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GLOSARIO

INTRODUCCION A LA ECONOMIA

Material de apoyo para la Guía Insumo Producto

Recopilado por: Laura Vega, Luis Arce

Teoría de la empresa, estudio del comportamiento de las organizaciones empresariales,


de cómo compran las materias primas, de las técnicas de producción, de las cantidades
que producen y de cómo fijan los precios. La teoría tradicional supone que la empresa
pretende maximizar beneficios. Las interpretaciones más recientes intentan tener en
cuenta las complejas características de las empresas modernas, que suelen tener varias
líneas de producción y en las que asumir decisiones se logra, en mayor o menor medida,
de forma descentralizada. Así, según las concepciones modernas, las empresas prefieren
aplazar el objetivo de la maximización de ganancias para lograr beneficios satisfactorios
e intentan maximizar las ventas o el crecimiento de la empresa.

La teoría basada en el comportamiento de la empresa reconoce que en las grandes


compañías es inevitable que existan conflictos entre individuos y subgrupos, y que los
objetivos de la organización dependan de las consecuencias de estos conflictos. Los
defensores de esta teoría afirman que las empresas deberían tener varios objetivos
(incrementar su producción, su cuota de mercado, el valor de sus acciones, sus ventas y
beneficios), y cada uno de estos objetivos un directivo responsable. Estos directivos
diseñarán líneas de acción para alcanzar sus objetivos, pero en ocasiones habrán de
llegar a acuerdos con los responsables de otros departamentos, que pueden tener
objetivos diferentes. De las negociaciones entre los directivos surgirán los fines globales
de la organización. Además, esta teoría defiende que, a diferencia de la teoría tradicional
que suponía que la adopción de decisiones se hacía de modo racional, en la práctica los
objetivos se alcanzan de forma imperfecta y, por lo tanto, pueden ser incompatibles con
las políticas existentes. Por otra parte, esta teoría afirma que los objetivos pueden
cambiar con el tiempo por diversas causas, como la experiencia acumulada o la falta de
comunicación entre los altos ejecutivos y los ejecutivos intermedios (en quienes se
suelen delegar importantes decisiones), que a veces hacen difícil el cumplimiento de los
objetivos impuestos por los altos directivos.

La teoría del comportamiento de las empresas parte de dos supuestos. Uno es que los
propietarios de las grandes empresas no tienen el control de las mismas; en otras
palabras, serían los directivos de las empresas, y no los accionistas, los que imponen los
objetivos reales de la empresa. El otro supuesto es que los directivos están más
interesados en la producción y las ventas, por ejemplo, que en los beneficios, porque
son la producción y las ventas las que demuestran su eficacia en la gestión.

La teoría permite analizar con nuevas perspectivas el comportamiento de las grandes


empresas, pero son muchos los economistas que afirman que el objetivo de
maximización de beneficios resume mejor que todos los demás los intereses de las
empresas. Esta teoría está muy relacionada con la teoría de la organización.

Producción, en Economía, creación y procesamiento de bienes y mercancías,


incluyéndose su concepción, procesamiento en las diversas etapas y financiación

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ofrecida por los bancos. Se considera uno de los principales procesos económicos,
medio por el cual el trabajo humano crea riqueza. Respecto a los problemas que entraña
la producción, tanto los productores privados como el sector público deben tener en
cuenta diversas leyes económicas, datos sobre los precios y recursos disponibles. Los
materiales o recursos utilizados en el proceso de producción se denominan factores de
producción.

Factores de producción, medios utilizados en los procesos de producción. De forma


habitual, se consideran tres: la tierra (bienes inmuebles), el trabajo y el capital (por
ejemplo, una inversión en maquinaria); a veces se considera que la función empresarial
es el cuarto factor de producción. La disponibilidad relativa de estos factores en un país
(su dotación de factores) es uno de los aspectos más determinantes de la inversión y el
comercio internacional. Para que una empresa logre sus objetivos tiene que conseguir la
mejor combinación de los factores de producción disponibles. Esta combinación variará
a lo largo del tiempo y dependerá de la necesidad de crecimiento, de la disponibilidad
de mano de obra cualificada y de la experiencia de los gestores, de las nuevas
tecnologías y de los precios de mercado de los distintos factores de producción.

Capital, término genérico que designa un conjunto de bienes y una cantidad de dinero
de los que se puede obtener, en el futuro, una serie de ingresos. En general, los bienes de
consumo y el dinero empleado en satisfacer las necesidades actuales no se incluyen en
la definición económica de la teoría del capital. Por lo tanto, una empresa considerará
como capital la tierra, los edificios, la maquinaria, los productos almacenados, las
materias primas que se posean, así como las acciones, bonos y los saldos de las cuentas
en los bancos. No se consideran como capital, en el sentido tradicional, las casas, el
mobiliario o los bienes que se consumen para el disfrute personal, ni tampoco el dinero
que se reserva para estos fines.

