Vous êtes sur la page 1sur 4

Filosofía

2011

Perspectivas filosóficas tradicionales.

El Estado ha existido desde los tiempos más remotos y puede suponerse que solo han

podido subsistir sin organización estatal las sociedades muy reducidas y primitivas.

La Filosofía Política medieval, representada por Tomás de Aquino, afirma que solo en el

Estado y gracias al gobierno del rey es posible que los seres humanos se mantengan unidos en la

búsqueda del bien común. Y Tomás utiliza explícitamente la metáfora organicista para justificar la

monarquía: «del mismo modo que el organismo humano es regido por un miembro principal, es

necesario que en la multitud exista algo que la gobierne o dirija» (Sobre el gobierno de los

principios).

En Hegel, el carácter ético-político del Estado es afirmado con absoluta rotundidad. La

esfera de la «moralidad» es la esfera de la voluntad individual que intenta determinarse a sí

misma hacia el bien y el deber, «en general, sin que le sean impuestas, ni admita leyes externas ni

prescripciones de una autoridad». Pero la moralidad individual se ve incapaz de determinarse a

deberes concretos. Tal determinación es solo posible en la esfera de la «eticidad»: en la familia, la

sociedad civil y el Estado.

He aquí algunas de las ideologías políticas que impactaron en la vida social, cultural,

económica de Occidente en los últimos tiempos y, por qué no decir, en todo el mundo.

Liberalismo

El liberalismo político nace en el siglo XIX como defensa de la libertad de los individuos

contra el poder absoluto del Estado. Se trataba entonces de limitar el poder de éste mediante la

división de poderes, independencia del legislativo, ejecutivo y judicial, y la proclamación de los

derechos humanos. En realidad, la libertad que se defiende es la libertad política negativa, no se

trata tanto de participar en las decisiones y actuaciones del Estado, como de defenderse de ellas.

Las bases ideológicas son las teorías contractualistas y utilitaristas.

Se acepta el contexto socioeconómico: capitalismo de mercado y sociedad clasista. La

actitud ante los movimientos democráticos es muy recelosa, ser «liberal» no significa entonces,

necesariamente, ser demócrata: si se habla de «igualdad», solo se trata de una «igualdad ante la

ley».

El liberalismo se interesa por los derechos de la libertad, está en contraposición al

intervencionismo del Estado en los aspectos culturales. El Estado de derecho liberal puede

definirse como un sistema complejo que coordina las libertades individuales coexistentes, para

producir una estricta separación de la sociedad y el Estado. Dentro de la sociedad se encuentran

los individuos libres organizados en el marco de los derechos de la libertad, en tanto que el Estado

se reduce a las facultades estrictamente delimitadas. Ello no debe intervenir en los campos

jurídicos legales de la vida social.

Colectivismo.

El análisis histórico de Karl Marx no es más que el intento por formular las condiciones

que originan la primacía de la alineación económica.

Nunca consideres el estudio como una obligación, sino como una oportunidad para penetrar en el bello y maravilloso mundo del saber. /ALBERT EINSTEIN/.

Filosofía

2011

El vehículo del trabajo productivo une a los seres humanos y funda la sociedad dividida en

clases como consecuencia de la especialización del trabajo. La división social del trabajo da lugar a

determinadas relaciones de producción entre los miembros de una comunidad. Desde estos

puntos de vista surgen ideas como:

• La justicia social es igualdad económica; la falta de igualdad representa la injusticia.

• La propiedad privada de los medios de producción hace aparecer la desigualdad y por lo mismo

debe socializarse de algún modo.

El socialismo, según Karl Marx y Friedrich Engels, plantea el problema del ser humano

desde la perspectiva laboral, desde la realización del proceso productivo.

Las relaciones de producción unidas al conjunto de las fuerzas productivas, es decir, la

capacidad tecnológica que una determinada sociedad dispone para solventar las necesidades de

producción, conforman el sustrato real de la historia humana en cada momento. Es lo que Marx

denomina la estructura de una sociedad. Sobre esta estructura básica se erigen las

correspondientes manifestaciones o instituciones de la vida social, surgidas como reflejo de las

condiciones materiales.

A este conjunto de instancias, derecho, moral, régimen político, ideología, etcétera, otorga

Marx el nombre de superestructura.

