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Consumo de drogas en el embarazo

El uso de las drogas adictivas es un fenómeno que se remonta a los años 60,

cuando la generación hippie empezó a consumirlas en forma comunitaria como una

forma de rebelarse contra una serie de comportamientos sociales de la época. Muchas

mujeres se embarazaron y tuvieron hijos que sufrieron exposición a drogas in utero, lo

que dio origen a la descripción de sus consecuencias en la literatura.

En ese entonces se comenzó a hablar de la acción potencialmente teratógena de las

drogas lícitas, como el tabaco y el alcohol, y de las ilícitas; en los años 70 se describió

algunos resultados neonatales de la adicción al opio y al alcohol en las embarazadas y

se hizo notar que los hijos de mujeres alcohólicas o drogadictas podían presentar

síntomas de abstinencia, especialmente en el caso de la heroína o metadona, que

actualmente son menos populares.


Consumo de drogas en el embarazo

Las embarazadas adictas, generalmente, son hijas de padres adictos, hay


una alta proporción de abuso sexual temprano: entre 30% y 50% de ellas
refieren el antecedente de abuso sexual, de otro tipo o abandono durante la
niñez.

Cuando inician la actividad sexual continúan relacionándose con hombres


adictos o alcohólicos, por lo que a menudo son víctimas de violencia
intrafamiliar y de diversos desórdenes psiquiátricos.

Esta forma de alteración mental–social, en que parece que las


percepciones, los valores morales y la ética están totalmente
transformadas, sería muy difícil de revertir.
Efectos de la exposición fetal a drogas

El sistema nervioso central se desarrolla gracias a una


compleja interacción entre genes, ambiente y un
programa de desarrollo específico, aunque aún no está
claro cuál es el peso relativo de cada uno de estos
factores. La programación de la maduración se inicia a
los 28 días de gestación. En ese momento el embrión,
que debe medir 1 cm, inicia el desarrollo del tubo neural
y comienza a inducir la maduración del futuro sistema
nervioso central.
Efectos de la exposición fetal a drogas

Posteriormente, en la lactancia y la niñez, actúan otros


estimulantes de esta maduración, como la crianza, los
vínculos que se establecen con la familia, etc.
Por lo tanto, las noxas afectarán el desarrollo del sistema
nervioso, dependiendo del tiempo de exposición, de la
protección frente a ella y del momento de la gestación o
de la vida en que se presenten.
Efectos de la exposición fetal a drogas

El cerebro se desarrolla siguiendo un orden, partiendo por la


migración de la neurona, la organización y la mielinización.
La organización es un proceso de conexión o de “alambrado”
del sistema nervioso central, que comienza entre el quinto y
el sexto mes de gestación y sigue ocurriendo hasta el primer
año de vida. Gracias a este proceso se producen las
comunicaciones de célula a célula y se organizan e integran
los sistemas.
Efectos de la exposición fetal a drogas

En este momento ocurre un proceso que eventualmente puede ser reversible y


que consiste en la programación de las células para la autodestrucción.

Cuando actúa una noxa en ciertos sectores, la apoptosis se puede revertir para
evitar la muerte de algunas neuronas o células destinadas a morir, como una
forma de compensar la muerte de células vecinas causadas por la noxa. Esto
podría afectar el funcionamiento de toda la comunidad neuronal que está
organizándose.

También hay alteraciones que determinan algún grado de hipersensibilidad o


bien una pobre modulación del comportamiento, y es un momento importante
para la incorporación de la información neurosensorial.
Efectos de la exposición fetal a drogas

Este es un proceso más bien de la segunda etapa del


embarazo, de modo que se debe incentivar a la madre
adicta para que abandone la droga en este momento,
aunque haya sido consumidora en el primer semestre,
porque en el segundo y tercer trimestres ocurren episodios
tan importantes para el feto que, de todos modos, éste se va
a beneficiar y también ella, si aprovecha este momento
para tratarse y salir de su adicción.
Efectos de la exposición fetal a drogas

En el cerebro fetal que está en desarrollo, todas las


drogas, como el alcohol, la nicotina, los narcóticos, los
opioides, etc., según el momento de la exposición, y
todos estos agentes pueden alterar, tanto el desarrollo
del cerebro fetal como su función.
Efectos de la exposición fetal a drogas

El compromiso más persistente es el de los sistemas de


neurotransmisores que participan en las funciones de atención y afecto
de estos niños, algo bastante difícil de medir; los trastornos de este tipo
se suelen atribuir a la falta de atención y cuidado, o a la mala relación de
la madre con su niño.

