerra y el pensamiento de
mitad de siglo XX, el principal objetivo fue iniciar un movimiento y como se ha dicho
sentar las bases para la evolución de los derechos humanos mediante la protección
inicial de los derechos civiles y políticos, así como los derechos económicos, sociales
y culturales; o como lo hemos expuesto aquí de manera didáctica, los derechos de
primera y de segunda generación.
No es sino años más tarde que surge una nueva corriente de derechos y a los que por
sus características particulares ya no es posible ubicar en ninguna de las dos
anteriores. Por eso surge una tercera generación de Derechos Humanos, la cual nace
fundamentalmente para corregir las graves injusticias que sufre la humanidad.
A diferencia de los derechos humanos de primera y segunda generación, al día de
hoy, los derechos humanos de tercera generación no han sido tratados con la misma

4
LOPERANA ROTA, DEMETRIO, “Los derechos al medio ambiente adecuado y a su protección” en
Medio Ambiente y Derecho, Revista Electrónica de Derecho Ambiental de la Universidad de Sevilla,
número 6.
complejidad, ni en los tratados internacionales ni en las respectivas legislaciones
nacionales.
Se trata de derechos colectivos, pues los beneficios que derivan de ellos cubren a la
colectividad y no solo al individuo en particular. La doctrina les ha llamado derechos
de la solidaridad por estar concebidos para los pueblos, grupos sociales e individuos
en colectivo. Otros han preferido llamarles “derechos de la humanidad” por tener por
objeto bienes jurídicos que pertenecen al género humano, a la humanidad como tal,
entendiendo por esta, no solo a las generaciones presentes sino que también a las
generaciones futuras. Al tratarse de derechos colectivos no pueden ser
monopolizados o apropiados por sujetos individuales, pues como se expuso,
pertenecen al género humano como un todo.
El punto es que se trata de de derechos modernos, no bien delimitados, cuyos titulares
no son estrictamente personas individuales, sino más bien los pueblos, incluso la
humanidad como un todo.5
De acuerdo a la teoría de los derechos humanos, estos derechos de tercera
generación, están dentro de la categoría de derechos de síntesis, pues para que se
hagan efectivos es necesario que en ellos se sinteticen los de primera y segunda
generación, en una interconexión necesaria. Quiere decir esto, que únicamente se
puede tener acceso al medio ambiente sano, cuando el hombre sea libre, se respete
su vida, el Estado garantice su educación, su salud, etc.6
Algunos han caracterizado a la tercera generación de Derechos Humanos con el
calificativo de “Soft Rights” o derechos blandos, por carecer de atribuciones tanto de
juricidad como de coercitividad. Lo anterior encuentra su justificación por la escasa
positivización de los mismos en las Constituciones Políticas de los distintos Estados, lo
que en cierta medida los ha convertido en categorías axiológicas superiores que
forman parte de los Principios Generales del Derecho, que ayudan a interpretar,
integrar y delimitar el ordenamiento jurídico. La tarea de incorporarlos dentro de las
distintas constituciones ha sido lenta, siendo el derecho al ambiente y el derecho al
desarrollo los únicos que han tenido eco en una gran cantidad de cartas
fundamentales.
Dentro de los derechos humanos de tercera generación encontramos el derecho a la
protección del ambiente, el derecho al desarrollo, el derecho a la paz, libre
determinación de los pueblos, patrimonio común de la humanidad, derecho a la
comunicación, y por último el “megaderecho” humano al desarrollo sostenible
conformado tanto por el derecho al ambiente como por el derecho al desarrollo.
Específicamente, el derecho a la protección del ambiente ha sido encasillado por la
doctrina dentro de la tercera generación de derechos humanos. Contiene una serie
de principios que inundan la totalidad del sistema jurídico, de ahí que se hable de su
transversalidad. Tiene por objeto la tutela de la vida, la salud y el equilibrio ecológico.
Vela por la conservación de los recursos naturales, el paisaje y los bienes culturales.
El derecho a gozar de un ambiente sano y ecológicamente equilibrado es una derecho
subjetivo concebido para todos y cada uno de los sujetos, oponible a cualquiera
(Estado y/o particular) y con posibilidad de ser ejercitado a nombre de cualquiera por
formar parte de los denominados “intereses difusos”7.
El derecho a la protección del ambiente tiene su aparición a nivel internacional en el
año 1972 a raíz de la promulgación de la Declaración de Estocolmo sobre Medio
Ambiente Humano. Se ve desarrollado por la Carta de la Tierra del año 1982, la
Declaración de Río sobre Medio Ambiente y Desarrollo del año 1992 y la reciente
Declaración de Johannesburgo del año 2002.

5
SAGUES, NESTOR PEDRO, Elementos de Derecho Constitucional, Tomo Segundo, Editorial Astrea y
Ricardo de Palma, Buenos Aires , 1993.
6
SANTANDER MEJIA, ENRIQUE, Instituciones de Derecho Ambiental, Ecoe Ediciones 2002,
Colombia, página 72.
7
ZELEDON ZELEDON, RICARDO, Código Ambiental, Editorial Porvenir, Primera Edición 1998.
De la fusión del derecho al ambiente y del derecho al desarrollo nace el
“megaderecho” humano denominado derecho al desarrollo sostenible, entendiendo por
este aquel tipo de desarrollo que satisface las necesidades de las generaciones
presentes sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer sus
propias necesidades.
El derecho al desarrollo sostenible está integrado por tres elementos fundamentales: el
ambiental, el económico y el social, de manera que debe existir un perfecto equilibrio
entre los tres elementos constitutivos, sin que ninguno de ellos adquiera mayor
relevancia que los demás, lo que permite un verdadero desarrollo integral del ser
humano. Llámese a este desarrollo integral: desarrollo económico, social, cultural y
político, en donde el hombre como centro de las preocupaciones del desarrollo
sostenible logra satisfacer sus necesidades básicas de salud, educación, cultura,
alimentación, trabajo y justicia.
El derecho al desarrollo sostenible nace en 1992 con la Declaración de Río sobre
Medio Ambiente y Desarrollo, con él se busca erradicar la pobreza, la brecha social y
los malos hábitos de consumo, los cuales menoscaban los elementos que conforman
el ambiente.

II. EL DERECHO AL AMBIENTE COMO DERECHO HUMANO DE PRIMERA O DE


TERCERA GENERACION. EL DERECHO A UN AMBIENTE ADECUADO Y A SU
PROTECCION.

Además de la clasificación de los derechos humanos por generaciones, el autor


Loperana Rota nos ofrece otra clasificación dividida en dos categorías: Por una parte,
los derechos que el Estado debe respetar y proteger, y por otra, los que el Estado
debe promover o proveer. Como bien lo afirma el autor, sólo los primeros son
imprescindibles para que una sociedad pueda ser calificada como tal, mientras que los
segundos son opciones “civilizatorias”, actualizables con el desarrollo social y progreso
económico en su contenido. 8
Siguiendo esta anterior clasificación, los derechos civiles y políticos o derechos de
primera generación formarían parte de los Derechos Humanos que el Estado debe
respetar y proteger; por tratarse de derechos intrínsecos a la naturaleza humana.
Respecto a estos derechos, la función del Estado es reconocerlos, respetarlos y
protegerlos. Se trata de derechos que son anteriores a la conformación del mismo
Estado y que por tanto éste debe reconocer como derechos fundamentales y
encomendar a los Poderes Públicos su tutela.
Contrario a lo anterior, los derechos de segunda y tercera generación entrarían dentro
de la categoría de los derechos que el Estado deber promover o proveer. Se trata de
derechos humanos que necesitan o dependen de los sistemas sociales o políticos. A
manera de ejemplo, el derecho a la educación o a la asistencia sanitaria universal, son
consecuencia de un desarrollo “civilizatorio” y por tanto requieren necesariamente de
la intervención del sistema social y político del Estado.
No obstante; surge la duda respecto al lugar que debería ocupar el derecho al
ambiente dentro de esta categoría. El medio ambiente precede al hombre, al Derecho
y al mismo Estado. Por ello el derecho a un medio ambiente sano y ecológicamente
equilibrado como derecho fundamental no depende de los sistemas sociales y
políticos, al no ser forjado por el actuar humano sino por la misma naturaleza. Lo
mismo sucede con el derecho a la vida, el cual también precede al Estado. En este
sentido el rol del Estado respecto al derecho al ambiente lo es de dar reconocimiento,
respeto y protección.

8
LOPERANA ROTA, DEMETRIO, “Los derechos al medio ambiente adecuado y a su protección” en
Medio Ambiente y Derecho, Revista Electrónica de Derecho Ambiental de la Universidad de Sevilla,
Número 6.
Por ello y siguiendo la acertada tesis esbozada por el profesor Loperena Rota, el
derecho a un medio ambiente adecuado entra dentro de la categoría de los derechos
que el Estado debe reconocer, respetar y proteger, en donde el rol estatal se ve
supeditado a tutelar que no sean violentados, sin que su actuación positiva sea
imprescindible.
Tal y como se manifestó anteriormente, esta primera categoría de derechos engloba a
la primera generación de derechos humanos, sean los civiles y políticos; de ahí que el
derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado guarde una estrecha
relación con los derechos humanos civiles y políticos, independientemente a que en la
práctica estos sean aquellos derechos sobre los que el Estado de Derecho se limita a
respetar y tutelar.
Por otro lado es importante en este punto resaltar la diferencia que existe entre el
derecho a un ambiente adecuado y el derecho a la acción pública para la protección
del ambiente. Mientras el primero es cronológicamente anterior y por ende no se
ejerce frente al Estado, el segundo es posterior y si se ejerce frente a éste. El derecho
a la protección del medio ambiente está debidamente relacionado con los derechos de
solidaridad, debido a que por el principio de equidad inter e intra generacional, las
futuras generaciones dependen del uso actual que demos a nuestros recursos
naturales. De ahí que la intervención Estatal es necesaria para asegurar que las
generaciones venideras lleguen a gozar de un ambiente sano en donde se puedan
desarrollar en armonía con el equilibrio ecológico.
El derecho a la protección del medio ambiente por medio de la acción pública del
Estado, así como de la participación solidaria de los demás individuos, entra dentro de
la segunda categoría expuesta, de derechos que el Estado debe promover o proveer.
A esta categoría pertenecen los derechos humanos de tercera generación o de
solidaridad, los cuales, como se explicó, necesitan de la plena acción del aparato
estatal para su debida implementación y protección.
De lo anterior, se extrae que el derecho a gozar de un medio ambiente sano, sea
aquel que permite disfrutar de los elementos de la biosfera, forma parte de los
derechos humanos de primera generación o aquellos que el Estado no crea sino que
únicamente reconoce y tutela. Mientras que el derecho a la protección del medio
ambiente, sea aquel que obliga al Estado a proveer de instrumentos para prevenir,
proteger y restaurar el medio ambiente, forma parte de la tercera generación de
derechos humanos denominados derechos de solidaridad; pues únicamente con la
intervención solidaria, tanto del Estado como la colaboración de los demás
ciudadanos, se podrá asegurar a las generaciones venideras el goce de una medio
ambiente adecuado.

III. EL DERECHO AL AMBIENTE EN EL SISTEMA UNIVERSAL DE LOS


DERECHOS HUMANOS

Antes de 1948, los únicos individuos protegidos por el derecho internacional lo eran los
diplomáticos y los soldados, y sus derechos derivaban de los mismos Estados a los
cuales pertenecían. Las atrocidades cometidas durante las dos primeras Guerras
Mundiales obligaron a las naciones a replantear el concepto de soberanía absoluta,
reconociendo la existencia de ciertos derechos inherentes y fundamentales propios de
los individuos que no derivan directamente del Estado al que pertenecen.
Con la adopción de la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948, se
reconoció por una organización de naciones que eran los Estados los primeros
obligados en respetar, proteger y promover los derechos humanos y por ende era
también derecho de los individuos por sí y como colectividad el exigir este respeto.
1) El Sistema Universal de los Derechos Humanos
El sistema Universal de los Derechos Humanos nace con la Organización de las
Naciones Unidas y la suscripción de los países miembros de Declaración Universal de
Derechos Humanos, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el día
10 de diciembre de 1948. La Declaración fue seguida de dos instrumentos
internacionales sobre Derechos Humanos adoptados en 1966: la Convención
Internacional de Derechos Civiles y Políticos y la Convención Internacional de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales.
Como puede observarse, tanto la Declaración Universal de Derechos Humanos como
estas dos Convenciones, fueron redactadas y puestas en funcionamiento con
anterioridad al inicio de la preocupación mundial por el medio ambiente, lo cual se ha
dicho ocurre a partir de 1972, luego de la Conferencia de Naciones Unidas sobre el
Medio Ambiente Humano de Estocolmo y su consecuente Declaración de Principios
Ambientales o Declaración de Estocolmo.
Lo anterior nos lleva a pensar que el derecho a un medio ambiente adecuado y a su
protección no fueron tomados en cuenta a la hora de redactar tales documentos; no
obstante, por la vía interpretativa podemos extraer varios elementos que ayudan a su
deducción.
Es así como podemos afirmar que en la Declaración Universal de Derechos Humanos
de 1948 encontramos la primera base en donde se puede asentar el Derecho a un
Medio Ambiente Sano, cuando se establece que “toda persona tiene derecho a un
nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar.”
Es importante aclarar que un medio ambiente sano y ecológicamente equilibrado es un
requisito indispensables para el efectivo desarrollo de la salud y el bienestar del ser
humano, de hecho, del derecho a la vida se extrae el derecho a la salud y de estos
dos se extrae el derecho a un ambiente sano y adecuado, pues sin éste último es
imposible el desarrollo adecuado de los dos primeros.
Por su parte, el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de
1966 menciona la necesidad de mejorar el medio ambiente como uno de los requisitos
para el adecuado desarrollo de la persona.
De lo anterior, se concluye que si bien no existe referencia expresa en los
instrumentos de Derechos Humanos de las Naciones Unidas que nos haga suponer la
existencia del derecho humano a la protección del ambiente, si es posible deducir su
protección indirecta. Esto ocurre por ser tales instrumentos anteriores al nacimiento
de la preocupación internacional por el medio ambiente. Sin embargo, es por la vía
interpretativa por donde se puede extraer las bases que permiten asentar el derecho a
un ambiente sano dentro de los primeros documentos de la protección de los derechos
humanos del Sistema de Naciones Unidas.
Consciente de esta inquietud, la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones
Unidas promulgó en el año 1994 un borrador de principios sobre derechos humanos y
ambiente, el cual a la fecha se encuentra en discusión en el seno de las Naciones
Unidas.

2) Los Sistemas Regionales de Derechos Humanos

América, Europa y África han establecido sistemas regionales de protección de los


derechos humanos mediante la adopción de Declaraciones y Convenciones, así como
la creación de Comisiones y Cortes que refuerzan su aplicación.

2.1) El Sistema Africano de Derechos Humanos

La Carta Africana de Derechos Humanos fue adoptada por la Organización para la


Unión Africana, y entró en vigor a partir de 1986.
Por ser de reciente creación la Carta expone la lista tradicional de derechos civiles y
políticos, los derechos económicos, sociales y culturales, así como los derechos de
solidaridad o de tercera generación; incluyendo el derecho explícito de los sujetos a
“un ambiente favorable y satisfactorio para su desarrollo”.
A pesar de ser un documento de vanguardia, el cual incluye derechos de tercera
generación, la Carta Africana de Derechos Humanos en su aplicación, no ha tenido
consecuencias prácticas favorables. Esto se debe principalmente a que esta Carta es
por una Comisión y no por una Corte, la cual a pedido de la Organización para la
Unión Africana, investiga y rinde recomendaciones, las cuales pueden ser acogidas o
rechazadas por la Asamblea de la Organización para la Unión Africana, incluso la
publicidad de los reportes se da solo en el caso que así lo decida la Asamblea General
de la Unión Africana.
Por ende, la Carta Africana de Derechos Humanos esté casi en desuso, debido a la
falta de mecanismos efectivos que la pongan en práctica.

2.2) El Sistema Interamericano de Derechos Humanos

El sistema interamericano de Derechos Humanos está compuesto por la Convención


Americana sobre Derechos Humanos o Pacto de San José de Costa Rica de 1969, el
cual entró en vigencia en 1978 , y por el Protocolo de la Convención Americana de
Derechos Humanos o Pacto de el San Salvador suscrito en 1989.
Con el fin de implementar la puesta en ejecución de los derechos contenidos en la
Convención se crean la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la Corte
Interamericana de Derechos Humanos.
La Convención Americana sobre Derechos Humanos no hace referencia expresa al
derecho a un ambiente adecuado, pues la misma solamente incluye en su seno los
derechos de primera y segunda generación, excluyendo por completo a los de tercera
generación o de solidaridad; principalmente por haber sido redactada con anterioridad
a estos últimos.
Por su parte, el Protocolo Adicional a la Convención Americana sobre Derechos
Humanos en Materia de Derechos Económicos, Sociales y Culturales o Protocolo de
San Salvador de 1989 sí regula expresamente el derecho al ambiente en su artículo
11, donde expresa “Todo individuo tiene el derecho a vivir en un ambiente sano y a
tener acceso a los servicios básicos públicos. Los Estados parte deben promover la
protección, preservación y el mejoramiento del ambiente”.
No obstante; el Protocolo de San Salvador aún no ha entrado en vigor, debido a
la renuencia de varios Estados a ratificar dicho instrumento internacional. Por
consiguiente, es posible afirmar que el derecho a un ambiente sano como derecho
humano no ha sido implementado aún por el Sistema Interamericano de Derechos
Humanos.

2.3 El Sistema Europeo de Derechos Humanos

En el año 1950 en la ciudad de Roma las naciones europeas crean la


Convención Europea de Protección de los Derechos del Hombre y de las Libertades
Fundamentales, la cual entró en vigencia en el año 1953, creándose además la
Comisión Europea de Derechos Humanos y la Corte Europea de Derechos Humanos.
Además de la Convención de Roma, el sistema europeo de derechos humanos
se encuentra constituido por la Carta Europea de Derechos Sociales y la Convención
Europea para la prevención de la Tortura y trato o castigos degradantes e inhumanos.
El sistema europeo de Derechos Humanos es ejercido por dos instituciones que
velan por el cumplimiento del Tratado de Roma, la Comisión Europea de Derechos
Humanos y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.
A diferencia de los otros sistemas regionales. el Sistema Europeo, por medio de
su Tribunal de Derechos Humanos, si ha entrado a conocer de lleno violaciones
medioambientales lo que merece un análisis por aparte.

