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Atención Primaria.

Vol. 14. Núm. 1. 15 de junio 1994 Cartas

Briquet exige al médico de familia nuestras fronteras hace décadas2. institucionalización. Los ancianos de
un especial cuidado clínico del pa- Además, por el hecho de que la alto riesgo (o ancianos frágiles) se en-
ciente. Si cada nuevo síntoma se aplicación de la valoración o eva- cuentran en una situación de equili-
atribuyera sistemáticamente al luación geriátrica resulte de tan al- brio inestable que les predispone a
trastorno mental, podríamos igno- to rendimiento en manos de un un deterioro mayor, por lo que cree-
rar ocasionales enfermedades mé- equipo de atención primaria para la mos que debe diseñarse para ellos un
dicas concurrentes. detección de nuevos diagnósticos, plan de cuidados y de seguimiento in-
incapacidad funcional para las acti- terdisciplinario e individualizado. La
F. Caballero Martínez*, vidades de la vida diaria y factores evaluación geriátrica exhaustiva de-
L. Caballero Martínez**, de riesgo de institucionalización be aplicarse prioritariamente a este
C. Sanz Rodrigo* desconocidos previamente. Cree- grupo definido de ancianos una vez
y M.J. Alonso Izquierdo* mos que aunque algunos estudios detectados, por ser probablemente el
previos han presentado datos sobre que más podrá beneficiarse de ella.
*Centro de Salud Universitario Pozuelo aspectos parciales (situación fun- En este sentido tiene gran interés el
1. Unidad Docente de Medicina cional, estado cognitivo, factores so- dato ofrecido por Benítez, Hernández
Familiar y Comunitaria. ciales) o generales de la valoración y Barreto sobre el escaso tiempo (5
**Área 6 Madrid. Departamento de geriátrica en atención primaria en minutos) requerido para la clasifica-
Psiquiatría. Clinica Puerta de Hierro. España3-9 pocos han abarcado una ción inicial de cada anciano. Priori-
Universidad Autónoma de Madrid. evaluación tan integral (o exhausti- zando en función de las característi-
va como le llaman los autores) y cas de «anciano de alto riesgo» podría
1. Othmer E, De Souza C. A screening menos aún han presentado las ac- haberse evaluado a los pacientes
test of Somatization Disorder (Hys- confinados en su domicilio, los cuales
teria). Am J Psych 1985; 142.- tuaciones realizadas tras la aplica-
ción de la valoración como el que se habrían beneficiado de forma im-
1.146-1.149. portante de la evaluación y que pare-
2. García JJ, Sanz C, Jimeno A. estamos comentando. Por todo ello,
Diagnóstico del Trastorno de Soma- nuestras felicitaciones. cen haber sido autoexcluidos en este
tización: utilidad de un sistema Movidos por el interés despertado, estudio al no encontrarse entre el
mnemotécnico. Aten Primaria 1993; nos gustaría aportar nuestros pun- 37% de ellos que acudieron a la con-
12.- 90-91. tos de vista para completar aspectos sulta programada.
3. American Psychiatric Association. poco aclarados en el trabajo. En pri- En segundo lugar, los autores ofre-
DSM-111-R. Manual diagnóstico y mer lugar, los autores plantean la cen una impresión pesimista sobre
estadístico de los trastornos menta- las posibilidades terapéuticas de
les. (ed. española). Barcelona: Mas- necesidad lógica de limitar la aplica-
ción del protocolo completo de valo- los problemas descubiertos por
son, S.A. 1988,,313-316. ellos en los ancianos estudiados.
4. Bridges RN. Somatic presentation ración a causa del elevado consumo
of DSM-111 psychiatric disorders de tiempo que requiere (36 minutos Sin embargo, entre los diagnósticos
in Primary Care. J Psychosom Res como media), lo que dificulta su apli- nuevos que obtuvieron se encuen-
1985, 29 563569. cación indiscriminada en atención tran la hipoacusia (33%), inconti-
5. Lipowski ZJ. Somatization: the con- primaria. Los mismos autores pro- nencia urinaria (26%), estreñi-
cept and its clinical application. Am ponen como criterios de priorización miento (14%), disminución de la
J Psychiatry 1988; 145.- 1.358-1.367 el incluir inicialmente a los mayores agudeza visual (12%), insomnio
6. Smith GR. Sornatization Disorder (12%), insuficiencia cardíaca (11%),
in the Medical Setting. Washing- de 80 años o a los ancianos con pro-
blemas funcionales. La conveniencia insuficiencia venosa (11%), artrosis
ton. American Psychiatric Press, (8%) o depresión (8%), entidades
199 1; 41-45. de una valoración del anciano en dos
fases [a) detección de casos de alto cuyo diagnóstico etiológico y trata-
riesgo y b) evaluación exhaustiva)] miento correcto no sólo puede ser
Valoración geriátrica en curativo en muchos de los casos si-
ha sido ya recomendada por Willia-
atención primaria nison hace unos años 10. No hace no que puede mejorar enormemen-
Comorbilidad; Hipocondría; Salud mental; mucho, nosotros proponíamos una te la calidad de vida de los pacien-
Trastornos psicosomáticos valoración geriátrica en dos fases en tes y reducir la carga de sus cuida-
atención primaria y recogíamos los dores. También llama la atención
Sres. Directores: Hemos leído con criterios que según diferentes auto- la ausencia de la rehabilitación (fi-
gran interés el artículo de Benítez, res y la OMS componen el concepto sioterapia, terapia ocupacional) en-
Hernández y Barreto sobre valora- de anciano «de alto riesgo» en la co- tre los tratamientos empleados en
ción geriátrica publicado reciente- munidad11. Estos criterios son de ín- una muestra con el 26% de los pa-
mente en ATENCIÓN PRIMARIA1 dole médica (patología crónica e in- cientes incapacitados para alguna
y nuestra satisfacción ha sido gran- validante, hospitalización reciente o de las actividades básicas de la vi-
de por dos motivos. Primero, por ver repetida, deterioro mental, medica- da diaria. Posiblemente, si los au-
que la tecnología originada en el se- ciones múltiples), asistencial (ser tores contasen con la presencia de
no de la geriatría trascienda el ám- mayor de 80 años, estar confinado un servicio de geriatría en su área
bito de nuestra propia especialidad en el domicilio o residir en institu- con los niveles adecuados (unidad
y sea empleada con éxito por los ciones) y social (cómo la viudez re- de agudos, unidad de media estan-
profesionales sanitarios que más ciente, la pobreza, el cambio de do- cia o de rehabilitación geriátrica,
ancianos atienden en su práctica micilio reciente, vivir solo o pertene- hospital de día) se podrían haber
diaria: los de atención primaria, lo cer al sexo femenino) y coinciden en empleado un mayor número de
cual ha sido abogado desde hace líneas generales con lo que los medidas terapéuticas específicas
años y puesto en práctica fuera de autores llaman factores de riesgo de para los tipos de problemas detec-

