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El papel de la ciudadanía en el auge y

decadencia de las ciudades


Los gobiernos locales y la ciudadanía ante la crisis

Segunda Parte

Josep Mª Pascual Esteve


Júlia Pascual Guiteras
“Ante el pesimismo de la inteligencia optimismo de la voluntad”
(Antonio Gramsci)

En el artículo anterior mostramos la importancia del sistema de percepción y reacción de la


ciudadanía (SPRC) como una de las dimensiones claves para la gobernanza democrática de la
ciudad y en especial para involucrar a la ciudadanía en el “hacer ciudad”. Y como éste
promueve que se active la participación activa de los ciudadanos o su desvinculación con la
marcha de la ciudad, y cómo dichas participación/desvinculación explican respectivamente el
auge y la decadencia de ciudades concretas, que se tomaron como ejemplos ilustrativos.
También mostramos cómo los gobiernos locales con una políticas específicas, basadas en la
gobernaza democrática, impulsaron el desarrollo de sus ciudades aún en las peores condiciones
del medio urbano y de su entorno político y social.

En este artículo nos centramos en aplicar las tesis anteriormente sostenidas para indicar una
estrategia, para que los gobiernos locales puedan afrontar con mayor éxito la situación de
crisis.

1. Los tres ejes de intervención para abordar la crisis desde lo local.

La reflexión sobre la capacidad de incidir y fortalecer, desde el gobierno local, el compromiso


entre los actores y la implicación de la ciudadanía, como principal fuerza generadora de
desarrollo, adquiere una importancia renovada en el contexto actual.

La crisis económica que esta aconteciendo en el mundo desde el año 2008 (aunque sus
indicadores iniciales arranquen en verano del 2007 en EEUU) se debe según un amplio
consenso: a la quiebra del sistema financiero internacional y al estallido de la burbuja
económica del sector inmobiliario, y esta produciendo aparte de una crisis bancaria y bursátil,
una recesión global y, en particular, del comercio mundial, una gran pérdida de puestos de
trabajo, un crecimiento de flujos de capitales hacía oriente, y un crecimiento de la deuda
pública mundial.

Es una crisis externa a la dinámica de no pocas ciudades, pero de la manera como se aborden
desde la ciudad los retos sobre el sistema productivo, social, tecnológico y energético,
dependerán no sólo los impactos económicos y sociales que producirá la crisis sino el tipo de
desarrollo urbano que emergerá con posterioridad a la misma.

En nuestra opinión la manera de afrontar la crisis debe integrar tres ejes de intervención:

1. Protección: La toma de decisiones para afrontar los efectos más importantes de la


crisis y su impacto en los sectores más vulnerables en coherencia con la estrategia
de desarrollo futuro de la ciudad (promoción)

2. Promoción: Los contenidos económicos, sociales, tecnológicos y energéticos de


las estrategias y políticas que se adopten para afrontar la crisis en la perspectiva
del desarrollo estratégico posterior.

3. Percepción: Las estrategias de participación, educativas, y de comunicación para


intensificar el compromiso de los actores y la ciudadanía con respecto a la ciudad
en una situación de mayor vulnerabilidad y desvinculación de las esferas de trabajo,
renta, vivienda, salud, educación para amplios sectores de la ciudadanía, y que se
traducen en la percepción por parte de la ciudadanía de sensaciones amenazantes,
decepcionantes o de impotencia para estos importantes sectores de la ciudad.

2
Ahora bien este planteamiento centrado sobre el papel del gobierno local en la ciudad, es
desafortunadamente minoritario. La mayoría de las recomendaciones se centran en las políticas
que deben hacer los ayuntamientos para reducir sus gastos e incrementar los ingresos, así
como el aprovechamiento de la crisis para reducir estructuras administrativas e incrementar la
productividad de sus servicios y favorecer la cooperación pública y privada en la producción de
bienes y servicios financiados con fondos públicos. Sin menospreciar en absoluto esta
perspectiva, y haciendo nuestras en no pocos casos sus acertadas recomendaciones1, esta
perspectiva concibe aún a los ayuntamientos como proveedores y gestores de servicio, y el
impacto sobre la ciudad se entiende como consecuencia de la acción de estos servicios.

