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Las Dinámicas de Conocimiento Territorial: del Paradigma de la

Proximidad
al de los Medios Multi-Locales1
Olivier Crevoisier, Hugues Jeannerat, Février 2007

Resumen

Este artículo busca desarrollar nuevas formas de investigación en los campos


de los Modelos Territoriales de Innovación (TIMs por su sigla en inglés
Territorial Innovation Models) como el de los milueux innovateurs, los distritos
industriales, los sistemas regionales de innovación, etc. Las transformaciones
de las teorías de la innovación hacia las teorías de la economía del
conocimiento son aquí tomadas en cuenta para el concepto que proponemos
de Dinámicas Territoriales de Conocimiento. Igualmente, se consideran los
cambios observables dentro de nuestra sociedad, particularmente el desarrollo
sin precedentes de la movilidad de factores de producción. La tesis de este
trabajo se apoya en el postulado según el cual, tradicionalmente los procesos
de aprendizaje en los TIMs son dinámicas acumulativas de conocimiento que se
especializan localmente en un ámbito global (el marco local/global tradicional),
mientras que, recientemente, las dinámicas de conocimiento se convierten en
combinaciones multi-locales y multi-escalas. El conocimiento circula de manera
permanente y cada vez a mayor velocidad, el se moviliza y se combina a
través de interacciones entre empresas, regiones, trabajadores, etc. Este
artículo se propone formular algunas dinámicas territoriales de conocimiento
ideales, basadas en tres perspectivas de investigación: una aproximación
relacional, otra circular y un último enfoque estructuralista.

Palabras clave: Modelos territoriales de Innovación, Dinámicas Territoriales de


Conocimiento, procesos de innovación, procesos de aprendizaje.

Agradecemos a quienes han aportado comentarios a este texto, en particular


Dennis Maillat, José Corpataux, Lila KEBIR, Valerie ANGEON así como a las
numerosas personas activas dentro del proyecto europeo de investigación
EURDITE que contribuyeron al logro de este artículo. Especialmente Critiano
ANTONELLI, Alex BURFIT, Anna BUTZON, Ricardo CAPPELLIN, Christophe
CARRIENCAZEAUX , Chris COLLINGE, Phil COOKE, Margareta DAHLSTRÖM, Ben
DANKBAAR, Frédéric GASCHET, Henrik HALKIER, Ernst HELMSTÄDTER, Anders
LARSSON, Stewart MACNEILL, Simone STRAMBACH, Mario VALE, Geert VISSERS
and Brigitta WIDMAIER.

1
Traducción hecha por Bernardo HERRERA bherrera1@gmail.com del texto
original: Dynamiques territoriales de connaissance: du paradigme de la proximité
aux milieux multi-locaux. Working paper 1/2008-F Grupo de Investigación en
Economía Territorial GRET
1
Introducción

Una economía fundamentada en el conocimiento se define como la


movilización sistemática y permanente del conocimiento para analizar los
resultados de acciones y concebir las nuevas acciones que se emprenden
(Ascher 2001; Foray 2004). El aprendizaje y la innovación, es decir la
concepción de la puesta en práctica de nuevas soluciones técnicas y nuevos
productos/ servicios, no son eventos discontinuos o puntuales como en la
industria tradicional sino son proceso permanentes.

En el curso de los veinte últimos años, las aproximaciones territoriales han


jugado un papel importante en la economía de la innovación y el conocimiento.
Ellas han dado origen a una basta literatura que hoy es objeto de numerosas
contribuciones, síntesis y retrospectivas (ver por ejemplo la síntesis sobre los
Territorial Innovation Models de Moulaert et Sekia 2003, aquella sobre
innovación y espacio de Simmie en 2005, el número especial de regional
studies sobre Innovation and space 2005 o igualmente en el 2006 la revisión
crítica de la literatura de Lagendijk relacionada con los Conceptual flow in
regional studies). Las formas productivas convencionales que representan los
milieux innovateurs, los tecnopolos, los distritos industriales, o más
generalmente los clusters, son hoy en día considerados como una de las
formas de organización mediante las cuales se efectúa el cambio económico.
Esas formas han permitido igualmente la elaboración de diferentes políticas
regionales (A Sagan, Halkier et al 2005). El gran mérito de esas
aproximaciones es que, desde los años 80, ellas han previsto las articulaciones
de diferentes dimensiones del análisis de los procesos de innovación
(tecnológicas, industriales, económicas, espaciales y sociopolíticas) y construir
un paradigma aún vigente hasta hace poco.

Ponemos de presente que es necesario poner al día estas concepciones para


dar cuenta de las transformaciones que se producen en dos niveles. En primer
lugar, en el nivel teórico y conceptual, el rápido desarrollo de las teorías sobre
la economía del conocimiento así como la ampliación radical de la concepción
de la innovación hacia dinámicas socio-culturales y a la economía de los
servicios hacen necesariamente que se supere el concepto de la innovación
heredada de la economía industrial. Además, al nivel de la evolución más
general de la sociedad y de la economía es necesario tomar en cuenta del
extraordinario crecimiento de la movilidad de la información, de los
conocimientos, de las personas y de los capitales. En efecto, el paradigma
tradicional de los Territorial Innovation Models se apoya esencialmente en los

2
postulados de la inmovilidad o de la débil movilidad de los factores de
producción, en cualquier caso a la escala internacional. Pero, a la escala
europea y más allá, se asiste hoy en día a una circulación más intensa de esos
factores de producción. Esto es evidente para el capital. Para el trabajo y las
competencias, si las migraciones y los cambios de puestos no crecen
demasiado, la manera de trabajar requiere hoy de desplazamientos mucho
mayores que en el pasado.

El objetivo de este artículo es el de formular los cuestionamientos básicos y las


hipótesis principales de un programa de investigación novedoso que articule la
economía del conocimiento y las dinámicas territoriales entorno al concepto de
dinámicas territoriales de conocimiento (DTC). Este trabajo ha sido realizado en
dos contextos de investigación. En primer lugar el grupo europeo de
investigación sobre el milieu innovateur (GREMI) ha iniciado una reflexión sobe
los campos actuales de la investigación en economía territorial (Kolletis –Wahl
et al, 2008) Enseguida un marco conceptual fue elaborado por el programa de
investigación EURODITE2, proyecto que actualmente realiza una serie de
encuestas sobre el terreno con el fin de explorar las tesis que coinciden con las
postuladas aquí.

Nosotros defendemos la idea de la necesidad de superar el paradigma


tradicional, basado en las trayectorias de la innovación, hacia otro dirigido a las
dinámicas del conocimiento. Esquemáticamente, dentro del paradigma
tradicional, las actividades económicas evolucionan de forma lineal o
acumulativa derivadas de innovaciones puntuales. De la misma manera, sólo
las interacciones de proximidad permiten aprendizajes prácticos y
multifuncionales. De esta forma, aparece una especialización de las regiones
en el seno de un mercado global.

