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CONTINUACIÓN DEL SANTO ROSARIO

Misterios gloriosos y Luminosos


Esta parte contiene los
Misterios Gloriosos y los
Misterios Luminosos, estos
últimos fueron dados y escritos
por el Papa Juan Pablo II, con el
fin de completar las diferentes
fases que vivió Jesucristo en su
vida de apostolado, desde el
momento que empezó a
predicar la Buena Nueva.

Francisco Martínez A.

Junio 2008
Miércoles y domingo
Reflexión
La Truinfante Resurrección de
Nuestro Señor Jesucristo

Jesús había dicho varias veces a


sus discípulos y a sus mismos
enemigos que resucitaría a los
tres días después de su
muerte. Constaba oficial y
públicamente la muerte de
Jesús; y todas las precauciones
de los judíos no pudieron
impedir que Jesús resucitase,
como Él lo había anunciado.
Aparecióse a su Madre y a los
Apóstoles.
Pasado el sábado, al alborear el primer día de la
semana, María Magdalena y la otra María
fueron a ver el sepulcro.
De pronto se produjo un gran terremoto, pues
el Ángel del Señor bajó del cielo y, acercándose,
hizo rodar la piedra y se sentó encima de ella.
Su aspecto era como el relámpago y su vestido
blanco como la nieve.
Los guardias, atemorizados ante él, se pusieron
a temblar y se quedaron como muertos.
El Ángel se dirigió a las mujeres y les dijo:
"Vosotras no temáis, pues sé que buscáis a
Jesús, el Crucificado;
no está aquí, ha resucitado, como lo había
dicho. Venid, ved el lugar donde estaba.
Y ahora id enseguida a decir a sus discípulos:
"Ha resucitado de entre los muertos e irá
delante de vosotros a Galilea; allí le veréis." Ya
os lo he dicho.“ Mateo, 28:1-7
La Resurrección de Jesús (1)
El primer día de la semana va María Magdalena de madrugada
al sepulcro cuando todavía estaba oscuro, y ve la piedra quitada
del sepulcro.
Echa a correr y llega donde Simón Pedro y donde el otro
discípulo a quien Jesús quería y les dice: "Se han llevado del
sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto."
Salieron Pedro y el otro discípulo, y se encaminaron al sepulcro.
Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió por delante
más rápido que Pedro, y llegó primero al sepulcro.
Se inclinó y vio las vendas en el suelo; pero no entró.
Llega también Simón Pedro siguiéndole, entra en el sepulcro y ve
las vendas en el suelo,
y el sudario que cubrió su cabeza, no junto a las vendas, sino
plegado en un lugar aparte.
Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado el
primero al sepulcro; vio y creyó,
pues hasta entonces no habían comprendido que según la
Escritura Jesús debía resucitar de entre los muertos.
Juan, 20:1-9
Estaba María junto al sepulcro fuera llorando. Y mientras
lloraba se inclinó hacia el sepulcro,
y ve dos ángeles de blanco, sentados donde había estado el
cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y otro a los pies.
Dícenle ellos: "Mujer, ¿por qué lloras?" Ella les respondió:
"Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han
puesto."
Dicho esto, se volvió y vio a Jesús, de pie, pero no sabía que
era Jesús.
Le dice Jesús: "Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?" Ella,
pensando que era el encargado del huerto, le dice: "Señor, si
tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo me lo
llevaré."
Jesús le dice: "María." Ella se vuelve y le dice en hebreo:
"Rabbuní" - que quiere decir: "Maestro" -.
Dícele Jesús: "No me toques, que todavía no he subido al
Padre. Pero vete donde mis hermanos y diles: Subo a mi Padre
y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios."
Fue María Magdalena y dijo a los discípulos que había visto al
Señor y que había dicho estas palabras. Juan, 20:11-18
Al atardecer de aquel día, el primero de la semana,
estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas
del lugar donde se encontraban los discípulos, se
presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: "La paz
con vosotros."
Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los
discípulos se alegraron de ver al Señor.
Jesús les dijo otra vez: "La paz con vosotros. Como
el Padre me envió, también yo os envío."
Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: "Recibid el
Espíritu Santo.
A quienes perdonéis los pecados, les quedan
perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan
retenidos.“ Jesús realizó en presencia de los
discípulos otras muchas señales que no están
escritas en este libro.
Estas han sido escritas para que creáis que Jesús es
el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo
tengáis vida en su nombre.
Juan, 20:19-23
Reflexión
La Ascensión de Jesucristo al
Cielo (2)
Después de la Resurrección,
estuvo Jesús cuarenta días
sobre la tierra apareciéndose
varias veces a sus
Apóstoles y preparándoles
para la gran obra de la
evangelización del
mundo. Llegado el día de su
Ascensión, los reunió en el
monte de los Olivos, los
bendijo y empezó a subirse al
Cielo en presencia de su Madre
y de los Apóstoles
Y se predicara en su nombre la
conversión para perdón de los pecados a
todas las naciones, empezando desde
Jerusalén.
Vosotros sois testigos de estas cosas.
"Mirad, y voy a enviar sobre vosotros la
Promesa de mi Padre. Por vuestra parte
permaneced en la ciudad hasta que seáis
revestidos de poder desde lo alto."
Los sacó hasta cerca de Betania y,
alzando sus manos, los bendijo.
Y sucedió que, mientras los bendecía, se
separó de ellos y fue llevado al cielo.
Ellos, después de postrarse ante él, se
volvieron a Jerusalén con gran gozo,
53 y estaban siempre en el Templo
bendiciendo a Dios.
Lucas, 24:47-53
El que crea y sea bautizado, se
salvará; el que no crea, se condenará.
Estas son las señales que
acompañarán a los que crean: en mi
nombre expulsarán demonios,
hablarán en lenguas nuevas,
agarrarán serpientes en sus manos y
aunque beban veneno no les hará
daño; impondrán las manos sobre los
enfermos y se pondrán bien."
Con esto, el Señor Jesús, después de
hablarles, fue elevado al cielo y se
sentó a la diestra de Dios.
Ellos salieron a predicar por todas
partes, colaborando el Señor con
ellos y confirmando la Palabra con las
señales que la acompañaban.
Marcos,16:16-20
Por su parte, los once discípulos
marcharon a Galilea, al monte que Jesús
les había indicado.
Y al verle le adoraron; algunos sin
embargo dudaron.
Jesús se acercó a ellos y les habló así:
"Me ha sido dado todo poder en el cielo
y en la tierra.
Id, pues, y haced discípulos a todas las
gentes bautizándolas en el nombre del
Padre y del Hijo y del Espíritu Santo,
y enseñándoles a guardar todo lo que yo
os he mandado. Y he aquí que yo estoy
con vosotros todos los días hasta el fin
del mundo."
Mateo, 28:16-20
Reflexión
La Venida del Espíritu Santo
sobre María Santísima y los
Apóstoles (3)
Muy grande era la misión que Jesús había
encargado a sus Apóstoles. Encargóles
Jesús que se recogiesen en el Cenáculo,
donde les enviaría el Espíritu Santo. Así
fue. A los diez días y por las oraciones de
la Virgen Santísima que con ellos estaba,
bajó el Espíritu Santo.
De repente, un ruido del cielo, como de
un viento recio, resonó en toda la casa
donde estaban los discípulos. Vieron
aparecer unas lenguas, como llamaradas,
que se repartían posándose encima de
cada uno. Se llenaron todos del Espíritu
Santo. (Cf. Hechos 2, 1-4)
Jesús dice: “Yo pediré al Padre y os dará
otro Paráclito, para que esté con vosotros
para siempre, el Espíritu de la verdad, a
quien el mundo no puede recibir, porque
no le ve ni le conoce” Juan, 14: 16-17.

