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CURSO DE RECURSOS HIDRICOS

RECURSOS SUPERFICIALES

1.- EL CICLO HIDROLOGICO.

1.1.- Disponibilidad del Recurso Agua.

Ludwig Stowhas B. Ingeniero Civil

El agua, siendo uno de los elementos naturales mas abundantes de la Tierra, se encuentra principalmente depositada en forma de agua salada en los océanos y en forma de hielo o nieve en los inhóspitos casquetes polares.

Como se desprende de las cifras de la Tabla 1.1, de una disponibilidad total estimada cercana a los 1.400 millones de kilómetros cúbicos de agua en el planeta Tierra, menos de un 0.7% de este volumen ocurre en los continentes habitados por el hombre. De este porcentaje, gran parte se encuentra en forma subterránea, resultando que sólo 125.000 Km3 o un 0.009% del volumen total queda disponible como aguas dulces superficiales de utilización relativamente inmediata.

Resulta innecesario, por otra parte, destacar cuán vital es el agua para la existencia de vida en la Tierra y para el desarrollo social y económico de los pueblos. El vertiginoso incremento de la población y las modalidades de la vida moderna han provocado una creciente demanda de recursos hidráulicos que han, no sólo desencadenado una intensa competencia entre los diversos sectores de consumidores, sino que además ha provocado serios y crecientes problemas de contaminación y calidad de las aguas, agravando aún más el problema de desabastecimiento.

TABLA 1.1

DISPONIBILIDAD DE AGUA EN LA TIERRA

Lugar

Volumen

Porcentaje

Océanos y mares

1.300.000.000.Km3

 

97.25%

Casquetes Polares y Glaciares

28.500.000 Km3

2.13%

Atmósfera Aguas Continentales :

12.700 Km3

0.0012%

- Aguas Subterráneas

8.065.000 Km3

0.604%

- Lagos Salados

100.000

Km3

0.007%

-

Aguas Dulces Superficiales

125.000

Km3

0.009%

Total Aguas Continentales

8.290.000 Km3

0.62%

0.62%

Total

1.336.802.700 Km3

100.00%

Además, la distribución y ocurrencia natural de las aguas continentales es extraordinariamente variable tanto en el tiempo como en el espacio. Esto origina la paradojal situación de la existencia de regiones donde el principal factor limitante al desarrollo es la poca disponibilidad o déficit de agua, mientras en regiones no muy lejanas y aún en las mismas regiones pero en distintas temporadas, el principal problema sea el control o eliminación parcial o total de los efectos nocivos o catastróficos provocados por los excesos de agua.

Esta situación ha llevado a la necesidad de desarrollar programas y proyectos regionales para el control y aprovechamiento integral de los recursos de agua, como a mejorar la tecnología y métodos necesarios para la concepción, planificación, diseño y construcción de las obras o sistemas hidráulicos que dichos programas requieren.

La hidrología es la disciplina que proporciona elementos de decisión y diseño que contribuyen en forma importante al buen comportamiento de los desarrollos abordados.

1.2.- Definición del Ciclo Hidrológico.

El ciclo hidrológico es un concepto más bien académico que corresponde a un modelo o idealización del movimiento de circulación del agua dentro del planeta Tierra, e incluye por lo tanto el movimiento y distribución del agua dentro de la litósfera (continentes), hidrósfera (océanos y mares) y atmósfera, al igual que los procesos de transferencia del agua entre estos elementos a través de los mecanismos de evaporación, precipitación y escorrentía.

En primer lugar, se hace referencia a la Fig. 1.1 que describe en forma pictórica los diferentes elementos que constituyen el ciclo hidrológico, distinguiéndose tanto elementos de almacenamiento como de transferencia o transporte de agua.

Así, se observa como el agua depositada en el principal elemento de almacenamiento, cual son los océanos y mares, es transferida mediante procesos de evaporación a la atmósfera donde se almacena en forma de vapor de agua.

Este vapor puede condensar e incorporarse a la superficie terrestre a través de procesos de precipitación pluvial o nival, cayendo sobre océanos, lagos, montañas y valles. Parte de la precipitación caída sobre la superficie terrestre puede escurrir sobre ella, incorporándose a ríos que la retornarán al mar, puede quedar superficial y temporalmente almacenada en depresiones, lagos o en forma de hielo o nieve, o puede infiltrarse, quedando retenida en la zona de raíces de las plantas o percolar profundamente hasta alcanzar las napas subterráneas o escurrir a través de grietas en los estratos profundos de roca. El agua superficialmente almacenada o retenida en el suelo, retornará a la atmósfera a través de procesos de evaporación, sublimación de hielo o transpiración de las plantas, o infiltrará y percolará profundamente, escurriendo en forma subterránea hasta aflorar en ríos o lagos, o descargará subterráneamente al mar. Puede observarse a su vez, la interacción o traspaso de agua entre diferentes elementos superficiales y subterráneos del ciclo, y la existencia de distintas alternativas de circulación o subciclos, como agua precipitada directamente sobre los océanos o precipitación evaporada durante su caída, antes de alcanzar la superficie de la Tierra.

La imagen gráfica del ciclo hidrológico permite efectuar en forma limitada una especie de inventario de los fenómenos que ocurren, con el objeto de poder identificar cada uno de los elementos del ciclo, pero no permite puntualizar la forma ni las relaciones entre los distintos elementos componentes que determinan la trayectoria del agua a través de los distintos subciclos o cortacircuitos existentes en su camino de retorno a la atmósfera o al mar.

Finalmente, el esquema de la Fig.1.1 no permite considerar la variable tiempo, que introduce algunas complicaciones, como en el caso del agua temporalmente almacenada en forma de nieve o hielo, ni permite considerar procesos más complejos como la existencia de períodos húmedos o de crecidas, o períodos secos o sequías.

Para lograr parte de estos objetivos, levantando algunas de las limitaciones, se puede recurrir

a otras formas de idealización del ciclo hidrológico, en las que se abandona la forma

pictórica. Estas se basan en diagramas de flujo del ciclo hidrológico en que es posible distinguir claramente entre elementos de almacenamiento y de traslación del agua, estableciendo relaciones conceptuales entre los diferentes componentes, lo que permite resolver determinados problemas aplicando apropiados procedimientos de análisis y síntesis hidrológica.

La fig. 1.2 muestra uno de estos diagramas de flujo describiendo los diversos fenómenos que intervienen en el ciclo hidrológico y las interconexiones entre los distintos procesos.

1.3.- El Ciclo de Escorrentía.

La gran complejidad y la diversidad de procesos que intervienen en el ciclo hidrológico evidencian claramente el carácter interdisciplinario de su estudio y la importante participación en él, de ciencias como la oceanografía hidrometeorología, glaciología, edafología, limnología, hidrogeología, etc.

La Hidrología en particular, se aboca específicamente al estudio de una parte del ciclo hidrológico, denominado ciclo de escorrentía, que puede definirse como aquella parte del ciclo hidrológico comprendida entre la caída de la precipitación sobre la superficie de la

Tierra hasta su manifestación como escorrentía a través de la sección de salida de una cuenca

o su eventual retorno directo a la atmósfera a través de los procesos de evaporación y transpiración.

Dentro de la Hidrología, a su vez, es posible distinguir, considerando los procesos involucrados y las metodologías utilizadas, entre la Hidrología Superficial y la Hidrología Subterránea o Geohidrología.

Mediante una línea de trazos se ha delimitado en la Fig. 1.2, los procesos correspondientes al ciclo de escorrentía, materia de estudio de la Hidrología.

La definición del ciclo de escorrentía determina como unidad física territorial fundamental en hidrología, a la cuenca u hoya hidrográfica, que queda definida al seleccionar un punto o sección de salida en el cauce de un río u otro curso de agua, por todo el territorio adyacente cuyas aguas fluyen o drenan hacia dicho punto.

La línea perimetral que encierra y delimita la superficie de la cuenca, se denomina la línea divisoria de aguas.

Cabe agregar aquí, la ventaja de utilizar la cuenca hidrográfica no sólo como unidad territorial hidrológica, sino también como unidad política y administrativa, lo que elimina, o al menos disminuye, las disputas y conflictos territoriales y de uso del agua, facilitando el manejo y administración racional del recurso.

1.4.- Génesis del ciclo hidrológico.

La disponibilidad de recursos hídricos y las características hidrológicas de una determinada cuenca o región quedan determinadas principalmente por la estructura geológica y geomorfología del área, y por una serie de factores climatológicos, como la radiación solar, vientos y circulación del aire, temperatura y humedad ambiental, que condicionan y regulan la intensidad del ciclo hidrológico y la cantidad y distribución de las precipitaciones.

El 99.97% de la energía necesaria para la realización de los procesos físicos que ocurren en la Tierra, y por ende también el ciclo hidrológico, proviene originalmente de la radiación solar. Esta radiación se presenta principalmente como radiación ultravioleta y como luz visible, denominada radiación de onda corta, la cual es absorbida y reflejada por todos los cuerpos físicos terrestres, incluyendo la atmósfera y la superficie terrestre misma. Los cuerpos físicos terrestres, a su vez, también emiten radiación, la cual ocurre como radiación infraroja o radiación de onda larga, produciéndose un complejo intercambio de radiaciones entre los distintos elementos.

Diversos intentos por cuantificar este intercambio de radiación, pueden resumirse en forma aproximada en las siguientes cifras:

RADIACION SOLAR DE ONDA CORTA:

Radiación total incidente sobre el planeta:

Radiación reflejada por la atmósfera, (nubes, vapor de agua, impurezas, etc):

258 Kcal/cm2 año

66

Radiación absorbida por la atmósfera, (nubes, vapor de agua, ozono, etc):

Radiación total incidente sobre la superficie Terrestre:

Radiación reflejada por la superficie terrestre, (nieve, agua, suelos, etc)

Radiación absorbida en la superficie terrestre: 127 Kcal/cm2 año

178 Kcal/cm2 año

Absorción total del planeta ( 51+127)

51

141 Kcal/cm2 año

14

RADIACION TERRESTRE DE ONDA LARGA:

Emisión neta de la atmósfera al espacio exterior: 131 Kcal/cm2 año

Emisión neta de la superficie terrestre:

47

Emisión total del planeta:

178 Kcal/cm2 año

De las cifras anteriores se observa que la radiación solar total absorbida por el planeta se ve compensada por la emisión de éste en onda larga, resultando un equilibrio radiativo que mantiene en equilibrio el balance de energía global, y por ende la temperatura del planeta.