Desde este momento, el desarrollo de las NTICs, la baja de los costos de


transporte, la circulación de las personas, la integración progresiva de la
empresas, de la investigación y de la educación superior, así como la
importancia creciente de actividades inmateriales en la composición de un
producto y en su consumo conducen a un crecimiento y a una multiplicidad de
conocimientos movilisables rápidamente y a una distancia mucho más grade.
Es así que, deja de ser determinante la adecuación entre las actividades
económicas y los aparatos de formación y de investigación a la escala regional,
en su lugar, lo que es estratégico es la capacidad local de formular proyectos
emprendedores y movilizar los conocimientos y competencias tanto a mediana
como a larga distancia.

2
Website: http://eurodite.bham.ac.uk/

3
La hipótesis de investigación que aquí se formula es la siguiente. Las
trayectorias regionales tradicionales de especialización de las técnicas y de los
productos se basan en dinámicas de conocimiento principalmente
acumulativas, dentro de un esquema que articula lo local y lo global
indistintamente. Esas dinámicas seden su lugar a otras combinaciones
territoriales basadas principalmente en el arraigo de conocimientos
compuestos (“ancrage des connaissance composites”). En otros términos, se
pasa de la especialización de los sistemas de producción regionales a una
especialización de los conocimientos y de los recursos regionales en el seno de
redes multi-locales de circulación y de arraigo.

Nuestro razonamiento se estructura en cuatro apartes. La primera parte toma


brevemente diferentes concepciones del conocimiento. Este es entendido
como una dinámica de interacciones sociales en lugar de un bien de naturaleza
pública o privada que genera externalidades.

La segunda parte retoman las características del paradigma tradicional de los


Modelos Territoriales e Innovación (Moulaert et Sekia 2003) insistiendo sobre el
aspecto acumulativo, sobre el papel de la proximidad y sobre la articulación
local/global.

En la tercera parte se enuncian los principales cambios que afectan las


dinámicas tradicionales de innovación y de aprendizaje: el papel creciente y
central de las dinámicas socioculturales, el desarrollo de tecnologías cada vez
más convergentes, y finalmente, el crecimiento de la movilidad de la
información, de los conocimientos y de las personas.

La cuarta parte resume tres direcciones posibles de la investigación para


explorar las hipótesis: una aproximación relacional, un enfoque circular y una
aproximación estructuralista.

En la conclusión, regresaremos sobre la evolución del papel de lo local dentro


de las dinámicas territoriales de conocimiento, en particular en lo que se
refiere a las funciones de especificación por los milieux locaux. En efecto, las
teorías de los años 90 proponen que la escala local es privilegiada para el
desarrollo endógeno. Es decir, la región permanece como la entidad principal
de la puesta en práctica de las políticas territoriales de innovación. Interrogarse
sobre las posibilidades de acción a esta escala tiene todavía hoy en día
vigencia.

2. El conocimiento como dinámica social

El conocimiento es abordado de diferentes maneras dentro de las teorías


económicas y sociales. Sin querer hacer un inventario exhaustivo, se precisa

4
enseguida cómo el conocimiento puede ser conceptualizado dentro de una
aproximación territorial.

2.1. El conocimiento: ¿bien público, bien privado o actividad colectiva?

El enfoque económico neoclásico propone el conocimiento como un bien


capital: su constitución es costosa y su uso es el de un bien sustituto. Es un
bien terminado, en el sentido de que, no se transforma en su transacción,
compra o venta. Evoluciona a partir de los cambios tecnológicos dados,
exógenos al sistema. Deja de ser contextualizado y, a priori, su valor es
independiente de su localización o sólo depende de costos de transacción
exógenos. De esta forma, el debate se cristaliza alrededor de su naturaleza
como bien privado o público. En efecto, si el conocimiento es un bien público,
en ese caso genera externalidades de las que pueden aprovecharse las
empresas.

Antonelli (2006) subraya que es difícil considerar el conocimiento como un bien


público en el sentido propuesto estrictamente por Arrow, pues ciertos
mecanismos institucionales tales como los derechos de propiedad intelectual o
socioculturales como el lenguaje impiden el acceso y su apropiación.
Contrariamente, los fenómenos de novedad y de desbordamiento normalmente
observados durante el descubrimiento de las novedades prueban que el
conocimiento no puede percibirse como un bien privado perfectamente
apropiable.

Más allá del debate de bien privado o público, Antonelli propone que el
conocimiento puede igualmente abordarse como una actividad colectiva que
implica la capacidad de entrar en interacción con diferentes actores en el seno
de contextos económicos y sociales.

2.2. El conocimiento como proceso de intercambio

La economía territorial percibe el conocimiento, igualmente como una


actividad colectiva, compartida. Localizándose dentro de una perspectiva
social, los procesos de interacción y de aprendizaje se convierten en el
principal objeto de estudio. Se pasa así de una concepción en términos de
externalidad estáticas en las que se benefician ciertos agentes económicos
gracias a las imperfecciones del mercado, a una concepción relacional y
evolutiva más compatibles con las aproximaciones territoriales.

El conocimiento se desarrolla a través de la interacción entre actores. Es


constituido por diversos procesos, de generación y de uso, de circulación y de
arraigo. Estos procesos generales son además contextualizados, es decir, que
la pertinencia del contenido específico no se evidencia sino en relación con el
5
contexto. Las configuraciones socio-espaciales de las redes de aprendizaje se
convierten entonces en un objeto de estudio que debe privilegiarse.

Territorialmente, las personas y las competencias se desplazan e interactúan


de manera más o menos distante entre unas y otras. Hay entonces continuidad
y desarrollo de conocimientos, de lo contrario, rupturas. Se trata entonces de
estudiar de cerca estas diferentes dinámicas de conocimiento y de observar la
manera como ellas se articulan a los procesos económicos.

3. El paradigma tradicional: clúster, milieux, districts

Hacia finales de los años 80, diferentes corrientes de pensamiento han


conformado la economía territorial con el fin de dar cuenta de las dinámicas
divergentes entre regiones de un mismo país. Benko y Lipietz (1992) ofrecieron
en ese momento un panorama de esos enfoques (distritos industriales, parques
científicos, etc.). Debe señalarse igualmente el programa de investigación del
grupo GREMI el cual, a partir de 1985, progresivamente ha elaborado y
documentado el concepto de milieu innovateur (Camagni et Maillat 2006). Una
presentación de la historia de estos Modelos Territoriales de Innovación (TIMs)
fue compendiada por Moulaert et Sekia (2003).

El concepto de TIMs se desarrolló principalmente durante la segunda mitad de


los años 80 y dentro de los años noventa con el propósito de explicar de un
lado la crisis de las regiones industriales, tradicionalmente prósperas, y del otro
por el éxito de otras regiones como la Tercera Italia. A partir de allí, otras
aproximaciones como las learning regions (Lundvall 1992; Florida 1995;
Morgan 1997; Maillat et Kebir 1999) o la Evolutionary Geography (Boschma et
Frenken 2006) han permitido evolucionar el concepto original, entre otros,
mediante la integración de preocupaciones en términos de conocimientos, sin
que ello implique poner en cuestión el concepto original.

