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¿Alguien se preguntó por qué

EEUU domina el mundo?


Los secretos del poder imperial

Por Manuel Freytas

IAR Noticias

EEUU no domina el mundo por formulaciones doctrinarias


político-diplomáticas o eventuales discursos "democráticos" o
"militaristas" de sus presidentes, sino porque impone al resto de
los países la lógica de su poderío militar y económico,
indestructible, salvo por un estallido nuclear del planeta.

1) El discurso impuesto como realidad

La prensa mundial y los analistas del sistema han puesto de "moda" el


análisis de los procesos económicos, militares y políticos de EEUU
partiendo de los discursos del empleado (el presidente de turno en la
Casa Blanca) y no de la dinámica funcional del patrón (los intereses
de la estructura capitalista sionista que controla al presidente de
EEUU).

En los medios de comunicación del sistema la interpretación del rol del


presidente de EEUU está generalmente disociado de los intereses
estratégicos (planetarios) del poder capitalista que representa la Casa
Blanca.

La costumbre mediática de analizar los discursos del gerente USA


despojados de la realidad estructural totalizada de la empresa
capitalista imperial que controla la Casa Blanca, dio como resultante
que las mayorías planetarias crean que los EEUU se manejan
exclusivamente por la voluntad y la decisión de sus presidentes de
turno.

Este falsa percepción (inducida por el propio poder imperial) se


traslada a las mayorías que hablan y "comentan familiarmente" sobre
los presidentes USA como si fueran personajes de la farándula,
ignorando por completo la realidad estructural y funcional del poder
estratégico de dominación imperial de EEUU que los controla.

Esta disociación conceptual entre el poder imperial central y los


discursos de su presidente de turno, posibilitó recrear la mística del
"nuevo sueño americano" y generar una expectativa de
"reciclamiento democrático" del Imperio USA en la figura y en los
discursos de Barack Obama.

Obviando la realidad estratégica del dominio hegemónico


geopolítico-militar-nuclear de EEUU (cuya dinámica se nutre y
retroalimenta con la conquista militar permanente de países y la
depredación de recursos estratégicos a escala global) la prensa
mundial y sus analistas edificaron en la figura y en los discursos de
Obama una "nueva alternativa mundial" con EEUU renunciando a su
status de potencia imperial dominante.

Con el acceso de Barack Obama a la presidencia de EEUU, se


desarrolló una campaña mediática destinada a hacer creer a las
mayorías mundiales que la primera potencia capitalista imperial,
empantanada en Irak y Afganistán, con su sistema financiero
pulverizado por la crisis y por una recesión económica de efectos
imprevisibles, se podía recrear a sí misma generando nuevas
expectativas y cambios "democráticos" de política a nivel mundial.

Como sostiene Henry Kissinger, Barack Obama proclamó desde su


discurso "una especie de orden mundial sin una potencia dominante
en el que la potencia que puede dominar dirige a través de la
automoderación".

De acuerdo con el histórico gurú del sionismo imperial, en el discurso


de Obama "el liderazgo estadounidense deriva de la disposición a
escuchar y de afirmaciones inspiradoras. La acción común surge de
convicciones compartidas. El poder emerge de un sentido de
comunidad, no de la acción unilateral, y se ejerce mediante la
asignación de responsabilidades según los recursos de un país".

Desde el punto de vista de la realidad estratégica imperial, el nuevo


orden mundial "multilateral" proclamado por Obama sólo se trata de
ilusionismo fabricado para incautos.

La construcción conceptual y discursiva de un EEUU "automoderado"


que rompe con la "unilateralidad militarista" de la era Bush, ya choca
con la realidad de la gestión de Obama en la Casa Blanca.

Durante sus primeros 90 días de gobierno, y mientras reafirmaba en


sus discursos la "renuncia de EEUU a su rol de potencia imperial
dominante", Barack Obama decidió profundizar la ocupación militar
enviando más tropas a Afganistán, elevar el presupuesto militar
estadounidense a niveles récord, e imponer (a través del G-20 y el
FMI) un nuevo plan de endeudamiento para hacer pagar la crisis
financiera imperial a los pueblos de Asia, África y América Latina.

En marzo pasado, el gerente imperial ordenó el primer bombardeo a


Libia que hoy se encuentra despedazada y balcanizada bajo los
ataques aéreos constantes de la OTAN que junto con el Pentágono
ensayan un nuevo tipo de invasión contra un país petrolero.

Esta es la mejor prueba de que las políticas estratégicas de


supervivencia imperial del Estado USA están por encima de la
voluntad personal (o del discurso electoral "democrático") del
eventual gerente que ocupe la Casa Blanca.

Como ya está probado en forma histórica y estadística: En EEUU, la


potencia locomotora del capitalismo sionista a escala global, no
gobiernan los presidentes o los partidos, sino la élite económica-
financiera (el poder real) que controla la Reserva Federal, el Tesoro,
Wall Street, el Complejo Militar Industrial y Silicon Valley.

