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C. Rafael Moreno Valle Rosas


Gobernador Constitucional del Estado de Puebla
y Presidente Honorario de la Junta de Gobierno del Instituto Poblano de las Mujeres
Dirección General del Instituto Poblano de las Mujeres

Dirección General del Instituto Unidad de Desarrollo Administrativo,


Poblano de las Mujeres Planeación e Informática
C. Mónica Lara Chávez C. Alejandro García Soriano
Directora General Titular
Anahí Gabriela Casiano Juárez Lorena Isabel Monterrosas Melgarejo
Adriana Chávez Martínez de Escobar Mauricio Carrasco López
Mario Alberto Mendoza Aguirre
Paula Martínez Mora Montserrat Nalleli González Cabrera
Jorge Arroyo Martínez Jorge Javier Zambrano Morales
María Guadalupe Gómez Rojas
Dirección Estratégica para la
Dirección de Asuntos Jurídicos y Institucionalización de la Perspectiva
Orientación Psicológica de Género
C. María de Lourdes Piña Jacobo C. Mariana Sánchez Tapia
Directora Directora
Diana Jaquim González Nancy Salinas Vázquez
Rodrigo Salas Galindo Belén Valdez Muñoz
Ignacio Arturo Flores Cerón Alicia Sánchez González
Pascual Herrera Guerrero José Abraham Gómez Palacios
Carolina Valencia Castañeda

Dirección de Operación Regional


Subdirección Administrativa
C. Roberto Rodríguez Acosta
C. José Luis López García Director
Subdirector María Rita Rojas Sánchez
Marisol Hernández Bravo Dulce María Martínez Toxtle
Joaquín Cid Chavarría Laura Elena Jiménez Tapia
Héctor Vázquez Campos
María Patricia Escalante González

Calle 2 Sur 902 Centro Histórico, Puebla, Pue.


Teléfono (01 222) 3 09 09 00 2
ÍNDICE
INTRODUCCIÓN
1.- El Instituto Poblano de las Mujeres y sus acciones 9
estratégicas. 9
1.1. Marco conceptual 11
1.2. Población Objetivo 11
1.3. Objetivo del Modelo
12
2.- Violencia contra las Mujeres. 14
2.1. Tipos de la Violencia. 15
2.2. Modalidades de la Violencia. 15
2.3. Ciclo de la Violencia. 17
2.3.1. Fases 21
2.4. Incidencia. 22
2.5. Perfil del Agresor. 24
2.6. Perfil del Receptor/a. 25
2.7. Consecuencias de la violencia. 26
2.8. Síndromes asociados a la violencia. 29
2.9. Costos de la violencia.
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3.- Marco Legal para el abordaje de la 31
violencia contra las mujeres.
3.1. Legislación Estatal, Nacional e Internacional.
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4.- Características generales a todos los 57
servicios de atención para el 57
uso y aplicación del Modelo de Atención. 57
4.1. Profesionales que realizan las tareas de 3
atención.
4.2. Atención legal.
4.3. Alcances.
ÍNDICE
5.- La atención legal en el Instituto Poblano de las
Mujeres en casos de violencia. 58
5.1. Divorcio 59
5.2. Pensión alimenticia 63
5.3. Custodia de menores 64
5.4. Retención o sustracción de menores 64
5.5. Lesiones 64
5.6. Denuncia en caso de violencia 65
5.7. Hostigamiento y acoso sexual 66
5.8. Derechos de las víctimas de violencia 67
5.9. El equipo de trabajo 68
5.10 Funciones del personal de atención legal 68
5.11. Organigrama de la Dirección de Asuntos 70
Jurídicos y Orientación Psicológica

6.- Procedimiento de Atención Legal. 72


6.1. Objetivo General. 72
6.2. Responsable. 72
6.3. Alcances. 72
6.4. Modelo de Intervención Legal. 76
6.5. La Sistematización. 82
6.6. Evaluación. 82
6.7. El cuidado del personal que brinda Atención Legal. 83

ANEXOS
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS 87
91

4
PRESENTACIÓN
La violencia contra las mujeres representa una evidente alarma social, y por tanto,
despierta el interés público. La sociedad apoya la demanda de protección, seguridad y
ayuda hacia las mujeres que viven algún tipo de violencia.
En los últimos años se han producido avances legislativos en materia de violencia así como
la creación de Programas encaminados al fortalecimiento institucional que permiten
comprender las limitaciones y barreras que existen entre los géneros; así como modificar y
romper las relaciones que limitan a las mujeres en su identidad, para revertir su posición
de subordinación y permitirles fortalecer su autonomía, a fin de asegurar su participación
en todas las áreas de la vida: de pareja, familiar, comunitaria , social, institucional y
política, entre otras.
Las acciones de sensibilización que se llevan a cabo en el Instituto Poblano de las Mujeres
permiten que cada vez más mujeres se informen y tengan acceso a personal especializado
y, de esta manera, puedan actuar consecuentemente dentro del marco de sus derechos,
reconociendo los rasgos de la violencia de género, y ofrecerles una información práctica,
legal, psicológica, social y de salud, para ayudarles a superar la situación de violencia que
sufren y para que, a la hora de adoptar una decisión, puedan hacerlo sin correr riesgos
innecesarios.

Lic. Mónica Lara Chávez


Directora General del Instituto Poblano de las Mujeres.

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INTRODUCCIÓN
Históricamente, la violencia hacia las mujeres ha existido en diversas formas y nuestro país ha
dado cuenta de ello; por lo que las diferentes instituciones del Estado han hecho propuestas para
combatirla. Dentro de estas instituciones y siendo una de las más importantes para brindarles
apoyo y atención a las mujeres que se encuentran viviendo esta situación, tenemos al Instituto
Poblano de las Mujeres, el cual ya ha alcanzado distintos avances para poder combatirla.
Cabe señalar que la violencia es toda acción que pueda causar en la víctima, un daño físico;
psicológico; patrimonial; económico y sexual; dentro del primero, encontramos que es cualquier
conducta en la que se haga el uso intencional de la fuerza contra el cuerpo de otra persona de tal
modo que encierre lesiones físicas, daños o dolor; el segundo, está considerado en aquellas
conductas que desvalorizan a la víctima, por medio de distintos actos, algunos de ellos pueden
ser: los celos, la ridiculización, amenazas verbales, insultos, los cuales en ocasiones son mucho
más difíciles de superar que los daños físicos; dentro de la violencia patrimonial, tenemos, la
transformación, sustracción, destrucción, retención o distracción de objetos, documentos
personales, bienes y valores, destinados a satisfacer sus necesidades y puede abarcar los daños a
los bienes comunes o propios de la víctima; en la violencia económica, encontramos toda acción
u omisión que afecta la supervivencia económica de la víctima; y por último, pero no menos
importante, tenemos como uno de los actos más difíciles que puede vivir una víctima, el maltrato
sexual, lo cual es cualquier tipo de intimidad sexual realizada de manera forzada por parte del
marido o compañero, no limitándose a la penetración vaginal o anal.
En muchas ocasiones esta violencia es provocada porque el hombre se siente un ser superior
ante la situación de las mujeres, y esto se puede deber a la educación que se ha recibido de
generación en generación; por los patrones paternos, que ejercían el rol dominante y agresor.
Cuando esta conducta se vuelve cotidiana se hace normal para la persona que la ejerce, así como
para la mujer que la recibe, ya que si durante su vida a observado y vivido los mismos patrones,
no se dan cuenta del grado de maltrato al que están siendo sometidas.
Los instrumentos más significativos a nivel internacional en materia de prevención y atención de
la violencia contra las mujeres son los tratados internacionales celebrados por el Estado
Mexicano, entre los que se encuentran, la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas

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de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) y la Convención Interamericana para Prevenir,


Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Belém Do Pará), la cual establece que: Los
Estados Partes convienen en adoptar, en forma progresiva, medidas específicas, inclusive
programas para suministrar los servicios especializados apropiados para la atención necesaria a la
mujer objeto de violencia, por medio de entidades de los sectores público y privado; como los
refugios, servicios de orientación para toda la familia, cuando sea del caso, y cuidado y custodia
de los menores afectados.
Para ello las Instituciones Gubernamentales, deberán proporcionar atención, asesoría jurídica y
tratamiento psicológico especializado y gratuito a las víctimas, que favorezcan su
empoderamiento y reparen el daño causado por dicha violencia.
Atendiendo a la información proporcionada por el Instituto Poblano de las Mujeres en el año
2006, con recursos del PAIMEF se crearon e imprimieron tres modelos de atención, siendo los
siguientes:

1) Modelo de Atención Psicológica en casos de violencia familiar,


2) Modelo de Atención Legal en casos de violencia familiar, y
3) Modelo de Atención de la Línea Telefónica en casos de violencia familiar.

Debido a los avances en el reconocimiento jurídico de los derechos humanos de las


mujeres para la prevención, atención, sanción y erradicación de la violencia hacia las
mujeres en el Estado; es necesaria la actualización de estos modelos para que se adecuen
a las necesidades actuales y que estén alineados con la legislación vigente, entre la cual
podemos señalar:

 La Ley para el Acceso de las Mujeres a una vida Libre de Violencia del Estado de
Puebla; publicada en el Periódico Oficial del Estado de Puebla el 26 de Febrero de
2007.
 La ley para la Igualdad entre Mujeres y Hombres del Estado de Puebla, publicada en el
Periódico Oficial del Estado de Puebla el 22 de Agosto de 2008.
 El Reglamento de la Ley para la Igualdad entre Mujeres y Hombres del Estado de
Puebla, publicada en el Periódico Oficial del Estado de Puebla el 11 de febrero de 2009.
 El Sistema Estatal para la Igualdad entre Mujeres y Hombres, instalado el 11 de febrero
de 2009.
 El Reglamento de la Ley para el Acceso de las Mujeres a una vida Libre de Violencia del
Estado de Puebla; publicado en el Periódico Oficial del Estado de Puebla el 11 de
Noviembre de 2009.
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 El Sistema estatal para Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar la violencia contra las
Mujeres, integrado el 5 de marzo de 2008.
 El Reglamento para el Funcionamiento del Sistema estatal para Prevenir, Atender,
Sancionar y Erradicar la violencia contra las Mujeres, aprobado el 30 de mayo de 2008.

El presente trabajo se propone como un ejercicio de continuidad en la introspección y revisión de


los procesos institucionales bajo los cuales se ha proporcionado atención a mujeres en situación
de violencia por parte del Instituto, con el objeto de detectar las áreas de oportunidad en cada
una de las modalidades de atención, es decir Unidades de Atención (Centro de atención externa
del Instituto Poblano de las Mujeres, Casa de servicios de atención a las mujeres, Unidad
Regional Teziutlán y Unidad Regional Huauchinango así como la Línea telefónica), verificar
procedimientos y adecuar el Modelo de Atención bajo el cual se ha venido operando en los
últimos años, con el fin de mejorar la calidad de los servicios, evitar la duplicidad de actividades y
conocer las necesidades operativas, presupuestales, desarrollo de competencias del personal así
como la planeación de futuros proyectos dirigidos a la prevención, atención y sanción de la
violencia contra las mujeres, de acuerdo a las atribuciones conferidas al Instituto Poblano de las
Mujeres en la Ley de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia y el Sistema Estatal para
Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres.
Para lograr la adecuación de los Modelos de Atención existentes, es preciso mencionar que se
realizó la aplicación de instrumentos de diagnóstico mediante encuestas a las y los funcionarios
del Instituto Poblano de las Mujeres encargados de brindar atención, a fin de fortalecer la
atención e identificar sus fortalezas, oportunidades, amenazas y debilidades estandarizando los
procedimientos de atención mejorándola sustancialmente y estableciendo las pautas de
cumplimiento obligatorio para una atención de calidad en las Unidades de Atención.

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1. EL INSTITUTO POBLANO DE LAS MUJERES Y SUS ACCIONES


ESTRATÉGICAS
El Instituto Poblano de las Mujeres fue creado por decreto el 24 de marzo de 1999 como un
Organismo Público Descentralizado del Gobierno del Estado de Puebla, sectorizado a la
Secretaría de Desarrollo Social del Estado, cuenta con personalidad jurídica, patrimonio propio,
autonomía de gestión y con domicilio en la capital del Estado, pudiendo tener representaciones
en la entidad a través de Coordinaciones Regionales. Tiene por objeto fomentar y promover la
igualdad jurídica entre la mujer y el hombre, el respeto a la dignidad humana, la no
discriminación, la equidad y libertad de las mujeres; así como coordinar, proponer, impulsar,
gestionar y ejecutar acciones afirmativas a través del proceso de transversalidad mediante la
incorporación de la perspectiva de género, para mejorar de manera integral la calidad de vida y el
ejercicio pleno de todos los derechos de las mujeres que contribuya a su eficaz participación en
los ámbitos económico, administrativo, cultural, político y social del Estado.

Cumpliendo con uno de sus objetivos, el Instituto Poblano de las Mujeres ha puesto especial
empeño en la disminución de la violencia de género en el Estado de Puebla a través de acciones
estratégicas en el ámbito público y privado mediante procesos de intervención inter e
intrainstitucionales encaminados al empoderamiento de las mujeres y a la mejora de su
bienestar personal, familiar y social; prevenir la violencia contra las mujeres y las niñas a través
de acciones de capacitación, promoción, difusión y puesta en marcha de proyectos piloto que
disminuyan el riesgo de ser víctimas de violencia por su condición de género y brindar
acompañamiento en los procesos de atención de las mujeres en situación de violencia de género
a través del fortalecimiento, ampliación, cobertura geográfica de las diferentes estrategias y
modalidades que emplea el Instituto Poblano de las Mujeres para lograr una atención oportuna,
expedita que evite la revictimización y logre el ejercicio de sus derechos humanos.

