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Journal de la Société des Américanistes Movilidad y permanencia ticuna en la frontera amazónica colonial

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Zárate Botía Carlos Gilberto. Movilidad y permanencia ticuna en la frontera amazónica colonial del siglo XVIII. In: Journal de la Société des Américanistes. Tome 84 n°1, 1998. pp. 73-98;

Document généré le 25/04/2017

doi : 10.3406/jsa.1998.1770 http://www.persee.fr/doc/jsa_0037-9174_1998_num_84_1_1770 Document généré le 25/04/2017

Résumé Mobilité et permanence ticuna dans la zone frontalière de l'Amazonie au XVIIIe siècle Les Ticuna sont sans doute le groupe qui a le mieux réussi à se maintenir dans un même territoire, le cours moyen de l'Amazone, depuis près de deux mille ans. Au XVIIIe siècle, cette ethnie a résisté aux offensives missionnaires, militaires et commerciales dans ces confins incertains entre empire espagnol et empire

portuguais. Ils y sont parvenus grâce à un ensemble de stratégies d'adaptation et de mobililité spatiale

à l'intérieur des milieux naturels du secteur (varzea et tierra firme), grâce aussi à tout un jeu de

relations aussi bien avec les ethnies voisines qu'avec les occupants européens, oscillant entre collaboration et résistance. Cette permanence au XVIIIe et leur expansion postérieure font qu'aujourd'hui ils constituent un des groupes les plus stables de la région, démographiquement comme culturellement, et qu'ils parviennent.même à conserver et consolider un territoire partagé entre trois États modernes.

Abstract Mobility and permanency of the Ticunas in the Amazonian frontier area during the 18th century. The Ticunas are perhaps the ethnic group that has most successfully maintained its territory, located at the center of the middle Amazon, througout almost two thousand years of continuous presence. During the 18th century, this ethnic group survived missionary, military and commercial offensives within the uncertain Amazonian boundaries of Imperial Spain and Portugal. This was accomplished by the development of a series of strategies of adaptation and spatial mobility between the varzea and tier ra firme environments, as well as by an efficient and varied combination of tactics of collaboration and resistence with both neighboring ethnic groups and the European occupants. This permanence and subsecuent processes of expansion have allowed the Ticunas to represent today one of the most demographically and culturally stable groups of the area, overcoming even the test of maintaining and consolidating its territory within the bounds of three countries.

Resumen Los ticunas constituyen tal vez el grupo que se ha mantenido con mayor éxito dentro de un mismo territorio, en el curso medio del Amazonas, a lo largo de casi dos mil años de presencia continua.

Durante el siglo XVIII esta etnia sobrevivió a las ofensivas misioneras, militares y comerciales, en los inciertos limites amazónicos de los imperios español y portugués, mediante el desarrollo de una série de estrategias de adaptación y movilidad espacial en los ambientes de varzea y tierra firme, con la puesta en práctica de una eficiente y variada combinación de tácticas de colaboración y resistencia con las etnias vecinas y con los ocupantes de origen europeo. Esta permanencia durante el siglo XVIII

y los procesos de expansión posteriores, le ha permitido constituirse en la actualidad en uno de los grupos demográfica y culturalmente más estables del área, superando incluso la prueba de mantener

y consolidar su territorio dentro de las fronteras de tres estados nacionales.

superando incluso la prueba de mantener y consolidar su territorio dentro de las fronteras de tres

MOVILIDAD Y PERMANENCIA TICUNA EN LA FRONTERA

AMAZÓNICA COLONIAL DEL SIGLO XVIII

Carlos Gilberto ZÁRATE BOTÍ A*

Los ticunas constituyen tal vez el grupo que se ha mantenido con mayor éxito dentro de un mismo territorio, en el curso medio del Amazonas, a lo largo de casi dos mil afios de presencia continua. Durante el siglo xviii esta etnia sobrevivió a las ofensivas misioneras, militares y comerciales, en los inciertos limites amazónicos de los imperios espafiol y portugués, mediante el desarrollo de una série de estrategias de adaptación y movilidad espacial en los ambientes de varzea y tierra firme, con la puesta en práctica de una eficiente y variada combinación de tácticas de colaboración y resistencia con las etnias vecinas y con los ocupantes de origen europeo. Esta permanencia durante el siglo xviii y los procesos de expansion posteriores, le ha permitido constituirse en la actualidad en uno de los grupos demográfica y culturalmente más estables del area, superando incluso la prueba de mantener y consolidar su territorio dentro de las fronteras de très estados nacionales.

Palabras cla ves : Amazonia, ticunas, fronteras, misioneros, territorio, etnohistoria, fundacio- nes, soldados.

Mobilité et permanence ticuna dans la zone frontalière de l'Amazonie au XVIIF siècle

Les Ticuna sont sans doute le groupe qui a le mieux réussi à se maintenir dans un même territoire, le cours moyen de l'Amazone, depuis près de deux mille ans. Au xvine siècle, cette ethnie a résisté aux offensives missionnaires, militaires et commerciales dans ces confins incertains entre empire espagnol et empire portuguais. Ils y sont parvenus grâce à un ensemble de stratégies d'adaptation et de mobililité spatiale à l'intérieur des milieux naturels du secteur (varzea et tierra firme), grâce aussi à tout un jeu de relations aussi bien avec les ethnies voisines qu'avec les occupants européens, oscillant entre collaboration et résistance. Cette permanence au xvnie et leur expansion postérieure font qu'aujourd'hui ils constituent un des groupes les plus stables de la région, démographiquement comme culturellement, et qu'ils parviennent.même à conserver et consolider un territoire partagé entre trois États modernes.

Mots clés : Amazonie, Ticuna, frontières, missions, territoire, ethnohistoire, fondations, histoire militaire.

* Profesor Asistente, Universidad Nacionál de Colombia Sede Leticia, Director del Institute Amazónico

de Investigaciones IMANI. Journal de la Société des Américanistes 1998, 84(1) : p. 73 à 98. Copyright © Société des Américanistes.

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Mobility and permanency of the Ticunas in the Amazonian frontier area during the 18

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century.

The Ticunas are perhaps the ethnic group that has most successfully maintained its territory, located at the center of the middle Amazon, througout almost two thousand years of continuous presence. During the 18th century, this ethnic group survived missionary, military and commercial offensives within the uncertain Amazonian boundaries of Imperial Spain and Portugal. This was accomplished by the development of a series of strategies of adaptation and spatial mobility between the varzea and tierrafirme environments, as well as by an efficient and varied combination of tactics of collaboration and resistence with both neighboring ethnic groups and the European occupants. This permanence and subsecuent processes of expansion have allowed the Ticunas to represent today one of the most demographically and culturally stable groups of the area, overcoming even the test of maintaining and consolidating its territory within the bounds of three countries.

Key words : Amazon, Ticunas, frontiers, missions, territory, ethnohistory, fundaciones, military history.

« [

]

andarse tras los indígenas ariscos, husmeando sus rancherías ocultas рог barrancos у

bosques, jornadas de semanas y meses, para volver, cuando se daba bien el naipe, con unas docenas. Y la distribución ordinaria. nionótona, en el pueblo, de repetir la doctrina, avezarlos a trabajar, ensefiarles la vida racional, desde el hacer las casas hasta los oficios manuales ; siempre con el recelo de los brujos, de los brotes de la lujuria inveterada, de los impetus de las bebezonas, de la satisfacción de \ enganzas canibalescas. Y cuando todo parecia ir sobre rieles, caian sobre

la reducción las viruelas u otro contagio, y unos morían como moscas [

sus canoas los Portugueses del Para y barrían los pueblos peor que la peste. » Constantino Bayle

en el Diario de un misionero de Maynas (Uriarte 1986, p. 23)

]

О se descolgaban en

Introducción

El présente trabajo forma parte de una investigation sobre movilidad poblacional

y proceso de configuration fronteriza en la Amazonia suroccidental colombiana, en el area del llamado trapecio amazónico colombiano. Esta zona se caracterizó por ser uno de los principales escenarios, en el contexto amazónico, de la pugna por el

dominio territorial entre Espaňa y Portugal, la cual tuvo sus momentos más intensos

a lo largo del siglo xvin. Como consecuencia de lo anterior, se presentaron fenómenos

de movilidad, desplazamiento y redistribution de la población indígena y por tanto importantes cambios demográficos, sociales y culturales que de alguna manera han determinado las condiciones actuales de distribución espacial y apropiación territorial de la población indígena de la región. Dentro de los grupos más afectados por las fuertes presiones externas impuestas por la presencia europea en el Amazonas durante el siglo xvin, que estuvo además acompaňada por políticas compulsivas de fundación de aldeas de reducción, el contagio generalizado de enfermedades, el comercio de esclavos y las guerras intérêt-