IV. PROTECCIÓN DEL DERECHO AL AMBIENTE POR PARTE DEL TRIBUNAL


EUROPEO DE DERECHOS HUMANOS

Al igual que el sistema de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, así como
al Sistema Interamericano, el Tratado de Roma no reconoce explícitamente un
derecho humano a gozar de un medio ambiente adecuado, ello por haber sido
promulgado en el año 1953, diecinueve años antes de la Conferencia de Naciones
Unidas sobre el Medio Ambiente Humano, momento a partir del cual da inicio la
concientización internacional por la protección del medio ambiente.
A pesar de lo anterior, la interpretación dinámica y teleológica de los derechos
protegidos por el Tratado de Roma, tanto la Comisión como el Tribunal Europeo de
Derechos Humanos, han permitido, para fines, prácticos proteger el derecho al medio
ambiente a través de una doble vía indirecta9.
De esta forma los particulares pueden beneficiarse de la protección de un
derecho al medio ambiente en conexión con el Convenio de Roma. Por una parte,
esta protección puede darse en cuanto a titulares de derechos cuya garantía exija, en
determinados supuestos, protección de las condiciones medioambientales de calidad.
Por otro lado, también puede darse esta protección al derecho al medio ambiente
cuando éste se encuentre en conexión con un interés general, cuya salvaguardia
permite a los Estados Parte en el Convenio imponer limitaciones y restricciones en el
ejercicio de algunos derechos reconocidos por este instrumento regional de derechos
humanos.10
Esta doble vía indirecta de protección al derecho al ambiente por parte del
Tribunal Europeo de Derechos Humanos se ha desarrollado raíz de la aplicación por
violación, sea ésta por acción u omisión, de los artículos 2 y en especial el 8 del
Tratado de Roma.
El numeral 2 del Tratado de Roma establece la tutela del derecho a la vida: “El
derecho de toda persona a la vida está protegido por la ley. Nadie podrá ser privado
de su vida intencionalmente, salvo en ejecución de una condena que imponga la pena
capital dictada por un tribunal al reo de un delito para que la ley establece esa pena”11.
El artículo 8 del Tratado de Roma establece el derecho al respeto a la vida
privada y familiar, y al disfrute del domicilio: “Toda persona tiene el derecho al respeto
a su vida privada y familiar, de su domicilio y de su correspondencia. No podrá haber
ingerencias de la autoridad pública en el ejercicio de este derecho sino en tanto en
cuanto esta ingerencia esté prevista por ley y constituya una medida que, en una
sociedad democrática, sea necesaria para la seguridad nacional, la seguridad pública,
el bienestar económico del país, la defensa del orden y la prevención de las
infracciones penales, la protección de la salud o de la moral, o la protección de los
derechos y las libertades de los demás”.
Por tanto, y siguiendo el criterio esbozado por el autor Daniel García San José, sí
puede afirmarse a la luz de la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos
9
DEJANT-PONS, M. “La incorporación del derecho humano al ambiente en los sistemas regionales de
derechos humanos”, Revista Universal de Derechos Humanos, Volumen 3, número 11, página 461.
10
GARCIA SAN JOSE, DANIEL “La protección del Derecho al disfrute de un medio ambiente adecuado
por el Tribunal Constitucional a la luz de los principios extraíbles de la jurisprudencia del Tribunal
Europeo de Derechos Humanos. Un análisis crítico”.
11
Mediante el protocolo número seis al Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y
de las Libertades Fundamentales relativo a la abolición de la pena de muerte fue abolida la pena de
muerte.
Humanos, la existencia de una creciente percepción de la dimensión medioambiental
de algunos de los derechos reconocidos en el Tratado de Roma, lo que conlleva en la
práctica a la protección del derecho al disfrute de un medio ambiente adecuado, por
encontrarse implícito en algunos de los derechos enunciados dentro del mismo, tales
como el derecho a la vida, el respeto a la vida privada y familiar y al disfrute del
domicilio.
Es importante aclarar que, a pesar de la protección del derecho al ambiente, vía
indirecta, por parte del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, ello no implica
necesariamente que se esté creando un nuevo derecho humano dentro del Tratado de
Roma que tutele un medio ambiente adecuado, pues del análisis de la jurisprudencia
de dicho Tribunal no se puede deducir una tutela directa de tal derecho.
Para llegar a tutelar indirectamente el derecho al ambiente sano, el Tribunal
Europeo de Derechos Humanos a partir del año 199012 ha desarrollado dos distintas
líneas jurisprudenciales. A estas dos tendencias para la aplicación medioambiental
de los derechos consagrados en el numeral 8 del Tratado de Roma, el autor García de
San José las ha denominado como a) el Test de Proporcionalidad y b) El deber de
respetar un justo equilibrio entre los diferentes intereses en presencia.
En la primera línea jurisprudencial, Tribunal Europeo de Derechos Humanos,
otorga un amplio margen de apreciación a los Estados respecto a los medios utilizados
a la hora de limitar o restringir derechos fundamentales que afecten el medio
ambiente.13 Por su parte, mediante la segunda línea jurisprudencia el Tribunal
Europeo pondera los intereses tanto del Estado como de los afectados y dependiendo
de cada caso en particular, procede a tutelar o no el derecho al ambiente, para ello
debe estudiarse el derecho afectado, que en la mayoría de los casos se trata del
derecho al domicilio a la vida privada o familiar del numeral 8 del Tratado de Roma, y
su importancia para el particular, en el tanto el principio de proporcionalidad exige la
no imposición a los particulares de restricciones más allá de lo estrictamente necesario
y de otro, escoger de entre las distintas opciones posibles, la menos gravosa desde un
punto de vista de los derechos humanos.
De lo anteriormente manifestado se puede concluir que el Tribunal Europeo de
Derechos Humanos ha llegado a tutelar el derecho al ambiente indirectamente a
través de la protección del derecho a la vida privada y familiar y al domicilio,
otorgándoles a tales derechos, bajo determinadas situaciones, una dimensión medio
ambiental, lo cual no implica que dichos derechos se hayan “ambientalizado” per se,
pues perfectamente pueden ser restringidos por las autoridades estatales, siempre
que se trate de una medida con base legal que persiga un fin legítimo y que sea
necesaria en una sociedad democrática, tal y como lo establece el párrafo segundo del
numeral 8 del Tratado de Roma. El Tribunal Europeo se ve obligado a velar por el
justo equilibrio entre los intereses en juego, sea el interés estatal versus el interés del
particular o el interés de lo particulares afectados. Con ello, el Tribunal Europeo debe
analizar caso por caso mediante el sistema de ponderación de los intereses, sin que
pueda establecer a priori, cual de los intereses en juego irá a prevalecer sobre el otro.
A manera de ejemplo, en el caso Lopez Ostra versus el Reino de España, el
Tribunal Europeo consideró que las emanaciones de gases, olores, pestilencias y
contaminación por parte de una estación depuradora de aguas y desechos que
funcionaba sin la respectiva licencia municipal, violentó los derechos al respeto del
domicilio y a la vida privada y familiar de la señora Lopez Ostra. El Tribunal europeo
estimó que el municipio no adoptó las medidas oportunas y constató que no se
mantuvo el justo equilibrio entre el interés económico del municipio y los derechos de
la señora López Ostra, declarando en sentencia que estos últimos fueron violentados
por la acción omisiva del municipio.

12
Sentencia del Tribunal Europeo en el caso Powell y Rayner versus el Reino Unido, del 21 de febrero de
1990.
13
La tutela ambiental por parte del Tribunal Europeo de Derechos Humanos es
posible en el tanto la ingerencia contra el derecho incoado sea injustificada y el
efectivo disfrute de los mismos no sea posible a consecuencia de las malas
condiciones ambientales. En tal supuesto, la ingerencia al derecho protegido no
respetaría el justo equilibrio que debe prevalecer entre los intereses del particular y
los de la comunidad y una vez realizada la ponderación de rigor, prevalecerían los
intereses de los particulares afectados sobre los del Estado. Por ello, en este caso
específico se observa el supuesto de la tutela ambiental indirecta por parte del
Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

V. EVOLUCION DEL DERECHO HUMANO AL MEDIO AMBIENTE SANO Y


ECOLÓGICAMENTE EQUILIBRADO POR PARTE DE LA JURISPRUDENCIA
EMANADA DE LA SALA CONSTITUCIONAL DE LA CORTE SUPREMA DE
JUSTICIA DE COSTA RICA

Mediante la reforma al artículo 50 de la Constitución Política de Costa Rica en


el año 1994 se instituye expresamente el derecho fundamental de todo ciudadano a
gozar de un ambiente sano y ecológicamente equilibrado. Tal reconocimiento no fue
nuevo para el bloque de legalidad costarricense, debido a que años antes y por parte
de la jurisprudencia emanada tanto de la Sala Primera como de la Sala Constitucional
de la Corte Suprema de Justicia, ya se había reconocido la existencia de dicho
derecho. En este sentido, la reforma constitucional al ambiente lo que vino fue a
ratificar lo que la jurisprudencia ya había plasmado.
El rol de la Sala Constitucional en la tutela del derecho al ambiente ha sido
fundamental. Ya para el año 1991, tres años antes de la reforma al artículo 50
constitucional la Sala determinó, mediante el voto 1802-91, el deber estatal en la
protección de las bellezas naturales y estableció que la destrucción de los recursos
naturales violenta y lesiona otros derechos fundamentales como la salud y la
protección del ambiente.
En un principio la Sala determinó la relación existente entre el derecho al
ambiente y el derecho a la vida y a la salud. En la sentencia número 3705-93 de las
quince horas del treinta de julio de 1993 la Sala determinó “La vida humana sólo es
posible en solidaridad con la naturaleza que nos sustenta y nos sostiene, no sólo para
alimento físico, sino que también como bienestar psíquico; constituye el derecho que
todos los ciudadanos tenemos a vivir en un ambiente libre de contaminación, que es la
base de una sociedad justa y productiva. Es así como el artículo 21 de la Constitución
Política señala: La vida humana es inviolable. Es de este principio constitucional
de donde innegablemente se desprende el derecho a la salud, al bienestar físico,
mental y social, derecho humano que se encuentra indisolublemente ligado al
derecho a la salud y a la obligación del Estado de proteger la vida humana.”.
La Sala definió el derecho a la salud por medio de la sentencia 1304-93 del
siete de setiembre de 1993 “La Salud es un estado de completo bienestar físico,
mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades. ....
Es importante analizar el derecho a la vida, ya que sin duda alguna, la vida es el
fundamento, la condición necesaria y determinante de la existencia de la persona
humana, es inherente a la persona humana. De ello se deriva el principio de
inviolabilidad de la vida humana, de modo que es deber de la sociedad y del Estado su
protección. Es el más elemental y fundamental de los derechos humanos y del cual se
despliegan todos los demás”. De igual en la sentencia número: 4423-93 de las doce
horas del siete de setiembre de 1993 “El más inmediato derecho vinculado a la vida
es el derecho a la integridad física y psíquica. El derecho a la vida demanda
condiciones de salud en su más amplio sentido, de forma que el derecho a la
salud, sin perder su autonomía, casi viene a presentarse como un aspecto del
derecho a la vida. Así, la relación vida-salud está en la vida misma y en el
tratamiento que cada sociedad de, a la persona, según la prioridad que asigne a su
protección. El anterior análisis nos permite concluir que es necesario que se tome
conciencia, a nivel gubernamental y colectivo, acerca de la importancia del ambiente
para la salud humana y animal en la economía nacional, regional y mundial, por medio
de la conservación de la naturaleza y de la vida misma en su más amplia acepción”.
Ahora, en cuanto al derecho al ambiente, la Sala Constitucional reconoció su
existencia del derivándolo del artículo 89 constitucional, el cual se plasma el deber
estatal de proteger las bellezas naturales. Al respecto, la Sentencia 6240-93 del 26 de
noviembre de 1993 de la Sala Constitucional señaló: “Estima esta Sala que el tema
deber ser analizado desde la perspectiva constitucional en aras de garantizar la
protección del derecho a un ambiente sano ampliamente reconocido y protegido por
esta jurisdicción y expresamente contemplado por el artículo 89 de la Constitución que
establece “Entre los fines culturales de la República están: proteger las bellezas
naturales, conservar y desarrollar el patrimonio histórico de la Nación y apoyar la
iniciativa privada para el progreso científico y artístico” El término bellezas naturales
era el empleado al momento de promulgarse la Constitución, (7 de noviembre de
1949) que hoy se ha desarrollado como una especialidad del derecho; el derecho
ambiental que reconoce la necesidad de preservar el entorno no como un fin cultural
únicamente, sino como una necesidad vital de todo ser humano. En este sentido, el
concepto de un derecho al ambiente sano, no solo supera los intereses recreativos o
culturales que también son aspectos importantes de la vida en sociedad, sino que
además constituye un requisito capital para la vida misma”.
Luego de haber reconocido el vínculo entre vida, salud y ambiente, y haber
establecido el deber estatal de proteger las bellezas naturales, mediante una
interpretación lógica y sistemática de los artículos 21 (derecho a vida) y 89 (deber
estatal de proteger las bellezas naturales) de la Constitucional Política, la Sala
Constitucional llegó a la conclusión que el derecho al ambiente es un derecho
fundamental.
Al respecto, por medio de la sentencia 4423-93 de las doce horas del 7 de
setiembre de 1993 la Sala determinó “Del desarrollo efectuado por esta Sala en sus
diferentes resoluciones, se desprende entonces que en aras de garantizar el derecho
a la salud y a la vida, se hace indispensable tutelar la protección al ambiente, cuya
utilización debe encaminarse de forma adecuada e integrada con sus elementos y en
sus relaciones naturales, socioculturales, tecnológicas y de orden público, dictándose
en esa medida reglas generales tendientes a crear una situación ambiental que facilite
lo más posible el ejercicio de las libertades, y el goce de los derechos fundamentales,
para con ello salvaguardar el patrimonio al que tienen derecho las generaciones
presentes y venideras. Se debe deducir entonces que la preservación y protección del
ambiente es un derecho fundamental, y es obligación del Estado el proveer esa
protección, ya sea a través de políticas generales para procurar ese fin o bien, a través
de actos concretos por parte de la Administración”.
A la vez, por medio de la sentencia 6240-93 del 26 de noviembre de 1993 esta
Sala expresó “Así, de la necesidad de disfrutar plenamente de los derechos humanos,
surgen normas directamente derivadas de las fundamentales – entendidas como las
ya consagradas en el texto constitucional – que operan como condiciones
instrumentales para su preservación y ejercicio. Por ello las condiciones necesarias
para la protección de los derechos fundamentales, se constituyen en verdaderos
derechos independientes y exigibles con autonomía de aquellos. Son verdaderas
normas subconstitucionales como las denomina la doctrina, surgidas de la
interpretación armónica del derecho de la Constitución; como por ejemplo la relación
género – especie entre la libertad de comercio y la libertad de contratación según lo
desarrolló la Corte Plena en funciones de tribunal constitucional, en la sentencia de 26-
8-1982. La segunda como consecuencia de la primera, es una condición
indispensable para su ejercicio y sin embargo un derecho autónomo a la vez. Por ello
podemos afirmar que el derecho a la vida y de la obligación estatal de “proteger las
bellezas naturales” contenidos en los artículos 21 y 89 de la Constitución, surgen otros
derechos de obligada protección e igual rango como son los de la salud y a un
ambiente sano, en ausencia de los cuales no sería posible el ejercicio de los primeros,
o su disfrute se vería seriamente limitado”.
Como puede deducirse de lo anterior, el rol de la Sala Constitucional fue
fundamental en la implementación del derecho al ambiente, el cual como se expuso
con anterioridad, no se encontraba expresamente consagrado en la Carta
Fundamental sino hasta el año 1994, momento en el cual se da la reforma
constitucional al numeral 50 y se establece de manera explícita el derecho
fundamental a gozar de un ambiente sano y ecológicamente equilibrado.

VI. ANALISIS COMPARATIVO DE LA JURISPRUDENCIA MEDIO AMBIENTAL DEL


TRIBUNAL EUROPEO DE DERECHOS HUMANOS Y DE LA SALA
CONSTITUCIONAL DE COSTA RICA. SIMILITUDES Y DIFERENCIAS

La tutela del derecho a un ambiente sano por parte tanto del Tribunal Europeo
de Derechos Humanos como de la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Costa
Rica previo a la reforma constitucional al artículo 50, se dio vía interpretativa. En
ambos casos, tal como se ha explicado, el derecho al ambiente no se encontraba
expresamente estipulado ni regulado, sea por el Tratado de Roma o bien por la
Constitución Política de Costa Rica.
El Tribunal Europeo de Derechos Humanos extrae la protección del ambiente
derivada de la violación de derechos expresamente estipulados en el Tratado de
Roma y en especial del derecho al domicilio y a la vida privada. La tutela indirecta se
da en el tanto estos derechos se vean menoscabados por las condiciones
medioambientales imperantes. Por su parte, la Sala Constitucional de la Corte
Suprema de Justicia de Costa Rica reconoce al derecho a gozar de un ambiente sano
y ecológicamente equilibrado en su jurisprudencia a través de la interpretación de los
numerales 21 y 89 de la Constitución Política, sea del derecho a la vida-salud y el
deber estatal de proteger las bellezas naturales.
Mientras que el Tribunal Europeo tutela el derecho a un ambiente adecuado de
forma indirecta, ya sea para garantizar el pleno disfrute de los derechos ya
consagrados en el Tratado de Roma, o bien, ante la existencia de un interés general
de salvaguardar el medio ambiente, permitiendo a las autoridades de los distintos
Estados parte restringir el ejercicio de algunos de los derechos fundamentales
reconocidos en el Tratado; la Sala Constitucional costarricense, con anterioridad a la
reforma constitucional de 1994, tutela de manera directa tal derecho, reconociendo vía
interpretativa la existencia y autonomía del derecho al medio ambiente, sin necesidad
la carta magna costarricense le otorgue el respectivo reconocimiento expreso.
Para la jurisprudencia constitucional costarricense el derecho al ambiente, a
pesar de no encontrarse expresamente estipulado en la Constitución Política es un
derecho humano fundamental, íntimamente relacionado con el derecho a la vida y el
derecho a la salud, pero individual y autónomo. Es por eso motivo que su tutela
directa se puede dar por la vía del amparo. Para el Tribunal Europeo de Derechos
Humanos, el derecho a un ambiente adecuado, al no estar reconocido de forma
taxativa en el Tratado de Roma, no es reconocido como un derecho humano
autónomo; por ende, su tutela se da únicamente de forma indirecta, siempre y cuando
se violenten al mismo tiempo derechos fundamentales expresamente establecidos en
el Tratado de Roma.
Para la Sala Constitucional costarricense las condiciones necesarias para la
protección de los derechos fundamentales, se constituyen en verdaderos derechos
independientes y exigibles con autonomía de aquellos. Según su propia
jurisprudencia, se trata de normas “subconstitucionales” surgidas de la interpretación
armónica del derecho de la Constitución. En este sentido, para el Juez Constitucional
costarricense existe una relación genero-especie entre el derecho a la salud y el
derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado, pues el segundo es una
condición indispensable para el ejercicio del primero, pero entendiéndose ambos como
derechos autónomos e independientes.
Por su parte, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, a la fecha no ha
llegado a tal conclusión, y por tanto no le ha dado autonomía ni independencia al
derecho fundamental a un ambiente sano. El Tribunal ha justificado su posición en el
hecho de no ser un órgano legislativo, y por tanto, a pesar de ser el encargado de
interpretar y aplicar el Tratado de Roma sus potestades no le alcanzarían para crear
un nuevo derecho fundamental.

CONCLUSIONES Y PROPUESTAS

A pesar de ser reconocido como de un derecho humano fundamental, el


derecho al ambiente no se encuentra expresamente regulado en los distintos
instrumentos internacionales que versan sobre Derechos Humanos. Tal y como se
expuso a lo largo de este ensayo, ni el Sistema Universal de Derechos Humanos, ni
los sistemas Regionales como el Sistema Interamericano o el Europeo regulan de
manera clara, expresa ni contundente el derecho al ambiente sano.
Si bien existen excepciones teóricas dentro de los sistemas regionales de
protección de derechos, por ejemplo, en la Carta Africana de Derechos Humanos sí
regula taxativamente los derechos de tercera generación, ha quedado claramente
demostrado que su implementación a la fecha no se ha dado. Por esta razón, para
todo efecto práctico el derecho al ambiente carece de la debida protección dentro de
los mecanismos regionales.
La protección indirecta a este derecho se ha observado a través del Sistema
Europeo, el cual por medio de la Comisión y de la Corte Europea de Derechos
Humanos, ha “ambientalizado” otros derecho humanos que sí se encuentran
plasmados explícitamente en el Tratado de Roma. No obstante, esta protección
indirecta se encuentra lejos de crear y tutelar efectivamente el derecho a un ambiente
sano.
Tal vez, mediante la ratificación por parte de los Estados de la recientemente
aprobada Constitución Europea el derecho fundamental al ambiente logre plasmarse
dentro de los derechos fundamentales de tutela directa.
Por último, el sistema Interamericano, al no encontrarse en vigencia el Pacto de
San Salvador, carece de todo tipo de elemento para protección del derecho al
ambiente.

Consciente de ello, y debido a la necesidad imperante por la efectiva protección


de este derecho fundamental, el Centro de Derechos Humanos y Medio Ambiente,
organización no gubernamental con sede en Córdoba, Argentina, ha preparado un
borrador de Proyecto de Legislación Internacional de Derechos Humanos y Medio
Ambiente realizando una relación sistemática entre los Convenios sobre Derechos
Humanos vigentes en el Continente Americano y los Tratados Ambientales
Internacionales, con el fin que dicho documento sirva de base de discusión para la
suscripción dentro del continente americano de un Tratado de Derechos Humanos y
Medio Ambiente.
Dicho borrador posee un capítulo exclusivo sobre Derechos Humanos
Ambientales, entre los que se encuentran el derecho a un ambiente sano, derecho a
la vida, a la integridad personal, igualdad ambiental, derechos del consumidor,
derecho al desarrollo sostenible, derecho de participación e información y acceso a la
justicia ambiental, entre otros.
La taxatividad de los derechos humanos ambientales dentro de instrumentos
internacionales es fundamental para la correcta tutela de tales derechos, de ahí que la
propuesta que realiza el Centro de Derechos Humanos y Medio Ambiente se reviste
de gran importancia, pudiéndose utilizar de punto de partida para el análisis y
ejecución ya sea de un Protocolo o bien de un Tratado de Derechos Humanos y Medio
Ambiente.

Proyecto de Legislación Internacional de Derechos Humanos y Medio Ambiente


Elaborado por el Centro de Derechos Humanos y Medio Ambiente

Capítulo 2.
Derechos Humanos Ambientales

Artículo 11-derecho a un medio ambiente sano

1. Toda persona tiene derecho a vivir en un medio ambiente sano . Este derecho
puede ejercerse tanto individualmente como en forma colectiva, pues el interés
protegido puede situarse en un sujeto determinado o encontrarse diseminado entre
todos lo integrantes de una comunidad, o inclusive de varias.