La misión que le ha sido confiada con


respecto a los Apóstoles y a la Iglesia: “El
Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre
enviará en mi nombre, os lo enseñará
todo y os recordará todo lo que yo os he
dicho” Juan, 14: 26.
El “testimonio” que debe dar de Cristo
ante el mundo. “Cuando venga el
Paráclito, que yo os enviaré de junto al
Padre, el Espíritu de la verdad, que
procede del Padre, él dará testimonio de
mí ” Juan, 15: 26.
“Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os
guiará hasta la verdad completa; pues no
hablará por su cuenta, sino que hablará lo que
oiga, y os anunciará lo que ha de venir”
Juan, 16: 13.
Jesús mismo anuncia con estas palabras:
“Cuando él venga, convencerá al mundo en lo
referente al pecado, en lo referente a la
justicia y en lo referente al juicio”
Juan, 16: 8.
él dice a los Apóstoles inmediatamente tras su
resurrección: “Recibid el Espíritu Santo. A
quienes perdonéis los pecados, les quedan
perdonados” Juan, 20: 22-23.
“Si no me voy (pasando de este mundo al
Padre), no vendrá a vosotros el Paráclito”
Juan, 16: 7.
él mismo permanecerá no sólo “con
nosotros”, sino también “en nosotros”.
“Vosotros le conocéis, porque mora con
vosotros y en vosotros está” Juan 14: 17.
"El ángel dijo: - No temas, Zacarías, tu petición
ha sido escuchada. Isabel, tu mujer, te dará un
hijo al que pondrás por nombre Juan. Te
llenarás de gozo y alegría, y muchos se
alegraran de su nacimiento, porque será
grande ante el Señor. No beberá vino ni licor,
quedará lleno del Espíritu Santo desde el seno
de su madre" Lucas, 1: 13-15.

"Zacarías, su padre, se llenó del Espíritu Santo


y profetizó"
Lucas, 1:41. 67.

"El ángel le contestó a María: - El Espíritu Santo


vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te
cubrirá con su sombra; por eso, el que va a
nacer será santo y se llamará Hijo de Dios"
Lucas,1: 35.
"Cuando Isabel oyó el saludo de María, el niño
saltó en su seno. Entonces Isabel, llena del
Espíritu Santo exclamó a grandes voces:
Bendita tú entre las mujeres!"
Lucas, 1:41.
"Había en Jerusalén un hombre llamado
Simeón, hombre justo y piadoso, que
esperaba el consuelo de Israel. El Espíritu
Santo estaba en él y le había revelado que no
moriría antes de ver al Mesías enviado por el
Señor" Lucas, 2: 25-26.