1.1 MARCO ESTRUCTURAL


Los avances en el marco legislativo nacional han detonado, entre otras cosas, la articulación de
acciones y servicios orientados a la atención gratuita de las mujeres víctimas de violencia de

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género en diferentes áreas que se han considerado indispensables para protegerlas y ayudarlas a
salir de la situación de riesgo en que viven. Dentro de estos servicios se identifican la atención al
daño psicológico o emocional, la potenciación de capacidades o empoderamiento de las mujeres,
asesoría jurídica, así como la atención médica de las lesiones y secuelas físicas causadas por los
hechos de violencia. En otras palabras, estos servicios se han perfilado como una serie de
herramientas que den apoyo a las mujeres víctimas para que adquieran herramientas personales
que les permitan tomar sus propias decisiones sobre el camino que habrán de seguir para salir
del esquema de violencia que viven.

La propuesta de un modelo de esta naturaleza se sostiene en cinco principios de actuación


básicos, mismos que permean todas las acciones y procedimientos que lo estructuran, sin que
ello implique una pérdida de la flexibilidad necesaria para cuidar la diversidad de mujeres a las
que van dirigidos los servicios, incluyendo las diferencias entre mujeres que viven en centros
urbanos, en demarcaciones rurales; mujeres indígenas, migrantes, con discapacidad, ancianas,
niñas, , clase social, con y sin estudios formales, casadas, solteras, en concubinatos, viudas, y el
largo etcétera que engloba a las mujeres que son víctimas de violencia y pueden requerir una
atención integral. Estos principios son:

 Reconocimiento de la veracidad del dicho de la mujer, lo que implica creer en su relato,


desde el primer momento en que se presenta ante cualquier autoridad o persona
solicitando uno de los servicios de atención;
 Respeto a la decisión y dignidad de la mujer víctima, usuaria de los servicios de
atención; es decir, quienes participan en la orientación, asesoría, tratamiento
psicológico y/o acompañamiento dentro de los servicios de atención deberán brindar
la información necesaria y mostrar las opciones existentes y convenientes para que las
mujeres víctimas de violencia, sean quienes tomen las decisiones sobre el camino a
seguir, en pleno respeto de su capacidad decisoria y dignidad como persona;
 No revictimización, lo que implica que en todo momento las mujeres que sufren
violencia deberán ser atendidas por todas las instancias evitando que la victimización
se multiplique al minimizar, tergiversar, negar o reiterar la explicación del reclamo
original de la situación de violencia;
 Confidencialidad, es decir, la información recibida de la mujer víctima en cualquiera de
las instancias que brindan servicios de atención, será objeto de total y absoluta
confidencialidad, compartida únicamente al interior del equipo de atención y/o por
autorización expresa de la mujer de que se trate, y

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 No discriminación en el sentido más amplio del término, de tal suerte que las mujeres
víctimas de violencia serán atendidas por igual sin distinción por su condición de origen
étnico o racial, edad, credo, nivel económico, nivel social, escolaridad, capacidades
diferentes, nacionalidad, actividad profesional, orientación o preferencia sexual, y de
cualquier otra diferencia.

1.2 POBLACIÓN OBJETIVO


La población objetivo son las mujeres que acuden al Centro de Atención Externa del Instituto
Poblano de las Mujeres, a la Casa de Servicios de Atención a las Mujeres y Unidades Regionales
Teziutlán y Huauchinango; a donde se llevan a cabo los servicios de intervención en sus
diferentes modalidades; y a las mujeres que llaman a la línea telefónica; ya que generará una sola
ruta de trabajo, y evitará la revictimización de las mujeres que necesitan este servicio. En este
sentido las beneficiarias son mujeres que viven o han vivido situaciones de violencia de género,
sus hijas e hijos como beneficiarios indirectos.

1.3 OBJETIVO DEL MODELO


El Modelo de Atención va dirigido a profesionales del derecho con el objetivo de proporcionar
información a las mujeres víctimas sobre sus derechos, las características de los procesos
judiciales y las opciones legales que tienen frente a sí. Estos servicios pueden incluir orientación,
información, asesoría. Dependiendo de cada caso, puede estar referida a diferentes materias:
derecho penal, familiar, civil o, laboral.
Este tipo de atención incorpora el asesoramiento, acompañamiento y, en su caso, la
representación jurídica de las mujeres que han visto trasgredidos sus derechos a través de
conductas violentas tipificadas en el fuero local o federal, en las diligencias ya sea en los espacios
de procuración de justicia o ante tribunales que garanticen la restitución de dichos derechos.
La atención jurídica tiene como prioridad promover el acceso a la justicia, salvaguardando la
seguridad y derechos de las mujeres víctimas y sus hijas e hijos de posibles agresiones o
violencias de su agresor, y brindar información de los alcances y límites que tienen las medidas
jurídicas para mejorar su situación actual, promover el resarcimiento del daño y fortalecer las
medidas personales e institucionales que garanticen la no repetición de la violencia.

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2. VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES


La palabra violencia deriva de vis, que significa fuerza. Así “la violencia es un acto dirigido e
intencional, forzado y en contra de la voluntad de una persona donde existe un desbalance de
poder real consciente o inconsciente” (Velázquez, 2003). La raíz etimológica del vocablo, que
remite a fuerza, se corresponde con verbos como violentar, violar, forzar. A partir de esta
aproximación semántica puede afirmarse que la violencia supone el uso de la fuerza, ligado al
poder, para producir daño.

De acuerdo a la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS, 2002), la violencia es un


fenómeno difuso y complejo cuya definición científica es variable, ya que depende de la
apreciación. Es decir, la noción de comportamientos aceptables e inaceptables o como causantes
de daños, está influida por la cultura y sometida a una continua revisión conforme evolucionan
los valores y las normas sociales.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la violencia como el uso deliberado de la


fuerza física o el poder, en grado de amenaza o efectivo, contra uno mismo, otra persona o un
grupo o comunidad, que cause o tenga la probabilidad de originar lesiones, muerte, daños
psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones.

Esta definición comprende la violencia interpersonal, el comportamiento suicida, los conflictos


armados y una amplia gama de actos que rebasan la coerción física, como las amenazas e
intimidaciones. Además de la muerte y las lesiones, incluye también las consecuencias del
comportamiento violento, a menudo menos notorias; como los daños psíquicos, privaciones y
deficiencias del desarrollo que comprometen el bienestar de las personas, las familias, las
comunidades y la sociedad. (OPS/OMS,2002).

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FIGURA 1

La violencia contra las mujeres es reconocida en el siglo XXI como un problema de salud pública,
una violación a los derechos humanos y un tema de interés en todo el mundo. No obstante sus
consecuencias de orden físico, psicológico y social, es una práctica cotidiana favorecida por su
invisibilización y la permisividad social, sustentada en mitos que culpan a las mujeres de la
violencia ejercida contra ellas. Malestar, indignación y una normalización en los espacios donde
ocurre, son algunas de sus consecuencias.

Si bien es cierto, en el nuevo milenio la violencia de género es visible a través de los medios de
comunicación masiva y en las últimas décadas ha recibido una creciente atención pública, sin
embargo, no ha sido suficiente para desnaturalizarla y mostrar la estructura que la sustenta, ya
que sólo se ha evidenciado superficialmente. (Devalle, 2000).

Para Johan Galtung (1969), la violencia se estructura en tres componentes.


Uno es la violencia directa, que muestra una relación entre sujeto y objeto. El segundo, la
violencia estructural, que se asienta en las instituciones sociales mediante jerarquías de clases
sociales, origen étnico, color de piel, sexo y orientación sexual. El tercer componente se refiere a
los aspectos culturales de la sociedad, que se reflejan de manera simbólica en nuestra vida
cotidiana, por ejemplo, el lenguaje, las creencias religiosas, la ciencia y el arte, que enmarcan una
forma de vivir que legitima la violencia. Tanto la violencia cultural como la violencia estructural
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son difíciles de percibir porque el sistema se encarga de invisibilizarlas y normalizarlas en nuestra


sociedad, como la violencia contra las mujeres y la violencia de género.

La problemática de la violencia contra las mujeres necesita entenderse como un proceso


socializador, que como Cazés (2005) señala, es aquel en que cada sujeto interioriza el contenido
del género basado en el sexo que se le asignó al nacer. Es decir, aprende a ser hombre o mujer, y
desarrolla su identidad genérica conforme al desiderátum de la sociedad y la cultura a las que
pertenece.

Estas características biológicas instauradas en los cuerpos y en las mentes, así como en un
prolongado trabajo colectivo de socialización de lo biológico y de biologización de lo social, se
conjugan para invertir la relación entre las causas y los efectos y aparentar que una construcción
social es el fundamento natural de la división arbitraria de la realidad.

Dicho orden sociocultural establece una relación de dominación-subordinación en que las


mujeres durante su existencia personal e histórica han padecido el sometimiento y la violencia
estructuralmente masculinizada, símbolo indiscutible del sistema sexo-género.

2.1 TIPOS Y MODALIDADES DE LA VIOLENCIA


De acuerdo a la Ley para el Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, los tipos de
violencia contra las mujeres son:

(CUADRO 1) TIPOS Y MODALIDADES DE LA VIOLENCIA

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2.2 MODALIDADES DE LA VIOLENCIA


(CUADRO 2)

2.3 CICLO DE VIOLENCIA

La preparación de la secuencia violenta tiene un carácter ritualizado constituido por tres


elementos: espacial, temporal y temático. El espacial se refiere al territorio donde se origina la
violencia, si éste es público o privado, dentro o fuera, con la presencia o no de terceros. El
momento temporal en que se desatan los hechos está predeterminado. Es común que la
violencia de hombres a mujeres se dé los fines de semana y por las noches. Con los niños, al
hacer las tareas o durante la comida.

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El aspecto temático se refiere a los acontecimientos, temas o contenidos comunicativos que


desencadenan las interacciones violentas (por ejemplo: el trabajo, los parientes, los celos,
etcétera). Cada actor de la interacción violenta sabe que palabras dañan o enfurecen al otro y en
que tema esto se agudiza. Si se da algún cambio en estos tres aspectos, se pierde la rigidez del
consenso implícito. El consenso no está claramente explicado para los actores, de ser así se
mostraría el carácter ilusorio del conflicto.

Algunos estudios señalan la existencia de un activador que anuncia la interacción violenta. En una
intervención es preciso identificarlo, pues puede ser clave para el tratamiento y rehabilitación de
los actores. Las familias con comportamientos violentos tienen un sistema de creencias que
refuerza la aparición de los actos violentos. Este se manifiesta en vivir las diferencias como
grandes amenazas, y en la conformación de exigencias y expectativas que son inalcanzables por
los actores. Muchas de ellas derivan de roles genéricos que exigen a las mujeres un
comportamiento sumiso, sentimental, maternal y pasivo, y a los hombres, un rol de proveedores,
no demostrar sus sentimientos, dirigir y controlar. Dichos roles terminan convirtiéndose en
negaciones del deseo propio y la individualidad, en una especie de camisa de fuerza.

La violencia tiende a presentarse de forma cíclica, intercalando periodos de calma y afecto hasta
situaciones que pueden poner en peligro la vida de las mujeres. Tal dinámica nos advierte del
establecimiento de un vínculo de dependencia emocional y posesión difícil de romper, tanto para
el agresor como para la víctima.

Leonore Walter en 1979 describió el carácter cíclico del fenómeno de la violencia e identificó
tres fases o momentos:

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CICLO DE LA VIOLENCIA (FIGURA 2)

Las conductas violentas contra la mujer aparecen generalmente desde que inicia la relación y se
agravan con el paso del tiempo. El fenómeno de la violencia es de carácter cíclico y de intensidad
creciente que se caracteriza por tres fases o momentos en el ciclo violento de la relación de
pareja. (Canntrell, 1986)

2.3.1 FASES
1. Fase de Acumulación de Tensión:
Esta fase se caracteriza por la sucesión de acontecimientos que incrementan la tensión, la
hostilidad y ansiedad entre la pareja, variando en intensidad y frecuencia. Se produce una
dinámica marcada por la tolerancia al conflicto y la acumulación de tensiones resultantes de
ellos. La duración de esta fase del ciclo es diferente en cada pareja y puede durar desde meses
hasta pocas horas.

Características:
 Se caracteriza por la sucesión de acontecimientos que incrementan la tensión, la
hostilidad y ansiedad entre la pareja, variando en intensidad y frecuencia.
 Se producen agresiones “menores”, la mujer maneja estas agresiones a través de
conductas que antes le han resultado exitosas.
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 La mujer deja que la pareja sepa que acepta su abuso, con la idea de que éste no se
enoje y explote.

 La mujer se niega a sí misma que está enojada, racionaliza, llegando incluso a justificar
la agresión.

 Estos episodios aislados tienden a ser minimizados y atribuidos a factores externos,


pensando que no puede hacer nada para modificar la situación.

 A través de la repetición de una misma defensa psicológica, la mujer niega el terror a la


inevitable segunda fase, intentando creer que puede tener todo bajo control.

 La duración de esta fase varía en cada pareja, algunas permanecen por largos períodos
de tiempo, pero una situación externa puede romper el equilibrio, razón por la que
muchas mujeres intentan controlar las posibles influencias o situaciones externas que
puedan alterar dicho equilibrio.

 Cuando va aumentando el nivel de tensión entre la pareja, se hace más difícil


soportarse.

 En los hombres aumentan las conductas posesivas y violentas; en la mujer los


sentimientos de rabia duran largos períodos de tiempo, hasta que la tensión se vuelve
insostenible e imposible restaurar el equilibrio.

