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ALGUNAS RESPUESTAS SOBRE LA FELICIDAD

Todo el mundo quiere ser feliz. ¿Pero, qué es la felicidad y cómo se


alcanza? Aunque no lo creas, existen muchos científicos alrededor del
mundo buscando respuestas a estas preguntas. Los siguientes son los
resultados sobre los cinco mitos más populares:
1. La felicidad es genética. Los estudios científicos han demostrado que la
genética sí afecta el nivel básico de felicidad. Por ejemplo, los psicólogos
David Lykken y Tom Bouchard encontraron que los gemelos (comparten
100% de los genes) que crecen en casas separadas tienden a ser más
parecidos emocionalmente que los mellizos (comparten 50% de los genes)
que crecen en la misma casa.
2. El dinero compra la felicidad. Se ha visto una correlación entre los
ingresos y el nivel de felicidad en personas que están bajo la línea de
pobreza; es decir, el dinero aumenta el nivel de felicidad porque te
permite solucionar las necesidades básicas como comida, ropa y techo,
pero una vez resuelvas estas necesidades el dinero adicional no te traerá
mucha más felicidad.
3. La felicidad es cultural. No se ha encontrado ninguna evidencia de que
haya culturas más felices que otras; sin embargo, sí se sabe que la felicidad
se define de manera diferente en cada lugar del mundo. La psicóloga
Jeanne Tsai publicó un estudio en el que indica cómo la felicidad en
Occidente se muestra con expresiones exuberantes (alguien con un ataque
de risa) mientras que en el Oriente la felicidad se representa con escenas
de tranquilidad (alguien viendo un atardecer).
4. La felicidad se afecta por eventos externos. La mayoría de eventos,
positivos o negativos, solo causan un pequeño cambio en tu nivel
emocional. Después de un mes o dos de que el evento haya ocurrido, los
seres humanos nos acostumbramos a la nueva situación y, por tanto,
regresamos a nuestro nivel básico de felicidad. En estudios con pacientes
con cáncer se encontró que después de dos meses de recibir el diagnóstico
las personas regresan a su nivel básico de felicidad.
5. La felicidad se puede aprender. El neurocientífico Richard Davidson
demostró cómo las personas que llevan muchos años practicando vivir en
paz y felicidad pueden generar este sentimiento de manera deliberada y
constante.
Este último hecho es tal vez el más importante, porque es el que delega en
nosotros la responsabilidad de ser felices. Ser feliz es una decisión que
tomamos cada instante de la vida, como lo indica el viejo dicho de “Tú
decides ver el vaso medio lleno o medio vacío”. Practica encontrar
pensamientos que te hagan sentir un poquito mejor cada día; deja a un
lado las excusas que te detienen para ser feliz y verás los resultados en tu
vida.
LA IMPORTANCIA DE DAR GRACIAS

Michael McCollough, psicólogo de la Universidad Southern Methodist, y


Robert Emmons, de la Universidad de California, desarrollaron un
experimento sobre cómo la gratitud impacta el nivel de bienestar de los
seres humanos. Lo que hicieron fue dividir a cientos de personas en tres
grupos diferentes y pedir a cada una de ellas que elaborara un diario: las
personas del primer grupo debían escribir cosas que les ocurrieran en el
día, tanto buenas como malas; las del segundo grupo, referir las
experiencias que no les gustaban, y las personas del tercer grupo debían
expresarse sobre todo aquello por lo cual se sintieran agradecidas. Los
resultados del estudio indicaron que las personas del tercer grupo
reportaron un mayor nivel de optimismo y entusiasmo. Adicionalmente las
personas de este último grupo experimentaron menos depresión y estrés,
hicieron más ejercicio y avanzaron más en el camino hacia sus metas.
En otras investigaciones que estos psicólogos han hecho con miles de
personas alrededor del mundo se ha demostrado que quienes practican la
gratitud por 30 días consecutivos incrementan su nivel básico de felicidad
en un 25%. Esta última estadística es muy importante porque, al igual que
hay un peso natural para tu cuerpo, existe un nivel de felicidad que es
natural para ti y aunque algunos hechos pueden incrementar o reducir tu
nivel de felicidad de manera momentánea siempre tenderás a tu nivel
básico de felicidad. Por eso es que cuando hablamos de incrementar el
nivel básico de felicidad hablamos de un cambio profundo y duradero.
Parece increíble que algo tan sencillo como dar las gracias pueda tener un
impacto tan grande en nuestras vidas. ¿Por qué dar gracias es un ejercicio
tan poderoso? Aquí algunas razones.
1.La gratitud te conecta con el presente, te hace estar en plenitud con el
momento que estás viviendo. Cuando das gracias estás poniendo atención a
lo que está pasando en ese instante y no hay espacio para preocupaciones,
ni miradas al futuro.
2.Dar gracias te ayuda a enfocarte en lo positivo que hay en tu vida. Si te
pasas el día buscando momentos, personas y cosas por las cuales sentirte
agradecido, entonces tu atención se enfoca en buscar lo que te hace feliz,
lo que te llena.
3.Finalmente, porque dar gracias es honrar tu vida. Cuando das gracias por
lo que tienes valoras el ser humano que eres, valoras las elecciones buenas
y malas que has tomado, valoras lo que has construido hasta ahora y los
sueños que tienes para el futuro, valoras tu vida tal y como es.
Todos, sin excepción, tenemos muchísimas razones para sentirnos
agradecidos, es algo muy sencillo de hacer y se ha comprobado su poder.
¿Qué estas esperando? Empieza tu diario de gratitud hoy.
¿Qué tan feliz decidiste ser hoy?