Sin embargo, las mismas cifras nos indican que internamente no existe un equilibrio radiativo. En efecto, la atmósfera emite 131 Kcal/cm2 año y sólo absorbe 51 Kcal/cm2 año de radiación solar, presentando un enfriamiento radiativo de 80 Kcal/cm2 año. Con la superficie terrestre pasa lo contrario, emite 47 y absorbe 127, resultando una tasa de calentamiento radiativo de 80 Kcal/cm2 año.

Para mantener entonces el balance energético total, se requiere un traspaso de energía no radiativa de la superficie terrestre a la atmósfera, a una tasa media de 80 Kcal/cm2 año. Los mecanismos no radiativos de traspaso de energía corresponden a la evaporación de agua en la superficie y su posterior condensación en la atmósfera (calor latente) y a la conducción y difusión de calor sensible desde la superficie a la atmósfera (calor de convección).

Se estima que del orden de 68 Kcal/cm2 año son transferidas de la tierra a la atmósfera vía calor latente, mientras las 12 Kcal/cm2 año restantes son transferidas vía calor sensible. Considerando por último, un calor latente de vaporización del agua, del orden de 600 cal/gr, resulta una evaporación media anual desde la superficie terrestre ( océanos y continentes) de 113 gr/cm2 o 1130 mm anuales . Considerando, a su vez, que el volumen de agua que almacena la atmósfera en forma de humedad es relativamente pequeño, la cifra anterior debe corresponder además a la precipitación media anual sobre el planeta.

Este proceso continuo de evaporación de agua desde la superficie a la atmósfera, su arrastre por parte de los vientos y circulación atmosférica y su posterior condensación y precipitación configuran el ciclo hidrológico.

1.5.- Ecuación General de Balance Hidrológico.

Asociado a la cuantificación de los conceptos de ciclo hidrológico y ciclo de escorrentía surge otro concepto básico en hidrología, cual es el concepto de conservación de la masa o su equivalente en mecánica de fluidos, la ecuación de continuidad.

Expresada en su forma más básica y general, la ecuación de continuidad puede representarse por la relación

I

-

Q = dS/dt

,

(1)

donde I y Q son los caudales de entrada y salida a un determinado volumen de control y S es el almacenamiento al interior de dicho volumen.

La ecuación (1) expresada en su forma integral y aplicada a una cuenca hidrográfica como “volumen de control”, se conoce con el nombre de ecuación de balance de masas o ecuación general de balance hidrológico.

Para un intervalo de tiempo comprendido entre dos instantes t1 y t2 se tiene:

P + Q a - R - E - T - Q e = δV sup +δV sub +δV h

δH

(2)

donde P es la precipitación total ocurrida en el período t1-t2, Q a es el volumen de agua afluente a la cuenca como caudales superficiales o subterráneos, R es la precipitación retenida por la vegetación, E es la evaporación desde superficies de suelo húmedo o desde espejos de agua, T es la transpiración vegetal ocurrida en el período, Q e es la escorrentía total efluente en la sección de salida de la cuenca, y los valores δV sup , δV sub, δV h y δΗ coresponden a la variación del volúmen de agua almacenado en la cuenca en depresiones superficiales,lagos y embalses, en forma de agua subterranea, en forma de hielos, glaciares o nieve estacional, y en forma de humedad contenida en los suelos, respectivamente.

Salvo en cuencas intervenidas por el hombre, el término Q a es normalmente nulo o despreciable ; la evaporación, retención y transpiración vegetal pueden agruparse en un término global denominado "evapotranspiración", ET, por lo que la ecuación (2) puede reescribirse de la forma

P - ET - Q e = δV sup +δV sub +δV h + δΗ

(2.a)

Siendo conceptualmente exacta, para la aplicación práctica de la ecuación de balance hidrológico se requiere que sólo uno de los términos del balance sea incógnita, debiendo disponerse de información respecto a todos los demás. Considerando los errores que se cometen en la medición o estimación de cada uno de los términos de la ecuación, la sumatoria de ellos, que pasa a ser el valor estimado de la variable incógnita, puede alcanzar magnitudes de error inadmisibles, dando resultados, en consecuencia, absurdos, a menos que se elija adecuadamente el intervalo de tiempo para el cual se aplica la ecuación.

En efecto, utilizando como intervalo de tiempo t1-t2, un período que se denomina un año hidrológico, el cual difiere del año calendario en el sentido de que comienza y termina al término del período de estiaje que presentan las variables hidrologicas en su variación cíclica anual, pueden lograrse resultados admisibles en la aplicación directa de la ecuación de balance.

Si, por ejemplo, se inicia y termina el período de balance al final de la temporada seca de verano, en la zona central de Chile, digamos desde el 1° de Abril al 31 de Marzo del año siguiente, los valores de nieve estacional almacenada o humedad de los suelos serán nulos o se encontrarán en su valor mínimo, independientemente de los valores que hayan alcanzado durante la época húmeda del invierno, por lo cual los términos δV h y δH de la ecuación serán nulos o al menos mínimos.

Análogo raciocinio puede efectuarse con los términos que representan la variación del almacenamiento de aguas superficiales y subterráneas, por lo que pueden despreciarse, aplicando la ecuación simplificada con un margen aceptable de error. La situación mas habitual es la de estimar la escorrentía media anual de la cuenca mediante la ecuación simplificada expresada de la forma,

Q= P-ET

(3)

Esta ecuación permite una primera estimación aproximada de la escorrentía media anual de una cuenca, conocidas la precipitación y la evapotraspiración.

Mayor aproximación aún se logra con la ecuación anterior, si se aplica a la estimación de la escorrentía media anual durante largos períodos de tiempo, del orden de décadas hidrológicas

o mas, dado que siendo los términos de la izquierda de la ecuación, a diferencia de los de la derecha, acumulativos, estos pasan a ser de órdenes de magnitud superiores a los términos de la derecha, los que pasan a ser despreciables.

En los capítulos siguientes se verá una descripción sumaria de las variables que participan en la ecuación de balance hidrológico y de los principales métodos utilizados, que resultan imprescindibles para lograr una comprensión global del ciclo hidrológico.

2.- PRECIPITACION

2.1 Mecanismos de condensación y tipos de precipitación.

El mayor elemento de almacenamiento de agua del planeta es obviamente la hidrósfera (mares y océanos), desde donde el agua se evapora, consumiendo la energía recibida principalmente desde el sol, para almacenarse en forma de vapor en la atmósfera. La capacidad de la atmósfera para almacenar vapor no es ilimitada. El vapor que se incorpora, ejerce una presión, al igual que cualquier otro gas, la cual va aumentando a medida que se incorpora mas vapor, hasta alcanzar un valor máximo o condición de saturación, que al ser sobrepasado provoca la condensación del sobrecontenido de vapor, el que pasa al estado líquido o sólido, constituyendo las nubes, formadas por microscópicas gotas de agua o cristales de hielo que se mantienen en el aire en suspensión.

La máxima presión de vapor que puede existir en el aire o presión de vapor saturado, depende exclusivamente de la temperatura y puede cuantificarse en forma mas o menos precisa, utilizando la denominada ley de Classius-Clayperon, según la siguiente expresión:

ln( es

/ 6 . 11 )

=

mv

*

L

/

R

* (1 / 273

1 / T

)

donde es = presión de vapor saturado en mb o Hpa

mv = peso molecular del vapor de agua (18 gr/mol)

L

= calor latente de vaporización ( app. 600 cal/gr)

R

= constante universal de los gases (1.987 cal/mol °K)

T

= temperatura absoluta del aire (°K)

De esta expresión resulta que la capacidad de almacenar vapor de agua de la atmósfera aumenta en forma exponencial con su temperatura.

Mientras la presión real de vapor e

del aire se mantenga por debajo del valor límite

es(T), o en otras palabras, mientras la humedad relativa definida por,

h = e/es*100

(%)

se mantenga menor a 100%, el agua se mantendrá en estado de vapor. Si la humedad alcanza o sobrepasa el valor de saturación, el exceso condensará formando nubes.

El mecanismo mas frecuente utilizado por la naturaleza para condensar el vapor de agua, formar nubes y precipitar, consiste provocar el ascenso de masas de aire húmedo. El aire

al ascender, se enfría; con ello su presión de vapor saturado disminuye, logrando la saturación

y condensación.

Es posible clasificar las precipitaciones dependiendo del mecanismo natural que provoque el ascenso de las masas de aire, en distintos tipos:

- Precipitaciones convectivas.

- Precipitaciones ciclónicas

- Precipitaciones ciclónico-frontales

- Precipitaciones orográficas.

Las precipitaciones reales suelen ser mezclas de los distintos tipos. En Chile, salvo las precipitaciones del Norte Grande (Invierno Boliviano) y algunas precipitaciones principalmente de verano en la cordillera, que son de tipo convectivo, es decir el aire asciende espontáneamente por recalentamiento excesivo en la superficie, son de tipo ciclónico frontal.

Se denomina frente a una zona donde se ponen en contacto masas de aire de distinta

calidad térmica. De particular importancia es el frente polar que se genera aproximadamente

a la latitud de 60°, donde se ponen en contacto masa de aire caliente y húmedo de origen

subtropical con masas de aire frío y seco provenientes de las regiones polares. Cuando por motivos de inestabilidad de la circulación atmosférica, se produce un ciclón, definido como una zona donde se generan centros de baja presión, las masas de aire circundantes, frías y calientes se ponen en movimiento, producto del gradiente de presión hacia el centro de baja.

EL movimiento tiende a ser en espiral en torno al centro de baja presión, lo que provoca el choque de masas de aire de distinta calidad térmica. Esto provoca dos fenómenos distintos: En algunos sectores las masas de aire caliente irrumpen sobre las masas de aire frío y al ser mas livianas las primeras, éstas se ven forzadas a ascender por encima del aire frío, con lo que se enfrían y condensan. Esto es lo que se denomina un frente caliente. En otros sectores, es el aire frío el que irrumpe sobre el aire caliente y al ser mas denso, penetra como una cuña por debajo del aire caliente, provocando en definitiva el mismo efecto, las masas de aire caliente y húmedo, se ven forzadas a ascender, se enfrían y condensan. Esto es lo que se denomina un frente frío.

