Teoría de la Crítica.

Curso 2011

Marc Angenot, La parole pamphlétaire. Contribution à la typologie des discours modernes, Paris, Payot, 1982, pp. 27-43.

II Tipología
1. POLÉMICA / PANFLETO / SÁTIRA TESIS DE CONJUNTO A. Cuestiones de método Existen pocos estudios tipológicos o de otra clase en el dominio de lo que tradicionalmente se ha llamado “literatura de ideas”. Estamos lejos de la abundancia de investigaciones que han marcado el desarrollo de una semiótica narrativa. Muchos factores pueden explicar hasta cierto punto este retraso de la ensayística, particularmente sensible en el dominio del francés. El principal parece proceder de la insuficiencia del estructuralismo no genético, que ha dominado la teoría literaria en las últimas décadas, para dar cuenta del funcionamiento de los géneros doxológicos y persuasivos. Las dificultades metodológicas del punto de vista formalista (que consisten en ver el texto como un sistema cerrado de producción de sentido) se convierten, cuando se trata de abordar el ensayo o el discurso persuasivo, en obstáculos insuperables. El investigador se encuentra enfrentado de entrada a la necesidad de tratar el texto “de ideas” como un espacio abierto a las transacciones intertextuales. Dicho de otra manera, si el estudio del discurso narrativo como una totalidad autosuficiente y cerrada ha podido —siguiendo a Vladimir Propp— suministrar un modelo operativo, aunque no conforme en todos los puntos a la esencia del fenómeno observado, ese estudio, lejos de ser una ficción útil para la crítica del ensayo y géneros afines, sería desde el principio inoperante. La producción de tipos ideales destinados a simular modelos mayores del discurso “de ideas” constituye un instrumento preliminar que permitirá en una etapa ulterior echar luz sobre aquello que caracteriza concretamente a ese tipo de discurso, como por lo demás a toda formación discursiva, es decir, su modo de interacción con el conjunto de los discursos sociales, sus funciones transformacionales, y no meramente los rasgos inmanentes de su estructura aparente. Es en esta perspectiva que ubicamos el recurso a una tipología del panfleto y de las formas del discurso persuasivo. No rechazamos la producción de tipos ideales, etapa ineludible del trabajo sobre las prácticas sociales, mientras quede dicho que tales modelos, extrapolados de la abundancia del corpus discursivo, tienen ante todo un valor heurístico. Su poder explicativo es relativamente limitado. Es posible hacer aparecer ciertas invariantes cuyas probabilidades de coexistencia en un texto dado son elevadas, y —con un riesgo mayor de simplificación histórica— asignar a estar invariantes una función en el trabajo ideológico de una sociedad.

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Zuber). los presupuestos culturales tienden a hacer aparecer como conjuntos estables y autónomos ciertas formas discursivas. “discurso persuasivo”. disponemos de numerosos tipos de análisis que pueden aclarar parcialmente una tentativa tipológica y cuyos puntos de vista pueden. Habrá que recurrir especialmente a la zona de la teoría formal y de la sociocrítica. De manera general. “ciencia ficción”. “nouvelle”. sino criticarse mutuamente e integrarse en una síntesis más abarcadora. solo una topología del campo ideológico en el que funciona cada escrito particular podrá medir la eficacia del discurso. tal como ha sido desarrollada desde V. T. De todos modos. El conjunto de trabajos. Ducrot. “panfleto”: el teórico no puede sino recibir con prudencia estas nociones ambiguas. se pierde en un caos de contradicciones. aunque a menudo estos trabajos aparecen marcados por una suerte de hegelianismo o de apriorismo. no sumarse.). Jacques Dubois et al. Si se excluyen los trabajos de orden anecdótico y doxológico. diferentes corrientes de la lógica resultan de gran interés una vez adaptados sus resultados a las necesidades de nuestro proyecto: investigaciones en lógica deóntica. por una parte. parecerá útil el recurso a la tópica y a la dialéctica aristotélicas revisadas a la luz de la lógica moderna. Propp y A. Todorov. C. como “literatura de ideas”. identificadas como “novela”.. cualquiera que sea la constancia de rasgos genéricos. en fin. Diacrónicamente. ofrecen no obstante un valioso punto de partida. Austin. el consenso aparente sobre criterios de delimitación es ilusorio: cuando la crítica tradicional intenta examinarlo de cerca. eficacia eminentemente variable. Nota: el status que atribuimos a los tipos ideales corresponde a las concepciones de Max Weber. sobredeterminadas por las convenciones y los hábitos del discurso crítico trivial. las tradiciones literarias. Es en alemán también que se encuentra el mayor número de monografías sobre el ensayo como tipo discursivo integrado en una perspectiva sistemática del campo literario. Curso 2011 Cumplida esta etapa. constituirá 2 . a través de las páginas precedentes. Dundes hasta A. de formación discursiva y de intertextualidad. aun cuando representen “construcciones utópicas” obtenidas “al acentuar mediante el pensamiento elementos determinados de la realidad”. o “de opinión”. escasas referencias útiles se ofrecen al investigador en lo que hemos identificado. Greimas. un tanto heteróclito. Searle). Hay allí más frecuentemente engaños ideológicos que intuiciones que solo faltaría precisar. por otra (Todorov. epistemología formal (Blanché) y lógica natural (Grize. “novela policial”. investigaciones inspiradas por la filosofía analítica (Russell. a los estudios de Textlinguistik practicados en alemán (Harweg. Perelman y Olbrechts-Tyteca. La imprecisión de las fronteras en este campo es extrema. constituye una nueva fuente de procedimientos y de hipótesis. Recientemente han tenido lugar diversas investigaciones originales en el terreno de la semántica.. La semiótica narrativa. notablemente por C. La renovación del interés por la antigua retórica. ya que se trata de textos persuasivos. que buscando precisar la crítica materialista de la ideología han intentado definir las nociones de campo ideológico y de topología. “ensayo”. generó trabajos muy numerosos que han desarrollado con utilidad el conjunto de la semiótica literaria. en materia de teoría de la enunciación. J. Bremond. concebida como teoría de las figuras y los tropos.Teoría de la Crítica. “ensayístico”. Así. Galay). y de semántica de la presuposición..

