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Dios es Capaz

Un Mensaje Bíblico por Bayless Conley

Derechos de Autor 2003 Respuestas con Bayless Conley

Quiero que abran sus Biblias al libro de Daniel capítulo tres. El primer punto que
tocaremos es que Dios es capaz de librar del horno de fuego y del foso de los
leones. El es capaz. Daniel capìtulo 3.

Al entrar en la historia en Daniel, capítulo 3, vemos que Nabucodonosor, el Rey


de Babilonia, ha levantado una enorme estatua de oro, y ha dado orden que al
oir el son de la bocina e instrumentos musicales, todos deberán postarse y
adorar a la estatua que él levantó. Y cualquiera que no se postre y adore, será
echado dentro del horno de fuego ardiendo. Pero hay tres jóvenes hebreos
llamados Sadrac, Mesac y Abed-nego que dicen, “no nos vamos a doblegar. No
hay forma que vamos a arrodillarnos ante tu ídolo.” Entonces responde el rey,
“Pues entonces los vamos a echar al horno de fuego.” Y ellos responden de
esta manera.(Lea Daniel 3:16-18).

Pues su respuesta le sentó muy mal al rey y los botó al fuego. Bajemos
al versículo 23 (lea Daniel 3:23-25)
El rey les pidió que salieran del horno. Ellos salieron del fuego y no llevaban el
más mínimo olor a humo. Entonces el rey responde de la siguiente manera.
Veamos lo que dice en los versículos 29 y 30. (lea Daniel 3:29 y 30)

Al mirar varios años despues, vemos que los Persas se han adueñado del
imperio y Darío es el rey. Daniel es uno de los dirigentes del reino, pero hay
otros que están muy celosos de él y su posición. Quieren acusarlo de algo, pero
no encuentran motivo, dado que Daniel vive una vida tan recta. Entonces
maquinan un plan. Le dicen al Rey Darío, “Mira rey, eres grande y no hay nadie
como tù. Hagamos una nueva ley donde durante un período de treinta dias
queda prohibido orar o hacer una petición a cualquier hombre o dios que no
seas tú. Y si una persona lo hace, entonces será echado al foso de los leones.
Claro, esto lo hacemos unicamente para honrarte.” Y el rey firmò el edicto y se
hizo ley inmutable.

Cuando Daniel se percató de la nueva ley, el abrió sus ventanas hacia Jerusalén
tal como lo solía hacer todos los dias y se arrodillo y levanto una oración al Dios
de los cielos. Eso era precisamente lo que estaban esperando su enemigos.
Fueron a contárselo al rey, y el rey, sin querer hacerlo, tuvo que echar a Daniel
al foso. Esa noche, el rey estuvo en ayunas y sin dormir. Por la mañana
temprano, corrió al foso y gritó, “O Daniel, siervo del Dios viviente, el Dios tuyo, a
quien tú continuamente sirves, ¿te ha podido librar de los leones?” Y Daniel se
acurrucó con un león allí en el foso y contestó, “Oh rey, vive para siempre. Mi
Dios envió su ángel, el cual cerró la boca de los leones...” Y la Biblia dice que
ningún mal le sobrevino porque creyó en su Dios. Entonces el rey da la vuelta y
ordena que todos los acusadores de Daniel sean echados, juntos con sus
esposas e hijos, al foso y los leones los mataron a todos. Así tornó Dios las
cosas.

En estas dos historias de Daniel.....la segunda la puede encontrar en el capítulo


6, si desea leerlo más tarde.
En estas dos situaciones, tanto con los tres jóvenes hebreos, como con
Daniel, estaban siendo perseguidos por su fe. Los tres hebreos porque no se
arrodillaban, y Daniel porque sí se arrodillaba ante Dios. Por general, la
persecución de los cristianos a nivel mundial es a causa de estas dos cosas.
En primer lugar, son perseguidos porque rehusan participar en ciertas cosas, y
en segundo lugar, son perseguidos por sí participan en otras cosas.

