Vous êtes sur la page 1sur 10

1.2.

PRESENTACIÓN DE ANTONY CHALLENGER, BOSQUE


MESÓFILO DE MONTAÑA Y SU IMPORTANCIA

1.2.1.¿QUÉ ES EL BOSQUE MESÓFILO DE MONTAÑA?

El término "bosque mesófilo de montaña" fue acuñado por Miranda, pero ha


sido Rzedowski quien lo ha difundido y popularizado para referirse a un
conjunto de ecosistemas afines cuyo principal requisito fisiológico es la alta
disponibilidad de agua y humedad atmosférica durante todo el año.

Entre los nombres dados por distintos autores para describir estos
ecosistemas figuran:

"Selva mediana o baja perennifolia "(Miranda y Hernández X. ., 1963)


"Bosque caducifolio" (Miranda y Hernández X., 1963).
"Bosque deciduo templado" (Rzedowski, 1965).
"Bosque de neblina" (Leopold, 1950).
"Bosque de pino, encino y liquidámbar" (ZuiH y Lathrop, 1975).
"Bosque de niebla" (Dirzo, 1994),
"Bosque enano" (Dirzo, 1991).

Típicamente estos ecosistemas se desarrollan en las laderas de barlovento de


las zonas montañosas, a la altura de las nubes y neblinas que se forman por
la condensación orográfica del aire saturado de humedad traído por los
vientos prevalecientes. En estas zonas los bosques mesófilos generalmente,
definen un piso ecológico entre los ecosistemas tropicales de menor altitud y
los ecosistemas templados de mayor altitud sobre la ladera de 1a montaña.

Así no es sorprendente que estos bosques se caractericen por su mezcla de


especies de plantas templadas y tropicales, y si bien en el dosel tienden a
dominar las especies templadas, en su conjunto los bosques mesófilos
muestran una afinidad florística netamente tropical, debido a la gran
diversidad de hierbas, arbustos, lianas, palmas, y en especial epífitas, que los
integran, sin menospreciar la importancia de ciertas especies de árboles de
afinidad tropical que forman un componente importante en el subdosel o aún
en el dosel de los bosques mesófilos de ciertas regiones. Todos estos
componentes florísticos se pueden encontrar, por lo general, en todos los
bosques mesófilos, por lo que estos ecosistemas se caracterizan por su gran
densidad de vegetación y su altísimo índice foliar.
Si bien, lo señalado, es cierto para el conjunto de los bosques mesófilos de
montaña del país, la gran variabilidad de altitudes en que se desarrollan estos
ecosistemas (los límites extremos son de 400 a 3,700 msnm, aunque es
más común un rango de 700 a 2700 msnm), la importante variabilidad
climática entre las distintas zonas en donde crecen (predomina el Cf, pero
también Cw, Af, Am y Aw), más los múltiples factores naturales que han
llevado a procesos de evolución de taxa endémica, les confieren importantes
diferencias en cuanto a su composición de de especies, fenología y
estructura, de sitio a sitio.

1.2.2. LOS BOSQUES MESÓFILOS DE MÉXICO EN EL CONTEXTO


INTERNACIONAL

Es una característica de la estructura de la mayoría de los bosques mesófilos


de México, que ésta comparta rasgos con la estructura de las selvas
húmedas, los helechos arborescentes y cícadas de los bosques mesófilos,
tomando el lugar de las palmas de mediana estatura típicas de las selvas
húmedas. La predominancia de las especies tropicales en el sotobosque y la
cantidad de epífitas en el dosel contribuyen a este fenómeno.

De hecho, en la mayoría de los países con ecosistemas de bosque mesófilo,


sus semejanzas con las selvas tropicales son muy estrechas, por lo que se
tienden a clasificar como ecosistemas tropicales, así que en inglés se refieren
internacionalmente a esos bosques como tropical mountain cloud forests"
(Hamilton et al., 1995). Pero en la mayoría de los países con estos
ecosistemas las semejanzas con las selvas son debidas, no tanto a su
estructura, sino a su composición florística.

