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AUTONOMÍA CULTURAL

Los conflictos mencionados


tienden a negar a la otra cultura su
autonomía.
El principio de intercomunicación
ética (justicia y solidaridad)
implica el principio de autonomía
(Villoro, 1990, 6 s.), porque se
trata de comunicación, justicia y
solidaridad entre libertades.
El principio de autonomía no
contradice la asunción y
asimilación de valores, expresiones
o productos culturales de otras
culturas. Pero supone la posibilidad
de su crítica, elección o selección,
es decir, de un discernimiento
cultural autónomo.
MODERNIDAD Y
RELACIONES ÉTICAS
INTERCULTURALES
Se entrecruza la relación entre la
(s) cultura(s) noratlántica (s) y las
de Asia, África y América Latina,
por un lado, con la relación entre
lo humano (verdadera o
pretendidamente) universal y las
culturas particulares, por otro.
La crisis actual de la modernidad, aunque tiene
el riesgo de poner en jaque dichos logros de
jure universales de esas cuatro revoluciones,
con todo, al criticar e intentar superar la
manera unívoca o dialéctica de concebir la
universalidad por la Ilustración (tanto la
primera como la segunda), tiene la ventaja de
desenmascarar el uso ideológico de dichos
aportes en nombre de la razón, la ciencia, la
democracia, el progreso, el desarrollo, la
liberación, la revolución, etc., es decir, de la
«civilización» (o la cultura) contra la «barbarie»
(Domingo F. Sarmiento).
DISTINTAS FIGURAS
HISTÓRICAS DE
MODERNIZACIÓN
COLONIALISMO
• Universalidad humana y la
sustancialidad de la cultura y/o de la
modernidad.

NEO - COLONIALISMO
• Desarrollista, neoconservador,
neoliberal.
CAMINOS ACTUALES DE
RESPUESTA
Hay convergencia y divergencia
entre las respuestas teóricas que
se dan en la misma cultura
moderna europea ante su crisis
ético-histórica.
Por otro lado, ciertas respuestas
prácticas que comienzan a
emerger en el Tercer Mundo
ante el problema ético-cultural
de su modernización.
En éste, opera de hecho una racionalidad
comunicativa (aun sin usar ese nombre),
gratuita y solidaria, que desde la racionalidad
sapiencial latinoamericana asume formas
modernas técnicamente, pero también
humanamente eficaces.
Se da una verdadera racionalidad
comunicativa, pero no principalmente en el
orden argumentativo (Habermas), sino en el
práctico y sapiencial, siguiendo la
idiosincrasia latinoamericana, pero
asumiendo formas organizativas modernas de
comunicación. Se acepta el pluralismo cultural
(de alguna manera postmoderno), pero sin
renunciar a la universalidad, entendida ahora
en forma plural, situada y analógica. Se busca
la felicidad y la belleza actuales
LOGICA DE LA TOTALIDAD

El ser humano se abre al mundo


para conocerlo e interpretarlo.
La comprensión de ese mundo es
la totalidad del mundo, es el
fundamento del ser del mundo.
La comprensión del mundo
empieza por la comprensión del
yo, que se extiende a mi familia,
a mi comunidad, a mi país,
etcétera.
LA ALTERIDAD Y LOS
DERECHOS HUMANOS

Desde la lógica de la alteridad, los


derechos humanos son universales
como fundamento ontológico del
ser. Su propósito mismo es romper
la totalidad para abrir espacios al
reconocimiento del otro por ser
otro, es decir, es el reconocimiento
de su igualdad y de su libertad.
En la práctica el defensor de derechos humanos
utiliza una «antropología de la palabra». Al
escuchar a la víctima debe ser capaz de tocar el
dolor, la indignación, la tristeza, el enojo o la
impotencia del otro, al hacerlo toca su mundo y
a la vez es tocado. Es desde la interpelación del
otro, a través de una experiencia
profundamente humana, que se revela un
mundo hasta entonces ajeno. El defensor
entonces interpreta, toma una posición ética, y
actúa.