Sin ignorar las diferencias entre estos enfoque, en este aparte se recuerda la
manera como globalmente se articulan las transformaciones económicas
comprendidas desde las nociones de innovación y de territorio; las cuales
hacen la distinción y contraponen los aprendizajes por la proximidad de los
alcanzados a distancia. Se pasa revista igualmente de ciertas críticas que se
desprenden desde el comienzos de los años noventa, especialmente por parte
del grupo de “dinámica de proximidad” (Torre et Gilly; Boschma et al 2005).

En este aparte, igualmente se puntualiza aquello que constituye el corazón de


las teorías de MI (Milieu Innovateur) y de los distritos industriales, a saber, la
idea de que lo local es la escala en la que se produce la emergencia. Moulaert
et Sekia por ejemplo muestran como el desarrollo endógeno esta en el origen
de los TIMs.

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3.1 Especialización de las activides y de las regiones sobre la base de
las trayectorias tecnológicas y de los aprendizajes prácticos de
proximidad

Dentro de un enfoque industrial de la economía, Nelson y Winter (1982)


distinguen las innovaciones radicales de las trayectorias tecnológicas. De un
lado, las innovaciones radicales (por ejemplo: la química orgánica) aparecen
excepcionalmente. Su origen es exógeno al sistema y ellas abren una novedad
constituida por la secuencia de las innovaciones que movilizan los principios de
base tecnológicos de la innovación radical. La innovación se realiza entonces a
lo largo de nuevas trayectorias que surgen de manera discontinua en el
tiempo. Cada etapa culmina con la puesta a punto de nuevas técnicas o
productos que son así puestos en circulación durante un cierto periodo. Las
dinámicas de generación y uso de conocimientos se instauran en el seno de
estas trayectorias, haciendo crecer la división del trabajo en el seno de la
industria. De esta forma aparecen y se desarrollan sectores de actividad y
empresas diferentes las unas de las otras por sus tecnologías y productos. La
dinámica de los conocimientos es acumulativa.

Desde el punto de vista espacial. Los trabajos de los años ochenta y noventa se
inspiran claramente en los trabajos de la economía industrial y se apoyan en
las trayectorias y en las rupturas caracterizadas de los TIMs.

La proximidad geográfica favorece las dinámicas acumulativas de generación y


uso del conocimiento. Estas teorías, a la vez que las teorías de la
comunicación, ponen todas ellas, de una manera o de otra, el acento sobre el
hecho que una interacción enriquecida, portadora de aprendizaje creativo
requiere en gran mediad de la proximidad geográfica.

Por eso, es necesario diferenciar dos grados de aprendizaje (Planque 1991;


Maskell, Bathelt et Malberg 2004). De una parte, el aprendizaje monofuncional
(Planque 1991) o strong focused (Maskell, Bathelt et Malberg 2004), en el que
los objetivos son claramente identificados desde el comienzo y en el que la
división del trabajo entre los diferentes participantes está claramente
establecido. Este tipo de aprendizaje más finalizado y ajustado, limita la
incertidumbre o la reduce a niveles de riesgos calculables. La decisión
cognitiva del trabajo es organizada, estable. En principio los efectos externos
habiendo sido conocidos, anticipados y buscados por la organización (tipo de
redes o proyectos inter-firmas), son de esa forma posibles de superar las
barreras de la distancia, o la ausencia del pasado común, dadas la organización
y la convergencia de intereses.

De otro lado, el aprendizaje multifuncional o diffused focused se refiere a aquel


de múltiples dimensiones a la vez en el que las contribuciones de los
participantes no se establecen claramente desde el comienzo. Ese es, por

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consiguiente, caracterizado por la complejidad y por una incertidumbre muy
grande. Este tipo de aprendizaje solo aparece en la medida en que es seguro
que exista en cuanto a las relaciones ente actores (“confianza”, acuerdo de
reglas de cooperación/competencia, “capital relacional”, lenguaje común, etc.)
(Grossetti et Godart 2007). La división cognitiva del trabajo sin que se
estabilice y los efectos externos entre asociados pueden tomar múltiples
formas, tales aprendizajes pasan en principio por la larga socialización, en
principio posible únicamente en el marco de la proximidad física, o al menos,
para las experiencias previas comunes ricas propias de un milieu.

3.2. Una dinámica entre lo local y lo global progresivamente


relativizada

Dado que el aprendizaje multifuncional requiere la proximidad asociada a una


apertura mono funcional sobre mercados cada vez más abiertos y tecnologías
desarrolladas por fuera, se abre el paradigma territorial de los años 80 y 90: la
dinámica local innovadora permite a una región insertarse dentro de un
entorno económico cada vez más global.

Esta relación siempre ha estado concebida en ambas direcciones. Las regiones


que son sometidas a presión por efecto de los productores o de las tecnologías
competitivas están inducidas a adaptarse gracias a una dinámica local de
apropiación de nuevas técnicas o de transformación organizacional. Al
contrario, las regiones que producen invocaciones radicales localmente se
imponen en un mercado global modificando las características.

Los distritos industriales tradicionales (Beccanti 1992, Garofoli 1992) dan


cuenta de una relativa continuidad y acumulativa dentro de las dinámicas de
generación y de utilización del conocimiento en su interior. En efecto, el
contexto regional (social, cultural, económico, institucional) se articula de
forma coherente y acumulativa en la mira de hacer coincidir de la mejor
manera la generación de conocimiento a los imperativos impuestos por el
usuario. La competitividad del distrito depende entonces fuertemente de la
coherencia entre uso y generación del conocimiento en su interior.

De la misma manera, en el caso del milieu innovateur clásico. El milieu local


genera y utiliza prioritariamente conocimientos generados acumulativamente
por los aprendizajes multifuncionales. Sin embargo, el milieu innovateur es
igualmente capaz de hacer uso puntualmente, de manera mono-funcional, de
conocimientos generados por fuera. Ciertas dinámicas territoriales, de
conocimiento, se articulan, alrededor de un aprendizaje multifuncional local
abierto sobre la evolución del mercado, de las tecnologías y de los
conocimientos externos globales.

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Subrayemos que estos modelos todavía reflejan fuertemente la idea de las
industrias y de las actividades motrices de regiones innovadoras.
Fundamentalmente, se produce e innova dentro de una región y se vende por
fuera de ella. Además, es necesario observar que la innovación es
comúnmente tecnológica y que lo que se busca es organizar el espacio
alrededor de esa realidad (tecno polos).

