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ÍNDICE

Presentación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ...................................................................................... 7
Módulo I Pensamiento Justicialista 11
Capítulo I
La Formación del Pensamiento Justicialista en Perón ...................................................................... 19
Capítulo II
Conducción Política . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..................................................................................... 31
Capítulo III
Concepción de la Historia ............................................................................................................. 39
Capítulo IV
Modelo Filosófico y de ordenamiento Social:
Comunidad Organizada . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..................................................................................... 45
Capítulo V
Síntesis Doctrinaria: Las 20 Verdades . . . . . . ...................................................................................... 53
Módulo I Gestión de Políticas Públicas 59
Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..................................................................................... 61
La identificación y definición de problemas .................................................................................... 62
La agenda . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ...................................................................................... 64
La formulación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..................................................................................... 65
La implementación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ...................................................................................... 66
El monitoreo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .................................................................................... 68
La evaluación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ...................................................................................... 70
Bibliografía . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..................................................................................... 71
Módulo I El Modelo de Desarrollo Económico 73
Página
Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..................................................................................... 75
El contexto precedente . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ...................................................................................... 76 5

Principales características del nuevo modelo de desarrollo ................................................................. 79


Conclusiones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..................................................................................... 97
Bibliografía . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ...................................................................................... 99
Módulo I Comunicación Política 103
Elementos y claves para la aproximación a la Comunicación Política ..................................................... 105
La Comunicación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..................................................................................... 109
La Publicidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ...................................................................................... 110
Los Objetivos Políticos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..................................................................................... 111
Bibliografía . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ...................................................................................... 118
Módulo I Ciberactivismo. 121
Breve Historia de Internet . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ...................................................................................... 123
Capítulo I
De la Web 1.0 a la Web 3.0: Una revolución con prisa y sin pausas ...................................................... 127
Capítulo II
¿Qué es la Web 2.0? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..................................................................................... 131
Capítulo III
Inmigrantes digitales Vs Nativos Digitales
La migración digital, un concepto bastante ambicioso ......................................................................... 137
Capítulo IV
Ciberactivismo y cibercampañas ..................................................................................................... 147
Bibliografía ................................................................................................................................. 150

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PRESENTACIÓN
La creación del Instituto de Estudios y Formación Política GESTAR fue una decisión del Consejo
Nacional del Partido Justicialista en el marco de su proceso de reconstrucción y fortalecimiento en
todo el país, llevado cabo por el liderazgo de Néstor Kirchner.
El 7 de junio se lanzó formalmente en el Teatro El Nacional con una gran convocatoria y abriendo
enormes expectativas de representación y participación política para fortalecer la formación de
cuadros políticos. Esto no es fruto de la casualidad, a partir de las presidencias de Néstor Kirchner
y de Cristina Fernández de Kirchner, la política ha retomado centralidad y protagonismo, siendo
los partidos políticos las principales herramientas para el debate y la generación de propuestas;
necesitando para ello procesos permanentes de formación de dirigentes políticos.

En este sentido, GESTAR asume el importante desafío de ser parte de este proceso y se propone los si-
guientes objetivos:

• Modernizar y fortalecer la estructura del partido en términos organizacionales y de conducción.
• Perfeccionar las competencias políticas de los dirigentes del Partido Justicialista en todo
el territorio nacional mediante herramientas de planificación estratégica, conducción política, lide- Página
razgo y comunicación. 7
• Capacitar en los dirigentes en los diversos aspectos de la gestión pública, brindándoles
herramientas y soporte técnico permanente.
• Promover el debate político para la actualización doctrinaria y la generación de propues-
tas políticas de políticas públicas.
• Realizar investigaciones tendientes a mejorar la formación de cuadros del Partido Jus-
ticialista, generando publicaciones de amplia divulgación orientadas al perfeccionamiento de los
cuadros de conducción y la producción de conocimientos.

GESTAR lleva a cabo estos objetivos a través de la organización en 4 áreas de trabajo:


• Formación Política de dirigentes
• Formación en Políticas Públicas
• Proyecto Argentina 2020
• Cooperación y Relaciones Internacionales

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Formación Política de dirigentes
La dinámica social actual exige que los cuadros políticos se encuentren capacitados en una serie de
aspectos clave, divididos en dos principales áreas:
• Herramientas de contenido doctrinario.
• Herramientas para la militancia y el liderazgo.
En este sentido, se han estructurado cinco capacitaciones básicas para los dirigentes justicialistas:
Pensamiento Justicialista, Políticas Públicas, Modelo de Desarrollo Económico Nacional, Comu-
nicación Política, Entrenamiento de medios y Ciberactivismo, cuyos materiales de estudio forman
parte de la presente publicación.

Formación en Políticas Públicas

La acción política está orientada a la transformación social. El Partido Justicialista ha sido y es


un agente transformador de la historia de nuestro país. Esa responsabilidad hace necesario que el
partido constantemente capacite y genere equipos políticos y técnicos para continuar asumiendo
estos desafíos.
Página La complejización de las herramientas de transformación social y la aparición de nuevas tecnolo-
8 gías y herramientas de gestión implican que el partido cuente con perfiles políticos -técnicos capa-
citados (y en capacidad de capacitar), con los siguientes conocimientos:
Para ello GESTAR está desarrollando dos acciones de alto impacto: la preparación de una platafor-
ma de educación virtual para poder llegar de una manera federal a todos los dirigentes políticos que
anhelen perfeccionarse como cuados políticos; y la elaboración de un libro que recorra la gestión
de gobierno iniciado en 2003 hasta nuestros días, de una manera dinámica y enmarcada en las tres
banderas históricas del Justicialismo: la Justicia Social, la Independencia Económica y la Soberanía
Política.

Proyecto Argentina 2020

El Proyecto Argentina 2020 tiene como objetivo estudiar y proponer políticas de mediano y largo
plazo para lograr que nuestro país profundice el sendero de desarrollo con equidad iniciado en 2003.
El desafío del Proyecto Argentina 2020 es enorme. Se trata de darle forma a un conjunto de sueños
que tenemos todos los argentinos. Se busca definir los objetivos estratégicos referidos a los pilares
básicos del bienestar del pueblo y establecer el conjunto de políticas que deben ser llevadas a cabo

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para que tales objetivos se concreten.
Construir un Proyecto a partir de los sueños de todos nosotros implica, además del rigor técnico,
un esfuerzo militante. Se requiere escuchar, debatir y promover las más amplias instancias de par-
ticipación. A través del proyecto se está convocando a dirigentes políticos, militantes, intelectuales,
especialistas temáticos y expertos en políticas públicas de todo el país Para concretarlo se han de-
finido cinco ejes: 1) desarrollo humano, 2) desarrollo económico, 3) infraestructura y energía, 4)
integración regional e internacional y 5) fortalecimiento del Estado. Estos ejes se complementan
con veinte objetivos estratégicos a cumplir en el año 2020.

Cooperación y Relaciones Internacionales

El objetivo central de esta área es generar vínculos con instituciones académicas y políticas de otros
países que posean los mismos objetivos de política que el Partido Justicialista, con el fin de poder
realizar actividades y proyectos en conjunto.
Se han planteado varios objetivos para cumplir con este cometido, todos ellos orientados a generar
actividades que contribuyan al fortalecimiento de la formación y capacitación de los dirigentes del
PJ, permitiendo tener una amplitud de mirada hacia los procesos políticos que acontecen en otras
partes del mundo.

Objetivos Página
9

• Fortalecer los espacios de debate y formación en materia de política y economía interna-


cional de los dirigentes del Partido Justicialista.
• Difundir en el exterior, a través de medios escritos, audiovisuales y digitales, la doctrina
de Juan Domingo Perón.
• Llevar a cabo una activa política de vinculación con Universidades, Ministerios, Orga-
nismos Públicos, y demás entidades públicas y privadas, de manera de ofrecer a los dirigentes del
Partido Justicialista, una agenda ampliada de actividades académicas, de gestión y capacitación, en
el país y el exterior.
• Incrementar el contacto y la cooperación con los Institutos de Formación de Partidos
Políticos del exterior, afines a las ideas del Peronismo.
• Fomentar el intercambio de experiencias con Partidos Políticos de otros países, tanto a
nivel de las dirigencias, como de militantes.
• Promover la participación de dirigentes del Partido Justicialista en los diversos Congre-
sos Internacionales, así como en Procesos Electorales que se lleven a cabo en todo el mundo, espe-
cialmente en América Latina.

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MÓDULO
Pensamiento Justicialista
PRESENTACION

A 36 años del fallecimiento del general Juan Domingo Perón podemos afirmar que el peronismo
sobrevive a la ausencia de su creador expresándose como una conciencia política que -con perfiles
contradictorios- se encuentra encarnada aún en amplios sectores del pueblo argentino.
Tras sobrevivir al terrorismo de estado que la dictadura que usurpó el poder constitucional en
1976 ejerció sobre sus dirigentes y militantes; haber perdido, ganado, perdido y ganado sucesivas
elecciones presidenciales desde el regreso a la democracia en 1983; y haber recreado durante ese
proceso sus liderazgos para construir sucesivas y contradictorias mutaciones políticas; podemos
afirmar que el peronismo es una realidad política insoslayable de la Argentina: gobierna la nación
y la mayoría de las provincias y municipios; y, desde el 2003, con el liderazgo de Néstor y Cristina
Kirchner ha vuelto a posicionarse como el núcleo político que articula el frente nacional y popular
que -aliado a sectores progresistas- da batalla para que la Argentina crezca en forma continuada, al
mismo tiempo en que recupera autonomía en el marco de la globalización y mejora la distribución
interna de su riqueza.
Comprender y describir con aproximación a la verdad cual es la naturaleza del peronismo, es un
desafío pendiente adentro y afuera de la Argentina a pesar de que en los últimos años han apare-
cido diversos ensayos sobre el fenómeno. Esto ocurre porque la gran mayoría de los autores han Página

escrito sobre el peronismo dominados por el prejuicio y la descalificación que les surge de abordar 13

sus respectivos estudios desde un enfoque ideológico que es completamente externo al fenómeno
que analizan; por lo tanto en su gran mayoría niegan al peronismo su identidad propia y su origi-
nalidad en el plano del pensamiento, reduciéndolo a expresar una mera variante latinoamericana y
personalista del fenómeno nazi-fascista, o del populista, o del conservador-liberal, o del socialista-
socialdemócrata, etc., dependiendo esa interpretación de cual sea el enfoque ideológico propio de
los ensayistas; o sea, que han limitado sus análisis al uso exclusivo de las categorías de pensamiento
que están aceptadas por la sociología europea-norteamericana, dejando de lado cualquier esfuerzo
por registrar y penetrar la forma de pensar, de conducir y de organizar que creó y desarrolló Perón
desde estas latitudes, considerando a priori que su pensamiento carece de identidad y profundidad.
Siguiendo un molde diferente, este ensayo procura asomarse a la conciencia política que el peronis-
mo aún encarna en importantes sectores del pueblo argentino, tratando de identificar las categorías
que usó Perón para pensar la realidad y actuar sobre ella, reconociendo que él fue el creador de un
pensamiento original y distintivo, es decir, diferente a otros, al que le dio un nombre propio: justicialismo.
Guiado por esa forma justicialista de pensar la realidad y de abordar su transformación, entre 1943
y 1955 Perón lideró la construcción de una Argentina industrial con justicia social que llegó a dis-

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tinguirse en el mundo por la gran autonomía que alcanzó y la fuerte integración social que logró.
Ese modelo de Argentina industrial que creó un fuerte mercado interno y una extendida clase me-
dia logró sobrevivir al intento de destrucción que encaró la dictadura que asaltó el poder constitu-
cional en 1955; por ello, pese a la proscripción de Perón y del peronismo y la inestabilidad institu-
cional que esto produjo durante 18 años, el modelo económico y social dejado por Perón continuó
dando frutos positivos para el bienestar de los argentinos hasta su regreso a la Patria y al gobierno
en 1973. Pero esa Argentina industrial con integración social que dejó funcionando Perón al mo-
mento de su fallecimiento en 1974 no logró sobrevivir al nuevo plan de destrucción del poder
nacional que encaró la nueva dictadura que asaltó el poder constitucional en 1976. Esto ocurrió
porque –extinguido el liderazgo de Perón- entró en crisis el frente nacional y popular; y la dictadura
aprovechó esta situación de vacío político para neutralizar cualquier intento de resistencia popular,
aplicando para ello un método represivo nuevo: el terrorismo de estado.
Se crearon de esta manera las condiciones políticas que permitieron imponer por la fuerza un plan
estructural y sistemático destinado a desindustrializar y a desintegrar socialmente a la Argentina
con el objetivo de destruir su autonomía. ¿Para qué? Para volver a insertarla como mera exportado-
ra de materias primas en la división internacional del trabajo; y convertirla en receptora de capitales
especulativos provenientes del sistema financiero especulativo global que empezaba a pergeñarse
por entonces desde la Trilateral Comission; la logia que fundó en 1973 el banquero David Rocke-
feller al efecto de articular a las elites controlantes del poder en Estados Unidos, Europa Occidental
Página y Japón en un plan común de dominio mundial.
14 Así, con la acción terrorista que emprendieron los grupos de tareas de la dictadura contra la diri-
gencia y la militancia política y social; y la acción desarticuladora de la industria nacional y del teji-
do social que realizó el ministro de economía e ideólogo de la dictadura, José Alfredo Martínez de
Hoz, se crearon las condiciones políticas que permitieron poner en marcha en la Argentina un ciclo
económico y social de matriz neoliberal que, con matices, lamentablemente, se prolongó también
bajo los gobiernos constitucionales iniciados en 1983.
Este largo ciclo económico y social –que se caracterizó por el predominio de lo financiero sobre
lo productivo, de la importación de bienes industriales sobre la producción interna de los mis-
mos, de los derechos del capital sobre los derechos del trabajo, y del mercado sobre la regulación
del estado- entró en crisis finalmente en el 2001 y su estallido fue traumático. Terminó con alta
desocupación y marginación social, deuda externa impagable, fuga masiva de capitales, corralito
financiero, represión y estado de sitio; generando como respuesta la rebelión popular del 19 y 20
de Diciembre que puso fin, en forma anticipada, dentro del orden constitucional, al gobierno del
presidente Fernando De la Rúa.
La Argentina que emergió de la crisis del 2001 era una democracia política fortalecida; pero con
su tejido económico y social destruido. Era una Argentina que había sido pensada y organizada

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desde afuera hacia adentro por la elite cívico-militar nacional que asociada al poder financiero
internacional asaltó el poder en 1976: una Argentina satelizada, desindustrializada y desintegrada
socialmente que cargaba, además, con las heridas no cicatrizadas del terrorismo de estado.
La Argentina industrial con integración social que fuera pensada y organizada por Perón desde
adentro hacia afuera y que nos fue arrebatada en 1976, está aún en la memoria colectiva de amplios
sectores del pueblo argentino y es añorada por las generaciones que pudieron disfrutarla y, a la
distancia, revalorarla. Esa Argentina es hoy un paradigma histórico de referencia para el proyecto
de reconstrucción nacional que desde el 2003 han asumido los gobiernos de Néstor y Cristina Kir-
chner; proyecto que está nuevamente pensado y organizado desde adentro hacia afuera y recoge
el mandato de regeneración de la voluntad nacional de poder que dejó como sustrato implícito la
rebelión popular del 2001.
En esta nueva etapa de la Argentina ese liderazgo del peronismo y del frente nacional y popular está
promoviendo un proceso de renovación de sus estructuras políticas; impulsa para ello elecciones
internas, abiertas, obligatorias y simultáneas en todos los partidos, proceso que asigna un lugar des-
tacado a la formación ideológica y política de los dirigentes, cuadros y militantes. En este contexto
el Consejo Nacional del Partido Justicialista tomó la decisión de crear GESTAR, un instituto de
estudios y formación política para dirigentes, cuadros y militantes que actuará guiado por un lema:
Mejores dirigentes, más justicia social.
GESTAR encarará el proceso de formación política recuperando el pensamiento justicialista crea-
do por Perón, sacándolo del ocultamiento al que lo han sometido las elites antinacionales del pen- Página

samiento y la cultura; y lo hará conocer en forma sintética y sistemática a las nuevas generaciones 15

de dirigentes, cuadros y militantes que buscan formarse en el pensamiento nacional y popular y en


el progresista. Esto adquiere un valor estratégico en esta etapa política de la Argentina. ¿Por qué?
Porque la actual generación gobernante es la última portadora de la memoria histórica nacional y
popular, ya que es la última que se formó y militó abrevando en una matriz de pensamiento nacio-
nal y popular, en el mismo tiempo histórico en que vivió Perón. ¿Qué importancia tiene esto para
el futuro? Toda, porque en la próxima elección interna del Partido Justicialista se decidirá, inexora-
blemente, cual será el perfil ideológico futuro del peronismo.

Es decir, en la elección interna se resolverá:


Si el peronismo sobrevive y se reafirma como encarnación de una voluntad de poder que es na-
cional y popular pero que busca sumar a sectores progresistas a un frente que tiene como norte,
seguir bregando por una Argentina autónoma, industrial y con justicia social en el marco de la
globalización; y es por ello una Argentina que apuesta a organizar un MERCOSUR y una Unión de
Naciones Suramericanas sólidamente integrados y con poder de protagonismo mundial.
O si, por el contrario, el peronismo se desnaturaliza corporizando nuevamente una máscara seudo-

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popular que encubre una conversión al neoliberalismo que acepta y convalida resignadamente que
la Argentina satelizada, mera exportadora de materias primas, receptora de capitales especulativos
y desintegrada socialmente que quiere la elite liberal aliada al sistema financiero especulativo glo-
bal, es la única Argentina a la que podemos aspirar en el marco de la globalización; y es por ello una
Argentina que sabotea la organización del MERCOSUR y de la UNASUR privilegiando acuerdos
de libre comercio con potencias del hemisferio norte.
Este ensayo es el texto que el Área de Formación Política de Dirigentes de GESTAR utilizará en el
Programa de Formación de Jóvenes Dirigentes, en el Módulo: El Pensamiento Justicialista creado
por el General Perón, destinado a dirigentes y militantes peronistas jóvenes de toda la Argentina.
Este primer curso será una introducción sencilla y sintética al pensamiento creado por Perón, y será
un aporte al intenso debate ideológico y político que se avecina y que marcará la elección interna
del PJ. En ese sentido aspira a ser una herramienta disponible para la formación de las nuevas ge-
neraciones de dirigentes, cuadros y militantes que buscan abrevar en la diversidad del pensamiento
nacional y popular y del pensamiento progresista.
Este módulo recrea la forma dinámica en que Perón fue construyendo su pensamiento a lo largo
de su vida y como fue asumiendo una forma original de conducir y de organizar; primero durante
su carrera militar, luego durante su gestión de gobierno y, por último, en el exilio hasta su retorno
y muerte en la Patria.
¿Cuáles son las categorías que este ensayo identifica como distintivas en el pensamiento justicialista
Página
de Perón, porque son las que le dan carácter original; es decir, las categorías que lo hacen diferente
16
a otros pensamientos conocidos y que le otorgan vigencia a comienzos del Siglo XXI. En principio
son tres. Hay más, pero a los efectos de definir una introducción que sirva para una comprensión
general, conforman una síntesis adecuada.
La primera categoría es el concepto de conducción política, el que tiene un valor central en la cons-
trucción formal del pensamiento de Perón, manejando definiciones tales como “teoría”, “doctrina” y
“formas de ejecución”, entre otras.
La segunda es la concepción de la historia que tiene y expone Perón, donde la noción de “evolu-
ción” es central y contiene a la de “revolución”.
Y la tercera es el modelo filosófico y de ordenamiento social que propone Perón: una “comunidad
organizada”, concebida como “equilibrio y armonía” entre los derechos del “individuo” y de la “co-
munidad”, y entre las necesidades “materiales” y “espirituales” de las personas y de los pueblos.
La exposición sintética de los conceptos que están incluidos en cada una de estas tres categorías
mencionadas hace posible un abordaje a la originalidad distintiva del pensamiento justicialista, en
forma desagregada y ordenada, facilitando de esta manera la comprensión integral de su propia ló-
gica, la que está sintetizada en las “20 Verdades” del peronismo que se transcriben al final como cierre.

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CAPÍTULO I
La Formación del Pensamiento
Justicialista en Perón
El pensamiento justicialista es una creación de Juan Domingo Perón. Para entender cómo llegó él a la for-
mulación del mismo, es necesario hacer un breve repaso de su vida y cómo fue su formación intelectual.
La historia oficial indica que Perón nació en la Provincia de Buenos Aires, en Lobos, en 1895; pero
la extraoficial afirma que en realidad vino a este mundo en la localidad vecina de Roque Pérez, dos
años antes, y que fue inscripto después, cuando sus padres Mario Tomás Perón y Juana Sosa –ella
de sangre tehuelche- se casaron finalmente. Más allá de esta polémica histórica, lo absolutamente
cierto es que el pequeño Juan Domingo, tras pasar sus primeros años en la campiña bonaerense se
trasladó a la estepa chubutense con sus padres y su hermano mayor Mario, hasta que finalmente
ambos niños pasaron a vivir en Buenos Aires, al cuidado de la abuela paterna, Dominga Dutey;
viuda de Tomás Liberato Perón, un reputado médico porteño que se involucró y prestigió en la
campaña sanitaria contra la fiebre amarilla, y que también fue senador mitrista.
A partir de ese momento el pequeño Juan Domingo -que es quién nos interesa en el análisis- cursó
la escuela primaria en el Colegio Internacional de Olivos y los primeros años del secundario en el
Colegio Internacional Politécnico de Buenos Aires, hasta que finalmente ingresó al Colegio Mili-
tar de la Nación en 1910. Antes de optar por la beca que le gestionó su abuela Dominga y que le
permitió ingresar a la carrera militar, su vocación se había inclinado por la medicina y la ingeniería,
carreras universitarias a las que tuvo que desistir por las limitaciones económicas que tenía por
entonces su padre.
Con la tutoría de la familia paterna, vinculada al poder, Juan Domingo Perón pudo acceder así,
no sin dificultades, a la instrucción y formación cultural que recibían los hijos de familias perte- Página
21
necientes a la clase media porteña de principios del Siglo XX: una educación clásica, compuesta
por una base religiosa católica y una instrucción derivada de la cultura greco-romana-cristiana
europea. En tanto que de su madre, portadora de la cultura original americana, heredó ese apego a
la tierra y esa manera de ser sencillo, humilde y digno en el trato que caracteriza a su raza.
Su instrucción infantil en el campo bonaerense, en la dura Patagonia y en Buenos Aires, estuvo
vinculada a la lectura. “El Nuevo Testamento”, “El Martín Fierro”, “Las Cartas de Lord Chesterfield
a su Hijo Lord Carnavon”, la “Historia Universal” de Cesar Cantú y “Vidas Paralelas de Grandes
Hombres de Grecia y Roma” de Plutarco, fueron algunos de los libros que, por estímulo paterno,
aportaron a su formación.
Ya incorporado al ejército, el joven oficial Perón logró desarrollar su intelecto y su iniciativa por
encima de la media de sus camaradas. Ejemplo de ello es que en 1914, en su primer destino como
subteniente en el Regimiento 12 de Infantería de Paraná, Entre Ríos, organizó para los soldados
que quedaban de franco en el cuartel representaciones teatrales, llegando a escribir a tal efecto una
obra titulada “Silvino Abrojo”; así como un “Boxing Club” para canalizar en el deporte la energía
de los reclutas. Iniciativas que están fuera de lo común en el mundo militar de hoy, mucho más
aún en el de entonces.

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Sabemos también que el teniente Perón fue enviado al mando de tropas a restablecer el orden so-
cial quebrado por rebeliones obreras en las localidades santafecinas de Villa Guillermina, en 1916,
y de San Cristóbal en 1919; y que en ambos casos cumplió exitosamente su misión mediando in-
tuitivamente entre patrones y huelguistas, sin utilizar la represión. Se diferenció así de la forma de
proceder que tuvieron otros oficiales del ejército que, en circunstancias similares, actuaron violen-
tamente ante conflictos obreros en la Patagonia y en los Talleres Vasena de Buenos Aires. Rompió
así nuevamente, con esta conducta, el molde de comportamiento medio de la institución militar.
Estos antecedentes llevaron a que el oficial Perón fuera considerado parte de los intelectuales del
ejército, una minoría entre una mayoría de troperos. Así fue sucesivamente distinguido por sus
superiores con tareas educativas y formativas dentro de la fuerza: Escuela de Suboficiales “Sargen-
to Cabral” en 1920, Escuela Superior de Guerra en 1930 y Centro de Instrucción de Tropas de
Montaña en 1941; con misiones políticas: Comisión de Límites Internacionales en 1931, Informe
Sobre la Patagonia en 1935, Agregado Militar y Aeronáutico en Chile en 1936 y Misión a Europa
en 1938; y destinos ejecutivos vinculados a la conducción estratégica: Secretario Privado del Mi-
nistro de Guerra en 1930, Ayudante de Campo del Ministro de Guerra en 1934; y Jefe de la Oficina
del Ministro de Guerra en 1943.
Como huella de su paso por estas distintas misiones, el oficial Perón dejó escritos, la mayoría de
ellos editados por el ejército. Cada uno de estos textos fue primero una clase sistemática, una char-
la, o una conferencia. De este proceso Perón construyó un método del desarrollo de las ideas que
Página le fue de extrema utilidad cuando abrazó el liderazgo político. Aprendió a hablar como escribía y a
22
escribir como hablaba, explicándose con frases directas y sencillas, de fácil comprensión para los
suboficiales y oficiales, sintetizando sus ideas en consignas casi publicitarias. Como prueba de esta
singularidad de Perón, tenemos que al final de su vida en la década de los ‘70, en charlas coloquia-
les e improvisadas se citaba a él mismo en conceptos generados en la década de los ‘40/50, repi-
tiéndolos casi sin alteraciones formales. Desarrolló, según sus propias palabras, un “pragmatismo
didáctico” partiendo de “lo particular a lo general y de lo concreto a lo abstracto” para explicar los
hechos y formular sus teorías.
Algunos de los textos que Perón alumbró antes de incursionar en la acción política fueron: “Moral
Militar”, “Higiene Militar”, “Apuntes de Historia Militar”, “Campaña del Alto Perú 1812-14”, “El
Frente Oriental en la Guerra de 1914”, “La Guerra Ruso-Japonesa”, “Toponimia Patagónica de la
Etimología Araucana”, “La idea Estratégica y la Idea Operativa de San Martín en la Campaña de los
Andes”, “La Patagonia, Pasado, Presente y Porvenir” y “Las Operaciones en 1870: Guerra Franco-
Prusiana”, entre otros.
Esta breve reseña de la carrera militar y de la producción intelectual de Perón, permiten compren-
der que en 1945, a los 50 años de edad y con el grado de coronel, no era un improvisado, ni uno
más dentro del ejército. Estaba en la plenitud de su vida útil y con ideas sobre que hacer más allá de