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Atención Primaria.
Vol. 14. Núm. 1. 15 de junio 1994 Cartas

tados durante el proceso de evalua- ría. Líneas guía. Aten Primaria 1992M, rrespondían a morbilidad oculta y que
ción geriátrica. Dicho con otras pa- 9:219-226. los pacientes consultan por síntomas
labras, para evaluar la mejoría relacionados con estas afecciones
ofrecida a los pacientes pensamos Respuesta de los autores produciéndose el diagnóstico. Es
que hay que dar por supuesto que así, que con el análisis de los datos
cada problema ha sido tratado me- Agudeza visual; Anciano; Asistencia y el diseño del estudio no podemos
diante el tratamiento o el plan de geriátrica; Atención primaria; Hipoacusia; concluir que esta última patología
cuidados más oportuno, de los que Incontinencia urinaria; Institucionalización; estuviese presente antes de reali-
caben dudas en este estudio. Morbilidad; Programas de salud zarse el protocolo, que no fuese
diagnosticada y que sólo la evalua-
J.I. González.Montalvo Sres. Directores: Agradecemos los ción geriátrica integral los pusiera
comentarios realizados por el Dr. de manifiesto. Por otro lado, hay
Servicio de Geriatría. Hospital Ge- González-Montalvo a nuestro tra- que entender que la actividad en
neral de la Cruz Roja. San José y bajo y nos congratulamos del inte- atención primaria es continua por lo
Santa Adela. Madrid. rés despertado por el mismo al que los pacientes son atendidos de
constatar que las actividades reali- forma periódica y ello da oportuni-
zadas en Atención Primaria tienen dad a que los mismos consulten por
1. Benítez Rosario MA, Hernández Es- la morbilidad sentida. El objetivo
tévez P, Barreto Méndez J. Evalua- eco en otros medios profesionales.
ción geriátrica exhaustiva en aten- Ello traduce, de un lado, la tras- del trabajo fue entonces el valorar
ción primaria: valoración de su utili- cendencia de la revista que ustedes la detección de morbilidad no expre-
dad. Aten Primaria 1994; 13:8-14, dirigen así como la importante la- sada habitualmente y sobre la que
2. Williamson J, Stokoe IH, Gray S et bor profesional del Dr. González- se pudiera intervenir, evaluando en
al. Old people at home. Their unre- Montalvo en la asistencia geriátri- relación a ello la utilidad de la eva-
ported needs. Lancet 1964; 1: 1. ca, quien por otra parte, ha mos- luación geriátrica exhaustiva; c) es
117-1.120. trado su. reconocimiento del papel cierto que los resultados presenta-
3. Tomás MT, Pujadas F, Lafont J, dos respecto a la valoración del efec-
Adalic C, Franch LI, Cordón F Pre- de la Atención Primaria en la asis-
tencia a nuestros ancianos1. to de las intervenciones pueden re-
valencia de deterioro cognitivo en
una población urbana en edad ge- De sus comentarios quisiéramos sultar pesimistas. En este sentido,
riátrica. Aten Primaria 1991; 8:379- realizar algunas consideraciones: deseamos comentar: que según se
385. a) estamos totalmente de acuerdo refleja en el trabajo el tiempo de
4. Pérez Gómez JM, Tiberio López G. respecto a la necesidad de priori- evaluación pudo ser corto para valo-
Deterioro cognitivo y demencias en zar las actuaciones sobre aquellos rar el efecto. Por otro lado, desgra-
una población geriátrica urbana. pacientes que mayor beneficio pu- ciadamente carecemos en nuestro
Aten Primaria 1992; 9:365-369. dieran obtener. En este sentido, medio de una infraestructura-orga-
