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ESCALA DE AGRESIÓN ENTRE PARES PARA ADOLESCENTES Y

PRINCIPALES RESULTADOS

BULLYING SCALE FOR ADOLESCENTS AND MAIN RESULTS

NELDA CAJIGAS DE SEGREDO, EVELINA KAHAN, MARIO LUZARDO,

SILVIA NAJSON Y GABRIELA ZAMALVIDE

Facultad de Psicología, Universidad del Uruguay

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Resumen

La Escala de Agresión entre Pares (Bullying) se tradujo, adaptó, factorizó y validó en

una muestra de 607 estudiantes secundarios de Montevideo, Uruguay. Se introducirá

conceptualmente el fenómeno de Agresión entre Pares junto con el contexto en el cual se

elaboró esta escala y se describirán su estructura y validación.

La escala está compuesta por cuatro sub-escalas. Las dos primeras están asociadas a

factores de riesgo: la Sub-Escala Influencias Externas (Conductas Transgresoras de Amigos

y Actitud de Adultos sobre Violencia) y la Sub-Escala Actitud Personal hacia la Violencia

(Actitud Facilitadora y Falta de Manejo de la Agresión). La Sub-Escala Conductas

Prosociales amplía la comprensión del fenómeno aportando conductas positivas. En la cuarta

sub-escala, Conductas Agresivas, surgieron tres dimensiones: Pelea, Intimidación y Burla.

Las propiedades psicométricas son satisfactorias.

En último término se presentan los resultados por género y edad que arrojan

diferencias significativas consistentes con la literatura sobre esta temática.

Abstract

The Peer Aggression (Bullying) Scale was translated, adapted, factor-analyzed, and

validated on a sample of 607 adolescents from a middle school in Montevideo, Uruguay.

After reviewing the phenomenon of peer aggression and the context in which this

instrument was developed, the scale’s structure, which is comprised of four subscales, and its

validation are described. Two subscales are associated with risk factors: the Outside

Influence subscale (with two components, Norm-breaking Friends and Adult Attitudes

toward Violence) and the Personal Attitude Toward Violence subscale (with two

components, Facilitating Attitudes and Lack of Aggression-management Ability). The

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Prosocial Behavior subscale broadens the evaluation of peer aggression by sampling positive

behavior. The Aggressive Behaviors subscale has three components: Fighting, Bullying, and

Teasing. The psychometric properties of the four subscales are satisfactory.

The main results are further analyzed by gender and age, on which significant

differences emerged that are consistent with the literature on peer aggression.

PALABRAS CLAVE: Adolescencia, Enseñanza Media, Agresión entre pares, Bullying,

Escala, Validación

KEY WORDS: Adolescence, Middle School, Peer aggression, Bullying, Scale, Validation

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Introducción

Este trabajo resulta de una amplia investigación relativa a algunos mecanismos

psicológicos de la violencia en adolescentes - los sentimientos de ira, depresión y las

conductas agresivas - en una institución educativa secundaria de Montevideo, capital de

Uruguay (Cajigas y cols., 2001, 2002, 2004a).

El objetivo de lo que aquí se expone ha sido investigar el fenómeno de Agresión entre

Pares (Bullying) y validar una escala en población uruguaya para evaluar dicho fenómeno,

debido a la escasez en la región de instrumentos con estas características. La investigación de

la agresión entre pares se ha realizado con propósitos psicológicos y educativos, y la

evaluación con fines diagnósticos, de prevención y de mejora de las relaciones entre los

actores de la institución educativa.

En primer lugar se examinarán algunos conceptos asociados al fenómeno de Agresión

entre Pares (Bullying) y se reseñará acerca del contexto de los estudios relativos a dicho

fenómeno en América Latina y la región. Se describirán la escala desarrollada en la

población uruguaya, su análisis factorial y propiedades psicométricas, así como los

principales resultados de la aplicación de dicho instrumento según género y edad.

Conceptualización

La Agresión entre Pares (Bullying) consiste en el fenómeno de violencia que ocurre

en el ámbito escolar y tiene como actores y víctimas a los propios alumnos.

Los primeros

estudios sobre el tema

se iniciaron sistemáticamente en la década del 70 por D. Olweus,

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Universidad de Bergen, Noruega. Luego ha sido ampliamente estudiado dentro de la Unión

Europea y en Estados Unidos.

En reciente revisión de la literatura internacional relativa al fenómeno del Bullying

(Espelage & Swearer, 2003) se afirma que, si bien coexisten diferentes concepciones, hay

acuerdo en considerar el fenómeno como una subcategoría de la agresión (Olweus, 1993;

estudios de Dodge citado en Espelage, 2000 y de Smith y Thompson, citado en Espelage &

Swearer, 2003). También existe consenso en reconocer que: "Una persona es agredida por

sus pares cuando está expuesta repetidamente, durante un tiempo, a acciones negativas por

parte de uno o más estudiantes" (Olweus, 1993). "Se está agrediendo o maltratando a un

estudiante cuando otro le dice cosas repugnantes y desagradables. También cuando se golpea

a un estudiante, se le da patadas, se le amenaza, se le encierra con llave en un cuarto, se le

envían cartas desagradables y cuando nadie le habla" ( estudio de Smith y Sharp, citado en

Espelage& Swearer, 2003). La violencia física es pues, parte del concepto, que comprende,

además, dimensiones de agresión más leve, indirecta y/o relacional.

