Vous êtes sur la page 1sur 35

PERSONA Y

.

S

.

"

.

,_~--:.c~--···-1-t··

. ~

º

.'

.

'

.

.

.

,'

.

.

:.

:

'

;

.

j.

E.·,}··· o:·'··~-A·i o

.

:

~

•.

·

.

.

.

. )

.

,.

r

 

.

.

.

:

.

.

.

.

:~

.

.

'. /

'-

.

·.

;

·.-.

.

.

.

.

••

.

'

.

. ©

!

. ··'l.'

.

ILADES

·

PERSONA Y SOCIEDAD

Instituto Latinoamericano de Doctrina y Estudios Sociales ILADES

Iglesia y Modernidad:

La perspectiva del clero católico

l. INTRODUCCIÓN:

MODERNIDAD Y RELIGIÓN

En el actual momento de crisis cultural, los paradigmas que informa- ban las interpretaciones corrientes sobre nuestras sociedades en vías de desarrollo, que cierta teoría gustaba calificar de «dependientes», se han trizado e incluso varios se han hecho polvo. Todo parecería indicar que es- tamos frente al imperio de una racio- nalidad instrumental despojada de su antiguo lazo con el discurso emanci- pador de la modernidad. En este cua- dro, el pragmatismo, (así como el es- cepticismo típicos del discurso «post-

CRISTIÁN PARKER G.•

moderno»), reinante no son sino una forma bajo la cual se oculta la reemer- gencia de una ideología liberal refac- cionada y puesta al día. En efecto, el discurso hegemónico -de sentido co- mún1- acerca de las modernizaciones en curso en nuestros países, (tal como nos lo muestra la experiencia chilena), no es sino la forma elegante bajo la cual se legitima un proyecto de inte- gración de nuestras economías al mercado mundial dominado por la ló- gica mercantil y la ideología neolibe- ral. «Modernización»,en la conceptua- lización corriente, es sinónimo de su- misión al imperio de las leyes del mercado. Así, de golpe, vemos cómo

Doctoren sociología. Investigador en el CERC- Director Maestría en Ciencias Sociales en la universidad Academia de Humanismo Cristiano. Es cierto que el discurso gubernamental acerca de las modernizaciones difiere del simplismo neoliberal en tanto, por su preocupación por el desarrollo social, busca desarrollar un proceso de crecimiento y desarrollo con equidad, pero no es menos cierto que el sentido común reinante es pragmático yse gula por el imperio de la lógica del mercado.

50

PERSONA YSOCIEDAD

resucitan, sin habérselo propuesto, las teorías de la modernización 2 que es- tuvieran en boga en los años '60, con su doble reduccionismo: al desarrollo se le entiende como crecimiento eco- nómico, y a la modernización como la reestructuración de las sociedades tra- dicionales en función de garantizar los prerrequisitos funcionales al desarro- llo, es decir, al crecimiento económico. No es extraño que en una tal pre- concepción de la modernización resul- te inevitable que todo proceso de de- sarrollo -entendido según una inter- pretación esquemática de la tesis we- beriana, es decir, como racionalización en la lógica occidentalizante- supon- ga, en última instancia, una moderni- zación que será siempre «desencanta- dora» del mundo. El problema es que no sólo se trata de una resurrección de «fantasmas» del ayer. Si observamos atentamente, hay en las formulaciones de muchos de los discursos que cir- culan, una forma de comprensión de la modernización que encierra los ele- mentos centrales de ese discurso pa- sado. Esto quiere decir que, como los fantasmas del ayer habitan en nosotros, ni nos damos cuenta cuando estamos condenando la realidad a ser reificada por nuestros propios esquemas y, por ende, en lo que se refiere a la inter- pretación de la relación modernización/ religión, se está actuando conse- cuentemente con los esquemas del pasado. A mayorsecularización, mayor garantía de que se cumpla el pre-re-

lnshtuto Lat,noamencano de Doctnna y Estudios Sociales ILADES

quisito de la especialización institucio- nal y funcional, y mayor garantía del establecimiento de un «espíritu» de empresa y del pluralismo, al liberar- nos de las trabas que nos impone la tradición religiosa, cuya tendencia in- tegradora y homogeneizante plantea un serio obstáculo al «progreso». Sin embargo, el devenir de los acontecimientos indica que las «mo- dernizaciones» en los países periféri- cos no sólo no son J,omogéneas sino que, además, bajo muchos aspectos, no son «secularizantes». Efectivamen- te, se da un proceso de «laicización» de la vida que se manifiesta, entre otras cosas, en la separación entre la esfera religiosa y la esfera pública, y en el cese de legitimaciones religiosas para las nuevas formas de producción en el capitalismo y para muchos de los avances del conocimiento científico- tecnológico o ideológico. Sin embargo, dicha laicización es diferenciada y desigual, porque predomina en el plano institucional, y no tanto en el plano de las mentalidades que permanecen li- gadas por las necesidades últimas del sentido. Esto es, predomina desde el plano de las mentalidades la necesidad del afianzamiento de los lazos simbó- licos que integran las relaciones so- ciales, lazos conformados por sentidos religiosos o sus sucedáneos bastante próximos de lo que sociológicamente podemos calificar como fe. Es asombroso, en efecto, ver cómo si miramos desapasionadamen-

2 Cfr.J. L. FINKLE and R. W. GABLE (ed), Politicaldevelopmentand socialchange, John Wiley and Sons, New York, 1966.

51

PERSONA YS<XIEDAD

te la historia mundial del capitalismo debemos anotar, en esta época, que estamos ante la presencia de datos tan gruesos de la historia que refutan nuestras concepciones y teorías. (Y sin embargo nuestro sentido común si- gue planteándose como problema la relación religión-modernidad como si todavía estuviéramos bajos los resa- bios del debate de los enciclopedistas contra las «supersticiones» o de los positivistas contra la edad «teocráti- ca»).

Hay datos anómalos, «serendi- pity» (Merton) de la realidad contem- poránea: los dragones asiáticos (Co- rea del Sur, Taiwán, Hong Kong y Sin- gapur) y su desarrollo espectacular como Nuevos Países Industrializados (NPI), están allí para demostrar cuán equivocado estaba Weber, quién des- de su eurocentrismo postulaba que sólo el proceso de racionalización de occidente conducía a un capitalismo desarrollado. Weber se equivocó: el confusianismo no es antimoderno. Con su disciplina, su jerarquización, ritua- lismo y sentido del deber y del honor, puede ser coadyudante de procesos de burocratización eficientes para la modernización. Y qué decir de la ética protestan- te y el espíritu del capitalismo, tesis

ya bastante cuestionada 3

weberiana

Allí está la Italia contemporánea: país capitalista desarrollado y católico. Una cultura nacio(lal que está atravesada

Instituto Latinoam8ricano de Doclrina y Estudios Sociales ILADES

por el catolicismo y por otros factores que obedecen a redes sociales de vín- culos de tipo tradicional (redes de la mafia, p. ej.) y sin embargo, una de las siete potencias mundiales. Entre modernidad y religión hay pues lazos contradictorios y paradoja- les: no hay mutua exclusión como lo piensan el integrismo religioso y el positivismo ilustrado. Las imbricacio- nes de la religión con la modernidad son múltiples: de Galileo a Theilard de Chardin, pasando por el Syllabus y la represión de los Estados marxistas ateos contra la religión hay toda una historia dinámica y dialéctica. La confusión más o menos ge- neralizada según la cual la moderni- dad surge en ruptura con la religión, y que necesariamente tiene que ir a con- trapelo del viejo orden feudal de cris- tiandad, es decir con lo religioso, debe ser superada absolutamente. En efec- to, si uno analiza la historia, percibirá que la modernidad desde sus orígenes siempre ha tejido lazos contradicto- rios con la religión; y digo con la reli- gión, no necesariamente con la Iglesia. El problema reside precisamente en que se suele identificar a la religión con su figura institucional, la Iglesia. Esta última, en cuanto aparato institu- cional, ha sido, en algunos momentos de la historia, muy antimodernista 4 Sin embargo, si se analizan múltiples pro- cesos a nivel del pensamiento colecti- vo, se descubre que hay elementos de

3 Cfr. MAX WE;BER, La Etica Protestante y el Espíritu del Capitalismo, Ed. Península, Barcelona, 3 1 ed.,- 1975.

• Cfr. EMILE POULAT, «Catolicismo y modernidad: un proceso de exclusión mutua», Concilum, N 2 6, 1990, pp. 27-34; y Gregory Baum, «La modernidad en su perspectiva sociológica», ibid, pp. 15-25.

