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Psicolog’a Cl’nica y de la Salud

Introducci—n comœn a otras profesiones o especialidades


de la psicolog’a profesional.

Somos conscientes de la complejidad de

E l Colegio Oficial de Psic—logos en su


calidad de organizaci—n, de ‡mbito
estatal, que agrupa institucionalmen-
te a todos los psic—logos espa–oles, tiene
entre sus cometidos, definidos por ley, la
nuestro prop—sito. Por un lado, nos enfren-
tamos a una tarea novedosa, sin muchos
referentes nacionales o internacionales.
Pero, por otra parte, tenemos entre manos
una profesi—n que se desarrolla vertiginosa-
obligaci—n de ordenar el ejercicio profesio- mente, que alcanza, de forma creciente, m‡s
nal. Con el fin de cumplir con este manda- competencias y espacios de trabajo dentro
to legal, el Colegio se ha propuesto delimi- del campo de la Salud, que adquiere un
tar y definir los distintos perfiles de las reconocimiento pœblico e interprofesional
diversas especializaciones psicol—gicas pro- cada vez m‡s importante, sin que se adivi-
fesionales. nen los l’mites exactos de un campo profe-
sional en perpetuo movimiento y desarrollo.
Esta empresa no se sustenta, sin embargo,
œnicamente en el imperativo legal. La Junta Este panorama de continuo crecimiento de
de Gobierno ha cre’do necesario que nues- la psicolog’a cl’nica y de la salud ha tenido
tra organizaci—n tenga un papel m‡s activo como determinante el cambio que en las
en todas aquellas ‡reas que son determi- œltimas dŽcadas ha experimentado el con-
nantes para el desarrollo profesional. En cepto de salud. La vieja dicotom’a de salud
este sentido, se ha considerado que el f’sica - salud mental se ha superado con el
Colegio debe formular con claridad cu‡l es reconocimiento del componente bio-psico-
su posici—n en aspectos que hacen refe- social del enfermar, disolviŽndose sus l’mi-
rencia al ‡mbito de competencias de las tes al conocerse, cada vez con mayor exac-
distintas psicolog’as profesionales, a las titud, la interdependencia entre la conducta
habilidades y conocimientos necesarios o la ÒpsiqueÓ y el cuerpo. Una consecuencia
para cada especialidad y a los contenidos y inmediata de este cambio ha sido la necesi-
las formas de acceso a la formaci—n tanto dad creciente de los equipos interdisciplina-
b‡sica como especializada de los psic—lo- res en todos los campos sanitarios, incluso
gos. en aquellos m‡s alejados de los tradiciona-
les como la Òsalud mentalÓ. Otra importante
El presente documento se enmarca dentro consecuencia ha sido la creciente importan-
de esta l’nea de trabajo y pretende dar cuen- cia de la intervenci—n psicol—gica en la pre-
ta del perfil profesional del psic—logo cl’ni- venci—n de los trastornos en cuya gŽnesis la
co y de la salud. En sus p‡ginas, intenta conducta es un eje etiol—gico fundamental.
recoger todos aquellos aspectos b‡sicos y As’, algunos de los padecimientos m‡s
fundamentales que conforman y distinguen importantes de nuestro tiempo como el c‡n-
el quehacer psicol—gico en el ‡mbito de la cer, los que se derivan de los accidentes de
Salud, subrayando lo propio y matizando lo circulaci—n, los trastornos cardio-vasculares

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y el SIDA, tienen en la prevenci—n psicol—- La evoluci—n acelerada en todos los frentes
gica una importante y œtil herramienta para en los que hay trabajando psic—logos cl’ni-
la reducci—n de su incidencia. No es exage- cos y de la salud puede hacer que parezca
rado afirmar, adem‡s, que en muchos casos temerario intentar apresar en unas pocas
la intervenci—n psicol—gica debe ser uno de p‡ginas toda la riqueza y posibilidades del
los pivotes esenciales sobre el que se asien- trabajo y de desarrollo profesional.
te cualquier pol’tica responsable en estos y Posiblemente podr’amos estar de acuerdo
otros muchos trastornos. con esta opini—n si el prop—sito del Colegio
fuera establecer una declaraci—n definitiva
En el campo tradicional de la salud mental,
el rol de los psic—logos cl’nicos tambiŽn ha de lo que entendemos como psicolog’a cl’-
sufrido cambios notables en Žstas œltimas nica y de la salud. Sin embargo, nuestra
dŽcadas. Desde su encasillamiento inicial intenci—n es levantar acta de aquello que
como psic—logo evaluador ha tomado cada hacemos sin coartar lo que podamos hacer,
vez un mayor protagonismo como profesio- siendo conscientes de que observamos el
nal, cuyos conocimientos le permiten dar fotograma de una pel’cula que se encuentra
una nueva visi—n y perspectiva a los pade- en plena proyecci—n.
cimientos llamados ÒmentalesÓ. En relaci—n
Este documento ha sido fruto del trabajo de
con este aspecto merece especial menci—n
un a–o en el que han participado una
la aportaci—n que la psicolog’a supuso en el
cambio de los tradicionales mŽtodos de tra- Comisi—n de expertos y todas las organiza-
tamiento para los pacientes cr—nicos institu- ciones territoriales del Colegio, as’ como
cionalizados, transformaci—n en la que los todos los Departamentos Universitarios de
psic—logos han tenido un papel destacado las Facultades de Psicolog’a vinculados en
en cualquier sitio d—nde dicho proceso de sus intereses m‡s inmediatos con la
cambio ha tenido lugar. Psicolog’a Cl’nica y de la Salud. A todos los
psic—logos que han participado les corres-
En nuestro pa’s, la psicolog’a cl’nica ha ponde el mŽrito de hacer avanzar la psico-
dado un paso cualitativo de gran importan- log’a cl’nica y de la salud en nuestro pa’s,
cia para la consolidaci—n y evoluci—n de mediante la reflexi—n y las opiniones que se
este campo profesional. Bajo el patrocinio plasman en estas l’neas, dibujando lo que
del Ministerio de Sanidad y Consumo y del somos y perfilando lo que queremos ser. A
Ministerio de Educaci—n y Ciencia, y con el todos ellos el COP les da su agradecimiento
concurso decidido de las instituciones por colaborar en una tarea œnica, por su
nacionales y regionales con competencias alcance, en apoyo de la Psicolog’a y de
en sanidad, se ha puesto en marcha desde nuestra organizaci—n colegial.
hace tres a–os, el programa de formaci—n de
Psic—logos Internos Residentes. Este progra-
ma de formaci—n, cuya culminaci—n ser‡ la
obtenci—n, en un futuro cercano, del t’tulo
de especialista en Psicolog’a Cl’nica, supuso
la confecci—n de un plan formativo y de
unos criterios de acreditaci—n de unidades
docentes, en los que el COP tuvo un papel
destacado. Este trabajo previo ser‡ de gran
valor y condicionar‡, sin duda, nuestro
punto de partida a la hora de situar la posi-
ci—n colegial en el campo de la formaci—n
especializada.

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Desarrollo Hist—rico rencias individuales, en cuya perspectiva no
podr’a faltar la referencia a Huarte de San
Juan (1529-1579), precisamente, el patrono

C onscientes de la dificultad que supo-


ne el tratar de condensar en un espa-
cio tan reducido la historia de un
‡mbito profesional como el que nos ocupa,
de la Psicolog’a en Espa–a. Esta psicolog’a
de las diferencias individuales cuenta en
1885 con el primer centro para la medida
mental, establecido por Francis Galton y
pensamos que es importante conocer al que culminar’a con el laboratorio del Alfred
menos los hitos que han permitido a los psi- Binet en 1895.
c—logos cl’nicos acercarnos al lugar que en
estos momentos ocupamos. Por tal motivo, El establecimiento formal de la primera cl’-
no ve‡is en esta parte del documento nada nica psicol—gica fue en Marzo de 1896 en la
m‡s que lo que quiere ser: un peque–o Universidad de Pensilvania, por parte de
recordatorio del esfuerzo y trabajo de Lighner Witmer. Se habr’a de recordar en
muchos. este sentido que Sigmund Freud utiliz— por
primera vez en este a–o de 1896 el nombre
de Òpsicoan‡lisisÓ (si bien ya ten’a abierta su
1. Desarrollo de la Psicolog’a consulta en Viena desde 1886). As’ pues,
cabr’a proponer 1896 como el a–o en que
Cl’nica oficialmente se ha establecido la Psicolog’a
Cl’nica.

S i bien cabe remontarse a antecedentes


centenarios que avant la lettre prefiguran
la Psicolog’a, donde habr’a que destacar a
La Cl’nica de Witmer (que marcar’a el traba-
jo cl’nico por algœn tiempo) ten’a las
siguientes caracter’sticas. Los clientes eran
Luis Vives (1492-1540) como anticipo de ni–os (debido a los intereses particulares de
una Òpsicolog’a modernaÓ, la historia de la su fundador), las recomendaciones de
Psicolog’a Cl’nica que aqu’ se presenta ayuda iban precedidas por una evaluaci—n
parte de su establecimiento formal y recorre diagn—stica, dispon’a de un equipo de pro-
las instituciones que la han ido configuran- fesionales que trabajaban en colaboraci—n,
do. ònicamente se dir’a a prop—sito de los un interŽs bien se–alado era la prevenci—n
antecedentes que este establecimiento for- mediante diagn—sticos y remedios tempra-
mal se inscribe dentro de la tradici—n de la nos, y, en fin, la atenci—n cl’nica ofrecida se
psicolog’a experimental ya en curso, cuya aten’a a la psicolog’a cient’fica. Se fueron
fecha oficial data de 1879 con la fundaci—n estableciendo nuevas cl’nicas. La
del laboratorio de Wilhelm Wundt en la Universidad de Pensilvania (a instancias de
Universidad de Leipzig. En este sentido, la Witmer) ofreci— en 1904-1905 cursos forma-
tradici—n de la psicolog’a experimental ha les de psicolog’a cl’nica. En 1907 el propio
imprimido a la Psicolog’a Cl’nica una orien- Witmer fundar’a la primera revista especia-
taci—n a la investigaci—n que todav’a perdu- lizada, titulada The Psychological Clinical.
ra por no decir que le es propia. En efecto, Este crecimiento de psic—logos cl’nicos llev—
la orientaci—n a la investigaci—n es una de en 1917 a una escisi—n de la American
las contribuciones bien reconocidas al psi- Psychological Association (APA), creando la
c—logo en el campo cl’nico (como se ver‡ American Association of Clinical
m‡s adelante en la definici—n de sus funcio- Psychologists. Sin embargo, en 1919 esta
nes). As’ mismo, se habr’a de resaltar (a este nueva asociaci—n se reincorpor— a la APA,
respecto de los antecedentes) la tradici—n como Secci—n cl’nica. As’ pues, la Psicolog’a
que, igualmente con una historia de siglos, Cl’nica crea sus propias instituciones (revis-
se ha interesado en el estudio de las dife- tas, asociaciones) dentro del marco de la

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Psicolog’a acadŽmica y cient’fica representa- ci—n, la ense–anza, el asesoramiento, y la
da principalmente por la Universidad y la administraci—n. Para entonces los psic—lo-
APA. gos cl’nicos se han extendido m‡s all‡ de
sus cl’nicas originarias a los hospitales, las
La Primera Guerra Mundial ha movilizado la prisiones, y otros lugares, y tanto con adul-
construcci—n y aplicaci—n de tests psicol—gi- tos como con ni–os.
cos y, tambiŽn, el papel del psic—logo cl’ni-
co. Por un lado, los psic—logos cl’nicos inves- En la Segunda Guerra Mundial se derivaron
tigaron y teorizaron sobre los temas en cues- 40.000 personas a los hospitales neuropsi-
ti—n, como la naturaleza de la personalidad, qui‡tricos de la Veteran Administration
el origen de la inteligencia (por ejemplo, el (VA) en EE.UU., lo que supuso de nuevo
papel de la herencia y el medio), las causas un impulso a la consolidaci—n de la
de los trastornos de conducta, los usos de la Psicolog’a Cl’nica. Puesto que los psic—lo-
hipnosis, y la relaci—n entre principios del gos cl’nicos existentes fueron insuficientes,
aprendizaje y la desviaci—n. Por otro lado, los la VA se adelanta a la APA y los departa-
psic—logos cl’nicos pasaron de considerarse a mentos de las Universidades en la defini-
s’ mismos m‡s concernidos con los proble- ci—n y capacitaci—n requerida para el ejer-
mas educativos (que con los psiqui‡tricos), a cicio de la psicolog’a cl’nica.
adoptar las funciones de tratamiento a–adi- Concretamente, un documento de la VA de
das a la evaluaci—n, de entrenamiento reedu- 1946 defini— la psicolog’a cl’nica como una
cativo, y de investigaci—n. En este sentido, se profesi—n que implicaba el diagn—stico, el
ha de decir de nuevo que la funci—n tera- tratamiento, y la investigaci—n relativos a
pŽutica se centr— inicialmente en la cl’nica los trastornos de los adultos. Para ello el
infantil, conjuntando as’ las tareas de diag- psic—logo cl’nico habr’a de poseer el grado
n—stico y tratamiento. En esta asimilaci—n del de Doctor (PhD). Esta instigaci—n de la VA
tratamiento por el psic—logo cl’nico contribu- (junto tambiŽn con el Servicio de Salud
y— tambiŽn el prestigio alcanzado en el uso Pœblica de EE.UU.), para que la APA y las
de los tests de personalidad tales como, por Universidades definieran los programas de
ejemplo, el Rorschach y el TAT (Tematic formaci—n en psicolog’a cl’nica, dio lugar
Apperception Test), que permitieron un len- en 1947 a un comitŽ encargado de dise–ar
guaje comœn entre el psic—logo (diagnostica- las directrices a seguir. Este comitŽ (David
dor) y el psiquiatra (terapeuta). Shakow's Commitee on Training in Clinical
Psychology) ten’a encomendado recomen-
Segœn aumentaba su nœmero y se amplia- dar el contenido de los programas, estable-
ban sus funciones, los psic—logos cl’nicos cer los criterios de entrenamiento a tener
(junto con otros psic—logos aplicados) se en cuenta por las Universidades y los ser-
sintieron descontentos con el apoyo recibi- vicios de formaci—n en rŽgimen de resi-
do por sus colegas de la APA, mayormente dencia, y evaluar e informar sobre los pro-
acadŽmicos y cient’ficos, de modo que se gramas en curso.
constituyeron en 1937 en una organizaci—n
separada, la American Association of Las tres principales recomendaciones del
Applied Psychology, para ocho a–os des- informe Shakow para el entrenamiento cl’-
puŽs reintegrarse de nuevo en la APA. nico fueron las siguientes:

La cuesti—n es que al final de la dŽcada de


1930 el campo de lo que ser’a la moderna 1. El psic—logo cl’nico ser’a formado antes
Psicolog’a Cl’nica ya se hab’a organizado que nada como psic—logo (y por tanto
con sus seis actividades principales, a saber, como cient’fico) y contando con ello
la evaluaci—n, el tratamiento, la investiga- como profesional pr‡ctico.