Este tipo de violencia (Bullying) suele ser mal conocida por el personal escolar y

cuenta con cierto grado de permisividad e indiferencia, desconociendo las consecuencias

negativas que estas conductas pueden llegar a tener en quienes las realizan y padecen. Quizás

se deba a una cierta “naturalización”del fenómeno al concebirlo como habitual entre los

jóvenes (Viscardi, 2003). Se puede considerar el fenómeno del bullying como una forma

grave y específica de conductas agresivas hacia individuos determinados (Cerezo, 2001). En

las instituciones donde este fenómeno está arraigado constituye una causa mayor de

deserción. La agresión entre pares puede consolidarse en las instituciones y, por lo tanto,

debe prevenirse.

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El contexto latinoamericano

En América Latina la agresión entre pares es encarada como una manifestación más

de la violencia en las instituciones educativas que ha sido estudiada y sobre la cual se ha

intervenido principalmente desde los años noventa. Se ha apuntado a la violencia en su

forma macro, abarcando las diferentes expresiones de la misma, y ha sido en parte fruto de la

preocupación por el aumento del nivel de pobreza en las poblaciones latinoamericanas y la

consecuente fragmentación social. La institución educativa debería recobrar su “capacidad

para continuar siendo un espacio de inclusión” (Filmus, 2003).

La disciplina desde la cual se ha estudiado la violencia escolar con más frecuencia es

la sociología de la educación y la mirada dominante ha sido el paradigma crítico. La

institución educativa refleja la violencia social y, sobre todo, las desigualdades económicas,

socio-culturales, raciales y de género. Actualmente se postula que se ha agravado lo que

siempre existió en la institución escolar (castigos, imposición de significados, la “violencia

simbólica” acuñada por Bourdieu).

Filmus (2003) sintetiza, con respecto a las investigaciones en la Argentina, lo que

puede ser una característica regional: El desarrollo de la investigación en el campo de la

violencia en la escuela, muestra el predominio de trabajos de índole teórica, destinados a

recopilar, debatir y posicionarse frente a las perspectivas existentes. Las investigaciones que

pasan del nivel macro al institucional, grupal o inter individual se vuelven más precisas y

empíricas, existiendo ciertas resistencias a los estudios de evaluación de la agresión por

considerarlos un riesgo de etiquetación de los estudiantes (Filmus, 2003). En general, en

América Latina se usan esencialmente encuestas, con predominio de lo antropológico y

sociológico, y con limitado énfasis en los procesos psicológicos.

Se investiga,

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principalmente la percepción de la violencia por parte de los distintos actores involucrados en

las instituciones educativas.

En reciente revisión de la percepción de la violencia de alumnos, docentes y

administradores del sistema educativo uruguayo, Viscardi (2003) examina los datos

resultantes de censos y otros estudios. En 1995 la Administración Nacional de Educación

Pública (ANEP) informaba que el 91% de los alumnos de los primeros años del Secundario

mencionaba la presencia de peleas entre compañeros, 71% decían haber sido objeto de

agresiones verbales y 61% haberlas propinado, mientras que 28% admitían haberse

involucrado en peleas físicas. En otra encuesta posterior, hecha pública en 2002, ANEP

comunicó que los alumnos sugirieron, como una de las necesidades más reiteradas, que se

aborde el problema de la violencia y se brinden estrategias para el tratamiento y resolución de

conflictos. La agresión entre pares es experimentada por los estudiantes, identificada por los

docentes y administradores, y todos los actores esperan una solución al problema.

Instrumentos de evaluación a responder por los propios actores de la educación,

diferentes del cuestionario de encuesta, son infrecuentes, constituyendo la Escala de Agresión

entre Pares (Cajigas y cols., 2003a y 2004b) una contribución al estudio del fenómeno desde

el punto de vista psicológico, con base en el modelo ecológico de Bronfrenbrenner (1987)

como uno de sus referentes conceptuales, y profundizando en el microsistema, primer nivel

del modelo (individuo, familia, escuela y vecindario). Este modelo implica contemplar el

fenómeno en toda su magnitud, tanto del punto de vista de los sistemas como del contexto

latinoamericano actual.