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la profesión militar, si se daban las circunstancias.
La doctrina social de la Iglesia Católica fue el primer y principal pensamiento sistemático que ali-
mentó en Perón el nacimiento de una reflexión política y social, más allá de lo estrictamente militar.
Esto es lógico, tratándose de un oficial preocupado en la década de los años ‘30/40 por la evolución
de la soberanía de su país, y por la crisis política y social que la afectaba en su estabilidad interna.
En efecto, la encíclica “Rerum Novarum” del Papa León XIII dada a conocer en 1891, sentó las ba-
ses de la doctrina social del cristianismo. En la misma se criticaron las miserias sociales que exhibía
el triunfante capitalismo liberal, que por entonces transitaba su primera revolución industrial; al
tiempo que se defendía la legitimidad de la sindicalización obrera y de la lucha de los trabajadores
por mejores condiciones de trabajo, pero desde una óptica diferente y alternativa a la planteada por
Carlos Marx y su teoría comunista fundada en la “lucha de clases”, contraria a la propiedad privada
de los medios de producción y negadora de la existencia de Dios.
Con esta encíclica, la Iglesia Católica creó a principios del siglo XX el espacio para el desarrollo de
un pensamiento de “integración social” que tomó distancia, tanto del modelo capitalista liberal sin
protección de los derechos de los trabajadores, como del modelo marxista propuesto para sustituir-
lo. Este pensamiento de integración social de la “Rerum Novarum” fue retomado y profundizado en
1931 por la encíclica “Quadragésimo Annus” del Papa Pío XI. En ella se ratificó esta concepción re-
formista cristiana como solución no-comunista de la crisis mundial que estalló en 1929 y que puso
en duda la viabilidad del capitalismo liberal, que transitaba ya por su segunda revolución industrial.
En 1941 la doctrina social cristiana tuvo una nueva actualización en oportunidad del radiomen- Página
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saje “La Solennita de Pentecoste” pronunciado por el Papa Pío XII, en el momento más álgido de
la Segunda Guerra Mundial; conflicto que involucró, en alianzas cruzadas, al régimen comunista
soviético con los gobiernos reformistas del capitalismo pensados como solución no-comunista: el
nacionalsocialismo alemán, el fascismo italiano y el keynesianismo anglo-norteamericano.
Debe recordarse asimismo que el cardenal Paccelli, Secretario de Estado del Vaticano y después Papa
Pío XII, había presidido el importantísimo Congreso Eucarístico Internacional que se había realizado
en Buenos Aires en 1935; y que Perón, por entonces mayor, revistaba en el Ministerio de Guerra.
El pensamiento político de Perón, ubicado según él como una “tercera posición filosófica” entre el
capitalismo no reformado socialmente y el comunismo, reconoce su origen histórico en las formu-
laciones marco de la “Rerum Novarum”; y la noción de “justicia social”, que Perón adoptó como
central a su ideario que llamó “justicialista”, fue introducida al mundo político por los referidos
documentos papales dados a luz en los años ‘30/40.
La misión militar a Europa 1938/40, desarrollada con base en Italia, tuvo también su influencia en
Perón. Desde allí tomó contacto práctico con los modelos europeos reformistas del capitalismo, los
vio operar en la realidad, con sus virtudes y sus defectos. Allí observó en forma directa un fenóme-
no político nuevo que lo marcó definitivamente: el liderazgo de base popular construido como una

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relación directa del conductor con el pueblo, por encima de las estructuras orgánicas militantes.
También se acercó a una materia necesaria para cualquier gobernante: la economía. Hizo al res-
pecto algunos cursos en la Universidad de Milán, ampliando así su horizonte intelectual. También
percibió en el escenario europeo el drama y el peligro de la guerra inminente y le surgió la inquietud
de preparar a la Argentina para absorber la realidad de ese conflicto con el menor perjuicio posi-
ble. Vinculada a esta última preocupación aparece el otro aporte central a la formación de Perón:
la doctrina militar, que en su evolución después de la Primera Guerra Mundial y en el inicio de la
Segunda, concebía a la defensa nacional como una tarea de la “nación en armas” y no como una
mera cuestión de las fuerzas armadas. Tal pensamiento fue expuesto en 1931 por el mayor Perón en
“Apuntes de Historia de Militar” y en 1944 fue desarrollado ya como aplicación al presente y futuro
argentino por el coronel Perón, Secretario de Trabajo y Previsión, Ministro de Guerra y Vicepresi-
dente, al hablar sobre el “Significado de la Defensa Nacional desde el Punto de Vista Militar” en la
Universidad de La Plata, donde fundamenta la creación del Consejo Nacional de Posguerra.
Tenemos así que en la primera etapa de la revolución militar del 4 de junio de 1943, la de la crea-
ción de la logia militar secreta G.O.U. que organizó el golpe de estado, el discurso de Perón no se
diferenció demasiado del pensamiento militar clásico de los demás oficiales: la nación, el orden, la
religión, la moral, etc. Pero en el tránsito de militar a político que comenzó a recorrer a partir de que
asumió en diciembre de ese año la Secretaría de Trabajo y Previsión, y comenzó desde allí a actuar
para hacer realidad los derechos laborales de los trabajadores, se registró un cambio en su discurso.
Página Al efecto de justificar su conducta rupturista con el orden establecido, Perón comenzó a utilizar
24 una muletilla: “Como Alejandro Magno, yo ocupo el terreno, después mis abogados dirán porqué”;
pero, a diferencia del héroe macedonio, él se asumió como su propio abogado, construyendo él
mismo en forma progresiva una teoría explicativa de su acción. El fue explicándose a sí mismo y
explicándose a sus seguidores, conformando con el paso de los años un pensamiento que llegó a ser
orgánico y enriqueció hasta el último día de su vida.
En efecto, el pensamiento social: la defensa de un rol activo de los sindicatos en la sociedad y la
necesidad de reformar las relaciones laborales en beneficio de los trabajadores para equilibrar el
poder de los empresarios, la importancia de implementar la ayuda social a los más postergados,
etc, se hicieron notar en su pensamiento a medida que su acción desde la Secretaría de Trabajo y
Previsión fue tomando peso y le fue exigiendo definiciones; y, recíprocamente, fue recibiendo a su
vez de los trabajadores sindicalizados respuestas políticas que lo estimularon a seguir adelante con
su cruzada social; a pesar de que por esa acción él sabía que marchaba a un conflicto cierto con el
pensamiento militar clásico del resto de sus camaradas.
Este conflicto estalló finalmente el 9 de octubre de 1945. Perón tuvo que renunciar el 10 a todos
los cargos que ejercía en el gobierno militar, y el 13 fue arrestado en la isla Martín García. Su regre-
so al poder ocurrió, únicamente, porque el 17 se produjo una reacción masiva de los trabajadores

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que -beneficiados por su política social y desbordando a sus propios dirigentes- abandonaron sus
puestos de trabajo y ganaron la calle ese día y convergieron sobre la Plaza de Mayo, a la que ocu-
paron pidiendo por él. Este acto de lealtad que mostraron los trabajadores para con el funcionario
que había gestionado a favor de sus intereses, marcó definitivamente el destino de Perón e influyó,
también definitivamente, en la consolidación de su pensamiento político y social reformista no-
comunista del capitalismo liberal.
Después del 17 de Octubre de 1945 vino el triunfo electoral del 24 de febrero de 1946 que puso
a Perón en la presidencia constitucional; desafío que le reclamó respuestas integradoras, equili-
bradas y permanentes de los intereses contrapuestos y complementarios del capital, del trabajo y
del estado. Así en sus discursos y conferencias cotidianas fue dando forma, progresivamente, a sus
teorías sobre el rol del “gobierno”, del “estado” y del “pueblo organizado” en la conformación de la
nación; entendiéndola él como una “comunidad organizada” con “soberanía política”, “indepen-
dencia económica” y “justicia social”, en la cual, el esfuerzo por conseguir la “grandeza de la nación”
es inseparable del esfuerzo por lograr la “felicidad del pueblo”.
Esta manera diferente de pensar y resolver los problemas, reformista del “capitalismo salvaje” como
se lo denomina actualmente, pero que rechaza también la solución comunista, adoptó en 1947, por
decisión de Perón, un nombre propio: Justicialismo.
En 1949, en oportunidad de realizarse un Congreso Nacional e Internacional de Filosofía en Men-
doza, Perón expuso en su conferencia de clausura los fundamentos profundos de su visión. La
misma, editada como libro bajo el título “La Comunidad Organizada”, fue reivindicada por él hasta Página
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el último día de su vida como el texto que explica la ideología y la teoría filosófica que sustenta la
concepción política, económica, social y cultural justicialista.
Ese mismo año se reformó la Constitución Nacional y los principios justicialistas fueron incorpo-
rados a la misma.
El 17 de Octubre de 1950 Perón sintetizó la “doctrina justicialista” en “20 Verdades”, que leyó ante
el pueblo reunido en la Plaza de Mayo.
De igual manera, el desafío de organizar una fuerza política y electoral reunida en poco tiempo en
torno a él, exigió a Perón la formulación de una teoría de la “conducción política” y de la “organi-
zación política”. Recreando sus conocimientos de “conducción militar” y de “organización militar”,
realizó una adaptación original y exitosa de estos principios, dando vida al “movimiento peronista”
como una organización política y social basada en “tres ramas”: la “masculina”, la “femenina” y la
“sindical”. La teoría de esta manera original de encarar la acción política y social la expuso Perón en
sucesivas conferencias en la Escuela Superior Peronista en 1951, y hoy se encuentra sistematizada
en su libro “Conducción Política”.
Otra vertiente en la formación de Perón debe rastrearse en su frustrada vocación intelectual juvenil
que lo llevó a encarar un aprendizaje autodidacta de materias afines a la medicina y la botánica, a

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las cuales dedicó muchas horas de lectura a lo largo de su vida. De allí recibirán inspiración algunas
de sus ideas referidas a considerar a la comunidad como un “organismo vivo” y con “personalidad
social”; y a la organización política y social como un cuerpo que se mantiene sano y en equilibrio
por la acción de los “anticuerpos”. Otro ejemplo de su inquietud por la ampliación del horizonte de
sus conocimientos estuvo dado por el hecho de que, siendo presidente, se hizo tiempo para tomar
clases sobre energía nuclear con los científicos alemanes que en 1948 iniciaron el desarrollo del Plan
Atómico Argentino.
En el proceso fundacional del pensamiento justicialista es imprescindible hacer referencia, tam-
bién, al importantísimo papel desempeñado por Eva Perón en ese sentido. Ella conoció a Perón
cuando tenía apenas 25 años de edad y portaba una educación formal limitada por su origen pobre
y por la necesidad de trabajar desde muy joven. No obstante eso, por su identificación con Perón,
por su capacidad de aprendizaje y de desarrollo personal y por su vocación por hacer y explicar lo
que hacía por ayudar al hombre que amaba, Evita se transformó rápidamente en la principal discí-
pula de Perón y en la “predicadora” más importante de su pensamiento. Pero ella no fue solo una
receptora y repetidora mecánica del pensamiento de Perón, sino que, difundiendo ese pensamiento
lo enriqueció con el aporte distintivo de su inteligencia emocional femenina y su sentimiento de
amor sincero por Perón y por el pueblo.
En 1950 Evita editó “La Razón de Mi Vida”, un libro donde sintetizó toda su experiencia de 6 años
en la acción social, expuso su visión del proceso de transformación justicialista y contó como era
Página su relación con Perón y con el pueblo. Allí ella reveló que Perón dedicaba muchas horas del tiempo
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que estaban juntos a educarla y formarla en su visión de la historia, en explicarle su filosofía sobre
la conducción y la política y que, en el diálogo, él construía permanentemente su concepción y su
teoría abordando soluciones generales a los problemas concretos individuales que ella recogía del
contacto que tenía cotidianamente con el pueblo necesitado.
Otro aporte de Eva Perón a la sistematización del pensamiento justicialista recogiendo sus largas
charlas personales con Perón está perpetuado en “Historia del Peronismo”, libro editado como sín-
tesis de sus conferencias en la Escuela Superior Peronista en 1951.
Ya en el exilio, después de 1955, Perón continuó “actualizando la doctrina justicialista a la evolu-
ción de los tiempos” según sus propias palabras. Instalado en Madrid a partir de 1960, con muy
bajo perfil público pero estando cerca del escenario principal de los acontecimientos, pudo seguir
el proceso de recuperación de Europa Occidental y el desarrollo de la Guerra Fría entre Estados
Unidos y sus aliados y la Unión Soviética y los suyos. Y, en este contexto, pudo observar la forma-
ción progresiva de un Primer Mundo capitalista, imperialista, desarrollado y reformado socialmen-
te; de un Segundo Mundo comunista, también imperialista y desarrollado; y de un Tercer Mundo,
capitalista o socialista, subdesarrollado y dependiente.
Durante los 18 años que estuvo fuera de la Argentina, muñido de sus ideas políticas, Perón condujo

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a la distancia el movimiento justicialista sorteando con éxito las diferentes y sucesivas acciones
dirigidas a su destrucción. En ese largo ostracismo Perón puso a prueba la validez estratégica de su
pensamiento, el que superó la prueba del paso del tiempo y de la evolución de los acontecimientos.
Es precisamente porque el mundo evolucionó en el sentido que Perón lo preveía, es que él pudo
volver a la Argentina para ser solución a los problemas de su Patria. En caso contrario, el “tirano
prófugo” según la calificación de sus enemigos, habría sido sepultado en el desván de la historia.
Durante ese tiempo pudo comprobar sus aciertos estratégicos desde el punto de vista del pensa-
miento. Observó así el avance irreversible del proceso de integración económica de Europa Occi-
dental, dirigido en el mismo sentido que el proceso de unión propuesto por él al Brasil de Getulio
Vargas y al Chile del general Ibáñez en 1950, pero que no pudo prosperar entonces por la oposición
de Estados Unidos. También constató la consolidación de la reforma keynesiana del capitalismo
en el Primer Mundo, encaminada en el mismo sentido que las suyas en la Argentina, cambio que
produjo en América del Norte, Europa Occidental y Japón la “sociedad de consumo” capitalista y el
“estado de bienestar”, que neutralizó al comunismo en ese espacio geopolítico, por eso mismo.
También pudo reflexionar sobre sus errores tácticos en relación con la oposición política. Allí re-
valoró la importancia que los mecanismos de la “democracia política” formal tienen para llegar
a un verdadera “democracia social”, subestimados por él durante el ejercicio del gobierno. De la
convivencia democrática europea de posguerra recuperó la noción de “unidad nacional” más allá
de las ideologías y de la competencia entre fuerzas políticas; así como la necesidad de concretar una
verdadera pacificación nacional que permita la “lucha por la idea”, colocando a la violencia y a la ac- Página
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ción directa como herramientas ilegítimas para dirimir la hegemonía en la democracia. Sintetizado
con sus palabras: la idea de la “democracia integrada” que propuso a sus adversarios en 1972 y que
está en la base del proceso de reconstrucción democrática de la Argentina iniciado en 1983. Como
expresión de esto, en 1973 Perón actualizó las “20 Verdades”, cambiando la Sexta que rezaba: “Para
un peronista no puede haber nada mejor que otro peronista”; por la sentencia: “Para un argentino
no debe haber nada mejor que otro argentino”.
Reafirmado Perón durante su exilio en su visión de la historia, entendida por él como una “evo-
lución” que lleva a un “sucesivo proceso de integración del hombre a espacios cada vez mayores”,
siguió de cerca los procesos de gestación de políticas mundiales. Tenemos así que fue el primer
dirigente latinoamericano interesado en la “ecología”, e integró este pensamiento a la concepción
justicialista. Esto ocurrió en 1972, cuando Perón dio a conocer su “Mensaje a los Pueblos y Gobier-
nos del Mundo” con motivo de realizarse en Estocolmo, Suecia, la Primera Conferencia Mundial
sobre el Medio Ambiente con el auspicio de las Naciones Unidas.
Regresado su Patria, reivindicado ante la historia con el ejercicio de su tercer mandato presidencial
constitucional en 1973, Perón se preocupó en darle forma a la “actualización de la doctrina justi-
cialista”. En esa línea de trabajo, el 1º de Mayo de 1974 anunció ante el Congreso de la Nación su

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intención de propulsar una reforma de la Constitución Nacional consensuada con todos los par-
tidos políticos. A su entender, esta reforma debía ser el resultado institucional de un debate sobre
el “Proyecto Nacional” de la Argentina, donde cada corriente política, económica, social y cultural
debía expresar su particular visión de la nación que quería. Con su fallecimiento el 1º de julio de
ese año, este proyecto final de Perón quedó trunco. No obstante, existe editado en forma no ofi-
cial, con el título “Modelo Argentino para el Proyecto Nacional”, el documento en el que trabajaba
Perón con la intención de presentarlo ante el debate nacional como su visión más actualizada de la
Argentina y de su futuro.

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CAPÍTULO II
Conducción Política
El concepto de “conducción política” fue adaptado por Perón del pensamiento militar, fuente de
ideas generalmente desconocida y despreciada por el mundo político y académico civil, ya que este
sector ha entendido a la política como una cuestión meramente ideológica, restándole toda impor-
tancia al estudio de metodologías para la toma acertada de decisiones.
Perón se inspiró en la conducción militar, pero la adaptó a la realidad de la vida política. El señala
entonces que el oficial recibe un “reglamento” y una fuerza encuadrada y uniformada y lo que debe
hacer es “mandar”; pero que, en cambio, el político debe conquistar la voluntad de sus seguidores,
tratando de organizarlos tras una “idea” que él mismo debe construir. Por ello en política, para él,
hay que “persuadir” y no mandar.
La conducción política, tal como la entiende Perón, no es una “ciencia”. Para él se trata de un “arte”
guiado por “principios científicos”, que son la parte inerte del arte, la que se puede aprender; pero
donde lo vital es el “artista”, el dirigente que toma las decisiones, el que tendrá mayor o menor éxito
según cual sea su conocimiento de los principios, por un lado; y de su talento natural para ejecutar,
por el otro. A este talento natural él lo llama el “Oleo Sagrado de Samuel”.
Resaltando la importancia de la creación en el conductor político, él pone el ejemplo de lo que
ocurre en las artes plásticas: “manejando la técnica se puede hacer una escultura, pero un ‘David’
solo será obra de un Miguel Ángel”. Por tal razón, para Perón “la acción está por sobre la concep-
ción”, porque se resuelve siempre a partir de situaciones concretas y siempre cambiantes, usando
el “criterio” para aplicar creativamente los principios teóricos que se conocen. Citando a Napoleón
Bonaparte sintetiza: “la conducción es un arte sencillo, todo de ejecución”; y agrega: “en política no Página

se conduce el orden, se conduce el desorden”. 33

El ejercicio de la conducción es, para Perón, la “imposición de la voluntad propia sobre la del adver-
sario”, y esto se logra, según él, dirigiendo acertadamente una “fuerza política” en el “espacio” y en
el “tiempo”, con una “estrategia” y numerosas “tácticas”, manejando “información” sobre el conten-
diente, el “secreto” sobre los planes propios y la “sorpresa” en la toma de decisiones.
El éxito, para él, no es fruto del azar, sino que “se concibe, se prepara, se organiza, se realiza y se
explota”. Completando la explicación del fenómeno, puntualiza que, en el proceso de decidir se
debe seguir la siguiente lógica: “ver, base para apreciar; apreciar, base para resolver; resolver, base
para actuar”.
La estrategia es para él, “el plan de acción para toda la fuerza, en todo el espacio y en todo el tiempo”,
en tanto que las tácticas son “planes parciales de fuerza, espacio y tiempo vinculados al desarrollo
de la estrategia”. Existe, en este contexto, una “conducción estratégica” a cargo del “jefe del movi-
miento político” y varias “conducciones tácticas” ejercidas por los “dirigentes y cuadros de conduc-
ción y encuadramiento”.
Otros principios que Perón señala como imprescindibles para tener éxito en la conducción política
son: la “iniciativa”, el “centro de gravedad de la batalla”, la “economía de fuerzas” y la “continuidad

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del esfuerzo”. Los mismos están íntimamente relacionados porque, imponer la iniciativa al adversa-
rio significa “obligarlo a responder en los términos que nos benefician”, evitando tener que contes-
tar en los términos que lo favorecen; centro de gravedad de la batalla quiere decir, “elegir un espacio
de confrontación” que permita que nuestras fortalezas propias compitan con las debilidades del
otro; economía de fuerzas implica “asignar las principales fuerzas propias al escenario principal y
las secundarias a los escenarios secundarios”, en el momento adecuado; y continuidad en el esfuer-
zo es “mantener la decisión tomada, hasta imponer la voluntad propia al contendiente”.
Para Perón, “la única verdad es la realidad” y con esta medida analiza el proceso de construcción del
poder político en la comunidad. Para él, en la conducción, “acierta el que gana y desacierta el que
pierde” y, es alrededor del “éxito” en la toma de decisiones, que se construye “el prestigio que asegu-
ra la libertad de acción del conductor mediante la subordinación voluntaria de todos los hombres
que lo siguen y creen en él”. Pero para él, la acción del dirigente político no puede ser arbitraria, ni
oportunista, sino subordinada a una línea previsible para sus seguidores que estará dada, necesaria-
mente, por la “doctrina”.
Este concepto fue rescatado por Perón del pensamiento militar, pero también del pensamiento
cristiano tradicional caído en desuso con el desarrollo de la moderna sociología política occidental
racionalista. Para él, la doctrina es “un conjunto sintético de principios de fácil exposición” desti-
nados a “inculcarse” al pueblo. Es decir, principios que deben formularse como expresión racional
pero que, además, deben llegar al alma, al sentimiento, a la emoción del destinatario, de tal manera
Página que sean también, a partir de cierto momento, un “acto de fe” para el que los comparte.
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A esta categoría del pensamiento pertenece la formulación del “credo cristiano”, por ejemplo, y de
allí tomó Perón la idea que la “doctrina justicialista” debía llegar a instalarse en el corazón de los tra-
bajadores y de sus familias y no meramente en sus mentes, para llegar a una “organización espiritual
del pueblo”, como lo logró, y no solo apuntar al aglutinamiento de los dirigentes, tal como ocurría
con los demás partidos políticos hasta ese momento en la Argentina. En ese sentido Perón señala
que “un gobierno sin doctrina es un cuerpo sin alma” y que “por eso, el peronismo tiene su propia
doctrina política, económica y social: el justicialismo”. La aparición de la marcha “Los Muchachos
Peronistas”, primero como un fenómeno espontáneo surgido de la militancia sindical, y su institu-
cionalización después como himno oficial, es un ejemplo de ello.
Vinculado al concepto de doctrina, Perón diferencia la “masa” del “pueblo”. Eva Perón sostiene, al
respecto, que la masa es un agrupamiento informe de personas “sin conciencia colectiva o social,
sin personalidad social y sin organización social”, por lo tanto manipulable, y que “casi siempre se
expresa en forma violenta”; y que el pueblo, por el contrario, es una masa que, mediante un proceso
de adoctrinamiento “ha adquirido una conciencia colectiva o social, personalidad social y organi-
zación social”.
Perón señala que, en su primera etapa, siempre la “conducción es gregaria”, es decir, se basa en el

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personalismo alrededor del dirigente que comienza a ser seguido por su forma de ser y actuar por
una masa que no conoce totalmente su pensamiento; que recién a partir de esto la masa puede ac-
ceder a conocer la doctrina que predica el dirigente; y que solo después que la doctrina es aceptada
y asimilada como propia por la masa, convertida ya en pueblo, se puede hablar de la “conducción
orgánica en base a la doctrina”. Para ejemplificar este fenómeno hace una parábola con Jesús: “Dios
tuvo que hacer hombre a su Hijo para lograr que los hombres lo siguieran y sobre la base de su ac-
ción gregaria primero, nació después la doctrina cristiana”.
La formulación de una doctrina requiere para Perón la existencia de una “teoría”, y de “formas de
ejecución” que la complementen. La teoría es, para él, el desarrollo y la “explicación profunda de los
principios que sustentan a la doctrina”, por lo tanto, espacio de actuación para los “intelectuales”;
las formas de ejecución son “los instrumentos y los medios” mediante los cuales la doctrina se lleva
adelante por acción de los “realizadores”; y la doctrina es la expresión “mediadora entre la teoría y
las formas de ejecución” que deben divulgar los “predicadores”.
Perón señala que una “relación dinámica” une a estas tres categorías del pensamiento, lo que per-
mite que la formulación de la doctrina sea elástica e histórica y que pueda “actualizarse” en el tiem-
po según evolucionan las circunstancias. Entiende así que, cuando nuevas realidades demandan
nuevas respuestas a los dirigentes, nuevos esfuerzos deben realizarse en el campo de la “teoría”
para proponer nuevas “formas de ejecución” que sustituyan a las anteriores; y que esto se reflejará,
necesariamente, en una actualización de la “doctrina”, es decir, en la formulación sintética y simple
de las nuevas ideas que sustentan a las nuevas formas de ejecución adoptadas. Página

Perón señala que las formas de ejecución pueden ser así sustituidas totalmente y la doctrina actua- 35

lizada parcialmente en su formulación, pero que “son eternos algunos principios que la sustentan y
que forman el núcleo de la teoría”.
La doctrina es para Perón lo que facilita la “unidad de concepción” en el movimiento político, con-
dición a partir de la cual se puede lograr la “unidad de acción” del mismo, actuando con “unidad,
solidaridad y organización”. A partir de esto, Perón diferencia a los dirigentes. El llama “conducto-
res” a aquellos que actúan según una doctrina y son también “maestros” de sus seguidores, ocupán-
dose de “adoctrinarlos”; en tanto que califica como meros “caudillos” a los que actúan en función
de su poder personal y que subestiman el valor de las ideas y de la “organización”.
La organización que surge de una doctrina debe ser, para Perón, simultáneamente “simple, objeti-
va, estable y perfectible”. Simple, porque “debe ser entendida en su objetivo por el hombre común”
y no solo por el intelectualizado; objetiva, porque debe ser “dirigida a un fin” y no a varios al mis-
mo tiempo para ser eficaz; estable, porque “sin continuidad no se puede convocar a participar” en
forma permanente a nadie; y perfectible, porque “sin adaptación a los cambios” la organización se
desvincula pronto de la realidad.
Para Perón existe, además, “similitud entre el organismo fisiológico y el organismo institucional:

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las autodefensas son las que conservan la especie y la organización”. El germen patógeno que se
introduce al organismo vivo, es el que genera las “autodefensas” que permiten anular su acción des-
tructiva. Para él, lo mismo ocurre en la organización justicialista: habiendo unidad de concepción,
la “acción disociadora” de cualquier dirigente es neutralizada por los “anticuerpos” que son, en este
caso, los miembros adoctrinados del movimiento. Por ello, la experiencia histórica muestra que
los dirigentes que se han alejado del justicialismo lo han hecho, hasta ahora, sin poder arrastrar un
importante número de seguidores.