Estos frentes, que se generan normalmente sobre el Océano Pacífico, son desplazados por los vientos que en esas regiones predominan en dirección oeste – este, hacia la costa y territorio de Chile, provocando la gran mayoría de las precipitaciones desde la III Región hacia el sur. Al alcanzar los frentes la zona continental, aparece un nuevo efecto cual es el efecto orográfico. La presencia de barreras montañosas obliga a las masas de aire a ascender para poder sobrepasarlas, lo que genera un aumento de las precipitaciones a barlovento de las montañas, mientras que a sotavento, en que el aire tiende a descender, las precipitaciones disminuyen.

2.2.- Formas de precipitación.

Dependiendo de la temperatura del aire, la condensación del vapor de agua se traduce en su cambio al estado líquido o al estado sólido, generando en definitiva precipitación en formas de lluvia o en forma de nieve. Un buen índice para discriminar entre la forma de lluvia y nieve, es una temperatura superficial del aire cercana a –1°C. Si la condensación se produce directamente sobre la superficie terrestre, tendremos los fenómenos de rocío y escarcha respectivamente. El granizo corresponde a precipitación originalmente en forma líquida que por problemas de inestabilidad atmosférica, se recongela antes de alcanzar la superficie. Es frecuente también que precipitación originalmente en forma de nieve, tenga tiempo de derretirse antes de alcanzar la superficie, cayendo como agua-nieve o lluvia.

2.3.- Mecanismos de formación de gotas.

La presencia de nubes no necesariamente significa que habrá precipitaciones. Las microgotas o microcristales de hielo producidos por la condensación, se mantienen en suspensión en la atmósfera, requiriéndose de un proceso adicional de incremento de su tamaño, para que logren precipitar.

Los procesos de crecimiento de tamaño de las gotas, hasta alcanzar el peso suficiente para su precipitación, ocurren fundamentalmente por dos mecanismos distintos : Coalescencia directa y Núcleos de condensación.

Coalescencia directa.

Se entiende por coalescencia directa a una serie de procesos que contribuyen al aumento de tamaño de las gotas, entre los cuales pueden mencionarse las atracciones electrostáticas, colisiones mecánicas y el arrastre de partículas de agua que caen incorporando a otras en su paso.

Núcleos de condensación

La presión de vapor saturado, de acuerdo a la ley de Classius - Clapeyron, función única de la temperatura, es válida sobre superficies planas. Sobre superficies curvas, en particular sobre gotas de agua, por efecto de la tensión superficial, la presión de vapor saturado depende además del radio de curvatura, con lo que, a una temperatura dada, la presión de vapor saturado aumenta al disminuir el radio, efecto que se hace particularmente importante para diámetros menores a un micrón. De esta manera las gotas de muy pequeño diámetro tienden a evaporarse y a condensar sobre gotas de mayor diámetro

Esta relación sin embargo, se ve alterada cuando existen impurezas en el agua. La presencia de núcleos de condensación, entendiéndose por ello a pequeñas partículas de sal arrastradas en los procesos de evaporación desde el mar o simple y mas frecuentemente por impurezas o partículas de polvo elevadas por el viento, al ser generalmente higroscópicas, atraen la humedad, generando superficies con presión de vapor saturante mas baja que la de las gotas de agua pura. Esto provoca, en consecuencia, la evaporación de las gotas de agua pura y su condensación sobre estos núcleos, los que van incrementando progresivamente su tamaño hasta alcanzar el peso suficiente para precipitar.

De acuerdo a la teoría del meteorólogo Thor Bergeron, cuando en una nube coexisten gotas de agua con cristales de hielo, por ser la presión de vapor sobre el hielo mas baja que sobre el agua, los cristales actúan como núcleos de condensación, atrayendo a las gotas de agua, que evaporan para condensar sobre ellos. Este sería el principal mecanismo de incremento del tamaño de los cristales y de generación de precipitación en climas templados y fríos donde la precipitación se genera inicialmente en forma de nieve en zonas altas, derritiéndose eventualmente durante su caída al ir aumentando la temperatura para alcanzar la superficie en forma de lluvia.

2.4. Lluvias artificiales.

De acuerdo a lo anteriormente expuesto, los mecanismos de condensación y formación de nubes no bastan para que se produzca precipitación ; se requiere de un mecanismo adicional que provoque el aumento del tamaño de las gotas de agua o cristales de hielo para que logren precipitar. Los métodos de generación de lluvias artificiales consisten precisamente en la incorporación de núcleos de condensación de baja presión de vapor saturante, normalmente

mediante el bombardeo de nubes con cristales de yoduro de plata, con lo cual se favorece el incremento del tamaño de las gotas y su posterior precipitación.

La efectividad de estos métodos es aún materia de controversia, pues se argumenta que sólo aceleran un proceso que se produciría de todas maneras en forma natural o que provocan precipitación sobre ciertas áreas en perjuicio de otras donde habría precipitado naturalmente.

2.5.- Medición de la precipitación.

El instrumento básico para la medición de la precipitación líquida es el pluviómetro, que consiste simplemente en un recipiente de sección circular, cuyas dimensiones y condiciones de instalación están normalizadas.

La unidad de medida es el milímetro de altura de agua, equivalente a un volumen de 1 litro por metro cuadrado de superficie. La medición se efectúa registrando la altura de agua acumulada en un intervalo de tiempo dado, normalmente un día, lo que da origen a las estadísticas de precipitaciones diarias.

Se recomienda que el instrumento debe instalarse en un lugar abierto pero relativamente protegido del viento, la boca de captación debe ubicarse a una altura de 1.5 metros sobre la superficie del terreno, debiendo existir un cono de pendiente 1:4 libre de cualquier obstáculo tales como árboles o construcciones.

Es importante señalar que la medición de la precipitación está sujeta a una serie de errores aleatorios y sistemáticos, que la eficiencia de captación es variable, principalmente en función de la velocidad del viento, por lo que en definitiva la medición obtenida debe considerarse sólo como un “índice” de la precipitación real y no como la verdadera magnitud de la precipitación caída.

Por último es necesario señalar que la medición de un pluviómetro es de tipo puntual, es decir mide la variable o “índice” en el punto específico de su instalación. Para poder cuantificar la precipitación sobre un área mas extensa, cuenca o región, es necesario instalar una red de pluviómetros adecuadamente distribuidos a lo largo y ancho de la zona a estudiar. La densidad de la red necesaria dependerá de la uniformidad espacial de las precipitaciones en la región. En zonas planas con precipitación ciclónica frontal, de distribución muy uniforme, podrá bastar un instrumento cada cientos de kilómetros cuadrados o más. En zonas con acentuado efecto orográfico, la densidad ideal sería considerablemente menor.

2.6.- Verificación, relleno, corrección y ampliación de estadísticas pluviométricas.

Producto de la acumulación en un mes de mediciones pluviométricas diarias, es posible determinar la precipitación mensual de un año determinado; de la suma de éstas, se obtiene la precipitación total anual, y del promedio de estas últimas, para un período en lo posible de 30 años, se obtiene el módulo pluviométrico o precipitación media anual de un

determinado lugar. Esta información estadística es recopilada por los organismos encargados de su medición, particularmente el Banco Nacional de Aguas de la DGA y la Dirección Meteorológica de Chile, aún cuando existen diversos otros organismos fiscales, privados o particulares, que colaboran en esta función.

La

utilización

de

esta

información

requiere

de

una

serie

de

tratamientos

de

verificación, relleno, corrección y ampliación de ella.

En primer lugar la estadística debe revisarse y compararse con la estaciones vecinas, a fin de verificar su consistencia y detectar errores groseros que pueda contener producto de omisiones de medición o errores de transcripción.

Relleno de estadísticas.

Es frecuente que en una estadística pluviométrica falten datos sobre la precipitación caída en algunos días, meses o años completos, por lo que es conveniente disponer de métodos que permitan rellenar estadísticas en estas condiciones. Para el relleno de valores faltantes aislados se recomienda utilizar los valores simultáneos disponibles en al menos las tres estaciones mas cercanas.

Si el módulo pluviométrico de las estaciones difiere en menos de un 10%, basta estimar la información faltante como el promedio simple de las estaciones vecinas

P x = ( P a +P b + P c )/3

Si los módulos difieren en mas de un 10%, es preferible un promedio ponderado según los módulos de cada estación

P x /M x = (P a /M a +P b /M b + P c /M c )/3

Donde P x = precipitación o dato faltante P i = precipitación en estación vecina M i = módulo pluviométrico de la respectiva estación

Para estos propósitos pueden utilizarse también correlaciones estadísticas entre las estaciones o aún métodos geoestadísticos, aunque normalmente no se justifica.

Homogeneidad de estadísticas.

Una vez que se dispone de la estadística completa, es necesario verificar la homogeneidad de la misma. Como se mencionara anteriormente, el dato pluviométrico es sólo un índice; luego, producto de modificaciones ambientales, cambio de ubicación del instrumento, cambios del instrumento mismo o aún cambios del operador del instrumento, puede producirse un cambio, disminución o aumento de la precipitación medida, sin que ello signifique un cambio de la precipitación verdadera o real.

Para ello se utiliza normalmente el método de las curvas doble acumuladas, que consiste en graficar la precipitación anual acumulada de la estación en análisis, versus el valor acumulado de una precipitación patrón, constituida por un promedio de las estaciones vecinas.

El método se basa en la hipótesis de que si la zona es pluviométricamente homogénea, la precipitación anual en un lugar dado, debe ser estadísticamente proporcional a la precipitación del patrón. Es decir,

P x = α P p

Acumulando en el tiempo,

Σ P x =Σ αP p = αΣ P p

Luego, si la estadística es homogénea, la curva será una recta de pendiente α que pasa por el origen. Si se observa una discontinuidad, o dos o mas tramos de pendientes distintas α 1 , α i , significa que en esos períodos hubo cambios en las condiciones de medición. Para homogeneizar la información, deben llevarse todos los datos a una recta de pendiente única, corrigiendo los valores medidos, previa investigación de la causa que pudo haber producido el cambio, por la relación

Pc = Pm α 1 /α i

Donde Pm = precipitación medida Pc = precipitación corregida αi = pendiente del período a corregir α1= período de homogeneización, por convención, normalmente el período mas reciente.