Consideraciones sobre la denominación del fenómeno

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Los primeros estudios sobre la violencia entre pares se dieron en Europa en los años

setenta y se referían al mobbing, limitando el fenómeno a las agresiones grupales, sin atender

las situaciones individuales. Posteriormente, al visualizarse la importancia de la agresión

individual se comenzó a utilizar el término bullying que, incluyendo tanto lo grupal como lo

individual, resultó ser más abarcativo. En el Informe del Defensor del Pueblo (2000) sobre

el maltrato entre iguales en la educación se hace un estudio histórico del concepto y su

nominación en español. Se acepta que el bullying es la denominación internacional

consensuada, aunque se le añade otro componente que es la exclusión social. El informe

citado utiliza intimidación como una dimensión restrictiva del bullying que no incluye la

exclusión social. Por ello esa referencia denomina maltrato entre iguales al fenómeno del

bullying. En forma similar, la escala que aquí se describe utiliza intimidación para referirse a

una dimensión del bullying y al fenómeno general y a la escala se le ha llamado agresión

entre pares. En los países latinoamericanos no existe aún una denominación consensuada y

se observan distintos términos según el país, tales como Chile, en el cual se habla de

“matonaje” o, Argentina, en donde se menciona el “patoterismo”.

Los instrumentos de evaluación del Bullying

En el ámbito internacional, existe preocupación no sólo en cuanto a la

conceptualización del bullying sino además con respecto a las formas de evaluación del

mismo, así como al diseño de programas de intervención.

Existen distintas modalidades de evaluación del bullying tomando en consideración

las perspectivas de los distintos involucrados, padres, profesores, alumnos, etc. (Espelage &

Swearer, 2003). También son frecuentes los métodos de nominación de pares y de maestros

inspiradas en las técnicas sociométricas (Cerezo, 200l), las observaciones comportamentales

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y cuestionarios auto-administrados, siendo estos últimos los más frecuentes en investigación

(Espelage & Swearer, 2003). Si bien en el presente estudio se realizaron observaciones

conductuales así como cuestionarios a completar por los docentes, se ha utilizado

principalmente el instrumento auto-administrado que ha dado lugar a la Escala de Agresión

entre Pares.

Cabe señalar que en los últimos años se han elaborado distintas escalas para la

evaluación del bullying en las instituciones educativas (entre otras, las escalas de Olweus y

Bosworth y cols, citados en Espelage y Swearer, 2003) cuyo examen escapa a los objetivos

del presente trabajo. En general, se han producido en países con amplios recursos

económicos y una vasta trayectoria en investigación, lo cual difiere de la situación

latinoamericana y, en concreto, del contexto en que se ha desarrollado esta investigación.

La escala que aquí se describe está basada en el segundo instrumento mencionado, el

cuestionario auto-administrado de Bullying, Fighting and Victimization de varios autores en

colaboración (Espelage, 2000; estudios de Crick, citado en Espelage, 2000 y de Bosworth y

cols, citado en Espelage y Swearer, 2003) e inspirado, principalmente, en un importante

proyecto de evaluación de prevención de la violencia realizado junto con Bosworth, Simon y

Crick, citado en Espelage, 2000.

En dicho instrumento el bullying se considera como una conducta agresiva leve que

no incluye la violencia física, por lo cual la agresión física merece un nombre específico:

Fighting (pelea). Posteriormente Espelage, de acuerdo con la literatura internacional

(Espelage & Swearer, 2003) conceptualiza el bullying incluyendo el comportamiento

agresivo físico, además del indirecto y verbal. En la adaptación de la presente escala y el

análisis de los datos realizado, los ítems de pelea del instrumento de Bosworth, Espelage y

Simon fueron integrados desde el comienzo en el concepto de Agresión entre Pares que se

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estudiaba. La presente Escala se titula entonces Agresión entre Pares, diferenciándose en la

misma, gracias al análisis factorial, las dimensiones de Pelea, Burla e Intimidación.

Método

Participantes

La muestra, compuesta por 607 estudiantes, se seleccionó porque se tenía acceso al

establecimiento de enseñanza pública donde una de las investigadoras trabajaba. Por otra

parte, se contó con la cooperación de las autoridades quienes permitieron, no sólo el

recogimiento de los datos, sino que acogieron con beneplácito una intervención psico-

educativa posterior por parte de este equipo, con el fin de mejorar los problemas

identificados. Se obtuvo así un censo de la población del centro educativo. Además, las

características socio-demográficas de la población eran similares a la de una vasta mayoría de

la población de la ciudad, no exhibiendo ni privilegios, ni pobreza extrema. La mayoría de

los estudiantes se ubicaban en un estrato socio-económico medio-bajo, con necesidades

básicas satisfechas (Cajigas y cols., 2003b).

Cincuenta y cuatro por ciento de los estudiantes pertenecían al sexo femenino frente al

46% del sexo masculino. El rango de edades para la muestra total iba de 11 años a 17 años,

observándose un mayor agrupamiento entre los 12 a los 15 años. Moda, mediana y media

coincidieron en 14 años.

Los participantes integraban un vecindario periférico de Montevideo y fueron

encuestados en el año 2001.