La mayoría de las mujeres no buscan ayuda inmediatamente después del ataque, a menos de
que estén muy heridas y requieran de atención médica, ya que la actitud que muestran es similar
a la de las víctimas de catástrofes, de colapso emocional: indiferencia, depresión y sentimientos
de desamparo, llegando incluso a aislarse hasta 24 horas o varios días posteriores al ataque.

2. Fase de la Explosión violenta: Durante esta fase se produce la descarga incontrolada de las
tensiones acumuladas durante la fase anterior. Esta descarga puede variar en gravedad y abarcar
desde un empujón hasta el homicidio. Esta fase tiende a incrementar tanto su ocurrencia como la
gravedad de la violencia o bien, puede suceder que permanezca igual durante algún tiempo,
antes de aumentar, caracterizándose por ser incontrolable e impredecible.

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Características:
 Se distingue por la descarga de tensiones acumuladas en la fase anterior, se pierde el
control y el grado de agresión aumenta.
 La mujer siente que ya no es posible controlar su terror, rabia y ansiedad.
 Esta fase es más breve que la primera y tercera, el grado de violencia es impredecible e
incontrolable.
 La sensación de terror y tensión incontrolables generan insomnio, inapetencia o a la
inversa, ganas de dormir y comer mucho.
 Sólo el agresor puede poner fin a esta segunda fase a través de la reflexión para dejar
de producir la descarga de tensión. La opción para la víctima es encontrar un lugar
donde mantenerse a salvo. El por qué los hombres se detienen, no queda muy claro,
pero cualquier reacción de la mujer puede enfurecerlos aún más.
 Al finalizar esta fase le sigue un shock: negación e incredulidad de que haya sucedido;
ambos encuentran la manera de racionalizar la gravedad del ataque.

La mayoría de las mujeres no buscan ayuda inmediatamente después del ataque, a menos de
que estén muy heridas y requieran de atención médica, ya que la actitud que muestran es similar
a la de las víctimas de catástrofes, de colapso emocional: indiferencia, depresión y sentimientos
de desamparo, llegando incluso a aislarse hasta 24 horas o varios días posteriores al ataque.

3. Fase de la Luna de miel o reconciliatoria:


Esta fase se distingue por la actitud del agresor, extremadamente amorosa y arrepentida.
Manifiesta sentirse arrepentido, prometiendo que nunca se volverá a repetir lo ocurrido,
mostrándose cariñoso y considerado con la mujer. Muchas veces se produce una negación de lo
ocurrido, minimizando la gravedad del acto violento, se intentan renegociar los términos de la
relación.

Características:
 Fase caracterizada por el arrepentimiento y la demostración de afecto por parte del
hombre intentando reparar lo hecho; se siente culpable por su comportamiento y pide
perdón asegurando que no volverá a ocurrir.

 La tensión acumulada y manifestada, desaparece.

 El hombre realmente cree que no volverá a pasar y que será capaz de controlar su
enojo, inclusive intuye que le ha enseñado una lección a su pareja, con lo cual ella
dejará de hacer lo que hacía y él no necesitará recurrir de nuevo a la violencia.
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 Se produce una negación de lo ocurrido, minimizando la gravedad del acto violento, se


intentan renegociar los términos de la relación.

 Frente a esta actitud conciliadora del agresor, la mujer experimenta confusión, perdona
la gravedad de los hechos y permanece en la situación violenta, buscando argumentos
que justifiquen las agresiones sufridas.

 Su duración no ha sido determinada, parece más corta que la primera y más larga que
la segunda.

Esta es la fase donde las mujeres suelen solicitar ayuda, el momento en el que se sienten capaces
de salir de la situación. Sin embargo, son presa de la culpa por desear abandonar el hogar,
aunque están conscientes de no sentirse felices. Los hombres durante esta fase intentan
convencer a otras personas que deben ayudarle a recuperar a su mujer.

Las personas cercanas a la relación le pedirán a la mujer que vuelva con su pareja porque éste
necesita de su ayuda. Se observa grandes intentos de persuadirla. En esta fase prevalece la idea
de que quienes se quieren pueden superar toda situación adversa. Las mujeres eligen creer que
la conducta que observan les muestra a su verdadero marido, advirtiendo cuán frágil e inseguro
es y cuánto necesita de ella. La mujer se convence a sí misma de que él ha cambiado y podrá
lograr lo que le ha ofrecido. Revive como un reflejo fugaz su sueño original, lo hermoso que es el
amor. Él le recuerda que la necesita y amenaza con la idea de que pasarán cosas horribles si no lo
perdona (suicidio amenaza común).Las mujeres se ven así mismas como un refugio, la única
salvación de su pareja.

Frente a esta actitud conciliadora del agresor, la mujer experimenta confusión, perdona la
gravedad de los hechos y permanece en la situación violenta, buscando argumentos que
justifiquen las agresiones sufridas.

Es importante tener en cuenta que esta etapa no siempre se presenta en el ciclo, si la situación se
encuentra muy deteriorada, el agresor no pide “disculpas” por su conducta y constantemente
arremete a su compañera.

A medida que el ciclo se repite, los episodios se tornan más severos, se incrementa el grado de
violencia y los periodos de calma son cada vez más breves; puede ocurrir que las fases se acorten
o desaparezcan, esto se denomina escalada.

En el momento de llevar a cabo la intervención, es importante identificar la etapa en la que se


encuentra la persona que pide apoyo para el diagnóstico y la implementación de acciones
preventivas. La Escalada guarda relación con la aparición sucesiva de las diferentes
manifestaciones de violencia. 20
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Mientras menor es la intensidad de la escalada, menor es el riesgo y mejor el pronóstico al


momento de intervenir. La violencia sexual es la manifestación más grave y de mayor deterioro
de la relación.

2.4 INCIDENCIA
La violencia contra las mujeres o Violencia Basada en el Género (VBG) se refiere a “una gama de
costumbres y comportamientos misóginos en contra de niñas y mujeres, que abarca tipos de
comportamientos físicos, emocionales, sexuales, económicos. Generalmente deriva de normas
culturales y sociales que le otorgan poder y autoridad a los hombres sobre las mujeres e incluye
actos de grado de maltrato en el hogar, la familia, el trabajo, los espacios públicos y en la
comunidad” (OPS, 2005).
Es a partir de la realización de la Encuesta Nacional sobre Violencia contra las Mujeres, ENVIM,
2003 y de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares, ENDIREH,
2006, que se cuenta con información que ofrece una mayor aproximación sobre los tipos,
modalidades y dimensiones de la violencia de género, entre lo que destaca que: en México, hay
21.6 millones de mujeres casadas o unidas, de las cuales 35% reportó haber vivido algún episodio
de violencia durante el año previo a la entrevista; el 43.2% de las mujeres sufrieron violencia por
parte de su pareja en la última relación; la violencia familiar contra las mujeres, sin considerar al
esposo o pareja sin incidentes se situó en 84.1% y la violencia familiar contra la mujer con
incidentes se sitúa en 15.9%; la violencia emocional representó el 37.5%, mientras que la
violencia económica el 23.4%, la violencia física con 19.2% y la violencia sexual con el menor
porcentaje, se ubicó en el 9%; la violencia comunitaria sin incidentes se situó en 60.3% mientras
que la comunitaria con incidentes se reportó en el 39.7%; la violencia patrimonial sin incidentes
se sitúa en 94.2% y la violencia patrimonial con incidentes representó el 5.8%. La violencia en el
ámbito escolar mostró el 15.6% y en el ámbito laboral fue de 29.9%, entre otras. También esta
misma encuesta nos menciona la relación y ámbito donde ocurre la mayor violencia contra las
mujeres en las relaciones de pareja, y por ende, el principal agresor es o ha sido el esposo, pareja
o novio. Así tenemos que cuatro de cada diez mujeres tienen o tuvieron una pareja, sea por
matrimonio, convivencia o noviazgo, han sido agredidas por él en algún momento de su vida
marital, de convivencia o noviazgo; entre las mujeres que están o estuvieron casadas o unidas y
que mantuvieron una relación de cohabitación la prevalencia de violencia de pareja es aún más
alta, alcanzando a cerca de la mitad de ellas (48.7%); El segundo ámbito de mayor violencia
contra las mujeres son los espacios comunitarios o públicos; 39.7% de las mujeres han
experimentado actos de violencia sexual, principalmente, por parte de desconocidos; el ámbito
laboral, se ubica como el tercer espacio donde se violentan los derechos de las mujeres.

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Tres de cada diez mujeres asalariadas, que trabajaron durante 2005, enfrentaron actos de
violencia en su espacio de trabajo, especialmente discriminación laboral. (INEGI: 194).

Según revela estima esta misma Encuesta, más de la mitad de mujeres en Puebla han padecido
algún cuadro de violencia ya sea física, sexual, económica o psicológica. En la ciudad de Puebla
se tienen 446 mil mujeres económicamente activas, de las cuales 30 por ciento ha recibido abuso
verbal en su trabajo y 16 de cada 100, acoso físico.

En la entidad poblana se estima que hay 2.3 millones de mujeres de 12 años y más, un millón son
madres de familia de la cuales 50 mil o más sufre violencia. De este universo cinco de cada diez
madres han sido o son sometidas a violencia emocional, 29.1 por ciento es víctima de violencia
económica, 25.9 por ciento reporta violencia física y 9.5 por ciento sexual.

Entre las mujeres agredidas 34.9 por ciento son víctimas de incidentes de un tipo, mientras que
29.2 por ciento de dos; 24.7 por ciento de tres y 11.3 por ciento recibe maltratos de los cuatro
tipos de violencia -emocional, económica, física y sexual.

Por otro lado, la Encuesta Nacional sobre Violencia en el Noviazgo (ENVINOV -2007) en el
apartado de Violencia establece que en general la violencia en el noviazgo tiende a pasar
desapercibida, por los propios jóvenes, sin embargo, detectó que en las relaciones de noviazgo
que establecen las y los jóvenes entre 15 y 24 años hay expresiones de violencia de muy distinto
tipo y en diferentes grados. Se detectaron tres tipos de violencia, la física, la psicológica y la
sexual. Según la información recolectada en la ENVINOV, el 15 por ciento de las y los jóvenes han
experimentado al menos un incidente de violencia física en la relación de noviazgo que tenían al
momento de la ENVINOV. Los incidentes de violencia tienen una mayor proporción en zonas
urbanas (16.4 por ciento), en comparación con las zonas rurales (13.2 por ciento).Es importante
conceptualizar la violencia física desde una perspectiva de género, la mayor proporción de
personas que reciben violencia física, son las mujeres (61.4 por ciento de las mujeres y 46 por
ciento de los hombres).

2.5 PERFIL DEL AGRESOR/A Y DE EL/ LA RECEPTOR/A


Perfil del agresor/a
Suelen estar afectados por numerosos sesgos cognoscitivos relacionados con creencias
equivocadas sobre los roles sexuales y que consideran inferiores a las mujeres, así como ideas
distorsionadas sobre la legitimación de la violencia como forma de resolver conflictos.
Suelen ser…

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 Individuos con poca tolerancia a la frustración.


 Habilidades de comunicación muy limitadas.
 No poseen estrategias adecuadas para solucionar los problemas (incapacidad para
manejar conflictos).
 Tienen dificultad para expresar sus emociones y sentimientos.
Rasgos de personalidad acentuados.
 Dependencia emocional.
 Agresividad generalizada.
 Problemas en el control de la ira.
 Impulsividad.
 Baja autoestima.
 Celos.
De acuerdo con algunos resultados de investigaciones documentadas por Bertelli (1999), las y los
agresores se caracterizan por:
1. Deseo de control. Desea controlar todos los actos que realiza su pareja.
2. Celos excesivos.
3. Tiene una doble fachada. En público son amables y amorosos y en lo privado
violentos.
4. Falta de seguridad personal. Siente constantemente amenazado su poder.
5. Baja autoestima. Tiene una débil imagen de sí mismo. No confía en sus logros.
6. Represión de sentimientos. Siente que pierde poder si manifiesta sus emociones.
7. Dificultades en la comunicación. No logran establecer comunicaciones efectivas. Se
comunica a través de roles estereotipados que no le comprometen como persona.
8. Aislamiento emocional. Socializa con las demás personas pero no se compromete
afectivamente.
9. Incapacidad de alternativas ante el conflicto. Reacciona impulsivamente, no cuenta
con herramientas para solucionar conflictos.
10. Agresión silenciosa. Usa el lenguaje no verbal para agredir.
11. Actitud negadora. Niega la realidad, niega su violencia. No se responsabiliza de sus
actos.
12. Manipula a sus hijas e hijos a familiares y amigos cercanos para hacerles sus aliados.
13. Abusa del alcohol, drogas o de medicamentos u otras adicciones.
14. Tiene gran resistencia al cambio. Su pensamiento es rígido.

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15. El violento muestra facetas que van del silencio controlado a la palabra vociferante, de
la huida a la confrontación de hecho.
16. Poco a poco rompen las redes de apoyo de la persona para tener el control absoluto.