En la literatura se reporta de manera general que los bosques mesófilos, en


otras partes del mundo, son ecosistemas densos, pero de baja a mediana
estatura, compuestos por árboles retorcidos con una ramificación cas¡ basal,
con hojas perennes, pequeñas y endurecidas, y que en sus doseles
predominan árboles de afinidad florística netamente tropical. ¿Cómo se
integran a este panorama los bosques mesófilos de montaña de México con
sus rasgos algo distintos?

En primer lugar, es importante señalar que los bosques mesófilos de México


son tal vez los más septentrionales ecosistemas de este tipo en todo el
mundo, y en consecuencia no se encuentran incrustados entre otros
ecosistemas tropicales, como es el caso para la mayoría de los bosques
mesófilos de otras regiones, sino, como ya se ha señalado, forman una
especie de ecosistema de transición entre las selvas tropicales y los bosques
templados.

Además, muchos de los bosques mesófilos en latitudes más cercanas al


ecuador están envueltos en nubes o neblina durante casi todo el año,
mientras en la mayoría de los bosques mesófilos de México este fenómeno
se presenta con más estacionalidad. También, muchos de los bosques
mesófilos de otras regiones del mundo crecen en altitudes inferiores a la de
los bosques mesófilos de México, en donde la temperatura es más cálida, y
por lo tanto menos inhóspita para los árboles de afinidad tropical. Tal vez de
estas diferencias se deriva el hecho de que los bosques mesófilos de México
se califiquen como ecosistemas templados por muchos autores, mientras los
de otras partes del mundo como ecosistemas tropicales.

A pesar de las diferencias entre los bosques mesófilos de México y los de


otras partes del mundo, es importante señalar que todos los bosques
mesófilos del mundo comparten ciertas características que son mucho más
transcendentales, y que se pueden dividir en dos grandes rubros:
biodiversidad y servicios ambientales.

1.2.2.1. BIODIVERSIDAD

En México, los bosques mesófilos ocupan, potencialmente, alrededor del 1%


del territorio nacional, es decir, alrededor de 2 millones de hectáreas. Según
Rzedowski, el número de especies de plantas con que contribuyen éstos
ecosistemas al total nacional asciende a 3,000, que, según éste autor,
equivale al 10% del total de la flora del país (Rzedowski, 1993). Esto
significa que, en su conjunto, son los bosques mesófilos los ecosistemas más
diversos de México, en cuanto al número de plantas por el espacio que
ocupan. Más aún, la distribución naturalmente fragmentada de estos
bosques, y su ocurrencia en altitudes muy variables y bajo regímenes
climáticos distintos, ha favorecido una gran diferenciación en cuanto a la
composición de especies de plantas de cada una de las más de 100
localidades de bosque mesófilo actualmente identificadas en el país, y aún
dentro de ellas.

Estos factores, más el aislamiento milenario entre diferentes comunidades de


bosque mesófilo, anteriormente conectados entre sí en tiempos geológicos
remotos, han sido muy importantes en la evolución de especies endémicas
de plantas y animales en la mayoría de estos bosques. En este contexto, un
cálculo reciente estima que hasta 30% de las especies de plantas de los
bosques mesófilos de México son endémicas, precisamente debido a la
especiación vicariante en las "islas ecológicas" que son, en efecto, los
bosques mesófilos aislados entre sí (Rzedowski, 1996).

En cuanto a la fauna, la biodiversidad y el nivel de endemismo entre los


vertebrados de los bosques mesófilos de montaña, es también muy alto,
superado únicamente por los índices de diversidad y endemismo en los
bosques de pino y encino del país (Flores-Villela y Gerez, 1994), con la
excepción de los mamíferos, cuya diversidad promedia es más alta en los
bosques mesófilos que en cualquier otro tipo de hábitat en México (Fa y
Morales, 1993).

En términos de la biodiversidad y del endemismo, es evidente entonces que


los bosques mesófilos de México son los ecosistemas más importantes en
cuanto a su contribución a la biodiversidad nacional relativa a la superficie
que ocupan.