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2. El entrenamiento cl’nico ser’a tan rigu- de Psicolog’a Experimental, dotada por la
roso como lo pueda ser la formaci—n en Universidad Complutense de Madrid en su
‡reas no cl’nicas de la psicolog’a, lo que Facultad de Ciencias, y desempe–ada por
supone el establecimiento de unos cri- Luis Simarro Lacabra (1852-1921).
terios est‡ndar de postgraduaci—n.
Con todo, la mayor actividad de la psicolo-
3. El contenido de la preparaci—n cl’nica se g’a se da a principios del siglo XX como
centrar’a en la evaluaci—n, el tratamien- Psicolog’a Aplicada en las Oficinas e
to y la investigaci—n. Institutos de investigaci—n de Psicotecnia.
Estas Oficinas e Institutos derivar’an en el
Esta propuesta para la formaci—n del psic—- Instituto de Orientaci—n Profesional (creado
logo cl’nico, el as’ llamado 'modelo de en Barcelona en 1917) con su Secci—n de
Boulder' en raz—n del lugar de la Psicometr’a, a cargo de Emilio Mira y L—pez
Conferencia que en 1949 lo asumi—, fue el (desde 1919), quien llegar‡ a ser Director del
patr—n seguido en adelante. Este ha sido el Instituto desde 1927. Emilio Mira y L—pez
modelo seguido, ciertamente, sin perjuicio (1896-1964) es considerado como uno de los
de otros replanteamientos (con sus confe- fundadores de la psicolog’a aplicada en
rencias program‡ticas tambiŽn) que concier- Espa–a, en particular de la psicotecnia y la
nen sobre todo a la proporci—n del conteni- psicometr’a, campo en el que ha merecido el
do cient’fico y del papel investigador con reconocimiento internacional. Se ha de a–a-
que se figura al psic—logo cl’nico. En todo dir que Mira y L—pez ha desempe–ado la pri-
caso, este desarrollo e implantaci—n de la mera C‡tedra de Psiquiatr’a en Espa–a, dota-
Psicolog’a Cl’nica como profesi—n tuvo su da en 1933 por la Universidad de Barcelona.
reconocimiento legal, as’ como tambiŽn dis- En Madrid se crea tambiŽn el Instituto
puso de su c—digo Žtico. Nacional de Psicotecnia, dirigido por JosŽ
Germain hasta 1939 (y de nuevo desde
1956).
2. La Psicolog’a Cl’nica en
En este contexto de la psicolog’a aplicada,
Espa–a destaca la figura de Gonzalo Rodr’guez
Lafora (1886-1971), psiquiatra y neuropat—-
logo interesado en la psicopatolog’a infantil
P or su parte, la psicolog’a espa–ola se
inscribe en la misma tradici—n de la psi-
colog’a europea y norteamericana. De todos
y en la higiene mental. Se citar’an a este res-
pecto su libro de 1917 titulado Los ni–os
modos, importa destacar ciertas figuras y mentalmente anormales, la creaci—n del
momentos en su institucionalizaci—n. Instituto MŽdico-Pedag—gico de
Carabanchel en 1925 y, sobre todo, la fun-
Se habr’a de citar en primer lugar la figura daci—n (junto con Sacrist‡n y Ortega) en
de Francisco Giner de los Rios (1839-1915), 1920 de la Revista Archivos de
fundador de la Instituci—n Libre de Neurobiolog’a, originalmente titulada
Ense–anza, cuyo Bolet’n contaba con una 'Archivos de Neurobiolog’a, Psicolog’a,
Secci—n de Psicolog’a-Antropolog’a, y autor Fisiolog’a, Histolog’a, Neurolog’a y
(junto con E. Soler y A. Calder—n) en 1874 Psiquiatr’a', en la que figuran como 'psic—-
de unas Lecciones sumarias de Psicolog’a logos' en la portada del primer nœmero
(revisadas en 1877), donde se ofrece en cas- Ortega, Turr—, Simarro, Viqueira y Mira,
tellano (para la ense–anza secundaria) una aparte los fisi—logos (entre ellos Cajal,
actualizaci—n de la psicolog’a de la Žpoca. Novoa y Mara–—n) y los psiquiatras y neu-
En esta l’nea de implantaci—n acadŽmico ropat—logos (el propio Lafora, Sacrist‡n y
cient’fica se ha de situar la primera C‡tedra otros).

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DespuŽs de la Guerra Civil, que ha inte- puŽs en Secci—n de Psicolog’a, y aparece en
rrumpido y dispersado el curso de la psico- 1978 la primera Facultad de Psicolog’a en
log’a institucional, la citada C‡tedra de Espa–a, en la Universidad Complutense de
Psicolog’a Experimental (trasladada a la Madrid, que se ir’an generalizando a las
Facultad de Filosof’a y Letras) estuvo a dem‡s Universidades.
cargo del Padre Barbado que si bien, por un
lado imprimi— un repliegue escol‡stico, por En la segunda mitad de la dŽcada de 1970
otro, proyect— un Instituto de Psicolog’a se entrar’a en una gran expansi—n de la psi-
dentro del Consejo Superior de colog’a que se cifra en las actividades de
Investigaciones Cient’ficas. Este proyecto no investigaci—n cient’fica y aplicada como
se llevar’a a cabo hasta 1948, con la crea- resulta de las numerosas Revistas especiali-
ci—n del Departamento de Psicolog’a zadas que han ido surgiendo (entre las que
Experimental dentro del CSIC, ya para se destacar’a An‡lisis y Modificaci—n de
entonces bajo la direcci—n de JosŽ Germain Conducta, fundada por Vicente Pelechano
(1897-1986). JosŽ Germain ya hab’a fundado en 1974), en la explosi—n demogr‡fica de
en 1946 la Revista de Psicolog’a General y alumnos interesados en estudiar psicolog’a
Aplicada, la decana de las Revistas espa–o- (de 2.400 en el curso 1969-70, a 56.000 en
las de psicolog’a, al transformar la creada en 1995-96, y en la organizaci—n profesional
1939 dentro del Instituto Nacional de dada por la creaci—n del Colegio Oficial de
Psicotecnia, titulada 'Psicotecnia'. Psic—logos en 1980. Referente a esta organi-
zaci—n profesional, se trata de un Colegio
Este Departamento del CSIC constituir’a el Estatal con distintas Delegaciones
origen de la psicolog’a universitaria que Territoriales (en concreto catorce). No obs-
vendr’a despuŽs, de manos de Mariano tante, en 1986 se constituye el Col.legi
Yela, JosŽ Luis Pinillos, Miguel Sigu‡n, entre Oficial de Psic—legs de Catalunya, de modo
otros, que, se excusa decir, han recuperado que en la actualidad coexisten en Espa–a
la psicolog’a espa–ola para la tradici—n de la dos organizaciones profesionales de psic—-
psicolog’a cient’fica mundial. En torno a logos, la estatal y la catalana. De los 4.500
este Departamento se fundar’a en 1952 la psic—logos colegiados en 1981, se ha pasa-
Sociedad Espa–ola de Psicolog’a, con una do en 1995 a 28.000, lo que sitœa al COP
proyecci—n tanto cient’fica como profesio- (incluyendo el Col.legi catal‡n) como
nal. Esta Sociedad estuvo ya desde los pri- segunda organizaci—n profesional mundial
meros momentos incorporada a la Uni—n en cuanto al nœmero de afiliados (despuŽs
Internacional de Psicolog’a Cient’fica. de la APA.)

La implantaci—n universitaria empieza con la Pues bien, el 30% de los psic—logos colegia-
Escuela de Psicolog’a y Psicotecnia creada dos que trabajan en algœn campo de la psi-
en la Universidad Complutense de Madrid colog’a, se dedican en concreto a la
en 1953 para la preparaci—n de "psic—logos Psicolog’a Cl’nica y de la Salud como activi-
investigadores" y "psicotŽcnicos expertosÓ. dad principal. Se ha de a–adir que la
Esta Escuela supone la aparici—n de los pri- Psicolog’a Cl’nica y de la Salud figura tam-
meros diplomados en Psicolog’a y por tanto biŽn entre las tareas del psic—logo cuya dedi-
la presencia de titulados universitarios, que caci—n principal es sin embargo otra ‡rea de
ejercer’an en los diversos ‡mbitos aplicados. la psicolog’a (como por ejemplo la Psicolog’a
En torno a 1960 se dotan C‡tedras de Educativa), lo que lleva a decir que aproxi-
Psicolog’a en diversas Universidades, se madamente la mitad de los psic—logos cole-
crea la Especialidad de Psicolog’a dentro de giados que trabajan en el campo de la psico-
Filosof’a y Letras (1969 en la Universidad log’a se ocupan total o parcialmente en la
Complutense de Madrid), transformada des- Psicolog’a Cl’nica y de la Salud.

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Psicolog’a Cl’ica y de la Salud
Para completar este breve repaso hist—rico, como dec’a en la primera editorial, su obje-
es necesario mencionar la implantaci—n en to era "estudiar la correlaci—n existente entre
Espa–a desde 1993 del Sistema de los aspectos fisiol—gicos de todas las funcio-
Formaci—n de Psic—logo Interno Residente nes corporales, tanto normales como anor-
(PIR). De alcance regional en sus comien- males, y de esta manera integrar la terapia
zos, el sistema de formaci—n PIR dio sus pri- som‡tica y la psicoterapia". A pesar de este
meros pasos en los a–os 80 en aquellas prop—sito, la medicina psicosom‡tica termi-
Comunidades Aut—nomas que, como n— por distinguir entre distintas enfermeda-
Andaluc’a o Asturias, ten’an una voluntad des, donde unas ser’an propiamente psico-
m‡s firme de cambiar sus modelos de aten- som‡ticas (aparte lo discutible que es una
ci—n en salud mental. La primera convoca- tal tipificaci—n), y, lo que es peor, termin—
toria del PIR con ‡mbito estatal, en 1993, por proponer explicaciones psicol—gicas a
y la creaci—n de la Comisi—n Promotora de menudo m‡s especulativas que emp’ricas.
la Especialidad en 1995 por parte de los Con todo, la medicina psicosom‡tica tam-
Ministerios de Sanidad y de Educaci—n pue- biŽn se atuvo a la metodolog’a cient’fica y
den entenderse, en ese contexto hist—rico, ha constituido as’ un campo de investiga-
como un refrendo y una consolidaci—n de ci—n y cl’nico que intersecta la psicolog’a
un modelo de formaci—n que contaba con experimental con la aplicaci—n biomŽdica.
sistemas ya preexistentes en distintas comu- Si bien su nombre e instituciones subsisten,
nidades aut—nomas. bien puede acogerse sin embargo al ‡mbito
m‡s amplio de ÒPsicolog’a de la SaludÓ.

