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IONES NEGATIVOS

Recuerda que el aire es el Chi o energía que nos da vida. Lee esto, puede que haga de tu vida algo más placentero.

Dolores de cabeza, irritabilidad, disminución de la actividad sexual, todo ello puede tener su origen en la cantidad y calidad de iones que tenga el aire que nos rodea.

Los seres humanos, al igual que todos los seres vivos, estamos bajo la influencia de la electricidad atmosférica, y sobre todo de los iones, unas

moléculas invisibles pero de las que parece depender nuestra resistencia física

y estado de ánimo. Por más invisible que sea el aire, como toda materia, está

formado por átomos. Al romperse el equilibrio entre dos de los componentes de un átomo (protones y electrones) se producen los iones. Si un átomo pierde un electrón se convierte en un ión negativo; cuando lo gana se crea un ión positivo.

Paradójicamente, en este caso, lo de positivo y negativo se contradice, pues numerosas investigaciones científicas realizadas durante el pasado siglo han confirmado que una dosis de iones positivos es perjudicial para los seres vivos, mientras que un exceso de iones negativos es saludable. Así, estudios realizados en la Universidad de California con cereales y vegetales pusieron de manifiesto que en una atmósfera pobre en iones negativos las plantas enfermaban, mientras que si eran expuestas a una lluvia de iones negativos crecían más rápidamente de lo normal. A su vez, otros experimentos llevados a cabo en Rusia con ratas, cerdos y conejos demostraron que, en una atmósfera sin iones negativos, los animales enfermaban y llegaban a morir en pocos días.

Hoy día, la medicina moderna ha ido incorporando el tratamiento de iones negativos en la lucha contra múltiples enfermedades. Y en numerosos hospitales, existen salas de ionoterapia que funcionan bajo control médico. En estos sitios se utilizan generadores artificiales de iones negativos. Sin embargo, no hay nada como la propia naturaleza la cual es una fuente permanente de este tipo de iones por lo que la mejor terapia es frecuentar el aire libre, los ríos, bosques y playas.

EFECTO SOBRE EL ORGANISMO:

En la actualidad podemos establecer que los iones afectan de este modo al organismo:

• Sistema respiratorio: Dado que es la vía principal de absorción de los iones,

es muy sensible a cualquier alteración del equilibrio iónico. En las mucosas de la tráquea y los bronquios hay unos pequeños cilios o filamentos que vibran constantemente para limpiar el aire que inhalamos y filtrar los gérmenes microscópicos que haya en él. Cuando la atmósfera está cargada de iones negativos, estos cilios mantienen su actividad vibratoria, eliminando las sustancias nocivas (polvo, polen, humo de tabaco, etc). Pero cuando son positivos esta función se altera y nuestro sistema respiratorio reacciona manifestando alergias, asma, bronquitis o, simplemente, sequedad de garganta.

• Sistema nervioso: Un exceso de iones positivos o un déficit de iones

negativos causa un aumento en la producción de serotonina, una hormona que poseen todos los mamíferos y cuyo incremento provoca hiperactividad, estrés, agotamiento, insomnio, ansiedad e incluso depresión.

• Sistema circulatorio: El incremento de serotonina que se produce ante el

aumento de iones positivos, hace que los vasos sanguíneos se contraigan y circule menos sangre a través de ellos, algo que perjudica nuestra salud en general.

• Actividad sexual: El predominio de iones negativos estimula la actividad

sexual y favorece la fertilidad de hombres y mujeres. La causa fisiológica es que este tipo de iones reducen los niveles de serotonina, la cual produce estrés, el cual suele inhibir la libido y por tanto la actividad sexual.

• Piel: Los iones negativos mejoran la epidermis al oxigenarla más y por tanto influyen benéficamente sobre alteraciones cutáneas como el acné, la soriasis, urticaria, quemaduras, etc.

En una atmósfera sin ionización, moriríamos al cabo de unos días.