Ampliación de estadísticas.

Es frecuente que existan estaciones pluviométricas cuya longitud es demasiado corta para los efectos de análisis estadísticos, por lo que puede resultar conveniente intentar ampliar la longitud de la serie de datos. Aunque la información que no se midió, será imposible conocerla en exactitud, ésta es posible estimarla en base a información de estaciones vecinas. Los procedimientos utilizados pueden ser en base a las curvas doble acumuladas o a correlaciones estadísticas.

Para precipitaciones anuales, la extensión de la serie faltante puede efectuarse en base a la pendiente de la curva doble acumulada,

Px =α Pp

También para precipitaciones anuales, como para escalas de tiempo mas cortas, precipitaciones estacionales, mensuales o aún períodos menores, puede recurrirse a correlaciones estadísticas, intentando regresiones lineales, simples o múltiples con estaciones vecinas del tipo:

P x = a 0 + a 1 P 1

+ a 2 P 2 +

+ a n P n

La gran disponibilidad actual de software estadístico o planillas electrónicas, facilita enormemente hoy en día este tipo de cálculos. Deben intentarse a criterio diversas regresiones posibles y elegir aquella que muestre la mejor correlación, a juz gar por el coeficiente de correlación obtenido. Un coeficiente igual a 1 significa una correlación perfecta, un coeficiente nulo significa que no hay ninguna correlación. En general, se estima aceptables o admisibles, coeficientes de correlación superiores a R=0.7.

2.7.- Precipitación media areal o en el espacio.

Conocida la precipitación en una serie de estaciones de una red pluviométrica, normalmente resulta necesario establecer la magnitud media de la precipitación en una determinada zona, cuenca o región. Para ello se utilizan normalmente tres procedimientos alternativos de creciente precisión:

- Promedio aritmético simple

- Método de los Polígonos de Thiessen

- Método de las Isoyetas.

El método de los polígonos de Thiessen es un promedio ponderado usando como factor de ponderación la magnitud relativa de las superficies o áreas que resultan las mas cercanas a una estación dada, que se obtienen al determinar los polígonos que resultan de la intercepción de las simetrales trazadas a una red de triángulos que unen a todas las estaciones.

Las isoyetas, definidas como las líneas de igual precipitación, se trazan a partir de los puntos con información, en forma análoga a las curvas de nivel topográfico, obteniéndose un promedio ponderado utilizando como factor de ponderación, el área o superficie comprendida entre dos curvas isoyetas sucesivas.

En la publicación “Balance Hídrico de Chile”, de la DGA, se han trazado las curvas isoyetas medias anuales de diversas regiones de Chile.

2.8.- Intensidades de precipitación.

En muchas aplicaciones, especialmente de ingeniería, resulta de mayor interés que la precipitación diaria total, establecer la tasa o intensidad a la cual ocurre la precipitación, expresada normalmente en la unidad (mm/hr), que ocurre en intervalos cortos de tiempo.

Para obtener esta información se requiere de pluviómetros especiales inscriptores o pluviógrafos, que permiten determinar el “pluviograma”, o curva que muestra la variación en el tiempo de la precipitación acumulada.

Derivando esta curva, lo que se efectúa en la práctica en forma discreta, estableciendo para intervalos de tiempo pequeños δt, la intensidad media en el intervalo, dada por la expresión,

i= δP/δt

es posible establecer el hietograma de la tormenta, o curva que representa la variación de la intensidad de la precipitación en el tiempo.

Curva intensidad – duración.

Para establecer las características de la variabilidad de las intensidades de precipitación en el tiempo, se recurre a la curva intensidad-duración, o curva que representa la intensidad media máxima de precipitación ocurrida durante la tormenta para intervalos continuos de tiempo de distintas duraciones. Para ello se rastrea a lo largo del hietograma , los

n=1, N, siendo N el

promedios móviles ocurridos para distintas intervalos de duración nδt, valor

N= T/δt

con T= duración total de la tormenta.

La forma típica de una curva de intensidad- duración es la de una exponencial decreciente, con las mayores intensidades para los intervalos mas cortos y las menores para intervalos mayores.

Si sólo se dispone de estadísticas pluviométricas diarias, sólo se dispondrá de un punto de la curva, correspondiendo a la intensidad media diaria o en 24 hrs, dada por la expresión

i 24 = P d /24

(mm/hr)

Estadísticamente se ha establecido, en diversas partes del mundo que la forma de las curvas intensidad-duración es muy poco variable para tormentas de un mismo tipo, por lo que es posible estimar intensidades en distintas duraciones de las tormentas a partir de un punto conocido de ellas, normalmente la intensidad media diaria i 24

Una fórmula que pretende tener validez universal, que da resultados bastante aceptables en Chile, al menos para precipitaciones de orígen ciclónico, es la denominada fórmula de Grunsky, según la cual,

i t = i 24 24/t

(mm/hr)

donde i t es la intensidad en una duración cualquiera t, y t = duración en horas.

Otra alternativa es recurrir a coeficientes de duración, C d , a determinar en distintas regiones, y según los cuales es posible estimar la precipitación para una duración cualquiera t, a partir de la precipitación diaria mediante la relación

P t = C d * P 24

En la publicación de la DGA, “Investigación de Eventos Meteorológicos Extremos, Precipitaciones Máximas diarias en 24, 48, y 72 horas”, hay una amplia recopilación y análisis de precipitaciones máximas en dichas duraciones, mientras en la publicación del MINVU, “Técnicas Alternativas para Soluciones Alternativas de Aguas Lluvias”, se presentan valores de coeficientes de duración entre 1 y 24 horas recomendados para diferentes ciudades de Chile.

Para duraciones menores de una hora, y ojalá no menos de 15 minutos, puede utilizarse el coeficiente de duración propuesto por Bell,

C d = 0.54* t 0.25 –0.50

Este coeficiente es respecto a una lluvia de una hora, C d = P d /P 60 , y el tiempo se expresa en minutos.

3.- EVAPORACION Y EVAPOTRASPIRACION.

En la superficie de un espejo de agua libre, la presión de vapor va a corresponder a la presión de vapor saturado, dependiente de la temperatura del agua, que como se mencionara anteriormente, puede cuantificarse utilizando la ley de Classius-Clayperon, según la expresión:

ln( es

/ 6 . 11 )

=

mv

*

L

/

R

* (1 / 273

1 / T

)

Si el aire en contacto con la superficie del agua tiene una presión de vapor ea menor que la de saturación, se producirá lo que se denomina un déficit higrométrico,

ϑ = (e s –e a )

Esto significa que existirá un gradiente de humedad entre la superficie del agua y el aire, que originará un flujo o traspaso de humedad desde la superficie a la atmósfera, lo que constituye el proceso de evaporación.

De hecho, la mayoría de las fórmulas empíricas propuestas para cuantificar la evaporación se basan en la denominada ley de Dalton, según la cual la tasa de evaporación se puede expresar como

E = k*(e s -e a )

El factor k depende de otros factores que intervienen en lo que se denomina el poder evaporante de la atmósfera, entre los que destacan la velocidad del viento, la estabilidad atmosférica y el suministro de energía o radiación solar para proporcionar el calor que consume el proceso de cambio de estado del agua.

3.1.- Medición de la evaporación.

Existiendo diversos instrumentos diseñados para medir la evaporación, el instrumento básico y mas frecuente es el evaporímetro de bandeja o estanque tipo A, instrumento tan simple como el pluviómetro, que consiste simplemente en un estanque de sección circular, cuyas dimensiones y condiciones de instalación están normalizadas.

La unidad de medida es el milímetro de altura de agua y la medición se efectúa llenando inicialmente el estanque hasta un nivel determinado y registrando la cantidad de agua necesaria para reponer el nivel original en un intervalo de tiempo dado, normalmente un día, lo que da origen a las estadísticas de evaporaciones diarias.

Las principales instituciones que recopilan información evaporímetrica son la DGA, la DMC y organismos dependientes del Ministerio de Agricultura.

Análogamente al caso de la precipitación, la medición obtenida debe considerarse sólo como un “índice” de la evaporación real. De hecho, dado su tamaño y condiciones de instalación, la medida del evaporímetro es sistemáticamente mayor que la evaporación desde un cuerpo de agua de mayores dimensiones, por lo que el valor medido debe corregirse por un factor denominado coeficiente de embalse del evaporímetro de manera tal que la evaporación real se calcula mediante la relación,

Er = c*Em

El coeficiente de embalse puede variar, según recomendaciones de la FAO, entre 0.35 y 0.85 dependiendo del ambiente de su instalación, de la humedad del aire y de la velocidad del viento; en ausencia de mejor información se recomienda un valor del orden de 0.7.

Por último es necesario señalar que la medición de un evaporímetro es de tipo puntual, es decir mide la variable o “índice” en el punto específico de su instalación. Para poder cuantificar la evaporación sobre una cuenca o región, es necesario instalar una adecuada red de evaporímetros. En la publicación “Balance Hídrico de Chile”, de la DGA se preserntan curvas de isoevaporación para diversas regiones del país.

La evaporación no sólo ocurre desde superficies de agua libre; también ocurre desde cualquier superficie húmeda, como pueden ser los suelos o el follaje de la vegetación.

La evaporación de suelos superficialmente saturados puede ser del orden del 80 al 95% del valor de un espejo de agua, pero se reduce rápidamente al secarse la capa superficial del suelo. La transpiración vegetal, en cambio, al extraer las plantas el agua a través de su sistema radicular que penetra en profundidad el suelo, es mucho mas permanente en el tiempo, siendo de hecho la principal fuente de evaporación en zonas continentales.