2. Con el fin de hacer efectivo el derecho a un medio ambiente sano los Estados
Partes se comprometen a reconocer al medio ambiente como bien público colectivo y
particularmente a adoptar las siguientes medidas para garantizar este derecho:

a. la seguridad e higiene ambiental en el trabajo;

b. el monitoreo y control de la polución;

c. la preservación, protección, y mejoramiento de los suelos, el aire, el agua, la flora y


la fauna;

d. la asistencia oportuna y efectiva a las víctimas de degradación ambiental;

e. prohibición de actividades ambientalmente nocivas para la persona ;

f. estricto control en la producción y almacenamiento de sustancias o desechos


tóxicos o peligrosos;

g. prevención de generación de condiciones ambientales insalubres que acarreen


amenazas a la salud de las personas;

h. producir anualmente información pública sobre el número de muertes y


enfermedades causadas por la polución ambiental;

i. facilitar la rehabilitación a las víctimas de degradación ambiental;

j. reconocer el delito ecológico e implementar la responsabilidad penal para sus


autores.

Artículo 12- derecho a la vida


Toda persona tiene derecho a que se respete su vida. Nadie puede ser privado de la
vida como consecuencia de la degradación ambiental. Los Estados Partes se
comprometen a adoptar las medidas que fueran necesarias para resguardar el
derecho a la vida , incluyendo la protección y conservación del medio ambiente.
Artículo 13-derecho a la integridad personal
Toda persona tiene derecho a que se respete su integridad física, psíquica y moral.
Nadie puede ser privado por razones de degradación ambiental de su integridad
personal. Los Estados Partes se comprometen a adoptar las medidas que fueran
necesarias para resguardar este derecho incluyendo la protección y conservación del
medio ambiente.

Artículo 14-derecho a la igualdad ambiental


Toda persona, sin discriminación alguna, tiene el derecho de beneficiarse de la
conservación, protección, y mejoramiento del medio ambiente . En consecuencia, los
Estados Partes se comprometen a tomar las medidas necesarias para eliminar la
discriminación ambiental.
La discriminación ambiental ocurre cuando determinados sectores de la población,
especialmente los más vulnerables, asumen una carga desproporcionada de los
efectos de la degradación ambiental.

Artículo 15- derecho del consumidor


Cada Estado Parte elaborará mecanismos con objeto de procurar que informaciones
suficientes sobre los bienes de consumo se pongan a disposición del público de forma
que los consumidores puedan tomar opciones ecológicas con pleno conocimiento de
causa.

Artículo 16- derecho al desarrollo sostenible


Toda persona tiene derecho al desarrollo sostenible. El derecho humano al desarrollo
debe ejercerse en forma tal que responda equitativamente a las necesidades
ambientales de las generaciones presentes y futuras.

Artículo 17 -derecho a acceder a información ambiental


1 . Toda persona tiene derecho a recibir y a acceder a información concerniente al
medio ambiente. Los Estados Partes se comprometen a adoptar las medidas
necesarias para garantizar la producción y el acceso oportuno a información
ambiental. La información deberá ser compilada de una manera clara, entendible, y su
disponibilidad no deberá ser cercenada o disminuida por razones económicas.

2. Cada Estado Parte garantizará en el marco de su legislación nacional, que las


autoridades públicas pongan a disposición del público las informaciones sobre el
medio ambiente que les soliciten:

a. sin que el público tenga que invocar un interés particular;

b. en la forma solicitada a menos que:


i. sea razonable para la autoridad pública comunicar las informaciones de que se trata
en otra forma, en cuyo caso deberán indicarse las razones de esta opción; o
ii. la información ya esté disponible públicamente de otra forma.

3. Las informaciones sobre el medio ambiente serán puestas a disposición del público
tan pronto como sea posible y a más tardar en el plazo de un mes a contar desde la
fecha en que se haya presentado la solicitud, a menos que el volumen y la
complejidad de los datos solicitados justifiquen una prórroga de ese plazo, que podrá
extenderse como máximo a dos meses. El autor de la solicitud será informado de toda
prórroga del plazo y de los motivos que la justifican.
4. Los Estados parte garantizarán la difusión de todas las informaciones en posesión
de autoridad pública susceptibles de permitir al público tomar medidas para prevenir o
limitar los daños eventuales en caso de amenaza inminente para la salud o el medio
ambiente. Los Estados Partes garantizarán la difusión de esta información
inmediatamente y sin demora a las personas que puedan resultar afectadas.

5. Cada Estado Parte [solicitará , alentará] a los explotadores cuyas actividades


tengan un impacto importante sobre el medio ambiente a informar periódicamente al
público del impacto socio-ambiental en sus actividades y de sus productos, en su
caso, en el marco del programa voluntarios de etiquetado ecológico o de ecobalances,
balances o por otros medios.

Artículo 17 BIS..-derecho a la identidad ambiental

1. Toda persona tiene derecho a que su identidad ambiental sea respetada y


preservada.
Ninguna comunidad podrá, por vía de restricciones, modificaciones o degradación
ambiental, originada en actos públicos o privados, ver afectado el derecho la
preservación de su identidad ambiental.

Artículo 18 -derecho a participar en decisiones que afecten al medio ambiente


1. Toda persona tiene derecho de participar en los procesos de adopción de
decisiones que afecten al medio ambiente.

2. Cuando se inicie un proceso de toma decisiones respecto del medio ambiente se


informará al público interesado de manera eficaz y oportuna, al comienzo del proceso,
por medio de comunicación pública o individualmente según los casos. Las
informaciones se referirán en particular a:
a. La actividad propuesta, incluida la solicitud correspondiente respecto de la que se
adoptará una decisión;

b. La naturaleza de las decisiones o del proyecto de decisión que podrían adoptarse;

c. La autoridad pública encargada de tomar la decisión;

d. El procedimiento previsto, que deberá incluir la siguiente información:


i. La fecha que comenzará el procedimiento;
ii. las posibilidades que se ofrecen al público de participar en el mismo;
iii. la fecha y lugar de toda audiencia pública prevista;
iv. la autoridad pública a la que cabe dirigirse para obtener informaciones pertinentes
para que el público pueda examinarlas;
v. la autoridad pública o cualquier otro organismo público o competente al que puedan
dirigirse observaciones o preguntas y el plazo previsto para la comunicación de
observaciones o preguntas;
vi. la indicación de las informaciones sobre medio ambiente relativas a la actividad
propuesta que estén disponibles; y
vii. la información sobre el procedimiento y resultado de la evaluación del impacto
socio- ambiental.

3. Para las diferentes fases del procedimiento de participación del público se preverán
plazos razonables de tiempo suficiente para informar al público y para que el público
se prepare y participe efectivamente en los trabajos a lo largo de todo el proceso de
toma decisiones en materia ambiental. Las informaciones pertinentes comprenderán
como mínimo:
a. una descripción del sitio de las características físicas y técnicas de la actividad
propuesta, incluida una estimación de los desechos y de las emisiones previstas;
b. una descripción de los efectos de la actividad propuesta sobre el medio ambiente;
c. una descripción de las medidas previstas para prevenir o para reducir esos efectos;
d. un resumen no técnico de lo que precede;
e. una sinopsis de las principales soluciones alternativas estudiadas.

4. El procedimiento de participación del público preverá la posibilidad de que el público


someta por escrito o en una audiencia, todas las observaciones, informaciones,
análisis u opiniones que considere pertinentes respecto de la actividad propuesta.

5. Cada Estado Parte adoptará medidas para que la participación del público
comience al inicio del procedimiento, es decir, cuando todas las opciones y soluciones
son aún posibles y cuando el público puede ejercer una influencia real.

6. Cada Estado Parte velará por que, en el momento de adoptar la decisión, los
resultados del procedimiento de participación del público sean tenidos debidamente en
cuenta.

7. Cada Estado Parte garantizará que una vez adoptada la decisión por la autoridad
pública, el público sea rápidamente informado de la decisión siguiendo el
procedimiento apropiado. Se comunicará al público el texto de la decisión
acompañando los motivos y consideraciones que la fundan.

8. Cada Estado Parte alentará a cualquiera que tenga el propósito de presentar una
solicitud de autorización para realizar una actividad con posible impacto ambiental, a
identificar al público afectado, a informarle del objeto de la solicitud que se propone
presentar y a entablar el debate con para dar momento al respecto antes de presentar
solicitud.

Artículo 19-garantías judiciales


1. Toda persona, grupo de personas, o comunidad tiene derecho a ser oída, con las
debidas garantías y dentro de un plazo razonable, por un juez o tribunal competente,
independiente e imparcial, establecido con anterioridad por la ley, en caso de amenaza
o daño ambiental.
2. Toda persona que estime que la solicitud de informaciones presentada en aplicación
del artículo... ha sido ignorada, rechazada abusivamente, en todo o en parte, o
insuficientemente tenida en cuenta o que no ha sido tratada conforme a las
disposiciones del mencionado artículo, deberá tener la posibilidad de presentar un
recurso judicial con el objeto de obtener una revisión de la solicitud.

Artículo 20 -derecho a protección judicial en casos de abuso ambiental


Toda persona, grupo de personas, o comunidad tiene derecho a un recurso sencillo y
rápido o a cualquier otro recurso efectivo ante los jueces y tribunales competentes que
la ampare contra actos que amenacen o degraden el medio ambiente. Los Estados
Partes se comprometen a garantizar las posibilidades de recurso judicial individual y
colectivo. La irreversibilidad del daño ambiental genera la obligación estatal de
prevenir.

Artículo 21- revisión judicial de decisiones administrativas


Toda persona, grupo de personas o comunidades, tienen el derecho de recurrir las
decisiones administrativas para su revisión por parte del Poder Judicial, en las
condiciones de un proceso con las debidas garantías judiciales mencionadas en el art.
19 de esta [Convención, Declaración o Protocolo].

Artículo 22-derecho a la educación en medio ambiente y derechos humanos


1. Toda persona tiene derecho a la educación en medio ambiente y derechos
humanos. Los Estados Partes convienen en que esta educación deberá orientarse a
fortalecer y promover los vínculos entre el uso y goce efectivo de los derechos
humanos y el estado del medio ambiente.

2. Los Estados Partes reconocen que, con el objeto de lograr el pleno ejercicio de este
derecho, la enseñanza primaria, secundaria, y superior deberá incluir en su currícula la
materia derechos humanos y medio ambiente.

3. Los Estados Partes favorecerán la educación ecológica del público y la


concientización respecto de los problemas ambientales a fin de que la población sepa
cómo proceder para tener acceso a información, participar en la toma decisiones y
recurrir a la justicia en asuntos ambientales.

“ Hasta hace sólo unos pocos años antes de su asesinato en 1988, Chico Mendes, el
barasileño conocido internacionalmente por la batalla que libró contra la deforestación
amazónica, se consideraba a sí mismo exclusivamente un activista defensor de la
justicia social. Su principal objetivo era proteger el derecho de sus compañeros
recolectores de caucho a ganarse el sustento gracias al bosque. Sin embargo, en
1985, Mendes conoció el movimiento ecologista y se dio cuenta de que la lucha
internacional para salvar la selva tropical y su lucha local para ayudar a sus habitantes
venían a ser casi lo mismo. Esa idea reside en el corazón de su legado: él mostró que
las cuestiones relativas a los derechos humanos y las del medio ambiente están
intrínsecamente unidas.”14

Independientemente si el esfuerzo es de un grupo de gobernantes,


legisladores, especialistas, activistas o de un solo hombre, entre la teoría y la práctica
lo importante es rescatar el verdadero sentido de interconexión entre los derechos
humanos y el derecho al medio ambiente.

En este trabajo se presentan ambas, una perspectiva teórica, un proyecto con


esperanza de motivar discusión creada por un grupo de especialista en la Argentina y
una anécdota para mover los corazones que aún les cuesta creer en el poder del
cambio que radica en cada uno de nosotros.

Si el derecho ambiental está en la tercera generación, eso a los habitantes de


la selva tropical les tiene sin cuidado, pues lo que necesitan es la respuesta efectiva
del Estado para su efectiva protección.

Al lector se le pide tome esta última reflexión para su propio análisis, para
nosotros que la inquietud sobre la conexidad entre los derechos humanos y el medio
ambiente deje huella ya es un triunfo.

14
SACHS, ARON. “Eco-justicia, la unión de los derechos humanos y el medio ambiente”. Cuadernos
Worldwatch. Worldwatch Institute, Bakeaz, Bilbao. 1995. Pag. 5.
BIBILIOGRAFIA

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GARCIA SAN JOSE, DANIEL “La protección del Derecho al disfrute de un medio
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SAGUES, NESTOR PEDRO, Elementos de Derecho Constitucional, Tomo Segundo,


Editorial Astrea y Ricardo de Palma, Buenos Aires , 1993.

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SANTANDER MEJIA, ENRIQUE, Instituciones de Derecho Ambiental, Ecoe Ediciones


2002, Colombia.

ZELEDON ZELEDON, RICARDO, Código Ambiental, Editorial Porvenir, Primera


Edición 1998.
Declaración de Bizkaia sobre el Derecho al Medio Ambiente

10 al 13 de febrero de 1999

Diputación Foral de Bizkaia, Instituto Vasco de Administración Pública, UNESCO


Etxea-Centro UNESCO Euskal Herria y el Instituto Pedro Arrupe de
Derechos Humanos de la Universidad de Deusto, con el auspicio de
UNESCO y del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los
Derechos Humanos

El Seminario Internacional sobre el Derecho al Medio Ambiente, celebrado en Bilbao


del 10 al 13 de febrero de 1999 bajo los auspicios de la UNESCO y del Alto
Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos,

CONSIDERANDO que ya en 1972, la Declaración de la Conferencia de las Naciones


Unidas sobre el Medio Humano, en su Principio I, proclamó que el hombre tiene el
derecho fundamental a la libertad, la igualdad y el disfrute de condiciones de vida
adecuadas en un medio de calidad tal que le permita llevar una vida digna y gozar de
bienestar, y tiene la solemne obligación de proteger y mejorar el medio para las
generaciones presentes y futuras,

CONSIDERANDO que posteriormente la Declaración de Río de Janeiro sobre Medio


Ambiente y el Desarrollo de 1992, señaló que los seres humanos constituyen el centro
de las preocupaciones relacionadas con el desarrollo sostenible y que tienen derecho
a una vida saludable y productiva en armonía con la naturaleza,

CONSIDERANDO que instrumentos de carácter regional, tales como la Carta Africana


de los Derechos Humanos y de los Pueblos de 1981, el Protocolo de San Salvador
sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales de 1988 y el Convenio sobre el
Acceso a la Información, la Participación Pública en la toma de Decisiones y el Acceso
a la Justicia en Cuestiones Medioambientales, adoptado por la Cuarta Conferencia
Ministerial para el Medio Ambiente en Europa celebrada en Dinamarca del 23-25 de
junio de 1998, también han desarrollado el principio así planteado,

CONSIDERANDO asimismo la Convención sobre la Diversidad Biológica de 1992, la


Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 1992, la
Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación en los Países
Afectados por Sequía Grave y/o Desertificación, en particular en África de 1994, y el
Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo sobre Pueblos Indígenas y
Tribales en países independientes de 1989,

CONSIDERANDO que la Resolución 45/94, adoptada el 14 de diciembre de 1990 por


la Asamblea General de las Naciones Unidas, declara que toda persona tiene el
derecho a vivir en un medio ambiente adecuado para garantizar su salud y su
bienestar,

CONSIDERANDO que el Instituto de Derecho Internacional, en su sesión de


Estrasburgo en 1997, declaró que "todo ser humano tiene derecho a vivir en un medio
ambiente sano",

CONSIDERANDO que cada vez más Constituciones nacionales proclaman el derecho


al medio ambiente,
SUBRAYANDO que el derecho al medio ambiente es inherente a la dignidad de toda
persona, y que está necesariamente vinculado con la garantía de los demás derechos
humanos, incluyendo, en particular, el derecho al desarrollo,

SUBRAYANDO la universalidad, indivisibilidad e interdependencia de todos los


derechos humanos,

RECONOCIENDO que el derecho al medio ambiente puede ejercerse, tanto a título


individual como en asociación con otras personas, ante los poderes públicos y que ha
de ser protegido mediante la acción solidaria de todos los protagonistas de la vida
social: individuos, comunidades, poderes públicos y entidades privadas,

CONSIDERANDO que no se puede ejercer el derecho al medio ambiente si no se


dispone de información en cantidad y calidad suficiente,

SUBRAYANDO la necesidad de que el derecho humano al medio ambiente sea


reconocido en un instrumento jurídico de alcance universal,

PROPONE, por lo tanto, a la Comunidad Internacional y, en especial, a las Naciones


Unidas y Organizaciones de carácter mundial y regional, que examinen la Declaración
de Bizkaia sobre el derecho al medio ambiente y, en su caso, adopten las medidas
oportunas para el reconocimiento efectivo de dicho derecho,

Artículo 1º. Derecho al medio ambiente

1. Toda persona, tanto a título individual como en asociación con otras, tiene el
derecho a disfrutar de un medio ambiente sano y ecológicamente equilibrado.

2. El derecho al medio ambiente es un derecho que puede ejercerse ante los poderes
públicos y entidades privadas, sea cual sea su estatuto jurídico en virtud del Derecho
nacional e internacional.

3. El derecho al medio ambiente se ha de ejercer de forma compatible con los demás


derechos humanos, incluido el derecho al desarrollo.

4. Toda persona tiene derecho al medio ambiente sin ningún tipo de discriminación por
motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra
índole.

Artículo 2º. Deber de protección del medio ambiente

1. Toda persona, tanto a título individual como en asociación con otras, tiene el deber
de proteger el medio ambiente y de fomentar dicha protección en el ámbito nacional e
internacional.

2. Los poderes públicos y las organizaciones internacionales tienen la responsabilidad


de proteger y, en su caso, restaurar el medio ambiente por todos los medios que
entren en el ámbito de su competencia. Esta responsabilidad se llevará a cabo, en
particular, mediante:

a) La protección, conservación, eventual restauración, y prevención del


deterioro de la biosfera, geosfera, hidrosfera y atmósfera.
b) El uso racional y sostenible de los recursos naturales.
c) La promoción de modelos de producción y consumo que contribuyan al
desarrollo sostenible.
d) La integración de las exigencias para la protección del medio ambiente en
las políticas públicas y en las actividades privadas, teniendo en cuenta el
principio de no discriminación.

3. Todos los Estados y, en particular, los Estados vecinos, deberán cooperar entre sí
en la defensa del medio ambiente y en la lucha contra la contaminación sea cual fuere
su origen.

4. Los Estados velarán para que no se introduzcan modificaciones desfavorables e


irreversibles del medio ambiente que puedan atentar contra la salud de las personas y
el bienestar colectivo.

Artículo 3º. Derecho al medio ambiente y las generaciones futuras

1. Las generaciones futuras tienen derecho a heredar un medio ambiente sano y


ecológicamente equilibrado.

2. El Estado tiene la obligación de vigilar la calidad y la diversidad del medio ambiente


y, en particular, de evaluar anticipadamente las consecuencias a largo plazo para el
medio ambiente de la realización o ejecución de grandes proyectos.

Artículo 4º. Transparencia administrativa y derechos de las personas en materia


medio ambiental

1. Los procedimientos de decisión de los poderes públicos y de los organismos


internacionales sobre los asuntos que tienen relación con el medio ambiente, se
regirán por el principio de transparencia. Este principio exige el reconocimiento de los
derechos de participación, acceso a la información y a ser informado.

2. Toda persona tiene el derecho, por sí, en asociación con otras o a través de sus
representantes, a participar en la elaboración de las políticas públicas y de cualquier
medida relativa al medio ambiente.

3. Asimismo, cualquier persona tiene derecho a acceder a la información sobre el


medio ambiente sin necesidad de acreditar un interés determinado. Este derecho
solamente podrá ser limitado por motivos justificados y establecidos legalmente.

4. El derecho a ser informado será garantizado, además, mediante la publicación y


difusión de informes periódicos sobre el estado del medio ambiente.

Artículo 5º. Derecho a un recurso efectivo

Toda persona o grupo de personas cuyo derecho a un medio ambiente sano y


ecológicamente equilibrado haya sido violado, o que posea información sobre dicha
violación, deberá tener un recurso efectivo ante una instancia nacional e internacional.

Artículo 6º. Derecho a la reparación

Cualquier persona o grupo de personas cuyo derecho a un medio ambiente sano y


ecológicamente equilibrado haya sido violado y haya sufrido daño ambiental, tendrá
derecho a exigir y obtener la reparación correspondiente, sin perjuicio de la
restauración del medio ambiente.