Las regiones innovadoras son aquellas capaces de proponer sus actividades


locales en el seno de un entorno global por un proceso de desarrollo sobre todo
endógeno. En otros términos, para ser innovadora, una región debe saber
adecuar sus dinámicas de uso y de generación de conocimientos. Estas
dinámicas son acumulativas y evolucionan en gran parte en el seno del
sistema regionale. Hoy con la tercerización masiva de las actividades, la
distinción entre producción y consumo, típica de la sociedad industrial -incluida
la concepción espacial-, es definitivamente cuestionada. Los sistemas actuales
articulan de manera mucho mas compleja la producción y el consumo.

La literatura tradicional desarrolla numerosos modelos de innovación, sin


embargo, ella no hace del conocimiento un objeto de estudio propiamente
dicho. No es sino con el arribo a finales de la década de los 90 de teorías sobre
las regiones de aprendizaje que el conocimiento pasa a ser considerado como
un recurso para la innovación local (Lundvall 1992, Florida 1995; Morgan 1997;
Maillat et Kebir 1999).

3.3. Las capacidades locales de desarrollo permanecen centrales

El conjunto de debates de los años 90 se ha organizado alrededor de los


siguientes modelos de desarrollo territorial. Algunas críticas han surgido
relativamente pronto. El grupo de las dinámicas de proximidad, desde 1992, se
ha dirigido a entender porqué la proximidad sería la fuente principal en el
campo del aprendizaje y la innovación. Estos trabajos cuestionan el papel del
espacio, y más específicamente de la proximidad geográfica dentro de los
procesos organizacionales y económicos. Sin embargo, estos enfoques no han
buscado sustituir los Modelos TIMs. Hasta el punto, que estos últimos son,
todavía, considerados como la “nueva ortodoxia” (Amin 1996). Aquí
proponemos un tipo ideal ampliado, las dinámicas multi-locales de
conocimiento.

Aun así, nuestra propuesta no se alinea del lado de las críticas ya formuladas
en la dirección de los Milieu Innovateur -M-I o de los Distritos Industriales -DI-.
Muy por el contrario, la fuerza del mensaje de los MI y de los DI está en el
postulado según el cual el desarrollo económico no depende de la dotación de
partida del sistema de producción propio de un determinado espacio, sino de la
capacidad local para movilizar y para reconfigurar los recursos locales dentro

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de un proyecto emprendedor innovador. Por encima de todo, lo que es
determinante, es la libertad del individuo y la capacidad de actuar
colectivamente.

En esta proposición falta la derivación a lo multi-local que consiste en


preguntarse sobre la posibilidad actual de interactuar y de desarrollar
aprendizajes prácticos a distancia. No se pierde la idea de la posibilidad que
ofrecen los espacios particulares – los “milieux”- en los que surge el desarrollo:
lo que se explora son las nuevas formas que toman sus procesos.

4. Adaptándose a los cuestionamientos contemporáneos.

Ampliar el paradigma tradicional es igualmente necesario hoy en día pues la


incorporación del conocimiento dentro de los procesos económicos no se logra
de manera episódica, sino sistemática y permanente (Ashcer 2001, Foray
2004). Así, la innovación hoy se diferencia del modelo tradicional de la
sociedad industrial de forma radical y de muchas maneras (Colletis-Wahl et al.
2008). Las dinámicas de conocimiento son aquí protuberantemente afectadas.
Se puede avanzar como postulado de investigación que se está pasando de un
modelo donde las dinámicas de conocimiento son acumulativas a otro donde
ellas son sobretodo fusionables, eso lleva a proponer un paradigma de
investigación ampliado.

4.1. Causas del cambio: Cambios en el contexto económico y


sociocultural

Este postulado encuentra fundamentos principalmente entorno de tres


cambios económicos y sociales que vienen modificando profundamente
nuestra sociedad actual.

El primero de tales cambios se produce sobre las condiciones de innovación


consistente en que las nuevas tecnologías tales como la informática y la
internet son muy convergentes pues ellas se movilizan y se perfeccionan
dentro de una muy amplia gama de actividades a medida en que se van
combinando con otras tecnologías. Antonelli (2006) habla de las tecnologías
fungibles. Las tecnologías han pasado a ser, entonces, cada vez más flexibles y
alineables, en la medida en que ellas pueden adaptarse a los deseos y a las
ideas que se desarrollan en muy diferentes campos.

En segundo lugar, muy variadas innovaciones se realizan primordialmente a lo


largo de dinámicas socioculturales más que debido a procesos tecno
científicos. En efecto, los cambios de valores y las prácticas de la sociedad se
deben hoy en día generalmente a las solicitudes relacionadas con la
transformación de los productos y de los servicios. Este fenómeno toma
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diferentes formas que ya han sido objeto de numerosos trabajos (Lazareto y
Cooke 2008). En primer lugar, y de manera un tanto banal, en el crecimiento
de las industrias culturales (los medios, los espectáculos deportivos, turismo y
recreación, cine y los juegos de videos, etc.) se requieren ante todo
conocimientos socioculturales. En segundo término, la incorporación en los
productos de propiedades culturales, estéticas, etc., toman un espacio cada
vez más importante dentro de los componentes de su producción. La industria
del vestido, la relojería, o la automotriz, entre otros, son ejemplos de sectores
industriales tradicionales en los que los productos evolucionan cada vez con
mayor frecuencia en función de la moda, de los conceptos estéticos o éticos
que le imprime la sociedad. Igual ocurre en el campo agroalimentario, en el
que factores como la seguridad, la salud, el medioambiente, etc. juegan un
creciente papel en la orientación de la investigación tecnológica. Finalmente,
crece de manera significativa el interés por la “economía de la experiencia”
(Pine y Gil more, 1999), consistente en crear un valor agregado muy fuerte a
un bien o a un servicio clásico mediante la incorporación de múltiples
experiencias que involucran diversas sensaciones, emociones o la participación
del consumidor (branding, mercadeo, diseño, eventos, coaching…). De esta
forma, la renovada importancia del componente sociocultural de los productos
y servicios privilegia, más que nunca antes, la ventaja en el valor de los
conocimientos simbólicos (Cooke 2007). Este movimiento estimula sacar
provecho de los aprendizajes derivados de la relación con los consumidores.

En tercer lugar, es evidente el crecimiento sin precedente de la circulación de


bienes, de servicios, de capitales, pero sobre todo de información y de
trabajadores, los cuales han impreso al sistema flujos de intercambio a
distancias muy grandes. Las nuevas tecnologías multimediáticas, el desarrollo
de los transportes de bajo costo así como las creaciones políticas o
institucionales tales como la Unión Europea o la Organización Mundial del
Comercio, refuerzan los intercambios de información y de conocimiento y
abren de esta forma un potencial extraordinario tanto a la innovación como a
la competencia.