a recurrir a las reglas genéricas a partir de las cuales el relato se engendra en la semiótica social en su conjunto. las cuestiones que suscita el estudio del panfleto y del discurso polémico en general. Así. ni siquiera brevemente. etc. ligadas unas a la necesidad de integrar en el modelo la complejidad del objeto concreto.Teoría de la Crítica. Retomamos una cómoda dicotomía. J.. nuestro objeto de estudio: el panfleto y la polémica bajo sus formas modernas. en Kristeva. Aquí comienzan a surgir. sino como un elemento posicionalmente marcado en un paradigma cuyos elementos se reducirán a parejas elementales del tipo equilibrio-desequilibrio. Faye. partiendo de pasajes y fragmentos. se quiera o no. la anécdota. Basta constatar que. 3 . Deberá ser considerada como una síntesis tipológica de lo que más adelante se ejemplifica y analiza en detalle. proponemos construir otra entidad compleja que llamaremos. discurso entimemático. tipos arcaicos que pertenecen al género epidíctico o a la elocuencia ceremonial. lo que lleva. ninguna aborda. C. acción-retribución. hacer surgir progresivamente esta noción y las hipótesis de ella derivadas. bajo maneras tan diversas. P. si bien ciertos trabajos analizan formas como el “discurso filosófico clásico”. las dificultades. Queda claro que estas referencias heterogéneas están lejos de responder. es decir. por ejemplo. (Se ve enseguida que una oposición como ésta extrae arbitrariamente de los discursos concretos una característica hegemónica: en la novela. que se organizan y se conectan según una gramática específica de la cual es posible reconstituir el sistema paradigmático y las reglas sintagmáticas. agresión-respuesta. Los discursos entimemáticos Tenemos por tanto que proceder en parte según el modo axiomático. Sería posible aquí proceder inductivamente y. en el panfleto. el testimonio pasan a relevar la argumentación propiamente dicha y a sustituirla). el relato será descripto —casi tautológicamente— como una secuencia. de formas transhistóricas de lo inteligible humano. Grivel y otros. la forma narrativa y la forma que denomina discursiva. Estableceremos que todo conjunto semiótico complejo está compuesto por unidades funcionales y reglas de combinación en un número finito —unidades y reglas que a su vez “dan razón” del conjunto en el que resultan pertinentes. un “discursivo” fragmentario se inserta constantemente en la trama narrativa y. de invariantes extrapoladas de una masa de variables interdependientes. que opone dos formas textuales elementales. por lo demás. es decir. siquiera indirectamente. otras a la imposibilidad de tratar este objeto a su vez como una mónada autónoma. el ensayo demostrativo y axiomático. presente en Benveniste. La unidad de base para la semiótica narrativa es un enunciado fáctico compuesto por un sujeto antropomórfico y un predicado isotópico —unidad que no se describe como una mónada. al revés. Curso 2011 una referencia metodológica imprescindible para examinar los intentos de extensión del punto de vista formalista que encontramos. por razones que serán expuestas más adelante. B. Frente al conjunto formado por los discursos narrativos. de narremas o funciones. La unidad de base de este discurso será denominada entimema. La siguiente exposición no hace sino anticipar los capítulos de este libro que adoptan esta dirección. la parábola. lineal o no.