Si una cosa esta dejando muy claro esta crisis, es el hecho ya anticipado desde hace varios
años por AERYC2 entre otros, que no existen ni existirán recursos públicos suficientes para dar
respuestas a los crecientes retos y complejas necesidades que se plantean a la ciudadanía. Un
gobierno local que no se plantee quedar deslegitimado, por quedarse centrado en sus
competencias y recursos, que cada vez serán proporcionalmente inferiores a los desafíos
sociales, deberá asumir un papel promotor y dinamizador del conjunto social para que
colectivamente se puedan asumir estos retos.

En esta perspectiva, existe un cada vez más amplio consenso en reconocer la necesidad de
definir y liderar, desde los gobiernos locales, la respuesta de la ciudad frente a la crisis. Una
respuesta que debe sustentarse en la orientación de las políticas económicas, sociales y
tecnológicas necesarias para abordar las consecuencias de su impacto en el corto plazo, y al
mismo tiempo, garantizar el desarrollo en el escenario post crisis. Ahora bien estas estrategias
locales sólo se refieren a la actuación en el medio urbano, son estrategias de intervención en la
condiciones en las que se desarrolla la existencia de la ciudadanía, pero aún no se tiene en
cuenta el papel que juega la ciudadanía y su potencial para transformarlas. Es decir, se plantea
abordar la crisis desde la perspectiva protección y promoción pero no desde la percepción.

Así, por ejemplo, en un excelente trabajo la red mundial de Ciudades y Gobiernos Locales
Unidos (CGLU)3 expone el resultado de una encuesta a los gobiernos locales de todos los
continentes de las medidas sobre las iniciativas tomadas para hacer frente a la crisis. El
resultado es un amplio abanico de medidas de todo tipo sin duda condicionadas por la situación
económica y social de la ciudad y el nivel de competencias de los ayuntamientos. Las
principales medidas más comunes tomadas por los gobiernos locales a nivel mundial se agrupan
en cuatro ámbitos:

 Población y el mercado laboral. Las medidas tomadas son: Inversión en mano de


obra, cortes o congelación de impuestos, iniciativas sociales, apoyo a personas
vulnerables.

 Capacidad de recuperación económica: Apoyo a las pymes, reducción de impuestos


y promoción del turismo.

 Calidad del lugar: Prestamos a la inversión, financiamiento a la innovación, y


asociación público-privada.

 Estrategia a largo plazo: Revisión de la estrategia, Promoción de la innovación,


inversión en el sector verde e infraestructuras, posicionamiento distintivo.

 Gobernanza: Alineamiento con el gobierno regional y nacional, ajustes


presupuestarios, ahorro de costes.

1
Ver por ejemplo Asociación de Municipios Vascos: Plan Municipal Contra la Crisis. (2010) o Salinas,R. (2009). Los
Ayuntamientos ante la crisis: guía de buenas prácticas. Federació Valenciana de Municipis i Províncies.
2
América Europa de Regiones y Ciudades (AERYC) es un movimiento internacional de profesionales de la gestión
pública local y regional que promueve la gobernanza democrática como modo de gobernar los territorios en la sociedad
red contemporánea. Ver www.aeryc.org
3 CGLU El impacto de la crisis mundial sobre los gobiernos locales. Barcelona, CGLU, 2009

3
Pero entre dichas medidas, la mayoría de protección, no se identifican y ni siquiera forma parte
de la encuesta, las iniciativas locales en relación a la mejor y mayor comprensión de la crisis
por parte de la ciudadanía ni sobre como alcanzar un mayor compromiso con ella en estas
situaciones.

El tema es de un gran interés para los gobiernos locales relacionales, puesto que es tan
importante conocer como afecta la crisis a la ciudadanía como la reacción de la misma ante las
nuevas situaciones, y de manera especial los principales actores económicos y sociales.

2. La percepción ciudadana de la crisis y sus consecuencias.

“No nos perturban las cosas sino la opinión que tenemos de ellas”
(Epicteto)

La percepción ciudadana de una situación de crisis económica implica, en líneas generales y


para amplios sectores de la ciudadanía, tres tipos de representaciones significativas4:

(1) Una sensación de amenaza, de futuro incierto, inseguro.

(2) Un sentimiento de decepción.

(3) Un sentimiento de impotencia y rabia si han sufrido las consecuencias de la crisis.