1.2.2.2. SERVICIOS AMBIENTALES

Todo tipo de ecosistema presta ciertos servicios ambientales al paisaje y a


los asentamientos humanos, en cuanto a asegurar los ciclos y flujos de
elementos tan esenciales como el agua y los nutrientes, y en cuanto a
proteger al suelo contra la erosión, entre otras cosas. El bosque mesófilo de
montaña es excepcional en la magnitud de los servicios ambientales que
presta. Por su ubicación en laderas montañosas expuestas a las
precipitaciones más altas que se conocen en el país (entre 2,000 y 6,000 mm
al año), los bosques mesófilos contribuyen con ciertos servicios ambientales
imprescindibles.

Tanto para México, como para otras partes del mundo, ha sido demostrada la
propiedad que tienen los bosques mesófilos de poder extraer de la
precipitación horizontal (las nubes y la neblina) una cantidad de agua
adicional a la que llega en forma de lluvia, de tal manera que aún en la época
de estiaje, los bosques mesófilos proveen un aporte de agua muy importante
a la hidrología local y regional. De esta manera, la presencia de bosque
mesófilo en las vertientes de captación pluvial de las cuencas hidrológicas
del país, no sólo garantiza la absorción y posterior disponibilidad de
enormes cantidades de agua para el consumo humano y para las actividades
económicas locales, regionales y, de hecho, nacionales (las más grandes
presas del país, la Angostura y la Netzhualcoyotl en Chiapas están
alimentadas en buena medida por agua captada por bosques mesófilos en la
Sierra Madre de Chiapas y en la Sierra Norte de Chiapas), sino que lo
garantiza en cantidades mucho mayores de las que podría aportar cualquier
otro tipo (le vegetación. y además, durante todo el año. inclusive en la
temporada seca, aunque en cantidades menos abundantes.

Relacionado con la captación del agua de lluvia, un segundo servicio


ambiental de vital importancia es la conservación del suelo. El potencial de
erosividad de las grandes cantidades de lluvia, que típicamente caen en las
zonas de bosque mesófilo, es exacerbada por las laderas generalmente
empinadas de estas zonas, por lo que al deforestar un bosque mesófilo y
dejar expuesto el suelo se puede casi garantizar que éste se erosionará con
rapidez.

En cualquier tipo de medio ambiente, la erosión del suelo representa, tal vez,
la mayor pérdida de recursos naturales que se puede contemplar, debido a la
lentitud con que se acumula de forma natural. Dado que el suelo es un
reservorio muy importante de semillas y propágulos de la flora y fauna
natural, además de ser el medio de germinación y anclaje de las especies
vegetales, el efecto de su pérdida es aún más devastador que la pérdida de la
cobertura vegetal misma, en el sentido de retrasar tal vez por siglos, la
regeneración del ecosistema original. En el caso del bosque mesófilo, la
erosión del suelo es un problema especialmente grave.

Esto se debe, en parte, al hecho de que en estos ecosistemas, muy húmedos y


templados, la descomposición de la materia orgánica puede ser muy lenta,
por lo que el suelo tiende a acumular y puede llegar a formar capas muy
gruesas, e inclusive formar turberas en llanuras y otros sitios planos dentro
de los bosques muy sombreados. La erosión de estos suelos no solo trae las
consecuencia

sino la recuperación del suelo perdido en ausencia ole vegetación y en


presencia de precipitaciones muy fuertes, es virtualmente imposible. (Aún
cuando sólo se deforeste una parcela pequeña en la ladera para sembrar una
milpa, la recuperación posterior del ecosistema mediante procesos
sucesionales puede ser extremadamente lenta debido a la pérdida del suelo,
por lo que las actividades humanas en estos bosques son mucho más exitosas
con formas de explotación que no remuevan la -1 cultivo del café bajo
sombra) .

cobertura, como es e

Vale la pena recordar que en ciertas regiones de bosque mesófilo el suelo no


se desarrolla sobre una roca madre consolidada, sino sobre una gruesa capa
de material piroclástico de poca consolidación particularmente en las zonas
volcánicas del país, por lo que el riesgo de provocar taludes y
desgajamientos de tierra, que puedan causar daños mayores tanto materiales
como humanos, no debe de subestimarse.

En efecto, la deforestación de los bosques mesófilos tiene un potencial para


cansar o empeorar los llamados desastres "naturales---, que es tal vez más
grande que el de cualquier otro tipo de ecosistema forestal. Y en tina escala
más cotidiana, la sedimentación de los ríos, el azolvamiento (le las presas, la
reducción del caudal de los ríos en la temporada seca, y las posibilidades de
inundaciones en la temporada de litivias, son consecuencias observables que
se derivan de la deforestación de los bosques mesófilos, no sólo en México,
sino en otras partes del mundo.