Desde el punto de vista de la contabilidad, el capital se define como la suma de las


propiedades de un individuo o una corporación, en un momento dado, a diferencia de
los ingresos derivados de esas propiedades a lo largo del tiempo. Una empresa de
negocios tendrá, por tanto, una cuenta de capital (normalmente denominada balance),
que refleja los activos de la empresa en un determinado momento, y una cuenta de
ingresos que refleja los flujos de activos y pasivos durante un periodo de tiempo
determinado.

Para los economistas del siglo XIX, el término ‘capital’ se refería únicamente a la parte
de la riqueza que había sido anteriormente producida. La riqueza no producida, como la
tierra o los yacimientos de minerales, no se incluían en la definición. Los ingresos
provenientes del capital (según esta definición) se denominaban beneficios o interés,
mientras que los ingresos provenientes de los recursos naturales se denominaban rentas.
Los economistas contemporáneos, que consideran que el capital es únicamente un
conjunto de bienes y dinero que sirve para producir más bienes y dinero, ya no hacen la
anterior distinción.

Se pueden distinguir varias clases de capital. Una clasificación muy común distingue
entre capital fijo y capital circulante. El capital fijo incluye medios de producción más o
menos duraderos, como la tierra, los edificios y la maquinaria. El capital circulante se
refiere a bienes no renovables, como las materias primas o la energía, así como los

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fondos necesarios para pagar los salarios y otros pasivos que se le puedan exigir a la
empresa.

Normalmente, una empresa considerará capital líquido todos aquellos activos que
puedan convertirse fácilmente en efectivo, como los productos acabados, las acciones y
los bonos. Por el contrario, todos aquellos activos que no se puedan convertir fácilmente
en efectivo, como los edificios y las máquinas, se considerarán capital fijo.

Otra clasificación importante es la que distingue el capital productivo del capital


financiero. La maquinaria, las materias primas y otros bienes físicos constituyen el
capital productivo. Los pasivos de la empresa, como los títulos valores y las cantidades
a recibir se conocen como capital financiero. La liquidación del capital productivo
reduce la capacidad productiva de la empresa, pero la liquidación del capital financiero
únicamente afecta a la distribución de los ingresos.

Beneficios, en Economía, diferencia entre el gasto y el ingreso, siendo este último


mayor que el primero. Existen diversos procedimientos para determinar uno y otro, y en
esa medida se puede hablar de diversos conceptos asociados al término “beneficios”:
beneficio de explotación, beneficio antes de impuestos, beneficio bruto. Lo contrario a
los beneficios son las pérdidas, que se producen cuando en la realización de una
actividad económica los ingresos son menores que los gastos. La teoría económica ha
considerado tradicionalmente que, en una economía de mercado, el principal incentivo
para la producción y el trabajo es la maximización de beneficios. Sin embargo, la teoría
de la empresa ha puesto en duda la universalidad de esta proposición. Las empresas
japonesas, normalmente, prefieren maximizar su cuota de mercado antes que maximizar
sus beneficios, por lo menos a corto plazo.

Trabajo, en Economía, esfuerzo realizado para asegurar un beneficio económico. Es


uno de los tres factores de producción principales, siendo los otros dos la tierra (o
recursos naturales) y el capital.

En la industria, el trabajo tiene una gran variedad de funciones, que se pueden clasificar
de la siguiente manera: producción de materias primas, como en la minería y en la
agricultura; producción en el sentido amplio del término, o transformación de materias
primas en objetos útiles para satisfacer las necesidades humanas; distribución, o
transporte de los objetos útiles de un lugar a otro, en función de las necesidades
humanas; las operaciones relacionadas con la gestión de la producción, como la
contabilidad y el trabajo de oficina; y los servicios, como los que producen los médicos
o los profesores.

Muchos economistas diferencian entre trabajo productivo y trabajo improductivo. El


primero consiste en aquellos tipos de manipulaciones que producen utilidad mediante
objetos. El trabajo improductivo, como el que desempeña un músico, es útil pero no
incrementa la riqueza material de la comunidad.