Ante estas representaciones amenazantes, decepcionantes, o de impotencia ante la crisis5, las


reacciones de la ciudadanía más comunes, que se oponen a un comportamiento creativo y
adaptativo-positivo ante los retos, son:

- Los que se sienten inseguros, la mayoría tiene la tendencia de evitar implicarse en


cualquier empresa o acción debido a dicha inseguridad ante el futuro, y delegan la
solución en los demás, y en particular en el propio gobierno.

- Los que se sienten decepcionados hacía si mismos, hacía los otros o hacía la
sociedad en general como consecuencia de haber sufrido las consecuencias de la
crisis, asumen una posición de victima de las circunstancias y se lamentan o quejan
pero no se implican ni responsabilizan en la respuesta a dichas circunstancias. En
este caso al igual que el anterior es una ciudadanía que renuncia ante lo que se le
propone.

- En los casos en que se sufre de una sensación de impotencia, a menudo es vivida


como injusta y exigen, a través de una actitud de hostilidad y rechazo hacía los
gobiernos, inmediatez a la solución de los problemas.

Estas son actitudes desactivadoras del papel de la ciudadanía en general y de los principales
actores económicos y sociales, sin duda agravan la situación de crisis y retardan la salida de
dicha situación.

Estas emociones y sentimientos ciudadanos señalados están en la base de las dos salidas
negativas a las crisis de las instituciones, identificadas por el gran economista keynesiano:

4 Clasificación de los SPRC ante la crisis inspirado del análisis operativo de Nardone, G, ver por ejemplo el libro
Coaching Estratégico. Barcelona, ed. Herder, 2008.
5 Estas actitudes ante la crisis pueden ser conducidas hacía las que ha señaladp A. de Geris y sentar las bases para un
desarrollo sostenido.

4
Albert O. Hirschman6. La primera denominada “Salida” describe la situación de huída, evasión,
abandono en que se cierran las empresas, los comercios, la fuga de capitales, la evasión de
impuestos, etc. La “Salida” se basa en los sentimientos de decepción e impotencia. La otra
alternativa negativa señalada por Hirschman: “Voz” se refiere a la reivindicación pública y la
conflictividad social, es decir la protesta airada y la exigencia de responsabilidades a terceros.
La “Voz” se fundamenta en el sentimiento de rechazo y en alguna medida también en el de
impotencia7.

A menudo, evidentemente sin saberlo los gobiernos locales, actúan transmitiendo mensajes que
agravan la desconfianza y la desactivación ciudadana, y refuerzan las respuestas negativas
ante la crisis. Entre estas actitudes8 figuran como más frecuentes las siguientes:

- Negar la crisis y sus efectos o no reconecerla con claridad en todas sus


dimensiones. Es una actitud muy común entre los gobiernos en los inicios de la
crisis, porque piensan en su posible responsabilidad en la misma. Es una actitud
inadecuada porque la materia prima de la percepción son los datos que
proporcionan los sentidos, y la realidad del decrecimiento de la renta, el aumento
del paro, la quiebra de empresas etc. es un dato que será más pronto o más tarde
completamente reconocido, y al serlo se quebrará la confianza en el gobierno o
bien aumentará la desconfianza y el rechazo. Se impide además la toma de
medidas para hacer frente a la situación y que pueden terminar con la recesión de
la demanda.

- Evitar el tema y delegar la solución en actores exteriores a la ciudad indicando que


la ciudad poco puede hacer. Esta comunicación introduce el fatalismo e inhibe la
acción. Esta actitud tiene grandes consecuencias hacía el futuro porque impide
sentar las bases de un nuevo tipo de desarrollo en la ciudad.

- Hablar continuamente de la situación de crisis y vulnerabilidad, también es


contraproducente, y en especial, si se carece de un proyecto concreto para
afrontarla, y si se habla mucho de la gravedad de la situación como justificación a
problemáticas económicas y sociales de la ciudad para justificar medidas poco
populares como subidas de impuestos y tarifas o recortes en los gastos sociales.
Esto impacta en el SPR de la ciudadanía generando aún más inseguridad.