Efecto de los iones negativos del aire en la salud y el bienestar físico y mental:

El aire, como toda materia, está formado por un conjunto de moléculas individuales. Cada una de estas moléculas, contiene pequeñas partículas de cargas positivas (protones) y cargas negativas (electrones). Cuando la cantidad de cargas positivas es igual a la cantidad de cargas negativas, tenemos una partícula con carga eléctrica nula, ya que los electrones y los protones se cancelan mutuamente.

Unos estudios realizados a principios de siglo demostraron que cuando el aire tiene una carga eléctrica excesivamente positiva (predominan las partículas con carga positiva sobre las de carga negativa) produce efectos perturbadores sobre nuestra la salud, en cambio, cuando predominan las cargas negativas, se favorece la relajación, y el buen funcionamiento de nuestro organismo.

La experimentación con plantas y animales en una atmósfera sin electricidad estática demostraron que la electricidad estática es necesaria para la vida, ya que las plantas no se desarrollaban y algunos animales murieron al cabo de poco tiempo. El doctor Félix Gad Sulman, jefe del Departamento de Farmacología Aplicada de la Universidad Hebrea de Jerusalén, dijo:" Aunque el exceso de iones positivos en el aire afecta a todas las personas, hay una cuarta parte de la humanidad que es extraordinariamente sensible a su influencia; afectando sobre todo a los sistemas respiratorio, nervioso y hormonal".

El doctor Albert Krueger, patólogo y bacteriólogo de la Universidad de Berkeley, California, después de investigar con plantas y animales, llegó a la conclusión de que los iones positivos afectan a la química de todos los organismos vivos, y

que los iones negativos tienen los mismos efectos tranquilizadores y de reducción de la serotonina pero sin las consecuencias perjudiciales de los tranquilizantes químicos.

Estudios Científicos:

Científicos de la Universidad de California plantaron cebada, avena, lechuga y guisantes en una atmósfera de muy reducida ionización y descubrieron que la velocidad de crecimiento se reducía y las plantas enfermaban. El mismo experimento, con una atmósfera con una ionización negativa superior a la natural provocó un crecimiento más rápido. En Rusia, criaron pequeños animales (ratones, ratas, cerdos, conejos) en una atmósfera sin iones (sin electricidad estática). Los animales murieron todos en unos días.

El Doctor Felix Sulman, de la Universidad de Jerusalén, realizó un experimento con iones sobre personas "normales" de diferentes edades. Cuando, después de una hora, salió de una habitación con un exceso de iones positivos se encontraba irritable y fatigado. Durante el mismo periodo de tiempo, pero con una atmósfera en la que predominaban los iones negativos, mostró un patrón de ondas cerebrales que indicaban un incremento de concentración y relajación.

Iones con carga positiva (+):

Respirar aire cargado positivamente (con predominio de las cargas positivas) puede producir dolores de cabeza, depresión, irritabilidad, letargo, insomnio, migraña, malestar general, y enfermedades respiratorias.

Fuentes Naturales:

En las horas anteriores a las tormentas hay una mayor cantidad de iones positivos de la atmósfera; cuando la luna está más próxima a la Tierra (Luna llena) incrementa la cantidad de iones positivos de la atmósfera; los vientos procedentes de zonas secas transportan iones positivos. Y elementos naturales radioactivos.

Fuentes Artificiales:

La contaminación atmosférica, Aire Acondicionado, Fibras Sintéticas, Pantallas de Ordenador (Computadora) y TV, (de tubo de rayos catódicos, TRC),

Iones con carga negativa (-):

Las partículas de aire cargadas negativamente (con predominio de iones negativos) producen los siguientes efectos:

• Despeja la mente.

• Facilita la relajación.

• Mejoras en enfermedades respiratorias.

• Aumenta la capacidad de reacción visual.

• Disminución de lípidos y colesterol.