2.6 PERFIL DEL/LA RECEPTOR/A


Las y los receptores de violencia se caracterizan por (Castro, 2004; Centro Nacional de Equidad de
Género y Salud Reproductiva, 2004):

17. Soportar el maltrato emocional no percibiendo si quiera, el deterioro del que se han
apropiado, al recibirlo en forma permanente.
18. Cuando solicitan ayuda en la mayoría de los casos lo hacen para sus parejas.
19. Dudan de su salud mental, se ven anuladas en su auto confianza no pudiendo
discriminar lo importante y urgente de lo intrascendente.
20. Suelen justificar la acción de quien ejerce violencia porque le consideran enfermo o
porque atribuyen su comportamiento a la incidencia de factores externos.
21. Se asumen como culpables, responsables y merecedoras de tales castigos, pues no
logran atender y cubrir en su totalidad con las expectativas de quien les agrede.
22. Existe una exagerada propensión a la vergüenza, culpa y al miedo (sólo se es alguien
con un hombre a su lado).
23. Consideran que no tienen salida. Se victimizan.
24. Su pensamiento es rígido.
25. Su autoestima y confianza es débil.
26. Consideran que pueden hacer algo para cambiar a la persona que las arremete.
27. Creen que su destino es vivir al lado de quien las violenta.
28. Dudan de sus capacidades.
29. Cansancio y fatiga crónicos.
30. Problemas de memoria y concentración.
31. Cefaleas crónicas.
32. Disminución en el interés para participar en actividades significativas.
33. Miedo intenso, desesperanza, culpa, vergüenza y horror.
34. Recuerdos perturbadores recurrentes e intrusivos.
35. Ilusiones, alucinaciones y episodios disociativos.
36. Hipervigilancia o estado de alerta constante, palpitaciones.
37. Depresiones severas.
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22. Trastornos del sueños (dificultad para dormir o mantenerse dormido/a) y pesadillas
23. Ideas románticas en exceso
24. Ideas y actos suicidas
25. Tolerantes ante el abuso de poder
26. Síndromes diversos
27. Presentan dificultad para su manejo emocional
28. Su comunicación es indirecta
29. Presentan un yo disociado
30. Tienen una visión de túnel en su decisiones

2.7 CONSECUENCIAS DE LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES


Como resultado de la violencia, las mujeres tienen repercusiones psicológicas, sexuales,
reproductivas y físicas.

En las últimas investigaciones sobre las consecuencias de la violencia en la salud, se ha


comprobado su enorme influencia para dañar la vida y la personalidad de quien la experimenta
día a día, hasta el grado de modificar radicalmente su manera de ver el mundo y de relacionarse
con él.

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2.8 SÍNDROMES ASOCIADOS A LA VIOLENCIA


El Modelo Integrado para la Prevención y Atención de la violencia familiar y sexual (2004), señala
que los síndromes que se encuentran asociados a la problemática de la Violencia Familiar son:

Síndrome de fatiga crónica:


Tiene su origen en un desequilibrio emocional que produce agotamiento e insatisfacción. Se
presenta ansiedad, olvidos, disminución de la concentración y la memoria, falta de voluntad, etc.,
es decir, un cuadro de debilidad física y mental generalizada.
Desorientación:
Acontece de manera inmediata al episodio violento, o bien, se convierte en una condición más o
menos permanente y consiste en la desubicación espacio temporal.
Letargia:
Es la necesidad imperiosa de dormir acompañada por somnolencia constante, sensaciones
disminuidas, resultado de la vivencia de la violencia y la tensión que ésta ocasiona.
Rumia Mental:
Cuando aparece este fenómeno, la mujer no puede dejar de pensar en los episodios violentos,
busca sus defectos y fallas de manera constante con ideas sobre destrucción y sometimiento.
Siente deseos de matar y morirse y esta situación la sume más en el agotamiento.
Culpa:
La mujer que sufre violencia tiende a culparse constantemente por lo que sucede, su autoimagen
debilitada hace que esta situación se convierta en un círculo vicioso. Asume la responsabilidad de
la conducta de su pareja violenta, pero el precio es un auto reproche constante, lo cual es una
fallida función adaptativa.
Distorsión de la percepción:
La mujer ponen en marcha una serie de mecanismos que se dirigen a intentar una deformación
de los hechos, de la experiencia, en aras de la supervivencia frente a una situación inexplicable.
La negación de que se vive en una situación de alto riesgo, la disociación, la anestesia de sus
emociones, la racionalización como un intento de generar razones a la vivencia violenta, emplean
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gran parte de sus energías y la dejan con pocas posibilidades de resolver el maltrato, y por el
contrario, las vuelven más vulnerables.
Creencia Mágica:
Sostiene dentro de sí misma, una solución mágica de la situación.
Ella vive permanentemente buscando signos de parte de su pareja, que le confirmen que
finalmente él está cambiando, en esto agota parte de su energía, que no puede canalizar para
lograr cambiar ella misma y generar alternativas para su propia vida.
Vivencia de catástrofe:
Consiste en una reacción emocional de pánico que lleva a la mujer a la parálisis. Puede darse
cuenta de que vive en peligro, pero no puede implementar estrategias para defenderse. Se
caracteriza por un estado mental de confusión, como de estar viviendo una pesadilla, con
frecuencia se acompañan de episodios de llanto y súplicas, que más tarde desembocan en una
actitud depresiva y de auto reproche.
Síndrome de Estocolmo:
Consiste en una actitud de simpatía e identificación con el agresor, en una situación de violencia
extrema. Genera conductas de adhesión y justificación a las acciones del atacante, como
resultado de la desesperación. Sus indicadores son:
 Agradecer intensamente las pequeñas amabilidades del abusador.
 Negar o justificar la violencia recibida.
 Negar la propia rabia hacia el agresor.
 Estar en constante estado de alerta para satisfacer las necesidades del agresor.
 Dificultad para abandonarlo aun cuando tenga alguna posibilidad.
 Tener miedo de que el agresor regrese aun cuando esté muerto o en la cárcel.
 Presentar síntomas de estrés postraumático
Silenciosa:
La mujer no da señales de rebeldía, por el contrario, trata de pasar desapercibida, poniéndose
fuera del alcance de la pareja violenta, evita hablar con él, cuida las palabras y el tono con el que
se dirige a él, realiza sus tareas de tal manera que nada le moleste a él, sigue sus órdenes y
señalamientos para no provocar su estallido de violencia, que finalmente no logra posponer.
Síndrome de dejarse morir:
Las fuerzas vitales de la mujer que vive violencia conyugal se agotan poco a poco, llegando a un
estado en el que es frecuente que las fantasías de suicidio aparezcan. Desea que la pareja la mate
de una vez por todas, o bien, dormir y no despertar más. Realiza sus actividades de manera
automática con grave riesgo de sufrir un accidente.

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Síndrome de la Indefensión aprendida:


Es la obediencia pasiva al entorno cuando todos los esfuerzos por transformarlo no logran causar
ningún efecto, ni la situación se modifica. Los resultados son resignación, desgaste, depresión y
culpa entre otros que se reflejan en cansancio físico y emocional, la mujer desarrolla un
sentimiento básico de desvalimiento y desamparo. Pierde la confianza en su capacidad de
comprender lo que pasa y encontrar una salida, es más, ni si quiera vislumbra la existencia de
salidas a su situación.
La indefensión aprendida es el resultado de la reiteración a la víctima de su incapacidad de
sobrevivencia lejos del agresor y de que lo que ocurre es su culpa y responsabilidad. La mujer
trata de complacer y no molestar a su agresor, y evade toda la confrontación para no ser
lastimada. Al desencadenarse los episodios de violencia, las mujeres confirman la impotencia y
falta de recursos para resolver la situación y se mantiene el temor.
El miedo a la represalias, la dependencia económica y / o la esperanza de que el agresor cambie
hacen que la mujer permanezca en el ciclo de la violencia.
Síndrome del esclavo:
Surge de la relación de poder asimétrica que mantiene la mujer y su pareja, en la que él abusa de
manera intermitente intercalando momentos de recompensa o reconciliación. Esto genera una
relación de dependencia que deviene en una visión magnificada del hombre violento, en tanto
que el valor de la mujer ante sus propios ojos disminuye.
Síndrome de la mujer maltratada:
Caracterizado por sentimientos de abatimiento, miedo vergüenza, culpa y desaliento; todo ello
en deterioro de los aspectos emocionales, cognitivos, motivacionales y conductuales de la vida
de las mujeres en situaciones de violencia. Lo anterior se manifiesta en ideas aterradoras e
inmovilizadoras sobre el futuro y en repercusiones en el estado bienestar físico, como
alteraciones del sueño, pérdida de apetito y rechazo de la sexualidad.
Dohmen (1994), señala que estas mujeres llegan a dudar de su propia salud mental debido a las
estrategias de poder utilizadas por el agresor. Suelen presentar consciente o inconscientemente
las creencias tradicionales respecto al rol de género (labores domésticas y la creencia de que la
mujer vale sólo si tiene a un hombre al lado).
Si la violencia es sexual se presenta:
Síndrome de trauma por violación:
En este síndrome destacan dos momentos:
La fase aguda:
Se presenta inmediatamente después de un ataque, presentándose una desorganización en
todos los aspectos de la vida.

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Manifestando ansiedad, pánico, ira, inseguridad, incredulidad, llanto incontrolado, sollozos, risas,
insomnio, tensión muscular, irritabilidad, desconfianza y temor hacia todo lo que le rodea, así
mismo se presentan sentimientos de humillación, vergüenza, fuertes deseos de venganza,
impotencia y auto culpabilidad, así como sentimientos de vulnerabilidad e indefensión.
La fase de reorganización:
En la cual la persona presenta un visible aumento de la actividad motora. Hay una búsqueda de
alternativas que le permitan reiniciar su vida. Ya sea búsqueda de apoyo profesional o sólo alguien
que la escuche y comprenda.
Trastorno de estrés postraumático:
Se presenta después del evento traumático grave, y se caracteriza por:

1. Presencia de recuerdos recurrentes e intrusivos.


2. Dificultades para conciliar el sueño o bien, pesadillas acerca del evento traumático.
3. Comportamientos evasivos ante situaciones asociadas al trauma.
4. Disminución de la capacidad de respuesta en general.
5. Aumento de la irritabilidad.
6. Dificultad para concentrar y respuestas exageradas de sobresalto.

Los aportes teóricos y prácticos de un sinfín de investigaciones y de orientadoras y orientadores,


han afianzado la idea de que las personas inmersas en relaciones violentas y que han tenido la
oportunidad de recibir ayuda de primer nivel o primer contacto en intervención en crisis, de manera
presencial o por teléfono, reduce las probabilidades de configurar alteraciones psicoemocionales,
de personalidad o psiquiátricas. (Scaer, 2001; Roberts, 2005).

2.9 COSTOS DE LA VIOLENCIA


Se ha comprobado que por regla general, a lo largo de sus vidas las víctimas de violencia, a
diferencia de las que no sufren maltrato, padecen más problemas de salud, generan costos de
atención sanitaria significativamente más elevados y acuden con mayor frecuencia a los servicios
hospitalarios de urgencia.(OMS,202).

Los costos de la violencia rara vez se distribuyen de manera homogénea. Las personas con menos
posibilidades de protegerse ante las adversidades económicas, serán las más gravemente afectadas.

La relación entre el maltrato por parte del compañero y la disfunción psicológica tiene importantes
implicaciones con respecto a la mortalidad femenina debido al riesgo aumentando el suicidio.

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Según un estudio de la Organización Panamericana de la Salud del 2000, los intentos de quitarse
la vida por parte de las mujeres víctimas de agresiones son 12 veces más altos que en el resto de
la población femenina.

Considerando la prevalencia del abuso doméstico y la naturaleza de sus efectos sobre la salud de
las mujeres- y la salud de la sociedad en su conjunto-, es pertinente afirmar que la victimización
representa un desgaste significativo de los recursos disponibles para la salud al desviar los
escasos recursos hacia el tratamiento de una enfermedad social que, mayormente, puede
prevenirse.

Justamente, debemos considerar como característica principal de la violencia que es un


fenómeno colectivo, no importa que sea aplicado por un individuo o por un país a otro, ni que se
dé en el seno de la familia. El uso de la violencia siempre vulnera a la persona y afecta su
autonomía, además de tener numerosas consecuencias en la comunidad en que la que se
presenta.

Veamos en el cuadro que a continuación presentamos todo lo que la violencia conlleva en costos,
efectos, pérdidas y sufrimiento tanto a nivel personal como social y lo que ello implica en la vida
de la persona y en el colectivo social.

(CUADRO 4) COSTOS DE LA VIOLENCIA

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3. MARCO LEGAL PARA EL ABORDAJE DE LA VIOLENCIA


Las medidas que realizan los gobiernos para la prevención, atención, sanción y erradicación de la
violencia contra las mujeres constituye un factor importante para romper el silencio social en
torno a esta problemática, con miras a lograr un cambio social y convertirlo de esta manera en un
hecho inadmisible.

El Estado Mexicano ha adoptado instrumentos internacionales sobre derechos humanos de las


mujeres, como la Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra
las Mujeres (CEDAW, por sus siglas en inglés) de las Naciones Unidas, y la Convención
Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Convención
Belém do Pará); debido al movimiento de mujeres en busca del reconocimiento de sus derechos
humanos, que hizo visible y manifiesta la violencia de que son objeto.

El Estado de Puebla ha impulsado acciones legislativas encaminadas a Prevenir, Atender,


Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres, dando como resultado la siguiente
normatividad:

3.1 LEGISLACIÓN ESTATAL, NACIONAL E INTERNACIONAL


Los esfuerzos por prevenir, sancionar y erradicar los distinto tipos de la violencia en todo el
mundo constituyen un importante antecedente que se ha plasmado principalmente en la CEDAW
y en la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la
Mujer (Convención de Belém do Pará). Ambos instrumentos internacionales han sido firmados y
ratificados por el gobierno mexicano y por tanto se han incorporado y aplicado a la legislación
mexicana.