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CAPÍTULO III
Concepción de la Historia
Perón tenía una concepción de la historia donde la noción de “evolución” era central; y la de “re-
volución” complementaria a la misma. Pensaba que “el mundo nunca ha sido estático, sino que ha
estado siempre en evolución permanente y las revoluciones son parte de esa evolución”. Ubicaba
a la evolución como “obra de la naturaleza y del fatalismo histórico”; a las revoluciones como “los
cambios estructurales necesarios que se practican para ponerse de acuerdo con la evolución de la
humanidad, que es la que rige todos los cambios que han de realizarse”; y a los hombres dentro de
la historia como “agentes que crean sistemas para servir a esa evolución y colocarse dentro de ella”.
Perón advertía que los hombres, generalmente, tienen la ilusión de creer que son los autores de la
evolución y, por esa falsa apreciación, los llama “un poco angelitos”. Según él, lo que en realidad
ocurre siempre, es que “los hombres se ven obligados a aceptar la evolución y adaptarse a la misma
cambiando los sistemas periféricos”.
Refiriéndose a su propia acción política precisó al respecto: “la revolución que nosotros postula-
mos no es una causa, sino un efecto de esa evolución, que nosotros debemos poner al día a través
de sistemas”. Por eso, su actitud como conductor político fue, permanentemente, tratar de desen-
trañar el sentido posible de la evolución futura, para así poder construir a tiempo “las monturas
adecuadas para cabalgar los cambios y adaptarse con éxito a los mismos”.
Dentro de este concepto de evolución y de las revoluciones periféricas de los sistemas instituciona-
les que la acompañan, Perón tenía un párrafo especial para el papel desempeñado por los “pueblos”
y por los “grandes conductores” en el proceso de construcción de la civilización.
Eva Perón señaló al respecto que, “la historia universal es la historia de los grandes hombres y de las Página
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grandes masas humanas por convertirse en pueblos; algunos creen que la historia la hacen avanzar
solamente las grandes personalidades: estos son los individualistas de la historia; otros, en cambio,
afirman que la historia es obra exclusiva de los pueblos: son los colectivistas de la historia. Los
pueblos solos no pueden avanzar en la historia sin tener quién los conduzca, porque es una verdad
indiscutible que los pueblos sienten necesidad de grandes encarnaduras. Al mirar la historia de la
humanidad desde este punto de vista, no encontramos otra cosa que pueblos en busca de grandes
hombres y, también, muchas veces, hombres en busca de grandes pueblos. Cuando se encuentran
los dos, entonces el siglo se viste de gloria y marca en la historia una página brillante”.
La evolución a la que hacía referencia Perón, no es la evolución darwiniana de las especies, donde la
dimensión humana parece insertarse en la dimensión animal, sino que es una evolución que reco-
noce a la Creación como una obra de Dios y coloca al hombre en una clara dimensión espiritual.
Citando a Víctor Hugo toma nítido partido: “si no hay en el hombre algo más que en la bestia, pro-
nunciad sin reír estas palabras: derechos del hombre y del ciudadano, derecho del buey, derecho
del asno, derecho de la ostra: producirán el mismo sonido. Reducir el hombre al tamaño de la bes-
tia, disminuirlo en toda la altura del alma que se le ha quitado, hacer de él una cosa como otra cual-
quiera; eso suprime de un golpe muchas declaraciones acerca de la dignidad humana, de la libertad

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humana, de la inviolabilidad humana, del espíritu humano, y convierte todo ese montón de materia
en cosa manejable. La autoridad de abajo, la falsa, gana todo cuanto pierde la autoridad de arriba,
la verdadera. Sin infinito no hay ideal, sin ideal no hay progreso, sin progreso no hay movimiento;
hay inmovilidad, pues, status quo, estancamiento: ése es el orden. Hay putrefacción en ese orden.
Preguntad a la jaula lo que piensa del ala. Os contestará: el ala es la rebelión”.
Para Perón, la evolución que rige la historia está vinculada, entonces, al “orden natural” que los
teólogos vinculan al “plan de Dios”, y el activismo del hombre en la historia está referido al “libre
albedrío” asignado por ese orden y ese plan a la especie humana sobre la Tierra.
Para Perón “desde que el hombre comenzó a tener sentido como habitante de la Tierra, todas las
evoluciones se han hecho hacia integraciones mayores: la primera fue la familia; a continuación
vino el clan, la unión de varias familias; después vino la tribu, reunión mayor; luego vino el estado
primitivo; más tarde la ciudad; después vino el estado feudal; luego vino la nacionalidad, las nacio-
nes; ahora vienen los continentes integrados, el continentalismo; y es muy probable que, siguiendo
esta escala de evoluciones, lleguemos pronto al universalismo, es decir, a la integración total de los
habitantes de la Tierra”.
Perón complementó esta visión del derrotero humano por las etapas históricas mencionadas, con
un análisis de los cambios operados en los sistemas sociales en cada salto evolutivo. Señala así que
lo primero fue el “trabajo colectivo” de los clanes y de las tribus en los orígenes de la humanidad;
que fue sustituido después por el “trabajo esclavo” en la ciudades y estados primitivos; que con el
Página feudalismo murió lo anterior y aparecieron las “corporaciones de oficios” de artesanos urbanos y
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los campesinos “vasallos” del señor feudal; y que, con la nacionalidad despareció aquello y nacie-
ron la “burguesía capitalista” con sus empresas y los partidos políticos, y los “trabajadores asalaria-
dos” con sus sindicatos.
Respecto a esta última etapa evolutiva, él precisó que con el fin del medioevo “nacen el sistema
demo-liberal-capitalista y el sistema comunista -porque los dos nacen en el siglo XVIII y se desa-
rrollan en el siglo XIX y principios del XX- y hoy ya están perimidos, porque han sido superados
ya por la evolución, porque han sido creados para servir a la etapa de las nacionalidades, que hoy
también está terminando para dar nacimiento al continentalismo”.
Refiriéndose al sistema social que emergerá con el fin del nacionalismo, Perón vaticinó que será
la “democracia social” o “democracia integrada”, un sistema que reemplazará el “sacrificio” por el
“esfuerzo” en una “comunidad organizada”. El entendía que esto sería así porque, “el gran progreso
técnico alcanzado hasta ahora fue realizado sobre el esfuerzo, el sacrificio, el dolor y la miseria de
los pueblos del mundo, pero hoy los pueblos se han esclarecido y no quieren sacrificarse. Si se los
somete al sacrificio se rebelan, aceptan sí, un esfuerzo mancomunado, un esfuerzo realizado por
todos en bien de la colectividad y de cada uno, dentro del régimen de acuerdo y no de presiones;
éste es el paso que el mundo está dando hacia el continentalismo”.

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Otro aspecto que Perón introdujo en su visión de la evolución, es la referencia a la aceleración
de los tiempos históricos que se está verificando. El señaló que “la evolución de la humanidad se
acelera cada día más. El medioevo, en la época de la carreta, duró cinco siglos; la etapa del demo-
liberalismo, de las nacionalidades, va durando dos siglos, pero ya es la época del automóvil; el con-
tinentalismo quién sabe si durará 25 o 30 años, en la época del jet; porque esta evolución marcha
con la velocidad de los medios que la impulsa, estaremos llegando ya al universalismo. Nosotros
debemos pensar que, quizás antes del año 2000 se va a tener que producir, indefectiblemente, la
integración universal”.
Este pronóstico de Perón, ubicando al año 2000 como un momento bisagra de la historia, estuvo
permanentemente en sus discursos advirtiendo “que el año 2000 nos encontrará unidos o domina-
dos”. Coherente con esta visión, en 1948 Perón enterró en la Plaza de Mayo un Mensaje a los Jóve-
nes del Año 2000, para que el mismo sea recuperado y leído en ese momento. Lamentablemente,
dicho legado fue destruido en 1955, después del golpe de estado que lo derrocó.
Destacando la proximidad del universalismo, Perón menciona la realización en 1972 de la Primera
Conferencia Mundial sobre el Medio Ambiente, refiriendo que “allí en primer lugar, no se habló
de países, se habló de la Tierra; segundo, nos dimos cuenta de que el mundo marcha hacia la uni-
versalización o hacia la hecatombe; y tercero, nos dimos cuenta de lo estúpidos que han sido los
hombres que durante siglos han muerto por millones, defendiendo unas fronteras que solo estaban
en su imaginación”.
Perón advirtió entonces en ese texto sobre dos posibilidades alternativas para el desarrollo de la Página
43
integración en marcha: la “universalización”, o la “hecatombe”. Para él, universalización significaría
“una solución geopolítica, es decir, resolver el problema con una mejor producción, mejor orga-
nizada y mejor distribuida, tareas que deberán ser realizadas por las grandes fuerzas que orientan
y manejan la transformación de la humanidad”; y hecatombe, por el contrario, sería “la supresión
biológica, es decir, matar gente, de lo cual se encargan las guerras, las pestes y el hambre, que es la
enfermedad que más mata en la Tierra”.
Esta forma original y profética de pensar la evolución expuesta por Perón tiene toda la actualidad,
al ser analizada a más de tres décadas de su muerte y a 10 años de iniciado el Siglo XXI; cuando el
mundo vive ya en la globalización y se está poniendo en evidencia la crisis de un sistema capitalista
que a escala planetaria especula financieramente, en el plano productivo depreda el medio ambien-
te, y en plano social exhibe una creciente desigualdad de ingresos y una creciente desocupación
laboral; lo que amenaza con llevar a la Tierra a una trágica “hecatombe”, una de las alternativas
planteadas por Perón.

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CAPÍTULO IV
Modelo Filosófico y de ordenamiento Social:
Comunidad Organizada
Perón definió al justicialismo como “una nueva filosofía de la vida, simple, práctica, popular, pro-
fundamente cristiana y profundamente humanista”
Al señalar que el justicialismo es una “filosofía de la vida”, Perón apuntó a un pensamiento totaliza-
dor, racional y emotivo a la vez, que comprende al hombre en toda su dimensión humana. Esto es
coherente, también, con definir al justicialismo como una doctrina para ser inculcada.
Cuando precisa que es una filosofía “simple, práctica, popular”, es porque no se dirige solo al hom-
bre intelectualizado, capaz de desentrañar complicadas elaboraciones, sino que centra la formula-
ción de su propuesta en el hombre común, cuya vida cotidiana es el trabajo, su familia y el descanso.
Con ello, Perón hace una opción política destinada a corregir lo que, para él, es un componente
determinante de la crisis cultural y de representación del mundo contemporáneo, que “la acción
del pensamiento ha perdido contacto directo con las realidades de la vida de los pueblos”. Por eso,
Perón trató de construir al justicialismo como una filosofía política para la acción del pueblo.
Cuando Perón puntualiza que el justicialismo es “profundamente cristiano”, está señalando que
se enraíza en la esencia del mensaje de Cristo que alumbra la doctrina social de la Iglesia Católica,
pero sin ser confesional; cuando dice que su filosofía es “nueva”, lo hace porque su propuesta com-
plementa a la propuesta socialcristiana que, a su entender, “carece de una versión política suficiente
para el ejercicio efectivo del gobierno”; y, cuando añade que es “profundamente humanista”, es por-
que se abre a la contención de quienes, sin participar definidamente de una fe religiosa, adscriben a
una dimensión filosófica que ubica al hombre portador de valores espirituales, como protagonista
de la comunidad. Perón expresa en consignas sintetizadoras los objetivos estratégicos del justi- Página
47
cialismo: “la política es un medio para alcanzar la grandeza de la nación y la felicidad del pueblo”,
teniendo como modelo ideal de ordenamiento social a una “comunidad organizada”, donde los
actores son: “el gobierno, el estado y las organizaciones libres del pueblo”.
En la comunidad organizada, el núcleo fundador del poder es, para Perón, “el pueblo libremente
organizado, que es quien elige al gobierno; que, a su vez, organiza el estado al servicio de la libertad
del pueblo”. Perón entiende que “el pueblo debe ser libre dentro de la ley y dentro de una ética, sin
la cual la libertad es un mito”; y que, “el gobierno y el estado deben ser esclavos de su deber para
asegurar la libertad del pueblo”.
Perón sostiene que “el pueblo es libre, solo si está organizado”, es decir, que mediante un proceso
de formación y adoctrinamiento “ha adquirido una personalidad social y ha dejado de ser una
masa desorganizada”, para expresar sus intereses por medio de sus organizaciones libres dentro de
la comunidad a la que pertenece.
Para Perón, las organizaciones libres del pueblo pueden ser “sociales, económicas, políticas o cultu-
rales”. En esta definición entran todas las organizaciones que no son, ni el “gobierno”, ni el “estado”;
es decir, comprende las empresas con fines de lucro, las cooperativas, las mutuales, las fundaciones,
los sindicatos, las asociaciones empresarias, los partidos y agrupaciones políticas, los clubes, las

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asociaciones culturales, las sociedades sin fines de lucro de cualquier tipo, las organizaciones reli-
giosas, etc.
Perón entiende que, para ser eficaces en su acción y, a su vez, poder articularse organizadamente en
la comunidad con el estado y el gobierno, las organizaciones libres del pueblo “deben desarrollarse
sobre los principios orgánico-funcionales de simplicidad, objetividad, estabilidad y perfectibili-
dad”, y tener en cuenta que “una organización es solo preponderantemente social, o económica,
o política, o cultural, pero que, ninguna de ellas es absoluta y totalmente, social, o económica, o
política, o cultural”.
Perón explica que la comunidad organizada debe funcionar como una “democracia social” o “de-
mocracia integrada” que, “en lo político realiza el equilibrio del derecho del individuo con el de
la comunidad; en lo económico realiza la economía social, poniendo el capital al servicio de la
economía y ésta al servicio del bienestar social; y en lo social realiza la justicia social, que da a cada
persona su derecho en función social”; donde “el trabajo es un derecho que crea la dignidad del
hombre, y es un deber, porque es justo que cada uno produzca, por lo menos, lo que consume; y no
debe existir más que una sola clase de hombres: los que trabajan”.
El modelo comunidad organizada así definido por Perón, se ubica en una “tercera posición filo-
sófica” que se diferencia, tanto de los modelos de ordenamiento social “individualistas que dan
preeminencia al yo sobre el nosotros”, como de los modelos “colectivistas que ponen el nosotros
por sobre el yo”.
Página Profundizando esta cuestión, él añade que “en la consideración de los supremos valores que dan
48
forma a nuestra contemplación del ideal, advertimos dos grandes posibilidades de adulteración:
una es el individualismo amoral, predispuesto a la subversión, al egoísmo, al retorno a estados in-
feriores de la evolución de la especie, el homo hominis lupus, el hombre lobo del hombre; otra
reside en esa interpretación de la vida que intenta despersonalizar al hombre en un colectivismo
atomizador. En realidad, operan las dos un escamoteo. Los factores negativos de la primera han
sido derivados, en la segunda, a una organización superior”.
Perón critica al “capitalismo” liberal no reformado socialmente, porque “pone la sociedad al servi-
cio de la economía, y está al servicio del capital”; y a los colectivismos alternativos a este modelo
individualista, porque entiende que, “ni la justicia social, ni la libertad, motores de nuestro tiempo,
son comprensibles en una comunidad montada sobre seres insectificados, a menos que a modo de
dolorosa solución, el ideal se concentre en el mecanismo omnipotente del estado”.
Perón coloca dentro del colectivismo no solo al comunismo, sino también al fascismo y al nazis-
mo; porque al analizar la evolución del pensamiento europeo, puntualiza al respecto que: “Hegel
convertirá en Dios al estado. La vida ideal y el mundo espiritual que halló abandonados, los recogió
para sacrificarlos a la Providencia estatal, convertida en serie de absolutos. De esta concepción fi-
losófica derivará la traslación posterior: el materialismo conducirá al marxismo, y el idealismo, que

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ya no acentúa sobre el hombre, será en los sucesores y en los intérpretes de Hegel, la deificación
del estado ideal con su consecuencia necesaria: la insectificación del individuo. Lo que en ambas
formas se hace patente, es la anulación del hombre como tal, su desaparición progresiva frente al
aparato externo del progreso, el estado fáustico o la comunidad mecanizada”.
Perón postula, por el contrario, “la superación de la lucha de clases por la colaboración y la dignifi-
cación humana”, pues entiende que “el amor entre los hombres habría conseguido mejores frutos
en menos tiempo del que ha costado a la humanidad la siembra del rencor. Nuestra comunidad,
a la que debemos aspirar, es aquella donde la libertad y la responsabilidad son causa y efecto; una
comunidad en que exista una alegría de ser fundada en la persuasión de la dignidad propia; una
comunidad donde el individuo tenga realmente algo que ofrecer al bien general, algo que integrar
y no solo su presencia muda y temerosa. Nosotros somos colectivistas, pero la base de ese colecti-
vismo es de signo individualista, y su raíz es una suprema fe en el tesoro que el hombre, por el de-
recho de existir, representa. Si debemos predicar y realizar un evangelio de justicia y de progreso, es
preciso que fundemos su verificación en la superación individual, como premisa de la superación
colectiva. El progreso social no debe mendigar ni asesinar, sino realizarse por la conciencia plena
de su inexorabilidad”.
Perón entiende que “la crisis de nuestro tiempo es materialista” y que, por tal razón, “el hombre y
la sociedad se enfrentan con la más profunda crisis de valores que registra la evolución”; pero, no
obstante eso, no es pesimista y combate filosóficamente contra la “angustia”, la “nausea” y el “desen-
canto” que autoderrotan a los hombres durante las crisis. Página
49
Como él cree en el individuo y sus valores espirituales irrenunciables, y en la integración social
como camino de construcción de la civilización, es esperanzado y lo expresa así: “posiblemente po-
damos mantener el optimismo con la ilusión de que el avance de la humanidad hacia su bienestar
es tan lento que no lo percibimos, pero de cada evolución queda una partícula aprovechable para el
mejor desarrollo de la humanidad. El avance es invisible y está oculto por sus propios vicios, pero
no por eso deja de existir”.
Con esta visión Perón afirma que “el hombre puede desafiar cualquier mudanza si se halla armado
de una sólida verdad para toda la vida”; y vaticina que, “si la crisis medieval condujo al Renaci-
miento, la de hoy, con el hombre más libre y la conciencia más capaz, puede llevar a un renacer
más esplendoroso, si se restituye al hombre la fe en su misión: en lo individual, en lo familiar y en
lo colectivo”.
Perón cree que el nuevo renacimiento de la humanidad -si triunfa la universalización y no la he-
catombe- puede venir por la aparición de una “edad-suma de valores”, porque “si hubo épocas de
exclusiva acentuación ideal y otras de acentuación material, la nuestra debe realizar sus ambiciosos
fines nobles por la armonía, en la que no se produzca disonancia ninguna, ni predominio de la ma-
teria, ni estado de fantasía”.

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Esta preocupación filosófica de Perón por el “sentido de la proporción, el anhelo de armonía y la
necesidad de equilibrio”, tiene también su formulación en el campo político práctico de construc-
ción de la comunidad organizada.
El señala que “es indudable que en todos los movimientos revolucionarios existen tres clases de
enfoques: de un lado, el de los apresurados, que creen que todo anda despacio, que no se hace nada,
porque no se rompen las cosas ni se mata gente. Otro sector está formado por los retardatarios,
esos que no quieren que se haga nada, y entonces hacen todo lo posible para que la revolución no
se realice. Entre estos dos extremos perniciosos existe un enfoque, que es el del equilibrio, y que
conforma la acción de una política que es el arte de hacer lo posible: no ir más allá, ni quedarse más
acá, pero hacer lo posible en beneficio de los pueblos”.
Perón añade que “quizá los inventores de la revolución organizada hayan sido los griegos, que nos
legaron la ‘demos’ griega y la revolución de Platón; pero la Grecia de ese tiempo, antes de lanzar
la revolución, colocó en el frontispicio de todas sus universidades una frase que indica lo que la
revolución debe ser. Decía esa frase: ‘todo en su medida y armoniosamente’. Eso es la revolución:
los cambios realizados en su medida y armoniosamente, para que no llegue a resultar que el remedio
sea peor que la enfermedad”.
Traduciendo su filosofía del equilibrio, de la proporción y de la armonía a la faz práctica de la conducción
política, Perón precisó la ubicación de su pensamiento respecto a la derecha, la izquierda y el centro,
de esta manera: “el partido centrista, como el izquierdista y el derechista es sectario, y nosotros somos
Página
totalmente antisectarios. Para nosotros no hay nada cierto, ni nada que se pueda negar, previo a una
50
comprobación que nosotros hacemos en el método que aplicamos. Nuestra tercera posición ¿es una po-
sición centrista, como se la ha llamado en algunas partes?, no. Es una colocación ideológica que está en
el centro, la izquierda, o la derecha, según los hechos. Nos colocamos en esa posición, totalmente libres
de prejuicios y de otras cosas que no sea la realidad. No diremos que somos realistas; diremos, más bien,
‘justicialistas’, es decir, nos basamos en la justicia aunque esta no sea la realidad. Lo justo es justo; es lo
único que sabemos y tratamos de hacerlo”.

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CAPÍTULO V
Síntesis Doctrinaria: Las 20 Verdades
1) La verdadera democracia es aquella donde el gobierno hace lo que el pueblo quiere y defiende
un solo interés:
el del pueblo.
2) El peronismo es esencialmente popular. Todo círculo político es antipopular, por lo tanto no es
peronista.
3) El peronista trabaja para el Movimiento. El que en su nombre sirve a un círculo o a un caudillo,
lo es solo de nombre.
4) No existe para el peronismo más que una sola clase de hombres: los que trabajan.
5) En la Nueva Argentina el trabajo es un derecho que crea la dignidad del hombre, y es un deber,
porque es justo que cada uno produzca por lo menos lo que consume.
6) Para un peronista no puede haber nada mejor que otro peronista. Esta verdad fue actualizada en
1973 por la siguiente: Para un argentino no debe haber nada mejor que otro argentino.
7) Ningún peronista debe sentirse más de lo que es, ni menos de lo que debe ser. Cuando un pero-
nista comienza a sentirse más de lo que es, empieza a convertirse en oligarca.
8) En la acción política la escala de valores de todo peronista es la siguiente: primero la Patria, se-
gundo el Movimiento y luego los hombres.
9) La política no es para nosotros un fin, sino solo un medio para el bien de la Patria, que es la Feli-
cidad del Pueblo y la Grandeza de la Nación. Página
55
10) Los dos brazos del peronismo son la justicia social y la ayuda social. Con ellos damos al Pueblo
un abrazo de justicia y amor.
11) El peronismo anhela la unidad nacional, no la lucha. Desea héroes, pero no mártires.
12) En la Nueva Argentina los únicos privilegiados son los niños.
13) Un gobierno sin doctrina es un cuerpo sin alma. Por eso el peronismo tiene su propia doctrina
política, económica y social: el justicialismo.
14) El justicialismo es una nueva filosofía de la vida, simple, práctica, popular, profundamente
cristiana y profundamente humanista.
15) Como doctrina política, el justicialismo realiza el equilibrio del derecho del individuo con el
de la comunidad.
16) Como doctrina económica, el justicialismo realiza la economía social, poniendo el capital al
servicio de la economía y esta al servicio del bienestar social.
17) Como doctrina social, el justicialismo realiza la justicia social, que da a cada persona su dere-
cho en función social.

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18) Queremos una Argentina socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana.
19) Constituimos un Gobierno centralizado, un Estado organizado y un Pueblo libre.
20) En esta tierra lo mejor que tenemos es el Pueblo

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MÓDULO
Gestión de Políticas Públicas
INTRODUCCIÓN
Existen diversas definiciones acerca de lo que se entiende por “políticas públicas”. Para la mayoría
de autores que se ocupan del tema, las políticas públicas se orientan a recoger por parte de las
autoridades públicas las demandas de la sociedad frente a un problema. Según Dye una política
pública “es aquello que el gobierno escoge hacer o no hacer”, o como dice otro autor es “la decisión
gubernamental plasmada en la resolución de un problema en la comunidad”.
Para Joan Subirats el término política pública es bastante reciente: “Se introdujo en el lenguaje de
las ciencias políticas y administrativas europeas en los años 1970 como traducción literal del térmi-
no ‘public policy’. (Subirats, 1989)
Frente a las múltiples definiciones del concepto el mismo autor sugirió la siguiente definición:
“una serie de decisiones o de acciones, intencionalmente coherentes, tomadas por diferentes acto-
res, públicos y a veces no públicos -cuyos recursos, nexos institucionales e intereses varían- a fin de
resolver de manera puntual un problema políticamente definido como colectivo. Este conjunto de
decisiones y acciones da lugar a actos formales, con un grado de obligatoriedad variable, tenden-
tes a modificar la conducta de grupos sociales que, se supone, originaron el problema colectivo a
resolver (grupos-objetivo), en el interés de grupos sociales que padecen los efectos negativos del
problema en cuestión (beneficiarios finales)”.
Entendiendo la complejidad de las sociedades, así como los distintos grupos que lo componen (los
cuales se encuentran en permanente interacción, conjugando a su interior distintas necesidades, Página
aspiraciones, concepciones e intereses), se suele entender que las políticas públicas son aquellas 61
definidas y aplicadas por el Estado o, quizá, más precisamente por los gobiernos.
Por lo tanto, podemos definir a la políticas públicas como “el conjunto de objetivos, decisiones y
acciones que lleva a cabo un gobierno para solucionar los problemas que en un momento determi-
nado los ciudadanos y el propio gobierno considera prioritarios” (Tamayo Saez, 1997)
Las políticas públicas siguen un ciclo que va desde que se define un problema a solucionar hasta
que se implementan las acciones para solucionarlo. Este ciclo se denomina “el ciclo de vida de las
políticas públicas”.
El ciclo de vida de las políticas públicas está compuesto por cinco fases: Identificación y definición
del problema; formulación de alternativas; adopción de una alternativa; Implantación de alternati-
va seleccionada; Evaluación de los resultados obtenidos.

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Relaciones entre el proceso de formación e implementación de las políticas públicas y su análisis.

Formulación de Implementación
Decisión Evaluación
política

Diagnosis: ¿Cómo formular el plan ¿Factores políticos

¿Cuál es el problema? de acción? presentes?

¿Qué sucederá si no ¿Qué objetivos?


actuamos? ¿Opciones?

¿Efectos?

Fuente: STARLING, G. 1988, P.10

LA IDENTIFICACIÓN Y DEFINICIÓN DE PROBLEMAS


El ciclo de vida se inicia con la identificación y definición de un problema que se juzga por parte de
lo decisores políticos como socialmente relevante y por lo tanto se decide actuar sobre él. Una vez
Página que un problema ingresa en la agenda, se transforma en una cuestión o “issue”.
62
Según Tamayo Saez, los problemas no existen en sí mismos, sino que se construyen definidos sub-
jetiva e interesadamente por un observador. Quienes están en la gestión pública deben ser cons-
cientes de que su visión del problema es sólo una de las posibles entre las distintas formas de en-
tenderlo. Desde este punto de vista, la definición del problema es ante todo una cuestión política,
decidir a quién se tiene en cuenta y hasta qué punto.
La existencia de una situación determinada que es deseable cambiar no implica que eso se cons-
tituya en un problema y por lo tanto merezca atención pública. Por ejemplo, si existe un elevado
número de muertes por consumo de drogas en un determinado país, no necesariamente esto des-
encadena la intervención pública porque puede considerarse que es un problema privativo de la
esfera individual en la que el estado no debe tener injerencia 1.
La magnitud y escala del problema, su visibilidad en la esfera de la opinión pública, los intereses
que se tejan alrededor del mismo, los valores e intereses de los gobernantes, el poder de grupos de
presión van determinando la posibilidad de que se estime deseable proteger la vida humana a través
de la intervención del estado, siguiendo con el ejemplo, en la problemática de la drogadicción.
Sin embargo es preciso dar un paso más en la definición del problema, no basta con la mera compa-
ración de la situación actual vs. la situación deseable. Este paso es de gran importancia ya que una

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definición inadecuada del problema está en la base del fracaso de muchas políticas públicas.
En este paso nos damos cuenta que existen tantas definiciones del problema como actores involu-
crados en el proceso de definición. Mientras que algunos consideran que el problema de los acci-
dentes de tránsito reside en el consumo de alcohol de los conductores, otros considerarán que es
por incumplimiento de las normas de tránsito, mientras que otros verán la solución del problema
por el lado de la remodelación de las rutas y sistema de señalización.
Casi todos los problemas son multicausales, esto lo sabe cualquier decisor político, la solución final
de la definición del problema que luego va a determinar el cauce que va a tomar la política, va a
resultar de la presión que puedan ejercer los distintos actores sociales y políticos, los recursos con
los que cuente el gobierno (por más que sea evidente que las rutas se encuentran en mal estado,
si no se posee los recursos para modificar esta situación, la política deberá ir hacia los controles
de alcoholemia, o a la implementación de un sistema de multas más exigente), y sobre todo de la
resultante del debate público entre los actores y sus definiciones de problema.
La definición de un problema implica el análisis de sus causas y consecuencias. El análisis de di-
ferentes definiciones de un mismo problema, se denomina el “árbol de problemas”, éste ensaya
definiciones de problemas de acuerdo a la visión de cada uno de los actores involucrados. Esto nos
permite ver los diferentes niveles desde los cuales puede ser abordado un problema, lo que a su vez
determina el alcance de determinada política.

Página
Aumento de los niveles de delincuencia de la comunidad X 63

Desempleo y Falta de presencia Inimputabilidad de los


deserción escolar. policial. que cometen los delitos.

Falta de presupuesto
Pobreza. Código penal.
en la policía.

1 El grado de intervención del estado en distintas cuestiones ha ido cambiando a lo largo de la historia, en nuestro país y en el mundo. Podemos decir que en los últimos años, al
menos a nivel regional, ha vuelto el Estado a estar presente para resolver o intervenir en distintos aspectos de la vida de los ciudadanos, por lo tanto, podemos decir que hay un
mayor consenso en torno a la definición de problemas de tipo estructural, más que de problemas de tipo regulatorio.