es un anillo de una “cadena de pensamiento” más o menos desplegada en todos sus elementos. de una secuencia entimemática vectorial de la que más tarde hablaremos. Los lugares juegan en el discurso entimemático el papel de las reglas de verosimilitud en el relato. Aunque aparezcan aquí elementos narrativos.. de una pregunta a una respuesta. rechazando considerar la actividad humana como puramente aleatoria. de la continuidad entimemática: alteraciones que no pueden modificar esencialmente la regla general. O bien es una precaución. El discurso se presenta como necesidad de saber y operación compleja de verificación. Humain trop humain. I. La finalidad sobre la que se cierran la mayoría de los relatos es el resultado de una sobredeterminación ideológica que. en efecto. no son directamente funcionales en el conjunto textual. Están subordinados a la producción de un entimema. Lo que equivale a decir que el discurso narrativo está prácticamente subordinado a una tópica y que en último análisis se identifica en ese punto con el discurso entimemático.1 A estos principios generales que determinan la producción del discurso pero excediendo el campo de pertinencia los llamaremos según Aristóteles lugares o topoï. y suponen una coherencia relacional del universo del discurso. Con sentencias se pueden decir cosas muy peligrosas” (Nietzsche. fragmento póstumo). Es.. sus clases y sus relaciones en el discurso mismo —que se presenta así como una totalidad provista de aseidad. • A partir de los dos axiomas establecidos precedentemente. como lo sabía Heráclito. aparentes o profundas. plantea un juicio. cadena cuya organización no es ni aleatoria ni reversible. Uno de ellos propone axiomáticamente sus presupuestos tópicos integrándolos en la trama discursiva de manera que abarque todo el universo de discurso. Este axioma no excluye innumerables modalidades.. tratando de un tema cualquiera. no resulta evidente que este carácter le pertenezca esencialmente. Tal puesta en relación no se realiza excepto que derive de un principio regulador más general que se encuentra. de autosuficiencia necesaria.Teoría de la Crítica.. procede entonces. innumerables alteraciones. Curso 2011 • Llamaremos entimema a todo enunciado que. estas parejas (que comprenden la secuencia narrativa elemental) son evidentemente arbitrarias. Una sentencia es un acto de presunción. 4 . es posible derivar dos tipos elementales de discurso entimemático. le suministra al relato principios de regulación análogos a los topoï de los que hemos tratado. realiza una puesta en relación de ese fenómeno con un conjunto conceptual que lo integra y lo determina. El discurso entimemático está compuesto de enunciados incompletos que ponen en relación lo particular y lo “universal”. susceptible de evocar una secuencia de presupuestos y de tesis inducibles. de un menor saber a un mayor saber. que una Buena Acción pida Retribución. por lo tanto —y este es el segundo axioma—. el discurso despliega en 1 Existen en efecto formas discursivas limitadas a la expresión de un solo entimema. presupuesto en su enunciado. Este es el modelo de conocimiento más “elevado” que nuestra cultura conoce: del tratado de geometría al discurso metafísico clásico. es decir. • El entimema. sino organizada según una estrategia general de orden cognitivo. cualesquiera que sean las modalidades retóricas de su expresión. Que un Daño sufrido convoque la Venganza. exige al lector que reconstituya esta cadena por sus propios medios. máximas y sentencias: “Una sentencia es un eslabón en una cadena de pensamientos. orientado en función de un fin cognitivo. y por su intermedio. un discurso teleológico. por lo tanto. Nota: si bien el discurso narrativo parece igualmente provisto de una teleología.