Artículo 7º. Educación y sensibilización sobre el medio ambiente

1. La educación y la sensibilización, en todos sus niveles y por todos los medios,


deben capacitar a las personas para desempeñar un papel útil en la protección del
medio ambiente.

2. Los Estados y las organizaciones internacionales deberían adoptar las medidas


educativas necesarias para asegurar el respeto y la protección del derecho de las
personas a un medio ambiente sano y ecológicamente equilibrado.

3. Las medidas señaladas en el apartado anterior deberían incluir programas de


enseñanza y de educación, con la colaboración de las organizaciones no
gubernamentales.

Artículo 8º. Responsabilidad compartida

En consonancia con los principios de solidaridad internacional y responsabilidad


compartida pero diferenciada sobre la protección del medio ambiente, los países
desarrollados deberían fortalecer la cooperación con los países en vías de desarrollo.

Artículo 9º. Aplicación del derecho al medio ambiente

1. Los Estados y las organizaciones internacionales deberían adoptar todas las


medidas necesarias para garantizar el derecho a un medio ambiente sano y
ecológicamente equilibrado reconocido en esta Declaración.

2. Los poderes públicos deberían elaborar y mantener actualizada la información sobre


el medio ambiente que les concierna, estableciendo sistemas para su recopilación y
clasificación. Asimismo, dicha información se referirá a actividades existentes o en
proyecto que puedan afectar al medio ambiente.

3. Igualmente, los Estados y las organizaciones internacionales deberían, apoyándose


en la cooperación y solidaridad internacionales, erradicar la pobreza, por su íntima
vinculación con el derecho al medio ambiente, adoptando las medidas necesarias y
adecuadas para lograr este objetivo.

4. En la ejecución de las medidas necesarias para garantizar el ejercicio efectivo del


derecho al medio ambiente, se debería prestar una especial atención a las personas y
los grupos vulnerables.

Hecha en Bilbao en el día 12 de febrero del año 1999

Resolución de seguimiento

En el Seminario de expertos sobre El Derecho al Medio ambiente, celebrado del 10 al


13 de febrero de 1999 en Bilbao, bajo los auspicios de la UNESCO y del Alto
Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos,
CONSIDERANDO que es necesario un seguimiento apropiado de la Declaración de
Bizkaia sobre el Derecho al Medio ambiente adoptada en el día 12 de febrero de 1999,

Las entidades organizadoras: Diputación Foral de Bizkaia, Instituto Vasco de


Administración Pública, UNESCO Etxea-Centro UNESCO Euskal Herria y el Instituto
Pedro Arrupe de Derechos Humanos de la Universidad de Deusto,

RECOMIENDAN llevar a cabo las siguientes iniciativas y medidas referentes al


seguimiento de la Declaración de Bizkaia sobre El Derecho al Medio Ambiente:

A. EN EL PLANO DEL ESTADO ESPAÑOL

1. Ayuntamientos, Juntas generales y Diputaciones Forales deberían adoptar la


Declaración de Bizkaia sobre El Derecho al Medio Ambiente
2. El Gobierno y el Parlamento Vasco deberían adoptar la Declaración de Bizkaia
y proponer que lo sea igualmente por parte de los órganos competentes de las
demás Comunidades Autónomas.
3. Las autoridades del País Vasco podrían proponer que la Declaración de
Bizkaia sea examinada por las Cortes Generales y otras instituciones a fin de
que la misma sea plasmada en instrumentos legislativos y reglamentarios.

B. EN EL PLANO EUROPEO

1. La Declaración de Bizkaia se remitirá a la Asamblea Parlamentaria del Consejo


de Europa con el fin de que se incorpore el derecho humano a un medio
ambiente sano y ecológicamente equilibrado en los instrumentos jurídicos
correspondientes.
2. La Declaración de Bizkaia se remitirá a todas las instituciones de la Unión
Europea, competentes en materia de medio ambiente. En particular, el
Parlamento Europeo podría examinar si la Declaración de Bizkaia puede ser
transformada en un texto de Derecho comunitario.

C. EN EL PLANO INTERNACIONAL

1. La Declaración de Bizkaia sobre El Derecho al Medio Ambiente se remitirá a la


Unión Interparlamentaria con el fin de que pongan en marcha los mecanismos
oportunos para la adopción de la declaración, así como a la Organización de
Estados Americanos y a la Organización para la Unidad Africana.
2. La Declaración será presentada al Director General de la UNESCO y a la Alta
Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, para que
se inicien los trámites que se estimen oportunos para el reconocimiento del
Derecho al Medio Ambiente como un derecho humano.
3. La Declaración de Bizkaia será remitida igualmente a otros organismos
especializados de las Naciones Unidas para su posible aplicación en el ámbito
de sus competencias.

En Bilbao, en el día 13 de febrero del año 1999

Declaración de San Salvador por la defensa y el derecho al agua


Se conforma la de la Red VIDA (Vigilancia Interamericana para la Defensa y Derecho
al Agua)

El Salvador, 22 de Agosto del 2003,

Las organizaciones y movimientos sociales reunidos en San Salvador entre el 21 y 22


de Agosto del 2003, provenientes de Argentina, Chile, Uruguay, Bolivia, Brasil, Perú,
Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, México,
Republica Dominicana, Canadá, y Estados Unidos, queremos dejar constancia de
nuestro total rechazo a los procesos de privatización de los recursos hídricos y
servicios públicos de agua en nuestros países y en la región, y denunciamos que estos
procesos están siendo impulsados, financiados y facilitados por el conjunto integrado
por las corporaciones transnacionales, organismos financieros internacionales,
organismos multilaterales de comercio y los gobiernos nacionales.

Considerando que esta problemática tiene profundas implicaciones y efectos negativos


sobre el medio ambiente, la salud, la soberanía, la economía y la dignidad de nuestros
pueblos, DECLARAMOS QUE:

1. La gestión de los recursos hídricos debe basarse en principios fundamentales como


la justicia social, sustentabilidad, universalidad.

2. El agua es un bien público y un derecho humano fundamental e inalienable, que


debe ser protegido y promovido por todas y todos.

3. El agua no es una mercancía y ninguna persona o entidad tiene el derecho de


enriquecerse con ella, por consiguiente, el agua no debe ser privatizada.

4. El agua debe ser protegida de todas las actividades humanas contaminantes,


especialmente de la minería y los procesos industriales y agroindustriales. Es
imperativa la protección de los sistemas ecológicos y el manejo integral del recurso.

5. El agua debe ser totalmente excluida de las negociaciones de la OMC, el ALCA y


los TLC, y no debe ser considerada como materia de 'bienes', 'servicios' o 'inversiones'
en ningún acuerdo internacional, regional o bilateral. Por ello, denunciamos,
rechazamos y nos movilizamos en contra la pretensión de incluir su tratamiento en la
próxima cumbre de la OMC en Cancún.

6. Se están implementando proyectos de desarrollo de agua en gran escala, como las


mega represas, que no son sostenibles ni ecológica ni socialmente; por tanto, deben
buscarse alternativas que respeten los derechos de las personas y comunidades,
asegurando una plena participación social.

7. Reconociendo la inequidad existente entre hombres y mujeres en el acceso, manejo


y derechos en relación a los recursos hídricos y agua potable, se debe desarrollar una
política y prácticas que eliminen tales inequidades.

8. Un futuro con disponibilidad segura de agua depende del reconocimiento, respeto y


protección de los derechos de las poblaciones indígenas, campesinas y pesqueras y
de sus conocimientos tradicionales.

9. Demandamos que los sistemas públicos de agua sean protegidos, revitalizados y


reforzados para que mejoren su nivel de calidad y eficiencia. En todos ellos debe
asegurarse la participación de los trabajadores y trabajadoras y de la comunidad, para
democratizar la toma de decisiones, asegurar la transparencia y la rendición de
cuentas.

10. En el caso de los sistemas comunales de agua, urbanos y rurales, deben


formularse e implementarse políticas públicas que apoyen el desarrollo y sostenibilidad
económica, social, y ambiental de tales proyectos, respetando la autonomía y los
derechos de las comunidades.

11. Rechazamos los condicionamientos que imponen los organismos financieros


internacionales para otorgar préstamos dirigidos a la gestión del agua, violando la
soberanía de nuestros pueblos.

Convencidas y convencidos que sólo la organización y la movilización social son


garantía de la defensa efectiva de nuestro derecho al agua, frente a la amenaza de
privatización de los recursos hídricos, nos comprometemos a fortalecer y ampliar la
resistencia social contra estos procesos de privatización, para lo cual hemos
ACORDADO:

1.- La conformación de la Red VIDA (Vigilancia Interamericana para la Defensa y


Derecho al Agua), que tendrá una Comisión de Enlace integrada por organizaciones
de Brasil, Bolivia, Canadá, República Dominicana, Estados Unidos, Costa Rica y El
Salvador.

2.- La Red VIDA lanzará la campaña continental "No a la privatización del Agua.
Queremos un modelo de gestión pública con participación social".

San Salvador, 22 de Agosto de 2003.

Participantes:

* Organizaciones internacionales:

Alianza Cívica Chiapas, México


Asociación de Servicios Municipales de Saneamiento, Brasil
Asociación de Consumidores de Masaya, Nicaragua
Bloque Popular, Honduras.
Comisión AGUA Y VIDA, Urugua
y Consejo de Canadienses, Canadá
Centro del Agua del Trópico Húmedo para América Latina y El Caribe, Panamá
Comité de Servicio a los Amigos, Nicaragua
Consumers International, Oficina Regional para América Latina y el Caribe
Encuentro Popular, Costa Rica
Federación Nacional de Asociaciones de Consumidores y Usuarios, Costa Rica
Fundación por los Derechos del Consumidor, República Dominicana
Fundación SOLON, Bolivia
Frente Petenero Contra las Represas, Guatemala
Federación Nacional de Trabajadores del Agua Potable y Alcantarillado, Perú
Fundación del Consumidor y Usuario de Panamá
Internacional de Servicios Públicos, Oficina Regional para Centroamérica y el Caribe
Instituto Polaris, Canadá
Instituto de Ecología Política, Chile
Liga para la Defensa del Consumidor, Nicaragua
Movimiento Contra las Represas en Jinotega, Nicaragua
Public Citizen, Estados Unidos
Red Ciudadana del Agua, México
Red Nacional de Consumidores de Nicaragua
Sindicato de Trabajadores de la Empresa Estatal de Agua, Honduras
Unión de Usuarios y Consumidores, Argentina

* Organizaciones nacionales:

Asociación de Organismos de Cuenca del Lago de Ilopango.


Agencia de Desarrollo Microregional de los Municipios de Ilopango, Soyapango y San
Martín.
Asociación de Mujeres por la Dignidad y la Vida, Las Dignas.
Asociación Comunal de Salud, Agua y Medio Ambiente.
Asociación de Trabajadores del Arte y la Cultura.
Centro para la Defensa del Consumidor
Comisión de Derechos Humanos de El Salvador.
Consejo Coordinador de Comunidades
Fundación Maquilishuatl.
Fundación Salvadoreña para la Promoción Social y el Desarrollo Económico.
Fundación para el Desarrollo de El Salvador
Fundación Salvadoreña para la Reconstrucción y el Desarrollo.
Fundación Río Lempa.
Fundación para el Estudio y la Aplicación del Derecho.
Iglesia Bautista Enmanuel.
Movimiento de Mujeres "Melida Anaya Montes".
Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos.
Red de Ambientalistas en Acción.
Red de Consumidores en Acción
Red Sinti Techan.
Sindicato de Empresa de Trabajadores de ANDA.
Unidad Ecológica Salvadoreña - UNES-.

EJEMPLO DE LA PROTECCION HACIA EL MEDIO AMBIENTE

En febrero del 2006 María Elena Sol presidenta de FUNDARRECIFE, ONG encargada
del manejo de Los Cóbanos, se entera que la empresa Jordan S.A. de C.V. propietaria
del Club de Playa las Veraneras, ha solicitado el permiso ambiental para la
construcción de un embarcadero con capacidad de 128 embarcaciones en
colindancia con el club de playa en la zona de Los Cóbanos. Dicho proyecto, según la
empresa contribuiría al crecimiento turístico de la zona y constituiría fuente de empleo
para los residentes locales. Por tratarse de un área propuesta como Área Natural
protegida, María Elena solicita apoyo a la Universidad de El Salvador, para que
presente argumentos científicos y técnicos al Ministerio de Medio Ambiente y
Recursos Naturales para que se re considere el proyecto y no se otorgue el permiso.
El proyecto es objetado por los pescadores locales, organizaciones ambientalistas y
académicos de El Salvador y finalmente en noviembre del 2007, El Sistema arrecifal
de Los Cóbanos se declara oficialmente Área Marina Protegida.
El sistema arrecifal de Los Cóbanos se ubica en el Departamento de Sonsonate entre
13° 12’ N y 89° 30’ 0 a 11 km al oriente del Puerto de Acajutla; posee una extensión de
20.600 hectáreas y se encuentra rodeado de playas, ríos, manglares y esteros.
Investigadores nacionales y extranjeros han destacado la importancia ecológica, social
y económica de Los Cóbanos por constituirse un corredor biológico entre la región de
la costa occidental de México y Suramérica, haciendo posible el intercambio de fauna
marina. De acuerdo al artículo 74 de la Ley de Medio Ambiente de El Salvador, "los
manglares y los arrecifes son reserva ecológica" y no está permitido en ellos alteración
alguna ( ver descripción del ecosistema en recursos). Este caso describe los eventos
que llevaron a lograr la declaratoria.
• 2006
o Construcción de un Embarcadero en un sistema arrecifal
A inicios de febrero del 2006, María Elena Sol, presidenta de FUNDARRECIFE tuvo
conocimiento de que la empresa Jordan S.A. de C.V. presentó el Estudio de Impacto
Ambiental al Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) solicitando
permiso ambiental para la ampliación del Club de Golf & Villas Las Veraneras y la
construcción de un embarcadero de lanchas con capacidad de 128
embarcaciones. Sol pide apoyo a los biologos de la Universidad de El Salvador para
objetar el proyecto.
El 26 de febrero El MARN publicó el tercer aviso de prensa nacional anunciando que la
empresa Jordan S.A. de C.V. había presentado el estudio de impacto ambiental para
la ampliación del Club de Golf & Villas Las Veraneras y la construcción de un
embarcadero de lanchas. Si existían partes interesadas que pudieran verse afectadas,
estaban en el derecho de hacer observaciones en un plazo de 10 días hábiles.
El 7 de marzo. La Universidad de El Salvador en apoyo FUNDARRECIFE, presentó al
MARN un documento técnico y científico de apelación basado en la
información generada por investigadores nacionales y extranjeros en las últimas
cuatro décadas, razonando la desaprobación del proyecto, y solicitando sea analizado
y verificado.

Durante el mes de abril del 2006 Organismos ambientalistas, habitantes de la zona,


pescadores artesanales y los investigadores de la Universidad se pronunciaron
masivamente a través de los medios de comunicación en contra del proyecto del Club
Las Veraneras.

El 13 de diciembre el Ministro de Medio Ambiente Hugo Barrera, otorga permiso


ambiental, pasando por alto la respectiva consulta pública en el municipio donde se
proyecta realizar la obra, como lo ordena la ley de Medio Ambiente en el artículo 25,
literal b.

• 2007
o Aspectos legales

El 13 de Febrero del 2007 la empresa Jordan S.A. de C. V inició trabajos de dragado


de un área de 31,224.69 m3 del lecho marino a profundidades entre 1.00 a 1.50
metros. Según la empresa, la actividad representaba una obra de limpieza y una
medida exploratoria a fin de cumplir con los estudios ambientales exigidos por el
MARN (Ver imágenes en recursos).

El 19 de marzo. La Universidad de El Salvador (UES) interpuso ante la Sala de lo


Constitucional de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) una demanda de amparo en la
que denunciaba al ex ministro de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Hugo
Barrera, por haber emitido una resolución ambiental a la firma Jordán S.A. de C.V en
el que autorizó la construcción de un embarcadero en la playa Los Cóbanos. La UES
también solicitó que el ministro actual envíe el expediente original con los documentos
que amparan lo avalado por el MARN y que se revoque el permiso otorgado a la
empresa.
El 19 de marzo, el nuevo Ministro del MARN, Carlos Guerrero, confirmo públicamente
que ya se había notificado de manera oficial a la compañía Jordan S.A. de C.V la
suspensión los trabajos de construcción de un muelle en el Club Las Veraneras de
Acajutla, Sonsonate, lo cual dañó el arrecife de la playa Los Cóbanos. Dicha
notificación se hizo de forma preventiva, según la Ley de Medio Ambiente, que en los
artículos 83 y 84, establecen que se debe parar cualquier actividad e iniciar un proceso
sanatorio, pues se violó el permiso ambiental ya que nunca se autorizó hacer una
construcción. También se notifico a la empresa que además de la multa económica,
debería reparar el daño.

El 23 de Marzo Jorge Zedán, propietario de la empresa Jordan S.A. de C.V., admite


haber "cometido un error" al realizar un dragado en Los Cóbanos para construir un
muelle con fines turísticos. Reconoce que el permiso no les facultaba dragar. Pero
explica que el dragado representaba una obra de limpieza y una medida exploratoria a
fin de cumplir con los estudios ambientales exigidos por el MARN. Zedán también
declaró que en la zona intervenida no hay corales porque estos se localizan en un
ambiente frío profundo y no en la superficie. En relación a María Elena Sol, de
Fundarrecife, él afirma que también dragó la zona antes que él para edificar ranchos.
Dice que detrás de las denuncias hay "intereses político-económicos".

El 27 de abril de 2007. Se notifica a la UES que la demanda fue admitida por la


violación del derecho a un medio ambiente sano; el derecho al debido proceso
administrativo y, también, al principio de legalidad. El amparo es por la violación al
artículo 117 de La Constitución, que se refiere a la protección de los recursos
naturales, ampliado en la Ley del Medio Ambiente.

El día 11 de noviembre de 2007, se declaró oficialmente a Los Cóbanos como un


Área Natural Protegida (ANP). El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales
(MARN) firmó la declaratoria que le concede ese título de forma legal,
constituyéndose en la primer área marina costera que pasa a manos del Estado para
ser protegida por el MARN. Con esto se establecerán controles sobre los proyectos
que afecten el ecosistema.

El director de el diario de hoy, Enrique Altamirano, conocido socialmente por los


salvadoreños como “el dinosaurio”, por haberse quedado anclado en el pasado y por
su extremismo ideológico lindante con la esquizofrenia, afirma que el “Estado de
Derecho es el conjunto de normas, principios, prácticas y fallos sustentados por la
moral, la razón y tradiciones decantadas a lo largo de milenios”. Estamos de acuerdo y
lo menos que esperaríamos es que tales virtudes y valores se cumplieran en El
Salvador.

Al mismo tiempo, rechaza el plan de gobierno presentado por la fórmula presidencial


del FMLN y le parece anacrónico que se incluya salud para todos, empleos “dignos”,
una esmerada educación para los niños y jóvenes, apoyo al deporte, un medio
ambiente verde y tranquilo, nula delincuencia, etcétera. Una pequeña lista que nos
parece muy poco para realizar en cinco años. Los sucesivos cuatro gobiernos de
Arena han hecho muy poco para satisfacer las grandes necesidades de los
salvadoreños y ni siquiera han hecho los esfuerzos para combatir y eventualmente
erradicar la delincuencia, así como para proporcionar una salud y una educación de
calidad a la población. Si el “dinosaurio” fuera un periodista objetivo y dejara por un
momento su estadio paleolítico, analizaría la situación actual de El Salvador y
comprobaría cómo se ha deteriorado el medio ambiente y cómo la corrupción ha
invadido todos los campos de la vida pública y privada.

Por lo demás, lo menos que se le podía pedir a un candidato presidencial, a un nuevo


gobierno, es que cumpla con un plan mínimo que contemple: reactivar la economía,
generar empleos y garantizar mejores condiciones de vida para las mayorías
poblacionales. En un segundo apartado, sacar al campo del abandono en el que se
encuentra por responsabilidad directa del modelo neoliberal implantado por los cuatro
gobiernos areneros; fomentar el sector agropecuario, pesquero y forestal; apoyar a
pequeños artesanos, agricultores, cooperativistas; conceder créditos a las actividades
productivas; fijar precios de garantía; proteger a los productores nacionales, como lo
hacen todos los gobiernos honestos del mundo, menos el régimen arenero que se
arrodilla ante las transnacionales y el gran capital.

Modernizar el sector energético para convertirlo en palanca del desarrollo nacional,


esto es poner las reglas claras y sancionar las prácticas mercantilistas y abusivas que
hasta hoy han permitido a las grandes empresas vender y poner sus precios sin
ninguna regulación del Estado; además es deber de un gobierno sano, investigar y
buscar fuentes alternas para la generación de energía y establecer pactos y alianzas
para bajar los precios de la energía eléctrica, el gas y las gasolinas, para impulsar la
industrialización del país y ser competitivos en el mercado internacional.