Al efecto conjunto de la transpiración vegetal y de la evaporación del suelo que la circunda, se le denomina evapotranspiración, que si bien puede ser medida mediante instrumentos llamados lisímetros, normalmente se evalúa mediante la expresión,

ET p = c c *Ea

Donde ET p es la evapotranspiración potencial y el coeficiente c c , llamado coeficiente de cultivo, depende del tipo de vegetación y de la etapa de su desarrollo vegetativo.

El término evapotranspiración potencial surge del hecho de suponer que en todo momento existe la disponibilidad de agua necesaria para satisfacer las necesidades transpirativas de la planta. Si existen restricciones de suministro de agua y el suelo baja de cierto nivel mínimo de humedad, la evapotraspiración real será menor que la potencial, hasta llegar a anularse si la planta se marchita.

3.3.- Estimación de la Evaporación y Evapotraspiración.

Considerando que la evaporación potencial o poder evaporante de la atmósfera depende fundamentalmente de las características climatológicas y meteorológicas, se han propuesto diversos métodos basados en consideraciones teóricas aerodinámicas, en balances de energía, así como fórmulas empíricas, semi empíricas y combinadas, para lograr estimaciones de la evaporación y evapotranspiración potencial. Algunos ejemplos de ellas son los siguientes:

Fórmula de Meyer.

Es una de las numerosas fórmulas para estimar evaporación de espejos de agua, basadas en la ley de Dalton:

E = c (1+0.22 u 10 ) (e s -e a )

mm/mes

donde

(e s -e a ) = déficit higrométrico en Hpa o mb

u 10 = velocidad media del viento a 10 mts de altura (m/seg)

evaporante.

8<

c

<

11

en función

Fórmula de Turc

de la profundidad

y tamaño de la superficie

Fórmula de origen climatológico para estimar evapotranspiración potencial:

ETp = 0.013* T/(T+15) * (R+50)*{1+(65-h)/120}

mm/día

donde T = Temperatura media diaria °C

R

= Radiación global

(cal/cm2/día)

h

= Humedad relativa media diaria (%)

En esta fórmula el último factor toma un valor 1 para humedades mayores a 65%. Para su aplicación a alguna cobertura vegetal específica, debe multiplicarse por su respectivo coeficiente de cultivo.

Método de Thornthwaite.

De acuerdo a este autor, la evapotranspiración potencial se puede estimar por la expresión,

donde

ET p = 16*d* (10*T/I c ) a

mm/mes

T = temperatura media mensual °C

d = coeficiente de horas de luz. Corresponde al cuociente entre la duración media de las horas de luz del mes respecto al valor promedio 12 horas. Es un valor calculable astronómicamente, dependiendo de la latitud del lugar y la época del año.

I c = Indice de calor anual, definido por la relación

12

I c = Σ i c

1

donde a su vez, el índice de calor mensual i c se estima por la relación,

i c = (T/5) 1.51

El exponente “a” se calcula por la expresión,

a = 6.75*10 -7 I c 3 – 7.71 * 10 -5 I c 2 +1.79 *10 -2 I c +0.492

En la publicación “Calculo y Cartografía de la Evapotranspiración Potencial en Chile”, de CIREN-CNR se proponen valores de evapotranspiración potencial para distintas localidades del país, estimados con diversas metodologías.

4.- ESCORRENTIA e INFILTRACION

El ciclo de escorrentía es la fase del ciclo hidrológico que ocurre sobre la litósfera, y es

en definitiva el mas importante en términos del la evaluación de los recursos hidráulicos disponibles en una determinada cuenca.

La forma como el agua se desplaza a través de la litósfera puede esquematizarse a través del diagrama de flujo que se presenta en la figura 4.1.

La primera precipitación caída, es interceptada por la capa de vegetación que cubre el

suelo, la que normalmente es devuelta a la atmósfera como evaporación. El agua lluvia que sobrepasa la retención vegetal, llega a la superficie del suelo donde es detenida en zonas depresionarias y/o es infiltrada al interior del suelo, inicialmente seco.

A medida que la precipitación continúa, la capacidad de retención se colmata, la

infiltración, al humedecerse el suelo, disminuye, hasta que se produce una precipitación en exceso que genera escorrentía superficial, que comienza a escurrir por la red de drenaje

natural de la cuenca.

El agua que infiltra en el suelo, puede seguir dos caminos. Uno, encontrarse con capas

de suelo permeable que le permitan percolar profundo hasta alcanzar los acuíferos o napas subterráneas, donde escurrirá como flujo subterráneo, volviendo posteriormente a la superficie en forma de vertientes o afloramientos en los cauces de los ríos, o eventualmente descargando en forma subterránea a un lago o al mar.

El otro camino es encontrarse con estratos impermeables que le impidan la percolación

profunda, por lo que el agua infiltrada se desplaza en forma subsuperficial, ya sea en forma de flujo intermedio rápido o flujo intermedio lento, dependiendo del tiempo que se demore en retornar a la superficie para agregarse a la escorrentía superficial.

La suma de la escorrentía superficial mas el flujo intermedio rápido, definido como aquel que aflora a la superficie dentro de la escala de tiempo de la tormenta que lo produjo, constituyen la denominada escorrentía directa. A su vez, la precipitación en exceso sumada a aquella parte del agua infiltrada que se manifiesta como escorrentía directa, constituyen lo que se denomina precipitación efectiva.

El flujo intermedio lento sumado a la escorrentía subterránea, que retornan a la superficie en un tiempo posterior a la ocurrencia de la tormenta que los generó, constituyen lo que se denomina el flujo base.

La escorrentía total o el caudal presente en el cauce de un río en un determinado instante, tiene entonces dos componentes: El flujo base o caudal semi permanente en el cauce, originado por infiltración y recuperación de precipitaciones ocurridas en períodos anteriores, y la escrrentía directa, producto de las precipitaciones que están ocurriendo en ese instante o en instantes inmediatamente anteriores.

4.1.- Fluviometría

Se denomina fluviometría a la acción de medir los caudales que escurren por un determinado cauce en una sección específica de él denominada sección de aforo. La medición directa del caudal o aforo , es bastante tediosa y complicada, por lo que la medición rutinaria de los caudales de un río se hace normalmente en forma indirecta, midiendo la altura o niveles del agua, traduciendo posteriormente esta información a caudales, a través de la denominada curva de descarga , o función que relaciona los niveles del agua con el caudal.

Las secciones de aforo se pueden clasificar en:

- Artificiales

- Naturales

- Naturales modificadas.

Una sección de aforo es artificial, cuando existe en ella alguna estructura hidráulica, tales como venturímetros, canaletas Parshall o generalmente un vertedero, que permite establecer una relación analítica teórica o semiempírica entre el nivel de agua y el caudal. En el caso de vertederos esta relación es del tipo,

donde

Q = m**2gH

Q = caudal = sección transversal g = aceleración de gravedad H = carga o altura de agua sobre la estructura m = coeficiente de gasto teórico o empírico particular de cada tipo de estructura

La instalación de secciones artificiales sólo se justifica para caudales relativamente pequeños. Para caudales mayores suele aprovecharse la existencia de dichas estructuras con otros propósitos, tales como barreras de bocatomas, vertederos de embalses u otras, pero lo usual es que la sección de aforo sea simplemente una sección adecuada del propio cauce, o sección de aforo natural.

En el caso de secciones naturales, no existe a priori una curva de descarga conocida por lo que ésta debe determinarse experimentalmente mediante mediciones sucesivas, simultáneas e independientes del nivel de agua y del caudal.

Los niveles de agua pueden medirse con limnímetros, reglas limnimétricas, técnicas basadas en reflexión de ondas, o con instrumentos inscriptores denominados limnígrafos, que pueden ser mecánicos o electrónicos, hoy en día incluso con teletransmisión de los registros.

Las técnicas de medición directa de caudales o aforos son diversas, yendo desde el simple uso de flotadores, dinamómetros, uso de trazadores puntuales o continuos, tanto químicos como radioactivos, diversos tipos de caudalímetros mecánicos o electrónicos, pero el método habitual de medición se basa en el instrumento denominado molinete, del cual existen

dos tipos genéricos, de eje vertical o de copas, análogo a un anemómetro y de eje horizontal o hélice.

El molinete mide en estricto rigor la velocidad del agua en un punto específico del escurrimiento, por lo que el caudal se determina a través de la relación

Q = v d

En términos prácticos la integral se resuelve efectuando diversas mediciones de velocidad en distintas verticales de la sección de escurrimiento, e integrando numéricamente,

Q =v i δΩ i

Otra alternativa es trazar, en base a las diversas mediciones, las curvas isotáquicas o curvas de igual velocidad en la sección de aforo, e integrar posteriormente en función del área asociada a cada curva.

En teoría, la medición será mas exacta mientras mas valores de velocidad se midan, sin embargo, la medición se hace cada vez mas lenta y si el caudal del río es variable en el tiempo, aparte del trabajo consumido, se comienza a perder precisión.

En la práctica, una vez calibrada la medición, se recomienda subdividir la sección en una serie de subsecciones verticales, tal que ninguna de ellas sea mayor que el 20% de la sección total, estimando la velocidad media en cada sección, mediante la expresión,

V x = 0.5*( V 0.8 + V 0.2 )

Donde Vx = velocidad media en la sección x V 0.8 , V 0.2 = velocidades puntuales a un 80% y 20 % respectivamente de la profundidad total en la sección H x

El caudal en este caso resultará según la expresión,

Q = V x *H x *δx

Disponiendo entonces de sucesivas mediciones simultaneas de altura limnimétrica y caudal, se dispondrá de pares de puntos (H,Q) que permitirán la definición empírica de la curva de descarga. Finalmente, una vez establecida la curva, se continúa la medición rutinaria de las alturas limnimétricas, y a través de la curva de descarga se determina el caudal. Si la instalación es limnimétrica, se recomienda la lectura mínima de dos valores diarios, a partir de los cuales se estima el caudal medio diario. Si la instalación es limnigráfica, se dispondrá de una curva continua de niveles en función del tiempo, denominada limnigrama, de cuya traducción se puede obtener una curva continua de caudales en función del tiempo, o hidrograma.

El promedio mensual de los caudales diarios dará origen al caudal medio mensual, y el promedio de estos últimos dará origen al caudal medio anual. También se acostumbra mantener registros especiales de los caudales extremos, caudales máximos y mínimos diarios en el caso de estaciones limnimétricas, y de caudales extremos instantáneos en el caso de estaciones limnigráficas.