se inscribe en una corriente de opinión (ya sea de opinión en un sentido trivial o de configuraciones ideológicas determinadas). Solo hablamos de un discurso doxológico. alegato. Imposible separar una proposición de la consideración de sus efectos y de la posibilidad de actuar de acuerdo a ellos. • Persuasivos: en tanto el saber al que pretenden conducir no aparece sino como configuración particular de un conjunto complejo de elementos tópicos cuya prueba intrínseca no es reactivada.Teoría de la Crítica. estable o en expansión: esto no queda especificado. El tópico del discurso doxológico es por lo tanto inmanente. intimación moral. de modo que sus determinaciones últimas escapan necesariamente al enunciador. el enunciado puede desplazarse de la constatación a un “tú debes” o un “es necesario” (orden. Curso 2011 superficie sus estructuras de profundidad y se distribuye en una vasta tautología. lacunario o redundante. la δόξα. es decir. pero no produce sus conceptos. no lo integra sin discriminación. coherente o contradictorio. Un discurso puramente yusivo. Es. • El otro tipo de discurso está compuesto de enunciados entimemáticos que no pretenden plantear temáticamente el conjunto de los topoï que determinan su inteligibilidad. súplica). desplazar el campo o 5 . no puede sino hacer trabajar los entimemas unos contra otros. La verdad probable que determina la organización de los entimemas. es una consecuencia local de las posibilidades de aplicación de los lugares comunes. editorial.. El discurso doxológico apela al pragmatismo. Que forme. en suma. das Wissen. Pero lo deóntico se subordina a la demostración de la cual es la consecuencia última en otro registro. Nota: al afirmar que la finalidad del discurso es de orden cognitivo no negamos que su fin aparente pueda ser de otra naturaleza: de naturaleza deóntica. un conjunto simple o múltiple. de modo que los principios reguladores exceden necesariamente el campo de pertinencia y las conclusiones a las que la demostración conduce. homilía. el discurso del saber. Nota: Es necesario quizá precisar que esta aseidad discursiva es una característica formal que nada nos dice sobre la capacidad de expresar a través de la palabra una realidad exterior a ella. en última instancia. el de la ciencia y la filosofía. polémica. Encontramos aquí las formas doxológicas del discurso persuasivo: ensayo. privado de todo elemento entimemático. El discurso doxológico es productor de sentido.. Dicho de otra manera. obsecración. Falso problema. sátira discursiva. yusiva o performativa. y a la vez está ampliamente oculto en sus mecanismos profundos. que recibe pasivamente la opinión corriente. Tienen en común este doble carácter. de manera que nada puede añadirse que no esté ya implícitamente contenido. es difícil de concebir. y con ciertas reservas específicas. incluso fuera de una perspectiva polémica. la manera en que el discurso da cuenta de los fenómenos que evoca. Estos conjuntos imprecisos están ellos mismos en relación con reglas epistémicas o prácticas más generales. por ejemplo). ser persuasivos y doxológicos. no afirmamos nada sobre la estructura misma de este presupuesto regulador.. Los géneros que acabamos de citar se “definen” de entrada por su función institucional (elocuencia del púlpito y del foro. en el nivel en que nos situamos: la validez de una relación entre un conjunto conceptual y una materia anterior a toda diferenciación es por naturaleza una cuestión metafísica. Doxológico: al afirmar que el discurso entimemático presupone un conjunto tópico más extendido que el campo de pertinencia de lo planteado. el panfleto mismo. Ciertamente. porque es razón suficiente de su inteligibilidad. función que implica la aparición de rasgos específicos.

el panfleto es una forma histórica particular. del cual.Teoría de la Crítica. en términos de metáfora espacial. Estas imágenes ilustran una ambigüedad esencial del discurso polémico: es a la vez una búsqueda de la verdad. En el ensayo cognitivo. figuras dialógicas inventariadas por las 2 Con la variante refutativa “X niega que P”. esta experiencia será interpretada según reglas de praxis sin las cuales quedaría como “letra muerta”. Ya sea que se induzca de lo anecdótico o se deduzca de principios generales. Los discursos agónicos: polémica. El discurso doxológico se mantiene en una posición media —ni expresión directa de lo vivido ni teorización axiomática. demostrar que su argumentación engloba y domina la contraria. El “tono” es el de la constatación. es decir. La adhesión del auditorio a las tesis sometidas a su aprobación se obtiene por la vía indirecta de una integración en un conjunto que permite maniobras de verificación. Una retórica específica aparece aquí por la naturaleza de la función genérica. “caballo de Troya”. pertenece a los modos entimemático y doxológico. el encadenamiento entimemático es perturbado por una palabra antagonista que debe ser reducida al silencio o cercada. de burla. combate. y que es entonces sucesivamente un elemento activo o pasivo del proceso de enunciación. De aquí que el discurso esté modulado por el performativo (“Yo digo a Y que P”. Su status ontológico es del orden de lo probable. La voluntad de demostración no puede estar exenta de elementos de indignación. y en una táctica ideal. sátira El discurso agónico. un juego de fintas que apelan a imágenes militares.. ataque a descubierta. fuego graneado. y no la simple constatación “P”). trabajo de zapa. que supone una presencia fuerte y explícita del enunciador en el enunciado.. es decir. “batir al adversario en su propio terreno”. de obsecración. no escapa de la “tela de araña de los conceptos”. ¿qué es lo probable? Ni lo demostrado ni lo evidente. Este rasgo entraña diversas consecuencias que no podemos todavía detallar aquí. que apunta por consiguiente a una doble estrategia: demostración de la tesis y refutación/descalificación de una tesis contraria. más o menos identificado con el auditorio universal.2 De aquí también una mayor presencia del pathos en la dialéctica. poniendo en evidencia al mismo tiempo sus insuficiencias. de profecía. La presencia virtual del contra-discurso y el puente que se establece entre el adversario y el auditor neutro produce en el texto efectos específicos. o al menos de lo opinable (donde se trata solamente de aumentar la adhesión de los espíritus a un encadenamiento de proposiciones). Curso 2011 alterar la forma. 6 . sino el resultado mismo de la puesta en relación entimemática. y un adversariodestinatario al que se propone alternativamente convencer y refutar. dos terrenos. pero es también un acto. C. La verdad no se percibe como perteneciente a la esencia misma del juicio sino a su posición. de denegación. panfleto. Ante el enunciador. En las formas agónicas. falsa retirada. Recibe sus herramientas sin poseer la clave de su “utilidad”. Supone un contra-discurso antagonista implicado en la trama del discurso actual. Aunque se refiera a la experiencia práctica del lector antes que a juicios categóricos. Este doble propósito estratégico tiene como efecto complicar el encadenamiento demostrativo que debe tomar en consideración una estrategia adversa y ocupar entonces. el alocutario se desdobla —grosso modo es un testigo neutro del debate. ataque por sorpresa. de intensidades afectivas. el enunciador puede fingir que no es más que el médium casi anónimo de un desarrollo demostrativo. en una primera aproximación.