Las respuestas comunicativas de los gobiernos locales más idóneas para ampliar el nivel
perceptivo y posibilitar el mayor compromiso posible con la ciudad, dependerán del tipo de
sistema perceptivo-reactivo predominante en la ciudad, configurado a partir de las interacciones
entre los Sistemas de Percepción y Reacción de la Ciudadanía (SPRC)9 de los distintos grupos
sociales en la ciudad. Adelantamos, no obstante una serie recomendaciones generales para que
los gobiernos locales puedan afrontar la crisis con la máxima involucración de la ciudadanía:

 Identificar con objetividad y claridad la situación de la ciudad. A menudo no


es fácil reconocerla, pero sin duda si somos conscientes de ella se puede
gestionar mejor. Es clave reconocer tanto las debilidades y peligros como
las fortalezas y oportunidades de las que se dispone para resurgir de la
situación desfavorable.

 Reconocer el SPRC predominante, las emociones y sentimientos


mayoritarios. Por ejemplo, las inseguridades y posibles situaciones de
decepción que acontecen en la ciudad y afectan a amplios sectores de la

6
Ver A. O. Hirschman. Salida, voz y lealtad. (Mexico, ed. F.C.E., 1977). Se recomienda también la interpretación de
Enrique Gil Calvo en “La ciudad contra la crisis” en Ebrópolis nº 36 (2010)
7
A.O. Hirschman, señalo una tercera opción, en este caso positiva, y la llamó “Lealtad” que significa compromiso
colectivo, sacrificio, solidaridad, y colaboración. Esta opción es coincidente con la alternativa que aquí se presenta.
8 Dichas actitudes son compatibles entre sí.
9
El SPR indica cuales son las modalidades con las que las personas o grupos perciben la realidad social, y en particular
a los demás, los significados que atribuyen a estas percepciones7representaciones, y como reaccionan ante ellas.

5
ciudadanía. Reconocer los problemas no es signo de debilidad, sino la
condición de poderlos resolver. El primer paso para poder convertir
nuestros límites en recursos es siendo conscientes de nuestras
vulnerabilidades. Debe de tenerse en cuenta que la ciudadanía se fortalece
cuando afronta sus miedos e inseguridades, y se debilita cuándo quiere
evitarlos porque antes o después se da cuenta de que es imposible de que
desaparezcan al persistir las condiciones externas que los generan. La
situación de inseguridad o miedo debe ser referido claramente a un objeto
o situación concreta y precisa, de lo contrario se convierte en angustia y es
de muy difícil gestión10.

 Apelar a la memoria de la ciudad. Mostrando, si es posible, situaciones aún


peores en que la ciudad salió adelante con la colaboración ciudadana. Esto
genera confianza en las posibilidades de la acción de la propia ciudad.

 Activar los factores de resiliencia ciudadana y la disposición de un proyecto


estratégico claro y enraizado en la situación de la ciudad, son sin duda
como veremos seguidamente, los principales elementos para lograr una
transformación de la ciudad.

Por lo que hemos señalado podemos comprobar, una vez más que la información más objetiva,
veraz y comprensiva para con la ciudadanía es la que mejores resultados da en términos de
desarrollo urbano y de compromiso ciudadano. La responsabilidad social de la ciudadanía
difícilmente es compatible sin una actitud de honestidad del gobierno o sin una comunicación
clara y veraz, pero a la vez motivadora del compromiso social.

3. El desarrollo urbano: Activar la resiliencia ciudadana + un proyecto


estratégico.

“La realidad no es lo que nos sucede, sino lo que hacemos con lo que nos sucede”
(Adolf Huxley)

El término resiliencia si bien tiene el origen en la física y es una propiedad opuesta a la


fragilidad, es decir, cuanto menor es la fragilidad de un material ante los choques mejor es su
resiliencia. El término se empezó a utilizar frecuentemente a partir de los años 90 en el campo
de la psicología, y concretamente en el estudio de la marginación infantil. La finalidad de las
investigaciones sobre resiliencia era comprender e identificar los factores por los que unos niños
sometidos a situaciones sociales muy adversas habían logrado afrontarlas con éxito, y en
cambio otros, la mayoría, había caído en situaciones de marginación o exclusión social. E. H.
Grotberg directora de un importante estudio internacional sobre resiliencia definió este
concepto como: “la capacidad humana para enfrentar, sobreponerse y ser fortalecido o
transformado por experiencias en la adversidad”11