52

PERSONA YSOCIEDAD

fe que están presentes en pensadores no eclesiales e incluso anticlericales. El tema modernidad/religión debe ser mirado en esa perspectiva:

como una relación siempre compleja y contradictoria con ciclos de armonía y conflicto. Han sido éstos últimos los más notorios, siendo los más especta- cu!ares los suscitados por la filosofía de la Ilustración, la Revolución France- sa, y luego por la Revolución Rusa. Se trata de procesos más a nivel político- institucionales. A nivel del pensamien- to y de la fe se da una dinámica diferen- te, lo que significa que el auge de la razón no va necesaria y directamente ligado con la disminución de las creen- cias y de la fe, aunque sí con su racio- nalización como lo muestran Descar- tes y Galileo, por ejemplo. En las últimas décadas se han producido tantos cambios en el esce- nario de la sociedad mundial que mu- chos se preguntan si nuestras catego- rías de interpretación son válidas. Hay, con todo, cierto consenso entre los teóricos en postular la existencia de una «crisis de la modernidad» en tér- minos de que ya no puede verse a la razón como productora indefinida de progreso. Surge así la «postmoderni- dad» como corriente intelectual que quiere precisamente significar los lí- mítes de una razón demasiado segura de sí misma. Pero esa crisis de la razón moderna revela otro ámbito de insatis- facción que se ubica en un plano más profundo: el problema del sentido. El

Instituto Lstmosmericsno de Doctrina y Estudios Sociales ILADES

aporte que puede hacer el lenguaje religioso o la religión va precisamente por el lado del sentido: como dice Ha-

bermas5, el lenguaje filosófico, - menos

el lenguaje científico - no tienen en su

estructura semántica y paradigmática

la posibilidad de ofrecer sentido último:

la concepción de una esperanza, de una libertad o de una plena realización que puede darse en un Reino de Dios (o reino de los cielos o Nirvana) más allá de la historia El problema surge porque la ideología de la modernidad ya no ofre- ce sentido; ninguna de sus variantes ofrece el paraíso en la tierra y, por lo tanto, el paraíso en los cielos sigue siendo una oferta válida y legítima. Cuestión de otro orden es la forma cómo ese paraíso en los cielos es vehi- culizado por las instituciones religio- sas. Ahí es donde una determinada

articulación de sentido puede tornarse cultural y política; donde las distintas corrientes dentro de las religiones re- sultan atravesadas por componentes

y variables no religiosos, que dicen

relación con las instituciones sociales y culturales y con intereses mundanos extrareligiosos. Lo que interesa destacar aquí es que cuando hablamos de religión nos referimos comúnmente en forma indi- ferenciada a una realidad que puede distinguirse al menos en dos planos: la religión como cosmovisión: la fe, como sentido, uno de los lenguajes simbóli- cos más poderosos que gravitan en la

5 Cfr. HABERMAS JURGEN, «América Latina ha cambiado algo en mí», Entrevista en Diario, La Epoca, 26 de septiembre, 1993, pp 14-16.

53

PERSONA YSOCIEDAD

conciencia colectiva 6 y la religión ins- titucionalizada en Iglesia: con una de- terminada función social, pero legiti- mada por el plano del sentido anterior:

red institucional de la sociedad que emerge desde la articulación simbóli-

ca de la vida cotidiana y de la historia. La información que arroja la rea- lidad chilena, a la luz de una encuesta

al clero católico 7 cuyos datos

son in-

éditos, fundamenta, una vez más la hipótesis de que la vigencia de la reli- gión institucionalizada en Iglesia en nuestras sociedades, no sólo dice rela- ción con su función significativa, como oferta de sentido a la conciencia co- lectiva, sino que además, en tanto que institución clave en la conformación de la cultura, la Iglesia demuestra, una vez más, una capacidad asombrosa de ser entidad social:

- estabilizadora frente a todas

las amenazas de crisis societal; de he- cho la Iglesia, como hemos mostrado en otro trabajo,ª en Chile ha sido una de las instituciones de la sociedad que ha cumplido un sano papel «conser- vador» de las misma instituciones que la propia sociedad democrática se ha dado: por ello encarnando ese espíritu la Iglesia se enfrentó tan directamente

lns1,ruro Lar,ooamericano de Doctrina y Esrud,os Sociales ILADES

al Régimen Militar que atentaba contra el espíritu cívico e institucional demo- crático de la historia nacional; - integradora como factor sim- bólico y moral, elemento consustan- cial de la identidad nacional, por más que el pluralismo reli.9iosos abra las puertas a un campo de competencias en el ejercicio de esta función; -y también la Iglesia es un factor

parcialmente crítico de las moder-

nizaciones y de sus secuelas en la vida social de la gente; por lo mismo, la Iglesia actúa como elemento «mori-

gerador»

de

la modernidad, sin

llegar a inhibir el proceso de desarro- llo, pero aportando, criticando, rectifi- cando, guiando, introduciendo ele- mentos de un ethos -religiosa y mo- ralmente inspirado- que baliza la tra- yectoria de los intentos hegemónicos de una razón instrumental moderni- zante que se quisiera dueña de todos los espacios de la vida social.

11. LA RACIONALIDAD GLOBAL DEL CLERO V SUS LAZOS CON LA MODERNIDAD

Sabemos la relevancia que ad-

Bourdieu define a la religión como el medium simbólico por excelencia medio de significación y de comunicación. Cfr. PIERRE BOURDIEU, «Genese et structure du champ religieux», en Rev. Francaise de Sociología, IX, 1971. pp. 195-334. Trabajo de Investigación del CERC-UAHC sobre la base de una Encuesta al Clero Católico, desarrollado por Cristián Parker G. con el apoyo de la socióloga Angélica Crooker V. gracias al apoyo del Comité Católico Francés, CCFD. Cfr. CERC, La Opinión del Clero Chileno, Resultados de una encuesta, Informe Preliminar, General, Centro de Estudios de la Realidad Contemporánea - UAHC, Santiago, abril de 1994; CERC, Encuesta al Clero de Chile, Informe Preliminar, Síntesis, Centro de Estudios de la Realidad Contemporánea - UAHC, Santiago, abril de 1994. Cfr. PARKER CRISTIAN G., «Autoritarismo, modernización y catolicismo. Las relacio-

54

PERSONA Y SOCll:UAU

quieren en el campo religioso la insti- tución del sacerdocio cuando la socie- dad ha adquirido un grado tal de espe- cialización de funciones, de racionali- zación de la vida social y religiosa y de institucionalización hierocrática 9 del campo referido a las creencias y rituales mágico-religiosos. El sacerdocio profesional es, en el catolicismo, el principal soporte so- ciológico de la institución eclesial y define en gran medida el peso relativo de las influencias de carácter social, cultural, moral y, específicamente re- ligioso de la institución eclesial en la sociedad. Peso y gravitación tanto mayor cuanto más hegemónica es la religión en el conjunto de la historia y la tradición nacional, como es el caso del catolicismo chileno. Es necesario recordar que esta- mos hablando de una institución uni- versal como la Iglesia Católica, cuyo cuadro sacerdotal no se recluta exclu- sivamente en el país, y en la cual los contactos internacionales con la sede Vaticana, con las otras Iglesias a nivel

insr,ruto Lar,noameflcano oe uocrrma y tsrua,os ::.,oc,a1es ILAut::,

mundial y latinoamericano son decisi- vos para definir su «catolicidad». Por ello la Iglesia católica es a la vez nacio- nal y transnacional, y parte de su diná- mica interna se debe precisamente a la dialéctica particularidad-universalidad que definen su organicidad e historici- dad. No es extraño entonces encontrar una elevada proporción del clero cuyo origen es extranjero. En Chile hacia 1992, según los datos disponibles, la Iglesia católica contaba con 2060 sacerdotes 10 para una población católica total de 10.238.222 habitantes (76,6% de la población na- cional) según los datos del Censo de Población de ese año 11. Es decir, había 4.970 católicos por sacerdote. Del total de sacerdotes, 43% eran diocesanos y 57% eran religiosos. En nuestro caso estamos traba- jando interpretativamente sobre la base de un muestreo estratificado, de una encuesta enviada por correspon- dencia 12, que totalizó 268 sacerdotes 13 de un universo total de 2050, sobre los cuales habían datos disponibles en

nes Iglesia-Estado en las últimas décadas en Chile», Opciones, W 16, mayo-agosto, 1989., pp. 81 - 106.

9 Sobre la hierocracia, ver MAX WEBER, Economía y Sociedad, Ed. FCE, 1964, T.11.

1 ° Cfr. Oficina de Sociología Religiosa, OSORE, Datos Estadísticos 1992, Ed.

Osare,

Conferencia Episcopal de Chile, Santiago, 1993.

11 Ver INE, Resultados Generales, censo de Población y Vivienda, Chile 1992, Instituto Nacional de Estadísticas, Santiago, 1993.

12 Se envió la encuesta a una muestra total de 800 sacerdotes a fines de 1991 y las respuestas del clero que accedió a contestar finalmente se recogieron durante el primer trimeste de 1992.

13 Se recibieron respuestas de todas las Diocesis del país:

Arica 1; lquique2; Calama 2;Antofagasta 4; Copiapó 3; La Serena 8; lllapel 4; San Felipe 9; Val paraíso 17; Santiago 101 de todas las Vicarías Zonales; Melipilla 2; San Bernardo 6; Rancagua 5; laica 16; Linares 12; Chillán 2; Concepción 16; Los Angeles 5; Temuco 12;Araucanía 7; Valdivia 6; Osorno 8; Puerto Montt3; Ancud 2; Aysén 6; Punta Arenas 8 y Vicariato Castrense 1.

55

PERSONA YSOCIEOAD

1992.14 Ello representa el 13% del total del clero nacional, siendo la muestra del 45% del clero diocesano y del 55% del clero religioso, 59,7% chilenos y

29,5% se desem-

peña pastoralmente en ambientes ru- rales, en tanto 69,2% en ambientes urbanos 16 En relación a la muestra encues- tada caben algunas consideración metodológica preliminares. La re- construcción de una racionalidad a partir de una encuesta de opinión es aventurada, por las precauciones me- todológicas que supone establecer un salto de los datos desagregados y fragmentados a la postulación de una lógica que los haga coherentes. Con todo, desde una perspectiva herme- néutica, es posible una «atribución de sentido» que tiene las limitaciones de tratar con un discurso «reconstruido» y no con los emisores de dicho discurso. En general, sin embargo, pode- mos decir que se parte de la base de una opinión consensuada en el clero nacional encuestado en relación al rol que la cabe a la Iglesia en el mundo. La Iglesia interactúa con el mundo y la mayoría del clero considera que los

40,3% extranjeros 15 ,

Instituto Latiooamericano de Doctrina y Estudios Soc,ates ILADES

cambios en la coyuntura sociopolítica no deben afectar la misión evangeliza- dora en el mundo. No porque haya cambiado completamente la situación política nacional, es decir, se haya ini- ciado el nuevo régimen democrático -

afirma el 51% del - «la Iglesia ya debería

acción pastoral propia» 17

Poco más de un tercio (38%) considera que la Iglesia debe volver a «su acción pastoral propia» alejada del mundo político, demostrando una concepción más espiritualista (coincidente con la visión liberal) de la relación Iglesia- mundo según la cual la Iglesia debe preocuparse del mundo religioso y no mezclarse con ámbitos que no son de su incumbencia como lo social o lo político.

regresar a su

1. Clero no influenciado por fac- tores secularizantes

Lo primero que debemos desta- car es un hecho aparentemente obvio y evidente por sí mismo, pero cuya contextualización nos arroja luz acerca de la influencia de lo religioso en el clero chileno contemporáneo: el clero

14 Los datos acerca del Clero fueron tomados de, Conferencia Episcopal de Chile, Guía de la Iglesia en Chile, 1991, Ed. Cencosep, Santiago, 1991 y actualizados recabando información directa por el equipo de investigación.

