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Comparación entre la estrategia

de negocios y la estrategia militar

RICARDO TAX
Estrategia militar
• Es un método de pensamiento que permite clasificar y jerarquerizar
los acontecimientos para luego escoger los procedimientos más
eficaces para resolver un problema.

“ Es una herramienta útil para enfocar el futuro deseable. Se


puede prepara desde el presente con ayuda del desarrollo de
métodos adecuados de pensamientos estratégicos”

RICARDO TAX
• “… un enfoque más
orientado a cuestiones
intelectuales que en
cuestiones intelectuales que
en problemas prácticos …”

Estrategia empresarial
la estrategia es “la ciencia de planear y dirigir operaciones
militares a gran escala, de conducir a las tropas hacia la
posición más ventajosa antes del enfrentamiento real con el
enemigo”.

• La palabra estrategia proviene del griego strategos, en referencia a


los generales militares, y combina los términos stratos (el ejército)
y ago (dirigir).
• La historia de la planeación estratégica comenzó en el ejército. Un
objetivo clave de la estrategia tanto militar como empresarial es
“ganar una ventaja competitiva”.
• En muchos aspectos, la estrategia
empresarial es parecida a la militar y, en el
transcurso de los siglos, los estrategas militares
han aprendido muchas cosas que pueden
beneficiar a los estrategas de negocios en la
actualidad.
• Las organizaciones militares y empresariales intentan usar sus propias
fortalezas para explotar las debilidades de los competidores.
• Si la estrategia general de una organización está equivocada (es decir, si es
ineficaz), entonces toda la eficiencia del mundo podría ser insuficiente para
tener éxito.
• Generalmente el éxito militar o empresarial no es el feliz resultado de
estrategias fortuitas.
• El éxito es en realidad el producto tanto de una atención continua para
modificar las condiciones externas e internas como de la formulación e
implementación de adaptaciones a tales condiciones con base en el
conocimiento. El elemento sorpresa ofrece grandes ventajas competitivas en
ambos tipos de estrategia; los sistemas de información capaces de revelar
datos sobre las estrategias y los recursos de los adversarios o competidores
también son sumamente importantes.
• por supuesto, una diferencia fundamental
entre la estrategia militar y la de
negocios es que esta última se formula,
implementa y evalúa con un criterio de
competencia, mientras que la militar se
basa en un criterio de conflicto.
• No obstante, el conflicto militar y la
competencia empresarial tienen tanto en común
que muchas técnicas de administración
estratégica se aplican de igual manera para
ambos. Los estrategas empresariales tienen
acceso a conocimientos valiosos que los estrategas
militares han mejorado con el tiempo.
Una formulación e implementación militar de
excelencia ayudará a vencer a un adversario
que sea superior en número y recursos.
• Tanto las organizaciones militares como las empresariales deben
adaptarse al cambio y mejorar constantemente para tener éxito. Con
mucha frecuencia, las empresas se niegan a modificar sus estrategias
cuando las condiciones competitivas y ambientales indican
la necesidad de cambiar.
• Al respecto, Gluck ofrece un clásico ejemplo tomado de la milicia:
Cuando Napoleón ganaba era porque sus adversarios lo
enfrentaban usando las estrategias, tácticas y la organización
usadas en guerras anteriores.
Cuando perdió (en contra de Wellington, los rusos y los
españoles) fue porque utilizó estrategias de probada calidad en
contra de enemigos que tenían pensamientos renovados y que
desarrollaban las estrategias no de guerras pasadas, sino de las
futuras.
Pasajes de El
arte de la
guerra de Sun
Tzu
• La guerra es un asunto de vital importancia para el Estado: un asunto
de vida o muerte, el camino a la supervivencia o a la ruina. De ahí la
importancia de estudiarla a profundidad.
• El arte de la guerra se basa en el engaño. Cuando se está
cerca del enemigo, hay que hacerle creer que se está lejos;
cuando se está lejos, hacerle creer que se está cerca. Hay
que atraerlo con carnadas, para atacarlo cuando menos se lo
espere.
• Hay que evitar al enemigo cuando se encuentre más fuerte.
Si el oponente es de temperamento colérico, intente
irritarlo. Si es arrogante, alimente su ego. Si, después de
reorganizarse, las tropas enemigas se encuentran bien
preparadas, trate de agotarlas. Si están unidas, intente