El éxito del concepto y la nueva perspectiva que da a las investigaciones en diferentes ámbitos
ha hecho que el término se aplicara a la sostenibilidad ambiental, al mundo empresarial, a la
salud, y también en el ámbito de las ciudades. Pero como ocurre con tantos conceptos al
ponerse de moda y no estar precedidos de una definición conceptual precisa se han
malversado, y se ha confundido el término de resiliencia con resistencia, o bien, como
prevención ya sea en el ámbito de la salud, de la sostenibilidad ambiental o de la adversidad

10 Se entiende por miedo un sentimiento vital de amenaza. Tiene una cierta analogía con la angustia; pero, en el
miedo, el temor se refiere a un objeto preciso. Además guarda relación con la naturaleza y magnitud de la amenaza.
Ver Dorsch, F. Diccionario de Psicología. Barcelona, ed. Herder, 1985, pág. 492
11 Ver Grotberg, E.H. Nuevas Tendencias en Resilencia en VVAA Resilencia. Descubriendo las propias fortalezas.
Buenos Aires, ed. Paidos, 2006, pág. 21

6
empresarial y urbana. Es decir, se ha malversado porque se han confundido los factores
resilientes con los preventivos o de protección, los cuáles son tanto o más importantes pero,
está claro que no son los mismos. Dada la importancia y la novedad de enfoque que aporta el
término resiliencia, no se puede sino redefinirlo y aplicarlo como es debido a la investigación en
ciencias naturales y sociales.

En un estudio brillante de resiliencia sobre niños y adolescentes en situación de marginalidad de


B. Cyrulmik titulado “los patitos feos” en alusión al cuento de H. C. Andersen en que el patito
más feo se convierte en el más bello de los cisnes, se señalan haciendo referencia a los niños
resilientes tres elementos que captaron nuestra atención12:

1. Siempre hay adaptación al trauma social o psicológico lo que en un caso


puede ser brutal y les marginará cada vez más, y en otros puede ser
beneficiosa en términos sociales y de fortalecimiento de sus capacidades
humanas.

2. La adaptación beneficiosa ha dependido de la representación que se ha


hecho la persona de sí misma y de las posibilidades de transformar la
situación “no es la desgracia la que se vuelve agradable. Es la
representación de la desgracia la que demuestra el dominio del trauma y su
distanciamiento en tanto que obra socialmente estimulante”

3. La transformación significa una actuación dirigida tanto sobre el medio


como sobre la representación. “Al actuar sobre lo real tanto como sobre la
representación se consigue modificar las dos conmociones que provocan el
trauma” “Hay que comprender (de una determinada manera)13 y actuar
para desencadenar un proceso de resiliencia”.

También pudimos comprobar que los factores resilientes que incidían en una representación de
la situación que favorecía su adaptación positiva eran los mismos en Cyrunlik y Groteberg pero
también en otros autores que habían estudiado el tema en profundidad: A. Melillo, E. N. Suarez
Ojeda14 entre otros.

Po nuestra parte analizamos dos ciudades claramente resilientes: Bogota (1996-2007) y


Medellín (1996-2009) en Colombia es decir que habían progresado notablemente en épocas de
gran adversidad en que la mayoría de las ciudades del País entre ellas Calí y Cartagena de
Indias habían sufrido un gran retroceso: Observamos que ambas, en el periodo de mayor
prosperidad, habían actuado prioritariamente en la ciudadanía. Bogotá con un proyecto de
cultura ciudadana, y Medellín con un proyecto educativo15. Comparamos los factores de
resiliencia encontrados con los mensajes comunicativos de las Alcaldías, e identificamos que en
Bogotá y Medellín se habían transmitido los siguientes mensajes y actitudes comunes, que
consideramos esenciales para desplegar en las ciudades la resiliencia ciudadana frente a la
crisis.

 Valoración del ciudadano y la importancia de su compromiso en el hacer


ciudad: En la producción y el uso del espacio público, en la movilidad, en la
convivencia y solidaridad.