15 De los diocesanos hay 74,4% chilenos y 25,6% extranjeros; de los religiosos hay un 46,9% chilenos y 53, 1% extranjeros.

18 El 38.4% de los diocesanos trabajan en ambientes rurales y en ambientes urbanos el 53,6% y en establecimientos educacionales u otros, 6,4%; los religiosos trabajan en ambientes rurales, 21,7%; en ambientes urbanos 69,3% en establecimientos 5,6% y no responden 3,5%.

17 Frente a la afirmación «La iglesia ya debería regresar a su acción pastoral propia, porque ha cambiado completamente la situación política», el 10,5% del clero encues- tado no toma posición: 38,5% está de acuerdo y 51, 1% declara estar en desacuerdo.

56

PERSONA Y :;c.x.;11:LJALJ

Gráfico 1

lnS/IIUIO LBflllOIJITIB(ICIIJ)O ae LJoctnna y l:SIUOIOS :;oc,ares ILALJl:l:ó

Escala de Religiosidad

40

35

30

25

e 20

CI>

"ii

CI>

u

o

o.

15

10

5

o

5

6

7

-e-

Religión

Diocesanos

8

9

'º 10

Escala de 1 a 10

no ha sido afectado por la tendencia secularista tan propia de ciertos me- dios eclesiales europeos. Se les pre- guntó ¿cuán religiosos se consideran a sí mismos? y la mayoría del clero se ubicó en el valor 8 en una Escala de Religiosidad que iba de 1 a 10. Ninguno se ubicó en el nivel in- ferior (1 a 3); 20,2% en el nivel medio (4 a 7); y un significativo 78,3% se posi- cionó en el nivel alto (8 a 10)1 8 Por otra parte se consultó al clero acerca del grado de satisfacción profe- sional. A la pregunta ¿Cuán satisfechos se sienten con su labor pastoral? la in- mensa mayoría manifestó estar satisfe- cho con su labor sacerdotal. En una escala de 1 a 7, el 44% marcó 7, y 32% marcó la nota 6. Sólo el 22% entre 4 y 5.

Situados en una escala de satis- facción de siete peldaños que hemos agrupado en tres niveles 1 9 , la mayoría dice experimentar un é!lto grado de satisfacción (76,1%}; 21!6% un grado medioysóloel 1,9%~n bajogrado.(Ver gráfico 2). Los datos muestran, pues, un clero que no está influenciado por co- rrientes secularizantes que tiendan a disminuir su nivel personal de religio- sidad y su grado de satisfacción con la labor pastoral que ejercen. Este alto grado de motivación al trabajo religio- so constituye un punto de partida para la visión crítica que el clero tiene acerca de la Iglesia y de los procesos de mo- dernización que ella encara. Su visión no obedece entonces a una crisis voca-

18

11

No se aprecian -diferencias significativas entre clero religioso y diocesano.

Niveles: 6 a 7 Alto; 4 a 5 Medio; 1 a 3 Bajo.

57

PERSONA YSOCIEDAD

Gráfico 2

lnslltuto Latinoamericano de Doctrina y Estudios Sociales ILADES

Satisfacción Sacerdotal

QI

s

e

QI

f

o

CI.

50

40 Diocesano

30

20

10

o

~

-0-

Religión

Total

1-3

4-5

6

Escala de 1 a 7

7

cional o motivacional, cuanto a consi- deraciones y evaluaciones más objeti- vas en función de lo que el clero consi- dera es la misión de la Iglesia en medio de los desafíos de la sociedad contem- poránea.

2. Visión crítica de la propia iglesia

En efecto, la visión que el clero tiene de la Iglesia es bastante crítica. En relación a la participación y a la vida

20 Los datos son los siguientes: Los Diocesanos aprecian como insatisfactoria la vivencia de la comunión y la participación promovida por Puebla en 54,4% en tanto los reli- giosos 49,7%. Como «muy deficiente» el 1,2% de los diocesanos en tanto sólo 9,8% de los religiosos. Sumados los que contestan «plenamente» y «más que satisfactoria- mente» no alcanzan, en total, a ser el 7,5% de la muestra.

21 Tomando en consideración sólo las categorías «Satisfactoriamente», «Insatisfactoria- mente» y «Muy deficiente» el cuadro es el siguiente:

PERCEPCION DE LA PARTICIPACION ACTUAL

POBRES

Porcentajes:

JOVENES

LAICOS

MUJER

Satisfactoriamente

21,3

26,1

36,2

40,7

lnsatisfactoriamente

55,6

55,6

50,0

35,4

Muy Deficiente

17,2

10,4

7,1

9,7

58

PEFISUNA y ~U(;/1:UAU

Gráfico 3

msciruco Latmoamer,cano ae uocmna y 1:.swa,os :,oc1a1es ILAuc.:,

Participación en la Iglesia

11)

GI

·¡¡¡

e

GI

(.)

o

c.

80

60

40

20

(Evaluación del clero)

l?J

Mujer

Laicos

11

Jóvenes

lm

Pobres

-0-

General

comunitaria en la Iglesia, más de la mitad del clero opina que la comunión y la participación al interior de la Igle- sia es insatisfactoria (51,9%), e incluso muy deficiente (10,4%). Los diocesanos sostienen esta visión en una proporción mayor que los religiosos 20 La mayoría considera que los pobres y los jóvenes son quienes me- nos participan en la Iglesia, menos aún

que la mujer (en

cuanto género) 2 1. La

mayoría está insatisfecha con la parti- cipación de la mujer, los laicos, los

jóvenes y los pobres en ese orden de

insatisfacción. En relación al espíritu misionero y evangelizador de la Iglesia hay una apreciación poco favorable. Frente a la pregunta: «¿Cree ud que la Iglesia ac- tual, frente al desafío que plantea la Nueva Evangelización, vive en verdad un espíritu misionero y evangeliza- dor?», se debía optar por una alterna- tiva que reflejara la evaluación que se hace del grado de vivencia de ese espí- ritu de apertura misionera al mundo. Las respuestas son las que se aprecian

en el Cuadro N 2 1.

CUADRON 2 1

ESPIRITU MISIONERO V EVANGELIZADOR

DIOCESANOS

RELIGIOSOS

TOTAL

Plenamente

0.8

o.o

0.4

Más que satisfactoriamente

8.0

7.0

7.5

Satisfactoriamente

36.0

49.7

43.3

lnsatisfactoriamente

45.6

36.4

40.7

Muy deficiente

8.8

5.6

7.1

No sabe no responde

0.8

1.4

1.1

TOTAL

100.0

100.1

100.1

59

PERSONA YSOCIEDAD

Gráfico 4

lnsHMO Latinoamericano de Doctrina y Estudios Sociales ILAOES

Respuesta de la Iglesia a problemas

.,

I

8

o

Q,

80

60

40

20

EJ

Másomenos

lilll No

Familiares

Espirituales

Como se aprecia, el 43,3% consi- dera que ese espíritu misionero y evangelizador solo se vive «satisfacto- riamente» y el 47,8%quesevive «insa- tisfactoriamente» o en forma deficien- te.

En relación a la adecuación de la respuesta de la Iglesia Católica a los problemas morales, familiares y espi- rituales que se plantean en la sociedad actual hay una evaluación regular. Algo más de la mitad opina que dichas respuestas son sólo «más o menos» adecuadas. Hay más acuerdo relativo con la respuesta a los proble- mas morales, (sí: 35,8%; «mas o me- nos» 52,2%) y menos acuerdo respec- to de la respuesta a los problemas espirituales (sí: 25,4%; «más o menos» 64,9%). (Ver Gráfico 4) En fin, tomando en considera- ción que la actual orientación del Vati- cano hacia la Iglesia chilena ha signifi-

cado un conjunto de modificaciones en la relación que éste tenía tradicio- nalmente con ella; que las orientacio- nes de ciertos Dicasterios han sido muy claras en la afirmación de ciertas verdades doctrinales y de la disciplina eclesial; que se han producido una serie de nuevos nombramientos de Obispos que tienden a variar la línea seguida en las décadas precedentes; se consultó al clero acerca de su eva- luación de la actitud del Vaticano hacia la Iglesia local. Una vez más en este ámbito de la visión acerca de la Iglesia, en lo tocante a las orientaciones de Roma y en la relación Iglesia particular - Iglesia universal, se percibe que per- siste un espíritu crítico en el clero. (Ver Gráfico 5 y 6) Frente a la afirmación: «En los últimos diez años, el Vaticano ha mos- trado que comprende la naturaleza de nuestra Iglesia y estoy contento con su

60

PERSONA YSOCléUAU

Instituto Lannoamencano ae uoctnna y t:.slUOIOS ::;oc'81es 1L.Au1::;;

Gráfico 5

Percepción de las Orientaciones Vaticanas para Chile

 

60

Diocesanos

 

B Religiosos

 

50

40

111

G)

·¡¡¡

e

30

CII

(.)

o

20

 

o.