El progreso debe hacerse con justicia, porque progreso sin justicia es retroceso. Esto
no le gusta al señor Altamirano, pues todo lo que suene a social, a paz con justicia, a
solidaridad, a bien común, lo relaciona con “comunismo”. El país debe modernizarse,
pero forjándose desde abajo y para todos y no para grupos privilegiados como hasta el
presente hemos tenido. El Salvador debe empezar a pagar la deuda que tiene con los
campesinos, con las comunidades indígenas que todavía subsisten. Un plan integral,
señor dinosaurio, también debe contemplar dotar de servicios públicos no sólo a las
colonias y barrios populares de las grandes ciudades, sino a los caseríos, cantones y
pueblitos de todo el país. Un “gobierno con sentido humano” debe trabajar por
pensiones alimenticias para todos los adultos mayores, así como apoyar con becas a
discapacitados y a madres solteras; garantizar la atención médica y los medicamentos
de manera gratuita; un gobierno responsable y solidario debe fortalecer la seguridad
social, así como atender la educación pública gratuita y de calidad en todos los niveles
escolares, esto también implica que se debe garantizar el 100% de cobertura en
educación superior. Ningún salvadoreño, bajo ninguna circunstancia, debe ser
rechazado en la Universidad de El Salvador.

Al dinosaurio le asusta el mínimo programa anunciado por el FMLN, sobre todo


cuando se habla de Estado social y democrático de derecho. Según su extremista
manera de pensar, lo social destruye lo democrático y lo derecho. Con mentes así, el
mundo jamás evolucionaría, volvería la inquisición, las hogueras y las horcas para
suprimir la evolución natural de la especie humana. Lo social es parte de la
colectividad, del bien común, de la solidaridad, valores que por supuesto no tiene la
oligarquía ni asumen sus gobiernos títeres. Un gobierno como el que propone el FMLN
está lejos de ser revolucionario y de provocar cambios profundos en las estructuras
caducas de este país. Por lo tanto, no vendría ningún colapso general como lo anuncia
el dinosaurio. Los empresarios honestos, desde luego los hay en El Salvador, saben a
que atenerse y por eso muchos de ellos forman parte de ese círculo conocido como
“Los amigos de Mauricio”. Altamirano, que se precia de conocer muchas culturas y
regiones del mundo, debería de hablar como se vive en Noruega, en Suecia, en Suiza
o en Canadá, donde existen sistemas integrales de salud pública y educación. No se
trata de colectivizar la agricultura, la industria o el comercio, se trata, simplemente, de
construir un Estado social de derecho. Nada más.

PROGRAMA EL SALVADOR VERDE

Somos un grupo de empresas que estamos uniendo esfuerzos para trabajar juntos por
el medio ambiente de El Salvador, para despertar la conciencia y promover la
participación activa de la sociedad en beneficio de nuestro país.

Esta iniciativa pionera, denominada "El Salvador Verde" es una campaña empresarial
cuyo principal objetivo es llegar a todos los salvadoreños y lograr el fortalecimiento de
la conciencia ciudadana y empresarial para la protección del medio ambiente de El
Salvador, a través de la fuerte difusión de las mejores prácticas para la protección del
medio ambiente.

Y es que si bien, estas actividades ya son parte de sus acciones cotidianas, la unión
de Stream Global Services, Telefónica, Canal 12 , Nejapa Power, Kimberly Clark,
ADEN Business School, La Prensa Gráfica, ASA Posters, Porter Novelli y Apex BBDO,
con apoyo de Salvanatura y Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales,
como entidades especialistas en el tema de protección del medioambiente, buscan
consolidar un movimiento participativo en pro de la educación y concientización de
este tema tan importante para el país.

Es así que han unido esfuerzos para difundir, consolidar y multiplicar acciones que ya
realizan como ciudadanos corporativos responsables con el medio ambiente, y motivar
a que más salvadoreños se sumen a actividades que permitan mejorar nuestro medio
ambiente, de manera de lograr que estas actividades logren ser permanentes.

"El Salvador Verde" es una entidad permanente , en las cuales sus miembros
reforzarán actividades medio ambientalistas en las que se involucrarán sus equipos de
trabajo y sus públicos externos, como: campañas de reciclaje, ahorro energético,
reforestación y de limpieza, con el objetivo de crear un efecto cascada que tenga un
impacto positivo en la población.

RECOMENDACIONES
Recomendaciones para reducir nuestra huella ambiental
En la Escuela
Una mente es una cosa terrible de desperdiciar, pero un desperdicio es una cosa
estupenda para la mente

The Big Picture


Hay 75.5 millones de estudiantes quienes asisten a la escuela en los EUA. Y su
desperdicio es algo que debe ser examinado por dentro y por fuera de sí mismo.
Los colegios y universidades estadounidenses crean cerca de 3.6 millones de
toneladas de desperdicio en un año, la cual asciende al 2% del total de la oleada de
desperdicios del país. Añadido a ese desperdicio de las escuelas, escuelas
elementales, e incluso jardines de infantes, y usted tiene un ecuación problemática.
Casi la mitad de desperdicio de la escuela proviene del papel: papel para escribir,
papel para secar, papel para fotocopiar, formularios, exámenes-papel y más papel. La
mayoría de eso es reciclado, pero no todo. Más de la mitad de esto, de hecho, es
lanzado fuera de un basurero.
Mientras tanto, millones de porciones de comida se hace desperdicio. Precisamente,
las escuelas elementales producen 18,760 libras de desperdicio de almuerzo por año.
Pero podría ser menor si los chicos comieran menos, también. La tasa de obesidad
infantil tiene más que duplicado desde 1970 para niños preescolares entre los 2 y 5
años de edad y adolescentes entre los 12 y 19 años de edad. Es más que triplicado
para niños entre los 6 y 11 años de edad.

Cerca de 9 millones de niños en las edades de 6 años son considerados obesos. Los
adolescentes no están mejor. 23% de ellos dicen que comen mucha comida basura en
una semana corriente; 61% dice que come algo, 14% difícilmente come algo; y sólo el
2% dice que no come nada. Acá están esos efectos en el medio ambiente: 67% de los
chicos dicen que ellos compran comida chatarra o soda, proveniente de las máquinas
dispensadoras de la escuela. Eso significa más envoltorio y más desperdicio.

• Si hay un clima agradable y fresco apaga el aire acondicionado en tu lugar de


trabajo.
• Usa la cantidad apropiada para hervir tus alimentos.
• Elige electrodomésticos que tengan la etiqueta de ahorro energético.
• Adquiere focos fluorescentes y apaga las luces siempre que no las utilices.
• Adquiere mejor una cocina de gas en lugar de una eléctrica.
• Conoce el consumo de energía de aparatos eléctricos antes de comprarlos.
• Compra productos de buena calidad y que te duren más tiempo.
• Si vas a visitar países vecinos usa el transporte terrestre en lugar del aéreo.
Haz videoconferencias o tele conferencias si necesitas reunirte con personas
que viven en lugares donde se requiere hacer viajes aéreos de larga distancia.
• Disfruta de unas vacaciones en cualquier destino turístico de El Salvador y
goza de su belleza paisajística, en lugar de hacer viajes aéreos a lugares
distantes. Evitarás la contaminación de la atmósfera.
• Si vives cerca de tu lugar de trabajo elige caminar. De esta manera ahorras
dinero y te mantienes en forma.
• En la medida que puedas viaja en transporte público.
• Coloca el refrigerador en un lugar fresco, ábrelo lo menos posible y verifica si lo
has cerrado bien. Esta práctica te ahorrará mucha energía eléctrica y evitará
que se descompongan los alimentos perecederos.
• Consume menos carne. La actividad ganadera es una fuente de gas metano,
uno de los causantes del efecto invernadero.
• Consume productos naturales que no han sido procesados con fertilizantes
químicos.
• Si tienes cocina eléctrica y vas a calentar comida utiliza mejor el microondas.
• Deja descansar tu PC. Utiliza el modo ahorro de energía del sistema operativo.
Cuando termines de trabajar, apágala y no olvides desconectarla también de la
fuente de alimentación.
• Desconecta cargadores y transformadores de celulares y cámaras digitales,
microondas y otros electrodomésticos, una vez que los hayas utilizado.
• Ayuda a conservar el bosque cafetalero ya que captan emisiones de carbono,
oxigenan el aire y son el refugio de diferentes especies de fauna y flora.
Ministerio de Salud y Medio Ambiente unen esfuerzos
para solucionar Caso Toxafeno en San Miguel"

San Salvador, 08 de Septiembre de 2009

La Viceministra de Servicios de Salud, Violeta Menjívar, se reunió con la Viceministra


del Medio Ambiente, Lina Pohl, el Alcalde de San Miguel, Will Salgado y el Decano de
la Facultad Multidisciplinaria de Oriente, Ing. David Arnoldo Chávez Saravia, con el fin
de buscar soluciones en el proceso de eliminación de 90 barriles de toxafeno, que se
encuentran a la intemperie desde 1998, en las colonias Brisas 1 y 2 del departamento
de San Miguel.

El toxafeno es un insecticida que contiene en su fórmula más de 670 productos


químicos; ha sido utilizado para el control de plagas en las cosechas de algodón.
Forma parte de los Contaminantes Orgánicos Persistentes (COP) y su uso está
prohibido a escala mundial, ya que puede ocasionar daños irreversibles en la salud
de los seres humanos, afectando órganos vitales como hígado, riñones y problemas
en la piel, si las personas se exponen a respirar el químico, a través del agua y tierra
contaminada, por medio de la piel y al ingerir alimentos cuando éste se encuentra en
el ambiente.

El caso toxafeno viene teniendo implicaciones desde el año 2000, cuando la División
del Medio Ambiente de la Policía Nacional Civil y habitantes cercanos a los tóxicos
interpusieron una denuncia por "violación del derecho humano al medio ambiente
sano y ecológicamente equilibrado" a la Procuraduría para la Defensa de los
Derechos Humanos y en el 2002 la PDDH, emitió una resolución donde
responsabilizó a los titulares del Medio Ambiente de esa administración para que
procedieran a etiquetar y a embalar los barriles contaminados.

Un año después, en julio de 2003, el Ministerio del Medio Ambiente (MARN) emitió
resolución en la que se sancionó administrativamente a la Sociedad AGROJELL, S.A.
de C.V., responsable de abandonar los tóxicos en los barriles, ordenándole pagar 11
mil 880 dólares por daños al medio ambiente, pero dicho desembolso nunca se hizo y
tampoco se tomaron acciones para el retiro de la sustancia.

La actual administración del MARN retomó este caso y la Viceministra Lina Pohl dijo
que apelará la decisión de reabrir el proceso y se comprometió a retirar los tóxicos en
diciembre de 2009. Para la eliminación de los químicos, el MARN tiene destinada una
inversión de US $53 mil dólares.

Por su parte, la Viceministra de Programas de Salud Violeta Menjívar aseguró que


"realizaremos estudios para determinar la afectación de la salud de los
pobladores y si fuese necesario, podemos entregar esa documentación para
reabrir el caso, ya que tiene una alta implicación en la salud de las personas y
evitaremos que se sigan contaminando".

La Proteción
del Derecho al
Ambiente Sano en la
Jurisprudencia del Sistema
Interamericano de
Proteción de
Derechos Humanos*