• Disminuye la agresividad y la ansiedad.

• Regula la tensión arterial.

• Efectos analgésicos.

• Reducción de las alergias.

• Rejuvenecimiento físico y mental.

• Recuperación de la memoria.

• Mejora del aparato digestivo.

• Limpia el aire de bacterias, humo, polen y polvo. etc.

Fuentes Naturales:

• El aire de las montañas y las costas contiene muchos iones negativos.

• La función clorofílica de las plantas.

• La formación de pequeñas gotas de agua sometida a una fuerte agitación (lluvia, olas del mar, cascadas) libera electrones (Efecto Lenard).

Fuentes Artificiales:

Aparatos ionizadores. Estos aparatos proporcionan un flujo constante de iones negativos.

Efectos según la cantidad de iones negativos (por c.c.):

• 0-100 Dificultad de concentración, crecimiento de virus y gérmenes.

• 500-1.000 Aire normal en un edificio con las ventanas abiertas cuando la contaminación es baja.

• 1.000-5.000 Aire fresco del campo, nivel mínimo que debería tener una vivienda, dormitorio o lugar de trabajo.

• 5.000 Aire excepcionalmente fresco y limpio.

• >50.000 Aire puro, muy estimulante y relajante, los gérmenes no pueden vivir en este ambiente.

Concentración de iones negativos (por c.c.) en distintos emplazamientos:

• 0-250 Edificios de oficinas cerrados herméticamente con aire acondicionado y calefacción central.

• 0-250 Ambiente interior con humo.

• 20-250 En el interior de un avión.

• 250-500 Ambiente interior normal.

• 250-750 Ambiente urbano en una ciudad industrial.

• 1.000-2.000 Ambiente del campo.

• 1.000-5.000 Ambiente de montaña.

• 2.500-10.000 Olas del océano.

• 5.000-20.000 En el interior de cuevas.

• 25.000-100.000 Cascadas.

Dolencias de estación:

Estas son algunas de las enfermedades más frecuentes originadas por fenómenos meteorológicos (cuando no hay iones negativos):

Alergias: Provocadas por el polen y los cambios bruscos de la presión atmosférica.

Angina de pecho: Días de tormenta, paso de frente frío.

Asma bronquial: Paso de frente frío con turbulencia, subida brusca de la presión, días de tormenta.

Ataques epilépticos: Descenso de la presión, viento del Sur, días de tormenta, paso de frente frío.

Catarros: Viento caluroso y seco, paso de frente frío.

Dispepsias: Al final de una larga sequía.

Glaucoma: Tormentas de calor, frentes fríos en verano.

Gripe: Paso de frente frío, perturbaciones positivas del campo eléctrico.

Infarto de miocardio: Paso de frente frío.

Migraña: Viento caluroso y seco.

Neumonía: Cambios de presión atmosférica.

Poliomielitis: Frentes fríos consecutivos.

Reúma: Paso de frentes fríos y cálidos, caída de presión, oscilaciones del campo eléctrico.

Suicidios:

electromagnéticas fuertes.

Paso

de

frentes

fríos

y

cálidos,

viento

del

Sur,

descargas

Trombosis: Paso de frente frío y días de tormenta.

Cascadas, bosques, tormentas:

Los entornos naturales ricos en iones negativos se encuentran junto al mar, en los bosques de pinos, cerca de las cascadas y cuando se produce una tormenta con relámpagos. Basta con ponerse junto a una cascada para notar la influencia que los iones negativos ejercen sobre nuestro estado de ánimo.

Un entorno rico en iones negativos por regla general hará que se sienta relajado pero a la vez eufórico.

Meteoropatías, calidad del aire y alergia electromagnética:

La tensión eléctrica de la atmósfera, como la carga iónica y otros factores microambientales influyen en la salud humana.