(CUADRO 5) CONVENCIÓN SOBRE LA ELIMINACIÓN DE TODAS LAS FORMAS DE


DISCRIMINACIÓN CONTRA LA MUJER –CEDAW-

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(CUADRO 6) CONVENCIÓN INTERAMERICANA PARA PREVENIR, SANCIONAR Y ERRADICAR


LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER (CONVENCIÓN DE BELÉM DO PARÁ)

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Así mismo, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicano en su artículo primero señala
que todas las personas gozarán de los derechos humanos reconocidos en ella y en los tratados
internacionales que el Estado mexicano sea parte. Destaca la prohibición de toda discriminación
motivada por origen étnico o nacional, de género, por edad, por tener alguna discapacidad, por
condición social o de salud, a causa de las ideas religiosas, las opiniones, las preferencias
sexuales, el estado civil o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto
anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas.

(CUADRO 7) CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS.

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(CUADRO 8) LEY GENERAL DE ACCESO DE LAS MUJERES A UNA VIDA LIBRE DE VIOLENCIA.

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(CUADRO 9) CONVENCIÓN DE LOS DERECHOS DEL NIÑO.

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(CUADRO 10 ) LEY FEDERAL DE RESPONSABILIDADES DE LOS SERVIDORES PÚBLICOS

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(CUADRO 11 ) NOM-046-SSA2-2005

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(CUADRO 12 ) LEY DE ACCESO DE LAS MUJERES A UNA VIDA LIBRE DE VIOLENCIA DEL
ESTADO DE PUEBLA.

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(CUADRO 13 ) CÓDIGO CIVIL PARA EL ESTADO LIBRE Y SOBERANO DE PUEBLA.

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(CUADRO 14 ) CÓDIGO DE DEFENSA SOCIAL PARA EL ESTADO LIBRE Y SOBERANO DE


PUEBLA.

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4. CARACTERÍSTICAS GENERALES A TODOS LOS SERVICIOS DE


ATENCIÓN PARA EL USO Y APLICACIÓN DEL MODELO DE
ATENCIÓN
Si bien cada uno de los servicios que se prestan a las mujeres víctimas de violencia de género
tiene especificidades por la materia a que corresponde el eje conductor de cada uno, existen
características generales que son transversales a todos los servicios, otras que aplican, también
de manera transversal a los requerimientos de formación y capacidades que deben tener las
personas que prestan estos servicios, otras más sobre mecanismos de evaluación, siempre bajo
los lineamientos ya señalados en la descripción de los ejes del Modelo. Todas responden a los
principios ya señalados.
Son características de todos los servicios que se prestan:

 Gratuidad, en la medida en que forma parte de los derechos de las mujeres y tiene
correspondencia con las obligaciones del Estado.
 Accesibilidad e inmediatez: se atiende a la brevedad en los espacios de atención
cuando la mujer víctima se encuentra en una situación de crisis para lo cual deben
estar identificados los espacios de entrada a cualquiera de los servicios que se ofrecen;
 Flexibilidad: se ofrece conforme a las necesidades de cada una de las mujeres víctimas
que lo solicita, en el contexto que lo requiere y en los ritmos temporales que su
situación lo permite;
 Oportunidad: está disponible para las mujeres víctima en situación de crisis al llegar al
espacio de atención o al hacer contacto telefónico a través de una línea telefónica;
 Calidez: la atención se brinda con empatía, sensibilidad, respeto a los derechos
humanos y a la dignidad de la persona;
 Profesionalismo: es realizado por personal titulado en el área psicología,
psicopedagogía y afines, con cédula profesional;
 Especialización: los servicios se ofrecen por personal especializado en cada una de las
áreas de la atención integral bajo los esquemas señalados: humanista y con perspectiva
de género y de derechos humanos;
 Voluntario: el ingreso y la permanencia en los servicios es decisión de las mujeres
víctimas;
 Programación: el servicio se brinda a partir de citas organizadas conforme a las
necesidades de las mujeres víctimas, al tipo de servicio de que se trate y a la capacidad
de atención de los espacios;

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 Continuidad y permanencia: el servicio se brinda a cada persona o grupo de manera


constante y continua conforme a los procesos que se sigan, ya sea terapéuticos, de
asesoría u orientación o legales, y
 Transparencia: información actualizada y veraz sobre la viabilidad y evolución de las
gestiones y trámites realizados.

Es importante insistir que todos los espacios de servicio deben respetar a cada una de las
mujeres que se atiende, lo que incluye mostrar consideración por los tiempos y ritmos que cada
una imprime a sus propios procesos, incluso cuando parezca que no se avanza o cuando ella
decide trastocar el programa, detener o interrumpir sus sesiones.
En todos los servicios, el personal debe tener una formación profesional especializada en el área
correspondiente y estar capacitado/a para brindar la orientación o apoyo que requiere una mujer
determinada, incluso en situación de crisis; debe tener habilidad para valorar la dimensión del
problema que se le presenta y capacidad para tomar las decisiones pertinentes, tanto en relación
a las mujeres víctimas de violencia como a familiares y testigos de la misma, en caso necesario.

4.1 PROFESIONALES QUE REALIZAN LAS TAREAS DE ATENCIÓN


Las personas encargadas prestar los servicios de atención en sus diferentes vertientes son una
parte estructural de este Modelo, toda vez que es a través de ellas como se garantizará la calidad
y la calidez de los servicios, de ahí que se propongan dos líneas de trabajo con este personal: su
formación y capacitación especializada, y su contención emocional.

4.2 ATENCIÓN LEGAL


Se reconoce que existe, en la mayoría de los casos, una primera formación académica en el área
del derecho. Sin embargo, para comprender este problema multifactorial e involucrarse en las
tareas de atención con una visión integral, esta formación básica resulta insuficiente. Es
importante complementarla con el estudio de la violencia de género contra las mujeres, de
manera que permita entender sus antecedentes, su realidad y sus secuelas, al tiempo en que se
adquieren herramientas y habilidades para trabajar con visión humanista y desde las perspectivas
de género y de derechos humanos.

4.3 ALCANCES
Brindar información especializada que permita hacer medición de riesgo, orientar y solicitar
medidas de seguridad para la mujer víctima, elaborar un plan de seguridad para ella y su
referencia a refugios.
La atención legal a víctimas de violencia; debe proporcionar de manera inmediata, oportuna y
eficiente la asesoría jurídica específica cubriendo los siguientes aspectos:
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 Asentar en forma cuidadosa y de la forma más clara y precisa, los actos de violencia
que relate la persona probable receptora de violencia.
 Acompañar a la víctima a la comparecencia de las partes, que resultan de gran
importancia en la medida que permite allegase de elementos de convicción que
permitan resolver el conflicto de violencia familiar para que pueda servir a las usuarias
en otros trámites legales.
 Asesorar cuando las partes desean continuar unidas precisando acciones a realizar
para frenar la violencia como lo es la atención psicológica, mientras que cuando se
pacta la separación, se pactan compromisos de pensión alimenticia, convivencia,
domicilios, etc.
 Asesorar para ejecutar normas y procedimientos que hagan efectiva la participación de
la víctima del delito como coadyuvante del Ministerio Público, en las diferentes etapas
del proceso legal.
 Asistir al juzgado brindando el acompañamiento necesario hacia la víctima del delito.

5. LA ATENCIÓN LEGAL DE CASOS DE VIOLENCIA EN EL


INSTITUTO POBLANO DE LAS MUJERES
La atención que brinde la abogada/o estará enfocada a un proceso de enseñanza sobre las
alternativas jurídicas que se pueden implementar para hacer valer los derechos de las mujeres a
una vida libre de violencia.
La orientación legal debe estar inserta en la perspectiva de género, que permita encontrar
alternativas jurídicas acordes con la problemática, al acceso a la justicia e inclinadas a la
eliminación de la desigualdad entre mujeres y hombres.
Algunas de las áreas jurídicas más comunes en la atención a la violencia contra las mujeres son:

 Violencia familiar
 Intimidación
 Adulterio
 Bigamia
 Lesiones
 Violación
 Violación conyugal
 Abuso Sexual
 Aborto
 Estupro
 Hostigamiento y/o acoso sexual
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ÍNDIC
E

 Incesto
 Retención o sustracción de menores e incapaces
 Robo
 Delitos que atentan contra el cumplimiento de la obligación alimenticia
 Despojo
 Daño a la propiedad
 Medidas cautelares/órdenes de protección
 Pensión alimenticia
 Custodia de menores
 Régimen de visitas
 Divorcio necesario y voluntario
 Sucesión intestamentaria
 A continuación se mencionan los procedimientos jurídicos más comunes en la atención
de la violencia contra las mujeres, con el fin de que el personal encargado de brindar la
orientación legal, puedan proporcionar información básica.

5.1 DIVORCIO
Divorcio administrativo
Artículo 436 del Código Civil.
 Ser mayor de edad.
 No haber procreado ni adoptado hijos;
 Estar sometidos a separación de bienes, como régimen económico actual de su
matrimonio o no haber adquirido bienes inmuebles que sean gananciales y haber
liquidado esa sociedad por convenio.
 No estar la mujer encinta
 Tener su domicilio familiar en el Estado de Puebla, y haberlo tenido en él los seis meses
anteriores a su promoción
 Tener más de un año de casados.
Divorcio voluntario
Artículo 442 del Código Civil.
 Los cónyuges que teniendo más de un año de casados, pueden divorciarse por mutuo
consentimiento.
Art. 443 del Código Civil.
Deberá acompañarse por un convenio donde se especifique:

59
ÍNDIC
E

 A quién se confiarán los hijos de los consortes durante el procedimiento y después de


ejecutoriado el divorcio;
 El modo de ejercitar, durante el procedimiento y después de ejecutoriado el divorcio, el
derecho de visitar a sus hijos y de tener correspondencia con ellos, respecto al cónyuge
a quién no se confíen aquellos;
 El modo de subvenir a las necesidades de los hijos, tanto durante el procedimiento,
como después de ejecutoriado el divorcio, así como las formas de hacer el pago y la
garantía que debe darse para asegurarlo.
 La casa que sirva de habitación a cada uno de los esposos durante el procedimiento;
 La cantidad que a título de alimentos debe pagar el cónyuge acreedor de éstos,
durante el procedimiento;
 La forma y periodicidad en que se incrementará el monto de las pensiones alimenticias
que se hayan acordado
 La manera de administrar los bienes de la sociedad conyugal durante el procedimiento
y la de liquidar dicha sociedad después de ejecutoriado el divorcio. A este efecto se
acompañará un inventario y avalúo de los bienes muebles o inmuebles de la sociedad,
con indicaciones de las deudas a cargo de éstas.

Divorcio necesario
Artículo 454 del Código Civil
Son Causas de divorcio:
 El adulterio de alguno de los cónyuges
 El hecho de que la mujer dé a luz durante el matrimonio un hijo concebido antes de
celebrarse aquél, y que judicialmente se declare que no es del marido;
 La perversión de alguno de los cónyuges demostrada por:
• La propuesta de un cónyuge para prostituir a su consorte, sea que aquél lo haya
hecho directamente, sea que haya recibido cualquiera remuneración con el
objeto expreso de que el cónyuge a quien se pretenda prostituir tenga
relaciones sexuales con otra persona;
• La incitación a la violencia hecha por un cónyuge a otro para cometer algún
delito;
• El conato del marido o de la mujer para corromper a los hijos ya sean estos de
ambos cónyuges, ya de uno solo, así como la tolerancia en su corrupción; o,
• La imposición de la cópula con violencia y en contra de la voluntad de la mujer;

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ÍNDIC
E

• Las conductas de violencia familiar cometidas por uno de los cónyuges contra el
otro; contra los hijos de ambos cónyuges o de
• uno solo, que hagan imposible la vida en común;
• La bigamia; o
• Algún otro hecho tan grave como los anteriores.
 Sufrir una enfermedad somática, crónica, que sea además contagiosa y hereditaria;
 Haber sido declarado en estado de incapacidad por las causas enumeradas en la
fracción II del artículo 42;
 El abandono injustificado del domicilio familiar por cualquiera de los consortes,
durante 6 meses consecutivos;
 La declaración de ausencia legalmente hecha;
 La sevicia, las amenazas, la difamación o injurias graves, o los malos tratamientos de un
cónyuge para el otro, siempre que éstos y aquéllas sean de tal naturaleza, que hagan
imposible la vida en común;
 La acusación calumniosa hecha por un cónyuge contra el otro por un delito, cualquiera
que sea la pena que corresponda a éste;
 Haber cometido uno de los cónyuges un delito que no sea político, pero sí intencional,
sancionado con una pena de prisión mayor de dos años;
 El alcoholismo crónico;
 El uso no terapéutico de enervantes, estupefacientes o psicotrópicos o de cualquier
otra substancia que altere la conducta del individuo y que produzca
farmacodependencia;
 Cometer un cónyuge contra la persona o los bienes del otro, un hecho que sería
punible de cometerlo una persona extraña, si tal hecho tiene señalada en la ley una
pena que pase de un año de prisión;
 La negativa injustificada a cumplir la obligación alimentaría respecto al otro cónyuge y
a los hijos;
 Injurias un cónyuge a otro, por escrito, en un juicio de nulidad de matrimonio o de
divorcio, o imputar una a otro, en tales juicios, hechos vergonzosos que afecten al
decoro, honor o dignidad, cuando las injurias o imputaciones hagan imposible la vida
en común;
 La separación de los cónyuges por más de dos años, independientemente del motivo
que la haya originado; esta causal podrá ser invocada por cualquiera de ellos y no
existirá cónyuge culpable, por lo que ambos interesados tendrán expeditos sus
derechos para promover en otro juicio las acciones que procedan respecto a los
derechos y obligaciones que hayan surgido en virtud del matrimonio, así como para
resolver lo relativo a su régimen de bienes.
61
ÍNDIC
E

Para realizar el trámite de divorcio se requiere de la siguiente información:

 Contar con una abogad(a) con título inscrito ante el Tribunal Superior de Justicia del
Estado, en caso de no poder solventar sus gastos el Estado cuenta con instituciones
conocidas como defensorías de oficio, en donde se proporcionan servicios de asesoría
jurídica y promoción.
 Copia certificada del acta de matrimonio civil.
 La dirección del lugar en donde viva o haya vivido con su pareja en matrimonio.
 El domicilio en donde él viva o donde pueda ser localizado.
 El nombre de los hijos que tienen en común con la pareja de la cual desea divorciarse.
Es importante tener las copias certificadas de las actas de nacimiento de cada uno de
ellos y, si no se cuenta con ellas, es necesario que lo más pronto posible inicie los
trámites para obtenerlas en las oficinas del Registro del Estado Civil de las Personas
donde se haya expedido cada acta, o ante la oficina Central del Registro Civil a pedir
que se expidan copias certificadas de estas actas tras en pago de derechos
correspondientes.
 Con independencia de la causa que la persona señale como la que da origen al
divorcio, es recomendable hacer una breve narración de hechos que cuenten en forma
concreta lo ocurrido durante el matrimonio y los motivos que propician el divorcio. En
esta relatoría es importante indicar dónde fue celebrado el matrimonio, si ha habido
separación de alguno de los esposos, si en el lugar donde vivía con su pareja tenían y
gozaban de independencia y libertad para tomar sus propias decisiones o si hubo
conflictos. Respecto al divorcio hay que indicar si éste es de común acuerdo o si solo es
deseado por uno de los miembros de la pareja, si se trata de divorcio a consecuencia
de conflictos, es necesario precisar los nombres de las personas involucradas, las que
estuvieron presentes y pueden ser testigos, la fecha y hora de los acontecimientos, en
todo caso lo que se debe determinar son las circunstancias de tiempo, modo y lugar.