A lo mejor usted se encuentra hoy dia en algo parecido al horno de fuego, o en


un foso de leones, y todo a causa de su fe en Cristo. Pienso en algunos de los
jóvenes que están en nuestro grupo de jóvenes. No vienen de familias
convertidas. Quiza un amigo les llevó a Cristo en el colegio, o fueron invitados al
grupo de jóvenes y allí conocieron al Señor. Los padres de algunos de ellos
están felices de que asisten a la iglesia. Pero con otros, la situación es muy
diferente. Muchos de estos jóvenes se están enfrentando a una persecución
seria por parte de su familia. Sus hermanos les hacen mofa, y sus padres son
muy hostiles contra la iglesia. Pero como buenos soldaditos, agarran su Biblia y
siguen asistiendo, aunque saben que pagarán el precio en casa....y todo esto
porque sus vidas han sido cambiadas. O puede ser una cosa entre pareja. El
esposo o la esposa ha conocido a Cristo pero el cónyuge no. Y es dificil
mantener una fe fuerte y asistir a la iglesia. Yo sé que puede haber algunas
mujeres aquí hoy, o quiza un hombre....pero usualmente es el caso de la
mujer...y su esposo calumnia la iglesia, mas ella sigue asistiendo aunque sufra
por ello.

La verad es que hay hermanos alrededor del mundo que están sufriendo mucho
más que nosotros. Algunas de las cartas que recibimos quebrantan el corazón.
Me acuerdo de un varón que nos escribió, y no voy a decir de donde, pero en su
pais, otra religión era la predominante y a causa de ello, estaban sufriendo una
persecución severa, viviendo en la penuria, en un finca casi como esclavos.
Había cerca de doscientas familias viviendo en esa finca y de ellos, sólo unas
cinco familias eran cristianas. Se juntaban alrededor de un televisor pequeño de
blanco y negro para mirar nuestro programa. En su carta nos dijeron que el
patrón habìa dicho que cualquiera que profesaba a Cristo sería echado de la
finca. “Lo que esto significa”, escribió, “ es que no tenemos otra fuente de
ingresos. Mi esposa posiblemente tendrá que prostituirse, mi hijos se convertirán
en mendigos callejeros. No tenemos otra opción. Y mañana, el patrón va a
preguntan a cada persona en público y tendremos que renunciar a Cristo si
queremos seguir trabajando alli.” Y ellos estaban ganando sólo una miseria.
Hornos de fuego y fosos de leones, todo porque uno sigue a Cristo. Pero quiero
decirle amigo, que Dios es capaz de librarle.

En estas dos historias, tanto la de los tres hebreos como la de Daniel, Dios hizo
algo milagroso. En la de Sadrac, Mesac, y Abed-nego, Dios cambió el corazón
del rey, estableciendo una ley de protección para los creyentes y elevando a los
tres a una posición de importancia en el reino. En la de Daniel, sus enemigos
acabaron en el foso de los leones donde ellos habían esperado que acabase
Daniel. Aunque Dios puede hacer prodigios y milagros, los hace según su
Espíritu que obra en nosotros, y por eso tenemos que cooperar con él. Hubo
cosas que Daniel y los Hebreos hicieron que permitieron que Dios desatara su
poder libertador para cambiar sus situaciones.

En primer lugar, rehusaron comprometerse. Los tres Hebreos dijeron, ”Si quiere,
èchenos al fuego, pero no vamos a doblegarnos.” Ellos no se comprometieron.
Cuando Daniel se enteró del nuevo decreto, se arrodilló y adoró a Dios de todos
modos. El rehusó comprometerse. El hizo lo mismo que había estado haciendo
cada día antes de emitirse el decreto real. Encontrarás que si comprometes
algo para guardarlo, acabarás perdiéndolo.

En segundo lugar, fueron valientes en cuanto a su fe. Los tres Hebreos dijeron,
“¡Nuestro Dios nos librará de tu mano, oh rey!” Y la Biblia nos dice que Daniel
fue librado del daño, porque creyó en su Dios.