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nicas, llama poderosamente la atención el de los ticunas. Esta nación indígena, considerada por Nimuendajú, uno de sus mejores conocedores, como un grupo poco prominente en la historia de la región amazónica (1952, p. 8), se ha convertido en una de las etnias mas numerosas de toda la cuenca y con relativamente mejores condicio- nes en cuanto a estabilidad sociodemográfica e identidad cultural. Los ticunas constituyen tal vez el único grupo del area comprendida entre los ríos Napo y Negro, que se ha mantenido en su territorio original después de casi dos mil aňos de presencia continua. Según Bolian, los restos cerámicos encontrados en cercanias del actual municipio de Puerto Nariňo evidencian la presencia de asenta- mientos ticunas desde el ano de 160 d.C. (1974, pp. 5, 9). En épocas mas recientes, principalmente a lo largo del siglo xvni, la nación ticuna fue tal vez la que soportó con mayor éxito tanto las ofensivas misioneras del lado espanol, como las de carácter militar y esclavista del lado portugués. Ésto se muestra claramente si observamos que, posiblemente con la exception de este grupo, todas las parcialidades indigenas de esta zona, ribereňas y de tierra firme, sufrieron drásticos procesos de desarraigo del territorio en que se encontraban a comienzos del siglo, ocasionando fuertes cambios con obvias consecuencias demográficas y socioculturales. El haber mantenido el territorio durante los momentos más críticos de expansion de los imperios espanol y portugués en el Amazonas y el haber aprovechado los espacios vacios dejados por sus habituales vecinos tanto omaguas como mayorunas y yaguas, entre otros, facilité a los ticunas comenzar un proceso de expansion durante el siglo xix que se evidencia hasta el présente y que muy seguramente tiene relation directa con la fortaleza étnica que les permite hoy, a sus casi cuarenta mil miembros (Camacho 1996, p. xxiii), mantenerse con relativo éxito en el area fronteriza de très estados nacionales, Brasil, Colombia y Peru. El propósito de este trabajo es tratar de documentar algunas de las causas por las que el grupo ticuna pudo, a lo largo del siglo xvni, mantenerse dentro de areas territoriales similares a las reportadas en los estudios arqueológicos y cómo esta situation explica de alguna manera su vitalidad actual. En la primera parte se presentan los principales rasgos de lo que se podria llamar como relaciones interétni- cas fronterizas, entre ticunas y omaguas, en el contexto de la discusión sobre la necesidad de ir más alla de la tradicional dicotomia entre pueblos riberenos y pueblos de tierra firme. En la segunda parte, que constituye el nucleo de este ensayo, se analizan las estrategias de permanencia ticuna en su territorio, mientras en el curso principal del Amazonas, se desarrolla una intensa lucha de avance y retroceso imperial espanol y portugués que sólo logra estabilizarse en la ultima cuarta parte del siglo xvni. Aqui se présenta una caracterización del avance de las dos fuerzas en el area y se intenta explicar el origen de la diferencia del éxito expansivo de cada potencia. El análisis de la permanencia ticuna se centra primero durante la ofensiva militar portuguesa de la primera década del siglo xvin, y continua en su reaparición en la reduction de San Ignacio de Pebas hasta la fundación de Nuestra Seňora de Loreto de Ticunas hacia 1760. La tercera parte muestra el proceso de estabilización fronteriza a lo largo del siglo xvni y pone en tela de juicio las afirmaciones de diferentes autores para quienes la frontera entre espaňoles y Portugueses se estabilizó en el rio Yavari hacia 1710.

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TlCUNAS Y OMAGUAS : ENEMISTAD Y VECINDAD

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El territorio ticuna de fines del siglo xvn y comienzos del xviii estaba ubicado en la parte nořte del río Amazonas, « desde 71° 15' (Isla Peruate) hasta los 68° 40' de longitud ; sus tributarios el Atacuari, Loretoyacu, Mariuaçu, Tacana, Belém, Cajary, Sao Jeronimo y Rita, y los cursos altos que desembocan en el Putumayo como el Yaguas, Cotuhé, Pureté y Jacurapá » (Nimuendajú 1952, p. 2). Sus vecinos por el sur, principalmente ubicados en las islas del Amazonas eran los omaguas, mientras que por la parte norte en las riberas del Putumayo estaban ubicados grupos de tribus aruak (mariaté, yumána y pasé) (Nimuendajú 1952, p. 3). Al este estaban los grupos, predominantemente de tierra firme, pebas, yaguas, cahuachis y caumares (ver mapa 1) (Fritz en Maroni 1988, pp. 305 y ss), todos pertenecientes probablemente al conjunto linguistico peba-yagua (Chaumeil, com. personal), mientras que en la banda sur del Amazonas, también en tierra firme, se asentaban los mayoranas y los curinos, entre otros (Fritz en Maroni 1988, p. 335). Esta ubicación sustenta la percepción convencional de que los ticunas han sido siempre un grupo de « tierra firme », al contrario de sus vecinos los omaguas quienes se han considerado tradicionalmente como riberenos. Por extension y desde una perspectiva reduccionista de adaptation, se supone que cada grupo se ha integrado a cierto tipo de ambiente exclusivo : el primero a los ecosistemas de la « tierra firme » ubicados en las partes altas, no inundables, y el segundo a los ecosistemas riberenos о de varzea, sujetos periódicamente a inundaciones. Esta percepción que supone la existencia de unos limites entre ambos conjuntos humanos y naturales, ha llevado a concebir, no sin razón, una especie de fronteras interétnicas desde una perspectiva de ruptura y a hacer un énfasis desproporcionado en la mutua exclusion u oposición de los ecosistemas de varzea con respecto a los de « tierra firme » y por extension, a una vision que enfatiza las diferencias entre los habitantes de uno y otro entorno. Esta perspectiva ha sido reforzada una y otra vez por los misioneros, por los viajeros y, últimamente, por buena parte de los investiga- dores sociales. En el caso de estos ultimos, un trabajo reciente de William Denevan muestra que autores como Steward, Meggers, Lathrap, Carneiro, Roosevelt y él mismo, han basado muchos de sus primeras trabajos en la distinción ecológica entre várzea y tierra firme. Segun ellos, la diferencia de estos dos ambientes ha determinado no sólo las diferencias en recursos, sino muchas de las variaciones en cuanto a densidad y distribution de la población, el tamano de los asentamientos e incluso la estructura social (Denevan 1996, pp. 654 y ss). En el caso de ticunas y omaguas, existen multiples evidencias que soportan estos planteamientos de exclusividad adaptativa a la varzea о a la tierra firme. Como lo refiere Nimuendajú, los ticunas originariamente eran indios de a pie, practicaban poco la navegación y sólo tenían pequeňas canoas hechas de los troncos de paxiuba barriguda que utilizaban para desplazarse por los igarapés, los pequefios canos y la selva inundada (1952, pp. 19-20), en contraste con la gran experiencia de los navegan- tes riberenos omaguas. Esta oposición también se justifica si vemos el temor que unos y otros han tenido de adentrarse en terreno de sus vecinos. De acuerdo con Nimuendajú « los ticuna no

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habitaban las riberas del Amazonas por temor a los omagua, quienes ocupaban las islas del río a lo largo de todo el curso del territorio ticuna » (1952, p. 3) ; en el mismo sentido el padre Fritz se explicaba porqué los omaguas se resistían a vivir en tierra firme,

«

quedan sin chagra y no pocas veces sin casa en que vivir, no por eso se saben resolver a vivir y hacer sus sementeras dentro del bosque y en tierra alta y apartada del río, diciendo, que la habitación de sus antepasados ha sido siempre el río grande, y el bosque ser habitación propia de aucas y tapuyas » (Fritz en Maroni 1988, p. 307).

[

]

y aunque la experiencia les ensefia de continuo que en tiempo de la creciente grande del río,

No obstante lo anterior, es necesario recalcar que, lejos de existir una oposición total de estos dos grupos desde el punto de vista de ocupación y adaptation de cada uno a un tipo de sistema, en distintas épocas y con anterioridad a la presencia de espaňoles y Portugueses, los omaguas ocuparon las riberas altas о « bluffs » l colin- dantes con la « tierra firme » 2 y los ticunas ocuparon las riberas, islas y demás areas del sistema de varzea. La información sobre adaptación y sobre asentamientos en ambos tipos de ambientes por parte de la población indigena tanto ticuna como omagua es relativa- mente abundante. Se encuentra en las principales crónicas de las expediciones milita- res y misioneras del siglo xvi y xvn. Durante la expedition de Orellana, Carvajal los halló viviendo en las partes altas (1942, pp. 22 y ss). Un siglo después (1645), Velasco

calculé que la población omagua era de unas 30 000 personas, la mitad de las cuales habitaba en las islas y la otra mitad en la tierra firme (Grohs 1972, p. 76). Por su parte, Laureano de la Cruz en 1646 en su relación del numero de población omagua de seis pueblos ubica cuatro en islas y dos (posiblemente) en tierra firme (Grohs 1972, p. 25). Bolian, por su parte, sugiere que, debido posiblemente a los frecuentes ataques de los ticunas, los omaguas que habitaron la tierra firme, debieron buscar posiciones más fácilmente defendibles en las várzeas y las islas (1975, p. 16), lo que explicaria que, varias décadas después, el padre Fritz los encontrara habitando exclusivamente las islas (Fritz en Maroni 1988, pp. 305 y ss). Como vemos, estas informaciones sugieren un proceso de traslado omagua desde la tierra firme hacia las islas a lo largo de más de cien anos. De manera complementaria y con anterioridad a este proceso, se supone que las frecuentes migraciones tupi, Amazonas arriba, determinaron la movilización de grupos ticunas hacia la tierra firme modificando una y otra vez el status de control y

dominio territorial del area. Goulard sugiere que « [

]