La Protección del Derecho al Ambiente Sano en la Jurisprudencia del Sistema


Interamericano
de Proteción de Derechos Humanos
4477
C A P Í TUL O 3
El derecho al medio ambiente, si bien está reconocido en la doctrina e instrumentos
internacionales como un derecho humano, todavía no ha sido
desarrollado en la práctica de manera amplia. La mayoría de las causas y
medios de reclamación han sido enfocados desde una óptica activista y política
muy importante, pero no ha encontrado espacio amplio propiamente en la
documentación
de casos concretos ante el Sistema Interamericano de Protección
de Derechos Humanos.
La principal referencia convencional al medio ambiente como derecho humano
en las Américas se ubica en el artículo 11 del Protocolo a la Convención
Americana sobre Derechos Humanos en Materia de Derechos Económicos,
Sociales y Culturales (en adelante “Protocolo de San Salvador”). En cambio,
la Convención Americana sobre Derechos Humanos no lo reconoce de manera
específica, sino mediante una interpretación integral del artículo 26 que
convoca al deber de los Estados Parte de ese tratado de respetar los derechos
económicos, sociales y culturales.
Una revisión amplia de los casos conocidos por la Corte y la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos evidencia como primera conclusión
que no se han resuelto casos específicos sobre violaciones al medio ambiente.
Sin embargo, sí ha habido planteamientos alternativos donde pueden ubicarse
situaciones que involucran, aunque sea tangencialmente, violaciones a este
derecho.
De manera casi sistemática, son los casos relacionados con derechos de
pueblos indígenas, los que más involucran violaciones ambientales. Ello no es
casual. Factores propios atinentes al derecho a la propiedad colectiva de los
pueblos indígenas, así como su percepción del territorio como un concepto integral
donde se incluyen factores culturales y religiosos para ubicar un sentido
de pertenencia que trasciende lo meramente espacial, es lo que fundamenta
una idea de “propiedad” desde la cosmovisión indígena. Esta visión difiere en
gran medida de la visión clásica occidental, más enfocada hacia su naturaleza
de mero factor de producción.
capítulo
La Proteción
del Derecho al
Ambiente Sano en la
Jurisprudencia del Sistema
Interamericano de
Proteción de
Derechos Humanos*
3
* Este capítulo fue escrito por el Profesor Universitario costarricense Víctor Rodríguez
Rescia, ex Secretario Adjunto
a.i de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y Consultor Internacional.
GUÍA DE DEFENSA AMBIENTAL: CONSTRUYENDO LA ESTRATEGIA PARA EL
LITIGIO DE CASOS ANTE EL SISTEMA INTERAMERICANO DE DERECHOS
HUMANOS
4488
119 Dicho artículo dispone: “La utilización del término tierras en los artículos 15 y 16
deberá incluir el concepto de
territorios, lo que cubre la totalidad del hábitat de las regiones que los pueblos
interesados ocupan o utilizan de
alguna otra manera”.
Precisamente, el reconocimiento del territorio indígena como un derecho
colectivo en los términos del artículo 13.2 del Convenio 169 de la OIT sobre el
Derecho de los Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes (en adelante
“Convenio 169 de la OIT”), incluye no sólo el territorio específico donde
se asienta la comunidad indígena, sino también lo que se reconoce como el
“hábitat útil”;119 todo lo cual involucra elementos propios hacia su conservación
y sostenibilidad. De manera más clara, el artículo 7.4 del Convenio 169
integra esa protección con el medio ambiente al establecer que “[l]os gobiernos
deberán tomar medidas, en cooperación con los pueblos interesados, para
proteger y preservar el medio ambiente de los territorios que habitan”. De ahí
que la protección al medio ambiente está en la agenda de lo cotidiano para los
pueblos indígenas.
El presente documento, más que desarrollar doctrinariamente el derecho
al medio ambiente como un derecho humano, tiene un fin más práctico: la
sistematización de casos y de situaciones donde los órganos de protección
del sistema interamericano han producido antecedentes y jurisprudencia que
sirvan de aliciente para generar iniciativas de promoción y protección desde el
trabajo de las organizaciones de la sociedad civil y ambientalistas. Lo anterior
con la claridad que una verdadera protección del derecho al medio ambiente
no se agota en una estrategia jurídica, sino que conlleva un enfoque integral
donde el activismo va de la mano de lo jurídico, todo lo cual debe desembocar
en la proyección de políticas públicas para garantizar un medio ambiente sano
y adecuado que se concrete en una mejor calidad de vida de las personas.
A. El derecho al medio ambien te sano en el sistema
interamericano
El derecho al medio ambiente suele identificarse con el medio ambiente sano
e implica la utilización sostenible, moderada y con enfoque de protección y
conservación, de todos los elementos constitutivos del hábitat de la humanidad,
incluyendo la flora y fauna y las condiciones colaterales para su realización.
Algunas de las principales formas de violación del derecho al medio ambiente,
sin que ello represente una lista taxativa, tienen que ver con actos de depredación
indiscriminada de bosques y de la biodiversidad, contaminación de ríos
y lagos, actividades y malas prácticas que provocan erosión de la tierra,
funcionamiento
de industrias altamente contaminantes, métodos inapropiados de
explotación de los recursos naturales, incluyendo depredación de los recursos
marinos, colonización agrícola que amenaza la conservación de las cuencas y
el consecuente desabastecimiento de agua de las comunidades.
La Protección del Derecho al Ambiente Sano en la Jurisprudencia del Sistema
Interamericano
de Proteción de Derechos Humanos
4499
C A P Í TUL O 3
En el Sistema Interamericano, a pesar de que no existe un vasto desarrollo
convencional específico para proteger el medio ambiente, sí hay un reconocimiento
de su importancia que trasciende del mero reconocimiento de un
derecho humano más, para ser dimensionado como un objetivo adicional de la
democracia, tal y como lo estipula la Carta Democrática Interamericana que
en su artículo 15, dispone:
“El ejercicio de la democracia facilita la preservación y el manejo
adecuado del medio ambiente. Es esencial que los Estados del Hemisferio
implementen políticas y estrategias de protección del medio ambiente,
respetando los diversos tratados y convenciones, para lograr un
desarrollo sostenible en beneficio de las futuras generaciones.”
No obstante, ninguno de los instrumentos
regionales generales de
derechos humanos dentro del Sistema
Interamericano incluye al medio
ambiente como derecho humano
sujeto de protección directa. El Protocolo
a la Convención Americana
sobre Derechos Humanos en Materia
de Derechos Económicos, Sociales
y Culturales de 1988 (en adelante
“Protocolo de San Salvador”),
reconoce al medio ambiente como
un derecho humano, sin embargo, el
enunciado es bastante general, tal y
como se detalla en el artículo 11.
En el marco de protección del
Protocolo de San Salvador, se entiende que el medio ambiente sano es un
derecho colectivo y, por tanto, parte de los derechos económicos, sociales y
culturales. Sin embargo, tomando en cuenta la indivisibilidad de los derechos
humanos,120 es evidente que la protección del medio ambiente, por su amplitud
y ámbito de abstracción, transciende los límites de la subjetividad clásica de
ser un derecho individual, para ser entendido también como un derecho social
que afecta a grupos colectivos nacionales o colectivos en situación especial,
como los pueblos indígenas, hasta dimensionarse hacia toda la humanidad e,
incluso, a las futuras generaciones. La especificidad del derecho al medio ambiente
sano es de tal magnitud que no puede existir “sentido de apropiación”
por una sola persona. Por ello, en ocasiones se le ubica como un derecho de
interés difuso, pero es inevitable que también puede tener características de
derecho claramente subjetivo, dependiendo del caso abordado.
2 Protocolo de San Salvador
Artículo 11. Derecho a un Medio
Ambiente Sano
1. Toda persona tiene derecho a vivir
en un medio ambiente sano
y a contar con servicios públicos
básicos.
2. Los Estados partes promoverán
la protección, preservación y mejoramiento
del medio ambiente.
120 “Universalidad e Indivisibilidad” reconocida universalmente con la Declaración de
Teherán de 1968 y reforzada
durante la Conferencia y Declaración Mundial de Derechos Humanos de Viena de
1993.
GUÍA DE DEFENSA AMBIENTAL: CONSTRUYENDO LA ESTRATEGIA PARA EL
LITIGIO DE CASOS ANTE EL SISTEMA INTERAMERICANO DE DERECHOS
HUMANOS
5500
El sistema de protección contenido en el Protocolo de San Salvador fue
concebido para llenar la laguna dejada por la Convención Americana sobre
Derechos Humanos, la cual no estableció una enunciación taxativa de derechos
económicos, sociales y culturales (en adelante “DESC”), más que una
escueta norma –su artículo 26–, caracterizado principalmente por su ambigüedad,
más que por su claridad. Así, el artículo 26 de la Convención Americana
dispone lo siguiente:
De modo que, la manera en que quedó finalmente redactado el artículo 26
trascrito, no fue la de consagrar de manera tácita una lista de derechos económicos,
sociales y culturales, lo que quedaría como tarea pendiente asumida
posteriormente en el Protocolo de San Salvador.
Lamentablemente, el artículo 26 del Pacto de San José, como única norma
referente a los DESC, no ha sido plenamente desarrollado por los Estados ni
por los mismos órganos de protección del Sistema Interamericano. Pareciera
que el peso de la corriente constitucional que considera a los derechos económicos
sociales y culturales como “derechos programáticos”, ha pesado demasiado
como para abrir las puertas de su acceso, exigibilidad y justiciabilidad de
manera contundente. Así, la jurisprudencia de las pocas sentencias de la Corte
Interamericana que han tenido que ver con algunos DESC, especialmente en
el ámbito laboral, han sido reiteradamente dirigidas hacia la violación de derechos
individuales y no a violaciones de DESC.121
Este ejercicio ha llevado a generalizar la protección de los derechos colectivos
por medio de la “puerta trasera” legal del principio de igualdad y no discriminación,
más no por medio de su protección autónoma. Sin embargo, más
importante que buscar medidas o nuevos instrumentos de implementación de
los derechos civiles y políticos para relacionarlos con los económicos, sociales
y culturales, es entender que la indivisibilidad de los derechos humanos es
una realidad que trasciende las clasificaciones o categorizaciones de derechos
humanos implantadas.
La marginación extrema de las personas, o peor aún, de grupos ya de por
sí vulnerables, hacen insostenible la posición que los derechos económicos,
121 Así, por ejemplo, la sentencia de la Corte Interamericana en el Caso Baena
Ricardo y otros. Corte IDH, Caso
Baena Ricardo y otros c. Panamá (sentencia sobre el fondo). Sentencia de 2 de
febrero de 2001, Serie C No. 72.
2 Los Estados partes se comprometen a adoptar providencias, tanto a nivel
interno como mediante la cooperación internacional, especialmente
económica y técnica, para lograr progresivamente la plena efectividad de
los derechos que se derivan de las normas económicas, sociales y sobre
educación, ciencia y cultura, contenidas en la Carta de la Organización de
los Estados Americanos, reformada por el Protocolo de Buenos Aires, en la
medida de los recursos disponibles, por vía legislativa u otros medios apropiados.
La Protección del Derecho al Ambiente Sano en la Jurisprudencia del Sistema
Interamericano
de Proteción de Derechos Humanos
5511
C A P Í TUL O 3
sociales y culturales son un “deber ser” o normas meramente programáticas.
Ese discurso “oficial” que tanto ha calado para desventaja de una verdadera
protección de los derechos humanos, se desdibuja cada vez más cuando la
tendencia mundial avanza hacia el reconocimiento de la universalidad e indivisibilidad
de los mismos.
Precisamente, las actuales tendencias de los derechos humanos hacia esa
interrelación con el medio ambiente, han sido absorbidas en otras iniciativas
regionales que favorecen su protección. Algunos ejemplos de ellas son los siguientes:
Resolución 1819 “Derechos Humanos y Medio Ambiente” de la Asamblea
General de la OEA.122 Señala que “el efectivo goce de todos los derechos
humanos, incluyendo el derecho a la educación, los derechos de reunión y de
libertad de expresión, así como el disfrute pleno de los derechos económicos,
sociales y culturales, podría facilitar la mejor protección del medio ambiente,
mediante la creación de condiciones para modificar los patrones de conducta
que conllevan la alteración del ambiente, la reducción del impacto ambiental
derivado de la pobreza y patrones de desarrollo no sostenibles, la difusión
más efectiva de información sobre el problema, y la participación más activa
de los grupos afectados por el problema en los procesos políticos”. En tal
sentido, resolvió:
1. Destacar la importancia de estudiar el vínculo que puede existir entre el medio
ambiente y los derechos humanos, reconociendo la necesidad de promover la
protección
del medio ambiente y el pleno goce de todos los derechos humanos.
2 Solicitar a la Secretaría General un estudio sobre la posible interrelación entre la
protección ambiental y el pleno goce de los derechos humanos, en colaboración con
otros órganos del sistema interamericano.
3. Encomendar al Secretario General que informe sobre la ejecución de la presente
resolución al trigésimo segundo período ordinario de sesiones de la Asamblea
General”
(el resaltado no es del original).
Resolución 1896 “Derechos Humanos y Medio Ambiente en las Américas”
de la Asamblea General de la OEA.123 En seguimiento de la Resolución
1819, resolvió:
1. Continuar acompañando el tema, poniendo especial atención a los trabajos que los
foros multilaterales relevantes vienen desarrollando sobre el mismo. 2. Alentar la
colaboración institucional en materia de derechos humanos y medio ambiente en
el ámbito de la Organización, particularmente entre la Comisión Interamericana
de Derechos Humanos y la Unidad para el Desarrollo Sostenible y Medio Ambiente…”
122 Asamblea General de la OEA, OEA/Ser.P. AG/RES. 1819 (XXXI-O/01), Tercera
Sesión Plenaria, 5 de junio, 2001..
123 Asamblea General de la OEA, Resolución AG/RES. 1896 (XXXII-O/02), Cuarta
Sesión plenaria, el 4 de junio
de 2002.
GUÍA DE DEFENSA AMBIENTAL: CONSTRUYENDO LA ESTRATEGIA PARA EL
LITIGIO DE CASOS ANTE EL SISTEMA INTERAMERICANO DE DERECHOS
HUMANOS
5522
En la actualidad hay un debate a nivel de la OEA para la elaboración del
Proyecto de una Declaración sobre el Derecho de los Pueblos Indígenas que
tiene incidencia sobre la protección del medio ambiente de manera transversal.
En ese foro ha quedado ampliamente discutida la vinculación entre la protección
al medio ambiente sano y la situación de tenencia, aprovechamiento
y traspaso territorial de tierras ancestrales indígenas. En las discusiones se ha
ponderado la importancia de que se establezca el derecho al medio ambiente
sano debido a la puesta en marcha de instalaciones especialmente contaminantes
que ponen en peligro la vida y la salud de las poblaciones indígenas, las
que no encuentran las mismas garantías que otros particulares para hacer valer
sus derechos y, especialmente, dada la relación de la persona indígena y la
naturaleza,
este tipo de abuso en la explotación de los recursos naturales atenta
contra el normal desenvolvimiento de esas poblaciones en sus territorios.124
Especial relevancia tiene la postura de las organizaciones indígenas, las
cuales coinciden en que los textos internacionales deben reconocer a las poblaciones
indígenas como uno de los sectores más interesados y preocupados
por el uso racional de los recursos naturales en particular y la preservación del
hábitat natural en general, de manera que la deforestación indiscriminada de
los bosques, la contaminación de ríos y otros espacios, así como la extinción
de la fauna silvestre, deben ser considerados como atentados contra los derechos
humanos de las poblaciones indígenas.125
124 Postura del Representante de Chile. Comisión Interamericana de Derechos
Humanos, Informe Anual 1992-1993,
Capítulo V (i).
125 Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Ibid.
2 La Declaración de las Naciones Unidas de los Derechos de los Pueblos Indígenas
adoptada por la Aasamblea General en septiembre de 2007, en lo referente a la
relación
entre los Pueblos Indígenas y el medio ambiente dispone:
Artículo 25. Los pueblos indígenas tienen derecho a mantener y fortalecer su propia
relación espiritual con las tierras, territorios, aguas, mares costeros y otros recursos
que tradicionalmente han poseído u ocupado y utilizado de otra forma y a asumir
las responsabilidades que a ese propósito les incumben respecto de las generaciones
venideras.
Artículo 29. Los pueblos indígenas tienen derecho a la conservación y protección del
medio ambiente y de la capacidad productiva de sus tierras o territorios y recursos.
Los Estados deberán establecer y ejecutar programas de asistencia a los pueblos
indígenas
para asegurar esa conservación y protección, sin discriminación alguna.
Los Estados adoptarán medidas eficaces para garantizar que no se almacenen ni
eliminen materiales peligrosos en las tierras o territorios de los pueblos indígenas sin
su consentimiento libre, previo e informado.
Los Estados también adoptarán medidas eficaces para garantizar, según sea
necesario,
que se apliquen debidamente programas de control, mantenimiento y restablecimiento
de la salud de los pueblos indígenas afectados por esos materiales,
programas que serán elaborados y ejecutados por esos pueblos.
La Protección del Derecho al Ambiente Sano en la Jurisprudencia del Sistema
Interamericano
de Proteción de Derechos Humanos
5533
C A P Í TUL O 3
En septiembre de 2007, en el ámbito universal de las Naciones Unidas, luego
de décadas de debate, se aprobó finalmente la Declaración de las Naciones
Unidas de los Derechos de los Pueblos Indígenas.
La Declaración fue adoptada de manera casi unánime126. Además, aunque
sea un instrumento de la ONU, también puede ser invocada y utilizada como
un documento de interpretación para la protección de los derechos humanos
en el Sistema Interamericano.
Efectivamente, en el sistema interamericano, tanto la Comisión Interamericana
como la Corte Interamericana, pueden utilizar esos instrumentos internacionales,
no para declarar violaciones a artículos o derechos consagrados en
ellos, sino como marco de desarrollo interpretativo y valorativo. En otras palabras,
los órganos interamericanos pueden incoar esos tratados especializados
de Naciones Unidas para construir conceptos, ampliar y desarrollar derechos
humanos contemplados en la Convención Americana y facilitar la estructura
valorativa de sus sentencias o informes concretos.
Todo ese contexto regional e internacional sirve de marco para comprender
mejor los antecedentes y jurisprudencia del Sistema Interamericano en material
de medio ambiente.
126 Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos
Indígenas, A-61/L.67, Septiembre 7
de 2007, en:
http://www.ohchr.org/english/issues/indigenous/docs/draftdeclaration_sp.pdf. En el
proceso de Aprobación
se presentaron 11 abstenciones y cuatro países votaron en contra (Estados Unidos de
América, Canadá,
Australia y Nueva Zelanda).
2 Algunos de los principales instrumentos internacionales de Naciones Unidas –tanto
tratados
como resoluciones y recomendaciones emanadas de organismos internacionales–,
que
pueden servir como fuente para la argumentación y documentación de casos sobre
medio
ambiente, son:
• Convenio sobre la Diversidad Biológica (1992).
• Convenio 169, sobre Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes.
Organización
Internacional del Trabajo (OIT), 1989.
• Declaración de Estocolmo o Declaración de la Conferencia de las Naciones Unidas
sobre el
Medio Ambiente (1972).
• Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas (2007).
• Declaración de Principios Jurídicamente no Vinculantes de la CNUMAD para un
Consenso
Mundial sobre el Manejo, Conservación y Desarrollo Sostenible de Todos los Tipos de
Bosques
(ONU 1992).
• Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y Desarrollo (1992).
• Agenda 21: Programa de Acción para el Desarrollo Sostenible. Declaración de Río
sobre Desarrollo
y Medio Ambiente. Declaración de Principios. Texto Final del Acuerdo firmado por los
gobiernos en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el
Desarrollo,
Junio 1992, Río de Janeiro, Brasil.
• Resolución (k) sobre “El Desastre Humano y Ecológico en la Región de Pastaza en
Ecuador”.
• Resolución sobre el Bosque Tropical del Consejo Europeo (Mayo 29, 1990).
• Informe de la Comisión Europea sobre “Problemas del Medioambiente en la Región
Amazónica”,
“Medidas para proteger la Ecología en los Bosques Tropicales” (Octubre, 1990).
GUÍA DE DEFENSA AMBIENTAL: CONSTRUYENDO LA ESTRATEGIA PARA EL
LITIGIO DE CASOS ANTE EL SISTEMA INTERAMERICANO DE DERECHOS
HUMANOS
5544
127 Pueden consultarse algunos casos e informes sobre la situación de los derechos
de los pueblos indígenas, a
saber: CIDH, Informe del Caso 7615 Yanomami c. Brasil, Resolución No. 12/85 de 5
de marzo de 1985; CIDH, Caso
Exnet c. Paraguay, Informe No. 90/99, Solución Amistosa, OEA/Ser.L/VII.108, Doc. 62,
20 de octubre de 2000.
Igualmente, consúltense los informes específicos sobre la situación de los derechos
humanos de los indígenas en
los siguientes países: Guatemala (1993), Colombia (1993), Ecuador (1997), Brasil
(1997), México (1998) y el Perú
(2000) en: http://www.cidh.org/pais.esp.htm.
128 Resolución sobre “Protección especial de las poblaciones indígenas. Acción para
combatir el racismo y la discriminación
racial”. Citada en CIDH, Caso Yanomami c. Brasil, Informe 12/85, Informe Anual de la
CIDH 1984-1985, pár. 8.
129 CIDH, Informe 12/85, Informe Anual de la CIDH 1984-1985.
B. Jurisprudencia interamericana sobre medio ambiente
1. Precedentes de la Comisión Interamericana
La Comisión Interamericana ha sido el órgano del sistema que más informes
o resoluciones ha emitido respecto del derecho al medio ambiente sano, aún
cuando haya sido en el marco de análisis de situaciones generales en los países y,
más comúnmente, en casos que involucran derechos de pueblos indígenas.127
El antecedente más lejano se remonta a la resolución de 1972 sobre el problema
de la “Protección especial de las poblaciones indígenas. Acción para
combatir el racismo y la discriminación racial”, donde la Comisión proclamó
que “la protección de las poblaciones indígenas constituye, tanto por razones
históricas como por principios morales y humanitarios, un sagrado compromiso
de los Estados”.128
Posteriormente, la Comisión Interamericana ha ampliado ese concepto de
protección integral de los derechos de los pueblos indígenas en distintos informes
de países (Ecuador y Brasil) y otros referentes a peticiones individuales en
el contexto de numerosos derechos humanos contenidos tanto en la Declaración
Americana como en la Convención Americana sobre Derechos Humanos.
Uno de esos casos es el Informe Yanomami.129
Igualmente, su tratamiento se ha dado en el contexto del derecho al desarrollo,
entendido éste como la libertad que tiene el Estado de explotar sus
recursos naturales, incluyendo el otorgamiento de concesiones y la apertura a
inversiones internacionales, habiendo de por medio regulación apropiada en
aplicación de las normas vigentes, de manera que no se creen problemas al
medio ambiente que pudieran traducirse en violaciones a derechos humanos
protegidos por la Convención Americana.
Así, en su Informe sobre la Situación de Pueblos Indígenas en el Ecuador,
la Comisión Interamericana desarrolló una doctrina de corte ambiental que,
por su interés, se transcribe a continuación:
… El respeto a la dignidad inherente de la persona es el principio en el
que se basan las protecciones fundamentales del derecho a la vida y a la
preservación del bienestar físico. Las condiciones de grave contaminación
ambiental, que pueden causar serias enfermedades físicas, discapacidades
y sufrimientos a la población local, son incompatibles con el
derecho a ser respetado como ser humano.
La Protección del Derecho al Ambiente Sano en la Jurisprudencia del Sistema
Interamericano
de Proteción de Derechos Humanos
5555
C A P Í TUL O 3
130 CIDH, Informe sobre la Situación de los Derechos Humanos en Ecuador, OEA.
Ser. L/V/II.96, Doc. 10 rev. 1, 24 de
abril de 1997, Capítulo IX
131 CIDH, Informe sobre la Situación de los Derechos Humanos en Brasil.
OEA/Ser.L/V/II.97, Doc. 29, rev.1, 29 de
septiembre de 1997, Capítulo VI.
… Para lograr una protección eficaz contra las condiciones ecológicas
que constituyen una amenaza para la salud humana, es imperativo que
la población tenga acceso a la información, participe en los procesos pertinentes
de toma de decisiones y cuente con recursos judiciales.
… Las leyes nacionales disponen que las partes que soliciten autorización
para llevar a cabo proyectos que puedan afectar el medio ambiente
deben realizar, como condición previa, evaluaciones de las repercusiones
ambientales y suministrar otra información específica.
… los individuos deben tener acceso a un proceso judicial para reivindicar
el derecho a la vida, a la integridad física y a vivir en un ambiente
seguro.
… Las normas del sistema interamericano de derechos humanos no impiden
ni desalientan el desarrollo, pero exigen que el mismo tenga lugar
en condiciones tales que se respeten y se garanticen los derechos humanos
de los individuos afectados. Tal como se señala en la Declaración
de Principios de la Cumbre de las Américas, sólo podrá sustentarse el
progreso social y la prosperidad económica si nuestras poblaciones viven
en un medio saludable y se gestionan con cuidado y responsabilidad
nuestros ecosistemas y recursos naturales (el subrayado no es del
original).130
En el “Informe sobre la Situación de los Derechos Humanos en Brasil”
(1996), la Comisión Interamericana concluyó que, en relación con los Yanomami:
Su integridad cultural, física y referente a sus tierras se hallan continuamente
amenazadas y agredidas tanto por individuos como por grupos
particulares que amenazan sus vidas y usurpan sus posesiones… La integridad
de los Yanomami como pueblo y como individuos es continuamente
agredida por mineros invasores, al igual que por la contaminación
ambiental que estos generan. La protección del Estado contra estas continuas
presiones e invasiones es irregular y débil, así como el continuo
deterioro de su hábitat.131
En otro informe de país, esta vez respecto de Colombia (2004), la Comisión
Interamericana señaló lo siguiente:
23. Durante el año 2004 continuó agravándose la situación de violencia
que aqueja a los pueblos indígenas en Colombia, los cuales continúan
siendo víctimas de masacres, ejecuciones selectivas, desapariciones forzadas,
desplazamiento forzado de sus territorios ancestrales, reclutamiento
forzado, pérdida o contaminación de sus fuentes de alimentación,
GUÍA DE DEFENSA AMBIENTAL: CONSTRUYENDO LA ESTRATEGIA PARA EL
LITIGIO DE CASOS ANTE EL SISTEMA INTERAMERICANO DE DERECHOS
HUMANOS
5566
bloqueos alimentarios, señalamientos y amenazas a su autonomía. La
gravedad de la situación ha llevado al Relator Especial de las Naciones
Unidas a indicar que en algunos casos su supervivencia como pueblos se
encuentra amenazada.
24. Efectivamente, durante los últimos años se ha intensificado la presión
que ejercen los grupos armados al margen de la ley sobre los territorios
indígenas, tanto por su importancia estratégica en términos
militares como económica, en términos del tráfico y cultivo de drogas
ilícitas y la explotación de recursos naturales o su utilización en obras
de infraestructura vial, minera e hidroenergética … Estas poblaciones
y sus consejos comunitarios continúan pues afectados por bloqueos alimentarios,
constantes actos de hostigamiento y violencia, secuestros y
desplazamientos forzados. Asimismo, el goce de su territorio colectivo
se ve constantemente amenazado por la deforestación y la siembra de la
palma africana.
La Comisión Interamericana trató también el tema de la explotación de
recursos e intromisión en territorios indígenas en los casos de la comunidad
indígena Yanomami contra Brasil 132 y de la comunidad Mayagna Awas Tingni
contra Nicaragua.
Otros desarrollos conceptuales importantes, siempre alrededor del medio
ambiente y el derecho a la propiedad de los pueblos indígenas, se han logrado
al integrar otros instrumentos internacionales de derechos humanos, como
el Convenio 169 de la OIT sobre Derechos de Pueblos Indígenas y la misma
Declaración Americana de Derechos y Deberes del Hombre.
Ejemplo de ello, es el caso de las Comunidades Indígenas Mayas del Distrito de
Toledo contra Belice; petición que finalizó con el Informe No. 96/03. En ese
informe, la Comisión sistematizó todos los antecedentes del Sistema Interamericano
respecto del derecho de propiedad de los pueblos indígenas:
… los órganos del sistema interamericano de derechos humanos han
reconocido que los pueblos indígenas gozan de una relación particular
con la tierra y los recursos tradicionalmente ocupados y usados por ellos,