Se ha de situar tambiŽn en este perspectiva


3. Particularidades de la hist—rica el trabajo de Iv‡n P. Pavlov relati-
Psicolog’a de la Salud vo al condicionamiento de respuestas visce-
rales, con lo que ello supuso precisamente
en el entendimiento de la Òenfermedad psi-
A unque forma parte del mismo curso de
la Psicolog’a que se viene exponiendo,
importa entresacar las vicisitudes de la
cosom‡ticaÓ. En esta l’nea se ha llegado a
hablar incluso de toda una 'medicina c—rti-
co-visceral' y, en particular, las 'neurosis
Psicolog’a de la Salud hasta su confluencia
experimentales' fueron ciertamente modelo
con la Psicolog’a Cl’nica. Se trata propia-
de investigaci—n de las influencias de condi-
mente de la psicolog’a (cl’nica) interesada
ciones psicol—gicas sobre el funcionamiento
en el ‡mbito mŽdico. De hecho, la
corporal. No se dejar’a de alinear aqu’ la
Psicolog’a de la Salud puede verse como la
figura de Gregorio Mara–—n (1887-1960)
conjunci—n entre la Psicolog’a Cl’nica y la
con sus estudios sobre endocrinolog’a y
Medicina. Igualmente que la Psicolog’a
comportamiento y en particular su teor’a
Cl’nica y la Medicina, y por lo mismo, la experimental de las emociones. As’ mismo
Psicolog’a de la Salud tiene antecedentes se citar’a igualmente a Novoa Santos (1885-
centenarios, por no decir milenarios si se 1933), por la incorporaci—n de nociones
retrae a Hip—crates. Ci–Žndose a su estable- pavlovianas psicodin‡micas a la medicina.
cimiento formal, habr’a que remitirse a la
Medicina Psicosom‡tica, un tŽrmino acu–a- Por su lado, el condicionamiento operante
do en 1918 en el contexto de la extensi—n supuso la posibilidad de una autorregula-
del psicoan‡lisis para entender trastornos ci—n de respuestas (hasta entonces) invo-
funcionales supuestamente debidos a con- luntarias mediante tŽcnicas de biofeedback.
flictos psicol—gicos, destacando a este res- El uso del biofeedback revolucion— el
pecto Georg Groddeck. En el a–o 1939 apa- campo de las contribuciones de la psicolo-
rece la Revista Psychosomatic Medicine que, g’a al ‡mbito mŽdico, llegando a imponerse

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Psicolog’a Cl’ica y de la Salud
desde 1973 el nombre de ÒMedicina 4. Referencia a algunos hitos
ConductualÓ (si bien ya exist’a desde 1970
el nombre de 'behavioral pediatrics'). La que jalonan la historia de la
medicina conductual vino a ser, m‡s all‡ Psicolog’a Cl’nica y de la
del procedimiento de biofeedback, la apli-
caci—n de las tŽcnicas de Modificaci—n de
Salud
Conducta al campo biomŽdico. Hoy d’a, 1879
como sucediera con la Medicina
Psicosom‡tica, la Medicina Conductual aun Wilhelm Wundt funda el primer laboratorio
contando con sus instituciones propias formal de psicolog’a en la Universidad de
incluyendo sus revistas, quedar’a incluida
Leipzig.
en la Psicolog’a de la Salud.

Por su parte, la Psicolog’a MŽdica tambiŽn


1885
se sitœa en esta perspectiva de la Sir Francis Galton funda el primer centro de
Psicolog’a de la Salud. En general, la psi-
medida psicol—gica en el South Kensington
colog’a mŽdica se refiere a los aspectos
curativos que se dan en la interacci—n Museum de Londres.
entre el mŽdico y el paciente. M‡s concre- 1886
tamente, es la ense–anza de la psicolog’a
que se imparte en la carrera de Medicina, Sigmund Freud abre su consulta en Viena.
incluyendo entonces toda una variedad de
conocimientos psicol—gicos de interŽs para 1890
la formaci—n mŽdica.
James McKeen acu–a el tŽrmino 'mental test.'
La cuesti—n es que todas estas l’neas hist—ri-
cas (Medicina Psicosom‡tica, Medicina 1890
Conductual, Psicolog’a MŽdica) confluyen
en el campo denominado genŽricamente Wiliam James publica Principios de psicolog’a.
Psicolog’a de la Salud, que se ha constitui-
do en 1978 en un çrea con su propia divi- 1892
si—n (la Divisi—n 38) dentro de la APA, con-
Fundaci—n de la American Psychological
tando desde 1982 con su propia Revista,
Health Psychology. Es de se–alar que la pri- Association (APA)
mera Revista de Psicolog’a de la Salud euro-
1895
pea se ha fundado en Espa–a en 1989, en
torno al profesor Jesœs Rodr’guez Mar’n, Josef Breuer y Sigmund Freud publican
donde se sigue editando, por lo dem‡s, con Estudios sobre la histeria.
gran proyecci—n internacional. En este
mismo a–o aparece tambiŽn Cl’nica y Salud, 1895
promovida por la Delegaci—n de Madrid del
COP. En fin, la Psicolog’a de la Salud es una Alfred Binet funda el primer laboratorio de
disciplina que como tal figura en la mayor’a psicodiagn—stico.
de los Planes de Estudio de las Facultades
de Psicolog’a de Espa–a. La Psicolog’a 1896
Cl’nica y la Psicolog’a de la Salud se avienen
en su complementariedad a la formaci—n del Lightmer Witmer funda la primera Cl’nica
'Psic—logo Cl’nico y de la Salud' en el senti- de psicolog’a, en la Universidad de
do que se ver‡ en este Documento. Pennsylvania.

Perfiles Profesionales del Psic—logo 29 Colegio Oficial de Psic—logos


Psicolog’a Cl’ica y de la Salud
1896 1916
Sigmund Freud utiliza por primera vez el Se publica el test de inteligencia Stanford-
nombre de 'Psicoan‡lisis'. Binet de Terman.

1902 1917

Primera C‡tedra de Psicolog’a (de Psicolog’a Separaci—n de la APA de la American


Association of Clinical Psychology (AACP).
Experimental) en una Universidad espa–ola.
1918
1905
Se acu–a el tŽrmino 'Medicina Psicosom‡tica'.
Se publica la Escala de inteligencia Binet-
Simon. 1919
1904 La AACP se reintegra a la APA.

I. P. Pavlov recibe el Premio Nobel por su 1919


trabajo sobre la fisiolog’a de la digesti—n.
Publicaci—n de los trabajos de Watson y
1905 Rayner sobre el aprendizaje de los miedos
infantiles.
Sigmund Freud publica Tres ensayos sobre
teor’a sexual. 1920

1907 Fundaci—n de la Revista Archivos de


Neurobiolog’a.
Lightmer Witmer funda la primera revista de
psicolog’a cl’nica, Psychological Clinic. 1921

1908 Primeros trabajos de Melanie Klein sobre


Psicoan‡lisis infantil
Primer internado de psicolog’a cl’nica ofre-
cido por la Vineland Traimng School. 1924

1909 Mary Cover Jones emplea los principios del


aprendizaje para el tratamiento de miedos
Conferencias de Freud en Estados Unidos infantiles.
de AmŽrica (Clark University).
1931
1913
La Secci—n Cl’nica de la APA nombra un
John E. Watson publica Psychology as a ComitŽ para la fijaci—n de los criterios de
behaviorist views it. formaci—n cl’nica.

1915 1935
Ortega y Gasset plantea sus Investigaciones Se publica el Test de Apercepci—n Tem‡tica
psicol—gicas. de Murray (TAT).

Perfiles Profesionales del Psic—logo 30 Colegio Oficial de Psic—logos


Psicolog’a Cl’ica y de la Salud
1936 1946
C. M. Louttit publica el primer texto de psi- Fundaci—n de la Revista de Psicolog’a
colog’a cl’nica, Clinical Psychology. General y Aplicada.
1937
1948
La Secci—n Cl’nica de la APA se independiza
como American Association for Applied Creaci—n del Departamento de Psicolog’a
Psychology (AAAP). Experimental dentro del CSIC

1938 1949
Publicaci—n de la primera edici—n del Conferencia de Boulder (en Colorado)
Mental Measurement Yearbook de Euros.
sobre las directrices de la formaci—n en
1939 Psicolog’a Cl’nica.

Se publica el test de inteligencia Wechsler- 1950


Bellevue
F. Alexander publica Psychosomatic
1939
Medicine.
Fundaci—n de la Revista Psychosomatic
Medicine. 1952
1942 Publicaci—n de Hans Eysenck sobre la efica-
cia de la psicoterapia.
Carl Rogers publica Counseling and
Psychotherapy 1952
1943
Publicaci—n del DSM-I por la American
Se publica el Minnesota Multiphasic Psychiatric Association.
Personality Inventory (MMPI).
1952
1945
Fundaci—n de la Sociedad Espa–ola de
La AAAP se reintegra a la APA.
Psicolog’a.
1946
1953
La Organizaci—n Mundial de la Salud define
la salud como 'un estado de completo bie- Publicaci—n de Ciencia y conducta humana
nestar f’sico, mental y social'. de B. F. Skinner.
1946 1953
La Veterans Administration y el National
Institute of Mental Health (de EEUU) pro- Uso por primera vez en un informe tŽcnico
mueven el sistema de formaci—n en de la denominaci—n 'terapia de conducta'
Psicolog’a Cl’nica. (E. F. Skinner y colegas).

Perfiles Profesionales del Psic—logo 31 Colegio Oficial de Psic—logos


Psicolog’a Cl’ica y de la Salud
1953 1978

Publicaci—n del c—digo Žtico para psic—lo- Se crea la Primera Facultad de Psicolog’a en
la Universidad espa–ola.
gos por parte de la APA.

1953 1980
Fundaci—n del Colegio Oficial de
Creaci—n de la Escuela de Psicolog’a y
Psic—logos.
Psicotecnia en la Universidad Complutense
de Madrid. 1980

1967 Publicaci—n del DSM-III.

A. T. Beck publica un modelo psicol—gico 1981


de la depresi—n. La APA revisa sus Principios Žticos de los
psic—logos.
1968
1984
Publicaci—n del DSM-II.
Primeros pasos del programa PIR auton—mi-
1969 co en Asturias

Inicio de los estudios de Psicolog’a en la 1987


Universidad espa–ola (Secci—n de
Primeras incorporaciones masivas de psic—-
Psicolog’a).
logos al sistema sanitario pœblico en
Andaluc’a
1973

Aparece un texto con el t’tulo Biofeedback: 1988


Behavioral Medicine. Formaci—n de la American Psychological
Society.
1974
1988
Fundaci—n de la Revista An‡lisis y
Modificaci—n de Conducta. Fundaci—n de la Revista Psicothema patroci-
nada por la Delegaci—n Norte del COP.
1975
1989
JosŽ Luis Pinillos publica el texto Principios
Fundaci—n de la Revista de Psicolog’a de la
de Psicolog’a. Salud / Journal of Health Psychology.
1978 1989
Se crea la Divisi—n 38 de la APA dedicada a Fundaci—n de la Revista Cl’nica y Salud edi-
la 'Health Psychology'. tada por la Delegaci—n de Madrid del COP.

Perfiles Profesionales del Psic—logo 32 Colegio Oficial de Psic—logos


Psicolog’a Cl’ica y de la Salud
1993
Establecimiento en Espa–a del sistema de
Psic—logo Interno Residente como sistema
de formaci—n.

1993
Fundaci—n de la Revista Psicolog’a
Conductual. patrocinada por la Asociaci—n
Espa–ola de Psicolog’a Conductual.

1994
Publicaci—n del DSM-IV.

1995
Creaci—n de la Comisi—n Promotora de la
Especialidad de Psicolog’a Cl’nica

Perfiles Profesionales del Psic—logo 33 Colegio Oficial de Psic—logos


Psicolog’a Cl’ica y de la Salud
Definici—n Psicolog’a, aparentemente el m‡s relevante
si se toma en consideraci—n el nœmero de
psic—logos que realizan sus funciones en
este campo, mayor que el de cualquier otro
1. Definici—n de la Psicolog’a ‡mbito aplicado de los actualmente existen-
Cl’nica y de la Salud tes. La consideraci—n de disciplina especiali-
zada de la Psicolog’a conlleva, por su parte,
la inseparable caracter’stica de que los

L a Psicolog’a Cl’nica y de la Salud es la


disciplina o el campo de especializaci—n
de la Psicolog’a que aplica los principios,
expertos que la practican han de ser nece-
sariamente Psic—logos con una formaci—n
complementaria especializada en el ‡mbito
las tŽcnicas y los conocimientos cient’ficos de la Psicolog’a Cl’nica y de la Psicolog’a de
desarrollados por Žsta para evaluar, diag- la Salud, de acuerdo con el ordenamiento
nosticar, explicar, tratar, modificar y prevenir legal que actualmente estŽ vigente en nues-
las anomal’as o los trastornos mentales o tro pa’s.
cualquier otro comportamiento relevante
para los procesos de la salud y enfermedad, El nuevo ‡mbito de la Psicolog’a Cl’nica y
en los distintos y variados contextos en que de la Salud integra, por su parte, dos cam-
Žstos puedan tener lugar. pos de especializaci—n separados previa-
mente existentes: la Psicolog’a Cl’nica y la
Psicolog’a de la Salud, dedicadas espec’fica-
mente, una a los trastornos considerados
2. Definici—n del Psic—logo cl‡sicamente cl’nicos o mentales y la otra a
Cl’nico y de la Salud los fen—menos y problemas psicol—gicos en
su relaci—n con los problemas mŽdicos o de
salud en general. Todo ello, de acuerdo con
C onsecuentemente con la definici—n pro-
puesta de Psicolog’a Cl’nica y de la
Salud, definimos el Psic—logo Cl’nico y de la
la visi—n hol’stica e integradora actualmente
mantenida tanto sobre la salud como sobre
la enfermedad como un todo integrado bio-
Salud como el psic—logo que aplica el cono-
l—gico, psicol—gico y social.
cimiento y las habilidades, las tŽcnicas y los
instrumentos proporcionados por la En cuanto a los principios, los conocimien-
Psicolog’a y ciencias afines a las anomal’as, tos, las tŽcnicas y los instrumentos que la
los trastornos y a cualquier otro comporta- Psicolog’a Cl’nica y de la Salud aplica, en la
miento humano relevante para la salud y la definici—n se especifica que estos han de ser
enfermedad, con la finalidad de evaluar, cient’ficos, indicando con ello que aunque
diagnosticar, explicar, tratar, modificar o Žsta constituye m‡s una disciplina aplicada
prevenir estos en los distintos contextos en que una ciencia b‡sica, los conocimientos
que los mismos puedan manifestarse. en que se fundamenta han sido derivados
cient’ficamente, al igual que la totalidad de
3. Caracter’sticas a destacar los conocimientos que constituyen la actual
Psicolog’a, definida como la ciencia dedica-
de las definiciones da al estudio de la conducta o el comporta-
miento humano a travŽs de las distintas