Y en tercer lugar, y esto es interesante, no hubo ningún deseo por su parte de


buscar la venganza contra los que les acusaron. En la historia de los tres
Hebreos, tenemos a unos que corrieron al rey para acusarles, dicièndole,
”Rey, estos tres Hebreos no quieren doblegarse.” Sin embargo, las escrituras no
nos dan ninguna indicación que los Hebreos buscaron la venganza contra ellos.
En cuanto a Daniel, fue el mismo rey que se vengó de los acusadores. Pero una
vez más, las escrituras no nos dan ninguna indicación que Daniel quería
vengarse, ni que albergó la amargura contra ellos. Amigo, si usted permite que
la amargura o la ira contra los que le hayan hecho daño encuentren raiz en su
corazón, le dará al diablo una ventaja en su vida. Cristo dijo, “Orad por los que
os maltratan, y bendecid a los que os ultrajan.” Ore por sus perseguidores
porque en eso el Evangelio se muestra real.

Me acuerdo de un libro que leí que era el testimonio de un hombre. El había sido
un soldado en Vietnam y se había corvertido a Cristo. Cuando regresó a los
Estados Unidos, se fue a trabajar con una de las agencias de detectives más
grandes del país. En su oficina había siete u ocho compañeros pero él era el
único creyente. Y no era muy abierto en cuanto a su fe, pero sí tenía su Biblia
sobre su escritorio, y durante los descansos la leía. Pero sus compañeros de
trabajo le empezaron a hostigar en cuanto a su fe. Fueron duros con él y no le
daban descanso. El llegaba a su trabajo por la mañana sólo para encontrar su
escritorio y todos sus documentos choreando con cerveza. Se enfrentaba a
estas cosas todos los dias. Ellos continuamente estaban de parranda, y él era
como un aguijón en su carne. Llegó el momento en que sus compañeros ya no
le aguantaban más y decidieron deshacerse de él. Se inventaron una jugada
para quitarle de en medio. Escondieron algunos documentos para incriminarlo y
fueron a los jefes de la organización y le acusaron de divulgar información
secreta. Todo fué un truco por su parte para que lo despidieran. Pues se levantó
un investigación. Lo suspendieron temporalmente y le dijeron, “ vamos a llevar a
cabo una investigación completa.” Y así hicieron. Toda esa semana estuvieron
investigando documentos, y sus movimientos durante el caso. Al finalizar la
investigación, llamaron a todos los compañeros del despacho. Allí estaba este
hombre, al lado de sus acusadores, esperando el veredicto. El jefe miró a todos
los otros, y les dijo, “junten sus cosas, que todos quedan despedidos.” El fue el
único que se quedó, y además le ofrecieron una posición que lo preparaba para
el puesto de vicepresidente. Dios puede cambiar las cosas. Todos digan, “Dios
es capaz.” Pero uno de los ingredientes claves en la vida de este señor, fue que
él nunca se amargó contra sus perseguidores.

Bien, ahora vayamos a Segunda de Corintios, capitulo 9. Allí vamos a ver otra
area que será el segundo punto de nuestro sermón. Segunda de Corintios
capítulo 9. Dios es capaz de prosperarte. Veamos el verso 8. “y poderoso es
Dios...” Todos digan, “Dios es Capaz.” (lean 2 Cor. 9:8, )
En otras palabras nos está diciendo que Dios es suficientmente poderoso como
para suplir todas sus necesidades de forma tan abundante que usted podrá dar
a todo lo que su corazón desea dar. La Biblia Amplificada dice que Dios es
capaz de traer cada favor y bendición a su vida. Pero Dios hace todo esto en
nosotros cuando respondemos a su Espíritu Santo que mora en nosotros.

¿Como podemos cooperar con Dios y responder en esta area? Regresemos al


versículo 6 y se nos aclarará (lean 2 Cor. 9:6-7) y es entonces cuando Dios es
capaz. La forma que respondemos en este caso, es dando generosamente y
con alegría. ¿Se dieron cuenta que Dios usa la palabra “sembrar” en relación
con el dar? En el versículo 6, el dice, “...El que siembra escasamente, también
escasamente segará; y el que siembra generosamente, generosamente también
segará. Cada un dé...” Y luego en el versículo 10, mismo tema, “Y el que da
semilla al que siembra, y pan al que come, poveerá y multiplicará vuestra
sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia.”