conforme a los cuales esas tierras y recursos son considerados de propiedad
y goce de las comunidades indígenas en su conjunto y de acuerdo
con el cual el uso y goce de la tierra y de sus recursos son componentes
integrales de la supervivencia física y cultural de las comunidades indígenas
y de la efectiva realización de sus derechos humanos en términos
más generales133.
132 CIDH, Caso Yanomami c. Brasil, Informe 12/85, Informe Anual de la CIDH 1984-
1985. OEA/Ser.L/V/II.66, Doc.
10, rev. 1, 12 de marzo de 1985.
133 CIDH, Caso Comunidades Indígenas Mayas del Distrito de Toledo c. Belice, caso
12.053, Informe de Fondo.
Informe No. 96/03, Belice, octubre de 2003 (en adelante Caso Maya de Toledo).
La Protección del Derecho al Ambiente Sano en la Jurisprudencia del Sistema
Interamericano
de Proteción de Derechos Humanos
5577
C A P Í TUL O 3
La Corte Interamericana retomó ese tema de la siguiente manera:
Para las comunidades indígenas la relación con la tierra no es meramente
una cuestión de posesión y producción sino un elemento material y
espiritual del que deben gozar plenamente, inclusive para preservar su
legado cultural y transmitirlo a las generaciones futuras.134
Otro avance ocurre cuando la Comisión Interamericana integra el “derecho
a la consulta” como elemento propio del derecho a la propiedad de los
pueblos indígenas y sus elementos conexos. En esa oportunidad indicó que la
aplicación de la Declaración Americana a la situación de los pueblos indígenas
involucra:
… la adopción de medidas especiales para garantizar el reconocimiento
del interés particular y colectivo que los pueblos indígenas tienen en la
ocupación y el uso de sus tierras y recursos tradicionales y su derecho
a no ser privados de este interés excepto con un previo consentimiento
plenamente informado, en condiciones de equidad y previa justa compensación135.
Con esos antecedentes, por considerarlo un precedente importante se transcriben
algunos de los hechos más relevantes en relación con el tema del medio
ambiente y la propiedad indígena del caso de Comunidades Indígenas de Toledo.
Como primera nota relevante, el análisis de la Comisión parte de violaciones
a la Declaración Americana de Derechos y Deberes del Hombre, puesto que
Belice no es parte de la Convención Americana sobre Derechos Humanos.
Esta situación revela cómo, mediante una interpretación amplia, un derecho
humano no reconocido de manera directa, sí puede ser protegido por medio
de normas y principios conexos.
Los hechos se refieren a la violación de derechos consagrados en la Declaración
Americana de Derechos y Deberes del Hombre en relación con el
pueblo maya Mopan y Ke`Chi, del Distrito de Toledo, en Belice Septentrional,
sobre ciertas tierras y recursos naturales. La principal violación se refiere a la
afectación de las tierras tradicionalmente usadas y ocupadas por el pueblo
maya, al otorgar el Estado concesiones madereras y petroleras en esos territorios.
La Comisión fue amplia en relación con el derecho al medio ambiente y
el daño material:
Sobre la base de la información presentada [informes de expertos ambientales
y otra prueba], la Comisión concluye que las concesiones madereras
otorgadas por el Estado respecto de las tierras del Distrito de
Toledo han causado daños ambientales, y que este daño afectó negativamente
algunas tierras total o parcialmente comprendidas por los límites
134 Corte IDH, Caso de la Comunidad Mayagna (Sumo) Awas Tingni c. Nicaragua,
Sentencia de 31 de agosto de
2001, pár. 149 (en adelante Caso Awas Tingni).
135 CIDH, Comunidades Indígenas Mayas del Distrito de Toledo c. Belice, Informe No.
96/03, Caso 12.053, Fondo,
op. cit., párs. 117, 142 y 144.
GUÍA DE DEFENSA AMBIENTAL: CONSTRUYENDO LA ESTRATEGIA PARA EL
LITIGIO DE CASOS ANTE EL SISTEMA INTERAMERICANO DE DERECHOS
HUMANOS
5588
del territorio en el que el pueblo maya tiene un derecho de propiedad
comunal. La Comisión también considera que este daño es en parte resultante
del hecho de que el Estado no haya establecido salvaguardias y
mecanismos adecuados para supervisar, controlar y garantizar que exista
personal suficiente para asegurar que la ejecución de las concesiones
madereras no causará mayor daño ambiental a las tierras y comunidades
mayas.
En consecuencia, la Comisión llega a la conclusión de que el hecho de
que el Estado no haya respetado el derecho comunal del pueblo maya a la
propiedad de la tierra que han usado y ocupado tradicionalmente, se ha visto
exacerbado por el perjuicio ambiental ocasionado por ciertas concesiones
madereras otorgadas en relación con esas tierras, lo que, a su vez, ha afectado
negativamente a los miembros de esas comunidades.136
Este precedente involucra la importancia de protección al medio ambiente,
así sea desde la perspectiva de un caso relativo a pueblos indígenas y a su
derecho a la propiedad colectiva. Con posterioridad, la Comisión Interamericana
emitió un informe de admisibilidad de otra petición con un enfoque
similar. Responde al informe de admisibilidad de la Comunidad de San Mateo de
Huanchor y sus miembros contra el Perú.137 En este caso, la afectación acusada se
relaciona con la actividad de la minería; concretamente, los efectos que sufren
los miembros de esa comunidad ocasionados por la contaminación ambiental
producida por la permanencia de una cancha de residuos tóxicos aledaña a la
Comunidad.
Este caso se destaca, entre otras violaciones a derechos humanos, el desarrollo
progresivo de los derechos económicos, sociales y culturales (artículo 26
de la Convención Americana), tal y como se ha señalado en esta publicación.
Paralelamente, la Comisión adoptó medidas cautelares para la protección de
la vida e integridad de los miembros de esa comunidad. Las medidas fueron
adoptadas en razón de la contaminación ambiental que había generado una
crisis de salud pública en la comunidad de San Mateo de Huanchor por el riesgo
asociado a la exposición a los metales contenidos en los relaves y por la
exposición a residuos de plomo y otros minerales, lo que amenaza con daños
irreparables en las aptitudes neurológicas y en el desarrollo psicológico de la
comunidad.
Finalmente, en el proceso ante la Comisión Interamericana también ha
sido posible analizar violaciones al medio ambiente desde la perspectiva de
una solución amistosa.
Ello ocurrió en el contexto de la petición No. 4617/02, en la que se emitió
el Informe No. 30/04 de Mercedes Julia Huenteao Beroiza y otras contra
136 Ibid.. párs. 147, 148.
137 CIDH, Caso Comunidad de San Mateo de Huanchor y sus Miembros c. Perú,
Informe No. 69/04, Petición 504/03,
Admisibilidad, 15 de octubre de 2004.
La Protección del Derecho al Ambiente Sano en la Jurisprudencia del Sistema
Interamericano
de Proteción de Derechos Humanos
5599
C A P Í TUL O 3
Chile, con motivo del desarrollo del Proyecto Central Hidroeléctrica Ralco,
llevado adelante por la Empresa Nacional de Electricidad S.A. (ENDESA).
Las denunciantes son miembros del pueblo Mapuche Pehuenche, del sector
Alto del Bío Bío, VIII Región de Chile. El 5 de octubre de 1993 se aprobó un
proyecto de la empresa ENDESA, para construir una central hidroeléctrica en
Ralco, zona en la cual viven las denunciantes.138
En relación con la problemática ambiental, el acuerdo de solución amistosa
adoptado por las partes, refrendado por la Comisión Interamericana, entre
otras cosas tuvo los siguientes alcances:
• Fortalecer la participación indígena en el Área de Desarrollo Indígena (ADI)
del Alto Bío Bío.
• Acordar los mecanismos que aseguren la participación de las comunidades
Indígenas en la administración de la Reserva Forestal Ralco.
• Medidas tendientes al desarrollo y preservación ambiental del sector del Alto
Bío Bío.
• Acordar mecanismos para asegurar que las comunidades indígenas sean
informadas, escuchadas y consideradas en el seguimiento y control de las
obligaciones ambientales del proyecto Central Hidroeléctrica Ralco.
• Fortalecer el desarrollo económico del sector del Alto Bío Bío y, en particular,
de sus comunidades indígenas, mediante mecanismos que sean aceptables
para la parte denunciante.
• Acordar mecanismos que faciliten y mejoren el aprovechamiento turístico de
los embalses del Alto Bío Bío, en beneficio de las comunidades indígenas.
• Acordar mecanismos vinculantes para todos los órganos del Estado que
aseguren la no instalación de futuros megaproyectos, particularmente hidroeléctricos,
en tierras indígenas del Alto Bío Bío.
2. Precedentes de la Corte Interamericana de Derechos Humanos
En materia de casos contenciosos, la posibilidad de pronunciamiento de la Corte
Interamericana de Derechos Humanos, también ha sido reducida, aunque es
notorio que en los últimos años existe una tendencia orientada para que, por
medio de una interpretación evolutiva y teniendo presente la indivisibilidad de
los derechos humanos, se pueda lograr la plena protección de los derechos
económicos,
sociales y culturales, incluyendo el derecho al ambiente sano, dentro
del sistema interamericano. Algunas de sus sentencias son muestra de ello: el
caso Villagrán Morales y el caso Baena Ricardo y otros. Lamentablemente, este último
caso139 trató el tema de las libertades sindicales pero sólo por la vía del derecho
138 CIDH, Caso Mercedes Julia Huenteao Beroiza y otras c. Chile, Informe de
Solución Amistosa de 11 de marzo de
2004, Informe No. 30/04. Petición No. 4617/02.
139 Corte IDH, Caso Baena Ricardo y otros c. Panamá, pár. 156.
GUÍA DE DEFENSA AMBIENTAL: CONSTRUYENDO LA ESTRATEGIA PARA EL
LITIGIO DE CASOS ANTE EL SISTEMA INTERAMERICANO DE DERECHOS
HUMANOS
6600
de asociación contemplado en la Convención Americana, sin referir al artículo
26 y su interpretación e integración por medio de una diversidad de fuentes.
A la Corte Interamericana no le ha correspondido desarrollar mucha jurisprudencia
sobre el medio ambiente, más allá de algunas situaciones tangenciales,
especialmente en relación con cuatro casos sobre pueblos indígenas. Efectivamente,
el 31 de agosto de 2001 la Corte Interamericana dictó su sentencia en
el caso Mayagna Awas Tingni contra Nicaragua, en el cual, en primer lugar, hizo
un reconocimiento a los pueblos indígenas como un colectivo con derechos
en su unidad y no sólo como derechos individuales de sus habitantes. Por otra
parte, desarrolló el derecho a la propiedad colectiva y la obligación del Estado
de titular sus territorios y de disponer de recursos legales eficaces para que los
pueblos indígenas puedan tener acceso a la reivindicación de ese derecho.
En su sentencia, la Corte Interamericana concluyó que el Estado de Nicaragua
había violado los derechos de esta comunidad Mayagna al otorgar a una
empresa transnacional una concesión de explotación de los recursos forestales
existentes en su territorio tradicional sin el consentimiento de aquella, y al hacer
caso omiso a las constantes demandas de Awas Tingni para que demarcara
su territorio. La Corte señaló que el artículo 21 de la Convención Americana
sobre Derechos Humanos, que reconoce el derecho a la propiedad privada,
ampara también “los derechos de los miembros de las comunidades indígenas
en el marco de la propiedad comunal”. Con ello se sentó un importante precedente
para la defensa de los derechos indígenas en el sistema internacional, al
afirmar ese Tribunal que los derechos territoriales indígenas no se basan en la
existencia de un título formal otorgado por el Estado, sino en la “la posesión
de la tierra” de las comunidades, enraizada en su propio “derecho consuetudinario,
valores, usos y costumbres”.
La Corte reconoció asimismo la importancia que reviste para los pueblos
indígenas su relación con la tierra, señalando que “[l]os indígenas por el hecho
de su propia existencia tienen derecho a vivir libremente en sus propios territorios;
la estrecha relación que los indígenas mantienen con la tierra debe ser
reconocida y comprendida como base fundamental para sus culturas, su vida
espiritual, su integridad y su supervivencia económica”.140
Por otra parte esos derechos de propiedad de la Comunidad continuaban
siendo objeto de graves amenazas debido a la persistente tala ilegal de madera,
así como al asentamiento de colonos no indígenas en áreas reclamadas como
parte del territorio ancestral de la Comunidad y su explotación forestal y con
actividades agropecuarias. Lo anterior no obstante que la misma sentencia
de la Corte Interamericana impuso explícitamente medidas provisionales para
que el Estado de Nicaragua protegiera la integridad de las tierras y los recursos
de la comunidad frente a la acción de terceros o del propio Estado, como una
forma de garantizar la efectividad del derecho de propiedad hasta que no se
140 Corte IDH, Caso de la Comunidad Mayagna (Sumo) Awas Tingni c. Nicaragua,
Sentencia de 31 de agosto de
2001, pár. 149 (en adelante Caso Awas Tingni).
La Proteción del Derecho al Ambiente Sano en la Jurisprudencia del Sistema
Interamericano
de Proteción de Derechos Humanos
6611
C A P Í TUL O 3
produzca la titulación definitiva. A pesar de las persistentes denuncias de la
Comunidad, el gobierno de Nicaragua no puso en práctica ninguna medida
efectiva para garantizar la integridad de sus derechos y evitar el daño irreparable
a los recursos naturales y la vida, salud, y bienestar de la Comunidad.141
Esta situación provocó que tuviera que recurrirse de nuevo a la Corte Interamericana
la cual, por resolución de 9 de septiembre de 2002, decretó medidas
provisionales a favor de la Comunidad, en las que demandó formalmente
al Estado nicaragüense que “adopte, sin dilación, cuantas medidas sean necesarias
para proteger el uso y disfrute de la propiedad de las tierras pertenecientes
a la Comunidad Mayagna Awas Tingni y de los recursos naturales existentes
en ellas”, y que se “investigue los hechos denunciados... con la finalidad de
descubrir a los responsables y sancionarlos” .
Un caso más reciente sometido a la Corte Interamericana es la demanda
contra el Estado del Paraguay, relativa al caso de la Comunidad Indígena Yakye
Axa del Pueblo Enxet-Lengua. Dicha demanda se refiere a las supuestas violaciones
de derechos humanos cometidas por el Estado como consecuencia de la
presunta falta de garantía del derecho de propiedad ancestral de la Comunidad
Indígena Yakye Axa del Pueblo Enxet-Lengua y sus miembros. La Comisión
alegó que desde 1993 se encuentra en tramitación la solicitud de reivindicación
territorial de dicha Comunidad “sin que se haya resuelto satisfactoriamente [,
lo que habría] significado la imposibilidad de la Comunidad y sus miembros
de acceder a la propiedad y posesión de su territorio y ha[bría] implicado mantenerla
en un estado de vulnerabilidad alimenticia, médica y sanitaria […]
amenazan[do] en forma continua la supervivencia de [sus] miembros y la integridad
de la misma”142.
El Paraguay se allanó parcialmente a la demanda, pero sólo “en relación
con la garantía de desarrollo progresivo de los derechos, económicos, sociales
y culturales establecida en el artículo 26 de la Convención Americana, pero
con la salvedad de que ello se ve sensiblemente afectado por las limitaciones
propias del Estado de Paraguay en su condición de país de menor desarrollo
relativo.143
En una sentencia también referida al Estado de Paraguay, la Corte analizó
el caso de la Comunidad indígena Sawhoyamaxa144. Al fundamentar su demanda
la Comisión alegó que el Estado de Paraguay no garantizó el derecho
de propiedad ancestral de la Comunidad Sawhoyamaxa y sus miembros, ya que
desde 1991 se encuentra en trámite su solicitud de reivindicación territorial,
sin que se haya resuelto satisfactoriamente. De acuerdo con lo manifestado por
la Comisión en su demanda, esto ha significado la imposibilidad de la Comunidad
y sus miembros de acceder a la propiedad y posesión de sus tierras y ha
141 Documento del Centro de Recursos Jurídicos para los Pueblos Indígenas (Indian
Law Resource Center). Disponible
en: www.indianlaw.org (última visita 7 de septiembre de 2006).
142 Corte IDH, Comunicado de Prensa. Disponible en: www.corteidh.co.cr
143 Ibid.
144 Corte IDH. Caso Comunidad Indígena Sawhoyamaxa Vs. Paraguay. Sentencia de
29 de marzo de 2006.
GUÍA DE DEFENSA AMBIENTAL: CONSTRUYENDO LA ESTRATEGIA PARA EL
LITIGIO DE CASOS ANTE EL SISTEMA INTERAMERICANO DE DERECHOS
HUMANOS
6622
implicado mantenerla en un estado de vulnerabilidad alimenticia, médica y
sanitaria, que amenaza en forma continua su supervivencia e integridad.
Al respecto la Corte, reiterando precedentes jurisprudenciales, consideró
que la estrecha vinculación de los integrantes de los pueblos indígenas con
sus tierras tradicionales y los recursos naturales ligados a su cultura que ahí se
encuentren, así como los elementos incorporales que se desprendan de ellos,
deben ser salvaguardados por el artículo 21 de la Convención Americana. La
cultura de los miembros de las comunidades indígenas corresponde a una forma
de vida particular de ser, ver y actuar en el mundo, constituido a partir de
su estrecha relación con sus tierras tradicionales y recursos naturales, no sólo
por ser estos su principal medio de subsistencia, sino además porque constituyen
un elemento integrante de su cosmovisión, religiosidad y, por ende, de su
identidad cultural. Igualmente la Corte consideró que la situación en la que se
encuentran los miembros de la Comunidad, especialmente por las condiciones
inadecuadas de sobrevivencia, ponen en peligro la vida.
La sentencia ordenó como medida de reparación del daño la realización de
una serie de medidas encaminadas a garantizar el derecho a la propiedad de
los miembros de la comunidad, en particular el Estado deberá realizar todo lo
posible para garantizar la devolución de las tierras ancestrales a los miembros
de la Comunidad Sawhoyamaxa o si esto no fuera posible, el Estado deberá
entregarles
tierras alternativas, electas de modo consensuado con la comunidad
indígena en cuestión, conforme a sus propias formas de consulta y decisión,
valores, usos y costumbres.
De otra parte, en el caso Claude Reyes y Otros c. Chile 145, la Corte analizó el
asunto relacionado con el acceso a la información consagrado en el artículo
13 de la Convención y el derecho a la protección judicial consagrado en el 25.
Los hechos se refieren a la negativa del Estado de brindar a los señores Marcel
Claude Reyes, Sebastián Cox Urrejola y Arturo Longton Guerrero toda la
información que requerían del Comité de Inversiones Extranjeras, en relación
con la empresa forestal Trillium y el Proyecto Río Condor, destinado a la deforestación
en la décimo segunda región de Chile. La Corte estuvo de acuerdo
con la Comisión en que la negativa se dio sin que el Estado argumentará una
justificación válida de acuerdo con la legislación chilena, por lo cual no les aseguró
los derechos al acceso a la información. Adicionalmente, al no otorgar
un recurso judicial efectivo para impugnar una violación del derecho al acceso
a la información se configuró también la violación al derecho.
En la sentencia, la Corte resaltó la importancia que para la defensa del
medio ambiente tiene el acceso a la información relevante sobre asuntos de
interés público. De la sentencia es claro que la información que no fue entregada
por el Estado era de interés público, ya que guardaba relación con un
145 Corte IDH, Caso Claude Reyes y Otros vs Chile, 19 de septiembre de 2006.
La Protección del Derecho al Ambiente Sano en la Jurisprudencia del Sistema
Interamericano
de Proteción de Derechos Humanos
6633
C A P Í TUL O 3
contrato de inversión extranjera celebrado originalmente entre el Estado y dos
empresas extranjeras y una empresa chilena receptora, con el fin de desarrollar
un proyecto de industrialización forestal, que por el impacto ambiental que
podía tener, generó gran discusión pública.146 Dado que el Estado por un lado
negó la información de interés público sin el sustento requerido y que no se
otorgaron mecanismos judiciales de protección efectiva, la Corte concluyó que
los derechos humanos de los peticionarios habían sido violados, por lo cual el
Estado debía responder.
3. Las Medidas Cautelares y Provisionales
Un campo que requiere particular estudio es el referido a la potestad de la Comisión
y de la Corte Interamericana para adoptar medidas precautorias con
el fin de evitar daños irreparables a la vida e integridad de las personas. Por
virtud de desarrollos jurisprudenciales, este tipo de medidas se ha ampliado
para prevenir daños a otros bienes y ya no sólo a las personas. Estas medidas
–llamadas medidas “cautelares” cuando son adoptadas por la Comisión
Interamericana,
o medidas “provisionales” cuando es la Corte Interamericana la
que las toma– tienen su base convencional en el artículo 63.2 de la Convención,
que establece:
[e]n casos de extrema gravedad y urgencia, y cuando se haga necesario
evitar daños irreparables a las personas, la Corte, en los asuntos que esté
conociendo, podrá tomar las medidas provisionales que considere pertinentes.
Si se tratare de asuntos que aún no estén sometidos a su conocimiento,
podrá actuar a solicitud de la Comisión.
Las medidas adoptadas por la Comisión y la Corte han revelado ser un
instrumento de excepcional importancia en la protección de eventual material
probatorio ante la Corte y de la vida e integridad personal de testigos en los
procesos que ante ésta se desarrollan.
La extensa práctica de la Corte en materia de medidas provisionales ha
permitido también determinar ciertos problemas en relación con la aplicación
de estos mecanismos. Uno de ellos es el referido a la situación que se presenta
cuando las medidas se solicitan con respecto a un asunto que no se encuentra
en trámite ante la Corte. Esta potestad ha sido vista como un gran avance en el
derecho procesal de los derechos humanos. Su valor radica en que los derechos
que puedan ser violados están protegidos en una etapa anterior a la conclusión
del procedimiento ante la Comisión Interamericana. Sin embargo, en este
supuesto, la Corte no cuenta con amplio material probatorio respecto de la
existencia de la situación de extrema gravedad y urgencia, y actúa otorgando a
la solicitud de la Comisión un alto valor presuntivo.
146 Corte IDH, Caso Claude Reyes, pár. 130.
GUÍA DE DEFENSA AMBIENTAL: CONSTRUYENDO LA ESTRATEGIA PARA EL
LITIGIO DE CASOS ANTE EL SISTEMA INTERAMERICANO DE DERECHOS
HUMANOS
6644
La Comisión Interamericana también puede adoptar medidas de carácter
preventivo cuando el caso está en su conocimiento y responder a los mismos
presupuestos de las medidas provisionales de la Corte, sólo que se le conocen,
como ya se indicó, con el nombre de medidas cautelares (Artículo 25 Reglamento
de la Comisión).
La adopción de medidas cautelares ante la Comisión Interamericana o de
medidas provisionales ante la Corte –que se mencionó tienen el mismo objeto
y base factual –, tiene radical importancia en casos sobre protección al medio
ambiente sano. Precisamente, resultaría totalmente nugatorio entablar un caso
concreto de violaciones graves al medio ambiente en un país determinado,
probablemente con efectos de acción continuada en el futuro, si no se utiliza
esta herramienta procesal para evitar daños inminentes e irreparables.
Igualmente, es importante tener en cuenta la interposición de medidas cautelares
o provisionales, ya no sólo para la prevención y protección del medio ambiente,
sino para las personas activistas en el tema ambiental, debido a hechos
cada vez más apremiantes en cuanto a su integridad física y psíquica, incluyendo
la muerte de algunas de esas personas en razón de sus actividades.147 y 148
Respecto de la prevención de daños al medio ambiente relacionados con
la integridad física y psíquica de personas, cabe citar las medidas cautelares
adoptadas por la Comisión Interamericana dentro de la petición de la Comunidad
de San Mateo de Huanchor, en la que le solicitó al Perú que informara sobre
las siguientes medidas a adoptar: iniciar un programa de asistencia y atención
para la salubridad en la población de San Mateo de Huanchor, y en especial a
los niños, para identificar a las personas afectadas con las consecuencias de la
contaminación, para proveerles atención médica permanente; elaborar un estudio
de impacto ambiental, iniciar los trabajos necesarios para el tratamiento
y traslado del relave a un sitio seguro donde no genere contaminación y tomar
en cuenta para la implementación de las medidas a la comunidad afectada y
sus representantes.149
Es relevante mencionar también las medidas cautelares otorgadas por la
CIDH para la protección de habitantes de la ciudad de La Oroya, en Perú,
afectados por la contaminación severa del complejo metalúrgico que opera
allí. En este caso, la Comisión determinó que el nivel de contaminación en
la ciudad y la falta de atención médica adecuada amenazan los derechos a la
147 Un caso grave fue el de Ingrid Washinawatok, miembro de la comunidad indígena
de la Nación Menominee, con
reconocida labor en cuestiones humanitarias; Lahe ‘ena ‘e Gay, Directora de Pacific
Cultural Conservancy International
en Hawai y Terence Freitas, ambientalista, todos de nacionalidad estadounidense,
quienes fueron secuestrados
el 25 de febrero de 1999 cuando se dirigían de Saravena (Arauca) al Municipio de
Cubará (Boyacá), donde tiene
su sede la Asociación de Cabildos y Autoridades Tradicionales de la comunidad
indígena U`wa de Colombia. Sus
cuerpos fueron encontrados en la localidad de La Victoria, Venezuela, con múltiples
heridas de bala y signos de
haber permanecido atados y vendados. Las tres víctimas apoyaban la causa de la
defensa ambiental del territorio
ancestral del Pueblo U´wa y se encontraban en Colombia realizando actividades de
intercambio cultural. Véase
CIDH, OEA, Comunicado de Prensa No. 5/99, Washington D.C., 8 de marzo de 1999.
148 En diciembre de 2001, el Secretario de la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos decidió crear dentro
de la Oficina del Secretario Ejecutivo, una Unidad Funcional de Defensores de
Derechos Humanos, encargada de
coordinar el trabajo de la Secretaría Ejecutiva en esta materia.
149 CIDH, Medidas Cautelares de 17 de agosto de 2004, CIDH Petición 504/03,
Informe de Admisibilidad, 15 de
octubre de 2004.
La Protección del Derecho al Ambiente Sano en la Jurisprudencia del Sistema
Interamericano
de Proteción de Derechos Humanos
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C A P Í TUL O 3
vida, la salud e integridad, por lo cual solicitó al Estado brindar tratamiento y
diagnóstico médico especializado.150
La Comisión acogió otra solicitud de medidas cautelares a fin de evitar
daños irreparables a los derechos de las supuestas víctimas y para mantener
el status quo, en el marco de la petición de la represa hidroeléctrica “Ralco”.151
Esta última solicitud estaba encaminada a evitar que la empresa procediera a
inundar las tierras que ocupan las presuntas víctimas como parte de la construcción
de la represa.
Otras medidas cautelares similares, las adoptó la Comisión Interamericana
en el marco de la petición para proteger a doce Clanes Saramaka que habitan 58
caseríos ubicados en el alto Río Suriname, en Suriname. La Comisión solicitó
al Estado adoptar las medidas necesarias para suspender las concesiones y
permisos de explotación maderera y minera, y otras actividades relacionadas
con la tierra ocupada por estos clanes, hasta en tanto la CIDH decidiera sobre
la cuestión de fondo traída a conocimiento por los peticionarios en el caso
12.338.152
Por su parte, la Corte Interamericana también ha adoptado, a solicitud de
la Comisión Interamericana, medidas provisionales respecto de comunidades
indígenas en el contexto de problemas ambientales, aunque sin definirlas de
manera directa respecto del medio ambiente. Así sucedió en una petición en
trámite ante la Comisión respecto del Pueblo Indígena de Sarayaku, en Ecuador,
en relación con un contrato de participación con la empresa argentina
Compañía General de Combustible, para la exploración y explotación petrolera
de una superficie de 200.000 hectáreas de tierra. El 65% de este bloque
comprende el territorio ancestral del pueblo indígena Kichwa de Sarayaku.
Este contrato habría sido suscrito sin consultar al pueblo de Sarayaku ni haber
obtenido su consentimiento informado.
Otras medidas provisionales similares las ha adoptado la Corte en relación
con el pueblo indígena Kankuamo (Colombia),153 las Comunidades del Jiguamiandó
y del Curbaradó (Colombia)154 y la Comunidad de Paz, de San José
de Apartadó, (Colombia).155 Y como se citó antes, también adoptó medidas
provisionales en el caso Caso Mayagna Awas Tingni.
150 CIDH, Caso Comunidad de La Oroya c. Perú, Medidas Cautelares otorgadas en
31 de agosto de 2007.
151 CIDH, Caso Mercedes Julia Huenteao Beroiza y otras c. Chile, Informe de
Solución Amistosa de 11 de marzo de
2004, Informe No. 30/04. Petición No. 4617/02.
152 CIDH, Caso Moiwana c. Suriname, Resolución de 8 de agosto de 2002.
153 Corte IDH, Caso Kankuamo contra Colombia, Resolución de 5 de julio de 2004.
154 Corte IDH, Comunidades del Jiguamiandó y del Curbaradó, Resoluciones del 6 de
marzo de 2003 y del 17 de
noviembre de 2004.
155 Corte IDH, Medidas provisionales a favor de la Comunidad de Paz de San José
de Apartado, resoluciones de 24 de
noviembre de 2000, 18 de junio de 2002 y 17 de noviembre de 2004.