5. Rivero E, Carrillo E, Portella E, Her- nización adecuada de la asistencia
nández 1, Colom D. Evaluación del nuestro trabajo no refleja resulta-
dos de la población anciana espe- geriátrica según se concibe2, no dis-
diseño y de la fiabilidad de un cues-
tionario para la detección de ancia- cialmente debilitada pues no era ponemos de servicios de geriatría de
nos con necesidades de servicios ésa la intención, según se comenta referencia, y las intervenciones en
sociosanitarios. Med Clin (Barc) en el mismo trabajo. Por otro lado, el campo de la rehabilitación, fisio-
1993; 101: 688-692. el trabajo sólo muestra aspectos terapia y terapia ocupacional están
6. Gorroñogoitía Iturbe A, Ibáñez Pérez parciales de la evaluación de un fuera de nuestras posibilidades.
F, Olaskoaga Arrate A. Autopercep- programa instaurado y creemos Ello influye en la dificultad de in-
ción de salud en el anciano: relación que sus conclusiones coinciden con tervenir sobre diversas situaciones,
con algunas variables socioeconó- así como en el ánimo de los profe-
micas y de salud. Aten Primaria el punto de vista del Dr. González-
Montalvo, los datos respecto a los sionales quienes no pueden ofertar
1992; 10: 771-776.
7. Álvarez Solar M, De Alaiz Rojo A T, pacientes confinados están pen- la mejor terapia posible para los
Brun Gurpegui E et al. Capacidad diente de publicación; b) no cree- problemas que detectan. Por otro
funcional de pacientes mayores de mos, o al menos no era ésa nuestra lado, el efecto de la terapéutica so-
65 años según el índice de Katz Fia- intención, que ofrezcamos una vi- bre aquellos diagnósticos que no
bilidad del Método. Aten Primaria sión pesimista sobre las posibilida- fueron imputados a la evaluación
1992; 10.- 812-816. des terapéuticas. En el trabajo se geriátrica (como la insuficiencia
8. Hernando J, Iturrioz P, Torán P, refleja que la mayor rentabilidad cardíaca) no se reflejaron, pues se
Arratibel 1, Arregui A, Merino M. trataba de valorar si la morbilidad
Problemas y necesidades de salud diagnóstica se obtiene en la esfera
sensorial, en la incontinencia uri- oculta detectada era susceptible de
de los pacientes crónicos domicilia-
rios, Aten Primaria 1992; 9: 133-136. naria, en la situación funcional del intervención. En este sentido, la
9. Gorostiaga 1, Lerma AM, Martín Le- anciano y en la detección de facto- incontinencia urinaria sí es una
sende 1, Benito 1, Urreisti C. Adap- res de riesgo de institucionaliza- patología en que la intervención
tación de un screening funcional di- ción. La obtención de otros diag- mejora la situación previa. Sin em-
rigido a la población anciana en un nósticos como la insuficiencia car- bargo, en la disminución de la agu-
centro de salud. Aten Primaria 1993; díaca, estreñimiento, insomnio, deza visual el beneficio que pudie-
12.- 276-279. entre otros, no fue significativo ra obtenerse se ve enmascarado
10. Buckley EG, Williamson J. Ihat sort por la baja accesibilidad a la inter-
of «health cheks» for older people? respecto a actividades previas que
no realizaban la evaluación geriá- vención reparadora que depende
Brit Med J 1988; 296.- 1.144-1.145.
11. González JI, Salgado A. Manejo del trica. Es por ello que interpreta- del nivel secundario de atención. Y
paciente anciano en atención prima- mos que dichos diagnósticos no co- en las hipoacusias, en las que no

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