Los antepasados de la

poblaciónticuna pudieron constituir una población riberena que, debido a fuertes presiones

guerreras, se vió obligada a refugiarse en una zona interfluvial » (1994, p. 317) y que el desplazamiento de los grupos de la várzea por la creciente presencia europea les permitió posteriormente « reocupar su antiguo territorio » (op. cit. 1994, p. 317). Las relaciones de enemistad defiman buena parte de las relaciones interétnicas entre ticunas y omaguas con anterioridad a las incursiones europeas, pero la vecindad permitia también constantes intercambios culturales y comerciales entre los dos grupos. A fines del siglo xvn, al dar comienzo al traslado de indigenas de las islas a las riberas altas del río, el padre Fritz menciona el temor de los indigenas riberenos hacia

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como aradas de diversos caminos por donde bajan al río los gentiles que viven en el

interior del bosque, deseosos de matar omaguas » (Maroni 1988, p. 335). A través de estas trochas, la gente del interior se procuraba acceso a los recursos de las partes bajas

y contacto con sus tradicionales vecinos. ya fuera en son de guerra о de comercio. Este

intercambio ya habia sido documentado por Laureano de la Cruz, quien en 1651 reportó que los indios omaguas « iban monte adentro a buscar frutos de palmas y de otros árboles » (ver Denevan 1996, p. 669, traducido del inglés). Las relaciones comerciales, sobre todo el intercambio de recursos alimenticios entre la várzea y la tierra firme, también pudieron estar reguladas por la estacionali- dad, la cual permitia, por ejemplo, que la varzea proporcionaba pesca en época de aguas bajas por caceria durante el periodo de aguas altas o productos de la tierra firme como frutas, mandioca y veneno para peces a cambio de productos de la varzea (Denevan 1996, p. 671). En resumen, vemos como las relaciones entre omaguas y ticunas muestran que las fronteras indigenas son también lugares de encuentro, de sintesis y de recreación interétnica. Son una especie de ecotono cultural en donde se conjugan los saberes de los hombres de adentro, de las tierras altas, con el de los hombres ribereňos. Muestra de lo anterior es que los ticunas,

« [

ron sus primitivas canoas por las ubá de sus vecinos, una canoa completamente hueca de un tronco de cedro, cuyos lados no se expandian mediante el uso del fuego » (Nimuendaju 1952, p. 20, traducido del inglés).

]

en contacto con los omagua, hostiles al principio pero últimamente pacíficos [

]

cambia-

De manera similar se puede interpretar el cambio que los ticunas posiblemente hicieron al adoptar la técnica policroma, propia de los omaguas, en la fabricación de cerámica (Bolian 1975, pp. 4, 5, 9).

EL AVANCEIMPERIAL Y LA PERMANENCIA TICUNA

El carácter de la expansion ibérica

Como se ha indicado en los párrafos précédentes, con anterioridad a la presencia europea las fronteras conocidas en el medio Amazonas eran de carácter exclusiva- mente interétnico y se modificaban constantemente al ritmo de las guerras entre los grupos ribereňos y de tierra firme o por los desplazamientos de los grupos tupí río arriba a lo largo del curso del río Amazonas. El carácter interétnico de las fronteras. entre la desembocadura del Napo y el río Negro, se empezó a transformar cuando la presencia espaňola y portuguesa en la zona se hizo más frecuente y cuando ambas fuerzas entraron en pugna, hacia fines del siglo xvn y comienzos del xvin. La alteración de las relaciones interétnicas y la transformación de las condiciones de control espacial y territorial de los grupos del area constituyeron la contraparte de la expansion fronteriza imperial, agregando un nuevo ingrediente al proceso de defini- ción de las respectivas areas de dominio en la Amazonia que, desde la firma del Tratado de Tordesillas en 1494, habia quedado inconcluso. A su vez, este proceso estaba condicionado por los ritmos de la lucha que las metropolis libraban en Europa,

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en donde se fraguaban alianzas, rupturas, guerras y negociaciones de paz que, a la larga, influenciaron los movimientos y dinámicas poblacionales en la frontera ama- zónica. Al proceso de configuration fronteriza concurrían varias fuerzas, no siempre enmarcadas dentro de una estrategia deliberada de expansion, dominio o supremacía imperial. Las herramientas que cada imperio diseňó y empleó en el terreno politico, militar, económico y religioso, asi como los obstáculos que cada uno debió de enfrentar, cuyo análisis es materia de otro trabajo, determinaron el éxito diferenciál en el proceso expansivo de cada imperio y, de alguna manera, la actual configuration fronteriza, primera colonial y posteriormente de los actuales estados nacionales de la región. Lo cierto es que, tarde o temprano, los imperios espaňol y portugués, que comenzaron su proceso expansivo en dos sitios opuestos geográficamente, uno en las altas fuentes andinas y el otro en la desembocadura del Amazonas, habrian de encontrarse, digamos que obligatoriamente, en un punto que incluia al actual trapecio amazónico colombiano. Se sabe que quienes primera lograron arribar a los dominios de los ticunas y omaguas fueron los espaňoles quienes visitaron la región dos veces durante el siglo xvi, con las expediciones de Orellana y Ursua-Aguirre y, por lo menos, en cuatro ocasiones durante el siglo xvin, especialmente con las expediciones de los franciscanos Brieva y Toledo en 1636, Texeira en 1637-1639, Laureano de la Cruz en 1647-1650 y Samuel Fritz entre 1 686 y 1 724. Esta presencia fue esporádica y no logró consolidar un dominio territorial que fuera indiscutible por parte de Espaňa. Por el lado portugués, y segun la interpretation de Antonio Porro, no existió tal vacio ya que « ellos comenzaron cerca de 1600 con la fundación de Belém do Para y alcanzaron la frontera brasilena actual un siglo más tarde » (1995, p. 80). Indudablemente que aquí no solamente hubo un problema de continuidad sino fundamentalmente del carácter y, como se dijo antes, de los obstáculos aparecidos a los contendientes. La expansion espafiola ténia un carácter fundamentalmente religioso, sin desconocer la presencia militar, mientras que la expansion portuguesa reflejaba una combination de fuerzas lideradas por un poderio militar y acompafiadas por una ofensiva comercial apuntalada por la agresividad del sistema esclavista, sin desconocer el aspecto religioso y misionero. La construction de fuertes constituyó la concretion de la fuerza militar portuguesa tanto en el Rio Negro como en el Amazonas desde el siglo xvn. La diferencia en el éxito del proceso expansivo de ambas fuerzas se puede explicar también por el carácter de la actitud oficial de cada imperio y de sus représentantes en America ante la empresa de avance territorial en el area amazónica. Como anota Lučena « Mientras en el lado portugués esta recibia todo el apoyo, en el espaňol se gobernó largo tiempo como si la frontera tropical careciera de valor alguno » (en Requena 1991 [1782], p 7). No obstante, la diferencia en la actitud oficial no obedecia tanto al desconocimiento del valor de la frontera tropical por el lado espaňol, como supone Lučena, como probablemente a las consecuencias de consideraciones acerca de la situation de correlation de fuerzas a nivel global y a la asignación de prioridades dentro de las areas de influencia y dominio territorial por el lado espaňol. A lo anterior se sumaba el reconocimiento de una debilidad relativa en el nivel regional, (ver Requena 1991 [1782], p. 10).

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Estas condiciones que pusieron en ventaja a Portugal en el proceso de avance territorial en el Amazonas estuvieron acompaňadas de otro factor, esta vez de carácter físico, geográfico y espacial, que no ha sido muy tenido en cuenta en los análisis sobre la definition de las fronteras en esta parte del continente americano. Este factor, expresado en facilidad de acceso y la relativa inexistencia de barreras topográficas, brindó ventajas comparativas a los Portugueses en sus diferentes expediciones, en términos de costos, de velocidad de desplazamiento y, por tanto, de control espacial. Los espanoles debían vencer obstáculos topográficos que implicaban la multiplication de los esfuerzos y de los recursos para poder vencer la distancia que separaba, tanto de ida como de regreso, los principales centras como Santafé, Quito о Lima de la región amazónica. Estas ventajas pueden explicar en parte la continuidad que refiere Porro en el avance portugués entre 1600 y 1700 (1994, p. 80). Esto confirma la pertinencia del análisis de autores como Braudel para quienes « la verdadera medida de la distancia es la velocidad de los desplazamientos huma-

nos ». Para este historiador « [

protection, impedimento [

la Francia antigua « es un espacio difïcil de dominar porque es demasiado vasto, es un espacio difïcil de recorrer, difïcil de vigilar » {op. cit., p. 107). Que no habremos de decir en el caso de la Amazonia del siglo xvni. Lo anterior permite suponer que el problema de la conquista de la Amazonia fue también un problema de vencer las distancias, el espacio, además del problema de adaptation al medio por parte de los advenedizos. Y en esa batalla por vencer el espacio, los Portugueses tenían menos obstáculos naturales que vencer y estaban mejor adaptados a la llanura tropical. Probablemente por esa razón llegaron más lejos, proporcionalmente, que los espaňoles.