"Entonces Juan les dijo: -Yo los bautizo con


agua; pero viene el que es más fuerte que yo,
a quien no soy digno de desatar la correa de
sus sandalias. El los bautizará con Espíritu
Santo y fuego" Lucas, 3: 16.

"Un día cuando se bautizaba mucha gente,


también Jesús se bautizó. Y mientras Jesús
oraba se abrió el cielo, y el Espíritu Santo
bajó sobre él en forma visible, como una
paloma, y se oyó una voz que venía del cielo:
-Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco"
Lucas, 3: 21.
"Jesús, lleno de la fuerza del Espíritu,
regresó a Galilea, y su fama se
extendió por toda la región"
Lucas, 4:14.

"El espíritu del Señor está sobre mí,


porque me ha ungido para anunciar la
buena noticia a los pobres; me ha
enviado a proclamar la liberación a
los cautivos, a dar vista a los ciegos,
a liberar a los oprimidos"
Lucas, 4:18.

“Jesús regresó del Jordán lleno del


Espíritu Santo. El Espíritu lo condujo al
desierto, donde el diablo lo puso a prueba
durante cuarenta días"
Lucas, 4:2.
"En aquel momento, el Espíritu Santo llenó de
alegría a Jesús, que dijo: -Yo te alabo, Padre,
Señor del cielo y de la tierra, porque has
ocultado estas cosas a los sabios y prudentes
y se las has dado a conocer a los sencillos. Sí,
Padre, así te ha parecido bien"
Lucas, 10:21.

"Pues si ustedes, aun siendo malos, saben dar


a sus hijos cosas buenas, ¿cuanto más el Padre
del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo
pidan?"
Lucas, 11; 13.

"Quien hable mal del Hijo del hombre, podrá ser


perdonado, pero el que blasfeme contra el
Espíritu Santo, no será perdonado. Y cuando los
lleven a las sinagogas, ante los jueces y
autoridades, no se preocupen cómo defenderse,
ni de lo que van a decir; el Espíritu Santo les
enseñará en ese mismo momento lo que deben
decir"
Lucas, 12: 11-12.
Alusiones al Espíritu Santo según San Pablo

“Habéis sido lavados. habéis sido santificados,


habéis sido justificados en el nombre del Señor
Jesucristo y en el Espíritu de nuestro Dios”
( 1 Cor 6, 11).

“A cada cual se le otorga la manifestación del


Espíritu para provecho común”
(1 Cor 12, 7).

“Todas estas cosas las obra un mismo y único


Espíritu. distribuyéndolas a cada uno en particular
según su voluntad”
(1 Cor 12, 11).
“A uno se le da por el Espíritu palabra de sabiduría:
a otro. palabra de ciencia según el mismo Espíritu:
a otro. fe. en el mismo Espíritu”
(1 Cor 12, 8.9).

'¿No sabéis que sois santuario de Dios y


que el Espíritu de Dios habita en
vosotros?' (1 Cor 3, 16).
“¿O no sabéis que vuestro cuerpo es santuario del
Espíritu Santo, que está en vosotros y habéis
recibido de Dios, y que no os pertenecéis?”
(1 Cor 6, 19).

“Vosotros no estáis en la carne, sino en el espíritu,


ya que el Espíritu de Dios habita en vosotros”
(Rom 8, 9).

“Y si el Espíritu de Aquel que resucitó a Jesús de


entre los muertos habita en vosotros, Aquel que
resucitó a Cristo de entre los muertos dará
también la vid vuestros cuerpos mortales por su
Espíritu que habita en vosotros”
(Flm 8, 11).

“El Espíritu viene en ayuda de nuestra


flaqueza. Pues nosotros no sabemos cómo
pedir para orar como conviene; mas el
Espíritu mismo intercede por nosotros con
gemidos inefables”
(Rom 8, 26).
“La gracia del Señor Jesucristo, el amor
de Dios (Padre) y la comunión del Espíritu
Santo sean con todos vosotros”
(2 Cor 13, 13).
“Y es Dios el que nos conforta
juntamente con vosotros en Cristo y el
que nos ungió, y el que nos marcó con su
sello y nos dio en arras el Espíritu en
nuestros corazones”
(2 Cor 1, 21.22).
“Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo
.. nos ha bendecido con toda clase de
bendiciones espirituales. en los cielos. en
Cristo” (Ef 1 3).

Y poco después el autor dice a los


creyentes: “Fuisteis sellados con el
Espíritu Santo de la Promesa. que es
prenda de nuestra herencia”
(Ef 1, 13).
Ven, Espíritu Santo, llena los
corazones de tus fieles y enciende en
ellos el fuego de tu amor.
V. Envía tu Espíritu y serán creados.
R. Y renovarás la faz de la tierra.