Terminada las luces artificiales de la campaña electoral, demócratas y


republicanos dejan de agredirse y se complementan en un diseño de
política estratégica de Estado en defensa de los intereses de las
grandes corporaciones económicas que marcan el accionar de las
políticas internas y de la conquista de mercados encubierta en las
"guerras preventivas" contra el "terrorismo".

Y en la práctica, esas políticas imperiales (y su continuidad en el


tiempo) no tienen nada que ver con el discurso y los nuevos preceptos
"doctrinarios" expresados por el gerente de turno en la Casa Blanca,
en este caso Obama.

2) El poder militar imperial

Como primer concepto estratégico, es necesario aclarar que EEUU no


domina el mundo ni se constituyó en primera potencia imperial
capitalista con los discursos de sus presidentes eventuales, sino
con el aparato nuclear-militar más poderoso del mundo, siete flotas
con poder atómico surcando los océanos y cerca de mil bases militares
rodeando los puntos estratégicos del planeta.

A la hora de controlar el mundo del capitalismo trasnacionalizado,


EEUU no utiliza discursos presidenciales sino estrategias de
dominación enmarcadas en la supremacía mundial de su poderío
militar y económico.

La actual proyección global del poder militar EEUU, se divide en cinco


comandos regionales distribuidos en los cinco continentes: el Joint
Forces Command (USJFCOM) para la región de América del Norte;
el Southern Command (USSOUTHCOM) para América del Sur; el
Pacific Command (USPACOM) para Asia y Oceanía; el European
Command (USEUCOM) para Europa y África; y el Central Command
(USCENTCOM) para las regiones del noreste y cuerno africano,
Península Arábiga, Golfo Pérsico y Asia Central.

El 1 de octubre de 2007 entró en operaciones el USAFRICOM, o


AFRICOM, un Mando Combatiente Unificado del Pentágono,
responsable de las operaciones militares de EEUU en relación con las
53 naciones africanas (excepto Egipto). Pasó a ser totalmente
autónomo y operativo el 30 de septiembre de 2008.

EEUU posee el mayor arsenal de armas de destrucción masiva del


mundo, y es el único que ha utilizado alguna vez armas nucleares en
la práctica, contra las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki (6
y 9 de agosto de 1945). En la actualidad el arsenal nuclear USA
cuenta con 534 misiles balísticos intercontinentales (ICBM) de los
modelos Minuteman III y Peacekeeper; 432 misiles balísticos de
lanzamiento submarino (SLBM) Trident C4 y D5 (desplegados en los
17 submarinos clase Ohio) y aproximadamente dos centenares de
bombarderos nucleares de largo alcance, entre los que se cuentan 16
"invisibles" del tipo B-2. El total de cabezas nucleares desplegadas
podría oscilar, según fuentes militares, entre 5.000 y 10.000.

Exceptuando Rusia, el poder nuclear-militar de EEUU supera al de


todas las superpotencias capitalistas juntas.

Con un presupuesto que ya supera los US$ 800.000 millones


las fuerzas armadas combinadas del Pentágono superan los dos
millones de efectivos, esparcidos en los cinco continentes, equipados
con la mejor tecnología del mundo, con el mejor entrenamiento y la
mejor paga profesional de todo el planeta.

EEUU cuenta con cerca de 1000 bases militares distribuidas en


todo el mundo y un despliegue operativo de sus fuerzas armadas que
abarca a más de 180 países de Europa, Asia, África y América Latina.

Su estructura de poder naval cubre todos los océanos y mares del


mundo con siete flotas operativas cuyas unidades de combate
(buques, submarinos y aviones) están equipadas con poder nuclear.

Ese poder hoy no está al servicio de los discursos "democráticos"


de Obama, sino (como siempre lo estuvo) al servicio de la expansión
de los bancos y corporaciones imperiales que extraen su mayor tasa
de rentabilidad capitalista de las políticas de conquista militar que
sostienen el edificio de la primera potencia imperial.

3) La línea de continuidad histórica

Hay una línea de continuidad histórica que rige la política militar del
imperio rector (más allá del discurso de sus presidentes):
Con la administración del demócrata James Carter, en la década del
setenta, se estableció la llamada "Doctrina Carter" que estipuló que
cualquier movimiento por parte de un poder "hostil" que pretendiera
ganar el control de la región del Golfo Pérsico, - y consecuentemente
sobre los enormes recursos energéticos de la misma - deberá ser
considerado como un ataque contra los intereses vitales de EEUU
justificando el uso de la fuerza militar para rechazarlo.

Durante la administración del republicano Ronald Reagan, en enero de


1983, las Rapid Deployment Joint Task Forces (RDJTF) se convirtieron
en el US Central Command (USCENTCOM), cuya misión abarca la
proyección estratégica del poder militar de EEUU sobre los
recursos energéticos gasíferos del Golfo Pérsico, el Cáucaso y
Asia Central que contienen más del 70% de las reservas mundiales.

El republicano George Bush (padre de W), en 1991 lanzó la primera


guerra contra Irak que tuvo como misión reposicionar
estratégicamente las fuerzas militares de EEUU en el Golfo
Pérsico con proyección hacia las regiones petroleras de Cáucaso y el
Asia central.