]

La distancia, por si sola, es obstáculo, defensa,

]

» (1993, p. 105) y, en el caso de su pais, se evidencia como

La ofensiva fundacional misionera hispana en

territorio îicuna

La expansion espaflola en el Amazonas, en la región de Maynas estuvo a cargo principalmente de los misioneros jesuitas. Esta se inició hacia 1637, se intensificó en 1686 con la Uegada de Samuel Fritz y se extendió hasta 1767, ano en que se décréta la expulsion de la Compafiia. A lo largo de este periodo llegaron a establecer contacto, segun el padre Constantino Bayle, « con un [numero] aproximado de medio milión de

indigenas de los llanos amazónicos » (en Uriarte 1986, p. 15). y a establecer pueblos de

desde la ciudad de Borja, más abajo

del Pongo, hasta el fuerte de San José, que es el primer pueblo de la corona de Portugal » (Chantre y Herrera 1901 , p. 59), mediante la politica de reduction de varias decenas de naciones indigenas habitantes del Maraňón y que incluia desde los maynas,

que dieron nombre a la misión y que conformaban, según Chantre y Herrera, la primera provincia, hasta los omaguas y yurimaguas ubicados en la sexta provincia {op. cit. 1901, p. 60). Aunque varios misioneros antes de 1686 habian visitado a los omaguas y conocian de la existencia de los ticunas. es sólo con la presencia del padre Samuel Fritz que empieza a alterarse, por el lado espanol, el status de vecindad-enemistad de estos dos grupos que habitaban lo que hoy se conoce como el trapecio amazónico, asi como el de las demás naciones indigenas, riberenas y de tierra firme de la región (ver mapa 1). Esta situation de alteration del anterior equilibrio dinámico de lo que se podria

misión a lo largo de « casi trescientas léguas [

]

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Illustration non autorisée à la diffusion

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llamar como las fronteras interétnicas comienza a presentarse con el establecimiento del trabajo misional del padre Fritz en las islas abajo de la desembocadura del Napo entre los grupos omaguas y luego yurimaguas, aizuares e ibanomas, pero se agudiza

realmente cuando el padre Fritz decide comenzar a trasladar la población de las islas

y fundar nuevas reducciones en las partes altas de las riberas del Amazonas, ya en territorio de la « gente de tierra firme ». Es necesario aclarar que la information proporcionada por varios autores en el

sentido de que Fritz fundó más de treinta y ocho reducciones (Zárate en Maroni 1988,

p. 131 ; San Roman 1994, p. 54) se presta para confusion. En realidad, en un comienzo

(los siete primeros anos), el trabajo de Fritz entre los indígenas de las islas no involucre

en sentido estricto la fundación de aldeas ni el traslado de población, por lo menos no hay en el diario del padre información en tal sentido. Las aldeas en donde adelantó trabajo misional ya estaban establecidas por lo que el misionero pudo dedicar la mayor parte de sus esfuerzos a impulsar la construcción de una infraestructura minima para su labor misionera.

Iba, pues, el Padre todo el afio de isla en isla con toda incomodidad y peligro, navegando aquel pequefio

mar, que tal es el Maraňón después de las juntas de Napo, conducido no pocas veces de sólo muchachos sin parar más que lo preciso en cada pueblo, bautizando a los nifios, instruyendo, exhortando ypredicando a los adultos. Con esto, casi toda la nation, en menos de très anos, se hizo capaz del bautismo ; fabricáronse muchas iglesias ó capillas, y entablose en todas partes rezo y doctrina al uso de los pueblos cristianos. El pueblo principal en donde residia a veces el padre algo de espacio, por ser más numeroso y cercano a las misiones de arriba, se Uamo de San Joachim (Fritz en Maroni 1988, p. 310).

« [

]

Durante los primeros afios que Fritz estuvo en el area entre la boca del Napo y la del Rio Negro fundó siete pueblos : San Joaquín en cercanías del actual Pebas, Nuestra seňora de Guadalupe frente al trapecio amazónico en la orilla derecha del Amazonas, San Pablo de Omaguas cerca al actual San Pablo de Olivença y Nuestra Seňora de las Nieves de Yurimaguas 3 (ver mapa 2), incluyendo otros très, « uno en la

laguna de Coari, otro con la advocación de Santa Ana, y el tercero llamado Tracua- tuva de Tefé. Estaban las très poblaciones a роса distancia entre si, en las cercanías del

río Putumayo [

» (Chantre y Herrera 1901, p. 298). El trabajo de fundación de

aldeas propiamente dicho lo comenzó Fritz hacia 1693 con el traslado de la población

de las islas a las partes altas de las riberas del Amazonas.

]

« [

principales de sus aldeas a tierras firmes y altas, donde estuvieran más seguras de las inundaciones del

Pasé, pues, San Joachim a tierra de

caumaris, junto al río, en sitio alto y acomodado para iglesia y viviendas. A este pueblo, a más de los omaguas,

se han agregado también algunas familias de la nation de los pevas, que vivian al río Chiquita, y ahora han

venido a buscar mi amparo, por verse perseguidos de sus enemigos los caumaris. Del mismo modo los omaguas de Yoaivaté han pasado a tierra de mayorunas, los de Ameiuaté a tierra de curinas, fundando dos aldeas nuevas bajo la advocación, la una de Nuestra Seňora de Guadalupe, y la otra de San Pablo 4 A estas dos aldeas, como también a la de San Joachim, se van poco a poco agregando los indios que vivian esparcidos en diferentes islas, para que puedan ser doctrinados con más facilidad cuando haya misioneros que los asista » (Fritz en Maroni 1988, p. 335).

El ano de 1693, habiendo vuelto a estas montafias, baje luego a mi misión con ánimo de pasar las

]

Maraňón y fabricar en ellas iglesias y casas de más subsistencia [

]

El traslado de la población de las islas a las partes altas de las riberas del Amazonas signifiée una intromisión permanente de las naciones habitantes de la varzea en los territorios de los grupos de la llamada « tierra firme ». Esta intromisión estaba ahora comandada por misioneros y soldados espafioles y posteriormente se

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agudizaría aún más con el avance militar portugués que se comenzó a verificar en la zona del trapecio hacia 1700.

La respuesta portuguesa

Entre los afios de 1700 y 1710 los Portugueses comenzaron a disputar decidida- mente el terreno ganado por los misioneros espafioles, ocasionando el desmantela-

miento de la totalidad de misiones, reducciones y aldeas atendidas por el padre Fritz durante las dos décadas anteriores. Los primeros en huir en desbandada fueron los yurimaguas y los aizuares que deciden en 1700, con ayuda de los misioneros, trasladar su gente « unas cuadras más abajo de la boca del Napo ». El momento más relevante de esta ofensiva militar se présenté hacia 1710 cuando, de acuerdo con Velasco, « se embarcaron más de mil quinientos Portugueses entre soldados y milicianos del Para y de otřas Capitanías del Brasil, con cuatro mil

indianos de guerra [

desde las cercanias del rio Negro, donde estaban las primeras

poblaciones » (en San Román 1994, p. 54), ocasionando la desbandada de la totalidad de habitantes ribereňos hacia el oeste y hacia el interior de la selva de tierra firme y la esclavitud de más de cinco mil indigenas que fueron llevados al Para (en Santos 1993,

p. 168) (ver mapa 3). Este proceso culmina con el abandono, traslado de población y desmantelamiento posterior de San Joaquin de Omaguas entre 1710 y 1712,

« De los Portugueses no ha habido novedad hasta marzo, en que, con el despacho que vino de Omaguas, me

avisa el P. Sanna que viene subiendo tropa numerosa ; por lo cual dispone pasar la gente de San Joachim, y

parte de la de San Pablo para Yarapa » (Fritz en Maroni 1988, p. 361).

]

El grupo que más sufrió con esta ofensiva portuguesa fue sin duda el omagua ya que los miembros que lograron escapar a la esclavitud, tanto quienes estaban estable- cidos en las islas como los que habitaban las reducciones de la tierra firme, debieron huir rio arriba :

« Los omaguas están desparramados ycasi consumidos. Unos se quierenjuntar y poblarse en Ucayale, como

también los yurimaghuas, quienes dicen haber encontrado tierras muy al propósito para pueblo. A Guallaga de ninguna manera quieren subir ; primera se irán a los Portugueses. Ahora la dificultad que hay en eso es que, no volviendo el P. Sanna, no hay misionero que los pueda asistir » (Fritz en Maroni 1988, p. 363).

Aňos después, la reducción de San Joaquin de Omaguas se logró reconstruir y,

cuatro días más arriba de Napo,

luego de multiples traslados, se ubicó finalmente « [

en las orillas del mismo Магайоп » (Zárate en Maroni 1988, p. 403) y hacia 1737,

]

« Esta reducción de San Joaquin de Omaguas se compone hoy día de 522 almas. Entre estas hay algunas

familias de yameos, que han asentado aqui el pie y se han emparentado con los mismos omaguas. Hay también algunos indios, en especial muchachos, de varias naciones y lenguas, como son aunalas, maparinas, caumaris, pevas, cavaches, icaguates, pararas, mayorunas, iquitos yotřas, por ser hoy día esta reducción como el seminario de las naciones de infieles y el real de donde se sale a nuevas conquistas » (Maroni 1988, p. 372).