Oremos. Oh Dios, que has iluminado


los corazones de tus hijos con la luz
del Espíritu Santo; haznos dóciles a
tu Espíritu para gustar siempre el
bien y gozar de su consuelo.
Por Jesucristo Nuestro Señor.
R. Amén.
Reflexión
LA ASUNCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA EN
CUERPO Y ALMA AL CIELO ( 4 )

Después de la asención de
Jesús al Cielo, María
permaneció algún tiempo más
sobre la tierra para ser la
Mestra, modelo y guía de los
Apóstoles. Murió de puro amor
de Dios, resucitando a los tres
días y subiendo en cuerpo y
alma al Cielo.
Sinopsis histórica

FUNDAMENTO DE ESTE DOGMA


El Papa Pío XII bajo la inspiración del
Espíritu Santo, y después de consultar
con todos los obispos de la Iglesia
Católica, y de escuchar el sentir de los
fieles, el primero de Nov. de 1950,
definió solemnemente con su suprema
autoridad apostólica, el dogma de la
Asunción de María. Este fue promulgado
en la Constitución
"Munificentissimus Deus":
Tomado de la Liturgia de las Horas del 15
de Agosto. (AAS 42 [19501, 760-762.
767-769)
"Después de elevar a Dios muchas y
reiteradas preces y de invocar la luz del
Espíritu de la Verdad, para gloria de Dios
omnipotente, que otorgó a la Virgen
María su peculiar benevolencia; para
honor de su Hijo, Rey inmortal de los
siglos y vencedor del pecado y de la
muerte; para aumentar la gloria de la
misma augusta Madre y para gozo y
alegría de toda la Iglesia, con la
autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de
los bienaventurados apóstoles Pedro y
Pablo y con la nuestra, pronunciamos,
declaramos y definimos ser dogma
divinamente revelado que La Inmaculada
Madre de Dios y siempre Virgen María,
terminado el curso de su vida terrenal,
fue asunta en cuerpo y alma a la gloria
del cielo".
Fundamentos para la definición
del dogma:
1-La inmunidad de María de todo
pecado: La descomposición del cuerpo
es consecuencia del pecado, y como
María, careció de todo pecado, entonces
Ella estaba libre de la ley universal de la
corrupción, pudiendo entonces, entrar
prontamente, en cuerpo y alma, en la
gloria del cielo.
2-Su Maternidad Divina: Como el
cuerpo de Cristo se había formado del
cuerpo de María, era conveniente que el
cuerpo de María participara de la suerte
del cuerpo de Cristo. Ella concibió a
Jesús, le dio a luz, le nutrió, le cuido, le
estrecho contra su pecho. No podemos
imaginar que Jesús permitiría que el
cuerpo, que le dio vida, llegase a la
corrupción.
3-Su Virginidad Perpetua: como su
cuerpo fue preservado en integridad
virginal, (toda para Jesús y siendo un
tabernáculo viviente) era conveniente que
después de la muerte no sufriera la
corrupción.
4-Su participación en la obra
redentora de Cristo: María, la Madre del
Redentor, por su íntima participación en la
obra redentora de su Hijo, después de
consumado el curso de su vida sobre la
tierra, recibió el fruto pleno de la redención,
que es la glorificación del cuerpo y del alma.
La Asunción es la victoria de Dios
confirmada en María y asegurada para
nosotros. La Asunción es una señal y
promesa de la gloria que nos espera cuando
en el fin del mundo nuestros cuerpos
resuciten y sean reunidos con nuestras
almas.
Madre Adela Galindo SCTJM
"En aquellos días, se levantó María y se
fue con prontitud a la región montañosa,
a una ciudad de Judá" (Lc 1, 39). María,
habiendo entrado en la casa de Zacarías, saludó a Isabel. Al
verla Isabel le dijo:"Alégrate,llena de gracia, el
Señor está contigo" (Lc 1, 28), ella, como
prosiguiendo, añadió: "Bendita tú entre las
mujeres y bendito el fruto de tu seno"
(Lc 1, 42). "¡Feliz la que ha creído que se
cumplirían las cosas que le fueron dichas
de parte del Señor!" (Lc 1, 45).
"Engrandece mi alma al Señor y mí
espíritu se alegra en Dios mi salvador
porque ha puesto los ojos en la humildad
de su esclava, por eso desde ahora todas
las generaciones me llamarán
bienaventurada, porque ha hecho en mi
favor maravillas el Poderoso, santo es su
nombre" (Lc 1, 46-49).
La Asunción de María es una participación singular
en la resurrección de Cristo.
En la primera carta a los Corintios, san Pablo hace
como un comentario profundo del misterio de la
Asunción. Escribe así: "Cristo resucitó de
entre los muertos como primicias de los
que durmieron. Porque, habiendo venido
por un hombre la muerte, también por
un hombre viene la resurrección de los
muertos. Pues del mismo modo que en
Adán mueren todos, así también todos
revivirán en Cristo. Pero cada cual en su
rango: Cristo como primicias; luego los de
Cristo en su venida» (1 Cor 15, 20-23).
María es la primera que recibe la gloria; la Asunción
representa casi el coronamiento del misterio
pascual. Cristo ha resucitado, venciendo la muerte,
efecto del pecado original , y abraza con su victoria
a todos los que aceptan con fe su resurrección. Ante
todo a su Madre, librada de la herencia del pecado
original mediante la muerte redentora del Hijo en la
cruz.
Hoy Cristo abraza a María, inmaculada desde su
concepción, acogiéndola en el cielo en su cuerpo
glorificado, como acercando para ella el día de su vuelta
gloriosa a la tierra, el día de la resurrección universal que
espera la humanidad. La Asunción al cielo es como una
gran anticipación del cumplimiento definitivo de todas las
cosas en Dios, según cuanto escribe el Apóstol: "Luego,
el fin, cuando entregue (Cristo) a Dios Padre el
Reino, para que Dios sea todo en todo“
(1 Cor 15, 24, 28). ¿Acaso Dios no es todo en
aquella que es la madre inmaculada del Redentor?
Te saludo, hija de Dios Padre! ¡Te saludo, madre del
Hijo de Dios! ¡Te saludo, esposa mística del Espíritu
Santo! ¡Te saludo, templo de la santísima Trinidad!
«Y se abrió el santuario de Dios en el cielo, y
apareció el arca de su alianza en el santuario.
"Una gran señal apareció en el cielo: una
mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies
y una corona de doce estrellas sobre su
cabeza"(Ap 11, 19-12,1).
Reflexión
La Coronación de María
Santísima por Reina y Señora
del Universo (5)