de parábolas con función demostrativa. signada por una risa de exclusión que busca poner en evidencia. Nos serviremos del término sátira para designar un tipo de discurso agónico que en muchos aspecto es lo opuesto a la polémica: distanciamiento y ruptura radical con el mundo antagonista. Un discurso absurdo no podría ser refutado. pero excluye lo trágico. sobre el hormigueo de razonamientos torcidos del sistema antagonista. Comparte con el lector el monopolio del buen sentido. los griegos lo consideraban con justicia una forma menor de la poesía. el satírico no ve más que simulacros sin consecuencia. carnavalesco. estamos ante un género particular —más antiguo sin duda que el discurso persuasivo—. caos y malignidad. Pertenece al modo lírico antes que al entimemático. exagerando los rasgos. comunicación. Ya no se trataría en este caso de polémica sino de lo que llamaremos sátira discursiva. concesión. si la parte demostrativa y dialéctica se reduce al mínimo.Teoría de la Crítica. la risa tiene un efecto de reagrupación. 7 . el de la invectiva. Diversos medios orientados a ironizar el discurso contrario al tiempo que se lo refuta hacen su aparición. Solamente se podría contemplar desde la altura del buen sentido la seudo-lógica descabellada que lo anima y reproducir a distancia su desarrollo carnavalesco. como el ensayo. Todo es distanciamiento. El elemento narrativo. lacunario. ninguna refutación sería posible. Un discurso enteramente irreductible no podrá ser percibido sino como absurdo. Curso 2011 retóricas antiguas: sermocinación. • El discurso polémico supone. si existe. si el discurso contrario apareciera como irreductible al discurso actual. obstinación diabólica y ceguera ante la verdad. Si la polémica se establece es porque el enunciador supone —cualquiera sea la distancia que separa las tesis presentes— que el discurso contrario —incorrecto. impidiendo toda superación de las tesis presentes. concebido como absurdo. prosopopeya. mal deducido— se basa en premisas comunes a partir de las cuales puede ser refutado. visión “desde fuera”. El satírico tiene “gente detrás de sí”. la pasión. Va de suyo que la invectiva puede siempre relevar el argumento: una cuestión de “temperamento” y de tolerancia social a la agresión directa. un terreno común entre los interlocutores. con una coloración ética. La demostración. Escinde deliberadamente el discurso contrario de aquello que podría ligarlo a una lógica universal y se limita a echar una mirada “entomológica”. Nota: Si la polémica se reduce esencialmente al pathos agresivo. apiadada o indignada. Lo satírico se instala en un punto extremo de divergencia ideológica. sujeción. En efecto. El género satírico desarrolla una retórica del desprecio. pero extraño a las estructuras que él mismo proyecta sobre lo real. Allí donde el adversario ve problemas y conflictos. es decir. presente en el panfleto y la polémica bajo la forma de anécdotas. La estrategia de lo probable tampoco resulta muy admisible porque el error es privación radical de ininteligibilidad o. Es por esto que la sátira puede asumir alternativa o simultáneamente dos formas: la forma descriptiva y parcialmente argumentada del cuadro grotesco (seres e ideas) o la forma narrativa del relato satírico. ya que el espíritu humano pareciera incapaz de concebir una lógica aplicable al mundo empírico. de apólogos. tiende a tomar un lugar preponderante. un medio tópico subyacente. mientras que el adversario es mantenido a distancia. se limita a medir el abismo que separa el error contrario de lo demostrable. La risa satírica lleva consigo el desprecio.

