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FARMACOLOGIA I

 Introducción al estudio de la farmacología.

 Conceptos afines al estudio de la farmacología.

 Tipos de receptores.

 Selectividad del fármaco.

 Farmacodinamia. Concepto
 Variables de la farmacodinamia.
(Malgor-Valsecia) definida en forma general es la

ciencia de las drogas. Justamente la palabra

Farmacología deriva del griego “Pharmacon”=

droga y “Logos”= conocimiento. En un sentido


amplio y totalizador, Farmacología es una rama de
las ciencias biológicas que estudia la acción de los
agentes químicos sobre los seres vivientes.
En ese sentido la acción puede ser beneficiosa o
dañina y el ser viviente puede ser animal o vegetal.

La farmacología de esta manera tiene un


amplísimo campo de acción y está relacionada con
otras disciplinas como la bioquímica, la biofísica,
la fisiología, la genética, la microbiología, la
patología vegetal o animal y la química
farmacéutica.
(J. Flórez) La farmacología es la ciencia biológica
que estudia las acciones y propiedades de los
fármacos en los organismos.

El objeto esencial de la farmacología es la persona,


y su tratamiento debe seguir un sistema tan
racional y estricto como el que se realiza para
llegar a un buen diagnóstico.
(Bertram G. Katzung) La farmacología puede
definirse como el estudio de las sustancias que
interactúan con los sistemas vivos a través de
procesos bioquímicos, en particular mediante la
unión con moléculas reguladoras y activadoras o
la inhibición de procesos corporales normales.
o los seres humanos reconocían desde la época

prehistórica los efectos beneficiosos o tóxicos de


muchos materiales vegetales y animales.

o Los manuscritos antiguos describen remedios


de muchos tipos, incluidos algunos cuya utilidad
farmacológica aún se reconoce hoy en día. Sin
embargo, casi todos eran inútiles o incluso dañinos.
o En los últimos 1 500 años se hicieron intentos
esporádicos para introducir métodos racionales
a la medicina, pero ninguno tuvo éxito debido a
que los sistemas de pensamiento han tratado de
explicar la biología y la enfermedad sin llevar a
cabo experimentación ni observación.
o Al término del siglo XVII, y tras adoptar el
ejemplo de las ciencias físicas, la observación y
la experimentación empezaron a desplazar a la
especulación en medicina.

o A finales del siglo XVIII y principios del XIX,


Francois Magendie, y más tarde su estudiante
Claudia Bernard, empezaron a desarrollar los
métodos de la fisiología experimental y la
farmacología.
o Los avances en la química y el desarrollo
ulterior de la fisiología en los siglos XVIII y XIX
y principios del XX establecieron las bases
necesarias para comprender la forma en que los
fármacos actuaban a nivel orgánico e hístico.
Los fármacos no originan respuestas celulares

distintas a las ya existentes en el organismo, sino

que actúan modificando, ya sea en el sentido de

aumentar o de reducir, la velocidad o magnitud de

los procesos propios de la célula.


Para ello, debe producirse la interacción entre el

fármaco y elementos celulares determinados, lo que

da lugar a los cambios bioquímicos o fisiológicos

que alteran el funcionamiento de la célula y son

responsables de las acciones del fármaco.


En las células existen innumerables moléculas con
radicales capaces de asociarse al fármaco y formar un
complejo. Son sitios de fijación inespecífica.

Pero el fármaco se une también de forma selectiva a


otro tipo de moléculas que, una vez modificadas por
él, originan cambios fundamentales en la actividad de
la célula (equilibrio iónico, fenómenos de carácter
metabólico, etc.). Este tipo de moléculas se denominan
receptores farmacológicos.
En la mayoría de los casos, los potenciales
receptores farmacológicos son las moléculas que
actúan fisiológicamente como receptores de
mediadores endógenos, como son los
neurotransmisores y cotransmisores, los
neuromoduladores y las hormonas.
Estos receptores son, en general, estructuras
macromoleculares de naturaleza proteica, asociadas
a veces a radicales lipídicos o hidrocarbonados, que
se encuentran localizados en gran número en las
membranas externas de las células, pero también en
el citoplasma y en el núcleo celular.
El receptor presenta, por lo tanto, dos funciones
fundamentales:

 unirse al ligando específico y

 promover la respuesta efectora.


