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Discurso del Discurso Sra.

Diana Bracho
Campaña contra la homofobia

Hoy, gracias al esfuerzo conjunto del


CONAPRED (Consejo Nacional para
Prevenir la Discriminación), la OPS
(Organización Panamericana de la Salud),
el ONUSIDA (Programa Conjunto de las
Naciones Unidas para la lucha contra el
Sida) y el CONASIDA (Consejo Nacional
para la Prevención y Control del
VIH/SIDA), inicia una campaña nacional en
contra de la homofobia.

Creo que no podía ser más oportuno y


relevante su lanzamiento. Vivimos en un
momento histórico en que el ser humano
es cada vez más consciente de su derecho
a elegir todo aquello que lo define como un
ser único, en un mondo globalizado que tiende a la uniformidad. Todos
nacemos diferentes. De las diferencias surge la pluralidad, y de ésta, la
riqueza de una sociedad. Así como debemos defender la diversidad cultural
de los pueblos como fuente de riqueza para éstos, debemos defender el
derecho de cada individuo de elegir de manera informada, ideología,
religión, vocación y preferencia sexual, la elección tal vez más íntima y
personal del ser humano. Si queremos que nuestra democracia evolucione,
crezca y se fortalezca, debemos ser respetuosos de todos aquellos a
quienes los prejuicios definen como “diferentes”, usando el término de
forma peyorativa. La integridad de un ser humano viene de ser fiel a sí
mismo, en sus diferencias.

Es importante notar que, históricamente, son los regímenes totalitarios los


que ven las diferencias en el ser humano como una amenaza y las reprimen
como si atentaran contra la integridad de la sociedad. En realidad lo único
que atenta contra ésta es la ignorancia porque nutre los prejuicios, fomenta
el rechazo y el odio y alienta la hipocresía.

La intolerancia es un virus temible. Su prevención debe iniciarse desde la


infancia en el hogar. Por eso es tan importante que esta ca mpaña aborde el
tema de la familia. Yo puedo decir con orgullo que en mi hogar jamás
escuché un comentario homofóbico. Las preferencias sexuales de las
personas se veían como eso, como preferencias a las que tenemos derecho
y no como “desviaciones” de la norma. Y gracias a ese ambiente de libertad
y de respeto tuve la fortuna de conocer de cerca a muchos seres humanos
maravillosos: Javier Villaurrutia, gran poeta y el mejor amigo de mi padre,
Salvador Novo, un ser único que desde niña me impactó con su
personalidad fascinante y su lucidez…, Carlos Pellicer, que cada año nos
invitaba a su casa a ver su hermosísimo nacimiento y a tantos otros
hombres y mujeres homosexuales que enriquecieron no sólo mi ámbito
familiar, sino a la cultura de nuestro país. Así he educado a mi hija y así
también ella a las suyas, mis nietas. Esto me hace pensar con tristeza cómo
la intolerancia y los prejuicios empobrecen a tantos seres humanos desde el
hogar.

La homofobia está siempre ligada a la oscuridad, al miedo y a lo irracio nal.


La única forma de contrarrestarla y superarla es informando, educando,
demostrando que la descalificación nos empobrece cuando la ejercemos
contra otros sin razón. Tendríamos que descalificar a los corruptos, a los
hipócritas, a quienes lucran con el poder. Pero no a quienes ejercen su
libertad y con toda honestidad deciden ser fieles a sí mismos.

Muchas gracias.