Estas argumentaciones sobre la movilidad han relajado los límites espaciales y


temporales. Son muy diversos los nuevos contextos. Las diferencias entre el
aprendizaje práctico (multifuncional) que requiere de la proximidad física de un
lado, y el aprendizaje más aplicado (mono funcional) este último pudiendo
realizarse a distancia, parecería hoy en día tener que relativizarse uno del otro.
Para algunos autores aparentemente se está dando comienzo a otro tipo de
interacción que se fundamenta sobre la proximidad organizada (Rallet et Torre,
2001), tecnológica (Orlando, 2000) o incluso virtual (Fontes, 2003) liberándose
de la proximidad geográfica. Las relaciones prácticas y complejas pueden
entonces hoy en día nutrirse en escalas espaciales más distantes. El papel de

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la proximidad geográfica tal como había estado concebida en los anteriores
decenios debe redimensionarse.

Con todo, numerosos trabajos recientes han mostrado que la proximidad


geográfica continua siendo un componente importante en la circulación del
conocimiento (Cooke et Piccaluga 2006; Cooke et Martin 2006). Llegamos de
esta forma a dos cuestionamientos; el primero, ¿en qué medida y desde qué
modalidad aquella contracción del espacio-tiempo de los proceso de
aprendizaje ponen en cuestión o refuerzan los aprendizajes locales? y, el
segundo, dado que en adelante los proyectos industriales deben pasar por la
combinación de competencias multi- localizadas normalmente distantes unas
de otras, en ese nuevo contexto ¿cómo operan en los proyectos industriales la
movilidad de las competencias y su re-arraigo? Por último, ¿Qué tipo de
espacios favorecen esas dinámicas territoriales de conocimiento? Y ¿Cuáles de
ellos son excluidos? ¿Cuáles son las jerarquías espaciales que se desprenden?.

En suma, cuestionarse sobre las nuevas formas espaciales que toman los
aprendizajes prácticos, muestra que se justifica tomar en consideración el
territorio dentro del análisis de los fenómenos económicos actuales. Un
verdadero programa de investigación en economía territorial implica explorar
estas nuevas formas y considerar en qué medida ellas afectan los procesos
económicos.

4.2. Consecuencias del cambio: Dinámicas combinadas (“composites”)


de conocimientos y centralidad de los modelos de negocio

Los procesos industriales se han transformado. Las nociones de sector o de


rama industrial han perdido su coherencia interna. Las dinámicas de
conocimiento se articulan en delante de manera trans-sectorial, alrededor de
entidades combinadas como la salud, las comunicaciones o incluso el turismo
(Cooke EURODIRTE 2007).

Si partimos de la idea de que hoy son importantes las posibilidades de


aprendizaje y de innovación en función de la combinación de conocimientos
disponibles en lugares extra locales, entonces, la cuestión central es la de las
modalidades mediante las cuales esos conocimientos pueden movilizarse.
Dentro de la lógica de combinación, la explotación de los conocimientos se
hace de manera ad hoc mediante su uso y de manera fuertemente
condicionada por los conocimientos existentes hacia atrás. El proyecto es cada
vez más estructurante. En otras palabras, ya no es tanto la empresa y aún
menos la rama de actividad ni la tecnología, sino sobre todo la combinación ad
hoc alrededor de un sistema productor/consumidor con una vida útil muy corta
que se le da forma a los proceso económicos. A partir de ahora, no solo se
deberá tener en cuenta la acumulación de conocimientos a lo largo de una

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trayectoria sino que además cada vez se requiere de articularse con aquellos
que vienen del exterior.

Para Doz, Santos et Williamson (2001), a partir de ahora es preciso ir más allá
de las teorías tradicionales de la división espacial del trabajo que resultan de
estrategias de producción de bajo costo, es necesario pasar a desarrollar
nuevos conceptos apoyados en la capacidad de elaborar estrategias o
proyectos dentro de una red meta nacional de conocimientos. No es suficiente
para una empresa establecer una adecuada red global de producción o de
distribución. Las empresas más competitivas serán aquellas que sepan más
pronto cómo reaccionar globalmente y combinar los diferentes conocimientos
del exterior. No se trata simplemente de ir a buscar las competencias
adecuadas allí donde ellas cuestan menos, sino de imaginar nuevos proyectos,
a partir de competencias que hoy están a disposición. La disponibilidad de las
competencias precede y jalonan la innovación. El desarrollo de las nuevas
actividades de servicio intensivas en conocimiento (Knowledge Intensive
Business Services KIBS) deben ponerse al servicio de ese nuevo contexto
(Strambach 2001 et 2006).

4.3. Hacia un paradigma ampliado de las Dinámicas Territoriales de


Conocimiento (DTC)

La sociedad del conocimiento que puede ponerse al orden del día bajo nuestra
mirada pone en cuestión la pertinencia de los modelos de desarrollo de los
años 80 y 90 pues las preguntas a las que se enfrentaba la teoría fueron muy
diferentes. Hoy, la híper-movilidad de la información, de los conocimiento y de
las personas, la salida de la sociedad industria tradicional centrada sobre la
producción de bienes y servicios y el surgimiento creciente de los recursos
culturales y naturales en el campo económico, constituyen el entramado de
nuevos cuestionamientos. Es claro que, tales cambios no actúan de manera
similar todos los espacios ni todas las actividades en un mismo momento ni en
una dinámica equivalente.

A partir de ahora, los actores económicos tienen fácil acceso a conocimientos


muy numerosos y dispersos en el espacio. Su problema es el de identificar y el
de movilizar dentro de un proyecto coherente tales recursos (business model).
Cooke et al (2006) ponen de presente la combinación de conocimientos
analíticos (science based), sintéticos (engineering) y simbólicos (marca, diseño,
publicidad) que se obtienen en el seno de los procesos industriales. Los
conocimientos tecnológicos no son entonces sino un tipo de conocimiento
combinado dentro de la producción económica.

Los trabajos recientes sobre las creative cities (Landry 2000; Cooke, Lazzeretti
et al. 2007) muestran que ciertas ciudades se especializan dentro de los
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conocimientos simbólicos. Ciudades como París, Londres o Nueva York conocen
y explotan desde hace largo lapso este fenómeno. Ahora bien, las ciudades
tradicionalmente industriales tales como Barcelona o Hamburgo se meten en
pro de dinámicas culturales para mantener su categoría. Es usual ver como las
ciudades industriales que no son capaces de reconvertirse en la dirección más
simbólica del conocimiento, van perdiendo su importancia en el curso de los
últimos años.

De otro lado, como lo hemos señalado anteriormente, ya no se trata solamente


de generar y de utilizar los conocimientos locales. Ciertos espacios tales como
Cambridge por ejemplo buscan situarse en la cúspide de la jerarquía en
términos de generación de conocimiento sin desarrollar estrategias de
utilización local. Al contrario, ciertos espacios, en particular espacios urbanos,
han desarrollado una amplia capacidad para combinar y hacer uso de
conocimientos situados a larga distancia. Como lo observan Lucir et Gacheta
(2007), la ciudad ha pasado de ser exclusivamente un sistema particular de
conocimiento (“cluster inner city”) a convertirse en el elemento central de
dinámicas territoriales más continuas a lo largo de actividades que permiten un
arraigo de conocimientos móviles (“cluster by the city”). Juegan ahí por
ejemplo un rol preponderante los KIBS (Simmie et Strabach 2006).