Alta Tensión atmosférica:

La tensión eléctrica en la atmósfera puede ser de 300.000 a 400.000 V entre la ionosfera y el suelo. Y cada día unas 50.000 tormentas descargan esta tensión a la tierra. Los rayos y truenos son el reflejo de la interacción eléctrica dentro de la atmósfera y con la corteza terrestre. El rayo tiende a descargar en las puntas, como las cimas de las montañas, las copas de los árboles, los edificios más altos, en aquel lugar del suelo donde existe mayor ionización y potencial eléctrico.

La atmósfera presenta con buen tiempo una diferencia de potencial, a ras de suelo, de 120-130 Voltios por metro. Pero con situación anticiclónica, con altas presiones, el aire seco y el exceso de radiación solar aumentan la tensión eléctrica y la ionización positiva (+). En el frente de una tormenta la tensión eléctrica se puede elevar hasta 20.000 e incluso más de 40.000 V/m. Es el momento en que todos nos sentimos inquietos, con ahogos, muy desasosegados y potencialmente agresivos, a causa del gran estrés electromagnético; decimos que "está el aire cargado…". Realmente la atmósfera de tormenta tiene una gran carga eléctrica positiva (+), pero después de la borrasca, gracias a la descarga de la lluvia, el ambiente se vuelve más húmedo y recupera su polaridad negativa (-), la atmósfera se refresca permitiendo el relax y el descanso profundo.

El campo electro atmosférico natural es fluctuante, y tiene ritmo propio, vibra con una frecuencia fundamental, llamada Onda de Schumann, de 7,8 Hz. Esta onda es un referente bioarmónico similar a un péndulo, con un efecto equilibrador de muchos procesos biológicos y de la cual estamos casi completamente aislados en las ciudades.

Estrés de Alta Tensión:

El cuerpo humano también es una máquina bioeléctrica, que está polarizado

eléctricamente y toda la actividad electromagnética del entorno nos afecta. Las meteoropatías* modifican la resistencia eléctrica de la piel, afectan al ritmo cerebral y cardíaco, cambian el metabolismo e incluso alteran la polaridad de la membrana celular. Utilizando un sensible voltímetro sobre el cuerpo de una persona se observa una diferencia de potencial de 150 hasta 200 V de pies a cabeza, respondiendo a la carga atmosférica externa, estando en posición vertical y en contacto con el suelo, o sea haciendo tierra a nivel eléctrico. Pero en un entorno electrificado, caminando sobre un suelo aislante como el asfalto o calzados con materiales sintéticos, esta carga puede llegar hasta 20.000- 30.000 V. Esta alta tensión se reduce rápidamente a sólo 20-30 V al tumbarse sobre la playa o el césped, pues se produce una descarga eléctrica que normaliza las constantes biológicas y favorece el relax y el descanso.

Efectos biológicos de los Iones:

La sensación agradable de frescor, relax y bienestar que se percibe en el bosque, a la orilla de un arroyo o junto al mar, corresponde a la presencia de iones negativos en la atmósfera (-), los llamados "iones felices". Por el contrario, la sensación de agobio y pesadez que se percibe en los espacios cerrados, es causada por la desionización, con predominio de los iones positivos (+), que llamamos "iones gruñones", habiendo desaparecido, en esta atmósfera cargada, los relajantes iones negativos. Estos ambientes enfermos suelen ser recintos llenos de gente, con aire acondicionado, escasa o nula renovación de aire y el ambiente saturado de humo de tabaco.

En estos espacios cerrados y enfermantes, plenos de tecnopatías*, la atmósfera viciada produce una sensación de claustrofobia, que se percibe frecuentemente en grandes almacenes, hipermercados, así como en ciertos edificios públicos como gimnasios, modernos hospitales, hoteles y especialmente en esos inmuebles de oficinas herméticas. Los Edificios Enfermos diseñados y construidos según el modelo "todo eléctrico", están saturados de equipos e instalaciones productoras de campos electromagnéticos, supuestamente destinados a hacer la vida más confortable. Son edificios y locales llenos, además, de metales y materiales sintéticos, siempre muy electrostáticos, que producen un ambiente electropositivo, cargado e insano, en contraste con la sensación de frescor del exterior, donde abundan los iones negativos.