Aunque numerosos fármacos actúan mediante la
unión a receptores específicos, existen fármacos
cuyos efectos se producen en virtud de su
interacción con elementos intracelulares y
extracelulares que no se pueden considerar
receptores en sentido estricto, pero que se
comportan como elementos diana de fármacos.
Dentro de este grupo se incluyen fármacos que:

a) actúan inhibiendo la actividad de enzimas;

b) actúan como anticuerpos o sobre elementos


concretos de una vía de señalización;

c) son quelantes que fijan diversos cationes;

d) son análogos estructurales de sustancias


endógenas y actúan como falsos sustratos de
enzimas;
e) modifican la actividad de canales iónicos
dependientes de voltaje,

y f) interfieren en la actividad de los


transportadores ligados a los sistemas de
recaptación de los neurotransmisores.
Los receptores determinan en gran medida las
relaciones cuantitativas entre la dosis o la
concentración del fármaco y los efectos
farmacológicos. La afinidad del receptor para unirse
con un fármaco determina la concentración
requerida de un compuesto para formar una
cantidad significativa de complejos fármaco-
receptor; el número total de receptores puede limitar
el efecto máximo posible de un fármaco.
Los receptores explican la selectividad de la acción
farmacológica. El tamaño, forma y carga eléctrica de un
fármaco establecen si puede unirse y con qué afinidad a
un receptor particular, entre una gran variedad de sitios
de unión con diferencias químicas existentes en una
célula, tejido o persona. Por consiguiente, los cambios
de la estructura química de un fármaco pueden
aumentar o disminuir en gran medida las afinidades de
un nuevo fármaco por distintas clases de receptores, con
alteraciones consecuentes sobre los efectos terapéuticos
y tóxicos.
Los receptores median las acciones de los agonistas

y antagonistas farmacológicos. Algunos fármacos

y muchos ligandos naturales, como las hormonas y

neurotransmisores, regulan la función agonista de

las macromoléculas receptoras; esto significa que

pueden activar al receptor para que emita una

señal como resultado directo de su unión con él.


Algunos agonistas activan a un solo tipo de
receptor para producir todas sus funciones
biológicas, mientras que otros inducen una función
selectiva del receptor más que otra.

Otros fármacos actúan como antagonistas


farmacológicos, es decir, se unen con receptores
pero no activan la generación de una señal.
Los dos requisitos básicos de un receptor
farmacológico:
afinidad elevada por «su» fármaco

y la especificidad,

Ambas propiedades están determinadas por la


estructura química del fármaco, de tal forma que
pequeñas modificaciones en ella pueden originar
importantes cambios de su actividad farmacológica.
se debe a la formación de enlaces entre fármaco y

receptor; el más frecuente es el iónico, pero puede


reforzarse con otros enlaces: fuerzas de van der
Waals, puentes de hidrógeno o interacciones
hidrofóbicas. De forma excepcional se pueden
formar enlaces covalentes, que son los más firmes y
que suelen originar interacciones irreversibles.
El sitio del receptor al que se une el fármaco se
llama sitio de enlace, cada uno con características
químicas únicas determinadas por las propiedades
especificas de los aminoácidos que lo forman.

La estructura tridimensional, forma y reactividad


del sitio, y la estructura, forma y reactividad
inherentes al fármaco, determinan la orientación
del fármaco respecto al receptor y controlan la
fuerza con la que estas moléculas se unen.
La unión fármaco-receptor se debe a múltiples
interacciones químicas entre ambas moléculas,
algunas de las cuales son bastante débiles (como
las de van der Waals) y otras son en extremo
fuertes (como el enlace covalente).

La suma total de estas interacciones proporciona la


especificidad de toda la interacci6n fármaco-
receptor.
La unión fármaco-receptor rara vez es producto de
un solo tipo de interacción; mas bien es una
combinación de estas interacciones que da a
fármacos y receptores la fuerza necesaria para
formar un complejo estable.
La estructura molecular de un fármaco dicta las
propiedades físicas y químicas que contribuyen a
su unión especifica con el receptor. Los factores
importantes incluyen hidrofilia, estado de

ionización (pK.), conformación y estereoquímica de


la molécula del fármaco.
Todos estos factores -las estructuras del fármaco y el

receptor, las fuerzas químicas que influyen en su

interacción, la solubilidad del fármaco en agua y en

la membrana plasmática, así como la funci6n del

receptor en su ambiente celular- confieren una

especificidad sustancial a las interacciones entre los

fármacos y sus receptores blanco.


De hecho, la mayoría de las interacciones fármaco-
receptor que se conocen hoy pueden clasificarse en
seis grandes grupos.

1) los canales iónicos transmembrana;

2) receptores transmembrana acoplados a proteínas


G intracelulares;
3) Receptores transmembrana con dominios
enzimáticos vinculados;

4) Receptores intracelulares, incluidos enzimas,


moléculas de señales de transducción, factores de
transcripción, proteínas estructurales y ácidos
nucleicos;
5) blancos extracelulares; y

6) receptores de adhesión de la superficie celular.