 Autonomía y confianza en las posibilidades colectivas y de cada persona. El


gobierno da los medios para que el ciudadano ejerza sus derechos y
desarrolle sus propios proyectos. Las realización de los proyectos del

12 Los elementos enunciados y las citas de Cyrulmyk, B. se encuentran en Los Patitos Feos. Barcelona, ed. Gedisa,
2006)págs 139-165.
13 El contenido del paréntesis es nuestro.
14 Ver Mellillo, A. Suarez Ojeda, E. N. Resiliencia y Subjetividad ( Buenos Aires, ed. Paidós, 2004
15
Ver los artículos de C. Galvis y E. Restrepo en la publicación de las ponencias de la conferencia de AERYC en Bogotá
recogidas en el libro publicado por la Junta de Andalucía (conserjería de gobernación) titulado: ….. (2008)

7
gobierno no se presentan como muestra de su buen hacer y capacidad de
gestión sino como medio para que la ciudadanía haga ciudad.

 Autoestima para con la ciudad y con la ciudadanía. Se muestra la


importancia de la ciudad, sus posibilidades y sus oportunidades. El
reconocimiento presente o pasado pero que puede volver, y el
protagonismo ciudadano y no de gobiernos y líderes en las más reconocidas
etapas de la ciudad.

 Seguridad en el avance de la ciudad en un futuro inmediato mediante una


ciudadanía protagonista y comprometida, y valoración de los avances que
se dan en base al compromiso ciudadano, y a la apropiación ciudadana de
los espacios y bienes públicos de la ciudad.

Estos mensajes resilientes sólo actúan en la ciudadanía, si el gobierno que los emite, como
hemos comentado, tiene una clara legitimidad por parte de la ciudadanía y un claro
reconocimiento de su honestidad como ocurrió con los gobiernos de las ciudades señaladas. Por
otra parte se puede constatar la semejanza entre los factores de resiliencia y los elementos
culturales de la ciudadanía que permitieron a las ciudades dar un importante salto en su
desarrollo que señalamos en el artículo anterior.

Ahora bien para transformar la lucha contra la crisis en una estrategia para encaminar la
ciudad en la modernización social y productiva, y sentar las bases de un desarrollo sostenido y
sostenible, es preciso dotar a la ciudad de un proyecto estratégico viable para encaminar la
acción resiliente de la ciudadanía. Un proyecto estratégico que tenga las siguientes
características:

 Que la estrategia sea compartida entre los principales actores y sectores de


la ciudadanía, y debe contar con el compromiso de acción para actuar en
función de los ejes estratégicos y criterios de actuación y desarrollar los
proyectos clave. Es clave incorporar conocimiento sobre la ciudad y sus
retos a todos los sectores, y asegurar la flexibilidad, la creatividad y la
inclusión de todo tipo de ideas.

 Que la estrategia responda a las necesidades y retos de la ciudadanía y


debe contar con su soporte social, para lo que es necesario que el proceso
de elaboración se haya asentado en una amplia participación ciudadana.

 En el proceso de elaboración estratégica se deben generar nuevas redes


sociales y fortalecer los vínculos sociales existentes.

 El liderazgo para la articulación del proyecto estratégico compartido debe


ser del ayuntamiento en tanto representante democrático de la ciudadanía,
y por tanto, con la legitimidad con articular un proyecto estratégico, a partir
de los intereses legítimos del conjunto de los actores y sectores de la
ciudadanía.

En la situación de crisis y contención del gasto público es mas necesario que nunca:

1- Priorizar mediante el acuerdo entre los principales actores y sectores de la


ciudadanía, los principales proyectos claves o estratégicos, que no haya una decisión
unilateral y descoordinada del resto de los actores, puesto que ello resta sinergia a las
inversiones en capital físico, humano y social.

2- Establecer la cooperación publica- privada y con la iniciativa ciudadana para el


desarrollo de proyectos en red que sumen recursos y articulen respuestas más globales.

8
3- Fortalecer el compromiso activo de la ciudadanía para que asuma plenamente sus
responsabilidades en el hacer ciudad.

Se trata de mejorar la capacidad de organización y acción compartida de la ciudad, y generan


relaciones de confianza entre los actores, y posibilitan el logro de una mejor situación en el
futuro contando con el compromiso y la colaboración del conjunto de la ciudad. Es decir se
refuerzan los factores de resiliencia de la ciudadanía dotándola de una perspectiva de acción
transformadora.

Las finalidades del proyecto estratégico son las de conseguir una ciudad que avance en
términos comparativos con otras ciudades del entorno, en lo económico y tecnológico a partir
de la innovación y la cohesión social y territorial.