escribe Bernanos.3 De esta manera el discurso satírico se opone al de la polémica. construimos un modelo. O —lo que viene a ser lo mismo— proponemos a priori una división ternaria del discurso agónico. Presentaremos el panfleto como una forma particular del discurso agónico. 112. Tabla de inclusiones genéricas discurso narrativo discurso del saber ensayo-diagnóstico ensayo-meditación polémica panfleto discurso entimemático discurso doxológico discurso agónico sátira = La palabra panfletaria y sus dos variantes contiguas D. El corpus que describimos en el anexo I hace aparecer al lado de textos débilmente marcados. Liberté. El Panfleto Hasta ahora nos hemos ocupado de la polémica y de la sátira como universales de los discursos entimemáticos. del que trataremos ahora y tal como lo concebimos. La fórmula puede invertirse: si el satírico hace reír. Creemos que la distinción entre estas dos formas de discursos agónicos se impone. pertinente a una cierta sociedad y portadora de síntomas ideológicos constantes. En base al conjunto de este corpus. una vez más. 8 . Pasamos entonces de una concepción del género como entidad especulativa a la descripción de un género en su emergencia histórica. prueba que el adversario se ha separado de lo humano. un cierto número de rasgos tendenciales que se organizan en un conjunto inteligible. El panfleto. portador de una significación ideológica y de una función de representación-denegación frente a las instituciones y los aparatos. Curso 2011 “Todo lo que es inhumano dispone a la risa”. de Léon Bloy a Jean-Paul Sartre. forma distinta a la polémica en general y a la sátira. por más hostil que se muestre. división en la que el tipo panfleto se halla provisto de características distintivas — para 3 Bernanos. debe poder identificarse con la palabra contraria. por otra parte. nos resultará útil para clasificar ciertos textos y para juzgar la forma que toman ciertos enfrentamientos ideológicos. de Henri Rochefort a Maurice Clavel. es un forma históricamente circunscripta. como una construcción operativa del investigador y no como un ens rationis escolástico. jugar con sus postulados para alcanzar un efecto de represalia. modelo suficientemente estable y funcionalmente coherente para otorgarle el status teórico de género —entendido este término.Teoría de la Crítica. independientemente de las intenciones inmediatas del texto y de sus condiciones de génesis y destinación. aunque los dos conllevan en diferentes grados una función persuasiva y una función agresiva. tipos deducidos abstractamente de hipótesis previas. extrapolado de las variables divergentes de cada texto. El polemista.

que debería evidentemente impregnar el campo en el que espera actuar —y sin embargo se encuentra solo para defenderla y desplazado al margen por un inexplicable escándalo.Teoría de la Crítica. El satírico ve victorioso el error. lo falso que ha ocupado el lugar de lo verdadero. el panfletario es portador de una verdad a sus ojos innegable. ¿pero a quién? La impostura le escamotea todo terreno común y el error parece haber engañado a todos los que podrían haberlo escuchado. el enunciador y el adversario u oponente. pero no afectan la evidencia de verdad que comparte con un público cómplice. Necesita persuadir a un auditorio a priori hostil y persuadirlo mediante una larga cadena de razones de una evidencia que para él es inmediata. Curso 2011 reencontrar luego en el corpus de textos cierto número de ellos que ofrecen de manera dominante tales características y un cierto número de escritos que no están ligados sino tendencialmente al tipo postulado. Es necesario todavía recordar aquí que una caracterización tipológica no busca iluminar una esencia cualquiera existente en el mundo “real”. la verdad estaría enteramente de parte del enunciador. autenticada por un conjunto de prácticas y articulada sobre los principios mismos de los que él extrae su verdad y de los que el adversario extrae una “verdad” totalmente contraria. Dicho de otro modo. a él y a su verdad. cristianos o no. lo cual justifica su empresa de autentificación. de mundo al revés. El polemista tiene la tarea de arrancar la verdad al error representado por la parte contraria. Dicho de otro modo. El panfletario pretende enfrentar la impostura. el panfleto es el lugar de una palabra imposible. hemos supuesto. El panfletario defiende los mismos valores que invoca el mundo de la impostura. pero el error no es más que un accidente reconocible y eliminable. En la polémica. pero a distancia. Es Juana de Arco en medio de sus jueces. mientras que la verdad triunfa por sus propias fuerzas. 9 . La relación de éste con la lógica universal es una relación de inversión. es decir. sino constituir una herramienta operatoria para ulteriores análisis. La verdad que va a defender aparece como paradoja y la estrategia que debe emplear para defenderla es ella misma paradojal y frustrante. Es. El discurso ofrece dos isotopías contrarias subsumidas por un tópico común cuyos recursos son explotados para hacer triunfar la tesis defendida. En la sátira. en un mundo del que se aparta. del mundo empírico. de mundus inversus. Para el polemista hay dos sistemas de verificación. no puede concebir una verdad contradicha por el curso del mundo. los defensores de la mentira pueden perjudicarlo materialmente. y no hay más que denunciar un antisistema desatinado. El modo agónico en general supone un drama con tres personajes: la verdad (considerada como correspondencia con la estructura auténtica del mundo empírico). la verdad es una. el drama se despliega del modo más simple en un campo cerrado donde se enfrentan el héroe y el impostor. excluyéndolo. paradojal. El satírico no puede sino reproducir en un espejo deformante el absurdo del adversario. una verdad expulsada del campo empírico y que no cuenta sino con su voz para imponerse. Todo polemista está obligado a admitir la copresencia del error y de la verdad. pero presupone una base tópica común. compartida por nadie. No ha recibido mandato de nadie para hablar y se opone a una palabra institucional. Debe convencer. propiamente hablando. se referirán obstinadamente a este arquetipo). El panfletario no está en ninguna parte. Para el satírico. La posición del panfletario es mucho más difícil. condenada en nombre de sus propios valores (y los panfletarios.