Los ticunas se quedan en su territorio

Lo más sorprendente de las descripciones présentes en el trabajo de Maroni, incluida la de Fritz, es descubrir que en las reducciones que se crearon arriba de la desembocadura del río Napo, luego de la contraofensiva militar portuguesa, encon-

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tramos représentantes de todas las etnias desplazadas, tanto de tierra firme como ribereňos y una total ausencia de miembros del grupo ticuna 5. No tanto porque un numero importante de ellos fue llevada al Para, hecho que indudablemente sucedió,

sino porque la mayor parte se interno en la selva de tierra firme, como resultado de una combinación de estrategias de control y permanencia territorial que se comenzaron a poner en práctica desde el mismo momento en que los espafioles y Portugueses irrumpieron en el area. Con la información disponible se puede sugerir que los ticunas constituyeron la etnia, tanto de tierra firme como de varzea, con la que menos tuvo éxito el padre Samuel Fritz. Podemos suponer que este grupo desplegó varias estrategias que les permitieron mantenerse relativamente estables dentro del area que hoy asumimos como parte de su territorio. Entre estas estrategias podemos encontrar una actitud de franca rebeldía y rechazo a la politica reduccional, una deliberada politica de oculta- miento y de evasion de todo contacto, la alianza con anteriores enemigos como los omaguas ; una participation muy modesta dentro de las reducciones, o una colabo- ración parcial y en ocasiones sólo formal con los misioneros. En varias ocasiones, рог ejemplo en 1697, la aldea de San Joaquin se vió atacada por diferentes grupos de « tierra firme », que con anterioridad habian abandonado la aldea, entre los que estaban los ticunas (Fritz en Maroni 1988, p. 341), lo que impulsó

a los misioneros solicitar el apoyo militar desde Quito y a emprender correrias para

presionar el regreso de los rebeldes. En una de estas correrias, en 1697, Fritz relata que

«

El cabo quiso entrar también con algunos soldados e indios amigos a tierra de los pevas, caumaris y

ticunas, lo cual no fue sin provecho, pues los pevas, que por su antojo se habian retirado poco antes de SJ, volvieron al pueblo. Los caumaris, antes enemigos, espantados con el estruendo de las escopetas, prometieron

Lo mismo hicieron los ticunas, que viven monte adentro casi en

de ser de alli en adelante nuestros amigos [

frente de San Pablo » (Fritz en Maroni 1988, p. 341).

[

]

]

En otra ocasión, en 1701, en una correria de pacification en que participaron

« 20 espanoles y más de 200 indios de arriba » (Fritz en Maroni 1988, p. 349) que pretendia poner freno a las sublevaciones generalizadas de los indígenas de las reducciones desde San Joaquin hasta San Pablo el mismo misionero refiere que :

« Después de esto, pasamos con la tropa al pueblo de San Pablo donde se habian juntado muchos omaguas alzados y habian convidado a los ticunas, con ánimo de acometernos a cara descubierta en la plaza o ribera de aquella reducción y matarnos a todos. Llegamos alla el 27 de septiembre. El cabo, como quien sabía los intentos que ténia aquella gente, mando a los soldados subiesen al pueblo con las armas en la mano ; lo cual viendo los alzados, no se atrevieron a intentar со sa alguna ; y un cacique ticuna con toda su gente se declaró luego al punto por amigo de los espanoles » (Fritz en Maroni 1988, p. 349).

De regreso a San Joaquin la tropa no tuvo mucho éxito en ubicar a los ticunas dentro de su territorio.

«

soldados para las tierras de los ticunas y otros para las de los caumaris. Los primeros volvieron sin haber encontrado rastros de gentes ; los segundos trujeron al pueblo como cuarenta aimas de aquella nación » (Fritz en Maroni 1988, p. 350).

volvi otra vez con la tropa para el pueblo de San Joachim. Desde aquí despachó el teniente unos

[

]

La actitud de gran parte de los miembros de la etnia ticuna de ocultarse de los espanoles y de tratar de mantenerse alej ados de las reducciones Uevó incluso a algunos de ellos al asesinato de quienes informaban a los espafloles de su paradero,

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87

« También a la hija del cacique omagua de Guacaraté, que tenían cautiva desde nifia, ahora la habían muerto,

diciendo que la mataban porque su padre habia dado noticia de ellos y de sus tierras a los espafioles » (Fritz

enMaronil988,p. 342).

Por otra parte, no es extrano que Fritz, durante su viaje a Belém en 1689 asi como durante su regreso, dos anos después, en su detallada description de las aldeas ribereňas de varzea y tierra firme, solamente menciona la existencia de población ticuna en Yauarete, cerca al rio Yemé (Fritz en Maroni 1988, p. 352). Además, la

description minuciosa de los nombres y la ubicación de cada aldea al regreso del Para muestra extranamente un vacio de information entre la boca del Yavarí y San Joaquin,

о sea a lo largo de la mayor parte del territorio ticuna. Durante el recorrido entre estos dos sitios, que el padre cubre entre el 9 y el 22 de diciembre, Fritz sólo menciona la aldea de Yoaiuaté (Fritz en Maroni 1988, p. 326). A pesar de que los ticunas fueron afectados por la presencia espaňola y, luego, portuguesa durante las primeras décadas del siglo xvni, la mayor parte de esta etnia,

о por lo menos parcialidades muy numerosas de ella, pudieron mantenerse en el area del actual trapecio amazónico y por tanto en el futuro cruce fronterizo entre

Colombia, Peru y Brasil. Esta apreciación concuerda con la mention que hace Nïmuendaju sobre la situation de comienzos del siglo xvin : « El resultado de todo esto fue la desaparición de los omagua de las islas del Solimôes, mientras los ticuna en el centra de sus bosques sufrieron probablemente muy poco » (Nimuendajú 1952, p. 8, tradu- cido del inglés), pero no concuerda con la planteada por Goulard quien sugiere un

« desplazamiento forzado de los ticunas hacia el oeste y su posterior retorno hacia el

este » (1994, p. 321). Desafortunadamente Goulard no ofrece mayor information que sustente un gran movimiento de población ticuna río arriba, asi como tampoco movimientos de retorno a las zonas de origen. Los movimientos hacia el oeste de población ticuna que encontramos en las fuentes revisadas, no rebasaron el poblado de San Joaquin de Omaguas, fundado por Fritz en 1693, en una zona que se puede considerar aun como zona de infmencia ticuna о por lo menos como area de disputa

y comunicación con sus inmediatos vecinos de « tierra firme » como los peba-yaguas

o los caumaris. No obstante lo anterior, es necesario reconocer que todavia se sabe muy poco sobre el carácter de los movimientos locales de población y las relaciones internas, entre los habitantes de las reducciones y quienes se mantuvieron siempre viviendo en el interior de la selva, dentro de lo que Chaumeil sugiere como « modelos de organization en redes » como estrategias de movilidad y permanencia (com. personal). Como se evidenció en los primeros aňos de vida de San Joaquin, muchos de los ticunas résidentes alli entraban y salian a voluntad de la aldea (Fritz en Maroni 1988, pp. 341 , 350) y es de esperar que tenían una comunicación constante con los parientes que se negaron a habitar la reduction y, gracias a ello, podian estar al tanto de los sucesos y actividades de los misioneros о de los movimientos de los Portugueses y en consonan- cia diseňar sus estrategias de desplazamiento, ocultamiento, defensa o ataque.

Permanencia ticuna hasta la expulsion de losjesuitas

La fundación de la misión de San Ignacio de Pebas en 1734 y su posterior traslado que lo ubicó « cerca de un torrente que desemboca en Guerari, sobre las tierras de los

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caumares y covaches » (en Chaumeil 1981, p. 25), en una zona cercana al sitio donde se encontraba la antigua aldea de San Joaquin de Omaguas, significó la reaparición de los ticunas, luego de que permanecieron ocultos en el interior de la selva durante más de dos décadas, desde la destrucción y abandono de este ultimo pueblo a causa de la ofensiva militar portuguesa mencionada en este mismo trabajo. Los ticunas se mantuvieron renuentes a trasladase a la nueva reduction de Pebas, aunque, segun Chantre y Herrera, mantuvieron una constante comunicación y amis- tad con los pebas en los montes « antes de formar el pueblo de San Ignacio » (1901, p. 516). La primera noticia que tenemos de la reaparición ticuna en esta aldea proviene de los informes de Andrés de Zárate a propósito de una epidemia de catarro que causo la muerte a muchos pebas en 1736. Estos acusaron a los ticunas de ser los causantes de la epidemia mediante la práctica de brujeria y procedieron a vengarse asesinando a unos veinticinco o treinta ticunas (en Chaumeil 1981, p. 26). Por esta época y con anterioridad a la fundación de San Ignacio existia una gran cantidad de población ticuna dispersa por las selvas, dentro del area de influencia del actual trapecio amazónico, a juzgar por las intentonas tanto de los carmelitas portu- gueses como de los jesuitas espafioles por reducirlos a pueblos de misión.

« No hubieran pensado los nuestros en tomar a su cargo la reduction de los ticunas, si ellos por si mismos no

se hubieran en cierta manera entregado. Hicieron varios convites aquellos padres carmelitas a una numerosa parcialidad de ticunas, que se hallaban en un riachuelo Uamado Chiquita, no muy lejos de su mismo pueblo de San Pablo. Enviaron al principio sus recados con buena manera y acompanados con varios donecillos para que hiciesen más fuerza. Pero no les hada ninguna a los ticunas, que estaban bien informados del trato duro de los Portugueses y tenían por mejor vivir en los bosques a su modo, que como esclavos entre los Portugueses. Es verdad que no descubrian a estos el verdadero motivo de su detection, y, por consiguiente, siempre quedaban con las esperanzas de recogerlos. Más, como después de tantos convites no se daban efectivamente por entendidos los ticunas, les enviaron otra embajada acompafiada de amenazas, intimán- doles que les sacarian y llevarian por fuerza si no querian ir ellos mismos de grado. En esta ocasión descubrieron los gentiles la causa verdadera de su resistencia y, por no dejar expuestos a la dureza que experimentaban sus parientes en San Pablo, se determinaron a subir a San Ignacio, donde sabian que los misioneros tenían otro gobierno más suave y benigno y que trataban a los indios como a hijos » (Chantre y Herrera 1901, p. 517).