También se altera la calma de la persona que está a cargo del niño,


porque no logra controlar el llanto de éste por los medios habituales. Son
niños irritables, inquietos y carentes de afecto. Esto no es fácil de medir,
pero los psicólogos pueden hacerlo.
Síndrome Alcohólico Fetal

La incidencia universal de este síndrome es de 1/600 nacidos vivos, más alta que la del
síndrome de Down. Es la tercera causa más frecuente de retraso mental; los niños
afectados se caracterizan por tener el antecedente de retardo de crecimiento intrauterino
grave, microcefalia importante y coeficiente intelectual de alrededor de 65. Al comienzo,
los niños pueden sufrir un síndrome de abstinencia neonatal y presentar algunas
características malformaciones congénitas esqueléticas, cardíacas, genitourinarias y labio
leporino.

El fenotipo típico comprende hipertricosis, puente nasal bajo y chato, frente aglobada y
filtrum nasal más largo de lo normal, lo que no tiene que ver con la etnia del niño. Este
fenotipo, en conjunto con el comportamiento del recién nacido, obliga a descartar un
síndrome alcohólico fetal.
Tabaquismo en la embarazada

El alcohol tiene un trasfondo social importante; todos le recomiendan a la embarazada

que no consuma alcohol, pero no rige lo mismo con el consumo del tabaco. La nicotina

actúa sobre la circulación placentaria, aumenta la resistencia, favorece la isquemia

crónica y la hipoxia fetal, y se traduce en una mayor tasa de abortos espontáneos,

prematurez y muerte perinatal, principalmente por el retardo de crecimiento intrauterino.

El mayor efecto de la nicotina consiste en la disminución del peso final del recién

nacido, en 150 a 250 g. La cifra no parece mucho, pero es significativa. Otros efectos

son aumento de los temblores, mala respuesta auditiva y aumento del tono muscular.

Además, como la madre sigue fumando, la nicotina pasa a la leche en bajas

concentraciones.
Consumo de marihuana en la gestación

El canabinoide atraviesa la placenta sin dificultad y reduce el flujo uterino; se


provoca una hipoxia fetal que es difícil de distinguir, porque la medición actual
de la oxigenación del feto no es eficiente; los resultados de estos fenómenos
hipóxicos consisten en alteraciones neurológicas de distinto grado en el RN.

La marihuana diminuye el periodo de gestación promedio en una semana, por


lo menos, se asocia a un descenso de peso de alrededor de 150 g y explica
algunas alteraciones neurológicas del periodo neonatal, como los temblores y
sobresaltos que no corresponderían a los fenómenos típicos descritos en el
recién nacido.
Consumo de cocaína en el embarazo

La cocaína es la droga que más se utiliza durante el


embarazo, frecuentemente asociada con el alcohol.

Ejerce su acción farmacológica mediante el bloqueo


sistemático de la recaptura presináptica de las catecolaminas
endógenas, dopamina, epinefrina y norepinefrina.

Lo anterior se traduce en exceso de neurotrasmisores en la


membrana postsináptica y desorganización de las funciones
del cerebro.
Consumo de cocaína en el embarazo
La cocaína es la droga que más se utiliza durante el embarazo, frecuentemente
asociada con el alcohol. Ejerce su acción farmacológica mediante el bloqueo
sistemático de la recaptura presináptica de las catecolaminas endógenas, dopamina,
epinefrina y norepinefrina. Lo anterior se traduce en exceso de neurotrasmisores en la
membrana postsináptica y desorganización de las funciones del cerebro.
La dopamina es el principal neurotrasmisor que actúa en las emociones, el ánimo y las
motivaciones, los que se ubican en el sistema límbico. La euforia que se atribuye a la
cocaína se debe a que, en vez de liberación simple, recaptura y nueva liberación, hay
una permanente estimulación que lleva al afectado a un estado de excitación continua.