Con el demócrata Bill Clinton, el aparato militar de EEUU profundizó


su avance y extendió su cadena de bases en el Asia Central y en
el Cáucaso, se posicionó en el territorio del ex imperio soviético de
Europa del Este con el bombardeo y posterior control de Yugoslavia, y
sentó las bases de la invasión a Irak con los bombardeos preventivos a
ese país.

Con el republicano George W Bush, y bajo el precepto doctrinario de la


"guerra contraterrorista", EEUU invadió militarmente dos enclaves
estratégicos para su proyecto de apoderamiento de los recursos
energéticos del Golfo Pérsico y del Asia Central: Irak y Afganistán.

Al demócrata Barak Obama, le toca la misión de ampliar y extender el


dispositivo del control geopolítico militar sobre los corredores
energéticos euroasiáticos con la ocupación militar de Pakistán, el
reposicionamiento del poder de EEUU en el Cáucaso, y la
profundización del control sobre la "llave petrolera" del Golfo
Pérsico destruyendo el poder militar de Irán.
Como se puede apreciar, esta realidad emergente de las necesidades
estratégicas (reales) de supervivencia del Imperio militar
norteamericano no tiene nada que ver con el discurso
"democrático" (irreal) de Obama que compran y venden a diario la
prensa de mercado y los analistas del sistema.

4) El poder económico imperial

El poder militar de EEUU, y a modo de columna vertebral, sostiene y


garantiza a su vez (en carácter de "policía mundial") la supremacía
global y el orden vigente de su poder económico imperial expandido a
escala planetaria.

Hay que que precisar que EEUU no cifra su poder de potencia


económica hegemónica en los discursos de sus administradores
(presidentes) de turno en la Casa Blanca, sino en la imposición
imperial vigente del dólar como moneda de transacción y de
reserva a escala mundial que le permite a Washington (el emisor del
dólar) controlar los procesos tanto de los mercados internos como de
los mercados internacionales del sistema capitalista a escala
planetaria.

Un 80% de las transacciones internacionales, un 70% de las


importaciones mundiales y la casi totalidad del comercio petrolero se
realizan en dólares, según el Banco Mundial y el departamento de
Comercio estadounidense.

Según el Banco Internacional de Pagos, el banco central de los bancos


centrales, el dólar continúa siendo la "moneda favorita de los bancos
centrales" y representa un 55% de sus activos y pasivos en
moneda extranjera.

EEUU, la primera economía mundial, Europa, la segunda economía


mundial, China, la tercera economía mundial, y Japón la cuarta
economía mundial, realizan la mayoría de su comercio en dólares
(además de yenes y euros).

Si la divisa estadounidense colapsara, colapsarían EEUU, la Unión


Europea, China, India, Japón y Corea del Sur, (los mayores
vendedores y compradores del mundo), que juntos suman más 70%
de la economía mundial.

Y hay un tercer factor que cierra el círculo geométrico del poder


imperial de EEUU: Las primeras 200 corporaciones comerciales,
industriales, financieras y tecnológicas del planeta (que dominan los
procesos económicos productivos y los comercios exteriores de los
países a nivel mundial) cotizan en Wall Street, valorizan sus activos
en dólares y depredan el planeta protegidas bajo el "paraguas
lobbista" de las embajadas USA.

Además, las más poderosas corporaciones económicas imperiales


adquieren bonos del Tesoro de EEUU como "refugio" ante la
crisis global, y la mayoría abrumante de los países subdesarrollados
o emergentes de Asia, África o América Latina tiene sus reservas en
dólares y también adquieren papeles del banco central norteamericano
para escapar del colapso económico.

Esta realidad, estadística y verificable, y no el discurso de los


presidentes de turno en Washington, es lo que determina las bases
estratégicas del poder imperial de EEUU asentado sobre el poder
nuclear-militar y la supremacía económica global con el dólar como
moneda patrón.

En resumen, EEUU no domina el mundo por medio de eventuales


formulaciones doctrinarias político-diplomáticas de "unilateralidad" o
"multipolaridad", o por los eventuales discursos "democráticos" o
"militaristas" de sus presidentes, sino porque impone al resto de los
países la lógica de su poder militar y económico, indestructible,
salvo por un estallido nuclear del planeta.

En este escenario ¿quién puede pensar lógicamente que EEUU va a


resignar "mansamente" su rol de potencia dominante, a desaparecer
como Imperio regente del sistema capitalista, sin utilizar antes el poder
militar destructivo más poderoso del planeta?

¿Y quién pude pensar, sin pecar de insano mental, que EEUU va a


renunciar a su dominio militar, a su condición de potencia económica
capitalista dominante, para convertirse en una Estado "democrático"
que respeta el derecho de los demás por la simple voluntad del doble
discurso de Obama?.
Solamente la ignorancia generalizada sobre quién es el empleado
(Obama) y quién es el patrón (la estructura de poder imperial que
controla la Casa Blanca) permite a la prensa del sistema poner a
Obama y a sus discursos marketineros como si fueran el centro
decisivo del poder imperial.

http://www.iarnoticias.com/2011/secciones/norteam
erica/0037_poder_imperial_usa_04jun2011.html