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Al hacer una evaluacion del grado de felicidad y de paz en el que vivimos, muchas

veces nos damos cuenta que son muy pocas las cosas o hechos que nos hacen felices y
nos dan paz. Valdría la pena, recordar cada dia, cuantas veces nos hemos reido el dia
anterior y cuantas veces hemos estado en un estado de serenidad. La gran mayoría de la
gente tiene muy pocos momentos felices y de serenidad durante el día. La mayor parte
del tiempo vive, en el mejor de los casos, sumida en la rutina diara de sus quehaceres
sin otro objetivo que cumplir la jornada. Hay tambien gente que vive resolviendo sus
problemas sumida en un ambiente de desesperación y frustración lo que se manifiesta
como personas tristes, amargadas y hasta a veces agresivas hacia los demas. Algunos
recurren a formas ilicitas para resolver sus problemas y otros deciden olvidar los
mismos recurriendo a las drogas y bebidas alcoholicas, llegando en el extremo a
autoeleminarse.

Lo que la gran mayoria de las personas desconoce o no puede aceptar es que la felicidad
y el estar en paz, es posible en cualquier circunstancia. Ambos son estado de ánimo que
dependen mucho de la manera en que encaremos nuestras vidas. Lo primordial para ello
es cultivar la creencia de que como hijos de un Dios bueno y hacedor de todo, somos
seres producto de su inmenso amor y que somos el resultado de Su necesidad de
experimentar su creación. Dios se manifiesta y experimenta su creación a través de
nosotros. El cultivar esta creencia no es otra cosa que tener FE en que todo es para bien
y que irremediablemente nuestro destino final es volver al Padre. En la cotidianidad,
debemos empezar el dia con agradecimiento anticipado por haber sido ese dia, aun
cuando todavía no se ha realizado, un dia de crecimiento personal, mejor si se
manifiesta en un crecimiento espiritual y material. De entre los dos el mas importante el
crecimiento espiritual, porque en ultima instancia el crecimiento material debe servir
para acrecentar nuestro crecimiento espiritual pues de acuerdo a la ley de Dios, no hay
nada mas sublime que compartir lo que uno tiene. Muchas veces, al exponer este
pensamiento la gente reacciona airada. “Como puedo agradecer por la vida cuando se
que a diario debo afrontar tantos y tan graves problemas como: la enfermedad, la falta
de trabajo, un litigio, las deudas, la incomprensión, etc”. Muchas veces se piensa que el
interlocutor expresa todo eso porque su realidad es diferente: “Facil es mostrarse
agradecido, cuando uno no pasa por lo mismo, o porque tiene todo lo que necesita”. Y
ese es el principal error por el cual no podemos vivir felices y en paz. Pensamos que
para ser felices debemos tener algo que nos haga felices, cuando la cosa es al reves. Yo
debo ser feliz para conseguir lo que me haga feliz, ese es el gran secreto de la vida.
Todo está a nuestra disposición solo resta desear fervientemente experimentar algo,
sentir la sensación de ya tenerlo y agradecerlo de antemano para que se manifieste.
Entonces el secreto está en: SER, HACER, TENER y no en: TENER, HACER, SER.
Muchos dicen: “Cuando tenga dinero voy a hacer una casa que me va a ser feliz”.
Cuando en realidad el camino para tener algo es primero sentir la felicidad de tenerlo,
aun cuando no se lo tenga y actuar en consecuencia manifestando agradecimiento como
si la cosa ya fuera hecha. Nuestra esencia es el amor, todo lo que queramos se va a
manifestar en el plano de los sentimientos, no en el plano material. Lo material es la
consecuencia del sentir y no al revés. Si primero somos felices por sentir que tenemos
algo, aunque no lo tengamos, lo material se hará realidad. Si vivimos ilusionados por
tener algo, lo que se hace realidad no es lo que deseamos sino que el universo lo
interpreta como que deseamos experimentar la ilusion de tener algo y no el algo.
No estamos en este mundo para experimentar tener algo sino para experimentar la
sensación que despierta el tener algo, porque en la esencia somos espiritu y energía. Y
el universo confabula para hacer que parte de la energía se manifieste en forma material
como parte necesaria para la experimentación de las sensaciones que produce lo
material en nuestro espiritu. SER, HACER, TENER