E n las definiciones propuestas, cabe lla-


mar la atenci—n o destacar las siguientes
caracter’sticas. Ante todo, conviene resaltar
manifestaciones en que Žste pueda tener
lugar (cognitivas, emocionales, motoras o
manifiestas y psicofisiol—gicas en general) y
que la Psicolog’a Cl’nica y de la Salud cons- a la aplicaci—n pr‡ctica y positiva de este
tituye un campo de especializaci—n de la conocimiento en los distintos ‡mbitos o

Perfiles Profesionales del Psic—logo 34 Colegio Oficial de Psic—logos


Psicolog’a Cl’ica y de la Salud
contextos en que los sujetos humanos pue- go que trabaja en este ‡mbito, con la excep-
den desenvolverse. ci—n, quiz‡s, de la deseable actividad inves-
tigadora que los psic—logos cl’nicos y de la
Respecto a los fen—menos a los que se apli- salud tambiŽn deber’an realizar en sus res-
ca o que constituyen el centro de atenci—n pectivos ‡mbitos aplicados. Estas funciones
de la Psicolog’a Cl’nica y de la Salud, Žstos ser‡n descritas posteriormente con una
son, en primer lugar, las denominadas ano- mayor amplitud en este documento.
mal’as o trastornos mentales o del compor-
tamiento, entendidos Žstos en un sentido En la definici—n se menciona, por œltimo,
amplio del tŽrmino y no s—lo en el estricta- que la actividad desempe–ada por la
mente psicopatol—gico y m‡s restringido Psicolog’a o por el Psic—logo Cl’nico y de la
habitualmente concedido en los manuales Salud puede ejercerse o aplicarse en muy
estandarizados de clasificaci—n de trastornos distintos y variados contextos, en concor-
psicopatol—gicos del tipo de la CIE-10 dancia con la complejidad y variedad del
(OMS, 1.992) o del DSM-IV (APA, 1.994). comportamiento y de la actividad humana y
Adem‡s de los comportamientos an—malos no s—lo en el ‡mbito restringido del Centro
o alterados, la Psicolog’a Cl’nica y de la Cl’nico, del Servicio de Salud Mental o del
Salud estudia y toma en consideraci—n, Hospital en general, aunque estos continœ-
igualmente, cualquier otro tipo de compor- en siendo los principales ‡mbitos de aplica-
tamiento que sea relevante para los proce- ci—n de la misma.
sos de salud y enfermedad, sea Žste normal
o patol—gico y referido tanto a un individuo
como a un grupo.

En este mismo sentido, conviene llamar la


atenci—n sobre el hecho de que la
Psicolog’a Cl’nica y de la Salud no s—lo se
aplica o toma en consideraci—n los fen—me-
nos o procesos anormales o patol—gicos,
sino que estudia y se aplica igualmente y
cada vez con m‡s dedicaci—n, a los proce-
sos y estados de salud y bienestar, tanto de
los individuos como de los grupos huma-
nos, tratando de asegurar los mismos o de
reinstaurarlos en caso de que Žstos se
hubieran perdido, de acuerdo con las
importantes funciones complementarias de
prevenci—n y de educaci—n para la salud
desarrolladas igualmente por la Psicolog’a
Cl’nica y de la Salud.

Entre las mœltiples funciones que incluye o


desempe–a la Psicolog’a y los Psic—logos
Cl’nicos y de la Salud, destacan, como se
recoge en la definici—n, las siguientes: eva-
luar, diagnosticar, explicar, tratar, modificar
y prevenir. Estas funciones incluyen, en
general, la pr‡ctica totalidad de la actividad
normalmente desempe–ada por el psic—lo-

Perfiles Profesionales del Psic—logo 35 Colegio Oficial de Psic—logos


Psicolog’a Cl’ica y de la Salud
Funciones vo, emocional o social, de la persona, grupo
o comunidad de que se trate. Debe enten-
derse como ÒresultadoÓ del proceso de eva-

L as funciones del Psic—logo Cl’nico y de


la Salud son variadas. No obstante, tal
variedad se puede agrupar en las
siguientes actividades, que a su vez requie-
luaci—n psicol—gica. En el ejercicio de esa
funci—n, el psic—logo cl’nico y de la salud
habr‡ de tomar decisiones, entre las que
hay que destacar las siguientes:
ren determinadas especificaciones.
¥ Decisi—n sobre si se trata de un proble-
ma que cae dentro de su competencia o
1. Evaluaci—n no.

¥ Decisi—n sobre el grado de severidad o


C onsiste en la reuni—n de informaci—n
relativa a los repertorios conductuales,
el funcionamiento cognitivo y el estado
gravedad de las primeras informaciones
que se ofrecen del problema.
emocional de las personas. La evaluaci—n
implica frecuentemente a m‡s de una per- ¥ Diagn—stico, si procede.
sona pudiendo tomar, a veces, como objeti-
vo central dos o m‡s, como por ejemplo, ¥ Especificaci—n del problema en tŽrminos
una pareja, una familia u otros grupos o operativos.
colectivos. Esta informaci—n puede ser
empleada para el diagn—stico de problemas ¥ Indicaci—n del tratamiento.
psicol—gicos, la elecci—n de tŽcnicas de
intervenci—n y tratamiento, la orientaci—n 3. Tratamiento e Intervenci—n
vocacional, la selecci—n de candidatos a un
puesto de trabajo, la emisi—n de un informe
pericial, la elaboraci—n de un perfil psicol—-
gico, la obtenci—n de datos complementa-
E l tratamiento supone intervenciones cl’-
nicas sobre las personas con el objeto
de entender, aliviar y resolver trastornos psi-
rios a una evaluaci—n previa, la selecci—n de
col—gicos: emocionales, problemas de con-
participantes potenciales en un proyecto de
ducta, preocupaciones personales y otros.
investigaci—n psicol—gica, el establecimiento
Se entiende que todo tratamiento o inter-
de una l’nea-base de conducta con la que
venci—n supone algœn tipo de relaci—n inter-
comparar cambios postratamiento y otros
numerosos prop—sitos. personal y situaci—n social. Estas formas de
ayuda pueden denominarse psicoterapia,
En general, los instrumentos m‡s usuales terapia o modificaci—n de conducta, terapia
son algœn tipo de test, cuestionarios, entre- cognitiva (o cognitivo-conductual), terapia
vistas, observaciones y aparatos psicofisiol—- psicoanal’tica, terapia sistŽmica, terapia
gicos. A menudo estos procedimientos se existencial (fenomenol—gica o human’stica),
utilizan en combinaci—n, constituyendo una consejo o asesoramiento psicol—gico, o
bater’a de pruebas o una estrategia de medi- puede todav’a reconocerse con otros nom-
da mœltiple. bres dependiendo de la orientaci—n y prefe-
rencia del cl’nico.
2. Diagn—stico La prestaci—n del tratamiento puede ser en
aplicaci—n individual, en pareja, o en grupo,

C onsiste en la identificaci—n y rotulaci—n


del problema comportamental, cogniti-
y ser llevado por uno o m‡s psic—logos
constitu’dos en equipo. Los clientes pueden

Perfiles Profesionales del Psic—logo 36 Colegio Oficial de Psic—logos


Psicolog’a Cl’ica y de la Salud
ser pacientes externos o pacientes internos aumentar su participaci—n en programas de
(residentes en una instituci—n). prevenci—n, etc.

La duraci—n del tratamiento suele ser por lo La intervenci—n puede consistir igualmente
general entre cinco y cuarenta sesiones en organizar una sistem‡tica para el estudio
(comœnmente a raz—n de una o dos por y conducci—n de los factores individuales,
semana), pero tambiŽn pueden ser tan corto ambientales y relacionales, que puedan
como una sesi—n y tan largo como que lleve favorecer y/o perturbar la calidad del pro-
varios a–os. La duraci—n m‡s frecuente de ceso de adaptaci—n a la enfermedad. Esta
una sesi—n est‡ entre media y una hora, funci—n implica objetivos como:
pero tambiŽn puede variar segœn las cir-
cunstancias y la naturaleza de la terapia. En ¥ Identificar y evaluar factores psicosocia-
cuanto al formato de las sesiones, pueden ir les que incidan en la calidad de la aten-
desde una relaci—n colaboradora altamente ci—n recibida por el paciente.
estructurada hasta interacciones menos
estructuradas, as’ como consistir en cons- ¥ Identificar y evaluar factores psicosocia-
trucciones sistem‡ticas de nuevas conduc- les que incidan en el bienestar de los
tas, en la promoci—n de manifestaciones pacientes durante su enfermedad.
emocionales, y en toda una variedad de
maneras, incluyendo las aplicaciones fuera ¥ Identificar los problemas psicosociales
de la cl’nica en contextos de la vida cotidia- causados por la enfermedad (diagn—sti-
na. co, curso, tratamiento y recuperaci—n).
Los objetivos del tratamiento (convenidos
¥ Dise–ar y ejecutar programas de trata-
con el cliente) pueden concretarse en la
miento de las disfunciones psicosociales
soluci—n de un problema espec’fico, propo-
que acompa–an el proceso de enfermar
nerse la reconstrucci—n de la personalidad,
o a la propia hospitalizaci—n y tratamien-
o algœn prop—sito entre estos dos extremos.
to correspondiente.
Igualmente, adem‡s del interŽs en el enten-
dimiento, el alivio de la soluci—n de un tras- Esta funci—n incluye el dise–o y la realiza-
torno dado, la actuaci—n del psic—logo cl’ni- ci—n de programas de ajuste a la enferme-
co puede incluir la prevenci—n de proble- dad cr—nica, programas de preparaci—n para
mas mediante la intervenci—n en institucio- la hospitalizaci—n, programas de entrena-
nes, contextos y ambientes, as’ como la miento para afrontar el proceso de hospita-
intervenci—n centrada en personas con ries- lizaci—n y conseguir una buena adaptaci—n,
gos o en toda una comunidad. que pueden ser de car‡cter general o referi-
dos espec’ficamente a determinados aconte-
En algunos casos, la actividad del psic—logo
cimientos diagn—sticos o de tratamiento
cl’nico y de la salud ha de ser entendida
especialmente estresantes (por ejemplo,
como intervenci—n, m‡s que como
programas de preparaci—n para la cirug’a,
Tratamiento en el sentido estricto. Se trata
programas para procedimientos diagn—sti-
en este caso, de un conjunto de acciones
cos invasivos como biopsias, endoscopia,
destinadas a resolver un problema (previa-
arteriograf’a, etc.).
mente identificado y analizado) de forma
indirecta. Como por ejemplo, modificar los
flujos de informaci—n en una sala mŽdica
para reducir los niveles de ansiedad de los
enfermos, ejecuci—n de una campa–a de
sensibilizaci—n de una comunidad para

Perfiles Profesionales del Psic—logo 37 Colegio Oficial de Psic—logos


Psicolog’a Cl’ica y de la Salud
4. Consejo, Asesor’a, Consulta responsabilidad. El objetivo puede estar
orientado al caso, de modo que a su vez el
y Enlace consultor trate con Žl directamente o bien
proporcione consejo a terceros, o puede
estar orientado a la organizaci—n o progra-
S e refiere aqu’ al consejo de experto que
el psic—logo cl’nico y de la salud pro-
porciona para una variedad de problemas a
ma (como sea, por ejemplo, la evaluaci—n
de programas en curso). La funci—n desem-
petici—n de alguna organizaci—n, incluyen- pe–ada se puede resolver como consejo
do, en primer lugar, el contacto continuado (acerca de casos, organizaciones o progra-
entre un psic—logo como consultor tŽcnico mas), servicio directo (evaluaci—n, psico-
y los otros profesionales de cualquier servi- diagn—stico, tratamiento, intervenci—n en
cio dentro del sistema sanitario. En este cambios organizacionales, arbitraje de
caso, el trabajo del psic—logo se integra en experto), o ense–anza (formaci—n en tareas
el del cuidado general de estos pacientes de espec’ficas, entrenamiento de personal,
forma permanente. La intervenci—n del psi- orientaci—n en el uso de instrumentaci—n
c—logo, en este caso, es la de un Òconsultor psicol—gica) y otras formas. En cuanto al
tŽcnicoÓ. El psic—logo dise–a en colabora- lugar de la responsabilidad, se refiere a si la
ci—n y colabora en la ejecuci—n, de progra- responsabilidad por las consecuencias debi-
mas para modificar, o instalar conductas das a la soluci—n ofrecida al problema de
adecuadas, como es el caso de programas una organizaci—n recae en el cl’nico consul-
referidos a las conductas de cumplimiento o tado o permanece, como es m‡s frecuente
adherencia al tratamiento; o para modificar en la propia organizaci—n consultante.
conductas que constituyen un factor de ries-
go a–adido para la salud del paciente, o que
pueden dificultar su recuperaci—n o rehabi- 5. Prevenci—n y Promoci—n de
litaci—n. la Salud
Las organizaciones consultantes pueden ser
muy diversas, adem‡s de la sanitaria: desde
mŽdicos y abogados en pr‡ctica privada,
hasta agencias gubernamentales, entidades
E ste apartado recoge fundamentalmente
el trabajo de intervenci—n comunitaria
de los psic—logos de la salud. Sus funciones
judiciales y corporaciones multinacionales, preventivas y promotoras de salud se cen-
as’ como centros educativos y de rehabilita- trar‡n en:
ci—n, sociedades y asociaciones.
¥ Capacitar a los mediadores de las redes
Se incluye en esta actividad de consulta el
servicio de asesor’a cl’nica proporcionado a sociosanitarias de la comunidad diana
otros psic—logos que lo requieran. Consiste para desempe–ar funciones de promo-
en recibir asesoramiento de un experto ci—n de la salud y de prevenci—n.
sobre un caso que est‡ siendo objeto de
atenci—n profesional por parte del psic—logo ¥ Analizar la problem‡tica de las personas
cl’nico. Igualmente, se incluir‡ la supervi- con pr‡cticas de riesgo, elaborando
si—n cl’nica, donde el experto evalœa la estrategias encaminadas a aumentar el
competencia profesional del psic—logo cl’ni- contacto con ellas y valorando la ade-
co (pudiendo emitir una certificaci—n a peti- cuaci—n de la oferta real de tratamiento a
ci—n del interesado). dicha problem‡tica.