La institución encargada en Chile de registrar, procesar y almacenar esta información es oficialmente la DGA, aunque también existen estadísticas controladas por particulares, para sus propios intereses, especialmente las empresas hidroeléctricas. A través del Banco Nacional de Aguas de la DGA, esta información se hace accesible a los distintos usuarios.

4.2.- Período de validez de la curva de descarga.

Desgraciadamente, en la mayoría de los casos no basta con establecer sólo en forma inicial la curva de descarga, pues ésta puede ser variable en el tiempo. Luego es necesario efectuar aforos esporádicos, normalmente una vez al mes, que permitan verificar la invariancia de la curva o detectar cuándo ésta ha sufrido algún cambio.

En efecto, si utilizamos algún modelo hidráulico para representar la relación entre la altura de agua y el caudal, como por ejemplo, la conocida fórmula de Manning, tendremos la relación,

_

Q = J / n **2/3

Donde J = pendiente del eje hidráulico = sección de escurrimiento = radio hidráulico n = coeficiente de rugosidad de Manning

Del análisis de esta ecuación tenemos que funcionalmente, el caudal Q depende de

Q = f ( H, J, n, geometría de la sección)

Luego, la curva de descarga sólo será invariante, si permanecen constantes en el tiempo, la pendiente del eje hidráulico (o del fondo del lecho), la rugosidad del lecho y la forma geométrica de la sección. En secciones naturales, por efecto de socavaciones de fondo y laterales, por embancamientos, por crecimiento de vegetación acuática o ribereña o por perturbaciones del río en otros puntos del cauce, todas estas variables pueden sufrir cambios en el tiempo.

Si alguno o alguna combinación de estos parámetros sufre algún cambio, brusco o paulatino, la curva de descarga variará, siendo necesario comenzar nuevamente la recopilación en terreno de pares de valores (Q,H) con el propósito de establecer la nueva curva de descarga. El período de tiempo para el cual una determinada curva de descarga es válida, es lo que se

denomina su período de validez. Algunas secciones resultan muy estables y mantienen permanentemente su curva de validez o al menos éstas se mantienen durante períodos muy largos. Otras, sin embargo, resultan tan cambiantes que resulta imposible establecer adecuadamente su curva de descarga y deben ser abandonadas como secciones de aforo.

Una manera de lograr secciones estables es elegir secciones del río en que éste escurra en lecho rocoso, ya que será difícil de socavar y en consecuencia su sección y geometría será constante. También es posible intentar independizarse de las variaciones de pendiente del fondo y rugosidad, si se escoge una sección, normalmente alguna corta distancia aguas arriba de un rápido, donde el escurrimiento tiende a ser en régimen crítico o de energía mínima. Bajo estas condiciones la teoría hidráulica nos dice que la relación entre altura y caudal pasa a ser función única de la geometría del cauce.

En definitiva, una sección en roca, alguna

corta distancia aguas arriba de un rápido,

parece ser el lugar ideal escogido por la naturaleza para instalar una sección de aforo estable.

Si en alguna sección se efectúan algunas modificaciones, como por ejemplo construir muros guías laterales a fin de confinar el escurrimiento y estabilizar su sección, se habla de secciones de aforo naturales modificadas.

4.3.- Extensión de curvas de descarga.

Para la traducción de estadísticas fluviométricas, faena que hoy en día se efectúa normalmente en forma computacional, es necesario ajustar expresiones analíticas a las curvas de descarga a fin de facilitar el trabajo. Cuando se trata de interpolar datos dentro del rango de valores aforados que definen la curva, podrá ajustarse, utilizando los numerosos software que existen para ello, la expresión analítica que logre el mejor ajuste. Un problema especial lo constituye la extrapolación de las curvas, situación que se presenta cuando se mide un valor de altura extremo, normalmente muy alto, que cae fuera del rango de los aforos efectuados. En estos casos la extrapolación debe ser muy cuidadosa, a fin de no cometer errores de extrapolación severos. Para estos propósitos se recomienda el uso de expresiones analíticas relativamente simples o con alguna estructura que tenga algún sentido físico. Para ello pueden utulizarse polinomios algebraicos de no muy alto grado o preferiblemente expresiones potenciales del tipo,

Q = a*(H-b) c

La constante b es normalmente necesaria porque el origen o valor 0 de la escala del limnímetro, no tiene porqué coincidir con el fondo exacto del cauce, o condición Q = 0.

Una técnica de extrapolación que suele dar buenos resultados, es apoyarse en alguna fórmula hidráulica como la Manning,

_

Q = J / n **2/3

A partir de la información que se obtiene de los aforos, es posible expresar la altura

limnimétrica en función de los factores hidráulico y geométrico de la fórmula, es decir, se pueden establecer las relaciones,

_

H =

f(*

2/3 )

H

= f( J / n )

y

La primera función, es solamente geométrica y puede extrapolarse en base a un levantamiento topográfico de la sección del cauce. La segunda función, para caudales altos, en que el escurrimiento se acerca al crítico , suele hacerse constante o muy poco variable, con lo que resulta menos azarosa su extrapolación. Luego, la extrapolación se efectúa, para un valor de H mas alto que el rango aforado, evaluando en forma independiente los factores geométricos e hidráulicos, resultando de su producto, el caudal asociado a dicha altura.

4.4.- Estimación de caudales.

Es muy frecuente que para un determinado estudio, investigación o proyecto de desarrollo, se requiera conocer los caudales en una cierta sección de un río en la cual no existe información. Las técnicas para estimación de caudales son muy variadas, y su selección dependerá fundamentalmente de tres factores:

i) Objetivo o propósito de la estimación

ii) Tipo de información disponible

iii) Escala de tiempo requerida para la información.

Los objetivos o propósitos de la estimación pueden comprender necesidades de relleno

de estadísticas faltantes, extensión de estadísticas muy cortas, pronósticos de escorrentía a

corto o mediano plazo, evaluación de disponibilidad de recursos hídricos en secciones no controladas, estudios de crecidas o caudales máximos en una sección no controlada, estudios

de caudales mínimos o ecológicos y otros.

En cuanto al tipo de información disponible esta puede consistir en información fluviométrica en la propia sección, pero en otros períodos, en el mismo cauce pero en secciones distintas, en otros cauces o cuencas vecinas, puede consistir sólo en información meteorológica, particularmente precipitaciones, o puede disponerse de combinaciones de los tipos de información antes señalados. En función de la información disponible se pueden establecer relaciones escorrentía-escorrentía, relaciones precipitación-escorrentía o combinaciones de ambas.

Por último, es de especial importancia en la selección de la metodología a utilizar, establecer la escala de tiempo requerida para la información a estimar. Los procedimientos serán distintos si sólo se requiere conocer el caudal medio anual del río, si se requiere sintetizar estadísticas a nivel de caudales anuales, de caudales medios mensuales o si se requiere estimar caudales extremos, caudales máximos diarios o instantáneos. Para valores

promedios en períodos de tiempo largo, las relaciones tendrán en general menos dispersión, pudiendo intentarse relaciones caudal-caudal o precipitación-escorrentía entre caudales totales y precipitaciones totales. Para intervalos de tiempo cortos o estudios de crecidas estas relaciones serán en general de baja calidad, debiendo intentarse relaciones entre escorrentía directa y precipitación efectiva.

Algunos de los métodos de utilización mas frecuente son los siguientes:

Transposición de caudales.

Si se dispone de información fluviométrica en otras secciones o en cuencas vecinas pueden estimarse caudales postulando igualdad de gastos específicos:

Q y /A y = Q x /A x

Donde A y y A x son las respectivas áreas de las cuencas aportantes a cada sección.

Si además se conoce la pluviometría sobre las respectivas cuencas, la transposición anterior puede mejorarse imponiendo igualdad de rendimientos

Q y /(A y P y ) = Q x /(A x P x )

Donde P y y P x son las precipitaciones medias sobre las respectivas áreas aportantes.

Las relaciones anteriores son recomendables sólo para escalas de tiempo grandes, caudales medios anuales y tal vez caudales medios mensuales.

Correlaciones estadísticas.

En caso de disponerse de algún nivel de información fluviométrica en la sección de interés, como es el caso de relleno o ampliación de estadísticas y pronósticos, puede intentarse el uso de correlaciones estadísticas con alguna o mas variables explicativas, tales como caudales en secciones vecinas, precipitaciones u otras variables.

Estas correlaciones podrán ser lineales, no lineales, simples o múltiples, escogiendo aquella que resulte mas significativa de acuerdo a los coeficientes de correlación obtenidos.

Relaciones precipitación escorrentía.

La forma mas simplificada para representar la ecuación de balance hidrológico, era de la forma,

P

-

ET =

Q

Diversos autores han propuesto métodos para estimar lo que se ha denominado el déficit de escorrentía, definido como,

D

=

P -

Q

Disponiendo de alguna expresión para estimar D, conocida la precipitación P, se podrá estimar Q.

Fórmula de Turc:

P D = m/año 2 0.9 + (P / L)
P
D =
m/año
2
0.9
+ (P / L)

Donde P es la precipitación anual en m y L es un índice de calor definido por la relación,

L = 300 + 25 T + 0.05 T 3

con T= temperatura media anual °C

Fórmula de Coutagne-Wundt:

Coutagne propone la relación,

D = P - λP 2

m/año

Con

λ= (0.8 +0.14T) -1

Esta fórmula sería válida para valores de P que cumplan la relación,

1/(8λ) < P < 1/(2λ)

Para precipitaciones menores, la escorrentía sería nula y para mayores, D se independiza de P, tomando el valor

D = 0.2 + 0.035 T

Wundt, propone la misma fórmula, pero limitando el máximo valor de D por la relación,

D max = 1/(4λ)

De la estructura de la fórmula anterior, se deduce que la evaluación directa de Q daría la expresión,

Q = λP 2

Esta expresión, válida para P< 1 m, ha sido frecuentemente utilizada en Chile, bajo los nombres de Fórmula de Grunsky (λ=0.4) o Fórmula de Quintana o Peñuelas (λ=0.5).