A raíz de la Revolución Industrial a finales del siglo XVIII, casi todos los trabajadores
estaban empleados mediante el sistema fabril y prácticas similares. Estos trabajadores
estaban explotados económicamente y padecían enfermedades, discapacidades o
desempleo. A principios del siglo XIX, la creciente oposición a los costes sociales del

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capitalismo extremo debido a la filosofía del laissez-faire, provocó el desarrollo del
socialismo, así como el de movimientos que luchaban contra los excesos cometidos,
como en el caso del trabajo infantil. Los trabajadores empezaron a asociarse en
sindicatos y cooperativas que les permitieron participar en distintas actividades políticas
y protegerse con medios económicos y políticos. Las leyes que regulan el trabajo
muestran el éxito y la fuerza de la moderna organización de los trabajadores, al igual
que la negociación colectiva y los acuerdos de closed shop muestran sus carencias. La
economía industrial es ahora una parte integral de las modernas prácticas económicas

El enfoque de la función de producción

Por definición la función de producción asocia canastas de insumos - cantidades de


trabajo, de materias primas, de “servicios” dados por las máquinas, etc.- con cantidades
de productos que aquellos han posibilitado producir habida cuenta de las técnicas
disponibles. La “ley” de la utilidad marginal decreciente tiene una contrapartida en el
ámbito de la producción. De esta manera David Ricardo (1772-1823) había notado hace
bastante tiempo que en tanto hubiera aumentos poblacionales se hacía necesario
explotar las tierras “marginales” que anteriormente estaban sin laborar, lo que generaba
rendimientos cada vez más débiles, es decir, con una productividad marginal
decreciente. Es claro que la generalización de esta “ley” al caso del trabajo, las
máquinas, las materias primas etc., se demoró mucho en ser incorporado a toda la
economía, como si fuera más difícil de admitir que la utilidad marginal decreciente. En
efecto, el enfoque de la función de producción sólo aparece al fin del siglo XIX mas
exactamente en la obra de Wicksteed, incluso bajo la forma rudimentaria, agregada; tal
función sólo se impone en los análisis teóricos a mediados del siglo XX. Para el
microeconomista tiene la ventaja, sobre la función de costos anteriormente hegemónica,
de sólo estar relacionada con los aspectos técnicos de producción, considerados por lo
demás como “datos de base”.

La determinación de la oferta.

Supongamos que la productividad marginal de cada insumo es decreciente es decir, que


si la cantidad aumenta, entonces la producción aumenta, pero a un ritmo mas y más
débil. Bajo esta hipótesis, la oferta que maximiza el beneficio se obtiene por un
razonamiento parecido al que permite determinar la demanda a partir de la “ley” de la
utilidad marginal decreciente. En efecto, en este caso el razonamiento es más simple ya
que el productor no está sometido a restricción alguna - excepto a las de tipo técnico -
en tanto que el consumidor debe efectuar su elección a sabiendas de que sus recursos
son limitados. En consecuencia, el productor debe adquirir cantidades de insumos de tal
manera que el valor obtenido por la última unidad empleada de cada insumo sea igual al
precio de ésta. Su beneficio es entonces máximo ya que, si empleara mas insumos, lo
haría a pérdida, su compra le costaría mas que los beneficios logrados con la producción
suplementaria; ahora, si empleara menos, sus beneficios bajarían a causa de una
ganancia menor por la “subutilización” de los insumos. Evidentemente tal razonamiento
sólo se cumple porque las productividades marginales de los insumos se suponen
decrecientes.

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En resumen, si las productividades marginales son decrecientes, la producción óptima,
que maximiza el beneficio, se presenta cuando la productividad marginal en valor de
cada insumo es igual a su precio.

Un ejemplo puramente hipotético, permite comprender mejor este resultado.


Supongamos que el insumo es el trabajo de un obrero que produce sillas, con un precio
de venta de 10, con un costo de 20 por la hora de trabajo y que el cuadro siguiente
resume la función de producción:

Horas de trabajo Producción Productividad marginal


acumulada
1 11 11
2 18 7
3 23 5
4 25 2
5 26 1

Se constata que la productividad es decreciente, ya que la producción es


de 11 para la primera hora,
de 18 - 11 = 7 la segunda,
de 23 - 18 = 5 la tercera,
de 25-23=2 la cuarta
y de 26 - 25 = 1 la quinta hora.

Dicho de otra manera, el obrero se fatiga y su producción horaria se resiente.

Su producción en la primera hora -11 sillas- le genera un ingreso de 11x10= 110, con un
costo igual a 20 -precio horario del trabajo-, luego un beneficio de 11x10-20 = 90;
igualmente, los beneficios rendidos por cada una de las horas siguientes son:

8 x 10 - 20 = 60, 5 x 10 - 20 = 30, 2 x 10 - 20 = 0, 1 x 10 - 20 = -10.

En consecuencia, dado que la producción de la quinta hora se hace a pérdida, la


cantidad de trabajo empleada es de cuatro horas, si la oferta es de 25 sillas, se tiene un
beneficio de 25 x 10 - 4 x 20 = 170. La oferta es tal que la productividad marginal en
valor (2x10) es igual al costo unitario del trabajo (20); el beneficio es máximo ya que,
como la productividad marginal es decreciente, éste no se puede aumentar empleando
mas trabajo.