Ahora Dios compara el dar con el sembrar semillas. ¿Que agricultor sembraría
semillas sin esperar una cosecha? No, todo agricultor espera cosechar de lo que
ha sembrado. De hecho, cada agricultor tiene la fe suficiente en la tierra, los
elementos naturales, y el poder de la semilla que él prepara de antemano,
esperando la cosecha. Y amigo, quiero que entienda que su movitación más
alta y pura para en el dar tiene que ser su amor hacia el Señor y su deseo de
obedecerle. Jesucristo dijo, “Si me amas, guardarás mis mandamientos.”
Y el dar no es una sugerencia, sino un mandamiento. De hecho, si usted afirma
conocer a Cristo, debe ser una persona liberal. Porque él es la persona más
extravagante y liberal de todo el universo. Y nosotros hemos sido hechos
partícipes de su naturaleza divina. Entre más te acercas a Dios, mas liberal de
corazón y mente serás en tu generosidad hacia otros. Así es la cosa, amigo mío.
Para ser una persona tacaña, tienes que vivir lejos de Dios. Y aun si Dios nunca
nos hubiese prometido nada a cambio, deberíamos dar de todos modos, para
que otros puedan recibir el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo.
Pero Dios sí ha provisto una promesa para nuestro dar. El dijo, “si siembra
escasamente, escasamente segará. Pero si siembra generosamente,
generosamente segará.” Y luego dijo, “ cada un dé como propuso en su
corazón.” Si desea una cosecha abudante, debe sembrar abundantemente.
Cuando usted da, o siembra su semilla, amárrelo en su fe antes de sembrarlo.
Luego confíe que Dios se lo devolverá. ¿Tomó nota de lo que dijo el versículo
10? Dice, “el multiplica la semilla que sembramos”, no la que guardamos.
También el provee semilla al sembrador, no al acaparador ni al que lo almacena.
Dios da semilla al sembrador y multiplica la semilla que ha sembrado. Usted
debería dar con una expectativa de cosecha.

Yo mencioné a T.L. Osborn. El estará con nosotros esta noche. Pero la historia
que voy a contar sucedió hace unos 24 años. Casi desde que acepté al Señor,
he conocido del ministerio de T.L. Osborn. Pues resulta que yo iba a una iglesia
y necesitaban repavimentar el area del estacionamiento y eso nos iba a costar
unos $60,000 dólares. Oramos, pidiendo que Dios nos indicara que deberíamos
dar. Yo sentí que mi promesa tenía que ser $100 dólares. Acuerdense que esto
hace más de 24 años y en aquella época, $100 era mucho dinero para mí. De
hecho, ni los tenía. Lo que sí tenía eran $10, pero 10 no son 100. Empecé a
pensar en estos versículos y le dije a Dios, “Dios, necesito una cosecha. Tengo
una semilla, pero necesito una cosecha.” Seguí pensando sobre esto,
reconociendo que si era un agricultor, buscaría tierra muy fertil en donde
sembrar mi semilla. Luego le pregunté al Señor, “Señor, donde hay tierra fertil
para poder sembrar mi semilla?” En ese momento, me vino a la mente el
ministerio de T.L. Yo sabía que él estaba ganando almas alrededor del mundo y
decidí darle mis $10 dólares.
Los metí en un sobre sin decírselo a ninguna otra persona y lo llevé a correos.
Ese mismo día, no miento, el cartero me entregó un sobre sin remitente, que
había sido enviado de una ciudad a 160 kilómetros de donde vivía. Lo abrí y
dentro encontré diez billetes nuevecitos de $10 dólares. No había carta, ni
tarjeta, ni explicación, nada. ¡Dios es poderoso! Le digo, ¡Dios es Capáz!
Así pude invertir mi dinero en la obra de la repavimentación.