La solubilidad lipídica de la cocaína es muy alta, por lo que atraviesa la placenta muy
rápidamente y puede pasar la barrera hematoencefálica fetal.
Consumo de cocaína en el embarazo
Los efectos clínicos secundarios al aumento de catecolaminas circulantes son los
síntomas de vasoconstricción: hipertensión materna, aumento de la contractilidad
uterina, mayor incidencia de abortos, mortinatos, partos prematuros y rupturas
vasculares fetales. Además, la vasoconstricción placentaria se asocia a una caída del
flujo uterino, lo que conduce a hipertensión, taquicardia fetal o hipoxia fetal, asfixia
intrauterina crónica y, por último, retardo de crecimiento intrauterino. La resonancia
nuclear magnética ha permitido detectar estos efectos tóxicos en los infartos cerebrales
fetales. El estímulo permanente, sumado a la ruptura de los vasos del sistema nervioso
central, que son muy frágiles en el recién nacido, se traduce en zonas de infarto
significativas en el cerebro.
Consumo de cocaína en el embarazo
La cocaína que ingresa al feto se concentra
principalmente en el cerebro, donde alcanza cuatro veces
los niveles plasmáticos. Tiene un efecto tóxico directo,
evidenciado por alteraciones en el electroencefalograma y
en las tomografías computarizadas, y por la mayor
incidencia de anomalías congénitas, infartos y
microcefalias. También puede ocasionar otras
alteraciones neurológicas como temblores, alteraciones
del sueño, hipertonía, hipotonía, irritabilidad, llanto
agudo y convulsiones. Si el médico está informado,
puede pesquisar a niños cuya exposición no se determinó
en el prenatal.
Consumo de cocaína en el embarazo
Deben llamar la atención los niños muy irritables,
con llanto muy agudo y difíciles de calmar aunque la
madre los atienda. Al examen, son niños cuya
circunferencia de cráneo es menor que lo normal, con
tendencia a la hipertonía y que, además de la
irritabilidad, tienen algunos temblores finos, los que,
por el retardo del crecimiento intrauterino, pueden
plantear una hipoglicemia, pero ésta se descarta. Su
fenotipo no es tan grosero como el del síndrome
alcohólico fetal, pero con algunos elementos
destacables.
Consumo de cocaína en el embarazo
En el caso de un niño que nació en el Hospital Sótero
del Río, tenía la frente abombada, fontanelas más
amplias que lo normal y puente nasal con labio como
de mono. El niño no se consolaba fácilmente; al
consultarle a la madre si había consumido algún tipo
de droga, contestó positivamente y preguntó si eso
tenía alguna importancia para su hijo. En ese
momento hay que rescatar a esa madre, con la ayuda
de la asistente social, porque si amamanta al niño
mientras sigue consumiendo droga, seguirá
intoxicándolo por medio de la leche materna.
Consumo de cocaína en el embarazo
Los efectos fetales de la cocaína son claros. La
hipoxemia mantenida puede interrumpir la
organogénesis, que depende del flujo sanguíneo.
Produce ruptura vascular fetal y un efecto
teratogénico que tiene que ver con el tono vascular y
la perfusiónde los órganos, y que se acompaña de
anomalías cardíacas e incluso infartos del miocardio.
Los niños pueden tener atresia intestinal, enterocolitis
de inicio precoz sin causa aparente, vómitos,
deposiciones anormalmente blandas para un recién
nacido y algún tipo de malformación genitourinaria y
de extremidades.
Consumo de cocaína en el embarazo
Un aspecto que llama la atención es la dismorfia facial,
caracterizada por fontanela amplia, glabela prominente
que da la frente abombada, marcado edema de párpados
periorbital, puente nasal bajo, nariz corta y uñas y ortejos
pequeños, como hipoplásicos. Otros hallazgos pueden ser
paladar o labios fisurados y artrogriposis.
Este fenotipo difiere del síndrome alcohólico fetal en el
filtrum amplio con labio superior delgado, que confirma
la existencia de la exposición prenatal, aunque la madre
generalmente consume ambas drogas. Otro signo que se
puede encontrar es la implantación de la oreja más baja
que lo normal.
Tratamiento del síndrome de privación

Los cuadros que causa la abstinencia son


autolimitados, pero el médico y la madre deben
conocerlos; la madre debe tener claro que el niño
estará irritable solamente mientras le dure el efecto de
la exposición intrauterina
Tratamiento del síndrome de privación