María es verdadera Madre de


Dios y ocupa el lugar más
preeminente después de Jesús. ¡
Qué gloria será, pués la suya!
Sentada junto al trono de la
Santísima Trinidad, fue
coronada por el Padre, el Hijo y
el Espíritu Santo con la triple
diadema de poder, sabiduría y
amor, y declarada Reina y
Señora de Ángeles y hombres.
La Coronación de la Virgen
Santísima como Reina de Cielos y
Tierra.
(Sal. 45, 14-15; Ap 11, 19;12, 1)
“Toda espléndida, la hija del rey, va adentro,
con vestidos en oro recamados; con sus
brocados es llevada ante el rey.” Y “una gran
señal apareció en el cielo; una mujer, vestida
del sol, con la luna bajo sus pies, y una corona
de doce estrellas sobre su cabeza.”
"...enaltecida por Dios como Reina del
universo, para ser conformada más
plenamente a su Hijo, Señor de los Señores y
vencedor del pecado y la muerte."
"Santa María fue ensalzada por el Señor como Reina
universal, con el fin de que se asemejase de forma más
plena a su Hijo, Señor de señores, y vencedor del pecado
y de la muerte" (Lumen Gentium, 59).
"María es Reina, pues engendró a un Hijo, que en el
mismo momento de su concepción, en virtud de la unión
de la naturaleza humana con el Verbo, era Rey, aún como
hombre y Señor de todas las cosas" (S.S. Pío XII).

"¡Qué hermosa eres, amada mía, qué hermosa eres!


Tus ojos son palomas detrás de tu velo.
Eres toda hermosa, amada mía, y no tienes ningún
defecto.
¡Me has robado el corazón con una sola de tus miradas,
con una sola vuelta de tus collares!
Tus amores son más deliciosos que el vino,
y el aroma de tus perfumes, mejor que todos los
ungüentos.
¡Tus labios destilan miel pura!
¡Fuente que riega los jardines,
manantial de aguaviva,
que fluye desde el Líbano"
(Cantar de los Cantares 4,1-15
Una gran señal apareció en el cielo: una
mujer con corona de doce estrellas sobre
su cabeza. —Vestido de sol. —La luna a
sus pies. (Apoc., XII, 1) María, Virgen sin
mancilla, reparó la caída de Eva: y ha
pisado, con su planta inmaculada, la
cabeza del dragón infernal. Hija de Dios,
Madre de Dios, Esposa de Dios.
El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo la
coronan como Emperatriz que es del
Universo.
Y le rinden pleitesía de vasallos los
Ángeles..., y los patriarcas y los profetas y
los Apóstoles..., y los mártires y los
confesores y las vírgenes y todos los
santos..., y todos los pecadores y tú y yo.
(jueves)
Reflexión
Nuevos misterios propuestos por
Juan Pablo II a la contemplación
de los creyentes en la Carta
Apostólica " Rosarium Virginis
Mariae " (16-10-2002.)
Se llaman misterios de luz o
misterios luminosos porque en su
vida pública Cristo se manifiesta
como misterio de luz: "Mientras
estoy en el mundo, soy luz del
mundo" (Jn 9, 5).
"El bautismo de Nuestro Señor
Jesucristo en el río Jordán“( 1 )

Jesús entra a las aguas del Jordán y la voz


del Padre lo declara su Hijo amado,
mientras el Espíritu desciende sobre Él.