Por favor mire conmigo en el evangelio según San Lucas, capítulo 6. Estoy
seguro que muchos ya conocen este versículo, pero queremos verlo juntos.
Amigo, Dios puede prosperarle. Y quiero que me escuche cuidadosamente.
Aunque esto no es, y repito subrayando...no es la totalidad de lo que tiene que
hacer para llegar a un lugar de bendición y prosperidad, el ser una persona
liberal, de corazón generosa, es fundamental. Es esencial si quiere traer la
bendición de Dios a su vida. Hace mucho tiempo me di cuenta que hay dos tipos
de personas que Dios no bendice. No bendice a los perezosos, y Dios no
bendice a los tacaños. Es verdad. Si mira a los discípulos que Jesucristo
escogió, todos estaban ocupados en algo: pescando, recaudando impuestos.
Cuando Dios quiso reemplazar al Rey Saul, envió a Samuel a la casa de José.
Este presenta a sus hijos pero Samuel le dice, “ No, estos no son. ¿No hay
alguien más?”
“Bueno sí, hay otro, pero él está en el campo trabajando.”
Y Dios dice, “ Ese es. Yo quiero al que está ocupado.”
Bueno, eso fue tan bien recibido como en el último servicio, pero seguro que hay
algunas personas aquí que lo necesitan.

Lucas 6:38. En mi Biblia está con letra roja. Eso quiere decir que son palabras
de Jesús. ¿Que es la primera palabra que encontramos en Lucas 6:38?
“Dad” (lean Lucas 6:38) Jesucristo dijo esto. Dad y se os dará. Ahora si regresa
a los versículos anteriores, y lee este versículo en su contexto, verá que no tiene
que ver con el dinero. Está hablando del amor y la misericordia. Y si da el amor y
extiende la misericordia, le serán devueltos con creces: buena medida, apretada
y rebosando. Sin embargo, el principio sí lo podemos aplicar porque la Biblia
también dice en Galatas 6:7 “Lo que el hombre sembrare, eso también segará.”
Ya sea amor, misericordia, o si estás sembrando semillas financieras en el
Reino, lo que el hombre sembrare, eso también segará. Dad y se os dará,
medida buena, remecida y con la pala rebosando, si esa es la medida que usó
en su dar. O si está usando un camión de carga, le será dado buena medida,
apretado y rebosando. Debe darse cuenta que es una promesa que procede de
los labios de Cristo.

De vez en cuando, Dios nos desafía a mí y a mi esposa en esto para ver si


estamos dipuestos a dar aun si no hubiese una promesa de cosecha. Donde el
único motivo por el dar es porque amamos a Dios y queremos serle obediente, y
ver las vidas de las personas cambiadas. Y querido amigo, el llevar el evangelio
a todo el mundo precisa mucho dinero. Y por eso sembramos abundantemente
aun si no hubiese una promesa añadida. Sin embargo Dios sí nos ha dado una
promesa. Así que han habido muchas veces cuando yo y mi esposa hemos
sembrado una semilla porque teníamos una necesidad. Y hemos dicho, “Dios,
esto lo estamos haciendo porque te amamos, pero tu tamién has prometido que
si nosotros sembramos abundantemente, vamos a cosechar abundantemente.”
Y así Dios nos ha cuidado todos estos años, y nunca nos ha desamparado.
Pero con Dios, el dia de paga no siempre cae en quincena, pero siempre llega.
Dios siempre paga. Y seguiremos siendo generosos porque tenemos un futuro
que queremos poseer. Y tanto como iglesia o individuo, Dios puede hacer
abundantmente más de lo que pueda imaginar, pensar, soñar, desear o esperar.
Dios puede hacer más. Pero obra de acuerdo con el poder que está en usted,
por eso usted tiene que responder. Si quiere una cosecha, forzosamente tiene
que sembrar una semilla. Dios puede prosperarle.

Ahora vamos a otro pasaje que encontramos en Segunda de Timoteo, el primer


capítulo. Y este será el tercer punto de nuestro sermón. Dios puede cuidar lo
que le encomiendas.