sembrar la discordia entre sus filas. Ataque al enemigo
cuando esté desprevenido y hágase presente donde menos
se lo espere. Éstas son las claves para la victoria de todo
estratega. No es posible formularlas al detalle con
anticipación
• El principal objetivo de la guerra es lograr una
rápida victoria. Cuando ésta tarda en llegar, las
armas se desgastan y la moral disminuye. Cuando
el ejército participa en campañas prolongadas, los
recursos del Estado pronto se agotan. Por eso,
aunque en la guerra la precipitación imprudente
es muy común, jamás veremos una campaña
inteligente que sea prolongada.
• Por lo general, en la guerra la mejor táctica es
apoderarse de un Estado intacto; arruinarlo es una
mala estrategia. Capturar a todo el ejército enemigo
es mejor que destruirlo; adueñarse de un
regimiento, una compañía o un escuadrón sin
dañarlos es mejor que destruirlos, pues el colmo de
la habilidad no radica en obtener 100 victorias de
100 batallas libradas: avasallar al enemigo sin
siquiera pelear es la excelencia suprema. Los más
diestros en la guerra son los que derrotan al ejército
enemigo sin luchar.
• El arte en el uso de las tropas es éste: cuando supere al enemigo por
10 a uno, cérquelo. Cuando sea cinco veces más fuerte, atáquelo. Si
es el doble de fuerte, divídalo. Si lo iguala en fuerza, enfréntelo
respaldado por un buen plan. Si es más débil, tenga la capacidad para
retirarse. Y si en todos los aspectos usted es el más débil, sea capaz
de eludirlo.
• Conozca a su enemigo y conózcase usted mismo, y en 100 batallas
jamás será derrotado. Si no conoce al enemigo pero se conoce usted
mismo, sus posibilidades de ganar o de perder serán idénticas. Pero si
no conoce al enemigo ni a usted mismo, con toda seguridad será
derrotado en cada batalla.
• El que llega primero al campo de batalla
espera descansado al enemigo; el que
llega después a la escena y se lanza a la
batalla, lo hace agotado. Quienes son
diestros en la guerra atraen al enemigo al
campo de batalla, no son llevados allí por
sus oponentes. Así que, cuando el
enemigo esté descansado, tenga la
habilidad de agotarlo; cuando se
encuentre bien alimentado, llévelo hasta
la inanición; cuando esté tranquilo, sea
capaz de obligarlo a moverse.
• Analice los planes del enemigo para conocer sus
defectos tanto como sus puntos fuertes.
Inquiételo para averiguar el patrón de sus
movimientos. Incítelo a mostrarse para que revele
sus alineaciones y para averiguar su posición.
Lance un ataque de prueba para saber en dónde
es fuerte y en dónde es débil. Los planes se
disponen para la victoria según la situación, pero
esto escapa a la comprensión de la muchedumbre.
• Los ejércitos se asemejan al agua, porque así
como el agua huye de las alturas para fluir
hacia las tierras bajas, los ejércitos deben
evitar el lado fuerte y atacar la debilidad. Y así
como el agua modifica su curso según el perfil
del terreno, un ejército logra su victoria de
acuerdo con la situación del enemigo. La
forma del agua nunca es constante, y en el
arte de la guerra las condiciones nunca son
constantes. Por eso, quien es capaz de
modificar sus tácticas según las condiciones
del enemigo y así alcanzar la victoria puede
equipararse con los dioses.
• Si decide entrar en la batalla, jamás
anuncie sus intenciones o planes.
Actúe como si nada ocurriera.
• Los líderes poco hábiles resuelven sus conflictos en las cortes y en los campos de
batalla. Los estrategas brillantes rara vez entran en batalla o pisan las cortes; por lo
general, logran sus objetivos gracias a sus posiciones tácticas mucho antes de que
surja cualquier confrontación.
• Cuando decida desafiar a
otra compañía (o ejército),
no olvide que el triunfo es
producto del cálculo, la
estimación, el análisis y la
posición. Un cálculo
deficiente sólo traerá
consigo la derrota.
• Cuando logran una ventaja
decisiva sobre un rival, los
líderes diestros dejan de
hostigarlo.
• Mantienen su posición y dan a
sus rivales la oportunidad de
rendirse, o de unirse a ellos.
Nunca permiten que sus
fuerzas se vean mermadas por
alguien que no tiene nada que
perder.
• Los estrategas brillantes se abren camino asumiendo una apariencia
engañosa que oculte las áreas de mayor confrontación, para que los
oponentes dividan sus fuerzas en un intento por defender todos los
frentes posibles. Crean la ilusión de encontrarse confusos, temerosos
o vulnerables para que el oponente se sienta irremediablemente
atraído por esta ventaja ilusoria.