De esta forma, es la capacidad de imaginar y de gerenciar los proyectos multi-


locales y multisectoriales lo que se convierte en central. El paradigma
territorial extendido que hemos propuesto concibe el conocimiento como un
proceso cognitivo compartido ente humanos, gestado y utilizado a lo largo de
interacciones sociales dentro de contextos variados. Intentamos superar el
paradigma tradicional de innovación y de proximidad para desarrollar una
aproximación construida alrededor del concepto de Dinámica Territorial de
Conocimiento.

14
5. Primera aproximación a las Dinámicas Territoriales de Conocimiento

15
El objetivo principal de este artículo es el de identificar las líneas de
investigación que responden a los cuestionamientos contemporáneos
conservando los principales logros alcanzados por la economía territorial de los
últimos veinte años. En razón de la transformación del modelo tradicional de la
sociedad industrial hacia una economía del conocimiento y en virtud del
crecimiento de la movilidad, se trata, entonces, de identificar cuáles son los
espacios donde se privilegia el surgimiento de dinámicas económicas.
Proponemos un paradigma territorial renovado, susceptible de dar paso a
nuevos tipos de imaginarios que entrelacen las dinámicas de conocimiento y
las transformaciones territoriales descritas anteriormente. Esta sección
sintetiza tres aproximaciones de investigación en las que se puede anticipar tal
desarrollo durante los próximos años. Se trata de identificar aproximaciones
teóricas a partir del principio de las corrientes de pensamiento actuales en
economía territorial, junto con corrientes emergentes de investigación que
busquen comprender mejor las dinámicas territoriales económicas dentro de la
sociedad basada en conocimiento.

Una primera línea comienza en el paradigma tradicional del medio innovador –


o más generalmente de los TIMs– que busca integrar el aprendizaje práctico a
distancias cada vez más alejadas (5.1). Siempre inscrito dentro de la tradición
shumpeteriana de la innovación y dentro de la investigación institucional sobre
las reglas de cooperación/competencia, la aproximación relacional explora
las formas multi-locales y multisectoriales que toman los procesos de
aprendizaje e innovación.

En segundo lugar, la aproximación circular hace referencia a los trabajos


sobre la movilidad del conocimiento y el transnacionalismo. Se trata aquí de
identificar las capacidades locales diferenciadas que permitan arraigar el
conocimiento móvil, es decir integrado y enriquecerlo (5.2.)

Por último, la aproximación estructuralista pone el énfasis en la manera en


la que las dinámicas locales llegan o no a poner en cuestión las jerarquías
espaciales. En efecto, la economía del conocimiento abre nuevas posibilidades,
por el contrario, ella se presenta sobre la claridad de la desigualdad, dado que
no todas las regiones cuentan con condiciones similares frente a estas
transformaciones (5.3)

5.1. Aprendizaje en proximidad y en distancia

Un debate alrededor de una aproximación relacional en geografía económica


se ha desarrollado durante los últimos años (Bathlet 2006). De un lado, las
nuevas tecnologías de la comunicación la integración internacional de la
investigación, la disminución de los costos de transporte de las personas, etc.,
hacen que hoy sea posible encontrar interacciones prácticas e involucrar a
otras personas, otras empresas, otras regiones ubicadas a mediana y a larga

16
distancia. De otro lado, las relaciones de mercado se han hecho más complejas
no solamente en cuanto a las relaciones de producción sino también de
consumo en diferentes niveles espaciales. Los aprendizajes que vinculan
productores y consumidores son a la hora actual determinantes. El
conocimiento, en tanto actividad compartida, se desarrolla al interior y al
exterior de las firmas, a proximidad o a distancia. Se trata de identificar los
espacios privilegiados que permites esas relaciones.

Numerosas críticas han postulado que las aproximaciones apoyadas en el


Milieu Innovateur, en los Distritos Industriales o en los TIMs (Territorial
Innovation Models) se inclinan por una visión cerrada privilegiando las
relaciones locales del desarrollo (Lagendijk 2006). Muy por el contrario, la
apertura hacia lo “global” es uno de los fundamentos de estas aproximaciones,
Legendijk observa como las propuestas de numerosos autores (Oinas 1999;
Maxwell, Batel y Malvar 2004) ponen atención, sobre todo, en las relaciones no
locales. Este es, seguramente, un campo de investigación indispensable para
poner la aproximación relacional frente a frente con las formas actuales de la
globalización, las cuales hacen que las relaciones ricas (“riches”) de larga
distancia no sean como hasta ahora eventuales y de corta duración, sino que
pueden ser cada vez más frecuentes, más prácticas, más determinantes
(Lagendijk et Lorentzen 2007).

Figure 1: Interacciones de conocimiento en la proximidad y a distancia

Puede deducirse que esta apertura a posibles conductas posee nuevas formas
espaciales que articulan de una manera diferente las interacciones a
proximidad y a distancia. Sin embargo, no se debe caer en la idea de que, por
que las relaciones a larga distancia son ahora más fáciles en las dinámicas
económicas, lo local pierde su pertinencia. Muy por el contrario, se sabe que a
medida que es mayor la libre movilidad, se acentúan más las “pequeñas
diferencias” entre espacios locales para la transformación económica. Las
NTICs y el aumento de la movilidad, dentro de una aproximación territorial de
la economía, llevan a preguntarse sobre las capacidades de los espacios
locales a insertarse dentro de dinámicas que son multi-locales y multi-niveles.
No se trata entonces de perder de vista el papel de los milieux locaux dentro

17
de las transformaciones económicas, sino de entender muy bien cómo y
porqué ciertas de estos milieux llegan a utilizar las nuevas posibilidades que se
les ofrecen.

El milieux innovateur o los distritos industriales clásicos articulan interacciones


ricas en proximidad y relaciones más esporádicas a distancia, a menudo con un
“global” indiferenciado (Figura 1). Se debería hoy explicar sobre todo los
milieux multi-locales, que articulen aprendizajes ricos en proximidad con
intensas interacciones a mediana y larga distancia. Lo extra-local deja de ser
indiferente: son lugares bien identificados, complementarios y competentes. A
la época de la producción global en cadena, los sistemas de producción entran
en el espacio, pero para formar configuraciones relativamente estables con
especializaciones mutuas e integración en sistemas multi-locales. La cuidad
global como la concibe Sassen (1991) es un adecuado ejemplo al respecto de
estos sistemas, igual han surgido dentro del campo industrial tales
configuraciones, tales como la fabricación del Airbus entre diferentes países,
también ocurre o en la moda o en la industria de la alta costura, que funcionan
de manera integrada en muchos continentes.

Además, como lo subraya nuevamente Langendijk (2006), no es suficiente


como hasta ahora detenerse exclusivamente en los sistemas de producción. La
relación con el consumo es una fuente de aprendizaje y de diferenciación. Se
debe superar y pasar a los estudios de sistemas multi-locales de
producción/consumo.