10

o

Acuerdo

Neutral

Desacuerdo

conducta hacia la Iglesia Chilena» el clero responde es el 44,4%. Aún a pe-

sar de que lo delicado de la opinión Para identificar más explícita-

podría inducir a una autoinhibición, casi el 45% del clero no se evita afirmar su disconformidad con las orientacio-

nes Vaticanas. 25% responde que esta «plenamente

Resulta interesante comprobar la división de opiniones que se genera en torno a esta afirmación. Primero,

sólo el 6,3% no toma posi-

ción definida. En seguida, si miramos el gráfico de ten- dencias según escala loga-

rítmica, veremos que el gra- Escala Logarítmica

do de acuerdo prácticamen- te equipara al grado de des- acuerdo, en cuanto tenden-

cia significativa. Tercero,

religiosos y diocesanos di- vergen sólo marginalmente (leve tendencia de diocesa- nos a estar menos confor-

me), mostrándose en ambas submues- tras dicha polaridad.

mente la postura más receptiva a las orientaciones y conduc~as Vaticanas, debemos considerar _qu_e al menos el

de acuerdo» con ellas. Portanto, pode- mos concluir que este tema, lejos de provocar consenso y unidad en el cle-

Gráfico 6

~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

Percepción de las Orientaciones Vaticanas para Chile Tendencias significativas

,-~~~~~~~~~~~~~~~~--,

100 ----··-·········-

-·-----·--·- ------······

---------····-·············----· ---·

61

PERSONA YSOCIEDAD

Gráfico 7

lns#tuto La#noamericano de Doclrina y Estudios Sociales ILADES

Creencias en Trinidad

(Porcentajes inferiores a 100 son "No responde")

120

100

80

60

40

 

~ Diocesanos

20

II Religiosos

Jesús

Espíritu Santo

ro que ejerce en Chile, tiende a dividir su opinión y no le exime de ejercer un espíritu crítico que revela una cuota importante de insatisfacción por lo que consideran una forma de conducción eclesial.

3. Creencias religiosas racionali- zadas

En cuanto al conjunto de creen- cias, los sacerdotes encuestados reve- lan una fe educada y sometida a un

Gráfico 8

Creencias en la Virgen, Santos y otros

120

62

100

111 80

G)

e

8

~

o

ll

60

40

20

o

Virgen

Santos

Angeles

0

II

Almas Purg.

Diocesanos

Religiosos

Animitas

PERSONA YSOCIEOAV

Gráfico 9

lnst,tuto Latmoamer,cano de LJoctflna y tslud,os ::,oc,a1es ILAUt~i

Creencias en Diablos y males

Sólo los que responden "sí"

CII

s

e

CII

u

o

"'

CI.

100

80

60

40

20

·

[21 Diocesanos

II Religiosos

o

Diablo Espíritus del mal

Males

Brujos

Duendes

Fantasmas

grado de sistematicidad y racionaliza- ción, que les lleva a vivir un conjunto de creencias teológicas acordes con las enseñanzas oficiales de la Iglesia y bastante alejadas de las creencias y mitos religiosos populares y tradicio- nales. (Ver Gráfico 7 y 8). Si observamos los datos en los Gráficos, nos daremos cuenta que la creencia en la Trinidad es sólida e in- cuestionada, así como la creencia en la Virgen y los Santos. El reflejo de una teología más racionalista y renovada se observa en el descenso de creencia en los «Angeles» y las «almas del pur- gatorio» objeto de fe de una creencia que obedece más bien a una a·ntigua tradición colonial o medieval. Con todo, 77% cree en ángeles y 71% en las almas del purgatorio. Sin embargo, en cuanto a las «animitas» 22 extendida

creencia del «catolicismo popular» chileno sólo el 5,6% afirma creer en ellas, 11,2% cree «mas o menos» en ellas y 74,6% no cree en ellas. (Ver Gráfico 9). Algo semejante sucede con las creencias «tradicionales» de nuestro pueblo en los «espíritus del mal» (sólo 41%creey 15,7% «más o menos»)yen las creencias que una mentalidad ilus- trada calificaría de «supersticiones» o como «mitos» populares como los «males», los «brujos», los «duendes» y los «fantasmas». Creen en «males» menos del 6% de los encuestados; 10% «mas o menos»; en brujos lo hace el 5% y 8% «mas o menos» y práctica- mente nadie cree en fantasmas y duendes. A fin de ver su actitud hacia las creencias «populares» y sus prácticas

22 Sobre animitas ver mi libro Santiguadoras, Machis y Animitas en Chile, Ed. Rehue, Santiago, 1992.

63

PERSONA Y SOCIEDAD

-generalmente encasilladas por una mentalidad modernista como signo de «tradicionalismo» y de «superstición»- se interrogó acerca del grado de cono- cimiento de prácticas médico-religio- sas, fundamentalmente respecto de dos de las más extendidas en medios populares rurales y urbanos: el santi- güerio o santiguamiento y el «quitar males». Los diocesanos tienden a cono- cer menos ambas prácticas; el religio- so señala saber más acerca de las dos. El santigüerio resulta ser, ciertamente, más mencionado, por cuanto se asimi- la a la práctica de la bendición. Así pues, cuando se indaga en qué consiste esta práctica, una importante propor- ción la asimila efectivamente a dar la bendición y persignar a quien corres- ponda (niños pequeños, principal- mente). (Ver cuadro N!! 2) Un tema muy ligado al anterior fue el que se preguntó «Acerca del futuro de la creencia popular en el «mal de ojo» en nuestras grandes ciu- dades». Siendo el «mal de ojo» una de las creencias más arriesgadas en la

Cuadro N 2 2

lnsh/uto Latinoamericano de Doc/rina y Es/Uct,os WC:1/lles ILAUt:~

mentalidad popular tradicional de ori- gen campesino podría pensarse que ésta tiende a desaparecer en el contex-

to urbano moderno. Sin embargo, re-

sulta interesante constatar que no hay consenso al respecto. Sobre todo

porque se acota expresamente la pre- gunta al contexto de las «grandes ciu- dades». A pesar de ello, el 55,6% opina que «se mantendrá vigente a pesar de todo» y39% señala que «está destinada

a desaparecer». Son los diocesanos

quienes piensan que más bien se man- tendrá, y los religiosos, lo contrario. No hay pues una concepción mayori- taria de corte «racionalista» que perci- ba como inevitable la superación de este tipo de creencias y prácticas en los ambientes urbanos más expuestos a los procesos de modernización y secu- larización. (Ver Gráfico 10) Podemos concluir que el clero en términos mayoritarios tiene una teolo- gía más bien racional y, aunque no está muy cerca de las creencias y las su- persticiones del pueblo, no parece tener una postura ilustrada mayoritaria de clara condena o negativa hacia ellas.

 

DIOCESANOS

RELIGIOSOS

TOTAL

Santigüerio:

Nunca he oído hablar

9,6

7,7

8,6

He oído pero no conozco procedimiento

44,8

30,8

59.4

Sl,sé

43,2

59,4

51,9

Malea:

Nunca he oído hablar

8,8

58,4

25,6

He oído, pero no conozco proced.

11,2

11,2

48,3

Sf,sé

10,1

53,0

29,5

64

PERSONA Y SOCIEDAD

Gráfico 10

lns/1/u/o La#noamericano ele Doc/rina y Es/uclios Stxiales ILADES

Futuro del "Mal de Ojo"

CI)

·¡;¡

e

CI)

u

o

Q.

100

80

Permanecerá

 

Desaparecerá

60

40

20

Permanencia

4. Una clara mayoría postconci- liar

Como queda dicho, entre mo- dernidad y religión se han tejido lazos contradictorios; pero entre Iglesia y Modernidad ha habido claramente un historial conflictivo. La Iglesia recibió en forma ambigua la modernidad. Se ha opuesto, pero también ha apoyado aspectos fundamentales de la moder- nidad: vector de la modernidad en sus orígenes, la modernidad se torna lue- go en contra de ella y finalmente se dan pasos hacia la reconciliación con el Concilio Ecuménico Vaticano 11. En relación a orientaciones doc- trinales, la mayoría relativa es partida- ria de una Iglesia postconciliar, de una Iglesia que opta por los pobres y no es partidaria de considerar a la teología

de la liberación una «ideología peli- grosa» (75%). No hay pues, en esa mayoría, un refugio o una nostalgia de un mundo que se desvaneció, o un anhelo de una vuelta al pasado como lo quisieran los integristas o los restauracionistas que consideran que el Concilio Vaticano II ha sido un fracaso· que ha puesto en peligro la vida de la Iglesia ante los desafíos de un mundo secularista. Cerca del 70% de los encuesta- dos están de acuerdo con la afirma- ción: «Me gusta la Iglesia Católica post- conciliar, antes era más tradicional». El 57,7% de la muestra lo está «plena- mente». Sólo el 6,7% se muestra «en pleno desacuerdo» con la afirmación revelando una adhesión a un pensa- miento eclesial conservador 23 En su conjunto, quienes discrepan de esta

23 Siendo 9,6% entre los diocesanos y 4,2% entre los religiosos.

65

PERSONA Y SOCIEDAD

Gráfico 11

lnslftulo Ls#noamericano de Doctrina y Estudios Sociales ILADES

Algunas Opiniones Doctrinales del Clero

100

80

El tJásb1eñlávofa6fe

II Másbi"eñaesfavorable

20

Iglesia PostConcifiar

Opción por los pobres

Teología de fa Liberación

afirmación (desacuerdo relativo, su- mado a pleno desacuerdo) no superan el 13% de los encuestados. Dado que la «opción preferen- cial por los pobres», asumida como opción teológica y pastoral por los Obispos Latinoamericanos reunidos en Puebla, ha resultado conflictiva por la variedad de interpretaciones y polémi- cas que ha sucitado, se consultó acerca de esta opción en términos actitudina- les sobre la base de una afirmación estereotipada ante la cual debían op- tar. La afirmación era: «No me gusfa que se insista tanto en la opción pre- ferencial por los pobres; se pierde el sentido espiritual». Ella obedece a un planteo teológico-pastoral espiritua- lista e integrista que cuestiona dicha opción por los pobres en la medida en que la percibe como una mutilación de

la dimensión espiritual del Evangelio. Como se puede apreciar en el gráfico N 2 11 una mayoría absoluta del clero, que alcanza a los 3/4 de la muestra, discrepa con esta afirmación. Cabe señalar que quienes se oponen radicalmente a esta afirmación alcan- zan al 57,4%; hay también una cierta proporción (18,5%) que sólo muestra un relativo desacuerdo 24 Sólo el 18,3% de los encuestados más bien tende- rían a pensar que no es positiva la insistencia en la opción por los pobres, dado que eventualmente ello hace perder de vista el sentido espiritual. No hay aquí diferencias significativas entre diocesanos y religiosos. En relación a la afirmación «La teología de la liberación es una ideolo- gía peligrosa», un altísimo 70, 1% está en desacuerdo. En el marco de la cam-

24 Algunos de elfos podrían pensar que fa insistencia en fa opción por los pobres «no hace perder el sentido espiritual».