La consulta se puede tipificar por el objeti- ¥ Incrementar el nivel de conocimientos


vo, la funci—n desempe–ada y el lugar de la de las personas en situaci—n de riesgo de

Perfiles Profesionales del Psic—logo 38 Colegio Oficial de Psic—logos


Psicolog’a Cl’ica y de la Salud
la comunidad, sobre la enfermedad o tancia, al menos por las tres siguientes razo-
enfermedades correspondientes, o sobre nes: por un lado, permite evaluar cr’tica-
los factores de riesgo. mente la ingente cantidad de investigacio-
nes que de continuo se publican, para dis-
¥ Fomentar y promover los h‡bitos de criminar posibles nuevas aportaciones y
salud en la poblaci—n general. determinar quŽ procedimientos de evalua-
ci—n e intervenci—n terapŽutica sean m‡s
¥ Promover una mayor accesibilidad a los adecuados para sus clientes. Por otro lado,
instrumentos preventivos. es una condici—n para evaluar la efectividad
de su propio trabajo, de modo que se evi-
¥ Dar a conocer diversos recursos huma- ten pr‡cticas espœreas cl’nicamente sosteni-
nos y materiales para la prevenci—n y das por la inercia y se promueva una mejor
promoci—n. actuaci—n profesional. Finalmente, constitu-
ye una dotaci—n facultativa con la que se
6. Investigaci—n contribuye al trabajo en equipo en contex-
tos mŽdicos (hospitalarios y centros de
salud) donde ya se espera esta destreza por

E l psic—logo, tanto por tradici—n hist—rica


como por formaci—n facultativa, est‡
orientado a la investigaci—n. De hecho, esta
parte del psic—logo (como ya se ha dicho),
en particular, para el dise–o de las investi-
gaciones del equipo, para la solicitud de
actividad es una caracter’stica del psic—logo financiaci—n de proyectos y como consultor
en relaci—n con los dem‡s profesionales de de proyectos ajenos.
la salud y as’, la investigaci—n ha llegado a
constituir una contribuci—n reconocida en el
contexto cl’nico y de intervenci—n comuni- 7. Ense–anza y Supervisi—n
taria. Las investigaciones del psic—logo cl’ni-
co y de la salud se llevan sobre todo en los
propios contextos aplicados y, a menudo,
formando parte de las prestaciones profe- L a dedicaci—n a la ense–anza y formaci—n
a otros en tareas cl’nicas y de la salud,
tiene varias modalidades. El psic—logo
sionales, pero tambiŽn se llevan en labora-
torios disponiendo ya de mejores condicio- puede estar total o parcialmente dedicado a
nes para estudios controlados. la ense–anza tanto en cursos de graduaci—n
facultativa como de postgrado, en ‡reas de
Las ‡reas de investigaci—n por parte del psi- personalidad, psicopatolog’a, psicolog’a
c—logo cl’nico y de la salud incluyen desde anormal, evaluaci—n cl’nica, psicodiagn—sti-
la construcci—n y validaci—n de tests hasta el co, terapia o modificaci—n de conducta, psi-
estudio del proceso y del resultado de dis- coterapia, tŽcnicas de intervenci—n y trata-
tintos tratamientos psicol—gicos, desde la miento, intervenciones comunitarias, dise–o
determinaci—n del valor pron—stico de de investigaci—n y otras.
determinadas variables hasta la comproba-
ci—n de la viabilidad de profesionales como La supervisi—n de un practicum es un tipo
terapeutas, desde el an‡lisis de contextos especial de ense–anza en la que el psic—lo-
infantiles o geri‡tricos hasta la evaluaci—n o go cl’nico y de la salud aporta su experien-
experimentaci—n neuropsicol—gica o psicof’- cia profesional a la formaci—n de estudian-
sica, por se–alar esa variedad de ‡reas de tes. El modelo consiste, por lo general, en
investigaci—n. que el estudiante asista a las sesiones que se
estimen convenientes y viables o incluso
Esta orientaci—n a la investigaci—n del psi- realice alguna tarea con el cliente y se reœna
c—logo en el marco de la salud tiene impor- entre sesiones con el supervisor. En todo

Perfiles Profesionales del Psic—logo 39 Colegio Oficial de Psic—logos


Psicolog’a Cl’ica y de la Salud
caso, el cliente siempre conoce la condici—n 8. Direcci—n, Administraci—n y
de estudiante en pr‡cticas y de que el res-
ponsable es el supervisor. Esta supervisi—n Gesti—n
puede ser individual o en peque–os grupos.
Asimismo, son usuales tambiŽn otras tareas
en que se muestre al estudiante la pr‡ctica
profesional, tales como la aplicaci—n,
E ste tipo de funci—n tiene m‡s que ver
con la colaboraci—n con la gerencia del
sistema sanitario: es b‡sicamente una fun-
correcci—n y valoraci—n de pruebas o la ci—n de gesti—n de recursos humanos cuyo
aplicaci—n de ciertas tŽcnicas, as’ como la objetivo es mejorar el desarrollo de los ser-
asistencia a sesiones cl’nicas. Es obvio tam- vicios, mediante la mejora de la actuaci—n
biŽn que el estudiante est‡ obligado a la de los profesionales sanitarios y del sistema
confidencialidad en el mismo sentido que el mismo.
cl’nico.
Un primer aspecto de esta funci—n es el de
Otra forma de ense–anza o supervisi—n es ordenaci—n de la tarea global en el sistema
la ayuda prestada a solicitud de estudiantes sanitario. A esa funci—n se le podr’a deno-
y de graduados que plantean o llevan a minar funci—n de coordinaci—n (que actual-
cabo determinada investigaci—n. Esta labor mente se cubre en cierto modo desde el
va desde la orientaci—n bibliogr‡fica y el ÒServicio de Atenci—n al UsuarioÓ). Para
consejo para que el dise–o responda a lo cumplir tal funci—n, el psic—logo actœa como
que se quiere saber, hasta la introducci—n experto en relaciones humanas e interac-
en las habilidades como investigador. La ci—n personal, en din‡mica de grupos, y se
tarea del supervisor en este sentido ha de ofrece a los equipos de salud como coordi-
ser tal que preste una ayuda relevante sin nador de actividades y asesor en la soluci—n
convertir al solicitante en un mero ejecutor de las posibles dificultades que pueden sur-
de sus ideas. gir de la interacci—n, colaborando en la
mejora de la calidad de tal interacci—n entre
Finalmente, algunas orientaciones cl’nicas los diferentes miembros del equipo, y entre
como la terapia o modificaci—n de conduc- los diferentes equipos, a fin de optimizar el
ta, incluyen a menudo la formaci—n de no rendimiento de los dispositivos asistencia-
profesionales de la psicolog’a en principios les.
y tŽcnicas de an‡lisis y modificaci—n de
Esta funci—n de coordinaci—n no ha de con-
conducta. Esta ense–anza puede ir dirigi-
fundirse con la funci—n de direcci—n de un
da, bajo control y supervisi—n del psic—lo-
equipo asistencial, aunque puede coincidir
go, a otros profesionales de modo que con ella. Por otro lado, la funci—n de coor-
sean ellos los que extiendan la aplicaci—n dinaci—n puede extenderse a la coordina-
psicol—gica en sus contextos naturales, ci—n con las acciones de asistencia especia-
como mŽdicos, enfermeras, tŽcnicos sanita- lizada hospitalaria y extra hospitalaria y a las
rios, dentistas, higienistas dentales, profe- acciones de la asistencia no especializada
sores y dem‡s personal cuya dedicaci—n en la Atenci—n Primaria extra hospitalaria.
tenga que ver con alguna forma de trato y Se trata, en suma, de poner en pr‡ctica el
atenci—n social. Esta ense–anza puede tam- concepto de salud bio-psico-social y de
biŽn ir dirigida al propio cliente formando atenci—n integral que implica, ejerciendo
parte del contexto terapŽutico cuando la una labor de cuidado indirecto del paciente,
relaci—n cl’nica implica la ayuda a la gente sobre todo en el caso de una enfermedad
para aprender nuevas maneras de compor- cr—nica, o discapacidad permanente. En el
tarse en la vida cotidiana. caso de ciertas patolog’as, como las oncol—-

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gicas, la coordinaci—n puede proseguir En el cumplimiento de esta funci—n, el psi-
hasta la muerte del paciente terminal, den- c—logo puede desempe–ar puestos como
tro del medio hospitalario (si existe un pro- director de un hospital de Salud Mental, Jefe
grama para ello). de Servicio de un Hospital o Centro de
Salud, Director de un Departamento
De cualquier modo, la buena coordinaci—n
Universitario, Director de un Programa de
intra e inter equipos repercutir‡ con seguri-
Formaci—n de Postgrado (Doctorado,
dad en un mayor nivel de calidad de la asis-
Master), Director de un Servicio Cl’nico
tencia.
Universitario, Director General de Servicios
Por otro lado, el cumplimiento de esta fun- o programas sectoriales de Psicolog’a
ci—n conlleva, primero, el estudio y estable- Cl’nica y de la Salud, Presidente de alguna
cimiento de la mejor forma de adecuar los secci—n profesional o cient’fica, responsable
recursos humanos a los fines del sistema; y de un proyecto de investigaci—n, y otros,
segundo, la evaluaci—n y valoraci—n peri—- incluyendo la gesti—n de su propia actividad
dica de la aportaci—n de los trabajadores en profesional.
las mejoras o retrocesos en los servicios y
resultados que reciben los usuarios de la
organizaci—n sanitaria (en estrecha conexi—n
con el an‡lisis de la calidad de la asistencia).

En consecuencia, el psic—logo cl’nico y de


la salud en el cumplimiento de esta funci—n
actuar‡:

¥ Como experto (ÒConsultor tŽcnicoÓ), al


ofrecer asesoramiento a los directores y
jefes de l’nea en asuntos que afectan a
las relaciones laborales para afrontar y
manejar los problemas que se puedan
presentar, formulando y ejecutando trata-
mientos espec’ficos y/o globales (segœn
los casos).

¥ Como auditor, evaluando y valorando el


desempe–o de los directivos administra-
tivos, jefes de servicio y jefes de enfer-
mer’a, en cuanto a la implantaci—n y
desenvolvimiento de las pol’ticas de per-
sonal y en cuanto a la humanizaci—n de
la asistencia, previamente acordadas por
los —rganos correspondientes.

¥ Como dise–ador de programas para rela-


cionar los recursos humanos disponibles,
y proponiendo procedimientos alternati-
vos a los que est‡n siendo utilizados,
adaptando mŽtodos y tecnolog’as a los
recursos efectivos de que se dispone.

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Psicolog’a Cl’ica y de la Salud
Procedimientos, venci—n. La intervenci—n psicol—gica ha
desarrollado tŽcnicas y estrategias eficaces,
TŽcnicas e especialmente dirigidas a cumplir los fines
propios de cada uno de los distintos instan-
Instrumentos tes en los que se interviene. Una clasifica-
ci—n de dichos momentos se ofrece a conti-
nuaci—n:

L a idea general es hacer una lista, por


un lado suficientemente exhaustiva de
las tŽcnicas e instrumentos como para
poder abarcar la labor actual del psic—logo
Prevenci—n primaria
Su objetivo es modificar anticipadamente las
cl’nico y de la salud, y por otro lo suficien- condiciones sociales y ambientales as’ como
temente agrupada por ‡reas de tŽcnicas o las conductas de las personas que pueden
instrumentos como para que aclare las afectar negativamente a su salud tanto a
directrices generales de acci—n, permitiŽn- corto, como medio o largo plazo, y promo-
dose de esta forma la contemplaci—n o ver conductas favorecedoras de la misma.
inclusi—n de otras tŽcnicas e instrumentos De esta forma se pretende evitar la apari-
no necesariamente incluidos de forma expl’- ci—n de problemas. La intervenci—n en este
cita. primer momento se suele llevar a cabo a
nivel comunitario, aunque tambiŽn se dirige
Para conseguir este fin, se han elaborado
a veces a colectivos especiales o grupos
diversas clasificaciones que estructuran el
espec’ficos de alto riego.
campo desde diferentes —pticas o perspecti-
vas, pero que no pueden considerarse Prevenci—n secundaria
mutuamente excluyentes. Se pretende con
este enfoque reflejar, con la mayor fidelidad Su objetivo es localizar y tratar lo antes posi-
posible, la riqueza y variedad de las tŽcnicas ble los trastornos cuya aparici—n no ha podi-
psicol—gicas en psicolog’a cl’nica. do impedirse por medio de la prevenci—n
primaria. Se trata pues de identificar los tras-
Todas las tŽcnicas, procedimientos e instru- tornos en los momentos iniciales de su apa-
mentos que se incluyen en los apartados rici—n o incluso antes de Žsta, cuando hay
siguientes se consideran b‡sicamente espe- una previsi—n de que va a producirse con
c’ficas del psic—logo cl’nico y de la salud, inminencia. Esta detecci—n precoz suele faci-
tanto por su origen como por la adecuaci—n litar una intervenci—n m‡s temprana y con
de la formaci—n de este especialista a su frecuencia con mejores expectativas de Žxito.
correcta utilizaci—n. Por dicha raz—n, debe
ser un psic—logo cl’nico y de la salud quien Tratamiento
indique, dise–e o supervise dichas tŽcnicas
y procedimientos, o quien utilice los instru- Su objetivo es la intervenci—n sobre trastor-
mentos que se enumeran. nos ya aparecidos y m‡s o menos consoli-
dados (en esto se diferencia de la preven-
ci—n secundaria).
1. Momentos de Intervenci—n
Prevenci—n terciaria

L os procedimientos, las tŽcnicas y los ins-


trumentos que utiliza el psic—logo tienen
un primer encuadre clasificador que viene
Su objetivo es actuar sobre los trastornos
que ya han sido objeto de tratamiento, para
prevenir reca’das y evitar posibles compli-
determinado por el momento de la inter- caciones posteriores. En el caso de los tras-

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Psicolog’a Cl’ica y de la Salud
tornos cr—nicos tambiŽn puede se–alarse ofrece un listado de dichas tŽcnicas, reco-
como objetivo el reducir o disminuir los giendo las m‡s importantes:
efectos negativos de Žstos, con el objetivo
de, aunque no sea posible curar el proble- ¥ Entrevistas (desde las entrevistas libres a
ma, mejorar la calidad de vida. La preven- las entrevistas completamente estructura-
ci—n terciaria, tal y como se ha definido das pasando por entrevistas con distintos
aqu’, asume en gran medida el concepto grados de estructuraci—n).
cl‡sico de rehabilitaci—n.
¥ Observaci—n conductual.