Síndrome del Edificio Enfermo. SEE:

Las patologías por iones son frecuentes en el clima artificial de muchas oficinas, hoteles y hospitales, construidos con metales y materiales sintéticos. La presencia de fotocopiadoras, ordenadores y múltiples equipos electromagnéticos, con circuitos de alta tensión, producen, entre otros efectos bioeléctricos, una sobrecarga de iones positivos nociva.

La carga eléctrica causa un incremento de agresividad electroquímica de los poluentes presentes en la atmósfera interior del edificio, como los alérgenos, polvo, ácaros, polen, además de otras substancias químicas como toner,

formaldehido, fenoles a lo que se suma además la polución atmosférica procedente del exterior.

Las medidas de protección incluyen la renovación del aire, la toma de tierra cero, la instalación con calidad bioeléctrica, el uso de materiales biológicos, como corcho, madera o los textiles naturales mejorando el confort microambiental.

Desequilibrio iónico:

Inicialmente la exposición a los iones positivos produce euforia, ansiedad, hiperactividad, pero a largo plazo el exceso de cargas eléctricas positivas induce insomnio crónico, depresión crónica, agotamiento psicofísico, dolencias respiratorias, incluso favorece la aparición de actitudes agresivas y violentas.

Por el contrario, un exceso de iones negativos es bactericida, es decir que limpia la atmósfera de microorganismos patógenos, hace precipitar el polvo y el polen, y produce una sensación de frescor y relax que beneficia a todos, y especialmente a personas alérgicas, asmáticas y enfermos del pulmón. La

acción biológica de los iones ha sido demostrada por investigaciones científicas en biometeorología, especialmente en Israel, Canadá y Suiza. Se observa que

el incremento del número total de iones en la atmósfera favorece el desarrollo

de la vida vegetal y animal. Se ha demostrado, en Rusia, en ensayos de laboratorio, que la ausencia total de iones produce la muerte de los cobayas en pocos días.

Tradicionalmente se ha buscado la salud en sanatorios y balnearios, en el campo, el mar o en la montaña, pues se sabe que las dolencias crónicas, y especialmente las respiratorias y reumáticas, se superan siempre en ambientes naturales con una atmósfera limpia y un alto contenido de iones negativos.

Patologías por iones:

Hace 2.500 años, Hipócrates, el padre de la medicina menciona los efectos

nocivos de los vientos del sur. La investigación del ingeniero canadiense Fred Soyka, una víctima del Föehn en los años setenta, muestra que una exposición de pocas horas a los iones positivos del viento loco produce efectos benéficos

a corto plazo, una sensación de agradable expectativa, euforia, ansiedad e

hiperactividad. Pero a largo plazo, después de varios días, el exceso de cargas eléctricas positivas induce insomnio crónico, agotamiento psicofísico, depresión crónica, cefaleas, sequedad de garganta, ronquera y otras dolencias respiratorias y favorece la aparición de actitudes agresivas y violentas. Una exposición crónica a los "iones gruñones" (+), produce estrés máximo con irritabilidad, malhumor y tensión permanente, también causa una reducción de la capacidad respiratoria pulmonar con síntomas de agobio, pesadez, cansancio injustificado, con los pies hinchados y son frecuentes los dolores articulares.

Desde 1960, el Dr. Krueger, bacteriólogo de la Universidad de California en

Berkeley, siguió las investigaciones de W. Hicks en Stanford. Con rigurosas mediciones con el contador de iones del Pollution Control Office, del Departamento de Salud, observó que un número muy pequeño de iones negativos en el aire bastaba para matar todas las bacterias patógenas. En los seres humanos los iones positivos (+) incrementaban la serotonina causando hiperactividad, ansiedad, agotamiento y depresión, mientras que los iones negativos (-) duplican el efecto de la reserpina, un tranquilizante natural en el cerebro medio.