66

PEHSUNA r ::,uc

tt:.LJAU

paña en contra de la Teología de la Liberación que se agitó especialmente durante la década de los 80, donde no faltaron discursos que la acusaban de complicidad con el marxismo, el clero reivindica el valor y estatuto teológico de dicha postura eclesial. El grado de desacuerdo con la afirmación no nece- sariamente refleja adhesión a dicha corriente teológica, pero al menos significa un reconocimiento, quizás a la luz de algunos documentos oficiales de la década de los 90, del aporte interesante y valioso de esa teología. Dado que un 45% declara que está «plenamente en desacuerdo» con esa afirmación es de suponer una mayor proximidad con dicha postura teológica (mayor proporción de reli-

lnst,tuto Lat1noameocano de uoctr,na y l:.studttJS ::;oc,ates ILALJt:S

En conclusión, la preponde- rancia de un enfoque doctrinal abierto que valora los elementos primordiales de la teología y las opciones de la Iglesia latinoamericana, nos están mostrando que el clero en forma ma- yoritaria está abierto a las renovacio- nes doctrinales, pastorales y teológi- cas y que, en consecuencia -tal como se puede deducir del fondo de esta postura- no percibe al mundo moder- no como una amenaza a la Iglesia, sino que percibe sus contradicciones como un desafío estimulante para la misión evangelizadora y encarnada de ella.

5. Interacción iglesia - moderni- dad

gioso: 49% contra 40,8% de diocesa- nos). Sólo el 10,1% del clero encuestado Una de las principales conse-

cuencias de la racionalidad moderna en las sociedades contemporáneas desarrolladas ha sido el llamado «des- encantamiento del mundo» como le llamara Weber. Es sabido que las teo-

responder (en conjunto 12,8%). (Ver • rías clásicas de la secularización han cuadro N 8 3) entrado en crisis y están hoy cuestio-

defiende plenamente esta premisa, siendo éstos mayoritariamente dioce- sanos (16% contra 4,9% religiosos). Estos últimos, tienden también a asu- mir posiciones intermedias, o a no

CUADRO N 11 3

LA TEOLOGIA DE LA LIBERACION ES UNA IDEOLOGIA PELIGROSA:

DIOCESANOS

RELIGIOSOS

TOTAL

Acuerdo

21,6

16,1

18,7

Ni acuerdo ni desacuerdo

10,4

9,1

9,7

Desacuerdo

64,8

74,9

70,1

Otra respuesta

0,8

0,0

0,4

No responde

2,4

0,0

1,1

100

100

100

67

PERSONA YSOCIEDAD

nadas 25 Pero interesa saber el grado de recepción que hace el clero de esas teorías en relación a su propia evalua- ción del carácter favorable o adverso del mundo moderno y consecuente- mente de la misión que le cabe a la Iglesia en él. Interesa ver también el grado de presencia de una visión re- fractaria de lo moderno en la forma cómo ven la misión de la Iglesia en el mundo y sus desafíos y dificultades. En relación a la primera proble- mática, es un hecho evidente que el clero, como hemos visto también a propósito de los elementos no secula- rizantes que influyen en su vocación y motivación, no concede mayor impor- tancia a las teorías de la seculariza- ción.

Existe un consenso generaliza- do de que la religión «será importante en el futuro». El 40% de los encuesta- dos estima que será «igual de impor- tante que hoy» y 36,2% estima que será «más importante», y ello es así tanto entre religiosos como diocesa- nos, sin mayor diferencia. Sólo el 19,8% estima que será «menos importante». Es decir, en general, el clero estima

CUADRON 11 4

fnsfifulo Lsfina8m6ficano de Doclrins y Esludios Sociales ILADES

que la religiosidad en la gente y en la sociedad actual está enraizada y se evalúa como algo que va a perdurar en el tiempo sin una amenaza próxima, a no ser-claro está-que sucedan aconte- cimientos muy extraordinarios. La percepción del mundo mo- derno como un ambiente no amena- zante para la Iglesia, desde el punto de vista del campo religioso, no quiere decir que se observen en él contradic- ciones y desafíos. Claro que refuerza una doble visión de la Iglesia, en pri- mer lugar una autoimagen muy eleva- da de sí misma y en segundo lugar una visión extrovertida de ella según la cual su misión es servir al mundo y no servirse a sí misma. El 95,5% del clero estima que la influencia que la Iglesia tiene en Chile es «beneficiosa» para el país 26 reve- lando una autoimagen de Iglesia muy alta, lo que muestra que el grado de criticidad que muestran hacia ella - como queda dicho- dice más relación con la forma actual de ejercer y vivir su misión en el mundo, que con su rol objetivo en la sociedad. Co116ultados acerca de si «La

LA MISIÓN DE LA IGLESIA RESIDE PRINCIPALMENTE EN EL SERVICIO AL MUNDO

DIOCESANOS

RELIGIOSOS

TOTAL

Acuerdo

80,0

86,0

83,0

Ni acuerdo ni desacuerdo

1,6

2,1

1,9

Desacuerdo

16,8

11,2

13,9

No responde

1,6

0,7

1,1

25 Al respecto ver CRISTIÁN PARKER G. Otra Lógica en América latina, Religión Popular y Modernización Capitalista, Ed. FCE, Santiago, 1993, Cap. 4.

26 El 1, l% estima que es «perjudicial» y 2,2% que «no influye».

68

PERSONA Y /;UUl:LJAU

CUADRO N 11 5

1nstttuto Lannoamencano ae uoctnna y csruo,os ~,a,es ILAut:~

Problemas para una auténtica Misión Evngelizadora de la Iglesia Católica en Chile

Los principales problemas mencionados son (*):

INTRAECLESIALES:

Poco espíritu misionero en las comunidades eclesiales

52,1

La falta de sacerdotes

44,6

Los cristianos no dan testimonio de vida santa

39,7

Falta una catequesis que abarque toda la vida

31,8

· Esfuerzos pastorales no bien integrados

27,2

Conducción eclesial inadecuada

16.4

Formación insuficiente del clero

12,7

Otros problemas

22,8

EXTRAECLESIALES:

Los desequilibrios e injusticias de la sociedad actual

34,1

La vida moderna que no deja lugar a lo espiritual

22,8

Libertad absoluta en la búsqueda del placer

13,8

(*) Respuesta múltiple, por ello los totales suman más de 100.

misión de la iglesia reside principal- mente en el servicio al mundo», un altísimo 83% opina afirmativamente. Es interesante notar que los diocesa- nos tienden en mayor proporción rela- tiva a responder en desacuerdo con la afirmación (16,8% contra 11,2%). Los religiosos son quienes más sostienen que la Iglesia encuentra su sentido último en la evangelización y el servi- cio al mundo y no tanto en la construc- ción de la propia Iglesia. {Ver cuadro N 11 4).

Por otra parte, en esta concep- ción misionera de la Iglesia frente al mundo moderno, el 89% de los en- cuestados opina que la religión tiene algo que ver con la poi ítica. Es decir, se opone a considerar a lo religioso como un ámbito absolutamente desligado del quehacer histórico, social y político de la sociedad.

También se consultó al clero acerca de los problemas principales que él percibía que se le presentan a la Iglesia católica «en vistas a realizar una auténtica misió_n ev_angelizadora». (Ver Gráfico 12). En la evaluación de los proble- mas intraeclesiales, aparte de la cons- tatación de falta de personal consagra- do -sacerdotes-, se percibe un insufi- ciente «espíritu misionero» en las co- munidades eclesiales, y también «fal- ta testimonio de vida santa» y «una catequesis que abarque toda la vida»; es decir, cuestiones que dicen relación con la inserción de los cristianos en el mundo. Planteos que refuerzan esa imagen extrovertida de la Iglesia que hemos constatado. En la evaluación de los proble- mas que vienen del mundo, por su parte, prima ese tercio que critica a las

69

PERSONA YSOCIEDAD

Gráfico 12

lnshtuto I.Ahnoamericano de Doctrina y Estudios Sociales ILADES

Problemas para la Evangelización

Falta Espíritu Misionero

(Evaluación del Clero)

Injusticias Sociales

o

20

40

Porcentajes

60

80

100

injusticias sociales. Sólo 23% mencio- na a la modernidad que desplaza lo espiritual y 14% se refiere al hedonis- mo reinante. En conclusión, el clero tiene una visión de la sociedad moderna cuyos desafíos no parecen provenir de las tendencias secularizantes, cuanto de sus desequilibrios, injusticias y múlti- ples problemas. Por lo tanto, la pastoral se plantea como de inserción y apertura al mundo, en el marco de una concep- ción misionera, histórica y encarnada, sin que se p_erciba a éste como un ambiente hostil del cual la Iglesia deba protegerse o buscar el retraimiento.