Cada ciudad deberá encontrar las características propias, que la singularicen en el sistema de
ciudades regional, nacional e internacional, de tal modo que su competencia como ciudad se
establezca por su capacidad de articularse a las distintas redes de flujos entre ciudades.

Para elaborar un proyecto estratégico compartido y específico de ciudad, es aconsejable que


los actores urbanos se interroguen acerca de los aspectos claves para el desarrollo estratégico
de la ciudad. ¿Cuáles son los factores que nos han llevado a ser la ciudad que somos en
población, economía, territorio y sociedad? Y toda una batería de temas a responder: ¿Cómo y
a través de que proyectos y criterios de actuación podremos:

 establecer un modelo productivo más diversificado, más sostenible y


generador de ocupación de calidad?

 fortalecer los sistemas de I+D+I en la ciudad?

 obtener el máximo aprovechamiento de las infraestructuras y servicios de


un territorio y desarrollo de nuevas inversiones?

 identificar, generar internamente y atraer talento, y fortalecer la creatividad


en todo el territorio y en todos los sectores sociales?

 dotarnos de más, mejor tiempo para la ciudadanía y mejor distribuido por


genero y procedencia territorial, social y cultural?

 mejorar el capital humano y desplegar mecanismos para asegurar la


formación permanente y a lo largo de toda la vida de la población?

 identificar las estrategias clave para la mejora de la inclusión social ?

 establecer un urbanismo razonablemente compacto, sostenible y


productivo, generador de espacios públicos de encuentro y convivencia?

 fortalecer de las redes sociales y clusters económicos?

 desarrollar políticas de interés común de tipo supramunicipal o si se prefiere


intermunicipal?

Se trata de establecer una estrategia que englobe medidas de protección y promoción de la


ciudad pero también de percepción. Unas estrategias de percepción ciudadana con la finalidad
de activar los factores resilientes para lograr un compromiso cívico en el hacer ciudad. Esta son
las tres “P” (protección, promoción y percepción) de las que pueden disponer los gobiernos
locales para afrontar la crisis, no sólo sin renunciar, sino reforzando sus posibilidades de
progreso y la calidad de su democracia en el futuro inmediato.

9
La superación de la crisis (que es internacional y no mundial, al afectar sólo a Norteamérica y
Europa) en las ciudades dependerá en buena medida del escenario internacional que se acabe
imponiendo. Todo parece indicar que la crisis no será corta porque aunque se haya detenido en
buena medida el estallido de la burbuja financiera y la epidemia social de pánico crediticio que
conllevó. Queda el importante pago de la deuda pública generada por el flujo de dinero público
hacía el sistema financiero, lo la reducción del gasto público, el incremento impositivo, al que se
puede sumar un incremento de la inflación consecuencia del nada improbable incremento del
precio de la energía (petróleo, electricidad, gas, etc.) y de la inflación resultante de la actual
política de inyección de liquidez a los bancos (tipos nulos de interés y facilidades crediticias).
Todo ello, en ausencia de otros factores que en este momento no se tienen en cuenta, frenará
la recuperación del crecimiento económico y la generación de empleo.

¿Para que sirve entonces que las ciudades lleven a término una política como la política que
desde aquí se aconseja si hay tanta dependencia del escenario internacional? La utilidad es
fundamental por varias razones: La crisis no afecta igual a todas las ciudades, y en especial en
el bienestar social y cultural de la ciudadanía, y ello depende en gran medida de lo que estas
hacen. En segundo lugar la recuperación no se producirá con la misma intensidad en todas las
ciudades, dependerá en buena medida de las transformaciones y modernización del modelo
productivo y social. En tercer lugar dicha modernización dependerá el liderazgo de la ciudad en
los sistemas de ciudades en los que forma parte.

El modelo de fortalecer la resiliencia ciudadana para desarrollar un proyecto urbano de


modernización productiva y social que planteamos, permitirá preparar a la ciudad para hacerla
avanzar ante los retos económicos, tecnológicos, de conocimiento, de creatividad, de
convivencia y cohesión social necesarios y comunes a cualquier escenario de futuro. Además a
través de este modelo se desarrollara el nuevo modo de gobernar capaz de afrontar los nuevos
desafíos en las ciudades: la gobernanza democrática.

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