Este ejemplo permite ver como la cantidad ofrecida depende del precio del producto. De
tal manera que si éste fuese igual a 9, la oferta es inferior a 25 ya que entonces la
producción de la última hora de trabajo se haría a pérdida genera 2 x 9 = 18 y cuesta
20-. Inversamente, la tercera hora, donde se producen cinco sillas, es rentable ya que el
beneficio suplementario es 5 x 9 - 20 = 25. En consecuencia si el precio de la
producción es igual a 9 la oferta es de 23. Se verifica cómodamente que se cumple para
todo precio p comprendido entre 4 y 10 ya que 5 x p > 20. Al contrario, si el precio está
comprendido entre 3 y 4, el beneficio no es máximo sólo si se emplean dos horas de
trabajo, cuando la oferta es igual a 18 y así sucesivamente.

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Si se organiza un poco este ejemplo, tomando como unidad el minuto -¡incluso el
segundo!) se obtiene entonces la curva de la oferta de la figura 1.3. La hipótesis sobre la
disminución de la productividad marginal tiene como consecuencia que esta curva tenga
una pendiente “mas y más débil” en la medida que el precio aumenta (es cóncava) .

(N. del. T.: Obsérvese que la construcción adoptada por el autor de los ejes precio (en el
eje x, abscisa) y cantidad (en eje y, ordenada) es la distinta a la literatura corriente en
nuestro medio, con los ejes al contrario, es decir, el precio como ordenada (el eje y) y la
cantidad como abscisa (el eje x), la función es convexa. Recuérdese de todas maneras
que ésta fue la primera convención gráfica adoptada por Marshall.)

Figura 1.3
Una curva de oferta ante productividad marginal decreciente.

Función de producción

La función de producción determina la cantidad que van a producir las empresas, es


decir, la cantidad de bienes y servicios que éstas van a ofrecer al mercado.

En todo proceso productivo las empresas emplean:

Recursos productivos o stock de capital (maquinarias, ordenadores, instalaciones,


vehículos, etc.).

Recursos humanos (trabajadores).

Podemos representar la función de producción mediante la fórmula y = F (L,K), que


nos dice que la producción del país (Y) depende de la cantidad de trabajo (L) y de la
cantidad de capital (K).

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La cantidad de trabajo se determina en el mercado de trabajo, mientras que los
recursos productivos se consideran fijos en corto plazo.

Con estas dos premisas podemos dibujar ya la curva de la función de producción:

La pendiente de la curva es positiva pero decreciente: a mayor volumen de trabajo irá


aumentando la producción pero en un porcentaje cada vez menor (ley de rendimientos
decrecientes).

Por ejemplo: una obra de realizará más rápida con 2 albañiles que con uno, y con 4
que con 2, pero llega un momento en que no aporta nada seguir incorporando
operarios.

Una variación en el volumen de empleo (dada una cantidad determinada de recursos


productivos) origina un desplazamiento a lo largo de la curva.

Mientras que las variaciones que se puedan producir puntualmente en el volumen de


recursos productivos ocasionan un desplazamiento de la curva:

Si aumentan los recursos porductivos para un nivel determinado de trabajo,


aumentará el nivel de producción: la curva de producción se desplaza hacia arriba.

Si disminuyen los recursos productivos la curva de producción se desplaza hacia


abajo.

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Los recursos productivos de los que dispone una economía vienen determinados por su
nivel de ahorro:

A mayor nivel de ahorro la inversión del país será mayor, lo que aumentará en el largo
plazo sus recursos productivos y, por tanto, su nivel de producción.

En definitiva, el mercado de trabajo determina el nivel de empleo de la economía, y una


vez definido éste, la función de producción determinará el volumen de producción
(oferta agregada).

La función de producción que hemos analizado se puede complicar si introducimos


más factores productivos:

Recursos naturales (N) con los que cuenta el país: minerales, pesca, bosques, energía,
etc.

Capital humano (H): nivel de formación y capacitación de la población.

La función de producción quedaría ahora: Y = f (L, K, N, H), funcionando de manera


muy similar a como hemos explicado:

Variación de (L): movimiento a lo largo de la curva.

Variación (K, H, N): desplazamientos de la curva.

Sitios Web
http://www.aulafacil.com/Macro/Lecc-24-macro.htm

http://www.eumed.net/cursecon/libreria/bg-micro/1f.htm

Consultas:
Horas de consulta: Convenir previa cita con los profesores.
Luis Arce: luisarceu@gmail.com, 855-0085 después de las 6pm.
Laura Vega: patyvecha@yahoo.es