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Vemos en este ejemplo de niveles de causas que inciden en la ocurrencia de determinado fenómeno. Des-
de el punto de vista de los decisores políticos, el nivel sobre el cual decidamos actuar va a estar determina-
do por, como dijimos, por la definición que promuevan los grupos de interés más eficaces en términos de
ejercer presión, aunque también existen otros factores que condicionan la mirada para la definición de un
problema. La concepción político-ideológica y el grado de compromiso por la transformación de la rea-
lidad son factores que también influyen a la hora de definir un problema. En este sentido, no es lo mismo
pretender resolver el problema de la delincuencia atacando sus raíces más profundas que subyacen en su
mayor parte en las condiciones de pobreza en las que vive determinada sociedad, que intentar resolver el
problema colocando mayor presencia policial.

Por su parte, por el lado de las implicancias de la selección del nivel dentro del árbol de problemas, está
la cuestión de la magnitud de la política a implementar. La cantidad de recursos, actores involucrados,
intereses afectados, participación de dependencias estatales, no va a ser igual cuando se intenta abordar
un problema estructural como es la pobreza que cuando se aborda desde una perspectiva presupuestaria
o que afecta a una sola dependencia, en este caso una fuerza de seguridad.

LA AGENDA
El conjunto de los problemas que preocupan a una sociedad determinada forma parte de la llamada
“agenda sistémica”. De ese gran conjunto de problemas, los decisores públicos extraen algunos y confeccionan
Página la “agenda institucional”.
64
En muchas ocasiones los problemas entran en la agenda institucional y poco después desaparecen de ella
o no reciben atención hasta que pasa un largo período de tiempo. La disipación o la incubación de temas
se debe a múltiples causas: la descomposición del problema, la búsqueda infructuosa de recursos para
poder afrontarlo o la entrada de problemas más graves.
Las encuestas y los barómetros de opinión pública sirven para establecer la importancia de los problemas
que componen la agenda sistémica. No todos los problemas que pertenecen a la agenda sistémica tienen
las mismas posibilidades de acceso a la agenda institucional.
Los factores que influyen o sesgan el acceso de determinados temas pueden ser:
• El poder y la capacidad de presión de grupos de interés
• Valores culturales, cultura organizativa
• Tradición
• Actitudes y valores de los decisores públicos (valores de las personas, posición ideológica)
• Medios de comunicación
• Competencia política: favores de los procesos electorales
• Deseos de crecer de las organizaciones públicas: ampliar la agenda es el único método que tienen las
gestiones para justificar la necesidad de ampliar sus recursos y asegurar la supervivencia de su organización.

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LA FORMULACIÓN

Una vez que se decide actuar sobre un problema de agenda, se establecen las metas y los objetivos a
alcanzar y se detectan las distintas alternativas para llegar a los mismos; la valoración y comparación
de esas vías alternativas para finalmente arribar a la selección de una opción o combinación de ellas.
Existen distintos modelos para arribar a una formulación de política. Algunos entienden que la
formulación de una política, una vez definido el problema, parte de una análisis racional de las
alternativas posibles, a partir de las cuales se puede obtener el cálculo de costos y beneficios. Otros
entienden al proceso de formulación de políticas como un proceso gradual o “incremental” (Lin-
dblom) en donde el problema se va abordando desde distintos ángulos. El resultado de la política
es siempre a largo plazo y no significa nunca un cambio radical. Esta visión de la formulación de
políticas, esencialmente conservadora, dio lugar a otras dos formas de entenderla: una como “arte
y artesanía” (Majone) y otra como proceso de interacción social, es decir de primacía de lo social
por sobre lo técnico (Wildavsky).

El Modelo Racionalista: coloca en el centro del proceso de producción de políticas públicas a lo


que se denomina el “análisis”, entendiendo por ello el conjunto de actividades realizado por los téc-
nicos con un basamento racional y científico. Los pasos para el análisis de políticas de este modelo
serían: “determinar el objetivo a lograr y ordenar las preferencias, indicar las opciones de acción
que se consideran idóneas para efectuar el estado de cosas de la acción, comparar las opciones en Página
65
términos de eficiencia técnica y económica, elección y puesta en práctica programada de la alter-
nativa eficiente u óptima, evaluación de resultados, aprendizaje reiterativo según los resultados”
(Aguilar Villanueva).
Este modelo es considerado poco realista ya que no tiene en cuenta la realidad de los procesos
políticos. Supone que es posible, hallar una única respuesta correcta, aquella que resulte más bene-
ficiosa en términos de análisis costo-beneficio. Este esquema no reconoce que elementos no racio-
nales, producto de la identidad e intereses de los distintos actores, también orientan las acciones y
las preferencias de los mismos.

El Modelo Incrementalista: Surge como reacción a las prescripciones y suposiciones política-


mente ingenuas del modelo racionalista. Su principal exponente es Charles Lindblom. El análisis
incremental, limitado, comparativo y sucesivo, no ofrece una solución exhaustiva e instantánea del
problema público, desata más bien un proceso sistemático de intervenciones sucesivas y graduales,
experimentales y correctivas, teniendo como referente de comparación las consecuencias de la po-
lítica inmediatamente anterior (Aguilar Villanueva).
Las críticas al incrementalismo se consideraron como una renuncia a la racionalidad, y como una

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legitimación conservadora del balance de poder existente en una sociedad.

El Modelo de la Racionalidad Limitada: Este enfoque concibe el análisis de políticas desde una
perspectiva dialéctica. Es decir realiza un análisis retrospectivo y no sólo prospectivo, volviendo
hacia atrás en busca de lograr consenso, responder a críticas, descubrir nuevas consecuencias y
mejorar su congruencia con otras políticas (Aguilar Villanueva). Este análisis da cuenta del sistema
democrático en tanto tiene en cuenta en el análisis de políticas, el proceso de construcción de con-
sensos y las limitaciones objetivas que existen para llevar a cabo determinada política.

El Modelo de Análisis como proceso social: Este enfoque plantea que la formulación del pro-
blema no es el primer paso, sino que es el último del análisis de políticas. No se trata de resolver los
problemas sino de “crear los problemas” (Aaron Wildavsky). El análisis debe encontrar problemas
sobre los que se deba y pueda hacer algo, es decir construir una definición del problema para po-
der construir una política determinada. Para Wildavsky, el problema se ve atravesado por distintas
tensiones que el análisis de políticas debe buscar reconciliar: la tensión entre los objetivos y los re-
cursos; la tensión entre los patrones históricos y el desarrollo de preferencias por nuevos patrones;
y la tensión entre el dogma y el escepticismo.
En este esquema el análisis racional y la investigación juegan un papel marginal respecto de la inte-
racción de las fuerzas sociales, las cuales determinan la orientación de políticas.
Página
66 LA IMPLEMENTACIÓN
Puede entenderse a la implementación como el resultado de la interacción entre las condiciones
iniciales y los resultados esperados, es decir la interacción entre los objetivos y los resultados. Es un
proceso, no un momento.

Las políticas públicas no son más que una hipótesis de relación causal entre las condiciones inicia-
les y los resultados esperados. Dicha hipótesis emana de la definición del problema. La implanta-
ción es el conjunto de acciones que hay que emprender para que esa relación causal ocurra.

La implementación supone, principalmente la movilización y planificación de un conjunto de re-


cursos. En este proceso aparece la intervención de la burocracia estatal, la cual se convierte en el
actor principal de esta fase del ciclo de vida de las políticas.

En este sentido, la política puede implementarse como un proceso que va desde arriba hacia abajo
(top-down), es decir que la administración del programa o proyecto depende de la política.
O bien, puede implementarse a través de un proceso que va desde abajo hacia arriba (bottom-up),

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es decir que la administración se genera en el ámbito local, donde el ciudadano y organizaciones locales en-
tran en contacto con la organización pública responsable de distribuir los bienes y servicios de un política
concreta. La atención de las demandas de los ciudadanos es el objetivo principal, de modo que el diseño de
la implementación debe combinar lo mejor de la decisión inicial y lo mejor de la iniciativa local. Propone el
concepto de “implantación adaptativa” como contrario al de “implantación programada” (top-down)

Hay 10 factores que explican la probabilidad de éxito o fracaso de la implementación de las políticas pú-
blicas. Estos 10 factores son propuestos por Guillermo Schweinheim.

1) Grado de conciencia de los decisores políticos respecto del rango de problemas que puedan surgir en la
implementación. A mayor conciencia de estos problemas, más efectiva será la implementación.

2) Grado de legitimidad de la política. Esta legitimidad la asignan los otros actores involucrados en la polí-
tica pública. A mayor legitimidad, más éxito habrá en su implementación.

3) Grado de autoridad del responsable de la implementación. Hay que mirar la autoridad en sentido for-
mal, pero también la medida en que los actores le reconozcan experiencia a una persona. A mayor autori-
dad, más posibilidades de éxito habrá en la implementación.

4) Nivel de disponibilidad de los recursos. En qué medida están disponibles de manera oportuna (en el Página
67
momento justo). Cuanto mayor sea la disponibilidad, más posibilidades de éxito habrá en la implementa-
ción.

5) Nivel de programación de las actividades. Mientras más programadas estén, mayores serán las posibili-
dades de éxito en la implementación.

6) Nivel de claridad de las instrucciones. Mientras más claras sean las instrucciones, mayores serán las
posibilidades de éxito en la implementación.

7) Nivel de fluidez en la comunicación. Mientras más fluida sea la comunicación, mayores serán las posibi-
lidades de éxito en la implementación.

8) Grado de predisposición de los implementadores directos. Mientras mayor sea el grado de predisposi-
ción, mayores serán las posibilidades de éxito en la implementación.

9) Capacidad de anticipación a problemas en la implementación. Mientras el primer factor está dirigido

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al decisor político, este factor se dirige al implementador. A mayor anticipación, mayores serán las
posibilidades de éxito en la implementación.

10) Nivel de monitoreo, de evaluación permanente que se hace de la implementación. Mientras


mayor sea el monitoreo, mayores serán las posibilidades de éxito en la implementación.

EL MONITOREO
El monitoreo, también llamado seguimiento, es el momento evaluativo que se realiza durante la
implementación. Podemos definir al monitoreo como la “comprobación periódica de la ejecución
de un programa de acuerdo a lo planificado” (Chávez 2006).

No se trata de etapas aisladas y estancas sino que son instancias continuas y recurrentes que van
retroalimentándose. Así el monitoreo de programas sociales es un proceso de evaluación perma-
nente de las actividades del programa, por lo tanto se convierte también en un instrumento valioso
de planificación y gestión de los mismos.

Existen dos tipos de monitoreo:


• El monitoreo como autoevaluación del programa (auto-monitoreo) y
Página • El monitoreo como sistema estratégico de evaluación de las intervenciones públicas en materia
68 de política social (monitoreo estratégico)

AUTOMONITOREO
El automonitoreo es la verificación continua de realización de un plan. Tiene como objetivos princi-
pales proporcionar 1) información permanente a los responsables y técnico del programa acerca
del desarrollo de las actividades de acuerdo a lo planificado y de qué forma se han utilizado los
recursos disponibles; y
2) facilitar (a través de lineamientos claros) la tarea de modificar lo planificado.

El monitoreo y las modificaciones que de él se deriven deben estar contemplados en el propio


diseño de los programas. Es aquí, principalmente, donde el automonitoreo se diferencia de una
actividad de auditoría, ya que no se trata del control y fiscalización externa de los recursos ejecu-
tados y disponibles, sino de una actividad evaluativa interna y permanente que toma como insu-
mos la formación cuantitativa y también la cualitativa, generada por la interacción permanente que
toma como insumos la formación cuantitativa y también la cualitativa, generada por la interacción
permanente con su contexto y los elementos que lo condicionan. Es un recurso necesario para el
perfeccionamiento del programa.

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Es preciso determinar:
• Quien necesita la información y qué tipo de información precisa.
• Para qué propósito.
• Con que frecuencia la necesita.
• En qué forma se necesita.
• Quiénes estarán involucrados en el proceso.
• Recursos necesarios y disponibles.

A través de los indicadores se obtendrá la información necesaria acerca de la marcha de las acciones
del programa. Un indicador es un rastro, una unidad de medida que nos dice cómo se computa una
variable. Los indicadores sirven para “observar”, “medir”, “verificar” los cambios cuantitativos
(mayores o menores) y cualitativos (positivos / negativos, ámbito, nivel dimensión o aspecto) que
presenta, en determinado momento de tiempo, cierta variable. Para la definición metodológica-
mente hay que recorrer 3 momentos:
• Selección de la unidad de análisis
•Identificación de las variables
•Definición de los indicadores

A cada variable que se considere relevante se le debe formular al menos un indicador, a través del
cual se pueda valorar y evaluar la dinámica de ésta. Por ejemplo, si una de las variables selecciona- Página
69
das es “desnutrición infantil”, uno de los indicadores puede ser “talla y peso”.

Los indicadores pueden ser de distinto tipo:


• Indicadores de proceso
• Indicadores de producto
• Indicadores de cobertura
• Indicadores de resultado

Monitoreo estratégico
Consiste en la generación y sistematización de información con criterios homogéneos sobre la
marcha de un conjunto de programas seleccionados, de manera tal que ésta sea comprobable entre
sí y permita obtener conclusiones, tanto a nivel de cada uno de ellos como a nivel agregado. El ob-
jetivo de este monitoreo es proporcionar información permanente a los decisores de política social
y a los responsables de los programas acerca de las actividades realizadas, los recursos utilizados, los
disponibles y los resultados obtenidos en relación a lo planificado.

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LA EVALUACIÓN
El análisis de los resultados conduce a una revisión del estado del problema que puede dar lugar a
una nueva política, a la continuación de la existente o a la terminación de la misma.

La Evaluación es una tarea a la que debe prestarse especial atención ya en el momento del diseño
de la política pública para garantizar la plena utilidad de sus resultados.

La evaluación puede darse durante distintas fases del proceso de política pública. Tamayo Sáez
define los tipos de evaluación de acuerdo al núcleo de procesos a los que se aplique:

Identificación y definición del problema (ex – ante): se concentra en el análisis del contexto polí-
tico, administrativo, legal, social y económico en el que se va a desarrollar la política pública y en el
estudio del problema al que hay que hacer frente. También en descubrir puntos débiles del diseño
de la política o en conocer en profundidad y delimitar el problema que la política pretende eliminar
o mitigar.
• Formulación y adopción de una alternativa (ex – ante): se concentra en dilucidar si el
diseño (teoría) de la política permite lograr las metas y objetivos deseados. O bien identificar acto-
res que tienen intereses en el problema (mapa de actores)
Página • Implantación de la alternativa adoptada (durante): tiene como objetivo determinar el
70 grado de cumplimiento de los mandatos incluidos en la política pública, comparando el diseño
inicial con el funcionamiento real de la misma. Estudio de seguimiento de programas.

•• Evaluación de Resultados (ex – post)

• De eficacia o impacto: comparar los impactos previstos con los observados, los
beneficios producidos por la política pública con sus costes.
• De calidad: conocer si la política pública produce los beneficios esperados por
los actores que participan en el proceso. Tiene conexión directa con el mercado
de servicios públicos.

La evaluación tiene especial significado en un sistema democrático, en donde el gobierno tiene que
rendir cuentas de sus actos y mostrar a los ciudadanos los logros alcanzados. La evaluación exitosa
actúa como un medio de legitimación de las decisiones tomadas.

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BIBLIOGRAFIA

AGUILAR VILLANUEVA, L. (1993) “El estudio de las políticas públicas. Antología


de políticas públicas”, 4 vols. , México DF, Miguel Angel Porrúa.

CHAVEZ, P. (2006) “Análisis crítico de las evaluaciones de los programas compensatorios,


1994-2004”, Consejo Nacional de Fomento Educativo.

LAHERA PARADA, E.: “Introducción a las políticas públicas”, Colección Brevarios


No. 538, Fondo de Cultura Económica.

MAJONE, G. (1997) “Evidencia, argumentación y persuasión en la formulación de


políticas”, México, Fondo de Cultura Económica.

TAMAYO SAEZ, M. “El análisis de las políticas públicas”. Editorial Alianza Universidad
Texto Madrid.

SUBIRATS, J. (1989) “Análisis de políticas públicas y eficacia de la administración”,


Madrid: Instituto Nacional de Administración Pública.
Página
71

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MÓDULO
El Modelo de Desarrollo Económico
(2003-2010)*
I. INTRODUCCIÓN
Por Demian Panigo

Desde 1976 a 2002 los indicadores socio-económicos de nuestro país han sufrido una significati-
va degradación con desindustrialización, sobreendeudamiento público y externo, recurrencia de
procesos hiper-inflacionarios y un fuerte aumento del desempleo, la pobreza, la indigencia y la des-
igualdad (todo ello en consonancia con Golpes de Estado, políticas de ajuste neoliberales y repre-
sión a trabajadores y demás sectores populares, con lo que se viabilizó una progresiva desaparición
del Estado como agente regulador de las actividades de mercado, ver Panigo y Neffa, 2009).

Junto con la crisis de 2001-2003 el régimen de acumulación financiera delineado en consonancia


con las recomendaciones del Consenso de Washington entra en colapso. En su reemplazo, el nuevo
gobierno establece un régimen de acumulación productiva con inclusión social en el cual se desta-
can una mayor importancia del mercado interno, una estructura productiva más equilibrada (por
una progresiva reindustrialización), y extensiva (que requiere más trabajo), y un nuevo modo de
regulación en que el Estado pasa a ser más preponderante que la moneda y el régimen de inserción
internacional.

Página
Gracias a este nuevo modelo de desarrollo, la economía argentina experimenta desde 2003 en adelan-
75
te el mayor y más estable crecimiento de su historia, volvió a ser el país más igualitario de América La-
tina y retrotrajo sus niveles de indigencia a los valores observados en 1974 (ver Agis y otros, 2010).

* Este texto fue realizado en base a un documento elaborado por Patricio Narodowsky y Demian Panigo titulado “El nuevo modelo de desarrollo nacional y su
impacto en la Provincia de Buenos Aires” publicado en julio de 2010 por el Ministerio de Economía de la Provincia de Buenos Aires. El documento también se
nutre del trabajo de KIPER, E., CAÑETE, C. y PANIGO, D. (2009), “El nuevo modelo macroeconómico argentino”, PROFOPE, MIMEO, Buenos Aires.

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II. EL CONTEXTO PRECEDENTE
Luego del fracaso de diversos planes de estabilización que desembocó en los procesos hiper-
inflacionarios de 1989 y 1990, el nuevo gobierno (elegido en elecciones anticipadas en 1989)
decide implementar el Plan de Convertibilidad en conjunto con una serie de medidas de políti-
ca económica destinadas a desregular los mercados, privatizar las empresas públicas, “flexibilizar”
(precarizar) las condiciones laborales, abrir la economía al comercio exterior y permitir la libre
movilidad de capitales.
Inicialmente, este nuevo régimen de acumulación -que estaba impulsado por el endeudamiento ex-
terno y favorecía la rentabilidad relativa del sector financiero y los servicios públicos privatizados-,
redujo la tasa de inflación y tuvo algunos buenos resultados macroeconómicos. La década de los ’90
muestra un crecimiento anual del PBI muy superior al de la década anterior: pasó de –1.3% a 4.5%.
Sin embargo, nunca se logró un sendero de crecimiento estable y la estructura productiva retomó
la vieja base primaria (con un fuerte proceso de desindustrialización). Además, el régimen de
acumulación financiera basado en el crecimiento de los sectores no transables y el endeudamiento
externo se volvió cada vez más insostenible, desencadenando desde 1998 hasta la crisis de 2001-
2003 la recesión más larga y profunda de nuestra historia (una nueva década perdida, con el PBI
de 2002 inferior al de 1993).

GRAFICO I
Página
Evolución del PBI (en millones de pesos de 1993 y tasas de variación interanual), 1993-2002.
76

290000 3.85%

280000 8.11% -0,79%


-3.39%
270000
-4.41%
260000 5.53%
5.84%
250000

240000 -2.85%
-10.89%
230000
1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002

Fuente: elaboración propia en base de datos del INDEC

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Para entender lo sucedido, debemos tener en cuenta que el Plan de Convertibilidad se instrumenta
al tiempo que caían las tasas de interés internacionales y se conformaba un escenario favorable a
la renegociación de la deuda externa, aumentaban los términos del intercambio –18% entre 1991
y 1996- y se incrementaba el comercio mundial. En un primer momento, esto ayudo a la estabi-
lización y al equilibrio de las cuentas públicas y contribuyó a reducir la tasa de interés doméstica
impulsando el gasto privado y la reactivación económica. Pero, la actitud pasiva del gobierno frente
a la entrada masiva de capitales explica, en ese contexto mundial, la fuerte presión revaluatoria y
sus consecuencias asociadas.
Según datos de Bonvecchi y Porta (2003), entre abril de 1991 y junio de1993 se registra una apre-
ciación real del peso del orden del 43%, las exportaciones crecían, pero las importaciones crecían
más. La balanza comercial de 1994 muestra un déficit de casi u$s 6 mil millones; en cuanto a la
cuenta corriente, en 1994 ésta presentaba un signo negativo de algo más de U$S 11 mil millones.
De todos modos, el ingreso de capitales aún superaba esa cifra y el BCRA acumulaba reservas (aun-
que también aumentaba la deuda).
En Diciembre de 1994 se produce la crisis de México, lo que revierte la dirección de los capitales
que con tanta fluidez había ido a los países emergentes generando, en una Argentina sin política
cambiaria/monetaria, una significativa reducción del consumo y la inversión y un notable empeora-
miento de la situación en el mercado de trabajo y de los indicadores sociales. La crisis del “tequila”
fue utilizada además para justificar las regulaciones prudenciales del BCRA que redujeron aún más
el acceso al crédito de las PYMES e incrementaron la prociclicidad del multiplicador financiero. Página
77
De 1996 a 1998 hay tres años muy buenos para cualquier régimen de acumulación financiera. El
capital vuelve a fluir hacia algunos países emergentes, la IED alcanza los U$S 8.000 millones, las
reservas aumentan nuevamente y el PBI crece a una tasa promedio anual del 5,96%. Claro que, la
balanza comercial volvía a deteriorarse y los pagos netos a factores del exterior crecen significati-
vamente (Bonvecchi y Porta, 2003). Además, si bien hay una mejora en los recursos públicos, el
déficit se profundiza (especialmente por la privatización del sistema de seguridad social en 1994)
y con él la relación deuda externa pública/PBI.
En 1997 y 1998 se suceden las crisis asiática y rusa, respectivamente, que aumentan el recelo ha-
cia los países emergentes, las tasas americanas muestran un leve aumento y se observa, además, una
caída de los precios internacionales de las exportaciones argentinas (proceso al que debe sumarse,
para entender la pérdida de competitividad de nuestras exportaciones, la revaluación del dólar). El
inicio de la recesión argentina puede ubicarse en el 3º trimestre de 1998. A inicios de 1999 se pro-
duce también la devaluación brasilera, ya que nuestro socio comercial había decidido enfrentar
el escenario internacional descrito más activamente (incluyendo otra modificación cambiaria en
el año 2000).
El PBI cae un promedio de 2,6% anual entre los años 1999 y 2001. Los superávits comerciales

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debidos no a una mejora sustancial de las exportaciones sino sólo a una disminución de las im-
portaciones, no logran, sin embargo, eliminar el déficit en cuenta corriente. La recesión generó,
naturalmente, un impacto fiscal importante y esto comprometió la posibilidad de hacer frente a
los compromisos externos del sector público, los ingresos corrientes caen en todo el período pero
mucho más en el 2001.
Desde el año 2000 no hay ingresos por privatizaciones y el gasto público sube por la influencia
de los intereses. El déficit total del sector público llega hasta 4% del PBI. El sistema financiero, ya
frágil, comienza a desmoronarse, mientras que se incrementa la debilidad política del gobierno y la
incertidumbre respecto del tipo de cambio futuro.
En conjunto, todos estos factores desembocan en la crisis gemela (bancaria y de balanza de pagos)
de fines de 2001-comienzos de 2002, materializada en el default, el corralito, la devaluación y una
turbulencia institucional sin precedentes desde el retorno a la democracia.
En materia socio-laboral, esta dinámica recesiva llevó a que, a comienzos de 2002, la tasa de des-
ocupación alcanzara su nivel histórico más elevado, y la tasa de empleo el nivel más bajo de la serie
desde que se relevan estadísticas.

GRAFICO II
Evolución de las tasas de actividad, empleo (ambas en porcentaje de la población total) y des-
ocupación (porcentaje de la población económicamente activa), 1991-2002
Página
78 46.0% 24.0%

44.0% 22.0%

42.0% 20.0%

40.0% 18.0%

38.0% 16.0%

36.0% 14.0%

34.0% 12.0%
Tasa de actividad (eje izq.)

32.0% Tasa de empleo (eje izq.) 10.0%


Tasa de desocupación (eje der.)
30.0% 8.0%
|-1991 ||-1992 |-1994 ||-1995 |-1997 ||-1998 |-2000 ||-2001

Fuente: elaboración propia en base de datos del INDEC

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Hacia fines de la década de los ’90 se observa, además, una mayor informalidad y un fuerte em-
peoramiento en la distribución personal del ingreso que, combinado con una pobre performance
general (1992-2002) en materia de crecimiento económico, dio lugar a un notable incremento de
las tasas de pobreza e indigencia, que también alcanzan niveles récord en el año 2002 (más de la
mitad de la población pobre y 1 de cada 4 argentinos indigentes).

GRAFICO III
Incidencia de la pobreza y la indigencia (en porcentaje de la población total para el conjunto de
aglomerados urbanos), 1991-2002

60.0% Proporción de personas pobres (no indigentes)

Proporción de personas indigentes


50.0%

40.0%

30.0%

20.0% Página
79
10.0%

0.0%
|-1991 ||-1992 |-1994 ||-1995 |-1997 ||-1998 |-2000 ||-2001

Fuente: elaboración propia en base a datos del INDEC.

Principales características del nuevo modelo de desarrollo

Luego de la crisis económica más profunda y prolongada de la historia argentina y del fin del régi-
men de la convertibilidad en el año 2002, el nuevo gobierno nacional implementa, desde el año
2003 en adelante, una serie de medidas de política económica destinadas a controlar y sustituir
el régimen de acumulación financiera pre-existente y promover un régimen de acumulación pro-
ductiva, orientado a la generación de empleos y a lograr una mayor equidad en la distribución

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del ingreso.
Entre las distintas medidas de política económica implementadas a nivel nacional pueden desta-
carse los siguientes pilares del nuevo modelo de desarrollo:
1. Sostenimiento de un tipo de cambio real competitivo
2. Control a la entrada y salida de capitales
3. Renacionalización de varias empresas públicas (mal) privatizadas que incumplieron sus contra-
tos y fracasaron en su gestión
4. Desendeudamiento del sector público (con impactos fiscales y sobre la brecha externa)
5. Sostenimiento del superávit fiscal, sin ajuste recesivo, con mayor y mejor gasto público
6. Equidad y eficiencia tributaria. Prioridad en la extracción de rentas extraordinarias generadas en
varios sectores de actividad.
7. Apoyo al desarrollo de la negociación colectiva y aumento del salario mínimo vital y móvil.
8. Renacionalización del sistema previsional, aumento y mayor cobertura de las jubilaciones y pensiones.
9. Incremento del salario indirecto, universalización de las asignaciones familiares y multiplicación
de programas de asistencia e inclusión social.
10. Regulación de sectores clave, con retenciones, compensaciones y acuerdos de precios.
Página
80

3.1. - Impacto del primer eje de políticas económicas: tipo de cambio competitivo, control
de capitales y renacionalización de empresas y desendeudamiento.