¿Sabías que en inglés el 62% de las palabras que describen sentimientos se


enfocan en los sentimientos negativos y solo el 38% en los positivos?
Aunque se desconoce el dato exacto de lo que en este aspecto sucede en el
idioma español, los estudiosos aseguran que el porcentaje es muy parecido.
Los investigadores de comportamiento organizacional han demostrado que
los seres humanos tenemos una tendencia natural a poner más atención a
las cosas negativas que a las positivas. No se sabe con certeza el porqué,
pero se cree que se debe a nuestro instinto de supervivencia: si confundías
un animal salvaje con un árbol, aquel podía devorarte; por el contrario, si
confundías un árbol con un animal salvaje, te asustabas pero no pasaba
nada más.
Todas las teorías de la nueva era nos recomiendan pensar positivo, sin
embargo, cualquiera que lo haya intentado sabe lo difícil que puede ser. No
obstante, personas tan sabias como el Dalai Lama afirman que es posible
entrenar la mente para incrementar nuestro nivel básico de felicidad. La
escritora Sharon Begley explica en su libro Train your Mind, Change your
Brain (Entrena tu Mente, Cambia tu Cerebro) cómo los últimos avances en
la neurociencia demuestran que se puede entrenar la mente para
restablecer la felicidad y romper los ciclos de depresión. En otras palabras,
existe la prueba científica de que es posible modificar la estructura y el
funcionamiento de nuestro cerebro, de tal manera que cambiemos la
manera de pensar y sentir.
Pero, ¿cómo entrenamos nuestra mente? La mente se entrena a través de
la práctica. El primer paso es estar conscientes de lo que pensamos, y esto
lo logramos poniendo atención a lo que sentimos. Hay una relación directa
entre lo que pensamos y lo que sentimos; por ejemplo, si vamos a una
película de terror sentimos miedo porque nuestra mente está recibiendo
imágenes que no nos gustan. Esto significa que si estamos conscientes de lo
que sentimos podemos entender lo que estamos pensando. En segundo
lugar, se requiere dar una dirección consciente y voluntaria a lo que
pensamos. Ponte en la tarea diaria de buscar cosas por las cuales sentirte
agradecido, que te hacen feliz; no tiene que ser algo extraordinario, puede
ser, simplemente, la buena taza de café que tomaste en la mañana. Si te
estás sintiendo mal, entonces no te quedes pensando lo que sea que estás
pensando, busca en tu entorno lo que sabes que te hará sentir mejor.
Entre más practiques sentirte bien, tu instinto para poner atención a las
cosas positivas será más fuerte y tu cerebro se irá moldeando de tal
manera que aumentará tu nivel básico de felicidad. Como decía Abraham
Lincoln, “la mayoría de personas son tan felices como deciden serlo”.
Se acabaron las excusas