Todos los documentos mencionados pueden presentarse en copias para efectos de asesoría, pero
tratándose del trámite del caso, los documentos deben presentarse en formato original o copia
debidamente certificada, pues las copias fotostáticas no tienen el mismo valor como pruebas
ante los jueces y autoridades, aunque pueden exhibirse, señalando el archivo en el que obren los
originales.
Una vez recibida la demanda de divorcio ante los juzgados familiares, el juez que conozca de la
causa, deberá resolver sobre todos aquellos puntos que le plantearon las partes, entre ellos:

 La separación provisional de los esposos.


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ÍNDIC
E

 Los montos y la forma de garantizar que los hijos tengan lo necesario para su
subsistencia tanto durante el procedimiento como después de concluido.
 Cualquier medida que crea conveniente para que se protejan los bienes y derechos de
los esposos y de sus hijos, incluyendo en el caso de que la mujer esté en esos
momentos embarazada.
 La persona que se hará cargo de la protección, guarda y custodia de los hijos, misma
que podrá ser la persona que de común acuerdo decidan o la que el/la demandante
proponga, siempre que se trate de niños mayores de 7 años, pues los que sean
menores a esta edad se deben quedar con la madre excepto en el caso de que
permanecer con la madre implique peligro para ellos.
 En caso de que el divorcio sea a consecuencia de violencia familiar, el juez debe
prohibir al esposo demandado realizar actos de molestia a la persona que demanda.
 Todas estas medidas se deben tomar por el juez y son obligatorias mientras dure el
divorcio; el juez está facultado para cambiar las mismas.
 Si las disposiciones establecidas en la sentencia no se cumplen, las sanciones pueden
ser: en el ámbito civil pérdida de la patria potestad, lo que extingue el derecho de ver
los hijos, pero no la obligación de proporcionarles alimentos. En el ámbito penal,
constituye un delito de desacato a un mandato judicial que puede ser denunciado ante
el Ministerio Público.

5.2. PENSIÓN ALIMENTICIA


Es obligación proporcionarse alimentos entre cónyuges, de padres a hijos/as y viceversa. Las
partes pueden realizar un convenio extrajudicial y ratificar ante un/a Juez/a familiar respecto de
la forma de ministrar y la cantidad a proporcionar los alimentos; en caso de negativa del deudor
alimentario se puede acudir ante un/a Juez/a de lo Familiar o Ministerio Público.
La pensión alimenticia comprende comida, vestido, habitación y asistencia en caso de
enfermedad. En el caso de menores de menores de edad, los gastos para su educación hasta en
tanto logren profesión u oficio.
Régimen de visita
Se deriva del ejercicio de la patria potestad. Implica la convivencia de las niñas, niños o
adolescentes con uno de los progenitores en caso de separación de los padres, pudiéndose
convenir entre las partes, o en caso contrario, se decide por un/a Juez/a de lo Familiar,
correspondiéndole preferencia a la madre tratándose de niños/as menores de 12 años. Pueden
ser restringidas o nulas en caso de existir algún tipo de violencia hacia las/os menores, siempre y
cuando sea debidamente probada.

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ÍNDIC
E

5.3. CUSTODIA DE MENORES


Es la protección y cuidado de las hijas e hijos. Se deriva del ejercicio de la patria potestad, si por
alguna circunstancia uno de los padres deja de ejercerla, corresponderá su ejercicio al otro.
Ambos progenitores deben continuar con el cumplimiento de sus deberes, asimismo, se pueden
convenir los términos de su ejercicio. A falta de los progenitores, las/os abuelos/as podrán
ejercer la guarda y custodia.
La/el Juez de lo Familiar resolverá lo conducente, tomando en cuenta al Ministerio Público. Se
promueve ante la/el Juez de lo Familiar, solicitado la guarda y custodia de los menores por las
circunstancias que él lo solicita y manifiesta en su escrito, la/el Juez/a a su criterio lo decreta a
favor o no.

5.4. RETENCIÓN O SUSTRACCIÓN DE MENORES


El artículo 3 de la Convención sobre los Aspectos Civiles de la Sustracción Internacional de
Menores, establece que el traslado o la retención de un menor se considerarán ilícitos cuando:

a. Cuando se hayan producido con infracción de un derecho de custodia atribuido,


separada o conjuntamente, a una persona, a una institución, o a cualquier otro
organismo, con arreglo vigente en el Estado en que el menor tenía su residencia
habitual inmediatamente antes de su traslado o retención; y
b. Cuando este derecho se ejercía en forma efectiva, separada o conjuntamente, en el
momento del traslado o de la retención, se habría ejercido de no haberse producido
dicho traslado o retención.

El derecho de custodia mencionado en el inciso a) puede resultar de una atribución de pleno


derecho, de una decisión judicial o administrativa, o de un acuerdo vigente según el derecho de
dicho Estado.

5.5. LESIONES
De acuerdo al Código de Defensa Social para el Estado de Puebla de acuerdo al Artículo 305,
comete el delito de lesiones, el que causa a otro un daño que altere su salud física o mental o
que deje huella material en el lesionado.

Es necesario contar con un dictamen pericial de peritos médicos/as legistas adscritos a la Agencia
del Ministerio Público donde se clasifiquen las lesiones a efecto de que presente su formal
querella por el daño corporal causado por el agresor.

Las lesiones se clasifican en:


 Primer grado, son las que tardan en sanar en menos de 15 días.

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ÍNDIC
E

 Segundo grado, son las que tardan en sanar más de 15 días.


 Tercer grado, son las que ponen en peligro la vida.

5.6. DENUNCIA EN CASO DE VIOLENCIA


La Norma Oficial Mexicana NOM-046-SSA2-2005 establece criterios para la prevención y atención
de la violencia familiar, la cual se ejerce tanto en el ámbito privado como en el público, mediante
manifestaciones de abuso de poder que dañan la integridad del ser humano.

Es importante hacer saber a las usuarias que al tomar la decisión de denunciar ante una Agencia
del Ministerio Público deben tomar en cuenta:

 Cualquier persona puede acudir a denunciar el delito de violencia del que haya sido
víctima, inclusive si es menor de edad.
 Si la víctima es madre, padre o tutor o tutora de un menor de 18 años que sufrió
violencia, llevará su identificación (cartilla de vacunación o acta de nacimiento).
 Es importante que alguien de confianza de la víctima la acompañe.
 Una persona testigo de un delito de violencia puede también denunciar, aunque no
tenga relación con la víctima.

Las obligaciones del Ministerio Público con la víctima son:

 Tomar su declaración e investigar el delito.


 Canalizarla al servicio médico en caso de ser necesario.
 Proporcionarle seguridad, protección y auxilio en caso de que esté en peligro.
 Recabar información y evidencias de su caso, y mantenerla informada sobre los
avances de la investigación.
 Solicitar la detención del responsable del delito cuando existan datos suficientes.
 Enviar al juez/a la información y evidencias que ha recabado. Si el/la juez/a comprueba
que es culpable, lo sentenciará al castigo que la ley establezca.

Al presentar una denuncia y hacer una declaración, se debe tomar en cuenta:

 Describir lo mejor que se pueda al agresor o agresores: sexo, edad, estatura,


complexión, color de piel, vestimenta o cualquier otra seña particular como cicatrices,
tatuajes, entre otros.
 En caso de que conozca al agresor o agresores, mencionar cuál es su relación con él o
ellos, o cómo los conoció. 65
ÍNDIC
E

 Informar si el agresor tenía pistola, cuchillo, u otra arma con la que pudiera hacer daño,
y si hubo amenazas o golpes.
 Decir en qué lugar sucedió la agresión y a qué hora aproximadamente.

En caso de violación es muy importante:

 Conservar la ropa que se llevaba en el momento de la agresión.


 Evitar limpiar el cuerpo, para que no se destruyan evidencias.
 Acudir lo más pronto posible a una Agencia del Ministerio Público, para que un/a
médico/a brinde atención.

En caso de violencia sexual, se tiene derecho a:

 Ser atendida en un lugar protegido, donde respeten su intimidad, integridad y


garanticen confidencialidad de la víctima.
 Que la víctima sea escuchada.
 Que se confíe en lo que la víctima declara.
 Que no se juzgue a la víctima por lo sucedido.
 Ser examinada por un/a médico/a legista del mismo sexo.
 Brindar apoyo psicológico, legal y atención médica para evitar que la víctima contraiga
una enfermedad de transmisión sexual y que pongan a su disposición el método de
anticoncepción de emergencia.

5.7. HOSTIGAMIENTO Y ACOSO SEXUAL


El hostigamiento y acoso sexual consisten en insinuaciones indeseables mediante
comportamientos verbales o físicos de índole sexual; son manifestaciones de discriminación
relacionada con la violencia de género construida cultural e históricamente en las relaciones
entre mujeres y hombres. La Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia del
Estado de Puebla (2007) determina el hostigamiento y acoso sexual como una forma más de
violencia contra las mujeres.
Existe una confusión sobre los conceptos de hostigamiento y acoso sexual; sin embargo, la Ley
de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia del Estado de Puebla puntualiza la
diferencia entre ambos conceptos, de tal forma que:

Hostigamiento sexual. Es el ejercicio de poder, en una relación de subordinación real de la


víctima frente a la o el agresor en los ámbitos laboral y/o escolar.
66
ÍNDIC
E

Se expresa en conductas verbales, físicas o ambas, relacionadas con la sexualidad y de


connotación lasciva.

Acoso sexual. Es una forma de violencia en la que, si bien no existe la subordinación, hay un
ejercicio abusivo de poder que conlleva a un estado de indefensión y de riesgo para la víctima,
independientemente de que se realice en uno o varios eventos.

(CUADRO 15) DIFERENCIAS ENTRE HOSTIGAMIENTO Y ACOSO SEXUAL

El hostigamiento y el acoso sexual produce diversas consecuencias en las víctimas, todas graves,
que limitan su desarrollo laboral, personal y familiar. Por ello es indispensable que mediante el
mecanismo de actuación y procedimiento pueda identificarse el detrimento generado a las
personas en situación de hostigamiento o acoso sexual.

5.8. DERECHOS DE LAS VÍCTIMAS DE VIOLENCIA


 Presentar denuncia en cualquier agencia del Ministerio Público o en su caso en las
Agencias especializadas.
 Recibir trato respetuoso y considerado.
 Recibir atención médica y psicológica profesional.
 Ser atendida por personal de su mismo sexo en el caso de delitos sexuales.
 Justicia pronta y gratuita.
 Recibir orientación jurídica e información clara sobre el estado que guarda su
averiguación.
 Tener acceso a la carpeta de investigación.
67
ÍNDIC
E

 Identificar a su agresor sin ser vista por él, en el caso de delitos sexuales.
 Coadyuvar con el Ministerio Público y aportar todos los elementos que a su derecho
convengan.
 Reparación del daño moral y material del delito.

5.9. EL EQUIPO DE TRABAJO


El equipo de trabajo que se dedica a la atención y prevención de la Violencia Familiar debe ser un
equipo interdisciplinario, donde las y los integrantes posean un marco teórico compartido por
todos, con el objeto de acordar las estrategias y competencias que la labor requiere.

5.10. FUNCIONES DEL PERSONAL DE ATENCIÓN LEGAL


Velázquez (2003) habla de tres funciones principales que debe desempeñar la/el profesional que
atiende casos de violencia familiar.