Los 4 primeros pilares se relacionan con la búsqueda de una solución persistente al problema de
brecha externa y de competitividad industrial que históricamente aqueja a nuestro país.
El sostenimiento de un tipo de cambio real competitivo incentivó la sustitución de importa-
ciones (las fábricas que antes cerraban porque no podían competir con las importaciones vuelven
a abrir) y promovió el crecimiento de las exportaciones (tanto de sectores agrícolas como indus-
triales por la mayor tasa de rentabilidad que les aseguraba un “dólar caro”), generando:

• Un superávit comercial persistente que, sumado a los efectos de la reestructuración de la deu-


da sobre el pago de intereses, resulta en sostenidos superávits de cuenta corriente. Esto es lo que
permite acumular reservas, para relajar la brecha externa y crecer rápido sin crisis de balance de
pagos (Bacha, 1982 yThirlwall, 1979); y

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• La reconstrucción de las condiciones de oferta necesarias (aunque per se no suficientes) para el
desarrollo de la industria y el crecimiento del empleo (Curia, 2007).
A los efectos del “dólar caro” y de los controles de capitales sobre la balanza comercial de la cuenta
corriente, se le suma el impacto positivo de la re-estructuración de la Deuda del Sector Público
(otrora principalmente deuda externa) tanto en la Cuenta Corriente como en la Cuenta de Capital,
y el efecto benigno sobre la partida “Rentas” de la Cuenta Corriente (porque se reduce la remisión
al exterior de utilidades y dividendos) de la re-nacionalización de diversas empresas públicas que
habían sido privatizadas en la década anterior (Azpiazu, 2002) tales como:

• El Correo Argentino, vendido por el gobierno de Carlos Menem en 1997 a una empresa del
grupo Macri, y renacionalizado por incumplimientos varios hacia fines de 2003;

• El control del espacio radioeléctrico, concesionado a Thales Spectrum en 1997 (concesión por
la cual el ex–presidente Menem se encuentra procesado por administración infiel) y renacionaliza-
do en el 2004;

• El servicio de agua y cloacas de Aguas Argentinas, que estuvo en manos de los grupo Suez y
Aguas de Barcelona hasta marzo de 2006, cuando fue renacionalizado y re-operacionalizado bajo
la órbita de AySA;
Página

• Aerolíneas Argentinas, privatizada en 1990 y en manos del Grupo Marsanshasta el momento de 81

su renacionalización el 15/07/2008;

• La Fábrica Militar de Aviones, privatizada en 1995 y en manos de Lockheed Martin Aircraft,


hasta el momento de su renacionalización en abril de 2009; y

• El sistema previsional, desde 1994 a fines de 2008 bajo control de las Administradoras de Fon-
dos de Jubilaciones y Pensiones (renacionalización que, además, juega un rol central en el finan-
ciamiento de alguna de las medidas del segundo y el tercer eje de políticas que se describe más
adelante)

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GRAFICO IV
Esquema del primer eje de medidas del nuevo modelo de desarrollo: recuperar las condiciones de
oferta necesarias para un crecimiento sin endeudamiento externo ni crisis de balanza de pagos.

Sostenimiento de un tipo de
cambio real competitivo

PROMUEVE INCENTIVA

Menores exportaciones
Mayores exportaciones
Sustitución de importaciones:
las empresas que antes cerraban
Aumenta la rentabilidad para vender
porque no podían competir con las
en dólares en el exterior.
importaciones vuelven a producir.

¿Para qué sirve esto?


Reestructuración de la Deuda
Externa y renacionalización de
Mayor rentabilidad para los sectores empresas claves
Balance Comercial
que producen bienes transables Positivo Menores pagos de capital e
(agro e industria). intereses y remesas de utilidades
Exportaciones mayores
a las importaciones
Página
RESULTA EN
82
Superávit de
Cuenta Corriente
Controles de
capitales

HACE
POSIBLE
Mecanismo de disuasión contra Crecimiento sin
tasas de interés usurarias en Acumulación neta crisis de balanza
rollover de deuda. de Reservas de pagos

Fuente: elaboración propia en base a datos del INDEC.

En los gráficos 5 y 6, a continuación, se reproduce la evidencia empírica que nos permite observar
tanto la operativización de las principales medidas del eje 1, como sus impactos sobre las condicio-
nes necesarias de oferta para el crecimiento económico y la dinámica de la brecha externa.

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GRAFICO V
Evolución de las principales variables de política económica del Eje 1 (tipo de cambio real
competitivo y restructuración de la deuda externa)

130 180%
Tipo de cambio real multilateral (base 2005=100)

160% 166%
120
140%
110

Deuda Externa en % del PEI


120%
100
100%
90
80%
80
CONVER 60%
TIBILID
AD
70 40% 36%

60 20%

50 0%
ene-92 sep-94 may-97 ene-00 sep-02 may-05 ene-08 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009

Fuente: CEI - Ministerio de Rel. Exteriores y Culto y Secretaría de Política Económica - Ministerio de Economía y Finanzas Públicas de la Nación. El tipo de
cambio real multilateral utiliza como precios relevantes para cada uno de los países involucrados en el cálculo al índice de precios mayoristas (IPM).

Del gráfico 5 se desprende que la política de tipo de cambio real (TCR) competitivo implementada en la Página

post-convertibilidad, ha llevado a que el TCR multilateral sea, en promedio, un 70-80% más elevado que 83

durante la convertibilidad. También se aprecia que, gracias a la restructuración de la deuda externa, la mis-
ma representa menos del 40% del PBI en la actualidad, mientras que en el 2002 este porcentaje alcanzaba
el 166%.

Estas medidas de política han permitido que la mayor parte de los sectores productivos vuelvan a ser
rentables, destacándose el caso de la industria manufacturera, que pasó de perder un 10% anual en la con-
vertibilidad a ganar un 6% anual en la actualidad.

En conjunto con el encarecimiento de las importaciones, la renacionalización de empresas de servi-


cios públicos (que giran grandes cantidades de remesas y utilidades al exterior) y un contexto externo
favorable en materia comercial (con un aumento del 18% de los términos del intercambio entre 2003 y
2009), este efecto generó una profunda reversión del resultado de cuenta corriente (-3% del PBI promedio
en la convertibilidad y +4% desde 2002 en adelante, ver gráfico 6).

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GRAFICO VI
Nivel de reservas internacionales

8
14%
6
12%
(en % de las ventas y el patrimonio neto, resp.)

4 10%

Cuenta Corriente en % del PBI


2
Margen Neto y ROE neto en USD

8%
0 6%
-2 Nuevo modelo 4%
de desarrollo
-4 2%
-6 0%
MARGEN NETO
-8 -2%
ROE NETO -4%
-10
-6%
-12
Manufacturas Primarios Manufacturas Primarios
-8%
|-94
|-95
|-96
|-97
|-98
|-99
|-01
|-02
|-03
|-04
|-05
|-06
|-07
|-08
|-09
1992-2001 1992-2001 2003-2009 2003-2009
Reservas internacionales (en millones de USD)

50.000

45.000
Página
40.000
84
35.000

30.000

25.000

20.000

15.000

10.000
ene-03 feb-04 mar-05 abr-06 may-07 jun-08 jul-09

Fuente: Elaboración propia en base a datos de Economática, Secretaría de Política Económica del Ministerio de Economía y Finanzas
Públicas de la Nación y Banco Central de la República Argentina. Nota: Para el cálculo del Margen neto y del ROE neto de las empresas
manufactureras (MOA y MOI) y de productos primarios se eliminaron los datos excepcionales (valores superiores al 100%) y se calcu-
laron en todos los casos promedios simples (sin ponderar por capitalización de mercado ni ventas) de valores trimestrales.

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Luego, la transformación de la cuenta corriente, el significativo aumento de la tasa de rentabilidad empresaria, la
implementación de diversas restricciones a la libre movilidad de capitales y las operaciones de mercado abierto
del BCRA destinadas a mantener un tipo de cambio real competitivo, permitieron acumular una enorme can-
tidad de reservas (que pasaron de menos de USD 10.000 millones en 2003 a más de 46.000 millones a fines
de 2009, ver gráfico 6) a los efectos de auto-asegurarse frente a shocks internacionales y ataques especulativos
domésticos en contra de nuestra moneda (como la fuga de capitales de 2008-2009).
En materia de política macroeconómica, estos resultados de rentabilidad, cuenta corriente y nivel de reservas
permitieron recrear las condiciones de oferta necesarias para el crecimiento económico y reducir significativa-
mente las restricciones al crecimiento económico por problemas de divisas asociadas a la ley de Thirlwall (1979).

3.2. - Impacto de los pilares del segundo eje de políticas económicas: superávit fiscal y política tributaria.

Pero aún así, los primeros 4 pilares del nuevo modelo de desarrollo no aseguran el incremento requerido en la
demanda agregada para estimular la inversión, el crecimiento y la generación de nuevos puestos de trabajo. En
este sentido, son los pilares N° 5 y N° 6 (que forman parte tanto del primer como del segundo eje de políticas
económicas) los que han permitido implementar las medidas keynesianas que permitieron, durante 7 años con-
secutivos, un sostenido incremento del PIB, los beneficios empresarios, los salarios y el empleo.

La conjunción de una política fiscal prudente y expansiva, con una estructura tributaria mucho más pro-
gresiva y una estrategia de desendeudamiento del sector público, permitió recuperar la autonomía política
necesaria para impulsar el empleo y la equidad distributiva a través de: Página
85

• Una reestructuración histórica de la mayor parte de la deuda (Plan Fénix, 2003; 2004 y Ceriotto,
2004), con una fuerte quita de capital e intereses y el desplazamiento en el tiempo de los nuevos vencimientos,
que liberó gran cantidad de recursos para incrementar de manera sustentable el gasto público social y la inversión
en infraestructura;

• Una reforma progresiva de la estructura tributaria (Gaggero, 2009), orientada a reducir la participa-
ción en la recaudación de aquellos tributos que pagan mayormente los pobres y a incrementar los impuestos y
gravámenes que recaen sobre los sectores de mayores ingresos (principalmente, ganancias y derechos de expor-
tación) y

• La independización de las políticas de ajuste recomendadas por el Fondo Monetario Internacional,


gracias al pago del 100% de las deudas respecto de dicho organismo, que sometía frecuentemente a nuestro país
a revisiones periódicas aconsejando la adopción de políticas ortodoxas recesivas con impactos negativos sobre el
empleo y los salarios.

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GRAFICO VII
Esquema del segundo eje de medidas: Impulsar la demanda agregada para la reactivación de la produc-
ción y el empleo

Desendeudamiento del Mayor Progresividad Prudencia Fiscal


Sector Público Tributaria Expansiva

Pago al FMI. Se reduce el peso relativo de


los tributos que pagan
Reestructuración de la mayormente los trabajadores
Deuda en Default. incrementando la carga que
recaen sobre los sectores
Fuerte quita de capital e mayores ingresos (ganancias,
intereses, liberó recursos derechos de exportación,
para incrementar de bienes personales, etc).
manera sustentable el
gasto público, ganando
autonomía nacional.

Aumento de la
Demanda Agregada.
Mayor recaudación
Tributaria y reducción
de gastos ilegítimos
y regresivos.
Crecimiento Sostenido
de la Producción y el
empleo.

Página
86
Un aspecto central aunque poco enfatizado del nuevo modelo de desarrollo implementado a partir de 2003,
radica en el hecho que, para explicar el crecimiento histórico sin precedentes de Argentina entre 2003 y
lo que va del 2010, no alcanza con recurrir simplemente a la combinación de un tipo de cambio alto con
condiciones externas favorables. Estos factores relajan las restricciones de divisas y reconstituyen los niveles
de rentabilidad mínimos necesarios pero no aseguran el crecimiento de la demanda agregada. Sin la rees-
tructuración de la deuda pública y la reforma del sistema tributario (mayor presión impositiva en general e
impuestos más progresivos) que sustentaron una expansión del más del 300% en el gasto público entre fines
de 2002 y fines de 2008, los únicos sectores que se hubiesen expandido habrían los exportadores, generando
desempleo y pobreza en vastos sectores de la población.

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GRAFICO VIII
Políticas económicas involucradas en el Eje 2 (fuerte expansión del gasto con superávit fiscal por des-
endeudamiento del sector público y mayor progresividad del sistema tributario)

4
35

Resultado Financiero del Sector Público Nacional


(neto de servicios de la deuda y en % del PBI).

3
34
2
Gasto Público Total Consolidad

33
32 1

(en % del PBI)


Nuevo modelo
31
0
30 Convertibilidad
-1
29
28 -2
27
-3
26
1987
1988
1989
1987
1990
1991
1992
1993
1994
1995
1996
1997
1998
1999
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
2007
2008

-4
ll 94 IV 95 ll 97 IV 98 ll 00 IV 01 ll 03 IV 04 ll 06 IV 07 ll 09

180
Deuda Bruta del Sector Público Nacional en % del PBI

1,40

160
1,30
Recursos tributarios progresivos/
Recursos tributarios regresivos

140
1,20
120

100 1,10
Página
80 1,00 87
60
0,90
40
2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 0,80
IV-2001 II-2003 IV-2004 II-2006 IV-2007 II-2009

Fuente: Elaboración propia en base a datos de las Secretarías de Política Económica, Hacienda y Finanzas del Ministerio de Economía y Finanzas
Públicas de la Nación. Nota: Los recursos tributarios progresivos incluyen a Ganancias, Ganancia mínima presunta, Bienes personales, Derechos
de exportación, Internos (excluyendo combustibles, porque tributan bienes que no participan en la canasta de los sectores populares) y Aportes
y contribuciones patronales (porque desocupados y trabajadores informales no están alcanzados). El resto se considera como regresivos (aunque
puedan incluir algunos neutros).

Comenzando por las medidas de política económica, del gráfico 8 se desprende la creciente importancia del
Gasto Público Consolidado en la economía argentina, que pasa del 27% al 36% del PBI entre fines de 2002 y
fines de 2008 (multiplicándose por 4 en términos nominales). Esto generó un gran impulso sobre la demanda
agregada, especialmente a la salida de la crisis, cuando los salarios reales estaban muy deprimidos (y por lo
tanto el consumo privado no podía tirar de la demanda), la exportaciones reaccionaban muy poco y la inver-
sión privada (que crecía rápidamente) partía de volúmenes muy bajos (10% del PBI en el primer trimestre de
2002), de manera que, per se, no podía garantizar un crecimiento significativo de la demanda agregada. Este
efecto expansivo de la política fiscal se da no solamente por la evolución del gasto público a nivel agregado, sino

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también por el significativo aumento de las erogaciones que tienen un mayor multiplicador keynesiano (como
el gasto público social, que pasa del 21% del PBI en 2001-2002 al 24% en 2007-2008).
En el gráfico 8 también se observa que este fuerte aumento del gasto público se da en consonancia con una
notable reversión del resultado fiscal, que de ser estructuralmente negativo en la Convertibilidad (resultado
financiero del Sector Público Nacional de -1,6% del PBI en promedio), pasa a ser sistemáticamente supera-
vitario en el nuevo modelo de desarrollo (+1,3% en promedio a mediados de 2003 y fines de 2009).
Esta política macroeconómica, que denominamos como “Prudencia Fiscal expansiva”, ha sido posible de
implementar gracias a la estrategia de desendeudamiento del sector público (con una Deuda Pública total
que pasa demás del 160% del PBI en 2002 a poco más del 40% del PBI en el 2009) y al fuerte incremento de
la progresividad del sistema tributario.
En efecto, la reestructuración de la deuda en default del 2005 y el pago de la deuda contraída con el FMI, no so-
lamente liberaron recursos “por encima de la línea” para gastos con mayor impacto sobre la demanda agregada
sino que también permitieron recobrar la soberanía política en materia fiscal (para decidir cuánto y cómo se
gasta sin imposiciones semestrales del FMI, requisito indispensable para una política fiscal exitosa).
Por su parte, la mayor progresividad del sistema tributario (explicada principal mente por la creciente impor-
tancia de derechos de exportación –recursos doblemente progresivos, porque lo pagan los dueños de los re-
cursos naturales y, además, reducen los precios domésticos para el consumo de las clases populares- y por la
nacionalización del sistema previsional -que devolvió al Sector Público Nacional una gran cantidad de recursos
progresivos, asociados a los aportes personales y contribuciones patronales de los trabajadoresformales), posi-
bilitó un fuerte aumento de la recaudación, al gravar bolsones de riqueza, evasión y elusión impositiva que no
Página podían ser alcanzados con la estructura tributaria de los ’90. En efecto, los recursos tributarios mensuales se
88 multiplican por 9, pasando de unos $3.000 millones en marzo de 2002 a $28.500 en marzo de 2010, permitien-
do que la presión tributaria del Sector Público Nacional se incremente sustancialmente.
Esta política macroeconómica, que denominamos como “Prudencia Fiscal expansiva”, ha sido posible de
implementar gracias a la estrategia de desendeudamiento del sector público (con una Deuda Pública total
que pasa demás del 160% del PBI en 2002 a poco más del 40% del PBI en el 2009) y al fuerte incremento de
la progresividad del sistema tributario.
En efecto, la reestructuración de la deuda en default del 2005 y el pago de la deuda contraída con el FMI, no solamente
liberaron recursos “por encima de la línea” para gastos con mayor impacto sobre la demanda agregada sino que también
permitieron recobrar la soberanía política en materia fiscal (para decidir cuánto y cómo se gasta sin imposiciones semestrales
del FMI, requisito indispensable para una política fiscal exitosa).
Por su parte, la mayor progresividad del sistema tributario (explicada principal mente por la creciente importancia de de-
rechos de exportación –recursos doblemente progresivos, porque lo pagan los dueños de los recursos naturales y, además,
reducen los precios domésticos para el consumo de las clases populares- y por la nacionalización del sistema previsional
-que devolvió al Sector Público Nacional una gran cantidad de recursos progresivos, asociados a los aportes personales y
contribuciones patronales de los trabajadoresformales), posibilitó un fuerte aumento de la recaudación, al gravar bolsones
de riqueza, evasión y elusión impositiva que no podían ser alcanzados con la estructura tributaria de los ’90. En efecto, los
recursos tributarios mensuales se multiplican por 9, pasando de unos $3.000 millones en marzo de 2002 a $28.500 en
marzo de 2010, permitiendo que la presión tributaria del Sector Público Nacional se incremente sustancialmente.

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GRAFICO IX
Políticas económicas involucradas en el Eje 2 (fuerte expansión del gasto con superávit fiscal por des-
endeudamiento del sector público y mayor progresividad del sistema tributario)

15% 26

10% 24
Tasa de variación interanual del PBI

Tasa de inversión (en % del PBI)


22
5%
Nuevo modelo 20
0%
18
-5%
16
-10% Convertibilidad 14

-15% 12

-20% 10
l 02 lV 02 lll 03 ll 04 l 05 lV 05 lll 06 ll 07 l 08 lV 08 lll 09
l 94 lll 95 l 97 lll 98 l 00 lll 01 l 03 lll 04 l 06 lll 07 l 09

25%
45 1993-2001
20%
2003-2009 +30%
15%
Tasa de variación interanual de la

40
producción manufacturera

En % del Valor Agregado a

10%
precios del productor

35
5%
Nuevo modelo
0% 30
-5% Página
25
-10% +20% 89
-15% 20
Convertibilidad
-20%
15
-25%
l 94 ll 95 lll 96 lV 97 l 99 ll 00 lll 01 lV 02 l 04 ll 05 lll 06 lV 07 ll 09 Part. Manufacturas Part. Bienes

43% 22%

42% 20%

18%
41%
Tasa de desocupación

16%
Tasa de empleo

40%
14%
39%
12%
38%
10%
37% 8%

36% 6%
l-2003 l-2004 l-2005 l-2006 l-2007 l-2008 l-2009 l-2010 l-2003 l-2004 l-2005 l-2006 l-2007 l-2008 l-2009 l-2010

Fuente: elaboración propia en base a datos del INDEC y de la Secretaría de Política Económica del Ministerio de Economía y Finan-
zas Públicas de la Nación. Las tasas de empleo y de desocupación son para el total de aglomerados urbanos.

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En el gráfico 9 se observa que, gracias a la conjunción de las políticas agrupadas en los Ejes 1 y 2 previamente
mencionados, la economía argentina se transformó de manera sustancial.
El producto bruto interno, que en 2002 se encontraba casi en los mismos valores que en 1992 y mostraba
una enorme volatilidad, pasó a crecer de manera mucho más estable (la volatilidad del producto se reduce a
la mitad) y vigorosa, a una tasa promedio anual del 7,5% entre 2003 y 2010.

En el caso de la producción industrial, la transformación es mucho más pronunciada. De caer, en promedio,


un 1,6% por año hasta 2002, este sector pasa a crecer a tasas promedio superiores al 8% anual desde 2003 en
adelante, explicando su mayor participación en el valor agregado de la economía (ver gráfico 9).

Esta dinámica sin precedentes en los 200 años de historia de nuestro país (que nunca había crecido durante
6 años consecutivos), se sustentó además en un aumento sostenido de la inversión bruta fija, elemento clave
para el desarrollo a largo plazo del país, que pasó del 10% al 24% del PBI en poco más de un lustro.
Con una demanda agregada creciendo sostenidamente a tasas inéditas y una estructura productiva que vol-
vía a privilegiar al desarrollo industrial, los resultados en materia laboral no se hicieron esperar. La tasa de
desocupación, que durante la crisis del 2001-2002 superaba el 20% de la población económicamente activa,
se redujo a un 8% a comienzos de 2010, gracias a un incremento récord en el nivel y la tasa de empleo (hasta
la crisis internacional de 2009, ver gráfico 9).

En relación a los objetivos de política macroeconómica, los resultados previamente examinados permiten
Página establecer que la política de prudencia fiscal expansiva, con mayor progresividad tributaria y desendeuda-
90 miento del sector público, ha sido particularmente exitosa para el crecimiento económico y la generación de
empleo en una economía que, luego de la Convertibilidad, no solamente se encontraba en una profunda re-
cesión, sino que, además, había transformado el aparato productivo de manera tal que la tasa de crecimiento
mínima necesaria para que no aumente el desempleo pasó a ser del 4% (mucho más elevada que en el pasado
y que en la mayoría de los países desarrollados, ver Okun, 1962).

Para crecer a tasas superiores al 4%, el rol de la política fiscal ha sido fundamental, contribuyendo con un
impulso que otros componentes de la demanda agregada no se encontraban en condiciones de generar a la
salida de la crisis.

3.3.- Impacto de los pilares del tercer eje de políticas económicas: apoyo a negociaciones colectivas,
renacionalización del sistema previsional y sistema de retenciones y compensaciones.

Aún así, las medidas asociadas a los pilares 1 a 6, agrupadas en los ejes 1 y 2, no resultaban suficientes para
garantizar que este crecimiento económico fuera acompañado por un aumento del poder adquisitivo de los
trabajadores y una mejor distribución del ingreso.
Para ello, el gobierno puso en marcha los pilares 7, 8, 9 y 10 del eje 3, esenciales para recuperar progresiva-

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mente el poder adquisitivo de los trabajadores sin erosionar la competitividad del sector industrial.
La historia económica argentina muestra que, tradicionalmente, las devaluaciones de la moneda han llevado
(inflación mediante) a un profundo deterioro en el salario real. De esta manera, cuando esto sucede y no
existe una mayor intervención del Estado al respecto, el aumento en la rentabilidad en el sector industrial
asociado a una moneda “más competitiva” suele ir acompañado de una significativa reducción en el poder
adquisitivo de los trabajadores. Posteriormente, cualquier intento de recomposición salarial de los trabaja-
dores asalariados o bien terminaba trasladándose a precios, o bien erosionaba paulatinamente la rentabilidad
del sector industrial, conllevando a la necesidad de una nueva y brusca devaluación de la moneda (son los
conocidos ciclos de “stop and go” de la economía argentina, ver Prebisch, 1952, y Díaz Alejandro 1969).
Gracias a la implementación conjunta de los últimos 4 pilares de la lista previa, el nuevo modelo de desa-
rrollo pareciera haber controlado sustancialmente la incidencia de los mencionados ciclos de crecimiento y
depresión de la economía argentina, permitiendo un progresivo y sostenido aumento del poder adquisitivo
de los trabajadores asalariados que no ha finalizado en un proceso hiperinflacionario o en una crisis de ba-
lanza de pagos.
Los pilares 7, 8 y 9 resumen un conjunto mucho más amplio de políticas que, desde 2003 en adelante, bus-
can recomponer el poder adquisitivo de trabajadores (activos y pasivos), luego del deterioro observado en-
tre 2001 y 2003 como consecuencia del traslado a precios de la mega devaluación implementada a la salida
de la Convertibilidad. Sin embargo, el incremento de las remuneraciones nominales de los trabajadores no
constituye una condición suficiente para mejorar el poder adquisitivo de los mismos.
Sin intervención alguna del Estado en el proceso de formación de precios, dicho incremento termina re-
cayendo sobre el nivel de precios (en sectores protegidos o monopólicos, formadores de precios; Kalecki, Página
1971-1977) o sobre la tasa de rentabilidad de la industria competitiva de importaciones (poniendo en juego 91
la propia viabilidad del modelo). Es allí entonces donde se vuelve crucial el pilar 10 que, en la práctica, ha
determinado un esquema de facto de tipos de cambios efectivos múltiples a nivel sectorial (Diamand, 1972
y Diamand y Crovetto, 1988).
En efecto, el sistema conjugado de retenciones, compensaciones y acuerdos de precios implica una redistribu-
ción de ingresos desde sectores y ramas de actividad con alta rentabilidad y elevado impacto sobre la canasta
básica de consumo (agro, petróleo, servicios públicos privatizados, etc.) hacia sectores que tienen una elevada
capacidad para la generación de empleo y una rentabilidad más acotada (principalmente industria).
Con las retenciones se busca reducir el impacto inflacionario del “dólar caro” sobre los productos transables
y se obtienen los recursos necesarios para reducir los costos de producción (y por ende los precios) de bie-
nes y servicios de primera necesidad (básicamente alimentos, transporte, energía), a través de las compen-
saciones productivas que garantizan cierto nivel de cumplimiento de los acuerdos de precios (a diferencia
de lo ocurrido en los años ’80 en los cuales los acuerdos de precios eran sistemáticamente violados por los
oferentes, finalizando luego en episodios inflacionarios).
Gracias a este esquema de retenciones, compensaciones y acuerdos de precios, la economía argentina ha
reducido el impacto inflacionario del “dólar caro”, con lo cual se ha bajado la tasa de crecimiento del salario
nominal necesaria para que aumente el salario real. Esto es lo que, finalmente, ha permitido la coexistencia

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de un progresivo aumento del poder adquisitivo de los trabajadores sin que ello implique una pérdida sig-
nificativa de la competitividad y de los beneficios de los sectores y ramas transables más trabajos intensivos,
como es el caso del sector industrial.
Sin los de tipos de cambio múltiples (de facto) asociados al esquema de retenciones, compensaciones y
acuerdos de precios, es impensable implementar un modelo de desarrollo con justicia social en un país
como Argentina, en donde, si hubiera un único tipo de cambio efectivo (algo que existiría en el caso de
eliminar las retenciones, las compensaciones y los acuerdos de precios), la estructura productiva desequili-
brada (Diamand, 1973) existente (basada en un sector agropecuario hiper-productivo gracias a la innova-
ción tecnológica –mayormente importada- y a las ventajas naturales intrínsecas del sector y una industria
tradicionalmente caracterizada por una baja productividad) generaría o bien la necesidad de reducir fuerte-
mente los salarios reales (si se optara por un dólar caro sin mayor intervención estatal), o bien la necesidad
de soportar enormes tasas de desocupación(si se optara por un dólar barato).