Además de este grupo mencionado por Chantre y Herrera, todavia quedaba un gran numero de ticunas viviendo en el interior de la « tierra firme » sin decidirse a trasladarse a San Ignacio de Pebas. Esta situation cambió a raiz de las correrias de los misioneros carmelitas que impulsaron a buena parte de ticunas a refugiarse en la reduction junto con los pebas.

« Pero poco después de haberse agregado a la nación peva esta parcialidad de ticunas, acertó a pasar por este

pueblo fray Juan de San Jerónimo, carmelita, de vuelta de una visita que hizo al misionero de Omaguas ; reparó en los nuevos ticunas, e informándose por intermedio de los indios que consigo Uevaba de los sitios de donde habian salido, entendió que eran los mismos que habian querido él tirar a San Pablo. Šupo más ; que en aquella cercania habia otra parcialidad de ticunas, y no corta, dispuesta ya a subir para juntarse con los pevas. Valiose de la noticia, y haciendo provision con disimulo y con diverso pretexto, se enderezó como a sitio conocido a la quebrada Chiquita. A los dos dias de viaje tomó puerto, y quedando con unos pocos en su barco, envié a la demás gente con armas de fuego para que dièse un asalto a la parcialidad que restaba, amarrasen a los hombres y mujeres y trajesen asi mismo a las mujeres y nifios. Como el asalto fue repentino, lograron facilmente coger a la gente de las casas más cercanas, y hubieran hecho tiro seguro en las otras a no haber dado aviso en ellas un ticuna que pudo escaparse de las primeras. No bien le tuvieron, cuando luego de noche se ausentaron, y atravesando montes tomaron por Tacuari el rumbo de San Ignacio, a donde llegaron hambrientos, estropeados y medio muertos, teniéndose por menos infelices о рог mejor librados que sus

Zárate В., CG.]

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parientes desdichados caídos en manos de Portugueses, cuyo nombre aborrecían como la misma muerte. De tiempo en tiempo se fueron después agregando varias familias y Uegaron a formar un barrio aparté en el

pueblo de San Ignacio, en donde se mantuvieron hasta el айо présente de p. 518).

1760 » (Chantre y Herrera 1901,

La luchapor una reduction propia

La permanencia de los ticunas en una reduction como San Ignacio, que también albergaba gente de otras naciones, fue causa de constantes conflictos cuyos principales

rasgos son descritos en detaile en el trabajo de Uriarte. Adicionalmente, suponemos que, como en otras ocasiones, la permanencia ticuna en la aldea era muy variable y que muchos de sus miembros entraban y salian a su antojo manteniéndo sus bosques como retaguardia confiable y donde seguramente podian adelantar todas las actividades propias de su estructura social y su cultura. La variabilidad de la población es recogida en el trabajo de Grohs quien informa que en 1755 habia 138 ticunas (Grohs 1972, p. 111). Un ano más tarde, este numero se habia incrementado hasta completar 200 (Uriarte 1986, p. 237). El aumento de ticunas, en este caso, probablemente obedeció a

la llegada de « [

(presumiblemente рог viruelas) [que] se vinieron a Pebas » (Uriarte 1986, p. 249). Además de esto, se sabe que por aquella época se encontraban algunos miembros de esta etnia en Conception de Jeberos en la parte alta de la misión de Maynas (Grohs 1972, p. 111). La fundación de Loreto de Ticunas fue el resultado del intento de solution de un

proceso de alta conflictividad de los ticunas con otras etnias en San Ignacio de Pebas :

« [

dos días Maranón abajo, porque no se avenía con los caumares » (Uriarte 1986, p. 286). Esta conflictividad se confirma hacia 1756 por el mismo Uriarte cuando refiere que :

« Como el P. Bahamonde habia de confesar a los yameos de Omaguas y san Regis, hube de cuidar este tiempo

su pueblo, numeroso de pebas, caumares, cavachis, yauas y ticunas. Hubo por carnestolendas sus danzas, y por poco no hay una gran matanza ; como los ticunas, nuevos y féroces, danzaban a parte, en numero de

doscientos, querían pelear con los caumares antiguos, menos en numero. Para obviar esto mandé que éstos no pasasen de la casa del misionero para arriba, ni los ticunas para abajo, encargándoles paz y que velase el mozo

Angulo y los varayos [

]

otros cincuenta y cuatro ticunas de Renetě, junto a Yauarí,

]

y bajó a Pebas el P. Joaquin Hedel, quien empezó el pueblo de Loreto de Ticunas,

]

» (Uriarte 1986, p. 237).

Adicionalmente, los ticunas habian venido solicitando de tiempo atrás el estable- cimiento de una aldea de misión y extranamente esta vez, los misioneros demoraron la fundación hasta que los ticunas estuvieron, segun Chantre y Herrera, « mediana- mente impuestos y acostumbrados a los estilos de la misión » (1901, p. 519). Estas evidencias contradicen los planteamientos de Golob (en Goulard 1994, p. 327) de que la aldea de Nuestra Seňora de Loreto de Ticunas estaba conformada por 500 indios que fueron capturados en 1761 al momento de la fundación del lugar (ver mapa 4).

« Varias veces propusieron los ticunas, durante su residencia en este pueblo, las ganas y deseos que tenian de formar un pueblo aparté, asegurando al misionero Bahamonde que lo formarian aun mayor que aquel en que

vivian, con los demás de la nación que se hallaban esparcidos por los montes [

que habia pensado el misionero ; que cuando le pareció que ya estaban los ticunas más que medianamente impuestos y acostumbrados a los estilos de la Misión, dió parte al superior, exponiendole sus repetidas instancias, la detención de que habia usado, el estado en que se hallaban, y el designio de formar un pueblo aparté con la esperanza de que iria creciendo con la providencia de la separación de las demás naciones.

]

Sucedió puntualmente lo

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Enterado el superior de las circunstancias después de un maduro examen, dió su consentimiento y se empezó

a formar el pueblo de los ticunas con la advocación de Nuestra Seňora de Loreto, al lado de Tucutí y más

arriba de Chente, rios, a lo que pienso, de no mucha consideration en aquellas tierras. Llegó a ser en poquisimo tiempo un pueblo muy lucido, sin que costase dificultad reducir la gente a los establecimientos de la misión, sirviendo de levadura los indios criados con los cristianos. Viose aquí más claramente que en otros pueblos, cuanta es la ventaja de empezar una reduction con gente ya domesticada, y lo que conduce el buen ejemplo de los antiguos, para traer, enderezar y dar nueva forma y perseverancia los nuevos. Pue fue siempre creciendo la reduction en numero, y perfeccionándose en cristiandad y policia » (Chantre y Herrera 1901, p. 519).

Loreto de Ticunas y San Javier de Yavari fundada en 1757, fueron las primeras misiónes en las que la mayoria de la población, si no su totalidad, eran ticunas. Esta situación, según Goulard, se présenta claramente a lo largo del siglo xix con el establecimiento de « los poblados de carácter cada vez más monoétnico » (Goulard 1994, p. 327). Loreto de Ticunas, a partir de su fundación, se constituyó entonces en polo de atracción de los miembros de esta etnia dispersos en otros poblados y también en la selva de tierra firme. No sabemos la suerte de algunos ticunas que todavia en 1763 habitaban San Ignacio de Pebas y que habian sido « criados » en Omaguas (Uriarte 1986, p. 339). Hacia 1767, ano de la expulsion de los Jesuítas, Loreto de Ticunas era una aldea estable y floreciente.

« Estaba el pueblo en un sitio delicioso, alto y explayado, en tierra dura y bastante Hana, a la izquierda del

Maraňón ; sólo ténia mal puerto, рог la velocidad de la corriente a la orilla, aunque un poco más abajo habia su media ensenada para asegurar las canoas. La iglesia (que hizo el P. Hedel cuando los puso en ese puesto,

que los mismos ticunas eligieron), estaba muy vieja y pequefia para tanta gente, cercada de caňas ; pero tenía un bastante retablo y en el nicho estaba la hermosa imagen de la Santisima Virgen de Loreto, de talla, con su corona grande de plata y el Nino Jesús con cetro y potencias de lo mismo. La casa estaba al lado en dos pedazos : el uno, que hizo el P. Castillo, con sólo un aposento alto y otro bajo y su corredor para corner. El

Ténia una plazuela capaz delante, entre la iglesia y casas, y luego seguian

otro pedazo hizo el P. Montes [

tierra adentro muchas casas de indios, y todas llenas de gente, porque vivían cuatro o cinco familias dentro de

cada una. Sobresalia una casa alta, que habia hecho un Gaspar Peba [

en este nuevo pueblo, digo que se mudo el teatro, y era muy diverso del de Mayorunas. Luego que divisaron

la canoa, unas cuatro horas antes que llegase, ya se fueron preparando los ticunas, vivos y alegres [ (Uriarte 1986, p. 466).

Por ese mismo ano la aldea llegó a concentrar a casi ochocientas personas y se ténia incluso la perspectiva de crear más aldeas con la gente que aun se encontraba dispersa. De acuerdo al relato de Uriarte, por boca de algunos lideres ticunas « [ ] otra parcialidad muy numerosa de sus amigos queria hacer otro pueblo en un dia arriba de este » (1986, p. 470).