5.2. Movilidad y anclaje de conocimiento: El paradigma circulatorio

El conocimiento es hoy en día extremadamente móvil e integrable. Sin


embargo, esta circulación no se produce globalmente, tal como tampoco
ocurre con las combinaciones las cuales se realizan según modalidades
variables, más o menos ricas. Examinar las relaciones entre los conocimientos
móviles y los locales permite caracterizar las capacidades de lo local dentro de
la economía del concomimiento. No hay duda de que lo local continúa jugando
un papel muy importante en la manera de integrarse con el conocimiento
móvil.

Para Helmstädter (EURORDITE 2006), el conocimiento se convierte en móvil


cuando sale de su contexto de origen (descontextualización) para ir a
implantarse en un nuevo contexto (recontextalización).

Ya Bathlet, Malvar y Maxwell (2004) han subrayado la capacidad propia de lo


local para utilizar los conocimiento globales dispersados gracias a la
efervescencia de las interacciones de proximidad (Local buzz), este concepto
supone una capacidad local de movilizarse a otros lugares. Con todo, se
mantiene dentro de un paradigma de interacción local/global. Lo que
proponemos es articular más radicalmente las nociones de movilidad y arraigo
18
de los conocimientos con el fin de aproximar las investigaciones en economía
territorial, las investigaciones más generales sobre la transnacionalización y la
movilidad.

Figura 2: La movilidad y el arraigo de los conocimientos en la región

La noción de arraigo debe distinguirse de aquella de movilidad si de lo que se


trata es de comprender los procesos de aprendizaje en el espacio. La movilidad
es el desplazamiento dentro del espacio, el cual es principalmente función de
las tecnologías de transporte y de las comunicaciones, de las instituciones así
como de las fronteras que facilitan o entraban estos desplazamientos. El
arraigo es la otra cara indisociable de la movilidad. Uno o muchos elementos
móviles, o potencialmente móviles, van a establecer relaciones con otros,
menos móviles o inmóviles ligados a un lugar de manera privilegiada. El
arraigo son modalidades de articulación entre un contexto de conocimiento y
diferentes elementos en sus momentos de inmovilidad. El arraigo es
determinante, pues a medida que la movilidad es más fácil existen más
motivos de esa movilidad (de desplazarse par ir a donde ¿para hacer qué?)
toma importancia y sentido. El problema de los estudiantes que disponen hoy
en día del programas Erasmus es el de saber ir, dónde ir y qué estudiar, y no,
como hasta ahora, de organizar su desplazamiento en el espacio.

Los actores involucrados en esa movilidad pueden ser empresas igual que
individuos o ciertos grupos socio-profesionales. Así, todas las empresas de
importancia activa dentro de un dominio como las finanzas deben tener una
implantación en Londres. Para ciertos grupos socio-profesionales, la movilidad
es una manera ya establecida de adquirir competencia y de desarrollarlas,
como en el caso de los artesanos de mármoles de Carrara (Marotel 1993). Esas
formas de circulación se desarrollan muy rápidamente y han sido muy
estudiadas por el enfoque transnacionalista (Mahroum y Gushtenherie 2006;
Tarrius 1996; Nedelcu 2004).

La noción de arraigo es cercana de la de “acunamiento” (embeddedness)


(Granovetter 1985; Grasseti et Godart 2007). El acunamiento es históricamente

19
situado y constituido. Antes que nada él da cuenta de la relación entre un actor
y el contexto con el cual el está históricamente relacionado.

El arraigo se diferencia del acunamiento, en el sentido que la movilidad es un


movimiento hacia un “nuevo” contexto. Por ejemplo, el conocimiento se
desplaza del contexto en el que se genera – y se acuna- hacia otros contextos.
El arraigo es la manera en la que este nuevo conocimiento interactúa o no con
su nuevo contexto.

La relación entre dinámicas de conocimiento y su contexto juega un gran papel


en la movilidad del arraigo. Esta relación está constituida de dos facetas: de un
lado las dinámicas de conocimiento nacen de sus contextos (político,
institucional, económico, social, cultural, etc.) y de otro lado, este contexto
actúa sobe aquel y lo transforma (evolución de lógicas sectoriales, políticas o
institucionales, etc.).

Las modalidades de arraigo caracterizan la riqueza, la diversidad, la intensidad,


la duración, etc. de las relaciones que se instauran. Según la intensidad y las
modalidades de interacción entre las dinámicas de conocimiento y su contexto
es posible de imaginar diferentes idearios-tipo de arraigo (Figura 2). La
hipótesis principal es que diferentes contextos de conocimiento locales van a
movilizar e integrar diferentemente los conocimientos móviles generados por
fuera. Lo que se convierte en determinante, es la capacidad inicial de
integrarse de manera enriquecida con los elementos móviles. Hacer parte del
plano de la circulación y del arraigo de los conocimiento, bien sea en un
dominio particular o de manera más general, es, ciertamente, uno de los
campos actuales para las regiones dentro de una economía de base de
conocimiento.

Sin embargo, todas las modalidades de conocimiento no significan que exista


aprendizaje. Cuando, por ejemplo, la mano de obra se desplaza hacia un país a
una región cuando se ofrecen mejores condiciones, se pueden presentar los
problemas clásicos de localización en el espacio, esto es que no haya
enriquecimiento ni de los conocimientos del trabajador que se moviliza, ni de
los actores de las regiones receptoras. La localización, según da cuenta el
modelo neoclásico, es un tipo de arraigo caracterizado por una relación que se
mantiene incierta, que no aplica aprendizaje, transformación recíproca entre el
actor y su nuevo entorno. El actor mantiene intacto e inmodificable su
autonomía y su capacidad de decepcionarse, de desplazarse de nuevo en el
esapacio. A la inversa, un arraigo que haga intervenir las relaciones ricas y
evolutivas de interdependencia genera una capacidad de toma de la palabra («
voice »). Cuando el arraigo es fuerte, el aprendizaje permite el enriquecimiento
de los conocimientos bien sea de lo local, o bien de los elementos móviles,
como de los dos al mismo tiempo. Aquí de nuevo, el papel del milieu local es
determinante.
20
Como lo explica Dankbaar (2007), las empresas relocalizan gran número de
sus actividades por razones de costos de producción o por que la competencia
busca, por ejemplo, mantener inmóviles el “centro del conocimiento” que los
asociados relocalizados buscan arraigar. Estas dinámicas se transforman en un
campo de movilidad y de arraigo importante.