El mecanismo biológico de la absorción de los iones no está plenamente establecido. Se sabe que los absorbemos por la piel, y el Dr. Walter Stark, biofísico y químico suizo cree que los receptores de iones coinciden con los puntos de la acupuntura. Por supuesto absorbemos iones por las vías respiratorias. Las investigaciones del investigador danés Christian Bach, en los años setenta, muestran que la carga iónica positiva en aire hace que los cilios de la tráquea retarden su acción de tres a diez veces más que el humo del tabaco por si sólo. Por el contrario, un exceso de iones negativos neutraliza el efecto tóxico del humo del tabaco y hace que los cilios recuperen su ritmo. En campo abierto el aire contiene entre 5.000 a 6.000 partículas, polvo y polen, por mililitro. Se sabe que el efecto del aire limpio, cargado de iones negativos es bactericida, limpia la atmósfera de microorganismos patógenos, precipita el polvo y el polen, y produce una sensación de frescor y relax que beneficia a las personas alérgicas, asmáticas y enfermos del pulmón.

La acción biológica de los iones ha sido demostrada por múltiples investigaciones científicas en biometeorología, especialmente en Israel. Tienen prestigio mundial las experiencias durante varios años del Dr. Felix Sulman, de la Escuela de Farmacología Aplicada, de la Universidad de Jerusalén. Los cobayas y humanos, estresados voluntarios azotados por el Sharav, presentaban hasta el 1.000% de incremento de la serotonina, incrementándose también la producción de histamina y adrenalina.

La conclusión fue clara y rotunda, la causa de los trastornos son las perturbaciones eléctricas, especialmente la sobredosis de iones positivos.

Se observa, con el contador de iones, que el incremento del número total de iones en la atmósfera favorece el desarrollo de la vida vegetal y animal. Por el contrario el Dr. Tchijewsky ha demostrado con ensayos de laboratorio, en Rusia, que la ausencia total de iones en el aire produce la muerte de los cobayas en pocos días, por el contrario según observa su colega Lapitsky, una inyección de iones negativos revive a los animales, mostrando que precisamos la electricidad atmosférica, la simple presencia de O2, con ausencia total de iones no permite la respiración.

Terapia con iones:

Considerar que la luna llena puede influir en las hemorragias postoperatorias ha dejado de ser una superstición entre los cirujanos. Entre los múltiples efectos eléctricos, magnéticos y gravitatorios que el ciclo lunar produce sobre nosotros, se ha confirmado que la influencia de la luna incrementa el número

de iones positivos (+) en el aire. Es un dicho corriente entre los cirujanos muniqueses: "la operación fue un éxito, pero el paciente murió". Según el Dr. Norman Shealy neurocirujano de Wisconsin, con demasiada frecuencia las complicaciones postoperatorias como trombosis y hemorragias, hasta el 82%, aparecen con luna llena, con aumento de la ionización positiva atmosférica, como cuando sopla el Föehn. Como en otras comarcas afectadas por vientos locos, los cirujanos de Munich prefieren posponer las operaciones, especialmente a los hemofílicos, si no son de emergencia.

Algunos usos clínicos de la aeroionterapia* con iones negativos (-) han sido experimentados con éxito. Desde 1950, los doctores Kornblueh y Minehar han experimentado en el Northeastern Hospital de Filadelfia, la terapia de iones negativos en el tratamiento de grandes quemados, con supresión del dolor y el estrés, eliminando las cicatrices, sin necesidad de sedantes ni narcóticos.