El Apóstol Pablo está escribiendo. (2 Tim. 1:12)

Al escribir esta carta, San Pablo está llegando al final de su vida. En esta misma
epístola, en le capítulo 4, le escribe a Timoteo y dice, “he peleado la buena
batalla. He acabado mi carrera, ya estoy para ser sacrificado.”
Pablo había capacitado a jóvenes como Timoteo, Tito y otros. El había ganado
una multitud de conversos, había fundado iglesias, había escrito cartas y
epístolas. ¿Que pasaría con todo eso ahora? ¿Seguirían estos jovenes en el
camino? ¿Las iglesias seguirían fieles a la sana doctrina? ¿Seguirían
evangelizando? ¿Se levantarían algunos líderes para retar la autoridad de los
escritos de Pablo? Su único recurso era de entregar todo...la gente, el ministerio,
el futuro...en manos de Dios. Y por eso dijo,” Estoy persuadido que Dios puede
guardar y protejer todo lo que le he encomendado.” Pablo no hizo eso de
malagana, sino con gran gozo. A lo largo de su ministerio, Pablo llegaba a una
area nueva donde ganaba a almas para Cristo, organizaba la iglesia, capacitaba
liderazgo, nombraba ancianos y se los dejaba todo para irse a otro lugar y
empezar de nuevo. En cada lugar donde él iba, encomendaba el pueblo a Dios y
a su Palabra de gracia y luego seguía su camino.

Algunos de ustedes están en una situación donde han hecho todo lo posible con
ciertas personas, han ido hasta donde han podido en ciertas circunstancias, y
ahora es tiempo de encomendarlo todo a Dios. Sin embargo, sigue intentando
sobrellevarlo todo cuando debería haberlo puesto en las manos de Dios hace
mucho tiempo. El problema de algunos es con sus hijos. LLega el momento
cuando se van del nido y tiene que enconmendarlos a Dios.
Aun si sólo tiene ocho años, y va al colegio todos los dias, usted debería ponerlo
en las manos de Dios cada mañana antes de que salga de la casa. O si tiene a
jóvenes adultos que están a punto de empezar su propia familia, tiene que
soltarlos y depositarlos en las manos de Dios. Dos cosas suceden al hacer esto.
En primer lugar, trae el poder del Espíritu de Dios sobre ellos para ayudarlos en
las decisiónes de la vida, y construye un muro de protección a su alrededor. En
segundo lugar, usted queda liberado de la maldición que trae la preocupación,
porque Dios es capaz de guardar, protejer y hacer florecer todo lo que le
encomiendas. Cuando llega el momento en que usted no puede poner su ojo
sobre ellos, puede descansar sabiendo que Dios sí tiene su ojo puesto en ellos y
él nunca duerme. Cuando usted no está allí para ayudarles tomar decisiones, la
paz de Dios los rodeará. Cuando usted no se encuentra allí para protejerles, los
ángeles de Jehova acamparán a su alrededor. Para algunos de ustedes, ya
pasó el tiempo en que deberían de haber encomendado sus seres queridos a
Dios. Ya es tiempo de que dejen de sobrellevarlo todo. Pónganlo en las manos
de Dios.
La segunda area que usted debería encomendar a Dios y que es muy
importante, es su futuro, su destino.
El Salmo 37, verso 5 dice,” Encomienda a Jehova tu camino, y confía en él; y él
hará.”
La palabra “camino” en este contexto está hablando de su futuro o su destino.
Encomiende su futuro a Dios. El señor W.E. Vine en su comentario dijo que la
palabra “camino” en este versículo tambien lleva la conoctación de destino, el
lugar que Dios tiene preparado para usted. Pero también incluye la idea del
momento oportuno o adecuado. O sea, usted necesita encomendar su futuro y
el momento oportuno a Dios. Algunos ya han visto algo de lo que Dios tiene
para ustedes. Han vislumbrado su destino. Y tienen un sentido muy fuerte de lo
que Dios ha preparado y de las posibilidades que les esperan, sabiendo muy
bien lo que Dios les ha susurrado al corazón. Pero sus preguntas ahora son
¿Cuando? y ¿Como?. La respuesta que tengo para usted es: Encomiende su
destino a Dios. Confia en él, y él hará. Mientras, ya sabe lo que tiene que hacer.
Siga fiel donde donde se encuentre, busque a Dios esperando que le guíe, y
Dios podrá abrir las puertas que le hacen falta. El puede abrir puertas que
ningún hombre puede cerrar.