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Procedimiento

La autorización de la investigación se solicitó formalmente a las autoridades centrales

del sistema de enseñanza público así como a la dirección de la institución. Antes del día

arreglado para la administración de los cuestionarios, se visitaron las clases, se explicaron

los objetivos de gran parte de la investigación, se mandó a los padres de los estudiantes aviso

de la actividad a desarrollar y se les solicitó un consentimiento escrito para que sus hijos

participaran. Se anunció a los estudiantes que se pediría que completasen unos cuestionarios

auto-administrados. Dichos instrumentos - evaluaciones de la Ira, la Depresión, la Agresión

entre Pares - y una encuesta elaborada ad hoc para obtener datos acerca del perfil socio-

académico, familiar, relacional y de vida de los estudiantes, se administraron a los

estudiantes durante sus clases habituales, cedidas por los docentes titulares, y en una sola vez

(con excepción de los grupos donde se aplicó el retest a la semana siguiente para controlar

fiabilidad). Se obtuvo una excelente tasa de respuesta y las respuestas resultaron fiables.

Sólo unos pocos estudiantes – menos de quince entre los 607alumnos totales – se negaron a

responder o contestaron de manera que hubo que invalidar las respuestas. Muchos

estudiantes declararon que les había gustado contestar los cuestionarios porque les había

permitido pensar en algunos de los problemas que se exploraban.

Los jóvenes participaron voluntaria y satisfactoriamente, luego de ser informados

sobre la investigación y la importancia de su cooperación en la misma. Se aclaró a los

jóvenes que el material sería manejado exclusivamente por este equipo de investigación,

exterior al Liceo, y se mantendría estricta confidencialidad relativa a las respuestas

individuales. Los jóvenes se identificaron por la fecha de nacimiento, lo cual posibilitó

proponer a los estudiantes de riesgo (con altas puntuaciones en las escalas o con sucesos

vitales estresantes) grupos de apoyo con profesionales externos y/o se los refirió al equipo

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multidisciplinar (psicólogo y asistente social) del liceo con el fin de orientarlos. En el plano

institucional, posteriormente al primer análisis, tuvo lugar una instancia de devolución donde

se expusieron los resultados obtenidos, y en la cual se intercambiaron opiniones con la

dirección y el equipo de docentes.

Instrumento

La Escala de Agresión entre Pares comprende 35 items y su objetivo es evaluar el

comportamiento agresivo entre jóvenes (bullying).

El cuestionario auto-administrado de Bullying, Fighting and Victimization de

Bosworth, Espelage y Simon (citado en Espelage, 2000) fue traducido y adaptado para la

muestra uruguaya. Se le agregó un componente orientado a explorar las conductas de ayuda

y se prescindió de los ítems de victimización y de nominación de pares por exceder los

límites de la investigación marco.

Junto a la escala que aquí se describe, esta investigación utilizó también (a) el

Inventario de Depresión para Niños (The Children’s Depression Inventory, CDI, de Kovacs,

1992, traducido y validado para la población española por Del Barrio (1997a) y Del Barrio y

cols. (1997b y 1999b); y (b) el Inventario de Ira Estado-Rasgo para Niños STAXI-N de

Spielberger (1995) adaptado a la población española por Del Barrio y cols. (1998 y 1999a) y

Moscoso y Spielberger (1999). Como todo ello resultaba en un conjunto considerable de

conductas negativas cuyo estilo frontal, infrecuente en esta cultura, podría generar

resistencias en los jóvenes para una cooperación apropiada, se creó una sub-escala de

Conductas Prosociales. Se formularon ad-hoc ítems para explorar las conductas empáticas y

solidarias como factor de protección frente a la agresión. Por otra parte, se buscó también

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mejorar la fiabilidad del instrumento disimulando el objetivo evidente de la escala y evitando

una posible automatización de las respuestas.

El cuestionario auto-administrado se divide en cuatro partes con instrucciones y

formas de puntuar específicas. Los ítems figuran en las Tablas 1 a 4.

En la primera parte que corresponde a la Sub-Escala Actitud hacia la Violencia, las

instrucciones son: “¿Qué piensas acerca de las siguientes frases? Elige la respuesta que

refleje mejor tu opinión

”,

ofreciendo cinco opciones de respuesta: desde Totalmente en

desacuerdo a Totalmente de acuerdo (puntuadas de uno a cinco).

En la segunda parte que concierne a las Sub-Escalas Conductas Prosociales y

Conductas Agresivas, se pregunta: “Elige cuántas veces hiciste la actividad mencionada o

cuántas veces estas cosas te ocurrieron a ti en los últimos 30 días”, teniendo como

alternativas cinco respuestas: Nunca, 1 o 2 veces, 3 o 4 veces, 5 o 6 veces y siete veces o más

(puntuadas de uno a cinco).

En la tercera y cuarta parte del cuestionario que se refieren a la Sub-Escala de

Influencias Externas, se pregunta respectivamente: “Pensando en los adultos con los que más

te relacionas, ¿cuántos de ellos te dicen lo siguiente?” y “En los últimos treinta días, ¿cuántos

de los amigos con los que te juntas habitualmente se comportaron de la siguiente manera?” A

cada ítem se responde en base a cuatro opciones, desde Ninguno a Todos (puntuadas de uno a

cuatro).