GRAFICO X
Esquema del tercer eje de medidas: Políticas de precios e ingresos destinadas a combinar crecimiento
con igualdad

Aumento de Renacionalización del sistema Movilización de paritarias y


los haberes previsional, planes de negociaciones colectivas y
Página jubilatorios y aumento del SMVM
inclusión previsional y AUH
92 multiplicación
de planes
sociales Aumenta el
Aumento del poder Consumo
adquisitivo de los Demanda
trabajadores y
Retenciones, desocupados
compensaciones Aumenta la
y acuerdos de Demanda
precios

Crecimiento con
mayor equidad
distributiva

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GRAFICO XI
Dinámica reciente de las variables de política económica del Eje 3
(políticas de ingreso, previsionales, retenciones y compensaciones)

$950 $200
$180
$850 $180
$160
$750

Asignación Universal por hijo


$135
Haber mínimo jubilatorio

$140
$650
$120 +350%
$100
$550 +497% $100
$80 $72
$450 $60
$60
$350 $40
$40
$250 $20

$150 $-
Hasta 2004 2004 2007 2007 2008 2009
may-03 sep-04 ene-06 may-07 sep-08 ene-10

$ 1.600
1400 Actividad
Entre mayo 2003 y marzo
$ 1.400 de 2010 el SMVM se
multiplicó por 7.5 1200 Empresa
Salario mínimo vital y móvil (SMVM)

Cantidad de negociaciones colectivas

$ 1.200 1000

$ 1.000 800

+1520%
$ 800 600 Página

$ 600
400 93

200
$ 400

0
$ 200
may-03 sep-04 ene-06 may-07 sep-08 ene-10 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008

12.000 DE (en % del Total de 18 6 Compensaciones (en % del 16


Gasto Total, eje der.)
Derechos de exportación (en mill. de $ corr.)

recursos tributarios, eje der.)


16
Derechos de exportación (en % del total

DE (en mill. $ corrientes, eje 14


Compensaciones en % del Gasto Total

10.000 izq.) 5 Compensaciones (en % del


14
Compensaciones en % del PBI

PBI, eje izq.) 12


de recursos tributarios)

8.000 12 4
10
10
6.000 3 8
8
6
4.000 6 2
4
4
2.000 1
2
2

0 0 0
0
l-01 l-02 l-03 l-04 l-05 l-06 l-07 l-08 l-09 l-10 2002 2003 2004 2005 2006* 2007* 2008*

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La conjunción de un tipo de cambio competitivo (que pasó de $1 por dólares a $3,5 promedio por dólar),
con sostenido aumento del precio internacional de los alimentos (según la FAO, el índice general de ali-
mentos aumentó un 80%, en dólares corrientes, entre comienzos de 2003 y fines de 2009) y una demanda
interna creciendo a tasas superiores al 7% anual (necesarias para reducir la enorme tasa de desocupación
post-crisis), no solamente generó un fuerte aumento de precios en el 2002 (momento de la mega devalua-
ción inicial), sino también un régimen de inflación moderada ulterior que, de no mediar otras políticas,
hubiese reducido sustancialmente el poder adquisitivo de los trabajadores.

Para compensar estos efectos, se aprecia en el gráfico 11 que el nuevo gobierno, implementa, desde 2003 en
adelante, una serie de medidas que incrementan los ingresos de los sectores populares y controlan la dinámica
de los precios de los “bienes salario” (alimentos, transporte y servicios públicos). En relación a los ingresos de
los sectores más vulnerables de la población (desocupados, trabajadores informales, ancianos sin los requisitos
para jubilarse, niños, madres solteras y familias numerosas), el nuevo modelo de desarrollo incluye un conjunto
de políticas sociales destinadas a mejorar la cobertura y la profundidad de la política asistencial pre-existente,
basada hasta entonces en el plan Jefas y Jefes de hogar desocupados (implementado en 2002).

Inicialmente, con el Plan de Seguridad Alimentaria se mejoró la capacidad de subsistencia de 1.683.651 ho-
gares; con el pasaje de beneficiarios del Plan Jefas y Jefes al Plan Nacional Familias se duplicó (en promedio)
el monto de la prestación para 574.000 familias y con las Pensiones no contributivas (que incluyen pensio-
nes a la vejez, por invalidez y por madres de 7 o más hijos) se asistió a 686.296 nuevos titulares de derecho
Página (con un monto que quintuplica al beneficio del plan Jefes y Jefas implementado en 2002).
94

Con el paso de los años, y la mayor holgura fiscal, se hizo posible implementar en 2005 el Plan de Inclusión
Previsional, destinado a revertir el impacto negativo del desempleo masivo y el incremento del trabajo informal
generado por el Plan de Convertibilidad sobre la posibilidad de acceder a una jubilación o pensión al llegar a
los 60 o 65 años. Este plan ha permitido que cerca de 2.000.000 de personas en edad de jubilarse, pero sin los
aportes necesarios para ello, puedan acceder a una jubilación digna, llevando la tasa de cobertura previsional
desde el 49% que tenía hacia fines de la Convertibilidad a más del 85% (ver Panigo y Neffa, 2009).

A fines de 2009, el conjunto de políticas sociales del nuevo modelo de desarrollo se complementa gracias a
los recursos provenientes de la renacionalización del sistema previsional, (privatizado a mediados de los ’90
y responsable tanto del déficit fiscal de la convertibilidad como del saqueo de aportes personales y contribu-
ciones patronales mediante el cobro de comisiones exorbitantes), con el programa de transferencias condi-
cionadas de ingresos más importante de nuestra historia: la Asignación Universal por Hijo para Protección
social, con $220 por mes para más de 3,5 millones de niños beneficiarios.
Pero las medidas de recomposición de ingresos de los sectores populares no se agotan en las políticas asis-
tenciales para grupos vulnerables. Por el contrario, desde 2003 en adelante el rol protagónico de la clase
trabajadora en la alianza estratégica conducida por el nuevo gobierno se ha construido en torno a una serie

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de medidas destinadas a incrementar los salarios y jubilaciones mínimas (que en 7 años se septuplican y
quintuplican, respectivamente),fomentar las negociaciones colectivas (que desde fines de 2000 se multipli-
can por 15, llevando a que en 2008 la cantidad de negociaciones colectivas sea superior a la suma de todas
las desarrolladas durante la Convertibilidad) y aumentar el salario indirecto (como las asignaciones por hijo,
que en 5 años crecen un 350%, ver gráfico 11).

Para que todas estas medidas de carácter nominal tengan un impacto real sobre el poder adquisitivo de los
sectores de menores ingresos, el nuevo modelo de desarrollo recurre a una de las políticas más exitosas del
primer y segundo gobierno peronista: tipos de cambios múltiples y acuerdos de precios.

Lo que entre 1947 y 1995 se hacía con el IAPI, desde 2003 en adelante se hace con un sistema de retencio-
nes y compensaciones selectivas. Las retenciones, o derechos de exportación a bienes de elevada pondera-
ción en la canasta básica de consumo se incrementaron sensiblemente con el nuevo gobierno, tal y como se
aprecia en el gráfico 11. Estas retenciones, no solamente permitieron reducir el precio interno de los bienes
alcanzados (leche, trigo, petróleo, etc. y sus derivados) sino que contribuyeron adicionalmente a establecer
un fondo de compensaciones destinado a sustentar una política de acuerdos de precios atados a subsidios,
para reducir aún más el precio relativo de ciertos bienes sensibles para los trabajadores: farináceos, lácteos,
carne, nafta, transporte y servicios públicos (entre los más importantes).

Conforme el precio internacional y el costo de producción doméstico de estos bienes y servicios aumentaba, el
monto de las compensaciones necesarias para mantener los acuerdos de precios se ha ido incrementando. Página
95
La combinación de retenciones al sector primario y compensaciones a pequeños productores agropecuarios
y a la industria genera, de facto, un esquema de tipos de cambios múltiples muy similar al que se obtenía en
la segunda mitad de los ’40 con el esquema instaurado en torno al IAPI. Este esquema de tipos de cambios
múltiples, siempre ha sido particularmente exitoso en reducir la tasa de crecimiento necesaria del salario
nominal (y del salario en dólares) que permite mejorar el poder adquisitivo de los trabajadores.

Combinado con un tipo de cambio real competitivo y con las distintas medidas involucradas en los ejes 1,
2 y 3 del nuevo modelo de desarrollo, el sistema de tipos de cambios múltiples (de facto) establecido por el
esquema de retenciones y compensaciones selectivas, genera una brecha significativa entre la dinámica del
salario en dólares y la evolución salario real de los trabajadores tal que el poder adquisitivo de los sectores
populares (salario real)puede crecer significativamente sin erosionar la competitividad del sector industrial
(que depende, entre otras cosas, del salario en dólares que deben afrontar). Esto garantiza que una mayor
igualdad no atente contra la sostenibilidad externa del nuevo modelo de desarrollo.

Desde otra perspectiva, al apaciguar la intensidad de las pujas distributivas (moderando las demandas sa-
lariales y la tasa de inflación) y reducir el impacto de la demanda agregada sobre ciertos costos y sobre la

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posibilidad de aumentar márgenes en bienes y servicios clave, el esquema de retenciones, compensaciones
y acuerdos de precios aplana “la curva de Phillips (1958)” y reduce el impacto inflacionario de cualquier
tasa de crecimiento.

GRAFICO XII
Impacto de las políticas de ingreso, previsionales y de tipos de cambio múltiples del Eje 3 sobre el po-
der adquisitivo de los trabajadores

140 Ind. del Salario Mínimo Vital y Móvil real (Dic. 2001=100)
Ind. gral. de salarios reales (Dic. 2001=100)
Ind. del Salario Mínimo Vital y Móvil en USD (Dic. 2001=100)
Ind. gral. de salarios en USD (Dic. 2001=100)
120 300
Indices generales del nivel salarial

Ind. del Sel. Mínimo Vital y Móvil


100 250
(Dic. 2001=100)

(Dic. 2001=100)
80 200

60 150

40 100

20 50

0 0
dic-01 ene-03 feb-04 abr-06 abr-07 may-07 jun-08 jul-09 dic-01 mar-03 jun-04 sep-05 nov-06 feb-08 may-09

410,0 1,8
1,70
385,60 1,7 1,63
390,0
Salario mínimo en dólares al 23/05/2010

1,6
Precio de litro de aceite mezcla

370,0
1,5 1,45
en dólares al 23/05/10

350,0 1,4
Página 330,0 1,3
317,31
96 310,0
1,2

1,1
290,0 1,01
278,69
1,0
270,0 263,25
0,9

250,0 0,8
ARGENTINA CHILE URUGUAY ARGENTINA CHILE URUGUAY

1,1 22,0 21,12


0,99
1,0
20,0 19,15
Precio de kilo de harina de trigo 000

0,9
Precio de kilo de lomo en dólares
en dólares al 23/05/2010

0,8 0,76 18,0

0,7
al 23/05/10

0,64
16,0
0,6
13,63
0,5 14,0
0,40
0,4
12,0 11,57
0,3

0,2 10,0
ARGENTINA CHILE URUGUAY ARGENTINA CHILE URUGUAY

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Como consecuencia de las medidas del eje 3 que se presentan en los gráficos 10 y 11, el poder adquisitivo de
los trabajadores ha experimentado una sostenida recuperación desde comienzos de 2003 a la fecha, llevan-
do a que la capacidad de compra (en términos de “bienes básicos”) de un salario mínimo en Argentina sea
una de las más elevadas de América Latina (ver gráfico 12).

Tabla I
Cantidad de unidades de Aceite (litros), Harina (kilos) y Carne bovina (kilos) que se pueden comprar con
un salario mínimo vital y móvil en distintos países de la región, a precios y salarios del 23 de mayo de 2010

Litros de Kilos de Kilos de


aceite Harina de lomo de
mezcla trigo 000 ternera
ARGENTINA 381 968 33
192 282 15
CHILE 194 493 23
URUGUAY 155 345 12
Página
Fuente: Elaboración propia en base a datos de los supermercados online Devoto (para precios e Uruguay), Pao de açucar (Brasil), Lider (Chile) y Coto (Argentina). 97

Así, a precios y salarios del 23/05/2010, un salario mínimo vital y móvil (en adelante, SMVM) argentino
compraba 381 litros de aceite, 968 kilos de harina de trigo 000 y 33 kilos de lomo de ternera, en todos los
casos cifras enormemente superiores (entre 2 y 3 veces más, según el producto y el país) a las que se pueden
comprar con un salario mínimo en Brasil, Chile o Uruguay (ver tabla 1).
Sin el esquema de retenciones compensaciones y acuerdos de precios (y el sostenido incremento del
SMVM) el poder de compra del salario mínimo argentino convergería al promedio latinoamericano, muy
inferior al prevaleciente en nuestro país.

Conclusiones
El inicio de la administración Kirchner impulsó la cristalización de un nuevo modelo económico y social
que implicó una ruptura con el régimen de acumulación de corte rentístico-financiero vigente desde me-
diados de los ’70.
El nuevo modelo de crecimiento económico con desarrollo y progreso social se sustenta –esencialmente- en
la conformación de un vector de precios competitivos articulados a través de un tipo de cambio flexible, una
política fiscal expansiva pero superavitaria, el incremento de salarios y jubilaciones, acuerdos de precios y la

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política de retenciones y subsidios.
Asimismo, el proceso de desendeudamiento externo a partir de la reestructuración de la deuda externa y
del pago al Fondo Monetario Internacional, permitió ganar grados de libertad en la gestión económica al
tiempo que favorecía la sustentabilidad intertemporal de su diseño.
En consecuencia, tomadas en forma concomitante (aunque no aplicadas al unísono), las distintas medidas
de política económica aquí examinadas, han dado lugar a uno de los modelos de desarrollo más exitosos de
la historia económica argentina, en materia de creación sostenida de empleo y progresiva recomposición del
poder adquisitivo de los trabajadores y de los sectores más vulnerables de la población.
Estos resultados combinados son los que explican la dinámica observada en los distintos indicadores de
bienestar social desde 2003 a la fecha, período en el cual, tanto la pobreza como la indigencia y la desigual-
dad disminuyen considerablemente, llevando a que la Argentina vuelva a tener los mismos niveles de indi-
gencia de sus mejores registros históricos (1974) y vuelva a ser el país más igualitario de América Latina.

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MÓDULO
Comunicación Política
Elementos y claves para la aproximación
a la Comunicación Política
Siempre somos receptores y la idea es que seamos algunos receptores pero también participes. Que po-
damos analizar, decodificar la comunicación para así entender estos fenómenos para la práctica militante.
Apuntamos a poder estar pensando un poco más.
En primer lugar vamos a explicar que es el marco social:
“La conducta y la realidad social obedece a un conjunto de valores y acciones que nos preceden y que modificamos
en nuestra interacción”
Esto quiere decir primero que somos sujetos hablados, sujetos sociales. Nos definimos con relación a otro.
Vivimos siendo hablados por nuestros padres, nuestra comunidad y nuestra sociedad y esto siempre está
presente. Nosotros vamos internalizando e incorporando un conjunto de conductas y modos de ser que los
vamos introduciendo inconscientemente, lo cual nos va formando.
Dentro de las dimensiones de nuestro accionar que nos van formando desde chicos hay dos dimensiones,
una tiene que ver con el deber ser y otra con el hacer. Hay una que es mítica que tiene que ver con lo que nos
antecede (ej: porteños y chaqueños), tiene que ver con los imaginarios míticos. Si bien puede ser que no
seamos de una forma, la mirada del otro se predispone a mirarlo de esa forma y orienta su comunicación. Se
decodifica la realidad a partir de una figura mítica anteriormente creada que asigna y adjudica algo. En toda
comunidad hay un discurso que nos precede que nos va orientando el cual nosotros vamos incorporando
con mayor o menos perjuicio. Pero a los efectos de cuando uno quiere conocer su realidad social, este es un
elemento que se debe tener en cuenta. Página
Por otro lado, existe una dimensión religiosa, que al igual que la dimensión mítica va formando nuestro pen- 105
samiento, aunque a diferencia ésta, sí tiene una estructura, una organización y un instituto. Por otro lado, la di-
mensión de las instituciones, la escuela institución formadora a lo largo de nuestras vidas. A su vez se encuentra
la dimensión comunitaria, la de la vida cotidiana, el trabajo, el estudio, los grupos sociales, donde nos movemos
y nos desempeñamos. Existe también una dimensión que es mediática que va desde la televisión a internet que
tienen contenido, información. Por último, nos encontramos con la dimensión política, la acción política, en-
tendida como una referencia de valores o un determinado sistema ideológico con el cual uno intenta trasformar
la realidad. Las primeras tres tienen que ver con el deber ser y las últimas tres con el hacer.
Todas estas dimensiones conforman nuestra subjetividad, que definimos como el modo que nos pensamos
y nos relacionamos con nosotros mismos en un determinado momento histórico. Por otro lado la subjeti-
vidad es el sostén de nuestras orientaciones, elecciones y decisiones de modo consiente e inconsciente. Los
valores son aquellas máximas de conductas por las cuales nosotros nos orientamos. En la modernidad los
valores están perdidos, los actuamos pero no tenemos claro en función de que valores nos comportamos.
En realidad, en esta subjetividad somos un collage. En otros momentos de la sociedad los valores estaban
muy claros, apoyados por las instituciones religiosas o los comportamientos honorarios que había en su
momento (ej: la conducta de los kamikazes). Es un buen ejercicio para cualquier militante empezar a pensar
en esto, preguntarse en referencia a qué valor me voy a mover. Si yo no me muevo en referencia los valores

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que yo defino me va a suceder que esta subjetividad que está cargada de valores como un cambalache en mi
cabeza podrá ser actuado. Entonces en vez de conducirme, soy conducido. Esto es importante, porque en el
tema de la comunicación y la relación mediática nos conducen bastante más de lo que nosotros creemos.
Un paradigma de la identidad mundial es la globalización, ésta estuvo presente y vigente en la expresión del
neoliberalismo de la década del 90. “Tenemos que estar conectados con el mundo”, “tenemos que abrirnos”,
“el mundo viene, tenemos que ganarlo”, “competir”. La globalización es en realidad la expansión de la orga-
nización capitalista y la sociedad del mercado, como la única posible de dar contención en la sociedad. Esto
es lo que está atrás de la globalización. Esta deviene de cuando cae el muro de Berlín en 1989 que rompe
el corpus de un sistema valorativo que dice “a la sociedad habría que pensarla así”. Cuando pierde el poder
institucional, la ideología neoliberal dice, ganamos nosotros (Fukuyama habló del “fin de la historia”). Una
ideología es un sistema de valores coherentes que da una representación de vida. La sociedad capitalista
privilegia dos valores, la libertad individual y la propiedad privada. El otro esquema hablaba de la propiedad
social y de la equidad o la justicia.

Entonces, este sistema de la globalización trae aparejado:


• El predominio del individualismo como conducta social.
• El “éxito” como valor de orientación y búsqueda.
• Cambios de consumo constantes y vertiginosos.
• Escasa capacidad de espera y tolerancia a la frustración.
• Fragilidad de los vínculos afectivos. Nuevos modos de relación.
Página
• Moral flexible. Ni bien ni mal.
106
• Metas de la época: alcanzar el bienestar, disfrutar la vida, evitar el dolor y el fracaso.
Solo una mínima parte de la población está en condiciones de realizar esto y son los que más tienen.
Las manifestaciones sociales de esta conciencia social de la cual estamos hablando son identidades inesta-
bles y precariedad de los vínculos. Los contratos humanos son breves, lo mismo que las relaciones afectivas.
Por otro lado hay una pérdida en la familia. La figura parental está perdida, las familias tradicionales de padre
y madre son inexistentes, por lo general son monoparentales. En función de esta crisis, lo que se aprecia es
la constitución de la mujer como una figura aguerrida dentro de la sociedad (ej: Madres de plaza de mayo,
Madres del Paco, las mujeres como responsables primarias de la AUH). Son las mujeres las únicas que toda-
vía tienen categorías mentales, sociales de inclusión. Un elemento importante para el diálogo político son
las mujeres, porque tiene todavía incorporado el esquema institucional de la inclusión.
En relación a la política, lo que ha sucedido es que hay desconfianza en torno a los colectivos sociales, par-
tidos, sindicatos, etc. Esta desconfianza trae aparejada la personalización de la política. La política en vez de
ser depositada en un partido político pasa a ser colocada en figuras mediáticas.
En relación a la política municipal, el ciudadano se ve como un individuo-vecino. En cuanto a la política
provincial y nacional se siente más alejado y su relación con ella está mediatizada por los medios de comuni-
cación, hoy el ciudadano es un ciudadano espectador. Se insiste con el valor de la palabra ciudadano, porque
la gente todavía cree en lo fundante de la democracia que es el valor del voto. Voto como instrumento de

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posibilidad de cambio.
La mediatización de la política da una aproximación que determina un modo de lectura en la relación. Don-
de los políticos pasan a ser más como mi vecino y mi prójimo que como mi dirigente o representante de un
corpus de ideas.
Históricamente, en nuestro país hubo dos grandes partidos tradicionales, cuya identidad permitió sostener
proyectos políticos y sociales que marcaron el desarrollo del país. Estos dos grandes partidos, el PJ y la UCR,
tuvieron principios valorativos que ordenaban el accionar de los dirigentes. (Ej: Justicia social – PJ).
Teniendo en cuenta lo anterior, uno se pregunta ¿Qué es la política? En principio se puede definir diciendo
que es un quehacer ordenado al bien común. A su vez se puede decir, como decía el General Perón “la po-
lítica es el arte de la persuasión”. También puede decirse que es la “capacidad de distribuir y ejecutar poder
según sea necesario”. Lo que también sabemos, por lo menos en nuestra conformación de la política, es que
los únicos que pueden acceder al ejercicio del poder son los partidos políticos.
Antes eran tiempos de ideologías, de valores conducentes, de compromisos colectivos, de identidades parti-
darias. Todo esto hoy está en crisis, hay una crisis de identidad partidaria. De la cual se tienen que hacer par-
tícipes los dirigentes políticos, porque son ellos en esta cuestión de la marketinización y la personalización
de las políticas los mismos que han traicionado esta situación. Los partidos políticos están en crisis y está en
crisis, sobre todo, el principio de organización y la discusión política como proyecto y como horizonte (el
Frente Amplio en Uruguay por ejemplo, es una estructura que no ha caído en esa norma).
Por todo esto, si los partidos están en crisis, la adhesión electoral se orienta a partir de un imaginario que
tiene dos dimensiones valorativas tácitas. La primera dimensión (A) está expresa en relación a la justicia
social y a lo popular, en la cual se inscriben básicamente el peronismo, el progresismo, la izquierda. Es una Página

dimensión difusa donde la gente se puede “enganchar” con uno u otro valor. La otra dimensión tácita (B) 107

está en relación a la libertad, el respeto y a las instituciones, en esta se inscribe el radicalismo, los liberales, los
conservadores y básicamente la derecha. El desafío a partir de esto es el de trascender, lo cual lleva tiempo y
no es compatible con la sociedad que es “de lo urgente”.

En nuestra modesta opinión, hoy la Argentina se divide en tres grandes sectores en su relación con la política:
Norte Grande: empobrecido, sin desarrollo productivo y culturalmente telúrica. Para esta sociedad
la política es satisfacción de necesidades. Todos los dirigentes asumen un papel sobreprotector (ej: Ángel
Rozas), “padre protector que tiene que satisfacer las necesidades”. El norte es un electorado más rutinario
con mayor influencia estatal. Con discriminación partidaria poco efectiva.
Central: Rica, con mayor desarrollo y estimulación social. Se compone de grandes conglomerados
cosmopolitas. La política para estos lugares es distribución de la riqueza. Coexisten ambos imaginarios (A
y B), con una preeminencia del B en las grandes urbes. Hay una mayor autonomía electoral con fuerte aten-
ción mediática y expectante del castigo.
Sur: tiene una identidad regional que es la “patagónica”. Es rica energéticamente con baja densidad
demográfica. La política para el que vive en el sur es mejoramiento de la calidad de vida.

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¿Qué es la acción política? Imposición, debate y negociación de temas conflictivos determinados por el
poder (gobierno, partidos, medios de comunicación, grupos de poder). A partir de esto viene la fijación
de la agenda pública que sale de la política. Esta se va a debatir en distintos ámbitos (ej: ley de medios en la
sociedad y el congreso o pacto de olivos en la cúpula). La agenda pública está fijada desde cualquiera de los
resortes de poder y el debate puede darse en distintos ámbitos.

La dinámica social, los hechos políticos, económicos y sociales, son interpretados a partir de distintas lógi-
cas. Las dos dimensiones primarias y relevantes que más nos interesan son la cotidiana y la política.

La cotidiana tiene una condición evolutiva, las cosas se van desarrollando, la evolución como un continuo.
Se expresa a través de una individualidad, se forma a partir de la experiencia, está movilizada por la afec-
tividad, se pone en acto a través de la voluntad, persigue un pragmatismo situacional, los beneficios de la
cotidianidad y por ultimo busca obtener logros. Todo esto es un pensamiento primarizado, con el cual nos
manejamos casi siempre.

La lógica política parte de una noción de conflicto, el nudo son los intereses contrapuestos. Su dimensión es
colectiva y busca la conveniencia de grupo. Se mueve por la racionalidad y la negociación es lo que moviliza.

Las decisiones son cognitivas, ideológicas o pragmáticas. El objetivo en este caso es la definición de metas,
lo cual todo forma un pensamiento secundarizado.
Página
Aparecen dos lógicas más, la de los medios masivos de comunicación y de la burocracia.
108

La lógica de los medios tiene una noción de status quo, la permanencia de la relación situacional del mo-
mento. Los medios se orientan por la masividad, discurren en lo simbólico y la construcción de sentidos
y son medio de presión. Se manejan por decisiones de conveniencia y se definen por intereses. Todo esto
forma un pensamiento maniqueo.

La lógica burocrática son las organizaciones del estado, tiene una noción fundamentalista que hace a los inte-
reses del estado. Privilegia la organización, lo instrumental. Su lógica es de pertenecía y preservación, ejecuta
normas, decide jerárquicamente y persigue cometidos institucionales. Este es un pensamiento instituido.

Si vemos las cuatro juntas, la única que tiene intrínsecamente la transformación y el cambio es la política.
Ejemplos contrarios es la lógica burocrática y el discurso de la “inviabilidad” de algunas provincias. La lógica
Burocrática es “que esto quede como está”.

Hoy encontramos que los medios masivos de comunicación influyen en la lógica cotidiana. En el discurso
maniqueo, ellos toman el discurso de la lógica cotidiana y lo reproducen en los medios. Por otro lado los me-
dios de comunicación tienen una tensión con la lógica política. Un peligro que existe es el desplazamiento

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de la lógica política sobre la lógica burocrática.