El tratamiento de cada manifestación del síndrome


debe ser individualizado, basado en la gravedad del
cuadro, la droga y la cantidad que ha usado la madre,
el metabolismo y excreción fetal de la droga, y los
riesgos y beneficios del tratamiento. A un niño con
irritabilidad no se le puede administrar
permanentemente fenobarbital, porque se va a dormir
y no va a tomar pecho. El tratamiento debe ser
específico; si es necesario, con fármacos similares a
la droga causal.
Tratamiento del síndrome de privación

Los síntomas que ameritan tratamiento en un recién


nacido son las convulsiones, la dificultad para
alimentarse, por estar ya sea muy dormido o muy
irritable, la presencia de diarrea, que incluso puede
causar deshidratación, y las dificultades importantes
para conciliar el sueño. Como los recién nacidos
duermen 90% del tiempo, si un niño no puede dormir,
gasta mucha energía y se torna irritable, incluso
puede tener fiebre no asociada con infecciones.
La lactancia

Si bien la lactancia materna es una fuente invaluable


de nutrición y protección inmunológica, en presencia
de drogas es preciso tomar algunas decisiones. El
alcohol pasa libremente por la leche materna, pero su
metabolito tóxico no pasa, de modo que los niños
pueden estar más dormidos, pero no sufren el efecto
más tóxico del alcohol. Es necesario mantener esta
información en reserva y se debe insistir en que una
mujer lactando no puede consumir alcohol.
La lactancia
La nicotina pasa a la leche en bajas cantidades. La
recomendación, para las madres fumadoras que no
puedan contenerse, es fumar hasta dos a tres horas
antes de dar pecho, de modo que la cantidad de
nicotina que pasa a la leche sea lo más baja posible.
Esta droga tampoco alcanza niveles tóxicos en la
circulación.
La lactancia
La cocaína sí pasa a la leche; su consumo en la
lactancia es una contraindicación absoluta de ésta.
Debemos hacer el máximo esfuerzo para que no se
consuma ninguna droga durante la lactancia.
La lactancia
En un estudio de Mena se abarcó a los hijos de madres
consumidoras de pasta base en la Región Metropolitana Sur
Oriente, que corresponde al Hospital Sótero del Río, se reunió
a alrededor de 110 madres, de quienes 24% eran adolescentes;
la mitad eran solteras y un tercio, convivientes, cifras que no
están lejos de representar a la sociedad. Entre estas madres,
40% consumían alcohol además de la pasta base, que es muy
adictiva. Entre los recién nacidos, 68% eran pequeños para la
edad gestacional y generalmente pesaban menos de 3 kg; 38%
de los niños tenían microcefalia; en 60% de los casos hubo
que hospitalizarlos por patologías graves como asfixia,
síndrome convulsivo o cardiopatía. En cuanto a la situación
social de estos niños, 22% vivían con la madre adicta, 7% con
la madre rehabilitada y no se conocía el paradero de los
demás.
Resumen
 La incidencia de consumo de drogas ilícitas es alta entre las
mujeres de edad fértil.
 La exposición prenatal a cocaína es un marcador biológico
de alto riesgo perinatal.
 El efecto a largo plazo depende de muchos factores, pero
hay una impronta que se produce in utero.
 La sospecha de exposición prenatal a drogas se debe
estudiar mediante la historia y la determinación de drogas
en meconio del recién nacido antes de las 48 horas; es un
momento ideal para realizar algunas intervenciones.
 La exposición deliberada a la droga es una forma de abuso
infantil prevenible.
Resumen
 La prevención en los jóvenes podría ser la mejor
intervención a futuro; no se puede esperar a que las
adolescentes estén embarazadas para preocuparse del
problema.
 Debemos entrar a los colegios y hacer campañas a través de
la televisión; la información y la educación son
intervenciones seguras y eficaces.
 El único centro especializado en Chile es el Hospital Sótero
del Río, en la Región Metropolitana, en el cual se han
centralizado todos los casos. La información que se obtenga
en él permitirá corregir y mejorar el ambiente psicosocial y
familiar que rodea a estos niños, rescatarlos de la violencia
intrafamiliar y la delincuencia.