Estructura Factorial de la Escala de Agresión entre Pares

El cuestionario de Espelage y colaboradores en que nos basamos comprende varios

aspectos relacionados con la agresión entre pares, que se consideraron relevantes para

estudiar el fenómeno y se integraron en la escala, como las influencias del entorno (de los

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adultos y los amigos que frecuentan los jóvenes), las actitudes personales de los propios

estudiantes con respecto a la violencia y sus habilidades para manejar los impulsos agresivos,

como también el foco del estudio, las diferentes expresiones de la agresión entre pares. Se

explicó anteriormente la inclusión de las conductas de ayuda. Estos varios aspectos

relacionados con la agresión entre pares se consideraron en forma separada, pues miden

rasgos latentes distintos del fenómeno central, es decir, las dimensiones de la agresión.

Resultaron así cuatro sub-escalas que fueron sometidas al análisis factorial de componentes

principales con rotación Varimax y normalización Kaiser. Del cuestionario inicial compuesto

por 41 ítems se seleccionaron 35, eliminando aquellos con saturaciones débiles y/o cruzadas,

así como los que no resultaron consistentes conceptualmente con los ítems de un mismo

factor.

Sub-Escala Influencias Externas.- Con estos ítems se investiga cómo influyen en las

conductas de agresión de los jóvenes, los comportamientos de los pares y las actitudes de los

adultos con los cuales ellos comparten la mayor parte del tiempo. Se extraen 2 factores. (Ver

Tabla 1, Cargas factoriales de la Sub-Escala Influencias Externas)

Factor 1 (7 ítems) indaga cuán a menudo los amigos de los estudiantes intimidan o actúan en

trasgresión con las normas.

Factor 2 (4 ítems) pregunta qué mensajes, respecto a la resolución de conflictos, transmiten a

los estudiantes los adultos de su entorno.

Sub-Escala Actitud hacia la Violencia. - Se evalúa aquí la actitud personal de los

estudiantes con respecto a las conductas agresivas, al acto físico de pelear y a modos

alternativos de resolver conflictos. Se encuentran 2 factores. (Ver Tabla 2, Cargas

factoriales de la Sub-Escala Actitud hacia la Violencia)

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Factor 1 (4 ítems) averigua la opinión de los jóvenes con respecto a la reacción ante

conflictos.

Factor 2 (2 ítems) investiga el grado de habilidad de los estudiantes para buscar formas

alternativas de resolución de conflictos.

Sub-Escala Conductas Prosociales. -

Se evalúan las conductas de solidaridad con los

compañeros. Del análisis factorial surgió que los ítems de Conductas Prosociales (5 ítems) se

separaban grupalmente cuando se analizaban junto con los ítems de Conductas Agresivas. En

busca de mejorar las cargas factoriales de la sub-escala de Conductas Agresivas se analizó

separadamente y se obtuvo una sub-escala aislada, contrastante con las distintas dimensiones

agresivas y de Factor único. (Ver Tabla 3, Cargas factoriales de la Sub-Escala Conductas

Prosociales)

Sub-escala Conductas Agresivas. -

Con esta sub-escala se investiga la frecuencia

con que los encuestados incurren en comportamientos de agresión entre pares. A diferencia

del análisis factorial efectuado por Espelage (2000), en esta investigación se encontraron 3

factores (Ver Tabla 4, Cargas factoriales de la Sub-Escala Conductas Agresivas)

Factor 1 (5 ítems). Investiga las conductas de agresión física contra otros por parte del propio

estudiante, o la incitación a la misma.

Factor 2 (4 ítems). Se refiere a conductas de agresión indirecta o indeterminada.

Factor 3 (3 ítems). Estudia las conductas asociadas a bromas contra otros y al placer de

realizarlas.

Los ítems de Pelea coinciden con los de Espelage y son claramente de agresión física.

Espelage incluye en su factor Bullying los ítems que en este análisis se separaron en dos -

Intimidación y Burla - aunque en la literatura se han caracterizado como pertenecientes al

fenómeno de Bullying (agresión entre pares indirecta y/o verbal). El componente Burla,

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configuró claramente en esta población un factor separado, cuyos ítems muestran una forma

indirecta de agresión asociada al placer de molestar al otro.