LA COMUNICACIÓN
Nuestra época es la imagen. La percepción construye la subjetividad y desplaza a la conciencia reflexiva.
Esto quiere decir que la subjetividad, representación y construcción del mundo, la percepción, los sentimien-
tos la van construyendo. Pero también esa representación se va construyendo a partir de la conciencia, de la re-
flexión, de la introspección, del pensamiento intelectual. Esto es justamente lo que, en la actualidad, los medios
de comunicación han desplazado, mientras que se concentran en cuestiones relacionadas a la percepción: lo
bueno, lo malo; lo lindo, lo feo. Entonces nos agolpan de imágenes para que tomemos posición.
Hoy con la comunicación se pueden dar muchas definiciones:
• El otro como objeto y no como ser humano: el otro funciona en la lógica del “objeto” (CQC en
su tratamiento del “otro” es un ejemplo)
• El mundo mediático que entroniza la hegemonía de imágenes evanescentes, fugaces, y carente
de reflexiones consistentes.
• Vivimos en una sociedad de la imagen, “pura virtualidad”, sustituto de muchos ingredientes vitales.
• Desvalorización de la palabra
• Privilegio de las formas sobre los contenidos.
• Se liquidó la brecha necesaria entre el mundo de la intimidad y el mundo del público, y la vida
privada se exhibe descaradamente sin pudor.
• Los medios de comunicación nos ofrecen una idea unívoca del mundo y son una gran vidriera
Página
de estimulación: esta idea es el mercado.
109
Todo esto refuerza la noción de que las personas se orientan por percepciones (recordemos la promesa de
De Narvaez, “tengo un plan” que nunca presentó). El discurso que aparentemente es político, en realidad,
es de efecto.
Los medios masivos de comunicación hoy tienen la dinámica del espectáculo. Tienen una lógica de confron-
tación y conflicto. El conflicto es personalizado, hay buenos y malos. Se vacía el contenido y se quedan con
las formas (por ejemplo Ley de medios audiovisuales vs. Ley de Medios K). Se da un desplazamiento hacia
las formas (la construcción que los medios hacen de Cristina Kirchner omitiendo hablar de las medidas de
gobierno). Por otro lado, la confrontación y el conflicto se dan de manera irreductible, son dicotomías que
anulan las diferencias y la negociación. Hay un desplazamiento del pensamiento crítico de los contenidos,
lo cual anula la discusión. Con estas dos cosas se dan dos vehículos; uno el del “entre – tener” o “tener –
entre” la necesidad y el objeto de satisfacción a la gente, tenerla suspendida (cualquiera de los programas
de humor de esta época sirve como ejemplo). Tenerla suspendida a la persona es no permitirle ver cuáles
son las herramientas que cuenta para realizar su objetivo. El otro vehículo es el del miedo (tratamiento de
temas como inseguridad, gripe A y dengue). Todo esta forma de información lo que promueve es parálisis y
conservación, lo cual provoca un pensamiento conservador.
Las apelaciones mediáticas de la parálisis y la conservación dan una situación en la cual, si yo estoy en pará-
lisis la acción es externa, de otros, políticos, medios, organizaciones, pero no soy yo el que me muevo. Por

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el otro lado la demanda que se instala es la de protección y tranquilidad. El conflicto queda de esta manera
como un acto extra-social e individual
Consensos Políticos:
Hoy en día es la palabra de moda. El consenso como se emite, se emite desde la lógica cotidiana porque tiene
que haber voluntad y si hay voluntad todo se resuelve, se considera al consenso desde la voluntad de poner-
se de acuerdo. Lo que no se dice es que el consenso implica posiciones opuestas o diferentes, que están en
oposición y que están en conflicto.
El consenso como lo tratan los medios es la ocultación del conflicto, éste no se explicita. Se va al final: el
consenso, como se llega no se muestra. Se plantea que el consenso desde la lógica cotidiana es lo bueno, lo
democrático, lo que está bien, sin saber cómo se llega a esto. Y se llega a partir de entender que hay un con-
flicto que hay intereses, cuando esto se muestra se lo interpreta como la “crispación, el mal”.
¿Cómo hacemos política entonces? Si la lógica política implica necesariamente el conflicto.
El desafío es que sin herir la lógica cotidiana, hay que reconstruir en la ciudadanía la lógica política. Este es
el desafío de los militantes hoy.
Comunicación Política:
La Política es un fenómeno de imagen mediática y un poco más.
Algunas definiciones para aproximarnos al fenómeno de la comunicación política:
1.“Para la teoría de las comunicaciones, es el conjunto de mensajes que permite la formación de
decisiones políticas”.
2. La comunicación política es fundamentalmente, la política mediada, transmitida a través de los
Página medios de comunicación social; para interrelacionar a representantes y representados, al poder
110 político y al público.
3. La comunicación política es asociada profesionalmente al marketing electoral. Actividad que
contempla sondeos de opinión, la publicidad y la prensa.
4. La comunicación política no es la política, pero la política – parte considerable de ella – es, o se
produce, en la comunicación política.
De acuerdo a esta última definición, pareciera ser que sin la comunicación no hay política. Dentro de la
comunicación política existen dos grandes espectros: la publicidad (marketing electoral) y la prensa.
• Desde la publicidad, el sujeto de la acción es el político o el equipo del político es el que construye la co-
municación.
• Desde la prensa el político es el objeto de la acción.

La Publicidad
Este concepto nos remite a la campaña político-electoral. En general, uno puede decir que empieza cuando
el personaje (candidato) es conocido públicamente.
Lo primero que se necesita para cualquier campaña política es tener un adecuado diagnóstico de situación,
el cual puede formalizarse desde dos ámbitos convergentes.
El primer ámbito del diagnóstico de situación tiene que ver con la experiencia política, el análisis de los da-

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tos secundarios y electorales (como fue la elección anterior, como vino el voto, cortado o no cortado, etc.),
información del distrito del lugar donde uno está, iniciativas, demandas y visión del partido, diagnostico de
los cuadros, etc. organización y territorio
Por otro lado, tenemos el análisis de los técnicos. En este aspecto podemos considerar los sondeos cuan-
titativos (sondeos en el territorio, focus group, entrevistas etnográficas, etc.). El estudio cualitativo busca
encontrar la lógica del discurso de la gente, como piensa, como argumenta, como discurre). Los sondeos
cuantitativos son los números que aparecen en las encuestas, que en realidad son una fotografía de la rea-
lidad, aquí y ahora como está la situación. La explicación de esos números la dan los estudios cualitativos.
Muchas veces dentro de los cuestionarios cuantitativos se introducen preguntas de tipo cualitativas para
comenzar a explorar determinada cuestión y a ponerle número a las cualidades.
Los diagnósticos se hacen cuando se dispone de recursos, se contrata a una consultora para que haga los
sondeos.
¿Qué tiene que tener en cuenta un diagnóstico de situación?
Me tengo que hacer muchas preguntas acerca del territorio, por ejemplo:
• Los mitos
• La historia electoral
• La caracterización político-electoral
• Segmentos poblacionales
• Escenario político
• Recursos
Página
• Medios de comunicación
111
Todo esto conforma la estrategia de campaña que se plasma en el llamado Brief de Campaña o documento
sumario, el cual nos indica cómo avanzar en política.
Un Brief de campaña tiene que contener los siguientes conceptos:
• Objetivos políticos a cumplimentar
• Público objetivo al cual dirigirse
• Fortalezas y debilidades de los candidatos y partidos
• Posicionamiento del candidato
• Estructura básica del mensaje
• Característica de las piezas comunicacionales
La suma de todos estos elementos van a servir de insumo a la Estrategia de campaña y de medios.

Los Objetivos Políticos:


Los objetivos no son nunca únicos. Cuando uno hace una campaña tiene idea de distintos objetivos. Pueden
estar asociados a valores e ideas o a la obtención de mayor cantidad de cargos. También pueden estar dirigi-
dos a instalarse como un líder nacional (para el caso de que ya sepamos que no ganamos la elección).
Siempre que se define una acción de campaña política se tiene que pensar que no siempre se va por el primer
premio, se pueden fijar distintos objetivos.

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El público al cual dirigirse:
El público objetivo de una campaña no es homogéneo, responde a variables duras tales como la edad, nivel
socio-económico, localidad/territorialidad, identidad partidaria. Se define el público objetivo en función de
los datos de las encuestas, es decir, si el candidato, de acuerdo a las encuestas, posee baja aceptación en los
jóvenes, en su estrategia, va a apuntar a ese público.
También hay variables blandas que por lo general responden a problemáticas, expectativas, vínculos étnico-
culturales y valores. Hoy una variable blanda que es muy “dura”, es decir que que está muy instalada y barre
a todos los segmentos, es la “inseguridad”.
Fortalezas y debilidades de los candidatos y de los partidos:
Por el lado de los candidatos, las fortalezas y debilidades van a estar asociadas a aquellos atributos que con-
tribuyen a la imagen personal, cualidades y desempeños. Por el lado de los partidos, van a estar asociados a
la movilización de sentidos, trayectoria institucional y posiciones históricas.
Entre las fortalezas de un candidato existen aspectos que contribuyen a la imagen personal del candidato
como atributos, cualidades y desempeños. De aquí que entendemos que la política no es personalización,
aunque desde que los partidos entraron en la crisis de la que se habló anteriormente, la política dejó de ser
el terreno de las disputas de ideas para ser una disputa entre una serie de figuras mediáticas sin raigambre
organizacional.
En esta circunstancia, la demanda partidaria debería ser que los líderes de los partidos orienten en la posi-
bilidad de una organización de partido para constituir un proyecto político y recuperar la ideología que les
dio origen, sustento vital y trayectoria histórica. Hoy vemos liderazgos que son personalismos como el caso
Página de Pino Solanas que cuando se presenta, su nombre recoge un número importante de intenciones de voto
112 en la Ciudad de Buenos Aires, pero cuando se presenta su partido con otro candidato no moviliza a más del
5 % de las intenciones. Éste es el escenario mediático de la política en la que las identidades partidarias y las
convicciones ideológicas son mediadas, atravesadas por los medios y sobre todo por las imágenes.
La responsabilidad de la militancia hoy es el fortalecimiento del partido, como dijo el General Perón “la or-
ganización vence el tiempo” y antes había analizado Max Weber que era la organización lo que permanecía
en la historia. Por lo tanto, lo que corresponde hacer es organizar el partido, darle una organización, dar una
discusión disciplinadamente como equipo. Hoy es importante entender que en la estrategia de lo necesario
el liderazgo del candidato es fundamental pero también subyace algo más que es el partido y su bagaje de
tradición. Basta con ver como representación de esto lo que le pasó a Lilita Carrió, cuya organización nace
con Mario Cafiero y Balito Romá, dos peronistas de la provincia de Buenos Aires como sus adláteres del
partido, digamos el peronismo progresista de ese entonces, y termina con Estenssoro y Bullrich. Una fan-
tástica mutación.
En definitiva, puede generar antipatía o simpatía personalmente pero hay personajes de la política que por
su tradición institucional, su trayectoria, etc. son portadores de símbolos, pertenencia que le permiten ser
portadores de asignaciones de identidad política. Eso, no debe ser desconocido, muy por el contrario debe
ser cuidadosamente analizado porque esos valores van a pesar en el escenario electoral.
Posicionamiento del candidato:

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Una vez determinados todos esos atributos, todas estas amenazas, en cierta medida del contexto, lo siguien-
te es determinar cómo el protagonista de una campaña de comunicación toma posición respecto de la so-
ciedad y a dónde quiere llevar su posición. Hay un posicionamiento real del candidato y después tienen un
posicionamiento potencial que es adonde se lo puede llevar.

Ejemplo de fortalezas y debilidades:


Salta, fin de ciclo de un gobernador, tres mandatos, 12 años donde “marcó bien la cancha”, es decir, generó
adhesión, discurso, sentido. Vale aquí recordar, en el norte que la política se expresa en términos de necesi-
dades y satisfacciones, es un voto muy rutinario en cierta forma. Simultáneamente en el espacio justicialista
aparecen dos candidatos, los dos pertenecen a listas oficialistas en el primer momento, uno representa con-
tinuidad, otro representa cambio. En este caso A representa continuidad por haber sido vice gobernador
del saliente en algún momento, B en ese sentido representa el cambio; desde una condición de clase igual al
Gobernador y B, por su parte, tiene una identidad no tan de clase sino partidaria. Es necesario comprender
que entre los mitos centrales de los salteños es que están entre los que fundaron la patria y se sienten patri-
cios en muchos casos y los otros que evidentemente no son patricios, “los de abajo” en general también se
consideran fundadores de la patria. Esto es el poder de lo mitológico. El partido es el que contiene a esos de
abajo y en ese partido convivían A que era la continuidad y B, el cambio.
B era la condición de clase, la élite del salteño y A lo popular y partidario. Pero A también representaba lo
autóctono, lo original del ser salteño mientras que B era lo moderno y la transversalidad, y a su vez era una
racionalidad elitista mientras que B era lo cercano y lo tosco.
Página
Cuando uno hace la matriz encuentra en A: 113
Fortalezas: trabajador, humilde, cercano, popular, experiencia, identidad peronista, leal políticamente,
hombre del interior, hábil políticamente y perseverante.
Debilidades: sombra del gobernador, sin autonomía, telúricamente peronista con porque puede ser una
fortaleza pero también puede ser una debilidad. “Estos negros peronistas, pata sucia”, hay mucho de ese
pensamiento, “hombres del interior” también puede ser una debilidad. Poco instruido, sin formación inte-
lectual, astuto, obsecuente, manejable y poco confiable.
¿Qué oportunidades tenía? Consolidar la gobernabilidad y la tranquilidad de la provincia, integrar a la pro-
vincia en la resolución de su desequilibrio, era capital vs interior, liderar a los sectores sociales más humildes
y ganar un perfil positivo.
¿Cuál era su amenaza? Alineación incondicional con el gobierno nacional, pérdida de autonomía y autoesti-
ma provincial, no representar el cambio dirigencial y ausencia de promesas para la provincia.
¿Qué les da este dirigente en su momento? Una continuidad sin promesa, y esto último en política es algo
que realmente hay que tener.
Vamos a ver el B:
Fortalezas: joven, capacitado, inteligente, proactivo, consecuente, apellido tradicional y ligado al peronismo, refleja lo
nuevo generacionalmente, hijo político del gobernador saliente, garante, percepción y alineamiento nacional.

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Debilidades: poca experiencia, ambicioso, personalista, sin liderazgo, falta de solidez ejecutiva, aglutinante,
carece de organización política, hijo político del gobernador, lo peor, la dependencia, ausentes del vínculo
ciudadano.
Oportunidades: tratar de generar un cambio dirigencial, generar expectativas de cambio, novedades, ubicar
en correspondencia a la Nación y a la Provincia sin conflicto.
Amenazas: manejable, quedar a merced de acuerdos y negociaciones políticas, desconocimiento de su capa-
cidad de conducción. Es decir, una novedad sin garantía.
Sin detallar el derrotero de todo lo que pasó, B pudo neutralizar esas debilidades y las amenazas ganando
terreno en la dimensión de lo protectivo. Entre la “sin garantías” y la “sin promesas” la sociedad salteña se
quedó con esta alternativa.

AI.

Cont. Camb
A

B
Página
114

At.

Matriz de Posicionamiento vincular:

Las fortalezas y las debilidades, se pueden graficar en un mapa que tiene que ver con distintos vínculos que
es que generan entre el ciudadano y la sociedad.
Esta metodología se sustenta en la teoría del vínculo, no entendemos a la política como la exposición y
análisis de elementos aislado (política - sociedad), o de atributos relacionados. Sino a la transferencia y de-
positaciones, que hace un sujeto sobre el objeto político, a las valoraciones y devoluciones imaginarias que
espera de él. Por ello analizar cuál es el vínculo y la naturaleza del mismo (afectivas, tradicionales, pragmáti-
cas, simbólicas) es relevante para instituir una comunicación acorde que promueva el vinculo.
La Matriz de Posicionamiento Vincular, se configura en un eje que va de la simbiosis a la discriminación
del objeto político y en un eje transicional que denota cuatro cuadrantes de Sentido.

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Vínculo Comunitario Vínculo Simbólico

Vínculo Afectivo Vínculo Racional

S = Simbiosis
D = Discriminación
PI = Posicionamiento Ideal

El poder configurar un Mapa de los diferentes candidatos, permite una lógica explicativa de cómo son perci- Página

bidos y contrastarlo con el posicionamiento Ideal que los mismos ciudadanos construyen en su imaginario. 115

De este modo se apunta a ganar eficacia comunicacional atendiendo más allá de lo manifiesto, es decir
poder determinar el Vínculo que los sustenta.
Los vínculos utilizados en el mapa podrían escribirse de la siguiente manera:
Vínculo Comunitario: Atiende aspectos y valoraciones respecto de la relación de autoridad, poder, tradi-
ción, pertenencia, liderazgo.
Vínculo Afectivo: Atiende a las relaciones de protección, cercanía, satisfacción, atracción posesión.
Vínculo Simbólico: Atiende desde una perspectiva de discriminación la vinculación con el objeto de presti-
gio, valorativo, ideológico, emblemático.
Vínculo Racional: Atiende a las lógicas más funcionales y pragmáticas, que hacen a la eficacia instrumental
o definición de metas.
Los Vínculos por lo general son combinados con mayor o menor prevalencias y con potencialidades de
desplazamientos

Estructura básica del mensaje:


Los mensajes son en sí una forma de patrón de organización, los mensajes son palabras, símbolos e imáge-
nes. La estructura analítica del emisor, el mensaje de él cualifica al mismo interés-correspondencia con su
posicionamiento. O sea, un candidato sólo tiene legitimidad social para decir o hablar sobre algo si previa-

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mente la imagen o el vínculo que la población establece con él avala tal discurso, en esto no se puede inventar
nada. Es posible, desde ya y se ve en todas las campañas electorales, que se pueden potenciar las mejores co-
sas, ocultar las peores, pero no se puede inventar nada, no se puede decir que sabe inglés si no sabe inglés.
En el otro extremo del mensaje está el receptor y la construcción que él hace de los mensajes que recibe. El
receptor se tiene que sentir destinatario. El mensaje tiene que considerar los aspectos que en el diagnóstico
se han fijado como demandas puntuales y las estrategias que la campaña se ha establecido para llegar al
público al que pretende llegar. En esta dirección de pensamiento se debe pues considerar los aspectos que
se trataron en relación a los vínculos. Temas como el trabajo, la seguridad, por ejemplo, pueden ser consi-
derados desde diversos ángulos, protectoramente (“quiero proteger a los ciudadanos”), racionalmente (“si
tenemos una ciudad segura podremos….”), simbólico (“la inseguridad es una muestra de…”). El candidato
no puede hablar desde un posicionamiento diferente al que la sociedad le adjudica o él está en condiciones
de lograr.
Características de las piezas comunicacionales:
Las piezas comunicacionales, naturalmente además del desarrollo creativo, tiene que entender cuál es la
promesa y su soporte. Las piezas comunicacionales del ejemplo que se dio no podían transmitir cambio en
el caso del Candidato A porque desde ya la continuidad era su fortaleza más evidente.
Prensa:
Como dijimos más arriba, el político en algunos casos es sujeto de la comunicación, o sea el genera el men-
saje que quiere expresar y en otros es objeto de la comunicación, es decir cuando su imagen o su opinión
está tomada por los medios que le dan la forma, el tiempo y hasta le hacen decir cosas sin su intervención en
Página muchos casos. Si sumamos esto la interpretación que hicimos del protagonismo de los medios en la socie-
116 dad actual podemos colegir que éste es uno de los puntos de mayor riesgo en el diseño de una comunicación
del político con su público dado que su palabra e imagen están a merced de los medios y sus intencionali-
dades.
La crónica periodística:
Los medios se constituyen en la actualidad en su propia fuente de información desplazando la información
periodística hacia la toma de posición. Hoy los medios lo que hacen es refrendar su posición y ellos mismos
son su fuente de información, ya no es el hecho. El manejo del poder instrumentado en la manifestación de
opinión sin réplica. Se pueden encontrar ejemplos de otra tónica en el tratamiento (o invención de las noti-
cias) en informativos españoles, brasileños, italianos. Hay por un lado una descripción de la información a
cargo de un “presentador” de las noticias y un periodista encargado de transmitir el hecho. No significa que
no haya opinión en este último pero se percibe rigurosidad y profesionalismo en el momento de hablar de
la nota que en cierta forma la relativiza La inmensa mayoría de la información de Prensa hoy no es infor-
mación sino es opinión. Y esta opinión va incluso desde la gestualidad, basta observar solamente a ciertos
periodistas de TN que con su sonrisa irónica, su comentario lateral desvaloriza, chicanea, opina y genera
opinión.
Los casos del matrimonio igualitario y de la ley de medios audiovisuales son ejemplos monstruosos de la
falta de profesionalidad de muchos medios y periodistas

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El modelo que siempre se toma como paradigmático en este caso, es el de Scioli y se podría decir que Aníbal
Fernández tiene una virtud similar, porque tienen una capacidad notable de decir lo que quieren decir y
de llevar al periodista a que le pregunten sobre lo que ellos quieren hablar sin dejar de responder o resultar
antipáticos si no lo hacen a la pregunta que acaban de formularles.
En este sentido, en una campaña donde es un periodo limitado de tiempo en el que por el ruido ambiente
que se produce en esos momentos las cosas que se pueden transmitir son pocas y deben ser concretas, el
comunicador, o sea el político, tiene que concientizarse que debe reiterar sin cansarse su mensaje porque
él no cambia y se aburre pero lo cierto es que el público no se la pasa todo el tiempo a la expectativa de lo
que él va a decir por lo tanto cada intervención en el escenario público es una oportunidad de llegar con su
mensaje, su propuesta a nuevas personas.
Los programas de “Interés General”:
Este es el último de los aspectos tratados en este curso pero no obstante cada vez se configura con más rele-
vancia como un medio central de formación de opinión.
Ejemplos de este tipo de comunicación abundan, desde CQC hasta Mirta Legrand hasta el paradigma de
estos tiempos que es Tinelli. Desde el “alica – alicate” donde a través de la lógica del humor se difunde la
imagen de un candidato sin informar solo una de las propuestas que tiene y además se hace conocido por
ese jueguito de palabras, hasta las opiniones irrebatibles (porque es “mala educación” pelear en una mesa
con quien nos ha invitado a comer) de Legrand en las que define posiciones políticas desde una lógica muy
cotidiana y sin habilitar el disenso con sus opiniones en sus reuniones televisadas.
La participación de los candidatos en estos casos implica cierto riesgo porque los expone a tener que con-
validar explícita o tácitamente a partir de su silencio opiniones que no comparte pero que las formas y la Página
117
dinámica de lugar en el que se encuentra le impiden hacerlo.
Esto último resulta muy evidente en programas como CQC en los que se interpela a políticos y en muchos
casos porque no están de humor o no tienen la ocurrencia adecuada en el momento de la interacción que-
dan tildados de “amargos” o “mentirosos” o “delincuentes” extendiéndose ese mote luego a toda su acción y
su grupo. Desde ya que nunca se pone en consideración la razón política o social de su presencia en el evento
en el que fue “entrevistado”.
Por ello la participación de los candidatos en este tipo de programas debe ser considerada en términos de
oportunidad y sintonía con los postulados y dinámica del programa y a partir de allí considerar la conve-
niencia o no de su participación.

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BIBLIOGRAFIA
ARRUETA, C. “Sociedad, Estado y Medios de Comunicación”
BAUMAN, Z. “La Modernidad Líquida”
BEADOUX, D`ADAMO Y SLAVINSKY
“Comunicación Política y Campañas Electorales”
HAIME, H. “Votando Imágenes”
GARCIA CANCLINI, N. “Culturas Híbridas. Estrategias
Para Entrar Y Salir De La Modernidad”
GARCIA CANCLINI, N. “Cultura Y Comunicación: Entre Lo Global Y Lo Local “
MURARO, H. “Poder Y Comunicación”
RORTY, R. “Pragmatismo y Política”
SCHEINSOHN, D. “Comunicación Estratégica”
WOLF, M. “Los Efectos Sociales De Los Media”

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MÓDULO
Ciberactivismo
INTRODUCCIÓN

2
Breve Historia de Internet
Los inicios de Internet nos remontan a los años 60. En plena guerra fría, Estados Unidos crea una
red exclusivamente militar, con el objetivo de que, en el hipotético caso de un ataque ruso, se pu-
diera tener acceso a la información militar desde cualquier punto del país.
Esta red se creó en 1969 y se llamó ARPANET. En principio, la red contaba con 4 ordenadores
distribuidos entre distintas universidades del país. Dos años después, ya contaba con unos 40 or-
denadores conectados.

Tanto fue el crecimiento de la red, que su sistema de comunicación se quedó obsoleto. Entonces
dos investigadores crearon el Protocolo TCP/IP, que se convirtió en el estándar de comunicaciones
dentro de las redes informáticas (actualmente seguimos utilizando dicho protocolo). ARPANET
siguió creciendo y abriéndose al mundo, y cualquier persona con fines académicos o de investiga-
ción podía tener acceso a la red.

Las funciones militares se desligaron de ARPANET y fueron a parar a MILNET, una nueva red
creada por los Estados Unidos. La NSF (National Science Fundation) crea su propia red informáti-
ca llamada NSFNET, que más tarde absorbe a ARPANET, creando así una gran red con propósitos
científicos y académicos.

Página
El desarrollo de las redes fue abismal, y se crean nuevas redes de libre acceso que más tarde se unen
123
a NSFNET, formando el embrión de lo que hoy conocemos como INTERNET.

En 1985 la Internet ya era una tecnología establecida, aunque conocida por unos pocos. El autor
William Gibson hizo una revelación: el término “ciberespacio”. En ese tiempo la red era básica-
mente textual, así que el autor se baso en los videojuegos. Con el tiempo la palabra “ciberespacio”
terminó por ser sinónimo de Internet. El desarrollo de NSFNET fue tal que hacia el año 1990 ya
contaba con alrededor de 100.000 servidores.

En el Centro Europeo de Investigaciones Nucleares (CERN), Tim Berners Lee dirigía la búsque-
da de un sistema de almacenamiento y recuperación de datos. Berners Lee retomó la idea de Ted
Nelson (un proyecto llamado “Xanadú”) de usar hipervínculos. Robert Caillau quien cooperó con
el proyecto, cuenta que en 1990 deciden ponerle un nombre al sistema y lo llamarón World Wide
Web (WWW) o telaraña mundial.

La nueva fórmula permitía vincular información en forma lógica y a través de las redes. El contenido
2 Texto publicado en http://www.cad.com.mx/historia_del_internet.htm (accedido 29/07/2010)

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se programaba en un lenguaje de hipertexto con “etiquetas” que asignaban una función a cada parte
del contenido. Luego, un programa de computación, un intérprete, eran capaz de leer esas etiquetas
para desplegar la información. Ese intérprete sería conocido como “navegador” o “browser”.

En 1993 Marc Andreesen produjo la primera versión del navegador “Mosaic”, que permitió acce-
der con mayor naturalidad a la WWW. La interfaz gráfica iba más allá de lo previsto y la facilidad
con la que podía manejarse el programa abría la red a los legos. Poco después Andreesen encabezó
la creación del programa Netscape.

A partir de entonces Internet comenzó a crecer más rápido que otro medio de comunicación,
convirtiéndose en lo que hoy todos conocemos. Algunos de los servicios disponibles en Internet
aparte de la WEB son el acceso remoto a otras máquinas (SSH y telnet), transferencia de archivos
(FTP), correo electrónico (SMTP), conversaciones en línea (IMSN MESSENGER, ICQ, YIM,
AOL, jabber), transmisión de archivos (P2P, P2M, descarga directa), etc.

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CAPÍTULO I
De la Web 1.0 a la Web 3.0:
Una revolución con prisa y sin pausas...3
En sus inicios la Web, era una plataforma estática, en la que los usuarios únicamente podían acceder
al contenido de una manera pasiva, esto se conoce mundialmente como la Web 1.0. La Web 1.0 es
de sólo lectura. El usuario no puede interactuar con el contenido de la página (nada de comenta-
rios, respuestas, citas, etc.), estando totalmente limitado a lo que el Webmaster sube a ésta.
Luego, llegó la revolución de la Web 2.0, que está fuertemente asociada con un fenómeno social, ba-
sado en la interacción que se logra a partir de diferentes aplicaciones web, que facilitan el compartir
información, la interoperatividad, el diseño centrado en el usuario y la colaboración en la World
Wide Web. Ejemplos de la Web 2.0 son las comunidades web, los servicios web, las aplicaciones
Web, los servicios de red social, los servicios de alojamiento de videos, las wikis, blogs, mashups
y folcsonomías. Un sitio Web 2.0 permite a sus usuarios interactuar con otros usuarios o cambiar
contenido del sitio web, en contraste a sitios web no interactivos donde los usuarios se limitan a la
visualización pasiva de información que se les proporciona (Ver capítulo III).
Y en este momento estamos presenciando el surgimiento de la Web 3.0 o Web Semántica. La idea
de Web Semántica viene de Tim Berners-Lee creador del HTML, y por ende de lo que conocemos
hoy en día como WWW, esta idea consiste en extender la web actual dotándola de mayor significa-
do, lo que permitirá que la búsqueda de información pueda ser realizada por agentes inteligentes,
de manera semejante a como lo hace el ser humano. Al dotar a la Web de más significado y, por
lo tanto, de más semántica, se pueden obtener soluciones a problemas habituales en la búsqueda
de información; gracias a la utilización de una infraestructura común, mediante la cual, es posible
compartir, procesar y transferir información de una manera más estructurada. La web semántica Página
129
se apoya en lenguajes universales que resuelven los problemas ocasionados por la Web tradicional,
carente de semántica, en la que el acceso a la información se convierte en una tarea difícil.

3 Para ampliar la información consular: http://websemantica.plan19.net

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CAPÍTULO II
¿Qué es la Web 2.0? 4
La Web 2.0 es la representación de la evolución de las aplicaciones tradicionales hacia aplicaciones
web enfocadas al usuario final. El Web 2.0 es una actitud y no precisamente una tecnología.