Método del Balance de Thornthwaite.

En acápites anteriores se vio la fórmula de Thornthwaite, para estimar la evapotranspiración potencial. Para estimar la evaporación real, el déficit de escorrentía y por ende la escorrentía mensual, Thornthwaite propuso desarrollar un balance hídrico sobre la capa superficial del suelo, que contribuye a la evapotranspiración . El método supone que la evaporación real será igual a la potencial si la disponibilidad de agua, es decir, la suma de la precipitación del mes mas la humedad inicial contenida en el suelo son suficientes; en caso contrario, la evaporación real queda limitada a la disponibilidad de agua. Si la precipitación excede a la evaporación potencial, el exceso de agua aumenta la humedad del suelo hasta completar su capacidad máxima de almacenamiento o capacidad de campo, supuesta del orden de 100 mm. Todo exceso de agua por sobre este valor umbral, constituye la escorrentía de la cuenca. A fin de considerar los efectos de retardo de la cuenca, sobre la escorrentía, Thornthwaite propone que sólo el 50% del exceso de agua de un mes dado, se manifiesta como escorrentía durante ese mismo mes, sumando el otro 50% al exceso de agua del mes siguiente, y así sucesivamente.

Se incluye una tabulación ejemplo del método de Thornthwaite.

El principal interés del método de Thornthwaite, es que puede considerarse un precursor de los modelos de simulación hidrológica.

En efecto, con el advenimiento de los computadores en las últimas décadas, idealizaciones conceptuales del ciclo de escorrentía, tales como la planteada por Thornthwaite, han podido ser ampliadas incorporando conceptos y relaciones cada vez mas complejas, con la posibilidad de calibrar los parámetros de los modelos, permitiendo una respuesta de las simulaciones, cada vez mas próximas a las respuestas reales de los sistemas reales que se pretende modelar. A partir del primer modelo de este tipo, el Stanford Watershed Model, propuesto en la década de los sesentas por Linsley et al., se han desarrollado en diversas partes

del mundo, modelos de simulación hidrológica de este tipo, tanto a escala mensual, diaria u aún horaria. En Chile, uno de los primeros y mas utilizados, corresponde al desarrollado por Brown, Ferrer y Ayala.

4.5.- Estudio de crecidas.

Cuando se pretende analizar o reproducir crecidas, o caudales a escala horaria y aún instantánea, las relaciones entre precipitación total y escorrentía total suelen no dar buenos resultados, debiendo intentarse relaciones entre la precipitación efectiva y la escorrentía directa. Para ello, por una parte debe descontarse o restarse a la escorrentía total, aquella fracción mas o menos constante, que constituye el flujo base o caudal existente en el río antes del comienzo de una determinada tormenta, mientras por otra, debe restarse al hietograma de precipitación total, aquella fracción de la lluvia que es retenida, detenida o infiltrada, dejando sólo aquella parte que contribuye a la escorrentía directa, anteriormente definida como precipitación efectiva.

4.5.1.- Estimación de la infiltración.

Para estimar la fracción de la lluvia que se pierde para efectos de la escorrentía directa por concepto de infiltración, ésta última puede evaluarse por medición directa, con instrumentos llamados infiltrómetros, puede estimarse con distintas fórmulas o modelos analíticos tales como los propuestos por Horton, Phillip, Green-Amt, o Morel-Seytouk o pueden utilizarse “indices de infiltración” constantes, que consisten en restar al hietrograma de precipitación total una tasa constante de infiltración tal, que resulte un volumen de precipitación efectiva igual, por definición, al volumen de escorrentía directa.

En los últimos años, sin embargo, ha ganado popularidad, un método propuesto por el Soil Coservation Service de EE. UU., conocido como Método de la Curva Número.

Método de la Curva Número.

Según este método, el volumen de precipitación efectiva, expresado como altura de lámina de agua, puede estimarse mediante la relación,

Q =

(

P

0.2*

S

) 2

(

P

+

0.8*

S

)

(mm)

donde P es la precipitación total de la tormenta y S se denomina el déficit potencial máximo de escorrentía, evaluado a su vez mediante la relación,

S

=

25.4 * (

1000

CN

10)

(mm)

donde CN es un índice de las características geológicas, morfológicas y de uso de los suelos de la cuenca, además de sus condiciones iniciales de humedad, llamado ”Curva Número”, que varía entre los límites CN=0 para una cuenca donde todo lo que llueve se infiltra, hasta CN=100 para una cuenca absolutamente impermeable, donde todo lo que llueve escurre. Valores típicos de CN para cuencas naturales, oscilan entre 50 y 80.

4.5.2.- Hidrogramas unitarios.

Conocido el hietograma de precipitación efectiva de una tormenta, para su transformación a escorrentía directa o hidrograma de escorrentía directa, el procedimiento mas utilizado consiste en recurrir al concepto de función de transferencia del análisis de sistemas lineales, que en su aplicación a la hidrología toma el nombre de Método del Hidrograma Unitario.

Se define el hidrograma unitario de una cuenca como el hidrograma de escorrentía directa provocado por una lluvia de duración efectiva T, y de intensidad efectiva constante i=1/T, tal que la precipitación total P= i*T sea unitaria, digamos 1 mm.

Si este hidrograma unitario U(T,t) fuese conocido, de acuerdo a las leyes de los sistemas lineales, la magnitud de la crecida provocada por una tormenta cualquiera de magnitud efectiva P, será,

Q(t) = P* U(T,t)

Es decir, se amplifican las ordenadas del hidrograma unitario, por la magnitud P de la tormenta efectiva.

Para la estimación del hidrograma unitario de una cuenca, éste puede deducirse de tormentas históricas registradas, o puede recurrirse al concepto de “hidrograma unitario sintético”, que permite estimarlo a partir de información morfológica de la cuenca, disponiendo sólo de un plano topográfico de ella.

En la publicación de la DGA, “Investigación de Eventos Hidrometeorológicos Extremos, Caudales Máximos y Mínimos”, se proponen fórmulas para la estimación de hidrogramas unitarios sintéticos en diferentes regiones de Chile.

Cabe por último agregar que el hidrograma unitario de una cuenca va asociado a una duración específica de la tormenta efectiva que lo provoca, para lo cual normalmente se supone que la duración de la tormenta efectiva, corresponde al valor,

T = t p /5.5

Donde t p es el tiempo al máximo del hidrograma unitario, o tiempo que transcurre desde que comienza la crecida hasta que ésta alcanza su valor máximo.

Para estimar crecidas provocadas por tormentas de duraciones distintas a la que resulta de la aplicación de la fórmula anterior, debe aprovecharse otra propiedad de los sistemas lineales, cual es la validez del método de superposición de soluciones.

4.5.3.- Fórmulas empíricas.

Dada la relativa complejidad de la aplicación del método del hidrograma unitario, se han propuesto numerosas fórmulas empíricas simplificadas, varias de las cuales se analizan en la publicación de la DGA, antes mencionada, y de la cual se rescatan las dos de aplicación mas frecuente:

Fórmula de Verni-King.

Según estos autores, el caudal máximo provocado por una tormenta de precipitación total diaria P (mm) que ocurre sobre una cuenca de tamaño A (km2), viene dado por la expresión,

Q = 0.00618*P 1.24 *A 0.88

Fórmula Racional.

(m3/seg)

Según este método aplicado normalmente para cuencas de pequeño tamaño, de carácter urbano, pero generalizada para cuencas mayores, el caudal máximo de una crecida ocurrida sobre una cuenca de tamaño A (km2), viene dado por la expresión,

Q = c*i*A/3.6

m3/seg

Donde c= coeficiente de escorrentía (0< c < 1) i= intensidad media máxima de la precipitación, correspondiente a una duración igual al tiempo de concentración de la cuenca t c.

El tiempo de concentración de la cuenca se define a su vez como el tiempo que demora en llegar a la sección de salida de la cuenca, la partícula de lluvia que cae en el punto mas alejado de ella, es decir, es el tiempo a partir del cual toda la superficie de la cuenca está aportando agua a la sección de salida.

Para estimar a su vez el tiempo de concentración pueden utilizarse diversos procedimientos:

t c = L/v

L= Longitud del cauce principal

v= velocidad media del escurrimiento.

Fórmula de Kirpich

t c = k*(L 3 / δh) 0.385

(hrs)

Con L= longitud del cauce principal (km)

δh= desnivel máximo de la cuenca (mts)

0.5 < k < 1.5 dependiendo del grado de definición de la red de drenaje (Normal en cuencas naturales, k 1.

Fórmula de Hathaway, 2.19 * L * n tc = ( ) s
Fórmula de Hathaway,
2.19 *
L
*
n
tc =
(
)
s

0.47 (min)

Con L= longitud del cauce principal (mts)

N= coeficiente de rugosidad de Manning

s= pendiente media de la cuenca.

La magnitud de la intensidad media máxima de la tormenta para el tiempo de concentración respectivo, debe obtenerse de la curva intensidad-duración de la tormenta.

5.- HIDROLOGIA ESTADISTICA.

La medición o registro de todas las variables hidrológicas analizadas, evaporación, precipitación, escorrentía, así como muchas otras series de tiempo, pasa a constituir una “estadística de estas variables, las cuales pueden considerarse como variables aleatorias, en el sentido de que no se tiene un conocimiento determinístico para establecer la magnitud que ellas van a alcanzar en un determinado instante o período de tiempo.

Para los propósitos del diseño de obras civiles que se verán afectadas por ellas, como para establecer la disponibilidad del recurso hídrico asociado, es necesario definir una evaporación, precipitación o caudal de diseño, que irá asociado a algún concepto de probabilidad de ocurrencia, que dependerá de la importancia, magnitud y consecuencia asociadas a la falla de la obra.

Así por ejemplo, una alcantarilla en un camino provisorio que se requiera temporalmente para el acceso al frente de trabajo de una obra, se diseñará con un riesgo de falla mucho mas alto que una obra definitiva tal como una presa o embalse, cuya falla puede tener características catastróficas. La evaluación de la disponibilidad de agua para satisfacer determinadas demandas de agua potable, requerirá normalmente establecer niveles de seguridad de abastecimiento mas rigurosos que aquellos para satisfacer necesidades de regadío.