1. Función de sostén: Llevar a cabo una labor de contención, de sostenimiento


emocional, que posibilitará el pasaje por la situación crítica. Esta función, la cual
dependerá de las necesidades de la consultante, tendrá la finalidad de sostener los
afectos y los fragmentos de la experiencia vivida que no pudieron ser depositados en
otras situaciones o personas. En esta función de contención intervienen varios factores:
una actitud empática, su postura corporal y profesional, la elección de las palabras, su
tono de voz, la secuencia y el ritmo de las preguntas, el asentamiento con la cabeza,
sostener la mirada, cualquier recurso que le brinde a la consultante una presencia
positivamente contenedora.

2. Función de cuidado: La abogada y el abogado deben mostrarse confiables y sensibles


a las necesidades de cuidado, atención y escucha de la consultante. Es importante no
rechazar o juzgar lo que ésta dice o siente o lo que no dijo o no hizo en el momento del
ataque. El profesional en esta parte debe trabajar con sus propios prejuicios, sino esta
conducta puede debilitar la atención. Esta función implica tanto la identificación de la
profesional con los sentimientos experimentados por la mujer, como la facilitación del
pensamiento y la puesta en palabras de dichos sentimientos. Hay que reconocer y
respetar los límites de lo que la mujer quiere o no quiere contar en relación con los
detalles de la violencia padecida, evitando toda intromisión.

3. Función nutricia: Rabia, enojo, desesperanza y retraimiento, son algunos de los


sentimientos experimentados a consecuencia de la violencia.
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ÍNDIC
E

Es por esto que las consultantes tienen una gran necesidad de ser entendidas y
acompañadas; requieren de palabras y actitudes que las calmen y las sostengan para
reducir la tensión. Lo cual implica proveerle cierto grado de seguridad y estimular que
continué las relaciones con el exterior que reduzcan esas tensiones. El profesional debe
tener en cuenta que al brindar la asesoría legal también esta dando un acompañamiento
emocional y desde un enfoque de profesionalización debe contar con los recursos básicos
de atención emocional.

Algunos recursos (mensajes clave que resultan convenientes en casos de violencia


familiar para fortalecer a la persona que la vive.

 Nadie merece ser maltratado en ninguna circunstancia.


 Existen muchas mujeres que han vivido lo que usted y hoy han logrado superar la
situación.
 Es usted una persona que vale mucho.
 Existen leyes que la protegen porque la violencia es un delito, explicarle cuales son sus
derechos.
 La violencia no es su culpa, es responsabilidad absoluta de quien la agredió.
 No está sola (indagar sobre redes de apoyo familiares), ni es la única mujer que vive
esto. Hay personas especializadas en este lugar que la podemos ayudar.
 Aquí y en este momento está segura, el profesional debe construir un clima de
seguridad y confianza le permitan a la consultante expresar sus sentimientos y
necesidades para estar más clara en las decisiones que tenga que tomar.

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ÍNDIC
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5.11. DIRECCIÓN DE ASUNTOS JURÍDICOS Y ORIENTACIÓN PSICOLÓGICA


(FIGURA 3) ORGANIGRAMA

Funciones de la Jefa del Departamento de Atención Jurídica


 Desarrollar actividades que eleven la calidad de vida de las mujeres.
 Ofrecer asesoría jurídica a las mujeres con enfoque de género y confidencial.
 Ingresar a las usuarias al sistema SARA.
 Dar soluciones alternativas a la problemática de las usuarias, así como dar a conocer
sus derechos.
 Fomentar la cultura de la denuncia.
 Canalizar y acompañar a las usuarias que así lo requieran al Ministerio Público.
 Apoyar en la celebración de Convenios.
 Canalizar a las usuarias a las Instancias adecuadas para la resolución de los conflictos.
 Entregar un reporte a la Subdirección de Asuntos Jurídicos y Orientación Psicológica del
número de usuarias que ingresaron al servicio.
 Supervisar y revisar el trabajo del personal a su cargo.
 Mantenerse actualizada (o) en materia de: violencia contra las mujeres, perspectiva de
género y todo lo relacionado con la asesoría Legal.
 Coadyuvar con las diferentes áreas de la Dirección de Asuntos Jurídicos y Orientación
Psicológica.

Funciones de las abogadas y abogados


 Desarrollar actividades que eleven la calidad de vida de las mujeres. 70
ÍNDIC
E

 Ofrecer asesoría jurídica a las mujeres con enfoque de género y confidencial.


 Ingresar a las usuarias al sistema SARA.
 Dar soluciones alternativas a la problemática de las usuarias, así como dar a conocer
sus derechos.
 Fomentar la cultura de la denuncia.
 Canalizar y acompaña a las usuarias que así lo requieran al Ministerio Público.
 Apoyar en la celebración de Convenios.
 Canalizar a las usuarias a las Instancias adecuadas para la resolución de los conflictos.
 Entregar un reporte al Responsable Jurídico del número de usuarias que ingresaron al
servicio.
 Mantenerse actualizada (o) en materia de: violencia contra las mujeres, perspectiva de
género y todo lo relacionado con la psicología.
 Coadyuvar con las diferentes áreas de la Dirección de Asuntos Jurídicos y Orientación
Psicológica.

Conocimientos necesarios del personal


 Amplio conocimiento de perspectiva de género en teoría, análisis y aplicación a
proyectos.
 Convenios y tratados internacionales en materia de derechos de las mujeres.
 Decreto de Creación del Instituto Poblano de las Mujeres.
 Derecho Civil, Familiar, Penal, Derecho Constitucional.
 Legislación en Materia de Derechos de las Mujeres.
 Ley de Responsabilidades de los Servidores Públicos del Estado.
 Leyes, reglamentos, decretos y organismos de la Administración Pública
 Legislación Federal, Estatal y Municipal.
 Destreza y rapidez para estructurar ideas.

Habilidades del personal


El personal que brinda la atención jurídica debe contar con las siguientes y habilidades:
 Capacidad para proponer rutas críticas viables y con responsabilidad;
 Capacidad de escucha activa y empática de las demandas y necesidades que se le
plantean;
 Interés en el seguimiento del caso hasta la resolución de la situación;
 Conocimientos de las referencias institucionales;
 Reconocimiento y respeto por la diversidad en todas sus formas;
 Tolerancia a la frustración, y
71
ÍNDIC
E

Conocimiento los riesgos que enfrentan las mujeres víctimas de violencia y capacidad para
valorar una situación concreta.

6. PROCEDIMIENTO DE ATENCIÓN LEGAL


6.1. OBJETIVO GENERAL
Que el personal encargado de brindar Asesoría Jurídica cuente con los elementos necesarios para
otorgar atención con perspectiva de género en situaciones legales que permitan a las usuarias
conocer sus derechos y tener acceso a la justicia.

6.2. RESPONSABLE
Dirección de Asuntos Jurídicos y Orientación Psicológica

6.3. ALCANCES
Ofrecer asesoría jurídica a las mujeres con enfoque de género y confidencial.

(CUADRO 16) PROCEDIMIENTO

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ÍNDIC
E

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ÍNDIC
E

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ÍNDIC
E

(CUADRO 17) DIAGRAMA DE FLUJO DE ASESORÍA JURÍDICA

75
ÍNDIC
E

6.4. MODELO DE INTERVENCIÓN LEGAL


Etapa 1. Preparación para la interacción
Antes de iniciar el contacto para la primera entrevista la abogada y el abogado requieren estar en
condiciones óptimas para entrar en el diálogo, a fin de dar una atención empática, de calidad, y
en los siguientes aspectos:
76
ÍNDIC
E

a) Contar con el espacio óptimo en el cual se sienta lo suficientemente cómodos para


interactuar con la usuaria. El espacio debe garantizar condiciones de privacidad,
buena ventilación e iluminación, sin colores fuertes, con plantas o algunos objetos
que inviten al relajamiento, la confianza y la apertura.
b) Haber cubierto necesidades básicas como dormir, comer e ir al baño; preparar
materiales de trabajo, equipo de cómputo y telefonía antes de iniciar la jornada de
trabajo con el fin de estar bien preparado.
c) Desprenderse de sentimientos o preocupaciones generadas a lo largo del día que de
no controlarlas pueden afectar la forma de actuar ante la siguiente entrevista. Para
ello, es fundamental apoyarse de la supervisora o supervisor en turno y de sus
compañeras y compañeros.

Etapa 2. Entrevista inicial


La entrevista legal es una relación de índole particular que se establece entre dos o más
personas, consiste en una relación humana en la cual uno de sus integrantes debe de tratar de
saber que es lo que está pasando en la misma y debe de actuar de acuerdo a ese conocimiento
para dar una asesoría legal adecuada a la problemática que presenta la usuaria.
En este sentido Nahoum (1990) refiere “el arte clínico no consiste en hacer responder, sino en
hacer hablar libremente y en descubrir las tendencias espontáneas en lugar de canalizarlas y
ponerles diques.”

¿Qué hacer en la Entrevista Inicial?


Preparar el espacio para la entrevista. El y la profesional debe verificar su material con la
finalidad de que no existan distractores para llevar a cabo la entrevista, el espacio debe mirarse
ordenado, limpio, seguro y tranquilo ya que este primer contacto con el espacio es crucial para
generar un clima de confianza y comodidad para la consultante.

Establecer empatía. Significa ponerse en los zapatos del otro, es decir, el y la profesional debe
mostrar una sensibilidad y un acompañamiento verbal y corporal, con la finalidad de establecer
una sintonía con la mujer que vive violencia, para poder percibir a través de todos sus sentidos
los sentimientos, expresiones, conductas y necesidades que comunica la mujer con su cuerpo y
discurso. Con esta actitud la mujer percibirá que la postura del profesional es la de apoyarle en
todo momento. Para establecer empatía es importante la escucha activa, consiste en atender con
cuidado los mensajes de la usuaria, sus emociones manifiestas en el tono de voz y el contenido
de su discurso, con el propósito de entender las palabras, identificar sus necesidades inmediatas
y poder ligar los significados, las formas y contenido con su expresión no verbal, su lenguaje
corporal, gestos y actitudes. 77
ÍNDIC
E

Presentar e informar del servicio. El y la profesional debe brindar un servicio de calidez y


confianza, mostrando una actitud de interés y disposición ante la situación expuesta. Explicar a la
consultante cual es el objetivo de brindarle la asesoría, cuando esta forma de iniciar la
comunicación no es suficiente debido a la pena, el temor o la incertidumbre de la persona
usuaria, es necesario dar información acerca de la confidencialidad, el respeto y la disposición
total para escuchar y apoyar, al fin de generar un clima de confianza.
Dar contención emocional. Es probable que al iniciar la comunicación a la usuaria se le desborde
la emoción. Se recomienda que la abogada y el abogado faciliten la expresión de emociones,
sentimientos y temores y evite pedirle a la persona que se tranquilice, esto sería como solicitarle
que negara sus sentimientos y es probable que otros problemas puedan salirse de control.
Elaborar una serie de preguntas generales ligadas a los procesos legales más comunes que se
atienden en el Departamento Jurídico, que han sido descritos en el capítulo 3. Se sugiere que el
profesional elabore un formato en donde tenga registradas dichas preguntas.

¿Qué no hacer en una Entrevista Jurídica Inicial?


 No comenzar la entrevista si no se siente en condiciones de concluirla y si no se
encuentra en un estado emocional adecuado.
 No hacer esperar a los interesados más de algunos segundos. Debe contarse con la
disposición del tiempo.
 No ser intolerante y agresivo.
 No discutir.
 No olvidar sonreír.
 No dejar hablar a la persona.
 No tratar a la persona como no le gustaría ser tratado.
 Argumentar, minimizar o retar a la persona usuaria.
 Alabarle o darle seguridades falsas.
 No decirle que hacer de manera directiva ante su situación.
 No agredir ni atacar con el discurso a la persona violenta.
 Hacerle falsas promesas de solución legal de su problemática.

Objetivos de la Entrevista Jurídica Inicial


a) Realizar una evaluación del problema (¿Que pasa?), la demanda (¿por qué ahora),
posibilidades de solución legal (¿Qué leyes, convenciones u otros se pueden usar para
fundamentar el caso?.
b) Preservar la seguridad de la usuaria.
c) Establecer un contrato verbal que explicite los pasos a seguir.
78
ÍNDIC
E

En la entrevista inicial, se considera imprescindible como la primera tarea a desarrollar


por parte del profesional, velar por la supervivencia y el resguardo de la vida de la mujer
que acude a la institución solicitando ayuda, evaluando el grado de riesgo que corre la
consultante en ese escenario así como evaluar e identificar cuales son las necesidades
inmediatas para atenderlas.

Evaluación del riesgo


El abordaje profesional, durante la entrevista de admisión, incluye la desmitificación del
rol tradicional del género femenino como madre, esposa y ama de casa. Se trabaja sobre
los prejuicios y expectativas que llevan incorporados respecto del estereotipo sumiso,
estimulándolas a la valoración de sí mismas, se debe resignificar la dignidad y la valía
independientemente del rol o la posición social que ocupan.

Durante la admisión, la abogada y el abogado se enfocan a lograr la alternativa jurídica


que preserve la seguridad de la usuaria, para ello se realiza una evaluación del riesgo.