Un tercer servicio ambiental que proporcionan muchos, si no todos, los


bosques mesófilos de montaña de México, es el que está de moda hablar,
pero que pocas veces se relaciona con el bosque mesófilo específicamente es
la captura de carbono.

Generalmente, al tocar este tema, se considera la acumulación de carbono en


los tejidos lignificados de los árboles. En el caso del bosque mesófilo, hay
un factor adicional que debe agregarse. Como se mencionó antes, las
condiciones de alta humedad durante la mayor parte del año no favorece la
descomposición (le la materia orgánica en los bosques mesófilos, por lo que
el suelo puede acumularse de manera relativamente rápida en estos
ecosistemas. Debido a ello. aún cuando un bosque mesófilo llega a su
madurez, en el sentido de haber alcanzado un equilibrio entre el crecimiento
de biomasa nueva y la muerte de biomasa vieja, la acumulación de carbono
en el ecosistema sigue siendo apreciable.

En este contexto, en los bosques de Europa se considera que es precisamente


en los suelos, más que en los árboles, en donde la mayor parte de la captura
de carbono (>entre, asimismo, en los siempre húmedos bosques mesófilos de
México esta acumulación debe ser aún más alta. Se requieren estudios
comparativos para fundamentar con más exactitud este fenómeno, pero estoy
seguro que el bosque mesófilo se reconocerá como un tipo de vegetación
con potencial mayor como sumidero de carbono en el futuro próximo.

1.2.2.3. ESTADO DE CONSERVACIÓN ACTUAL DEL BOSQUE


MFSóFILO DE MONTAÑA DE MÉXICO

En años recientes se ha señalado, en diversas publicaciones, el grave estado


de la conservación en que actualmente se encuentran los bosques mesófilos
del país (Bubb, 1991; Challenger, 1998). De hecho, todo parece indicar que
si los años setenta y ochenta han sido reconocidos como el periodo durante
el cual se perdió la mayor parte de las selvas húmedas del país, los ochenta y
noventa tal vez han sido el periodo de más destrucción de los bosques
mesófilos.

Y ambos fenómenos se pueden relacionar entre sí, ya que la destrucción de


vastas áreas de selvas, en años a -¡ores, para convertirlas en pastizales para
la ganadería extensiva, redujo toda posibilidad que tenían las comunidades
de campesinos marginados de incorporar más áreas selváticas a la
producción milpera, por lo qué su único recurso 112 sido talar las islas de
vegetación natural que aún existen en las partes más altas del paisaje , con lo
que se ha producido un efecto (le deforestación hormiga en casi todas las
regiones existentes de bosque mesófilo, pero en especial aquellas
colindantes con la zona tropical húmeda del país, en Veracruz, Chiapas,
Hidalgo, Puebla y Oaxaca, principalmente.

Factores como la ganadería extensiva, la expansión del cultivo del café, la


expansión urbana y de infraestructura

carretera, la recolección excesiva de leña, la producción de carbón vegetal y


los incendios forestales, también han tenido efectos de menor o mayor
magnitud sobre las existencias de bosque mesófilo en distintas regiones del
país, pero la deforestación hormiga, con propósitos agropecuarios, sigue
siendo el principal factor de destrucción de estos ecosistemas.

En la actualidad, es probable que menos de la mitad del área potencial de


bosque mesófilo aún sustenta una cobertura intacta y bien conservada de este
ecosistema, y a pesar de los logros en años recientes, en cuanto al
establecimiento de reservas ecológicas para proteger una parte de lo que
queda (sobre todo en las Reservas de la Biosfera El Cielo, Sierra de
Manandán, El Triunfo, La Sepultura, Sierra Gorda y Los Tuxtlas), la
destrucción del bosque mesófilo continúa, aún dentro de estas reservas.
Dado este panorama desolador, ¿qué se puede esperar para aquellas áreas de
bosque que aún no gozan de "protección" oficial?