Para la adecuada determinación de las magnitudes de diseño a adoptar para las distintas variables, es necesario recurrir a la teoría de probabilidades, específicamente, a las técnicas de análisis de frecuencia.

Si tenemos una serie de datos de una variable aleatoria, hidrológica o no, podemos interpretarla como una muestra estadística finita proveniente de un universo infinito asociado a la variable en cuestión.

Si el número de datos disponibles de una variable x es N, decimos que tenemos una muestra de tamaño N de nuestra variable aleatoria, a partir de la cual es posible estimar los estadígrafos del universo del cual proviene. En particular, resultan de interés los tres primeros momentos de la distribución, asociados a los conceptos de promedio, varianza y asimetría.

1° Momento o Promedio aritmético

2° Momento o Varianza

3° Momento o Asimetía

N

∑ x i 1 x =
∑ x
i
1
x
=

N

s

2

A =

N

(

x

i x

) 2

 

1

=

 

(

N

1)

 

N

N

(

x

i x

) 3

 

1

(

N

1)(

N

2)

En términos prácticos los momentos segundo y tercero, suelen reemplazarse por la desviación standard y coeficiente de asimetría, respectivamente, según las relaciones,

Desviación Estándar

Coeficiente de Asimetría

s = s 2

G = A/s 3

Si nos damos un intervalo de clase δx, podemos construir un histograma de nuestra muestra, contabilizando el número de eventos ocurridas por unidad de intervalo de clase, o frecuencia absoluta de ocurrencia. Así, el histograma será un diagrama de barras que nos representa la varible frecuencia absoluta f/δx en función de la magnitud de la variable x.

Si la frecuencia absoluta se divide por el número total de datos N, se obtiene lo que se denomina histograma relativo, diagrama que presenta la particularidad de que el área total encerrada bajo él, es unitaria:

f

i

dxN

dx =

f

i

N

=

1

N

f

i

= 1

ya que la sumatoria del número de valores en cada clase, f es igual al número total de datos N.

Si se comienza a achicar el intervalo de clase, en el límite cuando δx tiende a cero, el histograma relativo se transforma en una curva continua que corresponde a la curva denominada curva o función de densidad de frecuencia de los datos, f(x).

f

(

x

) =

lim dx 0

=

f

dxN

El área bajo la curva continuará siendo unitaria, por lo que se cumplirá que,

+∞

f (x)dx 1

−∞

Ahora, la probabilidad de ocurrencia de un evento de magnitud x, es decir, la probabilidad de que la variable x tome valores menores o iguales a x, que da dada por el área bajo la curva a la izquierda del valor x.

p(x

χ)

=

χ

−∞

f (x)dx

=

F (χ)

donde F(x) es la curva o función de frecuencia acumulada de la variable.

Complementariamente, la probabilidad de que la variable x exceda el valor x, queda dada por la expresión,

p(x > χ) = 1 F (χ)

Si se define la variable centrada y reducida z como,

 

z =

x

x

= k

 

s

x

se puede escribir,

x = x + k * s

x

donde k, el valor de la variable reducida o factor de frecuencia depende de la probabilidad de ocurrencia asociada al valor x y de la forma de función de densidad de frecuencia f(x).

5.1.- Análisis de frecuencia directo o gráfico.

Si ordenamos la serie de datos disponible de mayor a menor, y le asignamos un número de orden “m” a cada dato, tal que al mayor le corresponde el valor m=1, y al menor, el valor m=N, la probabilidad empírica de excedencia de cada valor de la muestra valdrá

P ex = m/N

Esta expresión se conoce como la probabilidad empírica o posición de ploteo de California, que sería la probabilidad exacta si estuviésemos trabajando con el universo completo. AL trabajar con una muestra finita de tamaño N, esta expresión presenta el inconveniente de que al menor valor medido le asigna una probabilidad de excedencia p ex = 1, es decir, niega la posibilidad de que pueda existir un evento de magnitud menor al menor evento medido.

Para subsanar este inconveniente, se recomienda utilizar posiciones de ploteo corregidas, que han sido propuestas por diferentes autores, siendo la más común, la posición de ploteo de Weibull, dada por la expresión,

P ex = m//(N+1)

Disponiendo de los pares (x,Pex), es posible graficarlos, obteniéndose una representación empírica de la función de frecuencia acumulada de los datos.

La interpolación o extrapolación de esta curva, para lo cual se acostumbra utilizar papeles especiales que tienen distorsionada la escala de probabilidades a fin de linealizar la curva, y que se conocen como papeles de probabilidades, permite asociar en definitiva cualquier magnitud de la variable x con su respectiva probabilidad de ocurrencia o excedencia.

Ahora bien, las varibles hidrológicas en análisis son series de tiempo, es decir constituyen sucesiones cronológicas, por lo que la probabilidad de excedencia va asociada a una excedencia en el tiempo.

Se define el período de retorno T de una magnitud de una serie de tiempo, como el valor recíproco de su respectiva probabilidad de excedencia,

T = 1/P ex

La dimensión de la variable T dependerá de la frecuencia con la cual se haya medido la variable en análisis. Si se selecciona la muestra, tomando un sólo valor por año, sea el máximo o el mínimo, de manera que N, el tamaño de la muestra corresponda al número de años de estadística, el período de retorno pasa a tomar la dimensión “año”.

Así, por ejemplo, si tenemos una estadística de precipitaciones diarias, y seleccionamos sólo la máxima precipitación diaria de cada año, formando la serie llamada serie de precipitaciones máximas diarias anuales, aquella magnitud de precipitación P o , asociada a una probabilidad de excedencia P ex =0.01, se dice que corresponde a la precipitación máxima diaria con período de retorno 100 años.

El concepto de período de retorno no debe asociarse a alguna recurrencia cíclica de la, variable. Si una lluvia o caudal de período de retorno T = 100 años, ocurre en un instante cualquiera, no significa que tengan que transcurrir 100 años para que ese evento vuelva a ocurrir. Esta lluvia o caudal puede volver a ocurrir al año siguiente o aún dentro del mismo año; el período de retorno sólo nos dice que la probabilidad de que el evento se exceda en un año cualquiera es P ex = 1/T, en nuestro ejemplo, P ex =0.01.

En el muy largo plazo, sí P o tendrá una frecuencia promedio de ocurrencia de una vez cada 100 años.

5.2.- Análisis de frecuencia analítico.

La teoría de probabilidades nos proporciona modelos analíticos para efectuar análisis de frecuencia, a través de funciones de densidad de frecuencia teóricas, de expresión analítica

conocida, lo que permite integrar la función y cuantificar la magnitud de un evento, a través de su factor de frecuencia k.

x = x + k * s

x

Las funciones de densidad de frecuencia analíticas mas utilizadas en hidrología corresponden a las distribuciones normal, log-normal, Gumbel, Pearson, log-Pearson y otras, para las cuales existen valores tabulados del coeficiente de frecuencia k asociado a alguna probabilidad o período de retorno específico. Hoy en día existe mucho software computacional que facilita dicha labor.

5.3.- Coeficientes de frecuencia.

Una alternativa para establecer la magnitud asociada a un cierto período de retorno, es recurrir al concepto de coeficiente de frecuencia C T , definido por la relación,

C T = X T /X 10

Donde X T es la magnitud de la variable asociada a un período de retorno de T años, y

X 10 es la magnitud, supuestamente conocida, asociada a un período de retorno de 10 años.

En la publicación de la DGA, “Investigación de Eventos Meteorológicos Extremos, Precipitaciones Máximas en 24, 48 y 72 horas”, se presenta un exhaustivo análisis de las precipitaciones máximas con período de retorno de 10 años, y de los respectivos coeficientes de frecuencia para otros períodos de retorno.

5.4.- Representación estadística de variables hidrológicas.

Para visualizar en forma fácil los resultados de análisis de frecuencia efectuados a diversas variables hidrológicas, se han ideado diversas formas de representación, entre las que es posible destacar las siguientes:

Curvas Intensidad-Duración- Frecuencia.

Si se dispone de un número suficientemente grande de tormentas a las que se le ha confeccionado su curva de intensidad-duración, es posible someter a un análisis de frecuencia a las series formadas por las intensidades medias máximas de cada tormenta correspondientes a una misma duración, obteniéndose como resultado las curvas intensidad-duración-frecuencia, que corresponden a una familia de curvas intensida-duración, que llevan como parámetro, el período de retorno o probabilidad de excedencia, asociado a cada magnitud.

Curvas de variación estacional

Corresponde a curvas asociadas normalmente a precipitaciones o caudales medios mensuales, que muestran, para cada mes del año, la magnitud de la variable asociada a una determinada probabilidad de ocurrencia. Permiten establecer, por ejemplo, qué caudal medio mensual habrá en un cauce dado, en un mes con una cierta probabilidad de ocurrencia o “% de sequedad”.

Curvas de duración general.

Son curvas, normalmente asociadas a caudales medios diarios o mensuales, que permiten determinar en qué porcentaje del tiempo total existirá en el cauce un caudal mayor (o menor) a un cierto valor especificado.

6.-. Referencias Bibliográficas.

Brown, E. y L. Stowhas, “Funciones de Densidad de Frecuencia Utilizadas en Hidrología”, Apuntes de Clase, Escuela de Ingeniería, U. De Chile.

Espíldora, B.,”Generalidades sobre la Importancia y Alcances de la Hidrología”, Apuntes de Clase, Escuela de Ingenieria, U. de Chile.

Linsley, R., M. Kohler, J.Paulhus, ”Hydrology for Engineers”, McGraw¸ Hill, 1958.

Maidment, D., “Handbook of Hydrology”, Mc Graw Hill, 1993

Nace, R. L, “Water on the World”, Nat. Hist. Vol. 73, No.1, U.S.A, Enero 1964.

Roberson, Cassidy & Chaudhry, “Hydraulic Engineering”, Houghton Mifflin Co., 1988

Stowhas, L., “Fundamentos de Hidrología Aplicada”, Apuntes Dir. Gral. Des. Cient. Tec., UTFSM, Valparaíso, Chile

Ven Te Chow et al., “Hidrología Aplicada”, Mc Graw Hill, 1994