EL SALVADOR: Problemática generada por el tratamiento de los desechos


sólidos en el país
VIERNES, 21 DE SEPTIEMBRE DE 2007 15:48 PROCURADURÍA PARA LA
DEFENSA DE LOS DERECHOS HUMANOS DE EL SALVADOR

En el año mil novecientos noventa y ocho, se emitió la Ley de Medio Ambiente, cuyo
objeto primordial contempla la protección, conservación y recuperación de los recursos
naturales. La entrada en vigencia de esta nueva normativa supuso crear todo un
sistema, así como mecanismos y procesos encaminados a lograr la sustentabilidad
ecológica, como base para la reproducción de la vida, y requisito de solidaridad para
las generaciones futuras, lo que impone la necesidad de armonizar las variables
ambientales, sociales y económicas.
Sin embargo, dentro de las disposiciones transitorias de ese cuerpo normativo,
particularmente en el artículo 107, se estableció que los titulares de actividades o
proyectos públicos o privados, que estuvieren funcionando al entrar en vigencia la
nueva ley, tendrían la obligación de elaborar un diagnóstico ambiental, en un plazo
máximo de dos años y presentarlo al Ministerio de Medio Ambiente y Recursos
Naturales, para su aprobación.

Una de las temáticas que alcanzaba esa disposición transitoria, la constituyen los
botaderos a cielo abierto, que involucran a varias instancias del Estado, entre ellas; el
Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, como ente encargado de diseñar
la política integral sobre los desechos sólidos; el Ministerio de Salud Pública y
Asistencia Social, como la institución que autoriza la ubicación de botaderos,
asegurando la salud de los habitantes y los Gobiernos Municipales, con la función de
brindar el servicio de tratamiento y disposición final de los desechos; sin embargo,
ante la falta de un planteamiento que solucione la problemática, antes anotada, el
plazo de dos años, fue objeto de varias prórrogas emitidas por la Honorable Asamblea
Legislativa, la última de ellas, vencida el nueve de septiembre.

Tal situación, generó que por más de ocho años, la población continuara soportando la
carga ambiental proveniente de los botaderos a cielo abierto -los que se podían
encontrar en cualquier lugar, sin ningún criterio técnico-, como una fuente de
contaminación de las fuentes de agua, del suelo y del aire. Pese a la relevancia de la
temática, esta estuvo ausente en las políticas en gestión ambiental, que deben
basarse –principalmente- en la prevención.

En ese contexto, en mi calidad de Procurador para la Defensa de los Derechos


Humanos, amparado en mis atribuciones constitucionales de velar por el respeto y
garantía de los derechos humanos, así como de supervisar la actuación de la
administración pública frente a las personas, atribuciones consagradas en el artículo
194 romano I, ordinales 1° y 7° de la Constitución de la República respectivamente,
considero:

Que la situación de la disposición final de los desechos sólidos, está íntimamente


relacionada con el derecho humano a gozar de una vida digna, así como al más alto
nivel posible de salud y a un medio ambiente sano; derechos que el Estado debe
procurar a todos los habitantes del país, por medio de sus políticas y acciones
concretas, en virtud de estar contemplados como derechos fundamentales en la
Constitución de la República.

Por tal razón, el tema del tratamiento de desechos sólidos, debe ser abordado como
una problemática de interés nacional y como una responsabilidad primordial de la
administración pública, que de no ser enfrentado de forma adecuada, puede generar
una crisis que impactará a la población de manera directa, incrementando las
condiciones de vulnerabilidad, degradación y contaminación ambiental.

Por lo tanto, debe buscarse una solución permanente y a largo plazo, que garantice la
protección del medio ambiente y la calidad de vida de las presentes y futuras
generaciones, como medio para la consecución de un desarrollo sostenible en nuestro
país, como lo prescribe el artículo 117 de la Constitución. Tal condición será viable, si
el Ministerio del Medio Ambiente y Recursos Naturales, toma un papel más
protagónico en la solución de la problemática, diseñando y coordinando un programa
nacional para el manejo integral de desechos sólidos, tal como establece el artículo 52
de la Ley de Medio Ambiente.

En tal sentido, el papel de mero “facilitador”, que el Ministerio de Medio Ambiente y


Recursos Naturales se ha auto otorgado en este proceso, ha obligado a los Gobiernos
Municipales a asumir a plenitud la responsabilidad, tomando decisiones – que aunque
puedan estar diseñadas con toda la buena voluntad- comportan que nuevamente se
coloque a la población ante potenciales riesgos a la calidad de vida, la salud y su
entorno natural; así como, una nueva carga al bolsillo de los habitantes, por el posible
aumento de las tasas municipales.

Un ejemplo claro de la problemática antes señalada, lo constituye el caso del proyecto


de relleno sanitario, ubicado en la comunidad Santa Gertrudis del cantón Cutumay
Camones, en el municipio de Santa Ana, la situación allí suscitada ha dejado al
descubierto la ausencia de una estrategia de país para el manejo integral en el
tratamiento de los desechos sólidos. Por un lado, una Alcaldía Municipal que busca
cumplir con el plazo fijado por la Honorable Asamblea Legislativa, para la clausura de
botaderos a cielo abierto; así como, un Ministerio de Medio Ambiente y Recursos
Naturales que no informó ni consultó a la población sobre un proyecto que los
impactará directamente y; por el otro, una comunidad, que exige ser informada,
consultada y que se resiste a sufrir la contaminación que, se prevé, generará un grave
impacto a la vida, a la salud y al entorno natural de la zona.

II. Conclusiones
A partir de lo anterior, se conduce a las siguientes conclusiones:

1. Que el tema del cierre de los botaderos a cielo abierto sólo ha dejado al descubierto
la ausencia de una política pública integral, en el manejo de los desechos sólidos,
misma que debe tener como base una gestión ecológica racional de los desechos, con
el objeto de mantener la calidad del medio ambiente de la tierra y, sobre todo, para
lograr un desarrollo sostenible y ecológicamente equilibrado en nuestro país.

2. Que la gestión ecológicamente racional debe asegurar la eliminación o el


aprovechamiento de los desechos producidos por métodos más seguros, pero
además, resolver la causa fundamental del problema, intentando cambiar las pautas
no sostenibles de producción y consumo, lo que supone un programa de reducción de
los desechos y apostarle al reciclaje y la reutilización de los mismos; tal como se
encuentra prescrito en el artículo 52 de la Ley del Medio Ambiente.

3. Por lo tanto, el tratamiento integral de los desechos sólidos no debe ser una función
de exclusiva competencia de las Alcaldías Municipales, ya que la problemática los
rebasa y como se ha señalado, no se pretende la simple eliminación y
aprovechamiento, sino que bajo un enfoque preventivo, se oriente a la modificación de
estilos de vida y de modalidades de producción en nuestra sociedad; lo que involucra
a todo un aparato de Estado, que debe organizarse a fin de garantizar, de forma
responsable, la vida y la salud de sus habitantes, como sujetos de su actividad.

III. Recomendaciones

En consecuencia, como Procurador para la Defensa de los Derechos Humanos, en


base a las potestades conferidas en la Constitución de la República, recomiendo:

Al Señor Presidente de la República y a la Honorable Asamblea Legislativa:

1. Adopten medidas para proceder a realizar una revisión detallada y minuciosa, así
como un mejor debate y reflexión sobre el tema del tratamiento integral de los
desechos sólidos, con el objeto que en un plazo breve, se presente a la población en
general, la política nacional de tratamiento integral de desechos sólidos; como un
primer paso para resolver, de forma armónica con el medio ambiente, la problemática
del tratamiento adecuado de los desechos sólidos en nuestro país.

2. Permitan la participación de todos los sectores en la discusión de esa política


nacional, partiendo que la información y la consulta en los temas ambientales, es clave
para la construcción de una sociedad democrática y ambientalmente sustentable.

3. En ese sentido, ajusten el cumplimiento del Decreto Legislativo 237, a un plan y un


programa nacional integral de desechos sólidos, tomando en cuenta los esfuerzos
demostrados por las Alcaldías y, de esa manera, asegurar la protección de la
población ante los posibles focos de contaminación, tanto en sus fuentes de agua,
como en el aire y tierra.

A la Honorable Corte Suprema de Justicia:

1. Que agilice la creación de la jurisdicción ambiental, por medio de una ley que
instituya los tribunales y cámaras agro-ambientales, que esté sujeta a los principios del
derecho ambiental, a efecto de que exista un verdadero acceso a la justicia de las
víctimas de la contaminación y degradación, para lograr que se deduzcan las
responsabilidades, tanto penales como civiles y se repare los daños y los perjuicios
causados.

Al Señor Ministro de Medio Ambiente y Recursos Naturales:

1. Revise los mecanismos y procedimientos que se han utilizado para la autorización


de los rellenos sanitarios, que si bien son necesarios, deben responder a estudios
previos que garanticen la vida y la salud de las personas, especialmente aquellas que
se encuentran en las zonas cercanas en donde se han autorizado los proyectos, y de
ser necesario y comprobar que aunque existan los permisos ambientales la situación
representa una potencial violación a derechos fundamentales, se proceda de forma
inmediata a revocarlos, sustentado en los principios generales de derecho
internacional del medio ambiente, de prevención del daño ambiental y el principio pro
natura, contenidos en la Ley de Medio Ambiente.

IV. Notificaciones

Notifíquese el presente posicionamiento a las siguientes autoridades por las


implicaciones en las esferas de sus competencias.

Al señor Presidente de la República, a la Honorable Asamblea Legislativa, a la


Honorable Corte Suprema de Justicia, al Ministerio de Medio Ambiente y Recursos
Naturales, a las Alcaldías Municipales, por medio de Corporación de Municipalidades
de El Salvador (COMURES).

San Salvador, 13 de septiembre de 2007.

LIC. OSCAR HUMBERTO LUNA


PROCURADOR PARA LA DEFENSA DE LOS DERECHOS HUMANOS

Fuente: Tomado de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos de El


Salvador.

Nombre Abreviado del Proyecto: Desarrollo sostenible y gestión ambiental y de los


recursos naturales

Área: Medio Ambiente

Descripción del Proyecto:


Para la consecución del objetivo de se han identificado entre AECI y la CCAD una
serie de intervenciones y líneas prioritarias, coordinadas y alineadas con las que
define el Plan ambiental para Centroamérica (PARCA 2004-2010) de la CCAD, que
precisan recursos para su implementación y en base al Plan de Acción Araucaria XXI
de la AECI. De esta forma, el Plan propuesto concentra sus acciones en el desarrollo
de las siguientes áreas y 7 líneas prioritarias: 1- Gestión integrada del ciclo del Agua;
2- Gestión de residuos sólidos; 3-cambio climático; 4- Fortalecimiento institucional; 5-
Turismo sostenible- 6- Uso sostenible de bienes y servicios ambientales; 7- Formación
y generación de capacidades. Generación de Proyectos Integrales ARAUCARIA XXI:

Proyecto Corredor del Mangle Golfo de Fonseca (El Salvador, Honduras, Nicaragua) y
apoyo a acciones del Proyecto de importancia regional zona fronteriza Costa Rica-
Nicaragua.

Objetivo General:
Promover espacios institucionales para la convergencia, coordinación y armonización
de actores y políticas públicas de Centroamérica, en áreas clave para el desarrollo y la
integración regional en materia ambiental.

Objetivos Específicos:
Contribuir a garantizar la sostenibilidad ambiental en la región, a través de la
conservación y utilización sostenible de su capital natural para mejorar la calidad de
vida de las generaciones presentes y asegurar el de las futuras.

Beneficiarios del Proyecto:


Gobiernos de los países de Centroamérica, gobiernos departamentales, municipales y
locales, sociedad civil sector público y privado, sociedad civil, gobiernos
departamentales, municipales y locales, comunidades rurales e indígenas.

Resultados del Proyecto:


Apoyo a la elaboración de la Estrategia Centroamericana de Gestión integrada de los
Recursos Hídricos y del Convenio Centroamericano del Agua; Proyecto de interés
regional Cuenca binacional Rio Paz (Guatemala-El Salvador), Desarrollo de la Alianza
por el Agua en Centroamérica. Apoyo a la estrategia centroamericana en materia de
residuos solidos, a la Implementación del sistema de la Red Centroamericana de
Gestión Integral de residuos sólidos y a una Propuesta Regional de Compras Estatales
Verdes; Apoyo a la elaboración de la Estrategia centroamericana de Cambio climático;
Acciones encaminadas a la adaptación al Cambio climático en comunidades rurales e
indígenas; armonización de la agenda intersecretarial Turismo-Ambiente, centrada en
el apoyo a las MYPIMES en temas relacionados con información de mercado y
certificación y acreditación de calidad; Proceso para promover mecanismos de
compensación por servicios ambientales, con el fin de fortalecer las estrategias
comunitarias y desarrollar un mercado a partir de la oferta que generan los
ecosistemas en toda la región; Fortalecer el marco legal, conceptual y operativo de la
gestión ambiental regional a través del apoyo a las líneas y actividades priorizadas en
el Programa Regional permanente de Política y Legislación Ambiental (PROLEGIS;
Diseño y puesta en marcha del Observatorio regional ambiental; Diseño y puesta en
marcha de un Programa de Formación en gestión ambiental y desarrollo sostenible
tendiente al fortalecimiento de las principales instituciones y organizaciones de base
encargadas de la gestión ambiental en Centroamérica y República Dominicana.

Duración:
4 años
Cooperante:
Agencia Española de Cooperación Internacional

Modalidad de Cooperación:
Cooperación Financiera no reembolsable