"Todo el pueblo se hacía bautizar, y


también fue bautizado Jesús. Y mientras
estaba orando, se abrió el cielo y el
Espíritu Santo descendió sobre Él en
forma corporal como de paloma. Se oyó
entonces una voz del cielo «Tú eres mi
Hijo muy querido, en quien tengo puesta
toda mi predilección»."
(San Lucas 3,21)
El bautismo de Jesús en el Jordán

Jesús permite que San Juan


Bautista lo bautice en el Jordán.
Y mientras Cristo, limpio de
culpa se hace "pecado" por
nosotros (cf. 2 Co 5, 21), entra en
el agua del río, el cielo se abre y la
voz del Padre lo proclama Hijo
Predilecto (ef. Mt 3, 17 par.), y el
Espìritu desciende sobre Él para
investirlo de la misiòn que le
espera.
El Bautismo de Jesús en el Jordán es un
acontecimiento al que los cuatro evangelistas
dan mucha importancia: Jesús se manifiesta
como predilecto de Dios, lleno del Espíritu,
dispuesto a comenzar su misión mesiánica.
Juan Bautista recuerda que detrás de él,
vendrá uno que “bautizará con Espíritu Santo
y fuego” y no con agua como él. Jesús se pone
en la fila de los demás y sucede una especie
de “Teofanía Trinitaria”: Baja el Espíritu sobre
Jesús y el Padre hace oír su voz. El siervo
anunciado por Isaías ha llegado: Jesús de
Nazaret. Todo fue en un momento intenso de
oración, como si el cielo se abriera y
descendiera. Jesús sintió al Padre y al Espíritu
tan cerca que fue una experiencia de fuego.
Para sus intervenciones públicas, Jesús tendrá
los dones del Espíritu.
Mateo nos refiere que, cuando Jesús salió del
agua, 'se abrieron los cielos y vio al Espíritu de
Dios que bajaba en forma de paloma y venia
sobre él. Y una voz que salía de los cielos decía:
'Este es mi Hijo amado, en quien me complazco'
Mateo, 3: 16-17.

Después de su resurrección, Jesús se apareció


a los once Apóstoles y les dijo: 'Id, pues;
enseñad a todas las gentes, bautizándolas
en el nombre del Padre y del Hijo y del
Espíritu Santo'
Mateo, 28: 19.

'Por el Espíritu de Dios Jesús expulsó a los


demonios'
Mateo, 12: 28.
Jesús vino desde Nazaret de
Galilea y fue bautizado por
Juan en el Jordán. En el
momento en que salía del
agua, vio los cielos abiertos y
al Espíritu Santo como una
paloma bajando sobre él, y
se oyó una voz del cielo: "Tú
eres mi hijo amado, mi
predilecto".
(Mc 1,9-11)
Reflexión
La auto revelación de Jesucristo
en las bodas de Caná ( 2 )
Se trata del comienzo de los signos
en Canà (cf. Jn 2, 1/12), cuando
Cristo, transformando el agua en
vino, abre el corazònde los
discìpulos a la fe gracias a la
intervenciòn de Marìa,la primera
creyente. Este fue el primero de
los signos de Jesùs,cuando
manifestò su gloria, y sus
discìpulos creyeron en Él
y nosotros, ¿ creemos con toda
sinceridad en Él?
Al tercer día se hicieron unas bodas en
Caná de Galilea; y estaba allí la madre
de Jesús.
Y fueron también invitados a las bodas
Jesús y sus discípulos.
Y faltando el vino, la madre de Jesús le
dijo: No tienen vino.
Jesús le dijo: ¿Qué tienes conmigo,
mujer? Aún no ha venido mi hora.
Su madre dijo a los que servían: Haced
todo lo que os dijere.
Y estaban allí seis tinajas de piedra para
agua, conforme al rito de la purificación
de los judíos, en cada una de las cuales
cabían dos o tres cántaros.
Jesús les dijo: Llenad estas tinajas de
agua. Y las llenaron hasta arriba.
Juan, 2: 1-7
Entonces les dijo: Sacad ahora, y .
llevadlo al maestresala. Y se lo
llevaron.
9 Cuando el maestresala probó el
agua hecha vino, sin saber él de
dónde era, aunque lo sabían los
sirvientes que habían sacado el agua,
llamó al esposo,
10 y le dijo: Todo hombre sirve
primero el buen vino, y cuando ya han
bebido mucho, entonces el inferior;
mas tú has reservado el buen vino
hasta ahora.
11Este principio de señales hizo Jesús
en Caná de Galilea, y manifestó su
gloria; y sus discípulos creyeron en él.
Juan, 2:8-11
Esta presencia de Cristo en
las bodas de Caná es señal de
que Jesús bendice el amor
entre hombre y mujer,
sellado con el matrimonio.
Dios, en efecto, instituyó el
matrimonio al principio de la
creación (Génesis 1,27-28), y
Jesucristo lo confirmó y lo
elevó a la dignidad de
Sacramento ( Mateo 19:6).
REFLEXION:
Anuncio del Reino de
Dios,( 3 )
Invita a la conversión Misterio de
luz es la predicación con la cual
Jesús anuncia la llegada del Reino
de Dios e invita a la conversión
(cf. Mc 1,15), perdonando los
pecados de quien se acerca a Él
con humilde fe (cf. Mc 2. 3/13;Lc
47/48), iniciando así el Misterio de
misericordia que El continuará
ejerciendo hasta el fìn del mundo,
especialmente a través del
sacramento de la reconciliación
confiado a la Iglesia.
Jesús principia su
ministerio Según San Marcos
Marcos. 1:14-45
Después que Juan fue encarcelado,
Jesús vino a Galilea predicando el
evangelio del reino de Dios,
diciendo: El tiempo se ha cumplido,
y el reino de Dios se ha acercado;
arrepentíos, y creed en el
evangelio. Marcos 1:14-15
Perdonando los pecados de quien se
acerca a ÉL con humilde fe, iniciando así
el ministerio de misericordia que ÉL
continuará ejerciendo hasta el fin del
mundo, especialmente a través del
sacramento de la Reconciliación
confiado a la Iglesia.
Andando junto al mar de Galilea,
Los primeros discípulos vio a Simón y a Andrés su
hermano, que echaban la red en
el mar; porque eran pescadores.
Y les dijo Jesús: Venid en pos
de mí, y haré que seáis
pescadores de hombres.
Y dejando luego sus redes, le
siguieron.
Pasando de allí un poco más
adelante, vio a Jacobo hijo de
Zebedeo, y a Juan su hermano,
también ellos en la barca, que
remendaban las redes.
Y luego los llamó; y dejando a su
padre Zebedeo en la barca con
los jornaleros, le
siguieron. Marcos 1:16-20
Jesús recorre Galilea predicando
Por la mañana, antes que
amaneciera, Jesús se levantó, salió
y fue a un lugar desierto; allí
estuvo orando.
Simón salió a buscarlo con sus
compañeros,
y cuando lo encontraron, le
dijeron: "Todos te andan
buscando".
Él les respondió: "Vayamos a otra
parte, a predicar también en las
poblaciones vecinas, porque para
eso he salido".
Y fue predicando en las sinagogas
de toda la Galilea y expulsando
demonios.
Marcos. 1: 35-39
La multitud sigue a Jesús
Jesús se retiró con sus discípulos a la
orilla del mar, y lo siguió mucha
gente de Galilea.