La Web 2.0 es la transición que se ha dado de aplicaciones tradicionales hacia aplicaciones que
funcionan a través de la web enfocada al usuario final. Se trata de aplicaciones que generan colabo-
ración y de servicios que reemplazan las aplicaciones de escritorio.

Es una etapa que ha definido nuevos proyectos en Internet y está preocupándose por brindar mejo-
res soluciones para el usuario final. Muchos aseguran que hemos reinventado lo que era el Internet,
otros hablan de burbujas e inversiones, pero la realidad es que la evolución natural del medio real-
mente ha propuesto cosas más interesantes.

Cuando la web se inició, nos encontrábamos en un entorno estático, con páginas en HTML que
sufrían pocas actualizaciones y no tenían interacción con el usuario. (Web 1.0)

Pero para entender de donde viene el término de Web 2.0 tenemos que remontarnos al momen-
to en que Dale Dougherty de O’Reilly Media utilizó este término en una conferencia en la que
compartió una lluvia de ideas junto a Craig Cline de Media Live. En dicho evento se hablaba del
renacimiento y evolución de la web.
Página
133
Constantemente estaban surgiendo nuevas aplicaciones y sitios con sorprendentes funcionalida-
des. Y así se dio la pauta para la Web 2.0 Conference que arranca en el 2004 y hoy en día se realiza
anualmente en San Francisco, con eventos adicionales utilizando la marca en otros países.

En la charla inicial del Web Conference se habló de los principios que tenían las aplicaciones Web 2.0:

• La web es la plataforma.
• La información es lo que mueve al Internet.
• Los efectos de la red son movidos por una arquitectura de participación.
• La innovación surge de características distribuidas por desarrolladores independientes.
• El fin del círculo de adopción de software porque tenemos servicios en beta perpetuo.

Características
Software sin necesidad de instalarlo en la computadora:
Las herramientas de publicación de información se pueden encontrar disponibles en la red sin ne-

4 Este capítulo fue elaborado en base al artículo de Miriam Cruz Canales publicado en http://www.maestrosdelweb.com/editorial/web-20-¿reconfiguracion-social-o-tecnolo-
gica/ el 23 de Junio de 2007 (último acceso 28/07/2010)

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cesidad de instalar software en la computadora. Por el momento existe la limitante de que el usua-
rio debe adaptarse a los formatos preestablecidos que tienen los sitios. Tal es el caso de los hosting
de blogs que permiten al usuario tener una página web en donde publicar información dejando
libre la posibilidad de recibir respuestas y opiniones.

Colaboración en línea a través de los distintos recursos disponibles:

Los medios de comunicación y publicación de información son elementos indispensables para el


trabajo colaborativo. Varias personas pueden ir construyendo de manera conjunta y participar, tal
es el caso de los sitios como Wikipedia o YouTube, flickr, delicious, digg, myspace, entre otros.

Nuevas procedimientos para trabajar, comunicarse y participar en la web:


En un principio los usuarios empezaron a publicar información sin ningún orden. Se crearon y sa-
turaron los dominios, se crearon los buscadores y portales, ahora hay nuevas formas de agrupar la
información publicada y puede ser en grandes buscadores y bases de datos temáticos o en recursos
de publicación de información en plantillas prediseñadas de sitios web.

Tiene una parte débil:


Falta implementar estrategias de seguridad informática, el constante intercambio de información y
Página
la carencia de un sistema adecuado de seguridad ha provocado el robo de datos e identidad gene-
134
rando pérdidas económicas y propagación de virus.

La seguridad es fundamental en la tecnología, las empresas invierten en la seguridad de sus datos y


quizás el hecho de que la web aún no sea tan segura, crea un leve rechazo a la transición de algunas
personas con respecto a la automatización de sus sistemas.

Creación de nuevas redes de colaboración:


A través de los recursos de comunicación y publicación de información se han establecido comu-
nidades virtuales que permiten el intercambio entre usuarios, lo que genera nuevas redes sociales
en la web. Un ejemplo de ellos es la construcción de grandes comunidades o el e-learning que ha
cobrado empuje en los últimos años.

Aplicación del concepto 2.0 al desarrollo empresarial:


El intercambio y aprovechamiento de los recursos que ya han sido probados como casos de éxito se
están insertando a otros sitios web. Tal es el caso del buscador de Google que ha sido comprado y

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utilizado como motor de búsqueda de varios sitios web empresariales, educativos y comerciales.
Los productos se transforman en servicios:
Un producto web puede ser un portal que tenga el objetivo de comunicar, integrar una comunidad,
realizar búsquedas o intercambiar información en tiempo real. Al percibirse la utilidad y potencia-
lidad del mismo, el sitio puede ser absorbido por una compañía.

Versión ordenada de un buscador:


El concepto web 2.0 más que un desarrollo tecnológico innovador es una reorganización y una
nueva concepción de lo que hay en Internet y de lo que se está construyendo. En un principio se
publicó información de manera acelerada, pero con el tiempo se percibió que este desorden provo-
caba un desorden mayor. Es tanta la información publicada sin organización que la respalde, que en
ocasiones resulta demasiado complicada la búsqueda y la selección de la información.

Recomposición de la concepción de web:


Esta nueva versión trata de ser un punto de encuentro y colaboración entre usuarios, además de
trabajar bajo un orden en la publicación de la información, de ahí que hayan nacido tantas inicia-
tivas para crear portales que administraran temáticamente la información. Esta nueva propuesta
pretende tener un orden en la información.
Página
135
Convergencia de medios:
Los sitios web diseñados bajo la concepción 2.0 están hechos bajo los preceptos de la usabilidad y
bajo la idea de tener a la mano un mayor número de recursos, como es el caso de video, chat, foros,
intercambio de archivos en tiempo real, podcast, estaciones de radio en Internet con el objeto de
ofrecer servicios a los usuarios.

Ahora tenemos un gran reto frente a la Web 2.0, hacer que las redes sociales se constituyan y apro-
vechen los recursos de esta nueva reconfiguración.

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CAPÍTULO III
Inmigrantes digitales Vs Nativos Digitales
La migración digital, un concepto bastante ambicioso 5
Un libro anda circulando hace unos años pero no logró hacer mayormente mella en la acuñación de
categorías claves, quizás como parte de sus propias limitaciones. Se trata de La migración digital, es-
crito por el chileno Lorenzo Vilches y publicado en la colección Estudios de Televisión de Gedisa .

En ese ensayo de fines del 2001 Vilches reflexionaba sobre los cambios sociales que están experi-
mentando los usuarios en el campo de la televisión debido a un proceso de migración digital, que
supone el desplazamiento hacia un mundo altamente tecnificado, una nueva economía creada por las
tecnologías del conocimiento, donde el cambio es la información y esta es la nueva identidad. En este
contexto, Vilches destacaba que en la migración digital el mundo no se divide entre ricos y pobres,
sino entre los que están informados y aquellos que han quedado fuera de estas tecnologías.

Para Vilches la aparición de las nuevas tecnologías, junto con la internacionalización de los mercados,
ha provocado una serie de migraciones que afectan a distintos ámbitos: al imaginario tecnológico, ya
que la convergencia aflora nuevos y antiguos mitos en las narraciones y contenidos de los medios; al
lenguaje y al mercado cultural, donde se promueve el debate sobre la cultura de los nuevos medios y
su dependencia de las exigencias comerciales; a las nuevas formas narrativas; a las conductas de los
usuarios, que gracias a la interactividad se convierten en manipuladores de contenidos; y, por último,
a la forma de conocer, archivar y encontrar las imágenes que produce la sociedad.

Para Lorenzo Vilches, la migración digital supone también un desarrollo de las tecnologías del cono- Página
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cimiento, entre las que destaca las tecnologías de la imagen, esenciales para la formación de la percep-
ción y la comprensión de la realidad (hacia allí vamos con el descubrimiento del interesante Lectura
de imágenes. Los niños interpretan textos visuales de Evelyn Arizpe y Morag Styles, FCE 2005).

Con lo interesante que fue la propuesta de Vilches en el sentido de que en el futuro próximo ha-
brá que pagarles a los espectadores para que se comporten como televidentes, y la discontinuidad
que encuentra entre TV e internet (como anticipábamos en 1998 en nuestro Post-Televisión) hay
hechos básicos que se le pasaron por alto a Vilches y que tienen consecuencias educacionales ma-
yúsculas, que fueron enmascaradas por el uso de la metáfora de la migración digital... reduciéndola
a problemas de la convergencia de tecnologías, cuando en realidad de lo que estamos hablando es
de una discontinuidad epistemológica esencial.

5 Texto publicado en el blog del senador chileno Fernando Flores y lo desarrolla el argentino Alejandro Piscitelli, una de las personalidades de habla hispana

que mas ha profundizado en el tema de los llamados “nativos digitales”: http://www.fernandoflores.cl/node/581

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Nativos digitales/Inmigrantes digitales
Porque la migración digital tiene como protagonistas a dos tipos totalmente diferentes de sujetos.
Cuando se trata de industrias y formatos quienes están a cargo no son los productores ni los consu-
midores actuales ni mucho menos los que predominarán dentro de dos décadas. Se trata de gente
entre 35 y 55 años que no es nativa digital: ellos (nosotros) son (somos) los inmigrantes digitales.
Por el contrario, los consumidores y próximos productores de casi todo lo existe (y existirá) son
los nativos digitales, y entre ambas macrogeneraciones las distancias son infinitas, y la posibilidad
de comunicación y de coordinación conductual se vuelve terriblemente difícil, sino imposible, a
menos que existan mediadores tecnológicos intergeneracionales (carrera que hemos emprendido
hace muchos años y que habría que codificar e institucionalizar un tanto más).

Si en vez de cacarear tanto sobre la brecha analógico/digital empezáramos a entender un poquito


más en qué consiste esta brecha alfabeto generacional la cuestión se pondría mucho más interesan-
te, pero también se volvería mucho más compleja.

Porque a la luz de la aparición de generaciones con capacidades, intereses, manejo de la tecnología


y valoración de la formación y de la información totalmente ortogonales respecto de las preexis-
tentes, los cantos de cisne de la bloomaniana (el desesperado intento de los Harold Bloom, los
Página
Giovanni Sartori, los Karl Popper y los frankfurtianos de toda estofa, de mantener viva la antorcha
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de la alta cultura so pena de abandonar ese sacrosanto espacio regalándoselo a la barbarie digital
-ex cultura popular tecnologizada) cualquier diagnóstico y cualquier pronóstico deben ser decons-
truidos y vueltos a diseñar.

En particular los diagnósticos de decadencia cultural educativa y de pérdida de los valores huma-
nistas a cargo de una tecnología fría, inclemente y fundamentalmente mercantilista (como sobrea-
bundan en los diagnósticos de Alan Bloom y su seminal y ultraconservadora The Closing of the
American Mind (1987).

¿No habrá que rever el concepto mismo de rendimiento y evaluación educativa? ¿No habrá que
reevaluar nuestro diagnóstico facilista acerca de la decadencia (educativa) de Occidente? ¿No ha-
brá que repensar si las prueba PISA y todas esas parafernalias de la ortodoxia (incluyendo la acredi-
tación universitaria) no están cometiendo errores semejantes a los que cometió Piaget tratando de
aplicar los baremos suizos a los chicos africanos? ¿Qué se está midiendo exactamente? Pero sobre
todo ¿qué es lo que no se está midiendo?

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No vemos que no vemos
Si Heinz von Foerster tiene razón cuando insiste en que el pecado de toda epistemología es que no vemos
que no vemos, en el caso escolar la cosa se agrava infinitamente, y el principal responsable es el no ver que
los estudiantes de hoy (los milenaristas) han cambiados de forma radical, y no son los sujetos para los
cuales el sistema educativo fue diseñado durante siglos y que querría tenerlos como población nativa.
Cuando se reduce el cambio generacional y cultural a los adornos (lenguaje, ropa, piercing, estilos
de coquetería) se está poniendo el carro delante del caballo. Porque la discontinuidad que hay
entre estos chicos y nosotros no es ni incremental, ni accesoria o siquiera histórica y tendencial. Se
trata, en la jerga astronómica, de una singularidad, una compuerta evolutiva, un antes y después tan
radical que es difícil conceptualizarlo y mucho menos generar los instrumentos educativos capaces
de operacionalizarlo.

En este caso la singularidad es precisamente la digitalización de la cultura (especialmente juvenil)


en las dos últimas dos décadas y más particularmente en los últimos 5 años en los países periféri-
cos
Los chicos que hoy tienen entre 5 y 15 años son la primera generación mundial que ha crecido in-
mersa en estas nuevas tecnologías. Han pasado toda su vida rodeados de computadoras, videogames
y el resto de los gadgets digitales.
Página
En promedio de graduados universitarios (especialmente en los EE.UU., pero crecientemente en 141
todos los rincones del planeta) han pasado cerca de 5.000 horas de su vida leyendo, pero cerca de
10.000 horas jugando a videojuegos (y cerca de 20.000 horas viendo TV).

La sociología y la psicología cognitiva


no necesariamente dicen lo mismo
Lo cierto es que con las diferencias de acceso sociales del caso (aun en los EE.UU. las diferencias entre el
acceso a computadoras y videojuegos difiere enormemente entre blancos, hispanos y negros) los vide-
ojuegos, el e-mail, internet, los teléfonos celulares y la mensajería instantánea se han convertido en parte
integral de nuestras vidas y en el oxígeno tecnocultural que respiran los chicos del tercer milenio.

Obviamente, en la periferia las diferencias de acceso son todavía más duales y brutales.

Esta constatación sociológica es trivial. Lo que realmente interesa es saber hasta qué punto las fun-
ciones intelectuales, las habilidades cognitivas y las capacidades para volver inteligible el presente
complejo, difieren o no en la generación digital respecto de sus padres o abuelos. Aquí la diferencia

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mayor no es tanto en términos de cambios físicos del cerebro (aunque a lo mejor los hay) sino en
claros usos diferenciados de funcionalidades cerebrales respondiendo a entornos ubicuos densos
en información, que debe ser procesada en paralelo, y en la capacidad de toma de decisiones simul-
táneas disparadas por el uso de los videojuegos, por ejemplo.

Ha habido muchos nombres que tratan de encapsular lo distintivo de esta generación de estu-
diantes. Se los han denominado generación N (iNternet) o D (digital) pero para nuestro gusto el
epíteto que mejor da cuenta de ellos es el de Nativos Digitales.

Nuestros estudiantes actuales, ya sea que tengan 6 años o 22, son hablantes nativos del lenguaje
de las computadoras, los videojuegos e internet. Y nosotros, por más tecnofílicos que seamos (o
pretendamos serlo) nunca sobrepasaremos la categoría de inmigrantes digitales o hablantes más o
menos competentes de esa segunda lengua.

Que para nosotros lo digital sea una segunda lengua se nota en que todo lo que hacemos. Es un
acento que matiza todas nuestras actividades y que se refleja fundamentalmente en nuestra vida
académica y profesional.

Vamos a internet cuando no encontramos un libro que previamente dé cuenta del problema. Antes de
usar un aparato leemos el manual. Antes de ejecutar un programa necesitamos saber qué tecla tocar,
Página
etc., etc. Justo a la inversa en todos los casos de los nativos digitales que hacen primero y se preguntan
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después. Neurológicamente este segundo lenguaje ocupa áreas del cerebro distintas de las que se mo-
vilizan con el aprendizaje de la lengua materna. Y no estamos solamente jugando con metáforas.

Cuando tener acento no es algo de lo que vanagloriarse


El acento de segundones se nota en mil y un actos que parecen intranscendentes pero que delatan
nuestro origen analógico. Imprimir un mail, editar un documento sobre papel, llamar a compañeros
de oficina para que vean en nuestra computadora una URL en vez de directamente enviárselos a ellos,
y lo más tragicómico de todo, llamar a alguien por teléfono para confirmar si recibió nuestro mail.

Aunque esto suena a chiste no lo es. Deberíamos más bien adscribirlo en todo caso al área del
humor negro, porque reducido a nuestro entorno en la Argentina, donde hay 820.000 maestros,
nos encontramos con la paradojal situación de que los instructores que son mayoritariamente in-
migrantes digitales, que hablan un idioma en vías de extinción cual es el de la era predigital, están
tratando de enseñarle a una población que habla un lenguaje totalmente distinto e incomprensible
para los docentes inmigrantes.

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Aunque rara vez se lo lee de este modo, gran parte de la resistencia infantil y juvenil a la enseñanza
hoy hegemónica en las escuelas proviene del rechazo de los nativos a quienes quieren enseñarles su
propio lenguaje siendo que hablan el idioma de marras como resultado de haberlo aprendido como
segunda lengua. Un absurdo destinado al fracaso desde el vamos. ¿Se entiende mejor entonces el
lugar arrasado de la escuela en esta ecuación?
Los nativos digitales aman la velocidad cuando de lidiar con la información se trata. Les encanta
hacer varias cosas al mismo tiempo, y todos ellos son multitasking y en muchos casos multimedia.

Prefieren el universo gráfico al textual. Eligen el acceso aleatorio e hipertextual en vez del lineal.

Funcionan mejor cuando operan en red y lo que más aprecian es la gratificación constante y las
recompensas permanentes (que en muchos casos pueden ser desafíos todavía más grandes que los
recién resueltos). Pero sobre todo prefieren los juegos al trabajo serio y envarado.

Los inmigrantes digitales no admiran la TV, no valoran la capacidad de hacer varias cosas al mismo
tiempo propia de los milenaristas, detestan los videojuegos (por difíciles, no por estúpidos), tienen
problemas de todo tipo para fundirse en interfaz con la computadora o para sacarle el jugo a sus
múltiples funcionalidades sin pedirle antes permiso a un dedo para usar el otro.

Protestas que no se acallarán Página


143
Sin que los docentes las escuchen, las protestas de los chicos son cada vez más explícitas y concre-
tas. Muchos insisten en que tienen que bajar no uno sino varios cambios cuando están dentro de
la clase. No es que los nativos digitales no prestan atención, directamente no se interesan por ese
entorno que les adviene como un túnel del tiempo... para peor.

La disyunción es clara: o los inmigrantes digitales aprenden a enseñar distinto, o los nativos digita-
les deberán retrotraer sus capacidades cognitivas e intelectuales a la que predominaba dos décadas
o más atrás.

Difícilmente haya mucho para elegir por cuanto es casi imposible que los nativos quieran abando-
nar su lengua materna de incorporación de experiencias; y es bastante improbable que pudieran
hacerlo, aunque quisieran.

Por lo tanto, la formación docente debe encargarse de dos tareas ciclópeas. No sólo y no tanto actuali-
zar a los docentes en los contenidos de hoy, las competencias que hacen falta para vivir en este mundo
hiperacelerado y complejo, sino sobre todo adquirir el abc de la comunicación y la transacción digita-

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les, que en muchos sentidos es un default de sus alumnos. Porque lo que está aquí en juego no es para
nada reformatear viejos hábitos de pensamiento y contenidos preestructurados aligerándolos o no en
el lenguaje de las imágenes y la fluidez multimedial, sino algo mucho más complejo y sutil. A saber:
reconocer que forma y contenido están inextricablemente unidos (como la dualidad significante/
significado) y que si bien el buen sentido y las habilidades lógicas no están en cuestión, lo que sí lo está
es que estas no pueden plantearse en contraposición (y exclusión) de la aceleración, el paralelismo, la
aleatoriedad y la atribución diversificada del sentido, especialmente en la dirección bottom-up, en vez
de la tradicional, jerárquica, taxonómica y consagrada del top-down.

Átomos de conocimiento ensamblados en tramas de sentido


No queremos dividir maniqueamente el problema en una cuestión de formatos y una cuestión de
contenidos. Uno, porque el formato es destino; dos, porque en términos de contenidos todo debe ser
replanteado. En esta nueva mediamoforsis en curso debemos poder ser capaces al mismo tiempo de
customizar todo lo que un chico de cualquier edad debe saber en términos de átomos de conocimien-
to, pero al mismo tiempo construir tramas de sentido que no fragmenten la comprensión. Y de vuelta,
no hay que tener que optar entre una y otra alternativa.

Dado que vivimos del otro lado de la singularidad digital, el contenido se divide en dos, el tradicio-
nal (el canon en sus mil variantes, que actualmente se condensan en los NAP, Núcleos de Apren-
Página
dizajes Prioritarios) y al que podemos denominar sistemas hereditarios o de legado (legacy), y el
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contenido prospectivo, futurizador, futurable o como deseemos llamarle.

En el legacy entran todas las variantes de la lectura, la escritura, la aritmética, el pensamiento lógi-
co, la comprensión y los escritos del pasado, es decir el currículum convencional. Es tradicional y
desparejo. Mucho seguirá siendo necesario (pensamiento lógico), pero muchas otras partes, como
la Geometría euclidiana se irán desvaneciendo como ha sucedido con el latín y el griego como
contenidos masivos (claro que siempre será bueno que haya latinistas y helenistas) para escarnio
de Gregory Bateson que no entendía cómo sus chicos post- Berkeley insistían en no disciplinar su
lógica descartando de plano las conjugaciones y declinaciones del latín.

El contenido del futuro remite en cambio a las tecnologías digitales en todas sus dimensiones, pero
fundamentalmente en su dimensión lingüística, de conversaciones en las que se inventan nuevos
mundos de innovación (como nos enseñó hace dos décadas Fernando Flores, poseedor de un re-
ciente e interesante weblog).

El futuro es en gran medida software, hardware, robótica, nanotecnología, genómica, nuevos mate-

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riales, etc., pero (al formar parte de la Tercera Cultura -investigar al respecto las propuestas siempre
enriquecedoras de Edge) incluye asimismo una ética, una política, una sociología, y un polialfabe-
tismo que le es propio (tal como viene investigando con ahínco y fruición Scott Lash en Economía
de signos y espacio y en Crítica de la información

Cognición y subjetividad mediáticas


Estos son los contenidos que fascinan y seducen a los chicos y adolescentes de hoy. No se trata sola-
mente de temas o de cuestiones, sino de la forma de abordarlas, y sobre todo de tejerlas con una
subjetividad que se está bordando de una manera muy diferente a la nuestra.

Sherry Turkle fue la primera en insistir en estas cuestiones al inventar la antropología de las prác-
ticas computacionales a principios de los 80 en El segundo yo. Las computadoras y el espíritu
humano. Volvió al ruedo y desplegó una agenda que recién vemos hoy masificarse en La vida en la
pantalla, que recogía testimonios logrados hasta mediados de 1995, pero en el ínterin han pasado
10 años y lo que entonces eran intuiciones ahora son realidades hechas y torcidas (para los inmi-
grantes digitales, y más que derechas para los nativos digitales).

Nada del currículum tradicional puede vehiculizarse como otrora. Y por si eso fuera poco hay que
diseñar TODO el nuevo. El desafío es doble: hay que aprender cosas nuevas, y tenemos que ense-
ñar las cosas viejas de un modo nuevo, y siendo ambas tremendamente difíciles quizás lo más duro
es enseñar lo viejo con ojos nuevos. Página
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Un ejemplo excepcional en este sentido ha sido el diseño por parte de la compañía de Mark Pren-
sky del juego The Monkey Wrench Conspiracy, creado como “first person shooter” al estilo de
los juegos de salón y de PC, como Doom and Quake. La génesis del juego es más que fascinante,
por cuanto fue la respuesta a un pedido de docentes que habían diseñado un nuevo software de
computer-aided design (CAD) pensado para ingenieros mecánicos.

El software era infinitamente mejor que el disponible corrientemente, pero la curva de aprendizaje
era correlativamente mucho más alta, debido a los centenares de nuevos botones, opciones y posi-
bilidades que abría.

Dado que el público para estos productos es principalmente de ingenieros hombres de 20 a 30


años, nada mejor que convertir el aprendizaje en un videojuego. El jugador deviene así un agente
secreto intergaláctico que tiene que salvar a una estación espacial de un ataque proveniente del
malvado Dr. Monkey Wrench. La única forma de derrotarlo es usando un software CAD que el
aprendiz debe utilizar para construir herramientas, arreglar armas y derrotar a las bombas trampa.
El juego dura una hora, además de 30 tareas que pueden llevar de 15 minutos a varias horas, depen-
diendo del nivel de dificultad.

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CAPÍTULO IV
Ciberactivismo y cibercampañas
Aquel militante o voluntario conectado a internet es lo que conocemos como ciberactivista o ci-
bermilitante.

Una cibercampaña es un conjunto de acciones que se llevan adelante en la web y que tienen como finali-
dad lograr un objetivo estratégico específico (Ej.: difundir determinada información en la web, posicio-
nar a un candidato o proyecto, conglomerar a pares para que asistan en un acto presencial, etc.)

El ciberactivismo es el uso de las nuevas tecnologías para la acción política: Internet, mensajería de
texto, videos, podcast, etiquetas, blogs, redes sociales, navegadores sociales, bluetooth.

El ciudadano pasa de ser un espectador a ejercer la plena ciudadanía

La internet y la web 2.0 logran que los ciudadanos se conviertan en poderosos medios de comuni-
cación influyentes en su entorno, es decir “Tu eres el medio”.

En las nuevas tecnologías la comunicación es horizontal, desaparecen los intermediarios. Se pro-


duce un intercambio de roles. El emisor se convierte en receptor y el receptor en emisor. En este
caso podemos decir que estamos en una relación de igual a igual. Un modelo de comunicación
democrático al que todos aspiramos.
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Para que esta comunicación horizontal sea factible, los interlocutores deben desarrollar una estra-
tegia comunicativa, participativa y verdaderamente democrática, si no es así se corre el riesgo de
prácticas comunicacionales autoritarias y de “montaje participativo”.
Internet está revolucionando la forma de hacer mercadeo electoral

Es un canal que puede promocionar al candidato y sus mensajes. La tecnología permite segmentar
al electorado de una forma antes impensable a través del uno a uno.

Los movimientos y partidos políticos deben concientizarse de la imperiosa necesidad de su utiliza-


ción dentro de la estrategia comunicacional.

Internet aporta muchas ventajas


• Aporta movilización de recursos humanos y financieros
• Reduce los costos
• Permite el debate logrando participación de los ciudadanos

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Aproxima al candidato a sus electores

3 Estrategias básicas

1. Los medios de comunicación tradicionales se hacen eco de todo lo que sucede en la Internet po-
lítica. Trabaje para ser parte de esa retroalimentación: Usted está en Internet, los medios se enteran
y difunden la información, los electores se enteran y van a Internet, llámelo círculo virtuoso.
2. Internet es otro canal de información. Forme a la militancia en el uso de las nuevas tecnologías.
Lleve al partido y su estructura a Internet. Cree una red de cibermilitantes y cibervoluntarios. Que
trabajen desde la Red para la calle.
3. Existe un número importante de electores en la Red. Hágale saber que Ud., está ahí y quiere
llevarle su mensaje. A partir de ahora la comunicación es multidireccional y Ud. y él son los prota-
gonistas. Se encontrará con electores exigentes que no se conforman solo con votar, preguntaran,
debatirán, reclamarán, propondrán y exigirán transparencia y honradez.
Se suele basar en el “boca a boca” mediante medios electrónicos; usa el efecto de “red social” creado
por Internet y los modernos servicios de telefonía móvil o celular para llegar a una gran cantidad
de personas rápidamente.

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BIBLIOGRAFIA

CASTELLS, M. (2007) “Internet y sociedad”, Conferencia impartida durante una ce-


remonia en la que la Universidad de Costa Rica le concedió el Doctorado Honoris Causa el 28
de febrero de 2007, disponible en http://www.ucr.ac.cr/medios/documentos/Internet_y_socie-
dad_Manuel_Castells.pdf

UGARTE, D. (2007) “El poder de las redes”, Fundación Generación libre, Buenos Aires,
2007. Disponible en http://deugarte.com/manual-ilustrado-para-ciberactivistas

CALDERON, C. y LORENZO, S. (coords.) (2010), “Open Goverment”, Ed. Algón,
Buenos Aires.

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