2. Niveles de Intervenci—n ¥ TŽcnicas y procedimientos de auto-


observaci—n y autoregistro.

L a intervenci—n psicol—gica, en el campo


cl’nico, ha sido tradicionalmente vincula-
da con la psicoterapia individual. Sin negar
¥ Tests.

¥ Autoinformes: Escalas, inventarios y


que este es el modelo de mayor implanta-
cuestionarios.
ci—n, no cabe duda de que existen otros
niveles, que gozan de gran tradici—n y acep-
¥ Registros psicofisiol—gicos.
taci—n entre los cl’nicos. Una clasificaci—n de
los distintos niveles podr’a ser la siguiente:
¥ Juego de roles y otros procedimientos de
¥ Individual. apoyo a la observaci—n de las conductas.

¥ Grupal. ¥ Encuestas.

¥ Familiar. 4. Apoyo en Informes de


Otros Profesionales
¥ Comunitario.

¥ Institucional.
C on el fin de obtener informaci—n adicio-
nal para la elaboraci—n de conclusiones
diagn—sticas o de evaluaci—n, los psic—logos
3. TŽcnicas de Evaluaci—n y cl’nicos y de la salud pueden recabar la opi-
ni—n de otros profesionales sanitarios y no
Diagn—stico sanitarios. Algunos de los informes m‡s
corrientemente utilizados son:

L os procedimientos y tŽcnicas de interven-


ci—n psicol—gicas est‡n ’ntimamente aso-
ciados a los instrumentos, tŽcnicas y procedi-
¥ Informes neurol—gicos.

mientos de evaluaci—n. Aunque no puede ¥ Informes de trabajadores sociales.


considerarse que todos las tŽcnicas de eva-
luaci—n que se enumeran m‡s abajo sean ¥ Informes de pruebas bioqu’micas.
exclusivas del psic—logo cl’nico y de la salud
(p.ej.: las entrevistas), su adecuada utilizaci—n ¥ Informes pedag—gicos.
para fines cl’nicos debe apoyarse en una for-
maci—n psicol—gica y psicopatol—gica del ¥ Informes mŽdicos en general.
mismo nivel de la que reciben los especialis-
tas en Psicolog’a Cl’nica. A continuaci—n se ¥ Informes sociol—gicos.

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Psicolog’a Cl’ica y de la Salud
5. TŽcnicas y Procedimientos sivas (Castigo, Procedimientos de escape
y evitaci—n y Condicionamiento cl‡sico
de Intervenci—n con est’mulos aversivos).

¥ TŽcnicas de condicionamiento encubier-


L os psic—logos cl’nicos y de la salud utili-
zan un gran nœmero de tŽcnicas y pro-
cedimientos de intervenci—n, que han resul-
to (Sensibilizaci—n Encubierta, Modelado
Encubierto y otras).
tado de los conocimientos adquiridos en la
pr‡ctica cl’nica, de la psicolog’a y de las ¥ TŽcnicas de autocontrol.
ciencias afines. En este apartado se recogen
aquellas tŽcnicas y los procedimientos que ¥ TŽcnicas de adquisici—n de habilidades
m‡s frecuentemente se usan en el ‡mbito (Juego de Roles, Modelado, Ensayo de
cl’nico, agrupados en los grandes ep’grafes conducta)
te—ricos que los sustentan. No se ha inten-
tado, en ningœn caso, la pormenorizaci—n ¥ TŽcnicas de relajaci—n.
exhaustiva y el agotamiento en la descrip-
ci—n de todas las formas de intervenci—n, ya
que nuestro prop—sito se circunscribe a TŽcnicas de Terapia cognitivo-con-
marcar las grandes l’neas por las que discu- ductual
rre la actividad terapŽutica en la psicolog’a
cl’nica y de la salud. As’ por ejemplo, las ¥ TŽcnicas cognitivas (Terapia Racional
tŽcnicas de sugesti—n y la hipnosis no se Emotiva, Terapia Cognitiva de Beck,
recogen en un apartado espec’fico ya que Reestructuraci—n Cognitiva y otras).
pueden ser utilizadas por distintas corrientes
u orientaciones te—ricas. Por otra parte, no ¥ TŽcnicas de afrontamiento (Inoculaci—n
en todos los casos se ha descendido al de EstrŽs, Soluci—n de Problemas y otras).
mismo nivel descriptivo, en orden a no alar-
gar excesiva e innecesariamente la exposi- TŽcnicas Psicoanal’ticas
ci—n.
Las principales tŽcnicas psicoanal’ticas
Las principales tŽcnicas y procedimientos basadas o inspiradas en el Psicoan‡lisis
son: son la Interpretaci—n, la Aclaraci—n y la
Confrontaci—n y se completan con otras
TŽcnicas de Terapia o de intervenciones racionales, incluyendo ade-
Modificaci—n de Conducta m‡s el adecuado manejo de fen—menos
del proceso terapŽutico como la Alianza
¥ TŽcnicas de exposici—n (Desensibilizaci—n de Trabajo y la Transferencia y
Sistem‡tica, Inundaci—n, Implosi—n, Contratransferencia. Estas se aplican den-
Exposici—n guiada y Autoexposici—n). tro de las siguientes modalidades principa-
les:
¥ TŽcnicas basadas en el Condicionamiento
Operante (Reforzamiento positivo y nega- ¥ Tratamiento psicoanal’tico convencional.
tivo, Control estimular, Extinci—n operan-
te, Tiempo fuera de reforzamiento, Costo ¥ Psicoterapia psicoanal’tica de expresi—n
de Respuesta, Saciaci—n, Sobrecorrecci—n, (media y larga duraci—n).
Refuerzo diferencial de otras conductas,
Programas de Econom’a de Fichas y ¥ Psicoterapia psicoanal’tica breve y/o
Contratos conductuales) y TŽcnicas aver- focal.

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Psicolog’a Cl’ica y de la Salud
¥ Psicoterapia psicoanal’tica de apoyo. 6. Instrumentos
¥ Psicoterapia din‡mica.

TŽcnicas de Psicoterapias centradas L a actividad profesional de los psic—logos


cl’nicos y de la salud est‡ asociada a la
utilizaci—n de ciertos instrumentos, cuyo uso
en la persona y experienciales
y correcta aplicaci—n e interpretaci—n de
¥ TŽcnicas de Terapia centrada en el cliente. resultados supone un nivel de entrenamien-
to espec’fico. Este entrenamiento se adquie-
¥ TŽcnicas de Psicoterapia experiencial. re mediante la fusi—n de los conocimientos
b‡sicos de la psicolog’a junto con los que se
¥ TŽcnicas de Psicoterapia de proceso adquieren en el curso del aprendizaje de la
experiencial. especialidad. En algunos casos, ser‡ necesa-
rio un entrenamiento espec’fico extraordi-
¥ TŽcnicas de Terapia bioenergŽtica. nario. En todo caso, los conocimientos b‡si-
cos de la psicolog’a se consideran impres-
¥ Psicodrama. cindibles para el uso adecuada de dichas
herramientas. A continuaci—n se detallan los
TŽcnicas de Psicoterapias fenome- instrumentos materiales que con m‡s fre-
nol—gicas y existenciales cuencia se utilizan en la pr‡ctica profesional
de los psic—logos cl’nicos y de la salud.
¥ TŽcnicas de Psicoterapia guest‡ltica.
¥ Tests.
¥ TŽcnicas de An‡lisis transaccional.
¥ Escalas.
¥ TŽcnicas de An‡lisis existencial.
¥ Cuestionarios.
¥ TŽcnicas de Terapia existencial y logote-
¥ Inventarios.
rapia.

TŽcnicas de Terapia SistŽmica ¥ Encuestas.

¥ Gu’as y protocolos de entrevistas.


¥ Pautaci—n escŽnica.
¥ Instrumentos de autoregistro.
¥ Posicionamientos.
¥ Sistemas de registro en observaci—n
¥ Preguntas lineales, estratŽgicas, circula- directa.
res y reflexivas.
¥ Aparatos de Biofeedback o retroalimen-
¥ Reestructuraciones, reencuadres o rede- taci—n.
finiciones.
¥ Aparatos para registro de se–ales psicofi-
¥ Tareas de cambio en la pauta. siol—gicas.

¥ Tareas metaf—ricas, parad—jicas, reestruc- ¥ Sistemas de presentaci—n de est’mulos.


turantes y rituales.
¥ Sistemas inform‡ticos para la evaluaci—n
¥ Relatos. y la intervenci—n psicol—gica.

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Psicolog’a Cl’ica y de la Salud
çmbitos de Actuaci—n ¥ Unidades de salud mental del hospital
general.

1. Lugares de Intervenci—n ¥ Unidades de Psicolog’a del hospital


general.

L a Psicolog’a Cl’nica y de la Salud ha teni-


do su tradicional ‡mbito de aplicaci—n en
nuestro pa’s en los gabinetes privados. El
¥ Unidades de Neuropsicolog’a del hospi-
tal general.
deficiente desarrollo de nuestra red pœblica
sanitaria y el genuino interŽs de ejercer su ¥ Unidades de rehabilitaci—n hospitalarias
profesi—n por parte de las sucesivas genera- o comunitarias.
ciones de psic—logos han propiciado, duran-
te muchos a–os, la creaci—n y mantenimien- ¥ Hospitales de d’a.
to de centros privados especializados en
Psicolog’a Cl’nica y de la Salud. En la actua- ¥ Hospitales psiqui‡tricos.
lidad, el sector privado de la Psicolog’a
Cl’nica y de la Salud tiene un gran dinamis- ¥ Unidades u hospitales geri‡tricos.
mo y diversidad, pudiŽndose encontrar
entre sus filas desde los gabinetes uniperso- ¥ Hospitales Materno-infantiles.
nales hasta centros m‡s o menos complejos
con amplios equipos multiprofesionales. ¥ Unidades o centros de atenci—n psicol—-
gica infantil.
En el ‡mbito pœblico, ha habido desde hace
unos 25 a–os una progresiva incorporaci—n ¥ Unidades de dolor cr—nico y de cuidados
de psic—logos cl’nicos y de la salud, que con paliativos.
la Ley General de Sanidad (14/86 del 25 de
Abril ), han afianzado y reforzado su papel ¥ Centros de voluntariado o Centros de
Organizaciones No Gubernamentales de
dentro de la Sanidad Pœblica y de la aten-
atenci—n a personas con discapacidades.
ci—n sanitaria. Su funci—n es, en todos los
casos, la de un facultativo especialista que
¥ Unidades de Salud Laboral.
trabaja dentro de un equipo multidisciplinar,
aunque por desgracia, en algunos casos, sin
¥ Otros dispositivos (Centros educativos,
reconocimiento de tal nivel laboral.
Equipos de psicolog’a cl’nica en el ejŽr-
cito, etc.).
En lo que se refiere a los lugares espec’ficos
de intervenci—n, hay distintos dispositivos
Las distintas intervenciones que se realicen
en los que el psic—logo cl’nico y de la salud
en estos sitios podr‡n ir dirigidas al indivi-
desarrolla (o podr’a desarrollar) sus funcio-
duo, familia, ambiente, equipo sanitario o a
nes adecu‡ndolas a la especificidad deriva-
toda la Instituci—n.
da de los objetivos de estos. Entre ellos
vamos a nombrar los siguientes:
2. çreas en las que se trabaja
¥ Centros privados de consulta, asesora-
miento y tratamiento.

¥ Equipos de atenci—n primaria.


E n este apartado se trata de listar somera-
mente algunas de los objetivos espec’fi-
cos de intervenci—n del psic—logo cl’nico y
de la salud en los distintos lugares donde
¥ Equipos de salud mental. ejerce su funci—n. No se pretende, como en

Perfiles Profesionales del Psic—logo 46 Colegio Oficial de Psic—logos


Psicolog’a Cl’ica y de la Salud
la mayor’a del documento, la exhaustividad, ¥ Trastornos relacionados con el uso de
sino presentar el gui—n de las ‡reas de pro- sustancias.
blemas a las que frecuentemente se encuen-
tra m‡s ligado el quehacer laboral de la ¥ Esquizofrenia y otros trastornos psic—ti-
Psicolog’a Cl’nica y de la Salud. cos.