Existe un cuento acerca de un niño que todos los días abría su lonchera en
el colegio a la hora del almuerzo y, sin falta, expresaba: “¡Otra vez
sándwich de queso!”. En una ocasión uno de sus amiguitos, ya molesto por
sus quejas, le dijo: “Dile a tu mamá que te empaque otra cosa diferente
para almorzar”, a lo que el quejoso respondió: “Es que yo soy quien
empaco mi lonchera”.
¿Eres tú, acaso, una de las personas que tienen sándwich de queso en sus
vidas, situaciones que no te gustan, de las cuales te quejas todos los días
pero que son creadas por ti y no te esfuerzas en resolver? ¿Cuáles son esas
situaciones en tu vida? ¿Acaso es el trabajo, ese por el cual pasas la semana
descontando los días para que sea viernes y el domingo en la noche te
produce un malestar en el estómago porque sabes que la semana empieza
de nuevo? ¿Es la relación que te hace llorar todas las semanas pero en la
que continúas por el miedo de estar solo? ¿O son los kilos de más que te
molestan, para los cuales planeas empezar dieta el próximo lunes? ¿Cuánto
tiempo llevas en tu vida quejándote por lo mismo sin hacer nada al
respecto? Muchas personas se pasan la vida sacando excusas para no actuar
y hacer los cambios necesarios para mejorarla. “Hoy no, mañana empiezo
la dieta” o “es que es muy difícil conseguir trabajo” (sin preparar siquiera
la hoja de vida) o “él si me quiere, lo que pasa es que...” son algunas de
las disculpas más comunes que dan ante los demás y ante sí mismos.
Según Jack Canfield, autor de Sopa de Pollo para el Alma, el principio #1
para sentir más control sobre tu vida es tomar responsabilidad por tus
resultados. Si no te gusta tu trabajo, entiende que fuiste tú el que aceptó
el contrato laboral. Si no estás feliz en tu relación sentimental, acepta que
tú eres el 50% de esa relación y que puedes salirte de ella cuando quieras.
Si estás más pesado de lo que quisieras, es porque estás comiendo más
calorías de las que gastas. El primer paso para cambiar cualquier situación
es asumir la responsabilidad en ella.
Porque habla del mismo principio, me encanta la campaña Se Acabaron las
Excusas, del Fondo de Prevención Vial, cuyo objetivo es educar a la
ciudadanía para que se responsabilice de su comportamiento en las calles.
Nos invita a tomar responsabilidad por nuestros pensamientos, palabras,
acciones y resultados. Puedes pasarte la vida sacando disculpas y dando
explicaciones de por qué las cosas están como están, pero eres TÚ el que
se está negando a cambiarlas, eres TÚ el que se está frenando. Por fortuna,
nunca es tarde, todavía estás tiempo. Si quieres ver mejoría en tu vida Se
Acabaron las Excusas.
¿Te gusta la vida que estás viviendo?

¿Haz conocido a alguien que exhala éxito? No me refiero solo a su cuenta


bancaria. Hablo de esa persona que brilla por su salud y felicidad. Cuando
se expresa muestra confianza y estilo personal.

Cuando discute sobre su trabajo se sienten su pasión y compromiso.


Cuando está con su pareja, se percibe que se aman y confían uno en el
otro. Visitar su casa es como entrar a un santuario.
Según la Dra. Teresa Kay-Aba Kennedy*, tú puedes ser esa persona por
medio de cinco principios:
1.Vivir con propósito: Es vivir en el presente, como el ser humano que
deseas ser, pero primero debes explorarte a ti mismo. Busca lugares de
silencio y meditación y pregúntate si estás viviendo una vida auténtica, si
tus actividades diarias reflejan tus creencias más profundas y cuánto
tiempo gastas en alcanzar lo que realmente deseas. Las respuestas te
aclararán qué tipo de vida estás viviendo y cuál es la que quieres vivir.
2.Sintoniza tu mente con lo positivo: Es tener la capacidad de ver el vaso
medio lleno en vez de verlo medio vacío. Busca siempre la perspectiva más
positiva para ver las cosas. Para activar esta actitud, haz cada noche una
lista de tres cosas que te gustaron del día.
3.Honra tu cuerpo: Tu cuerpo es tu hogar y este principio invita a
maximizar tu energía física para mejores resultados y óptima salud. Para
mantener un cuerpo sano, incluye en tu dieta diaria todos los grupos
alimenticios. Los ejercicios y los estiramientos también son esenciales. En
yoga se dice que para tener una mente flexible hay que tener un cuerpo
flexible. Es mejor hacer 30 minutos de ejercicio diario que dos horas dos
días a la semana.
4.Sé un guerrero humilde: Es conectarte con tu energía emocional para
construir relaciones cercanas, mantener la felicidad y la fuerza interna.
Como guerrero humilde asumes fracasos y éxitos con paz en el corazón. Sé
amable con los demás, entiende las situaciones y no juzgues a las personas.
Cuando sientas rabia con alguien, haz una lista de las cosas que sí te gustan
de esa persona. Agradece todos los días que estás vivo, agradece todas las
cosas que tienes y dile a las personas que amas que las amas.
5.Santifica tus alrededores: Hazte consciente de tu relación con el medio
ambiente. Se trata de desintoxicar tu energía ambiental para mantener la
fluidez y apoyar tu visión. Pregúntate si te sientes en tu hogar cuando estás
en casa, si quienes te rodean te cargan de energía o te la quitan y cuántas
de tus acciones perjudican el planeta y tu salud. Reduce la basura y
recicla, utiliza más el transporte público y apaga la luz, la televisión y el
computador cuando no los uses. *PHD en filosofía y religiones mundiales,
MBA de la Universidad de Harvard y especialista en yoga y nutrición.