6. Apertura y críticas hacia la mo- dernidad

Estamos ante un clero cuya mentalidad, como hemos visto, es

70

ilustrada con claros signos de apertura hacia los avances de la racionalización modernizante, pero con una firme ad- hesión avalores espirituales y morales. Por ello se explica que, en general, consultados directamente acerca de su evaluación de aspectos sustantivos de la modernidad, las opiniones van en la perspectiva de una apertura ha- cia la modernidad y sus valores, pero con reservas o críticas. En una superación de la tradi- ción antirracionalista del catolicismo de contrarreforma y decimonónico, las renovaciones conciliares de la década de 1960, corno hemos dicho, reconci- lió a la Iglesia con la modernidad y aceptó muchos de los avances de la mentalidad antropocéntrica moderna. Por ello hemos preguntado acerca de la evaluación del llamado «racionalis- mo occidental» signo y reflejo de una de las vigas maestras del proyecto

PERSONA YSOCIEDAD

Instituto Lahnoamencsno de uoctrma y t.stua,os :,oc,a,es ILAUt:.!>

modernista. Al respecto el clero católico con-

sultado respondió en forma balancea- da. Las alternativas que el responden- te debía escoger a la pregunta «En su opinión el racionalismo de la moder- nidad occidental ha sido»:

a) Positivo porque ha permitido

que el hombre se libere de sus temo- res, de lo irracional y de la magia;

b) Ambiguo porque ha liberado

al hombre del peso de la tradición pero ha generado un pragmatismo instru- mental

c) Negativo, porque ha sido la

base de una mentalidad atea y secula- rista.

La primera afirmación es un claro índice de adhesión a una mentalidad ilustrada que acepta una racionaliza- ción de las creencias para superarlo que se consideran creencias atrasadas: «la magia y las supersticiones». La segunda

afirmación acentúa el aspecto crítico, por cuanto, si bien acepta a la moderni- dad y su racionalismo occidental como un elemento que ha contribuido a la liberación de trabas enajenantes, no deja de reprocharle la introducción de un racionalismo pragmático que termina

por disolver los valores en un funcio- nalismo instrumental. Por último la ter- cera afirmación revela una mentalidad

antimodernista cuya valorización del orden tradicional le llevan a cuestionar

al racionalismo occidental por atribuir- sele la pérdida del supremo valor de lo

religioso en la vida social. El racionalis- mo occidental sería ateo y secularista, esto es, condenable.(Ver Gráfico 13).

El27,2%delcleroconsultadoaco-

ge favorablemente el racionalismo occi- dental dado que posibilita al hombre moderno superar los temores, lo irra- cional y la superstición. El 47,4% valora el racionalismo occidental, pero le

Gráfico 13

Racionalismo occidental

(Evaluación del Clero)

Positivo/Libertad de magia

Ambiguo Pragmático

Negativo/secularista

o

10

20

Porcentajes

30

40

50

71

PERSONA YSOCIEDAD

cuestiona el pragmatismo que tiende a introducir en la vida social. Finalmente sólo el 20,9% lo estima negativo, dado que tiende a la disolución de la religión y es ateo. Esto es, cerca del 75% del clero acepta total o parcialmente el raciona- lismo occidental, claro que casi la mitad lo hace con críticas y reservas. Como indicadores más específi- cos de rasgos sustantivos de la menta- lidad propia de la modernidad, hemos escogido tres ámbitos de preocupa- ción:

a) algunos hechos que son signo

de la mentalidad moderna plasmada en procesos sociológicos de moderni- zaciones recientes, tales como el verti-

ginoso avance científico-técnico de los últimos tiempos, la extensión de la lógica del mercado y los valores que promueve, en fin, los modernos me- dios de comunicación; b) la concepción ilustrada del sujeto y especialmente la concepción de la libertad y la censura en términos de valores morales tocantes a diversos ámbitos de la vida privada y social:

anticoncepción, relaciones prematri- moniales, en fin, crisis moral de la juventud y censura cinematográfica.

c) por último, la concepción de la

Cuadro N 11 6

lnslitulo Lslinoameticano de Doctrina y Es/udios Sociales ILADES

sociedad, del cambio y la justicia so- cial, del proceso de «conversión» en términos de la preocupación por el compromiso social.

7. Visión favorable de la tecnolo- gía moderna y crítica del consu- mismo

El 65% del clero encuestado con- sidera a la tecnología moderna «siem- pre beneficiosa para el progreso del

hombre». El 28% responde desfavora- blemente posiblemente porque consi- deran que «no siempre la tecnología moderna es beneficiosa» o porque di- fieren de lo que se considera «progre- so del hombre». Hay leves diferencias entre dio- cesanos y religiosos, siendo éstos últi- mos levemente más críticos hacia el progreso tecnológico. (Ver cuadro N26) Si la actitud del clero es clara- mente receptiva y más bien abierta a la tecnología moderna, ella se muestra claramente crítica del materialismo y el consumismo producto de la moder- nización capitalista reciente en nues- tro país. (Ver cuadro N 2 7). Consultados acerca de la influen-

LA TECNOLOGÍA MODERNA SIEMPRE SERÁ BENEFICIOSA PARA EL PROGRESO DEL HOMBRE

Acuerdo Ni acuerdo nidesacuerdo Desacuerdo Otra respuesta No responde

72

DIOCESANOS

RELIGIOSOS

TOTAL

67,2

63,0

64,9

5,6

5,6

5,6

25,6

30,8

28,3

0,8

0,0

0,4

0,8

0,7

0,7

PERSONA Y li(J(.;/cUAU

Cuadro N 11 7

1nsh/UIO LBhnoamencano ae uocrnna y cs/UOIOS wc,a,es tLAUc:;

LA PROPAGANDA CONSUMISTA QUE TRANSMITE LA TV FOMENTA EL MATERIALISMO, EL INDIVIDUALISMO Y EL ARRIBISMO

DIOCESANOS

RELIGIOSOS

TOTAL

Acuerdo

96,0

96,5

96,2

Ni acuerdo ni desacuerdo

1,6

2,8

2,2

Desacuerdo

1,6

0;1

1,1

cía de la propaganda transmitida por la televisión -signo claro de las moderni- zaciones recientes que se articulan en la preponderancia de la economía compe- titiva de mercado- el 96,4% está de acuerdo con que ella fomenta «el mate- rialismo, el individualismo y el arribis- mo» tal como fuera formulada la frase en el cuestionario. No es de extrañar un juicio tan claramente negativo acerca de los va- lores de la sociedad consumista. De hecho la Iglesia universal y latinoame- ricana en su prédica y en su doctrina social ha estado reiterando este dis-

Gráfico 14

curso crítico del «materialismo» del capitalismo liberal y sus consecuen- ciastanto en sociedades desarrolladas como en sociedades subdesarrolladas. (Ver Gráfico 14).

8. Prioridad acorddda a la familia en los medios de comunicación social

Dada la enorme influencia que tienen los medios de comunicación so- cial en la sociedad moderna, siendo ellos mismos signos y vehículos de las

Opiniones sobre Tecnología y Sociedad de Consumo Sociedad de Consumo

Gl

s

e

Gl

f

o

a.

100

80

60

40

20

o

Benéficio Tecnológico

Sociedad de Consumo

E'.'.] Más b1én fávorable

B Más blén désfávorable

73

PERSONA YSOCIEDAD

modernizaciones tecnotrónicas de la sociedad adviniente, era interesante averiguar acerca de la orientación que el clero daría a la programación en ellos 27 Obedeciendo a una temática clá- sica, la familia constituye el tema prio- ritario para la mayoría del clero (71,8%). Ello no oculta el hecho de que surgen temas emergentes como la convivencia solidaria (45,1%), los derechos humanos (44%), la problemática educacional y laboral de la juventud (37,2%) y la eco- logía (30,8%). Estos últimos parecen surgir como temas centrales en el con- texto democratizador actual.

Gráfico 15

lns/ituto Lahnoamericano de Doctrina y Estucf,os Socia/as ILADES

Si categorizamos, según sus contenidos, a las temáticas, tenemos tres tipos básicos de tópicos que enfa- tizarían a) la integración social, b) las cuestiones relativas a la crítica a la modernidad y c) temas más. vincula- dos al proceso de transición política. Comparativamente, el clero dio- cesano acentuaría aquellos tópicos más vinculados a la integración so- cial28, en tanto el clero religioso, aque- llos temas más próximos a los nuevos desafíos que enfrentan la ciudadanía 29

y la cultura 30 En general se observa

una sensibilidad abierta hacia los pro-

Prioridad a temas en Medios de Comunicación Social

Familia

Solidaridad

Juventud

o

20

40

60

Porcentajes

80

100

27 La pregunta fue:" A su juicio ¿qué prioridad deberían dar lcis medios de comunicación al tratamiento de los siguientes asuntos de interés público en nuestro país? Y se entregó un listado amplio con 19 items.

28 Familia, moral sexual, drogas, delincuencia y violencia.

29 Participación política ciudadana, convivencia solidaria y derechos humanos.

30 Derechos de la mujer, problemática juvenil, ecología, diversidad cultural y étnica, bioética y ciencia.

74

PERSONA Y SOCléUAD

Gráfico 16

lnstJMO Lallnoamencano de LJoctona y cstuC110s :x:,c,a,es tLAUt:i

Evaluaciones morales del clero en relación a Juventud

Crisis moral conduce al nihilísm

Perrnisivisrno moral

pervierte concienéia

Censura de cine al Satanismo

 

Acuerdo

II

Desacuerdo

o

20

40

Porcentajes

60

80

100

blemas clásicos de la sociedad con- temporánea, la situación de la familia, las drogas, delincuencia, violencia, etc. pero también a los desafíos del mundo que emerge de los cambios y mutacio- nes socioculturales de nuestra época.