5.3. Nuevas jerarquías espaciales: el enfoque estructuralista

En la economía del conocimiento y de los bienes inmateriales que parece


desarrollarse presentemente, los procesos de jerarquización están al orden del
día, de la misma manera que ocurrió durante los años anteriores. Desde el
comienzo, las regiones y las naciones no poseían la misma dotación en
términos de investigación, de educación superior, de capacidades de
interrelacionamiento, de centralidad. En cuanto a los procesos ligados a la
economía del conocimiento, en particular aquellos relacionados con la
capacidad de movilizar hacia otras regiones los conocimientos, nadie duda que
ellos surjan de manera inadecuadamente repartida en el espacio. El
surgimiento de la economía del conocimiento implica cuestionarse sobre los
fundamentos de la organización económica en razón de la apropiabilidad muy
imperfecta e inequitativa de los bienes inmateriales. Hasta el presente, muy
pocos trabajos en el campo económico regional se han interesado en el papel
del conocimiento en la jerarquización económica espacial.

En otros campos, por el contrario, ya ha habido quienes se centran en este tipo


de preguntas. Muchos estudios se han dirigido a explorar hasta donde los
modelos clásicos basados en el intercambio de bienes materiales privados, son
puestos en cuestión por los principios de la economía del conocimiento. Esos
trabajos se preguntan sobre todo sobre la doble dimensión del conocimiento:
de un lado, un aspecto liberador, una apertura de lo posible, una apropiación
sobre todo democrática; del otro lado, una lógica de control, de beneficio, de
jerarquización no solamente de las personas y de las empresas sino también
de los espacios. Debe mencionarse entre otros los trabajos sobre el comercio
internacional y los derechos de propiedad intelectual.

Otro campo es la preocupación por las versiones modernas del brain drain
acentuadas por la facilidad con la que circulas los conocimientos y las
personas. La inmigración selectiva en función del nivel de calificación
promovida desde hace muchos años por los Estados Unidos y más
recientemente por la Unión Europea, muestra que la circulación no se hace de
manera simétrica, que hay tanto ganadores como perdedores en ese juego.

Otro ejemplo es la manera en la que la ciudad global (Sassen 1991) rediseña


las jerarquías espaciales. Para Sassen, los principales lugares financieros
interactúan entre ellos para formar la ciudad global. Esta última es el lugar
donde se elabora y se desencripta la información y la innovación financiera.

21
Estos conocimientos particulares en las finanzas y en los servicios relacionados
(consultores jurídicos y en gestión, servicios informáticos, etc.) permiten a esos
espacios controlar la economía global y sacar a ello beneficio.

La economía del conocimiento rediseña ciertamente el campo de las


inequidades espaciales, pero las aproximaciones estructuralistas están ahí para
recordarnos que las regiones que se adecuen mejor tomarán la ascendencia
sobre las otras… y que no se trata de una competencia equilibrada.

6. Conclusiones y apertura: ¿nuevo rol para lo local?

Hoy es posible hacer un retorno para hacer una crónica del amplio movimiento
de investigación iniciada en los años 80 consagrados a los territorial innovation
models, para hacer uso de la noción genérica de Moulaert et Sekia. En este
artículo, avanzamos dos cuestiones.

De una parte, es necesario renovar un programa de investigación que tenga en


cuenta las transformaciones socio espaciales concretas a cuestiones de la
sociedad dirigidas a la investigación. La problemática dominante ha dejado de
ser, en efectos solamente aquella de las regiones en dificultades. Las regiones
deben hoy en día prepararse para hacer frente al aumento masivo de la
movilidad del conocimiento, de los capitales, de las personas y de los bienes.
Por otra parte se pasa de una economía centrada en la producción de bienes
exportables (“tradable goods") a una economía territorializada, en la que las
interdependencias entre producción y consumo son complejas. En fin, se
moviliza cada vez más componentes culturales en la esfera económica.

De una parte, los trabajos sobre la innovación tienen una dimensión teórica
más amplia. En efecto, la innovación, las condiciones y las modalidades de su
surgimiento son actualmente mejor comprendidas y dominadas. La innovación
deja de ser solamente una ruptura/filiación en el tiempo, para además ser una
construcción de un milieu local que procura insertarse de forma diferencial,
específicamente, innovadora, en un contexto más amplio. Por ello, no se puede
mantener la idea de la innovación de manera ajena al espacio. Es el territorio,
por sus relaciones con el otro y con el de más allá, por la manera como se
estructura la herencia del pasado, y por la forma en la que él permite
proyectarse en el futuro que caracteriza la innovación.

Este artículo propone abordar la economía del conocimiento de la misma


forma. La relación con el otro revela nuestro “distanciamiento”, nuestra
especificidad propia y posibilita nuestro propio aprendizaje. Es ahí donde
resulta que en la sociedad del conocimiento una región no debe limitarse a
formar su población al más alto nivel, pues ella puede ver partir sus recién
egresados o los conocimiento que ella ha generado. Ella debe además hacer
22
que los proyectos se arraiguen, es decir, obtener un milieu a la vez autónomo
localmente y apto a funcionar en interacción a la distancia “ser listo a la carta”
en ciertos campos específicos. En esta perspectiva, las políticas de los diez
últimos años dirigidas a construir las complementariedades locales entre
formación/investigación y actividad económica, deben abrirse hacia dinámicas
combinantes exteriores.

En primer lugar, una aproximación de la innovación por las dinámicas


territoriales de conocimiento se debe cuidar de no tratar los procesos de
aprendizaje de la misma manera, independientemente del contexto local. En
segundo lugar, esa dinámica se debe cuidar del engaño de entender el espacio
como un soporte neutral en lugar de verlo como elemento constitutivo del
aprendizaje, pues, es precisamente la relación con el otro y en un lugar
diferente, que es posible imaginar su propia transformación y que se permite
formular los proyectos productivos.

La cuestión que se plantea está, entonces, relacionada con los nuevos papeles
de lo local, así como con el papel de las otras escalas en las que se organiza la
economía, la sociedad y la política.

Al respecto, nuestra propuesta de hipótesis postula que los lugares que hoy
logran el éxito son aquellos que movilizan lo extra-local, que integran y se
desenvuelven con lo externo. Las dinámicas acumulativas de conocimientos
locales pueden ser un soporte importante a la competitividad de las regiones,
sólo que el asunto es a partir de ahora saber componer con los conocimientos
múltiples presentes en el exterior. La especificidad local es el resultado de
milieux multi-locales que se hacen específicos conjuntamente en un contexto
mundializado. Esta capacidad de participar en los movimientos en espacios a
mediana y larga distancia, puede explorarse con los conceptos y herramientas
desarrollados por la economía territorial.

A partir de las teorías sobre el desarrollo endógeno de los años setenta, los
enfoques desde el milieux innovador fue posible comprender aquel desarrollo
iniciado a partir de lo local, desde lo pequeño, desde el ascenso. Es claro que
esta capacidad no está presente en todas partes, desde luego hay algo que
falta, pero esa capacidad está en el centro de las dinámicas del conocimiento
absolutamente sobresalientes y que recrean “desde abajo” la diversidad de las
formas económicas. Esto es además destacable habida cuenta de estar en un
mundo en el que los grandes grupos financieros racionalizan, simplifican y
concentran su permanencia.

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