Evaluación del riesgo a partir de la capacidad de violencia del agresor


 Tiene antecedentes de trastorno mental
 Posee armas
 Tiene adicciones
 Mantiene relaciones con otra mujer y ésta ha golpeado a la receptora
 Ha cometido algún delito
 Su familia lo apoya y alienta

Evaluación del riesgo a partir de la indefensión de ella


 Nunca ha denunciado lesiones graves
 Ha ocurrido abuso sexual hacia sus hijos o hijas
 La condición de pobreza es extrema
 Nunca ha trabajado fuera de la casa
 Si cuenta con un espacio donde vivir
 No tiene una profesión u oficio

Evaluación del riesgo a partir de las condiciones de aislamiento de ella


 No le ha contado a nadie lo que le ocurre
 Es profesionista y le da vergüenza que los demás se enteren.
 Su familia dice que ya no la apoyará
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 Si en su trabajo se enteran la despedirán


 Justifica las acciones de la persona , la violencia no se justifica
 Teme perder su estabilidad económica
 Se siente amenazada con hacerle daño a su familia
 No muestra sus emociones por miedo a ser rechazada o criticada

Plan de seguridad y emergencia


Comprende tres ámbitos y es importante que se ejecute en colaboración con el área de atención
psicológica del IPM:
1. Cuidado de sí misma, sus hijos e hijas: La salud mental y emocional es vital para
cualquier ser humano es importante atender y generar una actitud y acciones de
intervención frente a situaciones de extrema violencia.
2. Protección de los bienes: Medidas preventivas respecto a las propiedades,
documentos y accesos a su casa.
3. Ubicación de redes de apoyo: Identificar quienes dentro del medio de la consultante
podrían formar una red de apoyo y notificarles a las personas que fungirán como
redes de apoyo brindando un acompañamiento a la consultante.

En caso de tener que dejar el domicilio conyugal


 Buscar apoyo de los demás familiares o vecinos,
 Tener preparados los documentos principales: actas de nacimiento (propia y de los
hijos), títulos de propiedad de posesiones personales (auto, casa, etc).
 Disponer de algún dinero para sobrevivencia básica.
 No avisar al agresor de la partida, se puede dar un episodio grave de violencia física
que arriesgue la salud y la vida de la persona violentada.

Canalización a un albergue para mujeres que viven violencia familiar


Los albergues o refugios son espacios protegidos para las mujeres que viven violencia y sus hijos
e hijas menores de edad. Su estancia puede ser de 1 o varios días y hasta por tres meses. Tienen
el objetivo de proporcionar un modelo de atención integral, en un espacio específico, a mujeres y
sus hijas e hijos, que han sido receptores de violencia familiar; con servicios multidisciplinarios
que ofrezcan un proceso de reflexión, contención, análisis y construcción de planes de vida sin
círculos de violencia, a través de diversas aportaciones y prácticas profesionales, que incluyen
procesos re-educativos ante fenómeno de la violencia familiar.

Es importante comentarle a la usuaria los servicios que prestan los albergues y señalarle que son
gratuitos. Estos servicios son: 80
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 Atención psicológica: individual, familiar y grupal en donde el principal objetivo es el


trabajo con la autoestima y la parte psicoafectiva.
 Atención a la salud: servicios de salud, atención médica de emergencia, capacitación
para el autocuidado de la salud.
 Asesoría y acompañamiento legal (asesoría legal, representación y gestión)
 Asistencia social (fortalecimiento de redes sociales, capacitación técnica y reinserción
laboral).
 Apoyo logístico y administrativo (funcionamiento interno del albergue, apoyo
secretarial, abastecimiento y mantenimiento)También es fundamental que informes a
la usuaria que no es conveniente que dé la dirección del albergue a otra persona
vinculada con el agresor, pues éste podría acudir al lugar y ponerla en riesgo.

Nota: Recuerda que es importante canalizar a los albergues a través de oficios para facilitar que las
usuarias sean atendidas oportunamente. Previa consulta telefónica de la disponibilidad del albergue
(cupo) para atenderla.

Fase 3 Continuidad del proceso legal


Finalizada la entrevista inicial, el área jurídica canalizará a la usuaria a las instancias
correspondientes para dar continuidad a su demanda. Se sugiere promover la atención
psicológica de la usuaria en las instalaciones del IPM, si es de su interés, a fin de que ambas áreas
se coordinen para elaborar estrategias que faciliten el cese de la violencia.

Cierre de la asesoría legal


Cerrar la asesoría es tan importante como hacer una buena apertura de ésta. En la fase final se
concluyen los procesos de atención y se establecen las bases para acciones subsecuentes el
seguimiento del caso o la referencia institucional. Es importante para el proceso de evaluación,
conocer el resultado de la interacción, es decir, si la atención cubrió la expectativa y necesidad de
la usuaria. Esta evaluación también nos proporcionara información específica sobre lo que
realmente requiere la usuaria.
Se intenta elaborar de manera conjunta una síntesis de lo acontecido durante la interacción,
rescatando la situación inicial y la actual, la problemática y la solución, la duda y la información,
las decisiones, el plan de acción, las expectativas y los resultados.
Un objetivo de realizar la recapitulación es lograr que la usuaria tome conciencia del proceso
completo efectuado durante la consulta bajo la perspectiva de contribuir no solo a resolver la
situación original sino de incidir en un proceso formativo más permanente.

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Codificación de la orientación jurídica


Consiste en solicitar información sobre los datos generales de la persona, aclarar que es para
fines estadísticos, destacar el respeto de la confidencialidad y respetar su decisión en caso de
rehusarse a proporcionarlos. En todas las asesorías se introduce una clave de codificación para
llevar un registro ordenado del servicio.
Los datos de la persona son codificados en la base del Sistema de Administración y Respuesta A la
Mujer (SARA), el cual está enlazado en un sistema Intranet que permite la elaboración de
reportes y la consulta de los datos en forma ágil, así como el seguimiento de los casos.

6.5. LA SISTEMATIZACIÓN
Es el conjunto de datos integrados en indicadores cuantitativos y cualitativos que reflejan las
acciones y tareas de los servicios de atención. Su mecanismo de operación es el registro único de
datos integrado en el sistema SARA para:

 Incorporar información de la víctima, el agresor, y los tipos e atención que se brindan;


 Conservar de manera confidencial la información registrada;
 Se comparte la información exclusivamente con las instancias a la cual es referida la
víctima;
 El acceso al sistema es diferenciado de manera que sólo se pueden cargar y consultar
datos en el área específica en la que se atiende o a la que se pertenezca. Los permisos
de acceso corresponderán a los niveles jerárquicos y de responsabilidad. Las
instituciones podrán acceder exclusivamente a sus casos;
 Todas las áreas que brindan la atención tienen la responsabilidad de llevar a cabo la
captura de la información en el sistema;
 Todo el personal que capture o acceda a la información del sistema se compromete a
ser uso adecuado del mismo, así como alimentarlo con datos veraces y de manera
oportuna.
 A fin de que se pueda tener acceso al Sistema, cada espacio de atención a las mujeres
víctimas de violencia de género debe registrarse en el mismo con los servicios que
brinda y recibir la capacitación para su operación.

6.6. EVALUACIÓN
Es importante se lleve a cabo una evaluación constante del trabajo que llevan a cabo las y los
integrantes del equipo, de este modo se logra hacer efectivo el accionar conjunto, se fortalecen
los logros de un abordaje óptimo, así como el acceso a las mejores alternativas para cada
situación.
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La evaluación es el instrumento que permite valorar el nivel de satisfacción de las mujeres


víctimas de violencia respecto al servicio recibido como usuarias en los diferentes espacios de
atención, así como el desempeño del personal que brinda la atención, a partir del análisis de sus
tareas. Mediante la aplicación de encuestas de calidad que permiten obtener datos e indicadores
del nivel de calidad en el servicio a fin de reconocer las acciones de mejora y/o necesidades de
desarrollo del personal.

6.7. EL CUIDADO DEL PERSONAL QUE BRINDA ATENCIÓN LEGAL


El personal que atiende a víctimas de violencia de género se enfrentan a lo largo de su trabajo
con diversas situaciones emocionales que los llevan a confrontarse en mayor o menor medida
con sus propios aspectos emocionales relacionados con este tipo de violencia.

La contención emocional se refiere a un tipo de intervención que se implementa para


tranquilizar, fortalecer y devolver la confianza de la persona que se encuentra afectada por una
fuerte crisis emocional. La persona que atiende a víctimas de violencia, al ser la experta, la parte
fuerte que atiende a la débil, no llega a reconocer fácilmente su propia sobrecarga emocional.
Este trabajador se encuentra constantemente expuesto- como escucha y testigo impotente- a
sentimientos de frustración, dolor, enojo, miedo, ansiedad, desesperación, y desesperanza que
no puede expresar. Es un receptor de historias de violencia y abuso que revive una y otra vez-sin
poder incidir directamente-a lo largo de sus jornadas de trabajo.

Las reacciones que se presentan más frecuentemente en el trabajador que atiende a víctimas de
violencia se han tipificado de diferentes maneras, como: trauma vicario, estrés traumático
secundario, fatiga de compasión y el síndrome del “burtnout o del quemado”.

Trauma Vicario: Se refiere a la transformación que sufre a nivel vivencial el terapeuta o de la


persona que trabaja con personas traumatizadas, como resultado de su involucración empática
con el material traumático de su cliente.
Estrés traumático secundario: Se refiere a las experiencias de tensión y ansiedad, relacionadas
directamente con la convivencia constante con personas que manifiestan los síntomas de estés
post-traumático.
Fatiga de compasión: el acompañamiento intensivo durante largas jornadas de trabajo provoca
que la o el profesional que atiende a víctimas de violencia se conmueva de tal manera que
pierdan los límites de la relación, por un sobre-involucramiento. Se identifica con la víctima y se
convierte en su rescatador.

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Síndrome crónico del burnout: Desde 1974 Herbert Fredeunberger acuñó este término para
referirse a un cuadro “caracterizado por agotamiento y la pérdida de interés en el trabajo en las y
los profesionales junto con la aparición paulatina de ansiedad y síntomas de depresión”.

El burnout afecta a las y los operadores cuyo trabajo está basado en una relación de sostén y
ayuda a las personas. Su manifestación es progresiva y tiene diversas causas: el contacto continúo
con hechos traumatizantes, la demanda de las personas que sufren y la relación con el resto de
los grupos de trabajo, sobre todo con los superiores.

Las y los profesionales que trabajan en violencia son por definición altruistas, disponibles,
incondicionales”, sin embargo estas características no dan elementos teóricos ni técnicos para
trabajar con ellos. Es lo que la práctica cotidiana genera en las y los profesionales, esto es, “las
presiones que suelen ejercer las víctimas, por las urgencias que tantas veces plantean, pueden
tener el efecto de violentar a los operadores. Esto puede constituirse en una fuente de conflictos
que suele expresarse mediante microviolencias en la práctica cotidiana. Microviolencias que
suelen manifestarse en los silencios, en los pequeños gestos, en actitudes indiferentes al
sufrimiento, en las modalidades para preguntar. Ceder a esos actos violentos y suponerse bueno
y disponible termina siendo una formación reactiva por la cual la violencia puede buscar
manifestarse en algún momento, no sólo en una entrevista sino también en otros profesionales o
en el equipo de trabajo, generando nuevos circuitos violentos”.

Velásquez (2003) habla del fuerte impacto que produce la experiencia profesional de trabajar con
el tema de la violencia puede inscribirse en el psiquismo del personal que brinda la atención, en
forma traumática. Es importante que se busque un espacio grupal e institucional que facilite su
elaboración, ya que este tipo de práctica puede constituir un factor de riesgo para la salud física
y mental.

Es necesario ser cuidadosos con este aspecto de la práctica para que esa violencia no ejerza
influencia alguna en el campo de lo personal, en el espacio de la entrevista y/o en el interior del
grupo. Es de suma Importancia buscar estrategias (personales y grupales) para ayudar y sostener
a las consultantes, pero que al mismo tiempo permitan mantener ciertos límites que protejan a
los profesionales. “La comprensión emocional no sólo consiste en comprender a quien consulta,
sino también a comprenderse a uno mismo en la función profesional.” (Velásquez: 268) Vale la
pena que las y los profesionales se pregunten “Qué me pasa con/ De qué forma me “toca” lo que
escucho?, ¿Cómo me siento?, ¿Cómo lo proceso?”
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Las características del burnout que presenta una persona con este síndrome son:
Agotamiento emocional: es una sensación de estar exhausta de estar drenada de haber
agotado todos los recursos a causa de un exceso de trabajo y de conflictos personales.
Despersonalización: se refiere a una respuesta insensible y distante hacia el otro. Hay
indiferencia y actitudes deshumanizadas, como burlas y agresiones.
Falta de realización personal: implica falta de productividad en el trabajo, desmoralización y
una sensación de ser incapaz de enfrentar las exigencias. Además de falta de interés en general
por cualquier otra actividad.

Algunas manifestaciones del Burn out:


A nivel psicosomático:
 Fatiga crónica
 Dolor de cabeza
 Trastornos del sueño
 Úlcera y otros trastornos gastrointestinales
 Dolores musculares
 Bajo nivel de energía
 Pérdida o aumento de peso
 Aumento de la presión arterial
 Alteración de elementos como el colesterol, la glucemia o el ácido úrico
 Disminución de resistencia a enfermedades

A nivel conductual:
 Ausentismo laboral
 Conductas adictivas (alcohol, drogas, fármacos, etc.)
 Incapacidad para relajarse
 Conductas violentas
 Comportamiento de alto riesgo
 Apatía
 Actitud Negativa
 Desacuerdo y queja

A nivel emocional y psicológico:


 Distanciamiento afectivo
 Aburrimiento
 Actitud cínica
 Impaciencia 85
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 Irritabilidad
 Crisis de pánico y otras fobias (sociales o específicas)
 Incapacidad de concentración
 Fallos de atención y memoria
 Resentimiento
 Baja autoestima
 Culpabilidad
 Sentimientos de desamparo y frustración
 Depresión

A nivel Laboral:
 Disminución de rendimiento en el trabajo
 Disminución de la calidad de atención a clientes
 Pérdida del sentido de responsabilidad ante el trabajo
 Hostilidad, sarcasmo
 Comunicación deficiente

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ANEXOS

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