9. Valor de la libertad y orden moral

La libertad es un valor funda- mental de la filosofía de la ilustración y pilar del orden moderno surgido de la Revolución Francesa y Norteamerica- na. Es sabida la confrontación que se produjo entre los partidarios de la li- bertad y la Iglesia en la época de la revolución burguesa. La evolución histórica, sin embargo, ha mostrado la progresiva aceptación que la misma Iglesia ha tenido del concepto moder- no de libertad, bien reflejada en las

polémicas acerca de la «libertad reli- giosa «durante el Concilio Vaticano 11. Se reconoce así que la libertad se fun- da en la dignidad de la persona, dotada de razón y de voluntad libre, no movi- do por coacción sino guiada por la conciencia del deber. El clero encuestado afirma en forma mayoritaria que el valor irre- nunciable en la sociedad moderna es la libertad, por sobre el valor de la igualdad. No hay diferencias significa- tivas entre submuestras de religiosos y diocesanos. Pero en la sociedad moderna hay una «crisis moral» como ha sido calificada por la misma Iglesia. Por lo mismo, se preguntó acerca del verda- dero significado de la «libertad de con- ciencia» en las normas y valores vi- gentes en la modernidad actual. Al respecto, una mayoría del clero tiende a reafirmar un orden moral objetivo -

75

PERSONA YSOCIEDAD

CUADRON 11 8

lnsfftuto Laff~

de Doctrina y Estudios Soclates lLADES

LA PRINCIPAL CAUSA DEL PERMISIVISMO MORAL RESIDE EN UNA PERVERSIÓN DE LA ·ueERTAD DE CONCIENCIA·. QUE DESCONOCE LA MORAL OBJETIVA

 

DIOCESANOS

RELIGIOSOS

TOTAL

Acuerdo

69,6

70,7

70,1

Ni acuerdo ni desacuerdo

4,0

7,0

5,6

Desacuerdo

23,2

21,0

22,0

natural- cuyo respeto supone el acata- miento responsable de ciertos princi- pios sin los cuales se cae en el relativis- mo y el permisivismo propio de la moral llamada «post-moderna». (Ver Gráfico 16). Con todo, no hay una concep- ción moral abstracta y escolástica, dado que un segmento significativo de los encuestados reconocen que en la apli- cación de ciertos principios morales las circunstancias y situaciones con- tingentes pueden orientar una adapta- ción responsable de conductas. Así, aún a pesar de la clara doctri- na católica oficial -contenida en la encí- clica Humane Vitae- que rechaza los anticonceptivos artificiales, sólo el 7, 1% declara que éstos son inaceptables en ningún caso. Por lo general la mayoría del clero tiende a confiar en la responsa- bilidad de la pareja por sobre el consejo de la doctrina oficial. En general se es- pera que se empleen los anticoncepti- vos «en casos calificados»(53,7%) o cuando la pareja lo decida responsable- mente (37,7%) dejando la decisión de este asunto al arbitrio de la pareja. La confianza en la conciencia y

responsabilidad de la pareja, así como la aceptación de la cruda realidad de su crisis llevan a muchos a aceptar la posibilidad de una ley de divorcio civil. En relación a una eventual Ley de

estetipo 31 un 49% está

debiera existir ésta «en algunos ca- sos» (cuando hay común acuerdo en- tre cónyuges; cuando hay violencia intrafamiliar; cuando hay separación de hecho, etc) y el 50% declara que en ningún caso. Esto plantea una visión bastante más comprensiva y abierta en relación a una temática en la cual la posición oficial de la jerarquía eclesial ha sido categórica en cuestionar una eventual ley civil de divorcio con diso- lución de vínculo; posición basada en la defensa de la indisolubilidad de todo matrimonio. Pero esta ambivalencia en las posturas morales del clero se ven más acentuadas por cuanto, si bien, como hemos visto se valora altamente la libertad y la responsabilidad de las personas y se apela a la conciencia de las parejas, la opinión tiende a ser más clásica y tradicional en ciertas mate- rias que refieren a aspectos más sensi-

de acuerdo que

31 La pregunta se formuló a fines de 1991, mucho antes que el tema se debatiera ampliamente en la sociedad chilena y la Jerarquía de la Iglesia formulara declaracio- nes muy claras al respecto.

76

PERSONA Y SOCll:DAV

1nstrtut0 LsflnOllm8nCanO ae uocmns y t:SIUOIOS :;oc1111es 1L.AU1::;

Gráfico 17

Evaluaciones Morales del Clero

Ley divorcio c1vil

Madres solteras

Anticonceptivos arttticiales

o

20

bles de la moral, especialmente en lo tocante a la juventud. En cuanto a otros ámbitos de la moral sexual y familiar (ver gráfico N 2 17) las opiniones tienden a ser más cerradas y categóricas. Por ejemplo, en cuanto a las relaciones sexuales premaritales, hay un claro rechazo. En relación a la pregunta «Es moralmente aceptable que los jóvenes tengan rela- ciones sexuales antes del matrimonio, siempre y cuando haya amor», prácti- camente la totalidad del clero se opo-

Cudro N 11 9

 

Aceptable

Inaceptable

40

60

Porcentajes

80

100

ne. Opina así el 94,5%, sin diferir signi- ficativamente entre diocesanos y reli- giosos. El 79,9% señala estar «plena- mente en desacuerdo» con las relacio- nes prematrimoniales y sólo 3,7% con- cuerda con la afirmación. En materias como la crisis moral de la juventud y ciertas expresiones de estas nuevas «olas» de la subcultura juvenil marginal como las corrientes vinculadas con un movimiento de rock y cultura «satánicos», las opiniones

también se cierran (ver

gtáfico N 11 16).

LA CRISIS MORAL QUE AFECTA A LA JUVENTUD CONDUCE INEVITABLEMENTE AL NIHILISMO Y A LA DES~UTORIZACIÓN DE LA MORAL

DIOCESANOS

RELIGIOSOS

TOTAL

Acuerdo

72,8

61,6

66,8

Ni acuerdo ni desacuerdo

7,2

9,8

8,6

Desacuerdo

20,0

28,0

24,0

No responde

o.o

0,7

0,4

77

PERSONA YSOCIEDAD

Cuadro N 11 10

lnslituto Latinoamericano de Doctrina y Estudios Sociales ILADES

LA CENSURA CINEMATOGRÁACA DEBERíA PROHIBIR EL INGRESO DE PELÍCULAS QUE CONTENGAN ELEMENTOS DE «SATANISMO»

DIOCESANOS

RELIGIOSOS

TOTAL

Acuerdo

74,4

79,0

76,8

Ni acuerdo ni desacuerdo

5,6

9,8

7,8

Desacuerdo

19,2

9,8

14,2

Un cierto pesimismo se observa en la visión que el clero tiene de la crisis moral de la juventud. El hecho de que el 66,8% crea que «inevitablemen- te» ésta se desempeña hacia el nihilis- mo (ver gráfico N 2 17) es reflejo de una forma de percepción de lo que podría ser un síntoma de la así llamada «cultura postmoderna». El clero no la ve con ojos favorables. Tampoco lo hace con ciertas expresiones de sub- cultura que se consideran grotescas, donde lo religioso pasa a integrar una forma encubierta de protesta defor- mada: el «satanismo», que en ocasio- nes corre el peligro de caer en graves conductas desviadas. Como reacción «natural» al peli- gro del «satanismo» -cuya connota- ción religiosa no es indiferente al re- chazo de parte del clero católico- la mayoría (76,8%) aprueba una eventual censura cinematográfica como un re- medio adecuado si se presenta la oca- sión. Ello, además del caso puntual, es un índice que confirma la rigidez disci- plinaria de una moral sacerdotal que no está dispuesta a entrar en compo- nendas con ámbitos de la vida privada que considera susceptibles de invadir a causa de la mantención del adecua- do «orden moral» y «religioso».

78

10. Urgencia de cambios sociales y de conversión

La Iglesia chilena y latinoameri- cana desde la Conferencia de Medellín y Puebla ha venido urgiendo los cam- bios sociales necesarios para superar las injusticias y aliviar la situación de las mayoría pobres y oprimidas del continente. La Iglesia chilena también durante muchos años se ha caracte.ri- zado por su amplio compromiso so- cial, su defensa de los derechos huma- nos y su pastoral en medios popula- res.

Al respecto el clero adhiere glo-

balmente a una visión cristiana de la justicia social según la cual las injusti- cias que viven las mayorías pobres y marginalizadas es un escándalo que clama al cielo. Por lo mismo el 51,9% está «plenamente de acuerdo» con la afirmación «Es urgente el cambio de estructuras, porque vivimos en una sociedad injusta» y el 28,3% lo está «relativamente de acuerdo». Esto es, para el 80% de los encuestados el cam- bio social es necesario para superar

gráfico N 2 18). Por

su parte, el 13,4% de la muestra total opina, en términos generales, en des-

acuerdo, tratándose en este caso prin-

las injusticias (Ver

PERSONA YSOCIEDAD

lnstiluto Lannoamericano do Doctrina y Estua,os ::;oc1a1Bs 1LAu1::;

Gráfico 18

Urgencia del cambio social por vivir sociedad injusta

100

80

(1)

CI) 60

1

CI)

f:!

o

CI.

40

20

ria

11

Más bien fav. Más bien desf.

Urgencia Cambio Social

cipalmente de diocesanos. De ellos sólo 4,2% se opone terminantemente

a considerar urgentes los cambios so- ciales a causa de la injusticia. La inmensa mayoría (el 83,2%)

que apoya los cambios sociales parece tener una visión analítica de la estruc- tura social por cuanto no está de acuer- do con que el diagnóstico tradicional y de sentido común que ubica en la flojera

y el vicio la causa de la pobreza. Pero esta visión que explica las

causas de la miseria y la pobreza no es causas individuales, sino primordial- mente en causas societales, no es una visión política, sino que guarda sus fundamentos religiosos. En efecto, no se explicaría de otra manera que el mismo clero que mayoritariamente afirma la necesidad de cambios para superar las injusticias lo haga también mayoritariamente diciendo que el prioritaria la «conversión de los cora- zones».