La teoría marxista afirmaba el determinismo absoluto de la estructura sobre la

superestructura; lo material condicionaba lo espiritual. Posteriormente, Marx reconoció que los

aspectos ideológicos también constituyen factores del devenir histórico, que influyen a su vez en

la base económica que los ha originado.

Los conflictos entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción han

determinado el curso de la historia. Ésta puede, por tanto, estudiarse con la exactitud de un

fenómeno de la naturaleza. La pretensión del marxismo es, ante todo, de erigirse como una

metodología científica destinada no solo a examinar lo que es o ha sido, sino como una proyección

hacia el futuro que lo vaticina. Así, Marx enuncia cuáles han sido, a grandes rasgos, los diferentes

momentos históricos habidos en la formación económica de la humanidad: el modo de

producción, el antiguo, el feudal y, por último, el moderno burgués, y augura el modo de

producción que se impondrá irremediablemente en el futuro.

El régimen productivo de la antigüedad se transformó en el feudal y éste a su vez en el

capitalista burgués. Las relaciones burguesas de producción son la forma económica actual, pero,

obviamente, explica Marx, solo son un eslabón más del proceso histórico. Tarde o temprano, el

capitalismo sufrirá un colapso a manos de la antítesis, el proletario encerrado.

La rebelión de los trabajadores oprimidos no es sino el producto lógico de una necesidad

histórica ineludible; la transformación de las relaciones humanas primitivas, es decir, la propiedad

colectiva de los medios de producción, lo que habrá de subvertir toda la superestructura: la

igualdad económica devendrá así en igualdad jurídica y política. Sin propiedad privada no hay

clases sociales y sin clases sociales no hay conflicto, el curso de la historia llega así a su

culminación.

Nunca consideres el estudio como una obligación, sino como una oportunidad para penetrar en el bello y maravilloso mundo del saber. /ALBERT EINSTEIN/.

Filosofía

2011

Problemas de las relaciones entre libertad, igualdad y equidad

Libertad externa.

Los problemas de la libertad externa se refieren a la dimensión política o social del ser

humano.

La libertad política negativa: Es la libertad defendida por los pensadores «liberales»; por

ejemplo, J. Stuart Mill, para quien ésta se refiere a «la naturaleza y los límites del poder que pueda

ser ejercido legítimamente sobre el individuo». El mismo Mill formuló en 1859 el «principio» que

debía regir la relación de la sociedad política con el individuo:

«El único objeto que autoriza a los seres humanos, individual o colectivamente, a turbar la

libertad de cualquiera de sus semejantes, es la propia defensa; la única razón legítima es usar la

fuerza contra un miembro de la comunidad civilizada es la de impedirle perjudicar a otros, pero el

bien de este individuo, sea físico, sea moral, no es razón suficiente.

Ningún ser humano puede, en buena lid, ser obligado a actuar o a abstenerse de hacerlo

porque de esa abstención haya de desviarse un bien para él, porque ello le haya de hacer más

dichoso, o porque, en opinión de los demás, hacerlo discutir con él para obligarse o para

suplicarle, pero no para obligarle o para causarle daño alguno si obra de modo diferente a

nuestros deseos. Para que la coacción fuese justificable sería necesario que la conducta de éste

tuviese aspecto de perjuicio a otro. Para aquello que no le atañe más que a él su independencia

es, de hecho absoluta». (J. S. Mill. Sobre la libertad, pág. 38).

De este principio se derivan las libertades concretas de los individuos frente a la sociedad

política: nadie puede obligar a una persona a pensar de un modo determinado (libertad de

conciencia), ni impedir que manifieste sus opiniones (libertad de expresión) o que se asocie con

otras (libertad de asociación), etc. Tales «libertades» no son sino los derechos recogidos en las

primeras Declaraciones de Derechos Humanos (que son de inspiración liberal).

La libertad política positiva: Es la libertad para participar en la toma de decisiones y, en

general, en la vida política del país. Corresponde, por tanto, a la exigencia «democrática» de un

«gobierno del pueblo por el pueblo deriva del deseo, por parte del individuo, de concebir fines y

medios propios y realizarlos» incluso a nivel comunitario.