En su faceta de psic—logo cl’nico el ‡rea de ¥ Trastornos del estado de ‡nimo.


dedicaci—n prioritaria es la de Salud Mental.
Es en esa ‡rea d—nde el psic—logo cl’nico y ¥ Trastornos de ansiedad.
de la salud lleva m‡s tiempo trabajando.
Segœn las demandas hechas en este ‡rea, en ¥ Trastornos somatoformes.
la poblaci—n espa–ola habr’a una prevalen-
cia del 10-20 % al a–o. ¥ Trastornos facticios.

El tipo de intervenci—n que se realice depen- ¥ Trastornos sexuales y de la identidad


der‡ de la poblaci—n en la que tengamos que sexual.
intervenir (infantil, adultos, ancianos) as’
como del car‡cter de la intervenci—n (preven- ¥ Trastornos de la conducta alimentaria.
tiva, tratamiento y rehabilitaci—n ).
¥ Trastornos del sue–o.
Los estudios de car‡cter preventivo en suje-
tos con un desarrollo evolutivo normal, ayu- ¥ Trastornos del control de los impulsos.
dan a localizar los acontecimientos vitales y
las crisis evolutivas, que unidos a los recur- ¥ Trastornos adaptativos.
sos del individuo y del ambiente incremen-
tan su probabilidad de padecer un gran ¥ Trastornos de la personalidad.
nœmero de trastornos o patolog’as. Las ‡reas
que se evalœan prioritariamente son las que La lista anterior no agota toda la posible
hacen referencia a la influencia del compor- gama de problemas frente a las que el psi-
tamiento, la psicolog’a o los factores c—logo cl’nico puede dirigir su atenci—n
ambientales en la salud mental del anciano, terapŽutica, pero, sin embargo, incluye los
de la mujer, de los ni–os y adolescentes. ep’grafes m‡s significativos.

En lo que se refiere al tratamiento, los psi- La rehabilitaci—n de los enfermos con tras-
c—logos cl’nicos y de la salud evalœan, diag- tornos mentales debe ser uno de los ejes
nostican y tratan, solos o en equipo con m‡s significativos de toda pol’tica sanitaria
otros profesionales de la salud mental, los responsable en este campo. Actualmente los
trastornos y patolog’as que se enmarcan en psic—logos cl’nicos y de la salud asumen
los siguientes ep’grafes: todo tipo de tareas en este ‡mbito, inclu-
yendo el dise–o, direcci—n y aplicaci—n de
¥ Trastornos de inicio en la infancia, la procedimientos rehabilitadores para todo
ni–ez o la adolescencia. tipo de trastornos cr—nicos en los que exis-
ta o haya existido un trastorno mental. La
¥ Delirium, demencia, trastornos amnŽsi- orientaci—n de la actuaci—n rehabilitadora
cos y otros trastornos cognoscitivos. es, normalmente, de ’ndole comunitaria,
pero tambiŽn puede centrarse en el ‡mbito
¥ Trastornos mentales debidos a enferme- hospitalario o de consulta ambulatoria. El
dad mŽdica. tipo de trastornos susceptibles de recibir

Perfiles Profesionales del Psic—logo 47 Colegio Oficial de Psic—logos


Psicolog’a Cl’ica y de la Salud
atenci—n rehabilitadora por parte de los psi- ¥ Problemas de adherencia al tratamiento.
c—logos cl’nicos y de la salud, que trabajan
en Salud Mental, es muy amplia y abarca ¥ Problemas asociados a la asunci—n del
b‡sicamente la misma gama de ep’grafes rol de enfermo.
que antes se enumeraron para el tratamien-
to. ¥ Trastornos emocionales derivados de la
enfermedad.
La segunda ‡rea en la que el psic—logo cl’-
nico y de la salud trabaja, pero subrayando ¥ Problemas vinculados con el apoyo
su faceta de Psic—logo de la Salud, es el familiar.
‡mbito de la problem‡tica psicol—gica aso-
ciada a la enfermedad y salud f’sicas. A ese ¥ Problemas psicol—gicos asociados a los
respecto el ‡rea de trabajo de la Psicolog’a cambios permanentes producidos por la
Cl’nica y de la Salud tiene que ver con pro- enfermedad o lesi—n y de adaptaci—n al
blemas derivados de la promoci—n y mante- medio.
nimiento de la Salud y con la prevenci—n de
la enfermedad (as’, por ejemplo, el psic—lo- Adem‡s de las ‡reas de tratamiento, pre-
go de la salud participa activamente en el venci—n y rehabilitaci—n, los psic—logos cl’-
dise–o, ejecuci—n y evaluaci—n de las cam- nicos y de la salud asumen, dentro del
pa–as preventivas de las enfermedades car- campo de la asistencia sanitaria, papeles
diovasculares). relevantes en el campo de la investigaci—n,
la docencia y la direcci—n de centros o uni-
El psic—logo de la salud se ocupa oficial- dades, de acuerdo con su formaci—n espec’-
mente de todos los problemas psicol—gicos fica y habilidades. As’, los psic—logos cl’ni-
ligados al proceso de la enfermedad (diag- cos y de la salud pueden desempe–ar:
nostico, padecimiento, tratamiento, cura-
ci—n/cronificaci—n y rehabilitaci—n). As’, la ¥ La direcci—n de unidades o centros asis-
Psicolog’a de la Salud puede ocuparse del tenciales.
impacto psicol—gico del diagn—stico de una
enfermedad grave, o del impacto psicoso- ¥ La direcci—n y/o participaci—n en traba-
cial de la hospitalizaci—n, o de la prepara- jos de investigaci—n.
ci—n psicol—gica para la cirug’a a fin de faci-
litar la recuperaci—n post-quirœrgica, de la ¥ La docencia en todo aquello referente a
calidad de vida ligada a tratamientos con la Psicolog’a Cl’nica y de la Salud.
efectos secundarios muy agresivos.
Naturalmente, el psic—logo de la salud tam-
biŽn se ocupa de resolver los problemas
que pueden plantearse en la relaci—n mŽdi-
co-paciente: comunicaci—n, toma de deci-
siones y cumplimiento de prescripciones.
Finalmente, se ocupa de los problemas que
el propio profesional sanitario padece deri-
vados del ejercicio de su trabajo.

Algunas de las tem‡ticas de este campo de


intervenci—n en Psicolog’a de la Salud se
exponen a continuaci—n, sin ningœn ‡nimo
exhaustivo:

Perfiles Profesionales del Psic—logo 48 Colegio Oficial de Psic—logos


Psicolog’a Cl’ica y de la Salud
3. Autonom’a Profesional y Cada vez es m‡s patente la ’ntima relaci—n
que existe entre el comportamiento de las
Relaciones con Otros personas y su estado de la salud. Es ah’, en
Profesionales el an‡lisis y cambio de las interacciones per-
sona-ambiente, donde se sitœa el campo de
intervenci—n del Psic—logo Cl’nico, como
C ualquier actividad que se consolida
como profesi—n, lo hace porque cumple
requisitos de utilidad social elementales:
intervenci—n dirigida a la mejora y cuidado
de la salud en todos los niveles de inter-
venci—n buscando el equilibrio bio-psico-
social de la persona utilizando el an‡lisis
1.Ofrecer soluciones en un campo de pertinente en cada caso y ayud‡ndose de
intervenci—n determinado. otras intervenciones complementarias cuan-
do lo estime oportuno.
2.Poseer un bagaje cient’fico- tecnol—gico,
que acredite una calidad y rigor de la Es notorio por otra parte refiriŽndonos a la
intervenci—n. competencia profesional del Psic—logo
Cl’nico y de la Salud, que puede aportar ele-
3.Que cubra demandas sociales. mentos valiosos para la mejora de la salud
de los ciudadanos en estrecha colaboraci—n
Si traducimos con rigor el desarrollo de con otros profesionales. Notable es el
estas tres cuestiones desarrolladas en p‡gi- nœmero de profesionales que trabajan en el
nas anteriores de este documento, se cum- Sistema pœblico de Salud en sus distintos
plen los requisitos para reclamar como niveles, local, auton—mico y central y la ins-
campo de actuaci—n del Psic—logo Cl’nico y tauraci—n del sistema P.I.R. es una buena
de la Salud cualquier ‡mbito de actuaci—n muestra. Muy importante tambiŽn es la pre-
relacionado con la salud desde la interven- sencia del sector privado con niveles de
ci—n bio-psico-social, manifestada por la calidad y variedad de productos en cons-
O.M.S. tante crecimiento.

Esta concepci—n de salud nos orienta a des- Todas estas realidades nos sitœan en la gran
demanda social actual de la profesi—n,
terrar prejuicios sociales que encasillan al
raz—n prioritaria por la cual este documento
Psic—logo Cl’nico y de la Salud, en el
adquiere sentido y significado.
mundo de "lo mental" y que en definitiva
perjudican al usuario porque le ofrecen un
RefiriŽndonos a las relaciones con otros pro-
modelo de salud dividido y dicot—mico, que
fesionales de la Salud, consideramos la pers-
no relacionan lo mental con lo f’sico, sepa- pectiva de la cooperaci—n permanente en el
rando para estudio e intervenci—n lo que en marco de equipos interdisciplinarios, donde
realidad es indivisible. cada profesional aporta su perspectiva para
dar atenci—n de Salud completa, donde se
Es claro que romper ese dualismo inope- contemple a la persona de forma global sin
rante supone un reto para cualquier profe- parcelaciones que todos los profesionales
sional de la salud, ya que como se puede critican, lo que no es un deseo, sino algo
observar en este documento existen inter- que se viene desarrollando de hecho en
venciones directas del Psic—logo Cl’nico y equipos de Centros de Promoci—n de la
de la Salud sobre problemas BiomŽdicos: Salud, Centros Integrados de Salud, etc.,
dolor, cardiovasculares, hipertensi—n, SIDA, existiendo profesionales de la Psicolog’a
etc. coordinando y dirigiendo estos equipos. De

Perfiles Profesionales del Psic—logo 49 Colegio Oficial de Psic—logos


Psicolog’a Cl’ica y de la Salud
este modo el papel del Psic—logo Cl’nico y
de la Salud, ser‡ m‡s protagonista, en la
medida que se aborden aspectos del conti-
nuo Salud-Enfermedad, que tienen que ver
con la interacci—n de la persona con ella
misma, el mundo y los dem‡s.

Como ejemplo puede decirse que su campo


de actuaci—n tendr‡ m‡s frecuencia en aten-
ci—n primaria, tareas de prevenci—n y pro-
moci—n de la salud y tratamiento de proble-
mas del comportamiento, que en una plan-
ta de cirug’a, pero no debe excluirse la posi-
bilidad de que pueda y en ocasiones deba
actuar en este ‡mbito.

Asimismo, el Psic—logo Cl’nico y de la Salud


deber‡ conocer y actualizar permanente-
mente sus conocimientos sobre Sociolog’a
de la Salud, Epidemiolog’a de los Trastornos
del Comportamiento, Antropolog’a, etc.,
como apoyo necesario a su quehacer.

En definitiva se trata de completar y rellenar


vac’os en la asistencia integral a la salud que
demandan los ciudadanos.

Perfiles Profesionales del Psic—logo 50 Colegio Oficial de Psic—logos


Psicolog’a Cl’ica y de la Salud
Formaci—n 2. La Formaci—n Especializada
en Psicolog’a Cl’nica

L
a formaci—n del psic—logo cl’nico es el
elemento fundamental que garantiza
su competencia profesional. Dicha for-
maci—n es el punto de partida de la activi- P ara el acceso a la titulaci—n de especia-
lista en Psicolog’a Cl’nica y de la Salud
siempre se partir‡ de la titulaci—n de
dad profesional del psic—logo y ha de per-
manecer abierta, en continua actualizaci—n. Licenciado en Psicolog’a, o sus precedentes
en Filosof’a y Ciencias de la Educaci—n,
Secci—n de Psicolog’a y Filosof’a y Letras,
La formaci—n ha de ser tanto te—rica como
Secci—n Psicolog’a. Como hemos menciona-
pr‡ctica y utilizar la metodolog’a apropiada do anteriormente, desde el ‡mbito universi-
de acuerdo con los objetivos concretos a tario se proporcionar‡ aquellos conocimien-
cubrir. tos te—ricos y habilidades tŽcnicas y meto-
dol—gicas necesarias para iniciar la forma-
En nuestro pa’s dicha formaci—n se organiza ci—n especializada en Psicolog’a Cl’nica.
en tres bloques fundamentales: el primero
se refiere a la formaci—n b‡sica que el licen- Los programas de formaci—n especializada,
ciado en psicolog’a obtiene durante su pre- deber‡n basarse en la realidad asistencial
paraci—n universitaria; el segundo bloque es actual, as’ como en los avances cient’ficos y
la formaci—n especializada en Psicolog’a tŽcnicos aportados en la investigaci—n b‡si-
Cl’nica y de la Salud; y el œltimo bloque es ca y aplicada en Psicolog’a Cl’nica y de la
la formaci—n continua que el psic—logo cl’- Salud.
nico y de la salud necesita para estar al d’a
de todos los avances cient’ficos en este Caracter’sticas de la Formaci—n
‡mbito y mejorar su pr‡ctica profesional.
La formaci—n deber‡ tener una serie de
1. Formaci—n B‡sica caracter’sticas m’nimas que debe cumplir en
todos los centros acreditados del territorio

L a formaci—n b‡sica del psic—logo cl’nico


y de la salud, viene determinada por su
formaci—n universitaria de segundo ciclo,
nacional. Estas son las siguientes:

¥ La duraci—n del programa ser‡ de, al


que le capacita para la obtenci—n del t’tulo menos, tres a–os.
de Licenciado en Psicolog’a.
¥ Constar‡ de una formaci—n pr‡ctica rea-
Al finalizar esta formaci—n b‡sica el licencia- lizada a travŽs de rotaciones por los dis-
tintos dispositivos o centros acreditados
do en psicolog’a ha de estar familiarizado
que permitan un contacto con las distin-
de una forma amplia y general en las tŽcni-
tas psicopatolog’as y tratamientos.
cas y campos de aplicaci—n de la Psicolog’a
Cl’nica y de la Salud. ¥ Una formaci—n te—rica que complemente
la formaci—n pr‡ctica.
En este sentido debe conocer la diversidad
de instrumentos y fuentes de evaluaci—n y ¥ A lo largo de las rotaciones el psic—logo
diagn—stico, las distintas tŽcnicas terapŽuti- en formaci—n contar‡ con el apoyo de un
cas, y las diversas ‡reas de aplicaci—n: indi- tutor que asesorar‡ y/o supervisar‡ las
viduales, grupales y comunitarias. actividades del psic—logo en formaci—n.