Cuadro N 11 11

LA MISERIA DE LA GENTE ES PRODUCTO DE SU FLOJERA, DE SUS VICIOS E IGNORANCIA

DIOCESANOS

RELIGIOSOS

TOTAL

Acuerdo

12,0

12,6

12,3

Ni acuerdo ni desacuerdo

2,4

4,9

3,7

Desacuerdo

84,8

81,8

83,2

79

PERSONA YSOCIEDAD

CUADRON 11 12

Instituto LalinoamMicano de Doctrina y Esfudios Sociales ILADES

ES MÁS IMPORTANTE LA CONVERSIÓN DE LOS CORAZONES QUE EL CAMBIO CULTURAL Y SOCIAL

DIOCESANOS

RELIGIOSOS

TOTAL

Acuerdo

75,2

74,9

75,0

Ni acuerdo ni desacuerdo

5,6

8,4

7, 1

Desacuerdo

17,6

16,8

17,2

No responde

1,6

0,0

0,7

En general hemos visto que los encuestados tienen una visión matiza- da acerca de las modernizaciones en la sociedad actual. Se aprecia en forma clara que estamos lejos de una racio- nalidad antimodernista. Más bien hay una actitud receptiva, no exenta de un espíritu crítico. Los sacerdotes católicos en- cuestados tienen una visión optimista de la situación del país. Su evaluación de la situación actual es «buena» en el 40% y «regular» en 54, 1%; en cambio, en relación a la expectativa a futuro, el clero dice que la situación será «me- jor» en 56,7% e «igual» en 32,5%. los pesimistas alcanzan sólo al 5,6%. No tiene el clero una opinión pesimista o crítica respecto del futuro del país. Más bien piensan que la situa- ción es buena y que tiende a mejorar. Esto es, hay cierta complacencia glo- bal con la modernidad que se va intro- duciendo por vía de las modernizacio- nes. Pero también recordemos que se cuestiona el o~den social por sus injus- ticias y se opta por las víctimas de las contradicciones de esta moderniza- ción: los pobres.

80

111. Religión y Modernidad: ¿Rede-

finiciones7

la religión tiene que ver con el orden y la reproducción de la sociedad. Por ello, hay elementos religiosos en toda sociabilidad. Y como lo religioso no es sólo un resabio del pasado, pue- de también fundamentar las bases de un nuevo tipo de sociabilidad, y de un nuevo tipo de ciudadanía. la confusión de la religión con el tradicionalismo (o peor aún, con el integrismo) que hace el discurso ilustrado, equivoca al aná- lisis y desvía de la cuestión central. No hace falta recordar las veces que una ideología secular se ha demostrado mucho más peligrosa como fuente de integrismo totalitario que muchas re- ligio.nes del sosiego. la religión y su manifestación pletórica en el seno de sociedades ultra «modernizadas» es también fuente de nuevos desafíos. A medida que avanza la crisis de la cul- tura contemporánea, cunde la preo- cupación por la integralidad de los problemas del hombre. Evidentemen- te, no es posible el retorno a la articu- lación entre el campo religioso y el

PERSONA Y SOC/1:LJAU

campo político que caracterizaba a la sociedad pre-capitalista. Así como no es posible pensar hoy en la teocracia clásica, como lo desearía más de un integrista musulmán. Tampoco resul- ta posible una nueva alianza entre las Iglesias y los poderes, a fin de reim- plantare! régimen de cristiandad, como quisiera más de alguna mentalidad católica conservadora. Se trata de que en la sociedad post-industrial deberá aceptarse el pluralismo de las socia- bilidades, y como parte de la realidad social (descartado un reduccionismo racionalista) el hecho de que, en el marco de esas sociabilidades, no puede desconocerse la dimensión trascen- dente y simbólica de toda convivencia. Lo simbólico-religioso es tradición, pero, ¿acaso el término «tradición» no está ya inficionado del prejuicio evolu- cionista y racionalista que la rechaza? Si lo simbólico-trascendente, cual- quiera sea su manifestación, es fuente de legitimidad y basamento del orden y del desarrollo de la sociedad, inde- pendientemente de cómo las ideolo- gías políticas se imbriquen con ello, entonces habría que buscar cómo res- catar y renovar la tradición en el marco de sociedades que ya nunca más serán tradicionales. La especificidad sociológica del fenómeno religioso debe establecerse no tanto buscando la realidad subs- tancial metasocial a la que refiere o corresponde, sino preguntándose cuáles son las condiciones que van articulando una comunicación simbó-

Instituto Lat1noamer,cano ae uocrnna y t:SlUCJkJS ~,a,es tLAut:::i

lica y regular por medio de creencias y ritos que establecen los hombres en torno a los problemas fundamentales de la experiencia humana, que Max Weber juzgara constitutivos de una teodicea. De esta manera, la sociedad va negociando una compatibilización entre las necesidades de los actores y las necesidades del sistema-estructura. La religión tiene múltiples fun- ciones que dependen complejamente del actor y de la articulación significa- tiva en los lazos integradores de lo colectivo. La religión puede ser ins- trumento de legitimación y domina- ción. Pero su sentido no se agota de ninguna manera en su rol instrumen- tal. La religión, como fenómeno ritual- sacrificial, aplaca la violencia, como plantea Girard 32 , pero también el sacri- ficio puede reenergizar un sentido de lucha y protesta históricas, revitalizan- do ese sentido mesiánico que caracte- riza, sobre todo, a las grandes tradi- ciones universal~s. como el judaísmo, el Islam y el Cristianismo. Al aplacar la violencia, la reli- gión previene la rebelión violenta, pero permite mantener viva la esperanza en una situación diferente. La religión, en definitiva, sigue cumpliendo aquella función integradora que .le atribuía Durkheim: expresión de un estado colectivo de fuerzas que se proyecta hacia lo metasocial, basados en la co- munión de las consciencias y en un estrecho grado de intimidad interper- sonal,33 pero es al mismo tiempo, sos- tén simbólico colectivo en la reproduc-

32 Cfr. GIRARD, RENE, La Violence et le Sacré, Ed.B. Grasset, París, 1972.

33 ISAMBERT, J.F., Le Sens du Sacré, París, 1982, 215 ss.

81

PERSONA YSOCIEDAD

ción de la vida, esperanza frente a los problemas sociales, factor coadyu- vante en la reproducción de la socie- dad y en el afianzamiento de la red de relaciones y sociabilidades que posi- bilitan dicha reproducción. Porque el orden social, bajo cierto punto de vis- ta, es una estructura normativa de la acción y de las instituciones, estruc- tura normativa que se produce y re- produce por medio del lenguaje y sus objetivaciones y en la trama del campo simbólico sobresalen por su eficacia y su energía y organicidad las creencias y rituales religiosos. Por ello, el «orden social» no se remite solamente al problema de la «seguridad», la disciplina y el orden coercitivo, como se entiende común- mente. Tampoco a la mantención de un «statu quo» que define una estruc- tura real (justa o injusta) de distribución del excedente, los recursos, el poder y el conocimiento social. Lo que, dicho de otra manera, quiere decir que el orden reside substantivamente (nun- ca exclusivamente) en la forma como se resuelve la seguridad en un colec- tivo, pero en su sentido significativo, como el conjunto de condiciones de repq,\11.ucción de la vida, es decir, de la conse~ación de las estructuras de plausibilidad (reales y simbólicas) que garantizan la preservación de la vida sin interrupciones o alteraciones: se- guridad personal y seguridad colecti- va. Porque la religión dice relación con la semantización de la vida y de lá muerte, ella cumple una función en la articulación del sentido de ese orden (y no sólo en su mantención, sino tam- bién en su reemplazo). En última ins-

82

fns#tuto La#noamericano de Doctrina y Esfudios Socia/as ILADES

tancia, el problema societal que plan- tea la religión es el problema del orden y de la legitimidad de ese orden o de su cambio por otro diferente. Podría pensarse que esta reivin- dicación teórica de lo reliQioso estaría basada en una apologética confesio- nalista, o bien en una visión postmo- derna. El problema no es la apologéti- ca ajena a nuestra preocupación, ni menos el postmodernismo o el confe- sionalismo. El verdadero problema es la crisis de los paradigmas racionalis- tas y la necesidad de buscar nuevos cuadros teórico conceptuales que nos permitan aprehender la cambiante realidad en los albores del s. XXI. Lo que plantea, en términos ge- nerales, la postura mayoritaria del clero católico chileno, tal como lo hemos visto en la encuesta que analizamos, es que la afirmación de la religión no es contradictoria con la aceptación crí- tica de la modernidad y de sus proce- sos de modernización, pero incluso más, el espíritu crítico de un clero ilustrado -por más que refleje ciertas inconsistencias y vacíos en términos de su misión inculturada- bien puede constituirse en elemento que contra- balancee las secuelas violentas que dejan en su paso los procesos de mo- dernización capitalista y su dialéctica contradictoria. El discurso implícito del clero, tal como se percibe en la encues- ta que analizamos, parece ser: la mo- dernidad debe ser aceptada selectiva- mente y criticada en sus contradiccio- nes, pero no debe perderse de vista la tradición vital y humana -que se perci- be desde una fe encarna e inculturada- que debe ser recuperada en sus valo-

M:ffi:iUNA Y ~uc.;lt:.UAU

res. Aquí la función socializadora de la ética religiosa puede ser un factor de enorme relevancia, a condición de que el discurso y la práctica eclesial man- tengan su apertura significativa a las nuevas corrientes e impulsos vitales que provienen, quizás con fuerza pero sin espectacularidad, del mundo de la vida.

Habermas ha· dicho, refiriéndo- se a la necesidad de reorientar la vida moderna, revalorizando las tradiciones, y evitando los riesgos del tradiciona- lismo: «Una reorientación diferencia- da de la cultura moderna con una praxis de la vida cotidiana, basada en las herencias vitales, pero empobrecida por el mero tradicionalismo, so/amen-

msnruro La11noamer,cano ae uocrnna y t:srua,os ::;oc,a,es tLAUt::s

te se conseguirá cuando la moderniza- ción capitalista también pueda orien- tarse por otras vías no capitalistas, cuando el mundo vital pueda extraer de sí instituciones que limiten la pe- culiar dinámica sistémica de los siste- mas de acción económico y adminis-

trativos,,34.

¿Podrá la Iglesia, a partir de la postura global que creemos percibir en el clero, realizar un esfuerzo en el sentido restrictivo de los sistemas <;le acción económico y administrativo o quedará ella misma atrapada por la lógica administrativa -que en su es- tructura religiosa es de tipo hierocrá- tica- de la modernidad que ha ido in- corporando en su propio seno?

3 4

HABERMAS, JURGEN, «La modernidad: un proyecto inacabado», en Ensayos Polí- ticos, Ed. Península, p 281.

83

,,,