Ambas formas de libertad plantean grandes problemas políticos. Las libertades negativas

se convierten en inoperantes si se carece de medios (económicos, culturales, etc.) para ejercerlas,

serían entonces únicamente libertades formales (simples declaraciones), pero no reales. ¿Qué son

los derechos sin la capacidad para ejercerlos? Por esta razón, el Estado interviene para asegurar

prestaciones sociales, económicas y culturales que den contenido a los derechos y libertades de

los ciudadanos y ciudadanas. Pero entonces, el Estado deja de ser el Estado «liberal» que solo

protege las libertades.

A su vez, la libertad positiva puede encerrar una trampa que Berlín analiza de esta manera:

«el autogobierno puede ser concebido como el gobierno que el yo superior, racional, ejerce sobre

el yo inferior pasional, ello permitiría identificar el yo supremo, con el Estado, un partido, el bien

común, etc.».

Entonces, los gobernantes podrían arraigar el derecho a dirigir despóticamente a los

ciudadanos, con el pretexto de que solo ellos conocen el verdadero bien del pueblo. De este modo

se caería en el despotismo ilustrado del fascismo.

Nunca consideres el estudio como una obligación, sino como una oportunidad para penetrar en el bello y maravilloso mundo del saber. /ALBERT EINSTEIN/.

Filosofía

2011

La libertad negativa define, ante todo, una esfera de vida privada en la que el individuo se

puede sentir libre de intervención estatal. En cambio, la libertad positiva define las posibilidades

del individuo para participar en la vida pública. No existe una implicación necesaria entre ambos

tipos de libertad, se puede gozar, por ejemplo, de una amplia libertad (negativa) en la vida privada

y carecer de posibilidades de participación democrática en la vida pública, por ejemplo, en una

dictadura benevolente.

Libertad interior

Es la libertad del querer o libertad de la voluntad, el modo como se ejerce el «auténtico»

querer. Antiguamente fue llamada «libre albedrío», o «libre arbitrio», arbiter en latín.

Sin embargo, algunos autores prefieren no restringir la libertad al ámbito de la voluntad, y

afirmar que «sólo somos libres cuando nuestros actos emanan de nuestra personalidad entera»

(Bergson).

Igualdad

La idea moderna de igualdad se inicia en el Renacimiento. Presupone la desaparición de la

sociedad en estamentos, el triunfo de la burguesía y el predominio de las relaciones de mercado,

lo que implica la completa igualdad entre todos los que intervienen en el mismo. Es en este

contexto en el que hay que entender el sentido de la Declaración de Derechos Humanos:

Art.1. Todos los hombres nacen libres e iguales en dignidad y derechos, y, dotados como están de

razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.

Art.2.1. Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin

distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole,

origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición. (Declaración

de Derechos Humanos, 1948).

La igualdad representa las oportunidades de realización en el ámbito económico, social,

cultural, político, físico y ambiental del ser humano, y que vela por su dignidad. En nuestra Carta

Magna, en el capítulo III reza: «Todos los seres humanos deben ser tratados por igual ante la ley y

son iguales en dignidad y derechos. El Estado deberá garantizar la igualdad para acceder a la

justicia, la igualdad ante las leyes, la igualdad para acceder a las funciones públicas no electivas, la

igualdad de oportunidades en la participación de los beneficios de la naturaleza, de los bienes

materiales y de la cultura y la igualdad del hombre y la mujer en materia de derechos civiles,

políticos, sociales, económicos y culturales. (Artículos 46, 47 y 48 de la Constitución Nacional).

El valor de la igualdad radica en que cada ciudadano y ciudadana tenga los mismos

derechos y las mismas obligaciones fundadas en las normativas jurídicas democráticas y pluralistas

de un pueblo.

Equidad.

Dice Aristóteles: «La naturaleza misma de la equidad es la rectificación de la ley cuando se

muestra insuficiente».

La ley tiene, necesariamente, carácter general y, por lo tanto, a veces demuestra ser

imperfecta o de difícil aplicación a casos particulares. En ocasiones, la equidad interviene para

juzgar, no a partir de la ley sino a partir de la justicia que la ley misma esté dirigida a realizar. Por lo

tanto, anota Aristóteles, «la justicia y la equidad son la misma cosa; la equidad es superior, no a lo

justo en sí, sino a lo justo formulado en una ley que, por razón de su universalidad, esté sujeta al

error». Así, la equidad es la aplicación de la justicia a casos particulares y concretos.

Nunca consideres el estudio como una obligación, sino como una oportunidad para penetrar en el bello y maravilloso mundo del saber. /ALBERT EINSTEIN/.