La búsqueda abstracta de autenticidad que emprende lo separa a su vez del mundo empírico. y el panfletario. de un modo discursivo entimemático. A ejemplo del héroe novelesco. (Es además en la medida en que se encuentra descentrado. El panfleto aparece como un discursosíntoma de una erosión ideológica. Además presenta una serie de rasgos específicos que corresponden a la imagen que el panfletario tiene del campo ideológico y de la posición paradojal que allí ocupa. “progresista” o “reaccionario”. las dos palabras que se enfrentan están en el mismo plano: el polemista se jacta de que su palabra venza gracias a este suplemento metafísico.Teoría de la Crítica. El satírico está completamente instalado en la verdad. que al panfletario. Se corresponde en el campo social con bruscas rupturas entre un conjunto de valores y las prácticas concretas. doxológico y agónico. Prometeo desdichado. persuasivo. en un mundo acosado por el desamparo y el resentimiento. Forma parte. como lo hemos dicho. mártir de la ideología. Aquí —vale la paradoja— el error de una palabra encrática triunfa y es la “verdad” la que está privada de status. Curso 2011 sin mandato. no le falta generalmente cierta perspicacia). tal como el joven Lukács ha interpretado las constantes (Teoría de la novela). animado por un imperativo de su fuero interno. Su 4 Bloy. sin estrategia feliz para sustituir la evidencia de la verdad a la impostura establecida. El panfleto. Todo nos falta indeciblemente. sin cubrir su posición con un discurso justificativo. 30. incluso. (Todo lo que decimos deriva de la imagen invariable que el discurso da de su posición ideológica y no de una interpretación de la posición real del autor del discurso). Belluaires. pero se autoriza a sí mismo por una convicción de “fuero interno”. Retomemos en detalle la caracterización tipológica del panfleto. En la polémica. aparece como el analogon discursivo de la novela. Los tres tipos de discursos agónicos están por lo tanto caracterizados por tres modos de coexistencia de palabras enfrentadas. Parece interesante señalar aquí la proximidad que se impone al espíritu entre el panfletario. y el héroe de novela. no consigue reintegrarlo a la inmanencia de la vida práctica: “das Nicht-eingehenvollen der Sinnesimmanenz in das empirische Leben” (Lukács). Bloy). y es su adversario quien carece de status. el panfletario experimenta el sentimiento de que los valores auténticos se han retirado del mundo. 10 . sin status. Morimos de nostalgia del Ser (L. su verdad intrínseca.4 Una ruptura se ha instaurado entre el mundo empírico y el mundo de los Valores. P exotopía del panfletario esfera de la vida empírica y de la impostura esfera de los Valores auténticos • El enunciador está presente en su enunciado como desprovisto de status o de mandato.