Propiedades Psicométricas

Validez de constructo

El constructo de la agresión entre pares a través de esta escala se ha comportado de

manera consistente. Se constataron cambios evolutivos en la agresión de los jóvenes. Las

puntuaciones diferenciaron significativamente los grupos de jóvenes que obtuvieron altas

puntuaciones de los que obtuvieron puntuaciones medias o bajas. Por otra parte, las

correlaciones entre las sub-escalas del instrumento completo resultaron lógicamente

esperables, lo que ha puesto en evidencia la validez de su estructura factorial. Los

estudiantes que más se vinculaban con amigos transgresores eran los que mostraban más

conductas agresivas, con coeficientes de 0,54 en relación con Pelea, 0,40 con Intimidación y

0, 48 con Burla. De la misma manera, los que creían que los conflictos se solucionaban por

la fuerza (Actitud Facilitadora) obtuvieron también coeficientes positivos de 0,38, 0,17 y 0,29

con las tres conductas agresivas nombradas. En tanto, cuanto más frecuente era el mensaje

conciliador de los adultos (-0,36, -0,11 y -0,26 respectivamente), las conductas agresivas

disminuían, apareciendo correlaciones negativas. Así mismo, cuando las conductas

prosociales estudiantiles eran más habituales, las correlaciones fueron negativas aunque de

escasa o nula significación. La falta de manejo de los impulsos agresivos de los mismos

estudiantes también correlacionó positivamente con la Pelea (0,27) y, en menor grado con la

Burla (0,14), no mostrando asociación con la Intimidación. Además, los datos resultantes de

este estudio son consistentes con los resultantes del análisis factorial reportados por Espelage

(2000) en una muestra de 422 adolescentes tempranos en Estados Unidos.

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Fiabilidad

(a) Se evaluó por medio de los Coeficientes Alpha de Cronbach totales y por

género. La consistencia interna de las sub-escalas y factores principales es satisfactoria,

aunque algo más débil en lo que respecta a las actitudes personales de los estudiantes: la

Actitud Facilitadora de la violencia (0,52) y la de Falta de Manejo de la Agresión (0,55). Los

valores Alpha de la sub-escala de Conductas Agresivas fluctúan entre 0,69 (Intimidación) y

0,83 (Pelea) observándose un 0,76 en Burla. Los coeficientes de la Sub-Escala Influencias

Externas son de 0,76 ( Conductas Transgresoras Amigos) y 0,72 ( Actitud Adultos sobre

Violencia). El Alpha de la subescala de Conductas Prosociales es de 0,78. Los Alfa

discriminados entre mujeres y hombres no muestran diferencias salvo en la Sub-escala de

Actitud Facilitadora donde los coeficientes son débiles (0,52 y 0,44 respectivamente) y en la

Sub-escala de Burla en las que el Alfa es algo mayor en las mujeres (0,76 versus 0,70)

sugiriendo que las respuestas de las mujeres relativas a las conductas de Burla son algo más

confiables que las de sus pares masculinos.

(b) También se calcularon las correlaciones test-retest con un intervalo de una

semana. Las tres sub-escalas de Conductas Agresivas (0,67), Burla (0,66) y Pelea (0,64), la

Actitud Facilitadora de violencia (0,72) y las conductas Prosociales (0,65) resultan las sub-

escalas más estables. La tendencia a vincularse con Amigos transgresores es moderadamente

estable (0,57), mientras que las Opiniones Conciliadoras de los Adultos y la propia Falta de

Manejo de la agresión correlacionan más débilmente (0,47 y 0,44).

Resultados

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La comparación de las puntuaciones medias de la Escala de Agresión entre Pares y de

las frecuencias de los jóvenes que presentan puntuaciones correspondientes al tercio más

que presentan puntuaciones correspondien tes al tercio más elevado (Cajigas y otros, 2004b) arrojó dife rencias

elevado (Cajigas y otros, 2004b) arrojó diferencias significativas por género y edad.

Efecto del Género

Pueden observarse distintas formas de expresión del Bullying por género (Ver Tabla

5, Medias de las Sub-Escalas y Factores de la Escala de Agresión entre Pares por género).

Los varones muestran una mayor agresividad a través de las conductas de pelea y burla,

desarrollan actitudes que favorecen los actos violentos, y tienden a vincularse con pares

transgresores en mayor grado que las chicas.

Los hombres presentan en mayor medida una actitud predisponiendo a conductas

violentas, considerando frecuentemente que si se apartan de una pelea se descalificarían

delante de sus pares, o que está bien golpear a alguien que golpeó primero. Asimismo, éstos

tienden a actuar en forma impulsiva y se burlan más que las mujeres. También los

muchachos admiten vincularse con pares que se involucran en conductas transgresoras más

que las chicas.

Las adolescentes, en cambio, declaran más frecuentemente que los adultos del entorno

les aconsejan resolver conflictos pacíficamente. En efecto, los datos muestran que las

jóvenes exhiben un mejor manejo de la agresividad.

Efecto de la Edad

La influencia conciliadora de los adultos fluctúa con la edad y los mayores declaran

con menos frecuencia que los más jóvenes, que los adultos del entorno les expresen opiniones

de moderación. Las conductas de Pelea y Burla se elevan significativamente con la edad,

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así como la actitud facilitadora de la violencia. Al mismo tiempo el manejo de los impulsos

agresivos desciende con la edad. (Ver Tabla 6, Medias de las Sub-Escalas y Factores de la

Escala de Agresión entre Pares por edad).