Al enterarse de lo que hacía,


también fue a su encuentro una gran
multitud de Judea, de Jerusalén, de
Idumea, de la Transjordania y de la
región de Tiro y Sidón.

Entonces mandó a sus discípulos que


le prepararan una barca, para que la
muchedumbre no lo apretujara.

Marcos. 3: 7-9
Porque, como curaba a muchos,
todos los que padecían algún mal
se arrojaban sobre él para
tocarlo.

Y los espíritus impuros, apenas lo


veían, se tiraban a sus pies,
gritando: "¡Tú eres el Hijo de
Dios!"

Pero Jesús les ordenaba


terminantemente que no lo
pusieran de manifiesto.

Marcos. 3: 10-12
Institución de los Doce
Después subió a la montaña y llamó a su lado a
los que quiso. Ellos fueron hacia él,

y Jesús instituyó a Doce para que estuvieran con


él, y para enviarlos a predicar

con el poder de expulsar a los demonios.


Así instituyó a los Doce: Simón, al que puso el
sobrenombre de Pedro;

Santiago, hijo de Zebedeo, y Juan, hermano de


Santiago, a los que dio el nombre de Boanerges,
es decir, hijos del trueno;

luego, Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo,


Tomás, Santiago, hijo de Alfeo, Tadeo, Simón, el
Cananeo,
y Judas Iscariote, el mismo que lo entregó.
Marcos, 3:13-19
Les aseguro que todo será perdonado
a los hombres: todos los pecados y
cualquier blasfemia que profieran.

Pero el que blasfeme contra el Espíritu


Santo, no tendrá perdón jamás: es culpable
de pecado para siempre".

Jesús dijo esto porque ellos decían: "Está


poseído por un espíritu impuro".

Marcos, 3: 28-30
La acción vivificante de
Jesús, en su vida
pública, en pro de la
humanidad continuó,
hasta su dolorosa
pasión, y después de
ella con su resurrección
vino a traernos la gloria
eterna
Reflexión
La Transfiguración de Nuestro Señor
(4)
Jesucristo Misterio de luz por
excelencia es la transfiguración,
que según la tradición tuvo lugar
en el Monte Tabor. La gloria de la
Divinidad resplandece en el rostro
de Cristo, mientras el Padre lo
acredita ante los apóstoles
extasiados para que lo "escuchen"
y se dispongan a vivir con Él, el
momento doloroso de la Pasión,
con el fìn de llegar con Él a la
alegría de la Resurrección y una
vida transfigurada por el Espíritu
Santo.
"Seis días después, Jesús tomó a
Pedro, a Jacobo y a Juan su
hermano, y los llevó aparte a un
monte alto; y se transfiguró
delante de ellos, y resplandeció su
rostro como el sol, y sus vestidos
se hicieron blancos como la luz. Y
he aquí les aparecieron Moisés y
Elías, hablando con él. Entonces
Pedro dijo a Jesús: Señor, bueno
es para nosotros que estemos
aquí; si quieres, hagamos aquí tres
enramadas: una para ti, otra para
Moisés, y otra para Elías.

