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1a Serpienteenrollada, esta de verso, Calne erica, procedenca Double cudad de México Poreasco Tard Basalt, 49x 86 om. ‘Museo Nacional de Antropolass, cided de Mexico, Cariroto eno La escultura Beatriz de la Fuente No habré de califcar aqut las esculturas sino en tanto se les considere como el vehiculo ecesario para transmitir experiencias primordiales del hombre y de una comunidad en un tiempo y en un lugar determinados. Es indudable que la actividad artstica tenia un reco- ‘ngcimiento social, como lo revela uno de los informantes mexicas de Sahagin: Tolteca: artista, discipulo, abundante, miitiple, inquieto. El verdadero artista: capaz, se adiestra, es hibil loga con su corazén, encuentra las cosas con su mente. El verdadero artista todo lo saca de su corazén; obra como un tolteca, compone cosas, obra habilmente, rea arrepla las cosas las hace atilcladas, hace que se sjusten. El torpe artista: obra al azar, se burla de la gente, ‘opaca las cosas, pasa por encima del rostro de las cosas, cobra sin cuidado, defrauda alas personas, es un ladrén.* Lo antes citadlo indica no s6lo las cualidades diestras y espirituales del individuo eapaz del acto creativo, sino también de la aceptacién 0 rechazo con base en el cumplimiento 0 en el desinterés en lo que habria de crear. Por ello, su admisién en el seno de la comuni= dad osu descalificacién para compartir derechos y bienes. El artista, el ereador, se ha dicho segtin fuentes tempranas que durante su desempefio era sefalado por su comunidad, en tan- to, debia vivir en castidad y en recintos especiales para los que como él, se dedicaban a la ‘enor tatea ce comunicar con las imgenes volumétricas y proyectadas, es el caso de los «escultores; 0 con lincas y colores como los pincores, y con espacios abiertos y cerrados por volimenes, como en los arquitectos, Las esculturas precolombinas muestran soluciones for ‘males que pueden equipararse a las de las esculeuras de otras culturas pefstings del mundo. A través de la historia del arte universal miramos cualidades y temétices semejantes que indican las repuestas similares ante mismos estimulos; in embargo, en cada uno de estos origenes de civilizacién hay formas, relaciones de formas, de colores, de voliimenes, que junto a la manera de expresiin de asuntos originales dan lugar a macro y @ micro estilos inconfundibles. Por una parte, al hablar de semejanzas me remito a lo que hay de coméin cn las respuestas existenciales del hombre; por otra, al poner hincapié en las diferencias, —avogrificas,culturales y temporales— aludo a las distinciones especificas de cada pueblo, provincia, localidad y comunidad. Si bien a esculcura se percibe visualmente, despierta en el espectador sensaciones téc tiles; &stas derivan del material y el acabado de los objetos, sean de pieda, de barro, de me- tal; se trate de superficies rugosas, policromas o pulimentadas. Hay dos métodos bisicos para producir escultura: modelando y tallando. Es posible modelar sin herramientas (pueden ser muy elementales) un material suave como el barro, el estuco o la cera. Por lo general la forma del objeto deseado se alcanza afiadiendo mate- rial, Por otro parte, el tallado en materia dura como las maderas, los metals y las piedras se logra desbastando el volumen con un instrumento duro para que finalmente se pula y texturice. En el primer método hay posibilidades de correceién, en tanto que en el segun- do la talla es laboriosa y oftece poces oportunidades de modificacién. La solide de la escultura es tna cualidad conceptual; una figura de barro puede estar hhueca, pero lo que de ella percibimos son las propiedades de la forma sélida. Es esta la di- ferencia principal con la alfareria, que produce cavidades perceptibles, La alfareria es un arte de formas huecas, las vasijas contienen y definen un espacio; por ello incorporamos qu! figures en terracota de diverso tamaiio. Acerca de la forma Convene decir que la escultura ha sido valorada hasta hace poco tiempo como la rela- ci6n defintiva entre la masa organizada y el espacio, La interaccién del volumen con el espacio es as su consideracién primaria. El volumen es visualmente percibido en miiltiples direcciones; a una escultura sdlidamente arraigada en su sustento el espectador puede darle vuelta y obtener de esta manera diferentes sentidos temporales, ya que entre una pers- pectiva y todas las demés que se obtengan hay fragmentos de distancia que se desarrollan en el tiempo. Asi, al percibir una escultura se advierte que el objeto en si tiene tres dimen- siones, pero en su entomo hay une plurivariedad dimensional y temporal; de abi que la escultura, aunque estitica por estar efincada en un lugar, sea a la vez dindmica por el espa. cio y el tiempo que la rodean. La escultura es, por esencia, espacio organizado que cautiva las formas. Estas animan, paradjicamente, la materia inette. La escultura prchispanica sc ajusta en lo general al con-