Por la tarde registre el catálogo y libro de bautismos que habia hecho en cuarto el P. segundo del

«

Castillo, muy curioso, con sus registres, puestos los bautismos por abecedario de nombres ; en el catálogo hecho ultimamente por el P. José Montes habia sus quinientos ; pero como alla advertia, faltaban muchisimos que, por no tener casas ni chagras propias, no escribia e iban viniendo cada dia nuevos del monte a avecindarse. Tratando y preguntando averigûé habia al présente sus ochocientos ya estables y se esperaban muchos más. Asenté los que pude, con los apellidos del monte, padres, madrés, y trate de seňalarles puestos en donde hicieran sus casas con orden de calles y plazas » (op. cit. 1986, p. 470).

Como vemos hasta la fecha de salida del padre Uriarte de las misiones de Maynas, que se verificó en 1768, todavia existía población ticuna en el interior de la selva. El temor de muchos indigenas ticunas a poblarse en pueblos de misión a mediados del siglo xviii, obedecía a la pervivencia del conflicto de delimitación de los dominios de Espaňa y Portugal y, aunque la guerra de las coronas europeas de 1761 ya habia

]

]

Ahora viniendo a mi desembarque

] »

[

]

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terminado (1762), muchos ticunas no estuvieron exentos de sus secuelas, razón рог la que mantenian una fuerte prevention y resistencia.

«

[

]

Pero sobre todo (los ticunas), me parlaban de los carayoas (portugueses) vecinos, a quienes temian, y me

decían querían estar con los padres castellanos y aprender la lengua [

buenas disposiciones para entablar una floridisima y numerosa misión en aquellas partes del mundo, porque

]

Daba yo mil gracias a Dios de ver tan

la nación ticuna era muy crecida ; toda estaba por la parte que tocaba al dominio de Espafia, segun la linea

divisoria, y lo confesaban los portugueses [

los carayoas. Respondiles que estando en término del Rey de Castilla, no temiesen ser acometidos ni Uevados

a Portugal » (Uriarte 1986, p. 470).

que sólo aguardaba que el Padre les asegurase defenderlos de

]

La expulsion de los jesuitas que se vieron obligados a abandonar sus aldeas de misión significó igualmente un periodo de decadencia de la cual no escaparon los asentamientos del grupo ticuna. La disminución de la población de Loreto de Ticunas fue inmediata, aunque se tienen dos cifras contradictorias para 1769, una de 700 personas y otra de 230 (en Grohs 1972, p. 111). Posteriormente, el comisionado Francisco de Requena, que estuvo en la zona por más de diez aňos, entre 1781 y 1791, hizo una balance de las misiones y evidenció su decadencia. Lo anterior supone, о bien que la mayoria de los habitantes volvieron al interior de la selva, о bien que se inició un proceso de desplazamiento hacia fuera de su

territorio convencional y una expansion que se va a verificar a lo largo del siglo xix. En todo caso, habria que precisar las afirmaciones de Goulard, en el sentido de que « el

que

periodo 1 820- 1 880 corresponde a la instalación definitiva de los ticunas — al igual

de otras étnias vecinas — en el territorio que actualmente ocupan » (1994, p. 326). Como vimos en los anteriores apartés, los ticunas no abandonaron su territorio a lo largo de todo el siglo xviii. Tal vez sería más adecuado plantear que este periodo corresponde, más a una fase de expansion que a una de instalación.

LA ESTABILIZACIÓN DE LA FRONTERA AMAZÓNICA COLONIAL EN TERRITORIO TICUNA.

El forcejeo por el dominio fluvial y territorial en el Amazonas entre espaňoles y portugueses no se detuvo en 1710-1712, fecha en la cual se verificó el fin de la ofensiva militar lusitana que culminó con el desplazamiento y redistribution de la población indígena ubicada entre las desembocaduras de los ríos Napo y Negro. Contrariamente

a lo que plantean diferentes autores (Chaumeil 1981, p. 23 6 ; Santos 1993, p. 168 ; San

Román 1994, p. 54), en el sentido de que la frontera se estabiliza en el rio Yavari en 1710, con posterioridad a esta fecha y a todo lo largo del siglo xviii se presentan avances y retrocesos de lo que podriamos denominar dominio territorial espanol y portugués y más tarde frontera. Después de 1710, por ejemplo, continuaron los intentos portugueses de « instalar una fortaleza portuguesa en la boca del Napo. Con sesenta grandes canoas y otras seis aparté » (Zárate en Maroni 1988, p. 431) y de la misma manera efectuaron varias entradas arriba del Napo con fines tanto militares

como comerciales,

« Estas subidas con pretexto del comercio eran muy frecuentes y descaradas desde que el gobernador del

Para, Alejandro de Souza Freire, advertia oficialmente al Superior de las misiones castellanas, P. Julian, en carta oficio de 12 de diciembre de 1729, que desde el Para a la boca del Napo todo era de la Corona de Portugal. Algunos de dichos tratantes intentaron llegar hasta el pueblo de la Laguna, capital de las misiones de Maynas ; y poco después de escrita aquella carta, ordenó Souza Freire a su sargento mayor, Melchor

Zárate В., CG.]

MOVILIDAD Y PERMANENCIA TICUNA (SIGLO XVIIl)

93

Méndez de Moraes, subiese hasta el Aguarico a fundar á su boča una fortaleza ; acto o atentado que no llegó

a realizar [

]

» (Maroni 1988, p. 130).

Hasta 1710 los Portugueses no habían fundado realmente pueblos ni fortalezas en el Yavarí, en su lugar sólo se limitaron a ocupar algunos de los pueblos fundados por Fritz que luego fueron atendidos por misioneros carmelitas. La avanzada militar cedió su lugar al trabajo misionero que siempre la acompanaba.

« De todas estas naciones y pueblos quedan al présente sólo cinco, y esos muy cortos, que son San Pablo,

S. Xtobal de Ibiraté, Taracuatuba, Parahuari y Tefé, que son los que hoy ocupan los Portugueses y tienen por misioneros a unos religiosos del Carmen. Todo lo demás de la gente, ó lo Uevaron por esclavos al Para о se retiré a otros rios о lagunas. De modo que hoy día, al bajar por el Marafión, fuera de dichas reducciones, ni rastro de gente se halla desde Napo hasta el rio Negro » (Maroni 1988, p. 131).

Solamente se puede empezar a hablar propiamente de un proceso de definition y estabilización de frontera con las negociaciones entre las dos coronas que dieron origen al tratado de Madrid de 1750 y, posteriormente, al de San Ildefonso, con las fundaciones posteriores a esa fecha y con los trabajos de las comisiones de limites y demarcation originados en taies convenios. Hasta el ano de 1 757 y con ayuda de los jesuitas espaňoles se inaugura el trabajo de la Compania de Jesús, por el lado portugués y se funda una reduction, en la boca de Yavarí. Para mayor ilustración sobre la permanencia ticuna en el area, este pueblo se creó con 300 ticunas « sacados de los montes ».

« Ya por este tiempo comenzaron los trabajos de la compania en Portugal. El P. Manuel de los Santos, misionero antiguo en el oriente, habia fundado por orden de su rey, el pueblo de San Francisco Javier, en la boca de Yauari, frontera de Espaňa, por obsequio del mismo rey don José ; se le ayudó en nuestra misión, sin

ningún interés, con farinas, plantas y otras cosas necesarias para su fundación. Sacó el Padre de los montes

como trescientos ticunas,

busca de gentiles, cuando de repente llegó un barco de Para con veinte granaderos y un cabo, quien mando al

padre que, dejando todo, fuese al barco sólo con su cama, por orden del Gobernador [

escribirnos una carta de su desgracia con un desertor soldado, que ténia en su casa, y con temor de ser cogido huyó de noche con pocos indios nicanicanores (Uriarte 1986, p. 241).

hizo buena casa y trazada buena iglesia

; un P. Gómez había ya muerto ahogado en

]

Solo pudo

Incluso todavia en la década del sesenta del siglo xvin no se ténia certeza del sitio exacto de la frontera, sobre todo porque se esperaba la Uegada de la comisión demarcadora cuyas actividades debían tener sede en San Joaquin de Omaguas, arriba de la desembocadura del Napo. La reunion de esta comisión en San Joaquin nunca se efectuó, debido a que en 1761 quedó anulado el Tratado de Madrid con lo que se volvia a la situation anterior de indefinición fronteriza. Por esa fecha, Nuestra Seňora de Loreto de Ticunas que habia sido fundada en 1760 y que estaba situada en cercanias de la actual aldea de Mocagua, era considerada como « raya de Portugueses » (Uriarte 1986, p. 307), a pesar de que en la desembocadura del Putumayo los franciscanos de Popayán, habían fundado otro poblado llamado también San Joaquin 7, en 1754, con 140 indigenas « del monte » de la nation yumana (Llanos 1982, p. 25). La fundación de esta aldea muestra que el dominio portugués en el area de la desembocadura del rio Putumayo, mucho más abajo del Yavarí, todavia era cuestionada. La decision de fundar dicha aldea dis- ponia :

94

 

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[84-1,

1998

«

[

]

que se erija un pueblo de gente espafiola escoltada con el numero de soldados que V. E. arbitrare. Para

que fundando colonia en el sitio de San Joaquin [

de los Portugueses, que con tanta libertad discurren por el vasto terreno de nuestras misiones, esclavizando sus naciones, con el pretexto especioso de rescatarlos, introduciéndose para este fin tan pernicioso por el expresado rio Putumayo (en Llanos 1982, p. 36).

sirva de presidio y fortaleza, que contenga las correrias

]

El proceso de movilidad poblacional en esta area de frontera aún sin delimitar se

expresó en la fundación o traslado de pueblos, no sólo del lado espaňol sino también del portugués. Entre otřas cosas, ésto se evidenció con el traslado de la aldea de San

Pablo, pués, según Uriarte, « [

quedaría para Espaňa » (1986, p. 308) ; con la redenominación de San Javier de Yavarí, al cual

«

Fray Juan había mudado a su lado San Pablo, sabido

]

quitaron el título y llamaron San José, por el nombre del rey, y pasó a Villa Fuerte de nombre, pues no

ténia muralla ni castillo ni una pieza ; si sólo una media trinchera de palos y tierra y unos veinte soldados con

su teniente » (Uriarte 1986, p. 532).