Mateo, 17: 1-4


Mientras él aún hablaba, una nube
de luz los cubrió; y he aquí una voz
desde la nube, que decía: Éste es mi
Hijo amado, en quien tengo
complacencia; a él oíd. Al oír esto
los discípulos, se postraron sobre
sus rostros, y tuvieron gran temor.
Entonces Jesús se acercó y los tocó,
y dijo: Levantaos, y no temáis. Y
alzando ellos los ojos, a nadie vieron
sino a Jesús solo. Cuando
descendieron del monte, Jesús les
mandó, diciendo: No digáis a nadie
la visión, hasta que el Hijo del
Hombre resucite de los muertos.
Mateo, 17: 5-9
Entonces sus discípulos le
preguntaron, diciendo: ¿Por qué,
pues, dicen los escribas que es
necesario que Elías venga
primero? Respondiendo Jesús, les
dijo: A la verdad, Elías viene
primero, y restaurará todas las
cosas. Mas os digo que Elías ya
vino, y no le conocieron, sino que
hicieron con él todo lo que
quisieron; así también el Hijo del
Hombre padecerá de ellos.
Entonces los discípulos
comprendieron que les había
hablado de Juan el Bautista"
(Mat. 17:10-13).
La montaña, sobre la cual pasó la
transfiguración, no es nombrada por los
Evangelistas, paro la antigua tradición,
unánimemente indica el monte Tabor,
que se encuentra en Galilea, a 6 Km.
hacia SE de Nazaret. Cerca de esta
montaña Jesucristo pasó Su adolescencia,
y posiblemente la subió varias veces y
oraba sobre ella. Con su altura de casi 1
Km. el monte Tabor se eleva
majestuosamente sobre las planicies
circundantes, atrayendo miradas de los
viajeros de todos lados. Desde su cima se
abre la vista sobre el mar de Galilea y el
río Jordán, que se encuentran al Este de
él. Desde su base y hasta la mitad el
monte esta cubierto por imponentes
robles y pistachos.
Reflexion
La Instituciòn de la
Eucaristìa
Expresión sacramental del
misterio pascual Misterio de luz
es, por fìn la institución de la
Eucaristía, en el cual Cristo se
hace alimento con su Cuerpo y
su Sangre bajo las especies de
pan y vino, dando testimonio
de su amor por la humanidad
"hasta el extremo" y por cuya
salvación se ofrecerá en
sacrificio. (Jn 13,1)
Mi carne es verdadera comida y
mi sangre es verdadera bebida. El
que come mi carne y bebe mi
sangre permanece en mí y yo en
él. Como el Padre, que es vida, me
envió y yo vivo por el Padre, así
quien me come vivirá por mí. Este
es el pan que ha bajado del
cielo. Pero no como el de vuestros
antepasados, que comieron y
después murieron. El que coma
este pan vivirá para siempre."

Juan, 6:54-59
La Santa Misa es la
celebración de la Cena del
Señor en la cuál Jesús, un día
como hoy, la víspera de su
pasión, "mientras cenaba con
sus discípulos tomó pan..."
(Mt 28, 26)
El quiso que, como en su
última Cena, sus discípulos
nos reuniéramos y nos
acordáramos de Él
bendiciendo el pan y el vino:
"hagan esto en memoria mía"
(Lc 22,19).
« Misterio de luz es, por fin, la institución de la
Eucaristía, en la cual Cristo se hace alimento
con su Cuerpo y su Sangre bajo las especies
del pan y del vino, dando testimonio de su
amor por la humanidad «hasta el extremo» y
por cuya salvación se ofrecerá en sacrificio. »
Tomó luego pan y dando gracias lo
bendijo, lo partió y se lo dio a sus
discípulos diciendo: «Tomad y comed
todos de él, porque esto es mi
Cuerpo, que será entregado por
vosotros». Del mismo modo, acabada la
cena, tomó el cáliz y, dando gracias de
nuevo, lo pasó a sus discípulos diciendo:
«Tomad y bebed todos de él,
porque éste es el cáliz de mi
Sangre, Sangre de la alianza nueva
y eterna, que será derramada por
vosotros y por todos los hombres
para el perdón de los pecados.
Haced esto en conmemoración
mía». Y añade San Pablo: «Pues cada vez
que coméis este pan y bebéis esta copa,
anunciáis la muerte del Señor, hasta que
venga».
Según la tradición, la reflexión de los
misterios es la parte del rosario que la
Virgen le explicó a Sto. Domingo con
mucho cuidado. Cuando pensamos en
Jesús, meditando los misterios de la
revelación, profundizamos nuestra fe y
valoramos lo que Él ha hecho por
nosotros. La mejor forma de lograr esa
meditación es hacerla con Su Santísima
Madre, la Virgen María. Empezamos a
comprender, a la vez, el gran papel que
juega María en nuestra Redención. Los
misterios del rosario nos acercan más a
Jesús y a María.

Francisco Martínez A.
Junio 2008