Estas experiencias se extendieron con éxito a pacientes con problemas respiratorios, como asma o fiebre del heno, que fueron corroboradas por hospitales de Pensilvania y Filadelfia, con gran alivio de los pacientes. Tradicionalmente se sabe que las dolencias respiratorias y reumáticas, se superan en ambientes naturales con una atmósfera rica en iones negativos, el clima yin (-) propio de los balnearios.

Los iones negativos afectan a la mente, Sulman ha observado, en la Universidad de Jerusalén, un notable incremento del rendimiento intelectual y la capacidad de estudio en atmósferas ricas en iones, y mejor aún con ligera sobrecarga de iones negativos. Por otra parte la clínica de la Universidad Católica de Argentina, ha utilizado aeroiónterapia con iones negativos en el tratamiento de las psiconeurosis, con cuadros agudos de ansiedad, temores injustificados, etc., obteniendo un 80 % de curaciones. El Dr. Clarence D. Cone, investigador de la NASA ha relacionado, desde 1970, la remisión espontánea del cáncer con la restauración del potencial electronegativo de la membrana celular, que parece inhibir el desarrollo de la célula cancerosa. Esto ha sido corroborado por Dr. Tchijewsky inoculando tumores a cobayas.

Hay suficientes evidencias para proponer el uso generalizado de la aeroiónterapia, con iones negativos, en el entorno clínico. La instalación de generadores de iones negativos en quirófanos, UCI y UVI se traduce en una mejora de la esterilización ambiental, a partir de 10.000 iones/cm3, se crea un ambiente general de relax que favorece la concentración del cirujano. Además, como se ha mencionado, reduce el uso de tranquilizantes y narcóticos, favorece la cicatrización, reduce el dolor y disminuye el riesgo de infecciones y hemorragias postoperatorias. Y lo más importante tiene un coste mínimo y ningún efecto negativo secundario.

Estas experiencias están avaladas por las rigurosas investigaciones, sobre los efectos biológicos de los iones, realizadas por científicos de renombre desde los años cincuenta. Debemos recordar además del Dr. Krueger de Berkeley, el Dr. J. Beal de la NASA, y el Dr. Hicks de la Universidad de Stanford. Como el desarrollo de la terapia Terapia Aerosol por el Dr. Wehner de Dallas. USA. Y no deben olvidarse los extraordinarios experimentos del Dr. Minks sobre el

rendimiento de los atletas rusos. Rodeados de asfalto y hormigón, hemos elegido vivir en la ciudad, donde estamos cargados de estrés eléctrico, por una atmósfera sucia saturada de polvo, polen y otras substancias en suspensión, con varios millones de partículas por mililitro (1 ml = 1 cm3). En una atmósfera cargada de electrosmog, tenemos un clima yang (+) saturado de domopatías* típico del hábitat enfermo, con ausencia total de iones negativos.

Frecuentemente nos encerramos, durante horas, en pequeños recintos metálicos sobre ruedas cuya atmósfera, sobrecargada de iones positivos, aumenta el estrés, reduce la capacidad de reacción y favorece la somnolencia.

El Touring Club Suisse, como otros car club de todo el mundo, informa del aumento de los accidentes de tráfico durante el Föehn. Hoy asistimos a un resurgimiento de un turismo de salud, un turismo de aire limpio, revitalizando las terapias balnearias, donde se logra reproducir en la clínica la magia del bosque, el aire puro de la alta montaña y el entorno relajante por terapia aerosol en las cataratas, el río y la playa.

La aeroionterapia es una vía eficaz para el desarrollo de una auténtica medicina preventiva, con repercusión en la economía nacional y la salud pública. El correcto ambiente eléctrico en el entorno laboral favorece la concentración y el estudio, incrementa el rendimiento en el trabajo, reduce el absentismo injustificado y mejora el entorno psicosocial del trabajo. Pero estos sutiles factores micro ambientales, los iones negativos, las gratuitas vitaminas del aire, se enfrentan a la industria de los analgésicos y los tranquilizantes químicos, con poderosos intereses económicos.