de libertad. Curso 2011 discurso se apoya sobre principios asumidos por el adversario. Una argumentación correcta puede hacer que una tesis pase del estado “dudoso” al estado “probable”. no puede conformarse con la argumentación porque ella no es más que una propedéutica de la certeza. En primer lugar. y la evidencia es el orden del todo o nada.5 5 Vendeurs. y por lo tanto es legible. sino que ella “estalla” y su estallido permite que pueda arreglárselas sin pruebas. • La posición marginal del panfletario entraña un sentimiento de expoliación lexical cuyos síntomas serán descriptos con tiempo en esta obra: el panfletario es alguien a quien se le ha robado su lenguaje. • El panfleto no se siente cómodo en las estrategias ordinarias del discurso entimemático. sabe que le resulta necesario argumentar. pero traicionados por él. en la polémica tal como la hemos definido. exclama Marc Beigbeder. La polémica debe no sólo aumentar la adhesión del auditorio sino también hacerlo salir de su apatía. es maximalista. El panfletario recurrirá frecuentemente a la imagen de la “botella al mar”. poco a poco. —reconquistar un lenguaje tomado como rehén por el mundo del escándalo. El panfleto. de democracia. incitarlo a actuar. ¿no tienen la boca llena de palabras como esas? Por cierto. que el panfleto debe tratar de suscitar. de una divergencia acentuada entre el ser y el deber ser. Es un rasgo general de los discursos doxológicos que no puedan contentarse con demostraciones de una pura racionalidad. Se entrega al azar para que su escrito alcance un público favorable. los defensores de la impostura. Sin embargo. • También el alocutario implicado por el discurso se vuelve problemático. la opinión aceptada. de socialismo. él deberá oponer el socialismo de ellos al socialismo auténtico. Esta marginalidad produce un discurso subversivo pero no transgresivo. pero no puede por ella misma llevar a ese tipo de conversión. Por cierto.Teoría de la Crítica. • Discurso doxológico. y esto por múltiples razones esenciales a su posición ideológica. teórica y práctica. De ahí que recurra a una dialéctica extremadamente tensa en la que abundan las figuras de la inversión. junto a las pruebas racionales el escritor puede hacer figurar lo que la antigua retórica llamaba las “marcas de las Pasiones”. es fin. Habla de cristianismo. se vuelve un escándalo ilimitado: “Ustedes discuten la jugada. etc. Hablaremos aquí de una exotopía de la palabra panfletaria. • De esto resulta que el encadenamiento entimemático es un elemento necesario pero no suficiente para la eficacia discursiva. 12. en lugar de reconsiderar todo el juego”. a la vez racional y afectiva. no es portador de una convicción moderada sino de una evidencia. debe extraer del mismo tópico que la parte contraria sus refutaciones y réplicas. jugadores sumisos. tanto más cuanto más se eleven las resistencias a las que se enfrenta y.. que pretende sacudir la ataraxia de un sistema establecido. por otra parte. El panfleto responde a la eterna cuestión “para quién se escribe”. Pero aquellos a quienes ataca. el panfleto se desarrolla sin embargo contra la δoξα. Se comienza a escribir justamente cuando ya no se sabe para quién. La palabra panfletaria no tiene otra legitimidad que la que extrae de una verdad ausente.. Para el polemista es posible circunscribir bastante claramente el objeto del debate y apartar como indiferente a su propósito toda una zona de la ideología.. no se transmite a través de una estrategia progresiva. Esta exigencia es aun mucho más fuerte para el panfletario. 11 . • El panfleto. Y aun así. la distancia con el discurso dominante está codificada.

mucho más que el de la polémica mesurada. La demostración integra entonces elementos no entimemáticos que intervienen en la carga de la prueba con la fuerza de un vivido irreductible a la abstracción. citado por Curtius). corrompidos por su uso práctico. Este discurso afectivo se presenta sin distanciamiento. — Panfletario. Entiende que el pathos resulta allí tan funcional como el silogismo. el mundo entero marcha patas arriba. que anuncia la “muerte” de algo.8 siempre a mitad de camino entre el ensayo y la invectiva. Q. La reacción “visceral” y la condena argumentada forman un todo. la deducción a partir de lo general por la inducción a partir de lo particular. El panfletario. Traducción: SP 6 7 “Interview”. que estamos tratando con un género híbrido y discontinuo. 12 . En la imposibilidad en que se encuentra de recurrir a principios abstractos. en Crépuscule (Gall. Curtius. • El panfleto es en fin un género patético. Hay personas que aceptan y personas que no aceptan. son palabras. de buen grado profético: el panfletario es una Casandra. polemista. la ciencia está en decadencia. “discurso contra el método”. 4). la serenidad. se muestra muy parcial. El tema del mundo al revés es un topos cultural propio de todas las épocas: La juventud ya no quiere aprender nada. El polemista puede fingir la imparcialidad. muy involucrado. — La condición del hombre (Bernanos)6 • Hay todavía otra razón para que el panfleto se sitúe en el límite del discurso entimemático. que son menos figuras (un ornamento) que síntomas discursivos. 8 Poulet.Teoría de la Crítica. Curso 2011 Esta táctica maximalista entraña una globalización de los problemas que desemboca en una “visión crepuscular” o “catastrófica” del mundo de la que estudiaremos las formas mayores (III. en el que los estados de trance refuerzan tesis dadas por racionales. Temible continuum a menudo.).. dice Robert Poulet. 5). 84. — Qué no aceptan qué? R. europ. Digamos.7 Este sentimiento de escándalo explica la frecuencia de figuras como el oxímoron o el paradojismo. los ciegos conducen a los otros ciegos (Satírico antiguo. 18. 117 (Bibl. para concluir. El espectáculo del mundus inversus engendra un contemptus mundi que se expresa en un lenguaje sombrío y apasionado. Litt. vox clamans in deserto. opuestamente. Contre la Plèbe. frecuentemente sustituirá la argumentación por el testimonio vivido.

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