Perfiles Profesionales del Psic—logo 51 Colegio Oficial de Psic—logos


Psicolog’a Cl’ica y de la Salud
¥ El tutor siempre ser‡ licenciado en psi- Circuito de Rotaci—n
colog’a, con al menos cuatro a–os de
experiencia cl’nica, y realizar‡ su pr‡cti- La rotaci—n por los distintos centros acredita-
ca profesional en cualquiera de los cen- dos es el eje de la formaci—n especializada,
tros acreditados como psic—logo cl’nico. aportando la caracter’stica fundamental del
programa que es la adquisici—n de la forma-
¥ El trabajo del tutor-psic—logo ser‡ apo- ci—n a travŽs de la pr‡ctica profesional.
yado, pero no sustituido, por la figura de
un supervisor en cada servicio donde El circuito de rotaci—n se dise–ar‡ en fun-
efectœe la rotaci—n. Ambas figuras, las ci—n de las necesidades de formaci—n del
del tutor-psic—logo y la de los superviso- psic—logo y debe constar como m’nimo de
res de rotaci—n, han de estar en perma- los siguientes dispositivos:
nente contacto que permita el cumpli-
miento de los objetivos de rotaci—n. ¥ Centro de atenci—n de trastornos psico-
patol—gicos o psicosom‡ticos de car‡cter
ambulatorio y comunitario
Objetivos del Programa de
Formaci—n Especializada en ¥ Unidades de internamiento hospitalario
Psicolog’a Cl’nica de corta y larga estancia

Para el cumplimiento de las funciones con- ¥ Dispositivos o Unidades de Rehabilitaci—n,


templadas en este documento, el programa espec’ficamente configurados como tales.
de formaci—n especializada en Psicolog’a
Cl’nica y de la Salud deber‡ conseguir: ¥ Otros dispositivos sanitarios espec’ficos
donde el psic—logo pueda llevar a cabo
¥ Capacitar a los psic—logos cl’nicos y de su formaci—n.
la salud para el desempe–o de una aten-
ci—n integral y continuada desde una
perspectiva de salud integral, cubriendo Contenidos
los niveles de promoci—n, prevenci—n,
asistencia y rehabilitaci—n, tal y como se La formaci—n especializada cubrir‡ todos
ha explicado en p‡ginas precedentes de aquellos aspectos espec’ficos y monogr‡fi-
este documento. cos en el campo de la actividad de la
Psicolog’a Cl’nica y de la Salud. Estos pue-
¥ Capacitar a los psic—logos cl’nicos y de den abarcar desde tŽcnicas espec’ficas de
la salud para el desempe–o de las tareas evaluaci—n y diagn—stico, tratamientos y
de evaluaci—n, intervenci—n y tratamien- ‡reas espec’ficas de aplicaci—n, hasta aspec-
to psicol—gicos. tos legales, jur’dicos y normativos vincula-
dos al campo sanitario.
¥ Capacitar a los psic—logos cl’nicos y de
la salud para el ejercicio interdisciplina-
rio que requiere una concepci—n multi-
dimensional del sujeto y de la salud.

¥ Capacitar a los psic—logos cl’nicos y de


la salud para el desempe–o de tareas de
investigaci—n y docencia.

Perfiles Profesionales del Psic—logo 52 Colegio Oficial de Psic—logos


Psicolog’a Cl’ica y de la Salud
Evaluaci—n de los Resultados de la supongan una puesta al d’a sobre aspec-
Formaci—n Especializada en tos relativos a la actividad profesional.
Psicolog’a Cl’nica
¥ Actualizaci—n bibliogr‡fica sobre los temas
profesionales, utilizando los medios de
El psic—logo ser‡ evaluado a lo largo de su
documentaci—n de uso pœblico y privado.
formaci—n especializada a travŽs de:

¥ Una memoria anual de las actividades ¥ Utilizaci—n de las reuniones profesiona-


formativas, cl’nicas e investigadoras en les y cient’ficas para intercambiar cono-
las que haya participado. cimientos sobre intervenciones concretas
realizadas.
¥ Una investigaci—n relacionada con su
formaci—n te—rico-pr‡ctica y asistencial. ¥ Consulta a otros profesionales expertos
Dicha investigaci—n ser‡ realizada a lo cuando se intervenga sobre casos o pro-
largo de su formaci—n. blemas en los que el psic—logo se vea
necesitado de un apoyo o asesoramiento.
El tutor emitir‡ un informe anual sobre los
tutorizados que incluir‡:

¥ Grado de cumplimiento del Programa de


Formaci—n en cuanto a los objetivos y las
actividades desarrolladas (memorias,
investigaci—n, etc.).

¥ Cumplimiento de los objetivos espec’fi-


cos previstos en el Programa Docente,
tanto desde el punto de vista de conoci-
mientos y habilidades adquiridas como
de aptitudes cl’nicas.

3. La Formaci—n Continuada

E s de suma importancia habilitar los


mecanismos necesarios para la revisi—n,
mantenimiento, actualizaci—n y adquisici—n
de nuevos conocimientos y habilidades, que
permitan mejorar y potenciar la pr‡ctica
profesional en el campo de la Psicolog’a
Cl’nica y de la Salud. Este objetivo se puede
obtener a travŽs de programas de formaci—n
continuada espec’ficos.

Los programas de formaci—n continuada


podr‡n estar formados por las siguientes
actividades:

¥ Asistencia a cursos de actualizaci—n que

Perfiles Profesionales del Psic—logo 53 Colegio Oficial de Psic—logos


Psicolog’a Cl’ica y de la Salud
Acreditaci—n 2. Niveles de Formaci—n y
îrganos de Acreditaci—n
1. Fundamento de la
Acreditaci—n
L a formaci—n del psic—logo cl’nico y de la
salud se concibe como un proceso con-
tinuo, en el que existen, al menos, dos eta-

H ay dos pilares b‡sicos sobre los que


fundar la necesidad de la acreditaci—n
de cara al ejercicio de la profesi—n del psi-
pas bien marcadas. La primera, denominada
de formaci—n b‡sica, concluye con la obten-
ci—n del t’tulo de licenciado en psicolog’a.
c—logo cl’nico y de la salud. La segunda, llamada de formaci—n especia-
lizada, tiene como conclusi—n la obtenci—n
El primer pilar reside en el hecho de que del t’tulo de especialista. Sobre las caracte-
la adecuada formaci—n del psic—logo cl’ni- r’sticas de ambas etapas ya se ha hablado en
co y de la salud requiere la adquisici—n de otro cap’tulo de este documento. La forma-
los conocimientos complementarios de ci—n continuada, sin embargo, no se ci–e a
car‡cter pr‡ctico que la formaci—n est‡ndar ninguna secuencia temporal. Su funci—n
de la carrera universitaria, en general, no consiste en actualizar y mejorar los conoci-
ofrece. mientos y habilidades en campos tem‡ticos
espec’ficos, previamente adquiridos tanto
El segundo pilar b‡sico reside en la respon- en la formaci—n b‡sica como especializada.
sabilidad moral que las instituciones, que Cada nivel de formaci—n presenta sus pecu-
forman a los psic—logos, tienen a la hora de liaridades propias. El nivel de formaci—n
garantizar el uso correcto de los instrumen- b‡sica est‡ impartido por la Universidad, y
tos dispensados en manos de personas en es una competencia espec’fica y exclusiva
formaci—n. En el ‡mbito de la intervenci—n de la misma. El t’tulo es aportado por el
con seres humanos parece inexcusable Ministerio de Educaci—n y Ciencia, que es
alguna modalidad de supervisi—n no s—lo de quien, en œltima instancia, acredita a la
las habilidades y competencias profesiona- Universidad para impartir esa docencia.
les sino tambiŽn de la adecuaci—n personal
del psic—logo a las tareas para las que se le El nivel de formaci—n especializada se
forma, sobre todo en lo que se refiere a los enmarca, en nuestro pa’s, dentro del mode-
aspectos Žticos y deontol—gicos. lo de formaci—n PIR. Segœn este modelo,
quienes forman a los especialistas son los
Estos dos pilares configuran los elementos Centros pœblicos y privados acreditados
esenciales de la necesidad de la acredita- conjuntamente por el Ministerio de Sanidad
ci—n. Esta se entiende como la garant’a y el de Educaci—n y Ciencia para esa finali-
tanto para los psic—logos como para la dad. Estas Unidades docentes desarrollan un
sociedad de que la formaci—n que se programa de formaci—n previamente apro-
adquiere se adecua a los patrones cient’fico- bado por una Comisi—n Nacional de la
profesionales m‡s exigentes, as’ como de Especialidad. El proceso de aprendizaje del
una utilizaci—n de las tŽcnicas, instrumentos psic—logo concluye, en su momento, con la
y procedimientos responsable, principal- obtenci—n del t’tulo de especialista, que
mente en sus aspectos Žticos y deontol—gi- otorga el Ministerio de Educaci—n y Ciencia,
cos. que es, en œltima instancia quiŽn acredita al
psic—logo que ha seguido esa v’a de espe-
cializaci—n.

Perfiles Profesionales del Psic—logo 54 Colegio Oficial de Psic—logos


Psicolog’a Cl’ica y de la Salud
La formaci—n continuada no tiene ninguna des y los psic—logos que han realizado su
estructura org‡nica de control y acredita- formaci—n, en un registro que a tal efecto
ci—n. Los centros pœblicos y privados dise- abrir‡ el C.O.P.
–an sus actividades formativas sin atenerse a La acreditaci—n de las entidades formadoras no
ningœn criterio establecido universalmente se entender‡, en ningœn caso, como un acto
en nuestro pa’s, que garantice su solvencia
administrativo est‡tico, sino que estar‡ someti-
y adecuaci—n a los patrones cient’fico-profe-
do a una peri—dica supervisi—n y control.
sionales m‡s rigurosos. Es aqu’ donde se
percibe la necesidad de la creaci—n de un
—rgano colegial, que con la m‡xima partici- En todo caso, ser‡ necesario que tanto las
paci—n de todos los ‡mbitos profesionales, entidades que forman como los psic—logos
ejerza las funciones de supervisi—n y acredi- que cursan las actividades formativas cum-
taci—n, constituyendo un registro de centros plan unos requisitos m’nimos para poder
y personas acreditadas en los distintos ‡mbi- ser acreditados.
tos de la formaci—n continuada.

En esta p‡gina se incluye un esquema expli- 4. De las Condiciones


cativo de los distintos niveles de formaci—n M’nimas Exigidas para la
y sus correspondientes —rganos formativos y Acreditaci—n
de acreditaci—n.

3. Sobre la Acreditaci—n L as condiciones esenciales que debe reu-


nir la formaci—n especializada en psico-
log’a cl’nica y de la salud ya se ha visto en
otra parte de este documento. El COP debe-
D ejando a un lado los niveles b‡sico y
especializado, en los que est‡ bien
definido el proceso de acreditaci—n, en el
r‡ defender que la formaci—n especializada
se imparta cumpliŽndose rigurosamente los
‡mbito de la formaci—n continuada la acre- requisitos que se han marcado en este
ditaci—n supone la inclusi—n de las entida- documento.

Formaci—n B‡sica
Licenciatura
Forman: Universidades
Acredita: M.E.C.

Formaci—n Continuada
T’tulos o Diplomas Espec’ficos
Forman: Entidades Acreditadas
Acredita: C.O.P.

Formaci—n Especializada
T’tulo de Especialista
Forman: Unidades Acreditadas
Acredita: M.E.C.

Perfiles Profesionales del Psic—logo 55 Colegio Oficial de Psic—logos


Psicolog’a Cl’ica y de la Salud
La formaci—n continuada deber‡ estratificar-
se por niveles y los requisitos necesarios
para cada nivel deber‡n ser establecidos por
la Comisi—n de Acreditaci—n Colegial. En
ningœn caso podr‡n acreditarse por la
Comisi—n de Acreditaci—n Colegial a profe-
sionales no psic—logos.

5. Del îrgano de
Acreditaci—n Colegial

L a Comisi—n de Acreditaci—n Colegial ser‡


el —rgano encargado de llevar el registro
de entidades y personas acreditadas.

Idealmente, en este —rgano colegial deber’-


an integrarse, mediante los oportunos
acuerdos y convenios, las distintas
Instituciones y Organizaciones suficiente-
mente representativas, de ‡mbito pœblico o
privado, con competencias en la formaci—n
de los psic—logos cl’nicos y de la salud.

En todo caso, la constituci—n, composici—n


y competencias de la Comisi—n de
Acreditaci—n Colegial es atribuci—n que per-
tenece a la Junta de Gobierno del COP.

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Psicolog’a Cl’ica y de la Salud