1.2.2.4. LA INICIATIVA PARA LA CONSERVACIÓN DE LOS


BOSQUES MESÓFILOS

A raíz de la creciente alarma que la destrucción de los bosques mesófilos del


mundo ha sembrado entre biólogos, conservacionistas y organizaciones
gubernamentales y no gubernamentales, la década de los noventa fue testigo
de una serie de simposios, conferencias y talleres sobre el tema, que produjo
los primeros libros específicamente dedicados a discutir la ecología y estado
de conservación de los bosques mesófilos de los países tropicales. Y, en el
último año del siglo xx, se empezaron a dar pasos importantes para traspasar
la preocupación por la conservación de estos ecosistemas del nivel de la
hipótesis al nivel de la acción.

En febrero de 1999, como resultado de un acuerdo entre el World


Conservation Monitoring Centre (wcmc) en Cambridge, Inglaterra, el WWF
(Fondo Mundial para la Naturaleza) de Inglaterra, el IUCN y el Plan
Hidrológico Internacional de la UNESCO se formuló la Iniciativa para los
Bosques Mesófilos (The Tropical Mountain Cloud Forest Iniciative). Dicha
Iniciativa propone el desarrollo de un programa para fomentar la conciencia
popular y política sobre la importancia de conservar estos ecosistemas como
una prioridad especial.

En marzo del mismo año, el grupo intersectorial (Inter-Agency group) de la


FAO acordó en principio incluir a los bosques mesófilos como una prioridad
para la conservación en el marco del Año Internacional de la Montañas que
se celebrará en el 2002.

Actualmente, se está proponiendo un proyecto en el ámbito mundial para


establecer áreas prioritarias para la conservación de bosque mesófilo, mismo
que está en proceso de presentarse al Fondo Ambiental (Global Environment
Facility GEF) del Banco Mundial, el cual tiene el apoyo del gobierno
mexicano a través de la SEMARNAP.
1.2.2.5. PLAN DE ACCIÓN PARA LA CONSERVACIÓN DE LOS
BOSQUES MESóFILOS EN MÉXICO

Una parte muy importante de la estrategia global para la conservación de los


bosques mesófilos que forma parte de la Iniciativa para los Bosques
Mesófilos, es la formación de grupos de trabajo en el nivel nacional, en cada
uno de los países con estos ecosistemas. En este contexto, el Encuentro
Nacional sobre Bosque mesófilo organizado por Pronatura Chiapas y la
CONABIO y que tuvo lugar en Chiapas en noviembre de 1999, f primera
reunión nacional de este tipo en todo el mundo (ver Anexo 3).

Cabe resaltar el éxito que tuvo este Encuentro, tanto en cuanto a su poder de
convocatoria de expertos involucrados en el tema (asistieron representantes
de más de 35 organizaciones), como el alto nivel de discusiones en las mesas
redondas, además de los acuerdos muy positivos que se derivaron de este
esfuerzo

Así, en el marco de una propuesta para el Plan de Acción Nacional para la


Conservación de los Bosque Mesófilos, se destacan los siguientes
resultados: en primer lugar, se identificaron 14 grandes regiones importantes
de bosque mesófilo, mas cuatro sitios fuera de estos polígonos grandes. En
segundo término, se decidió establecer una Red Nacional para la
conservación del bosque mesófilo, para poner a disposición de toda, persona
involucrada de alguna manera, en la conservación e investigación de estos
ecosistemas, la información más relevante y los contactos más pertinentes
misma que ya puso sus primeros pasos de vida con la realiza( de una página
web. En tercer lugar, se concordó una "Visión a 10 años", que incluye:

• Contar con un sistema de áreas protegidas efectivo, que represente la


variedad de condiciones ecológicas y la diversidad biológica y
cultural de las regiones prioritarias de bosque mesófilo, y asegure la
conservación a largo plazo de estos ecosistemas, entre otras metas.

En cuarto lugar, se concordó una visión a tres años:

• Tener operando un programa nacional de acción para la conservación,


restauración y aprovechamiento sustentable del bosque mesófilo.

• Y, finalmente, se acordó un programa de actividades para el año 2000,


siendo este Taller uno de los componentes más importantes del
mismo, y por la invitación para asistir, por lo cual estoy muy
agradecido.