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PIERRE BOURDIEU EA DISTINCION Criterios y bases sociales del gusto ‘Titulo original: La distinction © 1979 by Les Editions de Minuic © Deesta cdlicién: Grupo Santillana de Ediciones, S.A., 1988, 1908 Torvelaguma, 60. 28043 Madrid Teléfono 91 744 90 60 Telefax 91 744.92 24 + Aguilar, Altea, Taurus, Alfaguara S.A. Beazley 3860. 1437 Buenos Aires + Aguilar, Altea, Taurus, Alfaguara S.A, de C. ¥, Avda. Universidad, 767, Col, del Valle, México, DF, C. P, 03100 ciones Santillana, S.A, Distribuidora y Editora Aguilar, Altea, Taurus, Alfaguara, S.A. Calle 80.n.° 10-28 ‘Teléfono 63 51 200 Santafé de Bogots, Colombia Disefio de cubierta: TAU Diseito Fotografia: © Kei Muto, Photoniea ISBN: 843060338-7 Dep. Legal: M-47.585-1998 Printed in Spain -Impreso en Espaia ‘Todos los derechos reservados. Esa publiacién ne puede ser reproducida,nlen todo nien part niegiarada en o trast por tan sistema de reeuperacin de informacion, en ninguna forma iporningin medio, sea mecinico, otoquimico, electrinico, magnetic, electroépeco, por forecopla, ‘cualquier otto, xin el permiso previo por eserito tela eitorial 7 LA ELECCION DE LO NECESARIO La proposicin fundamental que define el habitus como necesidad hecha ftud nunca se deja experimentar con tanta evidencia como en el caso de las clases gpulares, puesto que la necesidad abarea perfectamente, por lo que a ellas se iter, todo lo que de ordinario da a entender esta palabra, esto es, la ineluctable vacion de los bienes necesarios. La necesidad impone un gusto de necesidad que Amplica una forma de adaptacidn a la necesidad y, con ello, de aceptacién de lo eeesario, de resignacién a lo inevitable, disposicion profunda que de ninguna janera es incompatible con una intencin revolucionaria, aun cuando siempre rea ésta una modalidad que noes lade las rebeliones intelectuales o de artistas. lase social no se define sto por una posicion en las relaciones de produccién, sino ambién por el habitus de clase que “normalmente” (es decir, con una fuerte robabilidad estadistica) se encuentra asociado a esta posiciGn' . Al proyectarse ensu bjeto hasta el punto de hacer pasar su relacién con la condicion obrera como la elicion obrera con esta condicién, haciendo como si bastara con ocupar por un Momento -como observador © incluso como actor- la posicién del obrero en tas tlaciones de produccién para comprender lo que es la experiencia obrera de esta icin, los narodniki de todos los tiempos y de todos los pafses dan de la condi- ‘obrera una representacion estadisticamente improbable, puesto que esta repre- mtacién no- es producto de la relacién con esa condicién que ordinariamente se ¢ntra asociada con la misma, precisamente en raz6n de los condicionamientos ‘ésta ejerce. No procede examinar si es verdadera 0 falsa la imagen insostenible nundo obrero que produce el intelectual cuando, colocandose en la situacién brero, sin tener un habitus de obrero, aprehende la condicién obrera segiin esquemas de percepcién y apreciacién:que no son los que los propios miem- 9s de la clase obrera emplean para aprehenderla; dicha imagen es, verdadera- No €s una casualidad que el olvido del habitus y de sus efectos sea comtin a todas las visiones sas del pueblo, tanto al pesimismo conservador que maturaliza las propiedades engendradas por iciones sociales, como al optimismo de la revolucién idealista que ignora que laclase obera est felada por la necesidad, incluso hasta en la forma de su rebelidn contra la necesidad. 379