Discusión

En lo que respecta la Escala en sí misma, además de las normas por edad y género

para comparación con poblaciones similares, la adaptación y análisis factorial realizados en

la población uruguaya evidencian ciertas características específicas que aportan al estudio de

la agresión entre pares en la región.

En ese sentido la Subescala de Conductas Prosociales, original de este instrumento,

plantea nuevas hipótesis a indagar en lo que respecta al efecto de género en las conductas

solidarias. El factor Burla que surgió separadamente, a diferencia del análisis factorial de

Espelage, podría revelar un manejo indirecto de la agresividad (a través de bromas,

sarcasmo e ironía) más extendido en esta cultura.

Otros aspectos merecen atención y deberán ser objeto de mayor investigación.

Como

ya fue expuesto, no se integraron en el cuestionario los tres ítems de victimización de

Espelage (2000) y se debieron eliminar, por razón de saturaciones cruzadas, ciertos items

relativos a dimensiones de la agresión entre pares, tales como desparramar rumores, poner

nombretes y la exclusión social (Espelage y Swearer, 2003). Por otra parte, si los

componentes Burla y Pelea parecen sólidos desde el punto de vista del significado, el factor

Intimidación, compuesto por cuatro ítems, fusiona el bullying indirecto y el inespecífico.

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En referencia a los resultados obtenidos, éstos son consistentes con la literatura de

donde surgen diferentes formas de expresión del Bullying por género. Los varones presentan

en mayor medida una actitud facilitadora de la violencia y comportamientos agresivos físicos

y verbales. Recurren más frecuentemente que sus pares femeninos a hacer bromas a costa de

los compañeros, lo que implica una menor empatía con las víctimas.

En lo relativo a las conductas pro-sociales, investigaciones internacionales (Crick and

Grotpeter, 1995) señalan que las mismas son mayores en las mujeres, tendencia no

encontrada en el presente estudio.

La literatura reseña mayor empatía en las mujeres y el

papel de este sentimiento en la prevención de la violencia fue encontrado y puesto de relieve

en el estudio de Endresen y Olweus (citado en Espelage y Swearer, 2003).

Resultó llamativo

que en esta muestra los varones tendieran a mostrar más conductas de ayuda que las mujeres,

aunque la diferencia no alcanza significación estadística. Si bien los ítems utilizados

internacionalmente para evaluar la empatía apuntan a los sentimientos, en esta escala, se

interroga sobre las conductas de ayuda. Estos resultados mostrarían que las chicas pueden

sentir más empatía que los varones, pero, a la hora de actuar, los adolescentes tienden a

hacer efectivos dichos sentimientos en mayor grado que sus compañeras.

La literatura existente ha considerado que los varones son más agresivos que las

chicas indagando la agresión directa y abierta. Recientemente otras maneras más sutiles de

agresión han sido estudiadas y Crick & Grotpeter (1995) plantean que, en lo relativo a las

dimensiones indirectas y encubiertas de las conductas agresivas (por ejemplo, chismes,

rumores, etc.) las diferencias por género no serían tan claras.

De acuerdo con esto, los

hallazgos encontrados en este estudio muestran que las conductas de Intimidación no

diferencian a los estudiantes por género, mientras sí lo hacen las conductas de Burla y Pelea

en las que los varones muestran mayores niveles

21

Las mujeres admiten más las influencias conciliadoras de sus mayores, ya sea debido

a que toman más en cuenta lo que éstos dicen y/o que, culturalmente, se les exige que se

controlen más. En efecto, manejan mejor sus impulsos agresivos, lo que no quiere decir que

sean menos agresivas que sus pares masculinos, sino que expresan la agresividad de manera

más aceptada socialmente.

En cuanto a la evolución del fenómeno en relación a la edad, se encontró que el

grupo de mayores manifiesta que los adultos del entorno tienen un papel moderador menor

que el grupo de los más jóvenes. Probablemente no se trate de una diferencia en el rol

conciliante del adulto según la edad del joven, sino de una tendencia de la adolescencia tardía

de desestimar las orientaciones de los adultos para afirmar la propia autonomía.

Con respecto a la Pelea y la Burla, los resultados muestran claramente que aumentan

con la edad en la muestra estudiada, perteneciente a los años iniciales de la educación

secundaria. Estudios revisados por Espelage y Swearer (2003) dan cuenta que hay un

aumento y pico del fenómeno en la adolescencia temprana y que, en los últimos años del

secundario el bullying decrece. El estudio que se presenta, es consistente con la evolución

que aparece en la literatura internacional ya que estos estudiantes estaban cursando los tres

primeros años de la enseñanza media.

Comentarios Finales

Los datos obtenidos han permitido revelar que, si bien en general, los adolescentes

que han respondido se comportan de manera consistente con lo hallado en la literatura sobre

el tema, la burla podría ser una dimensión de la agresión entre pares más distintiva de esta

población. También las tendencias de las respuestas a las conductas pro-sociales generan

22

hipótesis sobre el comportamiento diferencial por género e indicaciones metodológicas para

la investigación distinguiendo sentimientos de empatía de conductas prosociales.