[

]

Y con el establecimiento del fuerte militar de Tabatinga en 1766 (Quijano 1881,

pp. 256-257 ; Smith 1946, p. 38) cuya posible ubicación y origen son mencionados por Uriarte en su diario,

«

Ticunas [

orilla izquierda de el Maraňón [

doce soldados yalgunos indios suyos estaban desmontando hacia la orilla para tomar posesión por orden del Gobernador del Para » (Uriarte 1986, p. 532).

[donde] un cabo portugués con

No bien habiamos andado medio dia rio abajo, cuando encontramos en este mismo lado de la

[

]

Al tercero о cuarto dia llegamos al ultimo pueblo de nuestra misión, de Nuestra Seňora de Loreto de

]

],

en cierta tierra alta llamada Taguatina [

]

Tabatinga debería ser devuelto a Espaňa según disposición del Tratado de San Ildefonso de 1777 ; sin embargo, esta entrega no se hizo, según el comisario espaňol Requena, porque los comisionados Portugueses exigian previamente el pago por un edificio perteneciente a la Compaňía de Comercio del Para y la devolution de los fuertes que estaban bajo dominio espaflol en el rio Negro (en Requena 1991 [1782], p. 32). En sintesis, el siglo xvni terminé sin la definition de los dominios territoriales de Espana y Portugal, situación que heredaron las nacientes repúblicas de Brasil, Peru y Colombia y que sólo podrían dirimir casi siglo y medio mas tarde.

Conclusion

Existen suficientes elementos que sugieren modificar la perception de la existencia dicotómica entre grupos de tierra firme y grupos de varzea en el medio Amazonas, asi

como las ideas relacionadas con la sujétion de cada uno de estos grupos a un ambiente determinado. En contraste con lo anterior, se impone la utilization de elementos explicativos dinámicos basados en el reconocimiento de la alta capacidad adaptativa

y

el control simultáneo o alternado de diversos ambientes de grupos como los ticunas

o

los omaguas. En términos de las relaciones interétnicas, asi como de las relaciones

fronterizas entre estados, también es imprescindible ampliar los esquemas y superar las concepciones que hacen énfasis en los factores de oposición y en las diferencias que suceden « a lado y lado de la linea », para indagar por los factores de encuentro, recreation interétnica o integration fronteriza.

Zárate В., CG.]

MOVILIDAD Y PERMANENCIA TICUNA (SIGLO XVIIl)

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En cuanto a las causas del relativo éxito de los ticunas en mantenerse dentro de un territorio dado a lo largo de cientos de afios, es importante resaltar que complemen- tariamente a las estrategias de movilidad dentro de la tierra firme y en las orillas del río Amazonas рог parte del grupo, el dominio protugués y espanol durante el siglo xvin tuvo un marcado carácter fluvial con relativamente pocas entradas « a profundidad » dentro de la tierra firme, lo que signifiée un limitado control sobre la población de esta zona. Adicionalmente, se debe tener en cuenta que, de acuerdo al modelo planteado por Denevan de asentamientos en los bluffs, el que consideramos como territorio ticuna ha estado ubicado dentro de una de estas formaciones, la cual se extiende hasta las orillas del Amazonas. Esta ubicación y las caracteristicas de la « tierra firme », en donde habitaban los ticunas, fueron indudablemente muy bien aprovechadas para su movilidad asi como para el control de las varzeas adyacentes. Este fue uno de los factores que půdo ofrecer ventajas a los ticunas frente a otros vecinos de tierra firme. La profundización en aspectos sobre territorialidad ticuna, relaciones interétni- cas, distribution demográfica, establecimiento de redes, control de recursos y otros relacionados con estructura social que subyacen a las estrategias de adaptation y movilidad del grupo, podrá permitirnos avanzar en la consolidation del conocimiento de los procesos de movilidad y territorialización en la triple frontera de Colombia, Brasil y Peru. Una revision de la literatura referente al siglo xix, que debe permitir continuar el trabajo de reflexion, nos podrá ilustrar sobre los fundamentos del proceso de expansion del grupo y sobre las conexiones con la situation actual*.

* Manuscrit reçu en avril 1998, accepté pour publication en juin 1998.

NOTAS

1 . « Los bluffs del rio Amazonas son muros casi verticales que se elevan y colindan con el valle estrechado, separando el aluvión reciente de la varzea de los suelos empobrecidos de las tierras altas del

terciario y el pleistocene Las alturas son variables dependiendo de la localización y el nivel estacional de las aguas ; 10-20 métros durante las aguas bajas es común, aunque algunos bluffs son mucho más altos [ ] Muchos sitios prehistóricos han sobrevivido en los bluffs, como ha sido evidenciado por huesos [ ] antropogénicos y material cultural. En el Amazonas central hay sitios elevados que tienen más de 2 000 aňos, lo que sugiere una gran estabilidad del canal » (en Denevan 1996, p. 655).

Como describe Nimuendajú, en algunos puntos la tierra firme se extiende hasta las orillas del

Amazonas, donde forma énormes bluffs de 25 métros de altura o más (1952, p. 3, traducido del inglés).

Las primeras noticias de fundación de esta aldea en una isla datan de 1689 : « Para escapar de la

creciente grande que suele haber en este río todos los afios, a fines de enero del afio de 1689, de la reduction de San Joachim de Omaguas, que es principio de mi misión, bajé para la aldea de los yurimaguas. En el camino fui tomando unas pocas aldeas de los omaguas, doctrinándolos de paso ; los más pasé de largo por las aguas, que ya venian creciendo. Por febrero llegué a los Yurimaguas, a donde hicimos iglesia o capilla dedicada a Nuestra Seňora de las Nieves » (Fritz en Maroni 1988, p. 313).

4. Jorna citando a Loureiro habla de la fundación de « Sào Paulo dos Cambebas » por carmelitas

Portugueses hacia el afio 1689 (Jorna 1991, p. 216). No obstante lo anterior y sin desconocer la existencia de

otras fuentes de origen portugués en el mismo sentido {cf. « Relaçâo do Frei Victoriano Pimentel ex-vigario da Ordem do Carmo no Estado do Maranhao das Missôes do Rio Negro e Solimôes », Annaes da Bibliotheca e Arquivo Público do Para, Vol XII, pp. 402-416), el diario de Fritz sólo menciona la presencia de miembros de esta congregation unos afios después, hacia 1697, cuando se empieza a evidenciar el avance militar portugués sobre las islas habitadas por los yurimaguas. (Fritz en Maroni 1988, p. 342). Segun el diario : « Al

2.

3.

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[84- 1, 1998

subir de vuelta para San Joachim, supe, рог lo que me dijeron unos yurimaguas, que el intento principal del capitán y frailes carmelitas habia sido subir hasta a la ribera de los cayuisanas, que llaman Canada, para dar allí principio a una nueva fortaleza y con esto hacerse dueňos de aquellas provincias » (Fritz en Maroni 1988,

p. 343).

5. Al hacer un balance de los grupos intégrantes de la nueva población de San Joaquin de Omaguas

Tiene hoy esta reducción setenta y

situada arriba del río Napo, el padre Andres de Zárate refiere que : « [

seis familias de omaguas y casi otras tantas de diferentes naciones, que hacen cerca de seiscientas almas.

Muchas más tuviera si el recelo de los Portugueses no huviese obligado gran parte de los infieles á esconderse

en lo más retirado de los bosques, y no hubiesen aquellos piratas Uevado cautivos hacia el Gran Para mucha

parte de algunas naciones más cercanas, como son los mayorunas y ticunas« (Zárate en Maroni 1988, p. 403).

6. En un articulo reciente, Chaumeil plantea que el avance portugués se detiene y las fronteras se fijan, en

el Yavari y el Caqueta (Yapurá), con la firma de los tratados de Madrid de 1750 y de San Ildefonso de 1777

(1996, p. 382).

No hay certeza de si este « San Joaquin » es el mismo « San Joaquin de Yanamastiras » que menciona

Garcia, el autor de la Historia de las misiones en la Amazonia ecuatoriana, quien, citando el Boletin de Estudios Historiées editado en Pasto, transcribe : « De Popayán, a cuyo cargo corrian las conversiones en el Caqueta

y

P.

de

en el Putumayo, salió el P. Antonio Alfaro (el calahorrano) como otros religiosos que, con el

Joaquin Gil (el de Herrera) por el айо de 1760, reconocieron el Putumayo en compaňía de un comerciante

]

7.

Barbacoas, quienes fundaron en el término de su viaje, о sea en el Amazonas, el pueblo de « San Joaquin »,

donde permanecieron bâtante tiempo entre los indios, tratando de reducirlos a la fé cristiana y a la vida civilizada » (Garcia 1985, p. 1 14).

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