Por otra parte, ante la escasez de instrumentos de evaluación de la agresión entre

pares en la región, la presente escala ofrece el dispositivo confiable y validado con el

objetivo de estudiar cómo se da este fenómeno en la población descrita y en este contexto, lo

cual permitirá desarrollar con mayor efectividad programas de prevención e intervención en

este medio. Esta Escala resulta relevante en el ámbito educativo: (a) con fines diagnósticos

tanto individual como grupal e institucional, (b) como recurso didáctico para su

incorporación en un currículo de valores prosociales y desarrollo de destrezas relacionales,

(c) con el objetivo de sensibilizar y capacitar al personal educativo para la detección,

prevención e intervención sobre el fenómeno de agresión entre pares, (d) para la integración

de los padres y agentes comunitarios en programas de prevención de violencia, mejora de la

calidad de vida y desarrollo de la paz social. El contar con una escala validada permite

disponer de baremos y normas para esta población, atendiendo a la especificidad cultural. En

este sentido, esto debería servir como estímulo para continuar estudios de investigación con

otras muestras en el país y la región.

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26

TABLA 1: Cargas factoriales de la Sub-Escala Influencias Externas

ITEMS

FACTOR 1:

CONDUCTAS

TRANGRESORAS

AMIGOS

FACTOR 2:

ACTITUD DE ADULTOS SOBRE VIOLENCIA

B31. Si un compañero te pega, devuélvele el golpe (pelear está bien)

0,50

B32. Si un compañero quiere pelear contigo, trata de convencerlo para evitar la pelea

0,80

B.33. Si un compañero quiere pelear contigo dile al profesor o algún adulto

0,77

B.34. Pelear no está bien , hay otras formas de resolver los problemas

0,80

B.35. Sugirieron que hicieras algo ilegal

0,41

B.36. Dañaron o destruyeron cosas que no les pertenecían

0,69

B.37. Participaron en actividades de “patotas”

0,73

B.38. Golpearon o amenazaron con golpear a algún compañero

0,80

B.39. Usaron drogas o tomaron bebidas alcohólicas

0,56

B.40. Tomaron el pelo a compañeros

0,67

B.41. Echaron a otros compañeros de la barra de amigos

0,57

Eigenvalue

3,358

1,845

% de Varianza

27,18

20,12

Varianza Acumulada

47,30

27

TABLA 2: Cargas factoriales de la Sub-Escala Actitud hacia la Violencia

 

FACTOR 1:

FACTOR 2:

ITEMS

ACTITUD

ACTITUD FALTA

FACILITADORA

MANEJO

B1

Si me aparto de una pelea soy cobarde

B2

No necesito pelear porque hay otras

B3

maneras de manejar mi rabia Golpear a alguien que te golpeó primero está bien

B4

Si un chico me toma el pelo, la única forma de detenerlo es

B5

golpearlo Si me niego a pelear, mis amigos pensarán que tengo miedo

B6

Si realmente quiero, en general puedo intentar evitar una pelea hablando con el otro

Eigenvalue

% de Varianza

Varianza Acumulada

0,67

 

0,80

0,72

0,65

0,45

 

0,80

1,87

1,20

25,03

21,27

46,30

TABLA 3: Cargas factoriales de la Sub-Escala Conductas Prosociales

ITEMS

FACTOR 1:

CONDUCTAS

PROSOCIALES

B11

Ayudé a un compañero que se sintió mal

0,78

B14

Disfruté ayudando a otros compañeros

0,81

B16

Ayudé a otros

0,82

B21

Presté mis útiles o apuntes de clase a otros compañeros

0,50

B28

Traté que un nuevo compañero se sintiera bien en el grupo

0,74

Eigenvalue

2,74

%

de Varianza

54,82

28

TABLA 4: Cargas factoriales de la Sub-Escala Conductas Agresivas

ITEMS

FACTOR 1:

PELEA

FACTOR 2:

INTIMIDACIÓN

FACTOR 3:

BURLA

B9

Hice rabiar a otros compañeros para divertirme

0,61

B12

Estando en grupo tomé el pelo a compañeros

0,80

B13

Le pegué a compañeros que son fáciles de ganar

0,53

B17

Tomé el pelo a compañeros

0,84

B19

Me puse a pelear a golpes con otros

0,82

B20

Amenacé con pegar o lastimar a otros

0,73

Me puse a pelar a golpes con otro porque estaba

B22

0,74

 

enojado

B23

Me saqué la bronca con una persona inocente

0,65

B24

Le devolví el golpe a uno que me pegó primero

0,63

B25

Cuando estaba enojado fui malo con otro

0,74

B26

Hablé mal de mis compañeros

0,71

B27

Inicié discusiones o conflictos

0,67

B29

Animé a otros a pelear

0,63

Eigenvalue

5,003

1,414

1,255

% de Varianza

25,04

17,13

16,84

Varianza Acumulada

59,01